domingo, junio 10, 2012

Restauran cien partituras de diecinueve Premios Nacionales de Música

El Mercurio


Académicos y estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile están recuperando documentos patrimoniales de los más insignes autores nacionales. Todo, con recursos propios.  

Romina de la Sotta Donoso

Un tesoro de incalculable valor patrimonial alberga el Archivo Musical de la Facultad de Artes de la U. de Chile: partituras manuscritas de los 19 compositores chilenos que han recibido el Premio Nacional de Música.

Sin embargo, estas partituras están en riesgo. "No es como un cuadro que se cuelga en la pared y punto. Estos documentos se han utilizado en muchas ocasiones, y se van a seguir usando cada vez que se toque la música", explica la restauradora Johanna Theile, profesora de la Facultad de Artes de la U. de Chile. "Por eso, digitalizarlos y guardar los originales después de conservarlos, es una idea fantástica", agrega.

Idea que está siendo puesta en práctica por una institución única en Latinoamérica, el Laboratorio de Restauración de Partituras y Libros (soporte papel) de esa facultad. "Empezamos hace ocho meses con este proyecto de digitalización y conservación de manuscritos de compositores chilenos. En esta primera etapa estamos trabajando con cien partituras de 19 Premios Nacionales, que a fin de año estarán ingresadas en un software de la universidad. Aquellas que estén libres de derecho de autor podrán ser consultadas en la web ", anuncia Jessika Zuta, directora de las bibliotecas de la facultad.

Minucioso trabajo
"Hoy existe consenso entre los restauradores: debemos alargarles la vida a las piezas e intervenir cuando es netamente necesario. En los años 80 estaba de moda la restauración, y hoy estamos teniendo problemas con todas esas intervenciones exageradas. Por eso hoy hacemos conservación científica, es decir, intervenimos sólo cuando es completamente necesario", explica Theile, quien es directora del Comité Mundial de Conservación y Restauración de la Unesco (ICOM-CC).

En el caso de las partituras, lo primero es hacer un diagnóstico de cada hoja. Si hay indicios de scotch , la reacción es inmediata: "Hay que sacarlo porque está traspasándole ácido al papel y éste puede terminar desapareciendo", detalla. "Si el documento está en buen estado, lo limpiamos con goma de borrar suave. Si no, con polvo de goma. Después probamos si la tinta no destiñe con un palito, algodón y agua destilada y, si es así, lavamos la pieza en agua destilada". Para eso se utiliza una entretela a la que el papel se adhiere.

Luego se apoya una prensa de vidrio sobre la hoja, y así queda por dos días. Y cuando se retira el peso, se le dan dos días más de inmovilidad al documento. "Así sale la mayor parte de las manchas, especialmente las de humedad, y se estiran las arrugas", explica Theile.

En el proyecto trabajan siete docentes y también alumnos de Theile. Allí, en el laboratorio, están algunas de las partituras restauradas: "Canciones de alta copa", de Gustavo Becerra-Schmidt; "Balmaceda", de Acario Cotapos, y "América Insurrecta", de Fernando García.

"Llevamos un 20% de avance. Este proyecto lo estamos financiando con recursos propios, a través de un ítem de compra de materiales. Como todos somos funcionarios de la universidad, nos hacemos el tiempo para trabajar en esto. Pero más adelante pensamos postular a algún fondo", dice Zuta. "Estamos recién partiendo. No podemos quedarnos sólo en algunas obras de los Premios Nacionales", asegura.


1 comentario:

Oliver Carrasco dijo...

Excelente iniciativa!