martes, febrero 21, 2017

Fresia Soto, a 50 años del Festival: "No sé qué vieron en mí, pero aproveché mi momento"

El Mercurio

La cantante regresó a Chile después de haber vivido tres décadas en Estados Unidos, donde tuvo un negocio de limpieza de casas. La voz de "Corazón de melón" y ex figura del "Bim Bam Bum" recuerda sus momentos en el mundo del espectáculo y cuando ganó el Festival en 1967.  

Eduardo Miranda 

Se quedó parada en silencio hasta que apagaron las luces de la Quinta Vergara. Abajo del escenario la esperaban sus padres, mientras ella, Fresia Soto, con solo 20 años, miraba la galería después de haber cantado "Cuando rompa el alba", de Willy Bascuñán, quien ha revelado que la cantante le fue impuesta debido a su popularidad.

Minutos antes, esa canción se había convertido en la ganadora de la competencia internacional del Festival de Viña del Mar 1967 y el nombre de Soto figuraba como el de la Mejor Intérprete. "Yo no podía creer que había triunfado. Esa noche me quedé hasta el final, mirando desde el escenario, como queriendo llenarme de un sentimiento magnífico. Es mi mayor recuerdo", cuenta hoy.

Han pasado cinco décadas desde ese momento. Fresia Soto, la cantante, vedette , actriz y rostro que ocupó cientos de portadas en las revistas de la época, está de regreso en Chile, luego de pasar 32 años en Estados Unidos. En mayo de 1983 tomó la decisión de abordar un avión y partir. "Fue una época difícil, ya no me llamaban para cantar, ni para la televisión", recuerda quien se convirtió en una de las figuras más emblemáticas de la Nueva Ola local. "Fue necesario que viajara en ese momento, por mi hijito y mi madre. Mi papá había fallecido hacía dos meses y yo pasé a ser jefa de hogar, sin suficientes lugares de trabajo. No me vi quedándome aquí, lo vi complicado".

Pero la vida laboral en Estados Unidos tampoco fue fácil. Al principio, Soto trabajó vendiendo seguros y como recepcionista en un restaurante. "Había cantado en inglés, pero no fue suficiente para manejarme con el idioma. Me pidieron que hiciera otra cosa hasta que mejorara, pero les dije que no. Que prefería limpiar casas".

Y fue lo que hizo, a los 36 años de edad, durante sus primeros días en Boston. "Limpié con mis propias manos. Fue una prueba de fuego que tuve que pasar. Una muy dura", dice con los ojos llenos de lágrimas. "Fue una prueba necesaria. Era importante que me reencontrara como persona y saber quién era. Fui una mujer del espectáculo, pero no me conocía hasta entonces. Fue empezar de cero y mi ego tuvo que bajar".

Así dejó atrás su vida de cantante y decidió comenzar de cero en un nuevo rubro, lejos de las luces. Cuando juntó algo de dinero puso su negocio, Angel House Cleaning, una pequeña empresa de limpieza. "Empecé de a poquito, trabajando sola y aprendiendo. Tuve suerte y buenos clientes. Así comencé a crecer", dice Soto.

Pero ahora a los 70 años decidió volver a Chile. Desde diciembre está viviendo junto a su único hijo y su familia en Maipú. Dice que necesitaba estar en contacto con los suyos. "Tenía mi negocio allá, pero mi familia y mis cuatro nietos son mi apoyo. Quería estar con ellos", explica la voz que popularizó "Corazón de melón". "Hace 10 años me divorcié por segunda vez. Debí regresar entonces porque ya estaba sola, pero me dediqué a sanar por todo este tiempo. Esta vez estaba lista".

Su único contacto con la música ocurría cuando iba a misa, cada domingo, en la Iglesia Pentecostal. Eso y un fugaz regreso al Festival de Viña con sus compañeros de la Nueva Ola, en 2001. "Ya estaba en otro mundo y si seguía mirando atrás, podría ser doloroso. No quería observar fotografías mías, ni escuchar las canciones ni nada porque era como volver al pasado. Algo que no existía".

Y ahora que regresó a Chile, ¿considera volver a la música? Fresia Soto levanta sus finas cejas y mira al horizonte. "Extraño mucho la música, pero ahora no sé si lo haría. Lo he pensado y podría embarcarme en algo que esté muy bien ensayado, saber que la orquesta y el acompañamiento son adecuados. Eso es muy importante para mí, porque me gusta que las cosas salgan bien. Hice cosas que en su momento llamaron la atención y me gustaría seguir en ese nivel".

En su época de mayor gloria, los periodistas la apodaron "La negrita del triunfo" y "La Brenda Lee chilena". Fue una transgresora de la época, vistiendo audaces minifaldas y lentes de contacto de colores. Con unos azules su rostro figuró en revistas de esos años, sobre todo en la recordada Ritmo. "Veía a Elizabeth Taylor y me gustaban mucho sus ojos. Sufría poniéndome los lentes, pero me encantaban porque me transformaban completamente".

También protagonizó "La pérgola de las flores" y fue parte del elenco de la popular película de 1968 "Ayúdeme usted compadre". Las lágrimas vuelven a aflorar: "Yo soy chiquita, pero el cariño de la gente me hacía crecer y así llenaba el escenario. No era una gran bailarina, pero gracias a los periodistas de la época figuré y me hice conocida. No sé qué vieron en mí, pero aproveché mi momento. Estoy muy agradecida de todo lo que hice y de haber llegado hasta donde llegué. Nunca he dejado de pensar en eso".

1 comentario:

Jaime Poseck dijo...

Qué sinceridad más conmovedora la de esta mujer que fue, y será, una de las mayores artistas que ha dado este ingrato y hostil país con sus talentos que, en ella son innatos, auténticos y enormes. Yo fui uno de esos niños-adolescentes enamorados de ella: la chica de pueblo -de un bello moreno despreciado por la clasista y racista sociedad chilena de ayer y de hoy- se convertía en la más bella y mejor del escenario musical nacional. Gracias Fresia Soto por tu talento que llenaron esos años juveniles y para siempre; y gracias por ser la mujer del pueblo, luchadora, llena de talento que, lamentablemente, habías nacido en Chile. En otro país tu carrera hubiese sido diferente y tu talento reconocido, siempre. Gracias por tus canciones, tu talento y tu sinceridad que es tu fortaleza.