Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
domingo, enero 24, 2010
Gustavo Becerra
Pero igual voy a contar… cuando escuche por primera vez la grabación del quila en chile que le encargué hacer a mi hermano mayor de la emisión que hizo la radio umbral apenas salió el casete doble del sello alerce…
Me volvió loco memento… sabiendo poco y nada de música me pareció que ese tema era fenomenal, y que para interpretarlo de esa manera había que ser músico de otro nivel…
El tiempo me dio la razón…
Tocar un tema así… de una… sin director en escena, es para pocos…
Después averiguando mas supe que el trabajo con el quila y Gustavo Becerra tenía otros pasos… la segunda obra que me llegó fue Américas
Después con el tiempo supe de una grabación de una obra llamada revolución, que no vine a escuchar muchos años después…
En algún instante al comprarme el libro de Ignacio q Santander, supe de la cantata allende… años mas adelante supe que la obra era de una envergadura mayor, con interpretaciones fuera de lo que conocíamos como normal dentro del quila, y una partitura voluminosa
Después antes el último estertor del quila antes del fin vino el hombre de hoy, el tema con el sonido más interesante del disco al horizonte
Y ese encuentro con don Gustavo me abrió el camino para escuchar música contemporánea…Muchos años anduve en esa, lamentablemente en esos conciertos era poco lo que se interpretaba de don Gustavo, y muchos músicos hacían tanta locura que esa locuras se parecían tanto a las locuras de los demás, que a las finales casi todo se convertía en lo mismo año tras año…
Tal vez don Gustavo era para pocos, tal vez no caerá dentro de un libro de música popular, pero pensándolo mas calmadamente, debería caer en algunas líneas por ahí…
Por su trabajo con el quila, y por hacer que los auditores de música popular se amplíen a nuevas sonoridades…
Quien soy yo para hablar de don Gustavo?, nadie, nada… son un anónimo auditor, que agradece en el alma el aporte de don Gustavo a mis oídos y al de mi familia (aunque ellos necesariamente no sepan quien hace cada uno de los temas que machacaba constantemente en la casa de mis viejos)…
Un brindis por don Gustavo, gracias por su obra…
Y no puedo más que dejarles con algunos links
Y con el programa especial
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viernes, enero 22, 2010
Festival del Huaso de Olmué 2010: Músicos juntos y revueltos
El Mercurio
El Festival de Olmué ha hecho el milagro: Tener en el escenario a Quilapayún, Los Huasos Quincheros, Las Cuatro Brujas, Ángel Parra, Jorge Coulón y Gloria Simonetti para festejar el Bicentenario. Es la primera vez que están juntos en casi cuatro décadas, pero antes del 73 compartieron a Violeta Parra, los shows radiales de los 60 y las giras. Esta es su historia.
Por Felipe Rodríguez
Afuera, la temperatura supera los 33 grados. Nadie camina por las calles. En el estudio, en uno de los días más calurosos de enero, la sensación térmica es más grata. Gloria Simonetti, la primera en llegar a la reunión, viene acalorada pero radiante. Dice que es porque vive uno de los momentos más felices de su vida reciente. Su hijo Cristián, sacerdote jesuita, vuelve a Chile —al día siguiente de esta entrevista— para reemplazar a Felipe Berríos como capellán de "Un Techo para Chile". Eduardo Carrasco, el mítico líder de Quilapayún, aparece y se abraza efusivo con Simonetti. Se conocen desde hace más de cuarenta años. La cantante era fanática de sus canciones cuando todavía era amateur y le asombraba la elegancia y la determinación del grupo.
De un momento a otro, llegan todos. Paz Undurraga, de las Cuatro Brujas; Jorge Coulón, de Inti-Illimani; Benjamín Mackenna, de los Huasos Quincheros, y Ángel Parra, el hijo de Violeta. Se saludan con mayor y menor cercanía. Algunos son amigos, otros, prácticamente, no se hablan. Todos (excepto Quilapayún) competirán desde hoy y hasta el domingo en el Festival de Olmué por un premio especial: la mejor canción folclórica de la edición Bicentenario. Es la primera vez que están juntos en un escenario en casi cuatro décadas, pero antes del 73, del golpe, compartieron a Violeta Parra, los shows radiales de los 60 y las giras.
LA PEÑA DE LOS PARRA
La década del 60 fue más que el Mundial de Fútbol para Chile. La música tuvo un protagonismo y una evolución nunca vistos. En pocos años, se pasó de la Nueva Ola al Neofolclor y, de ahí, a la Nueva Canción. El epicentro de esta revolución sonora tuvo un solo nombre: la Peña de los Parra en calle Carmen. Ese lugar era el centro de reunión de un país que se estaba transformando. Ahí se veían todos. Unos iban a cantar, otros a escuchar.
Todos los jueves, viernes y sábados había conciertos de distintas bandas y estilos. Los Blues Splendors, Los Diablos Azules, Gloria Benavides, Pat Henry y los mismos Quilapayún y Ángel Parra, entre otros, eran números fijos. Víctor Jara daba clases gratuitas de guitarra. Tampoco era difícil encontrarse con estrellas como Raphael, Hervé Villard o Salvatore Adamo como invitados tan estelares como sorpresivos. Y en los intermedios se vendían platos de tallarines, anticuchos y empanadas. Siempre, por cierto, acompañados de una buena caña de vino.
"Con Paz y su marido, el Chino Urquidi, después de cerrar la peña, nos íbamos a mi casa a compartir. Tomábamos vino y cantábamos toda la noche. Así surgió una amistad que dura hasta hoy", cuenta Parra. "Ir a la peña era una ceremonia donde lo central era la música. En esa época, un hombre de derecha y uno de izquierda se podían tomar una botella de vino, se convivía entre distintas opciones políticas", cuenta Jorge Coulón.
Si la Peña de los Parra era uno de los lugares más activos, los artistas tenían otra vía inmediata para promocionarse: las radios. René Largo Farías tenía un programa dominguero dedicado exclusivamente a los sonidos "made in Chile" y radios como Corporación, Minería y Cooperativa todos los martes, jueves y sábados transmitían en vivo la actuación de alguna banda o solista. Durante los intermedios no daban descanso a la entretención: cómicos como La Desideria o sketchs clásicos de "Residencial La Pichanga" hacían reír al público. Eran tiempos en que los auditorios se repletaban dos horas antes de esos shows gratuitos.
Cuando se habla de folclor casi todos aluden a un mismo nombre: Violeta Parra. Descubridora e investigadora, inquieta y crítica, fue una influencia determinante para las nuevas generaciones. Paz Undurraga cuenta que cuando vivía en Francia, Violeta jamás dejó de estar en contacto con la realidad artística chilena. De hecho, en Europa escuchó que las Cuatro Brujas hicieron un cover de su tema "Parabienes al Revés" y, a su regreso, las mandó a llamar. Su fascinación por las armonías vocales del grupo fue tanta que, a las semanas, le pasó a Luis "Chino" Urquidi, el director artístico del cuarteto, un archivador lleno de textos inéditos suyos para que fueran musicalizados. "Y cuando quisimos grabar 'Gracias a la Vida' no nos dejaron en el sello porque les pareció que era una canción muy triste", cuenta Undurraga.
Si Violeta Parra unió y activó un legado impresionante en los músicos con su brillante cancionero, las historias en común de estos artistas dan para escribir un libro. Gloria Simonetti ganó en 1967 un festival estudiantil de la Universidad Católica, derrotando al dúo compuesto por Jorge Coulón y Max Berrú, un ex integrante de Inti Illimani; Quilapayún fue pifiado en el Festival de Viña de 1973, donde fueron alabados Los Huasos Quincheros e Inti Illimani compartió tres veces el escenario con los mismos Quincheros. "Aunque nunca fuimos amigos", dice Coulón.
Pero lo que más recuerdan es la precariedad de sus giras por el país. A veces por dos semanas y otras por un mes, viajaban de pueblo en pueblo y las tenían que hacer, literalmente, todas. Cuando las ventas de entradas eran bajas, debían pasearse por el lugar respectivo para que el público los viera o contratar unos días antes a algún doble, tenían que ir a todas las radios a dar entrevistas y, en ocasiones, promocionarse ellos mismos a megáfono limpio en camionetas prestadas por amigos u organizadores. Eran años profundamente amateurs. "En los buses dormíamos mal, nos dábamos cabezazos toda la noche y, de repente, escuchábamos los gritos de Óscar Arriagada —el creador de 'El twist del esqueleto'—, que era el organizador, quien nos despertaba para que nos arregláramos cuando estábamos a punto de llegar. Pasaban cosas muy graciosas. Una vez, había una huelga de hoteles y nos quedamos en un lugar chico. Mi mamá, que me acompañaba a todos lados, fue al baño y un tipo que había en la puerta con confort le dice 'mayor o menor'. Ella casi se fue de espaldas. Partió a comprar confort para todo el mundo porque no lo podía creer. Además, parte de la prensa me hizo la vida imposible. Recuerdo que en esas giras me comparaban con Luz Eliana y me destrozaban. Ponían 'Luz Eliana: una niña que canta bien y Gloria Simonetti: una niña bien que canta'. Me liquidaban. Pero nunca me di por vencida", relata Gloria Simonetti.
Más allá de las anécdotas, en lo que concuerdan es que, en los últimos años, el folclor chileno está viviendo una nueva etapa. Cada vez más, se abre un circuito de cuequeros que tienen un público cautivo y les llama la atención la cantidad de cantautores folclóricos que están poblando los escenarios. Un hecho hasta hace poco inédito que surge por la necesidad de encontrar raíces y generar identidad. "No sé si es porque soy viejo o qué. Pero muchas veces, escucho radio y suenan canciones aterradoras. El otro día escuché una que decía 'enojona, te enojai por todo' y me pareció de una vulgaridad tremenda. ¿Eso es música? Si es, la detesto. Pero hay jóvenes como Manuel García, Gepe, Chinoy, Pascuala Ilabaca, que tienen dignidad y respeto por los textos y que andan buscando identificarse. Como nosotros hace 40 años. Por eso subí todos mis discos a internet, para que todos conozcan lo que hicimos", dice Ángel Parra. "Creo que el folclor necesita su espacio y es buenísimo que Olmué haya adoptado la música chilena. Lo grave es que los medios después no difunden. Soy comprador de música de gente como la Francesca Ancarola que tiene una tremenda voz, pero que no se escucha. Así es imposible que se den a conocer", asegura Benjamín Mackenna.
Para Eduardo Carrasco, la relación de los jóvenes con la música cambió. Y cree que los sonidos chilenos tienen buena salud y un mejor pronóstico para el futuro. "Mis hijos bajan música y las canciones chilenas que no se difunden en televisión, las siguen en YouTube, que tienen hasta 500.000 visitas. Es una época distinta. Ahora tú ves a los jóvenes en la calle, escuchando en el MP3 o en el iPod", dice y Parra lo interrumpe. "Eso de andar en la calle o trotando escuchando música, no. Parece que fuera la película 'La Nana'. No estoy pa' eso". Todos se ríen juntos. Juntos y revueltos.
ENTRADAS AGOTADAS
Los tres días de festival cuentan con una nutrida parrilla de artistas, escogidos con pinzas. Y la venta de entradas da muestra de ello. Todas las localidades están agotadas para las tres jornadas, excepto la galería. El viernes estará la argentina Soledad con un homenaje a Mercedes Sosa. En el humor se presenta Rupertina. Más tarde hará su aparición Zalo Reyes y Ráfaga. El sábado, estarán Natalino y Los Trukeros. Más tarde se presentará lo mejor de la nueva trova nacional en las voces de Manuel García, Camila Moreno y Nano Stern. Luego vendrá Quilapayún. Los últimos en tocar ese día será la Sonora de Tommy Rey. El domingo abrirá el bohemio Joaquín Sabina, Dino Gordillo será el encargado de poner la cuota de humor en el Patagual y Los Bunkers cerrarán el festival.
Rescate digital de la fotografía. Víctor Tapia para https://purochilemusical.blogspot.com/
Texto de la nota disponible en cancioneros.com
domingo, enero 03, 2010
31 minutos
Libertad, desprejuicio, buenas letras, y un sonido interesante son lo que se conjugan en estos 3 discos, todo dominado por el concepto lúdico.
Que mas nos puede decir que un disco tributo a este proyecto salga en México y no en Chile?.
El material de ese disco tributo me llegó después de haber grabado el programa que se emitió por la radio, pero algo de ese disco he incorporado en la versión que he subido en el podcast.
El disco tributo es un muy buen disco, en el cual se reinventan las canciones, en donde los músicos chilenos invitados ponen el concepto de música tocada por instrumentos tradicionales dentro del concepto de música pop-rock, mientras los artistas mexicanos en su mayoría se acompañan por música electrónica o primordialmente por computadores.
Un excelente disco, para excelentes canciones.
