Mostrando las entradas con la etiqueta Charly García. Mostrar todas las entradas
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sábado, octubre 24, 2020

Saludo musical por el cumpleaños de Charly García

 El Mercurio


Un grupo de artistas grabó y subió a las redes sociales un video con motivo de celebrarse ayer los 69 años del rockero argentino. Todos le enviaron sus saludos e interpretaron trozos de sus más conocidas canciones. Participaron Fito Páez, Carlos Vives, Pedro Aznar, David Lebón, Miranda!, Nahuel Pennisi, Soledad Pastorutti, Kevin Johansen, Lali Espósito, Emmanuel Horvilleur, Leiva y Benjamín Amadeo.

lunes, junio 01, 2020

Charly García evoluciona bien


domingo, mayo 12, 2019

Charly García vuelve a Chile

La Tercera

Luego de seis años, el cantante retorna al país el jueves 13 de junio en el Movistar Arena, con entradas que salen a la venta este miércoles. Culto vio su show de esta semana en Argentina: un rito que cruza fanatismo, melodías eternas y un hombre que desafía las turbulencias del tiempo.

Por Claudio Vergara

“Charly García agotado”. Un par de letras negras impresas sobre una hoja blanca alertan en las boleterías que, para el show del pasado martes en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, las entradas ya no existen, se esfumaron en dos horas, consecuencia lógica de un concierto “sorpresa” anunciado sólo cinco días antes.

Entre los afortunados que consiguieron un ticket está Valentina, una veinteañera que descubrió al músico a través de su padre y que reconoce que, aunque no vivió sus días de gloria, esto es lo que queda, no hay modo de echar el reloj hacia atrás, hay que resignarse y disfrutarlo “esté en el estado que esté”. Lo mismo le sucede a Delfina, otra sub 25 que apenas caminaba cuando Charly ya se arrojaba desde la pieza de un hotel, y que llegó hasta el lugar vistiendo la polera y el brazalete con el símbolo de la crepuscular era Say no more, aquella S, N y M pintarrajeadas en el centro de un círculo blanco.

Quizás el diario bonaerense La Nación pensó en todos ellos cuando en febrero de 2018 -el momento en que el cantante inauguró esta seguidilla de presentaciones relámpago bautizadas como La torre de Tesla- tituló: “Charly García sedujo con su magia a centenares de millennials”. Días después, en entrevista con la Rolling Stone Argentina, el mismo aludido celebró la frase: “¡Qué loco! ¡Los Millennium!”.

Por las muchas canas que acechan su cabeza, Hugo claramente no entra en la generación “Millennium”, pero sí en aquella que aplaudió en tiempo real al hombre de “Los dinosaurios” en los 70, los 80 y parte de los 90, su era de gracia: “Siempre me llamó la atención su figura, que era medio loco”, define minutos antes de ingresar al teatro. Luciana tiene el signo de Say no more tatuado en la muñeca derecha y prefiere conjugar su devoción en presente: “Él ahora en sus shows está disfrutando de su edad, de lo que puede hacer, del público que lo viene a ver, de todo lo que nos dio”.

Todos ellos agotaron el recital de Charly. Pero Charly García no los agotó a ellos.

El aguante es así

En Argentina, la incondicional veneración al ex Serú Girán se ha perpetuado sin mayores fisuras y, aún más, se ha desbordado hacia las nuevas generaciones, pese a que en su última década acumula seis hospitalizaciones, cuatro cuadros de hipertensión, tres álbumes irregulares, una operación a la cadera, muchísimos fármacos, el deterioro vocal y una agenda en vivo cada vez más esporádica. Da igual: desde principios del año pasado realiza una presentación cada tres meses en algún teatro porteño, todas informadas por los medios apenas un puñado de días antes, lo que hace que las localidades se acaben en un chasquido de dedos.

Cada vez que llega a sus espectáculos, el auto que lo traslada es acorralado por cientos de jóvenes que intentan mirar algo a través de los vidrios polarizados. El aguante, tal como bautizó a ese olvidado álbum con el que cerró los 90, en su mayor expresión: “Este es el aguante/ hasta yo lo vi/ Este es el aguante/ decímelo a mí”.

¿Y hoy está realmente agotado el propio Charly García? Ahora no se trata de entradas en boletería, sino que de la capacidad del artista de 67 años para mantener un espectáculo que parte cerca de las 20.50 horas con la delicadeza de “De mí”, canción de 1990 escrita tras el quiebre con una de las mujeres de su vida, la brasileña Zoca, aunque ahora su letra suena como una vuelta de mano a todos esos fans que han hecho vigilia en las afueras del Gran Rex y que se bancan hasta sus etapas más sombrías: “Cuando estés mal/ cuando estés solo/ Cuando ya estés cansado de llorar/ no te olvides de mí/ porque sé que te puedo estimular”.

Después asoma “La máquina de ser feliz”, parte de su último álbum, Random (2017), otro tema melancólico y cuyo título también funciona como el retrato de un hombre buscando días más dichosos (o un símbolo de paz). Aunque si se trata de definiciones más certeras, los primeros minutos de recital permiten un diagnóstico temprano en dos direcciones.

Primero, y como ya se ha vuelto hábito, Charly aparece sentado en un sillón grueso y rodeado por su set de teclados, como si quisiera camuflarse detrás de tanta electricidad, aunque esta vez luce menos estático, con una movilidad mucho más ágil de sus manos, lo que se realza cuando toma la guitarra -la que hasta hace poco había dejado de tocar por sus complicaciones físicas- y suelta acordes desde esa posición encorsetada, no del todo cómoda para un músico que por décadas se arrojaba al suelo, saltaba, se contorneaba, lanzaba patadas al aire y regalaba pasitos de baile.

Segundo, su voz está destrozada y no hay mucha vuelta que darle. Simplemente ya no tiene remedio. Esa interpretación áspera, rasguñada hasta casi el dolor, que a momentos parece que de un segundo a otro se consumirá para siempre, ahora batalla por mantener los tonos de antaño, en el esfuerzo mayúsculo que hoy enfrenta el bonaerense: el de un artista luchando en vivo y en directo contra su estado de salud y contra el a veces cruel paso del tiempo. A momentos estremece, a momentos irrita, a momentos da igual.

En compensación, su grupo suena impecable, voluminoso, lo que encubre las grietas vocales del gran jefe, como si todo se tratara de una gran masa que avanza sincronizada. Es el trabajo en conjunto de una banda afiatada y aceitada desde hace años, que conoce de sobra las fragilidades y las fortalezas del argentino; la misma que tiene como eje a un trío de chilenos -el bajista Carlos González, el guitarrista Kiuge Hayashida y el baterista Antonio Silva- y a otros históricos, el tecladista Fabián “Zorrito” Quintiero y la corista Rosario Ortega, hija de “Palito” Ortega, ese ángel guardián que hace una década le salvó la vida a García cuando todo parecía caer al despeñadero.

“No es fácil estar allá arriba”, dice Silva en camarines, casi una hora después del concierto, sugiriendo que no es simple estar en el mismo escenario no sólo con un ídolo de toda la vida, sino que también con un creador tan impredecible como exigente. “Estuvimos toda una semana, de lunes a sábado, ensayando cuatro a cinco horas diarias, como reloj, muy riguroso todo, por eso los shows salen de esta manera. Él escoge lo que vamos a tocar”, concluye el baterista chileno.

Y en esa elección de canciones, la velada continua con “Rivalidad”, otro track reciente, inspirado en ese día de 2014 en que murió Gustavo Cerati, cuando Charly, para purgar su dolor, se encerró en su casa y puso a altísimo volumen el disco Foxtrot de Genesis, lo que detonó las quejas furiosas e insensibles de una vecina. “Dios bendiga la rivalidad”, dijo antes de cantarla.

Y si rivalidad rima con actualidad, ambos conceptos pueden ir de la mano cuando el ex Sui Generis está sobre una tarima. En la mitad de su performance, el público, exaltado desde la partida, eleva el cántico de “¡Mauricio Macri y la pu… que te parió!”, en sincronía con un vendedor ambulante que en las afueras del teatro fue un hit instantáneo al ofrecer “¡cerveza-cerveza, más frías que el pecho de Macri, cerveza-cerveza!”. Está claro que, al menos en Argentina, Dios bendijo la rivalidad desde su origen.

El silencio tiene acción

Pero lo que más sorprende de su repertorio no son las preferencias por temas que acarician sus últimos años o que abordan alguna coyuntura, sino que el viaje como tobogán por sus más diversas épocas, las brillantes, las recónditas, las despreciadas, con piezas que no incluye con tanta frecuencia, como “Cuchillos”, concebida en 1996 en tributo a Mercedes Sosa; “El día que apagaron la luz”, el éxito del retorno de Sui Generis en 2000; la ochentera “Canción de 2×3”, melodía inscrita en los albores de su período solista; y por lejos la más inesperada estuvo al cierre, “Total interferencia”, el también epílogo de una de sus obras cumbre, Piano bar (1984), escrita junto a Luis Alberto Spinetta y que no tocaba en vivo desde los 90.

Una inclusión tan fuera de cálculo que en camarines algunos de sus músicos confesaban que ni siquiera recordaban ese tema cuando en los ensayos se enteraron que debían revivirlo: tuvieron que abrir Spotify para oírlo de nuevo.

En el listado del día martes también hubo espacio para exorcizar maldiciones al tocar varias de Kill Gil (2010), esa producción que terminó estrenando cinco años después de su grabación, debido a retrasos derivados de sus problemas de salud, sus enfrentamientos con los sellos y una filtración del material en la web que terminó estropeando todo. En la cita en vivo pasaron “In the city that never sleeps”, “Break it up” y “Happy and real”, cantada a solas en el escenario con el ex Sumo y hoy figura de la TV trasandina, el saxofonista Roberto Pettinato: frente a esa imagen desnuda y a la intemperie, sin músicos ni pantallas encendidas, la garganta de García exhibe aún más sus heridas. Como último eje del concierto están los éxitos de siempre: “Yendo de la cama al living”, “Parte de la religión”, “Rezo por vos”, “Demoliendo hoteles” y “Nos siguen pegando abajo (pecado mortal)”.

En el centro del montaje, una torre de alta tensión se levanta en tributo al ingeniero eléctrico Nikola Tesla (de ahí el nombre de la saga de shows y a quien el músico siempre ha mirado como un utópico), la que es cruzada por efectos de rayos, como una especie de metáfora de la energía que aún fluye y estalla cuando el cantautor salta a escena.

Las pantallas traseras acompañan las 23 canciones de la presentación disparando de modo alternado imágenes de The Beatles, David Bowie, Lou Reed, Psicosis, El resplandor, Toro salvaje y King Kong. Todos íconos del siglo XX. Todos gigantes de sus generaciones. Todos parte de una casta artística que desaparece y a la que Charly también quiere pertenecer. Si no se atreve a reconocerlo, quizás necesita de un truco, de una ayudita de sus fanáticos. Cuando en un momento alguien desde la platea le grita “¡sos el mejor del mundo!”, él responde sin dudarlo ni un segundo: “Ya sé”.

Entradas

Su show en Santiago será el jueves 13 de junio en el Movistar Arena, en su primera venida en seis años, tras tocar en 2013 en los casinos Enjoy de Santiago y Viña. Las entradas están disponibles desde este miércoles 15, en preventa para clientes Banco de Chile. La venta general comienza el viernes 17 (ambas en Puntoticket). Precios van de $21.900 (tribuna) a $138.000 (primeras filas).

domingo, noviembre 11, 2018

Julieta Venegas: "Las canciones que ha dejado Charly García son faros en la música latina"

El Mercurio

Hoy se estrena la serie de Nat Geo en que la cantante entrevista al ícono del rock argentino, repasando su trayectoria, además, con imágenes de archivo inéditas y testimonios de cercanos. 

Raimundo Flores S.
"Las canciones de Charly sonando en la radio me hacían flotar sobre Buenos Aires" canta Julieta Venegas en "Esperaba", la canción que abre su último disco y que guarda estrecha relación con uno de los proyectos que por estos días mantiene ocupada a la mexicana. La serie de Nat Geo "Bios, vidas que marcaron la tuya" tiene como a uno de sus personajes centrales a Charly García, y a Venegas como la encargada de entrevistar al argentino y repasar junto con él los momentos más importantes de su carrera.

A pesar de que Venegas confiesa en conversación con "El Mercurio" que la letra de "Esperaba" es "una fantasía", admite que la figura de Charly García apareció terminando su adolescencia y que tuvo un efecto inmediato en ella: "Me voló la cabeza. Yo ya estaba componiendo canciones, pero no tenía referentes de composición en piano. Descubrir a Charly fue muy importante para mí porque se convirtió en un referente fuerte en términos de que sus canciones tienen un estilo que es más personal y que tiene que ver más con el rock. Me siento muy cercana a su manera de escribir", dice la mexicana y agrega: "Las canciones que ha dejado Charly son faros en la música latina".

La serie de Nat Geo se estrena este domingo a las 22 horas con el especial dedicado a García y en las semanas siguientes tendrá capítulos con las vidas de Álex Lora y Gustavo Cerati. El episodio de García repasa la amplia trayectoria del cantante desde sus inicios en Sui Generis hasta el concierto que dio este año en el Teatro Gran Rex con testimonios de varios de sus colaboradores más cercanos, como David Lebón, Pedro Aznar, León Gieco y Palito Ortega; además de las conversaciones con Julieta Venegas donde el músico se muestra de buen humor y revela algunos datos inéditos de su carrera.

"Lo bueno que tiene esto es que es él está rememorando su carrera, viendo hacia atrás con más distancia y eso siempre da una claridad distinta", opina la mexicana.

El capítulo sobre el autor de "Demoliendo hoteles" incluye un amplio material de archivo y deja espacio para repasar momentos extramusicales icónicos en su vida, como cuando se lanzó desde el noveno piso de un hotel hasta la piscina o cuando fue internado en una clínica psiquiátrica, además de retratar su extravagante personalidad. "Soy zurdo, tengo la mitad del bigote blanco, tengo oído absoluto, me tiro de 10 pisos y no pasa nada. Soy un freak , un monstruo. Y a mucha honra", dice el mismo García en conversación con Venegas.

Precisamente, la cantante destaca cómo el exhibir la intimidad de Charly ayuda a comprenderlo mejor. "Yo siempre me enfoque más en su trabajo que en su vida personal, entonces fue lindo tener esa posibilidad de darme cuenta de que todo es parte del mismo paquete. La persona que él es, con la personalidad que tiene, tienen que ver con las canciones que él hace y con la carrera que ha hecho".

sábado, mayo 05, 2018

Charly García juega a la sorpresa

La Tercera

El argentino agotó en 15 minutos 3.200 ubicaciones de un concierto anunciado solo días antes. En el Teatro Gran Rex, de Buenos Aires, sus incondicionales lo escucharon este lunes con fervor adolescente y completaron con sus voces los volúmenes que el argentino ya no alcanza. Un paseo por el reino de Charly.

Por Victor Cofré

No tiene la misma voz de antes, pero preserva las huellas de su voz. No tiene la misma movilidad, pero el desparpajo sigue intacto. No produce los éxitos del pasado, pero su elogiado último álbum encabeza las nominaciones a los premios Gardel, que se entregan a fin de mes. Charly García, a sus 66 años, ya no se muestra como antes, pero sorprende de cuando en vez. Hace una semana, la leyenda mayor del rock argentino convocó a sus fanáticos a un sorpresivo show en el señero teatro Gran Rex. La venta, física y online, tardó 15 minutos en agotar las 3.200 localidades. El telón se levantó a las 20:50 horas del último día de abril y Charly, sentado en una esquina del escenario, comenzó su canto: “Acabo de llegar/ no soy un extraño/ conozco esta ciudad/ no es como en los diarios”.

Fueron casi cien minutos y 22 canciones. Charly no se levantó de su sofá negro; sentado durante todo el show, aún sufre las secuelas de una fractura de cadera. Después de “No soy un extraño”, otros dos éxitos del pasado: “Instituciones”, la única de su época de Sui Generis que incorporó al setlist, y “Cerca de la revolución”, que levantó a todo el Gran Rex, que en realidad nunca estuvo sentado. “Decían que estaba acabado, que no podía componer más”, dijo tras la explosión de sus tres primeras canciones y antes de entonar “La máquina de ser feliz”, una pieza de Random, su último trabajo, de comienzos de 2017.

Charly no se subía a un escenario desde febrero, cuando en otro recital sorpresa inauguró el formato actual, denominado La Torre de Tesla, en el Teatro Coliseo, para 1.600 personas. El año pasado hizo una sola presentación, en marzo y -también de improviso- tocó quince canciones en un teatro de 385 butacas. Al Gran Rex, en calle Corrientes, a metros del Obelisco, no volvía desde hace siete años, cuando festejó sus seis décadas de vida con nueve presentaciones que luego editó en tres registros de audio y video.

Todo ello -la ausencia, el morbo de su condición, el recuerdo de su grandeza- alimentó el fervor de los incondicionales que llegaron al Rex este lunes.

La Torre de Tesla es un homenaje a Nikola Tesla, un inventor que imaginó a principios del siglo pasado la transmisión eléctrica inalámbrica. Charly escribió en el folletín oficial del concierto que su Tesla era una analogía de la utopía. Por eso al centro del escenario dispuso de una torre que ilustró esa analogía. Y a sus costados, una banda de cinco acompañantes con delantales blancos: Rosario Ortega en la voz, Fabián Quinteros en los teclados, y los chilenos Toño Silva, en batería, Carlos González, en bajo, y Kiuge Hayashida, en guitarra. El trío de los chilenos que lo acompaña desde hace ya varios años.

Charly no está acabado e intentó demostrarlo el lunes, con una puesta en escena sencilla y eficaz. En el aniversario número 20 de la edición argentina de la revista Rolling Stone, de abril, anticipaba que quería volver a escena. “Tengo muchas ganas de tocar, pero bueno, con esto de la cadera… Lector, ¡me rompieron la cadera! Y no me la curaron. Apenas esté bien voy a tocar”, le soltó a los periodistas de la revista. Y tocó este lunes, apoyado sobre todo por Rosario Ortega, que elevaba la voz cuando Charly ya no alcanzaba algunos tonos; o su timbre desaparecía bajo el sonido de la música. El mismo respaldo provino de una audiencia intergeneracional que entonó casi todo lo que se pudo entonar esa noche y que entre sus asistentes contó a Ricardo Mollo, el guitarrista de Sumo y Divididos que generó, con su sola presencia, la primera ovación de la platea, minutos antes del show.

El repertorio incluyó cuatro canciones de Random; tres de un perdido disco de hace más de una década, Kill Gil; y tres también de dos emblemas de los años ochenta: Clics modernos y Piano bar. El primer segmento incluyó clásicos como “Rezo por vos”, “Yendo de la cama al living”, “Promesas sobre el bidet” y terminó en jolgorio con “Demoliendo hoteles”. El telón se cerró y Charly descansó seis minutos. Nadie lo vio ponerse de pie. Cuando el escenario volvió a iluminarse, ya estaba en el mismo lugar del inicio: sentado frente al teclado, entonando “Los dinosaurios”. Vino la primera rechifla, pero no para él: en la pantalla, los dinosaurios eran ilustrados por videos de los militares que encabezaron la dictadura militar trasandina. El recurso fue empleado durante todo el concierto y reflejó el gusto del propio argentino por el cine, con escenas de Psicosis y Toro salvaje, entre otras. También por recuerdos gráficos de sus propios desaguisados, incluyendo el video del increíble y preciso salto desde un noveno piso a una piscina en un hotel mendocino, en marzo de 2000.

En la segunda tanda, cinco canciones, un invitado -Billy Bond, otro pionero del rock argentino- y dos hit para el cierre: “Fanky” y, fuera de programación, “Nos siguen pegando abajo”. Telón nuevamente y ahora sí Charly ya no volvió. La fanaticada no aflojó, gritó contra Mauricio Macri -algo que se va haciendo hábito en eventos masivos en Argentina; el domingo ocurrió lo mismo en un recital de Fito Páez en el Luna Park- y en un emocionante rito estrenado en shows anteriores, cantó al aire y de corrido tres piezas del repertorio de Charly. Un Charly que prepara un nuevo disco y que está volviendo de a poco. Y por sorpresa.

sábado, abril 28, 2018

Charly García agota entradas en 15 minutos

El rockero argentino dará un recital este lunes en el Gran Rex de Buenos Aires y la rapidez de venta es un nuevo récord en su carrera.

jueves, febrero 15, 2018

Charly García regresa a los escenarios

El Mercurio

A cuatro años de su última presentación en vivo, el músico argentino se presentará hoy en el Teatro Coliseo de Buenos Aires. "La torre de Tesla", como fue bautizado el espectáculo, fue anunciado de manera sorpresiva el martes. Las entradas se agotaron en tan solo media hora.