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sábado, noviembre 25, 2017

Un fenómeno llamado chocolo

El Mercurio

Nació en 2008, como una canción. Hoy es el último éxito infantil en Youtube. Los videos del perro Chocolo ya acumulan más de un millón de suscriptores en toda Latinoamérica y los niños chilenos agotan sus shows y productos.

La casa de un piso es amplia y silenciosa y se ubica en la calle Simón Bolívar, a pocas cuadras del cine Hoyts de La Reina. Adentro está decorada con restos de una escenografía de colores alegres, platos de cartón para cumpleaños infantiles y peluches y figuras del perro Chocolo, el fenómeno infantil y chileno de Youtube. Es casi como que la casa grita que adentro vive un niño, pero eso no es así. Adentro, sentados en un sofá, tomando café, están Elizabeth Carmona y su marido, Patricio Gamonal, recordando cómo fue que llegaron aquí y cuentan que hace nueve años inventaron, con una canción, la historia de un perro llamado Chocolo que no sabía qué ritmo quería bailar.

Aunque antes de eso, quizá habría que presentarlos un poco más. Elizabeth Carmona (46) y Patricio Gamonal (47) se conocieron cuando estudiaban Publicidad en el Duoc. Él venía de Quilpué; ella, de Las Condes.

-No teníamos ramos juntos -dice Carmona-. Pero después nos presentaron. Yo le dije que como él era Gamonal y yo Carmona, ambos teníamos una mona metida en el apellido. Y que por eso me iba acordar de él. Pero fue solo eso.

Pasaron los años. Se graduaron y empezaron a trabajar. Recién ahí Elizabeth Carmona volvió a saber de él.

-La llamé por teléfono porque se ganó un concurso de publicidad que auspiciaba una marca de mayonesas. Vi el resultado y me pareció muy bueno, así que la invité a trabajar conmigo -explica Gamonal.

En 1996, ambos fundaron la productora Atiempo. Comenzaron trabajando en campañas de marketing para minería y en el diseño de páginas web para empresas, pero debajo de esos proyectos había otros intereses que Elizabeth postergaba. Ella, dice, siempre había tocado la guitarra, cantado y admirado el trabajo de Mazapán. Así que un día hizo una canción sobre una tortuga llamada Taruga. Patricio Gamonal la complementó con animaciones digitales e hicieron un disco con esos registros que postularon a un fondo del Consejo Nacional de Televisión en 2001.

-A veces hay instantes en que tu vida cambia -dice Carmona.

El proyecto de la Tortuga Taruga se ganó el fondo y fue transmitida entre 2002 y 2003 por Canal 13. No fue el único: en los años siguientes sacaron series como El ojo del gato, Recórcholis y corchito, además de "La cueva de Emiliodón". Fueron emitidos en canales como Canal 13, UCV-TV y TVN. Pero esa experiencia no fue lo que imaginaron. No tenía que ver con las dificultades tecnológicas, y que en muchas ocasiones tuvieron que amanecerse trabajando para cumplir con las entregas. Ocurría algo más.

-Hubo series donde, por cumplir el compromiso con el Consejo Nacional de Televisión, nos programaron a las ocho y media de la mañana y era frustrante. Porque eran series en las que trabajamos dos años y nos ponían en un horario en el que era difícil no sacar un rating bajo -recuerda Gamonal.

-Cuántas veces nos dijeron que era porque los preescolares ya no vendían en la televisión. Me mataba cuando los ejecutivos de los canales me decían eso: que el niño no compra, que no tienen poder de decisión -agrega Carmona.

Paralelamente, Elizabeth Carmona y Patricio Gamonal tenían una relación de pareja. Se casaron en 2008: el mismo año en que nacería el perro Chocolo.

Recordar al perro

Un amigo músico les contó de un concurso organizado por el Ministerio de Desarrollo Social, para un programa llamado Chile Crece Contigo. Había que crear un disco con 12 canciones para que los padres jugaran con sus niños. El tema tocaba de cerca a Elizabeth y Patricio, que querían tener hijos. Por eso, y por la oferta de ayuda de ese amigo músico, aceptaron. Elizabeth estaba sentada, trabajando en las canciones, cuando se acordó de un personaje que conoció cuando ella tenía 7 años:

-Yo tenía en el barrio un perro quiltro café que se llamaba Chocolo, que era el típico perro que tiene dueño, pero anda todo el día en la calle a la venia de los vecinos. Nosotros le dejábamos agua y comida. Recuerdo que era viejito y que otros perros le pegaban, pero siempre parecía que estaba sonriendo. No sé por qué razón, pero haciendo el disco volví a acordarme de ese perro.

Como el disco tenía que incentivar a que los niños jugaran, mezcló ese recuerdo con otro más: las noches de febrero en que su familia se reunía a ver el Festival de Viña por televisión y ella y sus primos bailaban todo lo que sonara sobre ese escenario. Así nació "El baile de Chocolo", la tercera canción del discoJuguemos en el campo, que cuenta la canción de un perro que quiere bailar, pero no sabe qué ritmo elegir.

-Yo se la mostré al Pato y me dijo que no le gustó -dice Carmona.

Cuando lo cuenta, Patricio Gamonal se ríe y le contesta:

-Pero no diga eso, que están grabando. Yo dije que era muy larga.

-Me dijo que era muy rara la canción y yo le dije no, si es divertida, Pato. Lo sé.. Cuando fuimos a grabar con los músicos y empecé a ver que nos moríamos de la risa, yo dije esta canción va a ser súper divertida. Yo creo que ha sido el día en que más me he reído -explica ella.

A pesar de que llenaron mal la ficha de inscripción, la gente del ministerio pudo contactarse con ellos para contarles que habían ganado. El programa Chile Crece Contigo regaló 10 mil copias de ese disco en consultorios y jardines infantiles de todo el país. Así fue como el perro indeciso comenzó a ser conocido. El paso siguiente fue cuando desde el mismo ministerio, dice Patricio Gamonal, les pidieron videoclips de todas las canciones. La idea era sacar un disco interactivo. Eso los obligó a imaginar un Chocolo animado.

-Pasamos por hartos dibujos de perros, incluso la primera versión tenía un parche en el ojo. Yo le decía a Patricio que tenía que tener los cachetes redonditos y los ojos muy separados. Tenía que verse grande, pero seguir siendo chico, como un adulto que no madura -dice Elizabeth Carmona.

La pareja también se preocupó de que los videos fueran atractivos para los niños. Usaron voces simpáticas con un español neutro para los personajes y trataron de que la edición fuera dinámica, con canciones que no se extendieran demasiado y pudieran atrapar la atención. Además, hay, agrega Carmona, un factor más.

-Los colores son algo fundamental porque hay niños chiquititos que no entienden el lenguaje, pero se quedan pegados con eso: la imagen. Igual hay personas que me han dicho que cuando canto, mi voz es como de una mamá.

El disco interactivo siguió repartiéndose por Chile. Un día, en 2009, vieron que un usuario de Valparaíso había subido el videoclip de El baile de Chocoloa Youtube. Ese mismo año se hicieron un canal en esa página para agrupar todo su contenido.

-A nosotros nos pareció interesante que alguien subiera el video. Con el tiempo ese video tuvo un millón de visitas. Ahí nos llamaron desde España -explica Gamonal.

La empresa era Familyes, una administradora de contenido en línea que les ofrecía posicionarlos dentro del nicho de los videos infantiles y ser sus intermediarios con Youtube, a cambio de una comisión de la recaudación que recibieran por las visitas. Después de algunas negociaciones, comenzaron a trabajar juntos formalmente en junio de 2012. Oscar Ortiz, vocero de Familyes, explica en términos simples por qué su compañía se fijó en Chocolo:

-Lo consideramos como uno de los canales infantiles con mayor potencial en Latinoamérica. El contenido del Perro Chocolo tiene todo lo que un padre busca para su hijo y todo lo que un niño quiere ver, debido a que está muy inclinado no solo al entretenimiento, sino también a reforzar conocimientos vitales como los números, las letras, los colores, o incluso hábitos como el lavado de los dientes y manos.

Con esa alianza, las visitas a sus videos del perro Chocolo empezaron a subir. Según Elizabeth Carmona, antes se emocionaban cuando tenían tres mil en un día. Hoy, dice, esa cifra puede subir hasta el millón y todo eso sorprendía. Porque a pesar de no tener hijos, Gamonal y Carmona parecían saber exactamente cómo descifrar qué querían ver los niños.

-No tenemos hijos, pero tenemos sobrinos -dice Elizabeth.

Y después dice algo más.

-De verdad que si no tengo hijos, no es porque no haya querido tenerlos.

Nace una estrella

Cuando vieron que Chocolo podía tener éxito afuera, Elizabeth y Patricio apostaron por viajar a ferias internacionales para ver si podían meter a Chocolo en otros mercados. Tuvieron éxito en algunos casos, como en cadenas de Venezuela y Puerto Rico, pero en general, dice Gamonal, la experiencia fue "un tanto decepcionante":

-Vimos a miles y miles de otras compañías con 100 capítulos y nosotros teníamos 25. Fue un shock. Nos dimos cuenta de que antes de triunfar afuera, primero había que hacerlo en Chile. Cuando presentábamos la serie, nos preguntaban qué resultados habíamos tenido en nuestro país. Y aún no teníamos resultados acá. Tuvimos que salir para entender que primero había que hacer la pega aquí. Y en eso estamos. Hoy 45 por ciento de las visitas de nuestro canal son de Chile.

Un paso importante para eso fue hacer espectáculos en vivo. El primero que recuerdan, fue el 2014 en el Buin Zoo. Elizabeth dice que los organizadores les preguntaron si eran igual de populares que Cachureos y ella no supo qué responder. Solo quedó tranquila cuando vio que el día de la presentación, el zoológico se llenó de niños y sus padres. Lo mismo pasó al año siguiente en un festival costumbrista en Río Bueno, en Paris Parade el año pasado y en el teatro Teletón este año. Los mismos niños de hasta 6 años que habían recibido el disco de Chile Crece Contigo, pensaban Carmona y Gamonal, seguían cantando las canciones y yendo a los shows. Los mismos, pensaba Elizabeth, que después le escribían mensajes a Chocolo en Facebook y que ella contestaba como si fuese el perro. Haciendo eso ella aprendió que muchos padres y abuelos usaban a Chocolo como una herramienta para calmar a los niños:

-Entiendo a los papás. A veces están cansados, quieren un poco de tiempo y esto es una herramienta importante porque el niño se tranquiliza. Se queda mirando los videos y no llora. Algunas mamás incluso me dicen que sus hijos no comen si no le ponen al Chocolo. Yo les digo que está bien, pero que Chocolo tampoco es la nana. La idea es que los niños no estén todo el día con el dispositivo.

El boca a boca de este perro que hipnotizaba a los niños fue lo que llevó a Shai Agosin hasta ellos. Agosin lidera una empresa que desarrolla productos licenciados de ciertas marcas. Hace poco más de un año buscaba algo parecido a la Gallina Pintadita, cuando le contaron sobre Chocolo.

-Le vimos un potencial gigantesco. Ser una marca en expansión y que además sea local, chilena, le da cierta ventaja en relación a otras marcas internacionales. Que los niños chilenos quieran celebrar su cumpleaños con platos y vasos del perro Chocolo habla del cariño que le tienen -dice Agosin.

El último reconocimiento fue en agosto de este año, cuando se ganaron el Botón Dorado: el premio que da Youtube a un canal cuando alcanza el millón de suscriptores. Hoy su canal, Atiempopreescolar ya tiene 1.226.370 suscriptores y ha sido visto 928.582.242 veces, convirtiéndolo en el quinto canal de Youtube más visto de Chile. Esos números de sus videos les permitieron facturar unos 100 mil dólares el año pasado, dicen en la productora.

Esas cifras para Antoine Torres, gerente de contenido de YouTube Kids para Latinoamérica, tienen un significado evidente:
-Es una verdadera validación por la misma audiencia de que el contenido que crean es valioso para las familias chilenas y que está adaptado a sus modos de consumo.

Elizabeth y Patricio finalmente nunca pudieron tener hijos. Aun así, según ella, a pesar de lo sensible que es el tema, trabajar pensando en niños la ha llevado a buscar consuelo de otra forma:
-Trato de encontrar la felicidad en los hijos de los demás. Como cuando por Facebook alguien me dice que su hijo se duerme escuchando canciones del Chocolo. La alegría de los niños de otras familias, también la siento como mía. Como si fueran mis niños. Por eso, además, hay una cosa especial detrás de hacer una canción para los niños cuando están enfermos. Porque es como una canción que, yo pienso, a lo mejor se la cantaría a un hijo.


sábado, agosto 20, 2011

Rock desde el jardín infantil: bandas de los más grandes para los más chicos


 

El Mercurio

Grupos consagrados preparan proyectos paralelos para niños. Guitarras eléctricas en shows para minifans que agotan las entradas. ¿Nueva tendencia? Preparen los oídos para lo que viene.

José Vásquez Tejos

La evolución fue natural. Los niños están más inquietos y los padres también quieren divertirse. Si bien Mazapán sigue vigente celebrando sus treinta años de carrera musical, hoy nuevas bandas se están ganando la preferencia de los más chicos y, por añadidura, de los más grandes.
La música de Barney no siempre fue bien recibida por los mayores. El equilibrio perfecto se alcanzó con "31 Minutos" y su recordada banda sonora que incluso llevó sus hits hasta las discotecas. Grandes y chicos bailando las mismas canciones. Padres e hijos fortaleciendo sus lazos y aunando fanatismos.

Luego vino Pulentos, con su rap callejero, y el salto fue todavía mayor, agotando entradas con anticipación a sus shows , sumando funciones para un mismo día y llenando incluso el Teatro Caupolicán. La música que se suponía compuesta para el target infantil ya no era sólo para niños.

Los Mono -el proyecto musical de Sebastián Silva, Vicente Sanfuentes, Nea Ducci y C-Funk, que ganó miles de adeptos por las redes sociales y YouTube por su video "Promesas", que sólo en el link oficial fue pinchado más de un millón de veces- eran la banda sonora de la serie Pulentos. Pero diferencias con Canal 13, que encontró que sus letras no eran las adecuadas para el espacio, terminaron guardando un disco, "Somos los que estamos", que casi queda en el olvido. Años después, un sello internacional, Sonic 360, lo editó y todos los medios que comentaron el cedé estaban lejos de tener una relación con el mundo infantil.

El mercado se estabilizó, y si bien no han aparecido nuevos fenómenos comerciales, sí hay una creciente nueva escena de bandas de base rock haciendo música para niños. El gran impulso para este creciente movimiento lo dio el primer Lollapalooza hecho en Chile, con su exitosa versión infantil, Kidzapalooza. Ahí, los músicos convocados vieron que había mucho público al cual satisfacer.

"Fue súper fuerte lo que pasó en ese festival, había mucha gente y lo mejor es que eran muchas familias pasándolo bien", recuerda Álvaro Ceppi, quien está al frente de los Plumabits, junto a músicos de Papanegro.
 
Felipe Ilabaca, que con su hermano Pablo (ambos Chancho en Piedra) forma Achú, también recuerda la feliz jornada que ahora siente mucho más cercana que en la época en que hacían canciones para "31 Minutos". "Los niños reaccionan ante los estímulos que les entregas, por eso nuestro trabajo es muy cuidado en todo aspecto. Suena cliché, pero ellos representan el futuro", dice Felipe.

"En el fondo, nuestra música es súper bien recibida por los papás, porque les hacemos la pega más liviana. Al poner un disco en el auto, les va a gustar a todos", reflexiona Ceppi.

Detrás de la música de "31 Minutos" estaban las cabezas de algunos miembros de Chancho en Piedra; detrás de Pulentos, el cerebro de Ana Tijoux, y detrás de los Plumabits, músicos de Papanegro. La tendencia continúa. Vicente García-Huidobro, de Akinetón Retard, prepara para fines de año la salida del primer disco de Kinéticos enfocado al mercado infantil, y Rodrigo Latorre, de La Mano Ajena, acaba de estrenar Mosquitas Muertas, su nuevo proyecto para niños.

"Ojalá se forme una buena escena y podamos salir de gira todos juntos en festivales itinerantes, eso sería lindo", cuenta Ceppi, que ya prepara un nuevo proyecto infantil: Horacio y los Plasticines.

¿Cómo se explica esta nueva tendencia de bandas consagradas con proyectos paralelos de base rock y de gran calidad para niños? Rodrigo Latorre tiene una respuesta: "Todo pasa por un nuevo recambio generacional. Los padres de ayer escuchan Camilo Sesto; los de hoy, a Nirvana". Las guitarras que se enchufan ahora son eléctricas.

Remix internacional

Plumabits es la banda sonora del programa de TVN "Experimento Wayápolis" y hoy está tomando vida propia con luminosos y potentes shows en vivo. La música de este grupo incluso ha traspasado las fronteras gracias a internet. Desde México, un inesperado fan les posteó un remix de "Disco Láser", canción suya que los dejó locos. "Era un trabajo increíble, que incluso utilizamos para hacer un videoclip, tenía toda la onda de Justice, está súper power", cuenta Álvaro Ceppi, que ya adelanta un nuevo proyecto: Horacio y Los Plasticines, que verá pronto la luz en un nuevo programa de TV.
 
La guitarra Libélula

Nació como una necesidad. Pasó que muchos padres hicieron saber que a sus hijos les gustaban las canciones de Manuel García para que el artista se diera cuenta de que también debía dar tribuna a sus nuevos fans . Es por eso que el cantautor comenzó a hacer shows AM que rápidamente se agotaron.

"Las condiciones de estas presentaciones son distintas", cuenta Carlos Fonseca, su mánager. "Hay una escenografía especial que uno se demora cuatro horas en montar. Se trata de un árbol gigante con raíces que llegan hasta las primeras butacas".
Achú!

Partieron también bajo el alero de un programa infantil de televisión, "Musiexplorando con Alegría y Gracia". Ahí, los hermanos Ilabaca se caracterizaban como los personajes Domingo Alegría (Felipe) y Eusebio Gracia (Pablo). Después de su exitosa presentación en el Kidzapalooza, sintieron que debían seguir tocando: "No descartamos grabar un nuevo disco", dice Felipe.
Mini cartelera musical
El pasado domingo 7 de agosto comenzó un ciclo de música en la sala SCD de Vespucio dedicado íntegramente a los niños. La primera función estuvo a cargo de Mosquitas Muertas, con dos presentaciones en el mismo día. El fin de semana siguiente estuvo a cargo del Grupo Zapallo, y hoy sábado, la cita se anota imperdible con el show en conjunto de Achú y los Plumabits. Entradas por Feriaticket, $3.500. Dos funciones desde las 16 horas. Todo lo terminará con Manuel García y la Guitarra Libélula, el domingo 28 de agosto.

Con la ayuda de mis alumnos

Rodrigo Latorre comparte roles como director musical de La Mano Ajena y como profesor de Música en el colegio San Leonardo de Maipú, donde hace clases desde prekinder a cuarto medio. "Soy el tío de Música y el viejo de Música al mismo tiempo", cuenta sonriendo.
Latorre dice que comenzó su nuevo proyecto musical en la misma sala de clases, cuando un día, experimentando nuevos métodos de enseñanza, comenzó a crear canciones colectivamente con sus alumnos