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jueves, mayo 15, 2025

Tríos hermanos: Ángel Parra y Pancho Molina se reúnen para un show en conjunto

 

Ángel Parra y Pancho Molina vuelven a coincidir en un mismo escenario con sus proyectos de jazz , tal como lo hicieron en los años 90. Mariana Soledad

El Mercurio

Los músicos presentarán sus proyectos paralelos a Los Tres. Acá anticipan cómo será su noche de jazz , este 1 de junio, en el Teatro Oriente.

José Vásquez


Como en los años 90, los nombres de Ángel Parra y Pancho Molina se volverán a cruzar en los escenarios más allá de su rol de compañeros en Los Tres. Ambos músicos están viviendo, de manera paralela, su propia “revuelta” —el título que tuvo la gira de reunión del grupo penquista con sus miembros originales— y ahora harán un show en conjunto, este 1 de junio, en el Teatro Oriente, cada uno con su trío, aunque eso solo estará en el cartel, porque ahora anticipan que se presentarán con formación de cuarteto para desatar ese día toda su libertad jazzística.


“En esa época (los 90) tuvimos harta interacción con el Ángel. Yo toqué en Ángel Parra Trío y él tocó algunas veces con Los Titulares (la otra banda de Pancho Molina). Tocábamos en universidades, estábamos con toda la energía de esa generación, así que esto que vamos a hacer ahora me suena súper familiar, por eso cuando me plantearon la idea de este show, no había cómo decir que no”, señala entusiasmado Pancho Molina.


En días de arduos ensayos para los nuevos proyectos de Los Tres, ambos músicos compatibilizan su estrecha agenda para preparar también este espectáculo en conjunto de Ángel Parra Trío y Pancho Molina Trío, para una noche de jazz, donde cada uno desarrollará su propio repertorio, aunque no descartan algún tipo de interacción juntos. “No tenemos muy claro qué es lo que va a pasar, pero por lo menos la intención está”, dice Ángel Parra.


El guitarrista cuenta que el presente de su proyecto va de la mano con su último álbum, “Desde el alma”, lanzado en 2024. “Nos atrevimos a entrar al estudio en agosto del año pasado para renovar la cosa, todos los músicos sacan sencillos y eso no debe detenerse nunca. Mientras trabajaba con Los Tres, sentí las ganas de componer y hay un repertorio nuevo”, señala Parra, quien estará acompañado de Mauricio Ruz en el piano, Eduardo Crespo, en el contrabajo, y Andy Baeza, en la batería.


Con ellos tocará desde música de Violeta Parra, “pero interpretada desde un ángulo más jazzístico, algunos otros temas con más swing, temas míos y otros de música popular, como The Beatles, pero al estilo nuestro”, agrega el músico.


Para Pancho Molina, su conjunto aún está “en desarrollo”, señala, y su trío, “representa la posibilidad de hacer música en Concepción”, dice. “Me encuentro con una ciudad que me está dando de nuevo la posibilidad de vivir y de rodearme con músicos. Eso lo valoro mucho, porque me ayuda a poder desarrollarme también como compositor”, plantea Molina, quien sigue trabajando, además, en su otro proyecto paralelo, Jodelase, de corte hip hop.


Su trío estará conformado en guitarra por Felipe Duhart; en bajo, Rodrigo Álvarez, y a ellos se les sumarán, por ahora, otros dos músicos invitados. Con ellos, y con Claudia Arriagada en voces, se estará presentando, también, mañana y pasado en The Jazz Corner, en el Barrio Italia.


“Nosotros vamos a tocar una mayoría de composiciones originales, somos bien rockeros, pero también somos bien free jazz y nos gusta la música pop”, define su propuesta el baterista.


“Cuando me dijeron que íbamos a tocar un domingo (1 de junio), yo dije: ‘Excelente', porque generalmente los domingos es cuando la gente está más dispuesta a apreciar la música que es, digamos, ‘alternativa', que no es la más popular, siendo que tenemos todo ese bagaje, con todos los géneros, popular y lo que quieran, rock, etcétera, está todo mezclado ahí, pero con una música un poquito más intensa, que requiere sentirse bien y tener una comunicación con el público, y creo que el domingo es el mejor día para esa música”, afirma Molina.


Ángel Parra, en tanto, se entusiasma y también mira al futuro: “Quiero destacar que la unión con el Pancho, después de no vernos en mucho tiempo, es muy fresca, muy especial, y reencontrarse en este momento es una nueva oportunidad de hacer muchas cosas juntos. Este es el punto de partida para terminar haciendo quizás muchas otras colaboraciones”.


martes, octubre 08, 2019

Pancho Molina y Jodelase


lunes, septiembre 30, 2019

Jodelase El proyecto hip hop de Pancho Molina revela sus próximos pasos y estrena video

Comunicado de prensa

Jodelase, el actual proyecto del ex baterista de Los Tres, Pancho Molina, tiene novedades. Hoy la banda presenta su nuevo video, “Creo en mi locura”, single que lanzarán en vivo el jueves 10 de octubre con un concierto en Bar Loreto (Loreto 435). Además, la agrupación comienza a cerrar la promoción de su ep “No como otros” para enfocarse en las canciones que darán forma a su próxima producción.

Acerca de la temática de la canción “Creo en mi locura”, Pancho Molina comenta: “el tema expresa lo que es vivir en un sistema perverso y decadente, pero al mismo tiempo refleja la esperanza de poder conectarse con otros a través de las ideas y actuar de manera diferente en esta sociedad. La letra me gusta mucho por su potencia y por lo mismo fue coherente que viniera acompañada por una música que hace referencia a ese rock de los noventa tipo Rage Against the Machine”.

Tal como el resto del ep “No como otros”, la canción “Pienso en mi locura” fue mezclada en Nueva York por el ganador del Grammy, Jeremy Loucas. El tema cuenta con un video dirigido por Pablo Muñoz que tiene como protagonista al actor Jaime McManus. “Quisimos reflejar lo que es sentirse atado para conseguir un sueldo. Mientras Jaime encarna a este hombre desesperado, José (Díaz, voz de Jodelase) aparece arriba de un caballo encarnando al héroe, a un hombre que arenga a la gente a creer en su locura”, detalla Pancho Molina.

El nuevo single de Jodelase sonará en vivo el viernes 4 de octubre, día en que la banda será parte de la celebración por el Día de la Música en Concepción (Plaza Bicentenario, entrada liberada) y una semana después, el jueves 10, se presentarán por primera vez en Bar Loreto (Loreto 435), sumando otro escenario a los ya abordados durante el último año, como la Sala SCD de Bellavista, Bar el Clan, Bar de René y La Bodeguita de Nicanor, además de su debut en marzo pasado en el festival “Rock en Conce”. Por estos días, el grupo ya inició el proceso de creación para su próximo álbum.

La nueva aventura musical de Francisco Molina se dio a conocer hace un año cuando reveló el trabajo que venía realizando con Jodelase, colectivo encabezado por el rapero José “Jodelase” Díaz. De regreso en Concepción tras radicarse más de diez años en EE.UU, Molina se integró a la agrupación y produjo el ep “No como otros”. La alineación de la banda se completa con Fabián Núñez en bajo, Gonzalo Nova en guitarra y coros, y DJ Massivo en tornamesas.


martes, diciembre 18, 2012

Pancho Molina toca en la Corporación Cultural de Las Condes: "Para un baterista, la composición es un camino mucho más largo"

El Mercurio


Este jueves , el jazzista estrena el disco "La continuación del sonido". Mientras, su debut "Open for business" sigue cosechando críticas favorables en Nueva York.

IÑIGO DÍAZ

Una improvisación libre para trío que dura un minuto y medio, y fugaces dieciséis segundos de un solo de contrabajo sustentan lo que Pancho Molina llama "La continuación del sonido". Así se titula su segundo disco como líder, grabado en dos sesiones durante el invierno en la Universidad del Pacífico. También se llaman de este modo esas dos piezas, ideas casi conceptuales que fortalecen el más reciente trabajo de este baterista de jazz y ex integrante de Los Tres.

"La continuación del sonido" marca el fin de un 2012 de gran actividad para Molina, quien reside en Nueva York desde 2010, aunque antes, en 2004, se había mudado a Boston para estudiar composición. Tenía 35 años y esa asignatura pendiente como músico de jazz.

Este jueves Molina presentará sus nuevas composiciones y arreglos en un concierto en la Corporación Cultural de Las Condes, junto al elenco de jazzistas chilenos que reunió para estos propósitos: Agustín Moya (saxo tenor), Carmen Paz González (piano) y Rodrigo Galarce (contrabajo).

"La continuación del sonido se refiere a todo lo que sostiene la historia de un músico y todo lo que sostiene el sonido en sí cuando uno sale a tocar. Uno compone una pieza que queda en la cabeza para siempre, se involucran sentimientos y se involucran personas distintas cuando se toca. Y eso vale más que lo netamente musical", explica el baterista. No es lo único que lo mantiene en actividad en estos días.

En Nueva York, su primer álbum ha logrado una resonancia que Molina no se esperaba. "Open for business" (2011), grabado en quinteto con músicos de esa ciudad, obtuvo cuatro estrellas en la última edición de la revista Downbeat. "La música ha gustado mucho. Muchas radios de Estados Unidos programan 'Ticket to Timbuktu'. Pronto viene otra crítica en la revista Jazziz. Incluso el lanzamiento que hicimos en el Living Theater del East Village en octubre fue sorprendente. Yo pensé que iba a ser el típico guiso (tocata) de clubes en Nueva York y nada. Había 180 personas. Los neoyorquinos son grosos: ven un anuncio y van a escuchar por interés".

Además, The New York City Jazz Record publicó un reportaje dedicado a los músicos latinos de la ciudad. Junto a la saxofonista Melissa Aldana (y su disco "Second cycle") y el vibrafonista Carlos Vera y el baterista Rodrigo Recabarren (con "Borderfall"), Molina anima un apartado sobre jazzistas chilenos en ese mismo especial.

"Me sorprendió que todo hubiera llegado tan pronto. Son resultados de un trabajo intenso, porque para un baterista componer es siempre un camino mucho más largo. Adam Cruz, el baterista de Danilo Pérez en Nueva York, me hablaba de lo mismo: 'lo más complicado es llegar al nivel de la batería en la partitura'. Ahí me di cuenta de que había otros bateristas pisando el mismo terreno. La batería y la composición se separan un poco, por eso compré un piano para tener en Chile y poder tocar y componer. Componer es un parto, pero se me ha hecho algo vital".

miércoles, diciembre 14, 2011

El último y mayor desafío de Pancho Molina en Chile

 

El Mercurio

El ex baterista de Los Tres , radicado hoy en Nueva York, se despide en vivo con la música de su nuevo disco.

IÑIGO DÍAZ
"Es un concepto que acuñamos en Nueva York. Significa estar dispuesto a lo que salga, a dejar que la energía fluya. Cuando estábamos empezando la grabación pregunté ¿Qué vamos a hacer en los solos?, y Elias Meister (el guitarrista) contestó: Open for business, man. Así fue", cuenta el baterista chileno Pancho Molina.

Es la expresión que titula el primer disco de jazz completamente propio, después de las tres grabaciones que dejó registradas entre 1998 y 2003 con su grupo Los Titulares. En la portada de "Open for business", que fue grabado en los Sears Sound Studios de Manhattan durante junio, aparece un chinchinero de Valparaíso.
"Se puede interpretar como que es el más chileno de los percusionistas. Pero el chinchinero era mi volón de infancia en Concepción. Me rayaban el ritmo, el traje, los giros. Recién me quedé totalmente pegado viendo a uno en Providencia", dice.

Molina viene de liderar cuatro conciertos en el club El Perseguidor, que desde 2001 ha sido su cuartel general, y dos más en Thelonious y Opera Catedral. Mañana hará frente al último desafío de su temporada en vivo, junto al cuarteto que organizó para tocar su nueva música en Santiago: Claudio Rubio (saxo tenor), Felipe Riveros (piano) y Rodrigo Galarce (contrabajo).

El baterista actuará en la Sala A2 del GAM (21:00 horas, $6.000 y $4.000), habilitada para 288 personas, un tipo de espacio camerístico en el que hasta ahora Molina no se había presentado.

"He estado tocando mucho en bares y clubes. De hecho la noche antes de venirme toqué en un club en Brooklyn. Trato de no hacer mucha distinción de dónde estoy tocando. Me interesa el GAM por lo que representa ahora y también por toda la historia que tiene ese edificio. Valoro el sonido y sé que es un lugar distinto, donde el cuarteto va a sonar muy bien. Pero, en el fondo, es la misma energía, los mismos jazzistas y la misma música".

 

viernes, noviembre 25, 2011

Francisco Molina, ex baterista de los tres "No sé por qué ellos me tiran mala onda"

 

Wiken

El grupo de Álvaro Henríquez se reúne pero no lo llaman y le cierran las puertas a través de las entrevistas. Una situación rara que a Pancho Molina no le preocupa, porque sus intereses están en otros lados. "La distancia hace maravillas", dice el músico que vive hace siete años en Estados Unidos y que hoy está en Chile para presentar su primer disco solista de jazz.

Por Magdalena Andrade N.
Me siento como un dinosaurio cuando vengo a Chile -dice Francisco Molina sentado en una mesa del café literario del Parque Bustamante, mientras sus dedos, largos y simples, golpetean el borde de la mesa como una extensión de las baquetas de su batería.

-En siete años, las cosas en Chile han cambiado demasiado -agrega. Y lo dice con un tono ingenuo, como si estos años viviendo en Estados Unidos -en Boston y en Nueva York- los hubiera pasado congelado en el tiempo. Como si las cuatro semanas que lleva ya en el país no le hubieran bastado para ponerse al día sobre los cambios que ha tenido la escena musical chilena. Para saber, por ejemplo, que la radio Rock & Pop ya no suena como cuando él era parte de Los Tres, el grupo estrella del rock nacional de los 90. O que hay una banda de cumbia -Chico Trujillo- que desde hace años está presente en todas las fiestas.

Francisco Molina (42) se fue a vivir a Estados Unidos en 2004, cuatro años después de que Los Tres decidieran separarse. Necesitaba darse un respiro. Fue una especie de huida autoimpuesta, no tanto porque su separación del grupo hubiera sido en malos términos (y lo fue: cuando Los Tres volvieron a juntarse en 2006, Álvaro Henríquez, Titae Lindl y Ángel Parra ni siquiera lo llamaron), sino porque, en los casi quince años que estuvo tocando junto a ellos, la carrera que desarrolló como baterista "fue como un avión despegando en la inconsciencia", dice.

Qué significó eso: que cuando terminó con Los Tres en 2000, y quiso ampliar su experiencia como músico de jazz -una veta que le apasionaba desde los comienzos de su carrera y que había desarrollado en forma paralela al rock con su grupo Pancho Molina y Los Titulares- se dio cuenta de que, por ejemplo, no sabía escribir música para todos los instrumentos. De que su inspiración era ciento por ciento intuición y cero academia.

Francisco Molina quería y necesitaba perfeccionarse, pero el tiempo le jugaba en contra: tenía 35 años y una cantidad de conocimiento importante que debía acumular en el menor tiempo posible. La gran oportunidad se le presentó sobre la mesa. Literalmente.

-Un día estaba comiendo en Buenos Aires con unos bateristas argentinos cuando me contaron que el Berklee College of Music de Boston estaba audicionando en la ciudad. Mientras me tomaba un vino pensé: "Sería interesante ir y ver cómo lo hacen". Entonces uno de los bateristas me dijo: "¿quieres ir realmente?" Se paró, pidió el teléfono del restaurante, llamó y me dijo: "mañana hay una audición al mediodía y tienes que ir". Fui y mi nombre estaba allí.

Francisco Molina llegó nervioso a dar la prueba. No dijo nada de lo que había hecho en Los Tres ni dio mayores pistas sobre su currículum. Cuando lo escuchó tocar, el músico que tomó su audición -un saxofonista- sólo le dijo: "cool, man". Tres meses después lo llamaron: le darían una beca para estudiar en Estados Unidos.

Cuando iba en el taxi que lo llevaba camino al aeropuerto -solo-, Francisco Molina se acordó de algo: a él nunca -ni en el colegio- le había gustado mucho estudiar.

-Me di cuenta de que si quería seguir en esto, el proceso no iba a parar. Estando ya en Boston, un tipo me dijo que el oído y la mente humana siempre se pueden seguir desarrollando, y que si ejercitaba el oído iba a empezar a escuchar todo: los colores, las notas, todo.

Back to school(y partir de cero)

¿Qué hace un tipo que alguna vez tuvo fama y dinero, groupies y reconocimiento, cuando se convierte en un estudiante más en una escuela de música?
"Se vuelve humilde", contesta Francisco Molina. Y así fue como partió de cero.

-Me costó dejar de lado el ego, cambiar el switch de que había ganado mucha plata, de que había tocado en bandas de rock y jazz junto a todos los músicos importantes de Chile. Me costó olvidarme de mi currículum. Pero tuve que decir: ahora soy Pancho Molina y debo ser paciente.

Cuando llegó a estudiar a Boston en 2004, lo hizo pensando que nadie en la escuela de música iba a saber quién era. "Pero en cualquier parte del mundo que esté, de alguna manera esta cuestión de la fama sale", dice. En su caso salió de la mano de una chilena, quien luego de reconocerlo le presentó al pianista de jazz panameño Danilo Pérez. Y con eso, también se le abrió un mundo musical que, en sus primeros dos años en Berklee, estuvo reducido sólo a sus compañeros de clase, todos músicos entre 20 y 25 años.

-Me aburría a ratos. La verdad es que no lo soportaba mucho. La mejor forma de conectarte con los músicos es tocando y ellos tenían la fuerza para ir al carrete, yo no. Con el tiempo me la tuve que hacer.
Trabajé mucho en eso.

Durante sus años de estudio, también empezó a buscar otras formas de ganarse la vida. Sus primeras incursiones fueron en la danza: una amiga bailarina le ofreció tocar la percusión para la compañía en la que ella participaba. Luego trabajó para el Boston Ballet, el Boston Conservatory y también para el departamento de danza de Harvard.

Su cambio de giro fue radical.

-A mí me ayudaron los chilenos -dice-. Me ayudaron los poetas. Empecé a leer a Huidobro y a Pablo de Rokha. También a Jodorowsky. Yo no era nadie al lado de ellos. También me ayudó Claudio Arrau. Un día hice una comida en mi casa y puse a Arrau. Todos se quedaron callados. Me preguntaron quién era. Después, en todas las comidas me decían: ponte a Claudio Arrau. Estar ahí hizo que me diera cuenta de que la fama es emífera... ¿así decía Iván Zamorano? Eso me salvó de tener que estar sacando el currículum, que además no me servía de nada a la hora de aprender.

Luego de terminar sus estudios, Francisco Molina se mudó de Boston a Nueva York. Eligió esa ciudad porque le gustaba de toda la vida; desde la primera vez que fue a especializarse en batería entre el 90 y el 91, cuando Los Tres recién empezaban.

-En Nueva York el circuito es mucho más dinámico: todos los días conoces a alguien nuevo y armas así tus redes.

Sin embargo al alejarse del rock, de su país y dedicarse al jazz, ha tenido que acostumbrarse a la otra cara de la moneda: la del músico que debe ganarse día a día el derecho de pertenecer a este mundo. Y ese proceso no ha sido fácil.

-Estoy solo, peleando un lugar, en un circuito súper exigente. Ahora, por ejemplo, un guitarrista indio que conocí en Boston y que trabajó con los Strokes me invitó a tocar rock de nuevo. Tuve que hacer un acuerdo conmigo mismo para volver a tocar rock.

Haber cambiado radicalmente de vida -después de más de 10 años alejado de la fama- tiene todavía algo de morbo, dice.

-Aún es un juego para mí. Todavía me pasa en Estados Unidos que chilenos me quedan mirando y, como a la media hora, se acercan: "¿tú tocabas en La Ley?" "No, con Los Tres". Te miran de nuevo y es un shock. No se acuerdan de tu nombre pero te reconocen. Aunque cada vez va a pasar menos con las nuevas generaciones -reconoce con un tono de nostalgia.

Barrer la casa por dentro


En marzo del año pasado, después de seis años en Estados Unidos, se sintió recién con la confianza de poder plasmar en música todo lo que había aprendido en la escuela y en la vida. Y el origen de su disco "Open for Business" -el primero como solista y donde participó en la composición de todos los instrumentos- estuvo aquí, en Chile. Fue en el verano que Francisco aprovechó un viaje que hizo para ver a sus padres para hacer un par de tocatas. Lo hizo acompañado de dos músicos que conoció en Nueva York y de los que se hizo amigo: George Garzone -quien fue saxofonista de Elvis Presley en sus shows de Las Vegas en los 70- y el argentino Leo Genovese. Y aquí, en estos shows, descubrió que su música tenía fans muy jóvenes. Seguidores que eran unas guaguas cuando él tocaba la batería en Los Tres.

-Llegar a trabajar en Nueva York es como llegar a la Fórmula Uno: tienes que estar bien sintonizado y saber que los tipos con los que estás hablando son los que inventaron la música que a ti te gusta, y que a ellos no les interesa que tú toques lo que ellos tocan sino que les muestres lo que traes en el bolsillo. Tienes que hacer cosas. Yo, entonces, necesitaba recopilar mis siete años de viaje y ponerlos en un disco -dice.

Así, con esa convicción, entró a grabar su disco en Nueva York, con seis pistas que, según él mismo define, mezclan jazz, soul, funk y rock. Hacerlo ha sido su sueño del pibe, aún cuando ha tenido que autoeditarlo y financiarlo para traerlo. Y aun cuando ha implicado que ésta sea la primera vez, desde que se fue a EE.UU., que se quede tanto tiempo en Santiago.

-¿Por qué traer tu disco a Chile si implica tanto esfuerzo hacerlo?
-Porque veo que aquí hay toda una efervescencia y que la gente está conectando con una música que no es con letra. Por eso vale la pena el esfuerzo, porque traer (el disco) para acá lo hago absolutamente solo. Es importante para mí dejar el testimonio.

-¿Qué sentimientos te genera haberlo grabado?
-Este disco es producto de haber limpiado la casa por dentro. Es primera vez que estoy escribiendo todos los instrumentos y por eso hay mucho más de mí. En Los Titulares era más compartido, y además estábamos tratando de hacer una música que fuera más comercial. Pero tampoco teníamos el nivel de ahora. Yo nací tocando con Los Tres y fue un crecimiento inconsciente. Ahora que estoy mayor, tengo 42 años, puedo ver eso.

-¿Traer el disco significa que empezarás una carrera más constante acá?
-Es que eso es como tener una novia aquí estando allá. A mí no me funciona. Hoy es Nueva York el lugar donde me siento más a gusto. Echo de menos las empanadas, Concepción, pero en lo profesional, esto es lo que más me interesa y lo que quiero hacer de mi vida.

Adiós a Los Tres


Le pasa cada vez que viene a Chile. Hace once años que perdió el contacto con sus ex compañeros de Los Tres y no lo ha retomado, pero todavía le siguen preguntando por qué no toca con ellos.

"Cada vez que vengo a Chile es como si me metiera en una máquina del tiempo. Yo ya no me preocupo del tema pero vengo para acá y me lo preguntan. Ayer estaba en una comida, relajado, y de repente una amiga me pregunta: '¿has visto a tus amigos?' Y yo le contesté: 'no, hace rato que no veo a Los Tres...'. Y ella me estaba preguntando por otros amigos. Nos vino ataque de risa.

Francisco Molina dice que no lo llamaron ahora que están tocando permanentemente juntos y han hecho homenajes con los miembros que ha tenido el grupo en toda su historia, y tampoco el 2006 cuando se juntaron por un tiempo. Incluso hay más: el año pasado, en una entrevista a El Mercurio, Álvaro Henríquez lo dejó claro: "Francisco Molina es un tema cerrado para la banda", dijo.

-Mi proceso con Los Tres fue tan personal como mi historia con la batería. No sé si alguna vez busqué reconocimiento. A los 13, 14, 15 ya estábamos rockeando. Lo único que queríamos eran chicas, hacer rock y bailar apretado. Concepción en los 80 era la cosa más oscura que podía existir. El panorama era juntarse, ir a la protesta y después ir a comer. Concepción estaba muerto en la tarde. Por eso a esa hora tocábamos y después, en la noche, carrete. Éramos el Titae, el Álvaro y yo en el bosque hablando de música, tomando cervezas y fumándonos un porro. Por años. Escuchando David Bowie, Frank Zappa, los Stones, los Beatles. Eso hizo que Los Tres fueran Los Tres. Teníamos la necesidad de hacer canciones mejores que Los Prisioneros. Teníamos que sonar mejor. Aprendí a tocar batería con ellos. Estuve con ellos en ocho discos. Pero llega un momento en que no puedes seguir estirando el chicle.

-¿Nunca te han dado ganas de volver con ellos?
-No. Me acuerdo de haber conversado, en la época de la separación, de que eso del reencuentro nunca sería. Y, por lo menos para mí, Los Tres se acabó. Pero hasta hoy no sé por qué ellos me tiran mala onda. Creo que tiene que ver con opciones de vida. Cuando empezaron los rumores de vuelta no fue tema para mí. La distancia hace maravillas. Y el tiempo también.

 

Francisco Molina en Chile
El músico presentará su disco "Open for Business" mañana sábado 26 en bar Catedral ($5.000 después de las 22:30 hrs.) y el miércoles 15 de diciembre en el GAM, a las 21 horas. Las entradas valen $6.000 y $4.000. A la venta en boleterías GAM y Ticketmaster. El disco será distribuido en el bar El Perseguidor y en Feriamix. Más info en www.panchomolina.com
Por Magdalena Andrade N..

viernes, octubre 28, 2011

Francisco Molina lanza disco solista y vuelve con shows




La Tercera

En la segunda quincena de noviembre, el ex baterista de Los Tres lanza su debut en solitario, titulado Open for business.

Siete años. Ese fue el tiempo que transcurrió desde que Francisco "Pancho" Molina (42) decidió partir a Boston tras convertirse en uno de los bateristas locales más célebres de los 90 gracias a su militancia en Los Tres y en su cría paralela, el proyecto Los Titulares. De algún modo, esos fueron los años que necesitó para cocinar a fuego lento su debut solista, el primero bajo su solo nombre y sin un acompañamiento en plural en los créditos.

Se trata de Open for business, una colección de siete canciones inéditas grabadas en junio en los estudios Sear Sound, de Nueva York -el mismo utilizado por Eric Clapton, Paul McCartney y David Bowie, entre otros-, y donde el chileno oficia de baterista y compositor.

Eso sí, y pese a las credenciales preliminares, el músico no está totalmente solo. Al contrario: para la aventura fue secundado por una pléyade de reputados sesionistas del circuito norteamericano de jazz, encabezados por el guitarrista alemán Elias Meister -de amplio recorrido en proyectos conectados con lo latino y quien también aparece como autor- y seguidos por el saxofonista George Gazone, el tecladista Leo Genovese y el contrabajista Ben Street.

Es su grupo de acompañamiento habitual en el último tiempo y sus mayores aliados en su residencia en Estados Unidos. "Es la gente que me ha inspirado en estos últimos siete años", dice Molina en el comunicado oficial que presenta el trabajo. Luego sigue: "Se le puede llamar jazz, pero es mi visión de la world music. Tiene elementos de rock, funk, jazz y de improvisación".

La elección de un estudio enclavado en Manhattan tampoco es casual: aunque abandonó Chile para estudiar composición jazzística en la Berklee College of Music, de Boston, desde hace dos años vive en la Gran Manzana, el sitio que ha escogido como su nuevo centro de operaciones.

Pese a los cambios y la mudanza, el hombre de pulso fino y elegante en Los Tres sigue con la mira hacia Chile. Open for business saldrá en la segunda quincena de noviembre a través del sello Feria Music y traerá al músico de vuelta con una serie de presentaciones que parten el próximo viernes 4 en el club El Perseguidor, de Bellavista (donde estará todos los viernes del próximo mes); luego siguen a mediados de noviembre en el Centro Cultural Gabriela Mistral; el día 26 en el Opera Catedral; y todo se cierra el 29 en Thelonius, otro epicentro capitalino del jazz. En los shows estará acompañado del pianista Felipe Riveros, el saxofonista Claudio Rubio, el contrabajista Rodrigo Galarce y el bajista Marcelo Córdova.

La nueva obra de Molina -que no fue invitado a participar de la segunda vida de su banda madre en 2006- se suma a una prolífica producción en Los Titulares, el conjunto que fundó en 1995 y con el que despachó el álbum homónimo de 1998 y las obras Perseguidor (2001) y Bipolar (2003).

sábado, enero 29, 2011

Pancho Molina capitán de la Semana del Jazz en Las Condes


El Mercurio
Pega Molina, pega. Toca mañana en Pichidangui y el lunes en Los Vilos. Después del Parque Alberto Hurtado va al club El Perseguidor (7), la Piedra Feliz de Valparaíso (9) y a La Serena (11).
Este miércoles parte la cumbre jazzística del Parque Alberto Hurtado, de cinco días de duración. Uno de los invitados estelares es el baterista radicado en Nueva York, quien adelanta novedades sobre su nuevo disco.

IÑIGO DÍAZ
Entre el último concierto que Pancho Molina dio aquí, antes de radicarse en Estados Unidos, y su nuevo regreso a Chile transcurrieron ocho años. En ambos momentos hay un eslabón que encadena la música: "Se llama John Coltrane", dice el baterista de Concepción desde su departamento en Bed Stuy, un barrio bohemio y plagado de músicos en Brooklyn, Nueva York.

En enero de 2004, Molina se despedía del país tocando la famosa suite de Coltrane "A love supreme" (1964) junto a su grupo Los Titulares. Ahora interpretará otra vez la música de ese legendario saxofonista, frente a los tres mil espectadores que llegarán por jornada a la Semana de Jazz en Las Condes, en el Parque Alberto Hurtado. Su concierto es el sábado 5.

"Vamos a tomar tres o cuatro composiciones de Coltrane. Qué mejor que hacerlo con el hombre indicado en la banda: el máster George Garzone", dice. Es el reconocido saxofonista y académico de Berklee, a quien Molina conoció fortuitamente entre clase y clase de "jazz comp" (composición jazzística). "Tuvimos buena vibra y seguimos haciendo cosas. Lo mismo pasó con el pianista Leo Genovese, que también está en el cuarteto. Junto a ellos voy a grabar un disco con mis temas a mitad de año", anuncia.

Pero la fiesta del jazz parte antes, específicamente, este miércoles.

En tres años, este festival ha crecido en dimensiones y en volumen. De la Plaza Perú en el barrio El Golf pasó directo al Parque Araucano, en 2010. Pero según cuenta su creador, el trompetista Cristián Cuturrufo, "ese tremendo espacio nos quedó chico. Por eso nos fuimos al Parque Alberto Hurtado".

La primera jornada, el miércoles, la abre el sexteto del mismo Cuturrufo y el blusero neozelandés Warwick Murray. Hasta el domingo 6, se presentarán dos números por noche. La más esperada es la actuación del cuarteto de Pancho Molina, que además de Garzone (saxo) y Genovese (piano) tiene al contrabajista chileno Rodrigo Galarce.

"En los 90 armamos un movimiento de jazzistas jóvenes, con Charly Silva (piano), el 'Cutu' (trompeta) y el Chico Gálvez (bajo). Iniciamos la época de la autogestión de discos sin sellos, que es sumamente fuerte ahora. En esa época yo tocaba instintivamente, súper conectado con la energía de los otros músicos. Ahora no".

-¿Cómo lo hace?

"Primero, me llega mucho menos plata por tocar (risas). Tardé seis años en encontrar un sonido propio. Es más liviano, dinámico y musical. Interactúa mucho más con la armonía. Todos los miércoles tocamos en el club Teddy's de Brooklyn con mi trío. Ese sonido lo estoy definiendo allí".

TICKETS
Las entradas se retiran en Apoquindo 3.400 y Paul Harris 701. Gratis para los vecinos de la comuna, $1.000 para el público general.


Ofertas para todo gusto
Miércoles 2
Cristián Cuturrufo Sexteto
Warwick Murray &
The Blues Machine

Jueves 3
Ensamble Quintessence
Francesca Ancarola
y Cristián Cuturrufo

Viernes 4
Felipe Riveros Trío
Lino Borbolla Cuarteto
Jorge Caraccioli & Acoustic Funk

Sábado 5
Ernesto Holman
Cuarteto
Pancho Molina
Cuarteto

Domingo 6
Jam session
internacional