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viernes, septiembre 18, 2020

A 50 años de “Paranoid”, el álbum con el que explotó el rock pesado

 El Mercurio


El segundo disco de Black Sabbath, su obra más popular, ahora se reedita en formato de lujo.

José Vásquez


En un escenario alternativo, para un fan chileno, las cuecas del 18 de septiembre de 1970 fueron reemplazadas por algo mucho más extremo. Black Sabbath, la institución británica del heavy metal lanzó, un día como hoy ––cuando también se cumplen los 50 años de la muerte de Jimi Hendrix–– “Paranoid”, su segundo disco, apenas siete meses más tarde que su debut homónimo y que los terminó transformando en emblema del rock pesado.


Este álbum y, sobre todo, su primer sencillo también homónimo, fueron el golpe de efecto popular que le dio impulso a un movimiento con el que densificaron y oscurecieron un sonido que a la larga iba a ser la génesis del metal.


Hoy, Ozzy Osbourne ha manifestado que no tiene “el menor interés” en volver a reunirse con sus viejos compañeros ––Tony Iommi y Geezer Butler, con quienes se despidió de los escenarios en un tour final el 4 de febrero de 2017 en su natal Birmingham––, una posibilidad de un eventual nuevo regreso que deslizó Iommi, pero que no logró captar mayormente la atención del cantante, quien hoy enfrenta un complejo estado de salud, luego que hiciera público su padecimiento de párkinson.


Osbourne solo ha lamentado no haber tocado una última vez con Bill Ward, el baterista histórico de la banda que no participó del último tour del grupo (en su lugar tocó Tommy Clufetos) y hoy prepara una cinta biográfica, apoyado por su familia, la que se centrará en su vida entre 1979 y 1996, que prometen no tendrá filtros. “No es una película para niños, es una película para adultos”, dijo su esposa, Sharon Osbourne, al comparar su proyecto con la que calificó una blanqueada “Bohemian Rhapsody” de Queen.


Hace una semana se estrenó otro polémico documental del músico en A&E, “The Nine Lives of Ozzy Osbourne”, en un año que estuvo también marcado por su último disco en solitario, “Ordinary Man”, lanzado en febrero pasado.


De relleno a un hit


“Paranoid”, que se transformó en el tema más exitoso de la banda y que se coló en los rankings de popularidad de la época ––alcanzó incluso el cuarto lugar en las listas británicas, un logro inédito para una música que parecía no tener cabida en esos conteos––, fue el resultado de la improvisación y la necesidad. La canción fue como una maniobra de último momento para completar el minutaje de uno de los lados del disco.


Una solución que llegó como un parche, que según el conjunto se compuso en menos de media hora y que acabó grabando su timbre a la posteridad. En el álbum también venían otras piezas indispensables en la carrera del conjunto, como “War Pigs” ––como originalmente se iba a llamar el disco––, que hace alusión a la guerra de Vietnam, “Planet Caravan” y “Iron Man”, además de “Electric Funeral”, “Hand of Doom”, “Rat Salad” y “Fairies Wear Boots”, que completaron el registro de este grupo de desesperanzados de clase obrera que tradujeron en música la hostilidad de la ciudad industrial en la que crecieron durante la posguerra.


Ahora el disco tendrá una reedición en formato de súper lujo, que se lanzará el próximo 9 de octubre y que incluirá una caja con cinco vinilos o cuatro discos compactos, con la grabación original del álbum, otra con un sonido de mezcla cuadrafónica y dos conciertos europeos de 1970, además de un libro de tapa dura con entrevistas a sus integrantes y memorabilia del grupo. ¿Su valor? Entre 75 y 160 libras ($74.000 y $158.000), dependiendo de la edición.


Cinco décadas también


En los próximos días y semanas, una serie de importantes títulos de la música popular cumplirán 50 años. Mañana está de aniversario “After The Gold Rush”, de Neil Young; el 22 de septiembre “Abraxas”, de Santana; en octubre “Atom Heart Mother”, de Pink Floyd (2); “Led Zeppelin III”, de Led Zeppelin (5); en noviembre “The Man Who Sold The World”, de David Bowie (4); “Loaded”, de Velvet Underground (15); el debut homónimo de Emerson, Lake & Palmer (20); “Tea for The Tillerman”, de Cat Stevens (23); “I Walk The Line”, de Johnny Cash (23); “All Things Must Pass”, de George Harrison (27), y en diciembre “Pendudulum”, de Creedence Clearwater Revival (9), y “John Lennon/Plastic Ono Band”, de John Lennon (11).

domingo, noviembre 20, 2016

Black Sabbath se despidió de Chile con un vibrante concierto en el Estadio Nacional

El Mercurio

Ozzy Osbourne fue el maestro de ceremonias anoche interpretando los principales éxitos de la banda ante 60 mil personas en Ñuñoa. Un adiós caracterizado por el alto voltaje del grupo que engendró el heavy metal.  

José Vásquez 

Ozzy Osbourne recarga baterías con la energía que le devuelve el público en una contienda desigual, ante 60 mil personas que libra triunfador. Anoche en el Estadio Nacional, el cantante de Black Sabbath era insistente en sus gritos para que sus fans "se volvieran locos", provocando una euforia que parecía activarlo, empujado por canciones como "Children of the grave", que casi al final de su presentación provocó uno de los mayores estruendos en Ñuñoa.

A tres años de su última visita, la banda volvió en el epílogo de su carrera a bajar el telón en Santiago con su gira "The end". Una despedida que el grupo se vio obligada a anticipar por el cáncer que aqueja a Tony Iommi, el guitarrista del conjunto quien batallando contra la enfermedad, quiere decir adiós mostrando su mejor versión en vivo.

El músico que patentó desde las cuerdas de su instrumento el sonido del heavy metal, inició la noche creando oscuras atmósferas, instalando una liturgia negra y quemante como el video que pasadas las 21:10 horas avisó por las pantallas gigantes del escenario que un demonio había sido engendrado.

La primera canción de la noche anticipó un relato cronológico que iba a marcar su frontera en la mitad de la década del setenta, los inicios de su carrera y su etapa más productiva. "Black Sabbath", el tema homónimo que abrió la discografía de la banda hace 46 años golpeó nítida, con un sonido apabullante que se amplificaba con los poderosos riffs de Iommi, celebrados con bengalas desde la cancha.

Ozzy, como maestro de ceremonias, con una voz que fue ecualizando a medida que pasaron los primeros minutos, fue presentando los temas de un show que continuó con "Fairies wear boots", incluida en su segundo álbum, también del 70, seguida de "After forever", de su tercer lanzamiento en 1971.

La explosión popular llegó de la mano de los himnos del grupo como "War pigs" y "N.I.B.", comandada por Geezer Butler en el bajo, desatando una fiesta en la cancha del estadio, generando un espectáculo que no necesitaba de pirotecnia desde la producción, ya que la misma gente la proveía iluminando el campo con bengalas que seguían apareciendo en un show que continuó con "Hand of doom", un extenso y apabullante solo de batería de Tommy Clufetos, -músico invitado a esta gira- "Iron Man" y "Dirty women".

"Paranoid", el éxito más comercial en la carrera de Black Sabbath, timbró la que se anunció como su despedida definitiva de Chile. Después de una hora y cuarenta minutos, y luego de que la gente se volviera tan loca como había pedido durante toda la noche Ozzy Osbourne, las pantallas gigantes del estadio colgaron el aviso definitivo de un recorrido que se quiso finalizar por capítulos: "The end". La escala en Santiago también, ya era historia.

Un escalón menos

El 20 de enero en Nebraska, Estados Unidos, comenzó el último tour de Black Sabbath que marcó como su fecha final el próximo 4 de febrero en Birmingham, Inglaterra, la ciudad cuna de la banda, un regreso a casa para acabar con su historia entre los suyos. Ozzy Osbourne y compañía llegaron a Chile el viernes, provenientes de México y ahora continuarán su recorrido sudamericano el miércoles en Córdoba, Argentina, terminando el 4 de diciembre en Sao Paulo.

Ayer en la tarde fue la banda nacional Yajaira la encargada de abrir el espectáculo pasadas las 19:00 horas, quienes luego dieron paso al hard rock de Rival Sons, el ilustre número telonero californiano que ha acompañado en las últimas fechas a la banda británica.

Gran soporte Rival Sons fue la banda elegida para abrir la presentación en Chile de Black Sabbath. A ellos se sumó el grupo local Yajaira.

viernes, noviembre 18, 2016

Generación dorada del rock: ¿Por qué las bandas longevas están en extinción?

El Mercurio

Con casi 50 años de carrera, Black Sabbath llega este sábado a despedirse del público chileno en el Estadio Nacional. Un ejemplo de trayectoria que difícilmente se repetirá en el futuro: en la era de la inmediatez, no se proyectan demasiados nombres que se mantengan en la actividad por décadas.  

JOSÉ VÁSQUEZ 

El Desert Trip pudo delimitar la frontera. El festival que hace un mes reunió entre otros a The Rolling Stones y The Who en California se publicitó como la última gran vitrina para ver en un mismo evento a las viejas glorias del rock. Una instancia con características de irrepetible, no solo por la inédita cumbre de nombres que congregó, sino que también por el factor etario: todos los participantes superaban los 70 años.

Hoy, la longevidad de las bandas es aplaudida, pero se observa como un modelo que difícilmente se seguirá repitiendo. En la era de la inmediatez y con una industria discográfica fuertemente influida por la tecnología, proyectar en el tiempo a nuevas bandas es una apuesta demasiado arriesgada.

El sábado, Black Sabbath llegará hasta Ñuñoa -ver recuadro- para despedirse del público chileno. Ozzy Osbourne y compañía iniciaron en enero de este año su tour del adiós, "The end", con el que le bajan la cortina a una historia que empujó a todo lo que posteriormente se denominó rock pesado. Poco a poco, los nombres más influyentes de la música se van apagando y en el relevo es difícil apostar a que nuevas bandas alcancen el historial de éxito que acumularon durante décadas quienes prácticamente iniciaron el rock and roll. Conjuntos que se arrojaron como adjetivo el título de "leyendas", una palabra que está hoy adquiriendo una dimensión literal.

"Ahora, las grandes bandas están en extinción", dice Mario Mutis, quien ha estado al frente de Los Jaivas por 53 años. "Los grupos que alcanzaron la longevidad nacieron en un momento histórico específico, como el mayo del 68 en París, la revolución hippie, la guerra de Vietnam, etcétera, con una juventud que peleaba por sus derechos en la sociedad. Todo eso favoreció a que se generara un contexto que ayudó al florecimiento de todas estas bandas que hasta hoy se mantienen activas", explica Mutis.

Para el músico, todo este entorno social influyó en gran medida en la permanencia en el tiempo de muchos de los nombres que siguen vigentes, ya que "después del ochenta, por decir una fecha, el contexto mundial ya fue muy distinto, donde se priorizó el individualismo. Conocemos miles de bandas que surgieron en esa época y que a los tres años el cantante ya era solista y el guitarrista ya había formado otro grupo. No había objetivos comunes como en los 60 o 70".

Desde el folclor, Roberto Márquez, quien celebró los 45 años de Illapu repletando el Movistar Arena el sábado pasado, observa esta situación con desesperanza. "Ojalá haya nuevos grupos que tengan una vida más extensa. Acá en Chile, por ejemplo, teníamos a una banda como Los Bunkers con una tremenda perspectiva, abriendo mercado en México y con mucho éxito de público, pero se disolvieron cuando llevaban poco más de una década. Ojalá que las bandas que están surgiendo se planteen un camino más a largo plazo para que logren carreras de muchas décadas, pero se ve difícil", señala el cantante.

 El adiós en Santiago

Los trabajos para recibir el tour de despedida de Black Sabbath comenzaron prácticamente apenas se desalojó el Estadio Nacional, la noche del martes, luego del partido que disputó la selección nacional contra Uruguay. Ayer, el esqueleto del imponente escenario estaba ya levantado, avanzando rápidamente para estar completamente terminado antes de las 17:00 horas del sábado, cuando se abran las puertas del coliseo ñuñoíno para el público.

Anoche, el conjunto británico se presentaba en Ciudad de México, la escala previa a su presentación de Santiago que contará con dos grupos teloneros: los chilenos de Yajaira, que fueron anunciados ayer, y los estadounidenses de Rival Sons.