Mostrando las entradas con la etiqueta Premio Nacional Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Premio Nacional Música. Mostrar todas las entradas

miércoles, julio 13, 2022

Desde el Ministerio de las Culturas: Nombran jurados para los premios nacionales de Música y Literatura

 El Mercurio


En ambos jurados se repiten la ministra del ramo, Julieta Brodsky, y la rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés. En Literatura se suman el último galardonado, Elicura Chihuailaf; María Eugenia Góngora, representando a la Academia Chilena de la Lengua; Elisa Araya, rectora de la UMCE, y los editores Andrea Palet y Matías Rivas. Y en Música, se añaden la premiada anterior, Miryam Singer; Aliro Bórquez, rector de la UC de Temuco; Andrés Maupoint, designado por la Academia de Bellas Artes; la cantautora mapuche Daniela Millaleo y el musicólogo José Manuel Izquierdo.

domingo, septiembre 13, 2020

Miryam Singer: la energía de una artista multifacética

 El Mercurio


La Premio Nacional de Artes Musicales 2020 repasa los momentos clave de su carrera como régisseur , soprano y formadora de numerosas generaciones de cantantes. “Siempre he trabajado desde la precariedad”, afirma.


La primera vez que el director Eduardo Browne y la cantante y régisseur Miryam Singer llevaron a escena la ópera “Così fan tutte”, de Mozart, fue en 1995, en el Municipal de Santiago y en el marco de los Conciertos de Mediodía. El debut de la dupla con este montaje produjo un revuelo mediático insospechado. Los diarios de la época dedicaron varias páginas a esta original producción. “Fue la primera vez que en el país se daba una ópera parcelada en dos días. La Miryam estaba en el elenco y me pidió hacer la régie. Ella hizo una cosa genial al presentar a la Despina con tacones y minifalda”, rememora Eduardo Browne, quien aplaude el Premio Nacional de Artes Musicales que acaba de recibir esta soprano, docente del Instituto de Música de la UC, directora de Artes y Cultura de ese plantel y reconocida directora de escena. “En 2020 cumplimos bodas de plata de un trabajo conjunto que partió, justamente, con ese “Così'. Valoro de Miryam Singer el ser una creadora multifacética. ¡Es fantástica! Solo le falta dirigir una orquesta”, cierra Browne.


Desde ese hito, y gracias a su inagotable empuje, esta artista chilena nacida en 1955 en la nortina oficina salitrera Victoria ha sido protagonista de varios acontecimientos culturales, siempre buscando acercar el género lírico a un público amplio. Entre otros, permitió el estreno en Chile de “Der Kaiser von Atlantis”, ópera compuesta por Viktor Ullmann en el campo de concentración nazi de Theresienstadt en 1943. Singer presentó la obra en el Centro de Extensión UC, en 2011. Junto con ello, fue artífice de una importante gira nacional de la “La flauta mágica”, de Mozart, y llevó a Metro de Santiago, en 2006, “Las bodas de Fígaro”, también del compositor de Salzburgo, con escenografía y orquesta. “Javier Pinto, director de la Corporación Cultural MetroArte, me dijo que debíamos haber postulado al récord Guinness, porque fue la primera vez en el mundo que un montaje lírico llegaba a una estación de metro. Inolvidable”, señala Miryam Singer a través de una entrevista por Zoom. Sus producciones han sido elogiadas por la creatividad, uso de multimedia y aprovechamiento de los escasos recursos disponibles. “Siempre he trabajado desde la precariedad, con los gastos muy controlados. He sabido ser pobre a la hora de diseñar, pero también he sido más rica, gracias al apoyo del Teatro Municipal de Las Condes, que me ha dado el impulso económico en los últimos años para llevar a cabo mis propuestas. También fue maravilloso, en 2014, montar ‘La flauta mágica' en el Municipal de Santiago”, afirma la galardonada, y reconoce que su nombre no apareció en las listas de favoritos para alzarse con el Premio Nacional de Artes Musicales 2020 y que tampoco dio entrevistas para promocionar su candidatura. “Me pidieron unas amigas que postulara. Insistieron tanto que lo hice casi al filo de que cerrara el proceso, y lo hice solo con una carta de recomendación, la del rector de la UC, Ignacio Sánchez. Lo mantuve muy en secreto y no quise hacer campaña, sobre todo por los ‘monumentos' que estaban en carrera”, dice. Agrega que en un momento se dijo “para qué hacerlo, más aún que trabajé tanto por la candidatura de Sylvia Soublette, quien falleció este año. Yo la postulé y fue una preparación que nos tomó mucho tiempo y la elaboración de un dosier precioso, con infinidad de cartas. Me da mucha pena que no se llevara el Premio Nacional de Artes Musicales. Aunque nunca trabajé con ella, seguí muy de cerca su trabajo y fui a ver sus óperas. Sylvia Soublette ha sido una de mis más grandes inspiraciones”.


De esta manera, cuando el lunes la llamó la ministra de las Culturas, Consuelo Valdés, para darle la noticia, Miryam Singer se convirtió en la cuarta mujer que recibe este importante reconocimiento, uniéndose a una lista que integran la folclorista Margot Loyola, la pianista Elvira Savi y la cantante y docente Carmen Luisa Letelier.


Arquitecta de la Universidad de Chile, Singer también estudió en el conservatorio de ese establecimiento. “Yo dibujaba desde chiquita y como pintaba y cantaba, en la familia se pensaba que iba a ser artista”, rememora. Pero seguir ambas carreras no fue nada de fácil. Con un padre ya fallecido, su mamá, Dolores, se tuvo que hacer cargo de una prole de cinco hijos. “Yo soy un animal de trabajo. Con mis hermanos atendíamos un ‘bolichito' para poder subsistir. Con la muerte de mi papá vivíamos de manera muy paupérrima, pero salimos adelante”.


En la Universidad de Chile su profesora fue Clara Oyuela (1907-2001), clave en su formación como soprano. “La Clara podía ser sanguinaria con sus alumnos. Los que estudiaban con ella salían llorando de la sala. No tenía compasión. Conmigo jamás un sí o un no, porque siempre cumplí”, afirma. Casada con el ingeniero Miguel Nussbaum y madre de dos hijas, en la década de 1980 Singer siguió a su esposo a Estados Unidos y a Suiza, mientras él realizaba su magíster y doctorado, respectivamente. En medio de la intensidad de los estudios de su marido y la crianza, Singer continuó trabajando su voz. “En Milán tomé clases con Sara Corti, famosa maestra. Ella fue la que terminó por entregarme las últimas herramientas para empezar a hacer un trabajo más sólido vocalmente. Me dejaba exhausta. Cuando terminaba la clase, me decía: ‘Tenga el valor de no cantar en dos días', para que las cuerdas vocales descansaran. Me hacía vocalizar con la Constance (‘El rapto en el serrallo', de Mozart) y con la Zerbinetta (‘Ariadna en Naxos', de Strauss). ¡Quedaba hecha trapo!”, señala.


De regreso a Chile protagonizó varios roles inolvidables. Entre 1994 y 1997 fue el turno de la Tetralogía de Wagner, en el Municipal de Santiago. “Estábamos en un ensayo, con humo blanco, y nadie nos había advertido que había escotilla. Yo bailaba como una de las ninfas del Rin y me caí. Casi me mato. Esa es una anécdota que cuento porque fue un milagro que siguiera viva”, rememora.


“Mis alumnos me dicen que hago cardio-ópera”


—Usted cantó, entre otros numerosos roles, Violeta, Adina, Despina, Fiordiligi y Rosalinda. ¿Con cuál se queda?


“La Violeta de ‘La traviata', de Verdi, ha sido el papel más complejo de todos, porque sufre una metamorfosis grande. Esa metamorfosis se debe poner en evidencia, no solo desde el punto de vista vocal, sino también desde lo corporal. Estamos ante una niña que está enloquecida por el placer y que, junto con ello, ofrece una arista más light y vana. Atraviesa por distintos estadios de las emociones y el público tiene que ser capaz de percibir esos cambios profundos. ‘La traviata' pertenece a un período de exacerbación de las emociones, en medio de un romanticismo muy dionisíaco de mediados del siglo XIX. Hay que llevar los sentimientos a los extremos, pero siempre manteniendo arriba del escenario la elegancia y la moderación. Cuando trabajo con mis cantantes ese personaje chequeo cada gesto, cada sonrisa y cada mirada. Lo hice con Pamela Flores y Marcela González en la versión que presentamos en el Teatro Municipal de Las Condes. Yo me hice régisseur justamente por eso, para que los alumnos no tuvieran las carencias que yo experimenté en mi formación. Hay que ayudarlos a que encuentren el hilo conductor de una ópera, que logren captar la profundidad de un texto desde la primera hasta la última aria”.


—Habla de Verdi, pero su carrera como directora de escena ha estado vinculada íntimamente a Mozart…


“Me faltan muchas óperas por montar de este músico. Me encantaría, si tuviera los solistas adecuados, llevar a escena ‘Idomeneo' y ‘Lucio Silla'. También me encantaría dirigir ‘Don Giovanni'. Una cosa es lo que hice como cantante, pero otra muy distinta es lo que he realizado como directora de escena y docente del taller de ópera de la UC. Como régisseur, Mozart ha sido muy importante, porque es un compositor apto para voces jóvenes. A las chicas que están partiendo no les puedo hacer cantar ‘La traviata'. ¡Las mato! Por otro lado, Mozart es un compositor maestro en crear ambientes teatrales, en tender puentes y espacios de interpretación de los personajes. Con él, yo también puedo hacer que mis alumnos salten, bailen, brinquen, puedan pegarse puñetes o darse vueltas de carnero en escena. Mis estudiantes dicen que yo hago cardio-ópera (risas). Mozart me sirve para enseñarles que, cuando lleguen al mundo profesional y un régisseur les diga que tienen que cantar un aria corriendo, lo puedan hacer. Como un maratonista. Yo me acuerdo cuando tuve que cantar Adina (‘Elixir de amor', de Donizetti) y me tocó bailar un dueto con Rodrigo Navarrete. No tenía el estado físico. Cantaba y en un momento sentía que podía caer al suelo desplomada. Por eso para mí es clave formar a mis alumnos de manera integral”.

martes, septiembre 08, 2020

Miryam Singer sorprende al ganar el Premio Nacional de Música

El Mercurio

La soprano, educadora y activista en el fomento de la ópera en Chile, se convirtió en la cuarta mujer en alcanzar el máximo galardón musical, que obtuvo ayer por mayoría en el jurado. Su nombre no había estado en los debates que antecedieron la deliberación.
IÑIGO DÍAZ y MAUREEN LENNON

Arquitecta de primera profesión, con un apellido como el suyo, Miryam Singer (1954) parecía más destinada a cantar en un escenario de ópera que a tirar líneas en un plano. Ese recorrido que comenzó en los tempranos años 80 interpretando el “Stabat mater” de Pergolesi en el Teatro Municipal —como recordó Carmen Luisa Letelier—, tuvo su desenlace ayer con la obtención del Premio Nacional de Música.

Con esta distinción, la soprano, régisseur, académica, educadora y apasionada divulgadora de la ópera se convierte en la cuarta mujer en recibir el galardón que otorga el Estado de Chile, dotado de unos $22 millones, además de una pensión vitalicia que asciende a 20 UTM.

“Estoy temblando de la emoción. En este momento no puedo sino pensar en esas mujeres gigantes: Margot Loyola, a quien conocí cuando tenía unos cinco años y mi mamá estudiaba con ella, y luego mis maestras Elvira Savi y Carmen Luisa Letelier, cuando estuve en el conservatorio”, señaló ayer a través de las pantallas vía Zoom.

El premio le fue entregado a Singer por mayoría. El jurado lo encabezó la ministra de las Culturas, Consuelo Valdés, y también lo integraron el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi; el compositor Juan Allende Blin, último galardonado con este premio; Andrés Maupoint Álvarez, de la Academia Chilena de Bellas Artes; Aliro Bórquez, del Consejo de Rectores, y la académica Carmen Luisa Letelier. El único miembro que se ausentó, por problemas de salud, fue el cantor Rodomiro Huanca.

El acta señala que Singer obtuvo el premio por “su extraordinaria trayectoria nacional e internacional, su sólida carrera dedicada a la formación de nuevos talentos musicales, quienes han tenido proyecciones internacionales (...). Su capacidad como gestora y directora, productora y diseñadora, responsable de proyectos notables en torno a la escena operática nacional, fomentando desde este ámbito, el desarrollo de las artes y la cultura en nuestro país”.

Disfrutar la ópera

“Ojalá que yo sea la última mujer que se destaca por el hecho de ser mujer. Este premio debe ser ciego”, dijo Singer respecto del reconocimiento al género que ella advierte en un premio que ha sido largamente esquivo para las mujeres. “Estamos haciendo historia y espero pertenecer a las últimas generaciones de mujeres que estaban al otro lado. Ahora estamos todos juntos”, agregó. En las semanas previas a la deliberación, se había registrado un intenso debate ante la escasa presencia de candidatas a este premio. Luego surgieron varios nombres, pero el de Miryam Singer no figuraba entre ellos. El premio fue, por lo tanto, una sorpresa (ver reacciones). Incluso en el Instituto de Música UC, donde ella es académica, se ignoraba su candidatura.

Desde ese mismo núcleo universitario, Singer puso en marcha proyectos operáticos. Los primeros montajes datan de 1999, cuando con sus alumnos del Taller de Ópera prácticamente recorrió todo el repertorio mozartiano. Luego ella amplió el proyecto de fomento a la ópera con producciones independientes, donde pasó a un decisivo rol de réggiseur.

Sus grandes hitos en ese campo fueron el montaje de “El rapto en el Serrallo” en la Plaza de Armas (2009); una gira nacional con “La flauta mágica” (2011); el estreno en Chile de “Der Kaiser von Atlantis” (2011), de Viktor Ullmann; el debut en el Teatro Municipal de Las Condes en “Così fan tutte” (2013), con Eduardo Browne, y su estreno como régisseur en las lides del Municipal de Santiago, otra vez con “La flauta mágica”.

“Me siento llevando la bandera individual y colectiva de todas las mujeres y todas las personas que nos desempeñamos en el género de la ópera”, declaró Miryam Singer al final de su intervención, aún conmovida.

El mundo académico y de la música celebra el galardón

Ignacio Sánchez

Su labor de maestra de ópera ha dejado una huella imperecedera, como lo atestiguan los logros de varias generaciones de cantantes que fueron sus alumnos en el aula o cantaron bajo su dirección en el ámbito profesional. Su labor como profesora en nuestra universidad y en el cargo de directora de Artes y Cultura de la Vicerrectoría de Investigación ha permitido extender los efectos benéficos de la música y de las artes a toda la comunidad, por medio de diversas iniciativas —una de ellas Artifica la UC— que fomentan el desarrollo de las artes, los artistas, el público y la cultura del país.

Verónica Villarroel

La conozco hace mucho tiempo y siempre vi en ella la inquietud, la inteligencia, la perseverancia y el talento, tanto en la conformación de un rol como en la puesta en escena. Es un reconocimiento a la mujer en el arte. Bravo, querida Miryam.

Carmen Gloria Larenas

Conozco y he visto su tenacidad, convicción, pasión y compromiso no solo para acercar el mundo de la ópera a los públicos y a las nuevas generaciones, sino el de las artes en su totalidad. Será un gran honor para nosotros contar con su dirección de arte en “Madama Butterfly”, en 2021.

Andrés Rodríguez

Gran cantante y régisseur. Me acuerdo que en 1986 alternó con Verónica Villarroel en “La Bohème” y fue sobresaliente. Luego, en 1990, cantó con Plácido Domingo y participó, entre 1994 y 1997, en la Tetralogía wagneriana. Uno de sus hitos como directora de escena fue que posibilitó el estreno en Chile, en 2011, de una ópera contemporánea: “Der Kaiser von Atlantis”. Notable.

Evelyn Ramírez

¡Oh! Aún no lo puedo creer. Una sorpresa que me tiene muy contenta. ¡Qué buen premio! Se reconoce la versatilidad de una artista a la que los cantantes nacionales le debemos mucho; generosa a la hora de compartir sus conocimientos. El año pasado, en el Teatro Municipal de Las Condes, me permitió protagonizar “Carmen”, de Bizet. Fue una gran experiencia.

martes, agosto 11, 2020

Mujeres equilibran la balanza en el Premio Nacional de Música

Nora López en el rol de Leonora, de “El trovador”. Es reconocida como una especialista verdiana.

Chabelita Fuentes ha sido por más de seis décadas una figura del canto centrino.

Isabel Parra , depositaria de una tradición y activa creadora, presenta su tercera postulación al premio.

Cecilia la Incomparable aparece como la primera candidata de la música pop 



El Mercurio

Siete nombres del canto lírico , la música orquestal, el folclor e incluso la música pop aparecen como candidatas a un galardón rodeado de controversias, que en 75 años solo ha premiado a tres de ellas.
IÑIGO DÍAZ

“Chile ha tenido errores en su análisis sobre la estética de la música. Los programadores de radio, los organizadores de conciertos, la crítica musical y el periodismo han invisibilizado la riqueza musical que traen las mujeres en su obra”, dice Mariel Villagra, compositora, cantante y fundadora de La Matria, colectivo que definió su apoyo a la candidatura al Premio Nacional de Música de la tomecina Cecilia Pantoja Levi (1943), más conocida como Cecilia La Incomparable.

Fue la primera postulación de una mujer a un galardón que hasta hace tres semanas solo reunía candidaturas masculinas. Un artículo publicado por “El Mercurio” que daba cuenta de estos pormenores, desató un intenso debate en redes sociales acerca de la invisibilidad de las candidaturas femeninas. No es un problema actual: en 75 años, solo lo han obtenido Margot Loyola (1994), la pianista Elvira Savi (1998) y la cantante lírica Carmen Luisa Letelier (2010).

El Premio Nacional de Música cerró ayer sus postulaciones. Y se han organizado candidaturas de al menos siete mujeres. Cecilia es una de ellas, y no solo la primera que salió al ruedo en agosto, sino una reconocible figura de un ámbito de la música que ha sido completamente desplazado de las postulaciones: el pop.

“Por temas de un absurdo clasismo se ha incomprendido el aporte musical que se descubre en la música popular. Cecilia merece un reconocimiento de este nivel por su trayectoria, su obra artística, su rebeldía y la manera en que ha llegado a la fibra de la gente. Para nosotros es ‘la voz' que nos representa en esta época. Y sigue activa, a pesar de su salud”, dice Mariel Villagra, quien en pleno estallido social lanzó “Sacar los tambores”, donde canta junto a Cecilia.

Como en 2016 y 2018, Isabel Parra (1939) vuelve a aparecer como candidata, nuevamente apoyada por el Museo Violeta Parra. “Isabel Parra es heredera y artesana del canto popular aprendido de la fuente original, que es Violeta Parra. Ha creado sus propias canciones, textos y música, siendo un referente ineludible no solo en Chile, sino que a nivel global”, dicen desde el museo. En ese ámbito ligado al folclor chileno aparece Isabel “Chabelita” Fuentes (1931), apoyada por la Agrupación Musical Las Primas.

“Es una intérprete de tonada desde los años 50 con el conjunto Las Morenitas, además de tocar el arpa y la guitarra. Sembró una semilla que fue germinando en generaciones posteriores de cantoras que la reconocen como una referencia directa”, dice Milena Viertel, de la Coordinadora por la Visibilización de la Mujer en el Arte en Chile (Covima Chile), creada como resultado del eco y debate que generó ese mismo artículo de prensa del 17 de julio.

Esta organización también apoya a la directora orquestal y formadora de orquestas juveniles Mireya Alegría (1939), que cuenta con respaldo adicional de la Asociación Nacional del Folklore en Chile (Anfolchi), el Taller Calahuala y del pianista Valentín Trujillo. “Fue la primera mujer chilena que dirigió la Orquesta Filarmónica (del Teatro Municipal), en 1972, y creó muchas orquestas juveniles en distintas comunas”, dice Viertel.

Nora López y Lucía Gana son dos nuevas candidatas vinculadas al canto lírico. Apoyada por la Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos, el Ducato di Abbiate-Grasso y el Marchesato di Arluno, López alcanzó una gran valía como cantante verdiana en Italia, donde se abrió paso en la época de las grandes estrellas líricas. Gana, en tanto, con una amplia experiencia en Francia, destacó en roles operáticos y sobre todo en la formación de voces y la docencia.

También en la formación y creación de coros aparece la candidatura de Ruth Godoy, apoyada por la Asociación Latinoamericana de Canto Coral Chile y Extensión de la UMCE, universidad en la que desde 1994 dirige el Coro Madrigalista. Nacida en Freirina en 1931, ha sido pionera en este campo.

“Ella se abrió paso en un ámbito totalmente hermético. La dirección de coros era una actividad reservada a los hombres”, dice la soprano Jenny Muñoz, quien impulsó esta candidatura. “En 1955 solo había tres directoras de coros en Chile: Sylvia Soublette, Mirta Espinoza y Ruth Godoy. Y ella es la única sobreviviente, la maestra que sigue adelante”, cierra.


jueves, agosto 06, 2020

Postulan a Cecilia al Premio Nacional de Artes Musicales

El Mercurio

El colectivo feminista La Matria Fest inició en redes sociales una campaña de recolección de firmas para postular a la cantante a esta distinción. Según se indica, Cecilia es un referente de la música popular chilena y un símbolo de independencia y empoderamiento para las mujeres. El plazo vence el próximo 10 de agosto y el premio se dirime a fines de año. Desde su creación en 1992, solo lo han obtenido tres mujeres: Margot Loyola (1994), Elvira Savi (1998) y Carmen Luisa Letelier (2010).

viernes, julio 17, 2020

Comienzan a aparecer los candidatos al Premio Nacional de Música

El Mercurio

El 10 de agosto es la fecha para la entrega de las carpetas al Ministerio de las Culturas, que confirma que durante julio deberá configurarse el jurado. El cupo del último premiado —Juan Allende Blin, 2018— no sería sustituido. Y como siempre en esta elección ronda el debate: ¿Debe darse a un músico del mundo académico?, ¿qué valor tiene la música del mundo popular?, ¿es justo que lo obtengan músicos que han vivido por décadas fuera de Chile?
IÑIGO DÍAZ

Gabriel Brncic

Considerado por muchos como el último gran representante de la composición de la década de los años 60, Gabriel Brncic (1942) será candidato por cuarta ocasión. Como en 2014, es presentado por la intérprete de flauta dulce Paola Muñoz. Su candidatura aún se encuentra en proceso de sumar apoyo institucional.

“Brncic vive en Barcelona y desde allá ha estado muy conectado con Chile. Ha apoyado a compositores jóvenes y venido a Chile para realizar actividades académicas y participar en festivales. Los intérpretes siempre pensamos en su sensibilidad para encargar obras. Es un compositor muy presente”, dice Muñoz sobre un punto de debate alrededor del premio: la conexión con Chile.

“Se le conoce como compositor prolífico en la electroacústica. En 2016 se estrenó ‘La aurora de Chile', para dos flautas y orquesta, y con Karina Fischer encargamos una obra para flauta traversa y flauta dulce”, dice Muñoz. No es lo último de Gabriel Brncic: en junio se publicó su álbum “Composiciones 1969 / 1997”.


Horacio Salinas

En su cuarta postulación, el director musical de Inti-Illimani Histórico y presidente de la SCD, Horacio Salinas (1951), es quien ha reunido mayor apoyo. Cuenta con el respaldo de los rectores de la U. Católica, Usach, U. Alberto Hurtado y U. Academia de Humanismo Cristiano, además de un conjunto de compositores doctos, intérpretes de música popular y personalidades como Raúl Zurita y Gastón Soublette.

El musicólogo Juan Pablo González destaca en él atributos: “La construcción de un lenguaje a través de la guitarra y la composición para un tipo de ensamble que conocemos como Inti-Illimani, que es casi como un equivalente a decir ‘cuarteto de cuerdas'. A lo largo de 50 años de historia Salinas ha creado escuela”, dice. “El país ha cambiado y el premio debería reconocer los aportes de la música popular, porque crea identidad. Soy de la idea de que el premio vaya alternando entre el mundo docto y el popular”, agrega.


Alejandro Guarello

“Él tiene apoyo institucional de la U. Católica”, confirma Karina Fischer, directora del Instituto de Música UC, que el propio Alejandro Guarello (1951) dirigió entre 2006 y 2012. Con un catálogo de más de 70 obras y distinciones como el Premio a la Música Nacional Presidente de la República, además de un paso por la presidencia de la SCD, es un nombre referencial en la composición docta chilena.

“Los argumentos que lo respaldan como candidato son múltiples: es un compositor activo, con obras que se estrenan en festivales y con edición de discos. Desde lo académico, ha sido el creador de la carrera de Composición en la UC y del Festival de Música Contemporánea, que llega a su versión 30. Impulsó y dirigió la revista Resonancias. Reúne los atributos que cumplen con la excelencia, la creatividad, el aporte a la cultura y el desarrollo del saber”, completa Fischer.


Roberto Bravo

Postulado antes por la U. Mayor y la U. de la Frontera, su candidatura actual la gestiona la U. Técnica Metropolitana, donde el pianista Roberto Bravo (1943) tiene un Honoris Causa. Es su cuarta candidatura al premio.

El profesor de la Facultad de Humanidades Marcelo Rodríguez es autor de “La música como puente entre el cielo y la tierra”, la biografía del célebre pianista, donde recoge una idea que sintetiza su espíritu: “Antes lo llamaron terrorista del piano. Hoy es el pianista para las catástrofes”. “Roberto Bravo ha llevado el arte y la música a sectores de la sociedad que nunca tuvieron un acceso a ello. Son atributos que la universidad ve en él”, dice para representar el activismo del pianista, quien suele dar conciertos desde cárceles hasta lugares remotos o que han sido castigados por tragedias. “Él mismo lo dijo —señala Rodríguez—: ‘soy el hombre que va con su piano a cuestas llevándolo a donde fuera necesario'”.


Luis Orlandini

A menudo, a Luis Orlandini (1964) se le señala como el guitarrista que allanó el camino para las generaciones posteriores de intérpretes chilenos que entraron en los circuitos internacionales, tras obtener, en 1989, el primer premio en el Concurso Internacional de Música de Múnich.

Miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes y decano de la Facultad de Artes de la U. de Chile hasta inicios de este año, su segunda candidatura es llevada adelante de manera autogestionada. “Cuento con el apoyo de personalidades del mundo académico y de artistas nacionales e internacionales”, afirma.

Se destacan los 35 años dedicados al estudio, cultivo, proyección y divulgación de la literatura chilena para guitarra de concierto. Ello a través de una intensa agenda de conciertos y una extensa discografía, donde sobresalen trabajos como “Música chilena para guitarra del siglo XX” (1990) y “Bicentenario de la guitarra chilena” (2010).


Patricio Manns

Por partida doble, Patricio Manns (1937) vuelve a gestionar candidaturas tanto al premio de Música como al de Literatura. “Varias municipalidades lo quieren apoyar este año. En candidaturas anteriores fue la U. de Playa Ancha y también unas cinco o seis universidades argentinas, porque Patricio Manns ha tenido mucha repercusión allá”, dice Alejandra Lastra, esposa del cantor, escritor y uno de los artífices de la Nueva Canción Chilena.

“Sus canciones, ‘Arriba en la cordillera', ‘Retrato' o ‘El cautivo de Tiltil', fueron grabadas por Mercedes Sosa, César Isella, Teresa Parodi y Soledad”, enumera Lastra, quien defiende la posición de Manns desde el mundo popular, en un premio que sigue en debate. “Desde que Dylan obtuvo el Nobel, las cosas cambiaron y se abrió la percepción de algunos que vieron un valor distinto en la creación. En el caso de la música, la que llega desde el mundo popular”, agrega.



jueves, diciembre 20, 2018

En el Palacio de la Moneda: Entregan premios nacionales de Literatura, Música e Historia

El Mercurio

En una ceremonia encabezada por el Presidente Sebastián Piñera, ayer en La Moneda se entregaron los premios nacionales a la escritora Diamela Eltit, que recibió el de Literatura; la académica Sol Serrano, el de Historia, y el compositor Juan Allende Blin, el de Música, representado por su sobrina Paulina Humeres. También recibieron las máximas distinciones Fabián Jaksic (Ciencias Naturales) y Romilio Espejo (Ciencias Aplicadas y Tecnologías).

miércoles, octubre 31, 2018

Juan Allende-Blin es el nuevo Premio Nacional de Música


El Mercurio

Antes de radicarse, en 1957, en Alemania, donde hoy es una figura capital, este compositor marcó a toda una generación de músicos chilenos. A sus 90 años, prometió venir a la ceremonia en diciembre. 

Por Romina de la Sotta Donoso

Fueron casi dos horas de deliberación, pero la decisión final fue unánime. El compositor referencial Juan Allende-Blin (1928) recibirá el Premio Nacional de Artes Musicales 2018, convirtiéndose así en el vigesimoséptimo galardonado desde 1945, cuando lo recibió su tío, el compositor Pedro Humberto Allende.

El premio incluye más de $20 millones y una pensión vitalicia mensual de 20 UTM.

"Me emociona mucho, porque confirma mis raíces con este país donde nací y donde viví cosas que me marcaron para siempre (...) Muchas gracias. Estoy muy, pero muy emocionado", declaró Allende-Blin cuando lo llamó por teléfono la ministra de las Culturas, Consuelo Valdés, integrante de un jurado que completaron el director orquestal Juan Pablo Izquierdo, Premio Nacional de Música 2012 -en reemplazo del último galardonado, el fallecido Vicente Bianchi-; el compositor y pianista Andrés Maupoint, por la Academia de Bellas Artes; el prorrector de la U. de Chile, Rafael Epstein, y el rector de la U. Católica de Temuco, Aliro Bórquez.

Extenso catálogo

Allende-Blin estudió con Fré Focke, discípulo de Anton Webern, y con Olivier Messiaen. En los años 50 vivió y enseñó en Santiago, y a fines de esa década se instaló a trabajar en la NDR de Hamburgo, y luego en Essen, donde vive hasta hoy.

Autor de un extenso catálogo, ha recibido numerosos premios y condecoraciones, inclusive la Cruz al Mérito de la República Federal Alemana, en 1999, y es uno de los compositores más respetados en ese país. De hecho, solo este año ya le han dedicado cuatro conciertos monográficos, por los 90 años que cumplió en febrero.

Aunque no reside en Chile desde 1957, su obra siempre ha sido programada en nuestro país, y con mayor intensidad en la última década. En 2009 fue la primera audición en Chile de "Expulsados del país", una obra dramático-musical que estrenó en Berlín, en 1978, y que trata el dolor del exilio de los poetas. Otro hito fue el festival de 2017 en el cual se le dedicaron cuatro conciertos, y cuando la Orquesta Sinfónica e Izquierdo tocaron "Transformaciones I" y la reconstrucción que el chileno hizo de la ópera inconclusa de Debussy con textos de Poe, "La caída de la casa Usher", uno de sus trabajos célebres. También recibió la Orden al Mérito "Pablo Neruda".

En el anuncio oficial de ayer, Izquierdo ofreció una reseña de Allende-Blin. Primero, recordó el impacto de sus clases de Análisis en los años 50 en la U. de Chile: "Fue tremendo, porque era un gran compositor, un gran musicólogo y un gran pedagogo. Para él no hay diferencia en los tres trabajos, él tiene una cultura renacentista que abarca todo. Ha sido un gran defensor de los derechos humanos, en nuestro país y en Alemania, siempre atento a la realidad e interpretando esa realidad a través de sus obras, como una continuidad de nuestra tradición musical de Occidente. Su elección enaltece este premio".

Destacó también que Allende-Blin fue quien introdujo en Chile la música de Webern, Schoenberg, Berg, Messiaen y Stockhausen. "Conocía todo ese mundo y muy bien, con la mecánica interior de la música. Para nosotros ha sido un ejemplo de vida. Recuerdo las reuniones en su casa donde estábamos León Schidlovsky, Fernando García, Fernando Rosas y yo -todos premios nacionales-, donde siempre pensaba antes de decir las cosas", agregó Izquierdo.

Coincidió el tenor y profesor de canto en la U. de Chile, Hanns Stein: "Es una elevación del premio que lo reciba un músico de categoría mundial como Juan Allende-Blin. Este año, en Alemania publicaron un libro donde se da cuenta de un largo diálogo entre dos musicólogos muy conocidos y Juan, que se llama 'Siempre hay también un motivo político'. Él ha dedicado gran parte de su labor a aclarar lo nefasto que fue el nazismo para la cultura alemana y ha investigado y recuperado valiosas obras de compositores prohibidos, perseguidos y en algunos casos asesinados por los nazis".

Se sumó el musicólogo Luis Merino: "Desde sus inicios su obra presenta un lenguaje creativo propio y original de vanguardia. Como artista ciudadano ha vinculado su música con la problemática histórica, social y cultural de Chile".

Allende-Blin conversó también con "El Mercurio". "Estoy un poco cansado, usted comprenderá, no pensaba recibir este premio, y para mí ha sido una emoción muy grande", confesó. Agradeció a Izquierdo y a Stein. "Han sido mis intérpretes, en todo el sentido de la palabra, para volver a tener una relación cercana con Chile. Nunca he olvidado mis raíces. Y a pesar de mis años y de mis achaques, quiero tanto viajar para recibir el premio de manos del Presidente de la República, que creo que estaré en condiciones de hacerlo", prometió. La ceremonia sería en diciembre.

-¿Sigue componiendo?

"Por supuesto, todos los días. Lo último que escribí es una Cantata para soprano y órgano, sobre versos de Paul Celan".

 Posibles cambios

"A juicio de todos los miembros del jurado ha sido especialmente difícil la elección por los candidatos de gran jerarquía en todas las áreas, tanto música docta como popular (...). Nos hubiera gustado entregar más premios, pero desgraciadamente esta distinción es una sola", declaró ayer la ministra de las Culturas Consuelo Valdés.

"Queremos ver la posibilidad de que sea anual y también de ir quizás alternando la música docta con la música popular. Lo vamos a analizar", agregó. Asimismo, confirmó a "El Mercurio" que el espacio legítimo para esa discusión es el nuevo Consejo Nacional de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que debiera instalarse en noviembre.

sábado, junio 30, 2018

Premio Nacional de Música: suenan 11 nombres y se define antes de octubre

El Mercurio

Por primera vez el galardón será entregado por el Ministerio de las Culturas y ya existen expedientes en elaboración. Desde esta cartera confirman que es posible que la deliberación se atrase y revelan cómo se elegirán los nuevos jurados. 

Romina de la Sotta Donoso
En 73 años de existencia, el Premio Nacional de Artes Musicales siempre ha sido entregado a músicos de la tradición escrita -llamada también docta, clásica o de concierto-, con una única excepción: la folclorista Margot Loyola.

La tradición ha sido clara: 19 de los premiados son compositores, es decir, el 73%. De ellos, la gran mayoría han sido, además, maestros de composición. Y los seis intérpretes premiados también fueron reconocidos formadores o gestores. Pero esta tradición podría cambiar ya que este año se agregarán dos nuevos jurados (ver recuadro).

Pese a que la deliberación del jurado es 100% soberana, y que suele suceder que el nombre del elegido surge oralmente en la deliberación por el mérito de su obra, ya existen 11 postulaciones en proceso. Todos estos candidatos han hecho una carrera encomiable y este año hay más candidatos vinculados a la música popular que nunca; de hecho, tres son cantautores.

Nuevos nombres

Cuatro candidaturas son nuevas.

Como es tradición, la Asociación Nacional de Compositores (ANC) eligió a un candidato por votación, para evitar los amiguismos. Ganó, por amplia mayoría, Alejandro Guarello (1951). Este galardonado compositor -ganador del Altazor 2009 y del Premio a la Música Nacional Presidente de la República 2005-ha escrito más de 70 obras y ha formado a varias generaciones en la UC, cuyo Instituto de Música dirigió por dos períodos. Gran promotor de la música chilena, fue además presidente de la SCD. También lo apoya la Universidad Católica, que este año decidió patrocinar dos candidatos.

El guitarrista Luis Orlandini (1964), Premio Presidente de la República 2007, acaba de asumir como decano de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, y es un respetado formador. En 1989 fue un pionero al conquistar el primer lugar del Concurso de la Radio ARD de Múnich, estimulando así el desarrollo de la escuela guitarrística chilena. También es un férreo defensor de la música nacional, y ha estrenado más de 150 obras nacionales.

Un grupo de músicos postulará a Guillermo Rifo (1945) . Premio Presidente de la República 2010, ha ganado tres veces el Altazor, como compositor, director y percusionista. No se ha casado con ninguna música: toca clásica, popular, jazz y fusión latinoamericana. Virtuoso, fue percusionista solista de la Sinfónica por 30 años y además enseñó composición popular por 26 años en la Escuela Moderna, la que dirigió.

Un comité de musicólogos, compositores e intérpretes postulará a Juan Allende Blin (1928). Este compositor, radicado desde los años 60 en Europa, es un respetado discípulo de Fré Focke y Olivier Messiaen, y sigue estrenando obras en la actualidad. Además, en la última década se ha revinculado a Chile y, en 2017, Juan Pablo Izquierdo y la Sinfónica estrenaron en nuestro país "La caída de la mansión Usher", ópera de Debussy que él completó.

Las repostulaciones

Sylvia Soublette (1922) cofundó en 1960 el mítico Conjunto de Música Antigua de la UC, y ahora su candidatura es una de las dos que apoya la U. Católica, junto con un ex Presidente de la República y varios directores de entidades culturales. Esta compositora fundó y dirigió por 17 años el Instituto de Música de Santiago, y se consagró a la formación de cantantes y al rescate de la ópera de los siglos XVII y XVIII.

El compositor Hernán Ramírez (1941) vuelve a ser postulado por la Corporación Cultural de la Quinta Región. Su catálogo supera las 160 obras, para todo tipo de formaciones, y la mitad han sido estrenadas. Ganador del Concurso Luis Advis en 2009, su obra pedagógica "Pichintunes para piano" es usada en todas las clases donde se explica qué es la música serial dodecafónica.

Gabriel Brncic (1942) cofundó la Escuela de Música de Cataluña, donde vive desde 1974, pero siempre ha sido programado en Chile, y ahora lo postulan varios colegas. Su catálogo supera las 200 obras, y dos son referenciales: "Chile Fértil Provincia", primer premio en el Festival de Música Electroacústica de Bourges 1986 y es parte de la colección "Culturas Electrónicas" de la Unesco, y "Cielo", que ha sido tocada más de 50 veces.

La candidatura de Roberto Bravo (1943) también la apoya un ex Presidente de la República, así como diez alcaldes, además de escritores y colegas. En paralelo a su carrera internacional, cuando este pianista retornó del exilio, tocó arreglos de Víctor Jara y Violeta Parra en gimnasios e iglesias de poblaciones marginadas y hasta el día de hoy suele presentarse en localidades devastadas por desastres naturales. También ha fomentado el talento joven.

Un grupo de colegas y amistades postulará a Horacio Salinas (1951), quien estudiaba en el Conservatorio cuando cofundó, a los 16 años, uno de los conjuntos más famosos de Chile: Inti-Illimani. Autor de "Sensemayá, canto para matar a una culebra" y "El mercado de Testaccio", también posee obras para guitarra que han sido grabadas por figuras como José Antonio Escobar y John Williams. Actualmente es presidente de la SCD.

Figura fundamental de la Nueva Canción Chilena, Patricio Manns (1937) posee 200 creaciones con texto y música propios, entre ellas la famosa "Arriba en la Cordillera" (1965). Ganó el Festival de Viña y el Premio Presidente de la República 2009, y también el Altazor. Este eximio arreglador y melodista, es postulado por la U. de Playa Ancha y concita gran adhesión ciudadana: hace dos años reunió 4 mil firmas de apoyo.

También el Museo Violeta Parra está buscando el apoyo ciudadano para su candidata a través de una campaña por redes sociales: Isabel Parra (1939). Esta destacada figura de la música popular y de raíz fue protagonista de la Nueva Canción Chilena, ganó el Festival de Viña 2005, en folclor, y ha grabado 22 discos de estudio.

 El Gobierno se pone plazo: "Que no pase de octubre"
Con su creación, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio absorbió cuatro premios nacionales: Literatura, Artes Musicales, Artes Visuales y Artes de la Representación. Los otros siete -como el de Historia y el de Humanidades- siguen en el Ministerio de Educación.

Este año, el Ministerio de las Culturas debutará con los premios nacionales de Artes Musicales y Literatura. Sin embargo, el proceso de deliberación depende de dos reglamentos que serán publicados en el Diario Oficial recién la próxima semana.

"El 25 de junio llamé a Contraloría, y ese día se tomó razón de los dos decretos. Ahora que ese trámite terminó, nosotros tenemos que publicarlos, espero que este martes", comenta Juan Carlos Silva, subsecretario de las Culturas y las Artes.

Uno de los reglamentos corresponde a la modificación de los premios nacionales y establece que el jurado crecerá a siete miembros: el ministro de las Culturas, el anterior galardonado, el rector de la U. de Chile y representantes del Consejo de Rectores y de la Academia de Bellas Artes para música, y de la Lengua, para Literatura, además de dos "figuras destacadas" de cada ámbito.

El otro reglamento determina la constitución del Consejo Nacional de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, órgano que reemplaza al antiguo directorio nacional del CNCA, y que aún no se ha instalado. "La ley establece que este Consejo Nacional es el que debe sancionar los dos nuevos miembros del jurado de cada premio", explica Silva. Y cuenta que prontamente abrirán la recepción de postulantes para ser jurados y que, según la ley, deben ser "compositores, autores o intérpretes" en el caso de Música, y "escritores, poetas o poetisas o ensayistas", en Literatura.

"En paralelo haremos en julio una convocatoria abierta para constituir este Consejo Nacional, ojalá en agosto, de manera que en ese momento se active el proceso de designación de los nuevos jurados. Así podremos postergar lo menos posible la sanción de estos premios. Que no pase de octubre", cierra el subsecretario.

domingo, febrero 25, 2018

Los Premios Nacionales cambian después de 25 años

El Mercurio

Nueva ley Este año debutan modificaciones.
El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio pasa a gestionar los cuatro galardones artísticos: Literatura, Artes Plásticas, Música y Artes de la Representación. Además, se amplía el jurado: se suman dos creadores a la deliberación. 

Por Roberto Careaga C.

Era una ocasión de pura felicidad, pero aun así el poeta Manuel Silva Acevedo, al recibir el Premio Nacional de Literatura, en agosto de 2016, se permitió una crítica: tras los agradecimientos, pidió públicamente que el sistema de entrega del galardón fuera reformulado. Instalado en el Ministerio de Educación y con las cámaras de todos los medios enfocándolo, Silva Acevedo hacía eco de una sensación que por años ha circulado no solo en el ambiente literario, sino en toda la cultura: los premios necesitaban un cambio. Y así será: este año los galardones serán diferentes.

En el marco de la legislación que crea el nuevo Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que fue promulgada en octubre de 2017, fue incluida una modificación a la Ley N° 19.169, que regula la entrega de los Premios Nacionales y ahí se establecen cambios que impactarán fuertemente el destino de los galardones artísticos. El más lógico es que de los 11 galardones que hoy se entregan, cuatro dejarán de ser gestionados por el Ministerio de Educación y pasarán a manos del nuevo Ministerio de las Culturas. Se trata de los llamados artísticos: Literatura, Música, Artes Plásticas y Artes de la Representación.

Esos cuatro galardones, además, se verán afectados por otro cambio más profundo: una nueva conformación del jurado. Según la nueva legislación, se mantendrá el panel ya existente, pero con cambios. Hoy deciden los premios el rector de la Universidad de Chile, un representante de la academia chilena del área a premiar, un académico designado por el Consejo de Rectores -muchas veces ha sido un rector-, el último premiado y el ministro de Educación, que será reemplazado por el de Cultura. A ellos se sumarán dos creadores destacados del ámbito a premiar; es decir, escritores en el caso de Literatura, músicos en el de Música, artistas visuales en el de Artes Plásticas. Ellos serán escogidos por el Consejo Nacional de la Cultura, las Artes y el Patrimonio, entidad que seguirá existiendo en el nuevo ministerio.

La subsecretaria de Cultura, Ana Tironi, asegura que la modificación precisamente buscó "actualizar y enriquecer la composición" del jurado de los premios. Y, además, hacerlo al estilo ciudadano que marca la gestión cultural del organismo: "La nueva institucionalidad cultural tiene como eje central la participación de la sociedad civil en la generación de políticas culturales, siendo relevante, sin duda, que el Consejo Nacional del Ministerio, órgano representativo de la sociedad civil, designe jurados en cada una de las disciplinas relativas a las artes", explica.

Más allá de intentar resolver el vacío de la sociedad civil en el jurado del galardón, también estos dos nuevos jurados vendrían, al menos en el papel, a especializar a un jurado usualmente criticado por su potencial falta del conocimiento en las áreas que premian. En 2016, de hecho, se dio una situación particular en el caso de Literatura: por problemas de salud, Antonio Skármeta se excusó de participar del jurado en su calidad de premiado anterior, por lo que quienes decidieron al ganador fueron dos rectores -el de la U. de Chile y el de la UMCE-, la ministra de Educación, Adriana Delpiano, y la representante de la Academia Chilena de la Lengua, Adriana Valdés. Esta última era la única experta en el tema.

Ahora el cálculo de especialistas queda así: antes de esta modificación, solo dos miembros del jurado -el anterior premiado y el representante de la Academia Nacional del ámbito a galardonar- eran expertos en la materia, mientras que ahora serán cinco: a los mencionados se suman los dos creadores y el académico representante del Consejo de Rectores. "Me parece bien que sean los mismos escritores los que disciernan, más que los rectores o sus delegados. Me parece que deben ser los mismos escritores quienes escojan el galardón, con todos los riesgos que eso entraña, las enemistades y amistades. Pero hay que correr esos riesgos, porque realmente lo que importa es la calidad", dice el poeta Manuel Silva Acevedo. Mientras que Horacio Salinas, director musical de Inti Illimani, agrega: "Que sean músicos me parece muy importante porque a veces nos sorprendíamos con que parte del jurado desconocía absolutamente quiénes eran las personas que se iba a premiar".

En una línea similar está el artista y crítico Gaspar Galaz, que en siete oportunidades fue miembro del jurado del galardón de Artes Plásticas, en representación de la Academia de Chilena de Bellas Artes. "Me parece muy importante, porque se van a sumar al jurado dos actores, dos lectores, dos artistas. Verdaderos especialistas en el tema. Porque aunque a veces se preparaban mucho, rectores y ministros no tienen por qué estar al tanto de la situación de todas las áreas de la cultura y sus artistas. Empieza un mundo nuevo", plantea. Pero agrega: "Aunque obviamente el jurado nuevo sabrá perfectamente los nombres que están circulando y que son merecedores del premio; en el caso de Artes Plásticas, obviamente Ricardo Irarrázaval debería ya haber sido premiado, o Juan Pablo Langlois, o Juan Domingo Dávila. Siempre hay cinco o seis nombres rondando y a uno le cae. No hay muchos más".

Las críticas no escuchadas

La historia de los Premios Nacionales se remonta a 76 años. En 1942 fue creado el galardón; originalmente estaba gestionado por la Universidad de Chile y solo estaba consagrado a Artes Plásticas y a Literatura. De hecho, fue desde esta última disciplina de donde surgió la idea y, específicamente, de su primer ganador. Según cuenta el crítico Alone en sus memorias, poco antes de cumplir 60 años Augusto D'Halmar pidió entre sus colegas un regalo de cumpleaños que estuviera a la altura. De su preeminencia en las letras nacionales no había duda, pero según Luis Sánchez Latorre tampoco de la necesidad financiera que lo aquejaba: desde su inicio, el premio incluía una pensión vitalicia. Con los años, el galardón cambiaría sus reglas muchas veces.

La última modificación fue en 1992, cuando se definieron como 11 los galardones tutelados por el Ministerio de Educación: de Literatura, Periodismo, Ciencias Exactas, Ciencias Naturales, Ciencias Aplicadas y Tecnológicas, Historia, Ciencias de la Educación, Artes Plásticas, Música, Artes de la Representación y Audivisuales, y de Humanidades y Ciencias Sociales. Con los años, la ley empezó a recibir críticas, hubo iniciativas para modificarla, incluso en 2005 el por entonces senador Gabriel Valdés dirigió una comisión para reformular el sistema de entrega de los galardones.

Para el cambio que viene ahora solo faltan los detalles finales. Según la subsecretaria Tironi, el decreto con fuerza de ley que concretará la puesta en marcha del Ministerio de las Culturas está hoy en Contraloría para su toma de razón. No hay una fecha definida para que se supere ese trámite, pero será antes del último domingo de junio, que es cuando los Premios Nacionales hacen su tradicional convocatoria pública a los postulantes. Aun así, faltará un paso para concretar la nueva normativa: la ley establece que los dos jurados creadores que se suman al panel deben designarse a partir de un procedimiento normado por un reglamento que aún no está escrito. La tarea será de la nueva administración de Cultura, encabezada por la ministra Alejandra Pérez.

Pero aún quedan flancos abiertos en los galardones. Horacio Salinas, de Inti Illimani, ha sido un férreo crítico de la tendencia del Premio Nacional de Música a distinguir a compositores del ámbito docto, ignorando la música popular. Sobre ese tema no hay cambios en la nueva ley. "Hoy suena un poco decimonónico eso de la música académica, y lo digo entre comillas. Muchos no percibimos la trascendencia que se le da. Eso impidió por años premiar a Vicente Bianchi. La música implica hoy música de lenguajes que entrecruzan disciplinas populares y académicas, de manera que valorar la importancia de un solo tipo de música me parece que es el problema", dice Salinas. Y agrega: "Y en ese sentido, si se escogen para el jurado a creadores muy ligados a la academia o que van a defender ese nicho, no sé qué tan importante sea el cambio", añade.

Para el investigador musical Juan Pablo González, la diferencia entre música docta y popular le ha pesado al premio. Advierte que si criticó el galardón a Vicente Bianchi el año pasado, fue porque, según él, estaba fuera de actividad. El problema, apunta, es que el tiempo ha pasado: "Este premio se dio por primera vez en 1945, cuando el concepto de compositor estaba totalmente vinculado con la música clásica y la Universidad de Chile era el único lugar donde un compositor se podía formar, trabajar y estrenar su obra. Esa lógica cambió, pero en el premio no cambió", dice.

Ante los cambios al galardón, González añade: "Lo bueno del nuevo jurado es que puede hacerse cargo de la apertura que ha tenido el concepto de música en los últimos 30 años. Las fronteras de la música se han ido acercando. No digo que sea lo mismo peras y manzanas, hay muchas músicas. Pero en el ámbito popular sí aparece la figura del creador, que abre nuevos rumbos e instala nuevos sonidos. Y ellos tienen todo el derecho a postular a este premio. Veamos ahora a qué nuevos jurados escoge el Consejo de la Cultura".

En el ámbito de la literatura, el poeta Manuel Silva Acevedo vuelve a la carga. Al recibir el galardón en 2016, se lanzó contra esa regla no escrita del Premio de Literatura: bienal como todos los premios, se va alternando el género ganador entre poesía y narrativa. Así la cosas, un poeta solo puede aspirar a ganar cada cuatro años. La nueva ley tampoco se pronuncia sobre el tema. "Lo encuentro grave, porque creo que poesía merece un renglón especial. Sobre todo considerando la cantidad de poetas que postulan; cuando yo lo gané postularon 18. Tenemos dos premios Nobel en poesía, hay una tradición que lo amerita", dice. Y añade: "Este año me tocaría a mí ser jurado para narrativa. Y después a un narrador le tocaría ser jurado para la poesía. Eso lo encuentro un poco absurdo. Debería haber dos premios, claramente. Yo pido un Premio Nacional de Poesía".

Los cambios a los premios empiezan este año: los galardones de Literatura y Música tendrán nuevas reglas.

 Narradores y músicos: Candidatos para 2018

En 2018, dos premios serán los encargados de probar la nueva modalidad: el de Literatura y el de Música. Los de Artes de la Representación y de Artes Plásticas, que también se ven afectados, se entregan el año que viene.

No está escrita, pero la regla opera: hace dos años se le dio a un poeta y este año el Premio Nacional de Literatura se le debe entregar a un narrador. Así las cosas, hay que remitirse a las campañas de 2014 para suponer el panorama de candidatos que veremos en los próximos meses: fallecidos Pedro Lemebel y Poli Délano -postulantes de aquel año-, siguen en la posible carrera Diamela Eltit y Germán Marín, así como Jorge Guzmán, Patricio Manns (que también se presenta al de música), José Luis Rosasco, Fernando Emmerich y Francisco Rivas. Es posible que se sumen nuevos autores en el camino, pero por ahora las campañas aún no empiezan.

En el caso de la música, que también se entrega este año, los postulantes posibles son los compositores Gabriel Brncic y Hernán Ramírez, ambos ligados a música docta, como también el pianista Roberto Bravo; Guillermo Rifo, los representantes de la Nueva Canción Chilena Patricio Manns y Horacio Salinas, y el investigador Luis Merino Reyes. También se repite el nombre de Sylvia Soublette. Para este caso corre también la advertencia de Literatura: las campañas aún no arrancan.

Además de los galardones que gestionará el nuevo Ministerio de las Culturas, en 2018 se entregarán otros tres premios nacionales bajo el alero del Ministerio de Educación: de Historia, de Ciencias Aplicadas y Tecnología y de Ciencias Naturales. Se fallan a fines de agosto.

"Debería haber dos premios (de Literatura), claramente. Pido un Premio Nacional de Poesía".
MANUEL SILVA ACEVEDO, POETA

"Se buscó actualizar y enriquecer la composición del jurado de los Premios Nacionales relativos a las artes".
ANA TIRONI, SUBSECRETARIA DE CULTURA

"El nuevo jurado puede hacerse cargo de la apertura que ha tenido el concepto de música".
JUAN PABLO GONZÁLEZ, INVESTIGADOR

"A veces, parte del jurado desconocía quiénes eran las personas que se iba a premiar".
HORACIO SALINAS, INTI ILLIMANI

domingo, agosto 28, 2016

Las confesiones de Vicente Bianchi

El Mercurio

El Premio Nacional de Música 2016 habla, entre otros episodios, de sus encuentros con Claudio Arrau y Pablo Neruda, y de la versatilidad de su carrera, que ha recorrido desde los sonidos clásicos hasta el mundo popular  

MAUREEN LENNON ZANINOVIC 

"Tengo un ángel protector que me ha guiado siempre, don Wolfgang Amadeus Mozart", comenta Vicente Bianchi Alarcón (1920).

Su referencia no es casual, porque el compositor de Salzburgo ha estado muy presente en la biografía del Premio Nacional de Música 2016. "Mi papá nació un 27 de enero, el mismo día que Mozart, así que ahí se explica la admiración que siente por este gran artista austriaco", revela a "Artes y Letras" su hija Bernardita Bianchi, una las más apasionadas promotoras de su postulación al Nacional. "Si no era este año, ya no se lo daban. Pusimos todo nuestro corazón para que finalmente su sueño se hiciera realidad, después de 17 intentos fallidos", añade mientras contesta numerosos llamados telefónicos, coordinando las entrevistas a su progenitor. De hecho, antes de recibirnos en su acogedora casa "La tonada" -en la comuna de la Reina- se realizan dos despachos en directo: para el matinal de TVN y para la radio Bío-Bío. En ambas intervenciones, don Vicente se anima y toca el piano durante varios minutos.

"Si mi padre se jubila, se muere. De hecho para su último disco, 'Chile fértil', que contó con el apoyo económico del empresario Leonardo Farkas, él hizo los arreglos y tocó el piano", advierte su hija Bernardita (en total son tres hermanos, uno de ellos Alejandro Bianchi, integrante del conjunto Santiago Cuatro).

"Todos queríamos ser Arrau"

La infancia del Premio Nacional 2016 transcurrió entre el Liceo Manuel de Salas y su casa en Ñuñoa. Sus padres, Blanca Alarcón y Germán Bianchi, se constituyeron en su principal apoyo. "Mi mamá era la más artística de la familia: le gustaba mucho el piano. Tanto le gustaba que mi papá le regaló un instrumento y así empecé a practicar. Además desde muy pequeño solía ir con ellos al Teatro Municipal de Santiago prácticamente a todos los conciertos", rememora el autor de "Romance de los Carrera" a "Artes y Letras", instalado en uno de los sillones de su casa atiborrada de numerosos premios, libros y fotografías familiares.

Agrega que hasta los 12 años se formó musicalmente con docentes particulares y luego continúo sus estudios en el Conservatorio de la Universidad de Chile, "que quedaba en San Diego con Cóndor, a cuatro cuadras de la Alameda. A los 12 años ya me podía movilizar solo: tomaba el tranvía que me dejaba en la calle San Diego. Me tocaron excelentes profesores. No fui alumno de Rosita Renard, pero sí la conocí. Fue una época muy linda", comenta.

Su vocación era ser concertista en piano. "En el Conservatorio todos soñábamos con ser Claudio Arrau. Mi misma mamá me decía 'tú tienes que ser el segundo Arrau'. Ese era nuestro anhelo y de hecho llegué a tocar obras de Chopin en el Teatro Municipal. Pero finalmente me fui entusiasmando por la improvisación, el folclor y la música popular", añade Vicente Bianchi.

El encuentro con el pianista chillanejo fue posterior, en 1940 en Argentina, en una exclusivo almuerzo en honor al intérprete. "Yo en esa época dirigía una orquesta en la radio El Mundo de Buenos Aires y me convidaron a una comida donde también había una chica que cantaba muy bien. Le pidieron a Arrau que la acompañara al piano, pero el maestro dijo que no. En ese momento todos me miraron. ¡Nunca sufrí tanto en mi vida! Tuve que tocar nada menos que frente a Claudio Arrau. Y lo hice. Tras terminar, el propio pianista me llenó de preguntas, me abrazó y me dijo: 'lo felicito, porque usted toca muy bien, tiene un touché : una manera muy única de pulsar del piano'. Me instó a seguir adelante", señala Bianchi.

A los dieciocho años empezó a componer. Según el crítico David Ponce en el sitio Musicapopular.cl, sus primeras piezas figuran en la película musical "Amanecer de esperanzas" (1941) de Miguel Frank, con la cantante María Eugenia Guzmán: el vals "Rayito de sol" y la canción lírica "Amanecer" que, arreglada luego por Donato Román Heitmann para coro y orquesta, fue empleada como cortina en el cine Rex y grabada por el cantante mexicano Pedro Vargas cuando visitó Chile en 1937.

Entre otras obras de sus incios destaca "Abejorros" y además le pertenecen los arreglos del himno del club deportivo de la UC (1943). "Sonia y Myriam, Lucho Gatica y Los Huasos Quincheros, con quienes grabó boleros, son algunos de los cantantes que trabajaron con Bianchi, quien en la época se perfiló como autor y director, y abordó con su orquesta la floreciente escena radial en las emisoras Agricultura, Corporación, Minería y Cooperativa", señala Ponce.

El Premio Nacional de Música 2016 rememora que "fue una época de oro de la radiofonía nacional y que lentamente comenzó a morir con la llegada de la televisión. Antes de irme a Perú (en este país estuvo radicado entre 1950 y 1955), empecé a armar muchos coros, trabajé para sellos como la RCA Victor, armé orquestas. Todos me llamaban y me agarró lo chileno. Decidí no soltarlo más".

En Perú fue contratado por la radio El Sol de Lima. Ahí llegó como director del Trío Llanquiray, integrado por la cantante Hely Murúa, con quien se había casado en 1947. Su matrimonio se extendió por más de sesenta años, hasta la muerte de su esposa. "Fue una época fantástica. En ese país me dieron todas las facilidades y las orquestas disponibles", añade Bianchi.

Cita con Neruda

En 1955, durante las Fiestas Patrias, el artista se sentó al piano a concretar una idea que traía desde Perú: componer música para versos de Pablo Neruda. Escogió el poema "Manuel Rodríguez" (de "Canto general").

"Tomando el té en el Café Santos con un grupo de conocidos, pregunté cómo podía hacerle llegar mi trabajo al poeta. Alguien me habló del juez René Pica y me dio el contacto. Ese mismo año, el juez organizó una comida privada en su casa con el autor de 'Residencia en la tierra' a la que también fui invitado. Silvia Infantas y los Baqueanos hicieron un esquinazo e interpretaron mis 'Tonadas de Manuel Rodríguez'. Al escuchar mi obra, Neruda empezó a inquietarse. En un momento se levantó, me abrazó y me dijo: 'esto es lo que yo he esperado toda mi vida. Su música me está dando una oportunidad para que la gente me conozca. Con esto llegaré al pueblo'. Esa noche cantamos varias veces 'Las tonadas...'. Nos fuimos como a las tres de la mañana, todos abrazados y con la promesa de seguir trabajando en una serie de próceres chilenos. Al otro día Neruda me mandó más versos de Carrera y O'Higgins. Y así nos seguimos viendo hasta prácticamente el día que se murió. Siete meses antes de fallecer, me regaló los versos 'La noche de Chillán'. Los hice vals y en 1998 gané con ellos el Festival de Viña del Mar", dice Vicente Bianchi.

Como señala David Ponce, "grabadas por la propia Silvia Infantas y los Baqueanos, 'Tonadas de Manuel Rodríguez' fue un hito de popularidad de la década de los 50, comparable a los boleros de Lucho Gatica o los primeros discos de Los Huasos Quincheros".

Otro hito clave fue la creación del Coro Santa Marta, en 1964. "Esta agrupación se creó a pedido de los vecinos de esta parroquia ñuñoína", rememora el Premio Nacional de Música 2016. Por esos años, post Concilio Vaticano II, el cardenal Silva Henríquez también le comisionó componer "Misa a la chilena", una obra que significó una revuelo importante. "Le puse arpa, bombos, kultrún, cuecas y cantos mapuches, porque había que demostrar que estaba trabajando en un ambiente nacional. Quise reflejar a Chile: un país tan largo, con tanta música y danzas diversas. Cuando se supo de este proyecto hubo gente que lo resistió, pero el cardenal Silva Henríquez me dijo 'yo soy el dueño de la Iglesia en este país. Usted no haga caso de ningún llamado en contra'. Así seguimos para adelante y años después me encargó un tedeum".

En materia de gustos musicales, Vicente Bianchi se declara un admirador de Mozart, Mahler, Enrique Soro, Alfonso Leng, Margot Loyola, "una persona a la que admiré mucho y siempre me apoyó" -dice-, y Violeta Parra. "Ella tenía para rato, pero se nos fue antes. Una autora de una gran sensibilidad e imaginación creativa. ¡Mire los versos que tiene: 'Gracias a la vida'! Íbamos a grabar juntos. Una pena", puntualiza.

 Lo que viene: un disco, un libro y un concierto

El 7 de noviembre, la Orquesta de Cámara de Chile, dirigida por Alejandra Urrutia, grabará en vivo, en el Teatro Municipal de Ñuñoa, un concierto con temas inéditos del Premio Nacional de Música 2016.

"Este proyecto nace del interés del ministro de Cultura, Ernesto Ottone, de reconocer la invaluable trayectoria y aporte del maestro Vicente Bianchi. Nació también de la solicitud de un grupo de senadores, quienes querían que quedara grabada su obra musical aún inédita en un CD", señala a "Artes y Letras" Alejandra Urrutia.

Añade que el concierto incluirá a la Orquesta de Cámara de Chile y algunos músicos extras del Orfeón de Carabineros. Entre otras obras se ejecutarán "Tonada Rítmica", "Recordando a Molinare" y "Momento Andino".

"Vicente Bianchi es un hombre con una vida inspirada por su país, su cultura, historia y artistas. Es admirablemente destacable el hecho de que toda su obra refleja este amor por Chile", puntualiza Urrutia.

El 22 de septiembre, en la Sala América de la Biblioteca Nacional, se lanzará el libro "Vicente Bianchi: relato visual de su vida y obra" de Missael Godoy. "Es un volumen de lujo y gran formato, con abundante material visual", dice Godoy.

El Premio Nacional de Música 2016 junto a Violeta Parra y el dúo compuesto por Sonia y Myriam. 

miércoles, agosto 24, 2016

Vicente Bianchi: "Este Premio Nacional de Música es un golpe al corazón"


El Mercurio

En una reñida discusión del jurado, el destacado intérprete, pianista, compositor, y director de coro y orquesta finalmente se llevó este importante galardón artístico.

MAUREEN LENNON Z./IÑIGO DÍAZ 

En su casa "La tonada" se celebró con animadas cuecas. Numerosos amigos, autoridades como los alcaldes de La Reina Raúl Donckaster y Andrés Zarhi, de Ñuñoa, y su familia más cercana lo acompañaron en su festejo.

Una de sus hijas, Bernardita Bianchi, comentó a "El Mercurio" que "hay que dar gracias a este Chile lindo porque por fin se hizo justicia".

Y es que la decimoctava postulación fue la vencida. Ayer, pasadas las cinco de la tarde en el Ministerio de Educación, finalmente se confirmó que Vicente Bianchi Alarcón (1920) fue reconocido con el Premio Nacional de Música 2016.

"Ni soñando voy a llegar a los 100 años. Si no me lo dan este año no creo que esté para el próximo", había señalado hace unos días a este diario, el propio intérprete, arreglista, pianista, compositor, y director de coro y orquesta.

Finalmente el intenso apoyo que concitó su postulación y, en especial, el efecto de las redes sociales dieron buen fruto.

El jurado integrado por la ministra de Educación Adriana Delpiano; el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi; el rector de la Universidad de La Serena, Nibaldo Avilés, y el compositor y Premio Nacional de Música 2002, Fernando García, se inclinó por el autor de "Tonadas de Manuel Rodríguez", en una reñida sesión donde también salieron al ruedo otros destacados candidatos como el musicólogo Luis Merino, los compositores Gabriel Brncic y José Vicente Asuar, y la cantautora Isabel Parra, entre otros. La distinción máxima incluye la entrega de $20 millones y una pensión vitalicia de $900.000 mensuales.

"Habiendo analizado en profundidad los méritos de muchos candidatos, el jurado resolvió entregar por mayoría este premio a don Vicente Bianchi Alarcón. El jurado basó su decisión en el dominio que ha desplegado en un amplio registro de géneros y que lo ha llevado a realizar composiciones, dirección de orquesta, su recopilación Música para la Historia de Chile, música religiosa y arreglos para diversas comedias musicales como 'La pérgola de las flores'", manifestó Adriana Delpiano.

Ernesto Ottone, ministro de Cultura, también reveló su satisfacción por este reconocimiento:
"Esto es una recompensa a lo que él ha entregado a la música y la composición nacional. Todo este año hemos estado trabajando junto a Vicente Bianchi con el propósito de grabar en vivo un concierto el 7 de noviembre en el Teatro Municipal de Ñuñoa con la Orquesta de Cámara de Chile, dirigida por Alejandra Urrutia. Ahí se presentarán una decena de temas inéditos de él".

Ennio Vivaldi, rector de la U. de Chile, confirmó que la decisión no fue unánime. "No quiero para nada desmerecer los méritos de don Vicente, que se merece el premio con justicia y tiene el enorme cariño de todos los chilenos, pero fue una tarea muy difícil: hubo postulantes muy meritorios que provenían de otros ámbitos como el de la documentación e investigación musical. Es el otro lado de la medalla: duele en el alma que una persona como Luis Merino no hubiera recibido el premio".

En conversación con "El Mercurio", Vicente Bianchi se mostró "feliz, emocionado, triste... todas las emociones que puede vivir una persona en un día. Ya me habían negado este premio 17 veces, así que ahora cuando recibí la noticia fue como un golpe al corazón. Estoy demasiado agradecido de la música y de los amigos que hicieron tanta propaganda para que me lo dieran".

El autor de "Canto a Bernardo O'Higgins" le dedicó, entre otros, este reconocimiento a Pablo Neruda. "A él le debo tanto y él me debe mucho a mí también, ya que, gracias a la musicalización que hice de sus versos, su poesía dejó de ser solo para una élite. Llegó al pueblo, a los corazones de muchas personas".

Sin ganas de retirarse

Como bien se publicó en este diario hace unos días, con 96 años el artista chileno no tiene intenciones de retirarse. El miércoles pasado en su casa "La tonada" lanzó su más reciente trabajo titulado "Chile fértil" y que contó con el apoyo económico del empresario Leonardo Farkas. Se trata de un disco de 10 canciones que incluye, entre otras piezas, una musicalización del poema "Farewell" de Pablo Neruda.

En el sitio MusicaPopular.cl también se confirmó que el 22 de septiembre, en la Sala América de la Biblioteca Nacional, se lanzará el libro "Vicente Bianchi: relato visual de su vida y obra", un trabajo del diseñador Missael Godoy y del productor Alejandro Scaff . Bajo editorial Montaña Negra, este texto se promociona como una inédita antología en imágenes de la trayectoria del músico.

 Osvaldo Cádiz Folclorista:
"Vicente Bianchi le puso música a Chile con su gran orquesta, a través de atmósferas sonoras de nuestra tierra profunda. Escribió magníficas obras, que están en nuestro ADN. Con Margot (Loyola) fuimos admiradores del trabajo de Bianchi, a quien ayudamos a presentar sus candidaturas al premio. Margot siempre dijo que Chile estaba en deuda con Bianchi, y ahora que ganó el Premio Nacional estoy seguro de que ella hubiera dicho '¡por fin se ha hecho justicia!'".


Valentín Trujillo Pianista :
"Acompañé a Vicente Bianchi en las 18 campañas como candidato y hoy puedo decir que esta es la reparación a una injusticia histórica. Fue una lucha titánica para que le dieran el Premio Nacional. Él hizo que el pueblo chileno conociera la historia y conociera a Neruda a través de sus melodías. Ahora vamos a presentar un proyecto para que el Premio Nacional sea alternado, un año para los selectos y otro año para los populares".

Alejandro Guarello Compositor
"Es un premio esperado por mucho tiempo y estoy muy contento de que finalmente se lo hayan dado a Vicente Bianchi, a quien apoyamos en su momento desde la SCD. Existe una suerte de conflicto en las elecciones, pero creo que la Ley de Premios Nacionales debería corregirse. Ya cuando lo ganó Margot Loyola en 1994 se abrió una posibilidad para que tuviera una evolución. Es necesario que ahora tenga una segunda evolución y así analizar cómo se entrega. A mí me parece que el premio tiene que modernizarse y generar alguna rotativa".


Para revisar parte de su discografía haga click Aquí.

lunes, junio 27, 2016

El amplio universo que compite por el Premio Nacional de Música 2016

El Mercurio

Desde un compositor apoyado por 75 pares, Gabriel Brncic, hasta Vicente Bianchi, quien postula por decimoctava vez, están en la carrera por el galardón más relevante del país.

Romina de la Sotta Donoso

Siempre ha sido entregado a músicos de la tradición escrita, con la sola excepción de la folclorista Margot Loyola. De los 26 ganadores que ha tenido el Premio Nacional de Artes Musicales, el 77% han sido compositores, y la inmensa mayoría tuvo discípulos o un rol relevante como gestor.
Las inscripciones cierran el jueves, y el elegido recibirá $20 millones y una pensión vitalicia de 20 UTM ($912 mil).

El jurado lo integrarán la ministra de Educación, Adriana Delpiano; el rector de la U. Chile, Ennio Vivaldi; el rector de la U. de La Serena, Nibaldo Avilés (por el Consejo de Rectores); Fernando García, Premio Nacional de Música 2002 (por la Academia de Bellas Artes), y Leon Schidlowsky, el último galardonado. Como es poco probable que este venga desde Israel, si se respeta la tradición lo reemplazará su predecesor, Juan Pablo Izquierdo.

Tradición escrita

Este año solo hay dos compositores de música de concierto postulando. Mediante votación de sus 75 socios, la Asociación Nacional de Compositores (ANC) eligió a Gabriel Brncic (1942) y lo postuló en 2014. Ahora volvieron a votar y lo repostulan. "Su música es ampliamente reconocida en Chile y el extranjero, no solo por ser pionera en el desarrollo de técnicas ligadas a la música electroacústica, sino por su calidad. Su aporte a la música nacional es muy relevante", aclara Antonio Carvallo, presidente de la ANC.

"Es magnífico contar con el reconocimiento de mis pares", dice Brncic. Su catálogo supera las 200 obras, y en octubre, la Sinfónica UdeC le estrenará "La Aurora de Chile". "Este premio es prestigioso, pero hay un problema con mezclar tantos tipos de música. Evidentemente hay autores de música popular que merecen un galardón propio y sería ideal reformular la ley", opina.

Coincide su colega Hernán Ramírez (1941), quien se postula con apoyo de académicos y gestores porteños. Ha escrito más de 160 obras; la mitad, estrenadas. En noviembre la Sinfónica UdeC le estrenará otra. "El premio nació para la excelencia de una obra creativa, no para la labor educativa, interpretativa o musicológica. La ley debería diferenciar la música culta de la popular, para valorar a los grandes músicos populares como Bianchi", comenta.

Una opinión similar tiene Sylvia Soublette (1922), cofundadora del mítico Conjunto de Música Antigua de la UC y del Instituto de Música de Santiago: "Este premio no es para la música popular y por esa razón no se lo dan a Bianchi, que lleva 17 postulaciones el pobre".
Ella no piensa repostularse: "Como compositora solamente, sé que hay otros que son más que yo. Pero cuando se lo empezaron a dar a intérpretes, pensé que habiendo hecho tanta dirección, habiendo cantado y compuesto, podía postular. Sin embargo, no estoy dispuesta a fracasar otra vez", reconoce.
Tampoco lo hará Roberto Bravo (1943). "No estoy postulando, estoy con muchos proyectos y viajes al extranjero", dice el pianista. Durante 2015, de hecho, dio 84 conciertos.

En cambio, sí insistirá este año el grupo de investigadores musicales que en 2014 postuló al musicólogo Luis Merino Montero (1943). Director de la Revista Musical Chilena, sobrepasa las 160 publicaciones y prefiere no hacer comentarios.

Otras campañas

Patricio Manns (1937), figura fundamental de la Nueva Canción Chilena, autor de 200 creaciones con texto y música propios, también repostulará: "La verdad es que tengo muchas dudas después de ver cómo se ha estado dando este premio, pero lo intentaremos".

Lo mismo Horacio Salinas (1951), fundador de Inti-Illimani, cuya faceta clásica despegó en 2004, cuando la Sinfónica de Londres tocó una obra suya. Su campaña ha sido muy mediática: clama por el premio a través de Facebook y quiere reunir mil profesores de música que confirmen que han enseñado sus creaciones en las aulas.

También ha hecho una insistente campaña durante todo el año Vicente Bianchi (1920): celebró los 50 años de la "Misa a la chilena" y los 60 de las "Tonadas de Manuel Rodríguez", y lo declararon Vecino Ilustre de La Reina, Macul y Ñuñoa. "Francisco Chahuán nos confirmó que aprobaron en el Senado apoyar la candidatura", anuncia su hija, Bernardita. El músico cuenta que grabará un disco en julio, financiado por Leonardo Farkas: "Voy a ir contando con música la batalla de Rancagua, la contienda de Prat y la vida de La Quintrala. Estoy entusiasmado, igual que con el premio. Son 17 veces que he fracasado, ahora espero que resulte".

domingo, julio 20, 2014

Candidatos al Premio Nacional de Música: Sus méritos y vigencia

El Mercurio

Hasta ahora se conocen nueve postulantes al máximo galardón musical del país, que entrega $19 millones más una pensión vitalicia de 20 UTM ($844.400).

Romina de la Sotta Donoso

El Premio Nacional de Artes Musicales siempre ha sido entregado a músicos de la tradición escrita, con una sola excepción: Margot Loyola. Pero esta intérprete y recopiladora del folclor estudió en el Conservatorio Nacional, al igual que 21 de los 24 premiados. Solo tres no lo hicieron: los compositores autodidactas Próspero Bisquertt y Acario Cotapos, y Claudio Arrau, quien a los cinco años ya estudiaba en Alemania. El virtuoso pianista es también la excepción a una tradición que durante 70 años ha otorgado el premio a músicos que han formado a nuevas generaciones de músicos. El 70% han sido compositores y profesores de composición.

¿Cuánto pesará la tradición este año? La decisión está en manos de un jurado integrado por el último premiado, el director Juan Pablo Izquierdo; el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, y el rector de la U. de Chile, Ennio Vivaldi, más Nibaldo Avilés, rector de la U. de La Serena, y Elisa Alsina (por el CRUCh y la Academia Chilena de Bellas Artes, respectivamente).

El jurado se constituirá entre el 23 y el 25 de julo, día en que cierra la recepción de postulaciones. La decisión será comunicada a mediados de agosto.


 Hernán Ramírez
"Tengo escritas 160 obras, de las cuales 78 han sido estrenadas", cuenta Hernán Ramírez (1941). "Escribir 29 obras sinfónicas es un gran trabajo, pero lograr que se estrenen 11 es un logro inmenso. Sobre todo que 9 de ellas han sido estrenadas por ganar un concurso, ante un jurado y bajo estricto anonimato", aclara.
En noviembre, la Sinfónica U. de Concepción estrenará "Concepción 2012", y recientemente ha escrito por encargo para la Sinfónica de La Serena y la Camerata U. de los Andes.
Lo postulan la Facultad de Arte de la U. de Playa Ancha y la Corporación Cultural de la Quinta Región. Es miembro correspondiente de la Academia de Bellas Artes, ha escrito música tonal y atonal; de cámara y sinfónica. Su mentor fue Gustavo Becerra, y estudió también con Carlos Botto y Fernando García.
Destaca, en su catálogo, "Música sinfónica con cello solista"; la ópera de cámara "La corista"; "Trío número dos para cello , clarinete y piano"; "El corazón de Pedro de Valdivia" para percusiones, orquesta de instrumentos mapuches y coro masculino, y "Misa de réquiem". Fue por diez años profesor en las universidades de Playa Ancha y Católica de Valparaíso.



Gabriel Brncic
Cuando aún era alumno de Gustavo Becerra en el Conservatorio, Gabriel Brncic (1942) empezó a hacer clases en la escuela vespertina de la U. de Chile. Continuó con la docencia y la investigación en el Instituto Di Tella de Buenos Aires, y en 1974 en el Laboratorio PHONOS, de Barcelona, donde trabajó hasta 2000, cuando cofundó la Escuela Superior de Música de Cataluña, de la que acaba de jubilar.
Lo postula, en un hecho inédito, la Asociación Nacional de Compositores, que lo eligió por votación. "Si no hubiera sido así de democrático, no me hubiera presentado", dice Brncic, desde Barcelona.
Su catálogo supera las 200 composiciones, entre acústicas, electroacústicas y mixtas. En solo tres años se han presentado una decena de obras. El estreno, en enero, de "Volveremos a las montañas", por la Sinfónica, fue ovacionado, y en 2012 se interpretaron las emblemáticas "La casa del viento" y "Chile Fértil Provincia". En noviembre, Jorge Rotter y la Orquesta de Cámara de Chile estrenarán en Chile su Concierto para violín.
¿Su pieza más interpretada? "'Cielo', para viola y electrónica. La he tocado como 50 veces en público. La última vez, en Valdivia, en 2012", responde. Actualmente está preparando un nuevo CD y trabajando en su ópera sobre Camilo Henríquez, "La Aurora de Chile".



León Schidlowsky
Estudió en el Conservatorio con Juan Allende-Blin y Fré Focke. En 1956 León Schidlowsky (1931) compuso "Nacimiento", primera obra electroacústica de América Latina. Ha trabajado el serialismo, la atonalidad, la aleatoriedad y la notación gráfica. En 1969 se radicó en Israel y comenzó a enseñar en la Academia de Música de Tel Aviv. En los últimos años, la Orquesta de Cámara de Chile le estrenó "Lautaro" y la Sinfónica U. de Concepción, "Mahleriana". En 2013 la Academia de Bellas Artes lanzó un CD con sus obras sinfónicas.
"La iniciativa de postularme fue privada y carecía de información al respecto hasta hace pocos días", dice desde Tel Aviv. Y enumera sus últimas obras de cámara con voz solista: "Soledad", "Desierto" (con texto de Neruda), "Y álzase el hombre" (con texto de Vallejo) y "Monólogo" (con texto de Guillén).
Su catálogo contiene unas 290 obras. "Elegir una puede ser doloroso, pero si tomamos la perspectiva chilena y latinoamericana, resaltan 'Amereida', estrenada en Frankfurt; 'Amerindia' (con textos de Vallejo y Neruda), estrenada en partes en Alemania y Chile, y 'Missa sine Nomine (in Memoriam Víctor Jara)', obra gráfico-musical ejecutada en Hamburgo y Berlín", aclara. "Nunca he dejado de inspirarme en Chile, su destino, historia, fauna; como también en la poesía de Neruda, Huidobro y De Rokha".


Sylvia Soublette
Estudió canto en la Academia Santa Cecilia y, siendo aún escolar, Sylvia Soublette (1922) creó el Coro Femenino Viña del Mar. Después cofundó el famoso Conjunto de Música Antigua de la U. Católica -el segundo en el continente-, y la Camerata Juvenil de Caracas.
En 2012 estrenó sus últimas obras, "Misa Romana" y Stabat Mater, y lanzó un CD monográfico. La postulan las universidades Católica, Mayor y Alberto Hurtado.
"Me interesa mi trabajo como compositora y directora, pero tengo una gran vocación de maestra, y he formado cantantes muy buenos. Muchos están en Europa. Creo que aquí no toman en cuenta eso cuando dan el premio, como si no tuviera importancia el trabajo que uno hace por el país", dice. Dedicó 17 años a formar jóvenes en el Instituto de Música de Santiago, armando elencos que estrenaron en Chile varias óperas de los siglos XVII y XVIII.
"Tengo muchas obras corales que me gustan mucho; especialmente una que he oído en Alemania, y otra que interpretó en Chile un grupo mexicano", comenta. Y aclara que sigue trabajando: "Le acabo de preparar un recital a una alumna mía que es buenísima, Jeanette Pérez, de lieder , canciones francesas y arias. Y estoy en conversaciones para retomar el próximo año el programa de pequeñas óperas para la formación de gente joven".



Roberto Bravo
Estudió piano en el Conservatorio con Rudolf Lehmann y se siguió formando en el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú. Roberto Bravo (1943) actuó en el Carnegie Hall de Nueva York, la Salle Gaveau de París, y grabó con la Royal Philharmonic de Londres. Pero en vez de seguir la tradicional carrera de pianista, abordó música popular -como arreglos de Violeta Parra y Víctor Jara- tocándola junto a clásicos en plazas e iglesias de la periferia.
"Ya me siento premiado con el amor que recibo a lo largo de Chile", dice. Lo postula la U. de la Frontera, de Temuco. "Hemos hecho muchos trabajos juntos, he tocado con poetas mapuches en toda La Araucanía", comenta.
Bravo da entre seis y ocho recitales al mes, combinando repertorio docto y popular, con énfasis en lo chileno y latinoamericano: "Me emocionaron los recientes homenajes a Nelson Mandela, en la Catedral de Santiago, y al padre Pierre Dubois, en La Victoria".
Además, ha intensificado su veta gestora a través del ciclo "El arte del piano", donde programa intérpretes famosos, emergentes y talentos locales. Ya va en la segunda versión en Puerto Montt, y en las primeras de Rancagua y Quilpué. Y en 2015 debutará una en Talca.



Luis Merino
"Preferiría no hacer comentarios desde el momento en que existe un jurado que esgrime", dice el musicólogo Luis Merino (1943), quien está siendo postulado por un grupo de colegas del mundo de la investigación musical.
Se formó como pianista y compositor en el Conservatorio -de hecho, la Sinfónica le estrenó una sinfonía en 1969-, pero el rigor intelectual de su maestro Gustavo Becerra lo hizo decidirse por la musicología. Ha sido director de la Revista Musical Chilena -la más importante y longeva de América Latina- por 40 años. Su sello ha sido difundir el estudio de la música chilena, tanto docta como de los pueblos originarios y tradicional campesina. Sobrepasa las 160 publicaciones en diversos medios y países, muchas monográficas sobre las mayores figuras musicales chilenas, pero también sobre la vinculación, en el país, entre la poesía y la composición, o la relación entre figuras como Andrés Bello con la música. Hace medio siglo es profesor de historia de la música y musicología en la Facultad de Artes de la U. de Chile y miembro de número de la Academia de Bellas Artes.



Vicente Bianchi
Será la decimosexta vez que postulen a Vicente Bianchi (1920) al premio. Esta vez lo patrocina la municipalidad de La Reina. Estudió en el Conservatorio con Alberto Spikin. Trabajó en radio en Perú y grabó para Odeón. La SCD lo nombró Figura Fundamental de la Música Chilena en 1992 y recibió en 2002 el premio Presidente de la República, en la categoría de música popular.
"Tengo más de cien obras estrenadas", asegura. Todos los años alguien presenta en el país "Misa a la chilena" (1964), su obra más famosa. "Fue un golpe de gracia, muy diferente de lo que se hacía en ese tiempo", aclara. Desde 1970, y durante 30 años, presentó con su coro Santa Marta en la Catedral de Santiago el Te Deum que compuso por encargo de monseñor Silva Henríquez. Sus "Tonadas de Manuel Rodríguez" y el "Romance de los Carrera" los compuso sobre textos de Neruda, igual que "La noche de Chillán", primer lugar folclórico en el Festival de Viña del Mar de 1998.
"Tengo catorce obras para grabar; hay un homenaje a La Quintrala, otro a Arturo Prat, y el 'Farewell' de Neruda. Quiero hacerlas antes de que me llamen de más arriba", cierra.



Patricio Manns
La U. de Playa Ancha está postulando a Patricio Manns (1937) a dos premios nacionales: Música y Literatura. Figura de la Nueva Canción Chilena, ya había causado gran impacto con "Bandido" (1959), que popularizaron Los Cuatro Cuartos. Aunque la obra que más fama le ha dado es "Arriba en la cordillera" (1965), y su catálogo supera las 200 creaciones con texto y música propios.
"Es muy difícil elegir una. 'Arriba en la cordillera' ha ganado todos los premios y sigue vigente, pero no es mi mejor composición. 'Valdivia en la niebla' es de mayor refinamiento, igual que 'La dignidad se convierte en costumbre' y 'Cuando me acuerdo de mi país', que grabé acompañado por la Orquesta Sinfónica de Cuba bajo la dirección de Toni Taño", comenta Manns, quien trabaja su decimonoveno cedé de estudio, "Concierto de los pueblos en invierno". "Es una obra de largo alcance. Terminar de componer la música, que será grabada con una orquesta sinfónica, tomará por lo menos un año más", revela.
En 2006 la SCD lo nombró Figura Fundamental de la Música Chilena, y en 2009 recibió el Premio Presidente de la República en la categoría de folclor. Ese mismo año, la Sinfónica U. Concepción estrenó "Patricio Manns Sinfónico", con arreglos orquestales de su amplia obra. En 2011, sumó un Altazor, y ganó el Festival de Viña, en folclor, por "De Pascua Lama".



Horacio Salinas
Estudió acordeón desde niño y guitarra en el Conservatorio. Allí Horacio Salinas (1951) estudió composición con Celso Garrido-Lecca y Fernando García, y más tarde con Cirilo Vila y Luis Advis. Tenía 16 años cuando cofundó Inti-Illimani, y hoy es director musical de Inti-Illimani Histórico. "Sensemayá, canto para matar a una culebra", "El mercado de Testaccio" y "Danza di Cala luna" son algunas de sus composiciones emblemáticas.
"Me está postulando un grupo de funcionarios de la Universidad Técnica del Estado, hoy Usach", cuenta. Sucede justo cuando su obra está agarrando vuelo en el mundo clásico. Si en 2008 José Antonio Escobar grabó una pieza suya en su disco para Naxos de música chilena, ahora es el turno de "Danzas peregrinas", que grabó el famoso guitarrista John Williams con la English Chamber Orchestra. "En eso hay un reconocimiento a mí en cuanto músico de un movimiento clave: la Nueva Canción Chilena, que tiene que ver con una identidad nacional", comenta, y agrega: "Se ha corrido la noticia, y ahora me la pidió una orquesta de Dakota. Estoy feliz y lleno de ideas".