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martes, julio 07, 2020

Tertulias electrónicas a distancia: la hora de los otros compositores

Uwe Schmidt y Kamila Govorcin protagonizan el inicio de AME.


El Mercurio

Desde este sábado y hasta octubre, un ciclo de conversación y reflexión en torno al músico, la obra y sus procesos creativos se toma las pantallas.
IÑIGIO DÍAZ

La forma más rápida de equivocarse respecto de la música electrónica es la de pensar que todos sus cultores “son DJs”. “La pista de baile es una variante funcional y muy descriptiva de la cultura de la electrónica, pero no es la única. Aquí proponemos una creación para la escucha, como si se tratara de una música de cámara, un piano clásico o un cuarteto de cuerdas”, enfatiza Claudio Pérez, también conocido como el músico Usted No!

Es uno de los organizadores de AME, un ciclo de actividades alrededor de esta creatividad. Significa Apreciación de Música Electrónica y desde 2015 presenta series de conciertos en la Corporación Cultural de Las Condes. En el contexto de cuarentena cambió su formato a las sesiones a distancia y también su enfoque: ante la sobresaturación de música por vías virtuales, AME tendrá una nueva versión con ocho conversatorios, auténticas “tertulias electrónicas” con importantes exponentes de estas escenas.

Este sábado las sesiones a pantalla dividida se inician al mediodía en CulturalLasCondes.cl con dos exponentes de la primera línea: el alemán Uwe Schmidt, uno de los más respetados y multifacéticos compositores electrónicos desde mediados de los años 90 en Chile, junto al danés Lars Graugaard, un autor e investigador de la que se puede entender como “electrónica abstracta”. Junto con Pérez, viene de presentar el álbum “Unsettled states”. “Antes que el dispositivo electrónico como instrumento está la música que nace desde un autor que a la vez es el intérprete. Muchas veces la composición se realiza en tiempo real”, orienta Pérez. AME seguirá con este ciclo a ritmo quincenal, y el 25 de julio tendrá frente a frente a figuras como Alisú y Kamila Govorcin, vinculadas a sellos como Modismo y Panal, respectivamente.

El ciclo a distancia de AME considera una amplia gama narrativa, desde la electroacústica académica, representada en el compositor José Miguel Candela, a los cruces de música y poesía con Felipe Cussen y Gonzalo Henríquez. En todo el espectro que se sitúa entre esos bordes habrá exponentes del ambient o la electrónica experimental de beats, con nombres como F600, Bruxista, Mika Martini —fundador del sello Pueblo Nuevo—, el visualista Marco Martínez, Ce Pams, Polwor y Danieto.

jueves, agosto 25, 2016

Música electrónica de autor en Las Condes hoy, a las 19:30 horas

José Miguel Candela
El Mercurio

Las sesiones AME presentan diversos enfoques, con compositores como José Miguel Candela y Danieto.

IÑIGO DÍAZ

La sigla representa un ritual tan extraviado en estos tiempos como el genuino acto de escuchar. AME significa Audiciones de Música Electrónica, el nombre de un ciclo que desde fines del año pasado viene poniendo énfasis en las dimensiones y alcances de este amplio campo de la creación, más allá de los contextos donde suele imponerse: fiestas, clubes, raves . "Nos interesa la sala de conciertos como espacio donde el público puede apreciar aspectos de lo tímbrico y lo narrativo de la música electrónica. Esta es una instancia de escucha de compositores contemporáneos", explica Claudio Pérez, organizador del ciclo junto al músico danés Lars Graugaard.

Lo que se desprende de AME es que la música construida a partir de dispositivos electrónicos, instrumentos y computadores no es una sola. "Estamos mostrando cada vez una diversidad alrededor de la electrónica", agrega Pérez.

Y por eso hoy a las 19:30 horas se inicia una nueva sesión del ciclo en el teatro del Centro Cultural Las Condes (Apoquindo 6570, gratis), con tres proyectos exponentes de esos contrastes creativos.

José Miguel Candela es uno de los nombres importantes en la reactivación de la música electroacústica a comienzos de la década pasada. Investigador y compositor, también fue parte clave del festival Ai-Maako, la instancia donde hace poco más de diez años por primera vez se vincularon formalmente los compositores electroacústicos con los músicos electrónicos del mundo popular.
"En AME, Candela da la variante acusmática, desde su formación académica", dice Pérez acerca del compositor que acaba de sumar un nuevo disco con el sello Pueblo Nuevo: "4 piezas acusmáticas por los Derechos Humanos".

Otro de los invitados a la cuarta fecha del ciclo es Danieto, alias de Daniel Nieto. "Él se conecta con lo que se conoce como intelligent dance music , una propuesta de tratamiento altamente depurado del timbre, con creación y progresión de atmósferas. Danieto edita discos en Europa. Yo lo considero un científico del sonido", dice Pérez.

El abanico se completa con una experiencia de música mucho más cercana al público masivo con el dúo que forman el tecladista Adolfo Araus, Kataix, y el bajista Roberto Lindl, Titae, quienes el año pasado editaron el disco "¿Qué pasooó?".

domingo, abril 13, 2014

Primer documental chileno sobre música electrónica se estrena en mayo

El Mercurio

"We are sudamerican beats", del realizador Francisco Gómez, muestra el gran momento de los DJ nacionales en el extranjero.

D. Rammsy

Es una de las escenas de mayor crecimiento en la última década en Chile. Las numerosas y multitudinarias fiestas electrónicas que se realizan cada año en el país -ya sea Creamfields, Mysteryland, Sensation o Ultra-, demuestran que la música electrónica y el culto en torno a ella crecen a un ritmo constante que va en franco aumento de decibeles.

"We are sudamerican beats", el documental que se estrena el próximo 29 de mayo en el Cine Arte Alameda, da muestra de este fenómeno, y además, de los subterráneos orígenes de éste.

"Abordamos el principio de la música electrónica en Chile, con el exilio de estos artistas, su regreso, las primeras fiestas... Muestra el auge de un movimiento que partió en el underground , donde la gente iba por escuchar la música y no por moda", explica el director Francisco Gómez, quien junto al productor Daniel Véliz, dio forma a la idea con la ayuda financiera del Consejo de la Cultura.

Destacados músicos chilenos, que hoy brillan en las mejores fiestas de Norteamérica y Europa, como Luciano y Ricardo Villalobos, son el centro del documental, que los retrata en diferentes partes del mundo. "Nos propusimos que el trabajo sea entretenido, musical, fácil de ver y que en él se aprecie el éxito que tienen estos artistas chilenos en el extranjero", explica Gómez.

Porque de los logros de los DJ locales en el mundo, poco o nada de información llega a Chile. Sin ir más lejos, Luciano, célebre en Europa donde fundó su propio sello discográfico Cadenza, participó en febrero junto a Skrillex y Richie Hawtin en Sudáfrica del programa "Bridges for music", y también ha colaborado musicalmente con Lenny Kravitz y, más recientemente, con el popular Pharrell Williams.

Jorge González, el ex líder del grupo Los Prisioneros, es otra de las figuras en que se centra el documental debido a su cercanía con la escena electrónica chilena en Europa, lo que le ha llevado a editar música propia de factura sintética y a trabajar junto a los chilenos Vicente Sanfuentes, Dinky y Pier Bucci.

domingo, marzo 24, 2013

Tesoro helado


El Mercurio

Hace 66 años Chile envió su primera expedición a la Antártica, un desafío colosal para un pequeño país que -en plena posguerra- buscaba marcar presencia en un continente de creciente interés global. Este extraordinario viaje, y los dos que lo sucedieron, en 1948 y 1949, fueron documentados en películas de 8 y 16 milímetros que permanecieron almacenadas durante décadas. Una verdadera cápsula del tiempo que sale a la luz pública gracias a un documental disponible en YouTube.

Iván Martinic

Fue casualidad. O el destino. Tal vez ambos. En sus primeros 40 años de existencia (1963-2003), el Instituto Antártico Chileno (Inach) funcionó en Santiago, lejos de su gélido y austral objeto de estudio. Solo entonces vino el anhelado traslado a Punta Arenas y su instalación en la céntrica casa Blanchard. Desde allí, un siglo antes, una de las más prósperas familias magallánicas había dirigido un negocio de pesca ballenera... en la Antártica.

En 2005, el periodista Elías Bartícevic asumió como jefe de Comunicaciones y Educación del Inach. Interesado en acercar al instituto a la comunidad, bajó al subterráneo del centenario edificio para revisar la biblioteca en busca de material. Y en vez de libros, encontró algo que superó sus mejores expectativas.
Apilados en medio de una colección de cinco mil volúmenes, aparecieron tres rollos de películas de 8 y 16 milímetros. Una rareza en una era digital en la que incluso los VHS ya enfilan hacia los museos. Bartícevic no tenía cómo ver los rollos, porque en Punta Arenas no había equipos para reproducirlos. Pero como estaban rotulados, el misterio no duró demasiado: "Primeras expediciones chilenas a la Antártica, 1947-1949".
"¡Esto es maravilloso, es un tesoro!", pensó el periodista. En sus manos tenía una verdadera cápsula del tiempo que atesoraba las tres primeras campañas nacionales en la región más inhóspita del planeta. Se impresionó aún más al comprobar que las imágenes de 8 mm fueron grabadas por el abogado, embajador, escritor e historiador Óscar Pinochet de la Barra, ex director del Inach y uno de los chilenos que más ha contribuido al conocimiento antártico.

Pero aún faltaba ver qué había exactamente en los tres rollos. A 58 años de haber sido grabados, y tras décadas de almacenamiento convencional en Santiago y Punta Arenas, bien podrían estar alterados. Bartícevic informó del hallazgo al director del Inach, José Retamales, y llamó al director de la Cineteca Nacional, Ignacio Aliaga, un antiguo conocido. A él le pidió que rescatara las cintas y, en lo posible, las digitalizara para su difusión.

Aliaga recuerda que debieron montar un equipo especial para digitalizar los rollos de 8 mm. Es que no había nada parecido en Chile. Otro laboratorio procesó el material de 16 mm, grabado por el destacado fotógrafo Roberto Gerstmann. Todos querían que la cápsula del tiempo revelara sus secretos.

Aliaga recuerda que la primera novedad con la que se encontraron fue la abundancia de escenas en color.
-Nos sorprendió la calidad de las imágenes y el buen ojo de Pinochet de la Barra al ir registrando tanto personajes como acontecimientos. Uno puede percibir a través de sus imágenes a una persona sorprendida con un territorio nuevo que se abre al conocimiento humano.

¿Qué grabó el diplomático? La llegada de la expedición a bordo de la fragata "Iquique" y el transporte "Angamos" de la Armada, la construcción de Soberanía, la primera base chilena, que sería rebautizada después como Arturo Prat, y de O'Higgins, la segunda. Ambas obras fueron dirigidas por el arquitecto Julio Ripamonti, a quien Pinochet de la Barra define en su libro "Base Soberanía y otros recuerdos antárticos" como "un iluminado por la fe antártica".

Por el lente de su cámara también pasaron las primeras exploraciones terrestres en suelo antártico, el primer vuelo de un avión chileno en la zona y visitas a las bases de otros países.

El material de Gerstmann es aún más amplio. Muestra el zarpe de la segunda expedición desde Valparaíso y la navegación por los canales. A bordo no solo iban diplomáticos y militares. También, escritores y cronistas que perpetuarían el viaje con sus relatos: el propio Pinochet de la Barra y autores como Francisco Coloane y Miguel Serrano.

Pero el tesoro helado aún tenía cosas que mostrar. En una escala en Puerto Edén, los expedicionarios se encuentran con nativos kawesqar. La mayoría ya viste a la usanza urbana, pero aún viven en chozas cubiertas con pieles de lobo y navegan en ligeras canoas. Ya en la Antártica, Gerstmann registra la inauguración de la Base O'Higgins por el Presidente Gabriel González Videla y hasta el partido entre las dotaciones de Chile e Inglaterra con que el continente blanco fue anexado al "planeta fútbol".

Aunque el material fue descubierto hace casi ocho años, recién ahora sale a la luz pública. En YouTube se puede ver el documental "El continente de la luz", que resume las tres expediciones en 50 minutos. Su realizador es el periodista Rafael Cheuquelaf, quien junto a Héctor Aguilar integra el dúo magallánico de música electrónica "Lluvia ácida". Ambos llevan años creando obras musicales y audiovisuales con la Antártica como principal inspiración. Hasta se han presentado en la Base Eduardo Frei.

"El continente de la luz" ha sido exhibido en talleres del Inach, en el canal de cable de la U. de Magallanes y en festivales de cine en Punta Arenas. Y con apoyo del sello Pueblo Nuevo Netlabel, fue presentado en el Museo de Arte Contemporáneo y en la Feria Internacional del Libro 2012, en Santiago.

-Para nosotros, esta película retrata lo más parecido a un viaje a la luna que hayan realizado los chilenos.
Cheuquelaf resume así el carácter épico que tienen las imágenes perpetuadas en esos tres rollos. Dice que cuando vio las imágenes por primera vez sintió que "nuestra música se conectaba a nivel rítmico y atmosférico". "Lluvia ácida" volverá el lunes a la Antártica. Grabarán sonidos para su proyecto "Insula in albis" ("Isla en blanco", en latín), que retratará la vida humana y natural en la isla Rey Jorge.

Una vida que ya en 1947 seducía a visitantes como el teniente Boris Kopaitic, primer comandante de la Base Soberanía y jefe de los seis pioneros chilenos que vivieron en la Antártica. Quien, cuando la expedición se aprestaba a dejarlos, a las puertas de un invierno frío y desconocido, se despidió de sus superiores con un "si no vienen a buscarme en el verano de 1948, me quedaré encantado dos años".

Esa misma vida que Pinochet de la Barra describió en un poema: "Antártica no es un continente como los demás. Es agua blanca, sólida y suave. Instalada en un trozo de roca. Es un continente de lujo, una joya que brilla. Como fanal de nuestro planeta en la noche del universo".

domingo, abril 08, 2012

La música electrónica desata una nueva fiebre del oro

El Mercurio


Después de haberse desarrollado en los márgenes de la industria -con fiestas clandestinas y drogas-, este género hoy está dominado por una red de promotores independientes cuya valoración hoy es millonaria.  

Por Ben Sisario.

Durante un viernes del pasado mes, 60 mil entradas, a US$ 100, se pusieron a la venta para un megafestival de música electrónica en el estadio MetLife, en East Rutherford, Nueva Jersey. Ni siquiera se anunciaron quiénes tocarían.

Todo se vendió en tres horas.
El festival con seguidores tan fervientes es el Electric Daisy Carnival, un evento de dos días que se realizará el próximo mes y que está dedicado al nuevo género de la industria de conciertos: la música electrónica bailable. Por mucho tiempo considerado marginal y que subsistía en clubes y fábricas abandonadas, ahora es una atracción para públicos masivos, con un circuito de festivales y márgenes económicos sumamente interesantes que están atrayendo a Wall Street.

Para una industria cada vez más dependiente de estrellas que envejecen, como Bruce Springsteen, Madonna y los Rolling Stones, la seducción de un género con figuras nuevas y una audiencia gigantesca es innegable.

"Si tienes entre 15 y 25 años esto es tu rock 'n' roll", dice Michael Rapino, jefe ejecutivo de Live Nation Entertainment, el promotor de conciertos más grande del mundo.

Dos semanas atrás, 165 mil fanáticos fueron al festival de Ultra Music, para disfrutar de las pulsaciones de los bajos y palos fosforescentes en la oscuridad. Números similares se han visto en Los Angeles, Las Vegas y Dallas. Con el boom , también han estallado las tarifas de los artistas. Los DJ como "Deadmau5", "Tiesto" y "Afrojack" pueden llegar a cobrar un millón de dólares por una sola aparición y hasta US$ 10 millones por ir a un club en Las Vegas, dicen los agentes de talento.

Después de haberse desarrollado en los márgenes de la industria, la música bailable electrónica -ondas de alta energía de sonido mecánico que, en su mejor momento, crean una experiencia comunitaria entre un mar de extraños- está dominada por una red de promotores independientes.

Estos incluyen "Insomniac", que representa al festival "Electric Daisy Carnival"; "Hard Events", otro promotor a nivel nacional en Estados Unidos; "Ultra", cuyo festival en Miami se ha expandido a Brasil, Argentina y Polonia y, "Made Events", el promotor detrás del festival Electric Zoo, en Nueva York.
Este éxito ha atraído a un puñado de potenciales inversores, algunos de la misma industria de la música y otros externos. En el primer grupo están Live Nation y A.E.G Live, dos de los mayores promotores.
Los externos incluyen a Ron Burkle, el magnate de supermercados que hizo un intento fallido el año pasado por comprar Warner Music Group y el magnate de los medios Robert FX Sillerman.

Para estos inversores nuevos entrar en el negocio de la música electrónica bailable no es una fiesta. Determinar el valor de las empresas que promueven estos eventos es difícil y hay riesgos implícitos cuando se hace un evento musical para decenas de miles de personas.

En el Electric Daisy Carnival, de Los Angeles, hace dos años, una niña de 15 años murió de una sobredosis de droga; en el mismo evento, en Dallas, al año siguiente murió un joven de 19 años y más de dos docenas de personas fueron hospitalizadas por drogas, alcohol y molestias relacionadas con el calor.

Las conversaciones con inversionistas pueden estar sólo en la fase exploratoria. Sin embargo, para un género musical que no hace mucho se asociaba con lugares secretos y drogas, es un desarrollo sorprendente y las cantidades de dinero involucradas también. De acuerdo con personas que han estado en las conversaciones, las ofertas de compra para los mayores promotores han oscilado entre US$ 20 millones y US$ 60 millones.

"Se siente como la era puntocom", dijo Joel Zimmerman, un agente de William Morris Endeavor, quien contrata a muchos de los actos electrónicos más importantes. "Hay una especie de fiebre del oro, con muchos afuerinos mirando hacia adentro".

La música electrónica bailable ha estado con nosotros por décadas, pero sólo en los últimos años ha pasado a tener una audiencia lo suficientemente grande como para sostener giras a gran escala. En diciembre pasado, Swedish House Mafia se convirtió en el primer DJ en actuar en el Madison Square Garden.

Mientras las ventas de discos de música electrónica son relativamente bajas -incluso los álbumes recientes más grandes, como "Nothing But The Beat", de David Guetta, rara vez venden más de 300 mil copias-, el sonido se ha filtrado en la radios pop a través de músicos como Lady Gaga, Rihanna y Katy Perry. En los premios Grammy de febrero, Skrillex ganó tres.

Sin embargo, un matrimonio entre los DJ y los inversionistas multimillonarios puede resultar difícil. La música en vivo es un negocio arriesgado y de bajo margen para los promotores. Entradas demasiado altas o demasiado bajas, por ejemplo, pueden hundir una empresa, por lo demás exitosa. La música electrónica también se enfrenta a la pregunta de moda: ¿Perdurará su popularidad en esta ocasión o se diluirá como lo hizo en la década de 1990, cuando se llamaba la electrónica?