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viernes, diciembre 26, 2025

El primer Año Nuevo sin Tommy Rey. Su legado musical continúa con su hijo

 

Patricio Zúñiga dice que no busca imitar a su padre. “Nadie puede imitar a Tommy Rey”, advierte. Sergio Alfonso López



El Mercurio

La Sonora de Tommy Rey renace con nuevos integrantes, liderados por Tommy Junior. Su familia fue clave en esta decisión para mantener presente el recuerdo del músico chileno, que se asocia con las fiestas de fin de año. Una fecha donde los referentes de la música tropical lo tributarán en vivo. Además, en estos días se estrenan dos versiones de “Un año más”. 

Por José Vásquez

El himno nacional del Año Nuevo, “Un año más”, se seguirá escuchando con otras voces, y también, con nuevas versiones de estudio. Una canción que nació como una balada nostálgica, escrita en 1977 por el músico coquimbano Hernán Gallardo, que luego grabarían Los Viking's 5, pero que en la versión de La Sonora Palacios, de fines de los años 70, con Tommy Rey como cantante, timbró su posteridad, acuñando esta especie de oficialismo tácito y popular como el tema más representativo de las fiestas de fin año.

A días de esta celebración, la primera sin su voz más emblemática, su historia musical, en una decisión familiar, va a continuar ahora siendo recordada a través de su hijo mayor, Patricio Zúñiga, bautizado igual que su fallecido padre y con el nombre artístico de Tommy Junior. Así, La Sonora de Tommy Rey renace acompañada de la bajada, El legado con Tommy Junior, una nueva orquesta que llegó para seguir interpretando con fidelidad este cancionero tropical clásico.

“La gente, gracias a Dios, ha apoyado mucho lo que estamos haciendo”, dice Tommy Junior, de inevitable parecido físico con su padre, y también en su voz, aunque él descarta que su propuesta artística sea una imitación. “Este proyecto es una nueva aventura, y aunque me parezca mucho a mi papá, no busco imitarlo, porque para empezar, aunque cante más o menos parecido, nadie puede imitar a Tommy Rey”, advierte el cantante.

Luego de la repentina muerte del ícono de la cumbia chilena, el pasado 26 de marzo, en Reñaca, tras sufrir un infarto, Leo Soto, percusionista y miembro fundador de La Sonora de Tommy Rey, había dado por cerrada su historia, anunciando que con sus músicos continuarían su carrera con otro nombre, con el que hoy se presentan, como La Gran Sonora de Todos. Después de algunos meses de silencio, desde el interior de la familia del fallecido cantante comenzó a crecer la idea de que su histórico legado no se podía terminar, y su viuda, Gloria Sáez, su segunda esposa y quien posee los derechos del nombre, fue clave en este proyecto.

“Esto se empezó a pensar por ahí por junio o julio. El nombre estaba guardado y fue una decisión de Gloria, ella quería que se continuara con el legado. Me preguntaron mi opinión y si participaría del proyecto. Al principio me costó tomar la decisión, porque llevaba 45 años con La Sonora Junior L. Palacios, hasta que entendí que mi papá lo hubiera querido así. Sentí que tenía que hacerlo y seguir con lo que él hacía”, afirma el cantante.

Así se fue gestando la idea, cuenta Tommy Junior, iniciando la búsqueda de los 10 músicos que componen el conjunto, varios de ellos con experiencias en festivales como los de Viña del Mar y Olmué, y uno, Roberto Vidal (primera trompeta), quien se retiró del grupo cuando falleció Tommy Rey y que ahora se reintegró para este nuevo proyecto.

Sobre la posibilidad, a futuro, de colaborar con el conjunto de Leo Soto, el cantante evita polemizar, pero es claro en señalar que esa opción no está en sus planes. “No tengo ninguna relación con ellos, ni siquiera sé lo que están haciendo. ¿Y más adelante? No, esa puerta está cerrada desde que mi papá falleció”.

—¿Cómo enfrenta la responsabilidad de mantener el legado de su padre?

“Es una responsabilidad bien grande, y lo único que puedo decir es que yo no quiero ser Tommy Rey, yo soy Tommy Junior y espero que la gente lo perciba así. Esto lo estoy haciendo como un homenaje a él, porque de verdad lo siento. Lo importante es que nosotros como familia estamos unidos, junto con la orquesta y con este proyecto que va a seguir y seguir. La alegría es el motor que tenemos ahora para olvidarse de la pena. Lo pasé muy mal, pero todos queremos seguir adelante, con alegría y tocar los temas que él cantaba, para que la gente no se olvide de él, esa es la idea del legado”.


Preparando las 12


El nuevo conjunto trae el cancionero más clásico del grupo, aunque estableciendo algunas diferencias. “Sonamos más como una orquesta que como sonora, donde lo habitual es que se incluyan tres vientos. Acá tenemos dos trompetas, un trombón y un saxo, por eso explico que nuestro sonido es algo distinto, donde tenemos arreglos más modernos, aunque sin olvidar lo que era La Sonora de Tommy Rey”, plantea el músico ya mirando hacia el futuro.

“Nuestro plan ahora es grabar un disco, para que la gente escuche como es este Tommy Rey, el legado, incluso tenemos temas nuevos e inéditos”, dice Tommy Junior, quien anticipa que su primer lanzamiento será una conocida canción, inevitable en estas fechas: “Un año más”.

“Ya la grabamos y pronto la vamos a lanzar junto con un videoclip. Es un himno para la gente, nadie puede empezar un nuevo año sin esa canción”, decreta interpretando el sentimiento popular.


Los referentes de la cumbia preparan homenajes


Tommy Junior cree que en este Año Nuevo, “en todos lados habrá algún tipo de tributo” a su padre. Y no se equivoca. Leo Rey estrenó su propio cover del tema más característico de estas fechas.

“Este Año Nuevo sin duda será distinto porque no vamos a tener a la pieza más importante de la música tropical, él era el alma de la fiesta, por eso quise hacer este homenaje, grabando ‘Un año más'”, revela el cantante.

“Como todos los grandes ídolos, ya sea Elvis o Juan Gabriel, el gran Tommy Rey se extraña como se puede extrañar a un ser querido, por la cercanía que generaba. Yo mismo me sentía muy cercano a él, conocí a su familia y siento un cariño especial, por eso esta canción no la grabé por figurar, lo hice como un homenaje a uno de mis referentes con lo que yo más sé hacer, que es cantar. Es una manera también de recordarlo siempre. Incluso, en vida se lo había comentado, porque quería grabarla con él, pero no lo pudimos concretar”, se lamenta, y Leo Rey promete interpretar el tema en sus actuaciones de este 31 de diciembre.

Paula Rivas, el referente femenino de la música tropical, también cree que estas fiestas tendrán un sabor distinto, aunque “afortunadamente la música inmortaliza los legados de los artistas y en este caso, con Tommy Rey, creo que no va a haber fiesta en la que se cumplan las 12 de la noche y no suene ‘Un año más' con su voz. Por ese lado es algo lindo pensar que él se queda para siempre de alguna forma con nosotros, porque en este caso, más allá de que él no hubiera escrito esa canción, fue su voz la que hizo clic y la que se transformó en un himno para los chilenos en Año Nuevo, que ahora la vamos a cantar con mucha más nostalgia”, plantea la cantante, quien tendrá un momento estelar en la fiesta de Valparaíso.

Ahí, actuará justo antes del lanzamiento de los fuegos artificiales en el puerto, y en su repertorio tendrá un momento para recordar al cantante. “Es algo que ya lo venía haciendo en mis shows, porque a fines de 2024 lancé un mix que se llama ‘Clásicos de la cumbia', así es que voy a estar homenajeándolo también ahora, sí o sí, con canciones que conocemos por él”, promete.

Américo encabezará la celebración más céntrica y masiva del Año Nuevo en la capital, con el regreso del espectáculo a la Torre Entel, luego de siete años, un espacio con una gran vitrina popular y donde el cantante piensa recordar a Tommy Rey, aunque señala que sin querer ser invasivo con su familia.

“Reconocerlo y mencionarlo, sin duda, porque se le extraña y se lo merece. Además, aprovechar de agradecerle todo el tiempo que acompañó nuestras fiestas. Ahora por el lado musical, siento un poco de pudor de cantar alguna canción de él, creo que aún me lo debo merecer”, explica Américo, y agrega: “En lo personal (si llegara a cantar algo) tendría que conversarlo con su esposa, con su familia y si ellos estuvieran de acuerdo, encantado de hacerlo. Ahora, tampoco juzgo a nadie que lo haga, porque son cosas que te nacen y te brotan. Este año se sentirá la ausencia del maestro, pero aunque no tendremos su presencia física, va a aparecer su música, que seguirá en todos lados”.


La Sonora de Tommy Rey tuvo una carrera de más de 42 años.

domingo, abril 06, 2025

Hagamos un trencito: Chile, país de cumbias



 El Mercurio

La partida de Tommy Rey desató múltiples expresiones de pesar en el medio artístico nacional y masivas muestras de cariño popular. Su propia trayectoria de casi 60 años en el ámbito de la cumbia sintetiza toda la evolución musical y social de este baile desde que se tornó dominante en los gustos del público. Gracias a Tommy Rey y otros grupos, la cumbia desarrolló numerosas variantes propias de Chile, un baile popular que se ha hecho totalmente transversal.


Juan Pablo González 

Universidad Alberto Hurtado


La partida de Tommy Rey, nombre artístico de Patricio Zúñiga (1944-2025), ha dejado en Chile una sensación de orfandad. Es como si la cumbia perdiera a un padre muy querido que nos acompañó por muchos años en momentos cruciales de nuestras vidas. Las múltiples manifestaciones de pesar del medio artístico nacional y las masivas muestras de cariño del público dejan a Tommy Rey en un lugar muy alto en la historia de la música popular en el país. Incluso se ha llegado a pedir que el 26 de marzo, día de su partida, sea declarado el Día Nacional de la Cumbia. ¿Porqué tanto fervor y durante tanto tiempo por Tommy Rey y por la cumbia en nuestro medio?

Siendo justos, al hablar de cumbia estamos hablando de una variedad de ritmos de la costa atlántica colombiana como el porro, el fandango, la puya, o el paseo, que junto con la propia cumbia y sus derivaciones fueron denominados simplemente “cumbia” por la industria discográfica internacional. Es así como estas músicas colombianas se han proyectado hacia Centroamérica, México, Venezuela, Ecuador, Perú, Uruguay, Argentina y Chile, demostrando su adaptación a distintas sensibilidades locales. De hecho, el primer grupo de “cumbia” de impacto internacional, Los Wawancó (1956), fue formado en Argentina por un costarricense, un peruano, un chileno, un argentino y dos colombianos, expresando muy bien la capacidad de la música costeña de adquirir distintos acentos y ropajes.

Parece un misterio la capacidad de lo que llamamos cumbia de constituirse en música de tantas naciones y de desarrollar sus propias variantes locales a la vez. ¿A qué se puede deber eso? ¿Tal vez a la simplicidad de su baile? ¿A la estrategia de la industria de ofrecer distintos ritmos bajo una misma etiqueta? ¿A su vínculo con el imaginario de García Márquez, que la promovió ante la élite política e intelectual bogotana que tanto la despreciaba?


Explosión de cumbias

Lo que tenemos claro es que la explosión de la cumbia en América Latina fue un fenómeno que se produjo en la década del sesenta, justamente cuando Cuba dejaba de exportar nuevos bailes tropicales a la región como lo venía haciendo desde los años treinta con la ayuda de la industria musical y cinematográfica mexicana y estadounidense. Primero fue la rumba, luego vino la conga, y después llegaron el mambo y el chachachá. Entonces, el triunfo de la revolución interrumpió el vínculo cubano con la industria internacional y nos quedamos sin un nuevo baile tropical de moda para los movidos años sesenta. Ese es el vacío que fue ocupado por la cumbia hasta el día de hoy, pues ha sabido compartir espacios con la salsa desde los años setenta, con el merengue desde los ochenta y con el reguetón desde los noventa.

Los bailes costeños colombianos ya eran conocidos fuera de Colombia a mediados de los años cuarenta, en pleno reinado de la conga, especialmente por las giras de Lucho Bermúdez y su Orquesta del Caribe, quien los vistió de frac y logró imponerlos ante la sociedad blanca de Bogotá. La necesidad de grabar en Buenos Aires expuso a la orquesta de Bermúdez al desarrollo instrumental del tango, mejorando el sonido de su agrupación. Esto de algún modo marca el destino de la cumbia, que es su capacidad de adaptación, lo que en gran medida explicaría su dispersión y longevidad. Entonces, a lo largo del tiempo y de la geografía, la cumbia se ha adaptado a distintos estilos y formatos instrumentales, casi todos practicados, sorprendentemente, en Chile.

En efecto, no resulta fácil encontrar un país donde se practiquen hasta nueve variedades de cumbia, como ocurre en el nuestro. En esta larga y angosta faja de tierra podemos encontrar la cumbia orquestal de la colombiana Amparito Jiménez y del venezolano Luisín Landáez; la adaptada al formato de la sonora cubana (con trompetas y percusión latina) de La Sonora Palacios y de La Sonora de Tommy Rey; el chucu-chucu con guitarras eléctricas de Los Viking 5; la cumbia norteña mexicana de Los Luceros del Valle; la cumbia tecno de Amerikan Sound; la cumbia romántica de Américo, y la nueva cumbia de Chico Trujillo, a las que se suman la cumbia villera argentina y la chicha peruana, derivaciones de la cumbia también bailadas en el país.

Sin embargo, estimado lector, es muy probable que usted no haya bailado ninguna de estas cumbias en sus fiestas o bailoteos de adolescente en el siglo pasado, pero que se haya encontrado con alguna de ellas durante la celebración de un Año Nuevo o de un matrimonio en el presente siglo. Como nadie ha tomado clases para bailar cumbia, quizás se haya animado a ingresar a la pista y hasta se haya sumado a un trencito. ¿Qué sucedió, entonces, para que la cumbia se hiciera tan transversal en Chile?


Hagamos un trencito

La respuesta nos remonta a los años noventa, que fue una década revisionista en el campo de la música popular. Bandas que se habían separado en los setenta se volvían a juntar, canciones olvidadas se grababan nuevamente, estilos del pasado volvían a estar en boga, el sonido analógico se ponía de moda en plena era digital, y géneros asociados a otras épocas o sectores sociales ampliaban su alcance. Todo esto promovido por una industria discográfica que no paraba de crecer.

Es así como la cumbia empezó a ser valorada por sectores que en el pasado la ignoraban o simplemente la despreciaban. Entonces, estrellas juveniles de entonces como Joe Vasconcellos encontraron en La Sonora de Tommy Rey una nueva fuente de inspiración, produciendo un cruce de estilos que la industria no tardaría en apoyar. Esto permitió legitimar la cumbia ante sectores más expuestos a músicas de autor, pero también señaló el camino de una cumbia de fusión que se cristalizaría en los años dos mil con la nueva cumbia chilena, apelando a públicos que en el pasado la rechazaban. Tal como había ocurrido con la música costeña para la élite bogotana en los cuarenta, pero también con el tango en Buenos Aires en los años diez y con la samba en Río de Janeiro y el son en La Habana en los años veinte.

Es que en forma recurrente se han blanqueado en América Latina manifestaciones culturales que permanecían al margen de los imaginarios hegemónicos de nación por haber surgido de clases y razas subalternas. Sin embargo, en el caso de la cumbia, también se trata de la tendencia posmoderna del “gusto por el mal gusto”, expresada en el cine de Almodóvar, por ejemplo, o en el auge de la llamada música cebolla en Chile, donde la cumbia comparte espacios con el bolero de Los Panchos o el vals peruano de Lucho Barrios. Es así como el siglo XX terminaba con toda la música de baile a nuestra entera disposición, y con una industria musical que solo acumulaba ganancias.


El papá de la cumbia

La longeva carrera de Tommy Rey, primero como vocalista de la orquesta de música tropical Los Peniques (1953), luego de La Sonora Palacios (1962), y finalmente independizándose con su propia agrupación, La Sonora de Tommy Rey (1982), lo mantuvo vigente en los escenarios chilenos por más de seis décadas. Si bien el comienzo de los años ochenta no era el mejor momento para que un cantante iniciara una carrera independiente debido a las restricciones a la industria y la vida nocturna imperantes en el país, hubo dos factores que ayudaron al despegue de Tommy Rey: el auge del casete, que reducía los costos de producción, favoreciendo la masificación de la música grabada, y el auge de la televisión abierta y en color. En efecto, fueron dos los programas de televisión que contribuyeron a popularizar a Tommy Rey y su sonora: “Sábados Gigantes” de Canal 13 y, en especial, “El Festival de la Una” de TVN, que le permitió a la nueva agrupación aparecer a diario en las pantallas de las familias chilenas tocando cumbia a mediodía, en una época de enorme consumo de televisión abierta.

El modo de cantar pausado de Tommy Rey, con una voz redonda y suave, similar a la de un baladista, dignificaba la cumbia y la hacía propicia para el ambiente familiar de celebración. Entonces, más que el padre de la cumbia en Chile, como se le ha llamado, Tommy Rey sería el papá de la cumbia chilena: el que nos canta en familia en momentos cruciales de nuestras vidas, que lo hace sin estridencias ni gestos extraños, bien vestido, con respeto, discreto, todo un caballero. Curiosamente, en su canto se percibe algo de nostalgia, quizás porque el “año más” que celebramos sea también un año menos; porque está pensando “dejar a Daniela” mientras bailamos con aparente felicidad; porque canta “Cumbia para adormecerte” cuando debemos mantenernos despiertos, o sencillamente, porque en sus cumbias impera la tonalidad menor asociada a la tristeza.

En este país de gustos tan diversos, la cumbia ha contribuido a amalgamarnos como sociedad, desempeñado un papel central en nuestros modos de celebración y permitiéndonos experimentar nuestros cuerpos. La liberación que sentimos al bailar cumbia nos puede llevar a usar la corbata de cintillo o hacer girar a nuestra pareja como si fuera la reina de la pista. Además, la cumbia nos entrega la única coreografía grupal que podemos practicar, sumándonos al famoso trencito en el clímax de la celebración. Todos nos sentimos bien bailando cumbia, así que la próxima vez que la toquen en una fiesta, estimado lector, anímese y báilela con fervor. Esa sea tal vez la única forma de mantener a raya el reguetón.


El grupo de nueva cumbia chilena Chico Trujillo.

La Banda Viking 5, en el Festival de Viña del Mar. TOMAS FERNANDEZ

La Sonora de Tommy Rey , formada en 1982, luego de independizarse su titular de la Sonora Palacios Sonora Tommy Rey

Funerales de Tommy Rey el 26 de marzo pasado, a la salida de la Catedral. Metropolitana. Aton


lunes, septiembre 11, 2023

Tommy Rey, a sus 79 años: “Felizmente y gracias a Dios tengo la suerte de mantenerme cantando”



 El Mercurio


No son 20, ni 30, ni 40, son 60 años de cumbia. La voz de “Un Año Más” repasa su larga trayectoria musical, sus inicios en Radio Portales, cómo todavía algunos creen que se llama Tomás y los duelos de la vejez. “Cuando estoy en el escenario, me siento joven”, dice.

María Florencia Polanco

El rey de la cumbia, la voz melódica inconfundible que —sagradamente— cada 31 de diciembre entona “un año más que se va” mientras su público gasta las suelas, en realidad es una persona tranquila. Cuando Patricio Fernando Zúñiga Jorquera se sube al escenario, impecablemente vestido de traje, humita y comienza a cantar, se transforma.


Tommy Rey, como le gritan en la calle, tiene 79 años, pero no lo parece. “Dicen que no se me nota mucho”, comenta acomodándose en el sillón principal del living de su departamento en Reñaca, el que tiene una vista preferencial a un televisor plasma en el que navegará buscando videos de sus shows más antiguos. Uno es del 31 de diciembre de 1982, cuando con la recién conformada “Sonora Tommy Rey” que lidera participaron en el programa “Esperando El Año Nuevo”, conducido por Enrique Maluenda.


—“Es el tiempo el que no se detiene”, canta en “Un año más”. ¿Lo siente así?

“Cuando estoy en el escenario me siento joven. Después, cuando me bajo, me siento cansado. Es que a veces tocamos más de una hora”.


Hace meses, confiesa el vocalista, convive con un fuerte dolor lumbar que se le irradia a una pierna y que se intensifica de noche o cuando está acostado. “Tengo que operarme, pero le dije al médico que después de las Fiestas Patrias”, dice la voz de “Daniela”. Como cada septiembre, la sonora “corre de aquí para acá” para llegar a las distintas fiestas y eventos que tienen programados.


—¿Sus 60 años de cumbia y trabajar de noche no le han pasado la cuenta?

“A veces ando decaído, pero cuando voy a actuar me doy ánimo. Cuando me subo al escenario me olvido de todo. Uno tiene que entregarle alegría a la gente”.


—¿Ha sentido alguna vez, ‘ya, Tommy, hasta aquí llegaste'?

“No puedo, porque es mi trabajo. Tengo que seguir hasta que Dios diga. Yo creo en Dios y le doy las gracias por los tantos años que llevo trabajando en la música. En noviembre voy a cumplir 61 años trabajando, partí a los 18”.


—¿Cómo fue pasar de ser el alma de la fiesta a estar encerrado en pandemia?

“Fue muy triste. Hacíamos ciertas cosas por Zoom, cada uno tocando en su casa. La pandemia fue fatal para todos los músicos”.


—¿Qué fue lo que más le costó?

“La gente, que es muy buena con nosotros. Siempre, en todas partes donde vamos, el público disfruta. Es muy bonito. Se nota un cariño. Eso le agradezco a Dios. Después de tantos años, la gente se me acerca y me pide fotos. Están todos descansando y cambiándose de ropa en el camarín y yo sacándome fotos, pero es bonito. Es bonito que la gente lo quiera a uno, lo disfrute, lo admire”.


—Y usted, ¿lo disfruta?

“Sí, en todas partes. Especialmente en lugares al aire libre, llenos de gente”.


—¿Cómo es la relación con sus compañeros de la Sonora, después de tantos años juntos?

“Somos como una familia. Son todos muy amigos y muy cariñosos conmigo. Me cuidan, me ayudan”.


—¿Qué ha sido lo más bonito y lo más difícil en esta etapa de su vida?

“Cuando uno empieza a hacerse más viejo le cuesta un poquito más. Pero felizmente y gracias a Dios tengo la suerte de mantenerme cantando. A veces ando un poquito mal de la garganta, pero me tomo unas aspirinitas”.


Cueva musical


Casi nadie lo conoce por su nombre real. Patricio Zúñiga fue rápidamente reemplazado por “Tommy” en todas las esferas de su vida. El autor intelectual de su —supuesto— nombre de fantasía fue el baterista de “Los Peniques”, Silvio Ceballos. Le dijo que Patricio no pegaba para una banda de cumbia, así que lo bautizó como “Tony Rey”. Pero Tony parecía nombre de payaso, así que se rebautizó como “Tommy”.


—¿Alguna vez le han dicho “Tomás”?

“Más de una vez (ríe). Todos creen que me llamo Tomás Reyes”.


—Su nombre incluso inspiró a otra banda de músicos, “Tomo como Rey”.

“Nosotros los conocimos en el Instituto Nacional. Siempre íbamos a tocar para la fiesta de los profesores. Un día se nos acercaron unos muchachos jovencitos y dijeron: ‘Oiga, Tommy, sabe qué, estamos formando un grupo y queremos ponerle un nombre, pero no sé si se puede enojar usted'. ¿Y cómo es el nombre?, les digo, ‘Tomo como Rey'. Nosotros nos reímos. Y al final se hicieron bien populares. Hemos estado con ellos. Nos dicen ‘llegaron los papás', y yo les digo ‘llegaron los abuelos'”.


Tommy Rey —que no toma alcohol— vive hace tres años en Reñaca. Emigró buscando tranquilidad. Con él viven su esposa, Gloria Sáez, una de sus nietas y el gato Darwin.


—¿Cómo es Tommy Rey en su casa?

“Yo soy súper tranquilo. No tomo. Antes me tomaba un whiskicito antes de actuar y todo eso, pero ya no, porque tengo hipertensión. Cuando vamos a tocar nos ponen una botella de tequila, y nada. Tomo pura agua mineral sin gas, porque el gas me hace mal, me produce calambres. Hay que cuidarse, es la única manera”.


—¿Qué hace cuando no está arriba del escenario?

“Me entretengo en el computador, buscando cosas. Tengo una colección enorme”.


Este hombre tranquilo, de personalidad nerviosa y noctámbulo —se queda despierto hasta las cuatro de la mañana— tiene una guarida en su casa que llama cariñosamente su “cueva musical”. La enseña con orgullo, como si la habitación hablara por él. Es un espacio amplio e iluminado donde exhibe una colección de figuras de Cantinflas, compact disc y fotos con rostros emblemáticos de la canción chilena. Posa sonriente con Cecilia “la incomparable”, el Puma Rodríguez, Zalo Reyes, Peter Rock, Antonio Prieto, Buddy Richard y Myriam Hernández.


También tiene acumulados cientos de galardones y reconocimientos que ha recibido en sus 60 años de trayectoria musical. Algunos son el primer cassette de oro que logró la “Sonora Tommy Rey”, en 1989, el Premio a la Música Nacional Presidente de la República, que le otorgaron en 2005, y una gaviota de oro del Festival de Viña del Mar, de 2013, la última vez que cantaron frente al monstruo.


“Salimos a las tres de la mañana y cuando terminamos ya habían cortado la transmisión. La gente no alcanzó a ver que nos habían entregado la gaviota. Estábamos enojados. Eso no se hace. ¿Por qué prefieren a los artistas extranjeros? A los artistas chilenos se nos ningunea”, dice molesto.


—Y a los adultos mayores, ¿se los ningunea?

“Hay gente que no respeta mucho a la gente mayor, pero generalmente sí. Yo la respeto mucho. Bueno, yo soy mayor ya. Pero siempre los respeté”.


—¿No se aburre de cantar siempre las mismas canciones?

“A casi todos les gusta escuchar lo que conocen. Las cantan y bailan. Hay muchos temas que uno los quiere mucho, les toma cariño”.


—Como el infaltable “Un Año Más”

“‘Un Año Más' es de un coquimbano, Hernán Gallardo, que murió desgraciadamente. Él hizo ese tema, y era leeeeento, más nostálgico. Y nos dejó una grabación en cassette. En ese tiempo no existían los pendrive. Y lo escuchamos. Bonito el tema, pero no hubo mucho interés en grabarlo. Entonces yo dije, ‘¿por qué no lo cambiamos a cumbia? Y quedó bien bueno. Yo estaba en la ‘Sonora Palacios' en ese tiempo”.


—¿De dónde vino el talento musical?

“Mi papá tocaba la guitarra, pero no era músico, era mueblista. Yo después aprendí a tocar la guitarra, mirando, sin clases, sin nada. Después, como a los 16 años, empecé a ir a un programa en la radio Portales que se llamaba “Calducho”, donde iban los aficionados, Fresia Soto, Luis Dimas, yo. Incluso, la Fresia iba vestida de colegial en ese momento”.


—¿Y qué cantaba?

“Yo cantaba melódico. En ese tiempo estaba de moda el rock and roll y el twist. No me daban mucha esférica. Una sola vez me hicieron cantar, entonces me fui a la radio Agricultura”.


—Donde le cambió la vida.

“Allí estaba Enrique Valladares, que fue un gran locutor y cantante. A él le gustó como cantaba. En las noches había un show, con la orquesta ‘Los Peniques', que acompañaba a otros artistas. Y entonces Valladares les dijo, ‘¿por qué no lo prueban a él?'. Y un día en la tarde ensayé con ellos y les gustó. Sabía varios de sus temas, los escuchaba desde chico. En poco tiempo nos fuimos a trabajar a Concepción en el Hotel City, donde estuve un año”.


Cuando volvió a Santiago supo que quería seguir en el mundo del espectáculo. Itineró por varios grupos hasta que integró la “Sonora Palacios”, donde grabó canciones emblemáticas como “Un año más”, “El caminante” y “La peineta”. “Grabé más de 100 temas en los casi 20 años que estuve con ellos, hasta que nos separamos”. Con la “Sonora Tommy Rey” grabó otros, como “Daniela” y “La parabólica”.


—¿Hay algún show que recuerde con especial aprecio?

“Una gira por Europa en los años 80. En las Fiestas Patrias, estaba lleno de chilenos. Y no empezamos tocando el tradicional repertorio, empezamos con el himno nacional y la gente se puso a llorar. Después tocamos tres pies de cueca y bailables. Eso fue muy emocionante e inolvidable. Era como llevarles un pedacito de Chile. Había muchos exiliados”.


—¿Qué es lo que más le agradece a la vida?

“Le agradezco a Dios que me haya dado esta voz. La gente se me acerca y me dice que sigo cantando igual. Eso me llena de satisfacción. Son cosas lindas. Y bueno, le agradezco especialmente a mi esposa, que me cuida mucho”.

jueves, septiembre 13, 2012

La Sonora de Tommy Rey vuelve al escenario de la Quinta Vergara y alista shows para septiembre

Radio Bio Bio


La Sonora de Tommy Rey volverá a pisar el escenario de la Quinta Vergara, haciéndose parte de la parrilla programática de artistas que se han confirmado en estos días para el Festival de Viña, certamen que se realizará entre el 24 de Febrero y el 1 de Marzo de 2013.

“Estamos muy contentos de volver a presentarnos en este festival tan importante para Chile. El Festival de Viña es un espacio de unión para todo el país, y para la banda es una forma de consolidarse con el público que nos ha apoyado en toda nuestra carrera musical”, comentó el vocalista de la banda.

Además de tocar sus canciones más famosas, el conjunto está preparándose para tirar toda la carne a la parrilla y presentar masivamente sus canciones más actuales, que son parte de su nuevo disco “Los padres de la cumbia”, lanzado al mercado en Enero de este año.

En cuanto a las presentaciones para el mes de la patria, la Sonora ya tiene agendadas 11 presentaciones, que comienzan el 14 de Septiembre en el estadio de Calera de Tango y con la fiesta de la chilenidad en Rancagua, el sábado 15 en la fiesta de la chilenidad de la plaza de armas de Pudahuel, el 16 siguiendo con las fondas de la Municipalidad de Curacaví y de Chico Trujillo.

Asimismo el lunes 17, la banda se presentará en el Cerro Renca y luego en la calle Frei Montalva, en dos presentaciones municipales, continuando ese día con un show en la Fiesta de la Chilenidad de La Florida para finalizar en la fiesta de Disco Ópera de Melipilla.

El esperado 18 de Septiembre, la agenda los llevará a presentarse en la fonda permanente de matucana 100, y luego a las 03:00 de la madrugada estarán en la Fonda Don Oscar en Maipú.

viernes, junio 15, 2012

Sonora de Tommy Rey celebrará 30 años de trayectoria con gran fiesta en Santiago

Radio Bio Bio


La legendaria Sonora de Tommy Rey celebra 30 años de ininterrumpida trayectoria musical, con una gran fiesta el sábado 16 de junio, desde las 20:00 horas.

El escenario contará con la presencia de Chancho en Piedra, Garras de Amor, Joe Vasconcellos, Juana Fe, La Bandita Dominguera, La Guacha, y Los Charros de Lumaco.

También estarán presentes Los Kuatreros del Sur, Los Ramblers, Los Santiaguinos, Mambo Sour, Álvaro Salas, Santiago All Stars, Tomo Como Rey, Viking’s 5, Villa Cariño y Zalo Reyes.

El valor de la entrada general es de $7.000, mientras que existe una entrada VIP a $12.000. Ambas están a la venta vía Puntoticket y en las boleterías del Centro Cultural desde las 14:30.

El show se realizará en la Plaza de la Cultura, ex Estación de Trenes, cerca del Metro Puente Cal y Canto.