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jueves, junio 30, 2022

Exposición rescata audios históricos registrados por Martin Gusinde

 

Con un grupo de yámanas, Martin Gusinde y Wilhelm Koppers, también sacerdote y antropólogo, en 1923. Archivo Museo Histórico Nacional


El Mercurio


La Corporación Cultural Las Condes abre este sábado una muestra que reúne grabaciones de cantos yámana, selk'nam y kawésqar de hace un siglo.

María Soledad Ramírez R.


Cuando el sacerdote de la Congregación del Verbo Divino Martin Gusinde realizó su tercer viaje a Tierra del Fuego, iniciado en diciembre de 1921, llevó consigo no solo su cámara fotográfica, sino también un fonógrafo de cilindros de cera —que hubiese querido llevar desde su primer viaje, en 1918, pero que por falta de medios no pudo— para grabar las voces de los pueblos que estimaba no iban a sobrevivir mucho más tiempo, por su dramática caída demográfica. Otro tanto hizo en su cuarta visita, en 1923; su instinto de científico e investigador sabía que ese material sería importante.


Esos registros de cantos y palabras de selk'nam, yámanas y kawéskar los envió directamente al Berliner Phonogramm-Archiv del Museo Etnológico de Berlín, para que los musicólogos y etnógrafos los pudieran estudiar. Ahí se conservan hasta hoy unas 60 grabaciones, seis de las cuales se podrán escuchar en Santiago en la muestra que este sábado abre en el Centro Cultural Las Condes, organizada con el apoyo de la Fundación Gusinde, hasta el 31 de julio, “Voz fueguina. 100 años de silencio”.


Los registros sonoros son de los tres pueblos y se escucharán en una de las salas destinadas a la exposición. También habrá 25 fotografías tomadas por el sacerdote, que conserva el archivo del Museo Histórico Nacional. Y habrá cuatro antiguos aparatos de reproducción musical, facilitados por el Museo de Ciencia y Tecnología (Mucytec), que no siendo los originales, se asimilan a estos. Los artefactos son dos fonógrafos, uno Edison Standard Phonograph y otro marca Pathé, y dos cilindros de cera de Edison Gold Moulded Record.


“Después de 100 años, estos registros vuelven a estar con nosotros”, señala Mary Anne Le May, directora ejecutiva de la Fundación Gusinde, quien rescata la posibilidad de dar acceso a este material al público.


Dos textos complementan esta exposición, a los que se podrá acceder a todo su contenido por un código QR. Pero en sala habrá un adelanto. Uno de ellos pertenece a la magíster en musicología Fernanda Vera, en el que explica las razones para grabar este material. “Los registros sonoros de Martin Gusinde tuvieron como meta servir a los fines de la demarcación étnica. No eran de uso personal. Por eso los remitió a los musicólogos especializados del Phonogramm-Archiv de Berlín. Ayudó así a incrementar el reservorio de las expresiones musicales consideradas hacia 1921 ‘exóticas y primitivas'. Su labor fue clave pues sirvió para su clasificación, estudio y preservación. Las grabaciones reproducen expresiones musicales evanescentes de miembros del pueblo selk'nam que se encontraban en Punta Remolino, ya que Gusinde no grabó algo ‘ensayado'. Al contrario, usando la tecnología portátil de la época, registró expresiones musicales tan cotidianas como espontáneas”, señala Vera.


El antropólogo de la U. de Chile Daniel Quiroz cuenta la historia de estas grabaciones. “Por el propio Gusinde sabemos que utilizó el fonógrafo en el tercero y en el cuarto viaje. En el informe del primer viaje dice que ‘debido a la escasez de recursos [...] no pude obtener tampoco un fonógrafo con los accesorios indispensables para fijar el lenguaje y los cantos de aquellos indios'; sin embargo, en el tercer viaje logró registrar ‘unos veinticinco cantos completamente desconocidos hasta la fecha y una serie de palabras yaganes con sonidos fonéticos que no existen en nuestro alfabeto'”. Quiroz relata que en el cuarto viaje son más de 20 los registros, entre cantos y series de palabras.


El antropólogo también da cuenta de que Gusinde dejó una cantidad desconocida de cilindros de cera en el Museo de Etnología y Antropología de Chile, antecesor del actual Museo Nacional de Historia Natural, pero hoy están destruidos. La historia cuenta que en 1971 fueron enviados a Berlín para su registro en cintas magnetofónicas y en el viaje de regreso a Chile fueron mal embaladas, lo que provocó su pérdida. Aun así, el contenido de estos cilindros chilenos está en Alemania.

domingo, octubre 14, 2018

Rescatan grabaciones inéditas de Claudio Arrau y Ramón Vinay

El Mercurio

Los dos chillanejos fueron estrellas internacionales de la música y la ópera. Y ahora un par de fanáticos ha recuperado y comparte con toda la ciudadanía decenas de registros que tienen un valor universal. 

Romina de la Sotta Donoso
Hace dos años, la remodelación del hotel La Leonera, en Codegua, reveló un tesoro patrimonial: unas cajas llenas de cintas Reel (magnéticas), casetes y videos que había guardado allí el dueño del recinto, Luis Ángel Ovalle, expresidente de la Corporación de Arte Lírico, ya fallecido.

Su hijo Gerardo, al ver que se repetía en los archivos un nombre escrito a mano, decidió donárselos al sicólogo Francisco Marín (37), quien es uno de los mayores fanáticos de Ramón Vinay (1911-1996).

"Gerardo Ovalle me pasó mil cintas Reel", recuerda Marín. Y como también se repetía el nombre de otro chillanejo que fue uno de los mayores pianistas del siglo XX, Claudio Arrau (1903-1991), convocó a Jaime Reyes (44), tecnólogo médico tan fanático como él, pero del pianista. Luego sumó al musicólogo José Manuel Izquierdo (33), profesor de la Facultad de Artes UC, y se adjudicó un Fondo de la Música de $2,3 millones para rescatar este acervo.

"Los dos mayores intérpretes chilenos de música clásica del siglo XX son Claudio Arrau y Ramón Vinay. Vienen de la misma ciudad y son los que llegaron más lejos internacionalmente, pero son polos opuestos, y no solo en lo político, sino en su mirada del arte. Arrau es un obsesionado por la partitura, mientras que a Vinay le importaba relativamente poco. También hay diferencias enormes de carácter, que se notan en las grabaciones: Vinay es canchero y apachotado, y Arrau es mucho más tímido, serio e intelectual", comenta Izquierdo.

El gigante Arrau

"Algunas grabaciones de Arrau son verdaderos tesoros, pues son interpretaciones de obras de las que no existía ninguna grabación, y además son realizadas en un período clave de su vida", apunta Izquierdo.

Reyes profundiza: "Son justo anteriores a la Integral de Beethoven que grabó para el sello Philips y que lo volvió mundialmente reconocido. Hay varias grabaciones en vivo inéditas; dos son de Schumann: el 'Humoresque' opus 20 y el 'Carnaval de Viena' opus 26, también el Primer Libro de Preludios de Debussy y el Valse Oubliée N° 1 de Liszt. ¡Son las únicas grabaciones suyas en vivo que existen de estas obras!".

Entre los documentos más valiosos se destacan dos registros donde Arrau habla de interpretación musical. "Uno es la grabación en estudio de la Sonata K. 311 de Mozart. Cuando termina, el propio Arrau habla sobre los problemas de esa obra con los técnicos", detalla Reyes.

El otro audio es de una clase magistral que dio el célebre pianista, en 1966, sobre la Sonata "Appassionata" de Beethoven. "Él habla y después la toca. Hace alusión, una y otra vez, a la técnica interpretativa, a lo importante de la relajación para la obtención del sonido. ¡Es emocionante! Claudio Arrau es fundamental para explicar la historia del piano, pero mucha gente no sabe ni siquiera cuándo murió. Ojalá este proyecto estimule a más personas a indagar y que llegue el momento en que se emocionen igual que nosotros al saber que encontramos el 'Humoresque' de Schumann, en vivo", dice Reyes.

Estrella lírica

"Las grabaciones inéditas de Ramón Vinay que encontramos son ocho sesiones de estudio de fines de 1954, con Hermann Weigert, el famoso maestro correpetidor alemán, quien preparó a las principales figuras wagnerianas de la época, como Kirsten Flagstad y Astrid Varnay. Ahí está estudiando 'Lohengrin', que supuestamente no cantó, porque no le quedaba tan bien a la voz, y también están sus caballos de batalla wagnerianos: el Tristán, el Siegmund de la 'Walkiria', Parsifal y Tannhäuser", detalla Marín.

"Esto es un patrimonio universal porque permite entender cómo se construía el rol de un cantante a mediados del siglo XX, que es cuando surge la idea del cantante actor, algo en lo que Vinay fue clave", agrega Izquierdo.

El extrovertido sentido del humor del famoso tenor se permea, asimismo, en un par de entrevistas que le hacen en Nueva York, en 1958. "En una de ellas habla del miedo que tenía al cantar Otello frente a Toscanini, dice que estaba más blanco que su camisa, y que al día siguiente, cuando escucharon la grabación, el maestro tenía el ceño fruncido", ríe Marín.

Hay un tercer capítulo del rescate, que bautizaron "Materiales Históricos", y son registros testimoniales de 1970, grabados en el Teatro Municipal. "Son bien emocionantes, aparece Víctor Jara cantando 'Plegaria a un labrador' con Quilapayún, en un evento que se llamó 'Homenaje al pueblo', y también hay una reunión donde Luis Antonio Ovalle, Ramón Vinay, Anton Guadagno y Barry Morell hablan con el sindicato sobre qué iba a pasar con la ópera con el nuevo gobierno elegido", describe Marín.

De todos estos documentos los investigadores hicieron copias digitales por un equivalente a 12 gigas, que ya entregaron a cuatro entidades culturales en Chillán. Ahora seguirán con Santiago, partiendo por la Biblioteca Nacional y el Teatro Municipal.

En paralelo, dispusieron en Operachile.com una completa guía con selecciones sonoras. "Es para que la gente se haga una idea y si quieren escuchar más, que me contacten. Nuestro objetivo es darle acceso universal a todo esto", cierra Marín.