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domingo, junio 09, 2019

Erika, la desconocida mujer en la vida de Claudio Arrau

La Tercera

Una relación de pareja y un hijo, Claudio, muerto a los 20 años en una prisión política son señas hasta ahora no contadas del más importante pianista nacido en Chile. Una cadena de contactos intercontinentales permite asomarse a una parte oculta de la vida del músico, fallecido un día como hoy, en 1991.

Por Marisol García

Una relación de pareja y un hijo, Claudio, muerto a los 20 años en una prisión política son señas hasta ahora no contadas del más importante pianista nacido en Chile. Una cadena de contactos intercontinentales permite asomarse a una parte oculta de la vida del músico, fallecido un día como hoy, en 1991.

Qué son unos añadidos en Internet para los esfuerzos de ilación histórica que intermitentemente ocupan a esta mujer estonia hace casi una década. Tikas, 38 años, cantante avant-garde y artista vocal -se presenta bajo el nombre artístico “eleOnora” en el dúo Ringholdse-, se cruzó un día con la historia de su fallecida tía abuela Erika Burkewitz y se fascinó con los muchos cabos sueltos que sus familiares no podían explicarle. A sus manos había llegado una caja con viejos álbumes de fotos. Así fue conociendo a su pariente: su tiempo como cantante lírica, sus presentaciones en Letonia y Berlín desde los años veinte, y sus elegantes atuendos escénicos.

Pero ¿por qué había allí programas de conciertos que la identificaban como “la soprano Erika Arrau”? ¿Qué hacían entre sus cosas retratos del pianista nacido en Chillán? ¿Y por qué en un par de ellos él sostenía una guagua?

No sospechaba entonces Eleonora Tikas que su sorpresa iba a llevarla a develar un pasaje asombroso no solo de la vida de esa mujer a la que nunca conoció, sino también de la de uno de los pianistas más relevantes del siglo XX. Desde Estonia a Australia en ida y vuelta, y luego a este contacto desde Chile puede ir ordenándose un relato nunca antes contado sobre la juventud de Claudio Arrau: su relación con una cantante de ópera y pianista letona, y la suerte del hijo de ambos, Claudio Arrau Burkewitz, nacido en septiembre de 1929, muerto en una prisión alemana, y de quien el pianista nunca habló en público.

Si la fascinante vida del gran músico chillanejo guarda todavía varios episodios pendientes de investigarse, su vínculo con Erika Burkewitz constituye uno de los más misteriosos. No hay menciones a ella en sus entrevistas ni en las muchas crónicas sobre su brillante trayectoria. Para los registros, es la alemana Ruth Schneider la primera y única esposa de Claudio Arrau, compañera suya por más de cincuenta años, y madre de sus hijos Carmen, Mario y Christopher (este último, adoptado al nacer, en 1959, y hoy residente en Estados Unidos).

Las dudas en el linaje de los Burkewitz exceden por eso a la familia y, a un océano de distancia, suman pistas relevantes sobre la vida del mayor pianista nacido en Chile.

***

Eleonora Tikas sabe poco sobre Chile. De la relevancia de Claudio Arrau en la música del siglo XX la hizo caer en cuenta, ya adulta, su hermano pianista.

“Me preguntaba si alguna vez alguien iba a contactarme desde Chile sobre Erika, y tú eres la primera”, admite. “Para mí esta historia también es sorprendente, aunque hay muchas cosas que no sé”.

Recuerda los relatos que de niña, en Riga, le escuchó a su abuela sobre parientes desperdigados por el mundo luego de la Segunda Guerra Mundial. Aparecía entre ellos una prima suya que vivía en Australia, cantante de ópera y pianista, nacida en 1909 en un pueblo llamado Priekule, aunque nada se decía sobre su carrera como cantante lírica ni mucho menos de su matrimonio con un pianista de fama mundial.

Cinco años después de la muerte de su abuela, en 2005, Eleonora comenzó con lo que llama “aventuras por Google” para ponerles rostros a esas historias y agregar datos a los archivos en casa. Así dio con Stella Axarlis, una cantante de ópera de Australia que nombraba a Erika Burkewitz como su fallecida mentora. Correos electrónicos y postales cruzaron océanos e hicieron lo demás: meses después de contactarla en 2012, la joven recibió una caja con álbumes de fotos que habían pertenecido a su tía abuela.

“Me di cuenta de que había sido una cantante de ópera muy activa, no solo en Letonia sino también en ciudades extranjeras, sobre todo Berlín. Los programas impresos la identificaban a veces como Erika Arrau o Erika Burkewitz-Arrau”.

Entre las fotos, había dos retratos de Claudio Arrau y una postal de 1928 dirigida a Erika con firma del pianista. El último álbum, al fondo de la caja, guardaba algo aún más sorprendente:

“Abría con dos retratos, uno de Erika y otro de Claudio Arrau. Al pasar la primera página vi fotos de ella en una cama de hospital en Berlín junto a una guagua recién nacida y con una frase escrita en alemán: ‘Nacimiento de Claudito’”.

Había también dos fotos de Claudio Arrau con el bebé en brazos. El resto del álbum estaba dedicado al primer año de vida del niño. “No costaba concluir que era el hijo de ambos. Me sorprendió muchísimo”.

La conexión entre su tía abuela y Claudio Arrau quedó así para Eleonora como algo evidente. Lo más probable es que ambos se hayan conocido en Berlín en la segunda mitad de la década de los veinte, cuando ella ya era una cantante profesional con citas en teatros de Europa y él se destacaba como el más aventajado alumno del Conservatorio Stern, ya dos veces ganador del Premio Franz Liszt.

No hay registro oficial de que su relación haya terminado en matrimonio. En los muchos textos sobre el músico no aparece siquiera una mención a Erika Burkewitz.

-No he encontrado ninguna entrevista en que él la nombre.

-Es extraño, sí, pero solo puedo especular: quizás le dolía mucho hablar de un hijo muerto tan tempranamente… En realidad no lo sé. Es sorprendente también para mí.

La historia entre Claudio Arrau y Erika Burkewitz -cuya separación Eleonora calcula que se produjo en 1933- es también la de la tragedia de su único hijo, Claudio, muerto en una prisión en Alemania a los 20 años de edad, en 1949. Apresado en Berlín, el joven fue llevado a la cárcel de Bautzen bajo la acusación de ser un espía estadounidense. Tras la Guerra, y bajo la administración de la policía secreta soviética, el lugar se convirtió en un centro de tortura y malos tratos históricamente documentados.

Sin datos sobre el paradero de su único hijo y asustada por la amenazante situación en Alemania, a fines de los 40 Erika abordó en Génova un barco con destino a Australia. Allí se casó y trabajó como cantante y maestra de canto. Murió en julio de 1997.

***

Es Stella Axarlis la persona viva más cercana a la segunda etapa biográfica de Erika Burkewitz, en Australia. La conoció a los 25 años, como aspirante a cantante lírica, cuando la letona se había establecido en Melbourne junto a su esposo australiano. Tal fue la conexión entre ambas, que la joven de origen griego aceptó quedar bajo su tutela casi completa, como la más cercana de sus alumnas. Se convirtió en cantante profesional gracias a ella, y juntas viajaron en una serie de presentaciones por Europa. Cuando Erika envejeció y comenzó a padecer un principio de alzheimer, Stella renunció a su carrera musical, se reformuló como ingeniera comercial, y se fue a vivir con ella, para acompañarla y cuidarla hasta sus últimos días.

La recuerda como una mujer sensible, atada a la música de por vida, de una habilidad asombrosa para hablar en al menos cinco idiomas y, además, “muy privada. En asuntos personales yo tenía que extraerle la información”. Muchas veces, asegura, la escuchó referirse a Claudio Arrau como su primer esposo. Es más: juntas visitaron brevemente al pianista tras dos recitales suyos en Europa. En esos breves encuentros de camarín, Axarlis recuerda haber atestiguado entre ambos un trato cordial pero formal.

-Yo no tendría cómo probar si efectivamente estuvieron casados. Pero sí sé que ambos convivieron en Berlín junto a su hijo y también la familia de él. Hubo un desencuentro, en el que entiendo que tuvo que ver la hermana mayor de Arrau. Erika decidió entonces marcharse junto al niño pensando que él la buscaría, pero no fue así. Qué más puedo decir. Ella era una persona discreta. Sobre su hijo casi no hablaba. Él se parecía mucho a su padre, mucho. Si ves fotos suyas ves a Claudio Arrau de joven.

Axarlis no estuvo presente en la reunión en la que Erika recibió la noticia de la muerte de Claudio de boca del propio Arrau. Pero reconstruye la cita a partir de lo que ella luego le contó:

-En la gira que él hizo por Australia en 1957 se reunieron a cenar en un restaurante. Estaba la esposa de él presente. Cuando Erika habló de su esperanza de que Claudito aún estuviese vivo, él dijo: “No, no, no; él ya murió”.

La noticia le había sido confirmada al músico bastante antes por la Cruz Roja Internacional. Cuando los registros de la prisión de Bautzen fueron liberados, la organización comenzó a contactar a familiares de todos los prisioneros muertos allí. El alcance de nombres y la fama mundial del pianista hizo fácil dar con Claudio Arrau para confirmarle que un joven con su mismo nombre estaba entre los fallecidos por tuberculosis tras las rejas.

-Erika quedó devastada al saberlo -cuenta Stella-. La entristeció mucho enterarse de ese modo. Tenía la esperanza de que su hijo pudiese estar vivo al otro lado de la Cortina de Hierro, imposibilitado de hablarle pero vivo.

Stella Axarlis es hoy una mujer de 80 años, con un vistoso currículo profesional que incluye su paso por un consejo al servicio del primer ministro de Australia y varios directorios de empresas. No tiene dudas de los detalles de esta historia, por las fotos que ha visto, por las conversaciones con Erika y también porque varias personas que conoció de joven en Europa certificaban esta relación.

-Creo que es importante reconocer a Erika Burkewitz, porque es una pena que su presencia haya sido siempre ignorada.

Coincide, al teléfono en Estonia, Eleonora Tikas. Su trabajo de investigación incluyó en un momento el contacto por Internet con Christopher Arrau, el único hijo vivo del pianista. “Me respondió una vez, pero cuando le expliqué qué era lo que tenía que hablarle nunca más supe de él. Está bien, quizás piense que soy una loca que quiere dinero… Lo que busco es más información. Y hablar sobre esto”.

-Hay luces y sombras en todos los grandes artistas.

-Sí, pero no diría que en la biografía de Arrau su primera esposa fuese una sombra-, responde Tikas, y tiene razón-. Son las cosas que pasan en la vida, simplemente.

lunes, marzo 18, 2019

Presentación del libro "Claudio Arrau" de Marisol García


Comunicado de prensa

El próximo vieres 22 de marzo, a partir de las 20 hrs., se realizará el lanzamiento del libro "Claudio Arrau" de la periodista Marisol García en Chilepianos, General Gorostiaga 61, Ñuñoa - Metro Villa Frei.

En la oportunidad, además, se realizará un pequeño recital del joven pianista venezolano Jean Pierre Kiklikian.

La actividad es con entrada liberada.

domingo, octubre 14, 2018

Rescatan grabaciones inéditas de Claudio Arrau y Ramón Vinay

El Mercurio

Los dos chillanejos fueron estrellas internacionales de la música y la ópera. Y ahora un par de fanáticos ha recuperado y comparte con toda la ciudadanía decenas de registros que tienen un valor universal. 

Romina de la Sotta Donoso
Hace dos años, la remodelación del hotel La Leonera, en Codegua, reveló un tesoro patrimonial: unas cajas llenas de cintas Reel (magnéticas), casetes y videos que había guardado allí el dueño del recinto, Luis Ángel Ovalle, expresidente de la Corporación de Arte Lírico, ya fallecido.

Su hijo Gerardo, al ver que se repetía en los archivos un nombre escrito a mano, decidió donárselos al sicólogo Francisco Marín (37), quien es uno de los mayores fanáticos de Ramón Vinay (1911-1996).

"Gerardo Ovalle me pasó mil cintas Reel", recuerda Marín. Y como también se repetía el nombre de otro chillanejo que fue uno de los mayores pianistas del siglo XX, Claudio Arrau (1903-1991), convocó a Jaime Reyes (44), tecnólogo médico tan fanático como él, pero del pianista. Luego sumó al musicólogo José Manuel Izquierdo (33), profesor de la Facultad de Artes UC, y se adjudicó un Fondo de la Música de $2,3 millones para rescatar este acervo.

"Los dos mayores intérpretes chilenos de música clásica del siglo XX son Claudio Arrau y Ramón Vinay. Vienen de la misma ciudad y son los que llegaron más lejos internacionalmente, pero son polos opuestos, y no solo en lo político, sino en su mirada del arte. Arrau es un obsesionado por la partitura, mientras que a Vinay le importaba relativamente poco. También hay diferencias enormes de carácter, que se notan en las grabaciones: Vinay es canchero y apachotado, y Arrau es mucho más tímido, serio e intelectual", comenta Izquierdo.

El gigante Arrau

"Algunas grabaciones de Arrau son verdaderos tesoros, pues son interpretaciones de obras de las que no existía ninguna grabación, y además son realizadas en un período clave de su vida", apunta Izquierdo.

Reyes profundiza: "Son justo anteriores a la Integral de Beethoven que grabó para el sello Philips y que lo volvió mundialmente reconocido. Hay varias grabaciones en vivo inéditas; dos son de Schumann: el 'Humoresque' opus 20 y el 'Carnaval de Viena' opus 26, también el Primer Libro de Preludios de Debussy y el Valse Oubliée N° 1 de Liszt. ¡Son las únicas grabaciones suyas en vivo que existen de estas obras!".

Entre los documentos más valiosos se destacan dos registros donde Arrau habla de interpretación musical. "Uno es la grabación en estudio de la Sonata K. 311 de Mozart. Cuando termina, el propio Arrau habla sobre los problemas de esa obra con los técnicos", detalla Reyes.

El otro audio es de una clase magistral que dio el célebre pianista, en 1966, sobre la Sonata "Appassionata" de Beethoven. "Él habla y después la toca. Hace alusión, una y otra vez, a la técnica interpretativa, a lo importante de la relajación para la obtención del sonido. ¡Es emocionante! Claudio Arrau es fundamental para explicar la historia del piano, pero mucha gente no sabe ni siquiera cuándo murió. Ojalá este proyecto estimule a más personas a indagar y que llegue el momento en que se emocionen igual que nosotros al saber que encontramos el 'Humoresque' de Schumann, en vivo", dice Reyes.

Estrella lírica

"Las grabaciones inéditas de Ramón Vinay que encontramos son ocho sesiones de estudio de fines de 1954, con Hermann Weigert, el famoso maestro correpetidor alemán, quien preparó a las principales figuras wagnerianas de la época, como Kirsten Flagstad y Astrid Varnay. Ahí está estudiando 'Lohengrin', que supuestamente no cantó, porque no le quedaba tan bien a la voz, y también están sus caballos de batalla wagnerianos: el Tristán, el Siegmund de la 'Walkiria', Parsifal y Tannhäuser", detalla Marín.

"Esto es un patrimonio universal porque permite entender cómo se construía el rol de un cantante a mediados del siglo XX, que es cuando surge la idea del cantante actor, algo en lo que Vinay fue clave", agrega Izquierdo.

El extrovertido sentido del humor del famoso tenor se permea, asimismo, en un par de entrevistas que le hacen en Nueva York, en 1958. "En una de ellas habla del miedo que tenía al cantar Otello frente a Toscanini, dice que estaba más blanco que su camisa, y que al día siguiente, cuando escucharon la grabación, el maestro tenía el ceño fruncido", ríe Marín.

Hay un tercer capítulo del rescate, que bautizaron "Materiales Históricos", y son registros testimoniales de 1970, grabados en el Teatro Municipal. "Son bien emocionantes, aparece Víctor Jara cantando 'Plegaria a un labrador' con Quilapayún, en un evento que se llamó 'Homenaje al pueblo', y también hay una reunión donde Luis Antonio Ovalle, Ramón Vinay, Anton Guadagno y Barry Morell hablan con el sindicato sobre qué iba a pasar con la ópera con el nuevo gobierno elegido", describe Marín.

De todos estos documentos los investigadores hicieron copias digitales por un equivalente a 12 gigas, que ya entregaron a cuatro entidades culturales en Chillán. Ahora seguirán con Santiago, partiendo por la Biblioteca Nacional y el Teatro Municipal.

En paralelo, dispusieron en Operachile.com una completa guía con selecciones sonoras. "Es para que la gente se haga una idea y si quieren escuchar más, que me contacten. Nuestro objetivo es darle acceso universal a todo esto", cierra Marín.



sábado, agosto 11, 2018

James Rhodes: “Todavía escucho a Claudio Arrau: es el mejor de los mejores”

La Tercera

Su autobiografía, Instrumental, y su vocación opinante lo han convertido en el pianista con la mayor atención del mundo. Para Rhodes, la búsqueda de nuevas audiencias es una cruzada personal: “Que me critiquen me da igual. Mi objetivo es precisamente llegar a nuevos públicos”, dice el instrumentista inglés.

Por Marisol García

Que no existe ni ha existido otro pianista como el británico James Rhodes (1975) no es, a estas alturas, una constatación musical. Su nombre se alza a categorías hasta ahora impensadas para un ejecutante de partituras. “El pianista ‘influencer’”, lo llamó hace poco un diario español, pero incluso esa definición es reducida.

Estrella en los festivales del actual verano europeo, responsable de tres libros y seis discos con su firma, comentarista radial, conductor televisivo y columnista en diarios, Rhodes enarbola su pasión por la música clásica como un credo que se le ha vuelto urgente difundir, incluso contra el celo de sus guardianes:

“La música es de todos y no puede ser que alguien se la apropie”, comenta sin prisa en el rato que ha reservado para un café del barrio Salamanca de Madrid, su ciudad adoptiva hace un año. “Cuando aparece alguien como yo, que desde el escenario habla con la audiencia, que toca en festivales de rock, que da muchas entrevistas, por supuesto que el mundo de la música clásica se pone en guardia. Me enfurece pero no me sorprende en lo absoluto. Y que me critiquen me da igual. Mi objetivo es precisamente llegar a nuevas audiencias. Lo único que de verdad me importa es que más gente esté escuchando a Beethoven y a Rachmaninov, y eso sucede”.

Opinante multifocal en Twitter, además, Rhodes es un hombre con una misión. Tiene hoy frente a él un metafórico megáfono didáctico-activista, y piensa usarlo:

“¿Cuántos músicos clásicos tienen la oportunidad de que se les entregue un micrófono en una radio para hablarles a millones de personas? Y que taxistas, panaderos, se detengan y escuchen sobre Bach, sobre Glenn Gould o Mozart. Y que disfruten, sin necesidad de ‘saber’”, pregunta y sonríe.

Esa convencida promoción de los más grandes compositores la ha logrado a cabo, sin embargo, a cambio de un costo personal considerable. Su pasión por la música, pero también sus fragilidades y sus traumas quedaron hace tres años expuestos a carne viva con Instrumental, un libro autobiográfico que se lee y nunca más se olvida. Rhodes revela allí que su dedicación al piano partió siendo el refugio de los efectos de las violaciones que de los 5 a los 9 años le inflingió un profesor de su colegio en Londres. Nadie lo sospechó, nadie lo ayudó. El violador murió impune. Aprendemos que los intentos de suicidio, autoflagelación, naufragios de pareja y un ir y venir de terapias fueron su rito de paso a la adultez. Hay más detalles de la incesante ansiedad, autoboicots y síndrome de impostor del músico en el más reciente Fugas (en castellano por Blackie Books).

“La palabra ‘confesión’ es equivocada. Confiesas algo que has hecho mal o un delito, y para mí escribir no ha sido confesar ni exponerme”, precisa al hablar de su ejercicio de intimidad en público. “Escribo para hablar de asuntos sobre los cuales creo que debemos hablar más, e intento elegir las palabras con mucho cuidado. Necesitamos afrontar que el abuso infantil sucede, y a cada rato y no parece detenerse. Qué podemos hacer para realmente escuchar a los niños y que se sientan visibles y seguros. Lo mismo entre adultos: hablemos de enfermedades mentales, de violación, de violencia… Hay mucho trabajo que hacer”.

Rhodes habla de usar las palabras precisas, habiendo él mismo recibido dardos verbales que lo han herido por meses. Cita una nota de febrero en el diario El Mundo, y una frase increíble con la firma del crítico David Torres: “A Rhodes lo violaron repetidamente durante su infancia y Bach lo salvó, pero ni siquiera esa experiencia límite lo convirtió en un músico excepcional”.

“No hay lógica para escribir algo así, más allá de que quieras llamar la atención. La prensa debe asumir que tiene mucho de lo que responder en la sexualización de los niños, en la culpabilización de las víctimas, en la hipocresía de sumarse al #MeToo para luego juzgar cómo se ve una actriz de 14 años en bikini. Muchas cosas necesitan cambiar”.

El mejor de los mejores
La cercanía en la charla en vivo de James Rhodes -hombre delgado, ropa de adolescente y voz suave, que sólo a veces toma impulso para mirar a los ojos- es también la de sus recitales: citas con saludo y despedida hablada, y con relatos entre pieza y pieza de valioso contexto para lo que se escucha. “Esos tipos son mis héroes”, dirá refiriéndose a los compositores cuyas anécdotas ocupan esos breves monólogos en vivo. En Fugas, enumera a Chopin, Bach y Beethoven como “mi Santísima Trinidad”, aunque si la conversación cae en Mozart dirá admirado: “Compuso el equivalente a seis CD al año desde que tenía cinco años. ¿Te das cuenta lo que es eso? Esta gente va más allá de la comprensión humana. Es extraordinario. Venían de otro universo”.

– ¿Qué tan familiarizado estás con la tradición de pianistas latinoamericanos?

– ¡Claudio Arrau, por supuesto! Recuerdo de niño ver videos suyos y asombrarme. Todavía escucho sus grabaciones. Bueno, cómo no, todos lo hacen: es Arrau, el mejor de los mejores.

– Arrau era alguien que en sus entrevistas siempre llevaba la atención hacia los compositores.

– Él dijo algo que nunca he olvidado. Yo jamás me atrevería a decir algo así, no tendría el valor. Hablaba sobre Beethoven, y comentó: “Conozco esta sonata incluso mejor que el propio Beethoven”. “¿Pero cómo?”, le pregunta el entrevistador. “Te voy a explicar por qué. Beethoven compuso esta sonata en unas pocas semanas y luego pasó a su siguiente composición. Yo he estudiado esta sonata por treinta años, la he interpretado trescientas veces, conozco de memoria cada nota, y la he estudiado por décadas…”. Y, claro, tiene toda la razón. Los pianistas ‘vivimos’ con estas piezas: las estudiamos una y otra vez, las grabamos y las volvemos a grabar, las interpretamos en vivo… Obviamente no es que los pianistas estemos al mismo nivel que los compositores, eso es imposible, pero sí podemos conocer su trabajo incluso mejor que ellos mismos. Y, tal como Arrau, creo que la atención siempre debe estar sobre sus piezas.

No se trata de ti.
¡No! Ése es el mayor de los errores. No dices “escúchame a mí”; sino “escucha esto”. Pensar lo contrario es para mí un sacrilegio.

Madrid es desde hace un año la ciudad de residencia de James Rhodes. Se aplica (nada mal) en el aprendizaje de español y no deja de repetir las bondades de la comida, el trato y el ritmo que ha encontrado allí. Trabaja, además, en un próximo libro de educación infantil a partir de la música: “Este último año he sido más feliz que nunca. Y estoy tocando mejor”.

– Si se han leído tus libros se hace inevitable preocuparse por ti.

– ¡Claro! ¡Yo también me preocupo por mí! Pasar por una enfermedad mental es para siempre. Es como el cáncer: puedes controlarlo pero luego puede regresar. Y lo triste es que no tengo mayor control sobre eso. Puedo alimentarme bien, mantener una rutina, ver a un terapeuta, pero de pronto te deja tu novia o tus conciertos no venden… y en dos semanas estás en un hospital psiquiátrico. Nunca puedo decir: estoy bien, estoy curado. Sabemos que así no funciona.

– Has sido un vocero al advertir los riesgos de enfermedades mentales entre los músicos.

– No hay un vínculo entre creatividad y enfermedad mental, eso es una tontería. Quienes crean padeciendo una enfermedad mental lo hacen a pesar de eso. Sé que suena romántico el cuento del compositor atormentado, pero la verdad es que esto nos pasa a todos, seas músico, periodista, un niño de seis años o un administrador financiero. Si vas a un psiquiatra de seguro encontrarán algo que diagnosticarte: desánimo, ansiedad social…; el punto es en qué grado. Vivimos de un modo para el que no estamos diseñados.

– La música ayuda…

– Por supuesto que sí. Para mí es estimulante estar en contacto con los compositores y saber que eran humanos. Y que por todos los Trump’s de este mundo, todos los La Manada y el horror de esos jueces, toda la mierda alrededor nuestro… hay gente como Mozart y como Arrau que hace cosas extraordinarias. Y las necesitamos.

domingo, junio 03, 2018

Lanzan la colección más grande con el legado de Arrau

La Tercera

El sello Decca publicó una caja con 80 CDs, que reúnen grabaciones de Beethoven, Mozart y Chopin, así como el concierto para Aministía con Leonard Bernstein.

Por Álvaro Gallegos

Probablemente muchos recuerden ese lluvioso mayo de 1984, cuando Claudio Arrau (1903-1988), considerado por muchos el mejor pianista del siglo XX, hacía sus presentaciones y otras actividades en Santiago y Chillán. Era el reencuentro con su país de uno de los artistas chilenos más universales tras de una ausencia de décadas.

En noviembre de ese mismo año, el maestro Arrau, como se le sigue llamando en Chile, se reunió con el director Colin Davis y la Staatskapelle Dresden para grabar los conciertos 4 y 5 de Beethoven, aclamados registros que evidenciaban el sentir de los críticos y amantes de la música que decían que, a sus 81 años, el pianista estaba tocando mejor que nunca.

Estos discos con aquellas dos obras se mantuvieron siempre disponibles en el mercado, no así un buen porcentaje del vasto legado que grabó para el sello Philips, que en el último tiempo estuvo inexplicablemente difícil de conseguir. Eso hasta ahora, ya que el sello Decca acaba de publicar una completísima caja con todas las grabaciones de Arrau hechas en estos dos sellos (el inglés Decca absorbió al holandés Philips hace unos 15 años).

El contenido es impresionante. Son 80 CDs que abarcan dos ciclos de las 32 sonatas y los 5 conciertos de Beethoven, más todo el repertorio central de Liszt, Chopin, Schubert, Schumann, Brahms y Mozart, así como piezas de Grieg y Tchaikovsky.

Legendarias colaboraciones junto a directores como Bernard Haitink, y también con instrumentistas de la categoría de János Starker y Arthur Grimaux, incluye además grabaciones de entrevistas con Arrau, y sus últimos registros, publicados originalmente como The Final Sessions, donde destaca la Partita en Sol de Bach realizada solo meses antes de su muerte en 1991, a los 88 años.

Entre los registros está la grabación en vivo del Concierto N° 4 de Beethoven para Amnistía Internacional, en Alemania, en 1974 y dirigido por Leonard Bernstein.

La caja trae también un completo libro que incluye numerosas fotos y textos que contextualizan la importancia de este patrimonio discográfico.

Esta caja monumental se suma a otras dos de Arrau (por los sellos Warner y Sony Classical) disponibles en el mercado, y que contienen grabaciones anteriores. Sumadas las tres se cuenta con el total de registros del pianista chileno, Premio Nacional de Arte en 1983.

EL MAESTRO Y SU DISCÍPULA

Durante su extensa carrera, Claudio Arrau tuvo un número muy acotado de discípulos. Una de ellas fue la pianista chilena Edith Fischer. “Me escuchó tocar a los 11 años, cuando él vino a visitar a su madre”, rememora, “y me dio clases y valiosos consejos”. “Luego, a los 17 me gané una beca para estudiar en Estados Unidos, y las posibilidades eran muchas, incluyendo a Rudolf Serkin, pero no dudé ni un segundo en querer estudiar con Arrau en Nueva York, un trabajo que duró dos años”, agrega.

A partir de entonces, Fischer mantuvo una relación de amistad hasta el final con el pianista. “El contacto nunca se perdió, y tuve la oportunidad de hablar por teléfono tan solo tres semanas antes de que falleciera”, cuenta con cierta emoción. “Hablamos muy largo, ahí me contaba que había estado unos meses sin tocar, pero que tenía muchísimos conciertos agendados. Estaba preocupado porque decía que no se podía estar inactivo, ya que de otro modo la música se moría. Se le notaba inquieto”.

Las versiones de Arrau sobre las sonatas de Beethoven son consideradas hasta hoy un referente en el mundo de la música. Para Edith Fischer, “Arrau fue uno de los intérpretes más serios en cuanto al estudio de las obras, el estilo y los manuscritos de los compositores, no solo de Beethoven, entonces eso le daba una autoridad”. A lo que se suma su técnica, “que le daba la posibilidad de hacer lo que quisiera en el teclado”. Fischer valora además que la caja contenga dos versiones de las sonatas, porque “para él fue una búsqueda de toda la vida. La gente puede escuchar ambos ciclos y va a notar diferencias”.

viernes, mayo 25, 2018

Ishay Shaer, pianista: “Arrau tocaba con la cabeza y el corazón”

La Tercera

El músico israelí interpreta hoy y mañana el Concierto para piano y orquesta N° 5 de Beethoven, Emperador, con la Orquesta Sinfónica de Chile.

Por Andrés Gómez Bravo

La sordera crecía progresivamente. Del mismo modo que Beethoven alcanzaba su madurez como músico, perdía el principal de sus sentidos. Cuando terminó de componer el Concierto para piano y orquesta N°5, en 1811, sus capacidades auditivas estaban severamente disminuidas. Después de un desastroso intento por estrenarlo él mismo como solista, se despidió de las presentaciones públicas y confió el estreno en Viena a su discípulo Carl Czerny.

Dedicado al archiduque Rudolf, su mentor, y compuesto mientras Viena era invadida por Napoleón, el quinto es el último de sus conciertos para piano y el más sinfónico de todos: es conocido como Emperador -título que le habría sido adosado por el editor de Beethoven- por su carácter grandioso y triunfal.

Con altas probabilidades uno de los mejores conciertos para piano y orquesta de la historia, el Emperador resonará hoy y mañana en el Teatro de la Universidad de Chile con el solista israelí Ishay Shaer y la Orquesta Sinfónica de Chile, dirigida por el conductor alemán Alexander Mickelthwate. El programa contempla además la Cantata sobre la muerte del Emperador José II, a cargo de la Camerata Vocal.

Nacido en 1983, Shaer es uno de los pianistas jóvenes más destacados de su país. En 2006 ganó el concurso internacional de Newport en el Reino Unido y en 2008 fue premiado en el concurso Beethoven en Bonn. Desde entonces se ha presentado con prestigiosas agrupaciones, como la Filarmónica de Varsovia, la Sinfónica de la BBC en Gales y la Filarmónica de Israel.

“La música de Beethoven ha sido parte de mi vida desde temprano. Al principio me atrajo más la música de Bach, especialmente la polifónica, pero con el tiempo aprendí a apreciar la arquitectura de Beethoven, el contenido emocional de su música y su mensaje humano”, dice.

En su opinión, el N° 5 “es el primer concierto en la historia en el que el solista realmente desempeña el papel de un héroe. También es conocido por las cadenzas del primer movimiento, incluso en la introducción. A diferencia de los conciertos anteriores, en el N° 5 todas están escritas en la partitura, así que no se le permite al solista cambiar ni una nota”.

Estructurado en tres movimientos (Allegro, Adagio un poco mosso y Rondó: allegro), el concierto transita desde un inicio fuerte y enérgico a una hermosa y reflexiva melodía de cuerdas y piano, para concluir con un cierre victorioso entre solista y orquesta.

Aun con su carácter sinfónico, la pieza encierra altas exigencias para el piano: “Como en gran parte de su obra -dice Ishay Shaer-, a Beethoven no le importaba mucho si la parte estaba escrita de manera natural o conveniente para el instrumento, así que uno de los desafíos es superar eso y encontrar una manera en que se sienta natural. Además, el rango dinámico y emocional exigido por esta obra es amplio, y las transiciones entre la dulzura y la determinación son a menudo agudas, lo que exige una implicación emocional total”.

Uno de los grandes intérpretes de Beethoven fue el chileno Claudio Arrau, de quien Shaer se declara abierto admirador: “Arrau es uno de mis pianistas favoritos de todos los tiempos. Siempre tocaba con la cabeza y el corazón. Sus dedos eran casi irrelevantes”.

domingo, diciembre 17, 2017

Se anuncia la publicación de las Grabaciones Completas de Claudio Arrau en el sello Philips


La edición consistiría en un Box con 80 CDs.

Por Víctor Tapia

La página de Facebook dedicada a Claudio Arrau anunció el día de ayer que el sello Universal, dueño del catálogo del sello Philips, editará en Marzo de 2018 las grabaciones completas realizadas por el pianista chileno Claudio Arrau para ese casa discográfica desde la década de 1960 en adelante.

Según lo que indica la publicación, la edición consistiría en 80 CDs y el detalle sería el siguiente:

CD 1-11 Beethoven: Sonatas para piano n.º 1-32; Eroica Variations op. 35; Variaciones op. 34 y WoO. 80; Rondo op. 51 n. ° 2 (grabaciones analógicas)

CD 12-14 Beethoven: Conciertos de Piano Nos. 1-5; Triple Concerto op. 56 (Henryk Szeryng, Janos Starker, Concertgebouw Orchestra, Bernard Haitink)

CD 15 y 16 Beethoven: Sonatas para violín No. 1, 2, 4, 5, 7, 8

CD 17-25 Beethoven: Sonatas de Piano Nos. 1-13, 15-28, 30-32; Andante favori WoO. 57; Variaciones WoO. 80 (grabaciones digitales)

CD 26 Beethoven: Variaciones Diabelli op. 120

CD 27-29 Beethoven: Concierto de Piano Nos. 1-5 (Staatskapelle Dresden, Colin Davis)

CD 30-36 Mozart: Piano Sonatas No. 1-16, 18; Rondos KV 485 y 511; Adagio KV 540; Fantasías KV 397 y 478

CD 37-41 Schubert: sonatas para piano, D. 664, 894, 958-960; Imprompt. D. 496, 899, 935; Momentos musicaux D. 780

CD 42-49 Chopin: Conciertos para piano n.º 1 y 2 (London Philharmonic Orchestra, Eliahu Inbal); Preludios n.º 1-24; Baladas No. 1-4; Barcarolle op. 60; Fantaisie op. 49; Scherzi No. 1-4; Polonaise op. 61; Nocturnes No. 1-21; Vals Nos. 1-19: Variaciones Don Giovanni; Fantasía sobre canciones polacas; Krakowiak

CD 50-56 Schumann: Concierto para piano op. 54 (Boston Symphony Orchestra, Colin Davis); Abegg Variations op. 1; Op. 2 de Papillon; Fantasy op. 17; Piezas nocturnas op. 23; Carnaval op 9; Sonatas para piano n.º 1 y 2; Piezas de fantasía op. 12 y 111; Symphonic Études op. 13; Arabesque op. 18; Escenas para niños op. 15; Kreisleriana op. 16; Escenas del bosque op. 80; Davidbundler baila op. 6; Pieza de flor op. 19; Humoresque op. 20; Novellas op. 21; Faschingsschwank de Viena op. 26; 3 romances op. 28

CD 57-62 Liszt: Conciertos para piano n.º 1 y 2 (London Symphony Orchestra, Colin Davis); Piano Sonata B-Minor; 5 Etudes de Concert; 6 canciones polacas de Chopin; Love Dream A-major major; Mephisto Waltz No. 1; Etudes d'execution transcendante; Paráfrasis sobre temas de las óperas de Verdi; Annees de pelerinage (Suiza e Italia / extractos); Ballade No. 2; Benediction de Dieu dans la soledad; funerailles; Valse oubliee n. ° 1

CD 63-66 Brahms: Conciertos para piano n.º 1 y 2 (Concertgebouw Orchestra, Bernard Haitink); Baladas op. 10; Variaciones Handel op. 24; Variaciones Paganini op. 35; Sonatas para piano n.º 2 y 3; Scherzo op. 4

CD 67 Tchaikovsky: Concierto para piano n.º 1; Grieg: Concierto para piano op. 16 (Boston Symphony Orchestra, Colin Davis)

CD 68 Grieg: Concierto para piano op. 16; Schumann: Concierto para piano op. 54 (Concertgebouw Orchestra, Christoph von Dohnanyi)

CD 69-71 Debussy: Preludios números 1 y 2; Imágenes Número 2; Suite bergamasque

CD 72-73 Bach: Partitas BWV 825-827, 829

CD 74 Beethoven: Piano Sonata No. 23; Liszt: Ballade No. 2; Chopin: Scherzo No. 1

CD 75 Beethoven: Variaciones Diabelli op. 34; Eroica Variations op. 35

CD 76 Beethoven: Sonatas para piano n.º 8 y 29

CD 77 Beethoven: Sonatas para piano n.º 14, 23, 26

CD 78 Chopin: Scherzi No. 1-4; Baladas No. 1-4

CD 79 Chopin: Impromptus; Barcarolle op. 60; Balakireff: Islamey; Claudio Arrau en una entrevista

CD 80 Beethoven: Concierto para piano n.º 4; Obertura de Leonore n. ° 3 (Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara, Leonard Bernstein)


Cabe precisar que desde la década de 1960 hasta sus últimas producciones el maestro chileno tuvo contrato vigente con el sello Philips, logrando en ese lapso de tiempo ciertos hitos dentro de la industria musical, por ejemplo al ser uno de los primeros músicos que publicó producciones en CD a inicios de la década de 1980, formato que había sido desarrollado por la Philips.

En ese período de tiempo también se realizaron las grabaciones de los conciertos realizados por Arrau en Chile, en Mayo de 1984, que sería la última visita del músico a su país. Estos registros fueron hechos con equipos del sello Philips, pero publicados en una edición independiente que ha permanecido descatalogada por décadas y que según el detalle indicado mas arriba, no se incorporan en la publicación de las Grabaciones Completas realizadas por la Philips.


jueves, diciembre 07, 2017

Claudio Arrau aparece como votante en el padrón electoral

El Mercurio

El destacado pianista, fallecido en 1991,  se registra habilitado para sufragar en la elección presidencial. 

Por RIENZI FRANCO

Catalogado como uno de los mejores pianistas del mundo, Claudio Arrau falleció en junio de 1991 en Austria. Sin embargo, al revisar los datos del Servicio Electoral (Servel), su nombre sigue apareciendo como votante habilitado para sufragar en la próxima elección presidencial del 17 de diciembre.

Considerado un maestro en la interpretación de piezas del barroco y música del siglo XX, según lo reseñan distintas biografías, su afamada trayectoria lo llevó a residir fuera de Chile. Su muerte ocurrió en Mürzzuschlag, Austria.

Su fallecimiento en Europa central habría incidido en que no exista un certificado de su defunción en Chile, por lo que legalmente no puede ser sacado del registro, explican en el Servel. "El Registro Civil no tenía inscrita su defunción, probablemente porque falleció en el extranjero y no fue inscrita en Chile. Nunca nos ha enviado el certificado de defunción, por lo que no podemos excluirlo del Registro Electoral y por ello aparece en el padrón", comentó el presidente del Consejo Directivo del Servel, Patricio Santamaría.

Dos auditorías dieron cuenta de casos de personas con más de 130 años votando. Ante ello, el Servel decidió "excluir del padrón solo a quienes aunque tuvieran más de 100 años, recibiéramos el certificado de defunción del Registro Civil".

Esa definición se justificó por el caso de Celino Villanueva, votante de 121 años que sufragó en los pasados comicios. De haber decidido depurar el padrón sin certificados de defunción, el habitante más longevo del país se habría visto afectado en sus derechos, afirmó Santamaría, quien recordó que hay proyecto en el Congreso sobre la materia sin avance en su tramitación.

miércoles, noviembre 09, 2016

770 partituras de Claudio Arrau ya están disponibles para descarga

La Discusión

Seis mil partituras de Claudio Arrau están siendo restauradas en el Centro de Documentación Patrimonial de la Universidad de Talca, repartición que está a cargo de Eduardo Bravo.

El profesional, junto a parte de su equipo de trabajo, participó este jueves del simposio dedicado al maestro en el marco de las actividades conmemorativas por los 25 años desde su fallecimiento en Austria y que se está realizando en el Teatro Municipal.

La invitación fue extendida por el Museo Claudio Arrau, en donde estaban las partituras desde que fueran donadas a la ciudad por los hijos del pianista, Carmen y Cristopher, tras la muerte de Arrau; y por la Unidad de Patrimonio respaldada por la Dirección de Cultura del municipio.

Ahí Bravo explicó que el proyecto, que ya lleva más de un año de ejecución desde que se trasladaron las partituras hasta la Región del Maule, comenzará ahora la etapa de difusión con la puesta en marcha de un sitio web que reúne las partituras digitalizadas para el servicio de la comunidad.

“El objetivo del proyecto es poner en línea la totalidad de las partituras de Arrau, pero esto será más lento y nos quedan aún años de trabajo en este sentido. Estamos ahora en una etapa inicial con la puesta en línea de 770 páginas de partituras que ya están digitalizadas y que son casi todas de Franz Liszt. Esto significa explorar el legado educativo que tienen las partituras, las anotaciones de su puño y letra y que van a continuar en el espacio digital para ser consultadas por estudiantes o investigadores”, dijo Eduardo.

“La idea es poner al servicio de la comunidad hitos culturales del valle central de Chile como esto que estamos no solo restaurando y digitalizando, sino también estudiando. Es uno de los grandes valores de la investigación que estamos desarrollando en el centro”, precisó.

Satisfacción 
Pamela Conejeros, representante de la Unidad de Patrimonio, explicó que “en la actividad mostramos los resultados obtenidos hasta el momento, además de la página web, en donde ya están las partituras que podrán no solo ser revisadas, sino también descargadas. El trabajo se viene desarrollando desde hace un año y aún queda mucho por recorrer, pero estamos muy satisfechos por cómo se han dado las cosas”.

“En una primera etapa se trabajó sobre mil páginas. Cada partitura tiene de dos a tres páginas, entonces el trabajo es lento. La primera etapa se hizo con recursos municipales y luego con un proyecto FNDR. La idea es que podamos seguir adelante buscando nuevos recursos”, comentó.

“Estamos satisfechos con el trabajo desde el punto de vista técnico que ha hecho la Universidad de Talca. Ahora el desafío es tratar de poner este trabajo a disposición de la mayor cantidad de gente posible. Queremos que los investigadores puedan acceder a la información. Pero también queremos que esté a disposición de los nuevos talentos de la música”, añadió Pamela.

Las partituras ya digitalizadas pueden ser revisadas en el sitio www.portaldelpatrimonio.cl. Por estos días, se habilitarán links directos desde los sitios web del Museo Claudio Arrau, la Municipalidad de Chillán y desde la Unidad de Patrimonio.

Las partituras están clasificadas y cuentan con una reseña hecha por José Miguel Ramos, del Departamento de Música de la casa de estudios.


Al material se puede acceder desde Aquí.



lunes, agosto 15, 2016

Las abundantes vidas que están por escribirse en Chile

El Mercurio

El diagnóstico es unánime: la escasez de biografías en Chile es endémica. Historiadores, editores, escritores y críticos plantean cuáles son los personajes urgentes por narrar. De Antonio Varas a Roberto Matta, pasando por Claudio Arrau, Juan Yarur y Carlos Ibáñez del Campo.  

ROBERTO CAREAGA 

A estas alturas, pareciera que ya no queda nada por saber de Bernardo O'Higgins. Figura central de la independencia chilena, su gesta es material de enseñanza escolar desde los primeros años y su vida ha sido tema de películas, series de televisión e innumerables libros. Sin embargo, hay quienes creen que aún falta por decirse. "Yo diría que no hay una gran biografía de O'Higgins", dice el historiador Cristián Gazmuri, mientras su colega Fernando Silva añade que todas las que existen, al igual que las dedicadas a José Miguel Carrera o Diego Portales, son "antiguas y, lo que es peor, sesgadas". Puede que el asunto exceda al personaje y que el problema esté en el género: en la endémica escasez de biografías en Chile.

"Es una tierra baldía", dice Matías Rivas, director de Ediciones UDP, sello que tiene una línea dedicada al tema, Vidas Ajenas. "Si empiezas a ver lo que hay, es muy poco. Casi todo falta. Es un mundo por construir. No tenemos biografías de Claudio Arrau, Roberto Matta, José Donoso, Roberto Bolaño, Raúl Ruiz. Y si hay pocas de hombres, menos hay de mujeres, como de María Luisa Bombal o de María Carolina Geel", añade Rivas.

"Todavía queda mucho por hacer en el área biográfica", suma la historiadora Patricia Arancibia Clavel, quien ha incursionado en el género con libros sobre Eduardo Frei Montalva y Jorge Alessandri, entre otros. "En el ámbito político y solo pensando en el siglo XX, sin duda falta una buena biografía de Carlos Ibáñez del Campo, de Salvador Allende y el general Pinochet, aunque hay un buen avance con la que escribió Gonzalo Vial. Tampoco existen de los presidentes radicales que marcaron toda una época, en especial de Pedro Aguirre Cerda", añade.

Personajes que podrían ser materias de libros hay muchos, y desde el ámbito histórico surgen varios del siglo XIX. Para la historiadora Ana María Stuven, hacen falta biografías de políticos como Antonio Varas, Manuel Antonio Matta, Isidoro Errázuriz, Carlos Walker Martínez, Federico Errázuriz y el sacerdote José Ignacio Víctor Eyzaguirre. "Son personajes republicanos complejos. Les tocó vivir el paso del autoritarismo al liberalismo, de una sociedad muy clerical a una más anticlerical. Todo eso fue vivido por esos personajes de forma muy interesante. Por ejemplo, Antonio Varas fue rector del Instituto Nacional a los 25 años, después fue ministro de los gobiernos de Bulnes y Montt, candidato a la presidencia, ministro durante la Guerra del Pacífico", dice Stuven.

De los políticos del siglo XIX, Gazmuri sopesa a la baja los libros sobre Manuel Rodríguez -"ha sido tan tergiversado, es un mito"- o el mismo Varas, y fija su mirada en José Joaquín Pérez: "Fue el último de los presidentes de los decenios, pero significó un cambio. Hizo el tránsito entre los presidentes autoritarios, portalianos, hasta los liberales", dice.

Avanzando en el tiempo, Fernando Silva sostiene que el controvertido Presidente José Manuel Balmaceda merece una mejor revisión de su vida. "Ha sido objeto de varias biografías, que se copian unas a otras. Las fuentes que existen sobre este último son abundantísimas, pero hay que trabajar en los archivos, lo que hoy parece no estar de moda", dice. Y añade con un gusto amargo: "El panorama del siglo XX es igualmente deplorable, pues la biografía se convirtió, por desgracia, en arma política, ya para alabar, ya para deprimir".

Escritores, artistas

Antes de los 25 años, Roberto Matta dejó Chile. Se instaló en Europa en los 30 para desplegarse como un pintor del mundo abriéndose paso en las vanguardias. Paralelamente, Claudio Arrau hacía su periplo conquistando el mundo como pianista. Cumbres de las artes chilenas, la vida pública de ambos está documentada, pero en sus ámbitos privados aún quedan muchas sombras por explorar. Sus nombres se repiten insistentemente entre los posibles biografiados. "Deben existir muchos libros sobre Matta, pero sería interesante una biografía que tome su labor como pintor, pero también como hombre. Yo esa no la conozco. Es uno de los grandes chilenos que marcan el siglo XX", dice Gazmuri. Mientras, Óscar Contardo, autor de la biografía de Luis Oyarzún ("Un paseo con los dioses"), señala: "Entre las biografías que me gustaría leer y que no se han escrito como yo quisiera, falta la de Arrau, pero que sea de verdad, real y no maquillada".

Contardo suma a su lista de deseos una de la escultora Laura Rodig, secretaria de Gabriela Mistral y autora de la mayoría de sus retratos. El nombre de Mistral también se repite entre las figuras no contadas del todo, al igual que Violeta Parra. La crítica literaria Lorena Amaro, especializada en biografías y memorias, suma a otra mujer: la escritora Marta Brunet. "Por su origen familiar, los múltiples trabajos que desempeñó cuando tuvo que hacer frente a problemas económicos familiares (fue periodista y quiromántica), su decisión de ser soltera, el que no tuviera hijos, su relación con personajes de ese tiempo, como Alone o la Mistral. Sería importante despercudir a Brunet de una imagen un poco sosa que se tiene de ella", dice.

Amaro añade a Manuel Rojas, "uno de nuestros escritores más aventureros", y Alfonso Alcalde: "Merecería todo lo que pudiera escribirse sobre él hoy, para mí es uno de nuestros autores más desconocidos y mágicos", dice. A este último también lo menciona Leonardo Sanhueza, autor de un perfil de Pedro Balmaceda ("El hijo del presidente"), y suma otro puñado de autores de vidas enigmáticas o azarosas: Pablo de Rokha, Braulio Arenas, Teófilo Cid, Carlos de Rokha, Bombal, Enrique Campos Menéndez, Juan Luis Martínez, Augusto d'Halmar. Mientras que Rivas plantea que aunque se acaban de publicar Diarios tempranos , de José Donoso, y su hija Pilar adelantó camino con Correr el tupido velo , también es "necesaria una exploración general de su vida". O de Bolaño. "Se la merece", asegura Agustín Squella.

Si pudiera, Squella leería encantado "una biografía en conjunto sobre los filósofos Roberto Torretti y Carla Cordua, marido y mujer, ambos vivos, y que recibieron conjuntamente, en 2011, el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales". Mientras que Gazmuri agrega a otro intelectual a la lista: "Una buena biografía de Mario Góngora, completa, sería interesante. Porque Patricia Arancibia escribió una basada en sus diarios y tocaba más que nada su juventud. Pero sería un gran aporte una biografía intelectual que tome su obra y la analice a fondo".

Políticos y los otros

De Santiago a París y luego a Nueva York. Escenógrafo y diseñador de vestuario primero, luego fotógrafo, Raimundo Larraín cruzó la segunda mitad del siglo XX codeándose con el jet set internacional. "Fue una figura social imprescindible, mano derecha del marqués George de Cuevas (el excéntrico director de ballet)", dice Contardo, mencionando un nombre menos obvio para una biografía pero igual de interesante que los personajes más famosos. También añade a la recién fallecida Mariana Callejas, la enigmática escritora y agente de la Dina, y a Darío Sainte Marie, empresario, político y periodista, creador del diario Clarín.

De esos personajes fuera del alcance de los grandes focos, Leonardo Sanhueza añade a dos de los que a estas alturas solo los rodean leyendas: Emile Dubois, el asesino en serie que aterrorizó a Valparaíso a inicios del siglo XX, y el implacable Hernán Trizano, que en 1896 se hizo cargo de una brigada paramilitar para enfrentar a grupos mapuches.

Contardo suma como posible material de un libro a Juan Yarur Lolas: "Nacido en Palestina y fundador de un imperio industrial en Chile, un país minero y agrícola", dice. En ese terreno, Arancibia Clavel cree que hay mucho por trabajar: "Hay un mundo por hacer en el área empresarial, de personajes y familias que han aportado con su trabajo y esfuerzo al desarrollo económico nacional. Pienso en Andrónico Luksic padre, en los Said, los Matte, los Yarur, los Ibáñez, los Angelini, los Von Appen, la mayoría de ellos hijos de inmigrantes que llegaron a Chile con escasos recursos", dice. Y a ello, Leonardo Sanhueza propone una biografía familiar: los Piñera. En el ámbito de la política actual, Gazmuri cree que las memorias que dejó Patricio Aylwin son un buen comienzo para una biografía. "En algún momento va a tener que escribirse una de Ricardo Lagos, pero estando vivo es más difícil. Hay que esperar", dice Gazmuri. En tanto, Rivas y Contardo proponen una figura de la segunda línea de fuego: Enrique Correa, ex ministro y hoy uno de los principales lobistas y asesores comunicacionales de la política. "Sería sumamente interesante que existiera ese tipo de biografías que dialogan con la actualidad. Faltan buenos libros, canónicos, sobre Miguel Enríquez o Manuel Contreras, pero tampoco hay una línea de libros sobre personajes populares: la vida de Julio Martínez está llena de mitos", dice Rivas.

Pero la endémica escasez de biografías puede resarcirse. Lorena Amaro teme que sea difícil, por ejemplo, rastrear en la vida de Brunet, pues murió en 1967 y queda poca gente que la conoció. Sin embargo, ella misma cuenta que se han hallado nuevos documentos que iluminan zonas sombrías de su vida. No es fácil, dice Matías Rivas: "Un buen biógrafo necesita financiamiento y tiempo y en Chile no hay instituciones que lo provean ", dice. Algo de optimismo tiene el historiador Fernando Silva: "Felizmente en el último tiempo se han publicado trabajos sobre Andrés Bello, Ignacio Domeyko, José Tomás Urmeneta, Carlos Lambert, etc., que servirán al menos para poner de relieve la importancia que tiene la biografía para comprender mejor nuestro pasado", dice.


jueves, junio 16, 2011

Rescatan histórica visita de Claudio Arrau a Chile

 
Los DVD se pueden adquirir desde este fin de semana en Todo Clásico en el Pueblo del Inglés, a un precio aproximado de $22.000 cada uno.

El Mercurio

Mientras en nuestro país los 20 años de su muerte pasaron casi inadvertidos, el prestigioso sello alemán EuroArts lanzó los DVD con sus conciertos en el Teatro Municipal y la Catedral.

Maureen Lennon Zaninovic

"Anoche se vivió en la Catedral el pasaje más emocionante y significativo de la historia chilena", publicó efusivamente "El Mercurio" el 19 de mayo de 1984. Más de seis mil estudiantes vibraron con la memorable actuación del pianista Claudio Arrau junto a la Orquesta Sinfónica.

Fue tal el fervor de la joven audiencia que -como consignó el diario- el músico debió volver varias veces al escenario y terminaron despidiéndolo con gritos de "se pasó, se pasó".
El legendario artista "hipnotizó" a la audiencia con los conciertos N° 4 y N° 5 ("El Emperador"), de Beethoven. Aziz Allel, violinista de la Sinfónica, rememora ese episodio: "Fue muy emocionante por el repertorio y por la experiencia de actuar junto a este genio. Además nos dirigió Víctor Tevah, una de las batutas más recordadas que ha tenido nuestra orquesta".

Al cumplirse, el 9 de junio, 20 años del fallecimiento de Arrau, el prestigioso sello alemán EuroArts lanzó dos DVD que recogen estas históricas actuaciones en nuestro país. Uno de ellos incluye un documental con su visita a Chile y el concierto N° 5 que ofreció en la Catedral. El segundo registra una selección de sus recitales en el Teatro Municipal: la Sonata N° 3 y el Concierto N° 1 de Brahms (con la Orquesta Filarmónica dirigida por Juan Pablo Izquierdo). Todo este material fue registrado por el productor estadounidense Peter Rosen.

Juan Pablo Izquierdo aplaude la llegada de estos DVD, "porque son testimonio de uno de los momentos más gloriosos de la Filarmónica, con un sonido espléndido. En los 80 tuvimos tal éxito de público que ofrecíamos tres abonos y estuvimos a punto de abrir un cuarto. Ese era el contexto que se vivía en Chile cuando vino Arrau, quien además fue un intérprete extraordinario y de gran bondad".

El crítico Mario Córdova también celebra este rescate: "Estas filmaciones dan cuenta de capítulos fundamentales de la historia de la música chilena, pero no deja de ser triste que un sello alemán se preocupe de recordar a nuestro pianista. En nuestro país, los 20 años de su fallecimiento pasaron prácticamente desapercibidos".

Eduardo Peña, director del Museo Claudio Arrau de Chillán, cuenta que el 9 de junio contaron con la presencia de la nieta del intérprete Laura Reitsema, también se celebró una misa y la Orquesta Sinfónica del museo abordó el Réquiem de Mozart. "Sabemos que a nivel nacional esta fecha quedó un poco en el olvido, pero para nosotros la figura de Arrau sigue siendo muy relevante", puntualiza Peña.

Mas información Aquí.

domingo, enero 09, 2011

El mito y el abandono habitan las casas natales de los artistas chilenos

El Mercurio

La noticia de la demolición de la residencia de infancia de Ringo Starr, baterista de The Beatles, recorrió el mundo. El hecho movilizó a fanáticos e incluso al ministro de Vivienda inglés. ¿Qué pasa en Chile con los lugares donde crecieron nuestros artistas? La mayoría pasa al olvido y algunas de las que se conservan aún no se reponen de los efectos del terremoto de 2010.

VIRGINIA CORREA, KARINA MONDACA Y DIEGO RAMMSY

Bélgica Castro
La actriz nacional Bélgica Castro (89) vive en un departamento con vista al cerro Santa Lucía, junto a su marido Alejandro Sieveking, entre las calles Agustinas y Moneda, en pleno centro de Santiago. Aunque no nació ahí, reside en el lugar desde que llegó a la capital para nacer como actriz en 1971. Su departamento no sólo ha servido como escenario de historias familiares, sino también para el de la película "Gatos Viejos", de Sebastián Silva. El lugar fue elegido por el mismo director, años antes cuando trabajaron en "La vida me mata" (2007). "Cuando llegó Sebastián a hablar con nosotros, inmediatamente se le ocurrió hacer una película en este ambiente que es muy especial. Tenemos muchos cuadros, estamos en el octavo piso y frente al cerro, y eso es una gran cosa", cuenta la actriz.
Bélgica considera que haber tenido que vivir, dormir y grabar en su casa fue una "experiencia estresante y terrible". "Se grabó en tres semanas y habían 16 personas metidas en el departamento, hasta nuestros gatos salieron en la película, ¡se ven fantásticos!", ríe Bélgica.

Lucho Gatica
La casa histórica de Lucho Gatica es la antigua vivienda ubicada en la calle Bueras 670, en su natal Rancagua. La compró el mismo cantante el año 1955 por la suma de US$ 1.500. "Es una casa normal, incluso nunca pensé que iba resistir tantos años", cuenta Gatica, que admite que aunque pasó casi toda su vida en Santiago -y actualmente vive en Ciudad de México-, siempre vuelve a Rancagua a visitar la misma casa, donde lo espera su hermana Yolanda, quien habita el lugar hoy.
Es una vivienda de tres dormitorios, con sótano, donde más que objetos existen recuerdos para el cantante, además del arpa que tocaba su madre. "Fue ahí donde me decidí, una vez terminada mi carrera de técnico dental, a dedicarme a la música", dice el bolerista por excelencia.

Los Prisioneros
A comienzos de los ochenta los integrantes de la banda aún se encontraban realizando sus estudios en el entonces Liceo 6 de San Miguel (actual Liceo Andrés Bello), por lo que sus primeros ensayos tuvieron lugar en la casa de la madre de Jorge González, Ida Ríos. Ubicados en Novena Avenida en la misma comuna, Los Prisioneros dieron vida a sus primeros temas, grabando demos como "Sexo" o "El baile de los que sobran". Actualmente, la madre del líder del grupo sigue viviendo en la casa de San Miguel junto a Marco, uno de los dos hermanos de González.
Beaucheff 1435 es otra dirección emblemática dentro de la historia de Los Prisioneros. La casa ubicada en el sector Parque O'Higgins sirvió como escenario para la grabación del video de la canción "Sexo", que se estrenó en mayo de 1988. Dos años antes, Jorge González ya se había ido a vivir ahí junto a su mujer, Jacqueline Fressard. La casa fue vendida el año pasado.

Violeta Parra
La casa natal de Violeta Parra no está en buenas condiciones: de hecho, el terremoto la terminó de arruinar. Pero la Municipalidad de San Carlos ya tiene asignados tres fondos para repararla. "Una vez restaurada, la idea es tener un museo con fotos, escrituras, y que le demos el caché correspondiente", cuenta el alcalde de San Carlos, Hugo Naim. Sin embargo Isabel Parra, hija de la viola chilensis , dice no tener relación alguna con la casa: "No sabemos, no hay certeza, yo ni siquiera la conozco".
"El único testimonio de aquella época son las décimas", agrega Isabel. La alcaldía cuenta que aunque los fondos están aprobados, los trabajos no han comenzado aún.

Claudio Arrau
El pianista nació en 1903 en el sitio donde hoy se erige el Museo Interactivo "Claudio Arrau León", construido en 1995 sobre los vestigios de lo que fue el hogar de infancia del artista chillanejo, hoy calle Claudio Arrau, número 558. La casa es una recreación de lo que fue su residencia, con un contenido histórico invaluable donado por sus hijos: su biblioteca personal con más de seis mil textos -incluida una copia en facsímil de El Quijote original-, todas sus partituras personales con anotaciones de su puño y letra, y su clavecín mudo desmontable, donde practicaba. Fundamental, considerando que estudiaba 14 horas diarias.
El museo funciona de martes a domingo y la entrada es liberada.

domingo, julio 11, 2010

Claudio Arrau

Poniéndonos al día con los podcast de música Chilena:
En la música chilena hay compositores, interpretes (media novedad dirá alguno de ustedes); y entre los grandes interpretes chilenos se encuentra Claudio Arrau. Ligado toda su vida a la música de concierto, vivió casi toda su existencia fuera del país, otorgando al mundo interpretaciones de calidad, registrando, enseñando.
Tal vez por ser Claudio Arrau un interprete de música docta no es muy reconocido dentro del desarrollo de la música chilena, pero solo basta con sentarse a escuchar sus interpretaciones, para preciar la calidad de la música que entregaba.
En esta sesión nos centraremos en una selección de sus ultimas sesiones del año 1991, grabando a Bach, compositor que no tomaba desde la década de los 40, y escuchando la segunda parte del concierto que brindó en la Catedral de Santiago de Chile el 18 de mayo de 1984.

Para saber mas de don Claudio:
http://es.wikipedia.org/wiki/Claudio_Arrau

Sobre la discografia de Don Claudio, y mas detalles:
http://arrauhouse.org/content/homepage.htm

Sobre su visita a Chile el año 1984:


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