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miércoles, septiembre 16, 2020

Luis Jara homenajeará a Lucho Gatica en su próximo disco de boleros

 El Mercurio


JOSÉ VÁSQUEZ

Cierra los ojos y el viaje es a través del tiempo, plantea Luis Jara, entusiasmado con su nuevo proyecto. El cantante y animador dice que la idea de un disco de boleros le venía dando vueltas en la cabeza desde hacía varios años y que fue ahora, en medio de la pandemia cuando barajaba opciones de la viabilidad de qué podía hacer en las circunstancias actuales para celebrar sus 35 años de carrera, que al fin puso en marcha el desafío adaptando un repertorio popular al sonido sinfónico de su próximo álbum junto a la Orquesta Filarmónica.


“En el camino invité a participar a la Huambaly y de repente me sentí como si estuviera grabando en estos grandes estudios de la radio Minería con la orquesta completa. Me transporté a los años 50, atravesando el túnel del tiempo y luego fue como si todo se hubiera detenido”, describe la voz de “Mañana” sobre lo que ha sido este trabajo en el que también figura el destacado arreglador Toly Ramírez.


Jara cuenta que ya hizo la lista de canciones que estarán en el disco, una selección que, plantea, priorizó un repertorio “no tan explorado” para “no caer en los lugares comunes”, y donde ya decidió cuál sería el tema que abrirá la grabación: “Espérame en el cielo”, popularizada en la voz de Lucho Gatica, que registrará después de Fiestas Patrias.


“Sentía que era el eslabón que me faltaba, una canción en particular que me había rondado por mucho tiempo”, señala el cantante que había sido invitado por Humberto Gatica a interpretarla en la Quinta Vergara, para el homenaje que el Festival de Viña le hizo al fallecido “Rey del Bolero” en 2019, pero que entonces declinó participar coincidiendo con el tiempo que estuvo retirado de la vida pública.


“Es un bolero entrañable al que quise invitar a grabar conmigo al pianista argentino Raúl Di Blasio, con quien no hablaba desde 1996, y aceptó de inmediato”, cuenta Jara sobre un trabajo para el que no se pone plazos. “Hoy hay demasiadas variables para poner una fecha en un escenario de pandemia, cuarentenas, plebiscito y posibles rebrotes, así es que se terminará cuando se tenga que terminar”, señala y adelanta que temas como “Toda una vida” (Osvaldo Farrés), “Abrázame así” (Mario Clavel) y “Que me quemen tus ojos” (Ramón Aguilera) serán parte del álbum.


“Ahora lo que me corresponde es entrar al estudio, prender un incienso y soltar estas cuerdas vocales que he construido durante estos 35 años para dejar un registro trascendente, que si no es el mejor, por lo menos entregue lo mejor de mí”, dice Jara.


Este viernes 18 de septiembre, a las 21:00 horas, el intérprete dará un concierto virtual, donde repasará algunos de los éxitos de su carrera junto a un repertorio con clásicos de la música popular local, incluidas algunas cuecas. Las entradas están disponibles en Daleticket.

jueves, agosto 22, 2019

Las multifacetas de Pablo Garrido


sábado, marzo 23, 2019

Lucho Gatica y Ray Conniff tendrán homenajes en la cartelera local

RAIMUNDO FLORES S.
Espectáculos
El Mercurio

Ambos músicos serán objeto de shows tributo en el Teatro Nescafé de las Artes.



La muerte de Lucho Gatica en noviembre pasado ha dado pie a diversos reconocimientos. Si hace algunas semanas la obertura del Festival de Viña estuvo dedicada al "Rey del bolero", ahora llega a Santiago un concierto que también busca homenajear la figura del rancagüino.

Mañana el conjunto La Flor del Recuerdo hará un concierto en el Teatro Nescafé de las Artes, que repasará la obra de Gatica, además de hacer otro recorrido por otros clásicos del bolero. "Es un show que consta de dos partes. Se van a tocar boleros muy conocidos y también habrá un paso por boleros chilenos que han marcado el género", adelanta Cristóbal González, integrante de la banda nacional, que este año cumple siete años de existencia.

Sobre la influencia de Gatica, explica que "para nosotros es trascendental tener una figura como él como referencia. Lo que marcó como músico, su forma de interpretar. Es muy importante resaltar lo grande que fue Lucho Gatica con un merecido homenaje muy al alero de la sonoridad de la época y con el respeto que se merece".

El mismo recinto será sede, la próxima semana -el 31 de marzo-, de un homenaje a otra figura que dejó huella en Chile: el director de orquesta Ray Conniff, quien falleció en 2002. El show incluirá un coro y orquesta de 25 músicos, con la participación especial de Valentín Trujillo y la dirección de Héctor "Parquímetro" Briceño.

La idea original fue de Briceño, quien en 1981, cuando tocaba en la orquesta de Horacio Saavedra conoció a Conniff y se unió a su conjunto en la presentación que el estadounidense hizo ese año en el Festival de Viña del Mar. "Era un hombre muy detallista. Quería la perfección e incluso manejaba la mesa de audio", recuerda Briceño, quien desde ese entonces se propuso realizar algún día este homenaje.

El show repasará sus obras más reconocidas en Chile. "Dejó un legado tremendo tocando música latina. La gente podrá escuchar nuevamente la música que la marcó en esos tiempos", dice "Parquímetro", quien agrega que este show será especialmente para la gente de la tercera edad "que en este país está abandonada musicalmente".

domingo, enero 06, 2019

El Festival de Viña 2019 abrirá los fuegos con emotivo homenaje a Lucho Gatica

El Mercurio

Su sobrino Humberto Gatica producirá la obertura que recorrerá los principales éxitos del denominado "Rey del bolero" y en la que participarán artistas como Camila Gallardo, Beto Cuevas y Américo. 

Patricia Cerda F.
El Festival de Viña quiere comenzar celebrando su edición número 60 con un homenaje a la música latina a través de uno de sus grandes exponentes. El cantante chileno Lucho Gatica, el denominado "Rey del bolero" y quien falleció en noviembre pasado, será el protagonista de la obertura que dará inicio a la versión 2019 del certamen y que está siendo preparada por el sobrino del intérprete y prestigiado productor, Humberto Gatica.

La producción del evento viñamarino, esta vez en manos de Canal 13 y TVN, quiso reforzar la condición de festival latino y así nació la idea de rendir tributo el 24 de febrero, día de inicio del evento, a Lucho Gatica. "Lo que queremos es poder elogiar el legado que Lucho Gatica dejó como uno de los grandes intérpretes de la música melódica. Pienso que por razones que son entendibles, hay generaciones que no tienen ni idea de la magnitud del talento y de la repercusión que él tuvo a nivel internacional", dice Humberto Gatica, quien también será jurado en la próxima edición.

Hace dos semanas, José Antonio Edwards, productor ejecutivo del evento, viajó a EE.UU. para coordinar con Gatica el tributo. Serán 10 minutos de obertura los que darán la partida al Festival y que contará con todo el apoyo técnico y el despliegue de pantallas de la Quinta Vergara. "La idea es que comience en una nota más o menos triste por el hecho de la partida de Lucho Gatica, pero luego hay que celebrar. El montaje termina de una forma gloriosa, porque él tuvo una vida extraordinaria, fue un tipo querido, respetado, carismático, y hay que celebrar todo lo que nos dejó".

En total, serán siete los artistas que participarán en el cuadro inicial; entre ellos, los chilenos Camila Gallardo, Beto Cuevas y Américo. Todavía falta confirmar los nombres internacionales, posiblemente entre algunas de las figuras que participarán como jurado del evento. "Estoy trabajando con temas como 'Historia de un amor', 'Bésame mucho', 'El reloj' y otros que son parte de la vida artística de Lucho. Todos los intérpretes aún no están definidos, pero tiene que ser gente que no solo cante, sino que sepa interpretar con sentimiento el bolero", resume el productor musical.

¿Será un homenaje al estilo del que se vio en la Teletón? "Son cosas que no tienen nada que ver. Fue bonito lo de Teletón, pero para graficarlo eso fue como una barca y esto será como el Titanic. Ese es el desafío que me he impuesto, porque creo que con este homenaje, el nombre de Lucho Gatica quedará consagrado y respetado como uno de los grandes artistas de la música romántica", afirma el productor.

El tributo a Gatica servirá también para reivindicar su nombre en la Quinta Vergara. En 2002, el Festival de Viña le rindió un fallido homenaje a él y a Antonio Prieto, quienes alcanzaron a estar apenas 15 minutos en el escenario y fueron criticados por cantar con playback . "Eso no fue un real homenaje, sino que matar dos pájaros de un tiro. Ahora sí dejaremos el nombre de Lucho Gatica en alto, como tiene que ser", sentencia Humberto Gatica.

"Lo que queremos es poder elogiar el legado que Lucho Gatica dejó como uno de los grandes intérpretes de la música melódica".
Humberto Gatica

jueves, diciembre 20, 2018

Humberto Gatica: “Hay gente que aún no dimensiona a Lucho Gatica”

La Tercera

El productor chileno elegido como jurado de Viña 2019, analiza los cambios en la música pop y las deudas pendientes con su tío.

Por Andrés del Real

“La letra nos ha dado un poco de batalla pero ya la tenemos bajo control”, dice Humberto Gatica (66), en una pausa de la grabación de un cover de “Come together”, el tema central de un musical que estrenará Mallplaza en enero, con las voces de Juanita Ringeling, María Jimena Pereyra y otros integrantes del elenco. Pese a los tiempos acotados y a las complejidades que supone versionar un clásico de los Beatles, desde su estudio en Los Angeles, su hábitat hace medio siglo, la voz de Gatica irradia la confianza propia de un ganador de 16 premios Grammy, con un currículum que incluye discos de Michael Jackson, Lionel Richie, Tom Jobim y Mariah Carey.

Desde ese sitial, el sobrino de Lucho Gatica ha sido testigo y protagonista de las idas y vueltas de la música pop, hoy dominada por los ritmos urbanos. El mismo estilo que hoy reina en el Festival de Viña, donde volverá a ser jurado -por tercera vez- en 2019. “No le quito el crédito a quienes desarrollan ese género musical, pero también hay espacio para otro lado del espectro, artistas que interpretan melodías que realmente te hacen sentir”, comenta el ingeniero, que en los últimos años ha marcado distancia con el imperio de lo rítmico y se ha dedicado casi enteramente a proyectos de brillo vocal, con Celine Dion, Il Volo y Michael Bublé como sus aliados más estelares. “El reggaetón es una música que te puede hacer feliz pero que al final del día no te dice nada emocionalmente”, asegura.

Su regreso al Festival en febrero, según explica, refuerza su intermitente vínculo con Chile, el país que dejó a los 16 años y al que pretende volver definitivamente en algún momento. “Me pasó demasiado tiempo en esta cápsula espacial [su estudio] y en un país donde todo sucede muy rápido, pero creo que ya es hora de disfrutar un poco más a la familia, a los amigos, sin ningún compromiso profesional”, explica Gatica, que nunca ha perdido del todo el lazo con la escena local: además de sus premiados trabajos para Myriam Hernández y La Ley -con los que ganó tres Grammys, incluido uno anglo-, hoy prepara un nuevo álbum con Beto Cuevas y sigue con atención a los nuevos talentos nacionales, como su próxima compañera de jurado, Camila Gallardo, y Mon Laferte, quien continúa los pasos de su tío Lucho en México y EE.UU.

“Hay gente que aún no ha dimensionado el peso de Lucho Gatica. Un día Charles Aznavour me dijo en el estudio que él era su cantante favorito”, cuenta el productor, gestor de la última grabación del Rey del bolero, el álbum de duetos Historia de un amor (2013). Un proyecto al alero del sello Universal que contó con invitados como Laura Pausini y Nelly Furtado, pero que dejó al productor un sabor agridulce. “Fue un disco hecho con mucho amor y profesionalismo, una obra de arte, pero que la gente aún no ha descubierto porque fue lanzado al mercado de una forma muy pobre”, se lamenta. “Estos proyectos, una vez que salen del estudio, pasan a manos de otros personajes que a veces no entienden lo que tienen en sus manos”, cierra.

sábado, noviembre 24, 2018

Feria Pulsar comenzó con homenaje a Lucho Gatica

El Mercurio

Raimundo Flores S.
La novena edición de la Feria Pulsar, el encuentro anual que reúne a distintos actores de la industria musical chilena, se inició ayer justamente homenajeando a uno de los más grandes intérpretes nacionales, el recientemente fallecido Lucho Gatica.

Pasadas las 13:00 horas, Valentín Trujillo se sentó al piano para interpretar una serie de canciones de Gatica, en las cuales recibió el apoyo de diversos cantantes. Claudio Valenzuela interpretó "Contigo en la distancia"; Denisse Malebrán cantó "Bésame mucho"; Quique Neira repasó "No me platiques más", y Consuelo Schuster hizo lo propio con "La barca". Finalmente, todos se unieron en el escenario para recordar "El reloj".

La Feria Pulsar continuará hoy y mañana en la Estación Mapocho con más de 100 expositores y presentaciones de artistas como Denise Rosenthal, DrefQuila, Ases Falsos, Pillanes, Electrodomésticos, Gepe y Javiera Mena.

martes, noviembre 20, 2018

Serrat habla de su revisión de "Mediterráneo" mirando hoy la ola migrante de Europa

El Mercurio

El catalán, quien realizará ocho conciertos en el país, se refirió a esta crisis humanitaria y lanzó conceptos sobre Arturo Vidal y la reciente muerte de Lucho Gatica. 

José Vásquez
A Joan Manuel Serrat no le interesó esperar por un número redondo. El catalán cuenta que no le vienen las "convenciones sociales" y por eso, dice, para qué esperar a que "Mediterráneo" (1971), su obra cumbre, cumpla 50 años, si ahora que ya han pasado 47 sintió la necesidad de volver a interpretar ese álbum de forma íntegra.

La voz de "Aquellas pequeñas cosas" ya está en Chile para realizar una serie de ocho conciertos que inicia mañana en el Teatro Nescafé de la Artes y que pasará también por ciudades como Temuco y Valparaíso. Una gira que tituló "Mediterráneo da capo", un viejo dicho italiano que se refiere a un "volver al inicio" que ayer, en su encuentro con los medios en un salón del Hotel Sheraton, profundizó también como un homenaje no solo musical, sino que también al mar, refrendando esta obra.

En esta lectura, Serrat sitúa al Mediterráneo como un espacio en el que se ha acentuado una crisis humanitaria de migración, ya sea de África o de Asia, "que están buscando un lugar dónde meter la vida en una Europa terriblemente dura, cerrada y donde las fronteras y los alambres han sustituido a los caminos", dice el intérprete, quien endurece su discurso sobre un continente que, señala, "está viviendo una época muy dura respecto de los procesos migratorios y feroz en cuanto a la solidaridad; una Europa vieja, avara y poco dispuesta a abrir los brazos a gente que necesita ser recibida".

El cantautor ayer también tuvo palabras para referirse a Arturo Vidal, quien hoy juega en el Barcelona, equipo del que es hincha, y a la reciente muerte de Lucho Gatica, de quien dijo haber sido un ferviente admirador. Sobre el futbolista, afirmó que espera que "tenga el tiempo suficiente para poder consolidarse como el jugador que es y que le hace falta al Barcelona", y sobre la figura del bolero, lamentó su fallecimiento, el de "una voz reconocible a todas luces e imposible de confundirla con otra".

Recuerdo de Willy Bascuñán

En la década del 70, Serrat tuvo una gran amistad con el músico chileno Willy Bascuñán, quien incluso estuvo presente durante la gestación de "Mediterráneo" en España. "Entonces grabamos un material que nunca salió y donde él era la cabeza pensante, siempre", señaló a "El Mercurio".

"A Willy siempre lo recuerdo con mucho cariño y a su familia. Hemos sido grandes amigos y seguimos siéndolo, a pesar de que últimamente nos hemos visto mucho menos. Añoro a ese personaje tan talentoso y simpático", dice el catalán, quien no descarta reunirse con el chileno -que hoy vive en Pucón-, durante las actuaciones que haga en el sur. "Vamos a ver cómo andamos los dos, pero me gustaría verlo, claro que sí", plantea.

Varias actuaciones
Serrat se presentará en noviembre en el Teatro Nescafé de las Artes (21 y 22), Valparaíso (24), Talca (27), Frutillar (29) y en diciembre en Temuco (1), Concepción (3) y Movistar Arena de Santiago (6).

sábado, noviembre 17, 2018

Bésame mucho: ¿Realmente los Beatles escucharon a Lucho Gatica?

La Tercera

Por décadas se ha dicho que el grupo grabó la canción inspirados en el chileno. Pero el mito es sólo eso: "Los Beatles nunca supimos de él", dice Pete Best, el primer baterista del cuarteto.

Por Claudio Vergara

La leyenda por décadas ha dicho esto: en sus dos primeras grabaciones profesionales —en enero de 1962 para el sello Decca y en junio del mismo año para EMI—, The Beatles decide tocar el bolero latinoamericano “Bésame mucho” tras haber quedado maravillados con la versión popularizada por Lucho Gatica. O, al menos, luego que Paul McCartney la escuchara en algún minuto de su juventud en un viejo vinilo que ponía su padre.

Pero la realidad es aguafiestas y siempre termina por arruinar una gran mitología. Con certeza, el cuarteto inglés jamás supo del fallecido cantante nacional. Ni de su nombre ni de su interpretación para una de las composiciones en español más memorables de la historia.

Pete Best, el primer baterista de The Beatles y que registró el tema en ambas sesiones —antes que lo expulsaran para poner en su reemplazo a Ringo Starr—, lo confirma a Culto: “No, nunca supimos de Gatica”. Carlos Contreras, exitoso cantante de la Nueva Ola y por lejos el profesional de mayor conocimiento en el país de la obra del artista, además de coleccionista de sus discos, ratifica: “No hay ningún antecedente serio ni existe ninguna certeza que diga que los Beatles grabaron ese tema pensando en la versión de Lucho Gatica”.

“Bésame mucho” fue escrita en 1940 por la pianista mexicana Consuelo Velázquez. Pocos meses después, el primero en grabarla y en empezar a masificarla fue el actor y cantante mexicano-español Emilio Tuero, de amplia fama en los años 30 gracias a la radio. A partir de ahí, naciones como México o Cuba comenzaron a conocer lentamente la balada.

Pero faltaba otro eslabón para que se catapultara como un himno global. El compositor estadounidense Sunny Skylar se había especializado por esos años en adaptar al inglés o a versiones orquestadas distintas melodías escritas en español, en una labor típica de mediados del siglo XX, cuando muchos músicos trabajaban cazando canciones por el mundo para entregárselas a los intérpretes más diversos.

Con ello vino otra jugada maestra: Skylar logró introducir una versión de “Bésame mucho” en una película, otra de las grandes plataformas de difusión de esa época. En el musical Follow the boys, de 1944, el trompetista Charlie Spivak junto a su big band interpretan una versión instrumental. A partir de ahí, comienza a escalar como un éxito en los mercados artísticos más relevantes del planeta.

En varios idiomas
El efecto fue lógico. Desde mediados de la década de los 40 hasta los 50, voces de los idiomas más disímiles deciden grabarla para darle su propio estilo. El primero en cantarla en inglés fue el célebre Nat King Cole, también en 1944, pero ahora fue la radio la que precipitó un impacto mayor: según el periódico Chicago Tribune, su lectura para el tema caló profundamente en los soldados estadounidenses que partían a la Segunda Guerra Mundial y debían decir adiós a sus parejas, sobre todo por aquello de “bésame mucho/ como si fuera esta noche/ la última vez”. En ese mismo lapso, también aparecen versiones en español de igual fama, como la del mexicano Pedro Vargas.

Un par de años después, en 1960, y dentro de la fascinación mundial que había provocado “Bésame mucho”, The Coasters, un afamado grupo vocal de Los Ángeles, la hizo propia e irrumpió como un hit en países como Inglaterra. Esa fue la versión que inspiró a The Beatles.

El propio McCartney lo revela en Hace muchos años (1997), del escritor Barry Miles, una de sus biografías más completas: “Yo tenía una pequeña y diversa colección de discos en la que estaba escarbando material. Recuerdo que tenía Zing! went the strings of my heart, de los Coasters, cuyo lado B era ‘Yakety Yak’. Yo miro en retrospectiva esas grabaciones y veo qué era lo que me gustaba. ‘Bésame mucho’, en el cover de los Coasters, es una canción que pasa de un tono menor a uno mayor, y eso es un gran momento musical. Ese cambio me atrajo demasiado”.



Otro autor, Ian Mac Donald, en su libro Revolution in the head, recalca que Macca conoció el tema de cuna mexicana a través del conjunto de EE.UU., ya que el estribillo —más intenso y apurado, lo que se puede rastrear en YouTube— tiene una gran similitud con lo que grabó The Beatles.

Aunque sin especificar detalles, Best también recuerda el momento en que Macca presentó la idea ante sus compañeros: “Paul entró un día adonde estábamos alojados en Hamburgo y nos dijo ‘ahora vamos a hacer Bésame mucho’. Él ya conocía esta composición. Entonces la empezamos a tocar y siempre nos gustó. El resto de nosotros no sabía de dónde la había sacado. Pero la tomamos y con el tiempo le hicimos un estilo propio”.

Antes de las históricas sesiones en Decca y EMI, los hombres de “Help!” ya habían incluido “Bésame mucho” en su repertorio en vivo en Hamburgo, en 1961. La mantuvieron con cierta frecuencia en sus shows, hasta también grabarla sobre un escenario en el espectáculo de Año Nuevo de 1962 en el Star-Club de la ciudad alemana, donde se reportaron algunos de sus recitales más salvajes en sus días formativos. El propio McCartney la canturreó brevemente para la cinta Let it be (1969), cuando el cuarteto ya se desintegraba. Y fue incluida por primera vez en un disco en 1976, a través de un single en vinilo que incluía dos tracks. Eso sí, el mundo la conoció de manera más formal en la primera parte de la saga Anthology que en los 90 reveló numerosos registros inéditos de la agrupación.

El origen de todo
¿Y cómo llegó entonces a tejerse el mito de John, Paul, George y Ringo reverenciando a Gatica? Según el libro El Rey Lucho cantaba boleros, del periodista Pablo Márquez, el propio intérprete tenía una teoría sostenida en algunas entrevistas: “El papá de McCartney escuchó una de las canciones interpretadas por mí en los estudios de Parlophone, ‘Bésame mucho’, le encantó y se las mostró a los Beatles, y estos la grabaron tiempo después, en esos mismos estudios de Londres. Existen imágenes, las que más de alguna vez han mostrado en TV”.

Es difícil comprobar si McCartney padre —eso sí, gran melómano y músico de una banda de swing— había escuchado la versión a la que refiere el rancagüino. Pero en algo el bolerista tiene razón y es posible que sea el origen de la leyenda: efectivamente, a fines de 1953 llegó hasta los estudios Parlaphone de Inglaterra —los mismos donde después trabajarían los Fab Four— a grabar su versión para “Bésame mucho” con el director escocés Roberto Inglez. El track fue editado en 1954 en Chile.

“Pero eso no significa necesariamente que los Beatles hayan escuchado ese registro de Gatica. La canción ya se había grabado en distintos idiomas desde los años 40. En los puertos, como Liverpool, hay mucho movimiento, por lo que es posible que Paul haya obtenido alguna versión en disco de ese tema de algún marinero que lo trajo de EE.UU.”. Mario Olguín, líder del grupo chileno Beatlemanía y quien ha tocado con Best en los últimos años, acota para dar por resuelta parte de la leyenda: “Los Beatles nunca supieron quién era Gatica, lo que no desmerece en absoluto lo grande que fue”.


jueves, noviembre 15, 2018

Lucho Gatica es despedido con varios eventos y será conmemorado en la radio y la TV



El Mercurio

Conciertos en su honor, una cadena nacional radial y un tributo durante el próximo Festival de Viña del Mar -que recién comienza a esbozarse-, son algunas de las medidas para recordar al músico.

Martín Cifuentes F.
El mundo de la cultura y espectáculo se estremeció por completo. Con la muerte de Lucho Gatica el pasado martes, no solo se despidió a una de las voces más reconocidas de la música popular chilena, sino también a la más internacional de ellas. Los adioses al llamado "Rey del bolero" fueron masivos y alrededor de todo el mundo, desde Rancagua hasta Perú, Venezuela, México y Estados Unidos, que ocuparon incluso parte de los titulares y espacios de canales como Telemundo y Univisión.

La noticia, como a tantos otros, tomó por sorpresa al Concejo Municipal de Viña del Mar. "Cuando nos enteramos del fallecimiento, lo comentamos en la mesa de inmediato", afirma el concejal Sandro Puebla, miembro de la comisión Festival de Viña del Mar. "Lógicamente, como parte de esto, propondré en la próxima reunión hacer algo en el Festival, considerando que también estará su sobrino como presidente del jurado de las competencias", agrega, refiriéndose al productor musical Humberto Gatica.

Pamela Hodar, concejala y también miembro de la Comisión organizadora, asegura que el contexto representa la instancia ideal. "Sería una gran oportunidad, por la presencia de su sobrino como jurado. La moción podría plantearse, porque sin duda Gatica es un ícono. Con él, el bolero fue lo más importante, así que es el momento adecuado para hacerlo", dice.

Tributos en proyecto

A Humberto Gatica, en caso de realizarse el homenaje en la sexagésima versión del Festival de Viña del Mar, le gustaría ser parte de él. "Pienso que sería una cosa muy especial y fantástica, porque es el momento perfecto. Como voy a estar ahí, me gustaría ver ese acto y, obvio, también participar", comenta al teléfono desde México.

Con su muerte, ¿qué se pierde? "Nada", se aventura a decir el productor, que ha trabajado con artistas como Cher y Celine Dion. "Nos dejó mucha música y toda quedará por siempre", complementa. Agrega que tiene proyectos para homenajearlo. "Se ha hablado de hacerle un documental. Es una idea mía, pero me gustaría que nos reuniéramos entre toda la familia para hacer algo, porque fue una persona súper importante para la industria de la música".

Ayer en México se realizó una misa con cuerpo presente para el cantante, cuyos restos serían cremados. Juanita Gatica, uno de los siete hijos del artista, explicó que todavía no habían decidido qué hacer con las cenizas.

Múltiples homenajes

Mientras el Gobierno decretó que hoy será un día de duelo nacional, en la natal Rancagua de Gatica se anunciaron tres días. Ayer, cientos de personas de esa localidad le rindió homenaje llenando de flores su escultura, instalada junto a la de su hermano Arturo en el Teatro Regional de la ciudad. Además, hoy a las 11:00 horas se realizará una misa en la Catedral local, a la que asistirá la ministra de Cultura, Consuelo Valdés. Las actividades concluirán con un Homenaje Artístico en el Teatro Regional, programado para las 20 horas.

Mañana, a eso de las 12:00 horas, todas las radios de la Asociación de Radiodifusores de Chile (Archi) realizarán una cadena nacional para conmemorar a Gatica y emitirán programación vinculada al artista.

En Santiago, entre las 18:00 y las 19:00 horas, se realizará un concierto en su honor en la plaza central del Centro GAM, que será encabezada por Lucy Briceño.

La televisión también lo celebrará. El sábado, a las 11:30 horas, La Red emitirá "Me casé con un cura" (1968), una de las últimas producciones para las que trabajó Gatica y también una de las primeras que se transmite en un canal local en más de una década.

Desde TVN indican que están evaluando incluir homenajes a Gatica en sus festivales de verano, como los de Olmué o Talca. Desde Canal 13, que emiten el de Las Condes y Dichato, no descartan realizar una medida similar.

Para el 31 de enero próximo, se contempla también un homenaje al bolerista durante la noche de los balcones en el Rockódromo, en Valparaíso.

Ayer, durante la primera jornada de la Gira Teletón 2018, se pretendía realizar un pequeño homenaje previo al inicio del show.

Reloj no marques las horas: el último adiós a Lucho Gatica en México



La Tercera

Una ceremonia sencilla y privada despidió al cantante chileno en México, donde sus restos fueron cremados; a fin de mes, una vez completado su núcleo familiar, será el funeral definitivo.

Juan San Cristóbal

La lluvia se instaló temprano sobre Ciudad de México, un miércoles gris para despedir a Lucho Gatica, el chileno que llegó hace 60 años para convertirse aquí en la voz internacional del bolero. Su partida marca las esquinas de la capital azteca, radios y titulares tributan a quien llaman “uno de los suyos”, situado entre los grandes.

Afuera, el mundo llora a un ícono de la canción, adentro el bolero se desliza sereno entre familiares y amigos, un pequeño grupo que en silencio lo despide en el Panteón Francés. Flores a nombre de Armando Manzanero, Alejandro Sanz o la familia Castro, entre otras voces que manifestaron su pesar. Julio Iglesias dice adiós a su “queridísimo compadre”, y sus hijos esbozan una cercanía con Rancagua, la ciudad que hoy vive duelo oficial.

“En la intimidad cantaba siempre, siempre, ‘La cueca del viento’, no puedo hablar en público de esa canción, pero sí su significado está enraizado con su faceta chilena”, señala Juan Campo, compadre y de sus más cercanos: “Luego se viene a México y su primer gran éxito fue No me platiques más, de ahí se abre una historia que ya es leyenda”.

Su hijo: “Lucho Gatica hay solo uno”
Fue Luis Gatica Mercado el hijo que prosigue ligado al espectáculo, actor mexicano quien hoy toma la voz familiar. “Lucho Gatica hay solo uno”, aclara, “cuando comencé mi carrera él puso atención a mantener mi nombre por delante. Y así será”, señala, no sin tomar la posta artística: “Trataremos de llevar el apellido lo mejor posible”.

“Como padre era un desmadroso”, sonríe, “reunirse cada vez con él siempre fue no menos de diez botellas, no paraba con los chistes y el sacerdote dijo que mi padre estaría con San Pedro brindando con ron, pero sin duda que estaría bebiendo un vino tinto. Si bien Cuba lo erige en el bolero, mi papá es chileno y elegiría un vino”.

Entre las anécdotas, Gatica Mercado recuerda que “una de las princesas de España, que es no vidente (N. de la R. Margarita, hermana menor del rey Juan Carlos), pedía acercarle el rostro para tocarle su cara, fue parte de las amistades en ese país que más tiempo extendió. Siempre que pasamos por España, pasó su rostro por las manos de la princesa”. El recuerdo ibérico también incluye a Rafael, Alejandro Sanz y Julio Iglesias como sus cercanos en Europa.

–¿Cómo esboza la figura de Lucho Gatica?

-Fue considerado el rey del bolero en todo el mundo, cantó en lugares donde nadie soñó que podría pegar. Hasta hoy su difusión en Japón es muy amplia y querida. El primer disco de boleros de Luis Miguel ya incluye varios temas suyos y el bolero hoy aspira a ser Patrimonio de la Humanidad. Es lo primero que se puede ver.

–El bolero se mantuvo presente hasta hoy…

-Si, es la música que quisimos para este momento. El bolero es romántico y triste, habla de extrañar a la persona amada. Así como hay boleros hay historias, y sería extraordinario un bolero que hablara de mi padre.

miércoles, noviembre 14, 2018

Lucho Gatica Adiós al rey del bolero



El Mercurio

Fue la estrella indiscutida de la música nacional. Se codeó con grandes de la industria y recibió múltiples reconocimientos por su aporte a la cultura en Chile y el extranjero. Le sobran las distinciones y los logros acumulados durante siete décadas de trayectoria. Una que finalizó ayer, con su muerte a los 90 años.

Por Equipo Espectáculos

Llegó a los 90 años de edad como una de las figuras más respetadas de la música a nivel internacional. También probó suerte en el cine y dejó una huella imborrable con otros emprendimientos, como por ejemplo un vino que lleva su nombre y con el que también pasará a la posteridad.

Ayer, la noticia del fallecimiento en México de Lucho Gatica enlutó al mundo del espectáculo, luego de ser confirmada por su hijo Luis Gatica, actor mexicano de telenovelas y teatro, en su cuenta de Instagram con un simple: "Buen viaje! Te amo..." Desde ese momento, las condolencias y manifestaciones de cariño se hicieron escuchar en Chile y en el extranjero. Su natal Rancagua -que en septiembre festejó sus 90 años con la instalación de una estatua que recuerda a los hermanos Lucho y Arturo-, oficializó tres días de duelo para despedir al ídolo. La Presidencia también declaró duelo nacional para mañana.

Anoche en Las Vegas, durante la cena de entrega de los premios especiales, que reconoció la trayectoria de artistas como Yuri, Dyango, Chucho Valdés y Wilfrido Vargas, entre otros, se realizó un breve homenaje al fallecido cantante chileno. Gabriel Abaroa, presidente del Latin Grammy, recordó que el ídolo del bolero "fue uno de los primeros receptores de este premio -lo recibió en 2007-. Hace muchos años nos dimos el gusto y el lujo de honrar la carrera de don Lucho Gatica", señaló y luego pidió un minuto de silencio como tributo, el que fue seguido de pie por los presentes en un salón del hotel Four Seasons.

En 2013, en su última entrevista con "El Mercurio", declaró: "La muerte me da lo mismo. Llegará cuando tenga que llegar. La vida ha sido demasiado generosa conmigo. Siempre lo he pasado bien: me casé tres veces, viví muy tranquilo, con todos mis hijos nos queremos mucho, me dediqué a lo que me gustaba. Sería un malagradecido si me quejara. Cuando venga la muerte, la esperaré con alegría. Lo único que me queda es aprovechar cada minuto como si fuera el último".

"Destinado a triunfar"

Luis Enrique Gatica Silva nació el 11 de septiembre de 1928. Fue hijo de Agustín, un pequeño agricultor, y de Juana, una dueña de casa que le inculcó la pasión por la música a sus siete hijos: Humberto, Orlando, María, Arturo, José Agustín, Yolanda y Luis.

El primero que respondió a ese llamado fue Arturo, quien se encargó de iniciar a Luis en el mundo del canto al integrarlo en un dúo cuando sólo tenía 13 años. Sus primeros escenarios fueron el Instituto O'Higgins, donde ambos hermanos estudiaban, y la Radio Rancagua, donde comenzó a nacer la leyenda.

En 1945 Gatica se trasladó a Santiago y tres años más tarde inició una fructífera relación con el sello Odeón para grabar tres discos e inmortalizar canciones como "El martirio", "Las muchachas de la plaza España" y "Contigo en la distancia". Era el tiempo del bolero y con ello otros ritmos propios del Chile de aquella época, como el cha cha chá y la cumbia, comenzaban a perder espacio.

"En esa época era poco usual ver a un artista tan joven tener tanto éxito", explica Hernaní Banda, ex director de Radio Minería, en cuyos estudios Lucho Gatica ofreció shows memorables antes de dejar Chile para probar éxito en el extranjero. "Venía a trabajar desde Rancagua y sus seguidoras esperaban horas y horas para verlo cantar. Sus presentaciones siempre eran multitudinarias, además nosotros lo potenciábamos en otros programas como 'Discomanía' en el que la gente podía votar por sus canciones favoritas. Era un tipo con una tremenda voz".

El pianista Valentín Trujillo también fue testigo de aquellos primeros años en la vida del artista. "Fue un verdadero cohete como despegó su éxito. Era un bolerista excepcional y en gran medida le debe parte de su éxito a la influencia de su hermano Arturo. Su voz era inconfundible. Estaba destinado a triunfar", dice.

El salto internacional

Ya conquistado el mercado local, Gatica partió a México en 1957 e incursionó en el mundo del cine. Su fama se expandió. Ofreció conciertos en Cuba, España y Filipinas, entre otros países. En Estados Unidos, Capitol Records editó varios de sus discos, mientras la prensa rosa lo vinculaba sentimentalmente a estrellas como Ava Gardner.

El cantante José Alfredo Fuentes cree que el éxito de Lucho Gatica no amerita muchas explicaciones: "Que figuras como Julio Iglesias y Luis Miguel digan públicamente que admiran su voz, ya es prueba suficiente de su grandeza. Somos muchos los cantantes que hemos crecido bajo su influencia".

Su fama como cantante fue reforzada por su agitada vida social, plasmada en fotografías de la época en que el chileno hace gala de su amistad con otros grandes como Elvis Presley y Nat King Cole.

Hasta la fecha, el cantante ha vendido cerca de 40 millones de discos en todo el mundo. Un fenómeno que se da por el sello inigualable de Gatica, según explica el periodista Pablo Márquez, autor del libro "El rey Lucho cantaba boleros": "Su principal talento y activo era la forma en que interpretaba las canciones. Eso lo hizo único".

Aunque nunca disminuyó su popularidad, desde la segunda mitad de 1960 Gatica dejó de editar discos con el frenesí de antaño. En el último tiempo se mantenía vigente a través de quienes interpretaban las canciones que popularizó. Gloria Simonetti es una de ellas. "'El reloj' y 'Contigo en la distancia' siempre las integro a mi repertorio, es mi forma de mantenerlo vivo en el cancionero de Chile y mi forma personal de homenajearlo", dice la artista.

Una de las últimas presentaciones que realizó el cantante en Santiago fue el 2003. A los 75 años ofreció conciertos en el Hotel Hyatt y en el Teatro Oriente. Sus presentaciones coincidían con sus habituales visitas a Chile a principios de cada año, donde también aprovechaba de pasar tiempo con su hermana Yolanda, quien falleció el pasado 26 de septiembre.

Bianchi y Rancagua

Sus primeros años en la música los pasó junto al pianista, compositor y arreglista Vicente Bianchi. Las primeras grabaciones fueron en el domicilio de Bianchi en La Reina, donde nacieron boleros como "No te vayas amor" y "Despierta corazón". Ambos se conocieron durante las sesiones en vivo de Radio Minería y trabajaron juntos por casi 20 años.

"Fue una época de muchos recursos y él podía tocar con grandes orquestas de hasta 30 músicos que yo dirigía. En Chile tuvo un tremendo éxito, lo que nos sirvió para salir de gira por Colombia, Venezuela, Argentina, Uruguay y Paraguay. Nos pasamos casi toda la década de 1950 viajando", recordaba Bianchi a "El Mercurio" en 2013.

Cuando Gatica partió a México, se fue con arreglos elaborados por el pianista bajo el brazo: "Se hizo popular con mis colaboraciones. Fue una buena forma de partir en ese país, donde llegó a meterse en otro ambiente y a rodearse con otro tipo de personas. Logró el éxito, pero poco a poco dejó de cantar mis canciones, lo que fue una pena. Por eso creo que fue un poco ingrato conmigo", señaló para estas páginas el recientemente fallecido Premio Nacional de Artes Musicales.

"Uno quisiera que estos artistas como Juan Gabriel, como él, que nunca se fueran, que siempre se quedaran entre nosotros, pero es la ley de la vida y para allá vamos todos".
YURI
CANTANTE

"Era un hombre muy ponderado y siempre dispuesto a compartir sus experiencias con la gente joven. Haber compartido a su lado fue un verdadero privilegio".
GLORIA SIMONETTI
CANTANTE

"Es el maestro de todos los cantantes, no solo de Chile sino que de México. Allá se ponen de pie para nombrarlo, le dicen señor Lucho Gatica, el rey del bolero".
PALMENIA PIZARRO
CANTANTE

"Era el cantante favorito de mi padre, que siempre decía 'estos chicos que cantan ahora boleros los cantan muy bien, pero como Lucho Gatica, ninguno'".
ALEJANDRO SANZ
CANTANTE

"Pienso que ha sido el más grande bolerista de la historia, y yo lo nombro siempre en mis conciertos, sobre todo en Chile porque es amigo mio, aunque haya muerto es amigo mio".
DYANGO
CANTANTE

"Fue reconocido y admirado por todos. Yo fui testigo, estando con él no hace muchos años, de cómo Maria Bethânia le hacía reverencias".
ANDREA TESSA
CANTANTE

"Todo lo que se vaya a escribir de la música latina en términos de bolero tiene que pasar por Lucho Gatica obligado, porque es el hombre que con su voz, con su manera de cantar, enseñó el espíritu de la preciosura".
WILFRIDO VARGAS
CANTANTE

"Fue un gran embajador de Chile, llevó el canto, el bolero, el romanticismo y la chilenidad prácticamente por todo el mundo. Estamos tristes, pero estoy segura de que Lucho nos va a seguir haciendo cantar siempre".
CONSUELO VALDÉS

Legado en el cine: Triunfó en México e inspiró a Almodóvar

Participó en una decena de títulos en los años 50 y 60. Y el impacto en su vida personal también fue notorio, ya que gracias al séptimo arte conoció a su primera esposa.

Equipo Espectáculos
La huella de Lucho Gatica en el cine se puede ver entre 1956 y 1968, cuando participó en una decena de películas mexicanas, de las cuales pocas se conocen. Los periodistas Ascanio Cavallo y Antonio Martínez, durante la investigación para su libro "Chile en el cine", analizaron estos títulos.

"No en todas ni en forma explícita, pero sí es un extranjero y es muy marcado su acento", explica Cavallo sobre la identificación de la nacionalidad de Gatica en las películas. "No me platiques más", de 1956, fue su debut. Si bien no aparece en los créditos, sí lo hace en una escena donde canta el single que titula el filme. "Esa canción la escribió Vicente Garrido para él, cuando llegó a México. Y el disco vendió un millón de copias. Como era costumbre de la época, agarraron el título para armar una película", relata el crítico de "Sábado". El mismo caso corresponde a "Cucurrucucú Paloma", de 1965, en la cual Lucho también participa con su voz.

Al rancagüino se lo buscaba por su popularidad como cantante. No hay largometraje en que no tuviera una intervención musical. En 1957, tuvo un papel en "Teatro del crimen", donde canta varias canciones, en la primera de cuatro colaboraciones con el prolífico director Fernando Cortés. El cineasta puertorriqueño estaba casado con Mapy Cortés, una famosa y atractiva vedette, comediante y bailarina. Ambos emigraron a México con su sobrina, la Miss Puerto Rico María del Pilar Cordero Mercado, quien luego pasó a llamarse Mapita Cortés. Ella, por medio de sus tíos y el cine, conoció a Lucho. En 1960 se casaron y el matrimonio duró 21 años.

También participó en "Cada quien su música", de 1959, película dirigida por Mauricio de la Serna que coprotagoniza con el tenor y actor mexicano Pedro Vargas. Trata de cuatro amigos que viven juntos, pero dos de ellos cantan boleros -Gatica y Vargas-, mientras los otros entonan rancheras. "Se produce una especie de enfrentamiento entre el mundo del bolero y el mundo de las rancheras, dos mundos populares", describe Cavallo.

Otra película bastante más ranchera es "Viva la parranda" (1960), también de Cortés, donde el cantante compartió escena con Miguel Aceves Mejía, uno de los pilares insignes de la canción tradicional mexicana, junto a Jorge Negrete y Pedro Infante.

En 1960 tuvo un papel en "Las canciones unidas", una suerte de parodia de la ONU, en la que la música reemplazó a la diplomacia. Está dirigida por cuatro cineastas, cada uno con un segmento, y el que protagoniza Gatica está a cargo del chileno Tito Davison. Sobre este último, Cavallo señala que "era uno de los pocos aceptados en el Sindicato de Cineastas Mexicanos. Él era como el embajador de Chile". En aquel capítulo, el bolerista está detrás de un escritorio sobre el cual hay un cartel que dice Chile. No quedan aquí dudas sobre su procedencia.

El cineasta español Pedro Almodóvar, en su filme "Entre tinieblas" (1983), utiliza el bolero "Encadenados", grabado por Lucho Gatica en 1957. Esta es la historia de Yolanda Bel (Cristina Sánchez Pascual), una cantante de cabaret que llega asilada al "Convento de las Redentoras Humilladas". Entonces, Julia, la Madre Superiora (Julieta Serrano), inicia con ella una relación lésbica, cuya consumación se produce en una escena pivotal: enfrentadas una a la otra, ambas cantan a dúo encima de la grabación de Gatica. "De alguna forma, es como un duelo entre ambas mujeres. Es una secuencia notable, porque tiene esa cosa de amor arrebatado, amor profánico", interpreta Antonio Martínez.

El crítico profundiza aún más en la conexión entre el canto de Gatica y los intereses de Almodóvar: "El tipo de bolero, el gemido, la canción ahogada, era una representación de algo que tiene que ver con la pasión, con cierta suavidad, cierto terciopelo en la voz que estremece de pasión y de cariño. Por eso, Almodóvar lo usa en 'Entre tinieblas', porque algo tiene que ver el tipo de voz y el tipo de bolero con esta pasión arrebatada, pero contenida a la vez".

 "La historia musical lo recordará con letras de oro"

Por Mario Kreutzberger

La familia Gatica fue, desde siempre, una musical. A Lucho en realidad yo lo conocí más de adulto, como un artista establecido, cuando yo ya tenía mis programas y él era una figura de clase mundial.

Pero eso fue porque tuvo la capacidad de irse temprano de Chile y se transformó en un artista internacional que logró su objetivo plenamente.

Fue primero en América Latina, y todos los llamaron siempre el Rey del Bolero. Y ahí es donde uno se da cuenta de que la gran capacidad que tuvo fue la interpretación. Interpretó los boleros de manera única y personal, con un algo que lo hizo famoso alrededor de todo el mundo y, además, hizo recorrerlo.

Como su hermano Arturo se quedó en Chile, tuve más contacto con él, pero cuando me fui al extranjero me acerqué a Lucho. Éramos dos chilenos fuera de nuestro país y había algo en los modismos y en la manera de relacionarnos. La última vez que lo presenté, en 2013, cantó junto a Laura Pausini. Ella era jovencita, pero conocía toda la carrera de él. Sabía sus éxitos, y pudo hasta repetir las letras de algunas de sus canciones, como "El reloj".

Me atrevería a decir que, musicalmente, obtuvo el título de uno de los grandes de la música internacional, de gran representante de Chile. Y, además, es el único cantante chileno que tiene una estrella en el paseo de la fama de Hollywood.

Lucho Gatica tuvo una carrera tremendamente fructífera, porque hasta hace poco tiempo seguía actuando.

Lamentablemente, ha llegado la pérdida del gran cantante, que la historia musical va a recordar con letras de oro.

"Su arte maravilloso era cantar"

Por Valentín Trujillo
A nivel mundial, en un momento, Lucho fue sencillamente el mejor cantante latinoamericano. En el bolero, realmente fue primera figura en países como Cuba y México. Hizo todo lo que hay que hacer en la música: grabó con la orquesta de Nelson Riddle-una banda que era acompañante de Frank Sinatra-, grabó en inglés, grabó en Brasil con Antonio Carlos Jobim -el creador de "La chica de Ipanema"-, aquí en Chile con mi querido amigo Vicente Bianchi, con todas las orquestas famosas en México y en Cuba, y en Argentina grabó tangos

Los boleros grabados por él fueron una prolongación de un repertorio que vino a entregar primero Olga Guillot a Chile. Él las hizo a la forma de Gatica, se puede hablar del estilo de Lucho Gatica con su forma de frasear y su afinación. Fue tal el impacto de este hombre que en México los jóvenes, aunque no podían cantar como él, andaban con su jopo y sus seguidores entre otros son Manzanero, que fue su pianista, y Luis Miguel, que es el mejor en los últimos 30 años y fue un gran admirador suyo.

Antes había triunfado en Cuba, que es realmente la cuna del bolero, y luego vino lo de México, que ha sido un país generoso con artistas chilenos. Antes que él naturalmente estuvieron Sonia y Myriam, Los Cuatro Hermanos Silva y muchos otros.

La relación mía con él no fue tan fluida como sí con su hermano Arturo. Eran dos figuras muy diferentes, a pesar de ser hermanos. Aunque Lucho se codeaba con la crème de la crème era un hombre retraído. No se destacó por ser muy parlanchín, sencillamente su arte maravilloso era cantar.

sábado, agosto 11, 2018

Los hermanos Gatica serán homenajeados con una escultura en Rancagua

El Mercurio

El homenaje será realizado en su tierra y en el mismo día del cumpleaños número 90 de Lucho Gatica, radicado en México.

Hoy, a las 19:30 horas, en el Teatro Regional de Rancagua, se realizará una ceremonia en la que se revelarán unas esculturas que tributan las trayectorias de la inconfundible voz del bolero, junto a la de su hermano Arturo, fallecido en 1996, y quien también realizó una impecable carrera en la música popular chilena.

"Rancagua va a saldar una deuda pendiente desde hace muchos años con dos destacadas figuras de nuestro país, Lucho y Arturo Gatica, quienes con su trayectoria y fama alcanzada en diferentes latitudes no habían tenido un espacio donde se les recordara como correspondía a artistas de su magnitud", señala el alcalde Eduardo Soto.

El edil cuenta que se escogió el mismo Teatro Regional para ser el lugar que albergara este homenaje realizado por los escultores Miguel Urbina (fallecido recientemente) y Fernanda Cerda, para estos monumentos que miden aproximadamente dos metros.

"Estas serán las primeras estatuas, paulatinamente iremos incorporando a otros hijos ilustres que, a través de las artes y la cultura, hayan prestigiado a la ciudad", adelantó el alcalde Soto.

domingo, mayo 20, 2018

Lucho Gatica llega a los 90 años en el retiro: tendrá estatua y un libro

La Tercera

El legendario cantante reside en México alejado de la vida pública y con un deterioro cognitivo que ha afectado su memoria. “Vive muy en paz”, dice su hija. En junio se levantará una estatua en su honor en su natal Rancagua, y se prepara un libro biográfico a cargo de la SCD y de la periodista Marisol García.

Por Claudio Vergara

Cristián Urrutia, director ejecutivo del Teatro Regional de Rancagua, ultima desde hace un par de semanas el emplazamiento de la primera estatua del país en honor a Lucho Gatica y, cuando le preguntan por sus dimensiones, apela a una comparación elemental: “Mide más de dos metros. Es como un 25% más grande que cualquier humano”.

En rigor, el cantante es desde mediados del siglo XX bastante más grande que la gran mayoría de los mortales. A partir de la década de los 50, revolucionó con su forma de interpretar un género tan universal como el bolero, se convirtió en la primera gran estrella chilena de la música hispanoamericana y hasta hoy recibe reverencias de colosos tan diversos como Julio Iglesias, Miguel Bosé o Ricky Martin, además de esos encuentros con Frank Sinatra y Elvis Presley donde los gestos de admiración fueron recíprocos.

Bajo esa leyenda, Gatica cumplirá 90 años este 11 de agosto, para lo que se alistan un puñado de proyectos y tributos que, como una suerte de paradoja para un hombre que hizo del canto su mayor identidad, tendrán a su protagonista en silencio: el artista reside hoy en México absolutamente retirado de la música y de la vida pública, aquejado de una diabetes de años que ha sabido mantener a raya y de un deterioro cognitivo que comenzó a afectar su memoria desde hace alrededor de tres años. De hecho, sus últimas entrevistas -hoy está imposibilitado de darlas- son de 2013, cuando promocionó su álbum de duetos Historia de un amor.

“Mi papá vive muy tranquilo, muy vigilado por los médicos, muy sano dentro de los 90 añitos que tendrá”, describe Aida Gatica, una de sus siete hijos y con quien el intérprete vive hoy en Ciudad de México. Luego profundiza: “Cognitivamente él está un poco… (suspira). Está muy sano dentro de su edad, pero su parte cognitiva ya no es la misma obviamente. Se le olvidan algunas cosas, pero bueno, tiene 90. Su vida hoy es muy casera, muy consentida, lejos de todo el éxito y de todo lo que fue en su momento, pero agradecido y lleno de recuerdos, de sus nietos y de sus hijos. Está muy en paz mi papi hoy”.

De alguna manera, Aida -fruto de la relación del bolerista con la fallecida actriz de origen puertorriqueño Mapita Cortés- es una de las principales partícipes en una de las iniciativas más importantes para conmemorar el hito: la elaboración de un minucioso libro que pretende detallar su trayectoria, su discografía y sus colaboraciones con músicos chilenos y extranjeros; en síntesis, ordenar por escrito una carrera que en su cúspide artística y comercial no contó con prensa especializada, sistematización de los sellos discográficos o la capacidad de registro que la industria disfrutó en años posteriores.

El texto fue idea de la destacada periodista Marisol García (Canción valiente; Llora, corazón), también cuenta con el impulso de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD) y tiene el apoyo del clan Gatica, el que ha suministrado fotografías inéditas y datos específicos del artista. “Lo estamos haciendo muy de la mano, porque es la primera vez que se hace algo autorizado de mi padre. Eso es lo importante. Habrán cosas íntimas de su carrera, porque él también fue un hombre muy de familia”, anticipa su hija en torno a un libro que se sumará a otros dos de las últimas décadas: Contigo en la distancia (1992), de Gonzalo Rojas; y El Rey Lucho cantaba boleros (2013), de Pablo Márquez.

Y a muchísimos kilómetros de México, en Rancagua, su ciudad natal, se prepara otro gran evento. Hace poco más de un año, el alcalde Eduardo Soto aprobó la fabricación de una escultura en homenaje a Lucho Gatica y de otra en recuerdo de su hermano mayor y mentor artístico, Arturo, fallecido en 1996. La faena quedó en manos de los escultores Fernanda Cerda y Sergio Urbina, quienes utilizaron el procedimiento llamado fundición a la cera perdida. Ambas figuras ya están listas y se instalarán durante junio en el pasillo central del teatro rancagüino, en una ceremonia a la que se ha invitado a parte de la familia del artista. “Queremos hacer un proceso de instalación que culmine con un show de la orquesta del teatro”, asegura Urrutia.

Pero la inauguración de las estatuas, revelarlas ante el ojo masivo, no tendrá a su festejado: por sus actuales condiciones de salud, el hombre de “El reloj” no puede viajar trayectos tan extensos en avión. A cambio, Gatica ha desplegado una rutina cotidiana que incluye salir a caminar todas las tardes, dormir siesta y oír su música cuando se acerca el anochecer, como una manera de ejercitar la memoria y de recuperar esos recuerdos que progresivamente se comienzan a diluir. Uno de los principales promotores de tal actividad es uno de sus nietos, Carlos, quien va frecuentemente a la casa a escuchar música junto a su abuelo, incitando a que se acuerde de los nombres, las fechas y las anécdotas tras las canciones.

Su hija Aida sigue: “Le ponemos música en las tardes y él canta plácidamente sus canciones. Eso lo conecta con su vida y su pasado. Pero le llegó el momento de descansar. Hoy está en otra etapa, feliz de haber llevado la vida que tuvo”.

martes, abril 17, 2018

Cinco chilenos son destacados en libro de música argentina

El Mercurio

"Nuestros discos queridos R.P.M. compendio musical de los argentinos", hace una completa recopilación de la discografía del país vecino. 

Por MARIO VALLE

La editorial Parábola acaba de publicar en Argentina el libro "Nuestros discos queridos R.P.M. (Revoluciones por minuto), compendio musical de los argentinos", cuyo autor es el animador y redactor especializado Hernán Rapela.

Esta investigación hace un recorrido por lo que ha sido la industria discográfica transandina a través de los años y cómo han ido variando los formatos: desde los vinilos a los casetes y discos compactos, hasta llegar a la música digital.

En los capítulos se hacen reseñas de los inicios de la industria discográfica, que tiene sus primeros registros en 1902, y de los distintos géneros que se han desarrollado a nivel local, como el tango, el folclor, el rock y el jazz. Además, se analizan las influencias foráneas y los intérpretes extranjeros que han impactado tanto por sus temas como por las ventas de sus discos.

El texto, de 400 páginas, incluye decenas de fotografías a color de las carátulas más emblemáticas.

También se cuentan algunas curiosidades, como el LP lanzado cuando Argentina ganó el Mundial de Fútbol en 1978, con la voz del relator de fútbol José María Muñoz.

En 1985 -emulando a lo que ese mismo año había sido la producción "We Are the World", que varios cantantes norteamericanos grabaron para ayudar a combatir la hambruna en África y de la que vendieron cerca de 8 millones de copias-, los autores Richard Mochulske y Enrique Londaits escribieron el tema "Argentina en nuestro hogar", que reunió a 35 artistas trasandinos. Lo obtenido con las ventas del álbum se destinó a ayudar a los damnificados por las inundaciones registradas en el país. Entre los intérpretes estuvieron Cacho Castaña, Sergio Denis, Víctor Heredia, César Isella, Jairo, Silvana Di Lorenzo, Valeria Lynch, Palito Ortega, Tormenta, María Martha Serra Lima y Estela Raval.

Igualmente, se mencionan los casos de varios actores que han incursionado en las lides musicales y que grabaron sus respectivos discos como Ricardo Darín y Arturo Puig.

Pero a los nombres de Carlos Gardel, Leo Dan, Charly García, Sandro, Soda Stereo, Sandra Mihanovich, Leonardo Favio, Libertad Lamarque y muchos otros, hay cinco chilenos destacados por este libro.

El primero es el locutor y productor de radio y TV Raúl Matas, quien desarrolló su extensa carrera en Chile, EE.UU. , España y Argentina, donde condujo el programa de TV "Telemúsica" a fines de los 60. Según se indica, desde la dirección del departamento de productos internacionales del sello Hispavox colaboró en la aparición en Argentina de un catálogo con las más importantes estrellas españolas.

En el capítulo dedicado a la influencia de la TV en la música popular trasandina, se relata un suceso muy recordado, por el impacto instantáneo de una canción a través de un programa. En una edición de "Casino", en 1961, Antonio Prieto interpretó "La novia". Al día siguiente de su presentación, el público se volcó masivamente en demanda del disco, que aún no se había grabado. "Cuando apareció los niveles de venta fueron tan sorprendentes que en los comercios apilaban las unidades sobre los mostradores en procura de un despacho veloz y efectivo", se indica. Esa historia lleva fotos del single publicado en Argentina y de la edición que tuvo en Japón. Fue tal el éxito de "La novia", que dio origen a una película de 1962, protagonizada por el propio Prieto.

El cantante, quien falleció en 2011, hizo gran parte de su carrera en España, México y Argentina, donde grabó discos y actuó en películas.

Entre los intérpretes latinoamericanos con mayores ventas de discos está Lucho Gatica con sus boleros, en un segmento en que también figuran Marco Antonio Solís, Juan Gabriel, Roberto Carlos y Celia Cruz.

En la irrupción del CD ocurrida en 1981, se indica que los primeros en llegar fueron los valses de Chopin, en la interpretación del pianista Claudio Arrau, junto al álbum "The visitors", del grupo sueco ABBA.

Y en el capítulo sobre el folclor aparece entre los solistas Ginette Acevedo, quien hizo su carrera en Argentina entre los años 60 y 70, logrando éxito y aceptación, que la llevaron además a filmar dos películas, una con Sandro y otra con Juan Ramón. Viene la foto del disco -uno de los cinco que grabó en ese país- que tiene una serie de temas litoraleños, guaranías, zambas y una versión de "Si vas para Chile".

lunes, octubre 23, 2017

Los músicos chilenos que van en busca del sueño mexicano

El Mercurio

Una industria desarrollada, la posibilidad de llegar a más público y las ganas de comenzar de cero son las razones que llevan a varios cantantes locales a emigrar a tierras aztecas.  

Por Raimundo Flores 

Lucho Gatica, Sonia la Única, Mona Bell, Los Ángeles Negros, Jorge González, Pedropiedra y Mon Laferte. El punto que tienen en común estos músicos, además de ser chilenos, es que en algún momento de sus carreras decidieron irse a México. Ya fuera para probar suerte o para consolidar sus carreras, el país norteamericano fue el destino elegido, marcando una tendencia que se sigue repitiendo.

Hay algunos que han dejado un especial legado en ese país. Tal es el caso de Sonia la Única, cantante que, luego de dejar el dúo que formaba con su hermana Myriam, llegó en los 70 a México, donde se hizo conocida por su interpretación de boleros y donde forjó amistad con Armando Manzanero. Lucho Gatica es otro chileno que dejó huella. Se instaló en 1955 y logró un éxito poco antes visto para un extranjero. De hecho, Juan Gabriel ocupó parte de su primer show en el Festival de Viña para homenajearlo.

Los Ángeles Negros completan la lista de quienes lograron consolidarse en México el siglo pasado. Tras presentarse varias veces, decidieron radicarse en 1982, llegando al punto en que muchos allá los creen mexicanos. Su influencia no solo se ha limitado a sus contemporáneos, sino que ha llegado a la música popular actual. Artistas de hip hop como Jay-Z o los Beastie Boys han incluido fragmentos de sus melodías en sus temas.

Distinta suerte corrió José Alfredo Fuentes, a quien la RCA lo llevó a México en 1970 para internacionalizar su carrera. "Me fue muy bien, tenía una canción -'Que bien me olvidas'- que estuvo en los primeros lugares de los rankings . Estuve en los programas más importantes de la televisión, se formó un fan club , en los shows me sacaban con policías. La cosa estaba empezando a encender, pero aguanté seis meses", recuerda el "Pollo". Sobre las razones de su regreso, dice: "Era muy joven, no tomé la dimensión de lo que pasaba, ni nadie me ayudó a decirme que debía sacrificarme y quedarme un tiempo. Estoy casi seguro de que habría sido una figura a nivel internacional".

Casos recientes

Quienes también intentaron consolidar una carrera internacional fueron algunas ex figuras del programa "Rojo", como Daniela Castillo, Carolina Soto y Monserrat Bustamante. Esta última, conocida hoy como Mon Laferte, ha sido quien ha cosechado más éxitos. A pesar de un lento comienzo en Ciudad de México, donde además tuvo que enfrentarse a un cáncer, la cantante logró ganarse al público mexicano y aumentar su popularidad en todo el continente.

Otro caso reciente es el de Pedropiedra. El músico viajó a México en 2007, apoyado por Jorge González, y por Leonel García, ex líder de Sin Bandera, que lo ayudó a lanzar su disco debut como solista. Ese trabajo fue el que sacó al músico chileno del nicho en el cual habían estado sus proyectos anteriores y le dio reconocimiento en la región. "Hay que imaginarse que vive más gente en el Distrito Federal que en todo Chile. El hecho de irse de Santiago a México es como el movimiento lógico de moverse de la periferia a la gran ciudad", reflexiona el cantante.

Ese es el mismo camino que tomó Weichafe. Con más de 20 años de historia, la banda de rock decidió instalarse en México en junio pasado, luego de grabar su último disco ahí. "Queríamos generar más vínculos con otro tipo de público ya más a nivel latinoamericano y México es un lugar neurálgico para la música en español", explica el líder del grupo, Angelo Pierattini.

Hoy, ha realizado distintas presentaciones en vivo para darse a conocer, y Pierattini, que ya tuvo experiencias como solista, se muestra confiado. "El público mexicano está muy ávido de escuchar música nueva. Ser artista o músico es algo que socialmente es súper bien considerado, cosa que en Chile no pasa mucho".

Mauricio Durán, quien junto a su hermano Francisco, vive hace nueve años en México, al principio cuando integraban Los Bunkers y hoy al frente a su nuevo proyecto, Lanza Internacional. "Aquí la música es más importante para las personas que en Chile. Eso hace que haya un mayor respeto por el oficio de músico", dice Durán, quien alista el debut discográfico de su nuevo grupo para noviembre.
Tal como pasó con Weichafe, la llegada de los hermanos Durán y el resto de los integrantes de Los Bunkers se dio por una búsqueda de nuevos horizontes. "La banda había cumplido un ciclo importante. Teníamos miedo de achancharnos si nos quedábamos en Chile haciendo lo mismo", dice el mayor de los Durán.

Otra chilena que probó suerte en México fue Mariel Mariel, cuya carrera estaba partiendo cuando emigró. Cargaba con el peso de ser hija de Pedro Villagra, fundador de Santiago del Nuevo Extremo y ex integrante de Inti Illimani. "Fue súper aventurero. Me gustó ser anónima y darme a conocer por esta búsqueda de construir una identidad musical propia", recuerda.

En México compuso y grabó "Foto pa ti", con que ganó el Premio Pulsar 2016 a Mejor Artista Urbana. Pese al éxito que cosechó en tierras aztecas, Mariel siguió el camino inverso y volvió en 2016. "Mi intención más que irme a México o quedarme en Chile, es vivir en los dos países, en una especie de puente de intercambio artístico".

El público mexicano, también tiene algunas diferencias respecto del chileno: "Son un poco más efusivos, más alegres y les gusta gritar, y cuando van a ver un espectáculo, eso lo hacen sentir", plantea Mauricio Durán.

Hay consenso en que en México la industria musical está muy desarrollada. "El músico se dedica a tocar y a hacer canciones; hay quienes producen los shows y otros se dedican a promocionar los discos. Hay una expertise  en cada área. En Chile los músicos tenemos que ser gestores al mismo tiempo", dice Pierattini.

martes, diciembre 23, 2014

Cuando nadie ve a Humberto Gatica


El Mercurio- Revista El Sábado

Rodeado de Grammys y discos de oro y platino, y considerado uno de los productores musicales más importantes del mundo, abre a "Sábado" las puertas de su estudio en Los Angeles para hablar de su adolescencia en Rancagua, del borroso recuerdo de su padre, de sus primeros años en Estados Unidos, de su tío Lucho Gatica, de la hija que tiene en Chile y de la crisis discográfica, que lo obligó a controlar su estilo de vida.  

Por Andrea Muñoz H., desde Los Angeles, California, fotos Sergio López I.

No llega la luz del sol, ni las voces de los obreros que trabajan en la vereda, ni el runrún de los autos en Beverly Boulevard. Al estudio de Humberto Gatica no entra nada que venga de afuera -ni olores, ni señal de celular, ni el calor seco del mediodía en Los Angeles, California, donde vive desde hace 45 años, haciendo lo que sabe hacer mejor: convirtiendo sonidos en una canción.

Como ingeniero, ha trabajado en discos tan memorables como Bad, de Michael Jackson, o Private Dancer, de Tina Turner. Ha colaborado con Chicago, Barbra Streisand y Carole King. Lo ha hecho para artistas brasileños (Djavan, Milton Nascimento), italianos (Andrea Bocelli, Laura Pausini) y chilenos (Myriam Hernández, La Ley). Gatica ha trabajado en su propio estudio y también como empleado; al principio, era empleado de un estudio que ya no existe, MGM. Era comienzos de los 70 y empezaba como asistente (del ingeniero en sonido Val Valentin) y sirviendo bebidas (a Duke Ellington, la leyenda del jazz). Se convirtió en sonidista el día en que el ingeniero de planta se ausentó de una grabación y el productor que estaba a cargo (Don Costa, el mismo que producía a Frank Sinatra) lo eligió a él para reemplazarlo. El joven Gatica -veintipocos años- se atrevió.

El resto es historia, como dicen: sus triunfos están sobre la mesa, aunque en su caso no es exactamente así. Esta mañana de fines de noviembre, los triunfos de Gatica están sobre un piano de cola que hay en su cabina de grabación, donde ha colocado 16 gramófonos miniatura, para que podamos hacer unas fotos. Ocho de esos son Latin Grammys; el resto son Grammys sin apellido. En nueve de ellos aparece como productor.

Meticuloso, Gatica los lustra, con una toalla blanca. Tiene 62 años y anda de bluyines y suéter azul. En la orilla del mentón, una barba mínima, bien recortada, con forma de triángulo. Es canoso y bronceado, de un bronceado casi milagroso, porque trabaja varias horas y en su estudio no hay ninguna ventana. Hay alfombras, paredes acolchadas, cortinas rojas y espesas. Pero toda la luz es eléctrica.

Los discos de oro y platino que ha acumulado están repartidos entre el baño y un pasillo que comunica la cabina con la sala de mezclas. Hay una placa conmemorativa del primer millón de copias de Amore, de Andrea Bocelli. Otra celebra los seis millones de Bad. Más allá, una que celebra los 10 millones de Falling into you, el disco de Celine Dion.

Era otra época, la época de los discos.

Una época que fue acabándose sin que nadie se diera tanta cuenta, cuando comenzaron a declinar las ventas, de a poco, y también los royalties que recibían artistas, ingenieros, productores.

Sentado al piano, Gatica cuenta que los cambios lo tomaron por sorpresa:

-Si tú en una época estabas aquí, y eras un afortunado, de repente te sacaron la alfombra debajo de los pies y te caíste de panza. Heavy. Eso afecta. Tuviste que recurrir a lo que en algún momento pusiste en un bolsito.

Apoya una mano sobre el piano. Dice:

-No es fácil desplomarte del cincuentavo piso y ponerte a funcionar en el décimo.

De fondo se oye el sonido de la canción en la que está trabajando ahora. Es un cover de Rod Stewart, para una versión musical de Peter Pan, producida por Mall Plaza, que se estrenará el 11 de enero en Mall Plaza Norte de Santiago.

Gatica está puliendo la mezcla, junto a Martín Nessi, chileno, ingeniero de audio. Nessi anda con parka, porque en el estudio hace frío. Lo de la temperatura es a propósito. Con frío no da sueño. Con frío y luz eléctrica, uno nunca sabe qué hora es.

Fo-re-ver young, suena el coro de la canción.

Sentado al piano, bajo un reloj de neón, Humberto Gatica dice:

-Nada dura forever. No existe eso. ¿Me entiendes?

Entrar en trance

Antes, mientras le sacaban fotos, puso una canción. Puso, como si fuera una broma, Cuando nadie me ve, de Alejandro Sanz.

Al principio, no se oye nada más que un piano y silencio. Luego aparece la voz de Sanz, cruda. Es una voz raspada, medio aguardentosa, y se oye al centro, sin competir con el piano ni los demás instrumentos.

La producción la hizo Gatica, junto con el resto del Unplugged, que ganó un Latin Grammy al disco del año. Un crítico del Los Angeles Times escribió que su trabajo "acentuaba el impacto emocional de las canciones de Sanz, con sus arremolinados crescendos y letras que divagan eternamente". Su producción, explicaba la reseña, "permitía que su voz grave mostrara algo de la fuerza cruda y rústica flamenca".

Si hay algo que define su estilo, es eso. Como productor, Gatica organiza todo en función de la voz, me cuenta Nessi, el ingeniero de audio. Dice que hace lo mismo cuando se pone a trabajar en una mezcla:

-A veces yo trato de irme, de dejarlo solo, porque es como que entrara en un trance. Se pone a cantar, canta con el cantante, se aprende el fraseo, y con el dedo va moviendo los faders, que son los que controlan el volumen, acentuando cosas que le dan más emoción a la interpretación. Porque si todo está al mismo volumen, la música no vibra, no te hace sentir cosas.

Gatica tiene el mismo cuidado a la hora de capturar el canto, como hace este fin de semana en Los Angeles, con el grupo de actores y cantantes chilenos. Sentado frente a su consola, micrófono en mano, le habla a la cabina, directo a los audífonos de la cantante Daniela Castillo.

Misma toma, varias veces:

"Una más", la anima.

"Eco. Perfecto", dice cuando repite la frase.

"Esta sí que es la última", pide.

Antes había sido el turno del actor Augusto Schuster, quien cantó una misma línea por lo menos 30 veces. Cuando finalmente salió de la cabina, garganta apretada, Gatica lo felicitó de un abrazo. Había terminado su trabajo; "por ahora", dijo. En realidad, Schuster tendría que volver a cantar la línea, pero eso el productor se lo calló en ese momento. Schuster tenía hambre y quería tomar un poco de aire. Partió.

La memoria del tío

Los artistas se van, se mueren, se jubilan, se cansan, pero en las grabaciones sus voces quedan como sonaron en ese momento, de la misma edad para siempre. Por eso es curioso que Gatica diga: "Nada es forever".

Él, que se dedica a capturar instantes de voz.

La voz de su tío Lucho Gatica, por ejemplo. A fines del año pasado, estrenó el disco Historia de un amor, donde cantó boleros emblemáticos, a dúo con diferentes artistas. Como productor del disco, Humberto consiguió capturar momentos donde la voz de su tío sorprende, pero no le tuvo miedo a capturar eso otro, lo del adiós.

-Lástima que el disco no tuvo el éxito que debería haber tenido.

-¿En qué sentido? ¿De ventas?
-En todos los sentidos de la palabra. Ventas hoy día, imagínate: son regalos de Dios, las ventas son rarísimas. Pero era un disco que se merecía el reconocimiento de la gran labor que él hizo a su edad, porque Lucho lo cantó a los 80 años. Obviamente no es la voz, la afinación y la claridad que tenía a los 23, absolutamente no, pero en el disco se preservó su integridad hasta la última nota que grabó.

-Probablemente es el último.
-Lo es. Para mí era su último tren, indudablemente.

-¿Cómo era eso? ¿Mostrar una voz que se estaba despidiendo?
-Por eso te digo. Era importante que el disco tuviera su integridad. La voz nunca se escondió, ni se puso detrás de las sombras, ni hubo un artista que lo aguantaba de la mano. No, no. Era muy paralelo.

-Es bonito eso.
-Y lo pasamos bien. Yo no hubiera permitido ser parte de un proyecto de Lucho Gatica sin haber estado a cargo de la producción de su voz. ¿Razones? Porque entiendo el tratamiento que se merece. Luego, técnicamente, sé cómo amplificarla y desarrollarla en la mezcla final. Y finalmente tengo la paciencia que viene del cariño. Había días donde todo se convertía en talla. Él hacía unos ejercicios vocales que nos moríamos de la risa, unas maniobras con su garganta, para relajar las cuerdas. Entonces, la conversación se volvía más de hombres. Hacíamos tallas, en ese sentido.

-¿En el tercero y el cuarto?
-Claro. El triple equis. Pero el tío lo pasaba bien, aunque hubo un tiempo donde se me cansó también. Me sacó las pistolas.

-Me lo imagino cascarrabias, ¿es así?
-Sí, aunque yo me lo daba vuelta rápido con la sonrisita y las tallas. Pero un día me sacó las pistolas y se fue. Me voy. Ya no más. Tiró la toalla.

-¿Por qué?
-Cierta frustración de no poder hacer lo que hacía antes. De repente la voz tenía una carraspera y había notas que no le salían. Le pasa a todo el mundo. Hay días buenos para un cantante y hay días horribles.

-¿Le parece que en Chile se lo valora lo suficiente?
-Pienso que sí, porque siempre se lo recuerda, se le hacen homenajes. De alguna manera, están afinados con Lucho. Pero así pasa.

Suspira.

-Hoy la música está en un lugar muy particular. No hay esa nostalgia, esa cosa. Todo lo que tiene seis meses ya está afuera, está viejo. Pero pienso que Chile se ha portado lindo con el tío.

-¿Y cómo está él de salud?
-El tío está perfecto, pero tiene problemas de memoria. Tiene sus zonas oscuras. Tiene black outs.

-¿Pasó mientras estaban grabando?
-No. Esa cuestión nunca se manifestó ahí. Fue cuando se acabó la grabación. Pasó un año y de ahí, ¡bum! Está bien, pero de repente tiene esos black outs. Como le pasó a Frank (Sinatra).

Sueño americano

Entre la cabina de grabación y la sala de mezclas hay un vidrio. Gatica canta a este lado de la ventana. Así dirige a músicos y cantantes. No les dicta notas ni les habla con palabras técnicas. Canta nomás.

-Pero solo de este lado del vidrio -dice él.

Pese a que tiene un vozarrón poderoso y "los mejores oídos de la industria" (según Michael Bublé), nunca pensó ser músico ni cantante. No lo pensó, aunque creció rodeado de voces e instrumentos. La cosa iba más allá de sus tíos, Lucho y Arturo. También sus abuelos cantaban, en una cantina que tenían en Rancagua, acompañados de un piano y un arpa, que afinaban ellos mismos, aunque nadie sabía de quintas ni octavas.

El Humberto Gatica adolescente tocaba la guitarra. No quería formar una banda; lo que le interesaba era el sonido del instrumento, la manera en que las cuerdas reverberaban en el baño de la casa de su abuela, donde se encerraba a tocarla.

En esa época quería ser futbolista. También quería irse de Chile.

Su papá había muerto cuando él tenía 9 años. Su mamá encontró un trabajo, pero quedaba lejos de Rancagua.

-Para poder sustentarnos, la mamá partió al norte de Chile. Ella cocinaba muy rico, entonces conseguía trabajos en una concesión de una compañía que construía caminos. Cómo iba a andar yo por allá, si tenía que ir al colegio.

-¿Y se acuerda de su padre? ¿De su voz, por ejemplo?
-Yo tengo recuerdos muy limitados. Parece que bloqueé muchas cosas. Mi papá tuvo una enfermedad que le cambió la forma de ver las cosas, de poder aceptarlas, se puso amargo. No sé qué le pasó, pero de a poco el papá empezó a perder su poder y fuerza en las manos, y eventualmente se le paralizaron los brazos.

Dice, después de una pausa:

-Entonces, cuando tú me preguntas si me acuerdo de la voz de mi padre; uf, no. Me acuerdo del rechinar de dientes cuando le molestaban las cosas. Me acuerdo de su mirada, fuertísima. ¿Me acuerdo de su risa? No me acuerdo. Puedo sentir el sonido de la risa de mi mamá en mi cabeza. De mi papá, no.

Se fue a vivir con su abuela, después de que falleciera su papá, y su mamá partiera al norte. Y cuando murió su abuela, quiso irse a Los Angeles. Irse a qué, no sabía; tenía 16 años. Se fue con un primo, con poca plata y se puso a trabajar en lo que pudo al llegar. Estacionó autos y manejó una grúa horquilla.

Al estudio de MGM llegó por casualidad, de la mano de su tío Lucho Gatica, que andaba de visita en Los Angeles. Ahí descubrió el mundo de la producción de música. Ahí dijo:

-Este es el lugar. This is the place.

-Cuando llegaste a Los Angeles todavía no sabías que querías ser productor.
-No po'. Pero quería trabajar en América, ganar dólares y poder sustentar a mi madre. Quería tener una casa, ser alguien.

Hizo todo eso.

-Tuve la suerte de ser parte de un período, donde era normal que un artista vendiera 12, 14, 30 millones de copias, en las producciones donde yo participaba, como productor o ingeniero. Una Celine Dion. Un Michael Jackson.

Hoy no es lo mismo. Este año, en Estados Unidos, un solo disco ha logrado alcanzar los 10 millones de copias.

-La música cambió.

-¿Y usted? ¿Tuvo que cambiar su estilo de vida?
-Más que cambiar mi estilo de vida, tuve que controlarlo.

-¿Por ejemplo?
-Cualquier desarreglo. Lo que fuera. Si algo costaba dos dólares, no te importaba pagar 200. Ya no. Y muchas cosas que dijiste, "te lo hago gratis porque eres mi amigo", tuviste que dejar de hacerlas.

-¿Cómo se inserta en este nuevo modelo de industria?
-Es otro tipo de negocios. Ahora tienes que buscar talento. El negocio ya no está solamente en hacer la producción. Si vendes un CD, es la frutilla de la torta. Yo como productor no quiero cuatro ni cinco puntos. Quiero un pedazo de este individuo, de este artista.

Eso es lo que está intentando hacer con su sello, Lion Share Music. Me dice que no ha despegado tanto como le hubiese gustado, pero que sí han descubierto nuevas voces. Un ejemplo es el cantante Josh Groban.

Además del sello, sigue dedicado a la producción, tiempo completo. En Estados Unidos producirá para el mismo Groban. También un disco para Gloria Trevi, quien estuvo esta misma semana grabando en su estudio. Y en el futuro, el nuevo álbum de Andrea Bocelli.

Tiene suerte. Me cuenta que conoce a muchos ingenieros sin empleo. Muchos, también que, en vez de hacer discos, están trabajando en televisión, haciendo ingeniería de sonido para un show con aplausos.

-¿Y cuál sería su límite?
-Yo he hecho producciones de artistas que no conoce nadie. No es que Humberto Gatica solamente trabaje con los grandes. Pero si el negocio se complicara, ¿qué podría hacer? Yo soy un buen líder. Soy un buen cabecilla. Tengo la habilidad de poner gente junta y crear resultados. Yo podría ser mánager, fácil.

-Artistas chilenos. ¿Le gustaría trabajar con alguno en particular?
-En este momento no estoy ciento por ciento al día de lo que está pasando en Chile. Pero me gustaría hacerlo.

Su ancla en Chile

Ese día que grabó con los chilenos, la sala de mezclas estaba más iluminada que la cabina de grabación. Se supone que la ventana entre ambas es para que cantante y productor puedan mirarse. Pero por la diferencia de luz, Gatica se reflejaba en el vidrio, por lo menos desde el ángulo que lo estaba mirando.

Después me dice que sí, se refleja.

-Uno inyecta esas emociones en la música. Siempre lo he dicho: cada vez que estoy pasando por una etapa de mi vida, el que más se beneficia es el artista.

-¿A qué se refiere?
-La etapa de Bocelli, por ejemplo, cuando se hizo el álbum Amore. Estaba pasando por una etapa muy heavy en mi vida. Muy bella en muchos aspectos. Y al mismo tiempo había sentimientos confusos. Es algo muy privado, muy mío. Algo extraordinario y triste a la vez. Pero bueno, el que se benefició al final fue la música, las canciones. Por ejemplo, "Solamente una vez" (se refiere a la versión de Bocelli del bolero). Escucha la letra y te podrás identificar con lo que te estoy tratando de decir.

-¿Estaba enamorado, entonces?
-Tú verás qué palabra ocupas.

El último día, cuando nos sentamos al piano, le pregunto cómo está ahora él.

Se lo pregunto, porque mientras hemos estado conversando, Gatica se ha ido encogiendo, cerrando los ojos, pasándose la mano por la frente, como si le doliera la cabeza. No le duele, me dice. Me insiste en que se siente súper bien.

-Cuando no está acá, ¿qué hace?
-Hago un poco de deporte, trato de vivir mi vida. Pero soy un trabajólico y los días no pasan en vano. A veces, mi trabajo me impide poder estar en lugares y momentos que son críticos en la vida de mis seres queridos. Eso tiene un precio. Pero, bueno, cada día trato de poder mejorar las cosas y disfrutar un poco más lo que pasa fuera del estudio.

-Cuando llega a su casa y se toma un trago, ¿qué música pone?
-Nada. En mi casa yo no toco nada.

-¿Puro silencio?
-Es que es muy poco el tiempo que paso en mi casa.

-¿Solo duerme ahí?
-En otras palabras. Y momentos aquí y allá. Es lo que te digo. La vida pasa.

Suena el coro de la canción que está produciendo, en el estudio frío, sin ventanas.

Fo-re-ver young, se oye en la cabina, donde estamos conversando.

Hubo un tiempo en que Humberto Gatica no quería saber nada de Chile.

-A ver, déjame retroceder. Yo quería irme y lo hice. Pero tenía latente la idea de que algún día iba a volver. Piensa que llevo 45 años en este país y te hablo más chileno que cualquier chileno.

-Iba a volver. ¿Y qué pasó?
-Yo creo que sí volví.

-¿Cómo?
-Tengo una hija en Chile. Una hija bella. Se llama Lorenza Sofía Gatica. Por eso te digo, volví. Porque estoy muy anclado todavía. Y esa hija es producto de cosas lindas, de todo lo bueno.

El negocio de la música cambia, pasan de moda los boleros, se venden menos discos. "Nada dura forever", había dicho Gatica. Pero hacia el final, habla de su hija y se desdice. Es como las voces que graba en sus canciones:

-Eso jamás tendrá fin.

domingo, marzo 23, 2014

Lucho Gatica se recupera tras hospitalización

El Mercurio

Las alarmas se prendieron durante esta semana, luego de que Luis Gatica -hijo del legendario cantante nacional de 85 años, del mismo nombre- pidiera donantes de sangre para su padre a través de su Twitter. El bolerista había sido internado en un hospital en Ciudad de México por causas que, hasta ahora, no han sido dadas a conocer. Ya en horas de la tarde, se comunicó que el intérprete de "Contigo en la distancia" se recupera en su casa y en compañía de su familia.

El artista chileno lanzó el pasado mes de noviembre un álbum de duetos llamado "Historia de un amor", en el que colaboraron artistas locales como Beto Cuevas y los extranjeros Michael Bublé, Miguel Bosé, Nelly Furtado, Lucero, Laura Pausini y Luis Fonsi.

sábado, noviembre 02, 2013

La reinvención de Lucho Gatica

El Mercurio

A sus 85 años, la figura más popular de la historia de la música chilena vuelve por partida doble. El 12 de este mes se publica su disco de duetos, "Historia de un amor" -donde comparte créditos junto a Michael Bublé, Miguel Bosé y Nelly Furtado, entre otros- y hace algunas semanas se editó su biografía no autorizada, "El rey Lucho cantaba boleros", la que en esta entrevista califica de "infame" y dice que espera demandar al autor. Aquí, Gatica recuerda un encuentro junto a Ringo Starr, cuando Sammy Davis Jr. le dijo que era uno de los mejores cantantes que había escuchado en su vida, y asegura que no le tiene miedo a la muerte. "Me da lo mismo", señala.  

Felipe Rodríguez

Ubicar a Lucho Gatica es, por estos días, una misión que fácilmente se puede transformar en un lío. En su casa de Ciudad de México practican el hermetismo. Durante varias tardes ratifican su ausencia y dan diversos paraderos: Miami, Los Angeles y Nueva York. La empleada de su hogar es sintética. "Sé que está en Estados Unidos, pero no sé dónde ni tengo algún teléfono y en casa estoy sola. Debería volver en un mes", asegura. La presencia, casi fantasmal de un nieto, resuelve el puzzle. Gatica, el más grande e históricamente popular de los músicos chilenos en el exterior, está en Los Angeles finalizando el plan promocional de su disco de duetos, "Historia de un amor", donde recrea sus boleros más emblemáticos junto a artistas de primer orden: Michael Bublé, Miguel Bosé, Beto Cuevas y Laura Pausini, entre otros.

A sus 85 años, el rancagüino mantiene su sencillez. Es de una raza distinta: jamás exhibe modos imperiales. Hace unos años, durante una visita de María Bethania a Chile, Gatica llegó al hotel donde se hospedaba a saludarla. No quiso robarle protagonismo. Cuando la conferencia de prensa de la brasileña finalizó, se acercó para presentarse. Bethania lo abrazó y le dijo que, para ella y su hermano Caetano Veloso, sus canciones fueron parte esencial de su infancia.

El cantante tiene cientos de esas historias. Y las recuerda para entrar en confianza. A raíz del nuevo disco de Paul McCartney, "New", dice: "Escuché algunas de sus canciones y me alegra que siga haciendo música. Ese tipo es un genio. Los Beatles fueron una gran banda, imborrable. Hace un tiempo viajé en el mismo vuelo desde Los Angeles a México junto a Ringo Starr. A las once de la mañana se estaba tomando un cuba libre. Me dijo que tomara un trago, pero preferí vino. Era muy temprano para tomar algo tan fuerte", recuerda. Y agrega con humor: "¿Sabes cómo le llaman al cuba libre ahora? 'Mentirita'. Desde que están los hermanos Castro en el poder, Cuba nunca más fue libre. Es un hermoso país donde tuve mucho éxito, pero nunca más volví ni tengo ganas de ir. Si Cuba vuelve a ser libre, iré".

El bolerista ha vuelto a una rutina que describe como "fascinante": tener reuniones, planear promoción y cantar. Repite que tiene poco tiempo, que va camino a juntarse con el productor Humberto Gatica, su sobrino, y con Beto Cuevas, quien, además, hizo el dibujo de la carátula de su disco que se publica el 12 de noviembre en Sudamérica, Norteamérica y España.

De pronto, se le cae el celular. "¿Dónde está el maldito celular?", se escucha a lo lejos. Tras unos segundos, su asistente lo encuentra y se lo entrega. Don Lucho dice que está feliz de que artistas consolidados participen en el proyecto. Y no piensa jubilarse ni tampoco le tiene miedo a la muerte. "Sé que me quedan pocos años de vida, pero la muerte me da lo mismo. Llegará cuando tenga que llegar. La vida ha sido demasiado generosa conmigo. Siempre lo he pasado bien: me casé tres veces, viví muy tranquilo, con todos mis hijos nos queremos mucho, me dediqué a lo que me gustaba. Sería un malagradecido si me quejara.

Cuando venga la muerte, la esperaré con alegría. Lo único que me queda es aprovechar cada minuto como si fuera el último", añade.

-Usted fue el cantante chileno más reconocido en el mundo. ¿Se siente querido por su país?
"Chile es mi país y lo adoro más que a nada. A mí me pasó lo mismo que a Elías Figueroa: varias veces me ofrecieron nacionalizarme y me negué. Soy chileno hasta la muerte y me pude dar el gusto de conocer a chilenos grandísimos como Gabriela Mistral, una mujer que cambió la educación en México, y a Pablo Neruda, que me regaló unas ediciones especiales de sus libros y que me los robaron en mi casa de Santiago. Debe ser de las veces que sentí más impotencia en mi vida. Estuve a punto de llorar".

-Las ediciones del festival de Viña de 1992 y 2002 fueron adversas para usted. ¿Le traen malos recuerdos?
"No, la juventud es así y hay que quererla como es. Cada uno tiene su forma de pensar y no puedes pretender cambiarles la vida ni sus gustos. Soy muy feliz. Bueno, mijo, ha sido un agrado y le mando un gran abrazo".

-Me gustaría hablar más con usted...
"Llámeme el fin de semana y seguimos conversando. Adiós".

DE BIOGRAFÍAS, O'HIGGINS, PRIETO Y BUBLÉ.

Localizar a Luis Gatica este último fin de semana fue imposible. Que tenía una fiesta familiar. Que estaba en una reunión. "Llámeme mañana", decía él.

Pasaba que el cantante estaba finiquitando los últimos detalles del lanzamiento de su disco. "Discúlpeme, ha sido un día de locos", se excusa. Rumbo al aeropuerto, para viajar a Miami, dice estar apenado por la derrota del equipo de su ciudad, O'Higgins, que pelea el título.

"Lamentablemente, perdimos. Pero todavía nos quedan varias fechas para seguir en la lucha. Siempre me preocupo de cómo le va a O'Higgins y trato de ver sus partidos. Aunque también me gustan otros equipos: Colo Colo y Real Madrid", indica.

Sus pulsaciones giran cuando hablamos de un tema que le resulta incómodo: la publicación, hace algunas semanas en Chile, de su biografía "El rey Lucho cantaba boleros", del periodista Pablo Márquez. Su tono afable y distinguido muta en cólera y, por momentos, grita de impotencia. "Ese señor escribió ese libro a la mala. Es un tipo que ni siquiera conozco. Nunca le di bola. A fin de año espero ir a Chile y lo voy a demandar porque no tiene permiso para hacer lo que hizo".

-El libro, por lo general, habla bien de usted. Aunque repara en la pérdida de su voz a una temprana edad...
"Esa es otra infamia. Puedo hacer lo que me dé la gana con mi voz. ¿Tú crees que hubiesen publicado un disco de una persona de 85 años si no cantara? ¿O que artistas como Bublé se hubiesen prestado para cantar con alguien que no tiene voz? Todavía puedo cantarle a la gente. Estuve tocando en Río de Janeiro hace un par de meses, en la época en que estuvo el Papa, y no tuve ningún problema. Me siento bien. Me indigna esta situación. Me gustaría publicar un libro con mi vida, pero hecho por personas que sepan escribir. No por cualquiera".

-¿Leyó el libro?
"No. Ni me interesa. Es un robo. Lo que me molesta es que supe que habla un sobrino mío -Domingo Zúñiga Gatica- y que ayudó para este libro. Jamás lo autoricé. Lo que hizo fue aprovecharse de la familia. Incluso, llamé a mi hermana para decirle que estaba muy molesto".

-Se habla de una supuesta competencia que usted tuvo con Antonio Prieto...
"Esa es otra mentira más. Nunca tuve un problema con Antonio. Es más, cuando él vivió en México nos juntábamos todos los fines de semana a comer un asado en mi casa. Compartíamos en familia, con sus niños. Es una estupidez que diga que no nos llevamos bien".

Entonces Lucho Gatica calla unos segundos y reaparece con otro tema: la felicidad de contar en su álbum con músicos reconocidos. Revivir temas como "No me platiques", "La barca" y "Perfidia", entre otros, lo llena de orgullo. Pese a que agradece la participación de todos sus colegas -Lucero, Luis Fonsi, Nelly Furtado, Olga Tañón, etc.-, hace especial reverencia ante Michael Bublé -con quien interpreta "Quizás quizás"-, y a quien considera un crooneren su estilo.

"Te voy a contar la verdad: Bublé no me conocía. Un día, Humberto (Gatica) me dice 'sería bueno incluir a Bublé en el disco' y llama a su manager. Se contactó con Bublé y le dijo que no me conocía. Allí, su manager le entregó páginas mías en Facebook y Twitter y cuando escuchó mis canciones, se sumó de inmediato. Grabamos por separado, pero es una satisfacción enorme trabajar con él, porque representa la música que hacíamos en mi época de juventud", dice.

-Usted se relacionó con Elvis Presley, Frank Sinatra, Dean Martin, Nat "King" Cole. ¿Siente nostalgia por esos años?
"No realmente. Lo único que siento es que varios de esos amigos han desaparecido. Recuerdo a mi compadre Sammy Davis Jr., una vez que estábamos en Nueva York, y me dijo 'eres uno de los mejores cantantes que he escuchado en mi vida'. Eso no se olvida. O la vez que Frank (Sinatra) me invitó a cantar con él en Las Vegas y me dijo 'tenemos un poder único'. O que te llamen 'el rey del bolero' y que te reconozcan en Brasil o España. Eso es único".

 "Historia de un amor"Lucho Gatica

En una época en que el romanticismo en español pasa una de sus horas más bajas, con solistas extraídos de academias televisivas y dueños de una escasa empatía masiva, "Historia de un amor", el álbum de duetos que celebra los 70 años de vida artística de Lucho Gatica es, sobre todo, un homenaje a una de las mayores voces de la música del corazón.
Por reparto, el rancagüino aplasta. Cede protagonismo a Michael Bublé y Laura Pausini en "Quizás quizás" y el tema homónimo respectivamente, bajo el alero de guitarras prístinas y elegantes arreglos de cuerdas. Se acerca a la tradición más clásica del bolero junto a Nelly Furtado en "Bésame mucho" y a Lucero en "Perfidia" y se muestra en primer plano, dirigiendo la canción, en "Sabor a mí" con Miguel Bosé. Para el olvido: las participaciones de Ricardo Montaner -"Contigo en la distancia"- y de Il Volo -"El reloj-, un trío que se incluye por descarte más que por categoría. Son versiones frías, sin alma. Su pecado mayor es que suena demasiado estructurado, como banda de casino. En todo caso, desde la perspectiva del reciclaje, cumple: cada tema suscita un flashback romántico. Como reza el título del disco.
Felipe Rodríguez.