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viernes, febrero 10, 2012

El sabor de la salsa en Chile

 

Wiken

Estilo subterráneo durante casi tres décadas, la salsa chilena vivió un renacimiento cuando Marc Anthony agotó tres shows consecutivos en 2008. Entonces, estrellas salseras comenzaron a visitar el país. Ahora que el cantante neoyorquino regresa a Chile, quisimos saber en qué está el género. Del disco debut de Santiago All Stars, elegido entre los mejores a nivel mundial en 2011, al desembarco de la salsa romántica, en esta degustación de tres sabores.

Por Marcelo Ibáñez Campos

DUROS VERSUS ROMÁNTICOS. 
Sucedió el año recién pasado durante un recital de Frankie Vásquez en el Klub Mangosta, uno de los clubes de salsa más concurridos de Santiago hoy en día, junto al Mi Gente en Recoleta y al histórico Maestra Vida en Bellavista. Frankie, un famoso intérprete portorriqueño de salsa clásica o "dura", como se conoce al sonido setentero tipo Rubén Blades o Willie Colón, recibe una polera del público que dice "No a la salsa monga".

Salsa monga. También conocida como "salsa rosa", "salsa erótica", "de cama", o directamente, "salsa calzón". La forma que usan los fanáticos de la salsa clásica para referirse a la romántica. A esa salsa popular que interpretan músicos como Marc Anthony o Maelo Ruiz, tratando de dejar en claro una especie de jerarquía entre ambas.

Entonces Frankie, un duro de Nueva York que también ha grabado discos románticos, sólo sonrió y aceptó el regalo casi por compromiso.

"Son términos para designar despectivamente a la salsa romántica, donde a veces hay letras muy melosas o casi de culebrón erótico", explica Pablo Dintrans, conductor de Estación Aeropuerto, el programa radial del género que ya lleva once años al aire en radio Universidad de Chile. "El público de la salsa clásica, una que habla de América Latina, del barrio, que realiza retratos sociales y conecta con el realismo mágico, no la respeta".

Músicos latinos que se ganaban la vida tocando en bandas de jazz, y aprovechaban los intermedios para hacer sus "descargas", especies de jamm sessions que dieron origen a la salsa. Trombones hirientes como el ruido de los barrios bajos que la vieron nacer. Letras que retrataban la vida de inmigrantes cubanos y portorriqueños que llegaban a Nueva York; unos huyendo de la revolución, otros aprovechando las ventajas de ser un estado anexado a Estados Unidos. Así nació la salsa, una mezcla de ritmos afrocaribeños como el guaguanco cubano y la bomba y la plena de Puerto Rico con las armonías del jazz, que se convirtió en el sonido de buena parte de N.Y. en los 70. Hasta que llegó la fiebre disco y los álbumes de salsa se dejaron de vender.

"El gran arquitecto de la salsa romántica es Louie Ramírez, un percusionista y vibrafonista de N.Y. Cuando la salsa dura decae, Ramírez empieza a hacer versiones de canciones de Manuel Alejandro y otros hits de pop romántico de la época. Hasta entonces la salsa no había sido capaz de atrapar eso que tenía el bolero: historias de amor y desgarro y un público femenino mucho más amplio", explica Dintrans. "Fue un batatazo. Ahí comenzó una vorágine de versiones salseras de temas románticos, que acercaron la salsa a otros países latinos".

Una vorágine que sigue hasta hoy y que tiene en Marc Anthony a su mejor representante, y que en Chile sigue siendo un estilo en deuda: de la decena de bandas que giran en el circuito salsero, sólo una cultiva la salsa romántica. El estilo más popular entre el público que repleta las salsotecas de jueves a sábado.
"Personalmente no desprecio a la salsa monga, pero varios de los músicos de mi orquesta, sí", dice Jorge Hasbún, percusionista de los pioneros Santiago All Stars. "Sus arreglos son mucho más sencillos, cuesta mucho menos interpretarlos, la verdad. Pero hay temas de la salsa sensual que son maravillosos".

"Esa distinción la hacen sólo en Chile y la hacen los músicos", dice Juan Rivadeneira, vocalista y director de Negrosón, la única banda chilena que cultiva la salsa romántica. "No tiene ningún sentido. En el extranjero eso no existe, los salseros duros tocan con salseros románticos y no hay problemas".

Quizás se deba a los orígenes de la salsa en Chile, un ritmo que llegó en los 80 de la mano -principalmente- de connacionales que volvieron del exilio en países caribeños, cargados de vinilos salseros bajo los brazos. El público más duro hasta hoy. Lo seguro es que actualmente la salsa romántica es el estilo de salsa que se oye y se baila, más masivamente. Prueba de ello es Marc Anthony -que agota entradas cada vez que viene al país- y la silenciosa irrupción de Maelo Ruiz.

"La salsa en Chile siempre fue de un grupo pequeño de melómanos que se dedicaba a estudiarla y que por eso se enfocaban en la salsa dura", dice Juan Rivadeneira. "Ahora se está volviendo más popular gracias a la salsa romántica. Eso hizo Marc Anthony y eso hace Maelo Ruiz, que aunque apenas suena en la radio, ya ha tocado cinco veces en Chile y repletó el Caupolicán. De hecho, llevó el doble de gente que un monstruo de la salsa dura como Willie Colón. En los barrios suena mucho Maelo Ruiz y ni él sabe bien cómo lo logró", dice Rivadeneira, quien con su banda Negrosón ha acompañado al cantante neoyorquino. "En Chile, su salsa se está escuchando al nivel de popularidad de la bachata de Aventura".

LA SALSA CHILENA SALE AL MUNDO.
 Las dos revistas más importantes de salsa a nivel mundial lo dijeron casi al unísono, a finales del año pasado: "Joya y Rareza" es sin duda uno de los mejores lanzamientos de salsa auténtica que hemos oído en el último tiempo. Por ello, rápidamente se alzó hasta la cima de nuestra selecta lista de lo Mejor de 2011. El álbum es el sueño de los bailarines de salsa hecho disco".

Eso escribió Descarga, la revista neoyorkina más importante del género, sobre el disco debut de los Santiago All Stars, banda nacional que este año cumple una década. Y algo similar repitió al otro lado de EE.UU., en Los Angeles, la revista Latin Beat Magazine. "La Rolling Stone del mundo de la salsa", como explica Pablo Dintrans.

"La nota llamó la atención mundialmente porque la revista es muy respetada. No cualquiera sale en ella, mucho menos en su portada", dice Jorge Hasbún, percusionista, productor y fundador de la banda, junto al reconocido trombonista Héctor "Parquímetro" Briceño.

El grupo Santiago All Stars ostenta varios récords. Fue el primer grupo de salsa compuesto íntegramente por músicos chilenos, la única banda nacional en aparecer en la portada de Latin Beat Magazine -en octubre de 2010, cuando se preparaba a grabar su aclamado debut-, una de las primeras en convencer a las salsotecas santiaguinas que tener una banda en vivo era buen negocio, y la única en grabar un disco reconocido a nivel mundial. Y qué disco.

"Nuestros primeros cinco años fue mucho de forjar un circuito, de plantar el bichito en los jóvenes músicos que hoy forman las orquestas chilenas de salsa. Casi todos ellos nos iban a ver tocar a nosotros", dice Jorge Hasbún. "De eso nos sentimos muy orgullosos. Nos sentimos muy complacidos de lo que hay hoy en día, donde cada fin de semana tocan al menos tres bandas de salsa en vivo en Santiago".

"Joya y Rareza" le hace pleno honor a su título. Es una joya que se reconoce a la primera oída gracias a la calidad de sus músicos -todos mayores de 40 años y con una experiencia desbordante-, los arreglos de dos connotados salseros -el productor del disco Ricky González, pianista de Marc Anthony y Willie Colón, además de Ángel Fernández, trompetista y director de la orquesta de Marc Anthony y Ray Barreto- y el trabajo de Jon Fausty, el ingeniero que durante 40 años definió el sonido de la salsa con su trabajo en el histórico sello Fania. Sí, el mismo que grabó a "Pedro Navaja", entre tantos otros.

El disco también es una rareza no sólo por ese nivel de colaboradores, que se completa con las voces de cantantes salseros clásicos como Frankie Vásquez y Jimmy Sabater, todos contactos logrados por Hasbún en congresos y shows de salsa en Nueva York, Los Angeles, Miami y Puerto Rico, a los que asistió como fan. "Grabaron para darnos una mano, los honorarios fueron prácticamente de amistad", aclara. El disco es también una rareza por sus estupendas versiones de temas como "Baño de mar a medianoche" y "Si me vas a abandonar". Dos elegantes temas que hacen que Cecilia y Buddy Richard, respectivamente, suenen como crooners tropicales de toda la vida. Joyas tan extrañas como saber que gracias a este disco, y sobre todo al temazo "Sabroso Guaguanco", la banda suena en los primeros lugares de radios salseras de Texas, L. A., Suiza, España, Alemania, Francia y Colombia.

"Es un buen momento. Y aunque la banda nunca se ha puesto metas muy específicas, pienso que con la respuesta que ha tenido el disco y la red de contactos que he ido generando durante todos estos años de melómano, el siguiente paso sería realizar una gira internacional", dice Hasbún. "Ya hay conversaciones para ir a varios países de Europa, Puerto Rico y Colombia. Lo veo bastante posible".

LO QUE VIENE: NEGROSÓN.
Es viernes por la noche, y las mesas de Mi Gente -un amplio club de salsa frente al Cementerio General- están repletas por un público formado, en su mayoría, por universitarios y profesionales jóvenes. Pero la pista de baile sigue vacía, a la espera que el animador dé paso al show de la Negrosón.

Cuando la Negrosón comienza a sonar, al instante uno comprende por qué sus bronces han tocado con bandas como Américo y sus percusionistas han acompañado a otros como La Noche. La banda suena muy bien. Y la pista se repleta de parejas que no volverán a sus mesas durante una hora. El tiempo en que la banda interpretará, uno tras otro y sin pausa, clásicos de salsa dura, cumbia, merengue y, sobre todo, salsa romántica. Porque lo de la Negrosón es la "salsa monga". Pero por sobre todo, lo suyo es la versatilidad.
"En Santiago hay muchas orquestas de salsa dura. Y esa salsa nos gusta harto, pero su público es muy limitado. Esta orquesta se formó para tocar lo que la gente quiere escuchar, lo que más disfruta. Y a la gente le gusta la variedad, que es lo que sucede en las salsotecas donde se mezcla todo", dice como declaración de principios Juan Rivadeneira, fundador, director, vocalista y compositor de la banda.

Es esa variedad estilística la que esperan plasmar en "A mi Gente", su disco debut que lanzarán este año. "A mí me gustan todos los estilos. Yo quiero que la gente lo pase bien, enfocarme en lo que nadie hace en Chile por prejuicio: la salsa romántica. Si hacemos un par de salsas duras en el disco, es para demostrarles a los que nos catalogan de "salsa monga" -por ser la banda que acompaña a Maelo Ruiz cada vez que viene al país- que podemos hacerlo muy bien. Si la salsa se va a popularizar definitivamente en Chile, va a ser gracias a la salsa romántica. El resto son tonteras".

3 CLÁSICOS DE SALSA ROMÁNTICA
1. Lalo Rodríguez con "Devórame otra vez". Un clásico que seguro ya escuchó.
2. "Todo se derrumbó" y "Estar enamorado", cantados por el salsero Ray De la Paz. Dos versiones que dieron origen a la salsa romántica.
3. "Hasta que te conocí" y "Vivir lo nuestro", de Marc Anthony. Dos éxitos que provocan chillidos de decibeles peligrosos.

 

martes, febrero 07, 2012

Los chilenos son los que menos venden en Viña

El Mercurio

Luis Miguel agotó sus tickets, y Morrissey, Camila y Marc Anthony le siguen los pasos.

MACARENA CASANOVA
En menos de cuatro horas, el cantante mexicano Luis Miguel agotó todas las entradas para el primer día del Festival de Viña. Pero desde el 22 de diciembre, fecha en que se anunció la mayoría de los artistas del certamen, el ritmo de las ventas no sigue igual.

La Quinta Vergara cuenta con un espacio disponible para 14.800 personas y, si bien faltan humoristas por confirmar, en Chilevisión admiten que con los últimos anuncios -como el caso de la figura anglo del evento, Morrissey- se reactivó la venta de entradas. De hecho, el fin de semana del 20 y 21 de enero, cuando aún se especulaba la presencia del británico, se vendieron dos mil tickets.

Hasta el momento, el día con menos venta es el de los chilenos. El sábado 25, que se presentan Los Bunkers y Manuel García, queda cerca del 50% de las entradas para todas las ubicaciones.

Con el anuncio de Morrissey para el viernes 24, las entradas para la galería se agotaron y sólo quedan 70 ubicaciones distribuidas en la platea y el palco, con un valor que oscila entre $46.700 y $169.800.
Algo parecido pasa con el jueves 23, cuando se presentan el trío mexicano Camila y el salsero Marc Anthony, que está vendido el 98% y no quedan entradas para la galería.

Para el domingo 26, cuando están el puertorriqueño Luis Fonsi y el norteamericano Prince Royce, hay mil tickets disponibles en las ubicaciones más caras.

El cierre del certamen viñamarino es el lunes 27 y se presentan el baladista español José Luis Perales y el dominicano Juan Luis Guerra. Para ese día sólo quedan un 30% de las entradas, correspondientes a cuatro mil tickets, en todas las ubicaciones de la Quinta Vergara.

Así, a tres semanas del comienzo del certamen, la organización hace un balance positivo y dicen que la venta de entradas corresponde a la lógica de todos los años: lo primero en agotarse es la galería.

jueves, enero 05, 2012

La Escuela Papageno de Villarrica firma convenio con Fundación Siemens

El Mercurio

El exitoso proyecto de formación musical creado por el ex cantante de ópera Christian Boesch, en 2004 en el sur de Chile, avanza hacia un desarrollo más integral de sus alumnos.

D.S.D.

Paso a paso, el sueño de 'Papageno', el ex barítono Christian Boesch, de llegar con la música a las localidades rurales más apartadas que rodean el lago Panguipulli y la comuna de Villarrica, se ha ido convirtiendo en una exitosa realidad. Hoy ya cuenta con 560 niños y 13 profesores y su expansión continúa, ahora con la firma de un convenio de cooperación pedagógica con la Fundación Siemens de Alemania. "Estoy buscando un contacto para enraizarme con mi proyecto en Europa. Porque me siento responsable culturalmente con mi tierra natal, y tuve buena suerte de encontrarme con el proyecto de esta fundación", relata Boesch.

A través del método Roland de enseñanza musical, que considera que el aprendizaje de un instrumento musical está al mismo nivel que una cátedra común de matemáticas o lenguaje, los niños de pueblos tan lejanos como Neltume, Choshuenco y Huiscapi, están aprendiendo a familiarizarse con la música clásica. Hoy se busca hacer más integral esta formación.

Ulrike Wahl, de la Fundación Siemens, comenta que ésta nació hace menos de tres años, desde la centenaria empresa Siemens AG, y cuenta con un capital de 400 millones de euros. "Siemens crea esta fundación para definir una acción programática que ahonde en una ámbito que complemente lo que la compañía ya realiza en su tarea de Responsabilidad Social. Comenzamos nuestros trabajo en África y América Latina. Nuestro propósito es contribuir al desarrollo integral de las personas, pero no queremos descremar el mercado de los talentos ya existentes, sino encontrar aquellos que están por descubrirse, apuntando a proyectos estructurales", comenta Wahl.

"Hemos querido trabajar en educación y, si bien nosotros venimos desde una tradición de conocimientos tecnológicos y de ciencias, creemos interesante unirnos con la Escuela de Música Papageno para unir la formación musical con la instrucción científica y matemática. Dos áreas que sabemos están emparentadas: queremos unir curricularmente universos que, en casi todo el mundo en el sistema escolar, se ven independientemente", agrega.

"Papageno es para nosotros una opción de enseñanza en la que buscamos complementar la vocación musical con el ambiente de la ciencia, tanto en la formación de docentes como con los niños de las localidades rurales", concluye Ulrike Wahl.

La fundación comienza a trabajar en marzo con la Escuela Papageno. Christian Boesch comenta: "Veo mucho más fácil aumentar el horizonte de un profesor de música hacia los temas de ciencia. Mi intención es que a través de nuestro convenio de formación de profesores básicos de música, firmado con la Pontificia Universidad Católica, podamos ampliar dicha formación creando un programa docente básico en música y ciencia".

La Escuela Papageno firmó en 2011 un convenio con dicha casa de estudios, que permite a estudiantes de cualquier pedagogía de sus aulas tomar cursos especiales y obtener así un diploma de profesor de música de enseñanza básica.

Después de siete años recorridos con este proyecto musical, Boesch, explica que el único desafío faltante es la búsqueda de más profesores para expandirse hacia otras localidades y consolidar lo ya construido. La idea es que, luego de formar la primera generación de profesores musicales con el proyecto en conjunto con la PUC, se puedan fundar nuevas escuelas Papageno en zonas más apartadas, ofreciéndoles a esos profesores mejores ingresos de los que actualmente se pagan en la zona. Para ello busca Boesch formar una agrupación de vecinos notables de la zona de Panguipulli que permita financiar la expansión de este notable proyecto de enseñanza musical en el mundo rural de nuestra zona de Los Lagos.

jueves, septiembre 29, 2011

La TV reúne a los músicos callejeros con célebres cantantes

El Mercurio

Francisca Valenzuela, Manuel García y Álvaro López, vocalista de Los Bunkers, son algunos de los protagonistas de "A dos voces", que debuta el domingo en CHV.

Patricia Cerda F.

Francisca Valenzuela se instala emocionada en plena Estación Central. La intérprete de "Muérdete la lengua", y quien en el último año se ha subido a escenarios internacionales como el Austin City Limits Festivals, de Texas (EE.UU.), no hace ningún tipo de distinción y, junto al violinista callejero Esteban Valdés, da un improvisado concierto a los transeúntes del popular sector. La escena se grabó en marzo de este año y forma parte del capítulo debut de "A dos voces", miniserie documental que el próximo domingo 2 de octubre, cerca de la medianoche, debuta en CHV.

El concierto de Valenzuela con el violinista tuvo una segunda función en Valparaíso: la cantante invitó a Valdés a un show convocado por los estudiantes de la Universidad Católica en el Cerro Barón. "Esa es precisamente la dinámica que se da en todos los capítulos. Lo que hace este proyecto es juntar a algunos de los músicos más relevantes de la escena actual con artistas callejeros. Básicamente se intercambian roles, y los músicos más connotados terminan recorriendo las calles de varias regiones del país", dice la productora ejecutiva Ángela Poblete.

El espacio, realizado por Imago Producciones, fue beneficiado en 2010 con el Fondo de la Música que entrega el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y forma parte de la parrilla cultural de CHV. Ronnie Radonich, su director, cuenta que echar a andar el proyecto fue fácil por la excelente acogida que tuvo entre los músicos. "Ninguno tuvo inconvenientes en salir a la calle o tocar en condiciones complicadas. Al revés, querían conocer a los músicos callejeros que les presentamos y aprender", comenta.

Además de Francisca Valenzuela, participan Álvaro López, vocalista de Los Bunkers, quien recorrió Calama con el guitarrista Claudio Valderrama; Manuel García, que se subió a cantar en un bus del Transantiago con el cantautor Alexis Marín; Camila Moreno estuvo en Chillán con la cantante María Galleguillos; y Pascuala Ilabacca que viajó a Talca para reunirse con la artista Angélica Carreño. También se sumaron Pablo Ilabaca (Chancho en piedra), Camila Moreno, y Chinoy.

Mas información en el facebook



























jueves, julio 14, 2011

EE.UU. lidera ranking de países que más descargan música chilena

El Mercurio

 




Según los registros del mayor sitio de música chilena en la red, PortalDisc, las compras desde el extranjero representan el 25% del total. La música de Violeta Parra es lo más exportado.

Diego Rammsy S.

Es una de las maneras más sencillas de conseguir música hoy en día -alejándose del romanticismo de los formatos físicos-. Tener un disco completo a su disposición para escucharlo cuantas veces quiera en su escritorio es impagable -más bien, "pagable" con tarjeta de crédito-, aunque quizás se aleje mucho de las aventuras que se podían experimentar en alguna antigua tienda de discos con música que se trepaba por las paredes y que repletaba las estanterías.

Y aunque al comienzo parecía una idea poco rentable, Sebastián Milos, ingeniero comercial de profesión, instaló en 2009 su sitio de música chilena en la red bajo el dominio de www.portaldisc.com. ¿El resultado? Hasta el mes de mayo de 2010 el sitio había generado 2.500 discos descargados, y al mismo mes de 2011 las cifras aumentaron a 12 mil. Para 2012 ya se pronostica una cantidad de 22 mil descargas. Nada que decir.

"Nuestro gran objetivo es que este sistema llegue a ser muy significativo para la música chilena", dice Milos, el creador del sitio de música nacional con un catálogo de 2.100 álbumes, de los cuales el 70% corresponden a ejemplares fuera de circulación, joyas o rarezas, como el de Joan Baez en Chile de 1981.

Los últimos datos aportados por la empresa indican que, del total de las descargas, un 25% proviene del extranjero. Encabeza el ranking internacional EE.UU., acaparando más de un tercio de las demandas. Le sigue México con un 15,3%, y luego Alemania, Japón y Australia figuran con cifras inferiores al 10%. "Es lejos el mayor lugar de música chilena en el mundo, y el único creado en Chile que vende para todo el mundo", asegura Milos.

Dentro de los artistas más descargados desde el extranjero, la lista la encabeza Violeta Parra. Le siguen cantautores como Camila Moreno, Gepe y Manuel García. También figuran entre los más cotizados bandas como Chico Trujillo, Juana Fe, Banda Conmoción y la rapera Ana Tijoux.

"Estamos viendo la posibilidad de publicar el catálogo de Víctor Jara y potenciar el patrimonio, que siento que es lo que nos está faltando. Queremos escarbar en la historia musical chilena", enfatiza. ¿Una de las claves del éxito del sitio? "Nos preocupamos harto de dar las facilidades para que los extranjeros bajen música. Implementamos los medios de pago más utilizados", explica Milos.

Las cifras
25%
de las descargas que se efectuaron en PortalDisc durante el último año provienen del extranjero.

9.000
es el total de descargas que ha registrado PortalDisc desde el extranjero en el último año.

37,4%
de la demanda foránea corresponde a EE.UU., que lidera el consumo digital de música en PortalDisc. México le sigue con un 15,3%.

2.100
es la cantidad de discos que contempla el catálogo de PortalDisc.

600
discos corresponden a artistas independientes.

22.000
descargas estiman en PortalDisc para el próximo año.

70.000
veces fue bajado el tema "Los adolescentes" de Dënver como "Single of the week" en iTunes.

14.000
descargas gratuitas alcanzó "Música, gramática, gimnasia" de Dënver sólo en Chile, el disco más exitoso en la historia del sello Cazador.

Un ejemplo del sello Cazador

Responsables en parte del éxito de la banda Fother Muckers (hoy Los Ases Falsos), y representantes del popular dúo Dënver, este sello independiente se ha preocupado desde un comienzo de promover difusión digital de sus pupilos. "Nuestras principales descargas del extranjero son desde España y México", señala Diego Sepúlveda, mandamás del sello Cazador. "En promedio, cada uno de nuestros discos genera sobre tres mil descargas", agrega Sepúlveda, impresionantes cifras dentro de un catálogo que contempla sólo una veintena de álbumes. "El último disco de Dënver ('Música, gramática, gimnasia') es el más descargado en la historia de nuestro sello con 14 mil descargas gratuitas sólo en Chile, más las que siguen sumando de iTunes. Por ejemplo, el tema 'Los adolescentes' fue 'Single of the week' en iTunes y alcanzó las 70 mil descargas", complementa

viernes, abril 29, 2011

¿Cómo (sobre)vive un músico independiente chileno?

Wiken

Discos alabados, shows en grandes festivales. Están destinados a cambiar la música chilena, pero para hacerlo necesitan adquirir deudas y pedir favores. Los músicos indie llegan a fin de mes apenas. Se ayudan gracias a nuevos métodos de autogestión e incluso manejando un furgón.

Emilio Contreras

"Yo creo que te reirías con la plata que gano realmente".

El que habla es Cristóbal Briceño: músico, fundador y compositor de los ex Fother Muckers (ahora se hacen llamar Ases Falsos), agrupación con 4 álbumes y 3 EP's editados que hace 2 años se mudó a San Carlos, VII Región, cuando las cuentas en Santiago eran demasiado caras. La misma que acumula deudas para cubrir costos de grabación, que pide préstamos monetarios a personas con nombre y apellido, y que tiene a la mitad de sus integrantes trabajando en distintos oficios, aparte de la música. Son ellos, los ex Fother Muckers: una de las bandas de rock más elogiadas de los últimos años de la escena local.
 
Martín del Real, Héctor Muñoz, Simón Sánchez y Cristóbal Briceño, son ex Fother Muckers.
Cristóbal tiene un furgón. Un Kia Besta del 98, en el que a veces, y para juntar más dinero, mueve a otros grupos en sus tocatas. Lo maneja él.

Hoy ya no reside en San Carlos. Vive con 6 personas en una casa arrendada y no se considera hippie ("Somos más como una cooperativa", dice). Con 200 mil pesos llega bien a fin de mes, y con 150 mil también, "pero tengo que comer tierra, o pegarle mucho en la pera a los amigos". Ríe.

-¿Y se logra llegar a la meta?

"Obvio que se logra. Esto es lo que elegí, entonces cómo no voy a trabajar para llegar a esa base. Por suerte tengo una polola que es profesional y mucho más organizada que yo, y si hay un mes en que ando cojo, ella me ayuda; y también al revés".

Cristóbal vive feliz. Cuando las cosas se complican, va a la SCD a cobrar su cheque, el que le corresponde por derechos de autor y por la programación en la radio de sus canciones. Trata de no ir tan seguido, para que se acumule. Es un "fondo de emergencias".

Toca con la misma guitarra hace 3 años. Dice que le gustaría tener una Fender, pero con una Squier está bien: "Para qué vamos a sonar como Emilio Stefan, no nos corresponde. Nos interesa que la música se relacione con uno mismo para poder interpretarla mejor".

Su familia paterna es de Lo Pequén, VIII Región, y de repente, le mandan frutas y verduras para apalear algunos gastos domésticos. A veces es tanta que se pudre y tiene que botarla.

El Jueves Santo lanzaron como Fother Muckers un nuevo EP: "Entrega tu espíritu: Muerte a los Fother Muckers", que contiene 5 canciones religiosas (el EP marca el fin, pero sólo del nombre de la banda). Para grabarlo, acudieron a un préstamo, y por consiguiente, a una nueva deuda. El mecenas fue Carlos Salinas, un hombre relacionado con la industria arrocera que conocieron en San Carlos, y que en sus ratos libres los registra, es su productor, hace las veces de ingeniero, asistente, y de repente, incluso, mezcla grabaciones con Cristóbal. "Es nuestro colaborador musical", dice.

Su anterior disco, "El Paisaje salvaje" (2010), uno de los más destacados del año pasado, tuvo el aporte de otro mecenas, esa vez un tanto más famoso: Nicolás Copano los ayudó con un préstamo. El dinero fue para la edición física del álbum. La deuda, la pagan hasta hoy. En cómodas cuotas.

Podemos decir entonces que los ex Fother Muckers son una banda al día en sus cuentas. También que todas las copias de sus anteriores discos están agotadas, y que en plena crisis discográfica, a ellos les va bastante bien.

Pero la historia de deudas, favores y esfuerzo de los ex Fother Muckers no es la primera ni la última en la música chilena. Las buenas críticas, el interés internacional y la trascendencia cultural de las actuales bandas independientes, en la mayoría de los casos, no se condice con sus ganancias económicas de fin de mes. De fondo, la industria del disco se desmorona, y junto a ella, los viejos paradigmas del músico que espera al productor-caza-talentos, con el contrato millonario en la mano.

La utopía acabó, y hoy, el viejo Do it Yourself cobra más sentido que nunca

***
 
El 2010 fue un buen año para Álvaro Solar. Su proyecto musical, Protistas, que formó junto a Francisco Marín (guitarra), Andrés Acevedo (batería) y Benjamín Varas (bajo), debutó entre elogios y buenos augurios del público y la prensa especializada. Fue el segundo estreno exitoso en la vida de Andrés Solar: 3 años atrás, estuvo a cargo -junto a Rodrigo Susarte- de la dirección de "Gen Mishima", la serie de TVN que con 8 capítulos brillantes -y un final críptico- se transformó en una de las apuestas más interesantes de la TV chilena.

"Nortinas War" (2010) fue el primer golpe discográfico de Protistas y se editó por el Sello Cazador (Dënver, La Reina Morsa, Los Mil Jinetes, etc). El trabajo de producción no trajo grandes costos para la banda, pero sí un reconocimiento importante. Sus canciones empezaron a sonar en radios online extranjeras, y en el medio local, rápidamente sumaron prestigio.

Tanto así, que este año fueron invitados al festival norteamericano SXSW 2011, reconocido internacionalmente como la vitrina donde sellos discográficos y productoras fichan a bandas nuevas de todo el orbe. Se desarrolla en Austin (Texas, EE.UU) y en la versión de este año participaron también Chico Trujillo, Fernando Milagros, Francisca Valenzuela, Inverness, Gepe, Pedropiedra e Intimate Stranger, por Chile. Y Klaxons, Michachu and The Shapes, Toro y Moi, entre otros, por el resto del mundo.

La noticia fue la avanzada chilena que llegó a Texas a representar el sonido local. Pero Protistas no pudo ir. Se quedaron aquí.

- ¿Por qué?

"Por plata. El festival te aloja en casas de músicos de allá, pero el pasaje era lo complicado. Los solistas pueden hacerlo, pero en las bandas es más difícil moverse sin el apoyo de un sello. Nos habíamos conseguido unas tocatas bacanes en Nueva York para aprovechar el viaje, pero no se pudo".

Álvaro dice que nunca en su vida ha tenido un contrato laboral y que hoy se mantiene ocupado en proyectos audiovisuales. Todos los Protistas tienen un trabajo paralelo a la música debido a la escasez de dinero. "Estamos a un nivel en el que no ganamos plata en nada. Cuando tocamos es donde generamos más dinero, pero eso es relativo. A veces podemos ganar 150 lucas, otro día 200, y otro día 20 o 30. En promedio lo hacemos 2 veces al mes", cuenta.

Por lo mismo, el juntar fondos para la realización del disco sucesor de "Nortinas War" ha sido difícil. Pero vieron la solución en una página de internet que recauda dinero gracias a aportes de particulares que se interesan en un proyecto.

"La idea la trajo mi polola. Al principio no pescamos mucho, pero después nos dimos cuenta de que podía funcionar. La página se llama Kickstarter.com y da la posibilidad de generar recursos. Es súper recomendable", dice Álvaro. Funciona así: Se crea una cuenta en Kickstarter. Se llena un formulario (en inglés) donde se presenta el proyecto. Los administradores del sitio lo leen y lo aprueban o desaprueban según sus características. Ahí los autores fijan el monto que necesitan (en el caso de Protistas, fue de 3.000 dólares) y se establece un plazo para cumplir la meta. Los aporten se hacen a través de internet. Si se logra reunir la cifra, OK: las transferencias económicas se hacen, la banda se queda con un 95% de lo recaudado y la página con el 5%. Si no llegan a la meta, los aportes no se concretan.

"En Chile no conozco el caso de una banda que haya hecho algo similar en esta página", dice Álvaro.

Protistas finalmente cumplió. A 11 horas de terminado el plazo final, ya registraban 3.122 dólares entre 25 personas que ofrecieron dinero a través del sitio web.

Lo obtenido por Kickstarter se invertirá de la siguiente forma: 1) pagar los costos del segundo LP de la banda, 2) remunerar el trabajo de la gente externa que ha colaborado con ellos en este proceso, y 3) reembolsar la deuda que adquirió Protistas con la pareja de Álvaro Solar, quien les hizo un préstamo para la grabación del álbum que viene.

Hoy Álvaro trabaja en la productora Retina, que está a cargo de la edición y post-producción de la nueva serie de ficción de TVN, "Los archivos del Cardenal", que se estrenará durante el año en la señal pública. "Si yo no hubiese agarrado papa con esto de la música, estaría ganando muchas más lucas en otra cosa después de 'Gen Mishima'... pero no quise. Se que esto no me va a dar plata, tienes que vivir de una forma más austera, con amigos. Eso no significa que sea una mala calidad de vida. Uno tiene que sacrificar algo para ganar lo otro".

***
 
El Fondart causa reacciones disímiles entre los músicos. Andrés Nusser, guitarrista y vocalista de Astro, presentó un proyecto junto a su banda, pero no lo ganó. Sí lo hizo Dënver, que con parte de los fondos grabó "Música, gramática y gimnasia", el disco que los tuvo de gira por España hace pocos días.

Astro postuló al Fondart para financiar su segundo álbum, el mismo que hoy está en etapa de mezcla y que continuará la senda de "Le disc du Astrou" (2009), la producción que ya lleva 2000 copias vendidas en México desde septiembre del año pasado. El nivel de exigencia de la banda es alto y Andrés lo sabe. Por eso no duda en llamar a Astro una empresa, y tiene claro cuál es y ha sido siempre su "misión": poder vivir completamente de la música.

"Hoy ningún integrante está dedicado a tiempo completo al grupo. Cada uno tiene un trabajo paralelo. Y si uno tiene como prioridad y le das todo tu tiempo a esto, tiene que ser recompensado de alguna manera", dice.

El dinero que perciben, hasta el momento, se guarda. Las ganancias van a un fondo destinado a costos de producción y requerimientos técnicos. Como no ganaron el Fondart, tuvieron que reunir uno a uno, y por su cuenta, los pesos para financiar el segundo disco. El proceso Andrés lo agradece, sobre todo por el tiempo y dedicación que recibió el nuevo trabajo: "Una agrupación como ésta no se puede gastar la poca plata que genera, porque necesitamos que crezca, como cualquier otra empresa".

Para Astro producir un disco y llegar al máster, cuesta entre 2 y 3 millones y medio de pesos. Eso considerando que Andrés es el productor del álbum y que su trabajo no está siendo remunerado. Si la banda tuviese un productor externo, el costo se elevaría en promedio 2 millones más.
 
El caso de Pamela Sepúlveda (voz tras Fakuta, su proyecto solista de indie pop) es similar. De lunes a viernes trabaja como arquitecta en una empresa inmobiliaria, y los fines de semana y en las tardes se dedica a la música. Toca, en promedio, una vez al mes, y reconoce que recién ahora las cuentas le cuadran y puede recuperar el dinero invertido en la música:

"Yo pago sueldo a los coristas, ellos hacen un trabajo, me prestan un servicio, y de alguna forma hay que remunerarlo. Vivo bien. No paso penurias. Hago lo que me gusta y no me complica trabajar en las dos cosas. De repente es cansador eso sí", dice Fakuta.

A veces las marcas de ropa, cerveza, jeans, fichan a bandas independientes para ser sus sponsors. El trato suele ser un canje: "Si una marca de cerveza hace una fiesta en la que tocas, te pasará cerveza, no plata. O te darán difusión. Desconozco cómo es el trato con todos los músicos", dice Andrés Nusser.

La vida del músico es difícil, pero el sentir general es -paradójicamente- de bienestar.

"La música es una forma de vida. No en término de sexo, drogas y rock and roll. ¿Por qué hay tantas bandas emergentes hoy en Santiago si es inviable en términos económicos? Porque lo que gana es la pasión, lo que enriquece espiritualmente es la música. No hay otra respuesta", dice Álvaro Solar, ya con el dinero recaudado para grabar el segundo LP de Protistas

"Digamos que la música da para vivir austeramente. Hoy me da para vivir, y creo que con eso es suficiente. El músico tiene que ser una persona hábil, con su instrumento, su voz, su manera de interpretar y su forma de vivir. Somos un hueso difícil de roer. Por eso hemos sobrevivido miles de años. Porque somos 'vivos'. Supongo que sí", dice Cristóbal Briceño, de ex Fother Muckers.

Él quiere ser padre algún día. "Hoy me cuadra un poco la caja a fin de mes. Pero si ahora quisiera tener un hijo y mandarlo al colegio, no podría".

Cuando eso pase, lo más seguro es que Cristóbal siga recibiendo las frutas y verduras que le manda su abuela desde Lo Pequén.
Chile: el nuevo paraíso del PopEn febrero pasado el diario El País de España dedicó un extenso artículo a la escena musical chilena. En él decían que Chile emergía como una de las grandes potencias de pop independiente cantado en español. Que si en los 90 los países que lideraban eran Argentina y Brasil, ahora los que llevaban la batuta eran los chilenos. Lo extraño es que con las dificultades que aquí se dan para trabajar, la valoración en el extranjero sea tanta.

Aquí dos citas para explicar la mirada que tienen en España de la música local:

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"Exceptuando a Víctor Jara, sus artistas no han tenido la internacionalidad de Argentina o Brasil ¿Quién ha oído en España hablar de Los Prisioneros? ¿Cuánta gente aseveraría que Violeta Parra era chilena? Pero, por debajo, algo pasa: pequeños hitos como '1977', el segundo disco de la rapera Ana Tijoux, nominada para los Grammy en la categoría de mejor álbum latino de rock, música alternativa o urbana. Es la primera candidatura chilena en esos premios desde 2000. O que 'Mena', de Javiera Mena, y 'Audiovisión', de Gepe, las indiscutibles figuras del indie de aquel país, hayan resultado ser dos de los discos de pop en español más destacados de 2010. Y es un flujo continuo: en diciembre aparecía en YouTube 'Los adolescentes', un video con 80.000 visitas que descubrimos que era un tema del disco 'Música, gramática, gimnasia', de unos tal Dënver".

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"Nadie parece ponerse de acuerdo sobre cuál será el siguiente grupo o artista chileno en salir a la luz. Uno de los nombres más citados es el de Fakuta, el alias de Pamela Sepúlveda, una arquitecta de 28 años que ahora apuesta por un pop electrónico y delicado. Pero la avalancha de referencias muestra lo vital de la escena chilena. Aquí van unos cuantos: Perroski, Odisea, Astro, Nano Stern, Chinoy...".

domingo, noviembre 22, 2009

Historia social de la música popular chilena. 1950-1970"

Hoy suena curioso, pero el éxito de "Te perdí" del Pollo Fuentes por sobre Los Beatles no fue extraño en su tiempo. En los años 50 y 60, la música popular chilena no sólo vivió un boom y experimentó cambios radicales, sino que también se caracterizó por el eclecticismo en los estilos y por la irrupción del adolescente en la industria. Una nueva investigación de tres académicos de la UC revela las particularidades de esta época.

Evelyn Erlij
ra el fin de un año agitado para John, Paul, George y Ringo. El recuento final de 1964 para Los Beatles daba como resultado dos discos, una película, una infinidad de singles número uno y multitudinarios conciertos en Hong Kong, Francia, Australia y Estados Unidos. A esas alturas, el cuarteto tenía a medio planeta postrado a sus pies y Chile no fue la excepción: desde noviembre de ese año en adelante, ningún grupo o cantante pudo competir contra ellos en las listas de popularidad nacionales.

Ninguno, hasta abril de 1965, cuando llegaron Los Huasos Quincheros con su versión de "El corralero" y desplazaron a los Fab Four del primer lugar de los rankings. En definitiva, el famoso estribillo "cómo pretende que yo/ que lo crié de potrillo/ clave en su pecho un cuchillo/ porque el patrón lo ordenó" logró llegar más profundo al corazón de los chilenos que las "lolas" letras de hits como "No puedes comprarme, amor".

Por ese entonces, cuecas y tonadas eran ritmos popularizados por estrellas nacionales como Silvia Infantas y Ester Soré, además de formar parte de la música de fondo en las noches de diversión bohemia en cualquier boite de la capital. Y la tonada de Los Huasos Quincheros no será la única tendencia musical que venza al rock and roll. Años más tarde, durante la misma década, el Pollo Fuentes -el gran ídolo chileno de los años 60 junto a Cecilia-, Raphael e Isabel Parra, entre otros, también lograrán robar el preciado número uno a Los Beatles.

Estos ejemplos son una muestra del eclecticismo que dominaba el gusto popular de esos tiempos, pero también son un reflejo del auge del folclor en sus distintas vertientes -a pesar de la avasalladora presencia extranjera- y de la aparición de la mujer en la escena nacional, dos de los grandes cambios que marcan la industria musical entre 1950 y 1970. Ese período es, precisamente, el que abarca el segundo volumen de la investigación "Historia social de la música popular chilena" del musicólogo Juan Pablo González y del historiador Claudio Rolle, a quienes se unió en esta edición un tercer académico de la UC, el guitarrista Óscar Ohlsen.

"Se trata de las dos décadas en que más fenómenos ocurren en relación a la música popular en Chile", explica González. "Es un período en que hay mucha música estadounidense, europea y latinoamericana. Pero, al mismo tiempo, también hay una fuerte propuesta chilena en el ámbito del bolero, del folclor y del incipiente pop, las tres corrientes que generarán los grandes hitos que tiene este país en música popular, desde Lucho Gatica hasta Violeta Parra", afirma el musicólogo.

En el texto están revisados todos los movimientos, géneros y tendencias musicales que marcaron la época -como la balada, la cumbia, la Nueva Canción, el rock y el pop-, pero también explora las transformaciones sociales y culturales que afectaron tanto a la industria discográfica como a la sociedad de entonces, sacudida en todo el mundo por los embates de la Guerra Fría. Todo cambiará en la música popular después de los 50 y los 60, y el culpable será un nuevo actor social: el adolescente, productor y consumidor de los nuevos ritmos, costumbres y modos de vivir.

El tocadiscos en la pieza

Los rankings musicales demuestran la diversidad de ritmos que reinaban en esos años, pero también son, en sí mismos, el reflejo de dos fenómenos transversales que impactan en la música popular: la enorme influencia de los medios de comunicación y la emergencia de la cultura juvenil dentro de la industria cultural. Esto, no sólo porque las listas de popularidad eran publicadas en revistas dedicadas sólo a los jóvenes -Ritmo, Rincón Juvenil, El Musiquero-, sino además porque la medición reflejaba el consumo de los adolescentes, los principales compradores de discos de entonces.

En las portadas y páginas de esos medios brillaban desde figuras de la llamada Nueva Ola hasta cantantes del neofolklore como Pedro Messone o de la futura Nueva Canción Chilena como Patricio Manns, todos iniciados como ídolos juveniles. "La música popular implica el cruce de ideas, sonidos, actitudes, formas de circulación, consumo y difusión que se expresan en productos como discos, revistas, fotografías y otras expresiones, las que permitieron una potente entrada de la cultura juvenil en la vida nacional", señala Claudio Rolle.

Asimismo, los avances tecnológicos permitieron una mayor autonomía del adolescente: "A partir de los 50, los chicos pueden comprar discos más baratos y escucharlos en el famoso pick-up , aparato que desde entonces pueden tener en su pieza. Antes de eso, el sonido era controlado por el padre, ya que normalmente el equipo de música estaba en el living", explica González.

Esta mayor independencia también tendrá que ver con una revolución en las formas de hacer música. "Los jóvenes empiezan a tener en sus manos la posibilidad de producir un sonido que antes sólo podían reproducir las orquestas profesionales para bailar, que solían estar compuestas por veinte músicos. Con el rock and roll y los instrumentos amplificados, todo se reduce a lo que se llama power trio: bajo eléctrico, guitarra eléctrica y batería con micrófono", detalla el musicólogo.

Se prohíbe bailar en la sala

"Columbia Pictures y la empresa Teatro Real ruegan al público asistente mantener la calma durante las exhibiciones de la película" era el aviso que se mostraba en 1956 previo a la proyección de la famosa película "Rock around the clock", protagonizada por Bill Haley and His Comets. La música de la cinta provocaba desenfrenados bailes entre los jóvenes espectadores, pero también les enseñaba cómo tocar sus primeros acordes rocanroleros. A esas alturas, los adolescentes no sólo eran los grandes consumidores de música popular, sino también sus principales protagonistas.

"Claramente, los solistas y grupos chilenos fueron, al menos en sus comienzos, émulos de los ídolos juveniles norteamericanos, como por ejemplo Peter Rock, que partió imitando a Elvis Presley", señala Óscar Ohlsen sobre una de las figuras juveniles emblemáticas del rock and roll en Chile, que comenzó su carrera a los catorce años de edad. Lo mismo ocurrió con otras estrellas de la llamada Nueva Ola, agrega el guitarrista: "Los Carr Twins, modelados al estilo de los Everly Brothers; Danny Chilean en el estilo de Frankie Avalon, y Fresia Soto, transformada en la Brenda Lee chilena".

Pero no todo fue imitación o rock and roll: "Los cantantes melódicos chilenos, como Lucho Gatica y Antonio Prieto, que hicieron sus carreras fuera de Chile, crearon estilos propios y gozaron de una inmensa fama internacional", agrega Ohlsen sobre las dos estrellas chilenas más grandes del bolero.

Aun así, a lo largo de las dos décadas que abarca el libro, se ve una industria musical chilena siempre pendiente de lo que ocurre en el extranjero -incluso Violeta Parra y Víctor Jara manifestarán su aprecio por los Beatles- y constantemente tomando préstamos de ritmos foráneos. Que Palmenia Pizarro haya sido elegida la cantante más importante del folclor peruano o que Ginette Acevedo se haya destacado por sus grabaciones de repertorio litoraleño y paraguayo son una prueba de ello.

Esto explica, en parte, el rotundo éxito de artistas extranjeros en suelo nacional, como Charles Aznavour, cuyas canciones eran las más demandadas en la sección de guitarra de las revistas juveniles, o Raphael, el artista más popular en el Chile de los 60 al lograr 61 presencias en los rankings entre 1967 y 1970. "Esa mirada hacia afuera de Chile tiene que ver con nuestro aislamiento geográfico y con una manera de estar al día y traer el mundo para acá. Y eso está en todos los estratos sociales, lo que se percibe, por ejemplo, en el gusto por la música mexicana y la cumbia en el campo", explica González.

Este fenómeno también se refleja en una mezcla de ritmos que caracterizará, a nivel general, a la música popular chilena. Es el caso de la Nueva Canción -donde se destacan Violeta Parra, sus hijos Isabel y Ángel, Víctor Jara y el mencionado Patricio Manns-, movimiento que incorporará ritmos latinoamericanos al folklore nacional.

Y existen más ejemplos. "A nadie en el mundo se le había ocurrido tocar una balada o bolero acompañado con un grupo de rock que tocaba funk, como a Los Ángeles Negros. Tampoco mezclar rock y música andina, como en el caso de Los Jaivas. En base a las importaciones hacemos las mezclas, y esto hace que los músicos chilenos sean muy dúctiles", afirma Juan Pablo González.

Desde esta perspectiva, no es de extrañar que "Te perdí" haya desplazado a "Yellow submarine" en los rankings, ni que Los Huasos Quincheros hayan derrotado con sus guitarras al rock de Los Beatles. "El Festival de Viña también es una muestra de ese eclecticismo", agrega el musicólogo. De qué otra forma podría entenderse un espectáculo que en 1991 tuvo a la banda de rock Faith No More, a la cantante pop mexicana Yuri y a la fusión chilena de Congreso en el mismo escenario.

La chilenización de las estrellas mundiales

En estas dos décadas se dio el auge del star system local, gracias a los fan clubs y a la intensa cobertura de la prensa. Lucho Gatica, Cecilia y el Pollo fueron los ídolos indiscutidos.


"Lucho Gatica será el primer astro chileno que produzca fenómenos públicos de fanatismo a partir de sus presentaciones en Radio Minería durante la primera mitad de 1953", escriben los autores de "Historia social de la música popular chilena" sobre la gran estrella de la canción que tuvo Chile en los años 50. Ver al astro del bolero junto a Elvis Presley, Sammy Davis Jr. o Nat King Cole en fotografías de la prensa nacional se había vuelto una costumbre. "Nuestro" rancagüino Lucho Gatica era, por ese entonces, una estrella de alcance mundial. De hecho, si de vez en cuando visitaba Chile, cuenta González, no era porque venía a ver a sus fans chilenos, sino porque aquí vivía su mamá y porque aprovechaba de pasar a la disquería que tenía en la Plaza Italia.

El impacto internacional de las estrellas chilenas de la canción en los 50 y 60 fue asombroso. Antonio Prieto fue otra de las figuras emblemáticas: en los 60 condujo el programa de TV más importante de Buenos Aires durante cuatro años y recibió una veintena de premios Martín Fierro. También está el éxito del dúo melódico Sonia y Myriam en México y el de Luis Dimas en Perú, donde el rey del twist tuvo tres programas de televisión.

Por entonces, la construcción de figuras mediáticas de la canción era una práctica de marketing consolidada varios años antes en la industria musical mundial, aunque en Chile esta tendencia tuvo su gran clímax en los 60, con la aparición del neofolklore y la Nueva Ola. El auge del star system local se traducirá en clubes de fans, en una incesante exposición de las estrellas en los medios de comunicación y en fenómenos colectivos de locura por los astros nacionales.

Esto tuvo que ver, en parte, con las estrategias de la industria discográfica. Los sellos disqueros locales solían privilegiar la grabación y difusión de éxitos internacionales en versiones chilenizadas a cargo de artistas locales, por encima de las canciones originales. Esta "nacionalización" de la música extranjera fue la clave en el éxito de la Nueva Ola, que tuvo a Peter Rock, Pat Henry, Luis Dimas o Fresia Soto interpretando canciones de Paul Anka, Elvis Presley, Johnny Tillotson, Chubby Checker o Brenda Lee. Cecilia incluso llegará a cantar en inglés e italiano con una muy dudosa pronunciación.

La explotación de la imagen de las estrellas en las revistas -y posteriormente en la televisión, que llegó a Chile veinte años después que en Estados Unidos- será otro de los motivos de este fanatismo. Patricio Manns, Los Cuatro Cuartos y Pedro Messone, galanes absolutos de la época, muchas veces serán portadas de las revistas juveniles. Cecilia y el Pollo Fuentes serán casos aparte, ya que generarán los fenómenos más impresionantes de euforia entre la juventud.

El "cecilismo" fue un hito. "Ninguna artista mujer había despertado ese nivel de admiración y fanatismo", escriben los autores del libro, y al respecto también es citado el periodista Cristóbal Peña en su biografía "Cecilia, la vida en llamas", quien consigna: "A su manera, el fenómeno de Cecilia fue en Chile similar al que en paralelo provocarán Los Beatles en Inglaterra y EE.UU". Fuentes, en cambio, será el ejemplo del niño bueno, "de modales correctos y buen hablar, polo opuesto de muchos coléricos", según El Mercurio en 1968.

El fanatismo será visible también en las visitas a Chile de ídolos extranjeros, como Paul Anka, Neil Sedaka y Brenda Lee, todos ellos dulces y apacibles "pretty faces". Aunque el rock and roll era muy popular en el país, casi ningún astro de esa órbita vino a presentarse en vivo.

"Nunca vino Elvis, y Bill Haley llegó cuando tenía 30 años y no vendía nada en Estados Unidos. Después de eso, el próximo rockero que vino a Chile fue Rod Stewart en 1989", afirma González.

domingo, marzo 15, 2009

Cómo se mueven los hilos en la música chilena

Es el reino de la autogestión, donde la prioridad es hacer buenos shows y buenos amigos. Así se canta en nuestro país en el siglo XXI.

POR JAVIERA HERNÁNDEZ

"Este es el mejor momento de la música chilena", dijo Fernando Ubiergo en la versión 50 del Festival de Viña, y la frase quedó resonando en el aire. Puede que no a todos nuestros músicos les esté yendo bien, pero es cierto que nunca habían convivido tantas bandas, de estilos tan distintos y con propuestas tan innovadoras como ahora.

Un día anuncian a Francisca Valenzuela por la radio, al otro sabemos que Difuntos Correa canta la versión moderna de "El tiempo en las bastillas" en la exitosa serie "Los 80" o que la canción final de la última película de Andrés Wood es de Chinoy, el descubrimiento de la trova sanantonina. Y si no, basta con mirar la interminable lista de 71 bandas que tocaron en la última Cumbre del Rock que se realizó en el Club Hípico en enero pasado, o los 6 mil inscritos que tiene hoy la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, SCD (en 1997, a dos años de su fundación, tenía cerca de 2 mil). El ganador de Viña 1978 parece no estar tan equivocado.

Pero eso no significa que los músicos chilenos hoy la tengan fácil: Los grandes sellos discográficos ya no están tan abiertos a firmar largos contratos por uno o más discos, o años, ni hay tanto cazatalentos buscando artistas como sucedió en el boom de la música local en los 90.

La canción chilena se teje hoy de manera distinta: a través de internet y sitios como MySpace y de variadas salas para armar tocatas. Es el reino de la autogestión, donde la prioridad es lograr buenas canciones, tener buenos shows y hacer buenos amigos, porque todo funciona a través de invitaciones o de la institución del padrino: una persona que sabe, ayuda y enseña desde cómo pararse en un escenario, pasando por invitarlos a telonear sus presentaciones, hasta darles datos como cuál es el mejor estudio de grabación. Y nada de esto se hace por plata. Nadie promete un contrato con una disquera. Ahora las relaciones se dan por onda. Gusto. Sintonía.

Padrinos y ahijados: Los Bunkers y Francisca Valenzuela vienen llegando de una gira que hicieron juntos por el país. Los Bunkers estaban promocionando su nuevo álbum "Barrio Estación" (2008) y Francisca Valenzuela fue la invitada especial que se dedicó a cantar los éxitos radiales de "Muérdete la Lengua" (2007). Hacer la gira con ellos fue fácil porque está a la espera de grabar su segundo disco, una etapa a la que no estaría llegando si no es porque la banda de Concepción la apadrinó desde el inicio.

Se conocieron hace cuatro años cuando un amigo les recomendó a Los Bunkers que grabaran las canciones de la talentosa chica que había descubierto tocando piano en el bar Thelonious. Luego de verla en algunas tocatas, se pusieron de acuerdo y comenzaron a ensayar. Con los tres temas elegidos ("Dulce", "Peces" y "Las Vegas") ellos la llevaron a los estudios de la radio Rock&Pop para que los grabara. Un año después de eso, Francisca los llamó nuevamente para pedirles que la ayudaran a terminaran de grabar el disco: había tratado por otros lados sin resultados.

Así se forjó una colaboración que partió en conversaciones de música y llegó hasta invitaciones a cumpleaños. Hoy suman la producción de un disco, seis tocatas juntos, cerca de 50 ensayos y han perdido el número de cervezas que han tomado en el Liguria.

Francisca aprendió cómo funciona una banda, a rockear con la guitarra y lograr buenos momentos en el escenario. "Por ejemplo, aprendí que muchas veces cantar simple, pero con sentimiento, puede ser más emocionante que la complejidad técnica", reconoce la cantante. Además la dejaron bien dateada: "Me dijeron que Estudios Triana es de lo mejor que hay para grabar discos en Santiago", recuerda ella (ver recuadro).

Ni Francisca ni Los Bunkers han hablado de crear un proyecto juntos. "La idea sólo ha sido compartir", cuentan los músicos que una vez fueron apadrinados por Álvaro Henríquez, quien los invitó a participar en un disco tributo a Violeta Parra, produjo su segundo trabajo, "Canción de Lejos", y los contactó con Sony. "Pero hubo algo más importante que eso: cuando en los inicios se tiene un espaldarazo de un tremendo músico como él, eso afirma tus convicciones y te inyectas de energía", dice Mauricio Durán, guitarrista de Los Bunkers. Cuando analizan por qué han llegado a contactarse con ciertos músicos, Mauricio Durán responde: "Simplemente las canciones son buenas, eso nos hace compatibles".

Aceptar invitaciones. Si uno está permanentemente tocando se topa con gente, músicos a quienes les puedes gustar. Para eso hoy en día hay que aceptar las invitaciones, independiente de si es una pequeña tocata o un lugar con onda y buen sonido. Lo importante es poder ser visto por los fans y los mismos pares. Así fue como llegó la suerte a Chinoy (Mauricio Castillo).

A mediados de 2007, Manuel García no quería que un desconocido Chinoy teloneara su tocata en el Consejo de la Cultura de Valparaíso: según él, corría el riesgo de que aburriera al público. Pero no tenía muchas opciones. La noticia se la dio su mánager a pocos minutos de que el show empezara, por lo que debió escuchar rapidito qué tal cantaba el joven de ojos rasgados. Chinoy cautivó inmediatamente al trovador de Arica con las canciones que sacó de la destartalada guitarra que había comprado por 5 mil pesos en su San Antonio natal. Desde ese momento se transformó en su padrino.

Manuel García se trajo a Chinoy a Santiago. Lo salvó así de seguir buscando trabajo en bares del puerto y lo recibió en su casa. "Compartimos un par de días y se sentía que podríamos llegar a ser amigos. Más que amigos, sentí que de él yo tenía mucho que aprender como artista", dice el ariqueño. Chinoy cuenta que entre ellos todo ha sido espontáneo. "Terminé cantando una de sus canciones en el living de su casa y de ahí pasé a cantarla en escenarios más grandes. Sin ensayar, me la aprendí escuchándolo a él".

García reconoce que "cuando era más pendejo me gustaba que me invitaran", pero de la experiencia de haber partido en un grupo (Mecánica Popular) aprendió que ser solista no significa trabajar solo. Hoy va para todos lados con diez personas, entre músicos, iluminadores y asistentes. Eso es lo que trata de comunicarle a Chinoy, quien aún ama el romanticismo de llegar solo con su guitarra y que las cosas se informen a través del boca a boca.

Ese romanticismo es el mismo que motiva a los sellos independientes, que se formaron hace unos cuatro años con el objetivo de canalizar el trabajo de tantos músicos que siguen naciendo a pesar del vacío que quedó cuando perdió valor el disco tangible y con él, sus fabricantes

El disco de Chinoy saldrá luego y Manuel García espera ansioso el lanzamiento, porque le gustaría hacer algunas versiones de sus temas. Por mientras, los trovadores de puerto siguen componiendo al aire libre con su guitarra y siguen coincidiendo, porque después de esa primera invitación la gente se acostumbró a verlos juntos, entonces cuando invitan a tocar a uno, también llaman al otro.

Buscarle a internet. Javiera Mena y Gepe siempre se topaban en fiestas y reuniones porque tenían amigos en común, pero sus conversaciones nunca pasaron más allá del saludo. Hasta que un día alguien del círculo le mostró a Gepe unas canciones que le había grabado a Javiera. "Me encantó. De ahí la invité a mi casa y me ofrecí para ser su baterista. Empezamos juntándonos a ensayar y lo pasábamos súper bien", cuenta Gepe.

Cuando se conocieron, ella ya había grabado su primer disco - que nunca se publicó- y estaba buscando músicos para formar su nueva banda. Él vio que Javiera ya tenía un camino recorrido y quería aprender de ella. "Porque ella desde los quince años sabía que quería hacer canciones así y no de otra forma", recuerda Gepe, quien reconoce que persiguió a Javiera para que le enseñara lo que había aprendido. Y lo consiguió.

Ella llevaba tiempo buscando nuevas formas de promocionar su música y en internet había encontrado la solución. Después Gepe siguió sus pasos. Hoy ambos le han sacado jugo a sus computadores para grabar canciones, subirlas a MySpace, organizar tocatas por mail y promocionarse a través de grupos en Facebook. Incluso ahora Javiera se hizo usuaria de Twitter, un sitio de la web 2.0 donde irá informando las etapas en que va su próximo disco.

Como todos los nuevos músicos, han entendido que estar en internet es sinónimo de existir. Ya no necesitan convencer a un gran sello para que les produzca su primer disco y así tener una carta de presentación en las radios. Hoy pueden ser escuchados gratis por personas de todo el mundo.

Gracias a internet, Javiera y Gepe llegaron a tocar juntos a Buenos Aires y se les acercó el sello independiente Quemasucabeza para ofrecerles la producción de sus discos. "Creo que todo fue gracias a que fuimos bien 'busquillas' desde el comienzo", reconoce la cantante, que invitó a Gepe a cantar la canción "Sol de invierno" en su primer disco. Ahora él la invitará a cantar en su próximo álbum.

Independientes pero profesionales. Álex Anwandter (vocalista de Teleradio Donoso) es un perfeccionista. Por eso escuchó muchas veces las cerca de 70 canciones que tenía el grupo antes de elegir las 12 que irían en su primer disco. También se preocupa del look de la banda y los videos que la acompañan cuando tocan. Y ha producido los discos de dos grupos independientes: Fother Muckers y Adrianigual.

A Adrianigual los escuchó por primera vez gracias a un EP que la banda había sacado. Le impresionó tanto su música que invitó al vocalista Diego Adrián a su casa y le ofreció grabarle un disco gratis. "Para mí, Adrianigual es de las pocas bandas en Chile, quizás la única, que hace música considerada actual en el mundo", afirma Álex sobre el grupo del que terminó haciéndose amigo y con el que hoy están trabajando juntos en los videoclips de ambas bandas.

"Es un privilegio conocer gente que uno admire, y más todavía poder aportarles en algo. A mí me encanta producir y me sirve también para no quedarme encerrado en un tipo de música", cuenta Álex. Pero no basta con grabar y tocar. Para llamar la atención y perdurar en el tiempo, es necesario hacerlo bien. "Dar un buen espectáculo, tocar harto, intentar sortear las condiciones técnicas pencas - que abundan- , valorar el trabajo propio ganando dinero y pasarlo bien", son las cosas que enumera el músico para lograr un excelente show en vivo.

La autogestión para él también es una ventaja que permite abaratar costos y controlar mejor lo relacionado con la estética de los músicos. Cada vez crece más el circuito de pubs como el Club Mist o La Berenjena que buscan llenar sus locales con las presentaciones de nuevas bandas. Y si al público le gusta, lo más seguro es que sean invitados a tocar en un lugar cool como El Living, con buen sonido como la Sala Master o masivo como La Batuta. Por eso, "tocar en bares o clubes chicos para los amigos, tíos y perros es una excelente manera de empezar", dice Álex.

El espíritu de la nueva música se basa en la autogestión y creencia en el propio gusto. Y aunque cada uno está preocupado de sus proyectos personales, si existe la posibilidad de ayudarse, intercambiar y compartir, ninguno pone mala cara. Todo sea por lograr un buen show.

"ESTO ESTÁ QUE EXPLOTA"

Con menos artistas que ahora, en la segunda mitad de los 90 la música chilena vivió un boom. Pero eso se acabó. La piratería y la decisión de los grandes sellos (de los que ahora sólo quedan cinco) de apostar a los superventas televisivos, como "Mekano" y el axé o los cantantes de "Rojo", dejaron a los artistas que no cabían dentro de esa categoría en el aire. Y hubo un vacío, porque nadie tenía muy claro cómo hacerlo sin el antiguo sistema.

Antes, el único estudio profesional de grabación era Estudios Sur, donde una banda debía pagar cerca de 400 mil pesos para ocuparlo por un día, y el costo no incluía al ingeniero en sonido. Si se tiene en cuenta que un disco puede tardar tres semanas en quedar listo, queda claro por qué ninguna banda sin sello tenía posibilidades. Con la diáspora de las grandes casas discográficas, Estudios Sur debió cerrar y los músicos e ingenieros, además de crear sellos independientes, crearon a sus reemplazantes. Así aparecieron Estudios Foncea (2004) y Estudios Triana (2006), este último de los ingenieros en sonido Carlos Barros, Gonzalo "Chalo" González, Claudius Rieth y el audiovisual Francisco Anwandter. Triana nació con la idea de terminar la notoria diferencia entre lo top y lo hecho en casa. Cobran 20 mil pesos la hora, ingeniero incluido, y hacen precio cuando piden el estudio por más de un día.

"Esto está que explota. Nos ha ido realmente bien. Hay algo en este lugar que la gente disfruta, aparte de que tengamos buenos equipos", dice Claudius Rieth. Han analizado incluir cantantes más comerciales como Myriam Hernández o Luis Jara, pero han desistido porque no quieren que el lugar "se llene de gente histérica por los números. Queremos aportar a la música chilena, a este pedacito de historia que se está escribiendo desde el 2005", concluye. Quienes ahora están dedicados a la difusión de estos discos son los sellos independientes como Oveja Negra, Quemasucabeza o El Escarabajo. También trabajan sólo con músicos de su gusto. Para los impacientes que prefieren moverse por su cuenta antes que esperar que un padrino caiga del cielo, la opción es concursar en el Sello Azul (2001) de la SCD, que cada 20 meses convoca a nuevas bandas. Para la última versión postularon 520 artistas, de los que sólo 12 quedarán seleccionados para producir su primer disco.
Javiera Hernández.


http://diario.elmercurio.com/2009/03/13/wiken/_portada/noticias/EDB17346-994C-4370-A2CA-D9C99E0D850D.htm?id={EDB17346-994C-4370-A2CA-D9C99E0D850D}