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domingo, abril 15, 2012

Claudio Narea reacciona ante las acusaciones de su ex mánager


El Mercurio

Carlos Fonseca responsabilizó al guitarrista del quiebre de Los Prisioneros y habló de su mala relación con el gerente de EMI, Alejandro Sanfuentes.  

Macarena Casanova

"Claudio cuestionaba mucho a Jorge en la etapa final de Los Prisioneros (...). Y Miguel estaba con Claudio", fue lo que dijo ayer el ex representante de la banda nacional, Carlos Fonseca, a "El Mercurio". En el suplemento "Vidactual" repasó parte de su carrera como difusor de la música chilena, reflotó disputas de Los Prisioneros y disparó con fuerza contra Claudio Narea y el gerente general de EMI, Alejandro Sanfuentes.

Acusó al guitarrista de falta de responsabilidad y búsqueda de protagonismo en el último encuentro del grupo. "Claudio no hacía nada y no le gustaban las canciones de Jorge. Llegó el momento en que hubo que echarlo", declaró.

Ante esta acusación, Narea responde que la responsabilidad del quiebre no fue de él y recuerda que los mayores roces de Fonseca eran con Jorge González. "Él, como mánager, debió darse cuenta de que estábamos haciendo un mal disco y no buscar responsabilidades en terceros. En mi libro ('Mi vida como prisionero') escribí que a veces fue errático, pero no mal intencionado. Preferiría un Carlos que me diga las cosas a la cara, a uno que se ponga a hablar mentiras por la prensa", cuenta Narea.

Tras referirse a su paso por EMI, Fonseca recordó un antiguo roce con Alejandro Sanfuentes. "Me estaba yendo bien y me fui porque contrataron a una persona con la que me llevaba pésimo: Sanfuentes", contó.
Alejandro, su ex colaborador y ex representante de La Ley, dice que mira las declaraciones con distancia. "Él habla desde la herida. La Ley se distanció de él porque no les entregaba la dedicación suficiente y me pidieron internacionalizarlos a mí. No tengo nada en su contra: lo respeto y pienso que es talentoso, pero creo que ahora sólo busca aparecer en la prensa".

sábado, abril 14, 2012

Carlos Fonseca: Confesiones de una (anónima) estrella de rock.


 

El Mercurio

De la mano de Manuel García, el histórico mánager de Los Prisioneros ha recuperado el sabor de una profesión dura, extenuante, pero siempre entretenida. A punto de celebrar sus 30 años como difusor de la música chilena, alaba la creatividad de Jorge González, declara su orgullo por su pasado con Los Prisioneros, asegura que Claudio Narea debería estar feliz de haber estado en ese grupo seminal, se refiere a las dificultades de la profesión para formar una familia y se declara convencido de que su nuevo ahijado musical todavía no alcanza el techo artístico que le corresponde. 
Felipe Rodríguez

Sus inicios en la música
"Viví en Argentina desde los 10 años porque mi papá trabajaba en una empresa multinacional y lo trasladaban. De hecho, nací en Perú. En el colegio, era el tipo de la música. Grababa discos, fui DJ en las fiestas. Un gran amigo conocía a un tipo que iba a poner una disquería en el centro de Buenos Aires y yo quería hacer lo mismo. Me paraba en la calle Florida para mirar cuántas personas salían con bolsas de las disquerías. Hasta que convencí a mi viejo".

"Nunca me interesó tocar instrumentos. Estudié flauta traversa y guitarra, pero me aburría: prefería escuchar música. Me gustaba difundir. Hinchaba a mi papá y a mi hermano para que escucharan música conmigo. A veces me pescaban y a veces no".

"Toqué primero que nadie a todas las bandas legendarias como The Cure, Depeche Mode, The Smiths, Charly García y Los Prisioneros. Era un programa que tenía en la radio Beethoven desde el 82 al 85. Me llegaban revistas como Melody Maker y Rolling Stone, y ahí me enteraba de las bandas que la llevaban en su momento".

"Cuando volví a Chile, a comienzos de los 80, hice conciertos. Acá no pasaba nada, mientras en Buenos Aires había conciertos todas las semanas. Fui al Café del Cerro y no me gustaba la música. Me chocó harto que sólo se tocaba jazz y eso no era lo que la juventud quería".

Charly García y Calamaro
"A través de un amigo de mi hermano conseguí en el 83 el dato del mánager de Charly García. Los contacté y me invitaron al Gran Rex a ver su show de 'Clics Modernos'. Una persona lo quería traer a Chile, pero yo le caía mucho mejor, pero me achapliné. Había que invertir plata y ya estaba con Los Prisioneros. Me equivoqué. A Charly le fue súper bien en Chile ".

"Las tres primeras veces que vino Charly García a Chile me llamaba para que saliéramos. Era pelacable, divertido y todo lo que decía era ley. Una vez, nos fuimos a mi disquería (Fusión) a escuchar música y Charly andaba con un sobretodo. De repente, lo abre y tenía dos botellas de Chivas Regal. Era un clásico".

" Andrés Calamaro pasó una etapa muy oscura. Se fue a negro. Estuvo en mi disquería y nos encontramos en Amnesty en Mendoza. Andaba pintando el mono todo el rato y me aburrió. Hablaba bien de Los Prisioneros y el Jorge (González) lo trataba mal. Le decía 'soi pintamonos, estái borracho y drogado' . Pero debo reconocer que Calamaro era un tipo muy creativo".

El paso por EMI
"Llevaba tres años en el sello EMI, me estaba yendo bien y me fui porque contrataron una persona con la que me llevaba pésimo. ¿Quién? Alejandro Sanfuentes. Fue mi asistente de La Ley, le di una oportunidad porque estaba peleado con todo el mundo y me levantó al grupo. No lo toleraba".

"Los contratos chacrean las relaciones. Es como casarse. Firmé con Anita Tijoux, los Teleradio y con otros no. Me fui una semana a Colombia con Los Prisioneros y cuando volví, La Ley me muestra una carta de renuncia. Se iban con Sanfuentes. Perdí seis millones de pesos en 1991 por no tener nada firmado".

"Me fui el 97 de la EMI y tuvieron su mejor año el 98. Sacamos discos antes que nadie en la región. Backstreet Boys y Spice Girls salieron antes en Chile que en México. Lo mismo que Radiohead y Blur. Hicimos un trabajo alucinante".

Los Prisioneros
"Desde que lo escuché molestar a una profesora (en la Facultad de Artes de la U. de Chile), Jorge González me cayó bien. Ella se equivocó en algo que estaba explicando y Jorge le llevó la contra y dejó en evidencia su error. Después vi sus letras y me pareció genial. Siempre supe que podía hacer algo grande".

 "En San Miguel existía toda una onda con el rock. En las fiestas del Miguel León Prado tocaban a los Cars, The Clash, Gary Numan y, además, radio Concierto tenía un programa que se llamaba 'La Hora Cero' donde estrenaban discos completos. Eso le sirvió mucho a González".

"Cada vez que escucho a Los Prisioneros, siento orgullo. No me gusta escucharlos por mi cuenta porque me traen muchos recuerdos. Hicimos cosas que nadie hizo y eso me llena de satisfacción".

"En 1984, unos tipos nos amenazaron de muerte en una discoteque en Quintero llamada Waikiki. Me conseguí que cantaran y todo el mundo alucinó. Nos alojamos en un hotel del dueño de la disco y, tipo tres de la mañana, entra este tipo con tres personas más. Le molestó que yo tuviera acento argentino y nos mostraron una pistola. '¿Se creen protegidos porque son argentinos?'. El Jorge se había quedado en otro lugar con la Jacqueline (Fresard, su primera mujer). Apenas amaneció, salimos con las zapatillas en las manos y nos fuimos. Ahora me causa risa".

"Cuando Jorge (González) grabó su primer disco solista fue alucinante. Había mucha plata en 1992. EMI y Warner se pelearon a Jorge y negociamos en Estados Unidos e Inglaterra. De hecho, firmamos el contrato en Londres. Viajamos en primera clase, me quedé 35 días en el Hilton de Los Angeles, ocupamos los mejores estudios. Nos pagaron 150 mil dólares por disco y 35 mil por cada video. El problema fue que en Chile criticaron mal el disco y Jorge no lo quiso trabajar".

"Cuando Álvaro Henríquez se sumó a la gira por México de Los Prisioneros junto a Café Tacuba, Jorge se peleó con él. Álvaro fue poco profesional, fue a puro carretear, no iba a las pruebas de sonido. No estaba ni ahí. De todas formas, Jorge no se fue en mala con Álvaro. Sólo porque era el líder de Los Tres".

La relación de González y Narea
"El libro de Narea ('Mi vida como prisionero') me pareció feo. No lo leí, pero me contaron algunas cosas y creo que hizo una crítica muy subjetiva. Debería estar contento de haberse topado con Jorge en la vida. Él siempre hizo toda la pega".

"Claudio (Narea) cuestionaba mucho a Jorge en la etapa final de Los Prisioneros. Pensé que era porque se había puesto bueno pa' tomar. En una gira a Colombia, Claudio lo criticaba mucho y se peleaban. Miguel (Tapia) estaba con Claudio. Recién cuando se fue supe toda la historia".

"Narea quería componer cuando volvieron a juntarse y creía estar al mismo nivel que Jorge. González le dijo que compusiera y le dio un plazo largo. Tres, seis meses. Claudio no hacía nada y no le gustaban las canciones nuevas de Jorge. Le contraté hasta un estudio y no avanzó. Y le decía a todo el mundo que las canciones de Jorge no eran buenas. Llegó un momento que Jorge dijo 'hay que echarlo'. Y lo echó".

"Conocí la historia de Claudia, la ex mujer de Claudio. Estaba loca por Jorge y él no la pescó porque estaba con Jacqueline. Claudio se puso de novio con ella y quedó embarazada. Fue todo muy a la fuerza. Después, Claudio se excedió. Creo que peleas por mujeres entre amigos pasan siempre y no puedes estar armando un lío toda tu vida".

El trabajo con Teleradio Donoso y Manuel García
"Teleradio Donoso era una banda gigante. Fue una estupidez que Alex Anwandter separara a la banda. Cuando fui su mánager, me tenía agotado su ego, era muy divo, muy autosuficiente. Es genial y tiene un control de calidad muy alto de su música, pero necesita ayuda, que lo cuiden".

"Mis expectativas con Manuel García son elevadas. Desconozco su techo y creo que puede llegar alto. No sé si para conquistar todos los mercados, pero sí puede ser un aporte para la cultura chilena y latina. Como tiene más de 40 años, es fácil trabajar con él. No hay que andar diciéndole cosas. Sabe lo que es ser profesional porque todo le ha costado".

Su presente
"Estar metido en este ambiente es difícil para formar familia. Siempre me tuve que mover mucho, viajar y tuve que relacionarme mucho con gente que no lleva una vida normal. Es todo muy difícil si quieres tener una pareja".

"Ahora existe mucho menos locura que en los 80. En los 90, la gente se tranquilizó. Las bandas, cuando comienzan, sólo quieren carretear. Cuando te haces famoso, las drogas llegan y te encuentras con eso. Hay algunos que las prueban y pasan y otros se quedan pegados. Siempre pasa lo mismo".

"He estado trabajando con una periodista para escribir un libro. Me lo sugirieron de una editorial. Pero hemos hecho pocas entrevistas. Me gustaría que saliera en 2013. No quiero que sea puro cahuineo porque no me interesa, pero tendré que contar buenas historias. De lo contrario, no le importará a nadie".

"La costumbre de escuchar música no se me ha quitado nunca. No memorizo nombres, pero me gustan grupos como Atlas Sound, Fleet Foxes, Foster The People, Beach House, Bon Iver y Cass McCombs. De Chile, escucho a Gepe, Fernando Milagros y Astro. Creo que la música está mejor que nunca".

martes, diciembre 26, 2000

Alerce: Las Complicaciones de Ser “la Otra” Música

 


El Mercurio

La pérdida del catálogo de Víctor Jara es el más reciente mal paso de este sello que durante los últimos años ha dejado ir nombres emblemáticos de la canción chilena, como los de Inti Illimani y Quilapayún.


Ellos mismos lo asumen: cumplir con el eslogan que los caracteriza no es fácil. Y menos en el Alerce vivió dos muestras de crisis: se quedaron sin festejar sus 25 años, porque el momento económico que viven les impidió celebrar como lo hicieron al cumplir dos décadas. Y debieron soportar la idea de que el catálogo de Víctor Jara, un nombre emblemático que les pertenecía desde los años 70, pasará -a partir de marzo- a manos del sello Warner.

"Lo que hizo la Fundación Víctor Jara, al anunciar su contrato con Warner cuando con nosotros tenían compromisos vigentes, es algo éticamente reprochable" comenta Amaro Labra, director de comunicaciones de Alerce. 

Labra reconoce sin embargo que, más allá de la forma en que se anunció, el concepto es "un buen negocio para la familia y para la internacionalización de Víctor Jara, ahora que se va a realizar su película", refiriéndose al filme que prepara la actriz Emma Thompson.

Para Carlos Fonseca, productor artístico del grupo Inti Illimani y encargado del lanzamiento de la música de Víctor Jara en Warner, no ha habido faltas a la ética sino planificación del trabajo.

"No tiene sentido que empieces a trabajar en un catálogo al día siguiente del vencimiento del con-

trato con el sello anterior. Siempre se anuncian los contratos en el momento que se firman, y eso se hace antes de que terminen con la otra parte. Alerce tiene que estar acostumbrado a eso", expresa.

Años Difíciles

El de Víctor Jara, muerto en 1973, no es -sin embargo- el único catálogo importante que ha cambiado de casa disquera, yéndose de Alerce a otro sello. Durante los últimos años, Inti Illimani, Fulano, Joe Vasconcellos, Quilapayún y Chancho en Piedra son algunos de los artistas que han preferido emigrar a sellos transnacionales.

'Molesta ver productos sistemáticamente armados para consumo, mientras tu trabajo no tiene la difusión necesaria", dijo la vocalista de Fulano Arlette Jequier, al anunciar el retiro del grupo de Alerce, en 1995.

Algo similar pasó con el grupo Chancho en Piedra, para quienes el cambio de sello en 1998 tenía un objetivo claro: "Tener un mejor equipo de producción, hacer más de nuestro arte y pensar en una pronta proyección internacional".

Fuentes del medio señalan que, en el caso de este grupo de funk, puede hablarse de un crecimiento sostenido a nivel nacional, "aunque su proyección internacional sigue pendiente". En el caso del grupo Fulano, el término de relaciones comerciales con Alerce fue el anticipo de un receso que aún no termina.

"Después de dejar Alerce hicimos un disco en forma independiente, probamos con un número de teléfono y con una página web para vender nuestras producciones. Pero al final nos dimos cuenta de que en Chile la música que hacíamos no tiene salida", aclara Jequier.

Respecto de estos casos de abandono, Carlos Fonseca aventura una explicación: "Lo que pasa es que Alerce es básicamente una distribuidora de discos". Pero, aún así, la difusión masiva que los artistas buscan y que con Alerce normalmente no obtienen, a veces acarrea malos ratos. Joe Vasconcellos declaró hace unas semanas: "El éxito no ha aportado mucho a mi música. Me sacó de mi contexto ( ... ) Le pido a la gente que me respeta y admira que me deje vivir tranquilo"

Forma de Trabajo

El éxodo de artistas, que en las casas discográficas grandes es sinónimo de crisis, para Amaro Labra de Alerce, es una forma de negocio, porque hay un punto en trabajo asumida. "Ese es nuestro negocio, porque hay un punto en que no podemos equiparar el marketing de las grandes compañías. Por ejemplo, seguimos teniendo discos de Chancho en Piedra o Los Miserables, que se venden súper bien gracias al marketing que realizan sus sellos actuales” asegura.

El asesor musical Camilo Fernández explica que sellos como Warner, al recoger estos catálogos, están relevando a Alerce de su función tradicional: “Alerce es una muestra de lo que es la vida. Ellos en su momento se la jugaron por estos artistas, pero pasa el tiempo y ahora están dándole vuelta la espalda al sello”.

Para Carlos Fonseca no se trata sólo de darle vuelta la espalda a una casa discográfica pequeña para irse a una grande. También se trata de aprovechar las posibilidades disponibles para promocionar obras chilenas vitales e históricas: "Cuando en los '70 y '80 no había posibilidades de difusión para ellos en Chile, Alerce recibió a artistas como Inti Illimani, Quilapayún e Isabel Parra, entre otros. Pero hoy ellos son parte de un repertorio que es patrimonio nacional. Si aparecen nuevas alternativas para difundir sus trabajos, hay que aprovecharlas".


Un Sello Histórico


En 1975, Ricardo Garcia decide fundar Alerce. Gran parte del material con que comenzó su sello fue heredado de Dicap, casa discográfica que hasta su término en 1973, grabó cerca de 60 producciones de artistas nacionales, entre los que figuraban Víctor Jara, Angel e Isabel Parra, Inti Illimani, Illapu y Tito Fernandez.

Antes de emprender esta empresa, García ya estaba relacionado con el mundo de la música través de las diversas radios donde trabajó y entre las cuales destaca Minería, donde condujo, a principios de los '60, el recordado espacio "Discomanía". También participó en la creación del Festival de Viña del Mar en 1959, evento que animó hasta 1967, y organizó en 1969 el primer Festival de la Nueva Canción Chilena donde resultaron triunfadores Victor Jara y Quilapayún.

Por esa relación con el ambiente musical y en especial con la nueva canción chilena, el traspaso desde el desaparecido Dicap a Alerce contó con el apoyo de los artistas involucrados, los que en su mayoría se encontraban en el exilio y sin posibilidades de que sus trabajos se editaran en Chile.

"De alguna manera tenemos la misma filosofía, que es entender la música como parte de la cultura de los pueblos", comentó Viviana Larrea, actual directora de Alerce, sobre las similitudes de Dicap con el sello que fundó su padre (García no era su apellido real).

En la actualidad, esta casa discográfica cuenta en su catálogo con cerca de 150 agrupaciones y solista que se dividen en los géneros más tradicionales de Alerce como el folclórico y el canto nuevo hasta propuestas de rock, jazz, música clásica e infantil. 

Algunos de los nombres tradicionales son los de Roberto Parra, Sol y Lluvia, Tito Fernández; Patricio Manns, Shwenke y Nilo, Ángel Parra y Margot Loyola.

En la década de los noventa vino un acercamiento con el rock con grupos como La floripondio y Los Miserables, Los Morton y más recientemente con Jorge González quien editó su último disco, "Mi destino: confesiones de una estrella del rock", en esta casa. 

Otros nombres del catálogo Alerce son Antonio Restucci, Ángel Parra Trío; Roberto Bravo, el director de orquesta Fernando Rosas, Pin Pon, Joan Báez, Silvio Rodríguez, Lucho Barrios, los cánticos de la Garra Blanca y hasta una producción de tecno.


La Nueva Vida de Víctor Jara

Cerca de nueve son los títulos de Víctor Jara que, a partir de marzo, se editarán gracias al contrato suscrito entre la Fundación Víctor Jara y el sello Warner. Además de cinco producciones originales que el cantautor grabó para el sello Dicap entre 1969 y 1973 -y que hasta ahora eran distribuidas por Alerce- se suman unas 45 obras desconocidas, entre grabaciones de estudio, recitales, cantatas y música para teatro

El contrato, que regirá hasta el año 2003, contempla la distribución mundial de estos trabajos. A partir del 3 de marzo del próximo año, fecha en que termina la relación entre Alerce y la Fundación Víctor Jara, el sello nacional tiene seis meses para vender el stock acumulado, que consiste en 19 títulos, algunos en cassete y otros en CD.

Parte de la música inédita del cantautor corresponde a la cantata "Los siete estados" (1972), coescrita con Celso Garrido Lecca, y a recitales registrados en Chile en 1968 y 1969, en Uruguay con Quilapayún y en La Habana en 1971.

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Digitalización y transcripción realizada por Víctor Tapia el 11-05-2025