Luis Goycoolea U.
Vidactual
El Mercurio
Independiente de la edad o experiencia, existen aplicaciones que pueden convertir a cualquiera en un músico. Solo basta un dispositivo.
Nunca es tarde para aprender música. Y hoy más que nunca con plataformas como YouTube y Vimeo , donde el DIY (Hágalo Usted Mismo) ha despertado una legión de curiosos dispuestos a aprender y otros a enseñar cosas tan rudimentarias como preparar un café casero hasta aprender a tocar un instrumento.
Solo basta escribir "DIY lecciones de piano" en YouTube y docenas de videos aparecen en los resultados. Algunos con más de 2 millones de visitas, otros con trucos para aprender "fácil y rápido". Hay para todos los instrumentos.
También existen sitios y aplicaciones especializadas. Una buena página web es eMedia Music (www.emediamusic.com), la cual ofrece programas (pagados), videos, afinadores de instrumentos y recursos varios para ayudar a los iniciados.
Pero lo que más abunda hoy en este campo son las aplicaciones. Simple Piano (www.joytunes.com/simply-piano) es lejos una de las herramientas más populares con más de 10 millones de descargas y creciendo. Se necesita un instrumento (se pueden arrendar) y una tableta o un celular. La aplicación enseña a leer partituras, guía paso a paso, lecciones diferenciadas, ejercicios personalizados, diferentes niveles de interpretación y numerosas canciones. La plataforma utiliza el audio de la tableta o celular para ayudar. Las primeras dos lecciones son gratuitas, luego a pagar. Vale la pena.
Con cientos de canciones y ejercicios, Yousician (https://yousician.com/) es muy popular entre los más jóvenes. Hecho para piano, ukelele, bajo, guitarra e incluso para canto, Yousician no solo entrega lecciones, sino que también escucha y luego enmienda los errores. La herramienta crea un historial para que la persona siga su progreso. La plataforma permite interactuar con terceros y tocar temas en conjunto. Cada semana actualiza su base de datos de canciones.
La aplicación gratuita de Apple GarageBand (https://www.apple.com/cl/ios/garageband) es una gran plataforma para aprender un instrumento. Las alternativas son piano o guitarra, e incluye una serie de lecciones de "Aprender a tocar". También está el plus de poder aprender una canción apoyado por el mismo autor. Un lujo. Las lecciones se deben descargar. Gratuito.
Lesson Face (www.lessonface.com) es más personalizado. Como dice su nombre en inglés, es algo así como "lección de frente". La plataforma requiere que el usuario baje un software para habilitar la clase online -vía transmisión-. Luego, se elige el instrumento y el profesor, dependiendo del nivel. Cada tutor cuenta con su currículum online donde es posible ver su especialidad, gustos y experiencia. Las clases pueden ser reservadas según horario (disponibilidad) y el tiempo que se le quiere destinar a la clase. Las lecciones son pagadas. Todos los cursos son grabados para que el alumno pueda practicar posteriormente. Ahora, a disfrutar y convertirse en músico.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
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jueves, marzo 28, 2019
martes, diciembre 12, 2017
Aprueban aplicar selección por talento desde primero básico en colegios artísticos del país
El Mercurio
Iniciativa modifica la Ley de Inclusión Escolar.
Medida comenzará a regir en 2019, ya que durante el próximo año se creará un reglamento que regule estos establecimientos.
Por Óscar Riquelme Bracho
"Acá no se selecciona por nivel socioeconómico, sino que por talento". La frase de la senadora Ena von Baer (UDI) resume en la práctica la forma de admisión que hasta el año pasado poseía el Colegio de Música Juan Sebastián Bach, de Valdivia, establecimiento educacional que a partir de 2019 podrá retomar este tipo de selección gracias a una indicación hecha a la Ley de Inclusión Escolar, la que permitirá que cualquier recinto como este -que promueva la educación artística como eje de su malla curricular- pueda elegir a sus estudiantes desde primer año de enseñanza básica. Evitará, así, la aplicación del sistema de sorteo basado en una tómbola.
Von Baer realizó este anuncio luego de reunirse con directivos, docentes, apoderados y alumnos del colegio, a quienes relató que después de un extenso debate en la Cámara Alta, se aprobó esta indicación con una votación transversal "que permite hacer selección específica en las escuelas artísticas de Chile".
"Hay otras escuelas artísticas a las que les estaban permitiendo seleccionar, pero recién a partir del séptimo básico, lo que no calza con esta clase de proyecto educativo", explicó la senadora, quien añadió que si bien esta modificación a la ley fue aprobada hace poco, recién podrá aplicarse en 2019, porque durante 2018 se creará un reglamento para regular los establecimientos educacionales de este tipo.
Carlos Bórquez, director del Colegio de Música Juan Sebastián Bach, dijo que este establecimiento "se sustenta en una selección que se hace por talento desde primero básico a cuarto medio. Si eso no ocurre, este proyecto (de colegio artístico) corría el riesgo de comenzar a ser socavado".
Por su parte, el alcalde de Valdivia, Omar Sabat, destacó este logro y precisó que "con este artículo de la ley, este establecimiento podrá tener su sistema de incorporación de alumnos acorde a lo que significa este proyecto educacional".
EXCEPCIÓN
Podrá haber selección arbitraria, pero solo sobre la base de la capacidad artística del postulante.
Iniciativa modifica la Ley de Inclusión Escolar.
Medida comenzará a regir en 2019, ya que durante el próximo año se creará un reglamento que regule estos establecimientos.
Por Óscar Riquelme Bracho
"Acá no se selecciona por nivel socioeconómico, sino que por talento". La frase de la senadora Ena von Baer (UDI) resume en la práctica la forma de admisión que hasta el año pasado poseía el Colegio de Música Juan Sebastián Bach, de Valdivia, establecimiento educacional que a partir de 2019 podrá retomar este tipo de selección gracias a una indicación hecha a la Ley de Inclusión Escolar, la que permitirá que cualquier recinto como este -que promueva la educación artística como eje de su malla curricular- pueda elegir a sus estudiantes desde primer año de enseñanza básica. Evitará, así, la aplicación del sistema de sorteo basado en una tómbola.
Von Baer realizó este anuncio luego de reunirse con directivos, docentes, apoderados y alumnos del colegio, a quienes relató que después de un extenso debate en la Cámara Alta, se aprobó esta indicación con una votación transversal "que permite hacer selección específica en las escuelas artísticas de Chile".
"Hay otras escuelas artísticas a las que les estaban permitiendo seleccionar, pero recién a partir del séptimo básico, lo que no calza con esta clase de proyecto educativo", explicó la senadora, quien añadió que si bien esta modificación a la ley fue aprobada hace poco, recién podrá aplicarse en 2019, porque durante 2018 se creará un reglamento para regular los establecimientos educacionales de este tipo.
Carlos Bórquez, director del Colegio de Música Juan Sebastián Bach, dijo que este establecimiento "se sustenta en una selección que se hace por talento desde primero básico a cuarto medio. Si eso no ocurre, este proyecto (de colegio artístico) corría el riesgo de comenzar a ser socavado".
Por su parte, el alcalde de Valdivia, Omar Sabat, destacó este logro y precisó que "con este artículo de la ley, este establecimiento podrá tener su sistema de incorporación de alumnos acorde a lo que significa este proyecto educacional".
EXCEPCIÓN
Podrá haber selección arbitraria, pero solo sobre la base de la capacidad artística del postulante.
lunes, diciembre 04, 2017
La música permite atraer de vuelta al colegio a quienes desertaron de la sala de clases
El Mercurio
En Chile hay 77 mil jóvenes de entre 6 y 17 años que están fuera del sistema escolar. En muchos casos, hacerlos confiar en su talento pasa por poner un micrófono o una guitarra en sus manos.
En Chile hay 77 mil jóvenes de entre 6 y 17 años que están fuera del sistema escolar. En muchos casos, hacerlos confiar en su talento pasa por poner un micrófono o una guitarra en sus manos.
Por Margherita Cordano F.
Mientras miraba a su hijo arriba del escenario, Elsa Pérez no pensó en todas esas veces que debió ir a buscar a Sebastián al colegio porque su comportamiento molestaba a profesores y compañeros. Tampoco recordó ese período en que el niño dejó de estar motivado por ir a clases y empezó a faltar de forma recurrente, ni en eso que terminó por gatillar la crisis: la muerte de su marido a meses del diagnóstico de una cardiopatía.
"En lo único en que pensaba era en lo mucho que se ha superado. De cómo ha cambiado su carácter, porque era una persona agresiva; podía llegar a romper una puerta a golpes. Y cambió del cielo a la tierra. Mientras lo miraba, lloré... aunque claro, desde que toca instrumentos lloro cada vez que se presenta", confiesa.
Después de pasar por varios establecimientos educacionales, Sebastián Torres (17) está terminando su 8° básico en el colegio Padre Álvaro Lavín de Maipú. Hasta ahí llegó después de que una profesora le hablara a la familia sobre la Fundación Súmate, del Hogar de Cristo. La institución trabaja con cuatro colegios en Santiago y uno en Lota bajo el objetivo de apoyar a quienes están en riesgo de abandonar, o vuelven a clases después de haber desertado del sistema educativo. Para ello cuentan con programas de nivelación y talleres, además de profesores capacitados para enseñar a jóvenes que han sido catalogados como niños con problemas de aprendizaje.
Entre los talleres, hay uno de música en el que a los alumnos se les fomenta armar una banda. Tres de ellas -Los Revoltosos, Maldita Avenida y Los Contracorrientes- se presentaron el martes ante una audiencia de más de 800 personas en el Teatro Cariola de Santiago.
"Fue una bonita experiencia, ensayamos harto y creo que nos terminó saliendo bien. Yo rapeo siempre; estoy todo el rato practicando para que no se me olviden las letras. Si hasta hago aseo con la música puesta como una técnica para recordar", dice Leandro Mesías, vocalista y rapero de Los Contracorrientes, la banda que en el festival representó al Colegio Betania de La Granja.
Aunque al principio la baja autoestima de Leandro (18 años y alumno cursando 1° y 2° medio de forma conjunta) le impedía creer en la idea de que podía destacar presentándose en vivo, con el tiempo y el trabajo en el colegio su confianza fue aumentando. "La música ha sido una forma de motivarme. Al final me ayuda a desahogarme", explica.
Durante su presentación en vivo, mientras Leandro y su banda tocaban, el público empezó a aplaudir y a sacar fotos con celulares e incluso a saltar. "La banda Sinergia -que participó en el Festival de Viña del Mar y fue galardonada con el Copihue de Oro- estaba ahí y se subieron a tocar con nosotros. Eso es algo que voy a recordar siempre, porque el Rorro (vocalista) me dijo que soy bueno en esto que hago. Y eso del talento yo antes no me lo creía tanto".
Atrás quedó la época en que debió dejar el colegio por problemas económicos que lo llevaron a trabajar desde niño. A Súmate llegó para completar 5° y 6° básico.
Según la encuesta Casen 2015, en Chile hay 77 mil jóvenes de entre 6 y 17 años que están fuera del sistema escolar. "Nuestra experiencia nos muestra que el 100% de los chicos no quiso salir de la escuela. Lo que pasa es que en algún momento no tuvieron más alternativa por situaciones familiares, económicas o de conflicto", indica Liliana Cortés, directora ejecutiva de Súmate.
"En muchos casos, hay problemas de aprendizaje mal diagnosticados. O pasa que la escuela tiene muchas normas y poca flexibilidad, así que el joven que tiene dificultades empieza a sentir que las puertas se cierran porque se le pide que resuelva sus problemas familiares, económicos, de contexto... se les dice '¿hay balaceras en su población? Bueno, no es problema nuestro, al colegio tiene que venir todos los días'. Se les hace responsables de cosas que muchas veces no pueden manejar". El fenómeno de la deserción -agrega- se concentra "en los sectores de pobreza tanto económica como multidimensional".
La música -y en este caso particular, el festival de bandas- es una de las formas bajo las que se espera crear un mayor vínculo entre el colegio y los alumnos: se fomenta el entusiasmo y, por ende, el compromiso hacia la institución. Asimismo, universidades como la de Harvard y Cambridge han avalado que participar en un coro o tocar en una banda escolar ayuda a potenciar la autoestima de los escolares.
"Soy una raya en el mar, fantasma en la ciudad, mi vida va prohibida, dice la autoridad. Solo voy con mi pena, sola va mi condena", cantaron arriba del escenario del Teatro Cariola Leandro y su compañera Melanie, quien lo acompañó en la voz, hace unos días. Y a pesar de que la letra de su canción habló de tristeza, al recibir el aplauso y las felicitaciones del público, ambos se bajaron de la tarima sonriendo.
14 a 18 años es el tramo de edad en el que la deserción escolar es más alta en el país. "Lo que muestra que esta es una problemática adolescente", indica Liliana Cortés, directora ejecutiva de Fundación Súmate.
Experiencias frágiles
Son pocas las organizaciones que entregan alternativas de escuelas de reingreso en el país. "Muchas personas tienen que esperar a ser adultos para recién volver a estudiar, porque ahí se pueden matricular en algún centro de educación de adultos. Pero el ideal es actuar antes, recuperarlos lo antes posible", dice Liliana Cortés.
"Hoy día el país no tiene una oferta pública y clara para resolver el tema de la exclusión educativa, más bien tiene programas financiados por el Ministerio de Educación. Pero estas son experiencias frágiles, con fondos concursables que no logran toda la cobertura necesaria. No es política pública", agrega. "Los fondos concursables han disminuido de manera considerable en los últimos tres años, de 3.600 millones a mil millones de pesos".
domingo, julio 23, 2017
¿Y si ponemos la música en el centro de la educación?
El Mercurio
En los últimos años, diversos estudios muestran los beneficios de aprender a tocar un instrumento en la infancia. En algunos países nórdicos, la enseñanza musical es considerada una parte esencial en el desarrollo de los niños. ¿Qué tiene que hacer Chile para mejorar en este ámbito?
Guillermo Tupper
Cuando iba en séptimo básico, Ana Leiva (21) se enamoró del cello. Fue en taller de música de su colegio, el Hispano Italiano de Iquique, donde pasó a formar parte de la orquesta del establecimiento. Después de las clases regulares, sus integrantes tenían lecciones particulares y un ensayo semanal para repasar el repertorio grupal. "Pasó a ser mi segunda prioridad después del colegio", dice. "Te enseña a relacionarte y a compartir con los demás. Y uno empieza a asimilar la frustración: como es un proceso de años, la música te va desarrollando la paciencia y disciplina. Y yo veía que me ayudaba mucho en otras áreas".
Originaria de Alto Hospicio, Leiva encontró su vía de escape a un entorno social precario. Gracias a la orquesta viajó por primera vez en avión y sus presentaciones cubrieron desde las poblaciones más peligrosas de Iquique hasta zonas rurales del sur. Hoy cursa tercer año de Licenciatura en Música en la Universidad Católica y rescata los múltiples beneficios de aprender a tocar un instrumento. "Yo pude ver cómo a mis compañeros de la orquesta les empezó a ir mejor en los ramos que tenían problemas, como matemática, porque se desarrolla una disciplina", señala. "Y no es un desarrollo obligado y latoso. Es algo que ejecutas por gusto".
La profesora de esta joven cellista, e ideóloga de la orquesta, fue Ximena Valverde, una docente de música que trabajó durante diez años en Iquique y Alto Hospicio. En vez de seguir los rígidos métodos de la academia, Valverde -quien hoy cursa un doctorado en España- decidió innovar en sus clases para acercar la música a sus alumnos. Una de sus ideas fue estimular la creación a través del estilo favorito de sus estudiantes: el reggaetón. "Trabajábamos los textos. Ya no vamos a hablar de sexualizar a la mujer, sino de las problemáticas sociales que atañen a la cultura de Alto Hospicio", dice. "Los chiquillos expresaron sus sentimientos y emociones a partir de su propia música".
En sus clases, Valverde pudo comprobar in situ los beneficios de este tipo de enseñanza. "Lo que logramos, al final, son estudiantes más creativos y expresivos, lo que es tremendo en un liceo de Alto Hospicio", apunta. "Hay indicadores cuantitativos que dicen que la educación musical mejora los niveles de autoestima y de trabajo en equipo. El problema que tenemos en Chile es que cada vez nos van reduciendo más las horas de clases. A largo plazo, los principales afectados son los estudiantes que, probablemente, no van a tener en su vida otra opción de acercarse a la música".
Música para el cerebro
En los últimos años, distintos estudios muestran que aprender a tocar un instrumento en la infancia contribuye al desarrollo cerebral de los niños. Esta práctica permite desarrollar una "distinción neurofisiológica" de ciertos sonidos, los que ayudan en la alfabetización y pueden traducirse en mejores resultados académicos. "Tocar un instrumento en la infancia afecta el procesamiento de sonido en el cerebro", dice Nina Kraus, profesora y neurocientífica de la Universidad de Northwestern de Estados Unidos. "El procesamiento del sonido es importante, no solo para la música, sino para la comunicación en general, por ejemplo, a través del habla".
En el 2014, Kraus lideró un estudio que concluyó que, para aprovechar los beneficios cognitivos de una clase de música, los niños no deben ser meros espectadores, sino que involucrarse de forma activa. Midiendo las respuestas cerebrales de un grupo de niños de bajos ingresos de Los Angeles (California) , se demostró que los que tocaban instrumentos tenían un mejor procesamiento neuronal que aquellos que solo apreciaban la música. "Cuando tocan un instrumento, se activan las redes sensoriales, cognitivas y de recompensa", dice.
En la última década, una serie de estudios han establecido que la práctica instrumental también puede ser una defensa adicional a la pérdida de memoria y el deterioro cognitivo. Dos de ellos fueron conducidos por la neuropsicóloga clínica estadounidense Brenda Hanna-Pladdy: en el primero, dividió en grupos a 70 adultos sanos, de entre 60 y 83 años, y determinó que el grupo de los músicos (los que habían tocado un instrumento por diez años o más) marcaba los puntajes más altos en memoria no verbal y visuoespacial. En el segundo, evaluó la edad de adquisición musical y su impacto cognitivo. "Los individuos con una edad de adquisición anterior a los nueve años de edad tuvieron puntuaciones más altas en la memoria de trabajo auditiva, en consonancia con períodos sensibles de desarrollo del lenguaje", dice la investigadora.
Según los expertos, los beneficios de la práctica instrumental van desde cosas simples, como el desarrollo de la psicomotricidad de los niños, hasta otras más profundas, como el desarrollo del pensamiento creativo. "No es solo desde la perspectiva artística, sino que desde la resolución de problemas: cómo un chico, con su instrumento musical, es capaz de descubrir caminos de resolución, por ejemplo, para la ejecución de cualquier tipo de repertorio", afirma Óscar Pino, musicólogo y profesor de música en el Instituto de Humanidades Luis Campino y la Academia de Humanismo Cristiano. "Te autoafirmas como persona, porque adquieres una forma de expresarte nueva que se complementa con las formas tradicionales en las que te relacionas con el mundo o tus pares. Y, tratándose de niños, eso es muy importante".
Los países nórdicos
Uno de los países que tiene a la música como un eje importante de su educación es Finlandia. En su educación general, que es gratuita, la música es una asignatura obligatoria de primero a octavo grado, con una clase semanal. En noveno grado se convierte en electivo y, entre décimo y duodécimo grado, hay un curso obligatorio de música. Sus contenidos son fijados por el Consejo Nacional de Educación -que depende del Ministerio de Educación- y los profesores gozan de mucha autonomía para determinar los materiales y métodos específicos de su enseñanza.
"Yo diría que la educación musical todavía tiene un rol importante en la educación finlandesa, a pesar de que las horas de música han sido poco a poco reducidas", dice Marja-Leena Juntunen, profesora de Educación Musical en la Academia Sibelius de la Universidad de las Artes de Helsinki. "Es considerada una parte esencial de la educación general, una asignatura que apoya el crecimiento holístico y comprensivo de un niño. Tiene un importante rol en su crecimiento, especialmente en los primeros años".
En el sistema de educación artística extracurricular destaca la Asociación Finlandesa de Escuelas Musicales. Activa desde 1956, esta entidad posee 97 escuelas y conservatorios repartidos a lo largo del país, con más de 60 mil alumnos, y sus gastos son financiados por el Estado (57%), la municipalidad (27%) y las familias (16%). Aquí, los estudiantes son instruidos para dominar un instrumento principal y saber de teoría musical, composición, historia de la música, tecnología musical y tocar en ensambles y orquestas. "Los niños son aprendices activos al hacer, experimentar y descubrir cosas", dice Timo Klemettinen, director de la Asociación de Escuelas Musicales en Finlandia y Europa.
Otro país nórdico con un fuerte acento en la educación musical es Suecia. Su modelo de escuelas municipales de música fue fundado en la década del 40, pero no fue hasta los 60 que se esparció rápidamente. Su objetivo general era darles a las nuevas generaciones la oportunidad de tocar un instrumento o cantar, sin importar sus antecedentes culturales o sociales. En la actualidad, existen 283 de estas escuelas en los 290 municipios del país nórdico, las que suman 230 mil alumnos. En los colegios "convencionales", en tanto, la educación musical es obligatoria hasta los 16 años de edad y, en la secundaria superior, los alumnos pueden elegir el "Programa de Estética", donde optan entre música, artes visuales y teatro, entre otras disciplinas.
"En un nivel más general, confío en que la importancia de la educación musical, primero y ante todo, es un asunto de democracia. Dar a los estudiantes acceso a toda la variedad de posibilidades que la música aporta: sociales, musicales y emocionales", apunta Eva Georgii-Hemming, profesora de musicología en la Universidad de Örebro (Suecia) y docente de música en la secundaria durante quince años. "Los estudiantes pueden obtener herramientas para ideas y expresiones y desarrollar un entendimiento de sí mismos y de los demás: cuestiones de identidad, colaboración y habilidades sociales, pero también emocionales y, quizás, existenciales".
El caso chileno
A finales del siglo XIX, la música se transformó en una asignatura obligatoria en la educación pública chilena. Después de la Guerra del Pacífico, el gobierno de Domingo Santa María vio que a través de la música se podía desarrollar y reforzar una serie de características que el ciudadano promedio tenía que cumplir. "Todas esas cualidades de tipo valórico, como aprender a ser buen chileno, a ser patriota, respetar a las mujeres, las instituciones y los padres se podían enseñar a través de la música y, especialmente, a través del canto", dice Óscar Pino. "Se instaló en el currículum porque se hizo una conexión con ese objetivo moralizante, más que por la música en sí misma".
Entre los años 40 y 60, la Facultad de Artes de la U. de Chile fue el eje de una serie de instituciones aglutinantes -como la Orquesta y Coro Sinfónico y el Instituto de Extensión Musical- que convirtió a Chile en una vanguardia continental de educación musical. "Se instalaron instituciones de capacitación de profesores a nivel iberoamericano y primaba una visión más artística de la música. Así, en el currículo escolar empezaron las primeras indicaciones para que los chicos tocaran instrumentos e incorporaran repertorio folclórico", relata Pino. "Pero, después, con el régimen militar, perdimos la posibilidad de interactuar con el mundo. Mientras, a inicios de los 70, en Occidente se produce una revolución en educación musical súper potente, con la figura señera del canadiense (Raymond) Murray Schafer, que instala el concepto de paisaje sonoro y ecología acústica, nosotros nos perdimos de todo eso".
En julio del 2011, se instaló un debate académico cuando el Ministerio de Educación de la época fijó una reducción para el Subsector de Educación Artística (Artes Visuales y Artes Musicales) de tres a dos horas en quinto y sexto básico, en los establecimientos que no implementan la Jornada Escolar Completa; de cuatro a dos horas en séptimo y octavo básico en el mismo tipo de establecimientos; y de cuatro a tres horas en séptimo y octavo, en aquellos que cuentan con Jornada Escolar Completa. "A nivel de país no se le da la relevancia que tiene la educación musical para la formación, desde los niños de sala cuna en adelante", señala Patricia Vásquez, cantante profesional y decana de la Facultad de Artes y Educación Física de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE). "Me encantaría que las autoridades entendiesen que la música, en ningún nivel de la formación de niños, es prescindible".
Más allá de esta medida, los expertos coinciden en que la educación musical nunca ha sido una prioridad. "Históricamente, ha tenido una visión bien accesoria en la educación. Mucho de esto tiene que ver con que la enseñanza básica no requiere de especialistas para este tema", señala Francisco Valdés, docente de Pedagogía en Música en la Universidad Alberto Hurtado. "¿Qué hacer para mejorarla? Una cosa muy importante es que todos los niños tengan la experiencia musical desde temprana edad, que se convierta en una actividad habitual y que puedan desarrollar su relación con la música a partir de la creatividad".
domingo, marzo 03, 2013
Escuela de música Papageno se extiende a 30 colegios
El Mercurio
En el sur de Chile, el sueño del ex barítono Christian Boesch sigue creciendo. Convertida ahora en fundación, la escuela basada en el método Roland de enseñanza de instrumentos partirá este año con seis proyectos, que abarcan mil niños de regiones apartadas de la zona de Villarica.
D.S.D.
Un nuevo paso hacia su consolidación y plena madurez dio la Escuela Papageno, el sueño del ex barítono Christian Boesch de llegar con la enseñanza musical a localidades apartadas de las regiones de Villarrica, Panguipulli y Loncoche. Gracias a la formación ya concluida de varios profesores básicos de música de acuerdo con el convenio establecido con la Pontificia Universidad Católica, el proyecto puede ampliarse ahora a 30 colegios que reúnen a mil niños.
Se trata de establecimientos unidocentes -asistidos por un solo profesor- de una sala y con un solo "curso" de 15 a 20 niños con edades que van desde los seis a los doce años. Hacia ellos irán los maestros de música dos veces a la semana a enseñar un instrumento y donde habrá además asesores mapuches para la introducción de los instrumentos de esta cultura. Para ello se adquirieron 300 instrumentos autóctonos.
El trabajo, que comienza la próxima semana, se organiza en seis proyectos, con sus respectivos profesores y sustentadores, entre los cuales se cuentan la sociedad de Amigos de Panguipulli, municipios, empresarios y otros organismos de beneficencia.
La Escuela Papageno utiliza el método Roland de enseñanza musical, que considera que el aprendizaje de un instrumento musical está al mismo nivel que una cátedra común de matemáticas o lenguaje. Como curso de jornada escolar obligatoria con dos clases a la semana, a los alumnos se les entrega un instrumento a su medida en su estuche. Son los que pertenecen a las diversas familias de una orquesta sinfónica: violines, violas, chelos, flautas, trombones, trompetas, cornos, saxofones y clarinetes. En cuatro años, los alumnos culminan la formación con el dominio del instrumento. El pago del instrumento se hace una vez, y estos quedan en el colegio.
La iniciativa pedagógica de Christian Boesch, que ya cumple ocho años, dio, además, un paso institucional importante al convertirse, desde el 22 de febrero, en una fundación, cuyos creadores son el mismo ex barítono, Paula Luksic y Nicolás Ibáñez.
En el sur de Chile, el sueño del ex barítono Christian Boesch sigue creciendo. Convertida ahora en fundación, la escuela basada en el método Roland de enseñanza de instrumentos partirá este año con seis proyectos, que abarcan mil niños de regiones apartadas de la zona de Villarica.
D.S.D.
Un nuevo paso hacia su consolidación y plena madurez dio la Escuela Papageno, el sueño del ex barítono Christian Boesch de llegar con la enseñanza musical a localidades apartadas de las regiones de Villarrica, Panguipulli y Loncoche. Gracias a la formación ya concluida de varios profesores básicos de música de acuerdo con el convenio establecido con la Pontificia Universidad Católica, el proyecto puede ampliarse ahora a 30 colegios que reúnen a mil niños.
Se trata de establecimientos unidocentes -asistidos por un solo profesor- de una sala y con un solo "curso" de 15 a 20 niños con edades que van desde los seis a los doce años. Hacia ellos irán los maestros de música dos veces a la semana a enseñar un instrumento y donde habrá además asesores mapuches para la introducción de los instrumentos de esta cultura. Para ello se adquirieron 300 instrumentos autóctonos.
El trabajo, que comienza la próxima semana, se organiza en seis proyectos, con sus respectivos profesores y sustentadores, entre los cuales se cuentan la sociedad de Amigos de Panguipulli, municipios, empresarios y otros organismos de beneficencia.
La Escuela Papageno utiliza el método Roland de enseñanza musical, que considera que el aprendizaje de un instrumento musical está al mismo nivel que una cátedra común de matemáticas o lenguaje. Como curso de jornada escolar obligatoria con dos clases a la semana, a los alumnos se les entrega un instrumento a su medida en su estuche. Son los que pertenecen a las diversas familias de una orquesta sinfónica: violines, violas, chelos, flautas, trombones, trompetas, cornos, saxofones y clarinetes. En cuatro años, los alumnos culminan la formación con el dominio del instrumento. El pago del instrumento se hace una vez, y estos quedan en el colegio.
La iniciativa pedagógica de Christian Boesch, que ya cumple ocho años, dio, además, un paso institucional importante al convertirse, desde el 22 de febrero, en una fundación, cuyos creadores son el mismo ex barítono, Paula Luksic y Nicolás Ibáñez.
sábado, enero 26, 2013
Las artes: un pasaje al placer y la felicidad
El Mercurio
El cerebro, el corazón, las emociones, la conducta. Todos ganan cuando un niño o un adulto se expone ante una obra artística y disfruta de ella. Las vacaciones son un tiempo perfecto para generar espacios familiares donde eso es posible.
Pamela Elgueda
Observar una pintura, escuchar un concierto, seguir los desplazamientos de los bailarines en un escenario o leer un clásico. No importa a qué tipo de arte los seres humanos se expongan o decidan apreciar, porque no sólo sentirán el goce estético de disfrutarlo, sino también beneficios que tocan aspectos cognitivos, emocionales, sociales e, incluso, de salud.
El corazón, el cerebro, la concentración, las habilidades sociales, la expresión de las emociones y la conducta se ven favorecidos tanto al practicar una disciplina como al convertirse en un espectador o receptor constante de ella.
"En general, vivimos muy estresados y tendemos a buscar una recompensa comprando cosas, cuando se pueden liberar las mismas endorfinas, pero con actividades que pueden dar un beneficio y que activan otras áreas del cerebro, como las artes", dice Jimmy Stehberg, neurobiólogo del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Andrés Bello.
Cerebro contento
Un primer efecto que, probablemente, quienes se han expuesto a una obra de arte conocen es una baja en la ansiedad. "Uno puede pensar que, en personas normales, la música, la observación de un cuadro o una escultura, por ejemplo, permiten activar áreas cerebrales que están asociadas al placer. Es claro que uno tiene una sensación de recompensa cuando escucha determinada música y en el caso del arte lo mismo, uno se encuentra con obras tan bellas que relajan y desconectan de la realidad. Y todos esos son efectos que las personas podrían aprovechar para tener una mejor calidad de vida", propone el neurobiólogo.
El cerebro también sería otro beneficiado. Un estudio presentado en 2012 por científicos italianos indagó en la recuperación de 192 personas que habían sufrido un infarto cerebral. Ciento cinco de ellos dijeron disfrutar con frecuencia de la música, la pintura y el teatro, mientras que los otros 87 declararon no tenerles ningún aprecio.
Al analizar la recuperación conseguida por ambos grupos, los investigadores de la Universidad de Tor Vergata (de Roma) se encontraron con que los "amantes" del arte reportaban tener más energía, mejor estado de salud general y mejor movilidad que los indiferentes de las manifestaciones artísticas. También se declararon más felices, menos ansiosos, con mejor memoria y comunicativos.
La explicación para este mejor estado general de salud estaría en la exposición al arte durante toda la vida. Eso, según el doctor Ercole Vellone, miembro del equipo investigador, porque la apreciación del arte provocaría cambios en el cerebro, que permitirían recuperarse mejor y más rápido de una lesión. En el caso de quienes, por ejemplo, escuchan su música favorita durante el período posterior a un accidente cerebrovascular, los efectos serían un mejor ánimo producto de la mayor liberación de dopamina, que es la que provoca las sensaciones de placer.
Otros estudios, comenta Jimmy Stehberg, han mostrado beneficios a nivel cardiovascular asociados al ritmo de la música y su sincronización con la frecuencia cardíaca. Sin embargo, advierte que en este tema, en particular, aún hay debate acerca de si tiene sentido o no ese efecto.
Emociones y conducta
Donde la experiencia muestra que las artes sí tienen un efecto claro es en la educación. Desde que partió, en 2001, que el Centro de Estudios y Desarrollo de Talentos Penta UC, destinado a niños académicamente brillantes de la educación pública y subvencionada, ofrece a sus participantes talleres artísticos y deportivos, además de los cursos científicos. Entre el 28% al 30% de ellos, anualmente, acepta la invitación a hacer arte.
Ana López, psicóloga, licenciada en Estética y jefa de Coordinación Docente de Penta UC, explica que la oferta de actividades artísticas ha ido variando a través del tiempo que lleva este programa. El que se ha mantenido hasta ahora es el coro, al que este año se unirá el taller de banda de rock, pedido por los mismos alumnos.
"Los niños que asisten al programa son muy intensos emocionalmente. Como tienen estas habilidades cognitivas más elevadas, las reflexiones que pueden hacer desde muy chicos son mucho más profundas que las de sus pares. Entonces, las artes funcionan muy bien como vehículo para la expresión y la reflexión de esas mismas emociones que ellos tienen", explica la psicóloga.
Este tipo de talleres también les permite aprender a desenvolverse en público, les exige saber trabajar en equipo, les ayuda a socializar y a tolerar la frustración.
Con escolares distintos, en Estados Unidos probaron la fuerza de la percusión para ayudar a desarrollar competencias sociales y emocionales en alumnos de 5° básico de una escuela de Napa, en Los Angeles. Un centenar de niños latinos, diagnosticados con problemas de conducta, déficit atencional, ansiedad, trastorno de oposición e incluso estrés postraumático, fueron parte de una investigación en la que un monitor les enseñó a tocar tambores. Y mejorar su bienestar general.
La idea era que llevar un ritmo con estos instrumentos les ayudaría a aprender a concentrarse y mejorar su capacidad de atención, ya que además de tocar, los niños iban repitiendo en silencio afirmaciones como "yo soy responsable. Hago lo correcto".
Las clases, que duraban 45 minutos y se extendieron por tres meses, incluyeron también técnicas para manejar la ira, aumentar la autoestima y las conductas positivas. Los resultados: los profesores de los niños declararon una mejora en los participantes del taller y también en sus compañeros de curso.
Con toda esta evidencia, ¿por qué no aprovechar las actividades culturales del verano y darle, así, bienestar al cuerpo, al alma y la convivencia familiar?
Para el disfrute en familia
A todos les hace bien el arte. Y no hay edad para deleitarse con sus diversas expresiones. "Lo primero es decirles a los niños que todos somos seres distintos que tendremos reacciones diferentes ante una misma obra", parte diciendo María Irene Alcalde, curadora de la colección del Museo de Artes Visuales (MAVI).
Lo segundo es pedirle al niño que piense en la obra y en lo que ahí ve. "Recuerdo a una mamá que mientras miraba un cuadro con su hijo, lo instaba a pensar en lo que veía de distintas formas: ¿Es un lobo vestido de oveja o será al revés?, le proponía, y el niño comenzó a hacer una serie de interpretaciones muy creativas", recuerda.
La propuesta que el equipo educativo del MAVI ha diseñado para recibir a su público escolar es la de proponerles mirar la obra no sólo desde el punto de vista de la forma, sino también del contexto histórico y social en que fue creada.
María Irene Alcalde junto a Paula Caballería, coordinadora educacional del MAVI, dan estas sugerencias.
Arte pictórico:
"La Gioconda", de Leonardo da Vinci
Proponerle contemplarla durante varios minutos. Desde arriba, desde abajo, probar si es cierto que los ojos lo siguen, qué le dice la sonrisa, si la puede imitar. Luego, ir a aspectos como la importancia del retrato en esa época, que se usaban como una validación social, y pensar cuál es su símil en el siglo XXI. Recordar que el fondo es importante, porque Da Vinci estaba en pleno análisis de la perspectiva. ¿Dónde está ubicada ella? ¿Frente a una ventana? ¿En qué piso?
"La Ronda", de Henri Matisse
Pedirle al niño que se fije en la perspectiva de este cuadro, porque este pintor francés lo que está haciendo es plantearse la pintura en dos dimensiones, lo que requiere mayor abstracción. Él no quiere representar la realidad, quiere decir otras cosas en sus obras y de ahí nace otra pregunta: ¿Qué crees que el artista quiere decir con esta pintura?
Obra de Matilde Pérez
Una artista chilena, cultora del arte cinético. Ella hace al observador un ser activo, porque tiene que moverse de posición para mirar sus cuadros y al hacerlo verá formas y ritmos diversos, en los colores y formas. También porque ella rompe ciertos aspectos acerca de la obra de arte, partiendo porque no tiene que ser única. Y por eso ella repite la misma imagen desde distintas formas y técnicas.
Música:
Recomendaciones de Juan Pablo Izquierdo, director titular de la Orquesta de Cámara de Chile del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y Rubén Sierra, profesor de la cátedra de Violín del Instituto de Música de la U. Católica.
Sinfonías de Ludwig van Beethoven
Ahí está todo el pensamiento del mundo occidental y son fáciles de recordar para cualquier persona. Decirles, por ejemplo, que escucharán la Quinta Sinfonía, y preguntarles si saben cuál es y cómo suena. Al escuchar los primeros compases la recordarán y querrán seguir adelante por la emoción que les provoca. Claro que se recomienda no saturar. Otra sugerencia: preguntarles si lo que están escuchando les recuerda otra pieza y pedirles que la tarareen.
Sinfonía de los Juguetes, de Franz Joseph Haydn
Una obra lúdica y descriptiva. Pedirles que reconozcan los sonidos de los instrumentos y qué se imaginan que representa cada uno.
"Las cuatro estaciones", de Antonio Vivaldi
Muy similar a la anterior. Obras lúdicas y descriptivas, donde pueden imaginar el canto de los pájaros y pueden identificar a qué estación del año representa cada una.
El cerebro, el corazón, las emociones, la conducta. Todos ganan cuando un niño o un adulto se expone ante una obra artística y disfruta de ella. Las vacaciones son un tiempo perfecto para generar espacios familiares donde eso es posible.
Pamela Elgueda
Observar una pintura, escuchar un concierto, seguir los desplazamientos de los bailarines en un escenario o leer un clásico. No importa a qué tipo de arte los seres humanos se expongan o decidan apreciar, porque no sólo sentirán el goce estético de disfrutarlo, sino también beneficios que tocan aspectos cognitivos, emocionales, sociales e, incluso, de salud.
El corazón, el cerebro, la concentración, las habilidades sociales, la expresión de las emociones y la conducta se ven favorecidos tanto al practicar una disciplina como al convertirse en un espectador o receptor constante de ella.
"En general, vivimos muy estresados y tendemos a buscar una recompensa comprando cosas, cuando se pueden liberar las mismas endorfinas, pero con actividades que pueden dar un beneficio y que activan otras áreas del cerebro, como las artes", dice Jimmy Stehberg, neurobiólogo del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Andrés Bello.
Cerebro contento
Un primer efecto que, probablemente, quienes se han expuesto a una obra de arte conocen es una baja en la ansiedad. "Uno puede pensar que, en personas normales, la música, la observación de un cuadro o una escultura, por ejemplo, permiten activar áreas cerebrales que están asociadas al placer. Es claro que uno tiene una sensación de recompensa cuando escucha determinada música y en el caso del arte lo mismo, uno se encuentra con obras tan bellas que relajan y desconectan de la realidad. Y todos esos son efectos que las personas podrían aprovechar para tener una mejor calidad de vida", propone el neurobiólogo.
El cerebro también sería otro beneficiado. Un estudio presentado en 2012 por científicos italianos indagó en la recuperación de 192 personas que habían sufrido un infarto cerebral. Ciento cinco de ellos dijeron disfrutar con frecuencia de la música, la pintura y el teatro, mientras que los otros 87 declararon no tenerles ningún aprecio.
Al analizar la recuperación conseguida por ambos grupos, los investigadores de la Universidad de Tor Vergata (de Roma) se encontraron con que los "amantes" del arte reportaban tener más energía, mejor estado de salud general y mejor movilidad que los indiferentes de las manifestaciones artísticas. También se declararon más felices, menos ansiosos, con mejor memoria y comunicativos.
La explicación para este mejor estado general de salud estaría en la exposición al arte durante toda la vida. Eso, según el doctor Ercole Vellone, miembro del equipo investigador, porque la apreciación del arte provocaría cambios en el cerebro, que permitirían recuperarse mejor y más rápido de una lesión. En el caso de quienes, por ejemplo, escuchan su música favorita durante el período posterior a un accidente cerebrovascular, los efectos serían un mejor ánimo producto de la mayor liberación de dopamina, que es la que provoca las sensaciones de placer.
Otros estudios, comenta Jimmy Stehberg, han mostrado beneficios a nivel cardiovascular asociados al ritmo de la música y su sincronización con la frecuencia cardíaca. Sin embargo, advierte que en este tema, en particular, aún hay debate acerca de si tiene sentido o no ese efecto.
Emociones y conducta
Donde la experiencia muestra que las artes sí tienen un efecto claro es en la educación. Desde que partió, en 2001, que el Centro de Estudios y Desarrollo de Talentos Penta UC, destinado a niños académicamente brillantes de la educación pública y subvencionada, ofrece a sus participantes talleres artísticos y deportivos, además de los cursos científicos. Entre el 28% al 30% de ellos, anualmente, acepta la invitación a hacer arte.
Ana López, psicóloga, licenciada en Estética y jefa de Coordinación Docente de Penta UC, explica que la oferta de actividades artísticas ha ido variando a través del tiempo que lleva este programa. El que se ha mantenido hasta ahora es el coro, al que este año se unirá el taller de banda de rock, pedido por los mismos alumnos.
"Los niños que asisten al programa son muy intensos emocionalmente. Como tienen estas habilidades cognitivas más elevadas, las reflexiones que pueden hacer desde muy chicos son mucho más profundas que las de sus pares. Entonces, las artes funcionan muy bien como vehículo para la expresión y la reflexión de esas mismas emociones que ellos tienen", explica la psicóloga.
Este tipo de talleres también les permite aprender a desenvolverse en público, les exige saber trabajar en equipo, les ayuda a socializar y a tolerar la frustración.
Con escolares distintos, en Estados Unidos probaron la fuerza de la percusión para ayudar a desarrollar competencias sociales y emocionales en alumnos de 5° básico de una escuela de Napa, en Los Angeles. Un centenar de niños latinos, diagnosticados con problemas de conducta, déficit atencional, ansiedad, trastorno de oposición e incluso estrés postraumático, fueron parte de una investigación en la que un monitor les enseñó a tocar tambores. Y mejorar su bienestar general.
La idea era que llevar un ritmo con estos instrumentos les ayudaría a aprender a concentrarse y mejorar su capacidad de atención, ya que además de tocar, los niños iban repitiendo en silencio afirmaciones como "yo soy responsable. Hago lo correcto".
Las clases, que duraban 45 minutos y se extendieron por tres meses, incluyeron también técnicas para manejar la ira, aumentar la autoestima y las conductas positivas. Los resultados: los profesores de los niños declararon una mejora en los participantes del taller y también en sus compañeros de curso.
Con toda esta evidencia, ¿por qué no aprovechar las actividades culturales del verano y darle, así, bienestar al cuerpo, al alma y la convivencia familiar?
Para el disfrute en familia
A todos les hace bien el arte. Y no hay edad para deleitarse con sus diversas expresiones. "Lo primero es decirles a los niños que todos somos seres distintos que tendremos reacciones diferentes ante una misma obra", parte diciendo María Irene Alcalde, curadora de la colección del Museo de Artes Visuales (MAVI).
Lo segundo es pedirle al niño que piense en la obra y en lo que ahí ve. "Recuerdo a una mamá que mientras miraba un cuadro con su hijo, lo instaba a pensar en lo que veía de distintas formas: ¿Es un lobo vestido de oveja o será al revés?, le proponía, y el niño comenzó a hacer una serie de interpretaciones muy creativas", recuerda.
La propuesta que el equipo educativo del MAVI ha diseñado para recibir a su público escolar es la de proponerles mirar la obra no sólo desde el punto de vista de la forma, sino también del contexto histórico y social en que fue creada.
María Irene Alcalde junto a Paula Caballería, coordinadora educacional del MAVI, dan estas sugerencias.
Arte pictórico:
"La Gioconda", de Leonardo da Vinci
Proponerle contemplarla durante varios minutos. Desde arriba, desde abajo, probar si es cierto que los ojos lo siguen, qué le dice la sonrisa, si la puede imitar. Luego, ir a aspectos como la importancia del retrato en esa época, que se usaban como una validación social, y pensar cuál es su símil en el siglo XXI. Recordar que el fondo es importante, porque Da Vinci estaba en pleno análisis de la perspectiva. ¿Dónde está ubicada ella? ¿Frente a una ventana? ¿En qué piso?
"La Ronda", de Henri Matisse
Pedirle al niño que se fije en la perspectiva de este cuadro, porque este pintor francés lo que está haciendo es plantearse la pintura en dos dimensiones, lo que requiere mayor abstracción. Él no quiere representar la realidad, quiere decir otras cosas en sus obras y de ahí nace otra pregunta: ¿Qué crees que el artista quiere decir con esta pintura?
Obra de Matilde Pérez
Una artista chilena, cultora del arte cinético. Ella hace al observador un ser activo, porque tiene que moverse de posición para mirar sus cuadros y al hacerlo verá formas y ritmos diversos, en los colores y formas. También porque ella rompe ciertos aspectos acerca de la obra de arte, partiendo porque no tiene que ser única. Y por eso ella repite la misma imagen desde distintas formas y técnicas.
Música:
Recomendaciones de Juan Pablo Izquierdo, director titular de la Orquesta de Cámara de Chile del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y Rubén Sierra, profesor de la cátedra de Violín del Instituto de Música de la U. Católica.
Sinfonías de Ludwig van Beethoven
Ahí está todo el pensamiento del mundo occidental y son fáciles de recordar para cualquier persona. Decirles, por ejemplo, que escucharán la Quinta Sinfonía, y preguntarles si saben cuál es y cómo suena. Al escuchar los primeros compases la recordarán y querrán seguir adelante por la emoción que les provoca. Claro que se recomienda no saturar. Otra sugerencia: preguntarles si lo que están escuchando les recuerda otra pieza y pedirles que la tarareen.
Sinfonía de los Juguetes, de Franz Joseph Haydn
Una obra lúdica y descriptiva. Pedirles que reconozcan los sonidos de los instrumentos y qué se imaginan que representa cada uno.
"Las cuatro estaciones", de Antonio Vivaldi
Muy similar a la anterior. Obras lúdicas y descriptivas, donde pueden imaginar el canto de los pájaros y pueden identificar a qué estación del año representa cada una.
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