La Tercera
El primer homenaje continental al exlíder de Los Prisioneros se editará como álbum triple. El listado incluye a Los Vásquez, Luciano, Rubén Albarrán, Manuel García y Gustavo Santaolalla.
Por Andrés del Real
Si bien su impacto en Chile es único, y hasta hoy no ha aparecido nadie que les compita como el grupo más importante de la historia del rock nacional, Los Prisioneros también dejaron una huella significativa en otros públicos. Ya a fines de los 80, vetados de los espacios fiscales por la dictadura, el grupo comenzó a expandir su alcance a mercados como Perú, Ecuador, México y Colombia, donde hasta hoy son influencia musical e ídolos para parte de la audiencia.
Por todo lo anterior no es de extrañar que el próximo tributo discográfico a Jorge González, el más ambicioso e internacional de los que se han editado hasta ahora, tenga su origen en Perú. O más bien, en un seguidor peruano del grupo, Pedro Villar, quien en 2017, luego de una visita a su ídolo en Santiago, comenzó a trabajar en su idea de un álbum que reuniera a diversos artistas de la escena latinoamericana en torno a la obra del sanmiguelino.
El proyecto avanzó rápido. Villar, quien trabaja como ingeniero en sonido en Los Angeles (Estados Unidos), convocó de inmediato a algunos músicos de la primera línea del continente, y sumó a Marco González, hermano de Jorge y hoy en día encargado de su legado, quien a su vez reclutó a diversos grupos y solistas locales. Otros, cuenta, se terminaron acercando por su cuenta.
¿El resultado? 42 nombres para un álbum con diversas versiones de todo el catálogo de González, tanto de sus etapas en solitario como de la discografía de Los Prisioneros, que verá la luz el próximo mes en plataformas de streaming al alero del sello de la familia del autor de “Tren al sur” (Avenida La Novena). Debido a lo numeroso del listado de participantes, será un LP triple, con una que otra canción que repetirá en el tracklist. Según explica Marco González, encargado del diseño y la curatoría de las tres partes del disco, la idea fue que cada invitado participara con el cover que quisiera, sin imponer uno u otro tema.
Entre los convocados figura el argentino Gustavo Santaolalla, productor de Corazones (1990), quien en su último show en Chile sorprendió con una original versión de Por amarte. También, su compatriota Leandro “Lolo” Fuertes, el exguitarrista del grupo argentino Miranda!, y otro trasandino, Eduardo Schmidt, exlíder del grupo Árbol.
La escena mexicana estará representada por Rubén Albarrán, líder del grupo Café Tacvba, que participa en el registro junto a su banda Hoppo!, integrada por músicos de su país y también chilenos. Y junto a ellos, otros nombres de la escena indie mexicana, como Quiero Club, Da Punto Beat y Los Pintados de Kenia. Por Perú, en tanto, estarán Wuayo Aguayo, Barrio Calavera, Daniel F y Pelo Madueño, entre otros.
Pero el grueso del listado lo integran chilenos, de diversas generaciones y propuestas: Sol y Lluvia, Américo, Los Vásquez, María Colores, Zaturno, Mamma Soul, Síndrome, Nadie, Manuel García, We Are the Grand, Claudio Valenzuela y Lanza Internacional son algunos de los que grabaron para el álbum, además de colaboradores históricos de González -como Pedropiedra y Gonzalo Yáñez- y figuras de alcance internacional, como el renombrado DJ y productor chileno-suizo Luciano.
Si bien por ahora prefiere reservarse el listado de canciones que cada artista grabó para el álbum, Marco González asegura que cada uno de los invitados llegó al proyecto motivado por un vínculo genuino con la obra de su hermano, ya sea directa o indirectamente.
De hecho, entre los participantes aparece el ingeniero Pancho Straub, en cuyo estudio se registró el emblemático La voz de los 80 en 1984. El inicio de una ruta vigente hasta hoy.
Cuentos de gatos y covers en Berlín
El álbum homenaje no es el único proyecto contemplado para este año en torno a la figura y la obra de Jorge González, luego que en 2018 se publicara su disco solista Manchitas, el LP en vivo Nada es para siempre y Epistolar, junto a Fiat 600.
En abril próximo también verá la luz Historias de gatos, el ya anunciado libro de 120 páginas en el que el exlíder de Los Prisioneros volcó su fanatismo por estos animales, en una serie de cuentos cortos protagonizados por felinos.
Luego, para mediados de año, está programado el lanzamiento de Berlín, un disco doble + DVD documental registrado durante los años en que vivió en la capital alemana. El álbum incluirá 28 covers que hizo para temas de Madonna, Depeche Mode, Michael Jackson, Massive Attack, Leonard Cohen, The Carpenters, All Green, Dolly Parton, Elliott Smith y E.L.O., entre otros.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
Mostrando las entradas con la etiqueta Jorge González. Mostrar todas las entradas
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sábado, marzo 09, 2019
jueves, diciembre 27, 2018
Obra con canciones de Jorge González se suma a la fiebre teatral de enero
El Mercurio
La pieza musical "Pateando piedras" tendrá una temporada en junio en el GAM, pero también tendrá funciones de adelanto y será una de las sorpresas del Festival Santiago Off.
Eduardo Miranda
Desde septiembre se comenzó a gestar uno de los montajes más esperados para la próxima temporada. Luego de adjudicarse $59,9 millones en los Fondos de Cultura, los directores y hermanos Gopal y Visnu Ibarra Roa comenzaron a dar forma a "Pateando piedras", un montaje con cerca de 120 personas sobre el escenario, quienes corearán las canciones del fundador de Los Prisioneros.
El montaje ya tiene una temporada agendada para junio en el Centro GAM, pero el próximo mes se sumará a la fiebre de teatro estival y tendrá un adelanto como parte de la programación del Festival Santiago Off. Los días 21 y 22 de enero subirá al escenario central de Matucana 100 con su elenco encabezado por Paula Zúñiga, Simón Aravena y Nicolás Zárate, entre otros, para entregar una mirada en torno a la figura de Jorge González. "Es un tributo pendiente a alguien que ha hecho mucho por el rock, la cumbia y la electrónica", ha dicho el director Gopal Ibarra en estas páginas.
"Pateando piedras" sigue la misma línea de obras que los realizadores han puesto en escena en temporadas anteriores: "Víctor sin Víctor Jara" en 2013; "Revolucionarias", en 2015; "Numancia", en 2016, y "Violeta ciudadana", que se estrenó en 2017. La nueva pieza es parte de la programación de 59 montajes que tendrá el Festival Santiago Off, en su octava versión.
El encuentro teatral, que se realizará entre los días 17 y 26 de enero, recorrerá una veintena de espacios culturales de Santiago y Valparaíso, con cerca de 100 actividades en torno al teatro y la música.
Entre los estrenos de esta versión está "Los poetas bajaron del Olimpo", que reúne en escena a la pareja de actores Jorge Gajardo y Mónica Carrasco, quienes fueron parte del emblemático programa "Los Venegas". Tendrán funciones en la Casa de la Cultura Anselmo Cádiz, de El Bosque y en Sidarte.
"Esta octava versión del festival propone un recorrido por diversas disciplinas artísticas, poniendo énfasis en la vanguardia escénica, los procesos creativos y el intercambio de saberes", dice Claudio Fuentes, director de Santiago Off.
En la programación también estarán las compañías La Patriótico Interesante y La Mona Ilustre, con una retrospectiva de su trayectoria y algunos de sus espectáculos más icónicos.
Entre las actividades del festival -que tienen un precio único de $3.000 para cada espectáculo-, también se incluirán funciones de la obra "Demasiado cortas las piernas", con las actuaciones de Néstor Cantillana y Álvaro Espinoza, "Painecur", de Lafamiliateatro, y 11 espectáculos internacionales.
lunes, septiembre 24, 2018
Disco tributo a Jorge González reúne a artistas de la región
La Tercera
Rubén Albarrán, Gustavo Santaolalla y Manuel García son parte del álbum que saldrá en noviembre.
Por Andrés del Real
Las reverencias y saludos artísticos a Jorge González son tantos y tan distintos que no siempre es fácil seguirles la pista. Sólo en los últimos días, sin ir más lejos, el sanmiguelino inspiró una comentada interpretación de Tren al sur de parte de un grupo de niños de un colegio de Puente Alto; un cover de Por amarte a cargo del afamado músico y productor argentino Gustavo Santaolalla, durante su show en el Teatro Nescafé de las Artes -con González entre el público-, sumado a un disco disponible desde esta semana en streaming, en el que más de veinte grupos de punk chileno versionan temas de Los Prisioneros.
Ejemplos recientes del amplio alcance de la obra del músico de 53 años, celebrada por diversas generaciones e inspiradora de muchos, incluyendo a artistas de otras latitudes. Así lo entiende el músico y productor peruano Pedro Villar, amigo de González hace varios años y gestor del que presenta como el primer tributo internacional a la música del exlíder de Los Prisioneros.
“La idea nació en un viaje que hice a Santiago el año pasado. Jorge me invitó a su casa, estuvimos compartiendo largo rato”, relata Villar, quien hoy trabaja como ingeniero en sonido en Los Angeles (EE.UU.). Desde allí, ha coordinado la realización de un álbum que reúne a diversos artistas de la escena latinoamericana, y que estará disponible en diversos países -en formato físico y digital- a partir de noviembre.
“Este disco es un tributo internacional, algo que hasta la fecha no se había hecho y Jorge ya se merecía, pues ha inspirado a grandes artistas no sólo en Chile sino que a lo largo del continente”, agrega el productor, quien juntó para el álbum a una variada selección de nombres de cinco países de la región. Entre ellos el mexicano Rubén Albarrán, líder del grupo Café Tacvba, que participa en el registro junto a su banda Hoppo!, integrada por músicos de su país y también chilenos.
Junto a ellos participa el ya mencionado Santaolalla, quien conoce a González desde hace casi tres décadas, como productor de su influyente disco Corazones (1990), grabado por ambos en Norteamérica en plena disolución de Los Prisioneros. De allí se extrae Por amarte, el tema que el trasandino aporta al LP con una versión de estudio. También participa en el proyecto Leandro “Lolo” Fuertes, el ex guitarrista del grupo argentino Miranda!, y otro argentino, Eduardo Schmidt, ex líder del grupo Árbol.
El proyecto lo completan el grupo mexicano Quiero Club y artistas peruanos como Pelo Madueño, Daniel F y Barrio Calavera. Por Chile, la lista incluye a Manuel García, Pedropiedra, María Colores y Claudio Valenzuela de Lucybell, además de Lanza Internacional, la banda actual de los hermanos Durán (ex Los Bunkers). La masterización está a cargo del ingeniero local Chalo González.
“Todo lo recaudado por este álbum va a ir para Jorge, y todos los artistas que participan han autogestionado su grabación y se han puesto la camiseta”, cuenta Villar sobre el LP, que se editará por el sello de la familia de González (Avenida La Novena). “Jorge ha influenciado y ha hecho sentir mil emociones en la vida de mucha gente. Toda esta energía y este agradecimiento ha creado una atmósfera que está expresada en el disco”, agrega el productor.
Homenaje ciudadano
El disco no es el único proyecto inspirado en González que verá la luz este semestre. En paralelo, los hermanos Gopal y Visnu Ibarra, creadores de los musicales ciudadanos dedicados a Violeta Parra y Víctor Jarra, cerrarán su trilogía con un montaje centrado en la obra del exPrisionero, que la próxima semana mostrará su primer adelanto antes de su estreno en enero.
El 5 y 6 de octubre, la dupla creativa presentará dos ensayos abiertos en el GAM, en los que además habrá charlas a cargo de algunos de los actores del proyecto -como Paula Zúñiga y Daniela Ramírez- y parte del coro ciudadano de éste, integrado por 150 personas. “Hicimos una audición hace un mes y llegaron más de 500 personas”, cuenta Gopal Ibarra, quien detalla que este será el equipo más numeroso de sus obras, incluyendo un grupo de danza.
Lo de la próxima semana será una suerte de muestra de su metodología de trabajo -aprovechando el aniversario del plebiscito de 1988- y un vistazo al homenaje a González, cuya dramaturgia está en proceso de escritura. “Estamos haciendo un análisis de todo lo que se pueda hacer con respecto a Jorge y su extenso desde Los Prisioneros hasta ahora. Lo que salga tendrá que ver con la selección natural del coro y los intereses de la gente”, explica.
Rubén Albarrán, Gustavo Santaolalla y Manuel García son parte del álbum que saldrá en noviembre.
Por Andrés del Real
Las reverencias y saludos artísticos a Jorge González son tantos y tan distintos que no siempre es fácil seguirles la pista. Sólo en los últimos días, sin ir más lejos, el sanmiguelino inspiró una comentada interpretación de Tren al sur de parte de un grupo de niños de un colegio de Puente Alto; un cover de Por amarte a cargo del afamado músico y productor argentino Gustavo Santaolalla, durante su show en el Teatro Nescafé de las Artes -con González entre el público-, sumado a un disco disponible desde esta semana en streaming, en el que más de veinte grupos de punk chileno versionan temas de Los Prisioneros.
Ejemplos recientes del amplio alcance de la obra del músico de 53 años, celebrada por diversas generaciones e inspiradora de muchos, incluyendo a artistas de otras latitudes. Así lo entiende el músico y productor peruano Pedro Villar, amigo de González hace varios años y gestor del que presenta como el primer tributo internacional a la música del exlíder de Los Prisioneros.
“La idea nació en un viaje que hice a Santiago el año pasado. Jorge me invitó a su casa, estuvimos compartiendo largo rato”, relata Villar, quien hoy trabaja como ingeniero en sonido en Los Angeles (EE.UU.). Desde allí, ha coordinado la realización de un álbum que reúne a diversos artistas de la escena latinoamericana, y que estará disponible en diversos países -en formato físico y digital- a partir de noviembre.
“Este disco es un tributo internacional, algo que hasta la fecha no se había hecho y Jorge ya se merecía, pues ha inspirado a grandes artistas no sólo en Chile sino que a lo largo del continente”, agrega el productor, quien juntó para el álbum a una variada selección de nombres de cinco países de la región. Entre ellos el mexicano Rubén Albarrán, líder del grupo Café Tacvba, que participa en el registro junto a su banda Hoppo!, integrada por músicos de su país y también chilenos.
Junto a ellos participa el ya mencionado Santaolalla, quien conoce a González desde hace casi tres décadas, como productor de su influyente disco Corazones (1990), grabado por ambos en Norteamérica en plena disolución de Los Prisioneros. De allí se extrae Por amarte, el tema que el trasandino aporta al LP con una versión de estudio. También participa en el proyecto Leandro “Lolo” Fuertes, el ex guitarrista del grupo argentino Miranda!, y otro argentino, Eduardo Schmidt, ex líder del grupo Árbol.
El proyecto lo completan el grupo mexicano Quiero Club y artistas peruanos como Pelo Madueño, Daniel F y Barrio Calavera. Por Chile, la lista incluye a Manuel García, Pedropiedra, María Colores y Claudio Valenzuela de Lucybell, además de Lanza Internacional, la banda actual de los hermanos Durán (ex Los Bunkers). La masterización está a cargo del ingeniero local Chalo González.
“Todo lo recaudado por este álbum va a ir para Jorge, y todos los artistas que participan han autogestionado su grabación y se han puesto la camiseta”, cuenta Villar sobre el LP, que se editará por el sello de la familia de González (Avenida La Novena). “Jorge ha influenciado y ha hecho sentir mil emociones en la vida de mucha gente. Toda esta energía y este agradecimiento ha creado una atmósfera que está expresada en el disco”, agrega el productor.
Homenaje ciudadano
El disco no es el único proyecto inspirado en González que verá la luz este semestre. En paralelo, los hermanos Gopal y Visnu Ibarra, creadores de los musicales ciudadanos dedicados a Violeta Parra y Víctor Jarra, cerrarán su trilogía con un montaje centrado en la obra del exPrisionero, que la próxima semana mostrará su primer adelanto antes de su estreno en enero.
El 5 y 6 de octubre, la dupla creativa presentará dos ensayos abiertos en el GAM, en los que además habrá charlas a cargo de algunos de los actores del proyecto -como Paula Zúñiga y Daniela Ramírez- y parte del coro ciudadano de éste, integrado por 150 personas. “Hicimos una audición hace un mes y llegaron más de 500 personas”, cuenta Gopal Ibarra, quien detalla que este será el equipo más numeroso de sus obras, incluyendo un grupo de danza.
Lo de la próxima semana será una suerte de muestra de su metodología de trabajo -aprovechando el aniversario del plebiscito de 1988- y un vistazo al homenaje a González, cuya dramaturgia está en proceso de escritura. “Estamos haciendo un análisis de todo lo que se pueda hacer con respecto a Jorge y su extenso desde Los Prisioneros hasta ahora. Lo que salga tendrá que ver con la selección natural del coro y los intereses de la gente”, explica.
miércoles, agosto 15, 2018
SCD entrega reconocimiento a Jorge González
El Mercurio
El cantante fue distinguido como Figura Fundamental de la Música Chilena.
Ayer la SCD entregó el reconocimiento que hace anualmente a la Figura Fundamental de la Música Chilena y que en otras ocasiones ha recaído en nombres como Margot Loyola, Luis Advis o Vicente Bianchi. Este año, el condecorado fue Jorge González, quien recibió el premio en una ceremonia íntima que contó con distintos homenajes musicales.
Además de la presencia de la banda habitual de Jorge González, Los Vásquez interpretaron "Fe", Cristóbal Briceño cantó "Por amarte", Francisca Valenzuela entonó "Nunca te haría daño" y Zaturno y Sole reversionaron "Corazones rojos".
"Estoy muy contento, fue muy bueno. Me gustó la versión que hicieron mis amigos de "Corazones". Lo pasé muy bien; parecía un evento de mentira. Ha sido una sorpresa y luego una emoción", expresó el ex líder de Los Prisioneros.
La premiación coincide con el lanzamiento hoy de una versión extendida de su autobiografía "Héroe" y de un disco de música chill out que compuso González este año, titulado "Manchitas", que estará a la venta en formato CD y luego llegará a las plataformas de streaming .
El cantante fue distinguido como Figura Fundamental de la Música Chilena.
Ayer la SCD entregó el reconocimiento que hace anualmente a la Figura Fundamental de la Música Chilena y que en otras ocasiones ha recaído en nombres como Margot Loyola, Luis Advis o Vicente Bianchi. Este año, el condecorado fue Jorge González, quien recibió el premio en una ceremonia íntima que contó con distintos homenajes musicales.
Además de la presencia de la banda habitual de Jorge González, Los Vásquez interpretaron "Fe", Cristóbal Briceño cantó "Por amarte", Francisca Valenzuela entonó "Nunca te haría daño" y Zaturno y Sole reversionaron "Corazones rojos".
"Estoy muy contento, fue muy bueno. Me gustó la versión que hicieron mis amigos de "Corazones". Lo pasé muy bien; parecía un evento de mentira. Ha sido una sorpresa y luego una emoción", expresó el ex líder de Los Prisioneros.
La premiación coincide con el lanzamiento hoy de una versión extendida de su autobiografía "Héroe" y de un disco de música chill out que compuso González este año, titulado "Manchitas", que estará a la venta en formato CD y luego llegará a las plataformas de streaming .
miércoles, agosto 08, 2018
Jorge González publica nuevo disco y reedita su autobiografía con material extra
La Tercera
El ex Los Prisioneros volverá a lanzar su primer libro. No es su única novedad: también alista su primer disco inédito en 4 años. González no piensa en el retiro.
Por Raúl Álvarez
Hace poco más de un año, Jorge González lanzó Héroe, su primera autobiografía. Escrita en primera persona, la mente tras Los Prisioneros relató en tono relajado una serie de hechos desde su infancia al regreso triunfal de su banda matriz el 2001, ante un Estadio Nacional repleto hasta las banderas.
Tras el éxito de aquella edición, la voz tras “Tren al sur” reeditará aquel trabajo con más de 100 páginas de material extra.
A través de Avenida La Novena, el sello y casa editorial que su hermano Marco creó para resguardar el canon familiar, Héroe saldrá en una “versión extendida”, incluyendo una gran selección de fotografías inéditas y nuevos textos del compositor, en donde abarcará uno a uno los discos con su firma: desde La Voz de los 80’s (1984) hasta Mi Destino (1999).
El lanzamiento, fijado para el próximo 14 de agosto, se suma a Manchitas, el primer disco inédito de González tras su infarto isquémico cerebeloso y que será una colección de experimentos chill-out que el sanmiguelino grabó entre enero y febrero de este año.
Ambos trabajos podrán ser encargados directamente con el clan González en contactoavenidalanovena@gmail.com y desde el 15 de agosto en el Restaurant Lusitano (Condell 1414, Barrio Italia).
El ex Los Prisioneros volverá a lanzar su primer libro. No es su única novedad: también alista su primer disco inédito en 4 años. González no piensa en el retiro.
Por Raúl Álvarez
Hace poco más de un año, Jorge González lanzó Héroe, su primera autobiografía. Escrita en primera persona, la mente tras Los Prisioneros relató en tono relajado una serie de hechos desde su infancia al regreso triunfal de su banda matriz el 2001, ante un Estadio Nacional repleto hasta las banderas.
Tras el éxito de aquella edición, la voz tras “Tren al sur” reeditará aquel trabajo con más de 100 páginas de material extra.
A través de Avenida La Novena, el sello y casa editorial que su hermano Marco creó para resguardar el canon familiar, Héroe saldrá en una “versión extendida”, incluyendo una gran selección de fotografías inéditas y nuevos textos del compositor, en donde abarcará uno a uno los discos con su firma: desde La Voz de los 80’s (1984) hasta Mi Destino (1999).
El lanzamiento, fijado para el próximo 14 de agosto, se suma a Manchitas, el primer disco inédito de González tras su infarto isquémico cerebeloso y que será una colección de experimentos chill-out que el sanmiguelino grabó entre enero y febrero de este año.
Ambos trabajos podrán ser encargados directamente con el clan González en contactoavenidalanovena@gmail.com y desde el 15 de agosto en el Restaurant Lusitano (Condell 1414, Barrio Italia).
sábado, mayo 19, 2018
Zaida González: la voz de la hermana
Revista Paula
Por: Pilar Navarrete / Fotografía: Carolina Vargas
Zaida González (40), la hermana menor de Jorge González, el líder de Los Prisioneros, lleva puesto un vestido que deja sus brazos al descubierto.
En el antebrazo izquierdo tiene tatuado un gato con un cuchillo en una de sus patas, al que le caen lágrimas por los ojos. Se lo hizo en octubre de 2015, 8 meses después del accidente cerebrovascular que afectó a su hermano Jorge y poco después de que su mamá también sufriera uno, quedando con problemas de movilidad y lenguaje.
¿Por qué te lo hiciste?
Tenía tanta pena que sentía necesario tatuarme. Desde que pasó el accidente de Jorge fue todo muy caótico, se desataron muchos malos entendidos. Para la familia fue traumático.
Las manzanas mordidas
En el marco de una gira por Chile, el 7 de febrero de 2015, Jorge González se presentó con su banda en el Festival de Nacimiento. Desde un inicio el show fue accidentado: el cantante interrumpió la rutina que estaban realizando Los Atletas de la Risa para reclamar por el retraso de su presentación. El show fue breve, porque apenas podía cantar y caminar. Esa noche fue internado en la Clínica Universitaria de Hualpén. Había sufrido un accidente cerebrovascular que lo dejó con secuelas físicas.
¿Cómo te enteraste de lo que había pasado?
Me llamó un amigo y me dijo que en la radio salió que Jorge había tenido un accidente y estaba hospitalizado. Al rato me llamó mi hermano Marco y me dijo que le estaban haciendo unos exámenes, pero que no me preocupara. Fui a verlo a la clínica, esa tarde yo viajaba a México por dos semanas, y él estaba bien. Jamás me imaginé que se iban a desencadenar los problemas que tiene ahora.
¿No se podía sospechar en ese momento?
No lo vi como algo que iba a ser grave. Además, a Jorge nunca le había pasado nada. Pero después empecé a hilar cosas y me fui acordando que desde octubre del año anterior (2014) se veía mal.
¿De qué te acordaste?
Como Jorge vivía en Alemania, venía dos veces al año. Y ese octubre (de 2014, cuatro meses antes del accidente), varias veces quedamos de vernos y me cancelaba; me decía que se sentía muy mal. Un día que nos encontramos en la casa de mi mamá, lo vi caminar por el pasaje -es un pasaje largo- y arrastraba las piernas: se veía muy cansado. Ya entonces estaba raro.
¿En tu familia lo comentaron?
Mi mamá me dijo en esa época que Jorge estaba mal. Ella decía que él se comía una fruta y la dejaba ahí y después tomaba otra, la mordía y la dejaba ahí. Pero como ella es exagerada, no la pesqué. Hasta que un día entré a la cocina, vi la frutera y había distintas manzanas mordidas.
¿Cómo lo encontraste cuando regresaste de tu viaje a México?
Con problemas para caminar y para hablar. Me asusté. Ahí empezó todo el drama en torno a él.
¿Qué pasó en tu familia tras el accidente?
Bueno, lo primero fue organizarnos. Jorge vivía con su pareja Daniela (Valenzuela) en un departamento chico que tenía una escalera larga que era un problema. Conseguimos un departamento en un primer piso muy cerca de la clínica, en Bellavista, donde Jorge se fue a vivir con su hijo mayor y mi hermano Marco. Daniela iba todos los días. Pero el que no se despegó fue el mánager (Alfonso Carbone). Él ejercía mucha presión para que entre nosotros hubiese conflictos.
¿Cómo?
No nos hablaba muy bien de Daniela. Ella era iluminadora de (los show de) Jorge y viajaba con ellos en las giras. Decía que no lo iba a cuidar. Él se burlaba de que Daniela pensara que con misticismos se iba a sanar, porque ella decía que con Jorge le pedían a la Virgen que saliera adelante.
¿Al mánager lo conocías de antes?
Sí. Es un tipo que va de agradable con todo el mundo. Mucha talla, de andar de buena onda, de sobar el lomo. No queda mal con nadie.
Dices que él buscaba generar roces en tu familia.
Sí. Y le empezó a resultar, a generar un estrés terrible entre nosotros (…). Por ejemplo, se le metió en la cabeza que el nuevo disco de Jorge, Trenes, tuviera unos clips hechos por Pedro Ruminot. Ahí se gatilló todo. Un día estábamos almorzando con Jorge, Daniela y Carbone y llega Pedro Ruminot con un socio para hacerle unas toma a Jorge. Mi otro hermano (Marco) se enteró y se molestó mucho. Porque Marco siempre ha hecho las visuales de Jorge, entonces era raro. Y más encima iban a grabar a Jorge estando enfermo. Le dije a Carbone: “Pero, ¿por qué le van a hacer un video? ¿Por qué lo vas a grabar?”. Me dijo que él nunca iba a exponer a Jorge, que iba a ser un contraluz, que se iba a ver solo su sombra. Jorge estaba bastante mal. Él siempre ha sido bastante pretencioso en el sentido de salir con una buena ropa y si él no tiene una buena cara te va a decir no, no me grabes y punto. Pero Jorge no estaba en condiciones.
¿Cómo estaba cuando se grabó el video?
Estaba ido. Las decisiones no las estaba tomando como las habría tomado él.
Dio la impresión después del accidente de que mediáticamente se trató de hacer ver que Jorge iba a salir adelante rápidamente…
Claro, pero los doctores nos habían dicho que Jorge estaba mal, que no iba a salir. De hecho, que iba a morir pronto. Fue después que le vino una crisis en junio de 2015 y se hospitalizó.
En ese momento, ¿cuál fue la indicación?
Estar tranquilo, con sus terapias de reforzamiento.
¿Le habían indicado que no hiciera más presentaciones?
No lo sé. Pero la indicación era estar tranquilo.
El 27 de noviembre de 2015 se hizo un gran concierto en el Movistar Arena, en el que Jorge González cantó con numerosos músicos: entre ellos, Miguel Tapia, Beto Cuevas, Álvaro Henríquez, Roberto Márquez, Juanita Parra, Javiera Mena, Manuel García, Gepe, y Pedropiedra. El concierto se tituló Nada es Para Siempre y las entradas fluctuaron entre los $ 5.500 y los $ 16.500. La prensa dijo, después del show, que asistieron 16 mil personas.
“Me enteré por la prensa. Me sorprendió que iba a tocar Jorge. Entonces le pregunté a Carbone por qué iban a hacer eso. Me dice que estaba pactado, no lo podían rechazar. Y que Jorge quería. Pero a nosotros no nos invitaron”.
¿No fue invitada la familia?
No. Tuve que ir el día del concierto temprano a meterme allá y a exigirle unas credenciales que no me quiso pasar. Mi sobrino me pasó la de él y dos entradas de cortesía.
Y Jorge, ¿dónde estaba?
Jorge llegó, se presentó y se fue. Pero fue todo muy raro. Porque cuando Jorge tuvo el accidente sus roadies se acercaron a Marco y a mí y nos dijeron que ellos estaban dispuestos a organizar gratuitamente lo que fuera si es que Jorge necesitaba fondos y que ellos sabían que todos los artistas estaban dispuestos a tocar gratis. Nosotros se lo agradecimos mucho y le dijimos a Alfonso (Carbone). Pero él dijo: “¿Creen que Jorge es como Peter Rock y lo vamos a exponer a algo así? ¿Que porque está enfermo necesita un beneficio? No”.
Es decir, ¿él cerró la puerta a aceptar esa ayuda?
Sí. Cerró la puerta inmediatamente, pero después salió con esto (el concierto en el Movistar) que él ya tenía organizado. Y Jorge no recibió ni un peso de ese concierto.
¿Nada? Si era un homenaje para él.
Esa plata Jorge no la recibió.
El mandato
Poco antes del recital en el Movistar Arena, Ida Ríos, la madre de Zaida y Jorge, tuvo accidente cerebrovascular. Fue en octubre de 2015. “Le vino un colapso y terminó en la clínica. Con Marco nos tuvimos que hacer cargo de ella. Todo entremedio de este caos con Jorge”, dice.
¿Y tu papá?
Ahí estaba, tratando de apoyar a los dos. Él tenía a su pareja enferma. De hecho, se murió ese mismo año. Le vino un cáncer fulminante. Fue muy duro, porque con todo lo que estaba pasando con Jorge y mi mamá, él no pudo estar en el último tiempo con ella.
Tras el concierto en el Movistar Arena, Zaida cuenta que Jorge quedó hiperventilado y sus ataques de ansiedad se volvieron frecuentes. Por entonces, el músico vivía en una casa en La Reina. De sus cuidados se encargaban una enfermera y una cuidadora. Ahí también vivían su hijo mayor y el menor, que tuvo con Loreto Otero, (con quien estuvo emparejado entre 2000 y 2011 y vive en España). A fines de 2015, Zaida dice que Loreto vino a Chile y se quedó un mes en la casa en La Reina.
¿Ellos tenían una relación cercana?
No. Cuando él se enfermó, ella le empezó a decir que sabía que estaba enfermo, pero que necesitaba plata. Y cuando él estaba bien mal, ella le dijo que lo iba a cuidar, que le iba a hacer acupuntura, sesiones espirituales. Le dijo que el tratamiento en Europa era gratis, que mejor se fueran para allá, que iban a estar todos juntos con los hijos de ella.
¿Cómo reaccionó el entorno cuando se enteraron que Jorge se iba a España?
Hablamos con él. Alfonso decía: “¿Cómo se lo va a llevar?”. Pero Jorge dijo: “Me voy”. Daniela (Valenzuela) me pidió que hiciéramos algo para que no se fuera. Le respondí que no podía hacer nada si Jorge se quería ir, no me podía meter. Con Loreto no tengo relación. De hecho, mientras Loreto estuvo, no fui más a ver a Jorge porque con ella me peleé en términos súper duros, porque nunca le creí el cuento.
¿Qué decía el mánager?
Que estaba viendo todo con su abogado para que no se llevara a Jorge.
Si no lo ibas a ver a La Reina, ¿cuándo veías a Jorge?
Marco lo iba a buscar y lo veía los domingo en la casa de mis papás.
¿Cuándo hizo crisis todo esto?
Un día, a mediados de febrero que recibí una llamada de Daniela Valenzuela avisándome que una de las cuidadoras de Jorge había llegado con él hasta su casa en taxi. Jorge se había peleado con Loreto.
¿Qué hicieron con Jorge en ese momento?
Marco lo fue a buscar y se lo llevó a donde mi mamá. Dos días después estábamos en La Reina y llegó Alfonso diciendo: “Es que pasó algo terrible…”. Habló con Jorge y empezó a agarrarse la cabeza. Le pregunté qué pasaba. Y me dijo: “Es que fui a la SCD y me dijeron que Jorge había pedido un adelanto de dos años de sus ingresos (80 millones por derechos de autor). No lo puedo creer, Jorge dice que ella los retiró porque tenía un poder y porque iban a viajar juntos”.
Es decir, Jorge la autorizó.
Sí. Porque iban a viajar y la plata era para vivir afuera. Pero en eso Jorge se da cuenta de que no tenía nada que ir a hacer a España con ella. Nos enteramos de esto un jueves. Y el viernes fuimos con Jorge a una notaría en la calle Huérfanos a (tratar de) revocar el poder amplio que le dio a Loreto. Además, tratamos de parar los pasajes y lo logramos. Y en eso ella (Loreto) empieza a hacer traspasos de plata (…). Alfonso andaba con nosotros. Estaba muy nervioso. Le pregunté qué pasaba. Dijo que su esposa le había dicho que Loreto le transfirió una plata. Fuimos al banco, pedimos una lista de los traspasos: eran de Loreto Otero a una cuenta de ella y a otro rut, traspasos de a 5 millones, que era lo máximo que podía transferir al día, en el periodo de unos pocos días. Entremedio, ella se compró otro pasaje primero a Perú y de ahí se fue a España. Se escapó. Como en la cartola del banco no decía el nombre del titular de la otra cuenta a la que le había transferido plata, googleé el rut y así supimos que era la de (Alfonso) Carbone.
¿Qué explicación les dio él?
Dijo que él había pasado muchos cheques cuando Jorge estuvo hospitalizado y que esa era la plata que él había puesto. Pero eso no es llegar y decirlo. Tienes que venir con papeles y decir “estos fueron mis gastos”. No tenían que hacerse de esa forma.
¿Jorge sabe todo esto?
Sí. Le conté y bueno… Él asume que lo que Carbone se cobró fue la clínica y ella lo fregó nomás. Es que ¿qué más puede hacer? Si él le dio un mandato. En términos éticos sí se podría decir algo, pero en términos legales no. No la puede demandar. Ella tiene un mandato y fue con Jorge a pedir ese adelanto. Pero lo que ella hizo después fue una cosa inmoral al darse cuenta de que él no iba a irse. Lo que ella debería haber hecho es haberle devuelto esa plata a Jorge. Pero él asumió que no iba a ser así.
Volver a San Miguel
Por estos acontecimientos, Jorge dejó la casa en La Reina y la familia le buscó un departamento en San Miguel, la comuna donde creció y se gestaron Los Prisioneros en los años 80. “Como Loreto lo dejó sin ni uno, había que entregar la casa (de La Reina). Buscamos un departamento cerca de donde vive la mamá con su hermano y también de la casa del papá”, dice Zaida.
Comenzaron a turnarse Zaida, Marco y el padre para cuidar de Jorge. Ella y Marco, además, se hacían cargo de la madre. El desgaste, le empezó a pasar la cuenta a ella. “Me angustiaba y me ponía muy nerviosa. Hasta que un día mi papá me dijo: ‘¿Sabes qué, mejor yo me hago cargo’”. Desde entonces, su padre de 80 años es quien lo acompaña día a día. Su hermano Marco lo lleva en auto a sus terapias. Zaida lo va a ver los fines de semana. A veces también de lunes a viernes. Es ella quien pide las horas al doctor. Van juntos los tres hermanos. Luego ella pone al tanto a su papá de las novedades.
Y ahora, ¿cómo está tu hermano?
(Suspira). Después de un bajón muy fuerte, se normalizó. Hoy está tranquilo. Al principio le venían unas crisis. Esas crisis ya no están. Estaba yendo a unas terapias alternativas pero después no quiso seguir. Le gusta donde está, tiene un gato. Está solo y su vida es tranquila.
¿Cómo afectó tu vida personal lo que pasó en tu familia?
Fue duro. Justo en 2015 me salieron hartos trabajos y proyectos: coordinar unos talleres de fotografía, me gané dos Fondart ese año. Pero finalmente no me dio. Los Fondart los terminé el año pasado, casi tres años después. Y en las pegas no di abasto, porque de repente pasaban cosas y estaba en clases y las tenía que suspender.
Zaida se detiene, pensativa. “No sabía qué hacer en realidad. Cómo enfrentar esa situación. Porque, ¿era responsabilidad mía? ¿Tenía que estar tanto ahí (con mi familia)? ¿Qué es lo que había que hacer como hermanos? No sabía cómo reaccionar. Todavía estoy bastante bloqueada y no sé cómo decidir qué es lo que me corresponde y lo que no”.
¿Cuándo te haces esas preguntas?
Cuando estoy muy cansada e igual tengo que ir a donde mi mamá. Me pregunto: “¿Es una obligación o lo hago porque quiero?”. Mi conflicto es no saber cuándo es porque quiero o porque es un deber.
¿Tuviste que postergar tu propia vida por todo esto?
Sí. Tuve que elegir. Se necesitaba ayuda, no pude obviarlo. Pero mi rollo fue más con cuidar a mi vieja que a Jorge. Cuando ella salió de la clínica necesitaba mucha ayuda. Entremedio se cayó, se fracturó la cadera, estuvo un mes hospitalizada en la Posta Central. Y cuando volvimos (con ella a la casa) era una anciana. Ahora anda con su bastón y camina. Pero mentalmente se le cruzan las cosas.
¿Ella es consciente del estado en el que está Jorge?
Mi mamá siempre dice cuándo se va a mejorar. Como que no asume que la situación cambió para siempre.
¿Y Jorge sobre ella?
No dice nada de su enfermedad. Solo dice que está viejita.
El año pasado Zaida terminó el primero de los Fondart que se adjudicó en 2015: la exposición fotográfica Ni lágrimas ni culpa. Inicialmente se había propuesto en ese trabajo revisar las relaciones de pareja. “Pero cuando sucedió todo esto cambié de idea y decidí hacer un libro biográfico con lo que sucedió en 2015. Porque se sumaron muchas cosas: lo de mi mamá, lo de mi hermano, también se murió mi mejor amigo. Todo eso me hizo enfocar el trabajo en lo que me estaba pasando”.
¿Fue una forma de sellar lo que ibas sintiendo en el camino?
Sí. Al ir más seguido a San Miguel, me di cuenta de cosas en la que antes no me había fijado: que casi todas las casas de alrededor estaban en venta y empezaron a aparecer muchos edificios. Empecé a registrar cómo estaba cambiando el paisaje de San Miguel y a mirar con la nostalgia de la pérdida de mi madre y de mi hermano; pérdida en el sentido de que al enfermar no vuelven a ser como eran antes. Empecé a recordar cuando mis hermanos jugaban a la pelota o cuando mi mamá se juntaba con las vecinas. Y me fui dando cuenta de que todo eso estaba muriendo.
¿Te hizo repensar algunas decisiones personales?
Sí. La maternidad la postergué hasta el final. Dije: “Ya, a los 40 lo decidiré”. Pero después de lo que he pasado con mi mamá, dije: “No quiero ser mamá, no quiero cuidar a nadie”. Se me deterioró demasiado el cuerpo y la cabeza. Ya no tengo energías.
¿Hay alguna reflexión que te ronde desde que todo esto pasó?
Ahora que veo que mi hermano y mi mamá están enfermos me doy cuenta de que mucha gente se alejó. Los sobrinos que siempre iban a donde mi mamá, nunca más fueron. Sus nietos tampoco. Con Jorge también. No sé si porque ya no son útiles o es incómodo estar con ellos. Muchas personas desaparecen cuando alguien está mal. Es algo súper cruel. Asumir eso es muy difícil
miércoles, mayo 09, 2018
Gustavo Santaolalla: “De Jorge González admiro su integridad, su compromiso”
La Tercera
El más prestigiado productor latinoamericano, y ganador de dos Oscar, habla con Culto de un nuevo disco solista, Raconto, y de su preocupación por el presente de Jorge González y Álvaro Henríquez.+
Por Marisol García
Si el currículo acumulado fuese criterio de estelaridad, Gustavo Santaolalla debió haber estado entre los shows de cierre del último Lollapalooza en Santiago, y no en ese set colorido, vibrante pero de escasa audiencia que la banda Bajofondo tuvo la tarde del viernes 16 de marzo, con el más premiado productor latinoamericano a cargo de la guitarra entre otros seis compañeros.
“Me encantó hacerlo. Hacía mucho que no tocábamos juntos, y reunirnos ahí nos sirvió de preámbulo para un concierto que tuvimos el fin de semana pasado con sold out en el Disney Concert Hall, en Los Ángeles, y que estuvo divino”, dice el músico al teléfono con Culto desde Ciudad de México, ya con su cabeza y agenda ocupada en otros muchos derroteros, y entre los cuales la publicación de un nuevo disco -el quinto- del grupo de electrotango encuentra también su cupo.
Para Santaolalla (1951, Buenos Aires), ‘agenda’ es estar ahora fuera de casa hablando de su más reciente título, Raconto (2017), que contiene la regrabación junto a una banda de antiguas canciones suyas. Pero a la vez afinar detalles junto al cineasta Guillermo del Toro y Cirque du Soleil para el traspaso a musical del filme El laberinto del fauno, ocuparse de nuevos encargos de bandas sonoras para películas y series de televisión, afinar la música del videojuego The last of us 2, supervisar el curso de su exportadora de vinos Cielo y Tierra, sus dos editoriales de libros (Retina e Ideoma), y al fin decidir nuevos espacios para su gira Desandando el Camino (con la que, dice, quisiera estar en Chile en septiembre).
Hombre de dos premios Oscar (por los soundtracks de Babel y Secreto en la montaña), dos BAFTA y un Globo de Oro, en 2017, su nombre estuvo el año pasado al menos en los créditos de la música para el documental Eric Clapton: Life in 12 bars y la producción del nuevo disco de Café Tacuba, Jei beibi.
Pero el argentino residente en California no se apura, y prefiere hablar de una cosa a la vez: “Raconto es lo que ahora más me emociona porque ha sido como lanzar mi carrera de solista pero a los 65 años [se ríe]. Es una revisión de mi vida a través de mis canciones, desde las que compuse a los 17 y hasta ahora. Muchas de ellas nunca las había tocado en vivo, y es primera vez que en mi vida armo una banda en torno a mi música. Por eso es un disco fresco, novedoso; para la audiencia, pero también para mí”.
– El racconto narrativo al que alude el título recupera escenas de un tiempo pasado. ¿Es usted afín a ese ejercicio?
– No, no miro mucho hacia atrás. Termino un proyecto y miro adelante, al siguiente. Ni vivo ni hago mi carrera a partir de la nostalgia. Pero ahora sí tuve la necesidad de parar y ver cómo llegué acá. Me di cuenta de la atemporalidad de algunas canciones, que incluso las que escribí cuando era un chico suenan muy modernas. Mis paradigmas son los mismos: la búsqueda del ser, de dónde venimos, los misterios de la vida, y todas esas cosas que están en mis canciones desde la más tierna infancia hasta ahora.
– También el lazo con la raíz latinoamericana es evidente en toda su música.
– Claro, toda esa búsqueda de identidad. Ha sido una transición muy reconfortante. Un camino musical que en mi caso como solista no ha sido de tantos hits, pero sí muy gratificante, y que comprueba que aquello del paso del tiempo es en realidad algo muy relativo.
-La primera marca musical en ese trayecto en torno a lo latinoamericano estuvo en Arco Iris, el grupo que Santaolalla largó con 16 años junto a cuatro compañeros y que hoy se instala en las cumbres del pionero rock sudamericano. El ensamble de electricidad y raíz contenía el vuelo libertario y también la incomprensión de la ortodoxia, recuerda el músico, que en esa defensa se cruzó también con chilenos en similar disidencia: “Los únicos que entonces tirábamos aquella onda éramos Los Jaivas en Chile; el Polén, en Perú; los Wara, en Bolivia; y Arco Iris, en Argentina. Éramos de alguna manera resistidos por la ‘intelligentsia’ del rock, y formábamos una especie de cofradía en una misma búsqueda. Por eso cuando me he cruzado con Los Jaivas, antes y ahora, lo que queda es un cariño enorme”.
El lazo de cariño se extiende, asegura Santaolalla, a muchas otras bandas chilenas a las que admira hasta la inspiración: “Siempre he tenido una relación muy linda con Chile y con sus artistas. De allí me inspiro mucho. Ahí está Jorge González, un tipo al que yo adoro y que admiro profundamente. ¿Has sabido cómo es que sigue últimamente?”.
Sobre el estado de salud del cantautor chileno, el productor no necesita del resumen completo, y además revela una anécdota desconocida entre ambos: “He estado en bastante comunicación con él, pero sé que esto ha tenido diferentes etapas. ¿Sabes que cuando se hizo este festival para hermanarnos con Chile, El Abrazo [diciembre de 2010, Parque O’Higgins], yo iba a tocar con Jorge? Habíamos armado una versión acústica de “Tren al sur” que era ¡bellísima! Desafortunadamente, como artista que es, Jorge empezó a expresar su visión del show y el estado del país en el escenario y lo cortaron. Nos quedamos sin tocarla, y fue una pena”.
– Dice que admira a Jorge González. ¿En qué, exactamente?
– Su integridad. Su compromiso con su pensamiento. Él es un tipo que está totalmente comprometido con sus ideas, y eso por supuesto le ha causado bastantes problemas. Es un tipo que vive la vida ‘a full’, de una forma intensa, con todos los riesgos que eso implica. Pero sobre todo es un gran compositor; un súper referente poético y musical. Pienso yo que quizás no es totalmente apreciado como debería ser, lo digo al menos por lo que sucede en Argentina. Pero siempre el tiempo corrige todo, y no me cabe duda que eso también va a ocurrir con Jorge. Todo eso que hizo con la cumbia electrónica, ¡fue totalmente precursor! Lo hizo muchísimos años antes de todo el boom que vino después. Antes que nadie. Es un tipo visionario, de una envergadura gigante. Es un grande en serio.
Aliados ambos en 1989 en estudio para el eterno disco Corazones, Santaolalla mide la impronta de su sociedad cada vez que sale de noche por lugares juveniles de Los Angeles, “y al menos una vez va a sonar “Tren al sur” o “Estrechez de corazón, ¿eh? Hasta hoy. Ese disco es un clasicazo, totalmente atemporal”.
Es semana de promoción en México, y Santaolalla puede tener su mente en infinidad de solicitudes. No quiere colgar con Chile sin primero dejar otra marca de su atención a la música de nuestro país: “Decíme, por favor, ¿cómo es que sigue Álvaro Henríquez? Hay un músico al que yo adoro, muy influyente para mí, David Crosby, y él tuvo un trasplante de hígado hace ya más de veinte años. Y está ahí, bien, bárbaro, este año hizo dos discos. Álvaro debe ser Peter Pan al lado de todos los excesos de Crosby, y entonces yo espero y confío en que lo suyo va a estar aun mejor. Y va a seguir haciendo canciones”.
jueves, mayo 03, 2018
Lanzarán disco de Jorge González con covers de temas anglo
El Mercurio
Incluirá grabaciones que el ex líder de Los Prisioneros hizo hace un tiempo versionando a Depeche Mode, Madonna y Bee Gees. Además, publicará un libro de cuentos y una producción de música electrónica.
Por Raimundo Flores s.
El accidente cerebrovascular que sufrió en 2015 cambió para siempre la carrera de Jorge González. Aun así, ya retirado de los escenarios y con la imposibilidad de tocar varios instrumentos con normalidad, el cantante se las arregla para conservar su vigencia en la música chilena a punta de la publicación de material de archivo y también de trabajos inéditos que ha estado desarrollando en el último tiempo.
Para fines de mes está previsto el lanzamiento de "Manchitas", disco de música electrónica que grabó entre enero y febrero pasados. Definido por sus cercanos como un disco de "ambient y chill out", este trabajo será el reflejo de las nuevas fórmulas que ha buscado González para seguir creando música después del accidente y también marca su reencuentro con la electrónica, género en el que incursionó en varios trabajos desde la década de los 90.
Luego, el próximo mes, se publicaría el primer libro de cuentos de González, formado por 27 historias que tendrán en común que todas tendrán a gatos como protagonistas. "La forma de escribir de Jorge es la forma de hablar que tiene. No existe una narrativa distinta al momento de escribir, es como la forma que tiene Jorge para desarrollar y escribir una canción", adelanta su hermano Marco, quien también participó en el texto como autor de las fotos que lo ilustrarán.
Después de la publicación de "Manchitas" y del libro, se editará un disco doble que tiene el título tentativo de "Berlín" y que recopilará diversos covers que grabó González en la etapa en que vivió en la capital alemana, entre 2011 y 2015. La lista de canciones estará conformada, entre otras, por "Sister of night", de Depeche Mode; "Jesus to a child", de George Michael; "Take a bow", de Madonna; "Telephone line", de Electric Light Orchestra; "Easy", de Lionel Richie, y "Reaching out" y "To love somebody", de Bee Gees.
Pese a que hay varias de estas versiones ya disponibles en internet a través de videos caseros que el mismo González grabó y compartió por esos años, este trabajo tendrá una selección más completa y de mejor calidad de sonido que los registros que circulan hoy en la web. La mayoría de las versiones, tal como gran parte de la música que grabó en esa época, tiene a la voz del ex Los Prisioneros acompañada solo de su guitarra.
La influencia de Berlín
"Berlín es su lado más cercano a sí mismo, su tranquilidad. Su vida allá era la de un ciudadano común y corriente, pero con toda esa genialidad de hacer y crear todo el tiempo. Jorge estaba en un estado de bastante creatividad y de reposo como ser humano", dice su hermano.
Estas publicaciones, como varias de las que ha hecho González en el último tiempo, han sido impulsadas por su círculo familiar más cercano que ha desarrollado de manera independiente la mayoría de los proyectos que han visto la luz desde el quiebre de su estado de salud. "Queremos que todo el material que Jorge hizo alguna vez no quede en un baúl, sino que se publique, y se publique con ese respeto y calidad que se merece", comenta Marco González.
El disco doble vendrá acompañado de una edición en DVD de un breve documental (disponible desde 2012 en YouTube), que muestra la vida del cantante en Berlín, a través de entrevistas que registró el director Maximiliano Mellado.
viernes, abril 06, 2018
Jorge González: “Es un milagro que la gente aún me recuerde”
A poco más de un año de su adiós de los escenarios, Jorge González reapareció ayer en el bar Liguria para recibir un disco de oro por su último álbum y para mostrar su presente, ese estado de salud que lo tiene con su lado izquierdo paralizado y con su habla reducida, aunque con una memoria aún atada a sus capítulos de mayor gloria.
Por Claudio Vergara
Jorge González sonríe satisfecho. El recuerdo lo pone feliz. Hace un par de semanas, su ahijado Julián, hijo del cantautor y también ex integrante de su grupo, Gonzalo Yáñez, estuvo de cumpleaños y el sanmiguelino sorprendió con el regalo soñado: una figura de Donatello de Las Tortugas Ninja, articulada, con movimiento hasta en los dedos y con un antifaz intercambiable, además de tratarse del personaje favorito del menor en el cuarteto de hermanos mutantes.
“La compré en un mall. Antes no había, yo creo. Yo tuve una grande, de Raphael”, describe González, apuntando a su tortuga favorita de la serie animada, juguete que alguna vez tuvo en su residencia del Cajón del Maipo. “Me encantaban Las Tortugas Ninja”, evoca nuevamente. “Pero vos González ya estabas un poco peludo para eso”, contraataca Yáñez, ambos sentados ayer alrededor de una mesa del bar Liguria de calle Manuel Montt.
La memoria a veces obsequia esos instantes. Escenas del pasado impensadas en la actualidad, contrapuntos absolutos arrojados por los días de juventud, las dos caras de una personalidad ácida e inflamable que en privado se divertía con unos monitos cuyo grito de batalla más intimidante era “¡cowabunga!”. Y la memoria de Jorge González hoy avanza más rápido que su cuerpo y su lengua.
Desde febrero de 2015, el cantante enfrenta las secuelas de un infarto isquémico cerebeloso que tienen a su cuerpo atrapado en una parálisis casi total de su lado izquierdo, con dificultades para caminar, con un brazo casi atrofiado, mientras su habla sale a tropezones, con frases concisas y respuestas monosilábicas, las que con la marcha de los minutos se diluyen en silencio absoluto. Ahí el diálogo con él ya no es posible. Su sonrisa ante algunos estímulos -aún algo descreída y mordaz- es hoy su manera más elocuente de comunicación.
Pero su memoria parece no estar en rodaje y a momentos ataca veloz como Tortuga Ninja. Cuando otro de los presentes recuerda una anécdota en Perú, el tema de conversación se traslada al fútbol. “Me gusta Perú”, acota el ex Prisionero, mientras Yáñez menciona el equipazo lleno de brillo que ese país lució en los 70. Su compañero de ruta y de historias no duda un segundo en enumerar a sus tres jugadores predilectos de ese conjunto: “Cubillas, Oblitas y el ‘cholo’ Sotil”.
Y si la memoria del cantautor no tropieza con baches garrafales, la otra memoria, la que está del otro costado, la colectiva, tampoco falla a la hora de seguir reverenciando su obra. Al lado de la mesa donde comparte una cerveza con sus cercanos se levanta un galardón, un disco de oro por el rendimiento comercial de Antología (2017), el álbum doble que sintetiza lo mejor de su carrera en solitario. “El disco de grandes éxitos está súper bueno. Estoy muy contento. Estamos esperando el vinilo”, expresa en torno al próximo formato en que saldrá el trabajo.
– ¿Y qué le parece que sus temas aún generen arrastre?
– Súper bien. Un milagro.
– ¿Un milagro? ¿Por qué?
– Porque es difícil que se vendan discos. Siempre ha sido.
– El público aún tiene muy presente sus canciones.
– Es un milagro que la gente aún me recuerde.
– En las marchas estudiantiles se suele escuchar “El baile de los que sobran”. Cuando hay alusiones al feminismo, siempre se recuerda “Corazones rojos”.
– Sí. Es fuerte. Es milagroso. Parece mentira.
– ¿Esperaba ese nivel de trascendencia cuando era joven?
– No me lo había preguntado. Nunca me lo pregunté, la verdad.
– ¿Y le gusta que sus colegas le hagan homenajes?
– Sí, buena onda, sí.
– ¿Qué le parecieron los tributos en el reciente Festival de Viña? Luis Fonsi y Kramer lo hicieron.
– Sí. El de Kramer no lo vi.
– Fonsi cantó Corazones rojos. Él es el hombre de Despacito. ¿Le gusta ese tema?
– Sí, está buena igual.
– ¿Extraña tocar en vivo?
– No, echo de menos viajar. Es rico. Comer, por ejemplo.
Eso sí, su presente como compositor no sabe de grandes éxitos para estadios. Luego de dejar los escenarios tras la Cumbre del Rock Chileno del año pasado, González pasa sus días en su departamento de San Miguel trabajando en música ambient, esa variante instrumental de la electrónica caracterizada por sus extensas suites y sus estructuras despojadas muchas veces de melodías, tan distintas a las convenciones del pop tradicional. En parte, es lo que le permite su actual condición física, casi imposibilitado de poder tocar bajo o guitarra. “He estado haciendo ambient. Sí. Ahí he estado dándole. Quería probarlo. Lo estoy haciendo en mi computador”.
Otro tramo de su rutina también lo consagra a escribir. No canciones, claro está, sino que pequeñas historias que no se inspiran ni en la realidad, ni en la coyuntura, ni en los cuentos sobre el futuro. “En un mes y medio saco un libro de gatos. Está listo. Estamos viendo las fotos ahora. Son cuentos que tratan de cosas de gatos. Me gustaría escribir novelas de ficción”. Y su apatía por la actualidad es concreta. “Ya no me importa mucho lo que pase. No creo mucho en las noticias”, reafirma, agregando que prefiere lo que transcurre en los vinilos: es su soporte fetiche desde hace años, el mismo que hoy tiene a Loveless (1991), el clásico shoegaze de My Bloody Valentine, como su título de cabecera.
– ¿Tiene alguna opinión de la vuelta de Piñera?
– Lo encuentro increíble también.
– ¿Y Michelle Bachelet?
– Me parece bastante bien.
– ¿Y de la derecha y Piñera tiene una visión más concreta?
– No es de mi agrado, en realidad.
González está claramente en la otra vereda. Cuando se aborda el presente, él se refugia en los rincones impredecibles de la memoria. Cuando le citan la vigencia de sus himnos, prefiere hablar de milagros y precisa que lo suyo hoy es la experimentación que factura desde su computador. Cuando se le pide un par de palabras para el público, para esa fanaticada que cada tanto pide reportes por su salud, por esa enfermedad que lo apartó para siempre de lo que más quería, él lo reflexiona por unos segundos, y con cierta expresión de gratitud y empatía que a veces parecía tan escasa en su carrera, simplemente dice: “Muchas gracias por preocuparse”. Son las palabras más expresivas que obsequia antes de hundirse en el silencio.
domingo, julio 24, 2016
Double Life: estrenan disco del proyecto en inglés de Jorge González
La Tercera
El jueves 28 lanzará su tercer álbum como Leonino, el primero que edita en Chile.
por Andrés del Real
El jueves 28 lanzará su tercer álbum como Leonino, el primero que edita en Chile.
por Andrés del Real
La idea de la dualidad, de la convivencia de dos partes distintas en un todo, ha marcado los más recientes episodios en la vida de Jorge González. Por diversas circunstancias, durante los dos últimos años la figura del ex líder de Los Prisioneros ha transitado por veredas en apariencia opuestas: el héroe del rock sudamericano que lanza sus primeras canciones en inglés; el artista que deja su residencia en Berlín para recuperarse de su accidente haciendo vida de barrio en su natal San Miguel.
Parte de estas dicotomías quedan reflejadas en el título del nuevo álbum de González: Double life (doble vida), su más reciente trabajo bajo el alias de Leonino, alter ego que el sanmiguelino estrenó hace dos años para presentar su primer proyecto orientado a la audiencia estadounidense.
Con fecha de salida fijada para el próximo jueves 28, el nuevo LP del cantautor compila las canciones de sus dos anteriores trabajos en inglés -Naked tunes (2014) y el EP de remezclas Mixed feelings (2015)-, a lo que se suman tres canciones hasta ahora inéditas, extraídas de las sesiones de composición de Trenes y el mencionado debut discográfico de Leonino, las que comparten un tono acústico y minimalista.
El disco, que también incluye el tema en vivo 100 años -registrado para el lanzamiento de Naked tunes en el Museo del Barrio en Nueva York-, será presentado el jueves con un evento en un recinto por definir. Por ahora no está contemplado que asista González, quien continúa con su rehabilitación del infarto isquémico cerebeloso diagnosticado en febrero del año pasado.
Idas y vueltas
Double life es, además, el primer álbum del trabajo en inglés de González que se publica formalmente en el país. Ideado desde un comienzo como un proyecto para algunos circuitos del mercado anglo y sin promoción en Chile, este tercer álbum está dirigido en cambio para sus seguidores locales, y se distribuirá exclusivamente en el país por la compañía nacional Música & Entretenimiento y Hueso Records, el sello neoyorquino del artista visual Iván Navarro, el mismo que editó los dos discos previos.
“Desde el comienzo Jorge quiso que este proyecto sólo se editara para el mercado norteamericano, pero ahora se convenció de publicarlo en Chile también”, cuenta el representante del músico, Alfonso Carbone.
No es el único giro del sanmiguelino. A diferencia de los dos álbumes anteriores de Leonino, que se publicaron en vinilo, por ahora Double life saldrá sólo en disco compacto, un formato que el propio González desestimó hace un par de años, cuando afirmó que “el CD no tiene ningún valor en estos días”. En paralelo al nuevo lanzamiento, en los próximos días llegará a las radios Hay que creer, el cuarto y último sencillo promocional de Trenes.
miércoles, julio 20, 2016
Jorge González entre comillas: Las citas de un Prisionero
El Mercurio
"Pateando frases" se titula el libro que compila las declaraciones del músico en prensa, televisión, y hasta sus autoentrevistas publicadas en YouTube.
Valentina Correa
"Pateando frases" se titula el libro que compila las declaraciones del músico en prensa, televisión, y hasta sus autoentrevistas publicadas en YouTube.
Valentina Correa
Jorge González habló en todos los formatos, y el periodista Axel Pickett siguió su huella. "Pateando frases" es el libro que compendia 30 años de declaraciones del músico en prensa escrita, programas de televisión, radios, sitios web, conferencias de prensa, y hasta sus comentadas autoentrevistas publicadas en YouTube.
El ex líder de Los Prisioneros ha hablado de todo, y siempre con carácter, incluso tras el infarto isquémico cerebeloso que lo afectó en febrero de 2015 y que aún lo mantiene con periódicas jornadas de rehabilitación. En su última aparición ante el público, en noviembre pasado, lo dejó una vez más patente, cuando con arrojo se subió a cantar ante un repleto Movistar Arena. Ahí demostró que no tiene problemas en dejar salir su humor negro cuando, agradeciendo a sus músicos, señaló que si no fuera por ellos, tal vez podría estar muerto, "lo que no está tan mal: me convertiría en una camiseta", dijo entonces el cantautor.
"Por una elección personal, esa frase me pareció que iba a quedar fuera de contexto en el libro", cuenta Pickett sobre su decisión. El periodista y responsable de la editorial Cinco Ases dice que precisamente el contexto del artista y su obra fue lo más complicado de editar al realizar este trabajo. "Fue un gran desafío, porque el parámetro es él mismo", cuenta sobre una publicación en la que se despliegan las declaraciones del músico chileno más trascendente de las últimas tres décadas.
"Como compilador me encontré con una persona muy honesta consigo mismo y con su público. No es fácil encontrar eso. Por ejemplo, hay citas en las que él decía que prefería que a la gente le gustaran más sus melodías y se pusieran a bailar, a que se quedaran pensando en sus letras", dice Pickett.
El periodista se acercó al entorno de González para explicarle su proyecto, y le entregó, incluso, algunos borradores del libro, recibiendo una respuesta indirecta de parte del músico de que estaba enterado. "Nosotros no aprobamos este libro como un trabajo oficial, así como no lo hicimos con ninguna de las varias propuestas de libros que han llegado, básicamente porque sentimos que aún Jorge tiene muchas cosas nuevas que decir; para qué volver a lo que ya hizo o dijo", explicaron cercanos al artista, que de igual forma valoraron el aporte de este trabajo.
"Quizás la clave está en no mirar al futuro, sino mirar al presente nomás. Como dicen los libros de autoayuda, tratar de incorporarlo de verdad".
"No soy tan sociable, es verdad".
"En nuestra patria, lamentablemente o pegas o recibes el golpe; no hay un punto intermedio".
lunes, junio 27, 2016
Jorge González vuelve a vivir en San Miguel y se recupera en la Teletón
La Tercera
A más de un año de su infarto, el músico se mudó a un departamento donde vive junto a su familia y cada mañana llega hasta el Instituto Teletón para empujar una rehabilitación que avanza entre terapias y tardes enteras escribiendo canciones. "Ha sido como volver a la época en que era niño", dice su padre.
Claudio Vergara
Jorge González (51) hoy es uno más. Lo es cuando aparece rigurosamente cada mañana del último mes por el acceso principal del instituto Teletón de calle Alameda, para continuar con su tratamiento de rehabilitación, siempre acompañado de su padre y saludando cordial al personal de la institución. O lo es cuando, un tarde cualquiera, deja el departamento donde reside en la comuna de San Miguel para pasear por una plaza cercana, ir a almorzar con su círculo más íntimo a uno de los restaurantes de comida chilena que funciona en el sector, o comprar frutas en un minimarket situado a escasos metros, donde también destacan su personalidad afable.
Luego del infarto isquémico cerebeloso diagnosticado en febrero del año pasado, y que lo hizo abandonar su vida en Berlín para instalarse definitivamente en el país, el cantautor ha debido readaptarse a una disciplina de hábitos, horarios y lugares casi desconocidos para su rutina de la última década. Ha vuelto a vivir y actuar como el ciudadano González.
De alguna manera, el músico hoy atraviesa una suerte de segunda etapa en el complejo proceso de recuperación detonado por su enfermedad. Luego de un 2015 marcado por su lucha contra las secuelas del accidente -algunas irreversibles, concentradas en el habla y en su motricidad, y que pusieron en riesgo su vida-, la nueva fase tuvo su inicio no oficial en el conmovedor show del 27 de noviembre en Movistar Arena, su regreso a los escenarios y su única aparición en vivo en días de convalecencia.
Tras el espectáculo, el cantante le reveló a sus cercanos que se había sentido estremecido ante el apoyo del público, como un empujón anímico que hasta lo hizo fantasear con repetir el hito, aunque a menor escala. Pero los planes más bien giraron hacia su mundo privado.
De regreso a la cuna
El principal anhelo para principios de este año apuntaba a mudarse de país y volver a vivir a España, donde residió entre 2008 y 2011 junto a su ex esposa, Loreto Otero, y sus hijos. De hecho, la propia Otero, todavía radicada en esa nación y con quien hace una década formó el dúo electrónico Los Updates, volvió a Santiago por un tiempo, con el propósito de irse de vuelta con el ex Prisionero, para que continuara su mejoría al otro lado del planeta.
Pero una serie de coyunturas abortaron el viaje y todo volvió a cero. Aunque a medias. En abril, el intérprete decidió dejar la casa que ocupaba desde mediados del año pasado en La Reina -una residencia amplia y de entorno natural, para muchos clave en su recuperación- para trasladarse a un departamento en el piso 12 de un edificio levantado en el corazón de San Miguel. Debido a esas rutas inesperadas que a veces traza el destino, el hijo pródigo volvía a su cuna: a los rincones donde empezó su leyenda.
Y lo hacía 30 años después de la última vez que vivió de forma más permanente en esa comuna, ya que en 1986, en pleno estallido Prisionero, se fue del hogar de sus padres en la calle Novena Avenida y se instaló en Beauchef, en la legendaria casa de Santiago centro donde se grabó el video de Sexo. Además, como un sutil contrapunto, los rockeros que alcanzan estatura de mito casi nunca regresan a las calles donde comenzó todo: John Lennon, fascinado con Nueva York en los 70, jamás volvió a pisar Liverpool, mientras que Elvis optó por escapar para siempre de la pobreza y la desdicha familiar que evocaba su natal Tupelo.
“El está tranquilo en San Miguel, hace una vida muy de barrio. Cada vez que salimos la gente le tira buena onda y siente como si hubiese retornado uno de los suyos”, describe Gonzalo Yáñez, el músico más cercano a González en el último decenio. El salto de una comuna a otra también significó un cambio de mando en los responsables de su cuidado. Si durante el año pasado la custodia recayó en su representante, Alfonso Carbone, y en su hijo mayor, Antonino González Salas, quien incluso congeló todo un año de estudios en la Universidad de Valparaíso para concentrarse en el tema, ahora los encargados son el padre del cantautor, Jorge González Ramírez (77), cantante de boleros y rancheras conocido como Koke Rey, y hoy dedicado a comercializar timbres de goma; y su hermana, Zaida González, médico veterinaria y reconocida fotógrafa local. Con ambos vive en ese departamento ubicado a pocas cuadras de Gran Avenida y del actual Liceo Andrés Bello, el establecimiento donde nacieron Los Prisioneros.
Jorge González padre continúa: “Estar de nuevo con él ha sido como volver a la época en que era niño, cuando era muy apegado a mí. Cuando era pequeño dormía en mi pecho, íbamos al estadio, andábamos en tren, jugábamos a la pelota con los chiquillos del barrio. Era muy lindo. Ahora es volver a tenerlo bajo mi cuidado: bañarlo, cocinarle, darle comida. Como padre ha sido maravilloso”.
En su actual vivienda, el autor de La voz de los 80 pasa sus días en calma y con la vida bajo ritmo cansino, ya que aún presenta importantes dificultades para caminar y para mover sus extremidades, sobre todo el brazo izquierdo. “Aún camina con cierta complejidad, pero ahora lo está superando. Al comienzo se cayó muchas veces, pero hoy está algo más firme y hace algunas cosas solo, como caminar. Le costaba pararse y sentarse, pero eso ya está siendo superado”, agrega su progenitor.
Ante esas condiciones, intenta trasladarse lo menos posible y consagra sus horas a un computador donde lee, ve videos, envía links de YouTube a sus cercanos, postea en su cuenta de Facebook fotografías, mensajes concisos y dibujos, y escribe letras para canciones de destino aún incierto, gran parte de ellas inspiradas en su trance actual. También destina parte de su tiempo a dibujar gatos, el animal presente en varios capítulos de su obra.
Hace un par de semanas se dio el trabajo de pesquisar todas las letras que había redactado en el último tiempo y se las mandó a Yáñez para que les pusiera música. Una de ellas se titulaba Gracias y estaba dedicada a las personas que han estado junto a él en su hora más oscura. El método es algo engorroso, pero efectivo. El sanmiguelino envía vía mail sus composiciones, mientras su camarada graba la música, las canta y le despacha un audio de vuelta para que se las aprenda.
Otro de los miembros de su banda, el bajista Jorge Delaselva, también ha trabajado con González un track pensado en las abuelas. “Con Jorge tenemos una relación especial con esa figura, fueron una especie de madres para nosotros”, relata el músico, encuadrando las circunstancias en un concepto claro: hoy el ex Prisionero escribe con la brújula hacia su pasado más íntimo.
Todas esas creaciones adquieren un cuerpo mayor los viernes de cada semana, cuando su grupo de cinco músicos llega a su departamento a ensayar, sacarlo a pasear y pedir pizzas (lo que siempre lo hace recordar su fanatismo por Las Tortugas Ninja). Pedropiedra, su baterista, es el encargado de llevar el estudio portátil con que graban las sesiones.
Todos guardan el secreto deseo de montar una presentación en un lugar pequeño antes que termine el año, pero las actuales condiciones moderan el optimismo, ya que González está impedido de tocar con normalidad cualquier instrumento. A momentos pulsa el teclado con una de sus manos, pero son apenas chispazos que se diluyen rápido.
Su estado de salud no ha sufrido grandes variaciones desde el año pasado. Aunque su lenguaje y sus capacidades mentales están estables, su motricidad ha evolucionado muy de a poco y su estado anímico sufre drásticas oscilaciones. Tampoco puede hablar por períodos muy prolongados, ya que se cansa con facilidad. “Koke” González lo corrobora: “Tiene sus bajones, es lógico. Una persona tan activa, verse imposibilitada de hacer todo lo que hacía, lógicamente se desespera. Pero son momentos cortos, él está avanzando bien. No creo que llegue a estar 100%, pero su mayor anhelo es volver a tocar de nuevo. Está haciendo planes para hacer shows en hospitales, centros de ancianos y de niños, él quiere devolver la mano”.
Como una forma de contextualizar, la neuróloga Evelyn Benavides, de la Clínica Dávila, dice que los pacientes que enfrentan esta clase de deterioros viven su mayor período de mejoría entre los tres a cuatro primeros meses tras el accidente, cuando el cerebro se readecúa a su nueva condición, para después ingresar a un ciclo donde los avances son muy lentos, sólo estimulados por una terapia intensiva. Eso sí, las posibilidades de un desenlace fatal son más relativas -“la mayoría de las muertes ocurre dentro del primer mes”, puntualiza- y sólo precipitadas por otra clase de complicaciones, como, por ejemplo, una neumonía.
En la Teletón
Hoy el tratamiento del músico se remite a visitar de manera periódica a su equipo tratante de una clínica emplazada en La Reina y a llegar todos los días en taxi al área de kinesiología del centro Teletón ubicado en Estación Central, donde realiza 40 minutos de ejercicio en un aparato robotizado llamado Lokomat. Se trata un sistema que reproduce el caminar normal de una persona gracias a una cinta y al uso de dispositivos en su cuerpo (ver infografía). El fin principal del equipo, uno de los más especializados del organismo, es mejorar de modo gradual la postura, la marcha y los movimientos en pacientes con daño neurológico.
Su llegada a la institución fue recomendada por el staff que lo trata hace un tiempo, con la intención de explorar otras rutas para su tratamiento. De hecho, la Teletón accedió de manera excepcional, ya que su labor se centraliza en niños y adolescentes. Al recinto el hombre de Tren al sur arriba casi siempre con chaqueta de cuero, buzo y zapatillas, caminando por los sectores comunes y sin secretismo alguno. Para llegar a la hora, se levanta en plena madrugada, lo que aprovecha para disfrutar de desayunos extensos, integrados por café, frutas y huevos fritos, uno de sus bocados favoritos.
Por otro lado, su nuevo vínculo con la Teletón carga un carácter particular: siempre estableció una relación intensa con la campaña solidaria. El minuto de mayor fricción vino en 2002, cuando llegó junto a Los Prisioneros para presentarse en el cierre del Estadio Nacional. Aunque nunca criticó los objetivos principales de la cruzada, y siempre se mostró como un rockero dispuesto a colaborar (también estuvo en las ediciones de 1985 y 1990), se dio el tiempo para disparar contra los flancos más tradicionales que abre la maratón televisiva.
“¡Qué lindo!, ¿no? Qué bonito que se pueda transformar una cosa en otra. Que de todo el ego gigante, que todas las ganas de figurar que tenemos los artistas, se puedan transformar en ayuda a los niños. Que de toda la avaricia y el sentido del buen negocio que tienen las empresas, se pueda ayudar realmente a los niños”, soltó antes de interpretar Quieren dinero. Se estima que su paso por la entidad se extenderá hasta julio, para después ingresar en otros pasos de su recuperación, entre los que figura una evaluación siquiátrica.
Pero la Teletón no es el único lazo restaurado por el compositor. Quizás como parte de un presente que despierta otras sensibilidades, González decidió en enero escribirle un correo electrónico a Claudio Narea, su ex camarada y con quien ha mantenido una distante relación en los últimos años. El mensaje sólo buscaba levantar bandera blanca, algo así como transmitir buenos deseos en instantes de penumbra, y obtuvo una respuesta igual de escueta y protocolar de parte del guitarrista. Narea confirma que recibió tal mail, pero declinó profundizar en el tema.
Hasta ahí llegó el contacto y no hubo otro acercamiento entre ex aliados cuya amistad se fracturó para siempre. Pero nuevamente las circunstancias se encuadran en un concepto claro: en el trance más nebuloso de su existencia, González ha encontrado en la calma y la reconciliación su refugio más pleno.
jueves, enero 23, 2014
A 30 años de su debut, Los Prisioneros reviven con serie y proyectos de sus ex integrantes
La Tercera
Las grabaciones del proyecto de Chilevisión empezaron el lunes en el liceo de San Miguel donde se conocieron los músicos.
por M. Moraga/C. Vergara
Cincuenta años de vida y 30 de La voz de los 80, el debut discográfico de su banda madre. Como una suerte de sincronía, esas son las dos efemérides de fecha redonda que cruzarán el 2014 de Jorge González y que no sólo funcionarán como telón de fondo de su ya habitual agenda de presentaciones y lanzamientos, sino que también marcarán una serie de proyectos estelares consagrados a Los Prisioneros.
Uno de los más sobresalientes es la primera serie televisiva centrada en la historia de la banda. Se trata de una producción impulsada por Chilevisión y que el pasado lunes 20 empezó sus grabaciones en un recinto simbólico: el ex Liceo 6 de San Miguel, hoy rebautizado como Andrés Bello y donde González, Claudio Narea y Miguel Tapia se conocieron en 1979, cuando cursaban primero medio. Hasta ahí llegaron un puñado de extras y el elenco que dará vida al proyecto, encabezado por los actores que encarnarán a los músicos -tres intérpretes recién egresados- y por nombres como Cristián Carvajal (Graduados), quien personifica al profesor de los futuros artistas.
De hecho, parte importante de la serie está focalizada en la prehistoria de los hombres de Sexo, cuando apenas eran quinceañeros y recién intercambiaban fotos y casetes pirateados de grupos como Kiss. El proyecto, que cuenta con la producción de Rodrigo Díaz (director de ficción de CHV), también abordará cómo los músicos enfrentaron el agitado entorno social de la dictadura. Eso sí, hasta ahora se ha topado con una piedra en el zapato: los derechos para usar las canciones de los sanmiguelinos. Como solución, los encargados del tema en la señal esperan reunirse con los músicos y sus representantes en las próximas semanas. Su estreno se estima para el último trimestre y con una extensión de 12 a 15 capítulos.
Para moderar la espera habrá otros ejercicios que mirarán en reversa la vida de la agrupación. El más estelar lo protagoniza su ex líder, quien el próximo 9 de marzo se presentará por primera vez en el Teatro Municipal de Santiago para revivir de manera íntegra el álbum Corazones (1990), el último de la primera etapa del desaparecido conjunto y que ya mostró en el festival Primavera Fauna de 2012. El show contará con Cecilia Aguayo -tecladista original del trabajo- y es parte de una de las giras locales más extensas realizadas por el cantante, la que parte mañana en el festival Si es Chileno es Bueno de Arena Monticello y que sigue un día después en Punta Arenas, para luego enfilar hacia Osorno, Llanquihue, Purranque, Lota, Antofagasta, Calama, Melipilla, Buin, Talca e Iquique, entre otras 16 fechas.
La travesía de Tapia
En el caso de Miguel Tapia, el año estará cargado a una nueva apuesta. Su banda Travesía -una que cuenta poco más de un año de vida- acaba de publicar el primer adelanto de su debut, Se me sale el indio, “una mezcla de house con trutruca, que habla de los juegos de niño que recuerdo de mi infancia”, describe el autor.
El corte sirve para anticipar su regreso al disco desde 2004, año en que Los Prisioneros publicaron su disco homónimo. Travesía es una aventura “folclórica y electrónica” que dirige desde la máquina de ritmo, percusiones y batería electrónica, y que completa junto a Gabriela Pozo (voz), Leo Fernández y Rufino Cabrera en instrumentos de cuerdas. Serán 10 canciones, seis de ellas originales, para un álbum que está en etapa de mezcla y masterización y que sale entre marzo y abril. “Estoy consciente de que la gente pondrá este trabajo al lado del de Los Prisioneros. Nos sirve, así aprovechamos mi imagen”, dice.
El baterista dedicó varios años a estudiar la obra del cantor popular Santos Rubio, vecino de Pirque. Rubio murió en 2011, dejando un álbum y un libro que el músico redactó. Esa investigación fue clave en el nacimiento de Travesía: “Armamos un estudio en Pirque hace cuatro años, con la intención de registrar a Santos Rubio”.
Narea contraataca
El ex baterista del trío también ha completado varias presentaciones junto a Narea, bajo el rótulo de Narea y Tapia. Este fin de semana tocan en Alto Biobío. “Pero lo primero es completar mi próximo disco solista”, dice Narea. Eso, porque el guitarrista está grabando los últimos detalles para su tercera aventura solista, relevo para su último trabajo El largo camino al éxito (2006). “Será un disco con alto contenido social”, comenta el músico. El álbum tiene fecha estimada de aparición durante el primer semestre de 2014. Antes, Narea se presentará como solista en la sala SCD de Bellavista, donde tiene concierto agendado para el 1 de marzo. En paralelo, el guitarrista prepara una versión ampliada de Mi vida como Prisionero, de 2009.
Las grabaciones del proyecto de Chilevisión empezaron el lunes en el liceo de San Miguel donde se conocieron los músicos.
por M. Moraga/C. Vergara
Cincuenta años de vida y 30 de La voz de los 80, el debut discográfico de su banda madre. Como una suerte de sincronía, esas son las dos efemérides de fecha redonda que cruzarán el 2014 de Jorge González y que no sólo funcionarán como telón de fondo de su ya habitual agenda de presentaciones y lanzamientos, sino que también marcarán una serie de proyectos estelares consagrados a Los Prisioneros.
Uno de los más sobresalientes es la primera serie televisiva centrada en la historia de la banda. Se trata de una producción impulsada por Chilevisión y que el pasado lunes 20 empezó sus grabaciones en un recinto simbólico: el ex Liceo 6 de San Miguel, hoy rebautizado como Andrés Bello y donde González, Claudio Narea y Miguel Tapia se conocieron en 1979, cuando cursaban primero medio. Hasta ahí llegaron un puñado de extras y el elenco que dará vida al proyecto, encabezado por los actores que encarnarán a los músicos -tres intérpretes recién egresados- y por nombres como Cristián Carvajal (Graduados), quien personifica al profesor de los futuros artistas.
De hecho, parte importante de la serie está focalizada en la prehistoria de los hombres de Sexo, cuando apenas eran quinceañeros y recién intercambiaban fotos y casetes pirateados de grupos como Kiss. El proyecto, que cuenta con la producción de Rodrigo Díaz (director de ficción de CHV), también abordará cómo los músicos enfrentaron el agitado entorno social de la dictadura. Eso sí, hasta ahora se ha topado con una piedra en el zapato: los derechos para usar las canciones de los sanmiguelinos. Como solución, los encargados del tema en la señal esperan reunirse con los músicos y sus representantes en las próximas semanas. Su estreno se estima para el último trimestre y con una extensión de 12 a 15 capítulos.
Para moderar la espera habrá otros ejercicios que mirarán en reversa la vida de la agrupación. El más estelar lo protagoniza su ex líder, quien el próximo 9 de marzo se presentará por primera vez en el Teatro Municipal de Santiago para revivir de manera íntegra el álbum Corazones (1990), el último de la primera etapa del desaparecido conjunto y que ya mostró en el festival Primavera Fauna de 2012. El show contará con Cecilia Aguayo -tecladista original del trabajo- y es parte de una de las giras locales más extensas realizadas por el cantante, la que parte mañana en el festival Si es Chileno es Bueno de Arena Monticello y que sigue un día después en Punta Arenas, para luego enfilar hacia Osorno, Llanquihue, Purranque, Lota, Antofagasta, Calama, Melipilla, Buin, Talca e Iquique, entre otras 16 fechas.
La travesía de Tapia
En el caso de Miguel Tapia, el año estará cargado a una nueva apuesta. Su banda Travesía -una que cuenta poco más de un año de vida- acaba de publicar el primer adelanto de su debut, Se me sale el indio, “una mezcla de house con trutruca, que habla de los juegos de niño que recuerdo de mi infancia”, describe el autor.
El corte sirve para anticipar su regreso al disco desde 2004, año en que Los Prisioneros publicaron su disco homónimo. Travesía es una aventura “folclórica y electrónica” que dirige desde la máquina de ritmo, percusiones y batería electrónica, y que completa junto a Gabriela Pozo (voz), Leo Fernández y Rufino Cabrera en instrumentos de cuerdas. Serán 10 canciones, seis de ellas originales, para un álbum que está en etapa de mezcla y masterización y que sale entre marzo y abril. “Estoy consciente de que la gente pondrá este trabajo al lado del de Los Prisioneros. Nos sirve, así aprovechamos mi imagen”, dice.
El baterista dedicó varios años a estudiar la obra del cantor popular Santos Rubio, vecino de Pirque. Rubio murió en 2011, dejando un álbum y un libro que el músico redactó. Esa investigación fue clave en el nacimiento de Travesía: “Armamos un estudio en Pirque hace cuatro años, con la intención de registrar a Santos Rubio”.
Narea contraataca
El ex baterista del trío también ha completado varias presentaciones junto a Narea, bajo el rótulo de Narea y Tapia. Este fin de semana tocan en Alto Biobío. “Pero lo primero es completar mi próximo disco solista”, dice Narea. Eso, porque el guitarrista está grabando los últimos detalles para su tercera aventura solista, relevo para su último trabajo El largo camino al éxito (2006). “Será un disco con alto contenido social”, comenta el músico. El álbum tiene fecha estimada de aparición durante el primer semestre de 2014. Antes, Narea se presentará como solista en la sala SCD de Bellavista, donde tiene concierto agendado para el 1 de marzo. En paralelo, el guitarrista prepara una versión ampliada de Mi vida como Prisionero, de 2009.
domingo, agosto 18, 2013
Jorge González lanzará el primer disco en inglés de su trayectoria
La Tercera
El músico escribió los temas junto a los que integraron el álbum Libro. La idea preliminar es editar el trabajo a fin de año.
por Claudio Vergara
El propio Jorge González lo ha calificado como una suerte de ebullición creativa: en la soledad de su residencia en Berlín, flanqueado sólo por guitarras, teclados y computadores, apenas en contacto con el café que colinda con su departamento, el cantautor se encerró durante semanas para facturar más de una veintena de composiciones que remataron en su alabada última entrega, Libro (2013).
Sólo 12 de ellas integraron el álbum, mientras que el resto descansa a la espera de uno de los proyectos más inquietos que el ex Prisionero alista para esta temporada: la salida de un álbum en inglés, el primero de su carrera y que tiene como fin editarse, aparte de Chile, en algunos circuitos de Europa, lugar donde vive desde 2008 (primero en Valencia y luego en la capital alemana).
De hecho, González escribió temas en ambos idiomas y, aunque en un momento evaluó incluir creaciones anglohablantes en su reciente título, finalmente optó por sólo temas en su lengua, como una forma de recalcar el carácter íntimo y visceral que cruza Libro.
“Es un plan que venía barajando desde hace mucho tiempo”, cuenta el realizador chileno Maximilano Mellado, radicado en Berlín y uno de sus máximos aliados en la ciudad. Luego sigue: “La soledad en Alemania lo ha llevado a una libertad creativa tremenda y a experimentar con cosas distintas. Esto es una prueba de ello. Mantendrá su sonido de cantautor, quizás con algunos matices de diferencia”.
Casi como una suerte de entrenamiento, González ha incluido en su repertorio habitual de los últimos años el hit To love somebody, de los Bee Gees, mientras que en sus presentaciones alemanas -en cafés, clubes y lugares de pequeñas dimensiones- toca covers de himnos como Rock with you, de Michael Jackson.
En su actual sello, Plaza Independencia, reconocen que el disco está en marcha y estiman fecha de lanzamiento para fin de año o ya para 2014, ya que antes tienen contemplado el estreno en cuatro formatos (CD, vinilo, DVD y blu-ray) del show ofrecido en la última versión de Primavera Fauna, donde el músico revivió Corazones, de Los Prisioneros.
Gonzalo Yáñez, cantautor e instrumentista de la actual banda del hombre de No necesitamos banderas, es uno de los pocos que han escuchado el material: “Se nota que estas canciones fueron pensadas en inglés, y eso las hace diferentes a las de Libro. Las pensó así y eso repercute en el lenguaje musical, porque el inglés es el lenguaje del rock puro. Son una volada, pero a Jorge le sale muy natural, porque vivió en EE.UU. y en Berlín está obligado a ese idioma”, resume.
Casi en sincronía con su aventura en el idioma del rock, González ha figurado en otro lanzamiento con buena repercusión en la escena anglo: el álbum The Visitor, de Matías Aguayo, DJ chileno radicado en Europa desde los 70 y que se ha alzado como uno de los créditos más reputados de esa generación que encabezan Ricardo Villalobos y Luciano. En el trabajo -donde también está Juliana Gattas, de Miranda!-, González escribió tres temas, que ayudó a producir. “Es un avance en su carrera gracias a su humor, su fusión de ritmos latinos y su carácter juguetón. Un acierto”, dijo The Guardian.
El músico escribió los temas junto a los que integraron el álbum Libro. La idea preliminar es editar el trabajo a fin de año.
por Claudio Vergara
El propio Jorge González lo ha calificado como una suerte de ebullición creativa: en la soledad de su residencia en Berlín, flanqueado sólo por guitarras, teclados y computadores, apenas en contacto con el café que colinda con su departamento, el cantautor se encerró durante semanas para facturar más de una veintena de composiciones que remataron en su alabada última entrega, Libro (2013).
Sólo 12 de ellas integraron el álbum, mientras que el resto descansa a la espera de uno de los proyectos más inquietos que el ex Prisionero alista para esta temporada: la salida de un álbum en inglés, el primero de su carrera y que tiene como fin editarse, aparte de Chile, en algunos circuitos de Europa, lugar donde vive desde 2008 (primero en Valencia y luego en la capital alemana).
De hecho, González escribió temas en ambos idiomas y, aunque en un momento evaluó incluir creaciones anglohablantes en su reciente título, finalmente optó por sólo temas en su lengua, como una forma de recalcar el carácter íntimo y visceral que cruza Libro.
“Es un plan que venía barajando desde hace mucho tiempo”, cuenta el realizador chileno Maximilano Mellado, radicado en Berlín y uno de sus máximos aliados en la ciudad. Luego sigue: “La soledad en Alemania lo ha llevado a una libertad creativa tremenda y a experimentar con cosas distintas. Esto es una prueba de ello. Mantendrá su sonido de cantautor, quizás con algunos matices de diferencia”.
Casi como una suerte de entrenamiento, González ha incluido en su repertorio habitual de los últimos años el hit To love somebody, de los Bee Gees, mientras que en sus presentaciones alemanas -en cafés, clubes y lugares de pequeñas dimensiones- toca covers de himnos como Rock with you, de Michael Jackson.
En su actual sello, Plaza Independencia, reconocen que el disco está en marcha y estiman fecha de lanzamiento para fin de año o ya para 2014, ya que antes tienen contemplado el estreno en cuatro formatos (CD, vinilo, DVD y blu-ray) del show ofrecido en la última versión de Primavera Fauna, donde el músico revivió Corazones, de Los Prisioneros.
Gonzalo Yáñez, cantautor e instrumentista de la actual banda del hombre de No necesitamos banderas, es uno de los pocos que han escuchado el material: “Se nota que estas canciones fueron pensadas en inglés, y eso las hace diferentes a las de Libro. Las pensó así y eso repercute en el lenguaje musical, porque el inglés es el lenguaje del rock puro. Son una volada, pero a Jorge le sale muy natural, porque vivió en EE.UU. y en Berlín está obligado a ese idioma”, resume.
Casi en sincronía con su aventura en el idioma del rock, González ha figurado en otro lanzamiento con buena repercusión en la escena anglo: el álbum The Visitor, de Matías Aguayo, DJ chileno radicado en Europa desde los 70 y que se ha alzado como uno de los créditos más reputados de esa generación que encabezan Ricardo Villalobos y Luciano. En el trabajo -donde también está Juliana Gattas, de Miranda!-, González escribió tres temas, que ayudó a producir. “Es un avance en su carrera gracias a su humor, su fusión de ritmos latinos y su carácter juguetón. Un acierto”, dijo The Guardian.
lunes, julio 08, 2013
Jorge González: "No tengo necesidad de volver con Los Prisioneros"
El Mercurio
Tras visitar EE.UU. el pasado mes, el músico nacional regresa a Sudamérica para realizar shows en Lima y Bogotá, como parte de la gira a propósito de su último disco.
Óscar Bermeo Ocaña El Comercio de Lima/GDA
Jorge González se expone menos. Su presencia mediática es distinta a la del joven rebelde de los 80. Ni siquiera cuando lanza un disco hace promoción. "Cuando daba muchas entrevistas, me veían como un rebelde porque aparecía más. Ahora, que aparezco menos en medios, suponen que estoy tranquilo. En verdad, es que no quiero transar con nada. No tengo Facebook ni Twitter. Si aún sin maquinaria publicitaria consigo tocar en Lima, Los Ángeles o Bogotá, estoy contento", dice.
En el último verano publicó "Libro", su cuarto disco como solista y quizás el más íntimo de todos. Con él viajará la próxima semana a Perú para ofrecer dos shows. El ex líder de Los Prisioneros está al borde de los 50 años, luce menos cabello y ahora toca guitarra de palo. Parece distinto, pero cuando habla, se nota que sigue siendo el mismo.
-Con "Libro" vuelve a las grabaciones como solista después de 14 años. ¿Cómo fue?
"Las canciones surgieron rápidamente en un invierno que pasé en Berlín. Es bonito realizar un trabajo que salga del corazón".
-¿Fue necesario estar alejado de Chile para que salieran a la luz nuevas ideas?
"Creo que sí influyó estar en un invierno distinto al chileno, con nieve y 20 grados bajo cero. Ese entorno y mi soledad produjeron una música diferente de la que hubiese conseguido en Santiago. Fue el entorno ideal para canciones más íntimas".
-En "Libro" expone su intimidad. El tema "Hijo amado" habla de su faceta paternal...
"Veo muy poco a mi hijo mayor. Pensando en él escribí esa canción, pero aun con la lejanía geográfica, ambos tenemos una cercanía espiritual bonita. Las canciones también te acercan espiritualmente porque son declaraciones de amor".
-A diferencia de los 80, ya no se identifican fenómenos masivos en Sudamérica como Soda Stereo y Los Prisioneros. ¿Qué factores juegan para que no se den casos similares?
"El rock es muy antiguo. Actualmente, la gente que hace cosas inquietas ya no se dedica al rock. Si miramos el panorama mundial, los artistas que hacen grandes giras y llevan más público son señores de 70 años, como Paul McCartney y los Rolling Stones. Los más jóvenes andan por los 50 como U2 y Depeche Mode. El rock es la música de los años 50 y 60. Creo que ya es un género clásico como el tango y la balada".
-¿Es el tiempo de la fusión con bases electrónicas?
"En esta época, la gente tiene vocación de ser más individual. Los saltos entre géneros ya no son la excepción sino la norma. Es bueno que la música se cruce y que no haya modas absolutas".
-¿La música que hace ahora es el sonido que tendrían Los Prisioneros?
"No creo, porque muchas cosas de "Libro" son solo mi voz y guitarra. Hubiese sido difícil mantener eso en una banda".
-Luego de usar intensamente la tecnología en tu música, desembarcó en lo primigenio: la guitarra de palo.
"Se dio porque me convertí en músico lentamente. Nunca tuve condiciones de intérprete tan buenas como para hacer música acústica de una. Tomó tiempo alcanzar la madurez musical para enfrentarme solo con guitarra y mi voz".
-¿Disfruta más de la soledad en estos días?
"Sí, disfruto trabajar solo. Me gusta leer, escribir, escuchar música. No soy una persona tan sociable, es verdad".
-¿Mantiene contacto con Claudio Narea y Miguel Tapia?
"Ninguno".
-Entonces, está muy lejana la posibilidad de un nuevo reencuentro de Los Prisioneros.
"Fue lindo cuando sucedió. Podríamos hacer una gira larga y cobrar bien, pero en este momento no tengo necesidad de algo así".
-¿Por qué no tuvieron acogida los discos de la segunda etapa de la banda?
"Cuando nos juntamos en el 2001, llenamos dos días seguidos el Estadio Nacional de Chile. En los 80 nunca lo hicimos. Cuando nos juntamos, éramos más populares que cuando nos separamos. Los discos que hicimos fueron experimentales como los de los 80, pero la banda ya no estaba unida. El público quería la nostalgia de los 80 y no quería nada nuevo".
Tras visitar EE.UU. el pasado mes, el músico nacional regresa a Sudamérica para realizar shows en Lima y Bogotá, como parte de la gira a propósito de su último disco.
Óscar Bermeo Ocaña El Comercio de Lima/GDA
Jorge González se expone menos. Su presencia mediática es distinta a la del joven rebelde de los 80. Ni siquiera cuando lanza un disco hace promoción. "Cuando daba muchas entrevistas, me veían como un rebelde porque aparecía más. Ahora, que aparezco menos en medios, suponen que estoy tranquilo. En verdad, es que no quiero transar con nada. No tengo Facebook ni Twitter. Si aún sin maquinaria publicitaria consigo tocar en Lima, Los Ángeles o Bogotá, estoy contento", dice.
En el último verano publicó "Libro", su cuarto disco como solista y quizás el más íntimo de todos. Con él viajará la próxima semana a Perú para ofrecer dos shows. El ex líder de Los Prisioneros está al borde de los 50 años, luce menos cabello y ahora toca guitarra de palo. Parece distinto, pero cuando habla, se nota que sigue siendo el mismo.
-Con "Libro" vuelve a las grabaciones como solista después de 14 años. ¿Cómo fue?
"Las canciones surgieron rápidamente en un invierno que pasé en Berlín. Es bonito realizar un trabajo que salga del corazón".
-¿Fue necesario estar alejado de Chile para que salieran a la luz nuevas ideas?
"Creo que sí influyó estar en un invierno distinto al chileno, con nieve y 20 grados bajo cero. Ese entorno y mi soledad produjeron una música diferente de la que hubiese conseguido en Santiago. Fue el entorno ideal para canciones más íntimas".
-En "Libro" expone su intimidad. El tema "Hijo amado" habla de su faceta paternal...
"Veo muy poco a mi hijo mayor. Pensando en él escribí esa canción, pero aun con la lejanía geográfica, ambos tenemos una cercanía espiritual bonita. Las canciones también te acercan espiritualmente porque son declaraciones de amor".
-A diferencia de los 80, ya no se identifican fenómenos masivos en Sudamérica como Soda Stereo y Los Prisioneros. ¿Qué factores juegan para que no se den casos similares?
"El rock es muy antiguo. Actualmente, la gente que hace cosas inquietas ya no se dedica al rock. Si miramos el panorama mundial, los artistas que hacen grandes giras y llevan más público son señores de 70 años, como Paul McCartney y los Rolling Stones. Los más jóvenes andan por los 50 como U2 y Depeche Mode. El rock es la música de los años 50 y 60. Creo que ya es un género clásico como el tango y la balada".
-¿Es el tiempo de la fusión con bases electrónicas?
"En esta época, la gente tiene vocación de ser más individual. Los saltos entre géneros ya no son la excepción sino la norma. Es bueno que la música se cruce y que no haya modas absolutas".
-¿La música que hace ahora es el sonido que tendrían Los Prisioneros?
"No creo, porque muchas cosas de "Libro" son solo mi voz y guitarra. Hubiese sido difícil mantener eso en una banda".
-Luego de usar intensamente la tecnología en tu música, desembarcó en lo primigenio: la guitarra de palo.
"Se dio porque me convertí en músico lentamente. Nunca tuve condiciones de intérprete tan buenas como para hacer música acústica de una. Tomó tiempo alcanzar la madurez musical para enfrentarme solo con guitarra y mi voz".
-¿Disfruta más de la soledad en estos días?
"Sí, disfruto trabajar solo. Me gusta leer, escribir, escuchar música. No soy una persona tan sociable, es verdad".
-¿Mantiene contacto con Claudio Narea y Miguel Tapia?
"Ninguno".
-Entonces, está muy lejana la posibilidad de un nuevo reencuentro de Los Prisioneros.
"Fue lindo cuando sucedió. Podríamos hacer una gira larga y cobrar bien, pero en este momento no tengo necesidad de algo así".
-¿Por qué no tuvieron acogida los discos de la segunda etapa de la banda?
"Cuando nos juntamos en el 2001, llenamos dos días seguidos el Estadio Nacional de Chile. En los 80 nunca lo hicimos. Cuando nos juntamos, éramos más populares que cuando nos separamos. Los discos que hicimos fueron experimentales como los de los 80, pero la banda ya no estaba unida. El público quería la nostalgia de los 80 y no quería nada nuevo".
miércoles, febrero 27, 2013
Jorge González: su nueva vida en Berlín y el retorno al Festival tras 10 años
La Tercera
El músico vive hace dos años solo en la ciudad, en un barrio de carácter obrero y donde toca gratis en cafés.
por Claudio Vergara
En septiembre, Mahmut Mavigök, dueño del Café Casero de Berlín, invitó a uno de sus parroquianos de cada día a montar una pequeña tocata para animar una velada entre amigos y garzonas que trabajan en el lugar. En una de las noches posteriores, el comensal apareció con guitarra acústica, se manejó con la habilidad de los que cuentan décadas en la ruta y logró conmover a un par de latinos. Para Mavigök el asunto estaba claro: se trataba de un veterano de la canción. Más aún: el hombre que había conocido semanas atrás y que, en uno de sus tantos desayunos en el recinto se presentó como Jorge González, ahora le revelaba que era la figura más trascendente del rock chileno. Tras la cita ante una audiencia circunstancial, el músico enfiló hasta su departamento, situado a pocos metros.
La secuencia ilustra la cotidianidad del ex Prisionero en la capital alemana, el lugar donde se asentó hace dos años para vivir solo, disfrutar de su nueva soltería, entregarse a un anonimato que le permite montar shows en lugares con las mismas dimensiones de un pub y proyectos que, entre otras cosas, lo tienen hoy de vuelta para actuar en el Festival de Viña.
“Si viajas todos los años a Italia/ si la cultura es tan rica en Alemania/ ¿Por qué el próximo año no te quedas allá?”, preguntaba el mismo González en 1986. “Pero este es el único lugar donde puedo ser yo”, pareció responderse 27 años después, apoyado en una reja situada sobre el barrio berlinés donde hoy vive y mirando a la cámara que lo retrató en el mini documental Jorge González en Berlín, del realizador chileno Maximiliano Mellado Marambio y que está en YouTube.
El sanmiguelino llegó a la ciudad en mayo de 2011, luego de residir en México y España. Alentado por las diferencias personales con su pareja de esos días, Loreto Otero -con quien vivía desde 2001 e integraba el dúo Los Updates- y por su intención de sumergirse en el universo electrónico germano, el cantautor se mudó a Berlín con su guitarra, su teclado y sus computadores.
Bajo las recomendaciones de su círculo en Alemania, entre los que destaca otro músico chileno, Pier Bucci, la voz de los 80 escogió el barrio de Friedrichshain, situado en el antiguo Berlín oriental y de inclinación obrera e izquierdista, retratado en sus grafitis, sus casas okupas y sus bajos arriendos. “Acá lo tratan como una persona normal, se puede mover tranquilo y nadie lo conoce mucho. Eso le ha hecho bien”, postula Mellado, quien también realizó el video de su single Yo no estoy en condiciones. Para empezar con su nueva vida, González arrendó un departamento de una pieza, ubicado en un edificio de fachada antigua. Ahí instaló un estudio y convirtió al Café Casero en su destino de cada mañana.
“Desde que llegó, pasa casi todos los días y pide un jugo Vitaminkick, mezcla de naranjas, manzanas, jengibre y zanahorias. O un capuccino para acompañar su plato de pasta mediterránea. O bien, un desayuno Oslo, con salmón, raíz picante, pan horneado y frutas. Al dueño, Mahmut, le llamó la atención que siempre se sentara a escribir en sus cuadernos y un día le preguntó qué anotaba. El le respondió: ‘Pensamientos, chistes fomes, dibujitos, letras’. Ahí se conocieron y lo invitó a tocar”, relata Leonor Abujatum, chilena que hoy cursa un doctorado y que trabaja en el recinto.
El bajista se entrega a una rutina que incluye clases de alemán y encuentros con su acotado núcleo de cercanos, grupo que integran DJ y realizadores chilenos y antiguos socios, como el músico venezolano Argenis Brito. Eso sí, como plan para este año quiere estudiar Literatura.
Cuando el asunto es menos formal, el propio ex Prisionero se sienta a cantar junto a sus amigos, en los sillones abandonados que se desperdigan en la plaza frente a su edificio y que empalma con el mercado de Boxhagener Platz, otro de sus sitios favoritos. Ahí, apenas armado de su guitarra, despacha covers como Rock with you. “Hace música todo el día y su rutina consiste en trabajar todas las semanas en eso. Berlín ha sido su manera de tener libertad y espacio para desarrollar sus ideas”, describe Brito.
En ese fortalecimiento nació Libro, álbum estrenado ayer y que no estaba en la hoja de ruta inicial, pero que se consumó tras la separación definitiva de Otero. Con letras de ruptura, el disco lo grabó en un mes en su habitación y también encarna otra distancia geográfica: la que tiene con Leonardo (11), único hijo junto a su ex pareja y que se quedó en España con la madre. Por eso, le escribió un tema (Hijo amado) y se lo lleva a Berlín por períodos prolongados. “Es el mejor papá del mundo y con su hijo es una locura. Jamás lo ha tomado como una obligación. Es un súper tipo y también está disfrutando de este período soltero”, cuenta Gonzalo Yáñez, uno de sus músicos, en torno a una flamante vida que todos califican de “renovada”.
El músico vive hace dos años solo en la ciudad, en un barrio de carácter obrero y donde toca gratis en cafés.
por Claudio Vergara
En septiembre, Mahmut Mavigök, dueño del Café Casero de Berlín, invitó a uno de sus parroquianos de cada día a montar una pequeña tocata para animar una velada entre amigos y garzonas que trabajan en el lugar. En una de las noches posteriores, el comensal apareció con guitarra acústica, se manejó con la habilidad de los que cuentan décadas en la ruta y logró conmover a un par de latinos. Para Mavigök el asunto estaba claro: se trataba de un veterano de la canción. Más aún: el hombre que había conocido semanas atrás y que, en uno de sus tantos desayunos en el recinto se presentó como Jorge González, ahora le revelaba que era la figura más trascendente del rock chileno. Tras la cita ante una audiencia circunstancial, el músico enfiló hasta su departamento, situado a pocos metros.
La secuencia ilustra la cotidianidad del ex Prisionero en la capital alemana, el lugar donde se asentó hace dos años para vivir solo, disfrutar de su nueva soltería, entregarse a un anonimato que le permite montar shows en lugares con las mismas dimensiones de un pub y proyectos que, entre otras cosas, lo tienen hoy de vuelta para actuar en el Festival de Viña.
“Si viajas todos los años a Italia/ si la cultura es tan rica en Alemania/ ¿Por qué el próximo año no te quedas allá?”, preguntaba el mismo González en 1986. “Pero este es el único lugar donde puedo ser yo”, pareció responderse 27 años después, apoyado en una reja situada sobre el barrio berlinés donde hoy vive y mirando a la cámara que lo retrató en el mini documental Jorge González en Berlín, del realizador chileno Maximiliano Mellado Marambio y que está en YouTube.
El sanmiguelino llegó a la ciudad en mayo de 2011, luego de residir en México y España. Alentado por las diferencias personales con su pareja de esos días, Loreto Otero -con quien vivía desde 2001 e integraba el dúo Los Updates- y por su intención de sumergirse en el universo electrónico germano, el cantautor se mudó a Berlín con su guitarra, su teclado y sus computadores.
Bajo las recomendaciones de su círculo en Alemania, entre los que destaca otro músico chileno, Pier Bucci, la voz de los 80 escogió el barrio de Friedrichshain, situado en el antiguo Berlín oriental y de inclinación obrera e izquierdista, retratado en sus grafitis, sus casas okupas y sus bajos arriendos. “Acá lo tratan como una persona normal, se puede mover tranquilo y nadie lo conoce mucho. Eso le ha hecho bien”, postula Mellado, quien también realizó el video de su single Yo no estoy en condiciones. Para empezar con su nueva vida, González arrendó un departamento de una pieza, ubicado en un edificio de fachada antigua. Ahí instaló un estudio y convirtió al Café Casero en su destino de cada mañana.
“Desde que llegó, pasa casi todos los días y pide un jugo Vitaminkick, mezcla de naranjas, manzanas, jengibre y zanahorias. O un capuccino para acompañar su plato de pasta mediterránea. O bien, un desayuno Oslo, con salmón, raíz picante, pan horneado y frutas. Al dueño, Mahmut, le llamó la atención que siempre se sentara a escribir en sus cuadernos y un día le preguntó qué anotaba. El le respondió: ‘Pensamientos, chistes fomes, dibujitos, letras’. Ahí se conocieron y lo invitó a tocar”, relata Leonor Abujatum, chilena que hoy cursa un doctorado y que trabaja en el recinto.
El bajista se entrega a una rutina que incluye clases de alemán y encuentros con su acotado núcleo de cercanos, grupo que integran DJ y realizadores chilenos y antiguos socios, como el músico venezolano Argenis Brito. Eso sí, como plan para este año quiere estudiar Literatura.
Cuando el asunto es menos formal, el propio ex Prisionero se sienta a cantar junto a sus amigos, en los sillones abandonados que se desperdigan en la plaza frente a su edificio y que empalma con el mercado de Boxhagener Platz, otro de sus sitios favoritos. Ahí, apenas armado de su guitarra, despacha covers como Rock with you. “Hace música todo el día y su rutina consiste en trabajar todas las semanas en eso. Berlín ha sido su manera de tener libertad y espacio para desarrollar sus ideas”, describe Brito.
En ese fortalecimiento nació Libro, álbum estrenado ayer y que no estaba en la hoja de ruta inicial, pero que se consumó tras la separación definitiva de Otero. Con letras de ruptura, el disco lo grabó en un mes en su habitación y también encarna otra distancia geográfica: la que tiene con Leonardo (11), único hijo junto a su ex pareja y que se quedó en España con la madre. Por eso, le escribió un tema (Hijo amado) y se lo lleva a Berlín por períodos prolongados. “Es el mejor papá del mundo y con su hijo es una locura. Jamás lo ha tomado como una obligación. Es un súper tipo y también está disfrutando de este período soltero”, cuenta Gonzalo Yáñez, uno de sus músicos, en torno a una flamante vida que todos califican de “renovada”.
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