El Mercurio
El ex baterista de Los Beatles estrenará su disco de estudio número 19, "Give me more love", el próximo 15 de septiembre. El trabajo incluye dos colaboraciones con su ex compañero de banda Paul McCartney (ambos en la foto): las canciones "We're on the road again" y la balada "Show me the way". El tercer single del álbum, "Standing still", debutó en radios y streaming el viernes pasado. El músico de 77 años hará una gira para promocionar este trabajo en octubre, pese a que el año pasado había decidido tomarse un receso.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
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martes, septiembre 12, 2017
martes, febrero 21, 2017
Ex Beatles se reunieron para grabar juntos
El Mercurio
Ringo Starr y Paul McCartney se encontraron en el estudio tras siete años.
Magdalena Bordalí
Aunque ambos tocaron en la presentación de los Grammy 2014 con su tributo "The Night That Changed America: A Grammy Salute To The Beatles", la última vez que los músicos se juntaron a trabajar en un proyecto de estudio fue en 2010, cuando ringo Starr invitó a Paul McCartney a participar de su disco "Y not".
En esa ocasión, los únicos sobrevivientes de la icónica banda de Liverpool colaboraron en los singles "Peace dream" y "Walk with you", donde McCartney contribuyó tocando el bajo y cantando, respectivamente.
Siete años después, Ringo Starr, que a fin de año lanzará su nuevo disco solista, el sucesor de "Postcards from paradise" de 2015, volvió a pedir una pequeña ayuda a su amigo. El pasado fin de semana, el compositor y baterista británico compartió en Twitter una foto donde sale acompañado de McCartney en su estudio. "Gracias por venir, colega, y por tocar un estupendo bajo. Te quiero. Paz y amor", comentó en la red social.
Joe Walsh, ex miembro de la banda estadounidense Eagles, también aparece en una foto junto a ambos. Starr comentó: "Y miren, Joe W. vino a tocar, qué gran día estoy teniendo". Tanto McCartney como Walsh son parte de la gran lista de músicos que colaborarán para el próximo álbum del ex Beatle. A finales del año pasado Starr confirmó la participación de personajes como Timothy B. Schmit, también de Eagles, Richard Page de Mr. Mister y Peter Frampton -todos ex miembros de su formación Ringo Starr & His All-Starr Band-, y también el bajista Nathan East.
sábado, enero 11, 2014
Paul McCartney y Ringo Starr compartirían escenario en los 50 años de la Beatlemanía
El Mercurio
Se manejaba en secreto, pero las filtraciones ya están dando antecedentes de una posible cumbre que entusiasma no solo a los seguidores de The Beatles.
Ringo Starr y Paul McCartney -los dos miembros vivos de los cuatro de Liverpool- volverían a compartir un escenario en febrero para el late show de David Letterman.
La reunión se materializaría en la misma semana en que hace 50 años la banda que entonces tenía éxitos como "Love me do" y "She loves you" aterrizó por primera vez en Estados Unidos, un hito que terminaría por catapultar su fama -entonces europea- y transformar el fanatismo por sus canciones en una pandemia llamada "Beatlemanía".
Además, el estudio de la CBS donde se realiza el late es el mismo donde se grababa el programa "The Ed Sullivan Show", añadiendo más nostalgia a la cita. El 9 de febrero de 1964, John Lennon y sus muchachos interpretaron en vivo para la televisión "I want to hold your hand" y "I saw her standing there", entre otras, en una actuación que fue vista por más de 70 millones de telespectadores en Estados Unidos.
Todos estos antecedentes han salido de miembros del staff de Letterman, que trabajan en este show con fecha probable para el 7 de febrero. Es el mismo día, pero hace 50 años, en que la banda aterrizó en el aeropuerto JFK de Nueva York. Entonces fueron recibidos por más de 4 mil enfervorizadas fanáticas.
La idea de los productores es realizar un especial entre el 3 y el 7 de febrero, donde además, participarían John Mayer, Alicia Keys, John Legend y Keith Urban, entre otros, cantando en un tributo a The Beatles.
Se manejaba en secreto, pero las filtraciones ya están dando antecedentes de una posible cumbre que entusiasma no solo a los seguidores de The Beatles.
Ringo Starr y Paul McCartney -los dos miembros vivos de los cuatro de Liverpool- volverían a compartir un escenario en febrero para el late show de David Letterman.
La reunión se materializaría en la misma semana en que hace 50 años la banda que entonces tenía éxitos como "Love me do" y "She loves you" aterrizó por primera vez en Estados Unidos, un hito que terminaría por catapultar su fama -entonces europea- y transformar el fanatismo por sus canciones en una pandemia llamada "Beatlemanía".
Además, el estudio de la CBS donde se realiza el late es el mismo donde se grababa el programa "The Ed Sullivan Show", añadiendo más nostalgia a la cita. El 9 de febrero de 1964, John Lennon y sus muchachos interpretaron en vivo para la televisión "I want to hold your hand" y "I saw her standing there", entre otras, en una actuación que fue vista por más de 70 millones de telespectadores en Estados Unidos.
Todos estos antecedentes han salido de miembros del staff de Letterman, que trabajan en este show con fecha probable para el 7 de febrero. Es el mismo día, pero hace 50 años, en que la banda aterrizó en el aeropuerto JFK de Nueva York. Entonces fueron recibidos por más de 4 mil enfervorizadas fanáticas.
La idea de los productores es realizar un especial entre el 3 y el 7 de febrero, donde además, participarían John Mayer, Alicia Keys, John Legend y Keith Urban, entre otros, cantando en un tributo a The Beatles.
domingo, octubre 23, 2011
Ringo Starr: "Con el tiempo me he convencido de que el fin de The Beatles fue la decisión correcta"
La Tercera
El inglés habla con La Tercera del show que trae el 4 de noviembre, a Movistar Arena, con su proyecto All Starr Band.
por Claudio Vergara, Los Angeles, Estados Unidos
Como casi toda la tarde, Ringo Starr (71) tiene otra carcajada atorada en la garganta y está a segundos de lanzar un nuevo chiste acerca de su actual repertorio sobre el escenario. Pero, esta vez, se ayuda en un gesto y una canción que no le pertenecen: "Sería un poco raro si en mis shows cantara Hey Jude, ¿no? Heey Juuude, na na na naaaaa", pregunta, mientras entona uno de los himnos de The Beatles e imita a Paul McCartney al mover sus manos sobre la mesa, como si aparentara tocar un piano.
Lo que asoma como apenas una anécdota, como la irresistible escena de un Beatle riéndose de otro Beatle, casi como una secuencia septuagenaria de la cinta A hard day's night, es también simbolismo puro: Richard Starkey, el baterista más célebre en la historia de la música popular, aún sigue fiel a su personaje de Ringo Starr. Al hombre que siempre asumió el costado más pagano del cuarteto y que nunca se tomó muy en serio el suceso de la banda. Al músico que explotó su carisma para contrapesar el genio apabullante de los compositores principales, convirtiéndose en el protagonista de casi toda la filmografía de los Fab Four y en el dueño de reflexiones pedestres que John Lennon tomó para bautizar creaciones lisérgicas, como Tomorrow never knows.
Si McCartney se sumerge en profundas respuestas que intentan descifrar su obra, Starr opta por las frases concisas, no profundiza demasiado y usa el humor para observar su presente, su legado y también para maquillar las diferencias que aún hoy laten entre los sobrevivientes de uno de los episodios artísticos más apasionantes del siglo XX. De figura muy delgada y de impresionante aspecto juvenil, con barba oscura, zapatillas, tres aros en la oreja derecha y un vistoso reloj que también funciona como iPod, el inglés se pasea por el salón de un hotel de Beverly Hills y bromea con cualquiera que pase por enfrente, como si aún vistiera traje y el planeta estuviera congelado en 1964.
Para recalcar la camaradería, la voz de Yellow submarine no estrecha la mano al saludar: simplemente choca su codo derecho con el de su interlocutor. Y cuando ambos brazos flectados golpean certeros, lanza un grito de júbilo. "Pero básicamente es por salud: tienes menos opciones de contagiarte de algo", explica a La Tercera. En este caso, su frescura y buen talante también desembocan en cierta honestidad brutal.
Tanto como cuando alguien busca su firma sobre un álbum de su banda madre: desde 2008 no da autógrafos. "Y no lo voy a hacer más. Me cansé de poner mi firma sobre un disco y después, al otro día, verlo rematado en eBay por millones de dólares", dice. Y su cara más cruda también brilla cuando llega la hora de la consulta protocolar que distiende toda conversación con una estrella foránea:
¿Sabe o conoce algo de Chile?
Nada. De verdad: nada.
Aunque no tenga la más mínima idea del país, Starr cortará pasajes, por primera vez, hacia Santiago, cuando el 4 de noviembre se presente en Movistar Arena junto a su All Starr Band, el proyecto que inauguró en 1989, junto al productor David Fishof y bajo el mismo espíritu que ha cubierto sus cinco décadas en la ruta: consciente de su acotado repertorio en The Beatles -cantó 11 piezas y, de ésas, sólo compuso tres-, el baterista empezó a telefonear a músicos amigos y levantó un conjunto de formación cambiante, que ya suma 11 elencos y donde alterna seis clásicos de los Fab Four con sus composiciones en solitario y éxitos de sus actuales compañeros de agrupación.
Starr sigue: "Todo fue idea de Pepsi. En 1989 se acercaron a David Fishof y él vino con la idea. Le dije que bueno y llamé a todos mis amigos. La primera alineación era como una orquesta, me contacté con todos los que conocía y con algunos con los que había trabajado, como Billy Preston y Joe Walsh. Funcionó muy bien, así que me invitaron a hacerlo de nuevo y lo hicimos. Cambié a los músicos y así empezamos a darle vida al proyecto". Para su primera vez en la capital viene con un contingente que incluye a virtuosos de The Romantics y Spooky Tooth (ver recuadro).
Viendo la diversidad de estilos, ¿cómo eligen el repertorio?
Siempre lo hago con la ayuda de mis amigos. Cuando elijo a los músicos que van a tocar conmigo, escucho sus canciones y veo si van a ser una buena combinación con lo que hago yo, si vamos a sonar bien. Nunca estás seguro al principio, pero ha funcionado hasta ahora. También yo escojo mis canciones de los Beatles pensando en cómo se pueden acomodar al conjunto. Y, aunque no conozco Chile, somos buenos y tocamos para la gente, sin importar de dónde sean.
El show incluye Yellow submarine y With a little help from my friends. ¿Qué siente tocar temas que nunca pudo mostrar en vivo con John, Paul y George?
Es cierto, muchos temas nunca los pudimos hacer. A mí me encanta tocar With a little..., porque la gente la reconoce de inmediato y genera muy buena vibra. Es una gran canción. Y del resto sólo toco las mías. No voy a ponerme a tocar Paperback writer, ja. O sería un poco raro si en mis shows cantara Hey Jude, ¿no?
Pero los cierra con Give peace a chance, de John Lennon.
Sí, ese es un momento hermoso, porque, si te fijas, desde los inicios de mi carrera todo es acerca de paz y amor. Los Beatles difundieron la paz y el amor, al menos desde 1966. Trato de continuar con esa idea. Es mi regalo para la gente.
Es el mismo tema que McCartney incluye en su actual gira. ¿Qué tan grande es la influencia que aún tiene Lennon sobre ustedes?
Fue un gran músico y un gran amigo, escribió canciones muy buenas y era un cantante fabuloso. Lo recuerdo como un bellísimo ser humano, lleno de talento. Para mí, Paul es un bajista más melódico, pero sigue siendo increíble como cantautor. Para un baterista, el bajo siempre es importante.
¿Cómo es su relación actual con Yoko Ono?
Muy buena. Me encanta (silencio).
Aunque se resiste a ahondar en su vínculo con la artista que la historia situó como responsable del cisma Beatle, su actitud gira veloz a la hora de hablar del autor de Imagine. Su labia se vuelve más exuberante, fija la mirada hacia arriba e intenta husmear con precisión las palabras que mejor retraten al músico asesinado en 1980. Una reverencia actual para una fraternidad de toda la vida: en el Liverpool de fines de los 50, mucho antes de asestar la fama, Starr era el reputado baterista de Rory Storm and the Hurricanes, banda que compartía viajes, escenario y noches de pastillas y cervezas con el grupo que en ese momento se perfilaba como The Beatles. Eso sí, en clubes como The Cavern, el nombre de Rory Storm siempre lucía más grande que el de los aún desconocidos Fab Four. En 1962, cuando John, Paul, George y el olvidado baterista Pete Best estaban en los estudios de Parlaphone para grabar Love me do y prender la mecha del fenómeno, la historia quiso que la mala performance del hombre tras las baquetas los obligara a telefonear al viejo amigo Ringo y sumarlo a último minuto.
La historia siempre lo ha situado como un tipo con suerte...
Y lo soy.
¿Siente que es una visión injusta?
La gente debe entender que yo estaba en una banda, que toqué con otros grupos y que llegamos a conocernos como amigos. Ese día, el baterista que tenían ellos no tocó bien, entonces (el mánager) Brian Epstein me llamó y me preguntó si quería unirme. No tuve nada que ver, sólo estaba con Rory Storm. Pero me fascinaba la idea de estar en una banda que fuera más visible, así que dije que bueno. Nunca intuimos que íbamos a convertirnos en lo que terminamos. Siempre quise tocar con buenos músicos y ellos eran los mejores. Pero yo era muy bueno, así que todos fuimos afortunados.
El productor George Martin no estaba conforme con usted y los fans de Liverpool tampoco lo querían. ¿Fue difícil unirse al grupo?
No, porque me sentía parte de él de mucho antes y éramos amigos. Tocábamos juntos en Hamburgo, 12 horas por noche los fines de semana. Así aprendimos a tocar.
¿Cree que su personalidad más simple ayudó a equilibrar los caracteres de Lennon y McCartney?
De algún modo, todo funcionó siempre. La mezcla de las cuatro personalidades funcionaba, es lo que te puedo decir. Lo que sea que yo hice, te lo dejo a ti.
En la serie Anthology se ve como el más afectado al recordar la separación. Con el tiempo, ¿cree que fue la mejor decisión?
Absolutamente, porque habíamos madurado. Creo que todas las bandas deberían estar juntas por un período de ocho años. Después llegaron los niños, tuvimos otras responsabilidades y otras vidas. Ese era el momento. Con el tiempo me he convencido de que separarnos fue la decisión correcta.
¿Cómo es su relación con McCartney?
Fantástica, lo quiero mucho. Y quiero ver que ese titular diga: "Ringo ama a Paul" (se ríe).
¿Podrían girar juntos?
No. Hoy somos muy amigos, por algo me invitó a su boda, pero nunca saldremos de gira. No va a pasar. Nos han ofrecido salir con los hijos de John y George, pero tampoco es la idea. Podemos hacer cosas puntuales, pero no pasa de eso. Si nos topamos en algún país, nos saludamos y nos juntamos.
¿Vio el documental de Scorsese acerca de George Harrison?
Sí, y me encantó. Fabuloso. Martin hizo un trabajo increíble y Olivia Harrison también. Si yo lo hubiera hecho, quizás hubiera tomado un camino distinto. Pero vale muchísimo la pena.
¿Tiene planes de un nuevo álbum?
Acabo de terminarlo. Es un disco netamente de Ringo y el proceso final se hará estas semanas. El disco sale el próximo año, por eso ahora prefiero promover el show, donde espero verte junto a todos. Peace and love, my brother.
Las coordenadas de su show en Santiago
Ringo Starr y su All Starr Band tocarán el viernes 4 de noviembre, en Movistar Arena. El grupo lo forman los guitarristas Wally Palmar (The Romantics) y Rick Derringer (The McCoys); el multiinstrumentista Edgar Winter, hermano del blusero Johnny Winter; el bajista Richard Page (ex Mr. Mister); el baterista Gregg Bissonette (Joe Satriani, David Lee Roth) y el tecladista Gary Wright (Spooky Tooth). Las entradas están a la venta en Ticketmaster y van desde los $ 21.600 hasta los $ 65.000.
domingo, octubre 09, 2011
5 razones musicales para tomar en serio a Ringo Starr
Visita a Chile Una mirada más allá del cuarteto de Liverpool
El Mercurio
Sin la espectacularidad de McCartney, pero acompañado de una banda imbatible. Más allá de Los Beatles, ¿qué secretos esconde su discografía? Acá recomendamos los mejores momentos del baterista favorito de todos.
J. C. Ramírez Figueroa
El Beatle excepcional
Richard Starkey, universalmente conocido como Ringo Starr, siempre ha sido la "excepción" en los Beatles. Mientras John, Paul y George aprendían a dominar sus instrumentos en sus encendidas giras a Alemania a principios de los sesenta, él ya era un experimentado baterista en otra banda de Liverpool llamada Rory Storm and the Hurricanes. Hasta tenía su famoso sobrenombre, debido a su extraña costumbre de usar muchos anillos ( rings en inglés). También era el más bajo y tenía más años que el resto. Esto, sumado a su particular carisma, lo hizo, literalmente, robarse la película en "A hard day's night" (1964) y "Help!" (1965). Cintas donde terminaba siendo el protagonista. No por nada, para los estadounidenses, era el Beatle más popular.
Hasta su voz era extraña. Pero también irresistible para un grupo como los Beatles, donde los cantantes estaban tan presionados a cantar perfecto y en armonía. Posiblemente para distender los discos, invitaban a Ringo a tomar el micrófono. Partió con covers de rock and roll y canciones de sonido country . A veces, abriendo el lado "b" de los discos. Hasta que le hicieron cantar su primer número uno: "Yellow Submarine" (1966). ¿Qué otro Beatle podría encarnar el espíritu juguetón e infantil de la canción?
Pero más allá de eso, a Ringo le sobraban los méritos. Por un lado, fue el primer baterista de pop en convertirse en una estrella del instrumento desde Gene Krupa. Por otro lado, logró crear patrones de batería imbatibles como el de "Ticket to ride", "Tomorrow never knows" o "Come together". Y finalmente su famoso estilo preciso y económico.
Como persona, hasta podríamos decir que Ringo disfrutó incluso más que Paul ser un Beatle. Hacía vida social, se dejaba tomar fotos y era capaz de reconocer muy serio en las entrevistas que con el dinero que ganaba planeaba construir una cadena de peluquerías para "señoras elegantes". Esa candidez -fingida u honesta, quién sabe- tras el quiebre de la banda lo haría brillar en películas, televisión y presentaciones en vivo, mucho más discretas y asequibles que las que brindaban sus ex compañeros. Y ellos, por cierto, nunca dejaron de llamarlo, incluso estando peleados entre ellos.
El cantante con swing
"Sentimental Journey" (1970) fue un disco tan mediático como todos los debuts solistas de los Beatles. La diferencia es que mientras Lennon elegía el ruidismo y la confesión brutal, McCartney el pop sofisticado y Harrison un rock autoral, Ringo eligió la música antigua. El disco, producido por George Martin y editado por Apple, el mismo sello de su ex banda, estaba compuesto por baladas, temas ligeros y clásicos de los años veinte o treinta.
Piezas como "Night and day" (Cole Porter) son puro swing , con arreglos "de época", secciones de vientos y explosivos solos de saxofón. "Bye bye blackbird" es un estándar que comienza con un ukelele y termina con una big band . También hay versiones soul como en "Have I told you lately that I love you", muy en la línea de los hits de la Motown o Stax. Pero el núcleo del disco son las baladas ("Dream", "Let the rest of the world go by") y cierto ambiente de club nocturno. Canciones que, él mismo ha dicho, sus padres bailaban y que marcarían la línea que seguiría su obra donde destaca el incomprendido "Bad boy" (1978) o los mejores criticados "Time takes time" (1992) o "Vertical man" (1998).
El viejo que sabe roquear
"Ringorama" (2003) quizá es el mejor disco de Ringo. Su sonido, potente y ruidoso, es más que sorprendente. "Eye to eye" suena casi a ajuste de cuentas con todos los que lo habían ninguneado como el "Beatle menor". Un riff asesino para un Ringo en plena forma. El resto del disco se debate entre el rock de carretera como "Menphis in you" o "Trippinon my own tears", baladas sesenteras ("Missouri love", "Elizabeth Reigns"), el mismo folk que los Beatles hacían en el "Álbum blanco" ("Imagine me there", "Love first, ask questions laters") y momentos de originalidad Ringo: "English garden" (con recitado incluido). Quizá es muy necesario revisar también los álbumes de los primeros setenta como "Goodnight Vienna" (1974) o "Beaucoups of blues" (1970)´, que son de la época inmediatamente posterior a la separación de su banda. Pero éste nos demuestra que en la actualidad, cuando Ringo asume la influencia Beatle, en lugar de refugiarse en la música de una época que su banda no pudo influir, puede lograr grandes cosas.
El sobreviviente de la invasión británica
Quizá es el respeto de los músicos de sesión. O cierto temor del productor a que el "ídolo" se moleste. Pero lo cierto es que los discos tardíos de las estrellas de la invasión británica (The Who, Rolling Stones, Ray Davies, McCartney) tienen una base sonora parecida: guitarras rock/blues, melodías duras, algún estribillo para llegar a la radio, letras confesionales. Ringo no escapa a eso en su álbum de estudio más reciente "Y not" (2010). Esta matriz sonora quizá se deba a que más allá de los artículos y reseñas entusiastas, será muy difícil que una canción pueda competir en descargas con Justin Bieber o Lady Gaga. Por eso mismo se puede dar el lujo de volver a esas melodías sesenteras dulces en "Peace dream", soltarse al ritmo del funk en "Time" o roquear con la muy joven cantante Joss Stone en "Who's you dady?"
El mejor de los amigos
Ringo tiene 71 años, pero se ve más joven. Quizá por esa tendencia a socializar y dejarse ver sin mayores problemas. A pesar de que algunos dicen que cuando apagan las cámaras su carácter es algo más sombrío. Lo cierto es que su grupo -la "All-Star Band"-, aunque cambie de integrantes, es el mejor soporte para que el músico emocione cantando y tocando la batería en vivo. En esta gira su banda está compuesta por Wally Palmar, guitarrista de los héroes del power pop The Romantics, y Edgar Winter (hermano del legendario Johnny), también en guitarras. En el bajo está Richard Page, de Mr. Mister (los mismos del Festival de Viña). Apoyando en la batería estará Gregg Bissonette, quien tocó con el virtuoso de la guitarra heav Joe Satriani. Y cierra el equipo Gary Wright, tecladista de Harry Nilson. Con ese tremendo grupo, el bueno de Ringo se paseará entre el micrófono y la batería para atacar con clásicos de los Beatles como "With a little help from my friends", "Yellow submarine" o "I wanna be your man". Pero también mostrará temas de su disco "Y not", como "The other side of Liverpool", una versión del clásico de Romantics "What I like about you", y un tema de Lennon: "Give peace a chance". Una fiesta.
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