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viernes, noviembre 30, 2018

Lanzan libro con rimas icónicas del rap chileno

El Mercurio

En medio de un año que ha conmemorado el 30° aniversario del estreno de "Algo está pasando" de De Kiruza -el primer registro de hip hop en Chile- hoy se lanza "100 rimas de rap chileno", un libro que recopila extractos de una centena de emblemáticas canciones del género en el país.

El autor del texto es Freddy "Gen" Olguín, miembro de FDA, influyente grupo de hip hop de comienzos de los 2000. El trabajo de la editorial NNCVST y que contó con el fondo a la música del Ministerio de las Culturas no solo incluye la recopilación de estos 100 extractos de canciones -entre los que figuran grupos como Makiza, Tiro de Gracia y Liricistas- sino que también un breve recorrido histórico por el desarrollo del hip hop en Chile desde 1988. "La música rap ha evolucionado un montón. Desde orígenes muy precarios, donde no había máquinas ni estudios, hasta el día de hoy, donde hay artistas que llegan a tocar a grandes festivales", explica Olguín.

"El rap chileno puede abordar desde el amor hasta la justicia social. Hay letras muy políticas, pero también te puedes encontrar letras más introspectivas. Espero que la gente se lleve la impresión de que el rap es muy amplio", agrega el autor.

La presentación será hoy a las 18:30 horas en la Biblioteca de Santiago.

domingo, septiembre 23, 2018

Íconos del rap chileno celebran los 30 años del género en el país

El Mercurio

A tres décadas del estreno de "Algo está pasando", de De Kiruza, "El Mercurio" reunió a los protagonistas de los primeros años del rap chileno para analizar la historia de este estilo musical en el país. 

Raimundo Flores S.
En octubre de 1988, el hip hop había entrado tímidamente en Chile, principalmente a través del baile, pero aún no se había grabado ninguna canción del estilo. Fue "Algo está pasando", el tema que daría nombre al primer disco de De Kiruza, el primer registro oficial que dio paso a una nutrida variedad de grupos y solistas que forjarían la historia aún en construcción del rap chileno. "La canción nació en un momento muy mágico. Había toque de queda y recuerdo que nos quedamos trabajando hasta tarde y nos dimos cuenta de que teníamos algo increíble", afirma Pedro Foncea, vocalista del grupo.

En esos años, lugares como la calle Bombero Ossa o el Café del Cerro albergaban los primeros encuentros entre seguidores del rap. "Con las tocatas de De Kiruza, el movimiento comenzó a juntarse en la noche. Ahí se lograba una suerte de clímax al final del show con 'Algo está pasando'. Era como una explosión, los cabros se ponían a bailar y eso rompía el hielo con el público", recuerda Jimmy Fernández, fundador de La Pozze Latina.

Precisamente, el grupo liderado por Fernández sería uno de los que tomaría el relevo de De Kiruza y Panteras Negras, otra de las bandas pioneras del hip hop chileno. "Para la gente, éramos unos payasos, se reían de nuestros pantalones, y nosotros seguíamos y no nos importaba. Pero la primera vez que vi a La Pozze Latina en vivo, me di cuenta de que había un futuro, que había gente a la que le gustaba esto", señala Seo2, uno de los personajes que encabezó la segunda generación del rap chileno con su participación en grupos como Makiza, DMS, CFC y Némesis.

"En ese tiempo estábamos viviendo lo que estábamos haciendo. Nunca pensamos que de esto iba a crecer a lo que es hoy en día", dice Jimmy Fernández, haciendo referencia a la consolidación que ha experimentado el hip hop chileno y que actualmente cuenta con una potente escena, incluso valorada a nivel mundial.

Fue a fines de la década de los 90 cuando el rap nacional tuvo su mayor acercamiento con la industria, época en que sellos multinacionales publicaron discos como "Ser humano!", de Tiro de Gracia, y "Aerolíneas Makiza", de Makiza. "Todos, de alguna forma, entrelazábamos caminos y nos dábamos las manos. Después cambió todo cuando empezamos a grabar con sellos, a sacar videos y a hacernos famosos", dice Seo2.

El éxito de esos trabajos marcó un hito en el hip hop chileno que, sin embargo, volvió a moverse mayoritariamente en un circuito independiente más cercano al de sus inicios. En la actualidad, la web ha posibilitado el surgimiento de un amplio catálogo de artistas con estilos para todos los gustos, pero que mantiene en sus cimientos la historia que comenzó a forjarse en los años 80.

"El rap hasta el día de hoy es una de las cosas más lindas que existen para mí. El hablar con groove , no se cómo definirlo, es algo mayor", comenta Pedro Foncea. Lenwa Dura, integrante de Tiro de Gracia, lo complementa: "El día de mañana, nosotros no vamos a estar, pero lo que hemos hecho creo que va a traspasar generaciones, todo el esfuerzo va ser recompensado de alguna u otra manera. La semilla ya está plantada y dando frutos".

Un documental

El trigésimo aniversario de "Algo está pasando" dio paso a la realización de un minidocumental del mismo nombre que explora los primeros pasos del rap en Chile. La pieza fue dirigida por Tomás Alzamora ("La mentirita blanca") y contó con el rapero Sonido Ácido como productor general.

El filme se presentará durante el concierto "30 años de rap chileno", en el Teatro Caupolicán, que se realizará en el marco del Red Bull Music Festival Santiago y donde se presentarán artistas de la vieja y nueva escuela del hip hop chileno.

Un concierto para conmemorar
El 26 de octubre se realizará en el Teatro Caupolicán el concierto "30 años de rap chileno", evento que forma parte del Red Bull Music Festival Santiago y que tendrá a artistas como De Kiruza, Tiro de Gracia, La Pozze Latina, Movimiento Original y Liricistas.

martes, febrero 27, 2018

Batallas de improvisación: la tendencia actual del rap chileno

El Mercurio

Últimamente el freestyle se ha convertido en la tendencia nacional del género, siendo Chile impulsor de campeonatos internacionales. 

Por Natalia Carrasco

El año pasado el hip hop se consolidó como uno de los géneros musicales más populares en el mundo. Y en Chile este panorama parece estar dando un giro de la música hacia las batallas de improvisación, que se están profesionalizando cada vez más y de donde salen los nuevos exponentes del rap local.

"Estos dos últimos años ha surgido una nueva escena en torno al freestyle , que siempre ha existido, pero antes no tenía tanto protagonismo. Este tipo de espectáculos es lo que hoy congrega a más personas", dice Cristián Bórquez, "Seo2", ex integrante de Makiza y actual animador de Red Bull Batalla de los Gallos en Chile.

En enero pasado, en el Teatro Caupolicán, se realizó la quinta versión del God Level Fest, la primera competencia internacional de freestyle en español creada solo por chilenos. Esta vez reunió a más de cinco mil personas, duró cerca de 10 horas, y coronó a los chilenos Kaiser, Nitro y Teorema como los campeones mundiales. El streaming del evento estuvo a cargo de Red Bull, cuya transmisión en Facebook tiene más de un millón de reproducciones.

Es tanta la popularidad de este evento a nivel internacional, que este año por primera vez exportaron la competencia a Argentina. Ahí, el español Skone destronó a Chile como campeón mundial. "Allá fue todo un éxito y ahora queremos tratar de llevarlo a España y México", dice Sergio Sánchez, "Omega", productor del festival.

Estos eventos repletan recintos sin promoción en radios, televisión o en la vía pública. "Es curioso, porque el rap es de la calle, pero ni siquiera necesitamos salir a pegar afiches. Pero una cosa es llenar un teatro y otra es el Movistar Arena. No sé si hoy hay raperos que puedan hacer eso", destaca Bórquez.

Se genera debate

Esta tendencia también ha generado un debate entre los raperos de la vieja y nueva escena del género. "Hemos atrapado público nuevo, pero hay muchos que solo buscan ver la 'pelea' y se pierde un poco el respeto a los artistas que hacen música en estos eventos. Falta interés en la cultura de parte del público", afirma el ex miembro de Makiza.

Matías Moena, "NFX", que se ha convertido en uno de los referentes de esta nueva generación y que pasó del mundo del freestyle al rap, cree que eso pasa porque mezclan públicos. "Pero igual creo que a la audiencia actual le falta cultura y los eventos también deberían aportar a eso", agrega.

De las competencias de improvisación, la más antigua y conocida es la Batalla de los Gallos, pero hoy la oferta es más variada. El próximo sábado, en Chillán, se realizarán las clasificatorias nacionales de la zona sur de la Batalla de Maestros, un evento creado en Chile que también traspasó las fronteras nacionales y se transformó en una franquicia que hoy se realiza en más de 15 países de habla hispana, incluyendo la comunidad latina de Estados Unidos.

Y el próximo 12 de mayo en el Teatro Caupolicán tendrá lugar la segunda edición del Double AA, un espectáculo que cuenta con 16 participantes preclasificados -que son reconocidos improvisadores internacionales- y 16 competidores que serán elegidos por votación popular en el sitio web del evento.

jueves, julio 28, 2011

Rimas y versos: La veta poética del rap

 

El Mercurio

Música y poesía Antologías de canciones y libros abren el debate en Estados Unidos

El Domingo se presentó por primera vez en nuestro país Public Enemy, uno de los grupos fundamentales del movimiento hip-hop. Por encima de los prejuicios, esta cultura urbana está ganando un espacio en los círculos académicos de Estados Unidos, donde el rap es considerado una expresión poética cada vez más legitimada. El debate se ha dado tanto en las aulas como en los medios de comunicación.

Evelyn Erlij y David Ponce

En diciembre pasado, el periodista y crítico de música estadounidense Kelefa Sanneh publicó en la prestigiosa revista The New Yorker un artículo sobre el lenguaje del hip-hop, a raíz de la publicación del libro "Decoded", donde la celebridad del rap Jay-Z reunía los textos de sus canciones, muchas de ellas grandes hits en el mundo. Más allá del aspecto autobiográfico del volumen, la discusión se centraba en los rasgos poéticos de sus rimas. "Las letras de hip-hop -no sólo las mías, sino las de cualquier gran MC- son poesía si se les mira suficientemente de cerca", escribió el cantante en su compilación, que llegó al número 3 de los libros de no ficción más vendidos en Estados Unidos.

El texto fue destacado en medios como The New York Times, donde se subrayó la rica naturaleza metafórica de las rimas de Jay-Z. Pero los comentarios sobre el artículo del New Yorker, donde se vinculaba al rap con la poesía, no tardaron en llegar. "El esfuerzo del rap de ser considerado parte del canon poético recuerda el deseo de respetabilidad del mundo del jazz 80 años atrás -escribió un lector en la sección de cartas al director-. Pero el rap, como el jazz, que usa la armonía clásica de Occidente con muy distintas intenciones y valores, debería ser considerado en sus propios términos".

"La discusión del New Yorker alude a dos puntos. Por una parte, tiene que ver con la absurda pero insistente distinción entre alta y baja cultura, donde se supone que aquella poesía que no proviene de los circuitos tradicionales sería de menor calidad, y precisamente aquí lo que se busca es ponerla de relieve e incluirla dentro del canon -explica Felipe Cussen, poeta, músico e investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Usach-. Por otra parte, el rap representa una preocupación muy evidente por los aspectos rítmicos del texto, que dentro de las prácticas contemporáneas ha sido generalmente olvidado".

La intención del rap de ser valorado como una expresión poética ha chocado constantemente con los prejuicios asociados a la cultura del hip-hop, como también con el tono furioso de sus letras, uno de sus sellos indiscutibles. En 1989, por ejemplo, dos raperos neoyorquinos hicieron historia al llamar racistas a dos íconos de la cultura popular, Elvis y John Wayne, y, de paso, convertir esa canción -titulada "Fight the power"- en uno de los hits más populares e influyentes de la historia del rap. Public Enemy es el nombre de esta legendaria agrupación, que hoy domingo se presenta en Chile, en el Teatro Caupolicán.

Pero para Chuck D, uno de los líderes del grupo, la rebeldía y la insolencia no son un impedimento para encontrar poesía en rap. "Cada gran literatura merece una gran antología. El rap finalmente tiene la propia", escribió en el epílogo de "The Anthology Of Rap", un libro de 800 páginas publicado el año pasado por la editorial Yale University Press y editado por Adam Bradley y Andrew DuBois, profesores de literatura de las universidades de Colorado y de Toronto, respectivamente.

Un Nobel rapero

La reacción negativa de algunos lectores del New Yorker frente al artículo de Sanneh también refleja parte del pensamiento que existe en la academia respecto de los vínculos de la poesía con el rap, a pesar de que la corriente de los Estudios Culturales lleva décadas analizando fenómenos populares con parámetros literarios.

"Pero tenemos algunos aliados inesperados", dice Bradley desde Estados Unidos, recordando un encuentro que tuvo hace unos años con Seamus Heaney, el poeta irlandés y premio Nobel: "Después de un par de tragos llegamos a hablar del rap , y comenzó a decir cuánto admiraba las habilidades poéticas de Jay-Z y Eminem. Incluso prometí hacerle un disco para presentarle nuevos artistas", cuenta. Según el académico, algunos de los nombres en la historia de esta música que pueden ser considerados como poetas son los fallecidos Tupac y The Notorious B.I.G., además de Rakim, Jay-Z, Melle Mel, Lauryn Hill y Eminem.

Los vínculos entre música y poesía son tempranos, y tienen su origen en la época de los antiguos griegos y de los narradores de poemas de África Occidental, llamados griots . "Siempre ha habido una sensibilidad musical hacia la poesía, sea oral o escrita. El rap no es diferente, es poesía y canción. Una letra de Jay-Z y una de Lorca son obviamente diferentes, pero no son más diferentes que, por ejemplo, la misma de Lorca y un poema de un poeta beat como Ferlinghetti. Todo está en la familia poética", dice Bradley.

El autor, que con anterioridad había escrito el libro "Book of Rhymes: The poetics of Hip-Hop" (2009), es uno de los académicos estadounidenses que han llevado lo que llama "la profundidad poética del rap" a las aulas universitarias. "La gente usualmente pasa por alto la influencia transformadora que ha tenido el rap en el lenguaje -comenta-. Medios estadounidenses como CNN han preguntado 'Hip-hop: ¿arte o veneno?'. El nivel de ignorancia es sorprendente. Esta antología llama a una revolución en la conciencia para que los fanáticos y no fanáticos del rap sean más conscientes del valor estético y, por consecuencia, de la riqueza poética que el rap tiene para ofrecer".

Para Andrew DuBois, coeditor del libro, la conexión entre el rap y la poesía es evidente. "Ambos involucran concisión lingüística, densidad sonora, una alta frecuencia de tropos retóricos y lenguaje figurativo; un interés en las formas verbales y un énfasis en la musicalidad del discurso", explica.

Hip-hop, décima y paya

Chile es un país donde el rap -entendido como la voz de la cultura hip-hop- ha penetrado con fuerza desde mediados de los 80, con bandas como De Kiruza, Panteras Negras, La Pozze Latina y Tiro de Gracia. Sin embargo, se trata de un tema que todavía no ha sido suficientemente estudiado en el ámbito académico. "El rap, al ser una expresión verbal, necesariamente pasa a formar parte de la literatura. El hecho de que su soporte no sea una hoja de papel, sino que aparezca oralmente, no significa una separación radical del resto de la poesía", opina Felipe Cussen.

"A mí me parece un género muy afín a la poesía por la manera en que se apoya en el ritmo de las palabras; además, tiene muchos parientes literarios como la décima y la paya", dice el poeta chileno Julio Carrasco, autor de los libros "Sumatra" (2005) y "Despedidas antárticas" (2006), e integrante del grupo musical Los Muebles. "Hay ahí un lenguaje de la urgencia, una especie de lírica que está de espaldas a la tradición y que se arma con los restos de un habla popular -agrega el escritor Álvaro Bisama-. En cierto modo, se trata de la verdadera antipoesía, de la verdadera antinovela, de una lengua criada in situ, en la esquina".

Lalo Meneses, integrante y fundador Panteras Negras, el primer grupo de rap chileno, compartirá escenario este domingo con Public Enemy en Santiago, y reconoce a esa banda como una de sus más tempranas influencias, junto a N.W.A. (Niggaz With Attitude). "El rap es poesía urbana de vanguardia -define-. Y tiene formas y elementos únicos: se canta, se apoya, se contesta como una ceremonia, el público es parte, lo haces rápido, lento, cuentas historias, das mensajes, enseñas, ofendes, improvisas, alteras la poesía, todo mezclado con la calle y su lenguaje".

Y nuevas generaciones de raperos han proliferado en los últimos años en Chile. Uno de ellos es Mantoi, también conocido como Nosecuenta, quien se refiere a estos nuevos frentes. "De raperos que tengan una relación cercana con la poesía, destacaría nombres como Mente Sabia, Movimiento Original, Gran Rah, Yntro, Cevladé. Creo que ambas expresiones están un poco disociadas, quizá por diferencias generacionales, quizá porque a los raperos no les interesa. Lo cierto es que siendo dos maneras artísticas tan parecidas, tiene sentido pensar que deberían relacionarse más. De hecho, me parece importante que lo hagan, para el desarrollo de ambas".

Históricamente, el rap ha recibido críticas por sus alusiones a la violencia, la misoginia, la homofobia y el culto a los excesos propios del star-system , aunque para Cussen ese no es el enfoque apropiado. "Las críticas al rap por su contenido políticamente incorrecto me parecen erradas, como cualquier crítica que se haga a una forma artística basada en su contenido. En el arte, a mi juicio, lo importante es siempre la forma", dice el académico y poeta.

"Si excluyéramos cada novela, poema u obra que tenga algo repugnante o censurable, nos quedaría muy poco para leer -coincide Bradley-. No habría Shakespeare, Chaucer, Hemingway o Toni Morrison. ¡Estaríamos leyendo libros infantiles! Editando la antología me llamó la atención no la cantidad de misoginia y de violencia que vi, sino que lo poco que encontré comparado a lo que esperaba". Para el antologador estadounidense, el rap es mucho más que la suma de sus ofensas.