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martes, julio 04, 2017

Ariana Grande volvió a Chile con seguridad reforzada, tras atentado en Manchester

El Mercurio

La cantante se presentó anoche en el Movistar Arena, recinto que ayer fue inspeccionado por carabineros y sus perros detectores de explosivos. La artista dedica una versión de "Over the rainbow", de "El mago de Oz", a las víctimas de Inglaterra.  

JOSÉ VÁSQUEZ 

Nada quedó al azar. Pese a los miles de kilómetros que separan a Santiago de las ciudades en el mundo que han sufrido atentados terroristas, ayer, a las 11 de la mañana, en el Movistar Arena, carabineros con sus perros detectores de explosivos recorrieron las instalaciones del lugar, para chequear que estuviera todo en orden para el concierto que en la noche iba a dar Ariana Grande.

No se trataba de un procedimiento común, pero la visita a terreno de la fuerza pública fue una medida más dentro del reforzamiento de la seguridad para el show de la cantante que el 22 de mayo vivió la tragedia cuando finalizaba su actuación en Manchester y un atentado con bomba terminó con la vida de 22 asistentes al show, dejando a más de 50 heridos.

"Como Movistar Arena, velamos por la seguridad de los asistentes, y para eso pedimos el apoyo de carabineros para realizar una inspección. No es una medida habitual en nuestros shows, pero queremos entregar toda la seguridad a las fans de Ariana Grande", señalaban desde el recinto que ayer en sus entradas tuvo controles más exhaustivos con detectores de metales aleatorios y donde no se permitió el ingreso al lugar con mochilas o morrales, artículos que, en general, sí son permitidos. "Revisaban minuciosamente las carteras", decía satisfecha una madre que ingresaba anoche acompañando a su hija de 13 años.

Dedicatoria a las víctimas

En la pantalla central del escenario del Movistar Arena, un video con Ariana Grande de protagonista le hace gestos al público para que grite por ella, en una cuenta regresiva que se va a negro cuando llega a cero. De inmediato comienza a correr la pista de "Be alright", uno de los sencillos de "Dangerous woman", el último disco de la cantante que todavía se hace esperar algunos segundos más para aparecer en un Movistar Arena con 11 mil personas en las tribunas.

Son las 21:25, y los bailarines de la artista se despliegan por el escenario mientras ella aparece desde el fondo siguiendo la coreografía. El show está estructurado de comienzo a fin y Ariana Grande no se sale de un libreto en el que se siente cómoda.

La joven de 24 años comienza un espectáculo dividido en cuatro actos, que en su presentación inicia a ritmo de R&B bailable. Su propuesta es apoyada por su registro vocal aventajado dentro del universo de las nuevas divas del pop con canciones como "Everyday", "Bad decisions" y "Let me love you", que cierra su primer tramo de concierto solo con temas de su última entrega.

El regreso viene de la mano del pop electrónico y el impulso dance de temas como "Forever boy" y "One last time", de su anterior disco, "My everything", con el que vino por primera vez a Chile, hace dos años.

En esta nueva etapa, la cantante volvió con un repertorio renovado y una puesta en escena donde todo de pronto se transforma en un gimnasio, con pushing balls incluidos. Arriba de una bicicleta de ejercicios, Ariana Grande interpreta "Side to side", que grabó junto a Nicki Minaj y su versión de "Bang bang", de Jessie J, con despliegue de lásers y papel picado.

Solo cerca del cierre la cantante recuerda la tragedia que se desató en mayo pasado finalizando su concierto en Manchester. Desde que regresó a los escenarios luego de suspender algunas fechas de su tour, Ariana Grande ha cantando "Over the rainbow", la balada que se popularizó en la voz de Judy Garland y que ahora, de forma sobria y desde el micrófono de la estadounidense, cobra un nuevo sentido de homenaje.

lunes, julio 03, 2017

Cómo opera la seguridad en los conciertos masivos locales

El Mercurio

Luego del atentado en Manchester, que dejó 22 muertos, los organizadores de la gira de Ariana Grande han incrementado los resguardos para su show de mañana, en Movistar Arena, y habrá 150 guardias.  

Martín Cifuentes Fuentes 

Poco más de 10 mil entradas ha vendido el show de Ariana Grande, que se realizará mañana, a las 19:00 horas, en Movistar Arena. El éxito de su segundo concierto en Chile -el primero fue en 2015, en el mismo recinto- ha sido tal, que es el único país que agotó la localidad VIP en Latinoamérica. La cantante y actriz de 24 años, que ha lanzado tres discos y es considerada una de las revelaciones del pop adolescente, llega a Santiago tras el momento más traumático de su carrera: el atentado terrorista del 22 de mayo pasado en Manchester, que cobró 22 víctimas y dejó 59 heridos al término de su concierto.

Para su presentación de mañana, desde Movistar Arena confirman que el "recinto está preparado para recibir al público con las mismas medidas de un full arena: guardias, equipo de eventos, prevencionistas y equipos paramédicos". Habitualmente eso implica 130 guardias, pero en este caso se sumarán 20 más. Una medida que va en la línea de las últimas fechas del tour "Dangerouswoman", donde se incrementó la seguridad.

"No creo que una cosa así pueda pasar en Chile", dice Jorge Ramírez, gerente general de Agepec, la entidad que agrupa a las productoras de conciertos en el país. "Lo ocurrido en Manchester no fue en el concierto de la señorita (Grande), sino a las afueras, por lo que las medidas de seguridad funcionaron perfectamente en el interior. No digo que sea imposible que suceda acá, pero tampoco que vaya a pasar", zanja.

Juan Carlos Valenzuela, gerente de operaciones y jefe de seguridad en terreno de Val Security, empresa tras la seguridad de Lollapalooza Chile en los últimos cuatro años, siempre hace la misma advertencia a quienes trabajan para él: "Les digo a mis empleadores que debemos prepararnos para lo peor, porque nadie puede decir si estamos lejanos de un atentado o una amenaza de bomba".

Al momento de realizar un evento, cada productora presenta una solicitud a la intendencia regional con la fecha, lugar, horario y cantidad de asistentes. David Morales, jefe de Seguridad y Orden público de la Intendencia metropolitana, cuenta que hace dos años dictaron una circular con nuevas normativas para espectáculos, donde se hace hincapié en la seguridad, salubridad, y se estipula que un "evento masivo" es aquel de más de tres mil personas o que, no teniendo esa cantidad, se realice en lugares que su uso habitual sea para otras prácticas (como un estadio).

Guardias privados

La historia de conciertos en Chile anota dos incidentes donde la seguridad sí estuvo en cuestionamiento: el concierto del grupo Guns N' Roses en 1992, donde murió una niña de 15 años al ser aplastada por una reja derrumbada por una multitud que intentaba entrar al Estadio Nacional, tras la tardanza en abrir las puertas; y el show de Deep Purple en 1997, en el estadio Santa Laura, cuando un grupo de asistentes subió a una torre de luces, para poder ver mejor, y los 15 metros se desplomaron sobre el público, dejando a 55 heridos.

Ambos hechos cimentaron las bases para la nueva normativa de seguridad en eventos masivos, donde se establece que debe haber un guardia por cada cien personas. Desde Carabineros afirman que la cantidad que se les solicita a las productoras es conforme a la cantidad de entradas a la venta. Porque aunque la policía uniformada es convocada para la seguridad de los eventos afuera del recinto, al interior queda en manos de la vigilancia privada: los carabineros no entran al lugar -al tratarse de un evento privado-, salvo que ocurra una emergencia.

Desde 2013 comenzó a regir una resolución en la que se puede capacitar a ciudadanos comunes, con un curso de 90 horas, que debe aprobar el OS-10 de Carabineros. "La cantidad se ha duplicado, y de mujeres se ha triplicado, por lo que el sistema ha mejorado. Pero los protocolos pueden mejorar más", matiza Jorge Ramírez, de Agepec.

"Normalmente, el rol del guardia es mitigar que te pases por la reja y no pagues. Deberían resguardar la seguridad de las personas, del artista y, en caso de emergencia, tener la facultad de indicarte la salida", define el productor general de DG Medios, Amaru Parra.

El costo de la seguridad

¿Cuánto se invierte para la seguridad en un concierto? Parra responde: "Para un Estadio Nacional, va de entre $28 millones y $30 millones, sin contar la seguridad del artista en el aeropuerto u hotel. En un Teatro Caupolicán puedes gastar entre $4 millones y $5 millones".

Lollapalooza Chile, que en su última edición convocó a 160 mil personas, tuvo a 525 guardias acreditados por el OS-10 y a otros 300 para los controles de acceso, detalla Juan Carlos Valenzuela, de Val Security, encargado de resguardar esas dos jornadas. "Como en Santiago hay un global de gente que tiene credencial OS-10 de alrededor de 400, hubo que movilizar gente de Rancagua y Valparaíso", reconoce. Según Valenzuela, cada vez que realizan un evento, las productoras deben presentar una directiva de funcionamiento, en la que precisen los implementos y facultades que solicitan para sus guardias. Él detalla que tienen las atribuciones legales "para retener a una persona y entregarla a carabineros en caso de delito".

¿Y si hay un posible artefacto explosivo? Los primeros en reaccionar son los guardias, porque están dentro del recinto. A ellos se les dice que lo primero que deben hacer es avisar a carabineros, aislar el lugar y evacuar. Desde Espacio Riesco, en tanto, especifican que su seguridad se coordina con la Municipalidad de Huechuraba, rondas de carabineros motorizados y un retén móvil.

Pero la seguridad en los eventos masivos provoca voces encontradas. Amaru Parra, de DG Medios, afirma que los guardias privados sirven de poco: "Si como público estás haciendo desmanes y llega un guardia y te agarra del brazo, lo puedes hasta demandar. El guardia, en general, es un mono con chaqueta amarilla". Y José Antonio Aravena, administrador del Teatro Caupolicán, añade: "De repente uno ve señoras que podrían ser abuelas siendo guardias (el rango es de 18 a 59 años). ¿Qué harían ellas ante un gigante que se les viene encima?".