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lunes, julio 18, 2016

El legado vivo de Cirilo Vila, a un año de su muerte

El Mercurio

El Estado adquirió sus partituras, cuadernos y fotos.
Sus ex alumnos recuerdan al maestro con un concierto este miércoles. También, organizando su legado, que ya está en la Biblioteca Nacional.  

Romina de la Sotta Donoso 

Fue un maestro de maestros. Era el más querido y el más respetado en el ámbito de la música de arte.
Era tan virtuoso como pianista que le ofrecieron una carrera internacional. Fue también influyente como compositor y extremadamente generoso como profesor de la Facultad de Artes de la U. de Chile.

Al cumplirse un año de la muerte de Cirio Vila, Premio Nacional de Artes Musicales 2004, la Compañía de Música Contemporánea, que dirige Carlos Valenzuela, presenta un concierto monográfico este miércoles, en la Sala Zegers (Compañía 1264, 19:30 horas, gratis), como homenaje.
El programa aborda varios formatos, desde el piano solo de "Poema" (1965), hasta "Canto" (1968), que es para nueve instrumentos. Se suman "Invocación" (1985), "Del diario de viaje de Johann Sebastian Bach" (2001), "Secuencia" (1964) y "De sueños y evanescencias" (2003) que contará con la cantante Claudia Godoy, a quien le dedicó Vila la obra.

"Para mí, él era música. Era música en su carne. Traspasaba un conocimiento que va mucho más allá de cuánto material musical dominas", dice Valenzuela. Y agrega que "como compositor es muy versátil, ¡maneja tan bien la técnica! Pasa de hacer cosas dodecafónicas a folclóricas. Hace de todo y todo lo hace perfectamente bien".

Tras la muerte de Vila, el Archivo de Música de la Biblioteca Nacional adquirió sus documentos. El compositor Gabriel Matthey, colaborador de la entidad, se ofreció como voluntario para ordenar el material. Convocó para esa tarea a Carlos Valenzuela y a la pianista Fernanda Ortega. "Fue muy emocionante", confiesa Matthey.

"Eran 14 cajas de diferentes tamaños e incluían una gran variedad de documentos: partituras y cuadernos originales de sus propias composiciones. Partituras comerciales de música clásica, contemporánea y popular, estas últimas, versiones pianísticas que a él le gustaba tocar", detalla.
Y prosigue: "También hay fotografías familiares y profesionales. Cartas, libros y premios, apuntes de sus clases en Europa y después como profesor en Chile. Partituras de otros compositores chilenos y extranjeros, y de sus estudiantes".

Este legado ya está depositado en la Biblioteca Nacional. De él, destaca "las partituras originales de Vila, sus cuadernos de apuntes de las clases con Messiaen, la carta donde le comunican el fallecimiento de su madre y la protesta que escribió en su agenda para el golpe".

Valenzuela revela que una caja estaba llena de proyectos de obra, en cuadernos manuscritos con sus intenciones creativas para el año, y que sus agendas tienen cosas anotadas solo a comienzo de año. "Todo este material es muy valioso para los investigadores", cierra el director.

martes, enero 28, 2014

Panorámica de un maestro: lanzan disco de Cirilo Vila

El Mercurio

La Academia de Bellas Artes presenta registros históricos de 13 obras del Premio Nacional de Música 2004.

ROMINA DE LA SOTTA DONOSO

La Academia Chilena de Bellas Artes dedica un nuevo cedé de su colección Compositores Chilenos a Cirilo Vila (1937), Premio Nacional de Música 2004. Eximio pianista y compositor, Vila es considerado el mayor maestro vivo por varias generaciones de músicos.

"Es la culminación de la escuela chilena de enseñanza de la composición, que comienza con Pedro Humberto Allende, sigue con Gustavo Becerra y remata con él", dice Fernando García, miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes y Premio Nacional de Música 2002.

"¡Recuerde que Cirilo Vila fue profesor de figuras como Alejandro Guarello y Andrés Alcalde! Su tremenda cultura ha sido fundamental en la formación de compositores. Cirilo Vila es genial, y tiene una capacidad infinita para enseñar y aprender", agrega.

"Siempre estuvo preocupado del lenguaje musical y de las leyes de la composición, pero todo lo hizo muy asentado en la realidad y el acontecer del país", detalla.

El cedé reúne registros históricos de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Hay tres piezas para instrumento solista: Sonata (1958), "Tonada de un transeúnte" (1980) y "Poema" (1969).

La favorita de García es "Secuencia. Momentos para cuarteto de cuerdas" (1985), siete piezas, dice, "muy breves pero de una tremenda fuerza y belleza".

Todas las demás composiciones cuentan con textos poéticos: García Lorca se hace presente en "Tres canciones corales" (1960) y Vicente Huidobro, con "Navegaciones" (1976). La poesía de Pablo Neruda anima a tres canciones: "El fugitivo" (1979), "Oda a la esperanza" (1979) y "Recuerdo el mar" (1984).
Entre los intérpretes que protagonizan estas grabaciones están el propio Cirilo Vila y Cecilia Plaza al piano, así como las voces de Mary Ann Fones, José Quilapi y Víctor Alarcón.

"Es una panorámica bastante completa, tanto en términos de recursos sonoros como de épocas creativas", concluye García. Esta producción discográfica está disponible en Svrproducciones.cl, a $7.000.

miércoles, mayo 23, 2012

Rinden homenaje a Cirilo Vila


El Mercurio

Obras compuestas por el maestro entre 1965 y 2003 interpreta hoy la Compañía de Música Contemporánea. Dirige Lautaro Mura.  Hoy Gratis en la Sala Isidora Zegers.

Romina de la Sotta Donoso

Ante la sola mención de su nombre, el aplauso es unánime entre los músicos chilenos de todas las escuelas y lenguajes. Cirilo Vila (1937) es igualmente respetado por su medio siglo de docencia y por su impresionante trayectoria como pianista. También, como compositor. Y por eso la Compañía de Música Contemporánea de la Universidad de Chile ofrecerá esta tarde un concierto de homenaje en la Sala Isidora Zegers (Compañía 1264, 19:30 horas, gratis).

"El maestro Cirilo es muy importante en todos los niveles de la música. Él formó a la mayoría de los compositores chilenos en varias décadas, hasta que dejó de hacer clases hace cuatro años. Él es un músico total", dice Lautaro Mura (1983), quien estará a cargo de la dirección. "Es el músico vivo más importante que hay en Chile, y uno de los más relevantes, para el país, del siglo XX", agrega.

La versatilidad de Vila es amplia: transcribió canciones de Víctor Jara y colaboró con Quilapayún, pero también escribió para intérpretes solistas, como Luis Orlandini, Edward Brown, José Quilapi y Cecilia Plaza, para ensamble y orquesta.

Esta tarde se interpretará "Poema" (1965), partitura para piano que compuso recién llegado a París, donde estudió con Olivier Messiaen y Max Deutsch, y una pieza in memoriam de este último: "Una invitación al Vals con Luna de Arnold Schoenberg" (2001). También, la última obra que ha escrito: "De sueños y evanescencias" (2003), con textos de Pedro Lastra, y "Lunática" (1993). Se sumarán cuatro paráfrasis de "Lunática", escritas por Mario Mora, Jorge Pepi-Alos, Fernando Carrasco y Edgardo Cantón, porque también los compositores quieren rendirle homenaje a Vila, Premio Nacional de Música 2004.

sábado, septiembre 24, 2011

40 composiciones que dibujaron la identidad chilena en el siglo XX

El Mercurio

En el libro " Cantus Firmus : mito y narrativa de la música chilena de arte del siglo XX", de Rafael Díaz y Juan Pablo González, están los 'Cuarenta Principales' del siglo pasado. Un rescate patrimonial integral, pues el volumen incluye un CD con todas esas piezas en formato MP3.

Romina de la Sotta Donoso

Tal como los inolvidables "Top 40" de las radios, hoy nace un libro que reúne las 40 composiciones nacionales que construyeron un relato social sobre nuestra identidad musical republicana. El volumen incluye un CD con esas mismas 40 obras en formato MP3, y constituye un nuevo paso de una investigación que durante tres años han desarrollado el etnomusicólogo y compositor Rafael Díaz y el musicólogo Juan Pablo González.

Hace un año y medio ya habían generado el sitio web "Guía auditiva de música chilena del siglo XX", selección de 40 piezas compuestas entre 1918 y 1999. Esos análisis fueron sometidos a una práctica de los siglos XIV y XV: el Cantus Firmus . "Un compositor tomaba una línea melódica preexistente y sobre eso construía una obra coral. Rafael intervino de esa manera mi texto", dice González, quien es director del Instituto de Música de la U. Alberto Hurtado.
"Buscamos obras que hubieran generado un relato social con su comunidad, obras que permanecieron en el repertorio de los intérpretes chilenos, quienes son los grandes antologadores de nuestro tiempo. Ellos eligieron qué debía permanecer y qué debía olvidarse", afirma Díaz, académico del Instituto de Música UC. Porque el primer requisito para entrar en el "Top 40" es que existan grabaciones. Igualmente, explica González, haber generado un discurso crítico: "Que haya referencias a estas obras en libros, o que aparezcan en artículos de revistas académicas y reportajes o críticas de prensa. Que tengan existencia social, que hayan circulado".
"Cantus Firmus : mito y narrativa de la música chilena de arte del siglo XX" (Amapolas Editores, 176 páginas) estará disponible en librerías por $12.000.

La lista la abren Enrique Soro y su Concierto en Re Mayor para piano y orquesta (1918) y "La voz de las calles" (1920) de Pedro Humberto Allende. Se suceden Leng, Cotapos, Bisquert, Urrutia Blondel, Isamitt, Orrego-Salas, Maturana, Falabella, Schidlowsky. La única mujer es Leni Alexander. También están Darwin Vargas, Alfonso Letelier, Juan Amenábar, Sergio Ortega y Luis Advis, al igual que maestros hoy vivos, como Fernando García, Gabriel Brncic, Miguel Letelier y Cirilo Vila. Y entre las generaciones posteriores, Pablo Aranda, Carlos Zamora, Cristian Morales-Ossio, Alejandro Guarello, Gabriel Matthey, Guillermo Rifo. Cierra Aliosha Solovera.

Llama la atención la ausencia de José Vicente Asuar. Los autores aclaran que debieron elegir entre él y Amenábar, y que mientras Asuar se mantuvo en la tradición ágrafa, Amenábar se proyectó a la producción acústica de concierto.

Las cifras son decidoras, el 75% de los compositores viven de la docencia, y 15 de las 40 obras seleccionadas fueron compuestas en los años 90, mientras que entre 1970 y 1988 sólo cinco.
"Hoy en día, la música chilena de arte es un género musical en busca de sí mismo. La historia la legitimará. Por ahora, nuestro libro da cuenta de su diversidad, de su calidad técnica y de la madurez de su oficio. Ahora ningún compositor chileno de tradición escrita es un aficionado como pudo serlo en el pasado", dice Díaz.

El libro se lanzará a las 19:00 horas del martes en la Librería Metales Pesados de la U. Alberto Hurtado. Luego estará disponible también en Ulises, Lea+, Prosa y Política, Takk y Antártica.