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sábado, febrero 10, 2018
Así es la nueva casa que protege el legado de Víctor Jara
En su nuevo inmueble de Providencia, la fundación dedicada al artista reunirá su archivo y habilitará un museo.
Por Andrés del Real
Cada día de la semana, a toda hora y sin previo aviso, estudiantes, parejas y amigos de distintas edades llegan a tocar la puerta del número 067 de Almirante Riveros, una de las muchas calles cortas que unen Vicuña Mackenna con el Parque Bustamante en Providencia. A la espera de una inauguración formal, en los últimos dos meses, decenas de personas han llegado a la nueva casa que hoy ocupa la Fundación Víctor Jara, motivados más que nada por la curiosidad, por el boca a boca o por la necesidad de completar una historia truncada.
“Esto demuestra el cariño que la gente le tiene a Víctor”, dice Cristián Galaz, cineasta, director de videoclips y, desde hace un año, director ejecutivo de la Fundación consagrada al legado del cantautor, impulsada en 1993 por su viuda, Joan Jara. Transcurrido un cuarto de siglo desde su creación, la organización sin fines de lucro al fin encontró lo que parece ser su residencia definitiva, luego de sus inicios en una pieza facilitada por el Centro de Danza Espiral, al que le siguió el cierre del tradicional Galpón Víctor Jara: un inmueble fiscal propiedad del Ministerio de Obras Públicas, cedido a la fundación por parte del Estado en una ceremonia que hace tres semanas congregó en el lugar a la presidenta Michelle Bachelet y al Ministro de Cultura, entre otras autoridades.
La cesión llega en un momento especialmente significativo para la institución, que este 2018 no sólo conmemora sus 25 años de vida, sino que además los 45 desde el asesinato del autor de Te recuerdo Amanda. Ahora, ya instalados en su nuevo hogar, la fundación comienza a concretar uno de los más postergados anhelos relativos al legado y la memoria del artista, así como una de las mayores deudas de la cultura nacional: reunir en un solo lugar el archivo histórico de Víctor Jara, el que actualmente es resguardado por la Universidad de Santiago y por los familiares del músico, a la espera de que se termine de acondicionar la vivienda de Providencia.
Se trata, según explica Galas, de aproximadamente diez mil piezas, reunidas por los directivos y voluntarios de la fundación durante las últimas tres décadas, sumado a las donaciones que han recibido en Chile y el extranjero. Entre estos elementos se encuentran objetos personales del músico y director teatral, como ropa, cartas, fotografías y manuscritos, además de su discografía original y piezas recogidas posterior a su muerte, como afiches de solidaridad internacional.
Además, con el tiempo, todo este archivo irá dando forma a una suerte de museo dedicado al cantautor, “en el que podamos mostrar al público algunos elementos emblemáticos de Víctor como su poncho y su guitarra”, detalla el director ejecutivo. “Nuestra idea es que este sea un lugar de encuentro, en el que realizaremos recitales, talleres, ciclos de cine y charlas, y en el que además los investigadores puedan acceder a pantallas de consulta del archivo”, añade Galaz, quien ya piensa en un circuito cultural dedicado a dos de los mayores creadores chilenos, pensando en que el Museo Violeta Parra se ubica a sólo unas cuadras.
Por de pronto, la tradicional casa de Almirante Riveros -y su generoso patio- sigue recibiendo curiosos y admiradores del artista, que dejan sentidos mensajes en el libro de visitas luego de recorrer el primer piso y la sala bautizada como “Angelita Huenuman”, donde actualmente se exponen algunas de las emblemáticas fotografías que Luis Poirot y Antonio Larrea tomaron al músico y cedieron para su muestra, además de algunas imágenes inéditas de su autoría.
DE VUELTA AL ESTADIO
El archivo centralizado y sus elementos museográficos no son los únicos proyectos que tienen ocupados actualmente a la fundación, que en septiembre pasado dio otro paso clave en lo que respecta al legado del músico, reeditando cinco de sus álbumes fundamentales en vinilo, los que no se encontraban disponibles en ese formato desde comienzos de los años 70, con diseño restaurado e imágenes y textos extraídos del material original.
En paralelo, la organización trabaja actualmente en un nuevo ciclo de conciertos dedicados a la memoria del creador de “Luchín”, para conmemorar en septiembre próximo los 45 años desde su muerte. El lugar escogido será nuevamente el estadio Víctor Jara (ex estadio Chile), el emblemático recinto de Santiago centro donde el cantautor fue asesinado en 1973, que volverá a abrir sus puertas tras casi una década clausurado por no cumplir con las normas para reductos de alta convocatoria.
La idea, explica Galaz, es repetir la experiencia de septiembre pasado, cuando el estadio se reabrió para el natalicio de Jara, claro que esta vez durante una semana completa de presentaciones en vivo en el lugar. Según detalla, los grupos que actuaron ese día -como Bloque Depresivo, Illapu y Los Vásquez- ya confirmaron su regreso al recinto, a quienes se sumarán artistas internacionales con los que actualmente se encuentran en conversaciones.
Junto con esto, la fundación desarrolla otro ambicioso proyecto en la calle Arturo Godoy, el desmejorado pasaje donde se encuentra la entrada principal del estadio. En los últimos días el director ejecutivo se ha reunido con el alcalde de Santiago y el intendente metropolitano, a quienes le presentó un proyecto de repavimentación y reposición del pasaje, que incluye además luminarias y un mural dedicado a Jara, junto a un memorial. “Queremos dignificar el sector y volverlo un lugar de encuentro, un espacio para la ciudadanía”, explica.
sábado, junio 29, 2013
Familia de Víctor Jara se enfrenta a directora de Teatro a Mil
Joan y Amanda Jara se querellaron por el uso de la obra del artista en el show tributo en Pompeya.
por Claudio Vergara
Víctor Jara vuelve a la primera plana. Y nuevamente con los tribunales como telón de fondo: ayer, el 8º Juzgado de Garantía de Santiago formalizó a la directora ejecutiva de la Fundación Teatro a Mil, Carmen Romero, por delitos contra la propiedad intelectual, por uso no autorizado de la obra del cantautor. Un caso originado en enero de 2012, cuando los propietarios de los derechos del artista, su viuda Joan Turner y su hija Amanda Jara, interpusieron una querella criminal contra la gestora cultural por la emisión, a través de TVN, del evento Hecho en Chile -efectuado en Pompeya, en julio de 2010, y donde diversos artistas locales tributaron a Jara y Violeta Parra-, lo que, según consta en la orden judicial, no contaba con los permisos correspondientes.
Aunque el espectáculo sí tuvo la autorización para interpretar cinco temas del hombre de El derecho de vivir en paz, su clan asegura que nunca se materializó una petición para emitirlo posteriormente por la red estatal, tal como sucedió en octubre de 2010.
Amanda Jara profundiza: “Nos sentimos abusados y pasados a llevar. Nunca nos hicieron partícipes de este encuentro y nos avisaron apenas un par de días antes, cuando ya estaban todos los artistas invitados. No nos quedaba más que aceptar el asunto. Pero lo de TVN fue una sorpresa total. Además, con todo lo que pasó Víctor, no queríamos que su nombre se ocupara para una celebración del Bicentenario; estoy segura de que él tampoco hubiera estado de acuerdo”.
En la formalización de ayer, el tribunal propuso suspender la causa, pero bajo la exigencia de que, en el plazo de un año, Teatro a Mil organice un show y una obra de teatro gratuita en un sector de escasos recursos. De cumplirse, el procedimiento se daría por finalizado. Jara y otras autoridades de la fundación dicen que no están conformes con la resolución y que apelarán en busca de una mejor salida, como disculpas públicas o una posible indemnización.
Carmen Romero responde: “Si ellos desean nuestras disculpas, se las doy de inmediato. No quiero agregar más dolor a todo lo que ellas han sufrido. Y reconozco que fue un error no haberles pedido expresamente su autorización para emitir este show por TVN. Ahí hubo un malentendido”.
jueves, octubre 11, 2012
El Galpón de Víctor Jara consigue permiso temporal para reabrir en la capital chilena
La municipalidad de Santiago otorgó ayer un permiso temporal al Galpón Víctor Jara, clausurado el pasado 27 de septiembre por orden del mismo ayuntamiento.
EFE - El Galpón de Víctor Jara, que se levanta a unas ocho manzanas de la sede del Ejecutivo, abrió hace nueve años al alero de la Fundación que lleva el mismo nombre y durante este proceso ha sobrevivido a diversos cierres, varios de ellos por "ruidos molestos".
Según dijo a los periodistas la viuda del artista, Joan Jara, fue el Concejo Municipal de la comuna de Santiago el que otorgó al Galpón Víctor Jara el permiso provisorio para su funcionamiento durante un año.
Jara indicó que "ha sido tan largo este proceso. Por lo menos existe la posibilidad que podemos seguir desarrollando este trabajo, que yo creo que para los artistas chilenos es importante", apostilló.
En tanto, la directora de la Fundación Víctor Jara, Gloria König, explicó a Radio Cooperativa que el trámite que queda pendiente es la recepción final en el conservador de bienes raíces, y (ahora) el objetivo es buscar "la mejor patente" para lograr el funcionamiento.
El pasado 28 de octubre se conmemoró el 80 aniversario de Víctor Jara, un músico, cantautor y director de teatro chileno, asesinado en el Estadio Chile, un recinto deportivo que los militares utilizaron como centro de reclusión y tortura después del golpe militar.
viernes, septiembre 28, 2012
Zalaquett y cierre del Galpón Víctor Jara: "No tiene nada que ver con ruidos molestos"
Cooperativa
Junto con celebrarse el aniversario número 80 del nacimiento Víctor Jara, anoche la Municipalidad de Santiago cerró el recinto ubicado en el barrio Brasil que lleva el nombre del artista. La Fundación Víctor Jara, en ese contexto, detalló este viernes las actividades que se realizarán en homenaje durante una conferencia de prensa.
La directora de la institución, Gloria König, confesó que constantemente han sido víctimas de hostigamiento para cerrar el local. "Aquí no son las palabras, son los hechos. Llevamos meses intentándolo, hemos tenido una línea directa de conversación para resolver el problema, pero finalmente no se ha resuelto, y la solución no es 'permiso transitorio', que además es un costo altísimo en términos económicos, pero junto con eso, no resuelve el problema. Y el problema hay que solucionarlo ahora", dijo König, quien exige la entrega de una autorización permanente para el funcionamiento del galpón.
El músico de Inti-Illimani, Jorge Coulon presente en el lugar, también salió a la defensa del Galpón Víctor Jara: "Tenemos hoy día que decir, que denunciar y pedir a través de los medios, que cese de una vez por todas, la tramitación, no sé que nombre darle y no quiero darle ningún calificativo, pero el acoso que ha tenido el Galpón Víctor Jara, donde una vez más se pretende cerrarlo, se pretende clausurarlo, se pretende dilatar una solución".
A sus palabras se sumó un mensaje divulgado por la Fundación a través de su cuneta oficial de Twitter, en el cual advierten que el hecho se debe a una supuesta persecución política.
"Gracias a todos por la indignacion q han manifestado ante este sucia persecucion politica de la q todos los artistas somos victimas! Fuerza!" se escribió.
La respuesta de Zalaquett
Por su parte, el alcalde y candidato a la reelección por la comuna de Santiago, Pablo Zalaquett, señaló: "Yo he estado permanentemente en contacto con Gloria König para ayudarla. El Víctor Jara fue cerrado porque, lamentablemente, hemos intentado por todos los medios, después de ya muchos años, porque esto viene ya desde hace doce o quince años, de poder sacarle una patente de Peña Folclórica, para que pueda expender bebidas alcohólicas. Y lamentablemente la nueva disposición, la nueva ley, no lo permite en virtud de su acondicionamiento y por eso es que Carabineros no quería que pudieran vender cerveza y motivó a clausurarlo".
"Yo estuve ayer, hasta altas horas de la noche, conversando con ella (Gloria König) y buscando que Carabineros comprendiera este caso, pero no tengo la tuición de Carabineros. No tiene nada que ver con los ruidos molestos", concluyó.
Durante esta tarde, los miembros de la Fundación Víctor Jara evaluarán si el recinto vuelve a abrir este fin de semana, fecha para la cual está programado un concierto de Chico Trujillo y podría realizarse sólo bajo el permiso permanente otorgado por la municipalidad.
domingo, junio 12, 2011
Estadio Víctor Jara: El ocaso de un lugar emblemático para conciertos
La Tercera
El Estadio Víctor Jara cuenta cerca de dos años inhabilitado para espectáculos y hoy está consagrado a talleres recreativos. En los próximos días se definirá un modelo para reposicionarlo.
por Claudio Vergara
El 9 de octubre de 2009, la figura de Víctor Jara emergió sobre una de las paredes del estadio que lleva su nombre y se dirigió a las 3 mil personas reunidas en el recinto. En una pantalla, el video donde presenta uno de sus más bellos himnos, Luchín, antecedió la versión que luego despacharon Camila Moreno, Manuel García, Gepe y Chinoy en el concierto que ofrecieron en conjunto. Fue uno de los últimos temas que se escuchó en vivo en el lugar. Fue, a la larga, el último recital que cobijó antes de que se inhabilitara para el rubro, al no cumplir con una serie de normas decretadas para recintos de alta convocatoria.
Casi dos años después, a media tarde del pasado miércoles, la casualidad provoca que la misma canción salga de un parlante perdido en uno de sus rincones. La melodía resuena como eco fantasmal a metros de distancia, en la mitad de un corredor donde un grupo que ya sorteó la tercera edad practica gimnasia sobre unas colchonetas. En la cancha central, flanqueada por galerías desgastadas y una colorida imagen del artista, en el mismo espacio donde antes los cantautores reverenciaron su memoria, todo asoma vacío y en penumbra. Ahí la canción ya no se escucha.
Luchín marca el ayer y hoy del estadio Víctor Jara. Se oyó la última vez que fue utilizado para eventos masivos y suena hoy, cuando el reducto ya no es parte del circuito de espectáculos capitalinos y sólo sobrevive como un refugio para talleres recreativos, sin vida nocturna y casi anónimo entre el vértigo de Estación Central. Se trata del incierto trance que hoy atraviesa uno de los escenarios que mayor cantidad de shows recibió entre los 80 y principios del nuevo siglo, con cimas como las primeras visitas de Soda Stereo, las escalas de Charly García, el debut de Morrissey y Lou Reed, la deslumbrante primera vez de Kraftwerk y el festival SUE que tuvo a The Strokes y Kings of Leon.
Más allá de todo eso, es el sitio donde en 1973 fue torturado y asesinado Víctor Jara, lo que ha propiciado la visita de estrellas internacionales, como el guitarrista de Rage Against the Machine, Tom Morello o el cantautor estadounidense Devendra Banhart. Aunque siempre fue apuntado como un espacio con mal audio y discutibles condiciones de comodidad, los productores lo señalaban como una de las pocas salas capacitadas para recibir conciertos en invierno.
Un recinto difícil
¿Qué paso en el camino? Desde hace casi dos años, quedó impedido para organizar espectáculos y cerró sus puertas a la música. Como una fatal casualidad, su tragedia comenzó casi inmediatamente después de los días de 2003, en que sus administradores, Chiledeportes, decretaron su rebautizo como Víctor Jara -luego de llamarse Estadio Chile desde su fundación, en 1949- y suscribieron un convenio con la fundación del mismo nombre.
En 2005, la Dirección de Obras de la Municipalidad de Santiago lo inhabilitó para conciertos, al no contar con el trámite de recepción final de obra y al no cumplir con una serie de requisitos establecidos por la Ley de Urbanismo y Construcciones. Pero Chiledeportes, junto con la Municipalidad de Santiago y la Intendencia Metropolitana, se comprometieron a refaccionarlo, lo que permitió reabrirlo y fijar como plazo fatal para las mejorías el segundo semestre de 2009. "Pero nunca se hizo nada. Faltó voluntad de las autoridades de la época", dice Gloria Konig, directora de la fundación Víctor Jara.
Ante el nulo avance, la municipalidad oficializó su clausura definitiva para espectáculos en julio de 2009, permitiendo que se realizara un par de eventos ya pactados, como la cumbre que reunió a Chinoy y Gepe. Las condiciones básicas que no acredita el recinto se resumen en falta de accesos más fluidos; mayor distancia entre las butacas, y más espacio entre los peldaños de sus escalinatas, aparte de otras consideraciones en baños y pasillos. Además, hoy luce ciertos baches en sus techos, pese a que el terremoto de 2010 no mermó su estructura. "La municipalidad nos hizo observaciones y eso no se ha regularizado", agrega Konig.
Por su parte, Chiledeportes elabora un plan para destrabar la prohibición y reposicionar al estadio. Al interior de la entidad confirman que se trabaja en un modelo de gestión de administración y uso para determinar qué se va a arreglar y hacia dónde se destinará la inversión, ya que podría privilegiarse su función deportiva antes que cultural. Es que una de las causas que ha empantanado la fluidez de sus refacciones guarda relación con sus altos costos: se estiman en $ 2 mil millones. En las próximas semanas se realizará una reunión entre Chiledeportes, la fundación Víctor Jara y la Municipalidad de Santiago, para definir el modelo.
Pese a sus actividades de tono más privado -hay 14 talleres deportivos gratuitos-, sus regentes precisan que el lugar no está en desuso. "No está abandonado. Tiene un presupuesto que se ocupa en mantención y operación. Está funcionando a una capacidad que no es la óptima, pero lo está haciendo. No tiene los conciertos, que efectivamente generan recursos, pero tiene una función recreativa", dice su actual administrador, Héctor Alvarado.
Cierto auge del estadio en los 90 se debió no sólo a la falta de recintos, sino que también a sus bajas tarifas de arriendo: cerca de $ 1,5 millón, versus los $ 3 millones del Teatro Caupolicán, su más obvia comparación. Eso sí, distintos productores aseguran que los costos se encarecían ante sus escuálidas condiciones técnicas: no poseía un escenario propio, había problemas para instalar luces y sonido, y la ubicación de la tarima central era un acertijo. Si se montaba de frente a una de las tribunas, las del otro lado quedaban tras el escenario y su aforo se reducía a la mitad. Si se ponía al medio, todas las localidades quedaban en diagonal y no en frente.
"Era un lugar muy difícil, que requería trabajo desde lo técnico hasta los camarines. Además, surgieron otros superiores", cuenta Alfredo Troncoso -organizador de citas como el reencuentro de Inti-Illimani y Quilapayún-, en torno a la irrupción de opciones como Espacio Riesco o el renovado Caupolicán. Quienes más lamentan su presente son los músicos. Claudio Narea tocó ahí con Los Prisioneros y asegura: "Esto es una falta de respeto a la memoria de Víctor Jara. Es lamentable que no se quiera invertir, porque no lo recuerdo como un lugar particularmente bueno o malo, nada muy distinto a lo estándar".
Actualidad
Monumento nacional
El estadio logró ese categoría en octubre de 2009, cuando era cerrado a los shows. El estatus permite que no sea derribado o destinado a otros usos.
Talleres
En el lugar hoy trabajan 13 personas y se imparten talleres gratuitos de deporte y recreación. También se usará como albergue para el invierno.
sábado, julio 03, 2010
ACLARACION CONCIERTO “HECHO EN CHILE”, HOMENAJE VIOLETA PARRA Y VICTOR JARA
La Fundación Víctor Jara señala en forma categórica, que no participa del concierto “Hecho en Chile”, homenaje a Violeta Parra y Víctor Jara que se desarrollará el 30 y 31 de julio de 2010 en el Teatro Grande de Pompeya, Italia.
La actividad, organizada por la Fundación Teatro a Mil y patrocinada por la Embajada de Chile en Italia y la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería (DIRAC), es una iniciativa de la cual no solo no somos parte, sino que nos enteramos de su realización recién el 18 de junio del presente año.
Independientemente del alto nivel artístico que sabemos tendrá el homenaje a Víctor Jara, no aceptamos que se utilice la figura y obra de Víctor en el marco de *”los festejos del Bicentenario de nuestro país”, considerando que fue un artista profundamente crítico de la sociedad chilena del siglo veinte.
La Fundación Víctor Jara, desde su creación el año 1993, ha trabajado incansablemente por preservar el legado de la vida y obra de Víctor Jara. Esta iniciativa, en el marco del “festejo del bicentenario de nuestro país”, no se corresponde con la mirada crítica y reflexiva que Víctor sostuvo durante toda su vida, hasta su asesinato en septiembre de 1973, cuyos responsables se encuentran aún impunes.
FUNDACIÓN VÍCTOR JARA
*Comunicado de prensa Fundación Teatro a Mil
http://fundacionvictorjara.cl/?p=359
martes, diciembre 26, 2000
Alerce: Las Complicaciones de Ser “la Otra” Música
El Mercurio
La pérdida del catálogo de Víctor Jara es el más reciente mal paso de este sello que durante los últimos años ha dejado ir nombres emblemáticos de la canción chilena, como los de Inti Illimani y Quilapayún.
Ellos mismos lo asumen: cumplir con el eslogan que los caracteriza no es fácil. Y menos en el Alerce vivió dos muestras de crisis: se quedaron sin festejar sus 25 años, porque el momento económico que viven les impidió celebrar como lo hicieron al cumplir dos décadas. Y debieron soportar la idea de que el catálogo de Víctor Jara, un nombre emblemático que les pertenecía desde los años 70, pasará -a partir de marzo- a manos del sello Warner.
"Lo que hizo la Fundación Víctor Jara, al anunciar su contrato con Warner cuando con nosotros tenían compromisos vigentes, es algo éticamente reprochable" comenta Amaro Labra, director de comunicaciones de Alerce.
Labra reconoce sin embargo que, más allá de la forma en que se anunció, el concepto es "un buen negocio para la familia y para la internacionalización de Víctor Jara, ahora que se va a realizar su película", refiriéndose al filme que prepara la actriz Emma Thompson.
Para Carlos Fonseca, productor artístico del grupo Inti Illimani y encargado del lanzamiento de la música de Víctor Jara en Warner, no ha habido faltas a la ética sino planificación del trabajo.
"No tiene sentido que empieces a trabajar en un catálogo al día siguiente del vencimiento del con-
trato con el sello anterior. Siempre se anuncian los contratos en el momento que se firman, y eso se hace antes de que terminen con la otra parte. Alerce tiene que estar acostumbrado a eso", expresa.
Años Difíciles
El de Víctor Jara, muerto en 1973, no es -sin embargo- el único catálogo importante que ha cambiado de casa disquera, yéndose de Alerce a otro sello. Durante los últimos años, Inti Illimani, Fulano, Joe Vasconcellos, Quilapayún y Chancho en Piedra son algunos de los artistas que han preferido emigrar a sellos transnacionales.
'Molesta ver productos sistemáticamente armados para consumo, mientras tu trabajo no tiene la difusión necesaria", dijo la vocalista de Fulano Arlette Jequier, al anunciar el retiro del grupo de Alerce, en 1995.
Algo similar pasó con el grupo Chancho en Piedra, para quienes el cambio de sello en 1998 tenía un objetivo claro: "Tener un mejor equipo de producción, hacer más de nuestro arte y pensar en una pronta proyección internacional".
Fuentes del medio señalan que, en el caso de este grupo de funk, puede hablarse de un crecimiento sostenido a nivel nacional, "aunque su proyección internacional sigue pendiente". En el caso del grupo Fulano, el término de relaciones comerciales con Alerce fue el anticipo de un receso que aún no termina.
"Después de dejar Alerce hicimos un disco en forma independiente, probamos con un número de teléfono y con una página web para vender nuestras producciones. Pero al final nos dimos cuenta de que en Chile la música que hacíamos no tiene salida", aclara Jequier.
Respecto de estos casos de abandono, Carlos Fonseca aventura una explicación: "Lo que pasa es que Alerce es básicamente una distribuidora de discos". Pero, aún así, la difusión masiva que los artistas buscan y que con Alerce normalmente no obtienen, a veces acarrea malos ratos. Joe Vasconcellos declaró hace unas semanas: "El éxito no ha aportado mucho a mi música. Me sacó de mi contexto ( ... ) Le pido a la gente que me respeta y admira que me deje vivir tranquilo"
Forma de Trabajo
El éxodo de artistas, que en las casas discográficas grandes es sinónimo de crisis, para Amaro Labra de Alerce, es una forma de negocio, porque hay un punto en trabajo asumida. "Ese es nuestro negocio, porque hay un punto en que no podemos equiparar el marketing de las grandes compañías. Por ejemplo, seguimos teniendo discos de Chancho en Piedra o Los Miserables, que se venden súper bien gracias al marketing que realizan sus sellos actuales” asegura.
El asesor musical Camilo Fernández explica que sellos como Warner, al recoger estos catálogos, están relevando a Alerce de su función tradicional: “Alerce es una muestra de lo que es la vida. Ellos en su momento se la jugaron por estos artistas, pero pasa el tiempo y ahora están dándole vuelta la espalda al sello”.
Para Carlos Fonseca no se trata sólo de darle vuelta la espalda a una casa discográfica pequeña para irse a una grande. También se trata de aprovechar las posibilidades disponibles para promocionar obras chilenas vitales e históricas: "Cuando en los '70 y '80 no había posibilidades de difusión para ellos en Chile, Alerce recibió a artistas como Inti Illimani, Quilapayún e Isabel Parra, entre otros. Pero hoy ellos son parte de un repertorio que es patrimonio nacional. Si aparecen nuevas alternativas para difundir sus trabajos, hay que aprovecharlas".
Un Sello Histórico
En 1975, Ricardo Garcia decide fundar Alerce. Gran parte del material con que comenzó su sello fue heredado de Dicap, casa discográfica que hasta su término en 1973, grabó cerca de 60 producciones de artistas nacionales, entre los que figuraban Víctor Jara, Angel e Isabel Parra, Inti Illimani, Illapu y Tito Fernandez.
Antes de emprender esta empresa, García ya estaba relacionado con el mundo de la música través de las diversas radios donde trabajó y entre las cuales destaca Minería, donde condujo, a principios de los '60, el recordado espacio "Discomanía". También participó en la creación del Festival de Viña del Mar en 1959, evento que animó hasta 1967, y organizó en 1969 el primer Festival de la Nueva Canción Chilena donde resultaron triunfadores Victor Jara y Quilapayún.
Por esa relación con el ambiente musical y en especial con la nueva canción chilena, el traspaso desde el desaparecido Dicap a Alerce contó con el apoyo de los artistas involucrados, los que en su mayoría se encontraban en el exilio y sin posibilidades de que sus trabajos se editaran en Chile.
"De alguna manera tenemos la misma filosofía, que es entender la música como parte de la cultura de los pueblos", comentó Viviana Larrea, actual directora de Alerce, sobre las similitudes de Dicap con el sello que fundó su padre (García no era su apellido real).
En la actualidad, esta casa discográfica cuenta en su catálogo con cerca de 150 agrupaciones y solista que se dividen en los géneros más tradicionales de Alerce como el folclórico y el canto nuevo hasta propuestas de rock, jazz, música clásica e infantil.
Algunos de los nombres tradicionales son los de Roberto Parra, Sol y Lluvia, Tito Fernández; Patricio Manns, Shwenke y Nilo, Ángel Parra y Margot Loyola.
En la década de los noventa vino un acercamiento con el rock con grupos como La floripondio y Los Miserables, Los Morton y más recientemente con Jorge González quien editó su último disco, "Mi destino: confesiones de una estrella del rock", en esta casa.
Otros nombres del catálogo Alerce son Antonio Restucci, Ángel Parra Trío; Roberto Bravo, el director de orquesta Fernando Rosas, Pin Pon, Joan Báez, Silvio Rodríguez, Lucho Barrios, los cánticos de la Garra Blanca y hasta una producción de tecno.
La Nueva Vida de Víctor Jara
Cerca de nueve son los títulos de Víctor Jara que, a partir de marzo, se editarán gracias al contrato suscrito entre la Fundación Víctor Jara y el sello Warner. Además de cinco producciones originales que el cantautor grabó para el sello Dicap entre 1969 y 1973 -y que hasta ahora eran distribuidas por Alerce- se suman unas 45 obras desconocidas, entre grabaciones de estudio, recitales, cantatas y música para teatro
El contrato, que regirá hasta el año 2003, contempla la distribución mundial de estos trabajos. A partir del 3 de marzo del próximo año, fecha en que termina la relación entre Alerce y la Fundación Víctor Jara, el sello nacional tiene seis meses para vender el stock acumulado, que consiste en 19 títulos, algunos en cassete y otros en CD.
Parte de la música inédita del cantautor corresponde a la cantata "Los siete estados" (1972), coescrita con Celso Garrido Lecca, y a recitales registrados en Chile en 1968 y 1969, en Uruguay con Quilapayún y en La Habana en 1971.



