Mostrando las entradas con la etiqueta Juan Pablo González. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Juan Pablo González. Mostrar todas las entradas

martes, agosto 01, 2017

Juan Pablo González cierra cien años de música popular chilena

El Mercurio

La investigación que iba a desembocar en el esperado tercer volumen de la "Historia social de la música popular en Chile" experimentó un giro en el camino. El académico de la Universidad Alberto Hurtado elaboró, en cambio, un trabajo de corte musicológico reunido en el libro "Des/encuentros en la música popular chilena. 1970-1990", donde completa la serie y comienza a hablar derechamente de "música chilena". Aquí, sus impresiones, apuntes y críticas, después de escribir de un siglo.  

IÑIGO DÍAZ 

"El músico chileno es tal vez uno de los más completos en repertorio. Nosotros tocábamos todas las cosas que venían de afuera", decía el gran pianista Valentín Trujillo en un ejercicio de memoria. En un ejercicio de historia, el musicólogo Juan Pablo González ratifica la idea.

"Somos como políglotas musicales. Nuestros músicos tienen gran versatilidad y una cultura musical muy grande para asimilar estilos, one step, foxtrot, bolero, tango, cumbia. Sabemos que un 80 por ciento de lo que se tocaba aquí eran ritmos prestados y por eso estuvimos hablando mucho tiempo de 'música en Chile'", dice el académico de la Universidad Alberto Hurtado, otra vez al frente de la agenda como el nombre principal en los estudios de música popular.

Toda esta semana, González estará en el III Congreso de la Asociación Regional para América Latina y el Caribe de la Sociedad Internacional de Musicología, que tendrá lugar en la Universidad Católica de Santos, en Brasil. Hasta allí llega para dar una conferencia y presentar su nuevo libro, "Des/encuentros en la música popular chilena. 1970-1990" (Ediciones Universidad Alberto Hurtado). En Chile se lanzará en la feria Primavera del Libro, que se realiza en octubre en Providencia.

Si bien González ha permanecido activo en la publicación de trabajos en la última década, este no es un libro cualquiera. Es el título que viene a cerrar el círculo de una investigación iniciada en 1999 y que dejó dos biblias tituladas "Historia social de la música popular en Chile".

"Cuando se escribe una historia social de la música estamos inevitablemente tomando muchos ángulos de observación. Se habla de todo lo que en Chile circula, sea chileno o no. En una historia social hay que apuntar a lo que la gente escucha, consume, le gusta, compra, baila y con ello forja su identidad", dice González acerca de los tomos transversales y con características de estudios de divulgación, que elaboró desde la Universidad Católica en 2004 y 2009. Abordaban los períodos 1890-1950 y 1950-1970, respectivamente, y allí trabajó con el historiador Claudio Rolle y el músico Óscar Ohlsen. "En este nuevo libro comenzamos a hablar entonces de 'música chilena'", agrega.

"Des/encuentros..." representa de paso un golpe de timón en la mirada que el autor había tomado en esos volúmenes previos. Ya no se trata de una historia social sino de musicología e historia. El proyecto de investigación, que como los predecesores contó con financiamiento Fondecyt, se había iniciado hace tres años con la idea de completar esa historia social. Para ello, González convocó a un equipo de tesistas, pero en el trayecto se encontró con una sobrepoblación de fuentes, prensa activa y todo tipo de libros sobre música popular chilena de fines del siglo que lo hizo cambiar de planes.

"Aquí no estás descubriendo nada como lo hicimos antes, ni a Illapu ni a Los Prisioneros. No estás encontrándote con el primer disco de Electrodomésticos, ni con Violeta Parra en sus versiones. Antes hicimos una serie de hallazgos, pero aquí estaba todo muy vigente. Entonces decidí volver a la musicología, la disciplina en la que yo me desenvuelvo. Toda esta apertura que se produce en el medio me permitió retomar el estudio académico de los fenómenos musicales", señala.

El libro nació en el contexto de debate de la obligatoriedad del 20 por ciento de la música chilena en las radios. Juan Pablo González se mantuvo entonces activo a través de cartas a diarios o programas de conversación. "Me juego por una crítica: no se podía definir por ley qué era música chilena, porque estamos en un terreno cultural. Música chilena podía a la larga ser una sinfonía de Mozart tocada por chilenos. Es una ley que favorece al músico chileno, lo que es muy importante. En este libro quiero dar las condiciones para definir qué es música popular chilena", dice.

En diez capítulos, González recorre la música popular durante las friccionadas décadas del régimen militar. En su origen, cada uno fue una conferencia que el musicólogo presentó en seminarios y que luego se convirtieron en artículos publicados en diversas revistas académicas, en Francia, España, Brasil, o Israel. Luego se reescribieron como ensayos musicológicos.

La década larga

"El libro concatena la última versión de todos los capítulos. Escribí en España, en todos lados, en trenes. A veces me pasaba de la estación y tenía que devolverme. Fue complicado hacerlos porque son décadas significativas para mí. Es mi juventud y son mis años de formación. Yo estuve ahí. Son las décadas en que tengo memoria, y la memoria es sagrada. Pero yo no quiero hacer memoria: quiero hacer historia", dice.

Esa historia del período está representada en la explosión de la música andina, el rock como suministro continuo y la música de fusión, una de las tendencias más productivas de los tiempos modernos. González aborda además temas como la historia frente a la memoria, y la memoria frente al olvido, y de paso analiza la construcción de un repertorio de tipo canónico a través de trece canciones de los 80.

"Hay una década larga de los años 70, que es clave. Comienza en 1968, cuando la música del ámbito folclórico se separa como coletazo de los caminos irreconciliables de la Guerra Fría, y que desembocan en la crisis de 1973", refiere González.

"Hasta entonces todos los músicos andaban juntos. Conviven la música típica, la proyección folclórica, el Neofolklore y la Nueva Canción Chilena. El gran promotor era René Largo Farías, que arma giras al sur donde iban Violeta Parra y Pedro Messone, que eran amigos. Después, en sus festivales, Ricardo García quiere juntar a Los Quincheros con Quilapayún. Eso se rompe el 68", dice.
Su hito final de esa década larga y determinante en los encuentros y los desencuentros es la canción "La voz de los 80", de Los Prisioneros, escrita en 1983, que coincide con las movilizaciones contra el régimen militar.

-Usted habla aquí de una música chilena propiamente tal. ¿No existió nunca antes?
"Indudablemente lo que logró la Nueva Canción Chilena fue una genuina música chilena, porque produjo un encuentro. Hay ahí una mezcla, un fenómeno de fusión e integración, donde no importaba que se usara cuatro venezolano, charango boliviano, tiple colombiano o bombo argentino. La crítica de los folcloristas más conservadores de la época era 'cómo van a hablar de canción chilena si son ritmos e instrumentos extranjeros'. Pero ese no era el punto. El punto era que estos músicos estaban integrando y transformando músicas distintas que venían desde fuera. Eso es un aporte chileno porque no estaba ocurriendo ni en Venezuela, ni en Colombia, ni en México, ni en Argentina. No quiero decir que la Nueva Canción sea la primera música chilena porque la realmente primera tiene que ver con la urbanización del folclor, lo que hacen los grupos de huasos en los años 20, que ya no es el folclor puro del campo, sino el folclor puesto en un escenario y en un disco y que es producido. Eso ocurre hasta los años 60, cuando será entendida como la música popular chilena propiamente tal.

-¿Desencuentro es una mala palabra?
"El Golpe fue un desencuentro brutal, eso es innegable. Pero eso también provocó un encuentro. Más allá de lo horrible que vivieron los músicos de la Nueva Canción Chilena exiliados, esa vida en Europa les permitió florecer. Si Víctor Jara hubiera sido exiliado, sin duda hubiera sido un músico mundial. Después del bando militar que prohibió los instrumentos andinos vino un boom de la música andina. Esas son las cosas que yo busco, paradojas, contradicciones".

-¿El análisis de la historia de la música queda resuelto con este tercer libro?
"Existe una deuda en los tres libros, donde se analizan los fenómenos musicales, los músicos y sus creaciones. Pero siempre quedó fuera el sonido. Ya estoy formulando un proyecto para escribir la historia de la década de 1990 en un cuarto libro, completamente en la línea de la 'música chilena' y no de la 'música en Chile'. Eso me permitirá trabajar con ingenieros de sonido".

-¿Existe una musicología sobre música popular?
"Desde que hice mi tesis sobre música popular en los años 30 todo fue complicado. La musicología ha estado siempre vinculada a la música docta. Era difícil estar en el Conservatorio donde por un lado estaban los musicólogos estudiando la música de la Catedral de Santiago, por otro los intérpretes estudiando a Beethoven y por otro los compositores estudiando a Ligety. Y tú estás estudiando un foxtrot, una tonada de Los Cuatro Hermanos Silva, o a Armando Carrera, 'el rey del shimmy'. Hoy día hemos evolucionado y la música popular está en la academia con nuevos nombres que están haciendo sus estudios".

domingo, junio 02, 2013

Juan Pablo González: el musicólogo del mundo popular

El Mercurio

Se inició como cantautor en los tiempos duros e integró el grupo Canto Nuevo, de Dióscoro Rojas. Juan Pablo González es conocido hoy como el hombre que condujo el estudio de la música popular en la academia, no sin enfrentarse a un clima hostil creado por escépticos. Su reciente libro "Pensar la música desde América Latina" será editado en Argentina y traducido al portugués e inglés.

IÑIGO DÍAZ

"Desgraciadamente, Sting no nos vio tocar", recuerda el musicólogo Juan Pablo González acerca de un episodio que lo ubica en 1990, con 34 años, en Los Angeles, California, y como integrante de Desborde, conjunto que formaba en esa ciudad junto a un puñado de músicos mexicanos, colombianos, estadounidenses y chicanos.

"Tocamos en el Café Largo, un lugar donde Sting estaba celebrando su cumpleaños esa noche. Después de él seguimos nosotros, pero se fue. Mala suerte: Sting no nos descubrió", dice el académico que en abril lanzó el libro "Pensar la música desde América Latina" (Ediciones Universidad Alberto Hurtado), y que durante este semestre tendrá novedades en Buenos Aires junto a próximas traducciones al portugués e inglés. Es la obra que viene a completar un largo recorrido del musicólogo en los estudios académicos sobre la música popular, como lo hizo en los dos tomos de "Historia social de la música popular en Chile" (con Claudio Rolle y Óscar Ohlsen) o "En busca de la música chilena", con José Miguel Varas.

El nuevo trabajo se instala en el pensamiento teórico de la musicología enfocada hacia las humanidades y ciencias sociales. Consiste en una recolección de textos que el musicólogo ha presentado en congresos en doce ciudades de Latinoamérica, en clases, doctorados, revistas y otras publicaciones.

"Hay que detenerla"

Juan Pablo González (1956) -hoy director del Instituto de Música de la Universidad Alberto Hurtado- es uno de los primeros musicólogos chilenos en incursionar en la investigación de la música popular, históricamente un área abandonada por la academia y reducida a las sobras de la música docta. Pertenece a una camada que se formó con los maestros originales: Samuel Claro Valdés, María Ester Grebe o Luis Merino.

"Pero los que salimos a comienzos de los 80, éramos muy poquitita gente. Y ese era, además, mi problema con la musicología: una actividad fundamentalmente académica y dentro de esa actividad era muy pequeña, y que no lograba salir de la universidad ni entrar en un campo profesional, que no tenía vínculos con los medios. En esos tiempos cuando algún musicólogo escribía un artículo en un suplemento dominical de algún diario, lo escribía con nota al pie de página", dice.

Egresado de la Universidad de Chile, vivió un panorama privilegiado como alumno de una María Ester Grebe recién llegada de su doctorado en antropología de la música en Belfast. Allí también fue ayudante de Samuel Claro, en los tiempos en que el académico realizó sus estudios sobre la cueca. Juan Pablo González fue testigo de las conversaciones entre Claro y el matarife y cantor Fernando González Marabolí.

Luego realizó su primera tesis de grado, investigando la década de 1930 en Chile. "Fue un período muy interesante en cuanto al desarrollo de la industria musical, la masividad, los bailes derivados del jazz, del tango y del folclor, que se transforma aquí en un producto de masas. Fue la primera tesis de musicología que se hacía en este campo", apunta González. En 1986 ganó una beca Fulbright que le permitió realizar un doctorado en la Universidad de California (UCLA). En ella trabajó sobre la década de 1980, investigando fenómenos musicales en Chile y de chilenos en el extranjero, con los casos de Los Jaivas, Inti-Illimani, Quilapayún, Los Prisioneros y Fulano, pero en simultáneo con los de compositores de la academia como Gustavo Becerra, Sergio Ortega, Andrés Alcalde y Eduardo Cáceres.

-¿Cuán difícil ha sido esta defensa de la música popular?
"Hay una frase que siempre recuerdo, del director de coro Mario Baeza: 'Tan talentoso Juan Pablo González. Qué lástima que se dedique a la música popular'. Parecía que fuera un desperdicio. Pero no culpo a Mario Baeza, porque ese era un prejuicio general, y me incluyo. Yo había estudiado a Beethoven y Mozart con Cirilo Vila. Y pasar de Beethoven y Mozart a Gardel y a Lucho Gatica para mí mismo no era fácil".

-¿Por qué la academia dejó de lado esta música?
"Los estudios musicológicos privilegiaban el arte y el patrimonio, representados por la música docta y el folclor. La música popular, que es cosmopolita, quedaba en tierra de nadie. Como es cosmopolita, recibe muchas influencias; entonces se percibe como atentatoria contra el patrimonio. Además tiene una influencia extranjerizante: hay que detenerla. Su soporte no es ni la partitura ni la memoria, sino la grabación, que es una herramienta de la industria. Y la industria tiene fines de lucro; por lo tanto, es música comercial y así pierde todo interés artístico para la academia, que finalmente la ha negado en su discurso".

-¿Eso era un prejuicio localizado o general?
"Los estudios de música popular en el mundo estaban recién instalándose en los 80, por ejemplo en Gran Bretaña. Un musicólogo importante en esta línea es el estadounidense Charles Hamm, que fue formado en la música del siglo XIV, pero terminó escribiendo en el diccionario Grove la entrada de popular music , que comienza en el siglo XVIII con los shows de los ministries songs . Él estudia desde los cantores ambulantes de ese tiempo hasta Bruce Springsteen. Se manda todo ese viaje en el tiempo. Creo que mucha gente de mi generación en Estados Unidos, Inglaterra y otros lugares vivía la misma situación: eran jóvenes a los que les interesaba la música popular, pero no lograban legitimarla en las sociedades de musicología ni en las universidades".

-¿Cuándo ganaron espacios?
"Creo que cuando la antropóloga de la música inglesa Jan Fearley nos contactó con la Asociación Internacional de Estudios de Música Popular (Iaspm). Nos empezamos a unir con colegas de países de la región y hacia 1997 creamos la rama latinoamericana de la Iaspm. Luego creamos la Sociedad Chilena de Estudios de Música Popular: hoy somos unos 70 académicos, desde Arica a Punta Arenas. Pasaron casi 20 años antes de que se formara esta red".

Unos vasos de chicha

-Los músicos tienen grandes egos. ¿Cómo son los de los musicólogos?
"Muy fuertes. A mí me ha significado varias pérdidas, pero el camino está lleno de rosas y de espinas. El musicólogo es como Indiana Jones, una mezcla entre antropólogo e investigador que vive la búsqueda de un tesoro: encontrar un manuscrito, un archivo, algo que no ha sido estudiado. Eso genera algún roce y cautela a veces innecesaria. Pero lo que yo hago está en la calle. Yo no ando protegiendo nada, porque se trata de música popular".

-¿Qué pasa si aparece un musicólogo nuevo en tu área?
"¡Maravilloso!, yo lo promuevo. Yo soy un generalista: trabajo en una amplitud. Con Claudio Rolle tomamos la música chilena en la vida social desde 1890 hasta 1970. Hay gente que trabaja en lo específico. Toman nuestra investigación con Rolle y sacan sus propios trabajos específicos en tango, música y teatro o rock. Eso es excelente. Nuestro discurso en el generalismo es que se necesita tanto la profundidad como la diversidad. Los fenómenos musicales no deben quedar aislados de otros fenómenos: es tango, pero también es bolero. Y los que tocan bolero también tocan rock and roll . Queremos salir de los compartimentos aislados y valoramos mucho que haya gente que trabaje en profundidad, para que se vaya completando el cuadro".

-¿Cuál ha sido tu perfil?
"Yo rompo con la idea del scholar fan , personas que tienen más o menos formación académica pero que básicamente comulgan con cierta música y por eso la estudian. Yo no estudio la música que me gusta. Yo entrevistaba a la Clarita Solovera. Y los Parra, que eran amigos míos, me echaban tallas. Bueno, Clarita Solovera tenía una relación con Violeta Parra que nadie había recogido porque los que estudiaban a Violeta Parra entrevistaban siempre a Ángel, a Isabel, a Nicanor. Yo entrevistaba a la Ester Soré y a toda la línea de la música típica porque tenía una visión musicológica del fenómeno".

-¿Y qué clase de cosas dicen esos artistas?
"Ellos idealizan el pasado, cuentan cosas divertidas, anécdotas. Se instalan en la importancia que tuvieron en sus años de esplendor. Con Luis Aguirre Pinto, si no nos tomábamos unos vasos de chicha, la entrevista no partía. Por suerte grababa, para acordarme. Yo entré a un espacio donde se valora la idea de "historia social", la "pequeña historia" de los franceses o la "historia de los vencidos" de los ingleses, porque en el fondo la gran historia la cuentan los ganadores: los grandes acontecimientos bélicos y políticos. Pero estos personajes son los protagonistas de otra historia, de la música popular, la que se escucha en el día a día".

"PENSAR LA MÚSICA DESDE AMÉRICA LATINA"
Juan Pablo González
Ediciones U. Alberto Hurtado
351 págs.
$12.000

martes, abril 23, 2013

Cómo escuchar la música latinoamericana: la pregunta que mueve el nuevo libro de Juan Pablo González

Radio U de Chile


Rodrigo Alarcón L.

“Pensar la música desde América Latina” se llama el nuevo libro del reconocido investigador. En conversación con Radio Universidad de Chile, explicó que su objetivo es sacar los estudios del "guetto musicológico" y detalló qué tienen en común músicos como Los Jaivas, Electrodomésitcos y Gepe.


“Un pensamiento desde lo que nos ofrece la música, los músicos, las audiencias y las industrias culturales de América Latina”. Esto es lo que busca construir el musicólogo Juan Pablo González en el libro Pensar la música desde América Latina. Problemas e interrogantes, publicado por Ediciones Universidad Alberto Hurtado y construido a partir de artículos, seminarios y otros trabajos presentados a lo largo de los años en distintas ciudades del continente.

En más de 300 páginas, el coautor –junto a Claudio Rolle y Óscar Ohlsen- de los dos tomos de la Historia social de la música popular chilena intenta explicar cómo la musicología, vinculada con distintas disciplinas, ha abordado la música de este lado del continente.

Esto, con el objetivo de “instalar el problema del estudio de la música en el ámbito de las humanidades, de las ciencias sociales, del periodismo. Sacarlo de este guetto musicológico donde naturalmente ha estado”, según dijo este martes al programa Radiópolis de Radio Universidad de Chile.

“Hay un discurso crítico, muy informado, sobre artes visuales, teatro, cine, literatura, pero da la sensación de que el discurso sobre música es más especializado, para aquellos que aprobaron los cinco años de teoría y solfeo. Esto es tremendamente injusto y aísla el pensamiento en relación a un fenómeno tan vital, cotidiano y omnipresente como la música”, agregó.

Juan Pablo González explicó que uno de los énfasis del libro es pensar “todo esto desde América Latina, desde nuestra orilla, nuestra mezcla, nuestra majamama, y de la manera en que las mismas semillas que se han plantado en este continente han ido floreciendo de distinta manera. Si bien intento dar cuenta de cómo se ha abordado la música latinoamericana en su conjunto, lo cual es una tarea obviamente utópica, cuando tengo que aterrizar en la segunda parte del libro me dedico más a situaciones de la música en Chile, Argentina y Brasil”.

Así, el libro se concentra en casos situados en diferentes países latinoamericanos desde la segunda mitad del siglo XX. Quizás uno de los pasajes más fascinantes sea el dedicado a “Marcianita”, canción grabada por Los Flamingos en 1959 y que, pese a una letra concebida como reacción conservadora ante el advenimiento del rocanrol, se convierte en símbolo de los primeros atisbos de ese género en Brasil y Argentina.

Asimismo, en otros capítulos aborda el rol que ha cumplido la mujer en la música chilena desde la figura de Violeta Parra hasta sus “nietas” musicales de la actualidad o analiza la idea de vanguardia desde Los Jaivas y la escena que en los ’80 reunía a bandas como Fulano, Electrodomésticos y Pinochet Boys.

Finalmente, todas son distintas vías para llegar al mismo punto: “Acercarnos a América Latina desde dentro, desde sus venas cerradas”, como advierte el libro desde su introducción.

sábado, septiembre 24, 2011

40 composiciones que dibujaron la identidad chilena en el siglo XX

El Mercurio

En el libro " Cantus Firmus : mito y narrativa de la música chilena de arte del siglo XX", de Rafael Díaz y Juan Pablo González, están los 'Cuarenta Principales' del siglo pasado. Un rescate patrimonial integral, pues el volumen incluye un CD con todas esas piezas en formato MP3.

Romina de la Sotta Donoso

Tal como los inolvidables "Top 40" de las radios, hoy nace un libro que reúne las 40 composiciones nacionales que construyeron un relato social sobre nuestra identidad musical republicana. El volumen incluye un CD con esas mismas 40 obras en formato MP3, y constituye un nuevo paso de una investigación que durante tres años han desarrollado el etnomusicólogo y compositor Rafael Díaz y el musicólogo Juan Pablo González.

Hace un año y medio ya habían generado el sitio web "Guía auditiva de música chilena del siglo XX", selección de 40 piezas compuestas entre 1918 y 1999. Esos análisis fueron sometidos a una práctica de los siglos XIV y XV: el Cantus Firmus . "Un compositor tomaba una línea melódica preexistente y sobre eso construía una obra coral. Rafael intervino de esa manera mi texto", dice González, quien es director del Instituto de Música de la U. Alberto Hurtado.
"Buscamos obras que hubieran generado un relato social con su comunidad, obras que permanecieron en el repertorio de los intérpretes chilenos, quienes son los grandes antologadores de nuestro tiempo. Ellos eligieron qué debía permanecer y qué debía olvidarse", afirma Díaz, académico del Instituto de Música UC. Porque el primer requisito para entrar en el "Top 40" es que existan grabaciones. Igualmente, explica González, haber generado un discurso crítico: "Que haya referencias a estas obras en libros, o que aparezcan en artículos de revistas académicas y reportajes o críticas de prensa. Que tengan existencia social, que hayan circulado".
"Cantus Firmus : mito y narrativa de la música chilena de arte del siglo XX" (Amapolas Editores, 176 páginas) estará disponible en librerías por $12.000.

La lista la abren Enrique Soro y su Concierto en Re Mayor para piano y orquesta (1918) y "La voz de las calles" (1920) de Pedro Humberto Allende. Se suceden Leng, Cotapos, Bisquert, Urrutia Blondel, Isamitt, Orrego-Salas, Maturana, Falabella, Schidlowsky. La única mujer es Leni Alexander. También están Darwin Vargas, Alfonso Letelier, Juan Amenábar, Sergio Ortega y Luis Advis, al igual que maestros hoy vivos, como Fernando García, Gabriel Brncic, Miguel Letelier y Cirilo Vila. Y entre las generaciones posteriores, Pablo Aranda, Carlos Zamora, Cristian Morales-Ossio, Alejandro Guarello, Gabriel Matthey, Guillermo Rifo. Cierra Aliosha Solovera.

Llama la atención la ausencia de José Vicente Asuar. Los autores aclaran que debieron elegir entre él y Amenábar, y que mientras Asuar se mantuvo en la tradición ágrafa, Amenábar se proyectó a la producción acústica de concierto.

Las cifras son decidoras, el 75% de los compositores viven de la docencia, y 15 de las 40 obras seleccionadas fueron compuestas en los años 90, mientras que entre 1970 y 1988 sólo cinco.
"Hoy en día, la música chilena de arte es un género musical en busca de sí mismo. La historia la legitimará. Por ahora, nuestro libro da cuenta de su diversidad, de su calidad técnica y de la madurez de su oficio. Ahora ningún compositor chileno de tradición escrita es un aficionado como pudo serlo en el pasado", dice Díaz.

El libro se lanzará a las 19:00 horas del martes en la Librería Metales Pesados de la U. Alberto Hurtado. Luego estará disponible también en Ulises, Lea+, Prosa y Política, Takk y Antártica.

martes, junio 07, 2011

Ciencias de la banda sonora cotidiana

Los estudios sobre música popular son un campo emergente. 'Ahí tienen una mayor resonancia estas músicas llamadas de la cotidianedad, que tienen que ver con la vida de las personas', dice el musicólogo Juan Pablo González.
Los estudios sobre música popular son un campo emergente. "Ahí tienen una mayor resonancia estas músicas llamadas de la cotidianedad, que tienen que ver con la vida de las personas", dice el musicólogo Juan Pablo González.









Esta semana se celebra en Santiago el Primer Congreso Chileno de Estudios en Música Popular, encuentro entre la academia y la música del día a día. "Toda la gente ha bailado, se ha enamorado, ha escuchado radio, ha coleccionado discos, ha construido su identidad con la música popular", dice el musicólogo Juan Pablo González, uno de los organizadores.

emol
Va a haber punk, cueca, grindcore, jazz, bossa nova, cumbia, hip-hop, comparsas del altiplano y canto a lo poeta entre otras opciones. Y es sólo parte de la programación de los tres días de música que se registrarán esta semana en Santiago, pero no exactamente para tocar en vivo, sino para hablar y reflexionar sobre esos y otros asuntos.


Entre el jueves 9 y el sábado 11 de este mes se extenderá el Primer Congreso Chileno de Estudios en Música Popular, organizado por la Asociación Chilena de Estudios en Música Popular (Asempch) en la Universidad Alberto Hurtado. Tres días, 18 mesas, 61 ponencias y especialistas de siete países serán parte del encuentro, durante el cual exponentes de la sociología, la historia, la musicología y otras disciplinas abordarán una amplia batería de temas.


No sólo es ese rango de géneros que va de punk a cueca. Pugliese y Violeta Parra, Sting y Schwenke & Nilo, el carnaval de La Tirana y el de São Paulo, karaoke y mash up, Nueva Ola en Chile y Tropicalismo en Brasil, Nueva Canción Chilena en los '60 y los hijos de ese movimiento en el siglo veintiuno son algunas coordenadas del programa del congreso, con el que además se estrena en público la mencionada Asociación Chilena de Estudios en Música Popular.


Inaugurada en Valparaíso en diciembre de 2009, la Asempch es iniciativa de una serie de investigadores originada en la rama latinoamericana de la International Association for the Study of Popular Music (Iaspm), entidad surgida a comienzos de los años '80 y dedicada a los estudios académicos sobre música popular. En la actualidad la asociación chilena incluye a cincuenta investigadores desde Arica a Punta Arenas, incluidos chilenos en el extranjero y participantes de otros países invitados al congreso.


-Es una época en que los estudios de música popular empiezan a aparecer en el ámbito académico -explica a propósito de esos inicios Juan Pablo González, integrante de la Asempch, musicólogo de la UC y director del Instituto de Música de la universidad anfitriona, la Alberto Hurtado-. Siempre el tema de la música popular desde el punto de vista de la academia era visto como más lejano. No era folclor: no era patrimonial. Era, entre comillas, comercial; era internacional y no era "arte". Y para el mundo académico eso estaba todo mal. Entonces no había posibilidad de instalarlo.


-¿Y cuál es el estado actual de esos estudios?-Ha pasado el tiempo, ya estamos en la década del diez y la situación ha cambiado, el campo de la música popular está más autolegitimado. Lo que sí es necesario ahora es una acción local, tal como los japoneses, los españoles, los italianos que tienen su actividad. Nosotros teníamos una especie de paraguas latinoamericano, pero no la rama de cada país.


-La Asempch fue fundada en un bar en Valparaíso, ¿no? ¿Es casual o es un gesto significativo?
-En el bar El Yugoeslavo de Valparaíso. Es un gesto, porque la Iaspm fue fundada en un bar en Amsterdam y la rama latinoamericana en un café de La Boca.

-El aula universitaria no aparece al comienzo.
-Después llegamos a la universidad a pedir alero.


Disciplinas como la historia, la musicología, la sociología, la música, la literatura, la antropología, la estética y el periodismo de investigación tienen cabida entre los integrantes de la asociación, explica González.


-¿Cómo es esa convivencia de especializaciones?-Hay que decir que la música es la que nos une. Pero aterrizada en un problema, en una canción, en un grupo, en qué pasa hoy día con los cantautores, con el concepto de las raíces, con la industria independiente frente a la crisis de la industria discográfica. Los temas nos proponen una convergencia de miradas desde todas estas disciplinas que participan.


-¿Y hay aproximaciones distintas entre un sociólogo, un musicólogo o un historiador a casos como esos, por ejemplo?-Sí, hay un gran tema en juego que tiene que ver con la valoración de lo que ocurre. El sociólogo tiende más bien a dar cuenta de un fenómeno, y el musicólogo quizás más a valorarlo: "qué pena que la industria discográfica se haya desmantelado" o "qué interesante que haya industria independiente". El historiador, con esto de la historia en tiempo presente, llega al fenómeno y lo relaciona con que existían sellos independientes en la década del '60: por ejemplo Camilo Fernández tenía uno -dice González, acerca de ese famoso productor musical chileno.


"También hay elementos que conviven", continúa: "a la sociología de la cultura le interesa el tema de la construcción de identidad, es más abierta para enfrentar fenómenos netamente comerciales o muy de masas, que incluso interesan a la sociología. Y el musicólogo tiende a estudiar las cosas más patrimoniales o 'exquisitas', por así decirlo, o el valor de la música, ya sea estético o en la construcción de identidad. Eso pasa fuertemente en América Latina con la musicología".


-¿Una diferencia puntual es que un musicólogo tiene formación musical, y no necesariamente un historiador o un sociólogo? Un musicólogo sabe tocar un instrumento, ¿no?-Por supuesto, claro. Pero el problema que tiene el musicólogo es cómo construir un discurso con el saber musical.


-¿Entonces es un problema más que una ventaja?-Sí. El saber musical tiende a no construir discursos, sino a discursear a través de la música. Y el discurso que construye es pedagógico o teórico: "la dominante séptima enlazada con la subdominante resuelve en la…" Ahí tengo el discurso. ¿Y qué hago con eso? Uno de los problemas de la musicología es instalar un discurso de interés colectivo en cierto ámbito, de las ciencias sociales, que sea comprensible y pueda construir algún nivel de significado. Y que no sea sólo el discurso que tiene normalmente el músico, que es técnico o didáctico.


-¿Las otras discipinas tienen sus propias desventajas también?-Claro. La música popular es entre comillas de fácil acceso, o toda la gente es portadora de ese saber, en cuanto a que ha bailado, se ha enamorado, ha escuchado radio, ha coleccionado discos, ha construido su identidad con ella. Forma parte de su vida, mucho más que la música clásica. Por eso aparecen en este ámbito los scholar fans, o lo que se llaman los académicos fanáticos, que establecen discursos de estas disciplinas de las que hemos hablado desde su propia experiencia, de adolescente, de joven, con la música. Tiene que ser un oído de tarro o no ser capaz de bailar o no cantar ni en la ducha para no relacionarse con esa música.


-¿El scholar fan es algo validado, entonces? -Claro: es como se entiende el origen de los estudios de música popular. Y por eso pasa en los '80, con gente que tuvo esa experiencia en los '60, cuando la música popular adquiere otra agenda, que la acerca más al mundo de la cultura. Eso marca a los adolescentes de los '60, que van a la universidad en los '70 y que en los '80 tienen puestos de trabajo, y toman la decisión de por qué no poder hablar, dictar una conferencia o escribir un libro sobre esta música que conocen bien.


-¿Eso significó un choque, una mirada revolucionaria?-Existía (en estos nuevos estudiosos) una autoridad sobre el objeto musical, porque lo conocían, tenían los discos, habían visto a la banda y se daban cuenta de que no estaban solos, que eran miles, que estaba pasando algo con la música y la juventud en los años '60. Y eso ahora lo puedo ver sociológicamente, históricamente, literariamente desde el punto de vista de los textos de las canciones.


"Y esto pasa en Inglaterra, además", continúa. "Siendo Inglaterra un gran país, los musicólogos ingleses no tenían grandes compositores, entre comillas, como Alemania, Francia, España, Italia, pero tenían a los Beatles y a los Led Zeppelin y a los Rolling Stones y a Pink Floyd. Entonces era como 'ya, córtenla. No tenemos a Bach, a Beethoven, a Manuel de Falla, a Haendel ni a Claude Debussy ni a Verdi pero tenemos a estos otros'". 
-¿No fue resistido por una academia que fuera más conservadora?-No, porque venía un proceso en los años '60. Theodor Adorno ya había trabajado sobre música popular, la Escuela de Birmingham  que desarrolla los estudios culturales desde la sociología de la cultura empieza a mirar la televisión, la cultura de masas, los comerciales empiezan a ser objeto de estudio académico. La historia estaba haciendo historia social desde hace tiempo, relacionada con historia de las minorías, historia de la vida cotidiana, historia del movimiento obrero. Se estaba produciendo un vínculo entre la historia y el periodismo, que tiene que ver con la historia del tiempo presente. Todas estas preocupaciones de las humanidades y las ciencias sociales por las personas comunes y corrientes, por así decirlo, por el día a día. Y ahí está la música popular.


-¿Por qué sí en Chile costó validarla en el ámbito académico?-Porque la musicología estaba adscrita a institutos de música o a conservatorios, donde se practica y estudia fundamentalmente música clásica europea. Hay situaciones en Europa o Estados Unidos donde la musicología ya dejó los institutos de música y se fue a las facultades de filosofía y humanidades.


"Antes había cierta prioridad por los dos valores fuertes ahí, que son el arte y la tradición oral o el folclor", agrega, acerca de esa vieja escuela. "Hoy se acabó esa prioridad, porque finalmente esto tiene que ver mucho con la posmodernidad, con la caída del metarrelato, con el cuestionamiento del canon, con los estudios de género, con por qué los grandes escritores, músicos, pintores, son todos hombres y blancos. Empiezan todas las reivindicaciones, y estamos en una época de revuelta en ese sentido, de crítica al canon, y ahí tienen una mayor resonancia estas músicas llamadas menores o de la cotidianedad, que tienen que ver con la vida de las personas. Lo que llamaba (el musicólogo argentino) Carlos Vega 'la música de todos'"


-Considerando esa música de todos, ¿el objetivo de este congreso es también el público en general? ¿O el hecho de que la músca sea accesible no quiere decir que el estudio sobre ella también lo sea?-Además de las ponencias hay documentales y mesas redondas que quizás sean más asequibles, pero también aspiramos a despertar la curiosidad de la gente por ir a las ponencias y escuchar cómo en veinte minutos se puede desarrollar un problema, establecer ciertas preguntas y llegar a una conclusión sobre fenómenos musicales cercanos a las personas. En general el discurso sobre la música popular es muy presente, está en los medios, la gente lo practica y tiene mucha oportunidad de ejercitar su opinión o su juicio crítico sobre la música popular, desde al recomendar una canción a un amigo o rechazar a determinado grupo hasta el virtuosismo del coleccionista.


El programa


"¿Qué hay de popular en la música popular?" es la pregunta planteada en el Primer Congreso Chileno de Estudios en Música Popular, que empieza este jueves, en distintos espacios de la Universidad Alberto Hurtado. Ponencias de especialistas de quince universidades chilenas, doce extranjeras y otras instituciones, mesas redondas y proyección de documentales son parte del programa. La siguiente es la agenda de los tres días en detalle.


Jueves 9 de junio


11.30 horas.
Mesa 1. Reflexiones sobre "lo popular" y la música popular(Aula Magna). Moderador: Claudio Rolle (Universidad Católica).
-Simón Palominos (Asempch). "Recorriendo la topografía de lo popular: una mirada socio-histórica para el análisis de las músicas populares y su rol en la construcción de hegemonía".
-Mauricio Rubio (Universidad Arcis / Universidad Andrés Bello / Asempch). "Dimensiones del concepto de 'lo popular' en la música".
-Pablo Beytía y Daniel Rebolledo (Universidad Católica). "La presentación musical de la persona: sobre cómo la música popular confecciona identidades sociales".


15.00 horas.
Mesa 2. Géneros urbanos de la música popular (Sala A). Moderador: Ignacio Ramos (Universidad de Chile / Asempch).
-Paloma Martin (Universidad de Chile / Asempch). "Estigma político y gloria musical: la trascendencia de Osvaldo Pugliese y cómo popularidad y censura bailaron juntas el mismo tango".
-Paula Mesa (Universidad Nacional de la Plata, Argentina). "El tango desde 1890 a 1920: su construcción como género urbano rioplatense. Desde su transformación en el pasado a su renacimiento presente".
-Karen Donoso (Universidad Diego Portales / Asempch) yAraucaria Rojas (Universidad de Santiago). "'Cantemos la cueca grande, de los rotos de pata ancha'. La cueca centrina como memoria".
-Felipe Solís (Universidad de Playa Ancha). "¡Con permiso, soy la (otra) cueca! La cueca chilenera en la industria discográfica de la década de 1960".


15.00 horas.
Mesa 3. Construcciones de identidad local en la música popular (Sala B). Moderadora: Patricia Díaz (Universidad de Santiago / Asempch)
-Rodrigo Pincheira (Universidad de Concepción / Asempch). "Schwenke y Nilo: al sur del sur".
-Manuel Zamora (Universidad Andrés Bello / Asempch): "Música popular y construcción de identidad cultural nortina: apuntes de un enfoque sociológico regional".
-Nelia Fonseca (Universidad de Magallanes / Asempch): "Preferencias musicales en la adolescencia".
-Bernardo Guerrero (Universidad Arturo Prat / Asempch): "'La reina del Tamarugal': las dimensiones locales del culto mariano de La Tirana".


17.30 horas.
Mesa 4. Sentidos y significados desde el rock (Sala A). Moderador: Javier Osorio (Universidad Alberto Hurtado / Asempch).
-Milenko Sepúlveda (Universidad Alberto Hurtado). "Punk rock en Chile. La vía contracultural a la democracia (1980-1990)".
-Cristóbal Durán (Universidad Academia de Humanismo Cristiano). "El devenir-imperceptible del pueblo: el grindcore y la descodificación del tiempo musical según Deleuze y Guattari".
-Alex Zapata (Universidad de Santiago / Asempch). "Roqueros, artesas y poperos. Significaciones y discursos en la escena musical popular juvenil en el Chile de los ochenta".


17.30 horas.
Mesa 5. Los procesos de fusión: casos, análisis y testimonios (Sala B). Modera: Paula Mesa (Universidad Nacional de La Plata, Argentina).
-Hernán Pérez (Universidad Nacional del Litoral, Argentina). "El '59 a la cabeza: jazz moderno, bossa nova y nuevo tango argentino. Génesis de la vanguardia y la fusión".
-Elina Goldsack (Universidad Nacional del Litoral, Argentina). "Folklore de proyección, jazz-rock, fusión: diferencias y similitudes en procesos creativos de tres grupos de la ciudad de Santa Fe".
-María Inés López (Universidad Nacional del Litoral, Argentina). "La mirada de los protagonistas: grupos de la ciudad de Santa Fe integrantes de la Alternativa Musical Argentina (AMA)".


19.30 horas.
Mesa redonda 1. Música popular y periodismo (Auditorio). Moderador: Juan Pablo González (Universidad Alberto Hurtado / Universidad Católica / Asempch). Marisol García, David Ponce, Marcelo Contreras y Sergio Cancino, periodistas.


Viernes 10 de junio


9.00 horas.
Mesa 6. Apropiación, parodia e interpretación (Auditorio). Moderadora: Susana Asensio (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, España).
-Felipe Cussen (Universidad de Santiago). "Canto VII de Altazor: entre el grito y el éxtasis".
-Javier Osorio (Universidad Alberto Hurtado / Asempch). "Escucha, desviación y mezcla: el rock desde sus otros durante la Unidad Popular (1970-1973)".
-Juan Pablo González (Universidad Alberto Hurtado / Universidad Católica / Asempch). "¡A sacarse la polera!: performatividad, crítica y sentido entre los hijos de la Nueva Canción Chilena".
-Fernando Pérez Villalón (Universidad Alberto Hurtado). "Caetano canta: el tropicalismo, entre la antropofagia y el comercialismo".


11.30 horas.
Mesa 7. Lo afroamericano y la música popular (Sala A). Moderador: Juan Valladares (Universidad Arcis / Asempch).
-José Rojas (Universidad de Chile). "Problemáticas de la práctica musical afro y afrolatinoamericana en Chile".
-Antonia Mardónez, Alejandra Vargas, Lorena Ardito y Eileen Karmy (colectivo de investigación Tiesos pero Cumbiancheros / Asempch). "Los albores de la cumbia chilena".
-Bruno Sanches Baronetti (Universidad de São Paulo, Brasil). "Los cambios en las escuelas de samba en São Paulo".
-Lígia Nassif Conti (Universidad de São Paulo, Brasil). "Las transformaciones musicales en el carnaval popular brasileño: el caso de São Paulo (1950-1968)".


11.30 horas.
Mesa 8. Música, industria y tecnología: prácticas y debates (Sala B). Moderador: Pedro Aceituno (Asempch).
-Marcos Câmara de Castro (Universidad de São Paulo, Brasil). "Música e indústria cultural: teoria e prática".
-Ricardo Paredes Quintana (Universidad del Pacífico / Asempch). "Representación visual de la música en la fase temprana de la radiodifusión chilena".
-Gerardo Figueroa (Asempch). "Karaoke = voz : vida, pasión, muerte y resurrección [o de los alcances, contenidos y transcurrir] del proyecto estadounidense 'Dictionaraoke: The Singing Dictionary'".
-Rodrigo Fonseca e Rodrigues (Universidad Fundação Mineira de Educação e Cultura, Brasil). "El bootleg mash up: las nuevas disposiciones de la escucha y las modalidades creativas de la canción en Internet".


15.00 horas.
Mesa 9. Análisis musical de la música popular e intertextualidad (Sala A). Moderador: Rodrigo Torres (Universidad de Chile / Asempch).
-Ignacio Rivera (Universidad de Chile). "El análisis intertextual en tres composiciones musicales de Víctor Jara".
-Adriana Barrueto (Universidad Católica / Asempch). "'Otra vez': análisis intertextual para la identificación de un idiolecto musical".
-Leonardo Pellegrim Sanchez (Universidad Federal de Pernambuco, Brasil). "Notas sobre los arquetipos armónicos presentes en el 'Calendário do som' de Hermeto Pascoal".
-Adriano Ramos Coelho (Universidad Federal de Pernambuco, Brasil). "Maracatú. Uma introdução às matrizes rítmicas da música pernambucana".


15.00 horas.
Mesa 10. Música popular y educación (Sala B). Moderador: Alex Zapata (Universidad de Santiago / Asempch).
-Edgar Vaccaris (Universidad Católica). "Transformaciones culturales y musicales entre 1928 y 1931, y sus consecuencias sobre la teoría, creación, recepción y práctica de la música popular en Chile".
-Silvia Aballay y Carla Avendaño (Universidad Nacional de Villa María, Argentina). "El abordaje de los géneros musicales argentinos en la formación institucionalizada del músico popular".
-Karla Saucedo (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México). "Lo popular y lo musical: un panorama desde la óptica del gobierno de Nuevo Léon, México".
-Marianela Aravena (Universidad de Chile). "La escuela de la calle: el hip-hop".


17.30 horas.
Mesa 11. Rock: prácticas y discursos (Sala A). Moderador: Bernardo Guerrero (Universidad Arturo Prat / Asempch).
-Fabio Salas (Universidad Alberto Hurtado). "Apuntes de un colonizado".
-Macarena Lavín (Super 45). "El discurso de la autenticidad rock en cuatro grupos chilenos de los años '60".
-Jimena Buxedas (Universidad de la República, Uruguay). "Movimientos pendulares en la música popular: la presencia del rock en el Teatro Solís de Montevideo".


17.30 horas.
Mesa 12. Género, sujetos y discursos (Sala B). Moderadora: Carolina Benavente (Universidad Austral de Chile / U. de Santiago / Asempch).
-Silvia Lamadrid (Universidad de Chile). "'Te como toda sin dejar ni migas': las canciones de la Nueva Ola. Nuevas representaciones de los géneros y el amor".
-Patricia Díaz (Universidad de Santiago / Asempch). "El amor en la canción trovadoresca chilena".
-Lorena Valdebenito (Universidad del Bío-Bío / Universidad Adventista de Chile). "Vio-le-ta Pa-rra fragmentada: una revisión en torno a los diferentes enfoques articulados en su construcción como sujeto cultural".


19.30 y 20. 15 horas.
Documentales. "Los New Demons", de Bernardo Guerrero (2010), y "Manka Saya 20 años", de Miguel Ibarra y Pedro Aceituno (2010).


Sábado 11 de junio


9.00 horas.
Mesa 13. Música popular en la rearticulación de las comunidades de izquierda de antes y después de la dictadura(Sala A). Moderador: Gerardo Figueroa (Asempch).
-Luis Valenzuela (Universidad Católica)."'Bailan sin cesar'. La marca del baile en el rock-pop chileno (1986-2000)".
-Rubí Carreño (Universidad Católica). "Fly on little wing: Sting y el arte de acompañar".
-Nicolás Román (Universidad Católica). "Te recuerdo Amando, la memoria viva frente al trauma en la música de los '80".


9.30 horas.
Mesa 14. Instrumentos musicales, culturas y estrategias de transculturación (Sala B). Moderador: Juan Pablo González (Universidad Alberto Hurtado / Universidad Católica / Asempch).
-Fernando Novaes Duarte (Universidad Federal do Espírito Santo, Brasil). "Bandolim.net: bandolim e novas mídias no Brasil".
-Miguel Ángel Ibarra (Universidad Católica Cardenal Silva Henríquez). "Comparsas de lakitas y sikuris de Santiago: trenzados y contrapuntos en las agrupaciones de aerófonos andinos del espacio metropolitano".
-Sérgio de Godoy Lima (Universidad Federal de Pernambuco, Brasil). "Composição para piano popular a partir de matrizes do nordeste do Brasil".


11.00 horas.
Mesa 15. Música popular y política en Chile: sujetos, prácticas y discursos (Sala A). Moderador: Álvaro Menanteau (Escuela Moderna de Música / Sociedad Chilena de Musicología / Asempch).
-Gustavo Miranda (Universidad Católica). "Cuando la cultura se escribe con la guitarra: el sello Dicap y la política de las Juventudes Comunistas, Chile 1968-1973".
-J. Patrice McSherry (Long Island University, EEUU). "La Nueva Canción y los movimientos populares en Chile".
-Andrés Pinto (Universidad de Chile). "La vía de la música popular fuera de la mediatización. El caso de Quelentaro".


11.00 horas.
Mesa 16. Lo local-transnacional en la música popular (Sala B). Moderadora: Patricia Díaz (Universidad de Santiago / Asempch).
-Jorge Martínez (Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México). "Bonita zamba rumbera… Los bailes de paño: chinelas y chilenas. Géneros de ida y vuelta en el Pacífico americano".
-Alejandra Espinosa (Instituto Nacional de Bellas Artes, México). "Los bailes de paño: danzas en la tierra que navegan por el mar".
-Astreia Soares y Renata Valentin Gomes (Universidad Fundação Mineira de Educação e Cultura, Brasil). "Emergencia de nuevas narrativas sonoras en la música latinoamericana".


12.30 horas.
Mesa redonda 2. Usos pedagógicos de la música popular (Auditorio). Moderador: Alex Zapata (Universidad de Santiago / Asempch). José "Kenacho" Navarro (director del grupo Sikuri Malta), Luis Vildósola (director de la organización no gubernamental Ekosol), Felipe Zurita (Universidad Academia de Humanismo Cristiano), Andrés Castro (Universidad Alberto Hurtado).


15.00 horas.
Mesa 17. Discursos nacionales y música popular (Sala A). Moderador: Alfonso Padilla (Universidad de Helsinki, Finlandia / Asempch).
-Agustín Ruiz (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes / Asempch). "El folklore musical y los imaginarios de estado-nación. Una modernización a medias".
-Susana Asensio (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, España). "El discurso interrumpido: Torner y la construcción nacional en los estudios de música popular".
-Alejandro Martínez de la Rosa (Universidad de Guanajuato, México). "Los otros mariachis. 100 años de intervenciones hegemónicas en la música mexicana".


15.00 horas.
Mesa 18. Cultura oral y música popular (Sala B). Moderador: Ignacio Ramos (Universidad de Chile / Asempch).
-Marisol Facuse (Universidad de Chile / Asempch). "Transmisión y trayectorias de artistas en las músicas de tradición oral: el caso del canto a lo poeta".
-Isidora Sáez (Universidad de Chile). "De campo y de ciudad: la práctica de la décima en Chile en la primera mitad del siglo XX"
-Zenaida Suárez (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, España). "'La maleta' de Pedro Lexcano: de la poesía social a la música popular canaria".


17.00 horas.
Mesa redonda 3. Estéticas populares, musivisión y nuevas tecnologías (Auditorio). Moderadora: Carolina Benavente (Universidad Austral de Chile / Universidad de Santiago / Asempch). Dadalú (Daniela Saldías, música), Voodoochild (Christian Oyarzún, artista visual y músico), Kinética (Emiliana Araya, música), DJ Fracaso (Juan Chaparro, artista visual y músico).


19.00 horas.
Documental. "Electrodomésticos: el frío misterio", de Sergio Castro San Martín (2010).