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jueves, octubre 18, 2018

La Sinfónica apuesta por François López-Ferrer

El Mercurio

El músico hispano-estadounidense aún no cumple 30 y ya es un favorito. 

Romina de la Sotta Donoso
Recién tiene 28 años, pero ya ha sido invitado a conducir 30 orquestas, entre ellas, la admirada Tonhalle de Zúrich.

En Chile hemos tenido la suerte de ver en primera fila el rápido ascenso de François López-Ferrer (1990). Tras dos años como director asistente de la Orquesta Sinfónica de Chile, en 2015 lo nombran director asociado. Cada nueva responsabilidad la ha consumado con éxito: conciertos de verano, galas, giras y reemplazos de último minuto, como en julio, cuando el maestro David del Pino canceló.

"Fue bonito dirigir 'La Valse' de Ravel, una obra que he amado desde muy joven; la orquesta se entregó enormemente y el resultado fue muy especial. Tan inolvidable como el 'Don Juan' que me tocó dirigir la semana siguiente; poder hacer música de cámara con una obra tan masiva fue inspirador", comenta.

"Espero seguir colaborando con la Sinfónica a largo plazo. Comencé hace cuatro años con poca experiencia, pero he crecido musical y personalmente en cada colaboración, y valoro la confianza que me tienen", dice.

Con la misma sencillez, este músico hispano-estadounidense ha cosechado críticas muy positivas por su "dominio absoluto" y sus "notables versiones". Y ahora retoma la batuta frente a la Sinfónica, mañana en el Teatro U. de Chile (19:40 horas) y el sábado en la U. Santa María, en Valparaíso (19:30 horas).

Abrirán con "Y todavía tiene una pena" (2012), del chileno René Silva, en su cuarta audición pública. "La vida cultural y artística de un país no puede distanciarse de sus artistas vivos", asegura López-Ferrer.

Seguirán con la "Sinfonía Escocesa", de Max Bruch, y el violín solista de Marcelo González. "Es esencialmente música popular, pero vista desde el Romanticismo Alemán, pues Bruch toma canciones muy conocidas y las elabora", explica, y anuncia que el cierre será con "una de las sinfonías más conocidas de la historia": la N° 9, "Desde el Nuevo Mundo", de Dvorák. "Él, en cambio, desarrolla sus propios temas a partir de rasgos folclóricos indígenas y afroamericanos. Espero que mi formación estadounidense sea un aporte a mi interpretación y que el público la disfrute", comenta.

López-Ferrer y la Sinfónica actúan también en el Teatro de Carabineros el día 25 (inscripciones gratuitas en teatrocarabineros@gmail.com) y a inicios de noviembre en Angol y Los Ángeles, en el programa "Sembrando Cultura" de Coopeuch.

jueves, julio 05, 2018

El músico español François López-Ferrer dirige cuatro conciertos desde hoy: La Sinfónica va por López-Ferrer

El Mercurio

Tocarán obras clave de Ravel y Strauss , y también de Darwin Vargas y Juan Orrego-Salas.

Romina de la Sotta Donoso
En su cuarto año como director asistente, François López-Ferrer (1990) fue fichado por la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile para una quincena de conciertos de verano, educativos y familiares, para acompañar un ciclo del Ballet Nacional Chileno y para un par de fechas de temporada. Además, acaba de recibir un nuevo voto de confianza, pues la orquesta lo recomendó para que reemplazara al maestro David del Pino, quien debió suspender sus fechas de este fin de semana. Y como el director español ya había sido programado para los días 13 y 14, en total serán cuatro conciertos seguidos.

"Creo que tenemos mucha confianza por los dos lados", comenta López-Ferrer. "Estoy muy contento por estas dos semanas de trabajo tan interesante y de poder redescubrir con la orquesta obras chilenas y francesas que casi no se tocan, además de otras muy conocidas", agrega.

A las 19:40 horas de hoy y mañana, en el Teatro U. de Chile (Ceacuchile.com), abordarán un programa con acento francés que incluye el reestreno de "Rapsodia para días de duelo y esperanza" de Darwin Vargas (1925-1988), quien la escribió tras el terremoto del 60. Según López-Ferrer, "la orquesta representa a la tierra y su poder destructivo; y la guitarra, al ser humano y la esperanza en el futuro". La pieza no se había tocado desde su estreno, en 1962, y el solista será el premiado guitarrista Luis Orlandini, decano de la Facultad de Artes de la U. de Chile y candidato al Premio Nacional de Música 2018. "Es un privilegio reestrenar esta obra, que es la tercera para guitarra y orquesta que se escribió en Chile. Pude rescatarla de un destino incierto, pues accedí al manuscrito con las modificaciones que el propio compositor le hizo después del estreno y rehíce la partitura. Esa versión es la que tocaremos", cuenta Orlandini.

El programa para hoy y mañana se completa con la "Petite Suite", de Debussy, y los poemas sinfónicos "El cazador maldito", de Franck, y "La Valse", de Ravel. "Ravel toma lo más ligero que hay, un vals, y lo convierte en algo sarcástico y fascinante, que hechiza a la orquesta. Muchos directores se enamoran de la música con una sinfonía de Mahler o de Beethoven, pero en mi caso sucedió con 'La Valse', al escuchar una grabación de mi padre con la Sinfónica de Cincinnati. Era un niño y soñé dirigirla desde entonces", confiesa López-Ferrer.

Su padre falleció en marzo, y era el famoso director Jesús López Cobos, mientras su madre es la soprano cubana Alicia Ferrer.

López-Ferrer volverá a conducir a la Sinfónica el viernes 13 en el Teatro U. de Chile, y el sábado 14 en la U. Santa María de Valparaíso. Pero ese programa lo diseñó él. Eligió la Octava Sinfonía de Beethoven y "Don Juan" de Richard Strauss, porque "ambos compositores empujaron las fronteras de su propio tiempo". Y describe el poema sinfónico de Strauss como "una obra tremenda, llena de colores y contrastes, sensualidad y agresividad. Su orquestación es tan buena, que pese a ser densa y compleja, suena muy clara".

La próxima semana, con el concertino Alberto Dourthé como solista, interpretarán además el Concierto para violín de Juan Orrego-Salas, figura fundamental de la música chilena que cumplirá 100 años en enero próximo. La obra fue estrenada en 1984 y, según el director, "es rica en expresión y contrastes, con momentos de drama, contemplación y sensualidad".

López-Ferrer aclara que "siendo esta la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, descubrir la música del país debe ser parte de nuestra identidad". Y por eso mismo, cuando retome la batuta, en octubre, contrastará la Sinfonía N° 9 de Dvorak con "Y todavía tiene una pena" (2012), de René Silva.