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jueves, agosto 25, 2011

Familia de Violeta Parra se divide ante película de Andrés Wood




La Tercera

Tita Parra, nieta de la cantautora, afirma que la cinta le pareció una "pesadilla", con un personaje "grotesco y sórdido".

por R. González / C. Vergara

La opinión apareció a las 11.19 de este martes en la cuenta Facebook de Tita Parra y poco a poco comenzó a generar ruido en la red. En la tarde de ayer, el post llamado "Una Violeta que no se lava ni se peina ni se baña", ya tenía más de 20 comentarios, la mayoría en apoyo a la dura crítica que la nieta de Violeta Parra realizaba al filme Violeta se fue a los cielos, de Andrés Wood.

En Twitter existía un buen número de alusiones a las palabras de la hija de Isabel Parra y ella, en persona, se encargaba de decir desde su celular: "Justamente escribí eso para que dejen de preguntarme mi opinión. Lo que pienso no es muy bueno. Es decir, me dieron ganas de salirme de la sala".

A dos semanas del estreno del filme, la crítica de Tita Parra es la primera de la familia de la cantante. Y revela que el clan tiene opiniones divididas al respecto.

Las expresiones de una de las dos hijas de Isabel Parra (ver link) reflejan su descontento con el tratamiento que se le da a Violeta Parra. La nieta de la cantautora tenía 10 años cuando ésta murió, en febrero de 1967, y estima que el retrato visto en la pantalla no tiene que ver con su recuerdo. "Fui muy feliz a ver la película y al poco rato me dolió la guata. Es una pesadilla. No es que me haya aburrido, sino que me sentí mal. Es una Violeta tratada en forma grotesca y sórdida. Con unas marcas en la cara que nunca se las vi y presentándola como alguien que se mata sólo por amor. Y eso no fue así", dice la también cantautora e insiste que su opinión está mejor expresada en internet.

A pesar de su parecer general, Tita Parra rescata ciertos aspectos del filme. "Hay algunas cosas buenas en la película. Por ejemplo, la música, la fotografía y el montaje", apunta.

Una de las personas que no aparece retratada en Violeta se fue a los cielos es Isabel Parra, hija mayor de la artista y quien sí figura en el libro homónimo de Angel Parra, que inspira el trabajo de Andrés Wood. Consultada ayer sobre las palabras de su hija Tita, Isabel Parra manifestó: "No voy a hablar nada de este tema, ni quiero hacerlo". Isabel Parra se mantuvo alejada de la producción del filme basado en el libro de su hermano, y sigue con la misma distancia. "Por la película hay que preguntarle a Angel, él estuvo involucrado en el tema y yo no tengo nada que ver. No he tenido tiempo de verla", asegura.

Desde París, su hermano Angel prefiere no polemizar. "Yo quiero mucho a mi familia y no quiero meterme en ese tema. Está bien que existan distintas opiniones y eso es lo bueno, que la película haya provocado esta diversidad de pensamientos. Pero sigo pensando que hicimos un trabajo maravilloso", afirma.

Hacia el final de su carta online, Tita Parra llama a que el público de todas formas asista a ver la cinta y se forme su punto de vista. Sobre ello, el director Andrés Wood dice: "Me da pena que no le haya gustado la película, pero por otro lado, es medio raro porque pide que la vean". Y agrega: "En cualquier caso respeto lo que dice y creo que es una opinión legítima: ella conoció a Violeta y yo no. Pero obviamente, esta película es una ficción a partir de un personaje. Un ardid si se quiere. Aún así, a mí me da tranquilidad haber trabajado con Angel Parra y tener su respaldo".

En la película no aparece tampoco Roberto Parra, hermano de Violeta. Catalina Rojas, viuda de Roberto, dice que aún no ha visto la cinta y que se enteró de la opinión de Tita Parra. "Yo vivo en el paradero 27 de La Florida y aún no dan Violeta en el mall que queda más cerca. No me invitaron a la gala, pero entiendo que eso es una cuestión de las productoras que organizan los eventos", dice Rojas. "Andrés es una persona maravillosa, pero ya no tengo tantas ganas de ver la película porque supe lo que dijo Tita y lo que me han dicho algunas personas. Además, que yo sé cómo era Violeta Parra por la versión de Roberto y de doña Clara Sandoval, su madre".

Desde Puente Alto, Oscar Parra -payaso y hermano menor de Violeta- cuenta que fue a la gala, pero no vio el filme. "Había como mil personas. Muy asfixiante. Me salí de la sala. Así es que cuando llegue acá, a algún cine de la comuna, sí que la veo. Por supuesto que iré".

martes, agosto 23, 2011

"Violeta se fue a los cielos" según Tita Parra: "Una Violeta que no se lava ni se peina ni se baña"






Extraído desde un mensaje en Facebook
Una Violeta que no se lava ni se peina ni se baña, caracterizada en la obviedad que es lamentable antítesis de la Violeta inasible que es y seguirá siendo. Lo obvio, melodramático, exagerado, perfectamente elaborado en una producción con calidad fotográfica, reitera y repite los recursos de la niña chorreando maqui, o la mujer que camina por el campo con las faldas largas en las soledades de comienzo a fin como si la Violeta hubiera hecho una sola vez esa travesía, tal vez para aprovechar la escena y ahorrarse gastos en locaciones, o porque simplemente ese fue el hilo central que se eligió.

Es tan difícil abordar a Violeta Parra y fácil caer en los estereotipos que la información errada en el tiempo ha ido sumando a las fantasías de cada uno, la lectura del público que la ama por su obra, se confunde con la visión del hijo Ángel en su libro Violeta se fue a los cielos que inspira esta película, y que curiosamente se va al otro extremo de lo que muestra el libro, siendo éste un abordaje liviano y lleno de humor, y en cambio la película muy extensa, densa y repetitiva, con chistes que no dan risa, con un final evidente ( el disparo) y ganas de salirse del cine porque ya se sabe todo lo que viene como a partir de la mitad.

No importaría la omisión de otros personajes que mucha gente podría demandar, como Isabel o Nicanor o los tíos Lalo y Roberto, el problema es que el personaje del niño Angel o adolescente es un joven sin nada que decir, la Carmen Luisa una niña apática sin nada que decir, y el amor de Violeta , Gilbert, es un personaje que solo se parece físicamente, con su acento de gringo. Ninguno de estos personajes tan cercanos, tiene la chispa o expresión esperada.

Se destaca el trabajo de Francisca Gavilán quien se esfuerza grandemente por representar a una Violeta que no conoce, pero que intenta sentir y eso lo demuestra, para salvar la cinta en un buen porcentaje. Muy bien por la Francisca Gavilán, (aunque no es necesario caminar como pato para parecer campesina) ella se envuelve en la Violeta por entera, además de un canto afinado y potente. Se excede en lo bruta, no pudo ser elegante y ruda a la vez, cojea en eso. Matizar las voces, al hablar, usa un tono de huasa neutra , no de chillaneja de hablar clarito, lento, o gravemente cantado o gritado o llorado. Y las conversaciones son pobres, salvo la entrevista convencional en blanco y negro que es de lo mejor logrado. Pues ahí la Violeta aparece más cercana y lúcida, sin ropajes extraños ni sobre actuación.

Un raconto desordenado, basado en hitos con grandes saltos insólitos, poco desarrollo de contexto, pobres relaciones en general. La relación con Gilbert está retratada en forma precaria, no ahonda en ningún misterio, aunque aparece como clave y causante del mayor conflicto, en el que ella es una mujer demandante y agresiva, ignorante y bruta para amar, celosa, a un hombre menor que ella. Qué lástima que Wood no leyera las cartas.

Donde está la delicadeza? La divertida y carismática? La conversadora insólita? La magia? Pero siempre todo se salva con la música, buena salida.

Algunas escenas dignas de destacar: Volver a los diecisiete, lo rescataría como Video Clip, la actuación en Polonia, (a pesar de que la Violeta teñida de negro y con permanente no tiene nada que ver) las conversaciones con campesinos y el canto a lo pueta, son momentos que retratan el alma y la búsqueda de la Violeta, el velorio del angelito, escenas de la Violeta en la oficina del director del Museo del Louvre, momentos bien logrados.

En La Carpa de la Reina hay una exacerbación grotesca de lo miserable, sucio, polvoriento , se hace largo y tedioso esperar el disparo. La personalidad resentida de Violeta no calza. Esas son las obviedades. La carpa estaba en la Reina, pero dentro de una ciudad con calles, en el Parque La Quintrala, aquí la pusieron arriba de un monte lejano, en un tierral. La Violeta queda como con mal ojo…y no hay ningún contexto donde situarla. No aparece la forma detallada en que Violeta hacía sus recitales y escenografías, y precisamente la Carpa de La Reina, que era humilde pero llena de detalles finos, la construcción de barro pintado de blanco, las puertecitas de totora, piso de tierra pero todo limpio y hermoso, nada tiene que ver con esa construcción tan deplorable.

Como bien ha dicho el director de esta película, pueden haber muchas más visiones y por ende no se puede hacer una crítica destructiva, no es la idea, sin embargo, cuánto se extraña la magia, el humor, la ternura! Sobra lo burdo, como la palabra Jetón, relamío, que vienen de un arquetipo falso.

Faltó mayor profundidad en la dualidad pasión y dulzura, rabia y alegría, profundidad y finura que es parte esencial de la Violeta tal como se puede apreciar en sus letras, en su obra visual, en su música. En cierto modo estas carencias se suplen cuando se acude al canto directamente, atinado recurso para mostrar lo indescriptible. Eso se extraña; hace falta la Violeta que retrata Nicanor en el poema Defensa de Violeta Parra, la que se retrata a si misma en las cartas, en las canciones como La lavandera, en las décimas autobiográficas.

El contexto social y político de la época es pasado por alto completamente, como si en aquellos años solo se tratase de un Chile lleno de tierra y de ahí uno se sube a un avión a Europa.

Mucho trabajo para el próximo cineasta que se atreva. Violeta Parra es insondable y llena de vericuetos, imprevisible, pero por sobre todo de una profundidad que no se puede olvidar. Me parece que se cae en lo obvio, en las caracterizaciones exageradas de lo desgreñado, del trato a su amor siempre de mierda, y de hacer aparecer a una Violeta sufrida por un desengaño amoroso en esencia. Los misterios de Violeta Parra parecieran no existir, su poesía, su encanto, sus dimensiones internas. Es cómodo hacer hincapié en los hitos evidentes de una biografía, aparentes.

Y un detalle: las marcas de la viruela son exageradas, como si fueran lo más importante. La sensación que queda es triste, los fragmentos que se repiten cansan, y los que se omiten hacen caer la balanza hacia lo grotesco que da pena y duele la guata.

El ojo del gavilán o del gallo o de la Violeta, con esa enorme lupa o zoom, otro recurso repetido que cansa y molesta.

Saludos a todos y qué le vamos a hacer. Vayan a verla pero no se la crean toda. Ni piensen que la Violeta no tenía femineidad o que era una bruta, porque no es verdad y eso duele. En fin.

Tita Parra