domingo, enero 20, 2019

Luis Miguel adelanta su arribo a Chile para preparar su gira sudamericana


sábado, enero 19, 2019

El sonido en la palabra y la trompeta de Andrea Motis

IÑIGO DÍAZ
Cultura
El Mercurio

La jazzista catalana lidera un quinteto de cuatro nacionalidades junto al ensamble residente del teatro. Luego va a Villarrica, Rancagua, Lebu y Santiago.



Su nombre y su figura, un dibujo a mano alzada, aparecieron en la portada de un disco de jazz en 2012, cuando ella tenía apenas 17 años. "Feeling good" fue el primer trabajo de una serie de colaboraciones con el contrabajista, saxofonista y profesor catalán Joan Chamorro, quien puso en órbita a la pequeña Andrea Motis.

Hoy, con 23 años, ya es una "veterana" en el jazz europeo: ha grabado seis discos en coliderazgo con Chamorro, cuenta con el álbum "Emotional dance", su debut con Impulse!, el sello discográfico para el que grabó John Coltrane, y tiene otro álbum ad portas de ser publicado. La trompetista y cantante estará en Chile en una gira que sigue hoy en el Teatro del Lago, en Frutillar.

"Visité Chile por primera vez en 2017, para trabajar en los campamentos musicales de la Fundación Papageno en Villarrica. Así comenzó mi relación con su país. El año pasado conocí al guitarrista Federico Dannemann y con él tocamos en Thelonious, en Santiago, donde pude ver la escena jazzística chilena actual. Ha sido todo un descubrimiento", dice Motis.

El mismo Dannemann, argentino de nacimiento, se integrará ahora al quinteto que presenta la catalana, formada desde muy joven en la Sant Andreu Jazz Band, proyecto educativo de Joan Chamorro en el barrio de Barcelona del mismo nombre. El conjunto, de cuatro nacionalidades, incluye a los austríacos Christoph Mallinger (violín y mandolina) y Martin Heinzle (contrabajo), además del baterista chileno Carlos Cortés.

"En el Teatro del Lago tendremos una sección a quinteto y otra junto al Ensamble Teatro del Lago, con arreglos de ocho canciones realizados por Federico Dannemann, 'Moon river', 'Summertime', 'Hallelujah', de Leonard Cohen", adelanta Motis. Se trata de un conjunto de cámara con piano, flauta traversa, violín, viola y violonchelo, que le dará nuevos colores.

"Compongo canciones en catalán. Mucha gente suele creer que es portugués, porque también canto canciones brasileñas, como en el disco que voy a sacar el 1 de marzo, 'Do outro lado do azul'. Son letras más abstractas, poéticas. Para mí lo más importante de la música es el sonido. Busco que el significado de los textos, los colores y los pensamientos que evocan, acompañen a ese sonido", dice Motis.

Luego de actuar en Frutillar, el quinteto de Andrea Motis volverá a los campamentos musicales en Villarrica, donde ofrecerá un concierto el 28. Luego estará en el Teatro Regional de Rancagua (7 de febrero), el ya legendario Festival de Jazz de Lebu (9) y finalizará con dos conciertos en Thelonious a mediados de mes.

Yaritza Véliz participó en la Paris Opera Competition

Cultura
El Mercurio



El prestigioso concurso de talentos vocales tuvo ayer su edición 2019 en el Théâtre des Champs Elysées de París. En la oportunidad, dentro de los 10 jóvenes cantantes internacionales seleccionados, se presentó como competidora la soprano chilena Yaritza Véliz, quien tuvo una correcta participación, tras haber audicionado para el certamen con el apoyo de la Fundación Ibáñez-Atkinson. Véliz forma parte del Jette Parker Young Artists Programme del Royal Opera House.

viernes, enero 18, 2019

Juan Orrego Salas cumple 100: figura fundamental de la música chilena

El Mercurio

Romina de la Sotta Donoso
Cultura
El Mercurio

Además de ser uno de los compositores más influyentes de nuestro país , puso en el mapa mundial el repertorio latinoamericano una vez que se radicó en Estados Unidos, en 1961, y fue crítico musical de "El Mercurio" por 11 años. Hoy celebra su cumpleaños con su familia y el mundo lo conmemora con su música.



El talento, una prolífica pluma y la longevidad se conjugan en la carrera del compositor chileno Juan Orrego Salas, quien hoy cumple cien años en su casa en Bloomington, Indiana -donde reside desde 1961- junto a su mujer, Carmen Benavente, y sus hijos, que viajaron a saludarlo.

"La Escuela de Música de la Universidad de Indiana le está dedicando 11 días de homenajes diversos", cuenta su hijo Juan-Felipe Orrego.

Desde el martes, ha habido conferencias sobre el legado del Premio Nacional de Música 1992, y conciertos diarios, en los que una serie de virtuosos interpretan piezas suyas tan emblemáticas como "Mobili", "Biografía Mínima de Salvador Allende", "El Alba del Alhelí" -con versos de Rafael Alberti- o su Cuarteto de Cuerdas N° 4.

Su hijo Juan-Felipe cuenta que el sábado 26 inaugurarán una exposición con documentos históricos del eminente profesor y que "en una ceremonia oficial se hará entrega al director de la Lilly Library del legado musical de Juan Orrego Salas".

El chileno fue profesor hasta 1987, cuando se jubiló, en la Universidad de Indiana, y también allí fundó, en 1961, el Latin American Music Center. Se lo comisionó la Fundación Rockefeller, y hasta hoy sigue siendo el mayor archivo musical de la región.

"Ese centro es algo único en el mundo; tan completo que si uno quería encontrar una obra de un autor latinoamericano había que buscarla ahí y no con los editores", dice el director Juan Pablo Izquierdo, quien fue alumno de Orrego Salas en la U. de Chile.

"Trabajé en Bloomington y me tocó ver cómo lo apreciaban figuras de la talla del Trío Beaux Arts y cómo la National Symphony de Washington, Igor Markevitch y Sergiu Celibidache interpretaban sus obras. Debe ser el compositor chileno más tocado en el extranjero. En su música siempre hay un espíritu neoclásico y una claridad meridiana", agrega Izquierdo.

Vigencia musical

"Enemigo de experimentos y complejidades gratuitas, con un lenguaje directo y accesible presente en toda su música de cámara, sinfónica y vocal, a lo largo de su fructífera vida, Orrego Salas ha logrado instalar su nombre y el de la música chilena en los repertorios de ilustres conjuntos y solistas extranjeros. Es tal vez el compositor nacional más difundido en el exterior y, en el medio nacional, y algunas de sus obras se han constituido en clásicos", comenta el crítico de "El Mercurio", Jaime Donoso.

Sucedió, por ejemplo, con las "Canciones Castellanas", donde integró poemas del Siglo de Oro español, y con la cantata "América, no en vano invocamos tu nombre", con textos de Pablo Neruda.

Entre sus obras que llegaron a un público más masivo puede contarse una de sus dos incursiones en la Nueva Canción Chilena: "Un Canto para Bolívar" (1982), que le escribió a Quilapayún. "Nunca habíamos hecho un trabajo coral tan exigente, y tuvo una muy buena recepción por parte del público. Es uno de los mejores trabajos que hemos hecho", comenta Eduardo Carrasco, director del conjunto.

Igualmente se destaca su "Missa in tempore discordiae", con versos de Vicente Huidobro, una pieza que podría ser estrenada en Chile en octubre próximo, si se concreta un proyecto que está en pleno desarrollo, según revela Juan-Felipe Orrego.

El centenario compositor, en todo caso, sigue estando muy vigente en el país. Por ejemplo, el año pasado, la Orquesta Usach itineró con su "Concierto de cámara", y Alberto Dourthé abordó su Concierto para violín, con la Sinfónica de Chile. Esta misma orquesta tocará esta tarde su "Obertura Festiva" en el Teatro U. de Chile (19:30 horas, gratis), y la repetirá en las Semanas Musicales de Frutillar.

Gran generosidad

Juan Orrego Salas estudió composición primero con Pedro Humberto Allende y con Domingo Santa Cruz en la U. de Chile, y después con Randall Thompson y Aaron Copland en Estados Unidos. Igualmente, como apunta el musicólogo Luis Merino, "es el primer musicólogo chileno formado académica y profesionalmente como tal". Destaca también sus aportes en este terreno, así como su labor como director de la Revista Musical Chilena entre 1949 y 1953.

Pero Orrego Salas también tuvo que estudiar y titularse de arquitecto porque su familia le impuso una carrera "que le costeara la vida". Sin embargo, sólo alcanzó a trabajar 18 meses como arquitecto, porque en ese lapso había conseguido vivir de la música.

"No me quejo", declaró a "El Mercurio" en 2012. Y confesó que constantemente echaba de menos a Chile. "Ideas musicales no me faltan, las tengo adentro. A veces sueño con ellas", dijo. Ese año vino al país y tuvo una intensa agenda, que cumplió en un 100%, a los 93 años y medio. Lanzó su segundo libro, "Testimonios y fantasías. Improvisaciones en mi computador"; dio entrevistas, y trabajó con jóvenes músicos.

"Siempre he estado comprometido con el pensamiento en Chile. He vivido más de la mitad de mi vida en Estados Unidos y sigo siendo chileno, porque si solicitara mi ciudadanía debería renunciar a mi ciudadanía chilena. Y yo eso no lo acepto", declaró entonces.

"Aparte de sus talentos artísticos, es un hombre de una calidad humana y una generosidad extraordinarias", enfatiza Juan Pablo Izquierdo. Y destaca otra faceta que este creador desarrolló con la misma excelencia: la de crítico musical de "El Mercurio", entre 1950 y 1961.

"En los años que trabajó como crítico en el diario reflejó no sólo un conocimiento muy exhaustivo de lo que estaba hablando, sino además una gran generosidad, y un profundo compromiso con el medio musical", cierra Izquierdo.

La Regia Banda de "La Negra Ester"



Los Impulsores detrás de la fiebre del K-POP



La nueva cumbia enciende el Festival de Olmué

El Mercurio

El público se rindió desde el primer momento y el Patagual se convirtió en una fiesta. Luego de una breve introducción instrumental, Aldo "Macha" Asenjo entró al escenario como maestro de ceremonia de la esperada presentación de Chico Trujillo. Una de las bandas más exitosas del país, pero reacia a los medios, que hace 10 años no estaba en pantalla abierta, precisamente cuando estuvieron la primera vez en Olmué y luego de varias negativas a Viña. El grupo rompió ese silencio y anoche fue el encargado de abrir la quincuagésima versión del Festival del Huaso de Olmué, con un combo de tres canciones infalibles: "Así es que vivo yo", "Medallita" y una reversión de "Pobre caminante".

Los instantes previos al show fueron con una obertura dedicada a las tradiciones costumbristas y a algunas de las principales danzas del país. El ambiente se dejó sentir desde el comienzo, con una barra que esperaba ansiosa a Guachupé, a cargo del cierre de la noche, y en una jornada dedicada a la llamada "nueva cumbia chilena". Con algunas deficiencias de audio en el show de Chico Trujillo, "Tus besos son" hizo que el Patagual se convirtiera en un estadio, con coros y gritos. A mitad del show , "Loca" marcó el peak de la presentación, mientras en el palco la animadora de Viña, María Luisa Godoy, bailaba, al igual que la nueva pareja de conductores de "24 Horas Central", Carolina Escobar y Gonzalo Ramírez, que TVN oficializó anoche en el anfiteatro.

Entre las 22:00 y 23:53, TVN marcó 13.8 puntos de rating , empatando con Mega. Le siguieron CHV, con 12, y Canal 13, con 8.6. La señal pública alcanzó un peak de 19 puntos durante el show de Chico Trujillo.

José Edwards, productor ejecutivo del evento, cuenta que trabajaron desde abril pasado en esta versión. "Como es un festival de música de raíz, veníamos desarrollando un concepto visual y de puesta en escena, con respecto al tipo de artistas que tenemos y lo que queremos hacer a nivel nacional", explica y agrega que este año quisieron darle mayor presencia a la cumbia. En tanto, la pareja de animadores Karen Doggenweiler y Cristián Sánchez contaban ayer por la tarde que hicieron un pacto: tratar de romper la formalidad sobre el escenario. "Acordamos que no queríamos tarjetas, para improvisar un poco y sentir lo que dice el público", dijo Doggenweiler.

Esta nueva versión de Olmué llega en uno de los momentos más difíciles para TVN, la señal que lo organiza. La estación marca 4,3 puntos en lo que va del año y está cuarta en sintonía, lejos de Canal 13 (5,3), CHV (6,1) y Mega (8,6). Su gran apuesta para las noches de este verano era la turca "Esposa joven", pero la ficción promedia 6,2 unidades y queda cuarta en el horario estelar. "Nos ha costado el prime ", admite Alicia Zaldívar, directora ejecutiva interina de TVN, y señala que el matinal, los noticieros y las tardes se están volviendo más competitivas. La ejecutiva dice que Olmué y Viña del Mar son festivales importantes para la señal. "No solo tiene que ver con el en vivo, sino porque también se genera esa conexión con la audiencia y diversifica la pantalla programática del verano".

Ídolos k-pop provocan caos entre sus fanáticos

El Mercurio

Hubo lágrimas, llantos y gritos de decepción. Miles de fanáticos llegaron ayer al Mall Plaza Egaña, para un encuentro con los artistas de algunas de las bandas coreanas que desde hoy llegan al festival SM Town. Sin embargo, a eso de las 21:00 horas los productores del evento anunciaron que la reunión se cancelaba por falta de medidas de seguridad. Fue el momento en que el público gritó "!Injusticia, injusticia¡", por varios minutos y provocó un caos al interior del centro comercial.
Ayer en la tarde llegó la delegación de artistas que esta noche se presenta en el Estadio Nacional y de inmediato los jóvenes surcoreanos salieron a recorrer la capital. Tras ser recibidos por sus fans en el aeropuerto, miembros de NCT fueron vistos recorriendo la Plaza de Armas.

jueves, enero 17, 2019

Comienza el desembarco k-pop en el país que anticipa su mayor cumbre

BÁRBARA CASTRO y JOSÉ VÁSQUEZ
Espectáculos
El Mercurio

Durante el día de hoy se espera la llegada de más de 40 artistas desde Corea del Sur. Todos alojarán en el Hotel Sheraton, que tendrá un especial plan de seguridad. Mañana será el debut de un SM Town que no agotó sus entradas, como se esperaba.


La locura se inicia hoy, un día antes de que se desate la histeria colectiva en la primera función de mañana en el Estadio Nacional. El SM Town, la mayor cumbre de k-pop que se haya realizado en el país comenzaba a materializarse desde esta madrugada, con la llegada intermitente de los más de 40 artistas que animarán la fiesta musical en el coliseo de Ñuñoa.

En total, se espera un contingente cercano a las 200 personas que arribarán en diversos vuelos al país, provenientes de Corea del Sur, entre cantantes, bailarines, técnicos y ejecutivos, quienes se hospedarán en el Hotel Sheraton, que tendrá un plan de seguridad especial ante el asedio de los fans , según informa Gonzalo García, director de Noix: "Se bloquearán pisos para que sean exclusivos para ellos".

El productor señala que están preparados para enfrentar la gran cantidad de seguidores que llegarán hasta el hotel ubicado en Providencia, donde -incluso- algunos reservaron habitaciones para estar todavía más cerca de sus ídolos. "Sabemos que el hall va a estar lleno de fans que se darán vuelta por los ascensores para tratar de encontrarse con sus artistas, pero para eso contamos con un equipo de seguridad propio", dice.

En 2012, Noix vivió su primer desafío logístico con la realización del Music Bank, evento realizado en la Quinta Vergara y donde participaron seis conjuntos. "Esa vez se vivió una locura en el aeropuerto, pero no hubo descontrol. Estas fans tratan de no invadir demasiado el espacio de sus artistas".

Durante la tarde se realizarán los ensayos del espectáculo en el Estadio Nacional, pruebas que se extenderán hasta la mañana de este viernes. "En el k-pop no hay nada improvisado, todas las canciones requieren de la sincronía de los juegos de luces, las pantallas y la pirotecnia", explica el productor que anoche terminaba de montar el gigantesco escenario en Ñuñoa, que tendrá alrededor de 180 metros cuadrados de pasarelas y unos 400 metros cuadrados de pantallas led en los cinco escenarios dispuestos en el lugar.

Una estructura pensada para que el público tenga la mayor cercanía posible con sus artistas desde todos los rincones de un estadio que, pese al entusiasmo de sus fans, no logró vender todas las entradas para sus dos funciones. "La venta anduvo bien para el poco tiempo de preparación que tuvimos", señala García sobre este evento que salió a la venta prácticamente un mes antes de su realización. "Un show de estadio, normalmente se prepara con un año de anticipación, nosotros solo tuvimos un mes. Espero que en estas horas que quedan se revierta la situación", añade.

Consolidados y promesas

Como integrante de Girls' Generation -la banda femenina más exitosa en su país, según los rankings de Billboard- Hyoyeon conoce de cerca el grado de fanatismo de sus seguidores alrededor del mundo, pero admite que la amplia convocatoria en la región es algo que la toma por sorpresa.

"Recuerdo haber visto un gráfico de reproducciones de uno de nuestros videoclips y me sorprendió mucho la cantidad de clics que venían desde Sudamérica", afirma la también DJ en entrevista con "El Mercurio".

En lo que será su debut en territorio nacional, Hyoyeon subirá al escenario junto a su compañera de banda Yuri. Ambas celebraron el año pasado una década de trayectoria musical. El contingente se completa con otros exponentes consolidados como la banda masculina Super Junior -en su cuarta presentación en la capital- y la cantante BoA, llamada la "Britney Spears" de Corea. En el apartado juvenil, pisarán el recinto capitalino figuras en ascenso como las boybands NCT127 y NCTDream, dos representantes de SHINee, la girlband Red Velvet y la rapera Amber, que acaba de lanzar su carrera como solista.

XIX Festival de Música Contemporánea de la U. de Chile : La inspiración de un fauno

Gonzalo Saavedra
Cultura
El Mercurio


Nueve notas que resbalan por la escala cromática y que luego se empinan. Las canta una flauta sola, que seguirá degustándolas, haciendo excursos exquisitos, jugando con volver o no a un centro tonal, mientras la orquesta comenta y finalmente todos entran en el juego. Los modos orientales, el tratamiento formal libre, la potente evocación del ensueño, todo eso era tan distinto de lo que se había escuchado hasta 1884, que el "Preludio a la siesta de un fauno" (inspirado en el poema homónimo de Mallarmé) de Claude Debussy marcó un antes y un después en la música occidental.

Para el centenario de la muerte del compositor, en 2018, el Área de Composición de la Universidad de Chile encargó a sus profesores que escribieran "comentarios" musicales al "Preludio..." y el resultado se presentó el lunes, en la apertura del XIX Festival de Música Contemporánea de la Universidad de Chile en una sala Isidora Zegers a tope.

Los académicos hicieron obras breves pero contundentes, en las que, mientras rescatan el material original, muestran la deseable diversidad que hay entre sus creadores. Bajo la dirección de Andrés Maupoint, el Ensamble DMUS ofreció, de Andrés Ferrari, "... Fauno soñando con parciales arremolinados en la brisa...", un descriptivo título que bien satisface la música. El tema característico se escucha en fracciones, hasta el final, cuando el flautista hace como que va a tocarlo, pero termina desfallecido, como si ya no se pudiera volver a hacer el camino pionero que trazó Debussy.

Luego, de Rolando Cori, "El despertar de un fauno", que, muy interesantemente, comienza y termina in media res , es decir, en la mitad de una música que pareciera que ya venía sonando y que seguirá haciéndolo después. Aquí es el piano el que recuerda el tema, pero con un ritmo salsero y refrescante, y en algunos pasajes, los músicos deben cantar, como en una salmodia.

Se escucharon también "Dios en hombre. Un homenaje al Fauno que despertó después del mediodía" de Eleonora Coloma, breve y nostálgica; del mismo Maupoint, que homenajea francesamente, "I. Prélude II. Á l'aprés-midi III. Un faune": aquí la frase debussyana aparece épica, calma y finalmente desfigurada en el piano como un motivo insistente; de Fernando Carrasco, "ClAuDe", con un soliloquio de fagot que rememora y la adición de una guitarra; Edgardo Cantón, "Claude y John descienden en la noche estrellada de Titán", con el Coro de la Universidad San Sebastián (directora, Paula Arancibia).

La obra de Cantón alcanza una atmósfera densa y espacial a un tiempo, muy rica. Y para el final, el propio "Preludio a la siesta de un fauno" de Debussy en su versión de cámara, que relevó el sentido de la propuesta. Muy bueno.

El festival continúa hoy en la sala Isidora Zegers y mañana en el CEAC, con la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile.

miércoles, enero 16, 2019

Hasta el 22 de enero: El jazz moderno de club tiene su propio festival

IÑIGO DÍAZ
Cultura
El Mercurio

Con la presencia de la tenorista Melissa Aldana, Thelonious Connection presenta 12 conciertos. 

Los mismos músicos que hace unos 20 años comenzaron a buscar espacios en el Club de Jazz de Ñuñoa, con dispares dificultades, son ahora los que abren los espacios para las dos generaciones que los suceden: Juan Pablo Salvo, Felipe Salas, Nahuel Blanco y Joaquín Fuentes, todos jazzistas de 20 años que serán protagonistas esta semana.

"Encontramos nuestro escenario en el club Thelonious, donde hemos hecho una historia", dice el guitarrista Nicolás Vera, organizador del festival Thelonious Connection, en marcha esta semana en ese espacio del barrio Bellavista. Hasta el martes 22 sigue el programa del encuentro que coincide de paso con los conciertos del Festival de Jazz de Providencia, programados este fin de semana en el Parque de las Esculturas.

"No queremos rivalizar. Nosotros tenemos una curatoría propia y convocamos a músicos con los que compartimos enfoque creativo y experiencias", señala Vera, parte de un trío central de músicos que actuará como anfitrión: Pablo Menares (contrabajo) y Félix Lecaros (batería), chilenos en la escena de Brooklyn.

Melissa Aldana y diez más

Ese elenco tocará como sección rítmica con diversos músicos, como el saxofonista esloveno Jure Pukl, y con la tenorista chilena Melissa Aldana, figura principal en los circuitos internacionales. Hoy dará una clínica y se presentará mañana y el sábado al frente de un cuarteto. El martes cerrará la serie con Pukl en formato de quinteto.

Entre los invitados extranjeros también figura el guitarrista francés Michael Valeanu, otro nombre de las escenas independientes neoyorquinas, con una mirada muy contemporánea de la música y alejado de la tradición manouche , que sí cultiva el grupo Los Temibles Sandovales, en el programa.

martes, enero 15, 2019

Amplia Agenda Festivalera Invade las regiones este verano


Altamira Jazz Club: un espacio para la historia cervecera y musical

Desde 2013 organiza conciertos y un festival en Valparaíso.

Cristofer Díaz Ríos
Cultura
El Mercurio

Conformado por músicos y amparados por la cervecería Altamira , busca potenciar el jazz en la región y rescatar la historia que vincula al estilo musical, la cerveza y la ciudad puerto.


Dos historias confluyeron en la creación de Altamira Jazz Club. Por una parte, la nostalgia de los sabores de su tierra, impulsó al inmigrante irlandés Andrew Blest a abrir su propia cervecería, y la idea se materializó en el verano de 1825, en la Quebrada Elías, en Valparaíso. Tío del escritor Alberto Blest Gana, y médico de profesión, Blest tomó recetas europeas que le permitieron preparar la primera cerveza fabricada en Chile: la aromática Porter. El resultado fue exitoso y marcó un hito en la ciudad puerto.

En 1860, en tanto, pasó por Valparaíso una banda con sonidos afronorteamericanos, los "Ethiopian Minstrels", que pueden ser considerados como una prehistoria del jazz. Pero el principal antecedente de la llegada del género a Chile sucede en la misma ciudad en la década de los 20. Se trató de la Royal Orchestra, formada en 1924 por el compositor de música docta Pablo Garrido, que tocó las primeras notas de jazz en el país, aunque en estilo big band .

"Ambos antecedentes en Valparaíso hicieron que Sergio Morán, dueño de la cervecería Altamira, se conectara con el proyecto y creamos este club, logrando vincular la historia inmigrante, la cerveza y la cultura", asevera Camilo Reinoso, director de la iniciativa. Así surgió, en 2013, el Altamira Jazz Club, que busca promover y contar la historia de este género, junto con rescatar la tradición cervecera del puerto.

Morán explica que hasta hace un tiempo "el jazz era un estilo oscuro para mucha gente y que se tocaba de vez en cuando en el bar La Piedra Feliz. De a poco hemos ido posicionando el género, porque era visto como algo elitista".

El club comenzó ofreciendo conciertos en un formato íntimo solo los días jueves en la misma cervecería. Hoy, se ha logrado posicionar como uno de los principales puntos de encuentro del género en el país. Ofrecen jazz martes, miércoles y jueves durante todo el año, además de organizar actividades de "jazz itinerante" por Viña y Valparaíso, con músicos regionales y nacionales, de manera gratuita y en horarios, incluso, familiares.

En febrero (16 y 17), por segundo año, el club realizará su actividad más grande, el Altamira Jazz Festival. Dos días dedicados al género, con exposiciones locales y foodtrucks , en el Parque Cultural de Valparaíso.

El museo del jazz

Buscando materializar estos hitos históricos, también ha surgido la iniciativa de crear el primer museo dedicado al jazz nacional.

En el primer piso de Altamira se han dedicado a armar una galería que relata parte de la historia de la cerveza. En el segundo, pretenden abrir, este año, un espacio con fotografías, discos y objetos que resumen el paso del jazz por Chile y el puerto de Valparaíso. "Hay una buena cantidad de fotos firmadas y estamos esperando juntar más cuadros para elevar la galería", comenta Reinoso.

"Tenemos fotografías de músicos de distintas épocas, como Christian Gálvez, Giovanni Cultrera, Sebastián Jordán y Ernesto Holman. Esta semana recibiremos a la saxofonista Melissa Aldana (quien vive en Nueva York desde hace nueve años). Así, vamos sumando y juntando a los más importantes exponentes", concluye.

Agenda completa de conciertos y actividades en: www.cerveceraaltamira.cl

La Orquesta Usach toca gratis en el barrio Yungay y en Pedro Aguirre Cerda

Radio U De Chile

La agrupación abre su temporada con dos conciertos que contemplan obras de compositores chilenos y una pieza poco conocida de Beethoven.

La Orquesta Clásica de la Universidad de Santiago (Usach) abrirá esta semana su temporada 2019 con dos conciertos gratuitos, que se realizarán en el Teatro Novedades y en el Centro Cultural de Pedro Aguirre Cerda.

El elenco estará este miércoles 16 en el tradicional recinto del barrio Yungay, sumándose a la Fiesta del Roto Chileno. Al día siguiente estará en la comuna ubicada hacia el sur de la capital.

“Será un concierto con un espíritu muy veraniego y dirigido a un público popular, con acento en los compositores chilenos pero sin dejar de lado esas novedades, si se le puede decir así, de nuestro repertorio clásico”, explicó el director titular de la orquesta Nicolas Rauss, quien encabezará ambas presentaciones.

En ambas ocasiones, la agrupación comenzará con Músicas retocadas, una obra del director musical de Congreso, “Tilo” González, y seguirá con Momento andino, de Vicente Bianchi. También tocará tres piezas de Enrique Soro: “Sovente penso”, “Nom m’ami piu” y “Chanson triste”, interpretadas por la soprano Andrea Aguilar.

“Con Enrique Soro estamos haciendo un verdadero trabajo de rescate. Estamos haciendo un estudio crítico de su obra y estas piezas las sacamos y desempolvamos del galpón de su casa. Es la segunda vez que se interpretan desde 1920”, destacó Rauss.

Luego de un intermedio, los conciertos continuarán con la suite Jeux d’enfants, de Georges Bizet y terminarán con la Obertura del rey Esteban, compuesta por Beethoven para celebrar la apertura del Teatro Nacional de Budapest, en 1811.

“Tengo una afición por Beethoven desde pequeño, fue por él que llegué a la música clásica y la verdad es que no sé si existirían tantas orquestas en el mundo sino fuera por su figura. Beethoven tiene once oberturas y siempre se tocan las mismas. La Obertura del rey Esteban es muy inusual, yo mismo la he dirigido hace unos años, pero para nuestra orquesta es totalmente nueva y en general se programa muy poco”, explicó el conductor.

Los conciertos se realizarán a las 19:30 horas del miércoles 16 y jueves 17 de enero, en el Teatro Novedades (Cueto 257) y en el Centro Cultural de Pedro Aguirre Cerda (Paseo Grohnert 5510), respectivamente. 

lunes, enero 14, 2019

Polimá Westcoast: "Nuestra música conlleva hartos géneros"


Música en verano: Grandes éxitos de la ópera se escucharán en el Municipal de Santiago

Maureen Lennon Zaninovic
Cultura
El Mercurio

"Ópera Mía" es el nombre de una gala que se desarrollará entre mañana y el jueves, con la participación de un grupo de elogiados cantantes chilenos.



Como una manera de acercar el género lírico a un público amplio, el Municipal de Santiago programó desde mañana "Ópera Mía": una gala con destacadas voces nacionales: las sopranos Paulina González y Patricia Cifuentes, la mezzosoprano Evelyn Ramírez, los barítonos Patricio Sabaté y Sergio Gallardo, y los tenores Francisco Huerta y Patricio Saxon. Todos ellos acompañados de la Orquesta Filarmónica de Santiago, bajo la dirección de Pedro-Pablo Prudencio y el Coro del Municipal de Santiago dirigido por Jorge Klastornick.

"Entre todos llevamos varios años cantando juntos, nos conocemos bien, así que es un agrado trabajar con los colegas de siempre", adelanta Paulina González, quien en esta gala abordará el aria "D'amor sull'ali rosee" de "El Trovador", de Verdi, y "O soave fanciulla", de "La Bohème", junto al tenor Patricio Saxton. "Las dos arias representan dificultades distintas. Puccini se enfoca mucho en el color. Verdi, en tanto, es vocalidad pura: puros juegos artificiales".

El 2019 promete ser un año muy intenso para Paulina González. En junio, en el Municipal de Santiago, debutará como la mariscala en "El Caballero de la Rosa", de Richard Strauss (elenco estelar). En julio encarnará a Fiordiligi en "Così fan tutte", de Mozart (elenco internacional), y en noviembre será Margarita en "Fausto", de Gounod (internacional).

"Era un sueño desde que estudiaba en el Conservatorio de la U. de Chile poder abordar a la mariscala. Es un personaje muy teatral y con una gran riqueza interior, desafiante, con sus dudas existenciales y cuestionamientos en torno a la vida, el paso del tiempo y la vejez. Fiordiligi ya es un papel rodado, a diferencia de Margarita, que será un estreno en mi carrera y es otro papel que anhelaba poder cantar. Es un privilegio", concluye González.

Una nueva madurez

Patricia Cifuentes acaba de lanzar su primer disco solista y se presentó recientemente -a tablero vuelto- en "Carmina Burana", de Orff. En "Ópera Mía" interpretará las arias "Quando m'en vo", de "La Bohème", de Puccini, y "Qui la voce sua soave", de "Los Puritanos", de Bellini.

"Decidí cantar ese repertorio para dar cuenta de cómo ha ido madurando mi carrera. Gracias al apoyo de la Fundación Ibáñez Atkinson acabo de participar en un curso de perfeccionamiento con Verónica Villarroel en la Ópera de Naples, en Florida (Estados Unidos)", adelanta la artista y docente de la Facultad de Artes de la U. de Chile. "Siento que aún me queda mucho por aprender. Volví a estudiar, porque la voz ha ido cambiando con los años y necesito reencontrarme con esta nueva madurez vocal", remata la soprano que en 2019, en el Municipal de Santiago, abordará a la Despina en "Così fan tutte", de Mozart (estelar), y a Elvira en "La italiana en Argel", de Rossini (elenco internacional).

PROGRAMARSE

Funciones a las 20:00 horas, entre el 15 y el 17 de enero. Entradas desde $4.000.

domingo, enero 13, 2019

Sacándole brillo a Mahler

Gonzalo Saavedra
Cultura
El Mercurio

Gustav Mahler compuso "La canción de la Tierra" (1907-1909) en medio de una tragedia: había muerto a los cuatro años una de sus hijas y a él le diagnosticaron una grave enfermedad cardíaca. Las seis partes que conforman esta obra, escritas sobre la base de poemas chinos, se caracterizan por una constante dualidad: la celebración, no sin humor, de la vida, y la sombra de la muerte y las angustiosas ansias de trascendencia.

En el concierto del jueves, con la mezzosoprano Evelyn Ramírez y el barítono Javier Weibel, la Orquesta Sinfónica de Chile y la dirección de Paolo Bortolameolli, se escuchó una versión magnífica, apoyada, además, por los finos y sugerentes cuadros animados de la compañía Teatro Cinema, que aparecieron en una pantalla sobre el escenario; como parte de esos cuadros actuaron los excelentes cantantes, con gran talento dramático. La posición elevada tuvo resultados acústicos muy propicios a los solistas, que se proyectaron con claridad y volumen sobre el gran conjunto orquestal.

Impresionó el sonido brillante que Bortolameolli consiguió de la Sinfónica: el director es detallista y apasionado a un tiempo y, luego de tres ensayos maratónicos y con su evidente dominio mahleriano, logró que las cuerdas y el resto de las secciones deslumbraran en el protagonismo que les cabe según dónde.

Es muy interesante la conjunción de música e imágenes que mostró esta presentación: el material del Teatro Cinema comenta o prescribe una manera de entender "La canción de la Tierra", ya con propuestas abstractas, ya literalmente figurativas, ordenadas narrativamente como una travesía, siempre intentando sacarles brillo a los textos.

Entre una enorme cantidad de aciertos, destacaron la "Canción báquica de la miseria terrenal", primero de los movimientos, con el potente registro de Weibel, minuciosamente controlado para llegar seguro a las notas altas que se le exigen aquí y en otros momentos, y el tercero, "De la juventud", ilustrada con un jinete de madera sobre un caballo de juguete. En la postrera "La despedida", Bortolameolli, sobrio en sus decisiones, supo señalar cuán crucial y emocionante es este movimiento articulador de toda la obra, y obtuvo de la orquesta un resultado conmovedor. Evelyn Ramírez brilló aquí también, mientras la pantalla mostraba, gigante, el iris de un ojo, que, con su aspecto cósmico resume bien la consciencia universal que animó a Mahler mientras creaba este monumento. El público, entusiasmadísimo, agradeció con una ovación larga, como pocas se han escuchado en el Teatro de la Universidad de Chile.

Cinco razones para escuchar música contemporánea este verano

Romina de la Sotta Donoso
Cultura
El Mercurio

El festival que la Universidad de Chile le dedica a la creación actual fue completamente renovado y se volvió más amigable para el público general. Descubra las obras maestras del siglo XX y también la tinta fresca.



1 Adiós a las jornadas maratónicas. Nunca más un concierto se extenderá por dos horas, porque el nuevo director artístico del XIX Festival de Música Contemporánea del departamento de Música (DMUS) de la U. de Chile, Jorge Pepi-Alos, fijó una duración razonable. "La gente se agota cuando un concierto es extremadamente largo, y eso perjudica la escucha. Ahora durarán una hora y cuarto", explica el profesor.

Los conciertos son gratuitos y se realizarán a las 20 horas, desde mañana al jueves en la Sala Zegers (Compañía 1264), y el viernes a las 19:30 horas, en el Teatro U. de Chile (Providencia 043). Tienen apoyo de un Fondo de la Música.

2 Ahora el público sabe qué va a escuchar. Otra idea que se jubiló fue la creencia de que "más es mejor". "Antes se programaban muchas cosas, las más posibles, una al lado de la otra, pero sin ningún sentido. Ahora organizamos los conciertos, para que la gente sepa qué viene a escuchar y qué importancia tiene eso. No podemos hacer un festival donde solo los músicos se vayan a escuchar entre ellos", dice el docente.

Así, el martes se consagrará a la música de cámara, con dúos, tríos y cuartetos. El miércoles, en cambio, contrastarán solistas y grandes ensambles, de modo que el público aprecie, por ejemplo, el contraste entre la soprano Nancy Gómez, en la famosa "Sequenza" para voz femenina de Luciano Berio, y la Orquesta Andina, en "Siqchá", de Félix Cárdenas.

3 Las obras maestras del siglo XX vuelven a escena . "¿Para qué sirve saber lo que estamos haciendo hoy en la música si no sabemos de dónde viene? En este caso, debíamos mostrar de dónde viene la modernidad en la música, es decir, la ruptura del sistema tonal y todas las bifurcaciones que se generaron", explica Pepi-Alos.

Así, el lunes, el Ensamble DMUS -que dirige Andrés Maupoint- presentará una serie de obras chilenas que encargó a autores locales, inspiradas en "Preludio a la siesta de un fauno", de Debussy, y luego se ejecutará esta última, seguida de "Tres poesías japonesas", de Stravinsky; "La pregunta sin respuesta", de Ives, y "Oda a Napoleón", de Schoenberg. "Estos cuatro compositores nos muestran cómo cada uno encontró un camino nuevo a inicios del siglo XX. De ahí parte todo lo que hemos hecho durante el siglo XX y el siglo XXI", apunta Pepi-Alos.

4 Un aggiornamento para el público chileno. "Partiels" (1975), de Gérard Grisey, es una obra que los alumnos de 14 años estudian hoy en día en las escuelas públicas de Francia. Pero nunca se ha presentado en un festival chileno. El jueves, la Compañía de Música Contemporánea, que dirige Carlos Valenzuela, saldará esta gran deuda con esta pieza que, como explica Pepi-Alos, marca el retorno de la composición al sonido después de que el Postserialismo la había restringido a la especulación matemática.

5 El repertorio chileno se consolida en la programación. Además de estrenos, se articularán autores chilenos históricos y noveles. "El jueves, por ejemplo, tocaremos a los compositores del futuro, porque tienen entre 22 y 25 años", dice Pepi-Alos. El viernes, en tanto, cuando Juan Orrego Salas cumpla 100 años, la Sinfónica abordará su "Obertura Festiva" y también estrenará "El sol en mis raíces", de Nicolás Cortés, obra elegida por concurso abierto.

Asimismo, rendirán un homenaje a Leni Alexander (1924-2005) a lo largo de tres jornadas. "Es el momento de mostrar que hay una mujer de referencia en Chile, y que la gente pueda escuchar tres obras de ella", dice Pepi-Alos. Se trata de "Meralo", "Tres cantos líricos" y su "Concierto de Cámara".

Gepe: Un Canto Nuevo


Página 12
ENTREVISTA | Siempre se ha pensado su música en parte desde el pop, pero también desde lo experimental y lo folklórico. A los 37 años, el chileno Gepe insiste en reinventarse disco a disco, y después del que tal vez haya sido su disco más descaradamente mainstream, Estilo libre (2015), su contrapeso es el exquisito Folclor imaginario, dedicado al trabajo de Margot Loyola Palacios, para muchos la investigadora, música y recopiladora más importante del folklore chileno después de Violeta Parra. En esta entrevista, Gepe explica el porqué de estas canciones, comparte su visión de la música de raíz de su país y celebra la condena por los responsables del asesinato de Víctor Jara.

Por Juan Ignacio Babino

En La Picá de la Yasna. O en El Caballo de Palo. De un tiempo a esta parte es común que por allí ande Gepe, en alguna de estas emblemáticas fondas “cuequeras” de Santiago de Chile: rayando la noche, percutiendo a pura cuchara de palo, embelesado y como perdido por esa música a la que se prendió hace no tanto.

Daniel Riveros Sandoval es su nombre completo: nació en Santiago de Chile hace treinta y siete años. Fue baterista antes que guitarrista, se le dio por el hockey antes que por el fútbol y es uno de los músicos más arriesgados e importantes de su país. Y nada –nada– hacía pensar que por estos días él anduviera por ahí: en el nudo de la madera de la canción folclórica chilena. Porque a su música siempre se la ha pensado en parte desde el pop, en parte desde lo experimental, desde la canción. Siempre hubo, también, ritmos, aromas, maneras folclóricas y andinas en sus canciones. A veces más huidizas, otras más a la vista. Pero ahora está a pleno allí con el recientemente editado Folclor Imaginario, título que tiene traducción originaria: “Folkló imajiné, ayekawün rakiduamal”. Y también un largo subtítulo: “Canciones recopiladas por Margot Loyola Palacios y algunas otras que parten desde ahí”.

“Una idea, un concepto, una sensación, unas ganas que comenzaron por el 2013 cuando tuve la suerte de conocerla en persona”, cuenta. Y agrega: “Conocí, vi una artista de verdad. Una artista chilena. Una artista que no tiene nada que ver con el chauvinismo, que no tiene nada que ver con una cosa nacionalista: ¡para nada! Puro amor a la tierra, al pueblo chileno y latinoamericano. Ese fue un primer acercamiento”.

HASTA HOY
Gran parte del derrotero musical de Gepe se descubre, como se dijo, en las encrucijadas, en los bordes: del pop, de lo experimental, de la canción, de lo telúrico. Y así –después de los celebrados Gepinto (2005) y Hungría (2007)– algo de su esencia creativa puede encontrarse en dos trabajos tan disímiles como preciosos, casi un manifiesto sonoro: Audiovisión (2010) y GP (2012). “Cada disco, para mí, es como si hiciera el mismo en diferentes momentos. Para eso hago un disco: para enmendar los errores del anterior. Y tengo la sensación de que siempre hago el mismo y que siempre trato de reparar lo que no me resultó antes. Y digo: ¡ya, ahora sí! Pero eso es medio inconsciente. Un disco no se refiere al otro, no son una continuación”. A ello le siguió, en 2015, Estilo libre: “Creo que es el que ha sonado mejor y que tiene el lanzamiento absoluto de hacer lo que nos plazca. Es un disco muy extremo en ese sentido. Va de lleno a muchos estilos. Se logra eso”.

Vale pensar que, si Estilo libre fue como llevar su canción al terreno más descaradamente pop y mainstream posible (ritmos de bachata, reguetón, hip hop, una canción junto a Wendy Sulca), Folclor imaginario es como una vuelta a su terruño, a alguna casa. A músicas y folclores que no los había mamado de chico ni de adolescente pero que siempre estuvieron. Entre uno y otro editó Ciencia exacta: un trabajo puramente cancionero, breve, casi un EP de mediana duración. “Es como esos discos cortos del sesenta. Me recuerda a Transa de Caetano. No sé si me inspiré en eso pero tiene ese aire de cosa rápida, simple y sencilla”.

Queda la sensación de que disco a disco mutás, cambiás mucho. Como si encararas cada uno con cierto libertinaje…

–Es la total libertad. Y no pienso tanto las cosas. Bueno, obvio que las pienso pero el motor creativo es bastante inconsciente: no tengo tan en cuenta las fechas o lo que hay o no que hacer. Lo hago porque hasta el día de hoy tengo una total libertad de hacer lo que quiera y eso me encanta y es parte de mi trabajo. Libertad y desprejuicio que a veces resultan y a veces no.

Por ello a su música se la puede pensar en relación con músicos como Nano Stern, Pascuala Ilabaca y Camila Moreno, y tambiérn, entre otros, Javiera Mena, Fernando Milagros y especialmente Alex Anwandter, con el que editaron juntos Alex & Daniel (2013).

MÁS GRANDE QUE LA CORDILLERA
Nadie lo esperaba pero ahí está: un nuevo disco suyo. Uno que es una gema, una exquisitez. Delicado. Hondo e imperfecto. A Folclor imaginario el músico lo fue aprontando de a poco, a través de canciones que iba subiendo a las distintas plataformas. No un disco homenaje, que en parte lo es. Más sí un trabajo celebratorio y fundante que recupera algunas tonadas recuperadas por Margot Loyola Palacios. Para muchos, la investigadora –junto a Gabriela Pizarro–, música y recopiladora más importante de Chile después de Violeta Parra. “Resulta que las tres folcloristas más importantes de Chile son mujeres. Margot tuvo la suerte de vivir un poco más, hasta sus noventa y cinco. Hizo un trabajo tanto de musicología y antropología como de intérprete. Las tres congenian eso: lo sonoro, lo interpretativo, lo antropológico. Y esa es la importancia que tienen”.

¿El disco tiene un espíritu reivindicativo?

–Hay una reivindicación pero creo que eso es posterior. Yo quería hablar de alguien importante. Me da lo mismo que la conozcan o no. Quiero hablar de alguien quien yo creo que deberían escuchar que se llama Margot Loyola Palacios, y ya. El corazón de la cosa es un acercamiento intuitivo. Más bien, más que con intuición, con cariño y amor.

Es sorprendente, y hermoso pensar que, en seis años, un músico puede editar cinco discos tan disímiles, tan ricos y diversos, tan plantados en el mundo sonoro y estético que crean y proponen. Gepe se mueve comodísimo en cada uno de esos registros. Se mueve libre. Goza y juega también allí. Entre otras, algunas de las canciones de Folclor imaginario: “Que sacarán con quererme”, “El Volcán”, “Hasta cuándo vida mía”, “Las hojas de los naranjos” y esa tríada bellísima que lleva la fuerza y la frescura del agua de deshielo bajando por la Cordillera: “Cacharpaya”, “Canción de Amanecida/Cuculí” y “La Vertiente.”

Cueca, tonadas, aires y trotes andinos. Todo huele y suena a madera: guitarras criollas, cuerdas, charangos, arpa, tiples, percusiones, panderos, contrabajos, aerófonos, caja. Esa es la búsqueda, ese es el logro: la naturaleza de lo que suena. Sí, claro: en línea recta con los dos volúmenes de Musas de Natalia Lafourcade. Pura canción que se sabe chilena hasta el tuétano. Y latinoamericana. Y folclórica. Y así y todo Gepe le imprimió, le cuajó su forma. Folclor imaginario y algunas otras composiciones que parten desde allí: vaya nombre. Esas otras canciones se refiere a dos improvisaciones –una junto a Javiera Mena; otra con Gianluca, uno de los traperos más importantes del país– y una composición propia, “Joane”, en homenaje a una inmigrante haitiana que falleció en una confusa situación y despertó en Chile una picante discusión pública: “Las incluí porque sentía que dialogaban con el resto, con la obra, con el soplo del disco. La de Joane tiene que ver con un racismo bastante fuerte. Nosotros los chilenos siempre hemos estado un poco extraviados en cuanto a identidad y después de la dictadura, siquiera hubo una gran búsqueda. Seguimos en la misma”.

¿Cierto conservadurismo chileno?

–Totalmente. En España, cuando se fue Franco, hubo una explosión. La movida madrileña y qué se yo. Acá en Chile quedó igual. Igual o peor incluso. Una cosa bien dormida. Debería haber explotado y no. Ha habido otro censor más allá de la dictadura que ejerce tanta o más fuerza que la misma dictadura. Probablemente la Iglesia, probablemente algo relativo a la moral. No termino de entenderlo.

Hacia mediados de 2018, tras cuarenta y cinco años de espera, se condenó a ocho militares retirados por el asesinato de Víctor Jara durante la dictadura de Pinochet. Gepe comenta: “Que se encuentren los responsables, tanto para él como para todo la gente que fue torturada y asesinada, por supuesto que es un alivio, entre comillas: por lo menos uno puede seguir confiando, aunque sea en alguna medida. Pero Víctor Jara es eterno, cosas como su muerte, trágica sin duda, lo hacen eterno, lo hacen más potente. El hablar de su asesinato siempre hace que se haga más fuerte toda esa idea de lo eterno. No creo que haya tenido alguna incidencia directa en el disco pero sí siento que este tipo de artistas se van sumando entre ellos y hacen a una misma fuerza”.

EL FOLKLORE TE ESPERA
Llegó a conocer a Margot aunque no alcanzó a mostrarle en lo que estaba trabajando. “Fue muy importante haber conocido a su viudo, a las personas que tocaron y grabaron con ella. Y el efecto que esas personas tuvieron sobre mí. Sobre la idea que yo tenía del folclore: una cosa más superficial, caminaba por la orilla de todo eso, sin tener mucha capacidad de entrar realmente y ahora, de alguna manera, di un paso hacia este centro. Y por eso estamos aquí. Por eso sucedió esto”.

En todo el disco pero puntualmente en “La Vertiente” queda expuesto un nuevo canto, una nueva manera de Gepe. Cierta tersura y aplomo que se sugería en casi todos sus trabajos aquí crece y gana el aire. “Me encanta este sonido. Me obligó a pensar la música, a interpretarla de otra manera. Hace mucho que no ocupaba el silencio como ahora. El dejar espacios vacíos donde todo se sostenga en algo muy mínimo. Eso es muy bello. Porque hay un silencio, un espacio que es muy distinto a lo que había hecho antes. ¡Hay otro todo! Otro todo armónico y rítmico, otro vacío, otro momento, otra manera de grabar. Eso te exige un canto nuevo”.

¿Y cómo te sentís  en el lugar de puro intérprete?

–¡Me encanta! Me gusta ponerme al servicio de otra cosa. Ponerse en función de otra cosa: de otra estética y corazón, otra cabeza, otro mundo.

Entonces, ¿de qué está hecho tu folclor imaginario?

–El folclor imaginario es esa manera intuitiva de acercarse a ese tipo de música que para mí es la primaria, la que viene antes de cualquier estilo musical. Es así. El folclore te rescata o te ve a ti. Es una estupidez cuando dicen eso de ‘tu rescataste esa música, eso tan antiguo’. Pues no loco, al revés. El folclore te ve a ti y te espera.

Así, una vez más, Gepe le canta a la tierra. A esa que, a su manera, es siempre suya

sábado, enero 12, 2019

Camila Gallardo: "La música me sana"





Mas que solo trap y "Neoperreo": Quiénes son los artistas detrás de la música urbana chilena


Lo mejor del arte 2018

Juan Antonio Muñoz H.
Vidactual
El Mercurio

El Círculo de Críticos de Arte de Chile destacó, entre otros, el trabajo de artistas como la soprano Sonya Yoncheva, la fotógrafa Claudia Gleixner, el cineasta Silvio Caiozzi, el actor Alfredo Castro y la pianista Edith Fischer, además del programa "CNN Magazine", de CNN Chile.

La soprano búlgara Sonya Yoncheva, que se presentó en un concierto único en el Teatro del Lago (Frutillar), fue destacada por su talento vocal e interpretativo, que la tienen convertida en una figura estelar en el mundo entero; dueña de un material de gran belleza y alto impacto sonoro, es además una artista que se conecta emocionalmente con el público. Siempre en el mundo de la ópera, fueron también premiados la producción integral de "La Bohème" (Puccini), del Teatro del Maule, con dirección musical de Francisco Rettig y régie de Rodrigo Navarrete; la soprano Marcela González por su interpretación del rol de Violetta Valery en "La Traviata" (Verdi), en el Teatro Municipal de Las Condes, y el director Pedro Pablo Prudencio, por su desempeño al frente de la Orquesta Filarmónica en títulos tan diversos como "El Cristo de Elqui" (Farías) y "Lulú" (Berg).

En el ámbito de la danza, el Círculo de Críticos resolvió dar un premio especial a la Fundación Cultural de Providencia por su gala de Ballet 2018, donde intervinieron artistas excepcionales como Sergio Bernal, quien bailó "La muerte del cisne", de Ricardo Cue; Ketevan Papava y Denys Cherevychko, protagonistas de "La leyenda de José", de Neumeier; y Andrey Ermakov y Svetlana Bednenko, que se lucieron en "El Corsario", entre otros.

Como mejor obra nacional fue destacada la versión de "Giselle", del Ballet Nacional Chileno, firmada por Mathieu Guilhaumon y Millaray Lobos. Entre las visitas internacionales, "Lux Tenebris" y "Frame of Mind", de Rafael Bonachela, presentadas en Santiago a Mil 2018, y "Pixel", de la Compañía Käfig (Francia), presentada en el Teatro del Lago. Como mejor coreógrafo fue premiado Pedro Fernández, por "Lota: las mujeres del carbón".

Pianista excepcional

En música destaca el premio otorgado a la pianista chilena Edith Fischer (1935), por su participación en el ciclo de sonatas de Beethoven del CEAC. Fischer fue una niña prodigio; debutó a los 11 años en el Teatro Bandera, a los 13 actuó junto al gran director Hermann Scherchen, a los 17 se fue a vivir sola a Nueva York y Claudio Arrau la tomó como discípula. Ganó el concurso "Dinu Lipatti" en Londres y el Concurso de München. Es hija del húngaro Zoltan Fischer, quien fue violista de la Sinfónica y del Cuarteto Santiago, y de Elena Waiss, fundadora de la Escuela Moderna de Música y pianista. A fines de los años 80, Edith grabó un registro comercial con las 32 sonatas de Beethoven.

También fueron premiados el pianista Luis Alberto Latorre y el director Maximiano Valdés por el Concierto de Piano "Resurrección" de Krzysztof Penderecki junto a la Orquesta Filarmónica de Santiago, en el Teatro Municipal de Santiago. Se suman distinciones a las Orquestas Filarmónica de Viena, de Cámara de Viena y Camerata de Salzburgo; a la pianista china Yuha Wang, por su recital en el Teatro Municipal de Santiago; y al "Trío Programático", integrado por Frida Ansaldi (violín), Dafna Baremboim (piano) y Claudio Santos (cello), por su presentación en la Liga Chileno-Alemana.

El Premio Televisión 2018 recayó en el espacio "CNN Magazine", que conduce Viviana Encina, por su apoyo constante a las artes y los espectáculos. En artes visuales, el galardón internacional fue para la muestra del videoartista suizo-alemán Louis von Adelsheim sobre la realidad de las cárceles en Chile. En la categoría Maestro, fue premiado Ricardo Yrarrázaval; en Colectiva , la Bienal Nacional de Escultura del Centro Nacional de Arte Contemporáneo; en Nuevos Medios, el trabajo de Andrés Vio, y en Fotografía (revelación), Claudia Gleixner (1974) por "su mirada innovadora de la vieja tradición realista", como escribió Waldemar Sommer.

Caiozzi, un gran cineasta chileno

El filme "Y de pronto el amanecer", de Silvio Caiozzi, fue señalada como la Mejor Película Chilena. Ascanio Cavallo definió así el trabajo del cineasta: "Caiozzi es un manierista, obsesivo en los detalles, enamorado de la luz, que construye cada escena como una miniatura a la que dedica mucho trabajo de orfebrería. En los largos períodos de elaboración de sus películas se halla la principal razón de la brevedad de su filmografía -siete largos y tres cortos en 44 años-, a pesar de lo cual sigue siendo uno de los nombres mayores del cine chileno".

Como mejor actor chileno fue premiado Alfredo Castro, por "Los perros", y como mejor actriz, Paulina García, por "La novia del desierto". Y en el ámbito extranjero fueron distinguidas las cintas "El primer hombre en la Luna", de Damien Chazelle, y "El insulto", del director Ziad Doueiri.

En teatro, la balanza se inclinó por "Chaika", obra de muñecos para adultos, cuya dramaturgia y dirección pertenecen a Tita Iacobelli. Se premió también la fina dirección de Jesús Urqueta para la obra "Arpeggione", de Luis Alberto Heiremans; la dramaturgia de Isidora Stevenson para "Réplica"; la actuación de Tita Iacobelli por "Chaika", y el diseño integral de la obra "Franco", dirigida por Alexandra von Hummel.

Finalmente, en el ámbito de la literatura se distinguió "Estampas de niña", Camila Couve (Alfaguara); en poesía, "Pájaros desde mi ventana", de Elvira Hernández (Alquimia); en ensayo, "El liceo", de Sol Serrano (Taurus); en traducción, "Paisaje de invierno", de John Berryman (por Armando Roa Vial, editorial Descontexto), y en narrativa, "Pobres diablos", de Cristián Geisse (Emecé).

La actual directiva del Círculo de Críticos de Arte está integrada por Carlos Correa Acuña (presidente), Cecilia Valdés Urrutia (secretaria) y Jaime Torres Gómez (tesorero), más los directores María José Navia y Marco Antonio de la Parra.Los premios se entregarán el lunes 14 de enero de 2019, a las 19.30 horas, en el Centro Cultural de Las Condes (Nuestra Señora del Rosario 30, esquina Apoquindo. Metro Manquehue).

La actual directiva del Círculo de Críticos de Arte está integrada por Carlos Correa Acuña (Ppresidente), Cecilia Valdés Urrutia (Ssecretaria) y Jaime Torres Gómez (Ttesorero), más los directores María José Navia y Marco Antonio de la Parra.

Los premios se entregarán el lunes 14 de enero de 2019, a las 19.30 horas, en el Centro Cultural de Las Condes (Nuestra Señora del Rosario 30, esquina Apoquindo. Metro Manquehue).

viernes, enero 11, 2019

Bent-Jorgen Perlmutt: Habla el talentoso director tras "Masacre en el Estadio"



Amanitas: La banda femenina que hay que escuchar




Restucci reaparece en vivo y gira por Europa

IÑIGO DÍAZ
Cultura
El Mercurio

El mandolinista colidera el ensamble de world fusion Nadir. En tanto, el quinteto de música latinoamericana Cántaro actúa mañana.



Figura central en las corrientes de la fusión, música que bebe de vertientes mediterránea, centroeuropea, medioriental, latinoamericana y desde luego del folclor y del jazz, el mandolinista y compositor Antonio Restucci iniciará en abril una gira de presentaciones junto a un cuarteto. El músico se presentará en escenarios de Berlín, Nurenberg, Hamburgo, Bremen, Fráncfort y Praga.

El conjunto va en misión consular, apoyado por la Dirac. Incluye al guitarrista Rodrigo Santamaría, quien tiene una larga residencia en Alemania y tres discos solista producidos en Berlín, además del baterista Luis Barrueto, reconocido exponente de la fusión latinoamericana desde los años 90 en grupos como Vejara y Santa Mentira. A ellos se suma la cantante alemana Luise Bestehorn.

Pero como anticipo de ese recorrido por Europa, Restucci se presentará en vivo desde hoy junto al ensamble de world fusion Nadir, proyecto creado en Barcelona hace dos décadas, que colidera con el violinista húngaro Zoltan Lantos y que expone una música basada en patrones rítmicos de Europa del Este y la India, improvisación y diversos colores instrumentales.

Junto a ellos están el percusionista catalán Xavi Turull y el bajista chileno Marcelo Córdova. Los conciertos son hoy en el Teatro Municipal de Rengo (20:30 horas), el miércoles 16 en el GAM y el sábado 19 en el Festival Músicas del Mundo (ver nota de la izquierda).

En tanto, otro regreso musical tendrá lugar mañana en La Máquina (Seminario 65, 22:00 horas, $6.000) con el grupo Cántaro, elenco liderado desde 1999 por el académico Claudio Acevedo. Fue resultado de los primeros talleres de música latinoamericana que dictó en la Universidad de Chile.

De sus filas salieron algunos de los nuevos exponentes de la fusión, todos con trabajos y álbumes solista independientes, como la clarinetista Diana Rojas, la cantante Josefina Echenique o el guitarrista Sebastián Seves. El grupo, ahora en formato de quinteto, presentará el material de ese tercer disco, como preparativos de la próxima gira que tiene en carpeta, por Italia y Francia, en junio.

Danzas y bailes multiculturales se tomarán la semana en Las Condes

El Mercurio

María Piedad Jiménez Larraín
Cultura
El Mercurio

Coreografías chilenas, mexicanas, orientales y españolas se sumarán a intérpretes y grupos de Marruecos, República Centroafricana, Hungría, Italia y Chile.

Nuevas versiones del Encuentro de Danza y del Festival Músicas del Mundo se realizarán la próxima semana en el Centro Cultural Santa Rosa de Apoquindo, ambas organizadas por la Corporación Cultural de Las Condes. Karen Connolly, bailarina y coreógrafa australiana, ha sido la directora artística del Encuentro de Danza desde 2008. Ella destaca esta tradición porque dice que "nos entrega un momento de reflexión sobre los valores de otros países e invita a las personas a abrirse a distintas propuestas".

La obra "Chiliche", del Ballet Folclórico Antumapu, bajo la dirección y coreografía de Óscar Ramírez, inaugurará la actividad. "Tenemos una muestra muy completa para dar cuenta de la diversidad cultural que existe dentro de nuestro mismo país", dice Ramírez. "Pero al final integramos todos los bailes para entregar el mensaje de que, independiente del lugar donde viva cada uno, todos conformamos una unidad".

El miércoles se presentará "Danzas del Medio Oriente" del Colectivo Salimpour, dirigido por Marcia Gómez. Ella señala que "lo que nosotros conocemos del mundo árabe es tremendamente reducido. Con esta actividad estamos abriendo esa mirada y mostrando toda la expresión artística que tienen esas culturas". Luego, se dará paso a "Catrines danzantes de México", de la Compañía Folclórica Danzares Latinoamericanos, a cargo de Víctor Mora, quien señala que "la multiculturalidad siempre es positiva para una sociedad porque hace comprender y visualizar otras formas de pensar". La presentación de Compañía Embrujo Flamenco pondrá fin al evento.

Músicas del mundo

Por primera vez el Festival Músicas del Mundo contará con la presencia de embajadas. India, Perú y Tailandia ya confirmaron su presencia. Rodrigo Cepeda, creador del sello Mundovivo -que también organiza el festival- asegura que "cuando la gente ve distintas expresiones, las entiende y eso genera respeto por el otro, lo que es muy importante para el país".

El viernes 18 se presentará el compositor chileno Andrés Condon, junto a su cuarteto. Esa misma noche tocará el marroquí Said Taichiti con su banda Chalaban. Él afirma que "la multiculturalidad no es una ideología, sino que es algo natural. La música entrega espacios para demostrarle a la gente que, más que diferencias, tenemos muchas cosas en común".

La cantante centroafricana Laetitia Zonzambe mezclará ritmos tradicionales de África con soul, funk, pop y R&B en la segunda noche. Asegura que "con la música puedes ser única en medio de la diversidad porque está por sobre las diferencias y el idioma, y eso es muy bueno para Chile". El último día del festival se presentará el cantante chileno Juanpablo Cofré "Morete", quien menciona que "este festival es como una fotografía de lo que está pasando en Chile porque está todo lo internacional integrado con lo nacional".

Derecho UC celebra 130 años

El Mercurio

Mañana, a las 19:30 horas en el Centro de Extensión UC, más de 130 músicos rendirán simultáneamente homenaje a Víctor Alarcón, con la dirección de Felipe Ramos. Presentarán la "Misa Solemne de Santa Cecilia" de Gounod, y estrenarán una orquestación del Primer Himno Nacional de Chile, de Robles y de Vera y Pintado.

jueves, enero 10, 2019

Autora de canciones: Violeta Parra al centro de la partitura

IÑIGO DÍAZ
Cultura
El Mercurio

La transcripción por primera vez al pentagrama de una treintena de canciones fue elaborada por Juan Antonio Sánchez y Fernando Carrasco, quienes junto al musicólogo Juan Pablo González presentan el libro "Violeta Parra. Tres discos autorales".



"Nos encontramos con sorpresas muy hermosas e inesperadas. Se nos fueron apareciendo instrumentos que uno habitualmente no escucha ahí", dice el músico Juan Antonio "Chicoria" Sánchez en el mismo ejercicio que haría un adolescente de los años 80 para descifrar la línea del bajo en una canción de Los Beatles. "No existen las pistas de las grabaciones de Violeta Parra, así que tuvimos que afinar el oído, escuchar, escuchar y escuchar sus canciones para obtener los resultados", agrega.

En una dupla junto con el compositor Fernando "Huaso" Carrasco, trabajó en la transcripción de 33 canciones de Violeta Parra -quien no escribió su música en partituras-, parte de un nuevo proyecto de recuperación de su legado que se inició antes del centenario en 2017. Durante dos años, Carrasco y Sánchez tomaron el material de tres álbumes, los últimos que publicó y el primero de los discos póstumos, para reunir partituras completas. No solo la línea melódica y las armonías: todos los instrumentos. La partitura que tendría un director de orquesta en el estrado.

El material estará disponible en el libro "Violeta Parra. Tres discos autorales" (ver nota asociada), editado por la U. Alberto Hurtado junto al Museo Violeta Parra y la SCD ($12.000), que se lanza el próximo 15 de enero en el Auditorio Antar, del mismo museo.

Canción a canción se descubre cada arreglo para una o dos guitarras, bombo legüero, cuatro venezolano, incluso cornos y timbales sinfónicos, además de las abundantes variaciones vocales que hasta en una misma canción Violeta Parra podía dejar casi inaudiblemente registradas. El proceso fue finalizado por el copista Osiel Vega.

En tanto, el musicólogo Juan Pablo González elabora un estudio paso a paso por los LP "Recordando a Chile" (1965), "Las últimas composiciones" (1966) y "Canciones reencontradas en París" (1971).

"De Violeta Parra se ha hablado y escrito mucho en su calidad de poeta y también en sus facetas como artista integral, cantora, folclorista, guitarrista, compositora, bordadora, pintora, escultora, ceramista. Todo está ahí, menos la música. Nosotros nos preguntamos, ¿por qué es conocida ella en todo el mundo? La respuesta es por sus canciones. Aquí está la Violeta Parra autora de canciones", señala González.

La trilogía máxima aparece justamente en uno de esos discos: "Gracias a la vida", "Volver a los diecisiete" y "Run-Run se fue pa'l norte".

"Violeta Parra prácticamente prescindía del estribillo al escribir. El problema es que la canción pierde elementos de contrastes y retornos, que aseguran que funcione. En cambio, ella utiliza muletillas y refranes, ayayay o me voy, me voy , que repite y logra un antiestribillo", dice González como ejemplo de la tensión que existe en ella entre la tradición folclor en que se formó y su creación libre de los años 60. "Sus formas literarias, sus rasgos modales, sus usos y acordes de guitarra son de esa tradición. Tita Parra, su nieta mayor, lo describe muy bien: 'Violeta Parra entra y sale del folclor'. Por eso ella es la primera cantautora aquí".

Recordando a Chile

Juan Pablo González piensa que en este LP Violeta Parra reservó algunas canciones para un próximo trabajo, puesto que tiene una duración de 10 minutos menos que lo habitual. Con ocho canciones compuestas en París, dos cuecas recolectadas en Chile y el poema "Defensa de Violeta Parra" en voz del propio Nicanor Parra, acompañado con guitarra, fue grabado rápidamente, en directo. "Es como si replicara su propia experiencia grabando a cultores durante su intenso período de recolección folclórica de la década de 1950", escribe el investigador.

Canciones: "Arriba quemando el sol", "Paloma ausente", "Qué he sacado con quererte".


Las últimas composiciones

Violeta Parra se refería a sus canciones no como canciones, sino como composiciones: el resultado de una experiencia en las vanguardias del arte y su circulación por los ambientes de la intelectualidad, además de sus viajes. Tras grabar con EMI Odeón, este será el primer y único disco que edite con el sello RCA Victor, donde grababa Margot Loyola. El "Rincón Juvenil" lo destacó como "Lo mejor de Violeta en los últimos años". Sería ese su último año. En la fotografía de la cubierta realizada por Javier Pérez Castelblanco, y donde aparece con un charango, se le ve rejuvenecida pero al mismo tiempo con una mirada perdida. En el canto se aprecia una voz limpia y de cuidada pronunciación y afinación, y siempre delicada en la ejecución de los instrumentos.

Canciones: "Rin del angelito", "Maldigo del alto cielo", "Cantores que reflexionan", "Pupila de águila", "La cueca de los poetas", "El Albertío", "El guillatún".


Canciones reencontradas en París

Su hija Isabel, principal albacea de la obra de Violeta Parra, dispuso la edición de este material que ella había grabado en la capital francesa entre 1961 y 1963. Son ocho canciones donde destaca el contenido social de los textos y musicalmente influenciadas por las giras de recopilación que había realizado en Lautaro y Chiloé, que la acercan a los ritmos mapuches y las danzas del archipiélago.

Canciones: "Arauco tiene una pena", "Según el favor del viento", "Es una barca de amores", "La carta".

miércoles, enero 09, 2019

Eduardo Carrasco habla de su segundo disco solista “Juzgar a un cantante por el color de su voz no es serio”

Página 12

El fundador de Quilapayún entrega música despojada y lúdica en Carrasco II, un álbum poblado de cumbias, guajiras, sarcasmos y hasta arrebatos rockeros. Sin embargo, aclara, persisten el espíritu de crítica social, la forma directa de hablar y la ironía de su viejo grupo.

Por Cristian Vitale

Quien lo ha visto y quién lo ve a Eduardo Carrasco... Cuesta encontrar lo sublime y serio de aquel Quilapayún que fundó junto a su hermano Julio y otro Julio (Numhauser) en 1965, en el disco solista que acaba de publicar Macondo mediante. Cuesta sintonizar, por caso, la dramática Cantata de Santa María de Iquique, que la agrupación chilena grabara en 1970 para retratar la matanza de la Escuela Santa María ocurrida en 1907, con la música despojada y lúdica de Carrasco II, su segundo disco solista, poblado de cumbias, guajiras, sarcasmos y hasta ciertos arrebatos rockeros. Cuesta, pero todo tiene una explicación, un matiz. “Es cierto, es otra música”, admite él ante PáginaI12. “Sin embargo, hay muchas cosas que son las mismas. Hay un espíritu de crítica social, hay una forma directa de decir las cosas y hay una ironía que está presente en el Quilapayún desde la época de La revolución y las estrellas. Cuando en los ‘80 hicimos los conciertos en el Bobino de París teníamos unos muñecos de Pinochet y su mujer sentados en la platea, y en el escenario había una reproducción del “Caballero con la mano en el pecho” del Greco. Decíamos muchas cosas divertidas y hasta llegaron a compararnos con Les Luthiers”.

De todos modos, La revolución y las estrellas, disco bisagra que marca Carrasco como para no desprenderse tanto de su historia, se publicó en una fecha tan “tardía” como 1982, cuando la agrupación ya había pasado su época de esplendor lírico, solemne y revolucionario (Por Vietnam, Basta, Vivir cómo él, etcétera) y relajaba tensiones en un exilio europeo que ya llevaba nueve años. De ahí que este intrépido personaje que reparte saberes y sensibilidades entre la música, la filosofía, la poesía y el canto, advierta el devenir de un “nuevo espíritu” que acerca –un poco, al menos–  al Carrasco ya visto y al que se ve, hoy. “En Buenos Aires, los que a fines de los ‘80 asistieron a nuestros conciertos en el Coliseo tuvieron una muestra de este nuevo espíritu. Y eso tiene que ver con el encuentro con el surrealismo y la influencia del pintor chileno Roberto Matta en lo que hicimos desde 1980 en adelante. Entiendo que en el Quilapayún predomina la imagen de los barbudos revolucionarios muy serios y muy consecuentes. Pero eso no quita que la guajira chilena de mi disco la cante también en los conciertos del Quila”, sopesa.

–No tan distinto, entonces. 

–Lo que pasa es que los tiempos han cambiado y no podemos dejar que la risa quede fuera de nuestras aspiraciones revolucionarias. La revolución no puede ser aburrida. Y además, la revolución es poner las cosas patas pa´ arriba.

–En la contratapa de su flamante disco usted aparece desparramado en el suelo y se ve una mancha de sangre en una butaca de la segunda fila ¿Qué quiere trasmitir con semejante imagen, Eduardo?

–La idea del artista sin público. Es algo dramático, pero hay que asumir esa idea. En Chile, un artista como yo no tiene público. Chile es un país de cultura global dominante, no nacional. Incluso, como pensó Nicanor Parra, Chile no es un país, sino un paisaje. Tengo la sensación de que es un negocio, el paraíso de los shoppings y de los supermercados. Lo digo constatando un hecho porque no quiero ser injusto. Y además, como no tengo solución para este problema, lo digo sin amargura. Los referentes culturales chilenos son globales, no nacionales. El verano pasado me permití una crítica a Jamiroquai, que actuaba en el Festival de Viña, y casi me mataron. Les toqué el núcleo mismo de su identidad musical, que es la música anglosajona. Otra: el homenaje más importante en los cien años de Violeta Parra fue hecho en el Teatro Colón de Buenos Aires. Cuando me di cuenta de esto, me dije “¿Entonces, así va a ser?” Y lo asumí sin problemas. Ahora, mi sueño es actuar en un gran teatro sin público, sostenido solo por el amor que le tengo a la música y por el cariño de mis amigos músicos que me acompañan. Eso sería la apoteosis.

–¿Asociaría lo que está diciendo a Quilapayún también?

–Con el Quilapayún es diferente, porque el grupo está vinculado a la historia del país y tiene un significado profundo para mucha gente que vivió esa época. Pero tampoco se podría decir que compita con la cultura global anglosajona. Tiene el reconocimiento de miles de seguidores, pero Jamiroquai tiene el triple.

Eduardo Guillermo Carrasco Pirard, tal su nombre completo, nació en Santiago de Chile el 2 de julio de 1940 y fue director musical de Quilapayún en dos etapas: la primera entre 1965 y 1988 (grabó los veinte discos de la agrupación durante el período) y, tras un hiato quince años, retomó el rol cuando la agrupación se fraccionó en dos a partir de 2003. Y así permanece hasta hoy. “Hace mucho ya que con los Quila venimos intentando deconstruir esa solemnidad que nos caracterizó durante los ‘60 y los ‘70. Pero, como bien saben los publicistas, cambiar una imagen pública una vez que está instalada es una de las cosas más difíciles que existen. Cuando canto como solista no tengo ese problema. Soy el que soy, como Yahvé. No tengo ningún equipaje detrás ni arrastro ningún ataúd conmigo. Y esto es muy agradable”, dice, refrendando un desprejuicio que se nota nítido en las diez piezas que pueblan Carrasco II.

Una de ellas, tal vez la más ilustrativa en este sentido, es “Cumbia de lo que fue”. “Esta cumbia nace de la constatación algo nostálgica de las cosas que son parte integrante de nuestra vida cotidiana y que, de pronto, sin saber cómo, desaparecen y se hunden en el olvido –explica Carrasco–. Es dramático. Eso marca nuestro propio tiempo de vida. Y la hicimos como cumbia porque ese es un ritmo fiestero y popular. La canción tiene este carácter porque así es como nuestros pueblos miden el paso del tiempo. Las cosas que parecían más sólidas y definitivas se disuelven. Imagine lo que era la Brigitte Bardot y lo que es ahora. Pero eso también pasa con los gobernantes, ¿no? Fidel, por ejemplo, debería haber titulado su famoso discurso ‘La historia me disolverá’, porque el tiempo es inexorable... No hay que creérsela mucho porque de seguro vas a salir trasquilado. Los que se creen el cuento son los que más sufren los embates del tiempo. El Quilapayún, que llenaba tres días seguidos el Luna Park, ahora apenas puede presentarse cada cierto tiempo en Buenos Aires. O te suicidas o escribes la cumbia de lo que se fue. No hay alternativa”.

Otro de los temas que marca la diferencia es “Deca-Densa”, cuyo sonido –de tan intrépido y desfachatado– está más cerca de Los Twist que de cualquier reminiscencia de la vieja nueva canción chilena. “Más que con Los Twist, yo lo compararía más con Los Tres chilenos. De todas formas, lo que sí asociaría con aquella canción chilena es su formato de protesta. Lo defino así porque en el último tiempo en Chile se han caído todos los representantes de la autoridad moral del país, desde el Papa, que ha hecho afirmaciones contundentes de las que ha tenido que desdecirse, hasta los carabineros, que han inventado pruebas para condenar a los mapuches y hasta han mentido para disimular un asesinato alevoso cometido hace algunos días”, explica.

–No sólo ellos. Aparecen otros personajes en la canción...

–Sí. Los militares y los políticos han robado, los jueces han ocultado crímenes, han aparecido por todos lados curas pedófilos, el Tribunal Constitucional se ha transformado en una tercera cámara legislativa, etcétera, etcétera. El “partido del orden” está en bancarrota. Ya no se sabe quiénes son “los buenos y los justos”. Este derrumbe de las instituciones solo puede traer violencia, porque lo que comienza a imperar es la ley de la selva, la única ley que sigue vigente sin contestación en el Chile actual

–¿Cuál es el porqué de “Yo canto desafinado”?

–La explicación está en que no tengo una bella voz. Cómo me decía un amigo músico, yo no canto desafinado, pero tengo una voz rauca. Y la verdad es que muchos músicos la tienen. Juzgar a un cantante por el color de su voz no es serio. Lo importante es qué sentimientos trae esa voz. Y eso es lo que dice esa canción. Adoro a cantantes como Paolo Conte, Joe Cocker y la misma Violeta Parra, que no tienen buena voz, pero son terriblemente verdaderos. Conmueve escucharlos porque la belleza está en el modo tan verdadero cómo dicen lo que dicen. Uno les cree todo. Para mí, esta canción es como una declaración de principios estéticos. Así defino lo que quiero hacer y así quiero que me escuchen los que me escuchen.

 –A propósito, ¿por qué sostiene que las personas que aprecian lo que usted hace son las mejores?

–Porque creo en mi música. Es posible que esté chiflado, pero estoy convencido que mis canciones son muy buenas. Ya mi primer disco (Carrasco I, 1996) era muy bueno y es uno de los discos menos conocidos en toda la historia de la música latinoamericana. Aunque curiosamente es un disco de culto, cosa que probablemente también le va a ocurrir a este Carrasco 2. De repente, rara vez, alguien me para en la calle para llenarme de elogios por mi disco. Por ejemplo, hace una semana un señor en un café, emocionado hasta las lágrimas, me pidió que por favor le enviara un link donde pudiera escuchar mi primer disco, porque su música estaba enredada con una historia personal suya y el disco que tenía se le había dañado. Pero creo que no cualquiera descubre su belleza en forma inmediata. La ironía, por ejemplo, exige una cierta inteligencia. Me he dado cuenta que la mayor parte de la gente solo entiende lo que se le dice en primer grado. Se le escapa el segundo sentido. Una vez hice una canción irónica sobre el belicismo. Se llamaba “La tercera no me la pierdo”. Me acusaron de estar promoviendo la tercera guerra mundial. Otra vez puse en Facebook: “Yo propongo que el aeropuerto se llame Augusto Pinochet para que los viajeros sepan desde un comienzo en qué se están metiendo” (risas).

–¿Y no lo entendieron?

–¡Me acusaron de pinochetista! Y era obviamente un chiste. Por otra parte, estas canciones son reflexivas y probablemente no son de gusto general. Mi canción “El amor es un puñal” que habla de lo terrible que puede ser amar se aleja mucho del discurso oficial que afirma que el amor es la cosa más maravillosa del mundo. Nadie dice que el amor es la causa de las mayores desgracias que sufre el ser humano. De repente, ser demasiado verdadero te aleja de mucha gente. ¿Qué duda cabe de que los que saben apreciar estas cosas son los mejores?

–¿Hasta qué punto considera el disco como fruto de la intrepidez o la osadía personal?

–Tal vez lo que llama “intrepidez” sea simplemente un producto de las ganas de decir verdades. Eso siempre he intentado hacerlo con pasión. Creo que toda nuestra generación se caracterizó por eso. También el Nuevo Cancionero argentino tuvo ese propósito. Estábamos cansados de la hipocresía que imperaba en todos lados y nos pusimos a cantar lo que verdaderamente ocurría. Y se hicieron canciones inolvidables, que marcaron una época. Quizá las cosas estaban más claras que hoy en día, en que navegamos en agua turbias. Todo es muy confuso porque, a pesar de los muchos que cayeron por esos grandes ideales, había impurezas en nuestras propias filas. Y ha habido que levantar de nuevo paso a paso una épica colectiva sincera y creíble. Todavía esto está en ciernes, pero estoy seguro de que muy luego vamos a salir del marasmo en que hemos estado para entrar de nuevo en una ola de humanismo y libertad. A mí me gusta estar en la cresta de esa ola, como lo estuvo el Quilapayún en su tiempo; para eso hago mis canciones y para eso estoy cantando, aunque sea solo y oculto.

–Lo de osado era más bien por el sonido, por la estética musical. Dicho de otro modo, ¿qué fue lo que cambió en usted y qué lo que cambió en el contexto para que se dé esta modificación en sus músicas?

–Componer para un grupo es algo menos libre. Tienes que pensar en cosas que comprometan a todos los miembros del grupo. Y eso es bastante difícil. En cambio, hacer música para mí es mucho más espontáneo. Digo lo que me pasa y punto. Lo que cambió es la vida. Ya soy viejo y he pasado por muchas historias. Creo que se derrumbaron muchas cosas en torno a mí, ideales en los que puse mi vida y que no se sostuvieron. Y ahí tienes que inventarte de nuevo. Lo importante es poder salvar lo puro que había en ese pasado. En estos últimos días, unos diputados de la UDI han presentado un proyecto de ley que busca que en los colegios nacionales se enseñe lo que ellos llaman “los crímenes del Che”. Buscan empatar los crímenes de Pinochet con lo que ellos llaman “los crímenes del Che”. Eso me dio la ocasión para pensar qué tenía el Che de grande, que todavía pueda ser levantado como una bandera. Es obvio que su intento de llevar las guerrillas a todo el continente americano era una locura.

–¿Y qué era lo que no era una locura?

–El principio ético que lo movía, el anhelo de justicia, el deseo de mejorar la situación de nuestros pobres, la disposición a todos los sacrificios, incluyendo el de su vida, por lograr un poquito de mayor felicidad para los más necesitados, la ausencia de propósitos personales, de ambiciones de poder, la falta total de codicia, etcétera. Todo esto es algo que sigue plenamente vigente y es digno de toda admiración. Frente a lo que ocurre hoy día en nuestro continente, con los escándalos financieros en que está metida la clase política, el espíritu del Che es un ejemplo. La búsqueda de lo esencial es lo que te permite cambiar y seguir siendo el mismo. Hay cosas que mueren, que se deshacen con el tiempo, pero también está lo que permanece. Si logras encontrarlo, te mantienes fiel a ti mismo, que es lo principal. Pero curiosamente con las canciones siempre algo queda. Nosotros seguimos cantando canciones del pasado glorioso que vivimos y estas han ido cambiando de significación con el tiempo. No han muerto.

martes, enero 08, 2019

Históricos, románticos, metaleros y k-pop: lo que trae la cartelera musical 2019

El Mercurio

Paul McCartney aparece en la agenda como el principal show de un año que tendrá el regreso de Julio Iglesias, Luis Miguel, Iron Maiden y la cumbre de pop coreano SM Town Live, además de festivales como los de Viña y Lollapalooza. 

JOSÉ VÁSQUEZ
La cartelera musical del año va tomando forma y presenta un listado de nombres donde ya destaca, en un podio inamovible, Paul McCartney, quien tal como adelantó "El Mercurio" volverá al Estadio Nacional en marzo próximo (20) con la gira de su último disco, "Egypt station".

El exmiembro de Los Beatles asoma como el principal atractivo de una agenda que se prepara especialmente voluminosa en el tercer trimestre, como consecuencia del Festival Rock in Rio, que se realizará en Brasil, que aún no cierra su parrilla y que desencadenaría el arribo de varias de las figuras que se presenten en ese evento carioca, como Slayer, que llegarán ahí con su gira de despedida, o Iron Maiden, quienes ya fueron oficializados.

La banda británica ya confirmó su regreso a la capital para el 15 de octubre, también en el Estadio Nacional, recinto que cerrará sus puertas durante noviembre, producto de reparaciones programadas antes de su utilización para la final de la Copa Libertadores, que se disputará ahí el 23 de ese mes.

El coloso de Ñuñoa, además, será el protagonista del primer megaevento del año: la cumbre de pop coreano SM Town Live, que se hará ahí el 18 y 19 de enero y que ya destaca como uno de los hitos que tendrá este 2019.

En cuanto a visitas internacionales, el año comenzó con la de Fatboy Slim, el DJ británico, que se presentó el sábado en el Casino de Viña del Mar. Los también ingleses de New Order vuelven este miércoles, para cumplir con su reagendado show en el Teatro Caupolicán, que inicialmente se realizaría en noviembre y que se suspendió entonces por problemas en la llegada de sus equipos.

Enero sigue también con eventos en regiones: Dreamcheach (12), que en el Sporting Club de Viña tendrá al DJ holandés Martin Garrix y Christina Rosenvinge, quien actuará en Las Majadas de Pirque (12), en el Teatro Biobío (13) y en el Teatro del Lago (16), y José González en el Teatro Biobío (15), en el Cine Arte Normandie (16), Teatro del Lago (17) y Parque Araucano (19).

El rock , este mes, tendrá dos citas dobles: el exvocalista de Pantera, Phil Anselmo, recordará a la banda en el Teatro Cariola y Primus estará en el Teatro Coliseo, ambos el 24 y 25.

Febrero continúa con los decibles al máximo con los sonidos extremos de Overkill y A.N.I.M.A.L. en el Teatro Teletón (1) y con un esperado debut: el new wave de OMD, en la Cúpula Multiespacio (2). Ese mes también tendrá a varias de las voces románticas en español, como Camilo Sesto, en Gran Arena Monticello (14 y 16), y Luis Miguel, Movistar Arena (19, 20, 22 y 23).

En esta misma línea, en marzo, vuelven el ídolo español Julio Iglesias, al Movistar Arena (23), y Ricardo Montaner, en Gran Arena Monticello (29 y 30); en abril, Pablo Alborán al Movistar Arena (4); en junio, también en el mismo recinto, Eros Ramazzotti (5), y en octubre, la cita doble de Cristián Castro con Alexandre Pires, también en la cúpula mayor del Parque O'Higgins (5).

Otros destacados de febrero son la cita doble de Bush y Stone Temple Pilots en el Teatro Caupolicán (21) y en el Gran Arena Monticello, Matt Hunter (22) y Los Auténticos Decadentes (23).

Los jamaiquinos de The Skatalites llegan en marzo al Club Chocolate (8), en un mes que también tendrá como espectáculos destacados al debut de los shows en base a hologramas, como el dedicado a Maria Callas en el Movistar Arena (18), Blondie en el Gimnasio Municipal de Concepción (20) y Velódromo del Estadio Nacional (23), y el debut en el país de The Jacksons en el Teatro Caupolicán (23).

Por ahora, en los próximos meses también destacan el reprogramado concierto de Maluma, ahora el 10 de mayo, en el Movistar Arena. El mismo día, pero en el Teatro Caupolicán, el héroe de la guitarra en Guns N' Roses, Slash, y el vocalista de Marillion, Steve Hogarth, el 8 de julio, en el Nescafé de las Artes.

Temporada de festivales

El año, en cuanto a eventos en la capital, se inicia este 24 en el Velódromo del Estadio Nacional, con el Colors Night Lights Summer Edition, que trae el hip hop de Wiz Khalifa y los sonidos reggae de Sticky Fingers y en febrero, del 15 al 17 se realizará Womad Chile, en Recoleta.

Lollapalooza, el evento más masivo del país, encabezado este año por Kendrick Lamar y Arctic Monkeys, se desarrollará entre el 29 y el 31 de marzo. En mayo, en el Movistar Arena (4) se realizará el Fauna Otoño, con Lauryn Hill como figura central, y el reagendado Festival La Cumbre en el Club Hípico (18). En el último trimestre llegarán los festivales Vívela!, Fauna Primavera y Creamfields, que aún elaboran sus carteles.

Este verano se emitirán por televisión los festivales de Las Condes entre el 10 y el 12 de este mes, con artistas como Emmanuel y Jesse y Joy, a través de Canal 13, y Olmué, con José Feliciano y Chico Trujillo (17 al 20 de enero), por TVN. Ambas estaciones transmitirán el Festival de Viña del Mar, que se realizará del 24 de febrero al 1 de marzo, con nombres como los de Bad Bunny y Marc Anthony.

Los discos que vienen

Este año están programadas las nuevas producciones de Backstreet Boys, Weezer y Lana del Rey, además del esperado regreso discográfico de The Cure. Entre los trabajos chilenos, este año deberían llegar nuevos títulos de Américo, Francisca Valenzuela y Los Tres.

Franco Simone vuelve para encabezar Festival de Talca

El Mercurio

El italiano regresa a Chile para presentarse en la última jornada del evento que transmite TVN y que anunciará hoy su parrilla. 

Martín Cifuentes F.
Es una visita habitual a Chile y ahora Franco Simone acaba de fechar un nuevo retorno al país. El italiano será una de las figuras principales de la décima versión de la Fiesta de la Independencia de Talca, que se realizará entre el 7 y 10 de febrero, en el balneario de Río Claro de esa localidad y que será emitido nuevamente por TVN.

El intérprete de "Paisaje" y "Respiro" se presentará el domingo 10 de febrero -cuando se espera que asistan cerca de 150 mil personas- y es parte del cartel de ese festival que hoy anunciará al resto de los invitados para el show que animarán Karen Doggenweiler y Cristián Sánchez.

Simone, quien estuvo en noviembre pasado en Santiago -en el Movistar Arena como parte del show aniversario de una radioemisora-, sumará a Talca otras presentaciones: el 2 de febrero será parte de la parrilla del Festival Sentados Frente al Mar, en Puerto Montt (junto a Moral Distraída, Piero y José Alfredo Fuentes, entre otros), y también estará con actuaciones en solitario, en los casinos Enjoy Viña del Mar y Santiago, los días 15 y 17 de febrero, respectivamente.

En los últimos años, el exjurado de la versión local de "The voice" se ha mantenido vigente. Hizo una ópera rock sinfónica y el año pasado lanzó en formato digital el álbum "Per fortuna", donde participan Inti-Illimani, los italianos Michele Cortese, Ález Zuccaro y jóvenes promesas chilenas, como algunos exparticipantes del programa buscatalentos que emitió Canal 13 y la última ganadora del Festival de Viña en la competencia folclórica, Astrid Veas. En el trabajo también hay un homenaje a Violeta Parra y una versión de cumbia para "Paisaje", siendo esta parte del repertorio que mostrará en sus nuevas presentaciones durante febrero en el país.

José Antonio Edwards, productor ejecutivo de TVN para el Festival de Talca, dice que Simone tiene una cercanía particular con Chile y que lo hace un "imperdible". "Es uno de los más recordados cantautores de la música italiana. Su música y letras han marcado a varias generaciones a través de su voz o de distintas reversiones de sus éxitos", dice el ejecutivo, quien agrega que su cancionero "será coreado por el público, tanto en Talca como en las casas".