domingo, septiembre 23, 2018

En Librerías La vida privada del ex Beatle: El libro final de Paul McCartney



El Mercurio

El escritor, guionista y periodista inglés Philip Norman es un hombre que vivió la era de The Beatles mano a mano con los protagonistas. Ha sido el autor de aclamadas y también vilipendiadas biografías de las estrellas de rock . Aquí cierra un ciclo que se inició en 1965, en un continuo ir y venir con el músico y mayor protector de ese patrimonio histórico. 

IÑIGO DÍAZ

"Creo que aún no estamos preparados para cuando Paul McCartney ya no esté con nosotros", escribió en su comentario un usuario de redes sociales el día en que alguien más se apresuró a colgar en Facebook el video con los 23 minutos de "Carpool Karaoke".

Se trata de ese momento fabuloso al interior de un automóvil conducido por la vía izquierda donde el comediante y presentador inglés de televisión James Corden entabla conversaciones de tú a tú junto a figuras de la música pop, bromea y canta con ellos. La edición de junio pasado, donde de sorpresa subió al vehículo como copiloto Paul McCartney, "dejó al mundo sin palabras", tal cual escribió el diario El País.

Nadie en su minuto estuvo preparado tampoco para el día en que un fanático baleara a John Lennon. Paul McCartney menos aún. "Me di cuenta con solo mirarlo de que algo iba absolutamente mal", le dijo Linda McCartney al escritor y periodista Philip Norman acerca de su impresión la mañana del 9 de octubre de 1980, cuando se encontró cara a cara con Paul. Le acababan de telefonear desde Nueva York con la noticia.

Desde la vereda del enemigo, Norman ha vuelto a ser un centro de atención en el mundo de la música global, debido a la reciente publicación de su última obra. Es la biografía de Paul McCartney, titulada genéricamente "Paul McCartney. La biografía" (Malpaso / Océano, $28.000), el libro que le faltaba por escribir.

Son ochocientas páginas sobre el músico, sus bandas, sus mujeres, sus amigos, sus acontecimientos, su muerte ficticia, en fin, su buena vida como astro del pop, que van desde sus años en la casa de Forthlin Road, en Liverpool, hasta Cavendish Avenue, su sobria mansión victoriana en Londres, a minutos a pie de los estudios Abbey Road. Páginas nuevas para lo que el mismo Norman opina es toda una locura, pues estima que sobre Paul se han escrito unas "miles de millones de palabras".

Página cero

De ahí las interrogantes que el propio Norman se plantea como autor en este libro que viene a redondear sus publicaciones biográficas sobre las estrellas del rock clásico. Su primer trabajo fue una investigación que comenzó a realizar cuando Lennon aún estaba vivo, y que lanzó en 1981: "Shout! La verdadera historia de The Beatles". Más adelante siguió con libros sobre los Rolling Stones (1984), Elton John (1991), John Lennon (2008) y Mick Jagger (2012).

¿Es posible escribir algo más sobre un ex Beatle o sobre The Beatles? "La página sigue estando, aunque resulte extraño, en blanco", escribe Norman como reflexión más sobre la naturaleza humana que sobre la naturaleza de McCartney. "La supuestamente más abierta y accesible de todas las megacelebridades es, en realidad, una de las más esquivas. Desde su aparente normalidad y su actitud de hombre común y corriente, (Paul) ha construido murallas de privacidad que solo rivalizan con las de Bob Dylan", vuelve a sorprender.

Lo que sí defiende Norman con fuerza es, en efecto, la existencia de material novedoso en "Paul McCartney. La biografía", un hecho que solo él como investigador y autor -y ni siquiera el músico- podría corroborar. "(Hacer el libro) exige un esfuerzo muy grande, porque todo el mundo cree saber todo sobre ellos. Todos se creen expertos en detalles (...). Estos fans y expertos más intensos son los más peligrosos: no les gusta que alguien diga o escriba algo que ellos desconocen", diría Norman en una entrevista con el diario digital argentino Infobae.

Día único en la vida

Norman rebobina la cinta de su historia hasta llegar a diciembre del año 1965, cuando The Beatles eran ya absolutos dominadores del planeta, con la Beatlemanía a plena marcha, con dos películas facturando millones de libras, pero también con una tensión sobre los jóvenes liverpulianos ejercida en su máximo grado. Acababan de lanzar el disco "Rubber Soul", el álbum de la transición, Lennon estaba escribiendo cosas como "Nowhere Man" y McCartney, "Drive My Car", canciones llenas de subtextos. En ese panorama arribaron a la ciudad de Newcastle, para dar uno de los conciertos de la que iba a ser su última gira por el Reino Unido.

Philip Norman era entonces un reportero de 22 años, que trabajaba para el periódico "Northern Echo". El día en que The Beatles tocarían allí, otro editor despistado le dijo: "anda y trata de hablar con ellos".

"Emprendí la misión sin ninguna esperanza: ¿Qué novedad podía añadir yo desde mi limitado punto de vista?", recuerda Norman que pensó: era la misma pregunta que se hizo frente al desafío de escribir este libro. Junto con otros reporteros, logró sobrepasar la única medida de seguridad que había entonces, un portero anciano, y de un minuto a otro se vio a sí mismo dentro del camerino de The Beatles.

George Harrison no le prestó atención, pues miraba un episodio de "Los Vengadores" en la televisión. Ringo Starr contestó algunas de sus preguntas y luego se le unió John Lennon a la conversación. Todos ya vestían sus atuendos negros de cuello alto, jerséis que luego se denominaron en Chile "beatles". Estaban casi listos para salir a escena, dado que el griterío de las adolescentes estaba aumentando y traspasaba los muros. Paul McCartney, con nítida ansiedad, recorría el espacio de un lugar a otro sin detenerse.

"En un sofá cercano estaba el bajo Höfner modelo violín, cuya silueta de mástil largo, como si fuera un Stradivarius, se había convertido en su marca registrada particular. Le pregunté si aquel bajo pesaba mucho para usarlo en el escenario. 'No, es liviano. Toma, pruébalo'", escribe Norman. Paul se lo lanzó por los aires y Norman tuvo que atraparlo con una maniobra.

"Durante unos momentos me encontré pasando los dedos por los mismos trastes por los que lo hacía Paul McCartney y pulsando las mismas cuerdas de acero enrollado. Pregunté si los bajos en forma de violín eran más caros que los normales. 'Solo 52 guineas. Soy un tacaño', respondió", agrega Norman, quien tras obtener autógrafos de los cuatro Beatles para regalar a su hermana menor, nunca más en todo el siglo volvió a cruzarse con Paul.

Escrita a lo largo de tres años y con un enfoque decididamente narrativo, la biografía describe no solo lo que ya se conoce, lo que se ha dicho y redicho en esas miles de millones de palabras, sino que contextualiza la vida de McCartney dentro de una particular cultura británica, de la que igualmente se sabe muy poco en su esencia. "Es un libro inglés, quería mostrar al mundo esta idiosincrasia", diría Norman más sobre Liverpool que sobre Londres.

Aunque echó mano a las conversaciones que entabló desde 1969 con muchos primeros protagonistas de la órbita Beatle, Norman se basa aquí en decenas de nuevas entrevistas que aportaron antecedentes desconocidos. Once expertos, incluido Barry Miles, el autor de la biografía autorizada "Hace muchos años" (1997), revisaron el texto. "En primer lugar, quiero expresar mi agradecimiento a sir Paul McCartney por permitirme escribir esta biografía sin intentar ejercer ningún control editorial sobre el resultado", escribe Philip Norman.

Estación terminal

Las fricciones entre ellos venían desde mucho antes, desde que Paul llamó "Shit!" (mierda) el libro de Norman titulado "Shout!" (¡Grita!). Allí, el autor había descrito a Lennon como las tres cuartas partes de The Beatles y a McCartney prácticamente como un complemento o menos que eso incluso. En esta biografía, Norman se separa del tiempo para balancear los hechos y hacer uso del derecho humano a cambiar de opinión. "Paul McCartney es el personaje principal en The Beatles", dice ahora. No se trata de complacencia: hasta el día de hoy no sabe si Paul ha leído el libro.

El último contacto que tuvieron el ex Beatle y el escritor Philip Norman fue a finales de 2012, cuando le envió un e-mail a Stuart Bell, su agente de prensa, donde le notificaba que pretendía escribir un libro sobre Paul que pudiera completar la serie que tenía como capítulo previo la biografía de John, de diez años atrás. Norman pensaba que si McCartney aún estaba enfadado, al menos que diera su beneplácito sobre esa investigación.

"(Me dijeron que) la respuesta podría tardar un poco de tiempo, puesto que McCartney estaba de gira por América", dijo Norman. Un par de semanas después le llegaría un e-mail : "Querido Philip: gracias por tu mensaje. Con gusto te doy mi aprobación tácita y tal vez Stuart Bell pueda ayudarte. Cordialmente, Paul". Philip Norman, que estuvo en 1965 con The Beatles en un camerino, justo antes de salir a tocar, dimensiona: "Fue la mayor sorpresa de mi carrera".

Íconos del rap chileno celebran los 30 años del género en el país

El Mercurio

A tres décadas del estreno de "Algo está pasando", de De Kiruza, "El Mercurio" reunió a los protagonistas de los primeros años del rap chileno para analizar la historia de este estilo musical en el país. 

Raimundo Flores S.
En octubre de 1988, el hip hop había entrado tímidamente en Chile, principalmente a través del baile, pero aún no se había grabado ninguna canción del estilo. Fue "Algo está pasando", el tema que daría nombre al primer disco de De Kiruza, el primer registro oficial que dio paso a una nutrida variedad de grupos y solistas que forjarían la historia aún en construcción del rap chileno. "La canción nació en un momento muy mágico. Había toque de queda y recuerdo que nos quedamos trabajando hasta tarde y nos dimos cuenta de que teníamos algo increíble", afirma Pedro Foncea, vocalista del grupo.

En esos años, lugares como la calle Bombero Ossa o el Café del Cerro albergaban los primeros encuentros entre seguidores del rap. "Con las tocatas de De Kiruza, el movimiento comenzó a juntarse en la noche. Ahí se lograba una suerte de clímax al final del show con 'Algo está pasando'. Era como una explosión, los cabros se ponían a bailar y eso rompía el hielo con el público", recuerda Jimmy Fernández, fundador de La Pozze Latina.

Precisamente, el grupo liderado por Fernández sería uno de los que tomaría el relevo de De Kiruza y Panteras Negras, otra de las bandas pioneras del hip hop chileno. "Para la gente, éramos unos payasos, se reían de nuestros pantalones, y nosotros seguíamos y no nos importaba. Pero la primera vez que vi a La Pozze Latina en vivo, me di cuenta de que había un futuro, que había gente a la que le gustaba esto", señala Seo2, uno de los personajes que encabezó la segunda generación del rap chileno con su participación en grupos como Makiza, DMS, CFC y Némesis.

"En ese tiempo estábamos viviendo lo que estábamos haciendo. Nunca pensamos que de esto iba a crecer a lo que es hoy en día", dice Jimmy Fernández, haciendo referencia a la consolidación que ha experimentado el hip hop chileno y que actualmente cuenta con una potente escena, incluso valorada a nivel mundial.

Fue a fines de la década de los 90 cuando el rap nacional tuvo su mayor acercamiento con la industria, época en que sellos multinacionales publicaron discos como "Ser humano!", de Tiro de Gracia, y "Aerolíneas Makiza", de Makiza. "Todos, de alguna forma, entrelazábamos caminos y nos dábamos las manos. Después cambió todo cuando empezamos a grabar con sellos, a sacar videos y a hacernos famosos", dice Seo2.

El éxito de esos trabajos marcó un hito en el hip hop chileno que, sin embargo, volvió a moverse mayoritariamente en un circuito independiente más cercano al de sus inicios. En la actualidad, la web ha posibilitado el surgimiento de un amplio catálogo de artistas con estilos para todos los gustos, pero que mantiene en sus cimientos la historia que comenzó a forjarse en los años 80.

"El rap hasta el día de hoy es una de las cosas más lindas que existen para mí. El hablar con groove , no se cómo definirlo, es algo mayor", comenta Pedro Foncea. Lenwa Dura, integrante de Tiro de Gracia, lo complementa: "El día de mañana, nosotros no vamos a estar, pero lo que hemos hecho creo que va a traspasar generaciones, todo el esfuerzo va ser recompensado de alguna u otra manera. La semilla ya está plantada y dando frutos".

Un documental

El trigésimo aniversario de "Algo está pasando" dio paso a la realización de un minidocumental del mismo nombre que explora los primeros pasos del rap en Chile. La pieza fue dirigida por Tomás Alzamora ("La mentirita blanca") y contó con el rapero Sonido Ácido como productor general.

El filme se presentará durante el concierto "30 años de rap chileno", en el Teatro Caupolicán, que se realizará en el marco del Red Bull Music Festival Santiago y donde se presentarán artistas de la vieja y nueva escuela del hip hop chileno.

Un concierto para conmemorar
El 26 de octubre se realizará en el Teatro Caupolicán el concierto "30 años de rap chileno", evento que forma parte del Red Bull Music Festival Santiago y que tendrá a artistas como De Kiruza, Tiro de Gracia, La Pozze Latina, Movimiento Original y Liricistas.

El patrimonio poético nacional está ahora disponible para estudios: Exitoso rescate de la Lira Popular entra en nueva fase

El Mercurio

Más de 18 mil visitas ha tenido el sitio web donde 45 voluntarios transcribieron cientos de versos octosilábicos olvidados por décadas. Los lideró el investigador Humberto Olea. 

Romina de la Sotta Donoso

El año pasado, el investigador y caligrafista Humberto Olea convocó a través de redes sociales a interesados en transcribir los versos del suplemento Lira Popular, que circuló entre 1952 y 1957, para poderlos subir a la web.

La convocatoria fue un verdadero éxito. Un total de 45 voluntarios trabajaron en forma gratuita y transcribieron el 95% de los cientos de versos octosilábicos que estaban en grave riesgo de desaparecer por la sencilla razón de que los impresos originales están en muy mal estado. "Si tú los tomas, se empiezan a quebrar en pedacitos inmediatamente", aclara Olea.

"Soy tan lento para tipear que era la única manera de colocar todos estos versos en internet, de modo que estén de libre acceso para todo el mundo, con fotografías de gran formato de todas las liras y con un sistema de búsqueda que te permite identificar todos los versos donde aparece una palabra o que son de un mismo autor", agrega.

Los voluntarios, cuenta, "era gente con todo tipo de intereses; con estudios universitarios y sin ningún estudio, pero todos con muy buena voluntad. ¡Algunos apenas sabían manejar un computador! Hay dos personas que son monstruos para tipear, que se demoraban un día en transcribir una lira, y otras que necesitaban tres o cuatro meses".

"Hemos transcrito 740 décimas encuartetadas, 573 décimas y 185 cuartetas. Hemos recuperado los versos de más de 200 cultores", destaca Olea. "Es impresionante lo que logramos con la buena voluntad de toda esta gente, pero ahora debemos partir una segunda etapa, que es encontrar los pocos ejemplares que nos faltan y transcribirlos, para después ya empezar con las investigaciones", dice Olea.

"Hay una cantidad impresionante de miradas que se pueden dar. Por ejemplo, cómo se crean las tradiciones. Hay un momento en que se inventa que esto es poesía popular. Después de una serie de problemas políticos que hubo en Chile, especialmente la guerra contra España, se volvió desagradable todo lo que era español y viene el dominio de la cultura francesa. Entonces el Canto a lo poeta queda relegado al campo y ahí lo practica la gente pobre. Pero tú puedes leer décimas encuartetadas de Diego Portales; antes todos hacían versos, era una manera normal de expresarse", detalla.

A su juicio, hay una continuidad en la tradición de la Lira Popular, práctica poética que tuvo su mayor auge hace poco más de un siglo, con los "diarios de cordel", pero que ha seguido viva hasta hoy, con momentos de mayor actividad, como los años 50 y 60.

"También sería atractivo examinar cómo cambia el tono de los versos cuando los payadores son de izquierda o cuando los apoya la Iglesia Católica, o ahora que los financia el Estado", agrega el investigador.

Igualmente, Olea espera poder poner en valor la obra de grandes poetas que hoy han sido olvidados, como Maclodio Fuentes. "¡Él hablaba en verso!", señala. Y lo dice en serio. Se cuenta que se le trabó el habla dando un discurso frente a una multitud -Fuentes era regidor por el PC- y que solo pudo continuar cuando empezó a hablar en verso. Y así lo hizo hasta el final, cuando fue vitoreado.

Otro éxito del proyecto es que ya superaron las 18 mil visitas al sitio web Lirapopular.cl. Además, cuenta Olea, "la editorial Liberalia está interesada en empezar a publicar estos textos como libros. Partirán por los versos de la exdirectora del suplemento Inés Valenzuela y su marido, Diego Muñoz".

 Décimas encuartetadas y sueltas
Humberto Olea explica que la décima encuartetada, o glosada, parte con una cuarteta de la tradición y después vienen cuatro décimas, que empiezan con cada verso de la cuarteta inicial, y cierra con una despedida o un cogollo. Las décimas sueltas, naturalmente, no son encuartetadas, y las cuartetas son cuatro versos. Todos, por supuesto, son octosilábicos.

"En el período de la Lira Popular, el fuerte es la décima encuartetada, tal como hoy es la décima suelta", apunta.

Amaya Forch: "Estamos acostumbrados a que los musicales sean machistas"

El Mercurio

La actriz y cantante es parte del elenco en la obra "La llamada", que debutará el 4 de octubre en el Nescafé de Las Artes. Además, tiene en su agenda más proyectos musicales y televisivos. 

Eduardo Miranda

No actuaba en un musical desde que protagonizó "My fair lady", en 2010. "Dejé pasar bastante tiempo, porque estuve ocupada en otros trabajos", dice como si se disculpara, la actriz Amaya Forch, quien esta temporada regresa al género que la llevó a protagonizar otras importantes apuestas, como "El hombre de La Mancha" y "La pérgola de las flores".

Su regreso será de la mano de "La llamada", la versión local del musical creado por los españoles Javier Ambrossi y Javier Calvo, que debutará el 4 de octubre en el Teatro Nescafé de las Artes. "Había escuchado de este musical y sentía que tenía que estar en él, porque va un paso más allá que los musicales tradicionales. Tiene una visión mucho más moderna, adaptada a los tiempos de hoy y entrega una mirada de la mujer que es mucho más contemporánea y empoderada", dice la actriz con determinación. Luego añade: "Estamos acostumbrados a que los musicales sean machistas y lamentablemente hemos entrado en la convención de eso: de que las mujeres estamos para adornar, cantar bonito y ya está".

En "La llamada" la mirada es distinta, se convirtió en un éxito de taquilla en la cartelera española e incluso llegó al cine. La historia gira en torno a dos jovencitas que están castigadas luego de haberse escapado del campamento cristiano donde pasan sus vacaciones. Bajo la atenta mirada de dos monjas guardianas, todo da un vuelco cuando una de las muchachas confiesa que se le aparece Dios; Amaya Forch encarna a la Madre Bernarda, una de las religiosas que intenta poner orden. "Creo que este musical promueve que uno sea quien es realmente. Es una llamada a que sigamos nuestros instintos, nuestra verdad, que nos atrevamos a hacerlo para ser felices", dice la actriz, y añade: "Siento que el subtexto es vivir sin juicios, a promover la tolerancia en todos los aspectos".

Bajo la dirección de Pato Pimienta, la pieza producida por The Cow Company también tiene en escena a Francisca Walker, Geraldine Neary y Susana Hidalgo. Además se incorporó José Alfredo Fuentes, quien encarna a un Dios muy particular, vestido de etiqueta y que canta canciones de Whitney Houston. "Quería ser parte de esta novedad. Se puede hacer musicales nuevos, con una premisa o enseñanza más profunda. Es un musical que nos libera la carga porque vivimos en una sociedad que nos oprime". La actriz luego enumera: "Ha sido un trabajo de mucha colaboración, horas de ensayo, actuación, coreografía y canto. Vamos con una banda de rock en vivo, entonces da la sensación de estar en una fiesta. He visto cómo el equipo se fascina con eso".

El musical no es el único proyecto de Forch, quien por estos días planea hacer una re versión del tema "Yo no soy esa", de Mari Trini. "Creo que el movimiento feminista me ha hecho pensar en eso. Es una canción que habla de estos tiempos", dice. Además de hacer clases de canto y conducir un programa en la radio digital YoZ, participó en las grabaciones de la serie "Heroes invisibles", que emitirá CHV. La actriz finaliza: "He hecho varias cosas, pero quiero hacer un concierto pronto. Por ahora el teatro me frena esos espacios porque tengo que estar muy concentrada todo el tiempo".

 "Yo no soy esa"
Forch, planea hacer una reversión del tema "Yo no soy esa", de Mari Trini. "Creo que el movimiento feminista me ha hecho pensar en eso. Es una canción que habla de estos tiempos", dice.

Cecilia hospitalizada por crisis pulmonar

El Mercurio

Mireya Cecilia Pantoja, "La Incomparable", fue trasladada de urgencia al Hospital Claudio Vicuña de San Antonio durante la tarde del viernes, tras sufrir un severo cuadro respiratorio. Según informa su asistente Jasmín Bau, la intérprete, que tiene una dolencia pulmonar crónica, se encuentra fuera de peligro. La artista tiene un show agendado para el próximo 7 de octubre en el Teatro Caupolicán, como celebración de sus 60 años de carrera.

Ricardo Muti: "He luchado contra la estupidez toda mi vida. No quiero seguir luchando"

El Mercurio

Muti es tan famoso por sus peleas como por sus interpretaciones de Beethoven. El hombre que ha dirigido a tres de las mejores orquestas del mundo señala que "la música siempre debe ser flexible. Lo que no acepto son los cortes, las transposiciones y los abusos con que te encuentras". 

Richard Morrison The Times

Sentado en su casa en Ravena, esta mañana el maestro de 76 años -tal vez el último de "los grandes monstruos" que aún merodean por el mundo de la música clásica- está de un ánimo reflexivo. "He tenido una vida feliz, musical y personalmente, pero ahora he llegado al final, con un pie en la tumba", declara con tristeza para luego prorrumpir en una risa sardónica comparable a la de las brujas del Macbeth de Verdi. El hombre que ha dirigido a tres de las mejores orquestas del mundo y a dos de los más importantes teatros de la ópera de Italia claramente aún no tiene intenciones de colgar la batuta.

Hace poco recibió el Praemium Imperiale, la respuesta de Japón al premio Nobel, que conlleva un conveniente "honorario" de 15 millones de yenes (cerca de 92 millones de pesos) para el ganador. Pocos pueden decir que los logros de Muti no merecen dicho galardón. Sin embargo, la noticia no producirá júbilo universal entre los músicos que han recibido sus dictados autocráticos. "Es cierto", admite, "que no tengo fama de ser fácil".

¿A qué se debe? "No lo sé", contesta, mintiendo. Sabe perfectamente el porqué. "Incluso cuando era joven y dirigía grandes orquestas como la Filarmónica de Berlín no me gustaba transigir. Y no es porque crea que soy poseedor de toda la verdad. Se trata más bien de dignidad. Mi profesor de dirección (Antonino Votto, quien fue asistente de Toscanini) siempre me decía: "Nunca transes con tu dignidad, Ricardo, porque para gente con tu talento siempre será posible tener dos huevos en el plato".

¿Qué significa? "Significa que no necesitas tanto dinero y champagne . Dos huevos en un plato son suficientes para sobrevivir, si eso significa que no tengas que transigir con tu dignidad. El problema es que cuando defiendes tu dignidad, la gente dice que tienes mal carácter. Si eso es cierto, todos los que tienen algo de carácter tienen mal carácter".

Señales de humo

Abundan las historias sobre el comportamiento arbitrario de Muti durante los ensayos. Él mismo me cuenta una. En 1971, poco después de haber cumplido los 30 años, fue invitado a Londres para dirigir la Philharmonia, que había sido la orquesta de Otto Klemperer hasta su muerte. "Llegué esperando ensayar en algún lugar magnífico como el Royal Albert Hall", recuerda. "En lugar de eso me mandaron a un lugar llamado (frunce el ceño asqueado simplemente al recordarlo) el Bishopsgate Institute".

"Las cosas fueron de mal en peor. En aquel tiempo muchos de los músicos de las orquestas de Londres fumaban antes, después e inclusive durante los ensayos. El joven Muti estaba indignado. "Les dije, 'Lo siento, no sé leer señales de humo.' Sin embargo, al final de esos ensayos, los músicos me pidieron que fuera su director principal. Imagina eso. Yo ni siquiera tenía un contrato de grabación y era completamente desconocido".

Muti esperó tres meses antes de aceptar. "Estaba francamente asustado", señala. "Yo sabía que no tenía el repertorio para una gran capital musical como Londres, en la que Solti estaba dirigiendo a la Filarmónica de Londres, Previn a la Sinfónica, Boulez a la BBC y Kempe a la Royal Philharmonic. Eran gigantes; yo era un pajarito. Sin embargo, fue entonces cuando recibí una crítica maravillosa de William Mann del Times y eso me dio el coraje como para seguir adelante".

Los nueve años de Muti en la Philharmonia cambiaron su vida. "Fue una historia de amor, una época gloriosa para mí". Sigue estando extraordinariamente orgulloso de sus conexiones británicas. "¿Sabías que cuando la reina y el príncipe Felipe vinieron a verme a mi camerino en La Scala de Milán se quedaron ahí durante 27 minutos, en lugar de los siete que supuestamente deberían haber estado?". Me pasa una fotografía enmarcada. "Ese soy yo sentado con la reina. ¿Alguna vez la has visto más feliz? Después me nombró Comandante del Imperio Británico. Tal vez me debería haber quedado a vivir en Londres, como lo hizo Solti y llamarme Sir Richard Muti".

Sin embargo, aunque sus años en Londres fueron dichosos, los trabajos posteriores fueron más difíciles. Nombrado director de la Orquesta de Filadelfia, fue atacado por haberse atrevido a cambiar el venerado sonido del ilustre ensemble. "Tenían esta cosa exuberante y perfumada que llamaban el 'fabuloso sonido de Filadelfia'", dice. "Yo fui crítico al respecto. No se puede limitar a una orquesta a un solo sonido. El sonido es algo que uno cambia de acuerdo al repertorio".

Esa fue una batalla que Muti ganó, en tanto, su renuncia a La Scala en 2005, después de haber sido su director musical durante 19 años, fue una humillación para un hombre orgulloso. Su deseo intransigente de elevar los estándares artísticos significó que tenía pocos amigos que lo apoyaran cuando las cosas se pusieron feas. Él desdramatiza lo que debió haber sido una época traumática. "Toscanini renunció tres veces a La Scala", comenta. "Yo, solo una y definitivamente no renunciaré una segunda vez".

A pesar de sus renuncias, a Muti no le falta trabajo. Desde 2010 ha sido director musical de la poderosa Orquesta Sinfónica de Chicago y hasta ahora ambas partes parecen estar contentas. "Hay solo dos tipos de orquesta", declara Muti. "Aquellas que tienen disciplina y aquellas que no la tienen. La de Chicago tiene disciplina".

¿Alguna vez volverá a aceptar otro cargo en un teatro de ópera? "Por ningún motivo", dice. "Dirigí 50 distintas óperas en La Scala. No quiero seguir luchando. He luchado contra la estupidez toda mi vida".

Ahora está hablando de directores de escena. "No todos", señala. "Solo los que crean alguna fantasía sobre el escenario que no tiene nada que ver con la música. Estoy cansado de ver a Sarastro [de La flauta mágica] vestido como un nazi bávaro, o a Violetta [La Traviata] inyectándose heroína. Hoy en día la música en la ópera se está convirtiendo en una especie de banda sonora de película: algo que está en el fondo acompañando una tontería que se ve sobre el escenario. Ahora prefiero mil veces hacer óperas en concierto.

Ser fiel al compositor

Ya sea en concierto o en teatro, Muti está decidido a permanecerle fiel al principio que ha guiado su interpretación musical durante medio siglo. "De mi maestro, Votto, aprendí lo que él aprendió de Toscanini: la necesidad de serle fiel al compositor. Esta frase -'como está escrito'- ha sido mal interpretada por los críticos. No quiere decir que tengas que tocar, cantar o dirigir como una computadora. La música siempre debe ser flexible. Lo que yo no acepto son los cortes, las transposiciones, las interpolaciones de notas altas y otros abusos con los que te encuentras, especialmente en las interpretaciones de Verdi y otros compositores italianos".

"Si le hicieras eso a Mozart, los austríacos te matarían, y también los ingleses. Sin embargo, Verdi es considerado como la esencia de la Italia buena onda y, por tanto, es tratado con desprecio. Ese es el estereotipo contra el cual estoy luchando. No toleraré lo que sucedió en Salzburgo recientemente. El cantante no podía cantar un aria en la llave correcta, así que durante la noche los pobres bibliotecarios de la orquesta tuvieron que escribir todas las partes de la orquesta en una llave diferente para que el cantante pudiera cantar su nota alta al final, que el compositor ni siquiera había escrito. Fue un acto inmoral. El público estaba siendo engañado".

Estamos conversando en la mansión de Muti, oculta tras altas paredes en el centro de Ravena, una pequeña ciudad con antiguas iglesias y no menos de ocho sitios del Patrimonio Mundial. La sala de estar, repleta de recuerdos, muestra un aspecto muy diferente del hombre. Una batería -"de mi nieto"- domina incongruentemente el centro, en tanto una pared está ocupada por un magnífico pesebre napolitano del siglo XVIII. Es un perpetuo recordatorio de las raíces napolitanas de Muti.

Él se mudó a Ravena porque su esposa proviene de allí. Ella está a cargo del Festival de Ravena. "Yo soy solo un artista invitado, y ni siquiera el mejor pagado", dice con una mueca irónica. "Cristina es la jefa. Yo solo, como dicen los romanos, le doy al César lo que es del César".

Esa no es toda la historia. Todos los años, como parte del festival, él está a cargo de un extraordinario proyecto llamado "Los Caminos de la Amistad", que durante 21 años ha vinculado a Ravena musicalmente con otra ciudad, generalmente algún lugar problemático del mundo. Entre las ciudades socias han estado Sarajevo, Beirut, Teherán y, este año, Kiev (Ucrania). Los conciertos (uno en Ravena, otro en la ciudad socia) no son solo ejercicios sociopolíticos. También le dan a Muti la oportunidad de mostrar el orgullo y alegría de la actual etapa de su carrera: la Orquesta Juvenil Luigi Cherubini, que él creó en 2004. "Yo sentía que debía preparar a jóvenes músicos para luchar contra el enemigo que es la rutina, y para la realidad de que tal vez algún día puedan ser dirigidos por un buen músico y al día siguiente por un burro que arruina la música".

Desde este miércoles, un recital por semana: Tres pianistas prosiguen la Integral de Beethoven

El Mercurio

"Claro de Luna", "Waldstein" y otras diez sonatas tocarán Alexandros Jusakos, Luis Alberto Latorre y Mario Alarcón. 

Romina de la Sotta Donoso

El Ciclo de Pianistas del CEAC -entidad que administra a la Orquesta Sinfónica- rinde este año un homenaje al recordado maestro Óscar Gacitúa, presentando las 32 sonatas para piano de Beethoven, en forma cronológica y con nueve pianistas.

"Cada sonata es como un mundo aparte. Son muy distintas, pero a la vez, se van pasando la herencia de lo que una significó a la otra, pero con la gracia de un creador que siempre compone algo nuevo", apunta Luis Alberto Latorre, pianista de la Sinfónica y director artístico de este ciclo que partió en mayo y que continúa este miércoles con Alexandros Jusakos, en el Teatro U. de Chile, en la Plaza Baquedano (Ceacuchile.com).

Creador de la Fundación "Pianos para Chile" y profesor del Conservatorio de la U. Mayor, Jusakos tocará cuatro sonatas compuestas entre 1800 y 1801: la Op. 26, "Marcha Fúnebre"; las "Quasi una Fantasía" Op. 27 N° 1 y N° 2; "Claro de Luna", y la Op. 28 "Pastoral". "Es emocionante seguir el orden cronológico, porque te vas encontrando con cosas que reconoces en otras obras de Beethoven. Por ejemplo, en la opus 27 N° 1 hay un fugato que me recuerda a la fuga de la penúltima sonata que Beethoven compuso, la opus 110", dice.

De su programa, destaca la Opus 26, "Marcha Fúnebre", cuyo primer movimiento es un tema con variaciones: "Eso es algo que solo Mozart había hecho". "El motivo de esa 'Marcha Fúnebre' es muy parecido al primer motivo del primer movimiento de la Sonata 'Claro de Luna', un movimiento que el gran pianista András Schiff considera una especie de marcha fúnebre por su semejanza a momentos de 'Don Giovanni', de Mozart, como la muerte del Commendatore", agrega Jusakos.

Luego, el 3 de octubre, Luis Alberto Latorre interpretará cinco sonatas: las Op. 31 N° 1, N° 2, "Tempestad", y N° 3, y las Op. 49 N° 1 y N° 2. De ellas, destaca la "Tempestad". "Cuando la compuso, Beethoven escribió: 'A partir de ahora, quiero abrir un nuevo camino' y eso es muy decidor. Esta sonata marca un hito por el cambio radical que está sucediendo en el lenguaje musical, y con un modelo tan clásico como la sonata", asegura Latorre.

Mario Alarcón, profesor del Instituto de Música UC, dará el recital del 10 de octubre, con las Sonatas Op. 53, "Waldstein", Op. 54 y Op. 57, "Appassionata". "Estamos en los opus 50, en la mitad de la producción de Beethoven, entonces en su música se produce una pugna entre la energía de un hombre joven y la de uno que empieza a mirar la vida en forma reflexiva, más maduro", dice el pianista. "A diferencia de la producción más postrera de Beethoven, donde la música tiende a rendirse ante el destino, en estas sonatas la música no se rinde", cierra Alarcón.

sábado, septiembre 22, 2018

Tito Fernández: "Yo soy un ícono de la izquierda chilena"



Radio Bio Bio

Publicado por: Emilio Contreras

Desde su casa, rodeado de recuerdos que dan cuenta de una carrera prolífica en el folclor, Tito Fernández (75) conversó con BioBioChile de su obra musical y los rumores que la rodean, de su supuesta amistad con Álvaro Corbalán y las acusaciones que alguna vez hizo Pedro Lemebel en su contra, referida a nexos directos con la dictadura militar.

(Periodista): Ud. trabajó con Luis Advis, los hermanos Parra, y muchos íconos de la izquierda chilena ¿Qué opina hoy cuando se le acusa de mantener una amistad con un exmilitar condenado por violaciones a los Derechos Humanos en dictadura como Álvaro Corbalán?
(Respuesta): Yo soy un ícono de la izquierda chilena… De ese tema no me gusta hablar, porque no tengo pruebas de nada, como te puedo mostrar un documento que soy un expreso político, mi pago mensual de reparación por haber sido preso político… Y lo que pasa es que yo no tengo amigos, o sea, tengo amigos pero no nos vemos hace años.

(P): ¿Se asume como un Ícono?
(R): Me han dicho a mí, pero yo no puedo decir eso. Cómo voy a hablar de mí, es como raro. Eso dicen de mí.

(P): Otros afirman lo contrario.
(R): Y qué importa, que digan lo que digan, si lo que uno haga es lo que importa. Revisa mi obra y te vas a dar cuenta que yo tengo buenas relaciones con todo el mundo… Y lo que digan, lo dicen de Tito Fernández, de mí no, porque no han venido a mi casa nunca… No sé de dónde sacaron eso. Tal vez son demasiado jóvenes. Y no tiene idea… Viste que es complicado hablar de uno. A mí me tocó salir al extranjero varias veces. ¿A qué crees que salí? ¿No sería eso un paraguas para sujetarme de lo que me podría caer encima? No te puedo contar esas cosas, porque las cosas ya pasaron, porque la gente se murió…Y voy a poner un personaje grande para que no haya duda. ¿Cómo te voy a contar yo, una reunión mía con Volodia (Teitelboim) en Ciudad de México? ¿Cómo te cuento eso? La reunión fue conmigo. Pero ahí tienes un ejemplo.

(P): ¿Tiene una ideología política?
(R): Soy socialista… Fui comunista, y me cambié cuando el PC no entró a la Concertación.

(P): Pedro Lemebel, el escritor difunto, escribió una crónica titulada “Guitarreando con la CNI”, en la que lo culpa directamente de haber sido un delator de artistas y cercano a los aparatos represores de la dictadura…
(R): Yo no conocí a Lemebel. Que me perdone su memoria, pero yo nunca leí algo de Lemebel. Yo nunca lo conocí, y por ende él tampoco a mí. No sé por qué escribió de mí… Pudo haberme preguntado. No sé por qué lo diría, no tengo idea… Porque eso de que estaba en la televisión, ¿qué tiene de malo? No era el único que estaba en TV. La TV estaba llena de artistas en esos años.

(P): Se le acusó también de haber enviado una carta a Álvaro Corbalán con motivo de un libro que publicó este año…. ¿Lo desmiente?
(R): Por supuesto, con nosotros no ha hablado nadie…

(P): Como socialista, ¿qué le parece que un condenado por cargos de lesa humanidad como Álvaro Corbalán lance un libro?
(R): No me parece correcto, por lo tanto, menos iba a participar de esto… No me parece correcto porque un tipo que está preso y condenado no puede tener todas esas facilidades, que nosotros que hemos estado libres no lo tenemos.

(P): Usted alguna vez dijo que en total ha visto menos de 10 veces a Corbalán en su vida…
(R): Sí, es que no te podíai negar, poh (en la época de dictadura). ¿Cómo te íbai a negar? No te puedes negar, porque yo tenía una tarea, que era mantener vivo el Canto Popular costase lo que costase. Llegué a la TV, otros llegaron más arriba que yo. Y con hartas dificultades. En “El Chilenazo” (programa de TV de la época) presenté una canción a Pablo Neruda y no pude cantarla yo, tuvieron que cantarla mis hijos. Y al final un jurado nuevo les puso un 1 y salieron segundos… Yo no podía cantarla. Yo solo podía cantar en el Canal 13 por una gestión que hizo Don Francisco, a quien le agradezco, porque me ayudó a vivir. Yo había estado en su programa tanto, además la gente me quería ver. Yo hacia chalecas para escolares, con una máquina de tejer, para poder comer… ¿Dónde iba a tocar? Hasta que fue apareciendo gente que me fue dando lugares para poder tocar. Y así se fue gestando esta situación.

(P): Se lo pregunto de nuevo, entonces: ¿Por qué cree que se le sigue vinculando a la dictadura?
(R): Por el hecho que yo nunca hablé de haber sido un preso político, ni torturado, ni ninguna de esas cosas. Entonces la gente no sabe. Y se pasa películas, no sé qué cosa. No sé de dónde lo sacaron (…). A mí (después del golpe de estado) me tiraron un papel debajo de la puerta en que me decían: compañero, no se asile, lo necesitamos. Ahí parte todo esto… Yo estaba encerrado en mi casa. El 11 fue el golpe y el 22 me metieron preso a mí.

(P): Lo detuvieron en las mismas fechas que Víctor Jara…
(R): Es una pena que Víctor Jara haya quedado en nuestra memoria como un mártir y no como un artista. Él cantaba en la Peña (de los Parra). Él me llevó a la Dicap a hacer mi disco número dos. Dicap era el sello de las Juventudes Comunistas.

(P): ¿Cómo recuerda sus visitas a los exiliados políticos en los conciertos que ofrecía en el extranjero?
(R): Extraordinario, no como acá. Había mucha efervescencia…. La idea era mantenerse vivo, con la idea que el dictador cayera. Se me ocurre a mí, nunca se los pregunté. Me escondieron mucho, porque era peligroso. Era muy peligroso que yo estuviera entre la masa popular. Yo trabajé en la Operación Retorno del PC. La Operación Retorno fue generar la nostalgia en los chilenos (exiliados) para que volvieran, habían muchos que podían volver. Precisamente de eso estuvimos hablando con Volodia en México.

(P): ¿Qué pudo ver en esos exiliados?
(R): Una vez estaba tocando en un lugar, tocando la tonada de las comidas, y yo canto: “Me gustan las cazuelas, una trenza de chunchules”. Y estaba en esa parte y se para un tipo en la platea y dice: “cállate conchetu…”. Y estaba llorando de emoción. Algo que aquí no me había tocado nunca en un concierto, con una carga emocional tremenda…

(P): (Tito Fernández reproduce una canción desde su computador).
(P): Esto lo cante aquí el año 1978. Mi primer concierto grande. Este es un homenaje a Víctor Jara, afuera estaba lleno de militares. Nosotros no sabíamos, ni el público ni yo, si podíamos a volver a la casa. Esos conciertos hoy en día no existen, en ese tiempo sí. Yo me despedí de todo el mundo antes de subirme al escenario. Este tema tiene una historia re bonita. En Miami fui a un asado de chilenos, y el que organizaba el asado era un perico que había pertenecido a la CNI, que se fue pah allá y se dedicó a vender yates, y se hizo millonario, y se despedía con un asado a sus amigos. Y tenía a Tito Fernández no pah que tocara, sino como invitado. Y ahí me contó algo que me dolió muchos años hasta que lo conté y no me dolió más. Yo, me dijo, era parte de un equipo de la CNI que estaba en tu concierto del Grand Palace, este, y yo tenía en la mano, con una pluma, la posibilidad de que tu volvierai a cantar o no cantaras nunca más. Quedé tan impresionado, que dije que estaba bien. Y les dijo a todos los demás: “Así que este huevón me debe a mí el hecho de que esté aquí cantando con nosotros”. Me dolió muchísimo.

(P): ¿Qué hizo?
(R): Me fui no más.

(P): ¿Por qué cree que sus canciones pudieron conmover a personas como Corbalán? Uno pudiera pensar que esto no es común en el caso de cantautores como Víctor Jara.
(R): Lo que pasa es que mi canto es muy transversal, no persigue nada… Él (de Víctor Jara) tuvo otros objetivos, y los cumplió todos. Hasta el día de hoy, mi canto no tiene ningún objetivo, yo canto no más.

(P): ¿Está conforme con el trabajo musical realizado?
(R): Hice bien la pega.

(P): Usted dijo que lo habían excluido de la Nueva Canción Chilena por estos temas políticos…
(R): La NCCH era como una familia, era demasiado transversal, creo que quizás yo no calcé.

(P): ¿Cuál es su opinión de la izquierda chilena actual?
(R): Yo creo que no existe. Los viejos somos de izquierda. Los jóvenes no, tienen una idea romántica de la izquierda. No la veo manifestada de ninguna parte. Yo no soy de este mundo, soy de un mundo que ya pasó.

Rock a la vena para mejorar el clima organizacional

El Mercurio

¿Se imagina vivir por un día el sueño de integrar una banda de rock y grabar un tema con sus colegas o familiares al final de la jornada? Un emprendimiento ofrece consultorías con un particular enfoque, que promete mejorar las relaciones interpersonales a través de la música, invitando a trabajadores, empresarios y familias a componer un tema que dé cuenta de sus metas como grupo y a vivir el desafío de pararse en el escenario a tocar juntos. 

Elisa Montesinos

Todos alguna vez hemos soñado con ser estrellas de rock, pero en general se queda como eso, como un sueño lejano y difícil de alcanzar. El psicólogo organizacional Álvaro González y el productor musical y hombre de radio Hernán Rojas unieron la música a metodologías de liderazgo y trabajo en equipo para crear, hace 8 años, Great Place 2 Rock y ofrecer a cualquiera la posibilidad de integrar una banda. Rojas vivió en Los Angeles en los 70 y trabajó con bandas y músicos como Fleetwood Mac, Neil Diamond, Supertramp, Frank Zappa, Santana, The Band y Stevie Nicks. "Rondaba en mi cabeza por años y años el tema de cómo llevar a una metodología lo que me había tocado vivir con estas grandes bandas -dice Rojas-, ver el proceso de reunión de personas en torno a una banda de música es muy poderoso desde la mirada sistémica, por el hecho de que afecte a tanta gente en base a la cosa grupal, porque sin el grupo no pasa nada. Y me daba vuelta también lo poderoso que es el ecosistema de una banda en la cual cada eslabón es fundamental. Se cae uno y se cae el proyecto".

Eran tiempos en que los mensajes en internet eran a través del Messenger. Algunas personas le hacían preguntas o sugerencias sobre sus programas en la radio Futuro. Un día apareció Álvaro, fanático de AC/DC, y le dio un par de datos sobre uno de los vocalistas del grupo australiano. "Nos juntamos, nos pusimos a conversar y de ahí surgen los primeros acercamientos. Él ya tenía en la cabeza este tema de la metáfora organizacional", cuenta Rojas.

La importancia de hacer una canción

Querían demostrar que en una banda pasa lo mismo que en cualquier situación humana, también en la organización, y que solo a través de la cooperación mutua y valorando el rol de todos los integrantes era posible hacer algo en conjunto y lograr las metas comunes. De las conversaciones, pasaron a los experimentos, a invitar a gente que no se conocía a colaborar entre ellos para formar una banda de rock. Comenzaron a hacer pilotos y a entrenar tutores que finalmente se convirtieron en parte de su equipo. Quienes participaban en esta primera etapa, les contaban del impacto que había tenido en ellos, de cómo les cambiaba su visión al pasar, casi sin darse cuenta, de hablar de "yo" a un "nosotros", además de conectarse con la parte más creativa de cada cual. Sobre todo, lo pasaban bien. "Es una metodología muy especial que tiene que ver más con el sentido. Yo agarro una guitarra y quiero comunicar algo, ¿te fijai?, y quiero tener un rol en esta banda. Dado que es música, siempre lo están pasando bien. Es algo entretenido, pero desafiante. Estás viviendo los dos lados: es lúdico y te produce un goce potente, pero cuando a través de nuestra metodología comienzan a conectarse con esto, pasan cosas extraordinarias", dice Rojas.

Intervienen en el ámbito laboral, educativo o familiar mediante la música, fortaleciendo el liderazgo y los equipos, así como también el compromiso de los trabajadores o integrantes de un grupo. "Lo que hemos desarrollado es la confirmación de que los Homo sapiens somos seres eminentemente musicales desde el inicio del largo viaje evolutivo hasta hoy. Nuestra capacidad sonora-musical alimentó, a su vez, nuestra capacidad colaborativa, y así pudimos sobrevivir y evolucionar como especie", agrega González.

En estos años han trabajado con TVN, Chilevisión, VTR y Colmena, entre muchas otras empresas. También con grupos familiares que quieren reconectarse, y universidades o escuelas que quieren aplicar la experiencia. Los resultados son destacados por los mismos participantes. "Es una experiencia única, innovadora, motivadora y energética. Sin duda, una gran forma de generar lazos y compromisos en el equipo. Una gran actividad para equipos gerenciales que viven en el día a día y que necesitan momentos de encuentro, análisis y planificación de verdad", dice Cristian Rodríguez, gerente general de Viñedos Emiliana. "Me conectó mucho más con el equipo, sirvió en mi caso particular, además, para marcar un estilo directivo diferente y generar un 'hito' del cambio en la administración. Por otro lado, me reencontré con mi lado musical, que tenía muy abandonado, y me recordó que no solo basta el talento si no hay una trabajo duro que lo acompañe", es el testimonio de Christian Rodríguez, gerente general de Synthon Chile.

Álvaro lo recomienda, sobre todo, para momentos de crisis organizacionales o de transformaciones importantes. Cuando trabajaron con Colmena, hicieron intervenciones a nivel gerencial y con los trabajadores. "En pleno proceso de importantes cambios que afectan a toda la empresa, el programa Great Place 2 Rock fue la mejor estrategia de gestión de cambio, y en la encuesta de clima realizada posteriormente a su implementación, obtuvimos un resultado en el que 18 de 19 dimensiones aumentaron favorablemente, y el índice de satisfacción llegó a 80%", señala Fernando Benavente, gerente de RR.HH. de Colmena Salud.

"Crear una canción puede parecer un proceso fácil, pero en realidad significa un desafío muy potente que requiere, para un buen resultado, del compromiso, la colaboración y la adaptación al cambio de todos los que estén involucrados. Como desafío y como proceso, naturalmente requieres hacer los cierres correspondientes, y una de las posibilidades es terminar en un escenario, o grabar un video que dé cuenta del logro y de haber alcanzado la meta propuesta, en un camino en el que la metáfora de la banda va facilitando el trabajo y conectándonos con los objetivos", resume González.

La metodología interviene en el ámbito laboral, educativo o familiar mediante la música, fortaleciendo los equipos.En estos años han trabajado con empresas, grupos familiares y universidades.

En estos años han trabajado con empresas, grupos familiares y universidades.

La metodología interviene en el ámbito laboral, educativo o familiar mediante la música, fortaleciendo los equipos.

Sting: "¿Mi mejor recuerdo de Chile? En los 80, cuando vine al Festival de Viña"

El Mercurio

Guillermo Tupper.
Espectáculos
El Mercurio

En una de las colaboraciones más improbables del último tiempo, Sting unió fuerzas con el músico jamaicano Shaggy para lanzar un disco de inspiración caribeña que presentarán en octubre en Movistar Arena. En conversación con "El Mercurio", ambos cantantes hablan de su devoción por el reggae, su pasado como inmigrantes y el desafío de hacer música luminosa en tiempos turbulentos. "Estados Unidos debería ser un modelo de libertad y lo estamos perdiendo", dice el británico.



Orville Richard Burrell, más conocido como Shaggy (49), suelta la primera carcajada de la tarde cuando rememora su primer encuentro con Sting (66). Fue en Ámsterdam, cuando él se encontraba en el backstage de una presentación del ex líder de The Police. "Lo conocí tras bambalinas y luego salté al escenario mientras tocaba 'Roxanne'", recuerda el jamaicano. "Fue uno de esos impulsos del momento. Él dijo: 'oh, Dios, ¿quién es este tipo?'".

"De hecho, fue un desastre", complementa Sting. "Me tomó diez años recuperarme de esa experiencia. Pero lo perdono y ahora todo está bien".

Desde Curazao -una isla perteneciente a los Países Bajos y situada en el sur del mar Caribe- Sting y Shaggy, protagonistas de una de las colaboraciones más singulares de los últimos tiempos, ponen el teléfono en altavoz para anticipar su próxima venida a Santiago (ver recuadro). Faltan algunas horas para su presentación en el festival "North Sea Jazz" -en el que comparten un ecléctico cartel con figuras como Christina Aguilera, Grace Jones y Burt Bacharach- y, lejos del choque de egos propio de estrellas de su magnitud, su diálogo transcurre entre bromas mutuas y frases que empieza uno y termina el otro. "Tenemos varias cosas en común", señala Sting. "De partida, los dos tenemos nombres estúpidos".

Desde su sorpresiva presentación en la última ceremonia de los Grammy, el anuncio de un disco conjunto entre ambos generó muecas de incredulidad: ¿qué tenían que ver el explosivo toaster jamaicano con el refinado rockero nombrado comandante del imperio británico? Unidos por su gusto por las sonoridades caribeñas, y en particular por el reggae, el resultado fue "44/876", un álbum cuyo título hace referencia a los respectivos códigos telefónicos de Gran Bretaña y Jamaica. "Una de las formas de identificar el estrellato es una voz única. Tener una impronta como la de Shaggy, que no podría ser de nadie más, eso es ser una estrella. La primera vez que escuché 'Boombastic', dije: 'oh, ¿qué es esto?'", dice Sting. "(El disco) es la conversación entre dos individuos de culturas muy diferentes, cantando sobre asuntos que nos importan mucho, desde dos puntos de vista ligeramente distintos y en los que, a menudo, estamos de acuerdo".

La colisión de ambos universos musicales fluyó a pesar de sus radicales diferencias de rutina: si Shaggy solía sentarse a componer pasadas las 2:00 de la mañana, con Sting tuvo que levantarse temprano y ponerse a trabajar en horario de oficina. "¡Este tipo es un demente!", protesta la voz de "Boombastic", quien también fue animado por el propio Sting para incursionar en el canto, tal como lo hace en "Dreaming in the USA". "Definitivamente, Sting es alguien que me empujó hasta mis límites y me llevó a hacer cosas con las que, normalmente, no me sentía cómodo. Estoy muy agradecido de él. Nunca hubiese sabido qué tan bueno era, ni qué tan cómodo me sentía, si él no hubiera insistido".

"En realidad, él es un muy buen cantante", complementa Sting. "Pero era muy importante que él y yo saliéramos levemente de nuestra zona de confort para que pudiéramos innovar y ser creativos. Para eso, necesitas ser un poco sacudido. Así, Shaggy debía escribir la canción correcta en el momento, y yo lo iba a sacar de sus esquemas al exigirle que cantara. La contribución desde ambos lados fue significativa porque él puede hacer cosas que yo no puedo y me ha provisto de ellas".

Shaggy: "Pero lo principal es que es buena música. Se siente como el verano, tiene un montón de felicidad y esperanza. Es el tipo de música que te pone en un buen estado de ánimo".

El viejo sabor de lo nuevo

Desde sus inicios, las sonoridades del Caribe ejercieron un gran influjo en Sting. En Inglaterra, creció rodeado de la música ska, calipso y reggae traída por la comunidad de inmigrantes de las Indias Occidentales. Luego, aquellas influencias fueron recogidas por The Police y canciones como "So lonely", "Walking on the moon" o "One world (not three)" derribaron barreras con un contagioso cruce entre pop bailable y reggae. En los 80, para escapar del acoso mediático, Sting vivió un tiempo en la casa que tenía Ian Fleming en la costa norte de Jamaica. En la misma mesa en que el escritor dio vida a las novelas de James Bond, el blondo cantante compuso "Every breath you take", uno de los mayores éxitos del trío.

La pequeña isla de las Grandes Antillas volvió a ser su principal fuente de inspiración para "44/876". En la canción que le da el nombre al disco, Sting rinde tributo a su gran mentor ("El fantasma de Bob Marley me frecuenta hasta hoy; hay una verdad espiritual en las palabras de su canción", reza la letra). Para el ex The Police, conocer a Marley en el Londres de los 70 fue un shock cultural que marcó su hoja de ruta. "Quería agradecerle de algún modo", admite. "Él fue una gran influencia e inspiración en mi vida, no solo musicalmente, sino que también política y espiritualmente. Cuando volví a retomar el reggae en este disco, quería incluir su nombre. Todavía me obsesiona, pero de una manera positiva".

Aunque muchos la acusaron en su momento de "apropiación cultural", la música de The Police reverberó con fuerza en la isla. El propio Sting lo pudo comprobar en enero pasado, cuando formó parte de "Shaggy & Friends", un concierto bienal de reggae organizado por el autor de "It wasn't me" y cuyas ganancias fueron destinadas al Hospital Bustamante, el único recinto pediátrico en el Caribe de habla inglesa. El evento convocó a unas 15 mil personas y recaudó cerca de un millón de dólares, pero también marcó un hito al ser el primer show de Sting en Jamaica en sus cuarenta años de carrera.

"Sting vio que la gente conocía todas sus canciones y se hizo evidente lo conocida e importante que fue la música de The Police para la cultura del país", cuenta Shaggy, quien frisaba los 14 años cuando el trío londinense estaba en el apogeo de su popularidad. "Cuando yo era niño, en las radios populares de Jamaica predominaba la música extranjera y The Police era muy bien recibido porque fueron los pioneros en poner al reggae en el mainstream ". Para Sting, la experiencia de volver a la isla "fue maravillosa. No había estado en Jamaica en veinte años y Shaggy, quien fue mi guía, es un tipo enormemente amado y respetado ahí".

Si Sting y The Police pusieron el reggae en el tope de las listas pop, Shaggy hizo lo propio con el dancehall, un estilo híbrido con raíces en el reggae, pero que incluye un DJ cantante, letras picarescas y ritmos interpretados por cajas de ritmos y considerablemente más rápidos. Su primer éxito fue 'Oh Carolina' (1993), una versión moderna de la canción del grupo de ska jamaicano The Folkes Brothers. "Yo no quería ser otro artista dancehall, así que jugué con sonidos diferentes", relata. "En ese punto, no sabía que éramos el primer disco de ese estilo en llegar al número uno de las listas británicas. Después vinieron 'Boombastic' y otras canciones pero, definitivamente, fuimos una fuerza que abrió puertas".

-Aquel cruce de estilos con sonidos caribeños, que en su momento fue muy innovador, hoy se convirtió en un estándar para estrellas pop como Drake, Sia y Ed Sheeran...

Shaggy: "Es un trabajo que no solo hicimos Sting, The Police y yo, sino que también Shabba Ranks, Maxi Priest, Chaka Demus & Pliers y Sean Paul. Hoy, ese es el sonido de las radios más populares. El reggaetón es un hijo del dancehall. Cuando escuchas el tropical house, que es de lo que están hechos la mayoría de los discos populares actuales, todo eso viene de las vibraciones del reggae y el dancehall. Es una cultura muy fuerte y, ciertamente, nosotros (con Sting) hicimos una parte para que formara parte de la cultura popular. No creo que lo hayamos hecho concientemente, simplemente tratamos de expresarnos creativamente y ser diferentes".

La canción del inmigrante

En sus conciertos, Sting y Shaggy suelen abrir con "Englishman in New York", uno de los primeros éxitos del inglés tras la disolución de The Police. A pesar de que su letra está parcialmente inspirada en el escritor Quentin Crisp, este himno a la soledad en el extranjero toma un nuevo significado en medio del actual escenario político. Cuando Sting canta "soy un extraterrestre, un extraterrestre legal, soy un hombre inglés en Nueva York", es inevitable no vincularlo a los recientes arrestos a comunidades de inmigrantes en Estados Unidos. "Es vergonzoso lo que está pasando con las familias en la frontera", dice el cantante. "Todavía no logran reunir a muchos niños con sus padres, que estaban separados en los centros de reclusión, y eso es absolutamente inmoral".

Tanto Sting como Shaggy comparten la experiencia de ser inmigrantes. Mientras el primero arribó a Nueva York mediados de los 80, el jamaicano lo hizo a los 18 años, y tiempo después se integró a la Infantería de Marina y fue enviado a la Guerra del Golfo, donde condujo vehículos y trabajó en la artillería. "Hay tantas cosas que damos por sentadas y no sabes qué tan importantes son", señala. "En la guerra me di cuenta de lo buena que era mi mamá como cocinera (sonríe). Uno da por sentado algo tan simple como tener una cama hasta que duermes en un saco de dormir en la tierra y te das cuenta de que de verdad te gusta tu cama. Cuando estás en una guerra, y no sabes cómo vas a salir, te gustaría tener la oportunidad de decirles a las personas que ves todos los días lo importantes que son en tu vida. Gracias a Dios salí de ahí sin ningún rasguño y tuve esa chance".

En la canción "Dreaming in the USA", Shaggy y Sting escriben una carta de amor a Estados Unidos y enumeran las razones por las que ambos se enamoraron de su cultura ("los únicos jeans que visto son de los Estados Unidos; las zapatillas de mi pie fueron fabricadas en América; Presley, Monroe y Dean son de Estados Unidos; Louis Armstrong, Sinatra y Marvin Gaye"). Sin embargo, Sting advierte que el sueño americano está en peligro en la era Trump. "Pienso que todas las cosas por las que Shaggy peleó en esa guerra, y la amenaza de este régimen que domina en este momento es una cosa seria: Estados Unidos debería ser un modelo de libertad. Y lo estamos perdiendo", sostiene.

-¿Qué recuerdos tienen de sus anteriores visitas a Chile?

Sting: "Mi mejor recuerdo de Chile es cuando estuve en el Festival de Viña del Mar, creo que a inicios de los 80. Era una época muy diferente. Llegué a conocer a los chilenos y la situación (política), trabajé con Amnistía Internacional y conocí a las madres de los desaparecidos. Después hicimos un concierto genial con las madres. Tengo una larga relación con Chile y siempre me siento muy bienvenido ahí. Estoy ansioso por volver".

Shaggy: "Estuve ahí hace un par de años (fue en el 2015). Hicimos un concierto en la costa (se refiere al festival 'Surfbeats', en Pichilemu) y fue multitudinario, no se podía ver hasta dónde llegaba la masa de gente. Se supone que iba a volver dos veces y creo que en la primera hubo una cancelación porque no tenían los permisos (Festival Frontera 2016). Y, en la otra, no pude viajar, de nuevo, por temas de promotores y permisos (Surfbeats 2018). Me puse muy triste en ambas ocasiones, pero ahora que voy con Sting no podría ser mejor. Es casi un mejor escenario volver con él porque es un show increíble y, después de hacer mis canciones por tantos años, es muy divertido hacer las de alguien más (sonríe). Es muy bueno estar frente a una audiencia con este hermano que tengo".

Sting & Shaggy se presentan el próximo 23 de octubre, a las 21:00, en Movistar Arena. Entradas a la venta por Puntoticket (precios desde $20.900 a $207.000).

Así es el vibrante show con el que Kasabian regresará a Chile

El Mercurio

"El Mercurio" vio en Madrid el espectáculo con el que la banda británica volverá a la capital este martes para presentar su último álbum "For crying out loud", además de los éxitos de su carrera. 

José Vásquez
Madrid El escenario se va a negro justo cuando comienza a sonar la clásica introducción cinematográfica de la 20th Century Fox compuesta por Alfred Newman, que la gente empieza a corear de inmediato como barra brava dentro de un bar inglés.

El ejemplo británico no es azaroso: el escenario es el festival Mad Cool, en Madrid, pero a la banda de Leicester la sigue un grupo importante de compatriotas que ya, cerca de las dos de la madrugada del viernes 13 de julio, solo quiere una tajada más de una glotonería musical que horas antes, en la tarde del jueves, había comenzado con un heterogéneo grupo de artistas como Leon Bridges, Fleet Foxes, Tame Impala y que pasada la medianoche continuó Pearl Jam y Post Malone.

Entonces se acaba la fanfarria, se encienden las luces y se dispara la adrenalina. Kasabian en pleno sobre el escenario irrumpe con la energética "Ill Ray (The king)", que también abre su último álbum "For crying out loud" (2017).

La banda suena como una reproducción algo más pesada de su trabajo en el estudio, una efectividad en directo que sube la apuesta con la entrega de la dupla compuesta por Tom Meighan y Sergio Pizzorno que lideran el espectáculo como absolutos protagonistas.

Meighan al micrófono y Pizzorno en los coros y la guitarra son una pareja que se busca durante todo el concierto, un coqueteo musical que anima al público al que le pide que se trepe sobre los hombros de sus compañeros, provocando un inútil enfrentamiento con la seguridad del festival, preocupada de que estos tótems humanos que se multiplican por el lugar interrumpan que el resto disfrute el show. Pero nadie se molesta realmente.

El grupo repasa en vivo cinco de sus seis títulos, con énfasis en su nuevo material que trae éxitos como "You're in love with a psycho" que en directo también resulta discotequera, igual que "Eez-eh" que vino justo antes, incluida en "48:13", el disco predecesor, con el que debutaron en suelo nacional en 2015, como uno de los puntos altos del Lollapalooza de ese año.

La banda completa su compacto set de festival -que este 25 de septiembre en el Teatro Caupolicán debería ser un poco más extenso- tocando tres de su debut homónimo, que cruzan su espectáculo desde el inicio hasta casi el final: "Club foot", "I.D." y "L.S.F. (Lost Soul Forever)" y que guardan para la despedida un tema como "Fire", dejando una estela de sicodelia rock.

Teatro Caupolicán
Kasabian se presentará este martes 25 de septiembre en el recinto ubicado en calle San Diego. Inicialmente el concierto estaba programado para mayo, pero modificó su fecha.




Cuarto Festival Chile Jazz, del 3 al 6 de octubre Steve Coleman: "No pienso en jazz. Solo estoy tratando de expresarme a mí mismo"

El Mercurio

El saxofonista alto, uno de los referentes en las vanguardias de la década de 1980, lidera los conciertos con su quinteto en Santiago, Valparaíso, Concepción y La Serena. 

IÑIGO DÍAZ
"M-Base no es una excusa para decir que eres diferente a otros músicos; no es un nombre creado para dar más conciertos o para engañar a los críticos. M-Base no es una indicación de que no te gusta la música de Wynton Marsalis. Ni siquiera es un estilo musical", escribe como manifiesto el saxofonista alto Steve Coleman, uno de los nombres clave en las corrientes de la vanguardia jazzística en las últimas tres décadas.

El músico de Chicago será la figura central del próximo Festival Chile Jazz, que en su cuarto año se realizará entre el 3 y el 6 de octubre en el Teatro Oriente de Santiago, el Teatro Municipal de Valparaíso, Teatro Regional del Bíobío en Concepción y el Teatro Centenario de La Serena (detalles en FestivalChileJazz.cl). Allí también están programados conciertos del nuevo Ángel Parra Trío y del dúo que forman el guitarrista Federico Dannemann y el saxofonista ruso Zhenya Strigalev.

Steve Coleman (1956) es uno de los precursores de ese movimiento de avanzada reconocido alrededor de la idea de M-Base, que a mediados de los años 80 aglutinó a una joven generación de solistas en el jazz, desde los también saxofonistas Greg Osby y Gary Thomas a la fallecida pianista Geri Allen y la cantante Cassandra Wilson. Coleman llega a Chile con su quinteto Five Elements y, desde luego, con las muestras de la música que viene desarrollando al alero de aquella abstracta idea de "lo que no es": "Resulta casi imposible de explicar con palabras", señala desde Estados Unidos.

"Nuestra música es simplemente una expresión de quienes somos, de nuestras experiencias y sentimientos, lo que nos atrae, nuestros espíritus. Solo estamos tratando de usar la música como un idioma para expresarnos en este universo. La música en sí no es M-Base. M-Base es solo una palabra para describir nuestro enfoque de creación, siempre en cambio", agrega desde una filosófica vereda.

Lo que M-Base sí es tiene que ver con lo que esos músicos denominaron entonces como la "matriz macrobásica de extemporización estructurada", idea reunida en tal acrónimo: "Existe en esta música una composición espontánea que no es aleatoria, sino estructurada. Lo macrobásico lo entendemos como algo que es grande y al mismo tiempo esencial. Lo principal de la filosofía aquí es crear composiciones espontáneas estructuradas", apunta.

Five Elements se formó alrededor de Coleman en 1981. Hoy es un quinteto alejado de ciertas reglas en el formato jazzístico: omite el piano como instrumento armónico e incluye a un poeta o, como en el hip-hop se especifica, un maestro de ceremonias: Jonathan Finlayson (trompeta) Anthony Tidd (bajo eléctrico), Sean Rickman (batería) y Kokayi (rap). La libertad es intransable.

-¿Qué motivó a este grupo de jóvenes a crear el M-Base?

"Lo mismo que motiva a los humanos a crear cualquier cosa. Se nos ha dado el deseo de crear, explorar y cuestionar. Esta curiosidad ha llevado al desarrollo de artefactos. La música es solo uno de los artefactos de la civilización humana. No somos diferentes a otros humanos que en el pasado se han expresado a través de un lenguaje creativo".

-¿Fue un acto revolucionario, una filosofía o simplemente una inspiración personal?

"Fue solo el reflejo de nuestras vidas y como todos somos personas diferentes, nuestras vidas no son solo una misma cosa".

-¿Considera el enfoque del M-Base su legado en el jazz?

"No pienso en 'jazz', tampoco en 'vanguardia'. Solo estoy tratando de expresarme a mí mismo, mi vida, mis emociones, mi mente, mi cuerpo y mi espíritu. Y estoy tratando de hacer una contribución a la música. Nunca pienso en palabras como jazz".

"El Barbero de Sevilla": Estupenda fiesta rossiniana

El Mercurio

Juan Antonio Muñoz H.
Este "Barbero de Sevilla" (Rossini, 1816) se alza como lo mejor -hasta donde vamos- de la temporada lírica 2018. Sus pilares son una dirección musical de alto nivel y una puesta en escena -que el público santiaguino conoce desde 2008- atractiva e inteligente.

José Miguel Pérez-Sierra, forjado junto a ese gran maestro rossiniano que fue Alberto Zedda, ofrece una lectura fina y, a la vez, chispeante de esta partitura colmada de detalles y que exige un gran control para lograr el balance entre voces y foso. Utilizó la edición Ricordi del mencionado Zedda, de manera que se pudo escuchar la orquestación fiel al original, sin faltas ni añadidos, con las arias en su tonalidad primigenia y el número exacto de instrumentos requeridos. Sin duda, a ratos suena "otro Barbero", a veces algo más cerebral, con ecos mozartianos en la obertura, pero siempre efervescente y con una elegancia nada habitual. Hubo momentos magníficos, como el trepidante final del primer acto -" Mi par d'esser con la testa in un'orrida fucina "-, un soberbio logro colectivo de músicos y cantantes, y la escena de la tempestad.

La música tuvo un buen aliado en la producción de Fabio Sparvoli, que ya se vio en las temporadas 2008 y 2013. Con escenografía de Giorgio Ricchelli, vestuario de Simona Morresi e iluminación de José Luis Fiorruccio, evoca el tardo siglo XVIII a través de siluetas estilo rococó, en un despliegue inagotable de ocurrencias lúcidas y divertidas. Escenas de belleza onírica, como el juego de paraguas que suben y bajan durante la tormenta, se suman al incesante movimiento diseñado por Sparvoli, casi una coreografía que exige figurantes que deben transitar entre la pantomima y el ballet. Perfecta la escenografía, transparente, distinguida y funcional.

Se contó con un muy buen elenco. Ya en 2013, el barítono Rodion Pogossov demostró que su material vocal es más que adecuado para Fígaro, y en esta ocasión desplegó aun mayor gracia y carisma. La mezzosoprano Victoria Yarovaya fue una Rosina de coloratura vertiginosa, voz cálida y grande, y cuidada línea de canto. El joven tenor Levy Sekgapane tiene todas las notas y resuelve con naturalidad los temibles ornamentos y saltos en el pentagrama con que Rossini viste al Conde Almaviva; el timbre, sin embargo, es ingrato y algo infantil, lo cual resta carácter al rol. El barítono José Fardilha, ovacionado, estuvo genial como el Dr. Bartolo y cantó estupendamente la difícil " A un dottor della mia sorte ", mientras que no lució de manera especial, ni en lo vocal ni en lo escénico, el bajo Pavel Chervinsky como Don Basilio. Berta fue Jeannette Fischer, soprano (como en la versión original) de gran desempeño teatral y notable en los brincos de registro, que el compositor impuso a su parte en el final del primer acto. Completó el reparto el óptimo Fiorello de Javier Weibel. Como siempre, estuvo muy bien en sus intervenciones el Coro del Municipal de Santiago (dirección de Jorge Klastornick).

viernes, septiembre 21, 2018

Mon Laferte y Benjamín Walker son nominados al Grammy Latino

El Mercurio

El Grammy Latino vuelve a sintonizar con Mon Laferte, quien por tercer año consecutivo es nominada a la premiación más importante de la música hispana, ya convertida en una figura continental.

Si en 2016 la cantante estuvo en categorías con carácter de emergente, como Mejor Nuevo Artista, ya el año pasado alcanzó un rol protagónico apareciendo en las principales competencias por un gramófono como Grabación del Año, Álbum del Año y Canción del Año, por su disco "La trenza" y triunfando en Mejor Canción Alternativa por su éxito "Amárrame", junto a Juanes.

En esta oportunidad y en un momento de transición, donde la artista se alista a lanzar próximamente un nuevo álbum -ya entregó hace dos semanas como anticipo la canción "El beso"-, Mon Laferte disputará nuevamente la Canción del Año, esta vez con "Antes de ti", el sencillo que estrenó a comienzos de febrero pasado y que compuso cuando estaba en plena gira de "La trenza".

En la categoría tiene rivales de peso en el circuito latino, como Natalia Lafourcade, Rosalía, Carlos Vives y Jorge Drexler, entre otros.

El cantautor nacional Benjamín Walker también fue nominado en el apartado de Mejor Nuevo Artista, donde competirá con Karol G, Anaadi y Ángela Aguilar, entre otros nombres.

Cancelan concierto de Luis Fonsi junto a Daddy Yankee

El Mercurio

El espectáculo que iban a dar los artistas en Coquimbo, Concepción y Santiago fue cancelado ayer. Mientras la firma que representa a Daddy Yankee acusó de "incumplimiento con los pagos", los productores nacionales desmintieron esto, alegando "exigencias no estipuladas en el contrato" y que este se negaba a compartir escenario con Fonsi.

Kiss anuncia su retiro de los escenarios

El Mercurio

La banda comunicó que harán una última gira, titulada "End of the road", la que marcará su despedida de las presentaciones en vivo. "Será nuestro espectáculo más grande y más explosivo para agradecerles a todos", dijo Paul Stanley a través de su Instagram.

jueves, septiembre 20, 2018

Un inédito concierto teatral reúne la música de 30 aplaudidos montajes

El Mercurio

Un ciclo de dos presentaciones, que se realizarán mañana y el sábado en el Centro GAM, concentrará las creaciones de siete importantes compositores que musicalizaron obras como "La historia de la sangre", "99 la morgue", "Fantasmas borrachos" y "H.P. Hans Pozo", entre otras. 

Eduardo Miranda
Era un joven de 18 años y uno de sus primeros trabajos fue musicalizar el montaje "La comedia española", que en 1992 se presentó en el Teatro Nacional. El compositor Alejandro Miranda recuerda que por un lado tenía las indicaciones del director Fernando González y por el otro, nada menos que a Luis Advis, quien marcaba y corregía su partitura: "Tener ahí a dos grandes de la creación era impresionante. Así que tenía dos posibilidades: o me enamoraba de todo lo que ocurría en el escenario o salía corriendo. Fue muy determinante para mi carrera, porque yo opté por quedarme".

Ese fue el inicio de un recorrido que hoy lleva cerca de 25 años dedicado a la música y el sonido teatral. Y es un panorama similar al que han vivido otros destacados compositores que llegaron, por invitación o convicción, a crear obras musicales, específicamente para las artes escénicas.

Esta temporada, un grupo de siete de ellos se reúnen en el GAM para dar vida a un inédito concierto que suma las composiciones de 30 aplaudidos montajes locales. Es una suerte de revancha de la música para artes escénicas, a cargo de los compositores Marcello Martínez, Alejandro Miranda, Miguel Miranda, Ángela Acuña, José Miguel Candela, Diego Noguera y Daniel Marabolí.

"Nos llama la atención que se hagan conciertos, por ejemplo, dedicados a Phillip Glass, John Williams y la música de películas. Por eso, pensamos que también se puede hacer con música de artes escénicas", dice el compositor Marcello Martínez.

El ciclo se realizará mañana y el sábado 22, y la idea es sacar de contexto la música de aplaudidas obras. "Es una música completamente apreciable y tiene que ver con procesos de reflexión bastante potentes", dice Candela sobre el espectáculo que tendrá las creaciones sonoras de obras estrenadas entre 1990 y 2018: "La manzana de Adán", "Historia de la sangre", "Hombres en círculo durante el hechizo del tiempo", "Locutorio", "Mi joven corazón idiota"; "H. P. Hans Pozo"; "La soga"; "El amor de Fedra"; "99 La Morgue", solo por mencionar algunas.

"Hay músicas que funcionan de manera autónoma y otras que no", dice Diego Noguera, quien inició su carrera con la obra "Cartas vencidas". Y añade: "Esta música tiene tiempos de desarrollo y profundidad que vienen de otro espacio y genera estructuras distintas. Las artes escénicas propinan un espacio muy rico de creatividad".

Sobre la inspiración, algunos creadores sostienen que es un proceso en conjunto con el director del montaje y otros admiten que se trata de algo más intuitivo. Daniel Marabolí, por ejemplo, viene de la formación actoral aunque siempre lo complementó al desarrollo musical. Además de dedicarse a la música teatral, junto a la actriz Trinidad Piriz, tiene su propio proyecto de teatro sonoro. "La idea de generar un trabajo siempre tiene que ver con potenciar el espectáculo, cómo a través de la música se logra que la obra llegue a la audiencia de manera más completa o profunda".

El concierto tendrá cerca de 20 músicos y actores invitados. "Hicimos una selección de piezas que tienen que ver con aquellas que consideramos bien logradas y algunas de montajes que son más reconocidas", dice Alejandro Miranda y Candela complementa: "La idea es que sea un espacio colaborativo, no se trataba de dividir el concierto por bloques".

El concierto es un primer paso para otras iniciativas que reúnan a músicos de artes escénicas. Marcello Martínez finaliza: "Somos unos pocos, pero hay muchos más que han desarrollado un trabajo importante en regiones y en otros escenarios. La idea es generar visibilidad de esta labor".

Para escuchar
Los conciertos se realizarán mañana y el sábado 22, a las 20:00 horas, en el Centro GAM. Las entradas están a la venta en su boletería y en el sitio web.

Paralamas presenta su nuevo disco

El Mercurio

Los brasileños regresarán el 9 de octubre al Teatro Nescafé de las Artes. 

J. Garay
El bajista Bi Ribeiro reconoce que su relación con Chile es muy cercana y no se limita solamente a las giras musicales. "Tengo una historia muy cercana. Mi padre, incluso, vivió en Chile en los años 80, porque era diplomático", dice el integrante de Paralamas, al teléfono desde Rio de Janeiro. Luego agrega: "Con la banda hemos ido allá a lanzar discos y conciertos desde 1986. Tenemos una buena onda y nos parece que todavía se acuerdan de nosotros, por eso estamos volviendo".

El músico se refiere a un nuevo concierto que el grupo -que originalmente se llama Os Paralamas do Sucesso- ya tiene agendado para el 9 de octubre en el Nescafé de las Artes donde presentará "Sinais do sim", traducido como "Señales del sí", el decimotercer álbum de estudio de la agrupación que también integran Herbert Vianna en voz y guitarra, y João Barone, en batería.

"Este disco lo lanzamos después de ocho años sin un trabajo nuevo y estamos muy en este espíritu: presentar las canciones nuevas", dice Ribeiro y agrega: "Nuestro proyecto es hacer la mayor cantidad de conciertos que podamos. Mostrar de este disco en Brasil, América y donde sea". De hecho, hace un par de semanas se presentaron en Nueva York.

Claro que la idea de la agrupación ganadora de siete Premios Grammy Latinos es también hacer un repaso por alguno de los temas más recordados. "Alagados", "Meu error" y "Uma Brasileira". Ribeiro finaliza: "Tenemos 35 años de actividad y continuamos haciendo conciertos, seguimos tocando en radio y trabajando como siempre quisimos. Seguimos nuestra ruta".



Manuel José: "No quiero que mi carrera dependa de ser o no hijo de José José"

El Mercurio

El colombiano, quien señala que el ídolo azteca es su padre -aunque un examen de ADN dijo lo contrario-, vino a Chile a lanzar su viaje musical, que se inicia apoyado en los éxitos de El Príncipe de la canción. 

José Vásquez
Brayan Álvarez (27) dice tener un propósito claro, aunque sus acciones corran por el carril contrario. El cantante colombiano, cuyo nombre artístico es Manuel José, quiere brillar con luz propia, pero ha cimentado las bases de su carrera apoyado en la figura de José José, a quien señala como su padre.

La historia cronológicamente es así: en 2010, cuando el Príncipe de la canción estaba de gira en Colombia, fue visitado por Álvarez para contarle que era su hijo. Al año siguiente el ídolo mexicano se realizó un examen de ADN, el cual resultó negativo, una prueba que, sin embargo, el joven hoy sigue rebatiendo. "Yo no estoy de acuerdo con el resultado, pero como fui consciente de todos los intereses que giraban a su alrededor, decidí no seguir con el tema, para no crear más malestares", cuenta a "El Mercurio" durante su primera visita promocional a Santiago.

El intérprete señala que todo eso se trató de una información que la voz de "40 y 20" dio a una revista mexicana, una "exclusiva pagada" y "manejada por su entorno", un tema del que ahora no quiere profundizar, aunque en la intimidad dice tener todo resuelto: "Cuando nos conocimos, y luego de una conversación larga y de que escuchara mi historia, él admitió que sí era su hijo, pero eso no lo quisimos entonces llevar al plano público".

Brayan Álvarez, antes de transformarse artísticamente en Manuel José hace seis años, había comenzado su carrera en un espacio de talentos en la televisión colombiana y desde entonces su historia ha girado en torno a José José, ya sea interpretándolo en una biografía de Univisión ("José José, El príncipe"), grabando sus canciones para "José José, el Príncipe de la Canción", la banda sonora de la serie de Telemundo ahora disponible en Netflix y también publicando un álbum sinfónico con los éxitos del artista "Dos generaciones, el mismo sentimiento", lanzado en junio pasado, que de alguna forma viene a ensombrecer su álbum original lanzado el año pasado, "Herencia romántica", del que promociona en el país, actualmente el sencillo "Sigo siendo el triste".

-¿Cómo pretende desligarse de la influencia de José José si casi toda su carrera ha girado en torno a ese nombre?

"En la parte artística, él ha sido la fuente de inspiración para yo cantar y dedicarme a la música romántica. Para todas las nuevas generaciones que se quieren dedicar a esto yo creo que José José es un referente obligatorio. La separación en algún momento se dará, pero las cosas no pueden ser abruptas. Ahora voy cerrando ciclos, por eso sacamos este disco ('Dos generaciones...') para luego continuar con mi propia música, porque no quiero que mi carrera dependa exclusivamente de ser hijo o no de José José. Eso me gustaría que quedara meramente en el plano personal".

-¿Al cantar esas canciones siente que usted podría ser su heredero musical?

"No, eso ya es un punto muy alto, pero sí siento que cantantes como yo tienen la responsabilidad de no dejar morir ese legado, el sentimiento con que se armó esa obra musical. Quiero que las nuevas generaciones sigan motivándose con el romanticismo y con cantarle al amor".

En audiovisual
Álvarez protagonizó una biografía de Univisión ("José José, El príncipe"), grabó sus canciones para "José José, el Príncipe de la Canción", la banda sonora de la serie de Telemundo ahora disponible en Netflix

Maroon 5 abrirá versión 2019 del Super Bowl

El Mercurio

La banda estadounidense será la encargada de dar los fuegos a la nueva versión del evento deportivo, que tendrá su próxima jornada el 9 de febrero, en Atlanta. En ocasiones anteriores, artistas como Lady Gaga, Madonna, Beyoncé y Michael Jackson han realizado el show del entretiempo, que marca uno de los mayores ratings del año en la TV de ese país.

miércoles, septiembre 19, 2018

Lucybell Anuncia shows de celebración por 20 años del "Disco Rojo"



Comunicado de prensa

El grupo Lucybell celebrará las dos décadas de su aclamado “Disco Rojo” y lo tocará íntegro en varios shows de la extensa gira que realizará a contar del mes de octubre. El trío retomará actividades este viernes 14 con un concierto íntimo en La Batuta y prepara para fin de mes el estreno del video de ‘Magnética Luz’, parte de su más reciente trabajo, ‘Magnético’.

Editado en noviembre de 1998, el álbum se tituló simplemente “Lucybell” pero siempre fue reconocido como el “Disco Rojo” por el color de su carátula, que venía acompañada por dos aviones. Esa fue la última placa que grabó la formación original de Lucybell y con el correr de los años ha sido revalorizada como una de sus mejores producciones, además de dejar clásicos como ‘Caballos de histeria’ y ‘Sembrando en el mar’.

El vocalista de la agrupación, Claudio Valenzuela, comparte su mirada sobre el “Disco Rojo”: “después de dos álbumes muy exitosos como ‘Peces’ y ‘Viajar’, teníamos ganas de experimentar. Fue un disco muy difícil de hacer, muy estresante. Siempre me sorprende la admiración que la gente me plantea sobre él ahora, ya que cuando lo lanzamos fue muy juzgado, muy mal tratado por la prensa de la época. Creo que marcó un hito en el alma de muchos de nuestros seguidores y también entre muchos de los músicos que vinieron después”.

En las semanas que vienen, Lucybell cumplirá con un exigente calendario de shows. Primero aprovecharán el periodo de Fiestas Patrias para presentarse el viernes 14 en La Batuta, el lunes 17 en “Trotamundos” de Quilpué y al día siguiente, en la fonda de Colina. En tanto, en octubre el grupo se trasladará a México y arrancarán el viernes 12 en Ciudad de México y luego en Puebla (sábado 13), Ensenada (jueves 18) y Tijuana (viernes 19).

A fines de octubre, Lucybell será el acto estelar en la Open Blondie de Club Hípico (miércoles 31) y en noviembre retomarán las fechas del “Disco Rojo” con shows en Rancagua (sábado 3), Chillán (jueves 8), Puerto Montt (sábado 10) y Arica (viernes 16). El domingo 25 el trío estará en la Feria Pulsar y después se trasladarán a Perú, donde ofrecerán shows en Lima (viernes 30) y Arequipa (sábado 1). La fecha de celebración del “Disco Rojo” en Santiago se anunciará en las próximas semanas.

La reactivación de la agenda en vivo de Lucybell coincidirá con el lanzamiento del video para ‘Magnética Luz’, cuarto single de su disco ‘Magnético’, placa que el grupo lanzó el año pasado coincidiendo con el festejo por sus 25 años de trayectoria. De él se extrajeron singles como ‘Salté a tus ojos’ y ‘Por Amor’.

Leo Maslíah celebra sus 40 años de carrera en Chile


Comunicado de prensa

El inclasificable Leo Maslíah se presenta en Chile para repasar canciones y músicas generadas a lo largo de sus 40 años de actividad, junto a versiones propias de clásicos de otros autores populares e impopulares.

Luego de festejar 40 años de trayectoria en el prestigioso Teatro Solís de Uruguay, Leo Maslíah presenta su disco “Leo Maslíah 40 años” editado por el “Club del Disco (AR)  que recorre trabajos de los últimos años entre los cuales se cuentan canciones propias y versiones (Disponible en todas las plataformas digitales).

Con clara formación en música académica, el cantante, humorista, compositor, escritor y pianista uruguayo desplegará diferentes momentos de sus más de cuarenta trabajos discográficos, alternando composiciones propias con versiones poco usuales de hitos de otros autores, populares o clásicos, uruguayos o transnacionales, y con monólogos incluidos en su más reciente libro (“Literatura con vallas” 52 cuentos, un tratado, un test y un alegato).

Nacido en Montevideo, Uruguay, en 1954, Leo Maslíah estudió piano con Bertha Chadicov y Wilser Rossi, armonía con Nydia Pereyra Lisaso, órgano con Manuel Salsamendi y composición con Coriún Aharonián y Graciela Paraskevaídis  al tiempo que tuvo su debut musical en 1974 como solista de órgano interpretando un concierto de Haendel. A partir de 1978 desarrolló una intensa actividad como autor e intérprete de música popular en América y Europa.

Con su composición electroacústica "Llanto", en 1981, el artista integró la programación del festival anual de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea (SIMC) realizado en Bruselas, Bélgica. Las orquestas uruguayas han interpretado varias de sus obras sinfónicas y en 2003 se estrenó su ópera Maldoror, basada en el libro de Lautréamont, en el Teatro Colón de Buenos Aires, con el tenor Gustavo López Manzitti en el papel principal.

En 1998 Leo Maslíah recibió el Premio Morosoli por su trayectoria en la música popular uruguaya, en 2008 el premio Gardel (Argentina) al mejor álbum de música instrumental por “Árboles”, en 2012 el premio anual de música (Uruguay) en la categoría jazz/fusión/latina y en 2000 y 2013 el premio nacional de literatura en el rubro “comedia”.

Leo Masliah
Fechas: Viernes 12 y Sábado 13 de Octubre
Lugar: Sala Master Radio Universidad de Chile
Dirección: Miguel Claro 509/ Providencia/ Metro Manuel Montt
Horarios: 20:30 horas

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Trópico Sur, el proyecto que busca revalorizar la música bailable chilena

El Mercurio

Guido Nisenson y Gonzalo Cordero han reclutado a 40 músicos para grabar contenido que gira en torno a figuras emblemáticas de la cumbia nacional. 

Raimundo Flores S.
Lalo Macuada lleva 40 años siendo guitarrista de los Viking 5 y Sergio Solar es el chileno que brilló como miembro del grupo Los Wawancó, una banda multinacional pionera en la cumbia sudamericana. Ambos podrían verse como figuras antiguas dentro del panorama de la música tropical chilena, pero nuevos proyectos discográficos los tienen otra vez como protagonistas, en esta ocasión como parte de un cruce generacional que busca revalorizar su legado.

Los orígenes del proyecto se remontan a 2014, cuando el músico Gonzalo Cordero publicó el libro "La guitarra tropical chilena", una investigación que abordaba cómo la guitarra se había convertido en protagonista de numerosos grupos de música tropical del país. El trabajo llegó a las manos de Guido Nisenson, ingeniero en sonido y productor musical argentino radicado hace algunos años en Chile, quien se puso en contacto con Cordero.

De ese interés más bien académico surgió el proyecto "Trópico Sur", que busca dar un paso más allá y materializar a través de nuevos registros la investigación sobre los orígenes de la música tropical hecha en Chile. "Siempre tuvimos unidas estas dos puntas que son el rescate patrimonial y la investigación, pero también considerando que la música es bailable. Si nosotros nos perdemos en el laberinto de la investigación y el resultado que obtenemos no es música bailable, en algo fallamos", explica Nisenson, quien ha trabajado en discos de Charly García, Luis Alberto Spinetta y Andrés Calamaro en Argentina, y en títulos de Los Tres, Joe Vasconcellos y Chancho en Piedra en Chile.

En concreto, Trópico Sur ha grabado al día de hoy dos EP's. Uno gira en torno a la figura de Lalo Macuada y el otro a la de Sergio Solar. En total, en ambos invitaron a unos 40 músicos para cumplir así con uno de los espíritus del proyecto, que es la colaboración entre artistas de distintas generaciones. "Es lo más entretenido, como esas fiestas de cumpleaños donde uno junta a los amigos de distintos lados y se conocen y se ve que hay cosas en común", explica Cordero, quien además es miembro estable de las bandas de Ana Tijoux y Joe Vasconcellos.

En el caso de Lalo Macuada, él grabó guitarras en las cuatro canciones que conforman el proyecto, dos de ellas son covers de Los Vampiros y Armando Manzanero, en las que aportaron con sus voces Alonso "Pollo" González, de Santaferia, y Juan Ayala, respectivamente. Las otras dos son canciones inéditas que cuentan con las voces de Álvaro Díaz y Manuel García.

Para el EP de Sergio Solar, el guitarrista que actualmente tiene 82 años no grabó instrumentos, pero sí realizó arreglos y dirigió a los músicos que participaron. El trabajo contará con cinco canciones, varias de ellas popularizadas por Los Wawancó, entre las que destacan un cover cantado por Joe Vasconcellos y La Moral Distraída. En todas las canciones de este trabajo se usaron cuartetos de guitarras, técnica que Solar ha explorado ampliamente en su carrera.

El plan de Cordero y Nisenson es publicar ambos trabajos el próximo año, y esperan sumar un tercer título para esta primera serie de lanzamientos. Aunque el proyecto tiene más ases bajo la manga: Todas las sesiones, hasta ahora, han sido registradas en formato audiovisual, lo que abre la puerta para documentales y videos del proceso. Además no descartan nuevos libros y alguna propuesta para presentar el proyecto en conciertos. "Pensamos que en un futuro de todo esto puede salir una orquesta bailable que pueda tocar en vivo este repertorio que estamos grabando", dice ilusionado Nisenson.

Con 40 músicos
Los dos proyectos que han grabado hasta ahora suman la colaboración de varios artistas entre los que destacan nombres como Manuel García y Joe Vasconcellos.

martes, septiembre 18, 2018

El silencioso adiós que tuvo la cantante Sonia la Única

Sonia en primer plano y su hermana Myriam, quién falleció en 2006


El Mercurio

La recordada intérprete de "Esta noche la paso contigo" falleció el viernes 14, a los 89 años. Solo sus familiares y unos pocos amigos cercanos despidieron a una de las voces más alabadas de la música local, quien se hizo conocida por el popular dúo Sonia y Myriam. 

Por Eduardo Miranda

La triste noticia recorrió tímidamente algunas redes sociales y solo la tarde del sábado 15 la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales, SCD, confirmó la información de manera oficial. "Lamentamos el sensible fallecimiento de la socia permanente Sonia Schrebler García, conocida artísticamente como Sonia la Única", decía el comunicado que se publicó el mismo día sábado, cuando sus funerales ya se habían realizado en el cinerario del Cementerio General.

"Yo me enteré por Facebook, y me extrañó que no se hiciera eco de esta triste partida", dice la cantante Ginette Acevedo. Y luego agrega: "Sonia la Única tenía una hermosa voz, era la que mejor interpretaba el bolero. En una época fue una de las mujeres más importantes de nuestra música, pero lamentablemente se tuvo que ir a otro país para lograr ser reconocida".

Según cercanos a la cantante de 89 años y que en 2009 fue internada en una casa de reposo por su avanzado alzhéimer, habría fallecido muy tranquila y en compañía de sus familiares más cercanos. Su despedida se realizó de manera privada en la iglesia de El Bosque.

Sonia Hilda Georgina Schrebler García nació el 9 de abril de 1929. Comenzó cantando a los 11 años en compañía de su hermana y así nació el legendario dúo Sonia y Myriam, que creció en una casa familiar en el cerro Playa Ancha, en Valparaíso. Su educación musical la recibió de su madre, Hilda García Ossandón, cuyo nombre de cantante fue Cora Santa Cruz. El dúo tuvo dos períodos de actividad: entre 1941 y 1950, y luego reaparecieron entre 1957 y 1964.

En total fueron 23 años donde interpretaron composiciones de Vicente Bianchi y Francisco Flores del Campo. También llegaron al cine, donde aparecieron cantando en la cinta de 1942 "El último día del invierno", de René Olivares, y en "Música en tu corazón", de Miguel Frank.

Pero solo fue el preámbulo de la carrera en solitario de Sonia la Única, nombre que fue sugerido por el propio Armando Manzanero y que marcó la trayectoria de la llamada "Aristócrata dama de la canción".

"La conocí y la vi cantar algunas veces y era algo alucinante. Tenía una fuerza impresionante, era una mujer que cantaba con las entrañas. Su postura, sus manos, su rostro... Todo estaba dirigido hacia la canción", recuerda la cantante Andrea Tessa, quien compartió con ella en algunas ocasiones.

En 1980, las hermanas volvieron a reunirse, pero esta vez en su rol de productoras y lanzaron el sello SyM, que editó discos de Eduardo Gatti, Hugo Moraga y Óscar Andrade, entre otros.

En 2001, las hermanas fueron premiadas por la SCD como Artistas Fundamentales de la Música Chilena, y en 2005 se presentaron en un concierto junto a Juan Azúa. "Nosotras sabemos que para mucha gente somos unas perfectas desconocidas, porque hace muchísimos años que no trabajamos juntas", dijo entonces la voz que inmortalizó canciones como "Esta noche la paso contigo", "Te doy dos horas" y "Te amaré toda la vida".

"Yo la había ido a ver al hogar donde estaba. La vi muy bien, muy linda, como siempre fue, pero claro que ya no conocía a nadie. Pero fue muy emotivo verla y comprobar que estaba bien cuidada", finaliza la cantante Mónica de Calixto, quien la visitó hace un par de años.