sábado, junio 06, 2026

Victoria Oakley, CEO mundial del gremio: La inglesa que vino a defender la industria discográfica del impacto de la IA

Victoria Oakley estudió diplomacia en Inglaterra, trabajó en Google y ahora dirige Ifpi. Cristián Carvallo


 El Mercurio

Cuenta que detrás del streaming , el vinilo es el formato más importante para los jóvenes, ya que les permite una conexión con sus artistas favoritos.

Por Sottovia Jara

Victoria Oakley, presidenta global del gremio que reúne a varios de los sellos discográficos más importantes del mundo, la International Federation of the Phonographic Industry (Ifpi), vino a Chile justo en medio de un debate surgido al alero del proyecto de Reconstrucción Nacional. Se trataba del polémico artículo 8, mediante el cual el Gobierno proponía liberar del pago de derechos de autor, por obras utilizadas para entrenamiento de inteligencia artificial (IA), a los dueños de plataformas. En la Cámara de Diputados no hubo respaldo.

“Estamos en contacto con muchos gobiernos alrededor del mundo y nos hemos dado cuenta de que varios gobiernos han retrocedido en tratar de establecer estas excepciones. Más recientemente en el Reino Unido, y en Australia. Y también aquí en Chile, lo que es una buena noticia”, comenta.

El argumento: “Si queremos tener buena música producida por humanos, producida por IA o producida por una combinación de los dos, necesitas comenzar teniendo buen contenido. Y si no pagamos por eso y no le damos el valor que tiene o que merece, entonces, si eso se devalúa, no va a haber interés en que la gente haga música o que sea artista o que produzca estos contenidos”.

Si bien el mercado local de consumidores de contenidos musicales es pequeño en el país, crece a tasas superiores a la media mundial. El streaming en Chile es preponderante, con casi US$ 85 millones, un 70% del total de ventas. El segundo lugar es el vinilo (crece a tasas cercanas al 40%), afirma Oakley. El fenómeno del vinilo ocurre pese a que sus principales compradores, los millennials, sean de una generación que con suerte nació con el CD, cuando era el formato estrella. La clave de ese comportamiento, indica la diplomática británica de carrera (49, casada en segundas nupcias, con cinco hijos “between us”, señala), es que los vinilos son más un objeto de atesoramiento físico de colección para estos jóvenes, que siguen escuchando preponderantemente sus canciones favoritas a través del streaming.

Sabe muy bien cómo opera la industria, como también Google, donde trabajó durante unos cuatro años, en lo que podría considerarse el “lado oscuro de la fuerza”, asiente, riendo, al ser consultada por este tema.

Su banda preferida son las Spice Girls, dice, porque, a su juicio, es el primer conjunto que no “habla en sus canciones acerca de conseguir un marido”.

sábado, abril 11, 2026

Marta Carrasco: Retratos de Familia

Marta Carrasco abrió un camino con sus ilustraciones con sello autoral. Archivo de Gráfica Chilena Biblioteca Nacional

 


El Mercurio


La pintura fue la primera vocación de Marta Carrasco, la acompañó toda su vida, pero la mantuvo oculta mientras sus ilustraciones se divulgaban en libros infantiles y juveniles. A casi 20 años de su muerte, se dan a conocer estas obras que guardó por décadas, y en las que retrató a su hija, nietos, hermanas… plasmando temas como la maternidad, la vida cotidiana y la familia. Ahora se pueden apreciar en la Sala Pinacoteca del Centro de Extensión UC.

Texto, María Cecilia de Frutos D. Fotografías, José Luis Rissetti Z.

La artista Marta Carrasco Bertrand (1939- 2007) fue de esos talentos que nunca quieren sobresalir más de la cuenta. Sus ilustraciones acompañaron la infancia de muchas generaciones que no supieron quién estaba detrás de los dibujos que aparecían en sus libros escolares, en sus cuentos favoritos, en el inolvidable Papelucho, Los Pecosos o Perico trepa por Chile. Y aunque desde hace una década se ha empezado a dar a conocer el aporte que hizo a la ilustración entre los 60 y 90, era su vocación como pintora la faceta que faltaba descubrir. Y es que la Martita, como todos le decían, siempre pintó, desde que entró a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile en 1959, pero recién ahora estas obras salen a la luz.

Lo hacen por medio de la exposición “La otra orilla de Marta Carrasco. Antología Pictórica”, que se exhibe en la Sala Pinacoteca del Centro de Extensión UC, curada por Rosa María Droguett, Claudio Aguilera y Hugo Palmarola. Una muestra que reúne cerca de 40 cuadros, un par de figuras de arcilla y la serie de dibujos inéditos “Mujeres libres” (perteneciente al Archivo de Gráfica Chilena de la Biblioteca Nacional de Chile). Fue su hija, Camila Couve, quien puso a disposición este material, que corresponde solo a una selección de lo que encontró guardado en los clósets de su casa, apilados contra la muralla, y que ella nunca quiso ni pensó en mostrar. “Creo que cuando compartes una obra, esta deja de ser tuya, eso que trabajaste de manera tan personal e íntima, sin que nadie supiera... Mi mamá era cero pública, y en contraposición, le tocó divulgar sus ilustraciones porque era su trabajo, tenía que vivir; esto era distinto”, cuenta Camila.

Es entrar en la sala y darse cuenta de que se trata de un verdadero “álbum familiar”. En las telas de pequeño y mediano formato se reconocen niños, mujeres, hombres, todos retratados en situaciones cotidianas, en sus rutinas hogareñas, en momentos tiernos, alegres, tranquilos… como quien toma una foto de un instante sin mayor importancia, pero que logra así reflejar un modo de ver la vida sencillo y a la vez libre. Camila en todas las edades –la única hija que tuvo con Adolfo Couve, quien fue su marido entre 1961 y 1974–, sus nietas y nieto, sus hermanas, su papá, amigos, todos ellos forman parte de estos óleos que evidencian la gran pintora que fue la Martita, su genial manejo del color, la luz y el movimiento. “Ella miraba su entorno, a su familia en el presente, pero también en el pasado, muy desde lo personal”, dice Claudio Aguilera, jefe del Archivo de Gráfica Chilena de la Biblioteca Nacional de Chile, que custodia 10 mil documentos de la artista, entre dibujos originales, bocetos y manuscritos.

Para Pedro Maino, curador de la Sala Pinacoteca UC –que busca consolidar la colección de la universidad con obras realizadas entre 1830 y 1950– esta exposición reconoce el lugar que merece la Martita dentro del ámbito artístico, habitando una sala por la que han pasado autores como Juan Francisco González y Ana Cortés. En estos cuadros ella plasmó los temas que le importaban: la infancia, la maternidad, la pareja, la adolescencia... en escenas que expresan toda la libertad que ella misma no tuvo por completo, al depender de dos muletas para caminar desde que a los 10 años le dio polio.

Al mismo tiempo, nada la frenó; mientras pintaba y dibujaba, también escribía y llegó a publicar cuatro libros ilustrados: con el primero, El club de los diferentes, ganó en 1984 el premio Apeles Mestres y fue invitada a la Feria del Libro de Bolonia; el último, La otra orilla, salió de manera póstuma. Trabajó con Marcela Paz y Alicia Morel, con distintas editoriales e incluso realizó los personajes de Tata Colores para TVN en 1992. “Ahora quiero que se sepa que mi mamá también era pintora. Pienso que no se puede tener algo tan bonito guardado. Y a lo mejor, no con su permiso, pero como dice Claudio, sí con su venia, que la gente lo disfrute”, agrega Camila.


“El espejo”, óleo sobre tela de 2000. Han registrado más de 100 obras, la exposición solo muestra una parte.

En sus pinturas hablaba sobre la maternidad y la infancia; siempre las guardó y no las quiso mostrar.

Fue una de las ilustradoras de Papelucho , hacia los años 80 y 90. Archivo de Gráfica Chilena Biblioteca Nacional

En este óleo de 2004 se pintó con su papá, Eduardo Carrasco.

A su hija Camila la pintó en todas sus edades. “La ilustración era su registro público; la pintura, su registro privado”.

Aquí retrató a su nieta Isidora, en Canarias, hacia 1987.




martes, enero 13, 2026

Melissa Aldana “La música es un motor que me ayuda a salir de las situaciones complicadas”

 
El Mercurio

Desde Nueva York, la saxofonista chilena habla de un proceso de cambio personal, del estudio como eje de su vida y de un nuevo disco de baladas en español que marca un giro en su carrera, justo antes de su regreso a Chile en febrero. Sobre el éxito que ha alcanzado en el jazz , asegura: “Para mí, siempre lo más importante ha sido tener el tiempo para estudiar y mejorar como músico”.

Por Juan Toro. Fotos: Travis Bailey, cortesía Blue Note Records.

El fin de año en Nueva York es frío. Para la saxofonista chilena Melissa Aldana, eso ya es parte de su vida. Desde 2010 que la ciudad se convirtió en su hogar y desde 2007 que vive en Estados Unidos. Aun así, extraña el calor veraniego de Chile.

—Llevo mucho tiempo aquí. Ya son 18 años —dice en una llamada el último martes del 2025, pocos días después de llegar de Europa, donde tuvo dos conciertos y desde ya se alista para la publicación de su próximo disco “Filin” el 13 de febrero, que viene acompañado de su regreso a Chile para dos conciertos en Viña del Mar el 17 y Santiago el 18 del mismo mes.

En estos años en Estados Unidos, con cinco discos publicados, Aldana se convirtió en una de las figuras más relevantes del jazz contemporáneo. En 2013 fue la primera mujer en ganar el Thelonious Monk International Jazz Saxophone Competition, en 2022 debutó en el prestigioso sello Blue Note Records y al año siguiente fue nombrada por la revista Downbeat como una de las mejores saxofonistas tenor del mundo.

Pero el paso de los años y los logros no han sido en vano:

—He cambiado mucho en estos últimos meses y como que me estoy viendo. Todos los pensamientos o recuerdos de cuando me mudé acá, de dónde estoy ahora, de lo que he logrado, de lo que estoy haciendo con mi vida… todo se pasa súper rápido. Es como verse a una misma y la separación del ego.


—¿Cómo se separa del ego en este momento de su carrera?

—Para mí, siempre lo más importante ha sido tener el tiempo para estudiar y mejorar como músico. Ese es el motor de todo, por eso necesito una carrera: para crear oportunidades y poder tocar y seguir desarrollándome.

***

A pesar de los hitos de su carrera, la música, para Aldana, no aparece como un resultado ni como una meta alcanzable, sino como un proceso continuo:

—Hay una parte del proceso en que imitas a alguien para entender lo que tú eres como individuo, y a través de eso entiendes quién eres y te transformas en ti mismo. Tuve que aprender a desprenderme de algunas cosas, también de la idea de lo que significa ser un buen y un mal saxofonista.

Lo importante, asegura, es la presencialidad:

—Aprender a estar en el momento cuando estoy tocando… cómo puedo estar lo más presente posible para poder contar la historia que estamos creando como músicos.

Cuando eso ocurre, dice, aparece una experiencia difícil de explicar sin que suene exagerada:

—Es como un tipo de telepatía entre los músicos, con gente con la que tocas mucho tiempo y que son muy buenos músicos, esa comunicación es mucho más profunda. Pero para lograr esa profundización como músico, tuve que hacerlo como persona y aprender a dejar ir cosas, tuve que parar de identificarme con mi historia y verlo como algo separado.


—¿Cómo puede separarse de su historia?

—Hay muchas cosas que pasaron cuando era niña que me marcan ahora como persona y que también me estancan como persona. Tuve que aprender a ver esas cosas dolorosas, verme a mí misma y soltar para ver quién soy realmente sin todo ese bagaje.

Ese proceso se reflejó en la música de manera natural. Es algo que había estado viviendo sobre todo al momento de incorporar nuevas influencias en sus composiciones y su interpretación:

—Yo tengo mucho de Coltrane, de Wayne Shorter, mucho de Sony Rollins, pero al final, todas esas personas son quien soy yo. Antes, cuando terminaba de transcribir a alguien, trataba de huir del proceso, de no escuchar a esa persona nunca más, porque era parte del pasado.


—¿Ya no?

—Me di cuenta de que la suma de todas esas personas es quien soy yo. Igual que en lo personal, creo que había corrido toda mi vida de quien soy, había estado en modo sobrevivencia. Estoy muy agradecida de que tuve la música, la pasión. La música es un motor que me ayuda a salir de las situaciones complicadas en que crecí para llegar donde estoy ahora.


—¿Es una búsqueda de la originalidad?

—Claro, pero al final lo que haces es único porque eres tú. Eso lo hace único.


—¿Y encontró lo suyo?

—No. Pero es parte normal del proceso estar cuestionándose el cómo puedes mejorar, incluso qué es mejorar. Es una parte un poco mística del proceso que tiene que ver con encontrar algo que no sabes qué es realmente. Pero ese es el proceso.

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El día a día de Melissa Aldana está marcado por el estudio. No como preparación puntual para un concierto o una grabación, sino como una forma de habitar el tiempo. Tres o cuatro horas al día. A veces menos, cuando la logística lo impide. Pero siempre algo:

—Estoy constantemente estudiando de una u otra manera. Cuando estoy de gira siempre mantengo una horita o dos, a menos que sea realmente imposible.

Viajar —dice— es una locura: aeropuertos, vuelos largos, traslados que consumen el día entero. En medio de eso, estudiar se vuelve una forma de orden y de conexión con lo esencial.

—Estudiar y mantenerme cercana a lo que importa, que es la conexión con mi instrumento, me ayuda a conectar todo lo que estoy haciendo y a disfrutarlo.


—¿No cuesta hacer esas pausas a medida que el ritmo de vida se acelera por su carrera?

—Trato de pausar o tomar descansos y tener un balance. Estudiar es importante.


—Hace unos años decía estar más enfocada en practicar que componer. ¿Y hoy?

—Sigo en lo mismo. Pero también estoy escribiendo más y tratando de tener el balance, pero lo que en realidad me encanta hacer es tocar. Y escribir es algo que necesito para poder tocar más.

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Hoy la atención de Melissa Aldana va a su próximo trabajo, algo que se sale del sonido que ha experimentado hasta ahora. Un disco de baladas en español que grabó en abril y que saldrá el 13 de febrero. Aldana lo describe como un momento de claridad, pero también como el resultado de un período exigente.

—Se me ocurrió grabar un disco de palabras, porque sentí que estaba lista para decir algo y quería profundizar en mi sonido.

La idea apareció en un momento complejo, marcado por relaciones profesionales desgastantes y una necesidad urgente de romper con ciertas dinámicas:

—Tuve malas relaciones con mánagers… y pensé “quiero hacer algo completamente diferente”.

Convocó a músicos con los que probablemente no volverá a tocar pronto, entre ellos el presidente de Blue Note, Don Was, que produjo el disco; el pianista Gonzalo Rubalcaba, el bajista Peter Washington y la vocalista Cécile McLorin Salvant. Grabaron todos juntos, en una misma sala:

—Grabé con amigos. Estábamos todos juntos, con audífonos, tocando despacito. Grabamos el disco y quedó muy lindo. Es un disco balada, pero realmente balada.

Para la composición, entró de lleno en el sonido cubano de las décadas del 40 y 50, en la mezcla del jazz y el bolero. El trabajo fue meticuloso. Transcribir, imitar, internalizar. Aprender las melodías como si fueran voz, incluso sin palabras.

—Cuando empiezas a poner el sonido más lento, empiezas a encontrar todos los detalles, los melismas, las pequeñas cositas que hacen que la voz de esa persona sea esa persona.


—¿Qué tanto difiere de lo que ha hecho antes?

—Es interesante aprenderse y tocar temas en tu mismo idioma, es diferente a los temas norteamericanos que suelo tocar. Hay una conexión más profunda, entiendo lo que dicen y lo siento. Así que cuando grabé, toqué las melodías, de lo primero que sentí y lo primero que se me vino a la cabeza.

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Nueva York para Melissa Aldana no es solo el lugar donde reside. Es también la escena donde aprendió a hacer una vida. Se define como introvertida, pero capaz de construir relaciones profundas cuando hay una conexión genuina.

—No tengo muchos amigos, pero la gente que es mi amiga es como familia para mí. Y tengo la suerte de que muchos de esos amigos son también músicos o ingenieros con los que puedo trabajar. No soy parte de una comunidad específica, siento que soy parte de muchas comunidades.


—¿Y Nueva York ya se siente como el hogar?

—Absolutamente. Es un lugar difícil para vivir como músico de jazz, sobre todo lo que está pasando en estos tiempos. Pero yo tengo mi departamento, mi comunidad de amigos, hay muchos conciertos. Estoy además en una parte de mi carrera en que voy subiendo y es importante estar acá.


—¿No se vuelve muy competitivo?

—Sí y no. Aunque más sí, depende de la persona. En mi caso, mi mayor competencia la tengo conmigo misma, pienso en cómo puedo ser una mejor versión de mí misma. Si entras en la volada de pensar quién es el mejor e intentar competir con ellos, es diferente. Para mí no se trata de eso.

Aunque extraña Chile, admite que estar en Estados Unidos es lo que mejor funciona hoy profesionalmente:

—No podría vivir en Chile por una cuestión de carrera; si quiero seguir creciendo y mejorando, siento que tengo que quedarme acá.


—¿Y después de tantos años, qué queda de Chile en usted?

—Yo soy chilena y me siento chilena. Echo de menos Chile, el mote con huesillo, el calorcito, mi mamá y mis amigos. Pero hoy mi identidad es mitad chilena y mitad neoyorquina.

Al comparar Chile y Nueva York, para un músico de jazz, dice, las diferencias son gigantes. Pero no es solo por la industria chilena:

—El nivel de Nueva York es incomparable. Uno sabe cuando los músicos son de Nueva York, hay una energía, una fuerza en cómo tocan. Incluso dentro de Estados Unidos, comparando con otros estados, lo que sucede aquí es otro nivel. Eso no quita que en Chile hay muy buenos músicos.

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A pesar de que Melissa Aldana está hoy entre las mejores del jazz, medir el éxito no es lo suyo. Al hablar sobre números, ventas, audiencias o premios, Aldana los ubica en un segundo plano:

—No es mi volada. Obviamente yo sé que todo eso es importante, si quiero tener una carrera y sobrevivir en esta ciudad necesito la plata y que me vaya bien, pero ese no es mi motor. Necesito números para que me vaya bien, para crear oportunidades y tocar… pero eso no es lo que está en mi cabeza.

El éxito, insiste, no llegó como una idea abstracta ni como un objetivo grandilocuente. Llegó como algo mínimo y concreto: estabilidad, calma, tiempo.

—Para mí, el éxito era poder tener un departamento en Nueva York y estar tranquila.

Esa forma de medir las cosas sigue operando hoy. Por eso, cuando piensa en el futuro, no habla de metas cerradas ni de conquistas definitivas. Habla de procesos que no se acaban.

—Tengo metas infinitas… termino algo y estoy pensando en lo próximo. Pero son metas como nuevas cosas que quiero estudiar, siempre me estoy preparando para algo y siempre siento que me falta. Eso siempre ha sido parte de mi felicidad.


—¿Pero no es síndrome del impostor?

—Es algo que tengo, pero creo que es parte de la vida de todos los artistas. Es diferente y tiene que ver con la historia de cada uno.


—¿Aun hoy con lo que ha logrado?

—Con los años va pasando y cambia, con el tiempo tu relación con esa parte tuya es diferente. Pero no desaparece, es solo una relación diferente. Cuando entiendes de dónde viene, entiendes lo que es, es un pensamiento que existe, pero no es lo que soy.


—Y después del síndrome del impostor y de los cambios de estos años, ¿quién es Melissa Aldana?

—Estoy explorando aún. Es una persona que está explorando y que constantemente está tratando de ver una situación desde diferentes puntos para poder crecer y aprender de los errores. Es una persona que está aprendiendo a sentirse segura de sí misma. Pero con tranquilidad, con amor y paciencia, es un proceso eterno.


Travis Bailey, cortesía de Blue Note

martes, enero 06, 2026

Denisse Malebrán “He aprendido que como artista no conviene opinar”

 




El Mercurio

El año pasado Saiko realizó una gira por todos los teatros de Arica hasta Punta Arenas y fue galardonado con uno de los premios Presidente de la República a la Música Nacional. Denisse Malebrán, su vocalista, repasa sus polémicas, analiza las políticas en torno a la cultura y dice sobre su carrera musical: “Antes tenías que saber cantar y cantar bien. Hoy alguien que no canta nada perfectamente puede ser la estrella más popular del mundo”.

Por Juan Luis Salinas T. Fotografías: Sergio Alfonso López.

Un sol vertical caía sobre el Patio de los Naranjos en el Palacio de La Moneda. Mediodía del jueves 18 de diciembre. Entre los muros blancos y con el sonido del agua de la fuente, más de un centenar de invitados se ubicaba frente al escenario donde se entregarían los Premios Presidente de la República a la Música Nacional y las Artes Escénicas 2025. Denisse Malebrán esperaba el inicio de la ceremonia. A su lado estaban sus tres hijas, su padre, sus compañeros de Saiko.

Cuando empezó el acto, el Presidente Gabriel Boric nombró a cada uno de los galardonados. Partió por el director de la Orquesta de Cámara de Valdivia, Rodolfo Fischer, que es reconocido en la categoría Música Docta; luego nombró al sonidista José Oplustil por Edición Musical, siguió con Héctor “Titín” Molina por su aporte al folclor y la tradición oral; y finalmente, en la categoría Música Popular, habló de Saiko. Boric los felicitó por la gira que el grupo realizó durante el año por los teatros municipales de Chile. Pero se tomó un momento para referirse a la vocalista de la banda.

“En Denisse uno reconoce ese artista comprometido, que no tiene miedo a decir su opinión, que a veces puede ser filosa, que a veces puede molestarles a algunos, pero al final de eso se tratan las opiniones, y acá no somos nada monedita de oro. Acá no estamos para caerle bien a todo el mundo, estamos para construir, para construir y muchas veces hay que romper huevos”, dijo Boric antes de entregarle el premio a la banda.

Tres horas después de la premiación, cansada, pero alegre, Denisse Malebrán comenta ese momento. La cantante confiesa que le sorprendió cuando hace tres semanas la llamaron del Ministerio de las Culturas para anunciarle que premiarían a Saiko, pero le asombró que Boric se refiriera a ella y a sus opiniones en la ceremonia.

—Me gustó que lo hiciera. En el fondo es como decir; hay una crítica y una persona que te hace cuestionarte. Eso no quiere decir que yo tenga razón, pero creo cuando alguien te dice las cosas desde otro lado, capaz que otras personas, no digo específicamente en caso del Presidente, piensen: “Sí, en realidad podríamos hacerlo de otra forma” o decir: “Aquí hay una visión distinta de lo que nosotros creemos que está bien hecho”.

En diferentes ocasiones y contextos, las opiniones de Malebrán han causado polémica en las RR.SS. Entre las más conocidas ocurrió en septiembre de 2020, cuando habían pasado once meses del 18 de octubre, la cantante criticó la violencia en la Zona Cero. Entonces se dijo que era “semaforista”, por llamar a no destrozarlos. A comienzos de enero de 2023 defendió el legado musical de Benjamín Mackenna, el vocalista de Los Huasos Quincheros que había muerto. Le cuestionaron que se definiera como mujer de izquierda y la acusaron de “avalar a un grupo pinochetista”. Otros reconocieron que separara la obra de la persona. El año pasado, en un pódcast, Malebrán comentó que en la gestión del actual Gobierno “a su parecer” existía una gran desorganización interna y que se había perdido el foco.


—¿Se considera una mujer de opiniones “filosas” como señaló Boric?

—Es cierto, pero juro que nunca me lo propuse. A veces se me olvida que lo que uno dice puede tener alguna repercusión. Aunque no me considero tan importante, sin embargo, sí me lo han hecho notar: he perdido amigos, la aprobación de algunos artistas que consideraba cercanos, porque a nadie ni a los músicos les gusta mucho que alguien opine tan distinto a ellos. Siempre que causaba algún impacto o me funaban o pasaba algo con alguna opinión mía, yo me sentía como súper torpe y que había un castigo por no decir lo que el resto está diciendo. Hoy le puedo dar otro significado. Estoy más vieja, ya dejé de ocupar Twitter (Hoy X) por lo mismo. He sido poco hábil al opinar demasiadas cosas que obviamente no me benefician a mí como artista. Me reconozco como alguien que está muy pendiente de lo social, de lo que ocurre y de lo que leo, pero he aprendido que como artista no conviene opinar. La mayoría no lo hace porque perderían auspicios, pero yo me fui al otro lado.


—¿De los ataques por sus opiniones, cuáles fueron las que más le afectaron?

—Sin duda reconocer a Benjamín Mackenna como un par y que merecía tener honores en su fallecimiento, fue lo que más caló en mi gremio. No se entendió que espero que ellos, independiente de sus opiniones políticas, reciban el mismo respeto. Yo no soy como los que operaban en dictadura que te censuraban y que no te permitían dedicarte a lo que tú hacías por lo que pensabas. Así como yo espero que se valore mi opinión y la de gente de muy izquierda o de centroizquierda, de cualquier tipo de izquierda, también pienso que lo merece alguien de derecha.

Denisse Malebrán luego agregará:

—Asumí que hay muchas personas a las que les molesto. Hasta hice una canción que se llama así. Son personas a las que no les gusta que otras les digan cosas. Creo que la posición de un artista es incomodar, pero no solo al poder, también a quienes son cercanos a lo que uno piensa y que siento que se están equivocando.


—Ha dicho que la sorprendió que Saiko recibiera este premio.

—No lo esperaba. Creo que me sorprendió que quienes eligen este premio se hayan centrado 100% en la música. Uno no está acostumbrado a que no se dejaran llevar por otros factores. Soy una persona de pocos amigos y a veces en esta industria sirve tenerlos en todos los ámbitos: es gente que te va a poner ahí, que sugerirá tu nombre para ciertas cosas. Todos sabemos esto. Además, no me imaginé ser merecedora de reconocimiento y porque después de muchos años de carrera dejé de esperar nomás. Siempre veo cosas buenas en lo que hacen los demás, pero me cuesta mucho ver lo propio. Sin embargo, este año con Saiko que habíamos hecho tantas cosas: la gira por todos los teatros de Chile que se llenaron… Este premio es como al valor de la perseverancia.

A finales de los 90, Chile era un escenario tosco para cualquier mujer con ambiciones en la escena musical alejada de las baladas, pero para las cercanas al rock o al pop los referentes eran pocos, comenta Denisse Malebrán.

—Fue un camino mucho más áspero, más tosco, sobre todo para mí como mujer, porque prácticamente no había bandas con mujeres. A principios de esa década estaba Colombina Parra, con los Ex. También Javiera Parra que lideraba Los Imposibles y estaba la Nicole, pero éramos como una del pop por allá y otra por acá, versus 55 artistas y bandas de puros hombres. Era un entorno donde tenías que validar constantemente que tenías opinión y que no eras solo una cara puesta ahí por un sello.

Denisse Alejandra Malebrán Soto desde niña se interesó en la música. La primera canción que se aprendió fue “la de la mochila azul”, una ranchera que le gustaba a su padre. Mientras cursaba su enseñanza media en el colegio “Sagrado Corazón de San Bernardo” con algunos de sus compañeros formó Turbomente, una banda que alcanzó a publicar un único álbum antes de su disolución.

—Mis compañeros de esa banda me fueron a ver a La Moneda —dice Denisse Malebrán y recuerda que para reunir la plata para grabar ese primer disco ella participó en “¿Cuánto vale el Show?” que entonces animaba Leo Caprile, tenía de jurado a Enrique Lafourcade, Eric Polhamer y a Marcela Osorio.

—Me fue bien. Partí ganando el día, después la semana, el mes, pero no gané la temporada —dice y reflexiona—. Uno de alguna manera se abre camino, pero en esa época era difícil. Hoy ya los cabros que hacen música pueden subirla a una plataforma digital y ponerla en el Spotify. Hay más espacios.

Cuando Malebrán salió de cuarto medio entró a Sociología, y en paralelo a la escuela de canto Projazz. A los veinte años tuvo a su primera hija, pero no abandonó sus intenciones de dedicarse a la música. A comienzos de 1999, trabajaba como vendedora en una tienda de discos en el Jumbo de Bilbao, seguía sus estudios universitarios y se hacía cargo de su hija, la cantante escuchó en un programa de televisión que dos exintegrantes de La Ley, Luciano Rojas y Rodrigo Aboitiz buscaban una vocalista para su nuevo proyecto musical.

Dice que ella asistió a las audiciones solo para conocer cómo trabajaban los profesionales. Improvisó una melodía sobre una pista musical. La selección tomó su tiempo. Se reunieron varias veces, le dijeron que estaba preseleccionada entre otras tres cantantes.

—Cuando me llamaron para decirme que era seleccionada fue como ganar el Loto. Dejé la disquería, la universidad, armé un circo para ser madre y estar en el grupo.

Tenía que grabar un disco, tenía que hacer fotos, videos, entrevistas, empezar a trabajar con ellos. Iba todos los días a más de 12 o 15 horas a grabar un disco que se concluyó entre mayo y septiembre. El disco salió en diciembre de 1999. Me cambió la vida de un día para otro. Me empecé a dedicar a esto, a ser músico profesional.


—¿Cómo recuerda su relación con sus pares de la época?

—Cuando partimos, en esta generación, no había nada. Ni los premios. Existían los Apes, que entregaban los periodistas. Entonces uno se acostumbró a ser un obrero, a estar trabajando, trabajando, y que nadie le diga que es bonito, porque lo que más recibe uno cuando te va bien es chaqueteo, no es un aplauso, digamos. Y cuando no te va bien, indiferencia. Entonces, en el fondo siento que cuando haces un camino largo como ha sido el de Saiko, te acostumbras a habitar ambos espacios. Los que vienen después de nosotros, al revés, están acostumbrados a todo. Al reconocimiento, hay 200 premios nuevos, los que dan aquí, por allá, los de los medios, los de la radio… de alguna manera la generación después de la nuestra llega a un terreno un poquito más simpático.

Denisse Malebrán recuerda que hace unas semanas se juntó con la cantante Nicole, a quien considera su compañera de ruta, y su hija que tiene 13.

—Ella me preguntaba cosas. Mira, le dije, si nosotras no hubiésemos sido buenas en lo que hacemos, jamás nos hubiesen pescado. Hace 30 años, si no eras bueno no podías hacer una carrera. No había nada en tecnología. Tenías que saber cantar y cantar bien. Hoy alguien que no canta nada perfectamente puede ser la estrella más popular del mundo. Y da lo mismo. A la gente no le importa. Por eso, que hoy nos reconozcamos entre nosotras tiene un valor doble.

—¿Siente que se hace justicia a lo que ustedes pavimentaron?

—Me queda la sensación de que los jóvenes, incluso los periodistas, hablan de la nueva generación del pop chileno como si hubiera partido con los artistas que vinieron después del 2000. El problema es que hacia atrás pareciera que no hubiera existido ni Saiko, ni Los Bunkers. Pero partió mucho antes, partió con Aparato Raro, partió con La Ley, partió con Los Prisioneros. Es como que un pedazo de la historia dejó de contarlo.

La cantante medita y luego agrega:

—Las mujeres hoy han tomado el control de la música chilena, pero a nosotras nos tocó abrir ese búnker a patadas. Creo que dejando de lado el fenómeno urbano, hoy las mujeres han sido las más atractivas en la última década musical chilena. No hay una figura que se compare con Mon Laferte. Siento que los hombres, en ese sentido, se quedaron en un sector un poco más parecido a lo que se hacía antes. Pero ellas son las que dan la novedad, las mujeres. La Fran Valenzuela, la Denisse Rosenthal, la Javiera Mena, que tienen un público impresionante.


—¿Qué le exige el público joven que no pedía el fan de los noventa?

—Hoy existe una cosa medio obsesiva de las nuevas generaciones de querer que sus estrellas estén, al menos, opinando igual con ellos. Dicen, por ejemplo: “Rosalía no dijo lo que yo quería, no se atrevió”. Yo me pregunto: “¿Por qué Rosalía va a tener que pensar como tú? ¿Qué es esa obsesión que tienen de que sus artistas tienen que ser como ustedes para poder admirarlos? Antes no existía esa presión. Es cierto que los Bunkers, los Saiko, hicieron la gira de Bachelet, pero nadie nos andaba persiguiendo para que lo hiciéramos.


—Tampoco existían las redes sociales que dan esa sensación de inmediatez.

—Siento que todos los cabros que han salido en los últimos años han conseguido un éxito demasiado rápido. Son cabros que están llenando un Movistar, o sea, nunca tocaron en un pub para hacerse conocer. A mí me parece impresionante. Y admirable en el tiempo. Los Jaivas se demoraron como 50 años en una situación como esta.


—¿Qué opina de la música urbana?

—Aunque al inicio la gente creía que era una moda, ya cautivó una audiencia completa a tal punto que es reconocida por la prensa especializada… Hubo un tiempo en que me preguntaba por qué era tan popular, ahora lo entiendo. Nosotros nos movemos en un espacio tan reducido, pero si cruzas más allá, te das cuenta de que estos cabros quieren tener un referente muy parecido a sí mismos, a sus aspiraciones… Veo el fenómeno parecido a lo que ocurre con los futbolistas. Tiene que ver con lo que representa el éxito de una persona que venía de la misma población y que lo logró con muy pocos recursos.

La premiación de Saiko en La Moneda no aplaca el espíritu crítico de su vocalista. Hace una semana José Antonio Kast fue elegido como nuevo Presidente de Chile, y la actriz está convencida de que esta transición será difícil para el mundo de las artes y la cultura.


—Son muchos los que han cuestionado al Ministerio de Cultura.

—Creo que había muchas esperanzas con que se hubiera hecho más cosas, pero siendo realista creo que era muy difícil que eso ocurriera. Era muy poco tiempo, porque los períodos presidenciales son cortos, para haber hecho todos los cambios que el mundo de la cultura quería. Por eso hubo tanta desazón, gente que se sentía triste, desilusionada. Creo que hay cosas que efectivamente no aportan. Pero no solamente están alojados en los presupuestos del Ministerio de Cultura. Hay cosas que a mi parecer se hicieron como una mala costumbre.


—¿Como qué?

—Hay como fiebre de ferias a la que van muchos artistas, pero mi pegunta es: ¿qué pasa, con qué fueron?, ¿los trabajaron después?, ¿le empezó a ir bien a ese artista que fue a esa feria en España, México, Colombia, donde sea? No veo un trabajo de seguimiento y tiene que haberlo para poder después ver el fruto del Estado que invirtió.


—Saiko ganó este año un fondo para financiar una gira por los teatros de Chile.

—Por primera vez en 30 años de carrera postulé a un fondo que gané para montar la gira de Arica a Punta Arenas, pero antes nunca me lo gané y no me lo tomé como personal. Ahora cuando gané un fondo para ir a regiones, lo agradezco porque el propósito es que la gente de Punta Arenas o Arica pueda ver el mismo show que en Santiago. Montarlo acá sale uno, pero llevarlo allá sale 200 por los pasajes y el equipo. El Estado debe ayudar a que la cultura llegue a todas las comunas y regiones, no solo a los mismos de siempre.


—Muchas figuras del arte nacional que son reconocidas, ahora critican la falta de apoyo en la vejez.

—Es súper triste envejecer en un país como Chile para cualquier persona. Mi padre era policía y trabaja de conserje, de guardia, porque no le alcanza la plata. Todos conocemos a alguien que es viejo y no le da la pensión. Entonces debe ser difícil para ciertos artistas, no haber cachado hasta que estuvieron esta edad que les ocurriría esto. Quizás pensaron que el país les daría un trato distinto, pero a todos los adultos mayores les pasa lo mismo. Yo creo que es indigno. No deberían estar trabajando.


—Pero hay casos de artistas que terminan en la miseria.

—Por ejemplo, a Zalo Reyes, que para mí fue y sigue siendo una las figuras más importantes de la música popular, nunca le dieron este premio a pesar de haber contado con el cariño del pueblo, pero no necesariamente con la aprobación de quienes son los que dicen este es bueno y este no. Me acuerdo que costó un mundo que a la Cecilia le dieran el premio. Y para qué decir con Valentín Trujillo, imagínate la cantidad de años que lo postulábamos para que se ganara el Premio Nacional de Arte, de música. Evidentemente la gente de la academia no se lo quería dar a él porque era popular.

Denisse Malebrán retoma la reflexión sobre la vejez de los artistas:

—Les pasa a los actores, les pasa a los músicos. Somos muy pocos los que podemos vivir de esto, muy pocos los que no necesitamos hacer otro trabajo, muy pocos los que llegamos con ahorro. Uno tiene que tener claro que va a llegar un momento en que no se puede producir como a los 50 años. Yo digo, a los 70 no voy a tener ganas de tocar como ahora. Yo me siento afortunada de poder dedicarme a la música porque tengo un público que me lo permite. Ese es el verdadero sustento que nos permitirá jubilarnos, porque ellos nos seguirán apañando los próximos 20 años. Hoy en La Moneda fue importante, pero mi realidad sigue siendo la de una trabajadora. Siento que no me deben nada.



martes, diciembre 30, 2025

Marco Antonio de la Parra “Siento que la muerte me visitó, que se sentó a mi lado”

 




El Mercurio

Los días más difíciles en sus 73 años vive el icónico dramaturgo y psiquiatra. En febrero de 2022, mientras Rusia invadía Ucrania, supo que sufría mieloma múltiple, un cáncer de la médula ósea por el que ya perdió vértebras y siete centímetros de estatura. Frágil, pero entero, aquí cuenta su calvario y por qué hoy el escenario y la escritura son sus armas secretas para desafiar a la muerte.

Por María Cristina Jurado. Fotografías: Sergio Alfonso López

Ligeramente encorvado, sus anteojos en la punta de la nariz, con siete centímetros menos de estatura y varias vértebras pulverizadas por su mieloma múltiple, —diagnosticado en 2022 a sus 70 años— Marco Antonio de la Parra, médico psiquiatra y dramaturgo, autor de más de un centenar de obras teatrales y con sillón en la Academia Chilena de Bellas Artes, vive días de homenajes. Al premio a las Artes Escénicas Nacionales Presidente de la República 2025, se unirá el tributo del Festival Teatro a Mil en enero, que abrirá con su obra “Mister Shakespeare”, un monólogo que él protagoniza, dirigido por Pablo Schwarz. Pero esta mañana radiante, De la Parra está lejos de honores. Arrellanado en un sofá, afable y entero, hace un balance de su vida. Lo resume en un solo concepto, después de cinco décadas de una carrera multifacética y atrevida:

—Siento que, si yo alcanzo a leer los muchos libros que tengo, ya soy bastante feliz. Pero debo decir que para mí la relación con Ana Josefa, la relación con mis hijos y mis hijastros... ¡sería muy ingrato exigirle algo más a la vida! Con eso ya, podría no escribir una línea más ni atender a un paciente más, ni nada. Aunque creo que atendería pacientes por algo que para mí es muy importante, que es la energía del cariño. Me gusta sentir que tengo un poder, un superpoder, esto lo conversamos con la María José Navia, que es muy amiga: ella dice que mi superpoder es transformar una idea en verde y darle una vuelta para que se convierta en obra de arte.

Se queda en silencio y su mente vuela a 2022.

A fines de febrero de ese año, volvía con su mujer, la periodista Ana Josefa Silva, de su habitual veraneo en Elqui. Él manejaba y, poco antes de llegar a Santiago, comenzó a sentir que le faltaba el oxígeno. Casi no podía respirar. En su casa se chequeó con su oxímetro y la oxigenación era muy baja. Dos años antes, había vivido lo mismo cuando fue hospitalizado por un violento covid-19.

De la Parra partió con su mujer a Urgencia de la Clínica Las Condes y, después de varios exámenes, le diagnosticaron un trombo en sus pulmones. “Un colega médico me dijo que no era covid, esto era una cosa de los huesos, tenía un mieloma que me lo detectaron en el esternón”. Aterrizó directo en la Fundación Arturo López Pérez, especializada en cáncer, donde tiene un seguro oncológico: una bendición, dice.

El dolor que sentía se volvió intolerable en pocas horas.

—Entonces no sabía que no podría volver a mi casa. Me dolían todos los huesos y todo el cuerpo. Hice cinco hospitalizaciones distintas ese año, por las más diversas causas. La más importante y saludable fue la transfusión. (…) El mieloma múltiple es pariente del cáncer, lo que hace es destrozar los huesos. No tiene cura, pero tiene tratamiento. Y el tratamiento es una transfusión de células madre. A mí se me encerró en una pieza como en una burbuja, estuve un mes encerrado ahí, me hicieron una sesión de quimioterapia. Salí a flote, después de haber estado psíquicamente muy tomado con esto de estar encerrado. Sin saber si viviría.

No entraban ni las enfermeras a su burbuja: el mundo estaba en pandemia y la inmunidad del dramaturgo había caído a cero. Los médicos le explicaron que la protección de todas las vacunas que había recibido en su vida, desde su primera infancia, se había esfumado. “Tuve que hacer todo el recorrido de nuevo. Me llaman por teléfono todavía por la de la varicela”.

Aún recuerda qué sintió cuando su encierro en la burbuja protectora terminó, después de treinta días.

—Es como si hubiera nacido recién. Hubo una sensación, después de esta experiencia de muerte, de nacer de nuevo. Fue muy fuerte sentir que quedaba atrás una experiencia absolutamente de muerte.

—¿Pensó en algún momento que se moría?

—Lo sentí, pero mi mujer me prohibió morirme. Pero yo sabía que tenía una sobrevida que dependía mucho de esa transfusión.

—¿Y qué pasaba si no resultaba?

—Bueno, me iba para el otro lado.

Habla de los registros de sobrevida de otros enfermos de mieloma múltiple en el mundo, que él ha estudiado en papers científicos en su calidad de médico. Dice que ella puede ir de cinco a 35 años. “Mi cuadro está estacionario. Gracias a la transfusión de células madre”.

Su enfermedad ha sido la experiencia más límite en sus 73 años de vida.

—Sentí mucho miedo. Mucho miedo. Mucho miedo cuando me hicieron el primer diagnóstico, antes de irme a la Fundación. (…) Después, acostado en ese hospital, yo veía que estaban bombardeando Ucrania y yo sentía que, al mismo tiempo, la enfermedad me bombardeaba a mí. En “Mister Shakespeare” hablo de eso, de la experiencia de muerte, que de alguna manera te hace más fuerte.

En 2024, cuando Marco Antonio de la Parra volvió a subir al escenario del Teatro de la Universidad Finis Terrae con “La Secreta Obscenidad de Cada Día” —una de sus obras más emblemáticas, que él coprotagoniza—, sintió que recuperaba su existencia.

—Noté, al salir recién de tener la afección, que me cansaba mucho, pero he ido recuperando la energía. Y se ha ido dando un fenómeno bien particular. ¡El teatro! Cuando subí de nuevo al escenario sintiendo que no volvía nunca más y que me despedía para siempre con “La Secreta Obscenidad de Cada Día”, ¡me vino una energía arriba del escenario que ni la kinesiología! Y es que yo era uno de los dos actores de la obra.

—Ya llevaba dos años enfermo…

—Sí, claro, y aún tengo dificultades óseas. Se me rompieron algunas vértebras y perdí siete centímetros de estatura. Y de pronto en el escenario… y esto lo saben todos los que han subido a él y han trabajado en esto, el teatro te da una energía, ¡te transformas! Yo estaba ya saliendo de la etapa aguda del cuadro, pero creía que no iba a poder actuar. ¡Y sí pude! Y después, cuando hice el “Mister Shakespeare”, que la vamos a estrenar el 3 de enero porque va a abrir Fitam como parte de un homenaje, ahí también soy actor. Ahí yo uso los defectos, la dificultad se usa.

Y es que De la Parra no para. Funciona de la mañana a la noche, en la Universidad Finis Terrae como curador de su cartelera teatral, como director artístico y profesor de Dramaturgia en su Escuela de Teatro: los alumnos se pelean por aprender a escribir bajo su ojo de lince. “Lo principal es que escriban y que aprendan a inspirarse, a trabajar. Para mí el desarrollo de la enseñanza de la dramaturgia ha sido de años y empezó en España, cuando era agregado cultural del gobierno de Aylwin. Me contrataron del Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas de España, para hacer clases. Y como he dicho muchas veces, todos los alumnos sabían más que yo”. Fue allí donde inauguró su célebre técnica del Maestro Invisible que aplica hasta hoy. “Descubrí una manera de trabajar muy tremenda. Yo trataba de estimular a los alumnos lo más posible y yo, desaparecer. Desaparecer, ser un ausente, alguien que estimula más que dice lo que tienes que hacer. Y ha funcionado”.

No es todo, a tres años de su diagnóstico de cáncer. Una vez al año dirige el Taller Internacional de Dramaturgia, que convoca a más de 200 alumnos de toda Hispanoamérica.

—La convocatoria es por internet y seleccionamos a los de mejor preparación. Los argentinos tienen una escuela tremenda, también los colombianos, los de México. Pero he tenido gente de todas partes y algunos chilenos, pero tienen que ser de calidad. En 2026 lo vamos a hacer en mayo, junio y julio. Pasan cosas muy interesantes y yo me la paso muy bien.

Cómo la energía le alcanza, es una pregunta que se intensifica cuando este psiquiatra cuenta que, cada tarde, atiende pacientes porque su consulta sigue activa.

—¿Todavía?

—Sí, por supuesto. Muy pocas veces he parado.

Su enfermedad lo ha obligado a explorar. No contento con sus clases, su consulta médica y sus talleres —además de actuar y escribir dramaturgia— De la Parra mira hoy con otros ojos a los niños víctimas de cáncer. Decidió escribir un libro.

—Espero escribirlo este año. Y es que los niños con cáncer viven experiencias mayores. Que una persona de edad tenga una enfermedad como esta me parece esperable, pero en los niños, me asombra. Es como un escándalo que un niño se enferme. Es de esas cosas que uno dice ‘esto no debería suceder'. (…) Yo he trabajado con niños y para mí han sido siempre un misterio.

Marco Antonio de la Parra dice que su afección reordenó sus prioridades. Lo que antes le parecía nimio, hoy cobra relieve y vigor. Las pequeñas tribulaciones se desdibujaron. Ha sido un terremoto interior.

—Le dio importancia a hacer lo que yo realmente quería hacer de una manera intensa. Creo que uno nace de nuevo. Nací de nuevo y con un vigor que yo no esperaba tener porque primero vino el cansancio, la dificultad de usar bastón y un arnés para poder enderezarme. He ido dejando el bastón con la kinesiología. Paso al kinesiólogo todos los días, dos veces a la semana por lo menos. Los ejercicios me han ido devolviendo masa muscular y movilidad. Debería ser más mateo todavía.

Dice que siempre odió la gimnasia. “Jugué tenis, mal; jugué fútbol, mal, pero apasionadamente. Me gustaba mucho, pero era pésimo, un desastre. Así y todo, era fanático y entonces era divertido”.

—¿Cuáles son sus prioridades hoy?

—Número uno, el arte, que volvió como una experiencia de estar en el mundo. Y, de alguna forma, el psicoanálisis también cobró otra dimensión al atender a mis pacientes. Cada paciente se transforma en una experiencia de vida en que intento transmitirle la misma experiencia de vida que yo tuve.

—¿Los atiende con más profundidad?

—Sí, definitivamente. Es como que yo viniera de morir, entonces los reinvito a la vida. A veces lo consigo.

Esa nueva mirada para atender enfermos lo ha acercado al psicoanálisis. Por la actual intensidad y profundidad de sus sesiones, decidió acotar el número de pacientes que atiende por día: de diez diarios que veía antes, ahora son máximo cinco o seis. También se cambió de barrio: cerró su antigua consulta de Marchant Pereira porque, dice, el entorno se volvió inseguro debido a las secuelas del estallido. Se trasladó a El Golf.

Vuelve a lo que es importante para él hoy.

—Como prioridad uno, yo colocaría el arte. El arte me dice todo, mi escritura. Y el arte como... eso que se habla de la salud mental. De que de alguna forma el arte también cura, el arte viene para estar entre nosotros y ofrecer cura. Ahora lo veo con mucha más claridad. Como algo que estoy haciendo, estoy aquí por ello, para ello.

Marco Antonio de la Parra eleva la mirada y muestra su living abarrotado de libros.

—¿Qué piensa respecto a la muerte?

—Hoy siento que no está. Siento que la muerte me visitó, que se sentó a mi lado, que estuvo conmigo. Fue en ese mes en que me metieron en la burbuja. Fue espantoso, no pude leer nada. Era octubre de 2022. Y… ¿cómo decirlo? ¡De pronto me deshice de la muerte! La muerte me estaba esperando a la vuelta de la esquina, pero de pronto se deshizo. Y eso fue después de hacer “La Secreta Obscenidad de Cada Día”. En ese escenario renací.


viernes, diciembre 26, 2025

El primer Año Nuevo sin Tommy Rey. Su legado musical continúa con su hijo

 

Patricio Zúñiga dice que no busca imitar a su padre. “Nadie puede imitar a Tommy Rey”, advierte. Sergio Alfonso López



El Mercurio

La Sonora de Tommy Rey renace con nuevos integrantes, liderados por Tommy Junior. Su familia fue clave en esta decisión para mantener presente el recuerdo del músico chileno, que se asocia con las fiestas de fin de año. Una fecha donde los referentes de la música tropical lo tributarán en vivo. Además, en estos días se estrenan dos versiones de “Un año más”. 

Por José Vásquez

El himno nacional del Año Nuevo, “Un año más”, se seguirá escuchando con otras voces, y también, con nuevas versiones de estudio. Una canción que nació como una balada nostálgica, escrita en 1977 por el músico coquimbano Hernán Gallardo, que luego grabarían Los Viking's 5, pero que en la versión de La Sonora Palacios, de fines de los años 70, con Tommy Rey como cantante, timbró su posteridad, acuñando esta especie de oficialismo tácito y popular como el tema más representativo de las fiestas de fin año.

A días de esta celebración, la primera sin su voz más emblemática, su historia musical, en una decisión familiar, va a continuar ahora siendo recordada a través de su hijo mayor, Patricio Zúñiga, bautizado igual que su fallecido padre y con el nombre artístico de Tommy Junior. Así, La Sonora de Tommy Rey renace acompañada de la bajada, El legado con Tommy Junior, una nueva orquesta que llegó para seguir interpretando con fidelidad este cancionero tropical clásico.

“La gente, gracias a Dios, ha apoyado mucho lo que estamos haciendo”, dice Tommy Junior, de inevitable parecido físico con su padre, y también en su voz, aunque él descarta que su propuesta artística sea una imitación. “Este proyecto es una nueva aventura, y aunque me parezca mucho a mi papá, no busco imitarlo, porque para empezar, aunque cante más o menos parecido, nadie puede imitar a Tommy Rey”, advierte el cantante.

Luego de la repentina muerte del ícono de la cumbia chilena, el pasado 26 de marzo, en Reñaca, tras sufrir un infarto, Leo Soto, percusionista y miembro fundador de La Sonora de Tommy Rey, había dado por cerrada su historia, anunciando que con sus músicos continuarían su carrera con otro nombre, con el que hoy se presentan, como La Gran Sonora de Todos. Después de algunos meses de silencio, desde el interior de la familia del fallecido cantante comenzó a crecer la idea de que su histórico legado no se podía terminar, y su viuda, Gloria Sáez, su segunda esposa y quien posee los derechos del nombre, fue clave en este proyecto.

“Esto se empezó a pensar por ahí por junio o julio. El nombre estaba guardado y fue una decisión de Gloria, ella quería que se continuara con el legado. Me preguntaron mi opinión y si participaría del proyecto. Al principio me costó tomar la decisión, porque llevaba 45 años con La Sonora Junior L. Palacios, hasta que entendí que mi papá lo hubiera querido así. Sentí que tenía que hacerlo y seguir con lo que él hacía”, afirma el cantante.

Así se fue gestando la idea, cuenta Tommy Junior, iniciando la búsqueda de los 10 músicos que componen el conjunto, varios de ellos con experiencias en festivales como los de Viña del Mar y Olmué, y uno, Roberto Vidal (primera trompeta), quien se retiró del grupo cuando falleció Tommy Rey y que ahora se reintegró para este nuevo proyecto.

Sobre la posibilidad, a futuro, de colaborar con el conjunto de Leo Soto, el cantante evita polemizar, pero es claro en señalar que esa opción no está en sus planes. “No tengo ninguna relación con ellos, ni siquiera sé lo que están haciendo. ¿Y más adelante? No, esa puerta está cerrada desde que mi papá falleció”.

—¿Cómo enfrenta la responsabilidad de mantener el legado de su padre?

“Es una responsabilidad bien grande, y lo único que puedo decir es que yo no quiero ser Tommy Rey, yo soy Tommy Junior y espero que la gente lo perciba así. Esto lo estoy haciendo como un homenaje a él, porque de verdad lo siento. Lo importante es que nosotros como familia estamos unidos, junto con la orquesta y con este proyecto que va a seguir y seguir. La alegría es el motor que tenemos ahora para olvidarse de la pena. Lo pasé muy mal, pero todos queremos seguir adelante, con alegría y tocar los temas que él cantaba, para que la gente no se olvide de él, esa es la idea del legado”.


Preparando las 12


El nuevo conjunto trae el cancionero más clásico del grupo, aunque estableciendo algunas diferencias. “Sonamos más como una orquesta que como sonora, donde lo habitual es que se incluyan tres vientos. Acá tenemos dos trompetas, un trombón y un saxo, por eso explico que nuestro sonido es algo distinto, donde tenemos arreglos más modernos, aunque sin olvidar lo que era La Sonora de Tommy Rey”, plantea el músico ya mirando hacia el futuro.

“Nuestro plan ahora es grabar un disco, para que la gente escuche como es este Tommy Rey, el legado, incluso tenemos temas nuevos e inéditos”, dice Tommy Junior, quien anticipa que su primer lanzamiento será una conocida canción, inevitable en estas fechas: “Un año más”.

“Ya la grabamos y pronto la vamos a lanzar junto con un videoclip. Es un himno para la gente, nadie puede empezar un nuevo año sin esa canción”, decreta interpretando el sentimiento popular.


Los referentes de la cumbia preparan homenajes


Tommy Junior cree que en este Año Nuevo, “en todos lados habrá algún tipo de tributo” a su padre. Y no se equivoca. Leo Rey estrenó su propio cover del tema más característico de estas fechas.

“Este Año Nuevo sin duda será distinto porque no vamos a tener a la pieza más importante de la música tropical, él era el alma de la fiesta, por eso quise hacer este homenaje, grabando ‘Un año más'”, revela el cantante.

“Como todos los grandes ídolos, ya sea Elvis o Juan Gabriel, el gran Tommy Rey se extraña como se puede extrañar a un ser querido, por la cercanía que generaba. Yo mismo me sentía muy cercano a él, conocí a su familia y siento un cariño especial, por eso esta canción no la grabé por figurar, lo hice como un homenaje a uno de mis referentes con lo que yo más sé hacer, que es cantar. Es una manera también de recordarlo siempre. Incluso, en vida se lo había comentado, porque quería grabarla con él, pero no lo pudimos concretar”, se lamenta, y Leo Rey promete interpretar el tema en sus actuaciones de este 31 de diciembre.

Paula Rivas, el referente femenino de la música tropical, también cree que estas fiestas tendrán un sabor distinto, aunque “afortunadamente la música inmortaliza los legados de los artistas y en este caso, con Tommy Rey, creo que no va a haber fiesta en la que se cumplan las 12 de la noche y no suene ‘Un año más' con su voz. Por ese lado es algo lindo pensar que él se queda para siempre de alguna forma con nosotros, porque en este caso, más allá de que él no hubiera escrito esa canción, fue su voz la que hizo clic y la que se transformó en un himno para los chilenos en Año Nuevo, que ahora la vamos a cantar con mucha más nostalgia”, plantea la cantante, quien tendrá un momento estelar en la fiesta de Valparaíso.

Ahí, actuará justo antes del lanzamiento de los fuegos artificiales en el puerto, y en su repertorio tendrá un momento para recordar al cantante. “Es algo que ya lo venía haciendo en mis shows, porque a fines de 2024 lancé un mix que se llama ‘Clásicos de la cumbia', así es que voy a estar homenajeándolo también ahora, sí o sí, con canciones que conocemos por él”, promete.

Américo encabezará la celebración más céntrica y masiva del Año Nuevo en la capital, con el regreso del espectáculo a la Torre Entel, luego de siete años, un espacio con una gran vitrina popular y donde el cantante piensa recordar a Tommy Rey, aunque señala que sin querer ser invasivo con su familia.

“Reconocerlo y mencionarlo, sin duda, porque se le extraña y se lo merece. Además, aprovechar de agradecerle todo el tiempo que acompañó nuestras fiestas. Ahora por el lado musical, siento un poco de pudor de cantar alguna canción de él, creo que aún me lo debo merecer”, explica Américo, y agrega: “En lo personal (si llegara a cantar algo) tendría que conversarlo con su esposa, con su familia y si ellos estuvieran de acuerdo, encantado de hacerlo. Ahora, tampoco juzgo a nadie que lo haga, porque son cosas que te nacen y te brotan. Este año se sentirá la ausencia del maestro, pero aunque no tendremos su presencia física, va a aparecer su música, que seguirá en todos lados”.


La Sonora de Tommy Rey tuvo una carrera de más de 42 años.

miércoles, diciembre 24, 2025

De $50 a $75 millones son los montos más altos entregados en los fondos de cultura

 El Mercurio

Se dieron a conocer las líneas referidas a festivales y ferias de los fondos del Libro y la Lectura y de la Música, entre otros. En enero se conocerán los restantes seleccionados.

María Soledad Ramírez R.

Ayer se terminó de informar la primera entrega de los fondos de cultura, en la que fueron seleccionados 657 proyectos. Se privilegiaron 15 líneas —iniciativas como ferias, festivales, encuentros y muestras, al igual que proyectos de formación e investigación que requieren becas— de los fondos del Libro y la Lectura, de la Música, de las Artes Escénicas, Audiovisual y el Fondart Nacional. El monto de este primer avance fue de $11.300 millones.

En el presupuesto 2026 esta política del Ministerio de las Culturas tiene asignados casi $86 mil millones. Bajo el actual Gobierno sus montos crecieron de unos $53 mil millones, en 2024, a casi $74 mil millones, en 2025.

Una novedad es la creación de una plataforma digital para la firma de convenios, como parte de la Transformación Digital del Estado. Con esto se automatiza el proceso, lo que disminuirá los tiempos de elaboración y tramitación de los convenios y agilizará las resoluciones aprobatorias y las transferencias de recursos.

En el Fondo del Libro y la Lectura —cuyo presupuesto total para 2026 es de $13.323 millones— están los montos más altos en esta primera etapa. En la línea de fomento a la industria, modalidad apoyo a festivales y ferias del libro con 10 o más años de realización, se entregarán $75 millones a la Furia del Libro 2026-Camino a Frankfurt; a la Primavera del Libro, en su versión 15; a la 39a Feria del Libro de Ovalle, y a su vecina de La Serena, que va en los 41 años. La Feria del Libro Infantil y Juvenil de Talca y el Festival Puerto de Ideas Valparaíso, bordean los $74 millones. Otras actividades recibirán entre $20 y $30 millones. En la modalidad de mediana trayectoria, hay eventos como la Feria del Libro de Beauchef, de la U. de Chile, con casi $55 millones, y la IX Feria del Libro Renueva tu Biblioteca, en Puerto Varas, que recibirá $46 millones.

La mayor cantidad de iniciativas a financiar se encuentra en las ferias emergentes, con menos de cinco años, donde hay 15 proyectos. Destaca, por su novedad, la primera Feria del Libro de San Felipe, que recibirá algo más de $23 millones; por su lejanía, Ácrux, festival de poesía y ciencia del Estrecho de Magallanes, en su cuarta versión, con $31 millones, y Nortecomic, que en Iquique fomenta la lectura y contará con $35 millones para su cuarta edición.

El Fondo de la Música, cuyo presupuesto 2026 es de $10.918 millones, apoya becas, festivales con más o menos trayectoria, temporadas de música consolidadas, música en vivo, investigación, patrimonio musical y actividades en colegios.

Entre los festivales con al menos tres versiones, el más favorecido es Conferencia Fluvial, que reúne a miembros de la industria de la música en Valdivia ($28 millones). La Feria Pulsar quedó en lista de espera.

En la modalidad de Festivales y Temporadas de Conciertos consolidadas, el monto más alto se entregó al Festival de Música Huilo Huilo, con $60 millones; le sigue Festicrin, de música para los niños, con $59.884 millones, y los festivales de Música Contemporánea y de Electroacústica, de la UC, que entre ambos recibirán casi $54 millones. También recibieron financiamiento dos orquestas de Valdivia: la Filarmónica de Los Ríos, para su temporada de conciertos (casi $44 millones), y la de Cámara de Valdivia, dependiente de la Uach, para solistas y músicos invitados ($60 millones).

En el Fondart Nacional, que este año tiene $18 mil 292 millones para asignar, hay 63 proyectos seleccionados en esta primera entrega, sin lista de espera. Entre los que recibieron financiamiento están la Feria de Artesanía de la UC ($75 millones), el Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso, FIFV ($74 millones), y la Feria de la Greda de Quinchamalí ($61 millones).

martes, diciembre 16, 2025

Live Nation: las expansivas cifras del nuevo controlador del Movistar Arena

La concesión del Movistar Arena tiene fecha de caducidad el 4 de septiembre de 2026. Podría haber una negociación con el MOP para prolongar dicha operación o lanzarse una licitación en donde Live Nation Entertainment tendría que competir con una propuesta.


El Mercurio 

La firma de producción norteamericana facturó un 11% más en el tercer cuarto del año, y prevé un cierre de ejercicio con más de 160 millones de aficionados (entradas vendidas).

EyN

La demanda por los espectáculos en vivo sigue creciendo a pasos agigantados a nivel mundial y explica, en parte, el apetito de un gigante del negocio de los conciertos como Live Nation por expandir su giro en Chile, más allá de la distribución de tickets con su subsidiaria Ticketmaster.

Fue justamente esta sociedad la que usó el líder del entretenimiento en vivo a nivel mundial para adquirir el control de la concesionaria de Movistar Arena, el recinto techado más grande del país, con la compra del control de la operación del lugar al grupo Hiller (liderado por Peter Hiller). Hace unos días, la concesionaria informó la adquisición vía un hecho esencial enviado a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Hiller en todo caso seguirá siendo socio. Su hijo Daniel Hiller fue nombrado como parte del nuevo directorio configurado posterior a la transacción.

Solo la evolución de los ingresos de Live Nation, que durante el tercer cuarto del año crecieron 11%, alcanzando los US$ 8.500 millones a nivel global, explica el interés por invertir en el rubro. La estrategia de la norteamericana se enfoca en la infraestructura, recintos y ticketing, según señala la web de industriamusical.com.

Nuevos recintos

Michael Rapino, presidente y director ejecutivo de la compañía, se refirió en términos positivos al desempeño de la industria durante el semestre en dicho reporte. “La fuerte demanda de los fans impulsó otro trimestre récord, ya que seguimos atrayendo a más fans a más espectáculos a nivel mundial. Con estos impulsos, 2026 tendrá un comienzo sólido, con un aumento de dos dígitos en nuestra cartera de espectáculos en grandes recintos y mayores ventas para estos espectáculos. Al mismo tiempo, seguimos invirtiendo en nuevos recintos para expandir el mercado, crear empleos y ofrecer a los artistas aún más formas de llegar a los fans, lo que posiciona a Live Nation en una trayectoria clara para un crecimiento de dos dígitos en los ingresos operativos y el AOI (ingreso operativo ajustado) este año, y para mantener este nivel de crecimiento durante los próximos años”.

Asimismo, señala el informe, el gasto de los fans en estos lugares de reunión se mantiene sólido, “con un crecimiento continuo en nuestros anfiteatros, que aumentó un 8%, y en los principales festivales (más de 100.000 fans), que aumentaron un 6%, en lo que va de año”.

Las ventas de entradas para los conciertos de Live Nation en 2025 (a octubre) se elevaron un 4% hasta alcanzar los 150 millones de fans, con una previsión de aproximadamente 160 millones de fans para todo el año.

Durante octubre, en tanto, el negocio continuó mostrando una fuerte demanda, con un ritmo de venta de entradas superior al del año pasado, lo que impulsó una aceleración en el crecimiento de aficionados en el cuarto trimestre en plazas cerradas (estadios, teatros y clubes), indica el reporte financiero de la compañía.

Agrega que el crecimiento continúa siendo liderado por los mercados internacionales en que participa, donde el número de fans va camino a superar la cifra de Estados Unidos por primera vez.

Ticketmaster, en tanto, sumó 26,5 millones de entradas netas para nuevos clientes, superando ya las nuevas entradas netas de todo el año 2024.

En la región, Live Nation Entertainment, que en 2009 se fusionó con Ticketmaster, opera recintos emblemáticos como el Luna Park de Buenos Aires y el Vive Claro de Bogotá.

Tiene como apuesta desarrollar una veintena de nuevos centros de espectáculos, según han señalado sus máximos ejecutivos. Lo anterior, atendido a la creciente demanda por asistencia a espectáculos en vivo, en donde incluso se ha elevado el volumen de shows que han debido impulsar fuera de lugares operados por ellos.

En Perú construirá el Lima Music Arena, se anunció en octubre. El recinto tendrá una capacidad para más de 18.000 personas.

Ganancias del Movistar Arena crecen a dos dígitos

La sociedad concesionaria del Movistar Arena (Arena Bicentenario) registró utilidades después de impuestos por $4.213 millones durante el ejercicio 2024, un 26% por sobre los $3.348 millones en ganancias obtenidas en 2023.

Los ingresos también crecieron en el período, pues totalizaron $14.236 millones en enero-diciembre del año pasado, es decir, un 13% mayores a los $12.628 millones del ejercicio previo.

La capacidad del Movistar Arena es de 15.500 personas, considerando butacas, cancha y boxes. Su sponsor principal es Movistar.

En cuanto a la concesión, esta tiene fecha de término el 4 de septiembre de 2026, luego que el MOP prolongara su duración en 24 meses, atendido el efecto negativo que causó la pandemia debido a las restricciones que impuso el aforo durante la emergencia.

Movistar Arena, ubicado en el Parque O´Higgins, comuna de Santiago, recibe más de 1,5 millones de visitantes por año, siendo el recinto techado con mayor asistencia en Latinoamérica y el cuarto a nivel mundial, según señala su página web.

viernes, diciembre 12, 2025

Familia Hiller vende control de concesionaria de Movistar Arena a Ticketmaster

 


El Mercurio

Distribuidora estadounidense es de propiedad de la firma promotora de espectáculos y operadora de recintos Live Nation.

EyN

Ticketmaster, firma estadounidense en el segmento del entretenimiento a nivel mundial, pasará a controlar uno de los mayores centros de espectáculos del país: Movistar Arena.

Ayer, el concesionario (Arena Bicentenario) del recinto ubicado en el Parque O'Higgins, en la comuna de Santiago, envió un hecho esencial a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) mediante el cual comunicó la existencia de un acuerdo de compraventa de acciones. Se trata de un convenio entre el player internacional y dos sociedades vinculadas al grupo Hiller, que enajenaron poco más del 51% de las acciones de la firma concesionaria del recinto.

Como consecuencia de esta transacción, renunciaron todos los directores de la concesionaria. La mesa estaba integrada por Verónica Blanco, Álvaro Contreras, Álex Rebolledo, Felipe Hiller Gostling, Peter Hiller Hirschkron.

Asimismo, se designó en la mesa de la firma al hijo de Peter Hiller, Daniel Hiller Gostling; Óscar Mejías, John Hopsman, Venancio DeCastro y Jason Garner.

Mayor ticketera en el mercado global

Ticketmaster es la mayor compañía a nivel mundial en distribución de entradas para eventos masivos, como conciertos, deportes, teatro y festivales. La empresa opera como una plataforma de comercio electrónico que conecta a organizadores de eventos con el público.

Ticketmaster es una división de Live Nation Entertainment, compañía que se formó a raíz de una integración entre Live Nation (promotor de conciertos y operador de recintos de espectáculos) y Ticketmaster.

El presidente de Ticketmaster es Mark Yovich.

La firma opera en más de 35 países.

El Movistar Arena

Según su página web, Movistar Arena es un recinto multipropósito techado, con una capacidad máxima aproximada de 15.500 personas. Cuenta con 12.000 butacas numeradas, 3.200 sillas móviles en cancha, 9 suites, 28 boxes y más de 10 configuraciones posibles para adaptarse a distintos tipos de espectáculos.

Su infraestructura incluye escenario, una cúpula de 50 metros de altura y 44.000 m² de superficie total. Recibe más de 1,5 millones de visitantes al año.

El centro de espectáculos se inauguró como Arena Santiago en 2006 con la visita del Dalái Lama. En 2008, en alianza con su sponsor principal, fue rebautizado como Movistar Arena, de acuerdo con información que el mismo recinto exhibe en internet.



jueves, noviembre 20, 2025

Dialecto de Pájaros (2025): El regreso esperado de una obra de Patricio Wang

 Por Ricardo Tapia

Un deseo que sobrevoló durante años

Si me pongo a pensar cuándo comenzó a mencionarse de forma más habitual por el país la idea de montar Dialecto de Pájaros en Chile, me remite, inevitablemente, a los años 2007 - 2009. Por entonces, Patricio Wang empezaba a regresar con mayor frecuencia al país para presentar sus cantatas y obras musicales, mientras surgía un renovado interés por su obra gracias a las nuevas generaciones de músicos universitarios que ya contaban con sus propios conjuntos.

Para 2014-2015, un grupo formado en la UMCE propuso montar varias cantatas populares, entre ellas Dialecto de Pájaros. Sin embargo, la obra quedó a un voto de ser seleccionada; en su lugar se escogieron La Cantata América, Es el colmo que no dejen entrar a la Chabela y Canto para una semilla. A ello se sumaron otros intentos posteriores, igualmente frustrados, por la dificultad de acceder a las partituras.

Durante años, la obra íntegra circuló principalmente gracias a grabaciones en audio difundidas en internet y a la curiosidad de los músicos. Faltaba, sin embargo, alguien capaz de concretar definitivamente ese anhelo.

Abigail y Ricardo: el inicio de un sueño cumplido

Ese momento largamente esperado llegó cuando Abigail Villalobos Valenzuela y Ricardo Andrade Rojas —músicos de amplia trayectoria y futuros creadores del Ensemble Dialéctico— decidieron asumir el desafío. Su vínculo con la obra venía desde las primeras colaboraciones con Patricio Wang en proyectos junto a la Orquesta Andina y otros conjuntos, donde interpretaron obras como Qué más quieres que te diga, Transiente, Naufragio, Oficio de tinieblas y Las canciones salvajes, forjando así lazos artísticos y afectivos que se mantuvieron en el tiempo.

En 2025 consolidaron la formación del Ensemble Dialéctico, agrupación creada con el objetivo de montar en Chile la Cantata Dialecto de Pájaros.

Reconstrucción de una obra y comienzo de los ensayos

Uno de los puntos de partida fue una copia de la partitura que conservaba el director de la Orquesta Andina. Autorizada por Wang fue facilitada a los músicos para comenzar el montaje, aunque aquella versión estaba incompleta: faltaban páginas y correspondía a borradores iniciales. A partir de ello comenzó un proceso de reconstrucción y diálogo constante con el compositor.

Las partes ya digitalizadas por parte de Wang —Invocación a la lluvia, Canto VII y Statement— facilitaron un primer avance. Con ese material y con las partituras facilitadas por la Orquesta Andina, se realizó un trabajo de reescritura y edición digital que permitió conformar una versión revisada de la obra, que Wang continúa afinando.

Los ensayos comenzaron entre abril y mayo de 2025 en el Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en Viña del Mar, con reuniones quincenales. Cada sesión se convirtió en un espacio de lectura, experimentación y escucha compartida. “Fue un trabajo democrático, donde cada integrante asumió las partes que mejor se ajustaban a sus capacidades o instrumentos”, recuerda Abigail.

La obra fue reapareciendo como un organismo vivo que se reconstruye desde la memoria y desde la práctica colectiva.

Una escritura accesible, una rítmica exigente

Aunque inscrita en el ámbito de la música contemporánea, la escritura de Wang conserva cierta claridad formal, heredada del hecho de haber sido concebida inicialmente para el Quilapayún, donde no todos los músicos leían partituras. Esto permitió concentrarse en la relación entre voces e instrumentos, más que en notaciones experimentales.

Las verdaderas complejidades surgieron en la rítmica: compases irregulares, cambios métricos sucesivos y libertades interpretativas, como el número de vueltas en algunas secciones o modos de ejecutar ciertas percusiones. “El desafío fue mantener el pulso colectivo sin perder el sentido del canto, esa oscilación entre caos y orden que atraviesa toda la obra”.

La llegada de Wang y las modificaciones para la versión chilena

Gracias al montaje de la obra y de algunas conversaciones, se estableció una alianza con la Fundación Orquesta Marga Marga para incluirla en el Festival Puente, haciendo coincidir con la visita de Wang a Chile por otros compromisos.


Durante el transcurso de los meses en que se montaba la obra y se conversaba con Wang para ajustar las partes, se llegó a la posibilidad de incluir al pianista Gerard Bouwhuis, quien estaría en el país para participar junto al Ensamble Nap en algunos estrenos de otras obras de Patricio Wang, todo gestionado gracias a una invitación del Festival Darwin Vargas, aunque por temas logísticos el pianista solo podría llegar el mismo día del estreno.

En octubre, la llegada de Wang inyecta nueva energía al proceso. Junto al ensemble se trabajó detalladamente la pieza Nubes y relámpagos, debido a que la versión que tenían correspondía a la interpretada en 1987, la cual tuvo que ser simplificada, ya que es especialmente difícil por el entrelazamiento rítmico entre piano y marimba en forma de hoketus. Además, para esta versión, Wang incorporó el siku y propuso algunos cambios de interpretación que distinguen esta versión chilena del montaje del 87.

También revisó indicaciones estructurales y de ejecución, y buscó el ensayo sin dirección visible, buscando una interpretación sostenida únicamente por la escucha mutua. Aun así, Wang marcaría entradas con ayuda del bajo y daría apoyos vocales, como en 1987.

En uno de los últimos ensayos, al cual tuve acceso, se me hicieron evidentes las características de esta nueva versión: el texto en español (frente al texto en inglés de 1987), un tempo ligeramente más rápido, la inclusión de dos mujeres que amplían el color vocal y la instrucción de Wang respecto a que algunas partes “no deben ejecutarse para el público, más bien para uno mismo”. Según sus palabras, esta versión es la más cercana a la idea original de 1987, imposible de concretar entonces por razones técnicas y de tiempo del conjunto Quilapayún.

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El estreno en el Teatro Municipal de Viña del Mar

El inicio de las palabras mágicas

El 11 de noviembre de 2025, Dialecto de Pájaros tuvo su estreno en Chile como parte del Festival Puente: Encuentro Interoceánico de las Culturas.

Las puertas del Teatro Municipal de Viña del Mar se abrieron a las 18:07, con un ingreso fluido y una sala que se fue llenando gradualmente. La primera parte estuvo a cargo de la Orquesta Marga Marga, con obras de compositores vietnamitas y una pieza del argentino Esteban D’Antona. Tras un intermedio exacto de diez minutos, comenzó el renacimiento del Dialecto de Pájaros.

El telón se abrió con los músicos ya dispuestos en escena. Wang ingresó desde un costado para ofrecer unas palabras antes de iniciar la obra.

Ejecución, recepción y detalles técnicos

La obra fue interpretada de manera íntegra y sólida. Los pequeños desfases perceptibles —posiblemente fruto del nerviosismo o de problemas de retorno— no afectaron el resultado general ni la potencia del montaje. Los detalles eran más notorios únicamente para quienes conocían profundamente la versión de 1987.

El Teatro de Viña mostró una acústica excepcional, aunque algunos problemas técnicos de amplificación —voces o instrumentos que no alcanzaban nitidez— podrían explicarse por el hecho de que el recinto suele trabajar con micrófonos ambientales más que con amplificación directa.

El público respondió con entusiasmo y atención. El montaje tuvo una duración cercana a los 40 minutos, incluyendo los cuatro dedicados a las palabras iniciales de Wang y una prolongada ovación final que se extendió varios minutos hasta el cierre del telón.


Algunos momentos destacados

Debo resaltar la labor del pianista Gerard Bouwhuis, quien llegó el mismo día al país y prácticamente sin ensayos plenos con el ensemble. Aun así, su interpretación y fiato con el conjunto fue impecable, como si llevara años trabajando con el grupo.

También destacó la restitución de arreglos originalmente concebidos por Wang, que en 1987 no pudieron ser montados. La continuidad musical y los guiños musicales característicos del compositor se hicieron especialmente visibles.

Lo actual que sigue sonando la obra, llegando a ser atemporal en el tiempo, se manifiesta en cómo esta nueva versión revive su carácter ritual y su lógica de ciclo, permitiendo que vuelva a cobrar sentido y relevancia plena en el presente.

Por lo que puedo decir que este estreno reafirma la vigencia artística de Wang, probablemente el integrante de Quilapayún más activo creativamente en la actualidad

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¿Qué viene para Dialecto de Pájaros?

La siguiente presentación está programada para el 11 de diciembre, en el Teatro Municipal de Quilpué. Por ahora, sería la última oportunidad de escuchar la obra en vivo. Sin embargo, existen intenciones de llevarla a otros espacios en el futuro y también de realizar una grabación en estudio, dependiendo de recursos, disponibilidad y nuevas gestiones.

Aunque el futuro pueda parecer incierto, sí podemos afirmar y celebrar que Dialecto de Pájaros ha vuelto. Su vuelo —y su espíritu chamánico— parece recién comenzar, y quizás ahí reside su mayor coherencia: al igual que su estructura en forma de loop, la obra regresa sobre sí misma para renacer una y otra vez. De este modo, este montaje no solo recupera una creación de Wang, sino que inaugura un nuevo ciclo, dispuesto a seguir creciendo y transformándose en cada interpretación futura.