viernes, julio 20, 2018

Los planes del héroe de la bachata chilena

La Tercera

Vicente Cifuentes es uno de los nombres más interesantes y singulares aparecidos el último tiempo en la escena nacional: un chillanejo que une el Caribe con la cueca y que en su nuevo álbum tendrá a figuras como Gepe y Rulo.

Por William Padrón

El rostro de Vicente Cifuentes (28) fue de sorpresa en los últimos premios Pulsar, cuando escuchó su nombre como ganador en la categoría Mejor Artista de Música Tropical por su EP Bachata Tropical. Un trabajo en el que vincula la música de raíz chilena interpretada con bongó, güira y fill de bachata, junto con invitados como Victor Victor, Vicente García, Pedropiedra, Telúrika y Abel Zicavo. “Me sentí muy raro, como poroto en paila marina. Por primera vez se le daba a la bachata y a alguien que no es éxito del baile. Nosotros no estamos en todos los carteles de la Fonda Permanente”, dice reafirmando su asombro.

Ya había experimentado otro tipo de pasmo cuando Víctor Víctor, leyenda de la música popular dominicana, lo retó a cantar en una plaza de Santo Domingo. “Yo era muy trovadorcito y entonces iba a todo. Me vio y me dijo: ‘¡me han dicho que tú cantas!’ y le encantó que yo fuera chileno. Se pasa la película de Allende, Victor Jara y me ve como ese niño blanco que con el calor se intensifica. Les recordaba a un personaje de El Señor de los Anillos”.

Cifuentes se crió en República Dominicana y, entre transitar las calles al salir de clases, con su guitarra en mano, fue abriéndose paso. “Escuchaba la de mi generación: Bachata Rosa de Juan Luis Guerra. El disco estaba en mi casa”, rememora el chillanejo, quien abrió el último recital de Guerra en el Movistar Arena. “Nunca entendí muy bien qué significaba hasta que llegué a Santo Domingo, donde todo es bachata, donde vayas. A los 14 años no me gustaba, estaba en todas partes, me perseguía en el transporte público. Poco a poco la adopté. En esa época yo hacía trova”.

Yendo en reversa, debutó con el disco Artesano (2009) y le siguió Jajajajajá (2012). Y otro personaje clave fue el músico Juan Francisco Ordoñez, primer guitarrista del 440 y productor del disco Bachata entre amigos (2006) de Víctor Víctor. “Una vez me dijo que la bachata era el blues del Caribe. Me hizo mucho sentido. ¿Por qué me gustaba Muddy Waters y por qué no me tenía que gustar Luis Segura? Venían a ser personajes paralelos en un mismo folclor”, agrega. “Era la música del arrabal, en el campo, como el blues en Chicago. La bachata cumple el rol del tango argentino y el vals peruano”.

Cifuentes nació en Chillán, como el nombre del tema que editará el 8 de agosto y que será parte del Bachata Local Vol 2. que se editará en septiembre. En esta oportunidad invitó a Gepe, Rulo, David Aguilar y Paz Court. Ahora se organiza para los shows en la Sala Master junto al colombiano Salomón Beda el 8 de agosto, y el 11 del mismo mes tendrá una participación en el ciclo Pulsar de la Sala SCD de Valparaíso. Le espera otra participación el 27 de octubre como parte del cartel del Festival Vívela en el Parque Quinta Normal.

Francisca Valenzuela: “Esta es la primera vértebra de un disco muchísimo más ambicioso”

La Tercera

La solista lanza hoy "Tómame", el primer adelanto de su esperado cuarto álbum. Un tema decididamente pop y, de cierta forma, urgente y político. “Sin culpa y sin vergüenza”, asegura la artista.

Por Andrés del Real

Lo primero que llama la atención de “Tómame” es lo bien que suena, sus detalles. Nada que envidiarle a un éxito del pop anglo del último tiempo. Lo segundo, su letra: coqueta, lujuriosa incluso, sin rodeos a la hora de pedir lo que sugiere su título. Y así, con un tema decididamente popero y sensual, la cantautora nacional presenta hoy el primer vistazo de su esperado cuarto disco, en una decisión que, tal como en los tres minutos de duración del single, parecen esconderse varias capas y detalles.

“Me gustaba la idea de presentar primero una canción que tuviera este potencial, donde se establece que no hay miedo en hacer una canción pop, bacán, relajada, para pasarlo bien, y que a la vez tuviera humor, sensualidad, femineidad y libertad”, sintetiza la artista y creadora de Ruidosa desde su natal California, la tierra a la que volvió a vivir hace unos años y donde por estos días trabaja en el sucesor de Tajo abierto (2014). Un álbum cuyo estatus es “avanzado pero todavía abierto”, según explica, con fecha de lanzamiento para 2019 y cargado de expectativas, tanto de sus seguidores como de la propia autora.

– ¿Cuán representativa es “Tómame” del nuevo material en el que está trabajando?

– Es representativa en el sentido de una nueva etapa, de una exploración de un sonido. Las canciones nuevas se mueven mucho en esta idea de que hay pianos, pero pianos distorsionados; hay voces pero súper trabajadas y una exploración en rangos vocales que quizás no había explorado. En el fondo, hay una continuidad con lo que he hecho pero también un crecimiento, obviamente, porque han pasado diez años desde “Muérdete la lengua”. Es como cuando uno ve las fotos de cuando tenía 18 años. Por lo mismo, el material nuevo refleja muy bien quién soy. Si bien Tajo abierto me encanta, era mucho más exploratorio, y en este rayé la cancha antes con respecto a la musicalidad y a los temas que quería tratar.

– Su música siempre ha estado en la vereda de lo popular, pero en “Tómame” parece haber algo más marcada y conscientemente pop. ¿Era esa la idea?

– Pienso que sí. Es decir, si estamos trabajando en el mundo de la música y de la comunicación, uno se pregunta qué elementos son míos y qué puedo aprender de lo que está sonando hoy y lo que me gusta del ayer. Entonces sí, hay una búsqueda y una propuesta. Siempre he sido súper fan del pop, me encanta ver la calidad de la manufactura del pop, esa elegancia y lo estilizado de estas piezas donde no sobra una sílaba. Y si algo estamos tratando de hacer es pulir, esculpir. Yo soy muy de lo intuitivo, hay una parte mía muy orgánica, de cantautora, pero también ha sido interesante ver cómo incorporar esa espontaneidad y esa fuerza en un plano de música pop.

– ¿Hay detrás de este tema pop un mensaje más político y urgente? ¿Hablar de sexualidad y de la libertad del cuerpo hoy tiene que ver con ciertas discusiones que se están planteando, sobre todo para las mujeres?

– Absolutamente. Creo que lo más difícil es poder comunicar cosas de manera entretenida. Es como decir, “no estoy siempre predicando, no estoy hablando siempre desde un mismo lugar”. Y en el caso de “Tómame”, también tiene que ver con pelear y conquistar las inseguridades, conquistar la sexualidad, decir que puedo disfrutar y pedir lo que yo quiero sin culpa, sin vergüenza, sin catolicismo, sin maternidad. Es decir que esto es algo que yo también puedo demandar. Y, al mismo tiempo, esta es la primera vértebra de un disco que va a ser muchísimo más ambicioso que otros, tanto en la producción musical como en la lírica, la melodía y las colaboraciones. Estoy apuntando a una propuesta que es mucho más consciente y actual.

– Pensando en su trabajo con Ruidosa, ¿qué le han parecido las últimas denuncias de acoso y abuso en el ámbito cultural chileno? ¿Por qué cree que han salido más denuncias de este tipo en el mundo audiovisual que en el de la música?

– Creo que todo es parte de un mismo movimiento y una conversación que fortalece a todos los sectores. Es decir, por una parte pienso que si no es el mundo de la cultura donde daremos el puntapié inicial para romper con la tradición y la opresión, ¿qué queda para otros sectores que son más tradicionales? Me hace sentido que sean estos espacios los primeros en explorar o abrir estas conversaciones, porque además los productos culturales tienen la posibilidad de la transferencia de experiencia, de contar historias. Pero además, en el mundo audiovisual, hay una diferencia de dinámica profesional, donde la “jerarquía” de la industria es diferente. Entonces, la posibilidad que uno tiene de poder ejecutar proyectos por sí mismo es más reducida, uno está más sujeto a terceros para avanzar y eso hace que las dinámicas de poder y el aprovechamiento se instauren con mas facilidad. En el mundo de la música sin duda existen y hay comportamientos y actitudes totalmente sexistas o machistas, pero hay más espacios colaborativos, hay más puertas por las cuales entrar.

Santaferia lanza cortometraje y suma invitados a su aniversario

La Tercera

Una de las bandas más populares de la música tropical chilena documentó su paso por EE.UU.

Por Claudio Vergara

Las palmeras de Venice Beach, el aire de glamour del siglo pasado de Hollywood Boulevard, los estantes atestados de vinilos de la disquería Amoeba Music: no son las últimas paradas de la gira internacional de la banda chilena Santaferia. Aunque podría: uno de los conjuntos esenciales en la irrupción de la nueva cumbia nacional en los últimos años pasó en mayo por Los Angeles, California, en uno de los hitos más rutilantes de su trayectoria.

“Yo nunca había pensado ir a Los Angeles”, dice uno de sus integrantes al inaugurar el minidocumental ya disponible en distintas plataformas digitales y que precisamente sintetiza esa travesía: el viaje de los músicos por la ciudad emblema de la costa oeste norteamericana, donde tocaron en el teatro The Mayan y grabaron dos nuevos tracks en los estudios Eastwood (Frank Sinatra, The Rolling Stones, Muse, Tom Petty, Red Hot Chili Peppers, entre otros).

Se trata de “Algún día volverás” y el cover de “Red red wine”, original de Neil Diamond, popularizada por los ingleses UB40 y acelerada en su pulso bailable por los santiaguinos, en una relectura generosa en instrumentos de viento y letras de resignación amorosa. Son los temas que aparecen en el registro y que fueron grabados por el productor Cristián Robles (La Ley, Lucho Gatica, Michael Bublé, Josh Groban).

Con esos renovados pergaminos, la agrupación sube sus ambiciones, quizás en sincronía con una era que tiene como punto de celebración y festejo el próximo viernes 10 de agosto, desde las 19.00 horas.

Esa jornada, Santaferia conmemorará sus 12 años con un espectáculo en el Teatro Caupolicán, donde además de reunir a su creciente y voluminosa fanaticada, tendrán a invitados diversos, como Los Jaivas; sus pares de La Combo Tortuga; el aporte reggae de un clásico del nicho, Quique Neira; el mestizaje de Juanito Ayala; y la impronta urbana y femenina de Mariel Mariel.

Las entradas ya se pueden encontrar a través del sistema y los puntos de venta Ticketek (precios desde $15 mil)

Hasta el 29 de julio: Mes del Payador es celebrado con diversas actividades

El Mercurio

La poesía popular tendrá, por primera vez, un Congreso Internacional de la Paya en Chile. Además, se realizarán encuentros y talleres. 


Llevan ya dos semanas de festejo. Jornadas de talleres de payas junto a grandes exponentes del canto popular, como Luis Ortúzar "el chincolito de Rauco", han inaugurado los diversos eventos organizados por la Asociación Gremial de Trabajadores de la Poesía Popular, Poetas y Payadores de Chile, con el apoyo de los ministerios de las Culturas y de Agricultura, para celebrar el Mes del Payador.

Este fin de semana habrá un encuentro de payadores en Portezuelo, Región del Ñuble, y en San José de Maipo. La novedad será el Primer Congreso Internacional de la Paya en Chile, que se realizará entre el 26 y 27 de julio en la Biblioteca Nacional y en el Museo de la Educación. Allí se reunirán diferentes cultores y académicos que han enriquecido el conocimiento sobre el verso chileno improvisado, que en 2016 fue declarado Patrimonio Inmaterial del Mercosur.

También se celebrará, el sábado 28, en el Teatro Cariola de Santiago, la segunda versión del Encuentro de Payadores del Mercosur. Participarán payadores nacionales, como Moisés Chaparro, Guillermo "Bigotes" Villalobos y Manuel Sánchez, y el venezolano Ernesto da Silva y el argentino Emmanuel Gabotto, entre otros, para el contraste internacional.

La clausura se realizará el domingo 29 en la Sede Central de la CUT, con el tercer Duelo Nacional de Contrapuntos. Los participantes se enfrentarán a un jurado y habrá una premiación.

Todas las actividades con entrada liberada. Más información en payadoreschilenos.cl.

Los Auténticos Decadentes estrenan una canción junto a Mon Laferte para su nuevo disco en vivo

El Mercurio

La banda argentina también invitó a Gepe para el registro de su "MTV Unplugged", que verá la luz en octubre y que repasa sus grandes éxitos. 

Raimundo Flores S.
Hace 14 años se grabó por última vez un "MTV Unplugged" en Argentina. En esa ocasión, el protagonista de estos registros en vivo -que la cadena televisiva ha realizado con más de 100 artistas desde 1989- fue Diego Torres. En mayo de este año, Buenos Aires volvió a ser sede de uno de estos eventos, con la grabación del concierto que estrenarán en octubre próximo Los Auténticos Decadentes y que contó con una importante participación de cantantes chilenos.

Se trata de la presencia de Mon Laferte y Gepe entre la lista de invitados con los que la banda reversionó éxitos de sus más de 30 años de carrera en formato acústico. Precisamente, de la colaboración con Mon Laferte surgió el primer adelanto del disco, que llega hoy a las plataformas digitales. La chilena prestó su voz en "Amor", canción que el grupo grabó para el álbum "Hoy trasnoche" (2000). Aunque la versión original muestra la faceta más rockera de la banda argentina, este nuevo registro con la autora de "Amárrame" presenta una propuesta más tropical del tema.

En el caso de Gepe, fue invitado para poner su voz a "Sigue tu camino", del disco homónimo que el grupo trasandino publicó en 2003.

Los chilenos se unieron a otros invitados como Rubén Albarrán, líder de Café Tacvba, y a los argentinos Ulises Bueno, El Chaqueño Palavecino y La Bomba de Tiempo.

El disco será lanzado los primeros días de octubre en plataformas digitales y en formato CD y DVD, además de una edición limitada en vinilo. El álbum contará con 21 canciones, que incluyen varios clásicos de la banda como "El murguero", "Vení Raquel", "Los piratas" y "La guitarra".

Los Auténticos Decadentes ya habían colaborado con chilenos en la canción "Chica del barrio" de 2015, en la que se unió al grupo de música urbana Shamanes Crew.

21 canciones
Tendrá el "MTV Unplugged" de Los Auténticos Decadentes, que incluirá versiones acústicas de canciones como "El murguero", "Vení Raquel", "Los piratas" y "La guitarra". El disco será lanzado en octubre en formato digital y físico.



jueves, julio 19, 2018

Moyenei Valdés frente al hombre que le disparó a su padre

La Tercera

Tras 27 años en que no supo de su paradero, la ex cantante de Mamma Soul encontró en 2016 casi por casualidad al asesino de su padre, un guardia que en los 80 lo habría matado por motivos políticos. No sólo grabó la conversación para un futuro documental; también hablaron para cerrar el doloroso círculo personal de cada uno.

Por Claudio Vergara

Dos fechas separadas por una vida completa. La primera, el sábado 8 de julio de 1989. Esa tarde, José René Poblete Vega, de 26 años y guardia de seguridad de los estudios KV -propiedad de la familia Kreutzberger y donde se grababan espacios como Sábados Gigantes y Éxito- disparó contra Raúl Valdés Stoltze, militante socialista, detenido en 1973 en sitios como el Estadio Nacional, y muralista que ese día rayaba en una pared contigua al recinto la leyenda “no más exclusión: Almeyda senador”.

Al percatarse del hecho, Poblete agredió e insultó a quien acompañaba a Valdés, su esposa Cecilia Morelia González, para después, cuando la pareja se alejaba, disparar por la espalda al dirigente de izquierda, quien fue trasladado en ambulancia hasta la Posta 3. Ahí falleció como consecuencia de una herida en uno de sus pulmones.

“Militante del PS murió baleado por guardia de seguridad de los estudios KV”, tituló el diario La Época. “Estaba acompañado de su esposa desde hace 13 años y con quien tenía dos hijas, de 11 y 12 años”, apuntó Fortín Mapocho. La menor de ambas niñas era Claudia Valdés, quien casi una década más tarde irrumpiría en la música chilena rebautizada como Moyenei y al frente del grupo Mamma Soul.

La segunda fecha, el domingo 9 de octubre de 2016. Esa tarde, la misma Moyenei Valdés llegó sin previo aviso hasta la casa de José René Poblete en una población de La Florida. Tocó la puerta, y pudo mirar y conversar por primera vez de frente con el hombre que asesinó a su padre. Habían pasado 27 años. Llevó una cámara, no sólo para inmortalizar el encuentro, sino que también para integrarlo a un futuro documental que tentativamente se titula La herencia.

“Los dos hitos más grandes de mi vida son el crimen de mi padre y el encontrarme con el hombre que lo cometió. Entremedio pasaron 27 años, nunca volvimos a saber de él, y en ese período fui una persona que estuve muy abandonada por mi familia, especialmente por mi madre. Ella sentía vergüenza de mí, porque fui una punk, porque era rebelde, me ponía mis bototos, mis turbantes, me salí de la escuela, era como la oveja negra, nadie quería estar cerca mío. El gran hito de todo este tiempo es decir ‘puta, voy a tener que caminar sola’”, recapitula la artista.

Luego se explaya ante la gran pregunta: ¿cómo pudo mantener la tranquilidad ante el sujeto que mutiló para siempre su vida? “Cuando llego a él, me escuchó y hubo ahí un intercambio muy potente. Me pidió perdón, pero de una forma muy humilde, muy sincera, él perfectamente se podría haber escondido, como lo ha hecho la mayoría. Cuando volví a mi auto me puse a llorar, porque sentí que me liberaba del peso de toda una vida. Ahora, tampoco significa que hablamos súper calmado; yo dije cosas súper fuertes, pero nunca lo insulté ni le grité. Eso hubiera sido ojo por ojo y no quiero venganza. Sentí que él también esperó años para que esto sucediera, estaba muy apenado, se sentía muy culpable, pero finalmente estaba agradecido”.

El cara a cara entre ambos se gestó un par de meses antes, casi de casualidad, cuando la hermana de la intérprete, que trabaja para la Dirección del Trabajo fiscalizando distintos recintos, se topó en un listado de empleados con el nombre y los datos de Poblete. “Mi hermana dice que todo un frío le recorrió el cuerpo y que se dio cuenta de inmediato que era este hombre. Me llama a México y me dice que no lo podía creer, que no sabe qué hacer. Yo le respondí: ‘voy a coger un avión y voy para allá. Voy a hablar con él ahora’. Y cuando pasó, fue exactamente como lo había fantaseado más de 20 años antes”, rememora Valdés, radicada desde 2006 en Ciudad de México.

Y más de dos décadas antes, tras el crimen en 1989, Poblete -conocido como “el Rambo”- fue detenido por Carabineros, estableciendo que el arma que usó no era de su propiedad ni tampoco contaba con permiso legal. Según publicó la prensa, la pistola habría sido de la familia Kreutzberger. En una declaración pública, los dueños de los estudios KV -luego conocidos como Estudios Gigante- aclararon que el victimario pertenecía a una firma privada que sólo le prestaba servicios a la entidad televisiva. Además, el guardia reveló que era parte de la empresa Centinel, integrada en un gran porcentaje por ex militares, como uno de sus directivos, Juan Manuel Chandía, oficial del Ejército entre 1971 y 1988. En declaraciones a La Época, Chandía comentó ante la muerte de Valdés: “Son ellos los que se lo buscaron”.

A mediados de 1990, Poblete fue condenado en primera instancia a 13 años de presidio por homicidio calificado. Meses después, la Corte de Santiago redujo la pena en segunda instancia a seis años por homicidio simple. Camilo Marks, en ese entonces abogado de derechos humanos, representó a la familia Valdés en el caso y emitió un recurso de queja contra la sentencia, detallando una serie de irregularidades que habrían buscado cerrar el juicio con celeridad.

Hoy el hombre que disparó contra el papá de Moyenei vive solo en La Florida y trabaja como conserje en un condominio; no contestó los llamados de La Tercera.

La cantante insiste en que no hay tiempo para revanchas o nostalgias. “Llegué a un contexto en donde me pude encontrar conmigo misma. Perder a mi padre significó irme hasta el lugar más oscuro de mi propio infierno. Y tuve que estar ahí para sentir que quería salir de eso, que deseaba sanarme. No quería ser más la persona que estuviera siempre enojada”.

También, su experiencia -y el contenido que tendrá el documental- lo extrapola a la historia reciente del país: “En Punta Peuco, los militares hicieron un perdón falso, casi al aire, encerrados. En Chile no ha existido un proceso real de reparación, de asumir la responsabilidad de lo que hiciste, de poner como iguales al rico y al pobre, al ateo y al católico, al asesino y a la víctima, tal como me pasó a mí”.

miércoles, julio 18, 2018

GOT7 en Chile: cómo la distribución del escenario define el éxito de un concierto

La Tercera

Ayer más de diez mil fanáticos del grupo surcoreano vivieron una experiencia inolvidable que probó un punto importante en el mundo del k-pop: la deslumbrante puesta en escena del tour mundial “Eyes on You” es tan importante como su espectáculo.

Por Magdalena Bordalí

Noix, encargado de traer al famoso grupo surcoreano, GOT7, lo había anunciado con bombos y platillos. Una vez más, el próximo concierto de k-pop en el país superaba al anterior en una cosa muy importante: el escenario. Con dos pasarelas laterales que, literalmente, daban la vuelta al Movistar Arena y una pasarela central que dividía la cancha el tres partes iguales, la experiencia era más que prometedora. Y así fue.

Son las 8:00 PM y las luces del recinto se apagan. Las diez mil personas que agotaron locaciones el mismo día que comenzó la venta de entradas se preparan para el esperado concierto del aclamado grupo GOT7. Integrado por JB, Mark, Jackson, Jinyoung, Youngjae, BamBam y Yugyeom, la agrupación es uno de los platos fuertes de la empresa y sello discográfico JYP Entertainment desde su debut en 2014. Y en su primera visita a Chile, las expectativas son altas.

Un corto video introductorio es suficiente para desatar la euforia en el público, y con la adrenalina por las nubes, los integrantes hacen su entrada triunfal al escenario principal junto a su grupo de bailarines para cantar “Hard Carry”. Las coreografías perfectamente ejecutadas se ven bien desde cualquier parte del Movistar Arena, pero, en una industria que los impulsa a ser siempre un poco más, esa no es su única carta bajo la manga.

Después de las primeras tres canciones, su fiel público, denominado AhGaSe, se da cuenta de algo impresionante. Mientras los miembros avanzan por la pasarela central y se separan en las laterales, se comienza a ver la dimensión de la puesta en escena. Los pasillos por los que caminan se elevan hasta el segundo piso del Movistar Arena y los artistas quedan frente a frente no solo de los que compraron la experiencia VIP en cancha, sino también de quienes fueron a platea. Todos pueden, desde algún ángulo, estar muy cerca de GOT7.

El tour “Eyes on You”, que finalizó su paso por Latinoamérica con el concierto en Chile, giró primero por otras 13 ciudades del mundo y el éxito siempre fue rotundo. Independiente de los recintos, la estructura de un concierto de GOT7 tiene todo lo que se puede exigir de un espectáculo de alto nivel. Repaso por sus temas más exitosos como “Girls Girls Girls”, una historia de fondo contada con los videoclips entre presentaciones, y subdivisiones que mostraron baile en “From Now”, canto en “Think about it” y rap furioso con fuego y papeles volando por todos lados en “Hunger” y “Phoenix”.

Aún así, la experiencia en Chile es lo que es gracias a las inmensas pasarelas que fueron creadas por la productora Noix Entertainment específicamente para este concierto, y que, teniendo en cuenta la visión de cómo debería ser un show de estas características, hacen realidad la eterna fantasía de estrecha relación entre el seguidor y el artista.

El ambiente definitivamente puede serlo todo. Y el éxito de un concierto en la época dorada del pop coreano se cuenta así, cuando estás en medio de cancha, ves a tu alrededor y te encuentras con una especie de Paseo Ahumada de la felicidad, donde todos corren de un lado para otro en todas direcciones y parece una locura, pero nadie se hace daño o se aplasta para estar más cerca de GOT7. La euforia se canaliza en esa cercanía y experiencia lúdica que te salva de mantenerte estático en un concierto, y, cuando los siete integrantes ya dijeron a sus fans “las amo” y “Chile es muy hermoso” en un primitivo español, todos pueden volver felices y satisfechos a sus casas.

Gepe viaja a su juventud y revive a su primera banda

La Tercera

Taller Dejao, el recordado dúo que integró hasta 2004, encabeza el Festival Neutral de octubre.

Por Andrés del Real

El dúo que Daniel Riveros y Javier Cruz formaron en 2002 tuvo una corta vida (el proyecto se disolvió en 2004) pero lo suficientemente llamativa para que su nombre siga siendo mencionado entre los capítulos más originales e influyentes del rock chileno de este siglo. A catorce años de su final y de la publicación de su único disco, Taller Dejao, el proyecto con el que Gepe dio sus primeros pasos en la música, volverá a las pistas este 2018 con un concierto programado para octubre y cargado de historia y simbolismo.

El encuentro será uno de los hitos más destacados de la octava edición del Festival Neutral, el evento que organiza cada año el sello Quemasucabeza y en el que se reúnen diversos exponentes de la escena local independiente. Nuevamente con Matucana 100 como sede, la cita del próximo 6 de octubre presenta uno de sus carteles más variados y atractivos hasta ahora, con nombres como Niños del Cerro, Gianluca, Fármacos, Diego Lorenzini, Bronko Yotte, Yaney y Niña Tormenta.

Fueron algunos de estos mismos artistas, seguidores de Taller Dejao, los que motivaron a Gepe a revivir el proyecto, que en 2004 editó su único disco, El brillo que tiene es lo humano que le queda. “Mucha gente, sobre todo cabros del rock de ahora, me han hablado del grupo y me hicieron darme cuenta que había algo ahí, un recuerdo con cierto peso”, explica el solista, quien dio sus primeras tocatas junto a Cruz en el Liceo Miguel León Prado de San Miguel. Tras algunos años afinando su sonido, la propuesta del dúo comenzó a dar que hablar en el under capitalino, debido a su intensa puesta en escena, su mezcla de rock inteligente y folclor, y su singular formato, con Cruz en el bajo y Riveros en batería y voz.

Luego que ambos tomaran caminos separados en 2004 -al año siguiente Riveros publicaría Gepinto- y de un par de actuaciones dos años después, en 2017 Gepe contactó a Cruz, quien vive hace algunos años en Brasil. Le propuso juntarse a tocar y lo que resultó entusiasmó a ambos. “Ensayamos varias veces en el verano y salió igual que siempre: ni peor ni más viejo, sino ese sonido precario de Taller Dejao que logramos revivir muy bien”, cuenta.

Veinte años
Además de la reunión del dúo, el otro gran hito que cruzará la edición 2018 de Neutral serán las dos décadas de vida que celebra Quemasucabeza, uno de los sellos independientes más importantes de la escena local, cuyo primer disco editado fue el debut homónimo del grupo Congelador, en 1998.

“Neutral ha sido históricamente una especie de showcase, el festival curado por Quemasucabeza, así que para los 20 años, más que una celebración nostálgica, quisimos seguir la tónica del festival y mostrar las propuestas que a nosotros nos parecen interesantes, proyectos que están súper presentes”, explica Rodrigo Santis, director del sello y fundador de Congelador, con quienes también se presentará en la cita de octubre.

Herbie Hancock vuelve a Chile en noviembre

El Mercurio

El ícono de jazz presentará en el Caupolicán sus éxitos y parte de su próximo LP, donde participan Kendrick Lamar y Snoop Dogg.

Por Andrés del Real

A sus 78 años, Herbie Hancock sigue empeñado en salirse del molde y romper expectativas. El prodigioso músico estadounidense, ícono rebelde del jazz, cerebro del funk y el R&B experimental, pionero de los teclados electrónicos y figura venerada en la cultura del hip hop anglo, alista por estos días el lanzamiento de su álbum de estudio número 48, con una lista de invitados estelares que sorprende. A casi una década de su disco de versiones “The imagine project” -grabado en distintas partes del mundo junto a artistas como Juanes, Beck y John Legend-, y tras el Grammy obtenido por el disco homenaje a su amiga Joni Mitchell (River: The Joni Letters), Hancock trabaja en uno de los lanzamientos más esperados de la temporada, con colaboradores de la talla de Kendrick Lamar, Wayne Shorter, Flying Lotus y Thundercat. Es, por así decirlo, una constelación de estrellas de la vanguardia afroamericana.

Con ese proyecto en la puerta del horno, el compositor y pianista de Chicago aterrizará el próximo 12 de noviembre en Santiago, en su reencuentro con el público local y con el escenario del Teatro Caupolicán, por donde ya pasó en 2013. Esta vez, como parte del ciclo de espectáculos en vivo Santiago Fusión, cuyos organizadores detallan que Hancock llega con un concierto que combina pasado y futuro. Por una parte, los clásicos de su extensa discografía, donde no suelen quedar fuera obras cumbres como Chameleon, Cantaloupe Island y Watermelon man -algunos de los clásicos más versionados y sampleados por el rap norteamericano-; y, junto a éstas, un adelanto de su próxima apuesta discográfica.

Como en cada una de sus giras, Hancock llega acompañado de una banda de músicos a la altura del desafío, con nombres que se van alternando según la temporada pero cuyo denominador común es el talento sobresaliente y la capacidad de improvisación. Entre los confirmados, Vincent Colaiuta, emblemático baterista cuyo currículum incluye giras y grabaciones junto a Frank Zappa, Chick Corea, Joe Satriani, Sting y Leonard Cohen.

Otros músicos que han estado de gira este año con Hancock y que podrían acompañarlo en Santiago son el experimentado contrabajista James Genus y el saxofonista Terrace Martin, éste último, uno de los nombres ineludibles de la industria actual. Lo anterior no es una exageración: además de su sobresaliente calidad como intérprete, Martin ha producido álbumes para Snoop Dogg, The Game, Busta Rhymes y Stevie Wonder, además de colaborar y operar como ideólogo de To pimp a butterfly (2015), de Kendrick Lamar, el disco de rap más importante de los últimos años. Ahora es él quien se encargará de producir lo nuevo de Hancock.

“Estoy aprendiendo mucho de la gente joven con la que estoy trabajando, y no quiero nunca de dejar de aprender”, comentó el veterano pianista al diario San Diego Union Tribune, consultado por sus próximos pasos en la música. “Ya ni siquiera pienso en la lógica de sacar discos, promocionarlos y tocarlos en vivo. Ahora el artista elige cómo hacer y mostrar su música”, agregó al mismo medio.

Las entradas para el concierto en el Teatro Caupolicán saldrán a la venta a través del sistema Ticketek, con precios que irán desde los $24 mil (Galería general sin numerar) a los $54 mil (Primeras filas)

Myriam Hernández recorrerá Chile con gira de conciertos

El Mercurio

La cantante nacional se presentará el 9 de noviembre en Gran Arena Monticello y ahí iniciará su tour "La Fuerza del Amor", que tendrá fechas en Valparaíso, Los Ángeles, Talca, Chillán, Temuco, Valdivia, Puerto Varas y Punta Arenas.

Este año, la voz de "El hombre que yo amo" ha hecho shows en Costa Rica, Estados Unidos, Ecuador, Colombia y Bolivia, y en octubre sumará otros en Miami, Boston, Nueva Jersey y Nueva York

martes, julio 17, 2018

Decanos del jazz: la Retaguardia Jazz Band celebra sus 60 años

El Mercurio

Formada por un grupo de aficionados, se ha convertido en un emblema local. Este 28 de julio vuelven al Club de Jazz, donde comenzaron a tocar en 1958. 

IÑIGO DÍAZ
La cubierta del LP de 1975, también conocido como "el álbum naranjo", expone el manifiesto de este grupo chileno: "El jazz de la retaguardia". "La retaguardia es lo contrario a la vanguardia. Cuando formamos el grupo teníamos la idea de volver a las raíces", dice el pianista Antonio Campusano para explicar la idea musical de la Retaguardia Jazz Band.

Campusano es el único sobreviviente de la primera formación del grupo iniciado en 1958 "con mucho entusiasmo y poca vergüenza" por un grupo de músicos aficionados, varios arquitectos y estudiantes universitarios de distintas carreras. Hoy está cumpliendo seis décadas, que anota todo tipo de hitos: una decena de discos, actuaciones y grabaciones en el Teatro Municipal de Santiago, participaciones en los festivales Jazz in Marciac de Francia y Whitley Bay Jazz de Inglaterra, y una rotativa de más de 60 músicos.

"En los comienzos no había ningún músico profesional. Ahora tenemos solistas que son lectores a primera vista, cosa que antes hubiera sido imposible: Rodrigo Miranda (primera corneta), Víctor Gutiérrez (saxofón), Boris Ortiz (clarinete), Emanuel Valencia (segunda corneta), que es profesor de música y con 26 años es el más joven del grupo", señala Patricio Santibáñez, trombonista desde 1983.

Aunque los conciertos conmemorativos tendrán lugar en septiembre y octubre, este 28 de julio la Retaguardia volverá a actuar en el Club de Jazz, en la Casa Maroto, donde expondrá su amplio repertorio de material grabado principalmente en los años 20, la época de esa retaguardia jazzística: "Mabel's dream" (King Oliver), "Buffalo blues" (Jelly Roll Morton), el ragtime del 1900 "Swipesy cakewalk" (Scott Joplin), "Gatemouth blues" (Louis Armstrong) y por supuesto la famosa "Tiger rag", de la Original Dixieland Jass Band, la primera agrupación de la historia que grabó un disco, en 1917.

Es el patrimonio musical de un conjunto que de por sí es un patrimonio intangible. Se formó en ese mismo Club de Jazz, cuando su sede quedaba en calle Mac-Iver. "Teníamos 18 años. Yo estudiaba economía y Roberto Millar, arquitectura. Nos gustaba el jazz. Él tenía discos de Bobby Hackett y yo de Fletcher Henderson. Yo tocaba el piano desde niño y él no tocaba nada, así que se compró un clarinete sencillo en San Diego. Como tenía talento, lo hizo sonar jazzísticamente muy rápido", recuerda Campusano.

Pero como la intención era formar un conjunto, acudieron al club en busca de otros entusiastas. Allí Millar y Campusano conocieron al tubista Domingo Santa Cruz, hijo del eminente compositor clásico del mismo nombre, que, desde luego, estaba en contra de una música como el jazz. "Domingo tenía su grupo, la Santiago Jazz Band. Propuso armar un conjunto escuela y él nos bautizó como Retaguardia. Cuando su banda se acabó, en 1960 se integró a la nuestra", dice el pianista. Santa Cruz fue hasta 2002 uno de sus máximos símbolos.

Desde entonces la Retaguardia ha sido el gran preservador de ese folclor propio de la ciudad de Nueva Orleans. "La gracia de esta música es que no se sustenta en la capacidad de los solistas, sino en la conformación completa de la banda. A lo largo del tema van ocurriendo muchas cosas", dice Santibáñez, quien coincide con Campusano en que el futuro del grupo no está en duda: "Independiente de que nosotros, los más antiguos, no estemos, la Retaguardia va a seguir adelante con su plan de proyección musical".

Proyecto "Bach Santiago": Gigantesco desafío para mayor gloria de Dios

El Mercurio

Jaime Donoso
El domingo 15 de Julio de 2018 será una fecha para recordar. En la iglesia luterana El Redentor se dio inicio a "Bach Santiago", magno proyecto encabezado por el director Víctor Alarcón, que contempla la interpretación de 209 cantatas, en un plazo aproximado de seis años. Es decir, se trata de la integral de las cantatas que han subsistido, considerando que fueron más de 300 las que Bach compuso.

"La palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos los unos a los otros en toda sabiduría con salmos e himnos y cánticos espirituales, cantando con gratitud en vuestros corazones al Señor" (San Pablo a los colosenses, 3:16).

Estas palabras habrán inspirado a Lutero para insertar la música en la liturgia protestante como un elemento de la esencia de su mensaje evangélico reformado. Bach hizo suyo este mandato al concebir toda su música como una ofrenda para mayor gloria de Dios. Ahí, sus cantatas de iglesia ocupan un lugar de excepción.

En Leipzig, la ciudad en que se estableció en 1723 y donde falleció en 1750, en su calidad de funcionario de la iglesia de Santo Tomás, Bach debió cumplir, semanalmente, obligaciones que suponían proveer de música a los servicios litúrgicos dominicales, ceremonias que duraban varias horas y donde la música ocupaba un rol fundamental: motetes, cantatas, obras para órgano, armonización de corales. Estas apremiantes exigencias, no solo debían manifestarse en música de calidad, sino que tenían que tener vinculación con la palabra evangélica proclamada en la celebración. Así, al arduo trabajo musical, se agregaba la selección de los textos bíblicos apropiados o de los comentarios poéticos escritos para la ocasión, muchas veces provenientes de plumas poco inspiradas.

Esto explica la prodigiosa variedad de las cantatas: las hay para solistas, solistas y coro, puramente corales; algunas con sobrias instrumentaciones, otras con brillo de trompetas y timbales. Las necesidades contingentes hicieron que las cantatas fueran un laboratorio de experimentación, pródigo en hallazgos vocales e instrumentales, fuente inagotable para acercarse al lenguaje de Bach.

El programa escogido para este concierto inaugural fue reflejo de esta diversidad. Se escucharon las cantatas Nº 84, para soprano solo; Nº 54, para contralto solo, y Nº 4, para solistas y coro, todas con diversos acompañamientos instrumentales. Las dos primeras pertenecen al estilo en que Bach incorporó los elementos italianos (recitativo y aria da capo ) y la última, es representante de su primer estilo, vinculado a la tradición puramente germana.

En la cantata Nº 84, "Ich bin vergnügt mit meinem Glücke" (Estoy contento con mi suerte), la soprano Molly Flanders exhibió una voz pura, casi "blanca", muy adecuada al estilo y espíritu de la obra, y se vio secundada por el magnífico oboe de José Luis Urquieta. En la cantata Nº 54, "Widerstehe doch der Sünde" (Resiste al pecado), la contralto Evelyn Ramírez lució su generoso caudal y cautivante timbre, particularmente en su complejo recitativo y en la segunda aria, de textura fugada. En la cantata Nº 4, "Christ lag in Todesbanden" (Cristo yacía en los lazos de la muerte), junto al protagonismo del excelente Ensamble Concerto Vocale, destacaron los notables aportes de la mezzo Javiera Lara, el tenor Brayan Ávila y el bajo Cristián Moya. El Cuarteto Surkos, más invitados, con la conducción del concertino David Núñez, realizó una muy buena labor, certeramente estilística.

Al director Víctor Alarcón cabe desearle pleno éxito en su tremenda empresa. Son 206 las cantatas que le esperan.

Aterriza un show tradicional ruso en Las Condes

El Mercurio

La compañía del Ejército Rojo se presentará desde el 28 de agosto en el Teatro Municipal. 

Eduardo Miranda
Hay una selección de danzas y movimientos de destrezas y música tradicional que evoca los sonidos más profundos de la cultura rusa. En total son 62 artistas sobre el escenario y aterrizarán en la escena local por primera vez, con un espectáculo que recorre la historia cultural de ese país.

Se trata de La Compañía de Coros Orquesta y Ensamble del Ejército Rojo "Red Star", una agrupación que suma a 62 artistas en escena, entre músicos, bailarines y acróbatas. Bajo la dirección del Coronel Oleg Neklyúdov, dan vida al show que tendrá 10 funciones desde el 28 de agosto en el Teatro Municipal de Las Condes.

"Con la producción del teatro buscamos espectáculos nacionales e internacionales, de calidad. Esta selección está en la línea de los shows que nos muestran las culturas de distintos países, gracias a la danza y la música, y que han tenido muy buena respuesta por parte del público", dice Arturo Hughes, gerente general del Municipal de Las Condes. "Ya que estábamos en medio del Mundial de Fútbol, decidimos apostar por Rusia e invitar a esta compañía que representa muy bien el espectáculo de esa zona".

La compañía del Ejército Rojo es una de las agrupaciones culturales de origen militar de mayor tradición, y nació en la ex Unión Soviética para incorporar una amplia diversidad de artes escénicas. Su espectáculo tiene una duración de 150 minutos, con intermedio, y entre sus cuadros destaca un coro de voces masculinas, la orquesta en vivo y una selección con danzas rusas de distintas regiones.

"Nos sorprendió la calidad de su espectáculo y la riqueza de su propuesta. Hay clásicos de la música y de la representación rusa", agrega Hughes, quien además compara el show con lo que representan otras tradiciones culturales de ese país como el Ballet Bolshoi, el Ballet Kirov o el Circo de Moscú. "Es complejo invitar a una compañía que supera los 60 integrantes. Sin embargo, con los 500 espectáculos que hemos programado en la historia del teatro, nos hacía falta tener un show como este", afirma.

Sylvia Soublette, compositora y directora: “La música es el arte más democrático”

La Tercera

La creadora y educadora del Instituto de Música de Santiago, de 95 años, es candidata al Premio Nacional de Música. Hoy se presenta con su nuevo grupo Cameramusic en la Fundación Cultural de Providencia

Por Rodrigo González

Sylvia Soublette sabe que sus palabras no tienen filtros de corrección ni eufemismos. Lo tiene claro. (“No me vaya a dejar mal”, recalca cada cierto tiempo), pero también es evidente su honestidad.

Nacida en Viña del Mar, el 5 de febrero de 1923, Soublette se mueve bajo las coordenadas de un país diferente al de hoy, quizás más sincero y no tan relamido, menos hipócrita probablemente. También sabe que proviene de una alcurnia privilegiada, con profesores especiales y con relaciones sociales cuidadas. El país donde los Soublette se casaban con los Valdés, como en el caso de ella, viuda del ex senador Gabriel Valdés (1919-1911), “el Conde” de la política chilena.

En perfectas condiciones físicas, salvo una leve sordera, Soublette acaba de crear un nuevo grupo musical llamado Cameramusic junto a Marisa Morel, con el que se presenta hoy en la Fundación Cultural de Providencia (entrada liberada, más información en culturaprovidencia.cl).

Es una de las muchas instituciones que esta nonagenaria gestora ha realizado a través de una vida que luce como grandes logros la creación del Conjunto de Música Antigua (1960-1975) y el Instituto de Música de Santiago (1991-2005).

Con Cameramusic dirigirá hoy un programa mixto que unirá obras de su admirado compositor Claudio Monteverdi (1567-1643), el padre de la ópera, y lieder (canciones) de los románticos Robert Schumann y Félix Mendelssohn.

El concierto es uno más de los muchos que dará quien es postulada al Premio Nacional de Música 2018 y que además incluye entre sus postulantes a otros diez músicos de los más variados orígenes, desde la cantautora Isabel Parra (1939) al compositor y director Alejandro Guarello (1951), que al igual que Soublette es apoyado por la Universidad Católica. Ella también tiene el respaldo de la Fundación Beethoven y una larga carta de apoyos, que van desde el ex presidente Ricardo Lagos hasta el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel.

¿Por qué decide formar este nuevo grupo?

He vivido períodos muy importantes en la historia de Chile y cuando era joven había muchos conjuntos de cámara. Y sucede que los músicos solistas se forman en los grupos de este tipo. No en las orquestas. En Cameramusic, que es el último conjunto que voy a crear en mi vida, le daremos la oportunidad de tocar a los instrumentistas e intérpretes chilenos. Eso es lo más importante: tocar y presentarse.

Usted tiene formación de cantante y siempre ha dirigido música vocal. ¿Cree que los coros y los cantantes, en comparación a las orquestas, han estado algo devaluados o relegados en Chile?

Sí. Es cosa de ver lo que pasó con el nuevo proyecto de Ley de Artes Escénicas, que los excluye.

¿Qué opina de eso?

Triste. Y resulta que es lo más educativo y al mismo tiempo difícil que hay. Cuando usted toca un instrumento sabe donde está la nota, o tiene claro en que parte se debe provocar ese sonido. En el canto no. En el canto hay que hacer un esfuerzo adicional para encontrar la notación musical en el instrumento, que no es otro que la voz.

¿Usted se considera compositora, intérprete o educadora?

Yo soy compositora, pero de otro tiempo. No del siglo XXI, sino que del siglo XX. Sin embargo, a estas alturas lo que más me siento es una educadora. En Chile creé el Conjunto de Música Antigua y en el exilio, en Venezuela, fundé la Camerata de Caracas, que duró hasta el gobierno de Nicolás Maduro. Me duele mucho lo que ha pasado en Venezuela. Ellos, a diferencia de los chilenos, son instintivamente musicales. Desde el más humilde.

¿Quizás por lo mismo cuesta más hacer música en Chile?

Sí, es muy difícil. Y es lamentable, pues la música es capaz de lograr algo que otras artes no pueden: reunir a un grupo de personas en torno a un objetivo. Es un arte democrático y se produce una suerte de fraternidad. Se acaban las diferencias de clase y todos nos tratamos de tú, incluso a mí, con mi edad. Lo triste es que en Chile no entienden esto y pueden pensar que una es muy majadera por hablar siempre lo mismo.

¿Cree que tiene posibilidades de ganar el Premio Nacional de Música?

No lo sé. Pero quiero decir que últimamente el Premio Nacional de Música está mezclando lo popular con lo clásico y me parece que eso no debe ser. Y no es porque no me guste la música popular. Por el contrario. Lo que pasa es que ellos tienen todas las puertas abiertas en Chile, tienen la industria a su servicio y hay más reconocimientos en comparación a nosotros en la música clásica, docta o como se le quiera llamar.

¿Entonces no le pareció bien que le dieran el premio a Vicente Bianchi en el 2016?

Es que eso es otra cosa. Vicente Bianchi es un hombre que también formó y además creó muchas obras. No es sólo un cantautor. Es como Margot Loyola, quien hizo un gran trabajo de investigación folclórica. Su premio fue muy merecido. Pero quiero recalcar que este premio debería ser para la música clásica. La música popular ya tiene sus espacios y galardones.

¿Qué opina del estado de la música clásica en el país?

Lo que no me gusta es la afición por lo extranjero en Chile y esa tendencia a no valorarnos nosotros. Los chilenos tienen que sentir que su país les ayuda. Por ejemplo, el director del Teatro Municipal es un francés, aunque creo que lo está haciendo bien. Pero además los directores de las dos orquestas chilenas más importantes, la Filarmónica y la Sinfónica, son rusos.

lunes, julio 16, 2018

La historia e hitos del Movistar Arena a 10 años de su nacimiento

El Mercurio

El recinto del Parque O'Higgins se ha convertido en uno de los ejes principales de la actividad cultural de Santiago en la última década, dejó atrás una historia de 50 años de abandono y ha recibido unos 600 shows desde su apertura. 

Raimundo Flores S.
En el año 2004 el gobierno de Ricardo Lagos abrió una concesión para el uso del Estadio Techado Parque O'Higgins, recinto creado en la década de los 50 con la idea de que fuera un estadio cubierto, pero que nunca había completado su construcción. Recién en ese momento surgió la idea de ocupar el espacio como una arena que permitiera una amplia y variada gama de eventos, a través de la propuesta del grupo Hiller Inversiones, que terminó por adjudicarse la concesión hasta el año 2024.

"Desde el primer minuto el proyecto nos sedujo, sabíamos que Santiago necesitaba un recinto multipropósito que pusiera a Chile en la órbita de los grandes shows internacionales. Había más dudas que certezas, y mirado en perspectiva, fue una gran apuesta", dice Daniel Hiller, actual Director Ejecutivo de Movistar Arena.

Inaugurado en 2006, el arena adquirió su identidad definitiva dos años después, cuando se le cedieron los derechos del nombre a Movistar, cambio que incluyó una refacción que, entre otras mejoras, amplió su capacidad de 12.000 a 17.000 personas. "Quisimos apoyar de verdad el desarrollo artístico y musical en Chile, colaborando con el surgimiento de un recinto de primer nivel, con los más altos estándares internacionales y tecnológicos, para entregar una experiencia inédita en el país", cuenta Hernán Cameo, CMO de Movistar Chile.

Según indica Juan Nieto, inspector fiscal del MOP, el Movistar Arena es el primer recinto deportivo entregado en concesión para uso de actividades que comprenden además otro tipo de eventos. La concesión estipula que el recinto tiene que cumplir un rol multipropósito, lo que hace que aunque la mayoría de los eventos que se realizan dentro sean recitales, también haya cabida para actos de otra índole.

"En 10 años hemos tenido recitales de música popular, ferias, teatro, musicales, eventos corporativos, deportivos, seminarios y otros. Podemos pasar del reggaetón a lo clásico sin problemas", dice Ricardo Soto, jefe de producción de Movistar Arena.

La década de funcionamiento de Movistar Arena -donde se han realizado más de 600 shows y han pasado casi 7 millones de espectadores- coincide con años intensos en la agenda de conciertos de Santiago y con una notoria explosión de la industria. "El rol de Movistar Arena ha sido muy importante al abrir un espacio techado de primer nivel para espectáculos en Chile. Esto permitió que en Santiago se puedan hacer shows masivos en los meses de invierno y de lluvia. Antes el Estadio Nacional (estadio, pista y velódromo) era la única opción masiva y esto generaba que 6 meses al año los grandes eventos eran privados de llegar aquí", explica Alfredo Alonso, director de entretenimiento de la productora T4F+Bizarro, que colabora con el recinto.

"Esto coincidió además con un cambio cultural mundial en la forma de escuchar música popular, pilar fundamental de Movistar Arena. Hoy la gente, el público, asiste mucho más a conciertos, shows, recitales, que hace una década atrás", complementa el gestor cultural Alfredo Saint-Jean, que ha estado detrás de numerosos eventos en el recinto.

Llega a Colombia
Desde octubre, Bogotá tendrá su propio Movistar Arena. Se trata de un recinto con capacidad para 14.000 personas y que se inaugurará el 21 de ese mes con la presentación de Sting y Shaggy.

El rock uruguayo llega a Chile de la mano de No Te Va Gustar

El Mercurio

Raimundo Flores S.
Hay una imagen que define bien el arrastre que logra la banda No Te Va Gustar en su país: Los jugadores de la selección uruguaya de fútbol eligieron su canción "Cielo de un solo color" para salir al calentamiento previo de sus partidos en el mundial. La canción llamó la atención de medios internacionales que destacaron cómo los fanáticos uruguayos la coreaban cada vez que sonaba en los estadios rusos. "Los jugadores nos mandaban mensajes de la emoción que sentían cuando estaban ahí adentro y escuchaban a toda la gente cantar", cuenta el vocalista de la banda Emiliano Brancciari en conversación telefónica con "El Mercurio".

Ese mismo estilo de canciones coreables e intensas es el que traerá la banda el próximo 3 de agosto al Club Chocolate. Un show que según Brancciari "se basa en su mayoría en los clásicos de la banda", pero que también le dará espacio a su último trabajo, "Suenan las alarmas" (2017).

"Al disco no le falta ni le sobra nada, teníamos canciones con unas letras bastante intensas que tienen mucho que ver con los tiempos que corren, y queríamos que la música acompañara esa intensidad y que modernizara nuestro sonido", explica el vocalista sobre el disco en el que tuvieron como productor a Héctor Castillo, quien ha trabajado con artistas de la talla de David Bowie, Björk y Gustavo Cerati.

Además, la banda se prepara para celebrar en 2019 sus 25 años de carrera, hito que conmemorarán con la publicación de un libro biográfico del grupo antes del final de año y con una gira que esperan realizar en formato acústico. "Vamos a abordar las canciones desde otro ángulo y también poder presentarnos en lugares distintos", adelanta Bracciari.

El vocalista dice sentirse parte de un resurgimiento del rock latinoamericano después de un declive que hubo con la llegada del nuevo milenio, y confiesa que a pesar del cuarto de siglo de rodaje que acumula la banda, el conjunto aún mantiene las energías de sus inicios: "La motivación artística y buscar reinventarse es el combustible de esta banda, no concebimos el grupo si no tiene ese fuego interno de querer superarse".

A sus 96 años: Sylvia Soublette y su infatigable defensa de la música de cámara

El Mercurio

La compositora y formadora acaba de iniciar un nuevo proyecto: la Sociedad Cameramusic, que debuta mañana en la Fundación Cultural de Providencia con un concierto de duetos de Monteverdi, Mendelssohn y Schumann. 

Romina de la Sotta Donoso
"Tú sabes que yo soy como locomotora, ¿no? Empecé a hacer clases de nuevo, el año antepasado. De repente vi que había muchachas que tenían tantas condiciones", dice Sylvia Soublette Asmussen (1923). "Entonces empecé a pensar en lo que había sido mi pasado, en el tiempo en que había una riqueza musical muy grande en Santiago y mucha preocupación por dar a conocer la música de cámara, que hoy se ha perdido totalmente. Y pensando que los solistas se forman haciendo música de cámara y que hay un repertorio tan interesante que no se toca nunca, se me ocurrió hacer una sociedad. Claro que al principio era una sociedad unipersonal, yo nomás", ríe Soublette.

Pronto se le sumó la gestora cultural Marisa Morel, y así nació la Sociedad Cameramusic, con el objetivo de difundir la música de cámara, pero con intérpretes nacionales. "Me interesa que los chilenos tengan todas las posibilidades de desarrollarse en el arte. Y ahora estoy agrandando la sociedad, porque creo que no sacas nada con educar a la gente para hacer bien las cosas en materia de música si al mismo tiempo no tienes una audiencia que sea capaz de apreciarla", agrega. Ella asumió la presidencia de Cameramusic, y Morel, la vicepresidencia, y los consejeros son Maximiano Valdés, el violinista Hernán Muñoz, la clavecinista Alma Campbell y la soprano Jeannette Pérez.

Cameramusic ya diseñó varios programas para este año y el próximo, y su debut será mañana, con un concierto de duetos en la Fundación Cultural de Providencia (Nueva Providencia 1995, 19:30 horas, gratis).

En la primera parte rendirán homenaje a Claudio Monteverdi, autor clave de la transición del Renacimiento al Barroco."Monteverdi empezó con sus primeros libros solamente en madrigales, que eran como madrigales renacentistas, y poco a poco, como era un genio, empezó con esta idea de que la palabra era más importante que la música", detalla.

El programa incluirá duetos contrastantes de Mendelssohn y Schumann, y una Sonata de Corelli. Jeannette Pérez y Felipe Gutiérrez cantarán los duetos para soprano y tenor de Monteverdi y de Schumann; y Virginia Barrios y Daniela Matamala, los duetos para dos sopranos de Monteverdi y Mendelssohn. Las piezas de Monteverdi serán acompañadas por clave y chelo, y las románticas, por piano.

Memorias listas

"Ahora tengo que empezar a pensar en alguien que me reemplace, porque esto es lo último que voy a inventar, y me interesa que se prolongue en el tiempo. Y para eso necesito a una persona que haga lo que yo hago, que tenga un repertorio grande, para poder diseñar los programas, y una formación artística suficiente para enseñarles estilos e idiomas a los cantantes", asegura.

Y confirma que ya terminó sus memorias, pero que no está segura de que sean publicables, ya que abordó su carrera y su vida familiar. "Además, como yo soy bastante suelta para hablar, he tenido experiencias con personas, que las cuento, y de repente me da miedo quedar mal con alguien", ríe.

Asegura que la tomó por sorpresa su candidatura al Premio Nacional de Música que levantó la Universidad Católica, donde ella cofundó el segundo conjunto de música antigua de América Latina, en los años 60. Y revela que acaba de componer una obra para voz, con cuerdas y maderas: "Se llama 'El maleficio', porque es de una leyenda del sur, de una pareja de pescadores, y de un brujo que está enamorado de la mujer y lleno de envidia. Al medio tiene una tonada bien triste".

Orquesta de Cámara de Chile y Helmuth Reichel: Un sólido director para una niña fueguina

El Mercurio

Jamie Donoso
Repleto estuvo el Teatro Municipal de Ñuñoa para el concierto que el viernes brindó la Orquesta de Cámara de Chile bajo la conducción de Helmuth Reichel, joven director chileno-alemán que ha desarrollado una fulgurante carrera en el exterior y en nuestro país.

La dos primeras obras, sin ser propiamente descriptivas, ajustan su devenir a referentes externos: la obertura "La bella Melusina", de Mendelssohn, y "Canción de cuna a Fuegia Basket", del chileno Tomás Brantmayer. En la primera, hay una relación con una leyenda medieval; en la segunda, una relación con un episodio de nuestra historia.

La historia del hada o sirena Melusina, que narra su transformación de ser mítico en mujer, a través del amor por un humano, ha estado presente en muchas obras literarias y musicales, con distintos nombres, peripecias y finales, tristes y felices. No es raro que Mendelssohn, amante de los mundos feéricos, haya concebido su obertura al quedar subyugado por la leyenda después de oír una ópera de Conradin Kreutzer con el mismo argumento. En Mendelssohn, el tratamiento de las maderas es siempre delicado y necesita perfecta coordinación; no obstante el excelente desempeño de los clarinetes, el inicio fue dubitativo en el ajuste de las maderas y en cierto exceso de trompetas y timbales, lo que no obstó para una muy buena versión.

Brantmayer confirmó sus dotes como un joven compositor en plena trayectoria ascendente. Su identificación con la triste historia de Fuegia, la niña kawéskar arrebatada de su paisaje fueguino y su familia, para ser "civilizada" en Inglaterra, es entrañable. El auditor puede dejarse influir por el título y recorrer con la música paisajes helados y desolados, o solidarizar con el asombro inocente y el frío en el corazón de una niña que necesita una canción de cuna para enfrentar su incierto destino. Brantmayer, felizmente alejado de las modas de vanguardias agotadas, construye una música directa pero de gran calidad, y tiene la valentía de componer desde una emocionalidad que fue desprestigiada por ciertos talibanes de la modernidad. Esa emoción también fue palpable en la labor del director, la orquesta y el público que premió obra e interpretación con calurosos aplausos.

La Cuarta Sinfonía de Beethoven siempre ha sufrido el haber nacido entre la Heroica y la Quinta, lo que ha causado profundas injusticias en su valoración. Es una obra de una impresionante y sólida arquitectura donde a cada paso abundan los prodigios. Esos prodigios "redescubiertos" se revelaron en toda su originalidad gracias a la impecable conducción de Reichel, quien con inteligencia y plena autoridad construyó una propuesta memorable.

domingo, julio 15, 2018

Benjamín Mackenna se despidió de Los Quincheros en emotivo concierto

El Mercurio

Hoy se realiza la última de tres presentaciones realizadas en el Teatro Municipal de Las Condes para homenajear la salida del histórico integrante del grupo. 

Raimundo Flores S.
La noche del viernes Benjamín Mackenna pisó el escenario del Teatro Municipal de Las Condes para decir unas primeras palabras. "Cuando uno llega a cierta edad es bueno tomar un descanso, darles la oportunidad a otros artistas que podrán reemplazar en buen nivel". Y con esa frase inició el primero de una serie de tres conciertos que tienen como objetivo homenajearlo y despedirlo del grupo del que ha sido parte por 60 años.

La emotiva jornada -que contó con la dirección orquestal de Horacio Saavedra- comenzó con Mackenna y sus tres compañeros repasando los mayores clásicos que ha interpretado el conjunto en sus 81 años de historia, entre los que destacaron "Viva Chile", "Chile lindo" y "El corralero". Además, Mackenna aprovechó la ocasión para presentar al hombre que ocupará su lugar en el grupo, el abogado y profesor de 58 años José Vicente León.

Entre canción y canción, Mackenna se refirió con humor a historias y anécdotas de sus seis décadas como parte del grupo, como por ejemplo los casi dos meses que estuvieron de gira en la Unión Soviética y un fallido intento de traducción de "El corralero" al ruso.

La presentación también contó con homenajes de otros artistas a Mackenna, que incluyeron presentaciones de Los Cuatro Cuartos y Ginette Acevedo. "Este grupo es un patrimonio de la humanidad, digo yo, por todo el recorrido que han hecho por el mundo entero llevando nuestra música y nuestras tradiciones", señaló la intérprete.

Además se proyectó un video con imágenes que repasaban la historia de Mackenna en el grupo, musicalizado por una canción que compuso Willy Bascuñán para la ocasión, titulada "A Benja Mackenna".

Sobre el final, Los Huasos Quincheros volvieron al escenario para interpretar boleros como "Noche callada", "Nosotros" y "Sufrir". Luego dejaron a Mackenna solo en el escenario junto a Valentín Trujillo, con quien cantó y recordó su trabajo en conjunto para el programa televisivo "Canturreando" de Canal 13, que conducía Mackenna y contaba con la dirección de orquesta de Trujillo.

En el cierre volvieron a subir al escenario todos los cantantes que habían participado en la jornada para interpretar en conjunto "Sueño imposible", de la versión musical de "El hombre de La Mancha".

Al show le siguió un homenaje encabezado por el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín, quien destacó la trayectoria de Benjamín Mackenna y anunció que sería nombrado Hijo Ilustre de la comuna.

El último de los tres conciertos se realiza hoy a las 18:00 horas. Las entradas están agotadas.

"Condicional": Los detalles del musical que celebra 75 años del Teatro UC

El Mercurio

El montaje escrito por Álvaro Díaz y dirigido por Elvira López debutará el 6 de octubre en la sala universitaria. Francisco Dañobeitía protagoniza la pieza que tiene a 17 intérpretes, entre profesionales y estudiantes de actuación. 

Eduardo Miranda
Llevan dos semanas de ensayo en el Campus Oriente de la UC y de esa manera entraron a tierra derecha. En total son 17 los actores que estarán concentrados hasta el 6 de octubre, cuando debute uno de los montajes esperados de la temporada teatral capitalina: "Condicional", el musical escrito por el periodista Álvaro Díaz y dirigido por Elvira López, que festeja los 75 años del Teatro UC.

"Es como preparar la fiesta, porque hay elegir todos los elementos", dice la directora, minutos antes de iniciar uno de los ensayos. "Este musical es bien grande, y eso es un gran desafío. Más allá de la celebración se trata de entender por qué estamos preparando esto. Hay un poco de festejo, pero también tiene todo un componente crítico y reflexivo".

"Condicional" se ambienta en un colegio y sigue la historia de un estudiante que se siente desadaptado. En el único ámbito donde se desarrolla bien es en el dibujo, pero un día su talento es malinterpretado cuando retrata a uno de los auxiliares del establecimiento. Así comienza un proceso de crecimiento donde intervienen los compañeros y algunos de sus profesores. "Se tratan temas como el doble estándar que se genera en las instituciones y cómo los estudiantes funcionan en su relación con los mayores y entre ellos", adelanta López.

En el elenco están Francisco Dañobeitía, Daniela Benítez, Gabriela Aguilera, Luis Dubó y Jaime McManus. También una decena de estudiantes de tercero y cuarto año de la UC. "Hay una relación directa, que hace tiempo no se veía, entre la escuela de actuación y el teatro. Nos parece muy necesario que resulte así y para los estudiantes esto va a significar su egreso", cuenta la directora.

En suma, serán 18 canciones y momentos musicales que pasan por distintos ritmos. "Tiene una variedad latina bien rica: hay cumbia y bachata, pero también con un color más rockero, que es lo que representa la edad y la molestia del tema: no olvidemos que también la obra trata lo que significa rebelarse contra el sistema de educación".

Por estos días los ensayos se dividen entre actorales, musicales y de danza, donde también intervienen el coreógrafo José Vidal y el diseñador Rodrigo Ruiz. "La música está en creación y la idea es avanzar juntos para encontrar los lenguajes en las distintas áreas", dice la realizadora. El equipo creativo está en pleno proceso de construcción y organización para que la última semana de septiembre el elenco entre a sala, antes del estreno.

Elvira López concluye: "La obra parte cuando la historia ya ocurrió y es el protagonista quien cuenta los hechos. Eso es lo que nos interesa rescatar, que todo depende desde el punto de vista en que se cuenta".

Elenco
El musical tendrá sobre el escenario a un grupo de estudiantes que cursan entre tercero y cuarto año en la Escuela de Teatro de la UC. Ellos son: Mónica Echeverría, Agustina Fernández, Constanza Rojas, Valentina Tapia, Carla Baeza, Carla Jiménez, Juan Luis de Camino, Christian Vergara, Xavier Usabiaga y Emilia Borlone.

Syntagma Musicum se consagra al rico legado musical del Virreinato del Perú

El Mercurio

El conjunto de música antigua de la Usach celebra sus 40 años de trayectoria con dos conciertos, el 24 y 25 de julio, que contarán con la participación de músicos de Perú. 

Romina de la Sotta Donoso
Syntagma Musicum, el conjunto de música antigua de la Universidad de Santiago de Chile, cumple 40 años. Y los celebrará con un proyecto inédito de colaboración con artistas peruanos, y con el acervo musical en común de ambos países, conmemorando también los 197 años de la Independencia del Perú, que se festejan el 28 y 29 de julio.

"Alegría del Cielo. Transculturación y sincretismo en la música del Virreinato del Perú" se titulan los conciertos que ofrecerá Syntagma Musicum. El primero, el 24 de julio, será para invitados de la Embajada del Perú, en la Iglesia de San Francisco. El segundo, en cambio, el miércoles 25, será con entrada liberada, en el Aula Magna Usach (Ecuador 3659, 19:30 horas). Además, tendrá un correlato audiovisual, porque se proyectará una realización muda del cineasta Cristián Sánchez sobre imaginería religiosa de la época.

"Mostraremos un repertorio fundamental de Syntagma Musicum en su labor de difusión de la música americana", adelanta Franco Bonino, director musical, flauta dulce y fagot barroco de este conjunto que integran Jaime Carter, clave y órgano; Gonzalo Cuadra, canto; Paulina Muehle-Wiehoff, cello barroco, y Hernán Muñoz, violín barroco.

Pioneros en el rescate del acervo continental, fueron los primeros en grabar el "Cancionero Chilidugú" del padre Havestadt. "El repertorio virreinal es consustancial a la esencia de nuestro conjunto. No podía ser de otra manera, pues el profundo sentir identitario que despierta este patrimonio musical común entre Chile y Perú ha sido al mismo tiempo una motivación y un imperativo, y devela un pasado que evidencia nuestra cercanía", asegura Bonino.

El programa que diseñaron, dice, recorrerá "la mayoría de las formas y estilos que imperaron en nuestras tierras en el Barroco. Es decir, el estilo catedralicio versus el misional por una parte, y el estilo hispánico del siglo XVII versus el estilo italianizante del siglo XVIII, por otra".

Además, gracias a la colaboración entre la Embajada del Perú en Chile y la Dirección de Extensión de la Usach se integrarán tres miembros del Conjunto de Música Antigua de la U. Católica del Perú. Se trata de Sergio Portilla, flauta traversa barroca y flautas dulces; Franklin Gargate, violín, y la clavecinista y directora del conjunto limeño, Lydia Hung.

El concierto abrirá con un canto procesional en quechua, que es la primera obra polifónica compuesta en toda América: el "Hanaq pachap kusikuynin" ("Alegría del cielo"). La pieza fue publicada en 1631, dentro del "Ritual formulario e institución de curas", famoso manual de doctrina de Juan Pérez Boccanegra. "Este clérigo dominó el idioma quechua hasta tal grado que pudo escribir la primera gramática fonética hispano-quechua. El 'Hanaq...' es una pieza mágica. Aunque es casi ortodoxa en su doctrina, hay muchas muestras de sincretismo. Por ejemplo, la figura de la Virgen no se distingue mucho de lo que es la Pachamama, y su melodía es muy parecida a antiguas canciones españolas de los siglos XV y XVI. Sin embargo, rítmicamente no suena muy española, sino más bien andina", detalla Bonino.

Cantata estilo italiano

También interpretarán anónimos chiquitanos, y el cierre será con un gran ejemplo del acervo catedralicio: la Cantata "La Purísima Concepción", de Roque Ceruti. Este último, explica Lydia Hung, "fue maestro de capilla en Trujillo y en Lima, y tuvo una gran influencia en la vida artística de este continente. Tanto él como los autores chiquitanos representan el predominio del estilo italiano en la música del virreinato español, lo cual es un reflejo de lo que acontecía en España".

El embajador del Perú en Chile, Jorge Valdez Carrillo, aplaude la iniciativa: "La cultura es viva, pero también es memoria, y el Perú y Chile comparten no una sino muchas memorias. Conocer ese pasado nos ayuda a apreciar ese parentesco, que también es artístico, intelectual, musical".

Se trata de la tercera iniciativa de colaboración entre esa representación diplomática y la Dirección de Extensión de la Usach, después de que ya trabajaron juntos en el Festival "Cultura Migrante" y el encuentro "Criollazo".

Municipal de Santiago, elenco internacional: Una "Tosca" distinta, pero de indiscutible interés

El Mercurio

Andrés Yaksic
Interesante oportunidad de conocer esta producción del régisseur alemán Willy Decker, estrenada en Stuttgart hace 20 años. La escenografía de Wolfgang Gussmann podría parecer simplista, pero es sugerente, limpia y busca que el público concentre su atención en un drama que Puccini quiso realista. Brinda esa faceta el bien logrado vestuario, también de Gussmann, que evoca la temporalidad precisa de aquel día de junio de 1800 en que Roma se enteró de la victoria de Napoleón en Marengo. En ese marco minimalista, oscuro y despojado, la iluminación de Ricardo Castro, especialmente interesante en el tercer acto, contribuye a crear los espacios y momentos del drama.

La producción de Decker es en general respetuosa de la pieza teatral de Sardou en que la ópera se basa, así como del libreto de Giacosa e Illica, cuya concisa excelencia suele injustamente olvidarse. El trabajo del repositor Stefan Heinrichs logra extraer de los cantantes su mayor potencial teatral. Nótese, por ejemplo, el gesto de Cavaradossi al caer realmente fusilado, cuando mira por un instante a Floria con la fatal sorpresa de quien había creído en su salvación. O el cuadro de María Magdalena, trasladado al despacho de Scarpia en el Palacio Farnese, lo que admite más de una interpretación.

Esta propuesta escénica funciona ciertamente mejor que muchas transposiciones de cliché a regímenes totalitarios del siglo XX, a las que "Tosca" se presta poco. Probablemente eso explica la buena acogida en Alemania a sus varias reposiciones durante dos décadas.

En su primera interpretación de esta obra, el titular de la Filarmónica, Konstantin Chudovski, prioriza la innovación instrumental de Puccini, poniendo de relieve la complejidad de sus tejidos orquestales, como, por ejemplo, el juego de las maderas, que bajo otras direcciones no pocas veces se pierden en la masa del conjunto. Pone en evidencia que el lenguaje pucciniano es el de un compositor muy al tanto de la avanzada de su tiempo, con Wagner como telón de fondo, Debussy, R. Strauss y Mahler en plena actividad, Stravinsky próximo a despuntar.

La concepción de Chudovsky tiene algo de mosaico y deja algo de lado cierta dulce y fluida italianità que suele asociarse a Puccini en favor de un conjunto sonoro pujante, brioso, incluso tan brutal como la trama lo demanda. Esto no siempre facilita el desempeño de los cantantes en una obra que tanto apela al recitativo más dramático y a muy exigentes ariosos. No obstante, sus volúmenes se apaciguan para dar ámbito de lucimiento a las archifamosas tres arias, en especial el "Vissi d'arte" de la soprano. El coro, en excelente velada, entrega un impactante Te Deum.

La soprano Melody Moore, menos convincente en sus enamoradas y celosas coqueterías del primer acto, destaca especialmente en los pasajes dramáticos del segundo, en el que sus evidentes recursos vocales hacen innecesaria su apelación en "Muori, dannato!" a un parlato que la partitura no prevé. "Vissi d'arte" demuestra sus excelentes medios, su técnica y un fiato fácil y generoso. Probablemente la expresividad de su línea de canto se incremente en futuras asunciones de este rol.

El tenor Leonardo Caimi, un Cavaradossi muy convincente en su despliegue escénico, tuvo un primer acto con algunas debilidades, con dificultad para llegar a los agudos, de acceso a veces algo estrangulado y opaco. Soltándose en el curso de la función, entregó un muy buen tercer acto, con un "E lucevan le stelle" matizado, elegante (sin sollozos agregados) y que entusiasmó al público.

El Scarpia del barítono Elchin Azizov subraya la brutalidad del policía por sobre la hipócrita finura aristocrática del barón. Aunque su volumen vocal es considerable, tuvo -como incontables predecesores-un momento no fácil en el Te Deum, al borde del foso luchando con una orquesta y un coro pujantes.

Correctos todos los roles de apoyo, debidamente trabajados en lo teatral por Stefan Heinrichs: buen desempeño de Jaime Mondaca (Angelotti), Gonzalo Araya (Spoletta) y David Gáez (Carcelero); enérgica interpretación del Sacristán de Sergio Gallardo, que evita caracterizaciones grotescas (pese a que debe ser uno de los sacristanes más maltratados por los esbirros en toda la historia de "Tosca"). Un acierto vocal el Pastor de Constanza Wilson (una niña, en vez de la frecuente soprano adulta), si bien su presencia en el calabozo de Mario, dotada de alas, es el elemento más extraño de esta producción.

En Buckinghamshire, Inglaterra A 15 años de su muerte, Roberto Bolaño llega a la ópera

El Mercurio

Hasta este lunes se presenta en el pabellón de la ópera de Garsington una adaptación lírica de "La pista de hielo", a cargo de dos estrellas británicas: el músico David Sawer y el dramaturgo Rory Mullarkey. La crítica y los aplausos han sido generosos. 

Sergio Marras
Disfrutar de una ópera en medio de una hacienda de mil hectáreas, rodeado de ciervos y ovejas Oxford Down, que comen plácidamente un pasto tan verde que hace cualquier otro color invisible, puede ser una experiencia devota y muy snob , aunque rigurosamente imperdible.

En verano, decenas de mansiones de campo inglesas ofrecen temporadas de ópera. Garsington, una de las más selectas, comisionó a dos estrellas de la escena británica, el músico David Sawer y el dramaturgo Rory Mullarkey, para crear una obra basada en la novela "La pista de hielo", del chileno Roberto Bolaño.

La obra se estrenó el 5 de julio en un pabellón desmontable que se arma solo en el verano, durante seis semanas, y que cuenta con una acústica perfecta. Con entradas a 150 libras, tiene una capacidad para 600 personas.

El público llega vestido de gala: terno oscuro y humita, los señores; traje largo, las señoras, con una canasta de picnic y un mantel para departir al aire libre durante un intermedio de 85 minutos. Es una tradición que viene de muy lejos en este tipo de presentaciones campestres.

Bolaño habría quedado encantado con este lugar muy a tono con la novela. La Ópera de Garsington está enclavada en las tierras de la familia Getty, aquella que se hizo famosa en el mundo cuando el abuelo no quiso pagar el rescate del nieto a la mafia italiana y le enviaron su oreja. Aunque esta ocurrencia mafiosa hizo que cambiara rápidamente de opinión y pagara, no libró a su nieto de devolverle el monto del rescate con un 4% de interés anual.

¡Qué mejor escenario para esta obra de pasión, mezquindad, crimen y traiciones!

La historia ocurre en el pueblo de Z, en la Costa Brava, donde ha aparecido una bella y decadente patinadora olímpica llamada Nuria Martí (la soprano Lauren Zolezzi), que ya no tiene dónde entrenar y de la cual se enamora perdidamente Enric Rosquelles (el bajo Grant Doyle), consejero de asuntos sociales de Z, quien decide construirle con dinero municipal, y en secreto, una pista de hielo en el subterráneo de un palacio abandonado de la alcaldía.

Pasiones y venganza

Rosquelles no sospecha que Nuria es la amante de Remo Morán (el barítono Ben Edquist), un chileno tremendamente exitoso en los negocios y el amor. Tampoco sospecha que el palacio es visitado por el cuidador del camping local, propiedad de Morán, Gaspar Heredia, un poeta indocumentado (el tenor Sam Furness), y dos vagabundas, Carmen y Caridad, para las que Rosquelles ha pedido su expulsión inmediata del pueblo. Carmen al percatarse, escondida en la pista, de que su persecutor ha malversado el presupuesto público para satisfacer a su pretendida, se venga denunciándolo.

La historia culmina cuando Carmen aparece asesinada en medio del humo del hielo.

Para el músico David Sawer, la elección de Bolaño fue un accidente. Vio la portada del libro recién publicado en inglés, hace cinco años, y lo compró. Cuando de Garsington le pidieron que compusiera especialmente una ópera, no dudó en elegirla como tema. Le había seducido inmensamente su estructura de tres voces. Además le permitía meter guitarras acústicas y charangos en una orquesta tradicional junto a una percusión de fiestas disco y bandas callejeras, también extrañas al mundo de la ópera.

La dificultad era darle dramatismo para que el público se interesara en la trama, dice. Por este motivo le encargó el libreto a Rory Mullarkey, uno de los dramaturgos más jóvenes y exitosos del Reino Unido, quien ha estado haciendo talleres de dramaturgia en Chile.

Mullarkey había escuchado de Bolaño, pero nunca lo había leído. Aplicado, leyó su obra completa y viajó hasta el mítico camping Estrella del Mar, en Cataluña, donde ocurre la historia. Allí se imaginó que era Gaspar Heredia y se identificó con él de inmediato.

La química con Bolaño tiene que haber sido profunda. Gaspar Heredia es uno de sus álter egos literarios más fieles.

El mito de Takilleitor: La peor película del cine chileno


El Mercurio

En 1998, hace 20 años, se estrenó Takilleitor. Fue por televisión abierta, en TVN, y se convirtió en el fin de una historia que comenzó siete años antes, con un rodaje de locos. Desde entonces, la obra de Daniel de la Vega y protagonizada por Luis Dimas, se convirtió en una cinta de culto, adorada y repudiada a la vez. Este es un repaso de cómo se hizo, en la voz de los protagonistas de la película, que, a la distancia, resume bastante fielmente el mundo cultural de los años noventa en el país.

Por Arturo Galarce

Luis Dimas, protagonista.
"Yo pensé que yo era Takilleitor".

Daniel de la Vega, director.
"Luis estaba muy contento cuando le ofrecí participar, por ese entonces él ya no tenía la repercusión de años anteriores".

Luis Dimas, protagonista.
"Pero cuando vi el guion descubrí que yo no era el personaje principal. Yo quería ser Takilleitor".

Daniel de la Vega, director.
"Yo había estrenado País de octubre en 1990, y al año siguiente decidí que era momento de hacer Takilleitor. Siempre quise trabajar con Dimas y lo busqué. Le expliqué que quería hacer una película que tratara de un ídolo popular que pudiese narrar momentos actuales y del pasado de Chile. Momentos en los que nos reconociéramos y nos entendiéramos un poco. Sobre todo a través de un personaje que había quedado en un imaginario muy conflictivo, en una época donde todo era blanco o negro políticamente. Mi idea era esta: narrar el presente de unos policías, interpretados por Schlomit Baytelman y Sergio Hernández, que investigaban un secreto oculto en un papagayo".

Felipe Vilches, guionista.
"El nombre de la película lo traíamos de un tipo de artistas expresivos con convicciones sociales y del arte mismo. Los llamábamos los takilleros. Eran los que hacían una exposición y la gente iba, y había un cóctel, un vinito. Triunfadores de los años 80. Pero también nos asombraba Terminator. Esa cosa estruendosa de la ficción, y la condición nuestra, en un país del Cono Sur".

Luis Dimas, protagonista.
"Primero dije que no: pensé altiro que iban a salir los del mundo del cine, los de izquierda, a decir qué hace ese momio acá, siendo que yo no soy un momio per se. Pero acepté la propuesta. Mi carrera estaba muy baja en esos años. Esto me tiraba para arriba. Significaba mucho para mí. El problema era que el guion era muy malo. Era cursi. Los capos te hacen guiones perfectos, naturales. Los siúticos, no".

Felipe Vilches, guionista.
"En ese período Luis estaba humilde, tranquilo, mesurado. Tuvo que valorar el guion. Estaba contento y nosotros nunca fuimos tan izquierdistas cuando lo elegimos a él. Nunca fuimos más transgresores que izquierdistas, más adelantados que izquierdistas. Si te pones a pensar, desde el camarógrafo, el sonidista, todos eran de izquierda. Los más cómodos éramos nosotros. Esta era la actitud nuestra: tomemos a este compadre que ha sido siempre libre cantando. ¿Lo van a venir a hue...? ¿Cuántos favores le habrá hecho la derecha? Pocos. Es el único rey a mano".

Daniel de la Vega, director.
"No te imaginas la cantidad de prejuicios que tuve que vivir: 'Daniel, tu película nos encanta en términos generales, pero si el personaje fuera otro...'. Te estoy hablando de personas que podían cambiar el destino de la película, prestando o no apoyo. Mucha gente me dijo: 'Tu película País de octubre'tiene valor, pero yo creo que en Takilleitor te equivocaste al poner a Dimas". Trataban de que me replanteara, pero yo estaba decidido a hacer esa película. No por un par de millones iba a cambiar al protagonista y a los actores. Yo les decía: 'No estoy hablando de una persona, sino de una generación y un momento que estamos viviendo. Fuera de ser un ídolo popular, nos enfrenta a todos nuestros fantasmas'. Dentro del equipo no creo que haya habido ese tipo de comentarios. O quizá en silencio".

Berta Valenzuela, script.
"Alguna vez lo conversamos. Le preguntamos a Daniel qué hacía con este tipo. Dimas era un pelmazo, un pelotas. Tenía un ego que yo decía: 'Ya, está bien, tiene sus canciones, pero está bastante en decadencia'. Yo lo traté muy poco, pero era muy tonto. En la primera escena, en la toma del avión, cuando Takilleitor está jugando ajedrez en el capó del auto, y mientras se supone que Dimas le indica mover las piezas desde el aire, ¡el tipo se subió al avión! Yo le decía: 'No te vas a ver, no tienes para qué subirte'. 'Nooo', dijo, 'me tengo que subir'. En fin. Yo estaba ahí porque le había pedido trabajo a Daniel, pero un par de veces llegábamos a las citaciones de filmación y el rodaje estaba suspendido".

Daniel Ugarte, productor ejecutivo.
"Fue un proceso muy interrumpido, básicamente por recursos. Nos juntábamos a pensar cómo levantar la película. Daniel me llamaba diciendo que no teníamos ni un peso. Llamábamos a Cuba, a Max Marambio. Le mandábamos unos fax largos, pero nunca llegó la ayuda. Una vez fuimos a ver a Jorge Yarur con Daniel. Le dejamos el guion y no nos pescó mucho. Estaba en otra. Salíamos a la calle a buscar auspicio de restoranes, de marcas, de lo que fuera. Recuerdo que Lada nos pasó unos autos y que conseguimos auspicio de una bomba de bencina. Ericsson también nos pasó unos celulares gigantes, los primeros celulares".

Hugo Espinoza, asistente de dirección.
"Teníamos un capital muy chico. Filmamos una semana con lo que teníamos y en febrero del 92 fuimos a hablar con Ricardo Larraín (La Frontera, 1992), de Filmocentro, que nos ayudó mucho, con equipos, con una oficina para hacer los casting. Nos preguntó cómo íbamos. En un 30%. Y nos dijo que se iba a abrir un concurso que se llamaba Fondart. Fue el primero. Ya había habido uno en dictadura pero no se habían entregado los premios. Postulamos y lo ganamos. Pedimos 23 millones de pesos y nos dieron 10: al final se gastó alrededor de 60. Mientras esperábamos la plata abrimos una línea de crédito en el Banco Estado. Sabíamos que cuando recibiéramos lo del Fondart íbamos a salir con la película terminada.

En esa época, en esas interrupciones, Luis Dimas enloqueció: comenzó a hablar a la prensa que estaba grabando una película sobre su vida. Fue complicado. 'Lucho, Lucho', le decía yo, 'bota ese paquete. Bota ese paquete, tíralo al baño y después llámame. Anda a darte una ducha, duerme un rato'. Te llamaba a las tres de la mañana para hue...".

Luis Dimas, protagonista.
"Yo no tomé cocaína en ese tiempo, porque con la cocaína me iba pa' adentro. Eso es absolutamente mentira porque yo jamás a nadie le he conversado que estoy tomando coca. ¡Es totalmente mentira! Y qué raro que lo diga el Hugo, porque el Hugo le pegaba a la hue... Yo no po, yo trataba de disimularlo. Una vez jalé, pero nadie supo. Yo podría decir un montón de cosas, de inclinaciones sexuales, que te miraban y te hacían convites a salir con cabritos durante la grabación. Me invitaban. O me querían probar, no sé...

A la Paty Rivadeneira le tuve hartas ganas, pero jamás me acosté con ella. Éramos muy amigos. La Alejandra Fosalba se me insinuó. Era rica. '¿Y cuando vamos a pasarlo bien?', me preguntó. 'Cuando seamos más viejos', le dije yo. No me gusta meterme con compañeras porque pierdes. Pierdes como artista. Pierdes el misterio, ¿me entiendes, no? Ya no te respetan tanto. Fui lo suficientemente no tonto como para no caer".

Alejandra Fosalba, fan de Luis Dimas en la película.
"Ja, ja, ja. Supongo que es una broma. Mi respuesta es: ja, ja, ja".

Hugo Espinoza, asistente de dirección.
"Nos reunimos varias veces a analizar cómo Dimas se estaba tomando la película. Porque estaba diciendo que era de su vida. Y no era de su vida. Luis Dimas es un mitómano, siempre lo fue. Era una época en la que se estaba separando. Estaba bien descolgado, volviendo a funcionar en el circuito de la noche. Parrilladas de San Diego, en Buin, sin publicación de discos. El Night and Day a las dos de la mañana, los Braseros de Lucifer. Hacíamos unos shows que era una troupe de amigos que lo seguían. Yo me hice amigo de Luis Dimas. Lo ayudábamos para que hiciera sus shows y sabíamos que lo estaban acosando harto en los medios con esta cuestión de que la película era un mito, porque no se terminaba. Que la película de Luis Dimas no existía".

Daniel de la Vega, director.
"Y él no se equivocó en decir que era una película de su vida. Lo que yo quise hacer, viéndolo a distancia, porque no estaba de moda el género en ese entonces, era un falso documental. Yo decía que era un thriller, porque es como la veía, con esta situación con los detectives y el suspenso. Pero Taquilleitor tiene mucho del falso documental, por lo tanto tiene mucho de la vida de Luis Dimas. Toda esa confusión de la prensa le hizo bien y mal a la película. Había expectativa, pero también había morbosidad por ver a Dimas. A Lucho lo molestaron mucho, lo estresaron mucho, porque la película no se terminaba".

Gonzalo León, encargado de prensa.
"Dimas con Daniel terminaron siendo amigos. En un punto el Takilleitor de la película, que era el mánager, terminó siendo Daniel de la Vega en la vida real. Era su representante. Era algo alucinante. La película se había trasladado a la realidad. Para mí la genialidad de la película es todo lo que pasa desde el momento en que Daniel de la Vega encuentra a Dimas".

Daniel Ugarte, productor ejecutivo.
"Cuando llegó el dinero de Fondart fue lo que más ayudó. Ahí comenzamos la grabaciones. Daniel de todas formas me había pedido ayuda económica. Cachaba que yo podía conseguir más plata. Yo tenía unas acciones y las vendí todas. Quedé desbancado. Había que cumplir con la gente. Las vendí para ir saldando esas deudas, que eran de equipos arrendados, básicamente. Las actrices y actores recibieron todos sus sueldos. Me acuerdo de que iban a cobrarme a mí, al Banco Sudamericano, que es donde trabajaba como ingeniero comercial. Después me tuve que ir porque llegaban todos para allá. "Fugarte", me decían... Éramos una cooperativa. Todos colaborábamos. Cuando filmábamos en terreno me llevaba las nanas mías y de la casa de mi mamá, y partíamos con ollas y hacíamos comida para la gente. Todas estas locaciones eran como de dos, tres días. Carreteábamos. Olvídate. Llegaba mucha gente, copete, pitos, en ese tiempo todos se pegaban en la pera un poquito. En la misma hue... había un dealer, trabajando. Iba harta gente. Dimas no tanto".

Rodrigo Vidal, Takilleitor.
"Yo llegué a la película por casualidad. Pasé a saludar a la escuela de teatro y ahí estaban grabando. Todos me gritaron: 'Takilleitor, tú eres Takilleitor'. Y desecharon al otro actor. Me acuerdo cuando fuimos a grabar a Valparaíso, donde hicimos esa escena en el bote donde Lucho improvisa la historia de Darth Vader. Yo nunca entendí nada del guion, para que voy a mentir. Nunca me quedó nada claro. Entendía un poco la locura, porque conocía a Felipe Vilches y Daniel, y de repente entendía un poco dentro de las actitudes de sus personalidades, de sus formas de ser, que de una u otra manera borroneaban el guion una y otra vez, entonces lo que se iba armando era bastante sui géneris".

Daniel de la Vega, director.
"Yo quería hablar de la confusión de la transición a través de este personaje popular, y como la transición es tan poco clara, llena de aciertos y malos aciertos, con una llegada a la democracia negociada".

José Luis Arredondo, director de fotografía.
"Era una irreverencia, quizá. Pero que se entendiera esa irreverencia, es otro tema. Si lo haces bien puedes ser Monty Phyton. Es sumamente difícil que algo así resulte bien. Basta con ver las películas de Terry Gilliam. Es súper irreverente, pero son unos peliculones. Yo creo que al Dani se le escapó de las manos. Él puede decir lo que quiera, pero no tenía la profundidad suficiente como para llegar a ser irreverente, ¿cachái? Yo creo que la película terminó siendo un ícono, pero básicamente por lo mala que es".

Hugo Espinoza, asistente de dirección.
"Los textos eran escenas, algunas con pequeños diálogos, o sin diálogo. Yo trataba de cuidar siempre la mínima coherencia en las grabaciones. Me acercaba a Daniel y le decía: 'Me parece interesante, pero ¿dónde lo querís poner?, ¿para qué estamos haciendo esta escena?' Daniel ya tenía una película en el cuerpo y una de las pocas criticas de País de octubre fue de Alberto Fuguet: "Daniel de la Vega sabe filmar, pero no sabe contar historias".

Gonzalo León, encargado de prensa.
"Daniel siguió el modelo de Raúl Ruiz, pero no con el talento de Raúl Ruiz. Como lo vio desde chico, porque su papá, el Pepe de la Vega, había estado presente y había visto de chico esta cosa media improvisada, de que el cine era divertido, de que no había que tomárselo tan en serio. El punto es que no todos tienen el talento, ni la suerte, ni la disciplina de Ruiz".

Daniel de la Vega, director.
"La gente habla más desde el ego que de otra cosa. Yo tengo la sensación de que el cine es muy psicológico y esto es una realidad de esta industria: los actores y los técnicos se suman a la sensación psicológica del momento. A mí me ha pasado con películas en las que he colaborado, que a la entrada del estreno un técnico, un actor dice una cosa, y a la salida empieza escuchar, qué dice el publico, qué dice un crítico, y han cambiado el discurso. Lo dicen más bien para protegerse".

Carlos Cabezas, música.
"Todos los que estábamos ahí estábamos queriendo entendernos mejor, en un momento en que los ejes estaban todos perdidos. Era como andar gateando en una escena totalmente desprovista, precaria, sin experiencias, sin un foco. Por ahí me hace sentido todo ese experimento que fue Takilleitor".

Patricia Rivadeneira, fan de Luis Dimas en la película.
"Ayer la busqué en YouTube. De partida mi nombre sale mal escrito en los créditos. No hay conflictos bien desarrollados, no tiene una estructura aristotélica, pero sin embargo, eso es algo típico de Felipe Vilches. Si tú mirabas como por escenas, entendías que estaba hablando todo el rato de la dictadura, pero como hablábamos en una época en que no se podía hablar. Todo se hablaba en metáfora".

José Luis Arredondo, director de fotografía.
"Yo nunca caché qué mierda estábamos filmando".

Patricia Rivadeneira, fan de Luis Dimas en la película.
"Sí, todo pegoteado. No hay nada que hacer. Es lo que es".

Rodrigo Vidal, Takilleitor.
"Por mi parte no vi un desarrollo puntual de personajes. Salvo Lucho y este par de detectives que andaban detrás de él. Y cuando le tocaba hablar a Lucho venían cambios radicales. Era muy desordenado en el set. No respetaba los encuadres. Mucha improvisación, muchos diálogos espontáneos que se arrancaban de la línea de guion porque Lucho era bastante incontrolable para aprenderse los textos".

Luis Dimas, protagonista.
"Eso me molestaba mucho. A veces se me acercaban y me decían al oído: 'Luis, ahora viene...'. '¡Oye, si yo sé lo que viene!, ¡no hue... po!', les respondía. No se me olvidaba nada del guion y sin pedir ayuda, sin quererlo, venía la Schlomit una, dos, tres veces, a decirme: 'Luis, ahora te toca ti'. Y yo paraba: '¡Si sé que me toca a mí!, ¡¿me entiendes?! ¡Si sé que me toca a mí!'. Te voy a decir algo: 'Yo soy muy buen actor, pero nato. Puedo llorar, soy histriónico, soy showman'. Habían actores que decían: 'Te quiero, y te odio'. Yo iba y le enseñaba cómo se decía: 'Te quieeero.... y ¡TE ODIO HUE...!'. Sergio, le decía, estás diciendo te quiero y te odio con la misma intensidad. 'Ah, sí, me decía', como diciendo: 'esta hue... de película'. A la Schlomit yo le decía: 'No se lo toman en serio'. 'Ah, no', me decía ella, 'eres muy árabe para tus cosas'. '¿Por qué? ¿Porque tú eres judía? No, Schlomit. Este es un director joven, talentoso, y creo que no estamos haciendo justicia. No veo empeño'".

Schlomit Baytelman, detective.
"Te prometo que tengo amnesia total de la película, pero me acuerdo de que Luis Dimas fue muy simpático. ¿Sabes lo que pasa? Como era post-dictadura recién, no era raro convivir con estos personajes. Estaba lleno. Habíamos vivido una época espantosa, entonces estábamos todos con una diplomacia metida en el cuerpo".

Luis Dimas, protagonista.
"La película no estaba a mi altura, y ellos creían que yo no estaba a la altura. 'Qué mierda está haciendo este cantantucho', deben haber dicho. Porque para ellos yo era un cantantucho. Sentía que se reían de mí, ahora se cree actor... Vi ahí la tremenda pedantería que hay detrás de los actores".

Sergio Hernández, detective.
"No recuerdo haberlo mirado en menos como actor. Yo creo que hicimos lo que nos pidieron que hiciéramos. Tampoco el aspecto político fue tan importante. Nunca es muy fácil, nunca es tan rico como uno quisiera cuando uno tiene que trabajar con personas que no son actores, pero acá cada uno hizo lo que nos pidieron. En este juego estábamos todos al mismo nivel creativo. No era una gran búsqueda ni exigencia mayor. Para él tal vez era más exigente que para nosotros. Para él debe haber sido mucho más importante, sin ninguna duda. Sin embargo, había como una mirada, una especie de reírse de él. Recuerdo en esa filmación en La Batuta, la producción consiguió mucho whisky, muchas cajas, y fue mucho, fue demasiado. Luis tomó mucho".

Gonzalo León, encargado de prensa.
"Yo recuerdo, en general que Lucho fue muy responsable, salvo la última grabación donde le dijeron que era la última participación suya. Era la última escena. Nos juntamos al mediodía en La Batuta. Tenía que cantar, con público, que eran las actrices y todos los extras. Como era el cierre, Daniel de la Vega había llevado unas cajas de Whisky Grants. Era desproporcionado. Una botella para cada uno o un poco más".

Daniel Ugarte, productor ejecutivo.
"Ese día me acuerdo de que llevé unos amigos del Chase, para que pusieran plata. Andaba Juan Pablo Bolocco. Iban con la idea de invertir. Quedamos de ir a las 12 del día para ver el show de Dimas, pero no pudieron llegar a la hora. Llegaron a las tres de la tarde y a esa hora todos los del equipo estaban enajenados. De repente veo y sale Luis Dimas por una puerta. Yo voy entrando con Bolocco y dos más, y Dimas a lo campeón: cuatro personas sacándolo con las patas arrastrando. Venía como tabla. Ahí se acabó el financiamiento del Chase".

Luis Dimas, protagonista.
"No creo que eso haya sido así. Puedo haber tomado, pero borracho, no. A lo mejor me curé más de la cuenta, pero no, no me acuerdo. Me acordaría. O a lo mejor lo estaba, para qué te voy a mentir: el día anterior había muerto mi madre y tomé. Pero no me acuerdo haber estado tan mal como dicen".

Daniel de la Vega, director.
"Son parte de los mitos. Si hay algo que se construye en películas de bajo presupuesto con personajes fuertes son mitos. La verdad que no me acuerdo tal cual fue, puede haber pasado".

Hugo Espinoza, asistente de dirección.
"En 1995 yo estaba en Copiapó y recibo un llamado de Daniel de la Vega. La película llevaba parada un año. Yo me había olvidado. Pero Daniel me dice que la habían vendido en 15 mil dólares a TVN. Que me devolviera para terminarla. Eso hice. Grabamos algunas escenas más, para darle cierta continuidad a la historia y al año siguiente fue el primer estreno, el 25 de octubre de 1996, en el Centro de Extensión de la Universidad Católica, en una muestra de la Comunidad Europea: necesitaban una película chilena inédita. Llegó harta gente. Estaba esta expectativa de tantos años, pero cuando comenzó no vi nada especial. Risas en momentos inesperados, esa cosa de que tenías preparada la escena y nadie se ríe ahí, y se ríen en otro momento. La escena del ovni, por ejemplo, que la habíamos hecho para que se rieran, no provocaba risa. Era como decir, oye, pero cómo tan inocentes. Todo el mundo cacha que es un juguete. No provocaba risa".

Daniel de la Vega, director.
"Yo estaba contento. La había terminado de producir y me parecía interesante mostrarla en ese contexto. Tengo un buen recuerdo de los comentarios. La sala estaba llena. Había risas, lo que más llamaba la atención siempre y que la gente lo terminaba reconociendo, era que iban morbosamente a ver a Luis Dimas. No era la película de Ugarte, ni de Vilches, ni de Daniel de la Vega. Era de Luis Dimas".

José Luis Arredondo, director de fotografía.
"Tengo recuerdos de haber salido muy enojado, muy molesto, y me fui al Biógrafo. Un amigo me trataba de consolar y me decía que mi trabajo estaba bien hecho, 'pero no, no se puede terminar así', decía yo. Puta qué me dio rabia. No entendía el para qué... Para qué presentar algo así. La duda que siempre me quedó fue quién es Takilleitor".

Berta Valenzuela, script.
"Fue todo caótico. No estaba terminada. Fue una copia en tres cuartos, en video. No había corte negativo, no había copia, yo creo que nunca hubo copia. Cuando empezó no entendí nada. Y algo me molestó: no había una mezcla de sonido, no se escuchaba bien, puede que me haya molestado eso: que era un despelote por darla, que no era lo que tenía que ser. Le faltaba post-producción. No sé si hubiera cobrado sentido con eso, pero me molestaba que no se escuchara. Antes de que terminara me fui".

Gonzalo León, encargado de prensa.
"A mí me sorprendió que cierta crítica esperara más de la película. Yo decía, a ver: se trata de Luis Dimas. Lleva dos años hablando de que es su película. ¿Podrías esperar algo bueno, una obra de arte? No tienes que ser un genio".

José Luis Arredondo, director de fotografía.
"Yo a las críticas les encontraba toda la razón. Hace poco hice el comentario en clases y saltaron cinco alumnos. '¡Esa película es un ícono!', me decían. Nunca les había contado que había trabajado ahí. Me decían que la escena del ovni es una joya. ¡Pero si la hicimos hue...! ¡Se ve el hilito!

Berta Valenzuela, script.
"Yo pondría otras más malas. La de Lamadrid, La rubia de Kennedy. Son malas. Pero claro, se entienden. Es que esta no se entiende. No tiene ni pies ni cabeza. Es de culto, que parece que es lo peor".

Daniel de la Vega, director.
"Salfate fue el más duro y el más liviano en sus comentarios. Yo a él lo busqué, pero nunca me dio la oportunidad de platicar con él. Seguí mi propio proceso. Cuando la estrené en TVN, en 1998, di por cerrado un círculo".

Felipe Vilches, guionista.
"Yo le respondí a través del Clinic. Le dije que era un caca blanca, un tonto que no entendía, que seguramente no había visto la película. La crítica a mí no me afectó. Me llamó la atención desde el punto de vista psicopatológico".

Luis Dimas, protagonista.
"Yo considero que Takilleitor fue un bluf. No una mala película, fíjate, sino una película mal hecha, que es distinto. Pero yo soy karateca y a Salfate después de su crítica me lo tuvieron que quitar de las manos. '¡Eres un imbécil!', le dije".

De la crítica del periodista Juan Andrés Salfate, publicada el 26 de octubre de 1996, en El Mercurio:
"Ayer, en el auditorio del centro de Extensión de la Universidad Católica, hizo su debut (luego de cuatro años en la banca) el segundo largometraje del realizador chileno Daniel de la Vega, Takilleitor. La obra de poco más de una hora de duración fue proyectada en video y en forma privada, entre cineastas, parte del elenco y amigos del realizador. Al final, la gente se retiró en silencio, sin mucha certeza de haber captado las intenciones del director. Takilleitor se supone una película de corte casi dadaísta, incluso disléxico. Un puñado de historias que parecen no tener comienzo ni fin, se revuelven sin orden ni concierto en el que debe ser el filme más insólito jamás visto en nuestro país. De lo único que podemos estar seguro es que Takilleitor se sale de sus casillas. Es, lo que se dice, una película anti todo: anti comercial, anti lógica, anti cine. Con algunos toques surrealistas, sin duda el momento más memorable del filme es cuando Dimas observa la llegada de un platillo volador de juguete, al más puro estilo de Ed Wood".

Felipe Vilches, guionista.
"Yo no volví a escribir para cine. Lo último relacionado que hice fue una vez que me crucé en la botillería El Corcho Abstemio, en Recoleta, con el Jano, que me preguntó si yo había hecho el guion de Takilleitor. Le dije que sí y me preguntó si quería hacer un guion para Rachell, la actriz porno. Llamó a Leonardo Barrera (productor de películas eróticas), y esa noche, en una casa, fumando cigarros como locos, escribí Hanito, el genio del placer. Y acá tengo Takilleitor 2, que no es con Luis Dimas. Es sobre un tipo que está jugando pool, muy bien vestido, y de pronto los contrincantes se dan cuenta de que no se refleja en un espejo del local, porque es un vampiro".

Daniel de la Vega, director.
"Haberla hecho fue una valiente decisión. Creo que no me equivoqué en elegir a Dimas, y agradezco a todos los que me ayudaron a hacerla, entendiendo o no entendiendo lo que yo quería hacer, pero nunca diciendo que yo no soy el que la hice. Estoy muy orgulloso de las dos películas que hice. Takilleitor 2 no están mis planes".

Luis Dimas.
"Yo no fui al estreno. Cuando la vi por supuesto que me sentí frustrado. Me quedaron debiendo ocho millones, más o menos, pero eso no importa. Cuando la tuve, la analicé. La vi como seis veces y cada vez la encontré peor. Quizá si hubiera hecho de Takilleitor, la descosía".