La Tercera
Alfredo Lewin y Joe Blaney hablan con Culto sobre la gestación del MTV Unplugged de Los Tres y la llegada de Fome, el primero de varios discos junto al destacado productor en las perillas. Entre 1995 y 1997, Álvaro, Ángel, Titae y Pancho traían de todo menos desastre.
Por Nuno Veloso
Tras el éxito de La espada & la pared, el tercer disco de Los Tres y segundo trabajo bajo el alero de Sony, de la propia banda nacieron las intenciones de embarcarse en el proyecto de grabar un MTV Unplugged. Para 1995 se vivía la efervescencia plena del formato, con bandas como The Cranberries, Live, Kiss y Charly García apareciendo en pantalla en cosa de meses, todo resultado de una fiebre que había comenzado en 1991 —el mismo año del disco debut de Los Tres— con el desenchufado de Paul McCartney, conocido como Unplugged (the official bootleg) y registrado por el mismísimo Geoff Emerick, ingeniero de Sgt. Pepper y Abbey Road. Después de Macca, nombres como Eric Clapton, Stone Temple Pilots, Nirvana y 10.000 Maniacs se unieron a la creciente lista.
There’s a party going on down there
Alfredo Lewin, quien se encontraba por aquel entonces como parte del equipo de MTV Latin America, recuerda: “Después de La espada & la pared, Los Tres eran una prioridad para el sello Sony. En Chile el grupo ya estaba tocando techo en este mercado y MTV ya había demostrado para el 95 que la cuestión era panregional”. En aquella confluencia, a la banda se le manda a hacer ciertos “showcase” para ejecutivos regionales del sello. “Yo los recibía como anfitrión en mi casa. No es que se quedaran a alojar conmigo, pero, si tenían que ir a Boca Ratón o a lugares lejos, yo los llevaba con Christian Barzelatto y Cote Hurtado. Yo era el fan de la banda, yo le presenté a Cote y Christian la música de Los Tres y yo los vendía donde podía como la mejor banda de Chile y mi banda favorita porque, en efecto, lo eran”.
Para Lewin, la música hecha por Los Tres en su segunda placa, Se remata el siglo, hacía más concesiones estilísticas con Norteamérica, y era más fácil de marketear en Latinoamérica que lo que se encontraban realizando en aquel entonces con La espada & la pared. “Me di cuenta de que Latinoamérica no entendía del todo a Los Tres. No era como que se volvían locos por esta banda chilena, pero entendían un poco esta propuesta de raíces que tenía el grupo, como un rockabilly pero disfrazado de una cuestión medio alternativa. En La espada & la pared, ya había una sonoridad que era como bien particular y los videos tuvieron una rotación aceptable en el MTV de ese tiempo, especialmente ‘La espada & la pared’, la canción”.
Lewin recuerda que Pancho Molina le llamó para contarle que estaban muy orgullosos como banda de lo hecho en su más reciente placa, y que sentían que el próximo paso era un Unplugged, porque ya lo habían hecho en Chile. “Creo que fue Pancho el que primero me dijo —de manera muy casual— que cómo podíamos hacerlo. Porque, en verdad, se trataba del cómo. Porque el sello estaba más preocupado de producir videos que generar la idea de una plataforma como el Unplugged. La idea la tuvo la banda, esa ambición, cuando el Unplugged podría haber esperado un par de discos más como el caso de Café Tavba, que era una banda que estaba bien aceitada para cuando llegan al Unplugged. Carmen Romero, que estaba con la banda en un managerato súper dinámico, movida, entendía la esencia de lo que eran Los Tres y cómo se tenía que manejar una banda como esa”.
Alex Pels, productor ejecutivo de MTV Latin America, respetaba la visión musical de Lewin y el rock de raíces, el blues. “Yo sabía que podía entrar fácil diciéndole que este grupo no es como Fobia o estas bandas taquilleras mexicanas, este grupo es más como Café Tacvba, pero no es Café Tacvba, porque tienen una inflexión mucho más roquera y rockabilly que ellos”, apunta Lewin. “Lo que hicimos con Los Tres y con Carmen fue conseguir un pub donde el grupo pudiera tocar en una fecha —un club de esos donde podían estar 100 personas— y yo hacer que Alex pudiera llegar a ver a la banda. Algo que podría parecer simple, pero en ese tiempo en que no habían celulares, era muy difícil de hacer. Yo quería que fuera más orgánico, que se produjera algo donde, mi idea era que entrara Alex a un bar y me dijera, ‘esto es’”.
El club de los hechos fue el Rose’s, ubicado en Washington Avenue. Según relata Lewin, la banda partió tocando a las nueve de la noche, en formato eléctrico. “Y Alex no llegaba… yo le había dicho que esta era un oportunidad para que viera a la banda tocando, ni siquiera le había dicho que tocando en acústico, sino que era la gran banda de Chile”. Recuerda salir a marcar a Alex por el pager, y la llegada de Alex en el momento preciso. “Como de película, diez minutos antes de que hicieran este cambio de instrumentos y empezaran a tocar acústico. Alex estuvo conmigo y, en un momento, en su argentino, me dice ‘Che, qué buenos son estos tipos, son un lujo’. Y todavía me acuerdo de que termina de tocar la banda y le presento a Alex a los integrantes del grupo. Carmen se queda con Alex conversando y decíamos: este es el diseño del Unplugged”.
En aquella presentación, Los Tres tocaron algunos covers de la era del rock and roll de fines de los años cincuenta —Eddie Cochran, Elvis—, canciones por supuesto que fueron del agrado de Alex Pels, amante del blues. “En ese momento ni se avizoraba el tema de tocar cuecas, aunque el grupo ya lo tenía dando vuelta. Esto era más como tocar un blues de B.B. King. En agosto del 95 —como un mes antes—, Álvaro me contó que querían hacer cuecas porque era como lógico, ya que la fecha del Unplugged iba a coincidir con las Fiestas Patrias del año 95 y, efectivamente, la banda sentía que ese concierto era muy chileno, independiente de que estaban haciendo algo que los estaba mostrando a Latinoamérica”.
Hello
El 14 de septiembre de 1995 fue el día señalado. Joe Blaney, el productor norteamericano conocido por sus credenciales junto a The Clash y Ramones —entre otros— venía trabajando junto a Charly García desde Clics modernos. En mayo del mismo año, tan solo unos meses antes de ser convocado por Sony a trabajar junto a Los Tres, había registrado el Unplugged de Charly. Sería el último disco donde trabajarían juntos, cierre de una racha que llevaba años. Al teléfono, rememora: “El concepto de hacer el Unplugged en Miami era algo nuevo, habían empezado a hacerlo hace un año o dos, y yo había hecho el de Charly García. Era un momento en que Charly estaba un poco complicado pero resultó bien, lo mezclé y Sony estuvo contento con el resultado”, cuenta.
Lewin explica que, para Henríquez, el Unplugged de McCartney era un referente, debido a que había sido completamente desenchufado. “Álvaro quería que fuera Geoff Emerick y creo que, en ese mundo, hasta se testeaba eso. A partir de eso el sello propuso si podía ser Joe”.
Blaney prosigue: “Como el Unplugged de Charly salió bien y Los Tres estaban empezando a tener una fanaticada y les estaba yendo bien con unos videos, me quisieron llamar, pero lo hicieron cuando faltaban como cinco días para el show. Yo dije que ok, en Sony dijeron que me iban a mandar los discos compactos de la banda, para escucharlos bien y tomar decisiones. Pero, por alguna razón puede que se hayan demorado en mandarlos a tiempo y yo ya tenía que irme a Miami, así que cuando los conocí por primera vez no los había escuchado. De todas formas, yo igual soy bien a la vieja escuela, y trato de hacer lo correcto para la situación. Si hubiera escuchado su música antes, en el fondo daba lo mismo, porque era un disco en vivo y la idea es capturar los instrumentos y la energía en el escenario. Mi trabajo ahí es grabar y contribuí ayudando”.
El día anterior a la presentación, hubo un ensayo general. Lewin cuenta que vio a Blaney por primera vez en el lugar donde la banda se encontraba ensayando. “Hubo un ensayo en los estudios de MTV que fue full y fue perfecto, podría haber sido la toma definitivamente. Creo que Blaney vio lo suficiente y estuvo al tanto. Además, creo que las decisiones artísticas y la sonoridad, no tuvo nada que hacer. Hay que mencionar también a Antonio Restucci y a Cuti Aste, que estaban ahí, unos músicos impresionantes y se notaba en como fluían con un lenguaje donde se notaba que eran seis tipos geniales que estaban sobre el escenario”.
Blaney los escuchó por primera vez en el ensayo, donde la banda estrenó “Traje desastre”, futuro single del lanzamiento. “Tenían un tema nuevo que, por lo que escuchaba desde la cabina, no estaba tan bien tocada como el otro material. Así que teníamos la opción en el Unplugged de dejar a la audiencia ahí y rehacer una o dos canciones, porque igual se edita todo después. Así que hicimos una segunda performance de esa canción, y eso fue mi idea. Le dije a Álvaro, y me dijo después que igual se le había pasado por la cabeza hacer eso, por un instante. Grabamos esa de nuevo y mezclamos todo en un estudio en Miami. Fue un ensayo, un show y cuatro días mezclando en Miami, algo así. Y se hizo, así fue como los conocí por primera vez y me cayeron bien y me impresionaron por su habilidad, se notaba que conocían sus instrumentos”.
Lewin añade: “El grupo previo a la performance igual estaba nervioso, pero habían ensayado mucho, no dejaron nada al azar. Me acuerdo que en el momento previo cuando estaban en maquillaje estaban nerviosos porque sabían que esto iba a ser un antes y un después en tanto a la visibilidad del grupo, y para Chile iba a ser algo histórico, se afanaban mucho de que todo era acústico, de que era como el Unplugged de Paul McCartney, por lo mismo y por la relación con Joe Blaney, ellos querían un productor internacional. Ver lo contento que Blaney dejó a la banda ahí y al hacer la mezcla, bueno, el grupo dijo que estaban alucinados”.
Respecto a las repercusiones, Lewin apunta que el Unplugged, sumado al primer single de Fome —“Bolsa de mareo”— hizo que se encendieran posteriormente ciertas alarmas en México, donde se le prestó atención a la banda. “Alex Pels lo comparaba con Santa Sabina, por ejemplo, porque eran bandas que no estaban supuestas a ser masivas, pero tenían contenido muy importante. Recuerdo aquello porque a Santa Sabina luego los llevó para hacer un Unplugged. Él decía que era un lujo para MTV tener este tipo de performances”, sentencia Lewin. “Y como dice Álvaro y Pancho —que ha sido el más generoso en reconocerlo— yo fui un factor bien importante para que eso fluyera de una manera mucho más natural. Y, luego, el sello entendió que iba a tener un multiventas en Chile. El Unplugged fue una cuestión grande y se desprendieron ciertos singles para rotación de este sonido en vivo y que, como la banda también lo ha dicho, Los Tres fueron una performance súper sólida”.
Y, cuando Blaney volvió a su hogar, tras grabar el Unplugged, se encontró en su buzón de correo con los discos compactos de Los Tres que Sony le había prometido para familiarizarse con la banda. Más vale tarde.
Fome
“Creo que parte de la razón por la cual Fome es un disco tan grandioso es porque es como la cúspide de una inspiración que venía del éxito del Unplugged, creo que es su mejor momento de inspiración juntos”, reflexiona Blaney. “Lo más importante con las bandas es la química del sonido, es la forma en que se mezclan los sabores. Ellos eran muy cohesionados”.
Cuando Blaney comenzó a trabajar con Los Tres en Fome, venía de ofrecer sus servicios a Los Rodríguez. ”Los Tres estaban bien preparados, no ensayamos antes sino que trabajamos en cada canción lentamente hasta que estaban perfectas con el sonido y todo lo que teníamos. Se hizo en uno de los mejores estudios del momento”. El lugar en cuestión era Bearsville, en Woodstock, en las afueras de la ciudad. “Un lugar muy top donde gente como The Pretenders había grabado, donde R.E.M. hizo uno de sus discos más vendidos y Dave Matthews Band también, Blues Traveller, etc.”.
Todo parecía destinado a cuajar. Incluso, habiendo arrendado un estudio más barato —el estudio C— tuvieron que pasar a uno más grande por el mismo precio —el estudio A— debido a que estaba ocupado. “Hubo mucha sincronía, todo fluyó de forma amigable y fue divertido para nosotros estar en un estudio en el campo. Titae preguntó si podíamos arrendar un bajo, y el compadre del estudio se consiguió el fono de un tipo y Titae y yo fuimos manejando como diez minutos por el bosque en la oscuridad buscando la casa de esta persona (risas). Llegamos y él tenía un montón de contrabajos. Tenía como cinco tipos y Titae escogió uno”.
Blaney explica que el estudio tenía de todo lo necesario para plasmar las ambiciones de la banda: “Pasamos las guitarras por un Leslie como lo hicieron los Beatles, había un mellotron —que no fuimos capaces de hacer funcionar bien (risas)— pero varias cosas que estaban planeadas y ya tenían claro el material. Todas las diferentes influencias se unían en la voz de Álvaro y sus composiciones. Él es un gran compositor y cantante, realmente de los mejores. Y creo que había una energía y una inspiración en esos días en Woodstock, ya que todo salió muy bien, la mejor forma de describirlo es que no hubo que esforzarse demasiado, ni obstáculos, pasábamos por las canciones e hice un par de sugerencias acerca de cómo tocarlas, pero, en la mayoría, en ese disco, llegaron muy preparados”.
Además de la preparación de la banda, Blaney elogia los matices dentro del material. “Me gusta lo colorido que es. Ángel toca una Lap Steel; Roberto el bajo eléctrico, el contrabajo y acordeón; la batería de Pancho era muy creativa y su impronta jazz se dejaba ver; y Álvaro tocó la batería en los instrumentales. Es un disco salvaje, no tradicional. Creo que es uno de los mejores álbumes que he producido. Hay muchas influencias que pueden escucharse en el disco, hay canciones bien hard rock, como “Libreta”, “Antes”, o “Bolsa de mareo” —con ese solo de guitarra—; cosas muy coloridas y pop, cosas más acústicas como “Me arrendé” —creo que el sonido de esa canción es único, es grandioso—, hay algo entretenido en “Silencio”, en “Torre de Babel”; “Restorán” es casi una canción punk, y están los instrumentales al comienzo y al final, encerrando el trabajo. Creo que es muy creativo, muy inspirado”.
Delinear el sonido correcto para cada pieza y a la vez conseguir que el álbum sea un todo cohesionado, parece una proeza difícil, pero Blaney señala que es algo que se dio sin mucho esfuerzo. “En ese disco resultó bien. Ahora las bandas modernas tienen discos donde todas las diez canciones suenan igual. Este disco tiene variedad, te lleva a distintos lugares”, afirma. “Lo pasamos bien. En ‘Restorán’, hicimos la percusión todos en los micrófonos golpeando cosas. “Me arrendé” la hicimos como en quince o veinte minutos, con Álvaro cantando con la guitarra solamente, pero que creo que alcanzó un nivel altísimo de expresión artística”.
-¿Qué piensas de legado del disco, del hecho de que sea considerado por muchos como el mejor álbum de la banda?
-Es un halago, creo que simplemente éramos un buen equipo, encajábamos bien. Si quieres hacer un análisis simple, acá en Norteamérica, si tienes un buen equipo de básquet tienes que tener un buen manager, un buen entrenador. A veces hay años en que todo se junta y por ese año se convierten en el mejor equipo, es algo que es una cosa de un momento. Los Tres son una banda muy creativa y en ese tiempo todo estaba andando bien. Había algo en ese instante, la química de la banda, las canciones de Álvaro, el éxito del Unplugged, trabajábamos bien juntos. Es algo divertido esto de contratar un productor o un músico sesionista para trabajar en tu disco. Tiene que ser la persona indicada, tener simpatía con lo que hace la banda.
-¿Qué piensas de los discos que grabaron juntos posteriormente?
-Fue bueno trabajar con ellos después, pero me siento mal que no hayamos podido hacer algo tan bueno o que la gente no apreciara tanto, pero creo que el resto de los discos tienen buen material. Son buenos, pero el momentum era distinto cada vez. Después de La sangre en el cuerpo la banda se sentía más cansada pero, claro, habían problemas con las personalidades ya, y después de eso se separaron un rato y así… ya no fue lo mismo, en cuanto a energía. Siempre tuvimos buenos momentos pero, por la razón que sea, cambios personales, cosas diferentes, todos los discos son distintos y eso está bien. Fome fue el punto más alto.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
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miércoles, septiembre 18, 2019
En escena y en estudio: Roberto Márquez habla de Los Tres
La Tercera
La portentosa voz de Illapu se refiere a sus experiencias con Los Tres en el histórico concierto Hecho en Chile de 1999, junto a Los Jaivas, así como a su participación en el repertorio del grupo: "La feria verdadera", "La respuesta" y "Caudillo de congrios", llevan su sello.
Roberto Márquez (en conversación con Andrés Panes)
Los Tres siempre me gustaron. Los escuchaba antes de conocerlos personalmente y tocar con ellos. Tenían frescura, desenfado. Musicalmente, eran muy buenos en lo que hacían, desde los elementos que usaban en la construcción de sus canciones hasta su forma de ejecutarlas y de plantearse en el escenario. También me llamaba la atención el conecte que tenían con su público, con los jóvenes.
Cuando hicimos el concierto en el Nacional, no era tan común como ahora que se mezclara gente de diversos estilos en un escenario. Pero, para mí, más que estilos buenos o estilos malos, hay buena música y mala música. Cada género tiene algo que vale la pena y algo que no. Desde esa postura es que yo me vinculo con los músicos y con la música que escucho. Illapu, Los Tres y Los Jaivas éramos muy distintos. Con Los Jaivas compartíamos la cercanía con la música latinoamericana, con las raíces, y habíamos tocado un par de veces, en Argentina por allá por el 75 cuando ellos vivián allá y después en Francia cuando nosotros estuvimos en el exilio. Los Tres, en cambio, eran más rockabilly, pero a ellos les parecía interesante tocar con Illapu y Los Jaivas porque habían crecido escuchándonos. Para nosotros también era muy atractivo compartir con un referente más actual.
La idea era que los tres grupos tocáramos juntos. No podría haberse hecho de otra manera, así lo pensamos desde el primer momento. Apenas se abrió la opción de hacerlo, empezamos a buscar qué temas hacer juntos. Era muy interesante porque lo normal es compartir cartel y que los grupos no se junten nunca, que toque uno primero y después el otro. Nosotros decidimos hacer un show donde hubiese mucha interacción y en el cierre estuviésemos todos juntos tocando temas emblemáticos. En el segmento de Los Tres, hicimos “La feria verdadera”. Después, en el de Illapu, hicimos “Vuelvo”. Para el final, con todos los músicos sobre el escenario, tocamos “Candombe para José”, “Déjate caer” y “Todos juntos”.
En los ensayos siempre hubo una muy buena disposición, mucha energía positiva, todos nos abrimos a tocar con músicos muy distintos. Siento que para todos fue una experiencia que nos hizo ampliar nuestra visión y crecer. Entre todos, veíamos qué podíamos hacer colectivamente y empezábamos a experimentar. Cada grupo en su sala de trabajo desarrollaba una propuesta para aportar al tema y para poder mezclarnos de la mejor forma posible. Teníamos ganas de hacer algo distinto. Ir confrontando las propuestas musicales nos fue entusiasmando, nos motivamos cada vez más en el camino. Primero se fue dando tímidamente, pero cuando nos subimos al escenario ya había pasado harta agua bajo el puente y nos sentimos muy bien juntos. Fue todavía más rico cuando pudimos presentárselo al público.
Los Tres eran muy buenos músicos, cada uno en su instrumento tenía un rol dentro del grupo, estaba todo muy bien armado, funcionaba, había fiato, tocaban sin tener que estar preocupados. Siempre los vi en los ensayos buscando la mejor forma de complementarse mutuamente desde lo musical, había una complicidad artística muy linda entre ellos que se reflejaba en los discos y en los escenarios.
Grabar en La sangre en el cuerpo fue una posibilidad que surgió hablando con Alvarito, tenemos muy buena onda y él me invitó. Primera vez que yo hacía algo así. Ir a Nueva York, a un estudio donde había un productor (Joe Blaney), era meterse en un ámbito distinto al mío, aunque yo, con la inquietud que tengo siempre, estaba llano a ir y buscar dónde insertarme. Fue así como en un momento me vi tocando quenacho, que no es mi especialidad, aunque yo mismo los fabricaba para Illapu. Sé hacer quenas, quenachos, zampoñas, y sé cómo hacerlos sonar, pero no son instrumentos que yo ejecute cotidianamente. Alvarito me dijo “mira, acá me gustaría que tú metieras el quenacho, a ver qué se te ocurre con esta figura”. Yo acepté porque me pareció algo muy novedoso y un desafío también. Me veía de repente con un charango o con una guitarra, ¿pero con quenacho? Ellos fueron súper abiertos y me decían “¡sí, tenís que hacerlo, dale!”.
Los días que viví con Los Tres fueron muy bonitos, igual que la experiencia de ver cómo grababan, cómo se vinculaban con un productor externo, algo que yo desconocía porque en Illapu producimos nosotros sin alguien de afuera aportando al resultado final. Fue enriquecedor porque todo eso en alguna medida lo voy aquilatando y se va quedando conmigo.
Se aprende mucho colaborando con músicos más jóvenes. Cuando se plantea la opción, siempre estoy dispuesto. Me motivan fuertemente. Confrontar la experiencia de uno con la de alguien que está en una búsqueda, en un camino que en muchos aspectos uno ya hizo, es algo que permite refrescarse.
La portentosa voz de Illapu se refiere a sus experiencias con Los Tres en el histórico concierto Hecho en Chile de 1999, junto a Los Jaivas, así como a su participación en el repertorio del grupo: "La feria verdadera", "La respuesta" y "Caudillo de congrios", llevan su sello.
Roberto Márquez (en conversación con Andrés Panes)
Los Tres siempre me gustaron. Los escuchaba antes de conocerlos personalmente y tocar con ellos. Tenían frescura, desenfado. Musicalmente, eran muy buenos en lo que hacían, desde los elementos que usaban en la construcción de sus canciones hasta su forma de ejecutarlas y de plantearse en el escenario. También me llamaba la atención el conecte que tenían con su público, con los jóvenes.
Cuando hicimos el concierto en el Nacional, no era tan común como ahora que se mezclara gente de diversos estilos en un escenario. Pero, para mí, más que estilos buenos o estilos malos, hay buena música y mala música. Cada género tiene algo que vale la pena y algo que no. Desde esa postura es que yo me vinculo con los músicos y con la música que escucho. Illapu, Los Tres y Los Jaivas éramos muy distintos. Con Los Jaivas compartíamos la cercanía con la música latinoamericana, con las raíces, y habíamos tocado un par de veces, en Argentina por allá por el 75 cuando ellos vivián allá y después en Francia cuando nosotros estuvimos en el exilio. Los Tres, en cambio, eran más rockabilly, pero a ellos les parecía interesante tocar con Illapu y Los Jaivas porque habían crecido escuchándonos. Para nosotros también era muy atractivo compartir con un referente más actual.
La idea era que los tres grupos tocáramos juntos. No podría haberse hecho de otra manera, así lo pensamos desde el primer momento. Apenas se abrió la opción de hacerlo, empezamos a buscar qué temas hacer juntos. Era muy interesante porque lo normal es compartir cartel y que los grupos no se junten nunca, que toque uno primero y después el otro. Nosotros decidimos hacer un show donde hubiese mucha interacción y en el cierre estuviésemos todos juntos tocando temas emblemáticos. En el segmento de Los Tres, hicimos “La feria verdadera”. Después, en el de Illapu, hicimos “Vuelvo”. Para el final, con todos los músicos sobre el escenario, tocamos “Candombe para José”, “Déjate caer” y “Todos juntos”.
En los ensayos siempre hubo una muy buena disposición, mucha energía positiva, todos nos abrimos a tocar con músicos muy distintos. Siento que para todos fue una experiencia que nos hizo ampliar nuestra visión y crecer. Entre todos, veíamos qué podíamos hacer colectivamente y empezábamos a experimentar. Cada grupo en su sala de trabajo desarrollaba una propuesta para aportar al tema y para poder mezclarnos de la mejor forma posible. Teníamos ganas de hacer algo distinto. Ir confrontando las propuestas musicales nos fue entusiasmando, nos motivamos cada vez más en el camino. Primero se fue dando tímidamente, pero cuando nos subimos al escenario ya había pasado harta agua bajo el puente y nos sentimos muy bien juntos. Fue todavía más rico cuando pudimos presentárselo al público.
Los Tres eran muy buenos músicos, cada uno en su instrumento tenía un rol dentro del grupo, estaba todo muy bien armado, funcionaba, había fiato, tocaban sin tener que estar preocupados. Siempre los vi en los ensayos buscando la mejor forma de complementarse mutuamente desde lo musical, había una complicidad artística muy linda entre ellos que se reflejaba en los discos y en los escenarios.
Grabar en La sangre en el cuerpo fue una posibilidad que surgió hablando con Alvarito, tenemos muy buena onda y él me invitó. Primera vez que yo hacía algo así. Ir a Nueva York, a un estudio donde había un productor (Joe Blaney), era meterse en un ámbito distinto al mío, aunque yo, con la inquietud que tengo siempre, estaba llano a ir y buscar dónde insertarme. Fue así como en un momento me vi tocando quenacho, que no es mi especialidad, aunque yo mismo los fabricaba para Illapu. Sé hacer quenas, quenachos, zampoñas, y sé cómo hacerlos sonar, pero no son instrumentos que yo ejecute cotidianamente. Alvarito me dijo “mira, acá me gustaría que tú metieras el quenacho, a ver qué se te ocurre con esta figura”. Yo acepté porque me pareció algo muy novedoso y un desafío también. Me veía de repente con un charango o con una guitarra, ¿pero con quenacho? Ellos fueron súper abiertos y me decían “¡sí, tenís que hacerlo, dale!”.
Los días que viví con Los Tres fueron muy bonitos, igual que la experiencia de ver cómo grababan, cómo se vinculaban con un productor externo, algo que yo desconocía porque en Illapu producimos nosotros sin alguien de afuera aportando al resultado final. Fue enriquecedor porque todo eso en alguna medida lo voy aquilatando y se va quedando conmigo.
Se aprende mucho colaborando con músicos más jóvenes. Cuando se plantea la opción, siempre estoy dispuesto. Me motivan fuertemente. Confrontar la experiencia de uno con la de alguien que está en una búsqueda, en un camino que en muchos aspectos uno ya hizo, es algo que permite refrescarse.
Los Tres: ¿cómo dejarse caer? La trastienda del debut y la llegada a Sony
La Tercera
Carlos Necochea, director artístico y uno de los fundadores de Alerce, cuenta los entretelones del primer álbum de Los Tres, un clásico del rock nacional contemporáneo que, con su marcada temática política en respuesta al fin de la dictadura de Pinochet, se transformó en un tomo irrepetible en el catálogo de la banda y que atrajo en su momento las miradas de Jorge Melibosky y de Sony.
Por Nuno Veloso
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Nota de Purochilemusical : Ricardo García murió en 1990, antes de Los Tres firmaran, grabaran y publicaran su 1er disco por Alerce, por lo cual es imposible que Necochea hubiera hablado con García por la oferta que estaba haciendo llegar Sony por el grupo.
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“Ese disco, a mi juicio, es uno de los discos más marcadores de Los Tres. Yo escucho ahora que hablan de Fome y de una serie de discos más… Seguro que hicieron trabajos superiores después, pero ese disco tenía una impronta maravillosa, sobre todo en la temática”, dice Carlos Necochea, director artístico de Alerce y productor del álbum debut de Los Tres, editado el 4 de septiembre de 1991 y grabado en el verano del mismo año.
Tírate
Aquel 4 de septiembre de 1991, miércoles, faltaba una semana exacta para el 11 de septiembre. Ese mismo día se cumpliría un año y medio desde el 11 de marzo de 1990, fecha en que el régimen del dictador Augusto Pinochet llegó a su fin. “En este disco hay críticas sociales muy fuertes, y muy fuertes a Pinochet, es un disco bastante más social”, añade Necochea. “Mi favorita es ‘La primera vez’, porque -a mi juicio- es muy buena, muy decidora de la época”.
Alerce, discográfica fundada por Ricardo García y Carlos Necochea, tenía un trabajo importante en la difusión de la Nueva Canción Chilena y el Canto Nuevo, pero se mantenían abiertos a las nuevas tendencias. “En aquella época empezamos a grabar desde los BBS Paranoicos hasta Los Miserables”, acota Carlos, mientras explica cómo Los Tres llegaron a sus oídos: “En algún minuto se me acercó Angelito Parra —que yo lo quiero mucho, porque yo trabajé con su padre mucho tiempo en la peña, entonces somos amigos del alma— y él tanto como la Javiera tenían proyectos musicales. Angelito me llevó un proyecto con Álvaro Henríquez, estaban trabajando en un grupo que se llamaba Los Tres. Inmediatamente, yo los escuché y me di cuenta de que era justamente lo que Alerce tenía que empezar a hacer para hacer la transición de una música a otra, en términos de ediciones. O sea, no podíamos quedarnos pegados en los Inti Illimani, los Parra, los Quilapayún y los Illapu, teníamos que avanzar. Y avanzar no más, porque el tiempo es inexorable”.
Carlos recuerda que la conversación con Ángel Parra y Henríquez duró dos minutos: “Fue como ‘Ya, ¿cuándo grabamos?’. Y grabamos en Filmocentro, en Jorge Washington, y fue como lo hacíamos en Alerce nosotros normalmente: con una libertad absoluta para que los músicos y los artistas diseñaran sus producciones y nosotros las avalábamos. Yo, a lo más, como director artístico, hacía observaciones de algunas cosas y agregados de otras, pero nunca interviniendo en el trabajo de ellos. No es el trabajo de Alerce saber cuánto es el porcentaje sino que la difusión”.
Me regalé
Tan importante era para la filosofía de Alerce la difusión del artista nacional que, cuando una transnacional se fija en Los Tres, Necochea decide no vender el contrato, sino regalarlo. Jorge Melibosky, el hombre que andaba en busca de una nueva gran banda local para Sony, y que venía de trabajar con La Ley en Polygram, era el interesado en Los Tres: “Sony no tenía ninguna vocación de pop ni de rock, tenía una vocación como de vocalistas latinos contemporáneos. Eso hasta que llegué yo, que venía con otro input, de hacer La Ley en Polygram, y estaba entusiasmado con el tema del rock nacional. Salí a buscar una banda y, después de mucho dar vueltas, me encontré a Los Tres y los encontré con Carmen Romero, cosa que era un valor agregado no menor, sobre todo si piensas que en aquellos días no había managers calificados para manejar bandas. A los dos minutos me di cuenta de que ella la tenía clara, de que era una profesional del área y que podíamos hacer un gran trabajo”.
Pero, por entonces, Los Tres estaban en Alerce. Melibosky conocía a Necochea, pero no eran cercanos. “No es que fuéramos desconocidos, pero tampoco éramos íntimos amigos. Lo llamé por teléfono y le conté la situación. En una reunión conversamos respecto al tema. Y Carlos, en un acto que para mi gusto lo engrandece y demuestra la clase de ser humano que es, la categoría humana que tiene, pudiendo haberle pedido a Sony 3, 10, 20 pesos —lo que fuera, lo que la compañía estimara por esta supuesta pérdida—, él prioriza al artista y el desarrollo del repertorio nacional y los deja partir a la Sony conmigo, sin pedir nada, ni siquiera un punto de royalty, nada. La oportunidad no se iba a presentar dos veces para Los Tres. Y por eso digo que es un gesto que enaltece tanto a Carlos, porque Carlos era uno de los dueños de Alerce, y era una decisión que a nivel de pesos le iba a doler. Para mi gusto es de una gran estatura humana y comercial, porque perdió en la pasada, claro que perdió. Porque era un artista que tenía desarrollo y años después eso se dio”.
Necochea señala que el debut de Los Tres fue muy importante para Alerce, y también para la banda. Hace memoria de la recepción que tuvo y cómo empezaban a ganar reconocimiento. Poco antes de hablar en persona con Melibosky aparecieron Ángel Parra y Álvaro Henríquez para contarle de la posibilidad de irse con una multinacional. “Ellos fueron a hablar conmigo, Álvaro y Angelito, a decirme que había una oportunidad de internacionalizar su trabajo, y yo les dije que Alerce jamás iba a tener esa posibilidad, que no teníamos las condiciones ni sabíamos hacerlo ni teníamos los mecanismos para moverlos por el mundo y llevarlos a viajar. En ese tiempo las multinacionales ponían un montón de plata por estas cosas. A Jorge González le pagaron un millón de dólares por hacer su primer disco”.
Se me va
Los Tres tenían, de acuerdo a Necochea, contrato por tres discos. “Hablé con Ricardo García y le dije, mira, estamos en esta situación, nosotros no vamos a poder hacer esto. ¿Y cuál es el interés de Alerce? Que el artista se conozca y su trabajo se muestre. Así que llamé a Melibosky y lo cité a almorzar en la casa vieja, en Chile España, y le dije, sabes qué, ¿ustedes están interesados en Los Tres? Tomen a Los Tres, ya. ‘¿Y cuánto es, Carlitos?’, me dijo. ‘Nada, poh. Nosotros no vendemos contratos, no nos dedicamos a eso. Hagan un buen trabajo no más, difúndanlos bien, trabajen bien con ellos’, le dije. Y ellos lo hicieron bastante bien. Así fue cómo le traspasamos el contrato a la Sony”.
Melibosky, que estuvo en Sony hasta mediados de los años noventa, explica: “Los primeros años de los noventa no había ningún país de Latinoamérica que estuviera interesado en el repertorio chileno. Luché en Polygram, en EMI y en Sony por colocar a artistas chilenos en el extranjero. Y cuando te hablo de lucha es lucha, pero no había ningún interés. Y por un tema de números, no es un tema de talentos. La resistencia a llevar talentos chilenos para afuera de parte de las compañías era muy alta, porque el negocio era muy malo. Yo los llevé a la Sony y empezamos un proceso de desarrollo con ellos, para sacar un poco la cultura local y poder producir discos y canciones que tuvieran importancia fuera de Chile, que fueran un artista exportable. En fin, todas las condiciones que una transnacional busca en un artista para poder desarrollarlo”.
Melibosky no alcanza a participar del proceso del Unplugged de Los Tres, hito que es posterior a su estadía en la compañía, ni menos Fome. Pero, ya en el primer disco con Sony, Se remata el siglo, el director regional entendió el potencial que Melibosky vio en la agrupación. “Yo perdí 100.000 dólares con el primer disco de Los Tres, pero me ascendieron y subieron el sueldo. Habíamos vendido muchas unidades de un artista que Sony no comprendía y que abría fronteras. Los viejos me dijeron ‘adelante mi comandante y tráigame más’ (dice riendo), cuando yo pensé que me iban a despedir por haber perdido dinero en un proyecto. El director regional –que no hablaba español- me dijo ‘oye, Jorge, tú tranquilo, si no es que vamos a perder 100.000 dólares, vamos a ganar como 30.000.000 de dólares’. En ese momento no lo entendí, creía que el caballero estaba siendo condescendiente y buena onda. Pero no era así, él estaba viendo el desarrollo en México, Estados Unidos, en América Latina, viendo todo el desarrollo que se podía hacer. Desde acá era muy difícil mirar esa perspectiva”.
Feliz de perder
Necochea reflexiona sobre el traspaso de Los Tres a Sony, y sobre la filosofía de Alerce. “Alerce siempre fue eso, nuestro interés siempre fue difundir. En algún momento le dije a Tito Fernández que se fuera a trabajar a la IRT porque iban a difundirlo mejor, y después volvió igual con nosotros. El trabajo de Alerce obedecía eso, había cero egoísmo, otra actitud, o sea, nosotros queríamos mucho a los artistas. Además, cómo les iba a decir al Angelito y Alvarito, ‘¡No! ¿Sabes qué? ¡No! ¡Tienen que grabarme dos discos más!’” (Ríe).
En Se remata el siglo, el segundo álbum de la banda y primero bajo Sony, Álvaro Henríquez estampa una dedicatoria, agradeciendo a Necochea. “Él me llamó para decir gracias por darles la posibilidad de liberarse y de tener nuevos rumbos. Yo fascinado y feliz de que les haya ido como les fue. El más orgulloso soy yo de que les vaya bien. Lo importante es que se hagan las cosas, no importa quién las haga”, dice. “En el primer disco ellos dirigieron musicalmente, ellos fueron los verdaderos productores musicales del disco, yo solo me limité a registrarlos, avalarlos y dirigirlos en la grabación, y chao. Además, Germán Bobe desgraciadamente tuvo que soportar que en Alerce no teníamos recursos para hacer lo que se llamaban los videoclips (que para nosotros eran palabras absolutamente extranjeras). Él propuso a través de Álvaro y Angelito hacer tres videítos cortos, que yo creo que el pobre sufrió con ellos, porque todo el esfuerzo económico que hizo nosotros tratamos de solventarlo al máximo. Lo hizo con el talento que él tiene”.
El ingeniero en sonido, Jorge Esteban, fue llamado a realizar las grabaciones y la mezcla final del debut junto a la banda. “Era un ingeniero de sonido muy rockero, y yo empecé a captarlo para lo que queríamos mover en Alerce, música más de rock, más de jazz. Los asistentes fueron Claudio Espinoza y Jorge Saravia. Yo destaco cuatro temas de ese primer disco que me parecen muy importantes: ‘La primera vez’, ‘Flores secas’, ‘Un amor violento’ y ‘He barrido el sol’”.
Dejarse caer
Años después del traspaso de Los Tres a Sony, llegaría el elogiado Fome y —antes de ello— el Unplugged, ambas secuelas del tercer disco, el exitoso La espada & la pared. Un regalo de Necochea, y una herencia de Melibosky, Los Tres se abrían ya paso como fuera. Melibosky lo ve así: “Sony hereda a Los Tres, pero el sello no tenía ninguna vocación de rock. Los viejos ejecutivos de Sony me tiraban a Los Tres por la cabeza, me decían que este artista no se va vender, que este artista es muy difícil, que no creemos que esto funcione. Me los tiraban por la cabeza. Y no solamente los ejecutivos chilenos, los de afuera también. Pero, bueno, el talento de ellos se impuso en los años venideros”, sentencia.
Sobre el lugar de la banda en el rock nacional, comenta: “Les tengo mucho afecto en lo personal. Los Tres son columna vertebral, así como Los Prisioneros desde otro ángulo y La Ley desde otro ángulo. Desde el ángulo del pop rock chileno, del rescate de nuestras raíces, de la búsqueda en profundidad de lo que hay dentro de nuestra cultura para poder exportarlo masivamente, ellos son columna vertebral. Lo que han hecho es fantástico, no solo su propia música, que es lo que está puesto en los discos, sino que lo que han ido rescatando con La Negra Ester, con la recuperación del Tío Roberto, de las cuecas. Es fantástico el trabajo que han hecho en la historia”.
Para Necochea, la gracia del debut de Los Tres es que resalta al máximo la química de la unión por vez primera de todas las partes. “Tiene la entrada de Angelito al grupo, eso se mezcla con las sensaciones que traía Alvarito de Concepción, de lo que Angelito aportaba de acá, se juntaron todos y por eso fue tan bueno. En cuanto a arreglos, ellos tenían bastante avanzado todo el tema, súper armado y ellos son bastante profesionales y, además, existía una cosa que a lo mejor te parecerá rara, y es que el lote que grabábamos en Filmocentro, la gente de Alerce, era un lote de puros amigos. Todos ayudábamos en lo que fuera. Lo importante era que el disco se hiciera bien, y eso resultó”.
Carlos Necochea, director artístico y uno de los fundadores de Alerce, cuenta los entretelones del primer álbum de Los Tres, un clásico del rock nacional contemporáneo que, con su marcada temática política en respuesta al fin de la dictadura de Pinochet, se transformó en un tomo irrepetible en el catálogo de la banda y que atrajo en su momento las miradas de Jorge Melibosky y de Sony.
Por Nuno Veloso
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Nota de Purochilemusical : Ricardo García murió en 1990, antes de Los Tres firmaran, grabaran y publicaran su 1er disco por Alerce, por lo cual es imposible que Necochea hubiera hablado con García por la oferta que estaba haciendo llegar Sony por el grupo.
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“Ese disco, a mi juicio, es uno de los discos más marcadores de Los Tres. Yo escucho ahora que hablan de Fome y de una serie de discos más… Seguro que hicieron trabajos superiores después, pero ese disco tenía una impronta maravillosa, sobre todo en la temática”, dice Carlos Necochea, director artístico de Alerce y productor del álbum debut de Los Tres, editado el 4 de septiembre de 1991 y grabado en el verano del mismo año.
Tírate
Aquel 4 de septiembre de 1991, miércoles, faltaba una semana exacta para el 11 de septiembre. Ese mismo día se cumpliría un año y medio desde el 11 de marzo de 1990, fecha en que el régimen del dictador Augusto Pinochet llegó a su fin. “En este disco hay críticas sociales muy fuertes, y muy fuertes a Pinochet, es un disco bastante más social”, añade Necochea. “Mi favorita es ‘La primera vez’, porque -a mi juicio- es muy buena, muy decidora de la época”.
Alerce, discográfica fundada por Ricardo García y Carlos Necochea, tenía un trabajo importante en la difusión de la Nueva Canción Chilena y el Canto Nuevo, pero se mantenían abiertos a las nuevas tendencias. “En aquella época empezamos a grabar desde los BBS Paranoicos hasta Los Miserables”, acota Carlos, mientras explica cómo Los Tres llegaron a sus oídos: “En algún minuto se me acercó Angelito Parra —que yo lo quiero mucho, porque yo trabajé con su padre mucho tiempo en la peña, entonces somos amigos del alma— y él tanto como la Javiera tenían proyectos musicales. Angelito me llevó un proyecto con Álvaro Henríquez, estaban trabajando en un grupo que se llamaba Los Tres. Inmediatamente, yo los escuché y me di cuenta de que era justamente lo que Alerce tenía que empezar a hacer para hacer la transición de una música a otra, en términos de ediciones. O sea, no podíamos quedarnos pegados en los Inti Illimani, los Parra, los Quilapayún y los Illapu, teníamos que avanzar. Y avanzar no más, porque el tiempo es inexorable”.
Carlos recuerda que la conversación con Ángel Parra y Henríquez duró dos minutos: “Fue como ‘Ya, ¿cuándo grabamos?’. Y grabamos en Filmocentro, en Jorge Washington, y fue como lo hacíamos en Alerce nosotros normalmente: con una libertad absoluta para que los músicos y los artistas diseñaran sus producciones y nosotros las avalábamos. Yo, a lo más, como director artístico, hacía observaciones de algunas cosas y agregados de otras, pero nunca interviniendo en el trabajo de ellos. No es el trabajo de Alerce saber cuánto es el porcentaje sino que la difusión”.
Me regalé
Tan importante era para la filosofía de Alerce la difusión del artista nacional que, cuando una transnacional se fija en Los Tres, Necochea decide no vender el contrato, sino regalarlo. Jorge Melibosky, el hombre que andaba en busca de una nueva gran banda local para Sony, y que venía de trabajar con La Ley en Polygram, era el interesado en Los Tres: “Sony no tenía ninguna vocación de pop ni de rock, tenía una vocación como de vocalistas latinos contemporáneos. Eso hasta que llegué yo, que venía con otro input, de hacer La Ley en Polygram, y estaba entusiasmado con el tema del rock nacional. Salí a buscar una banda y, después de mucho dar vueltas, me encontré a Los Tres y los encontré con Carmen Romero, cosa que era un valor agregado no menor, sobre todo si piensas que en aquellos días no había managers calificados para manejar bandas. A los dos minutos me di cuenta de que ella la tenía clara, de que era una profesional del área y que podíamos hacer un gran trabajo”.
Pero, por entonces, Los Tres estaban en Alerce. Melibosky conocía a Necochea, pero no eran cercanos. “No es que fuéramos desconocidos, pero tampoco éramos íntimos amigos. Lo llamé por teléfono y le conté la situación. En una reunión conversamos respecto al tema. Y Carlos, en un acto que para mi gusto lo engrandece y demuestra la clase de ser humano que es, la categoría humana que tiene, pudiendo haberle pedido a Sony 3, 10, 20 pesos —lo que fuera, lo que la compañía estimara por esta supuesta pérdida—, él prioriza al artista y el desarrollo del repertorio nacional y los deja partir a la Sony conmigo, sin pedir nada, ni siquiera un punto de royalty, nada. La oportunidad no se iba a presentar dos veces para Los Tres. Y por eso digo que es un gesto que enaltece tanto a Carlos, porque Carlos era uno de los dueños de Alerce, y era una decisión que a nivel de pesos le iba a doler. Para mi gusto es de una gran estatura humana y comercial, porque perdió en la pasada, claro que perdió. Porque era un artista que tenía desarrollo y años después eso se dio”.
Necochea señala que el debut de Los Tres fue muy importante para Alerce, y también para la banda. Hace memoria de la recepción que tuvo y cómo empezaban a ganar reconocimiento. Poco antes de hablar en persona con Melibosky aparecieron Ángel Parra y Álvaro Henríquez para contarle de la posibilidad de irse con una multinacional. “Ellos fueron a hablar conmigo, Álvaro y Angelito, a decirme que había una oportunidad de internacionalizar su trabajo, y yo les dije que Alerce jamás iba a tener esa posibilidad, que no teníamos las condiciones ni sabíamos hacerlo ni teníamos los mecanismos para moverlos por el mundo y llevarlos a viajar. En ese tiempo las multinacionales ponían un montón de plata por estas cosas. A Jorge González le pagaron un millón de dólares por hacer su primer disco”.
Se me va
Los Tres tenían, de acuerdo a Necochea, contrato por tres discos. “Hablé con Ricardo García y le dije, mira, estamos en esta situación, nosotros no vamos a poder hacer esto. ¿Y cuál es el interés de Alerce? Que el artista se conozca y su trabajo se muestre. Así que llamé a Melibosky y lo cité a almorzar en la casa vieja, en Chile España, y le dije, sabes qué, ¿ustedes están interesados en Los Tres? Tomen a Los Tres, ya. ‘¿Y cuánto es, Carlitos?’, me dijo. ‘Nada, poh. Nosotros no vendemos contratos, no nos dedicamos a eso. Hagan un buen trabajo no más, difúndanlos bien, trabajen bien con ellos’, le dije. Y ellos lo hicieron bastante bien. Así fue cómo le traspasamos el contrato a la Sony”.
Melibosky, que estuvo en Sony hasta mediados de los años noventa, explica: “Los primeros años de los noventa no había ningún país de Latinoamérica que estuviera interesado en el repertorio chileno. Luché en Polygram, en EMI y en Sony por colocar a artistas chilenos en el extranjero. Y cuando te hablo de lucha es lucha, pero no había ningún interés. Y por un tema de números, no es un tema de talentos. La resistencia a llevar talentos chilenos para afuera de parte de las compañías era muy alta, porque el negocio era muy malo. Yo los llevé a la Sony y empezamos un proceso de desarrollo con ellos, para sacar un poco la cultura local y poder producir discos y canciones que tuvieran importancia fuera de Chile, que fueran un artista exportable. En fin, todas las condiciones que una transnacional busca en un artista para poder desarrollarlo”.
Melibosky no alcanza a participar del proceso del Unplugged de Los Tres, hito que es posterior a su estadía en la compañía, ni menos Fome. Pero, ya en el primer disco con Sony, Se remata el siglo, el director regional entendió el potencial que Melibosky vio en la agrupación. “Yo perdí 100.000 dólares con el primer disco de Los Tres, pero me ascendieron y subieron el sueldo. Habíamos vendido muchas unidades de un artista que Sony no comprendía y que abría fronteras. Los viejos me dijeron ‘adelante mi comandante y tráigame más’ (dice riendo), cuando yo pensé que me iban a despedir por haber perdido dinero en un proyecto. El director regional –que no hablaba español- me dijo ‘oye, Jorge, tú tranquilo, si no es que vamos a perder 100.000 dólares, vamos a ganar como 30.000.000 de dólares’. En ese momento no lo entendí, creía que el caballero estaba siendo condescendiente y buena onda. Pero no era así, él estaba viendo el desarrollo en México, Estados Unidos, en América Latina, viendo todo el desarrollo que se podía hacer. Desde acá era muy difícil mirar esa perspectiva”.
Feliz de perder
Necochea reflexiona sobre el traspaso de Los Tres a Sony, y sobre la filosofía de Alerce. “Alerce siempre fue eso, nuestro interés siempre fue difundir. En algún momento le dije a Tito Fernández que se fuera a trabajar a la IRT porque iban a difundirlo mejor, y después volvió igual con nosotros. El trabajo de Alerce obedecía eso, había cero egoísmo, otra actitud, o sea, nosotros queríamos mucho a los artistas. Además, cómo les iba a decir al Angelito y Alvarito, ‘¡No! ¿Sabes qué? ¡No! ¡Tienen que grabarme dos discos más!’” (Ríe).
En Se remata el siglo, el segundo álbum de la banda y primero bajo Sony, Álvaro Henríquez estampa una dedicatoria, agradeciendo a Necochea. “Él me llamó para decir gracias por darles la posibilidad de liberarse y de tener nuevos rumbos. Yo fascinado y feliz de que les haya ido como les fue. El más orgulloso soy yo de que les vaya bien. Lo importante es que se hagan las cosas, no importa quién las haga”, dice. “En el primer disco ellos dirigieron musicalmente, ellos fueron los verdaderos productores musicales del disco, yo solo me limité a registrarlos, avalarlos y dirigirlos en la grabación, y chao. Además, Germán Bobe desgraciadamente tuvo que soportar que en Alerce no teníamos recursos para hacer lo que se llamaban los videoclips (que para nosotros eran palabras absolutamente extranjeras). Él propuso a través de Álvaro y Angelito hacer tres videítos cortos, que yo creo que el pobre sufrió con ellos, porque todo el esfuerzo económico que hizo nosotros tratamos de solventarlo al máximo. Lo hizo con el talento que él tiene”.
El ingeniero en sonido, Jorge Esteban, fue llamado a realizar las grabaciones y la mezcla final del debut junto a la banda. “Era un ingeniero de sonido muy rockero, y yo empecé a captarlo para lo que queríamos mover en Alerce, música más de rock, más de jazz. Los asistentes fueron Claudio Espinoza y Jorge Saravia. Yo destaco cuatro temas de ese primer disco que me parecen muy importantes: ‘La primera vez’, ‘Flores secas’, ‘Un amor violento’ y ‘He barrido el sol’”.
Dejarse caer
Años después del traspaso de Los Tres a Sony, llegaría el elogiado Fome y —antes de ello— el Unplugged, ambas secuelas del tercer disco, el exitoso La espada & la pared. Un regalo de Necochea, y una herencia de Melibosky, Los Tres se abrían ya paso como fuera. Melibosky lo ve así: “Sony hereda a Los Tres, pero el sello no tenía ninguna vocación de rock. Los viejos ejecutivos de Sony me tiraban a Los Tres por la cabeza, me decían que este artista no se va vender, que este artista es muy difícil, que no creemos que esto funcione. Me los tiraban por la cabeza. Y no solamente los ejecutivos chilenos, los de afuera también. Pero, bueno, el talento de ellos se impuso en los años venideros”, sentencia.
Sobre el lugar de la banda en el rock nacional, comenta: “Les tengo mucho afecto en lo personal. Los Tres son columna vertebral, así como Los Prisioneros desde otro ángulo y La Ley desde otro ángulo. Desde el ángulo del pop rock chileno, del rescate de nuestras raíces, de la búsqueda en profundidad de lo que hay dentro de nuestra cultura para poder exportarlo masivamente, ellos son columna vertebral. Lo que han hecho es fantástico, no solo su propia música, que es lo que está puesto en los discos, sino que lo que han ido rescatando con La Negra Ester, con la recuperación del Tío Roberto, de las cuecas. Es fantástico el trabajo que han hecho en la historia”.
Para Necochea, la gracia del debut de Los Tres es que resalta al máximo la química de la unión por vez primera de todas las partes. “Tiene la entrada de Angelito al grupo, eso se mezcla con las sensaciones que traía Alvarito de Concepción, de lo que Angelito aportaba de acá, se juntaron todos y por eso fue tan bueno. En cuanto a arreglos, ellos tenían bastante avanzado todo el tema, súper armado y ellos son bastante profesionales y, además, existía una cosa que a lo mejor te parecerá rara, y es que el lote que grabábamos en Filmocentro, la gente de Alerce, era un lote de puros amigos. Todos ayudábamos en lo que fuera. Lo importante era que el disco se hiciera bien, y eso resultó”.
sábado, mayo 11, 2019
Los Tres presentando "Fome": Te di te doy todo
La Tercera
Por Marcelo Contreras
Siglos desde que Los Tres presentaron oficialmente Fome en sociedad en un desaparecido teatro en Valparaíso hace 22 años. Viajaron cámaras cuando aún la música chilena era noticia en la televisión para un show memorable. En el intertanto Los Tres alcanzaron máximo fulgor, se desmembraron y rearmaron con la pérdida de piezas originales hasta hoy irremplazables. Como decía Joe Strummer, tu banda es tan buena como lo es tu baterista, y los de Concepción nunca fueron mejores que con Pancho Molina en las baquetas. Esa muñeca rúbrica en su música jamás fue recuperada.
Álvaro Henríquez es un sobreviviente y muchos de los aplausos que se lleva esta noche de viernes cuando aparece en el escenario del teatro Coliseo para rendir Fome íntegramente, álbum que fanaticada y la mayoría de la crítica considera su mejor momento, obedecen a esa categoría. La gente ovaciona no solo el lindo escenario ataviado de rojo con el título del álbum en la memorable tipografía al fondo, sino porque sabemos que el músico de Concepción perfectamente podría ser un recuerdo. Sin embargo está aquí plantado, recuperado y hasta rejuvenecido junto al bajista y compinche Roberto “Titae” Lindl, alineación que completan Sebastián Cabib en guitarra y Boris Ramírez en batería, más otro histórico como Cuti Aste, refuerzo tradicional en directo.
El sonido no es de los mejores cuando el set enfila hacia “Bolsa de mareo” antecedida por el instrumental “Claus”. La batería muy arriba, reseca y azotada, poca guitarra para Cabib y la voz de Henríquez sepultada bajo el coro masivo del teatro. Del bajo, ni hablar. Desde la mesa hicieron lo que se pudo con el micrófono del líder porque prácticamente durante todo el concierto el público cantó con ganas la mayoría de los versos, voces de generaciones mezcladas de una audiencia que ha cambiado con las décadas. Flashback. En los 90 Los Tres gozaban de una gran fanaticada femenina hoy diluida. A la vez asoma renovación entre los seguidores, mucha gente que jamás vio a la alineación original, entonando a todo pulmón un himno de guitarras ensoñadoras como “Olor a gas”. Son los efectos de la buena música en el tiempo, la trascendencia de las canciones memorables por el talento, la inspiración y la belleza de su artesanía.
En “Antes”, lo más cerca que Los Tres ha estado de The Who, la banda se explayó recargada. Cambio de pista emocional ante la intimidad solitaria de Henríquez en “Me arrendé”, con el teatro emocionado ante la dualidad de un artista que construyó fama de espeso y acabronado, expuesto frágil y sincero en una pieza conmovedora.
Cerrado el álbum, Los Tres hicieron un bis de media docena de canciones dejando para el final “Moizefala”, “Déjate caer” y “La espada & la pared”, del álbum del mismo nombre de 1995 que algunos consideramos como su peak creativo, el momento más genuino, un disco donde no sobran canciones como sucede en algunos pasajes del último tercio de Fome. Puede transcurrir medio siglo y “Restorán” seguirá pareciendo relleno. Detalles por cierto. Qué importa que la fecha no calce en un número redondo, los artistas, sus managers y la prensa de facción revisionista dejaron atrás esa regla. Es el hito lo que vale y Fome lo es. Los Tres era lo más grande que había musicalmente en Chile en el remate del siglo XX, en las antípodas de la modernidad de La Ley o Lucybell, y la taquilla de Tiro de Gracia. Era una institución superior que rendía culto a la tradición, orgullosa y respetada.
Por Marcelo Contreras
Siglos desde que Los Tres presentaron oficialmente Fome en sociedad en un desaparecido teatro en Valparaíso hace 22 años. Viajaron cámaras cuando aún la música chilena era noticia en la televisión para un show memorable. En el intertanto Los Tres alcanzaron máximo fulgor, se desmembraron y rearmaron con la pérdida de piezas originales hasta hoy irremplazables. Como decía Joe Strummer, tu banda es tan buena como lo es tu baterista, y los de Concepción nunca fueron mejores que con Pancho Molina en las baquetas. Esa muñeca rúbrica en su música jamás fue recuperada.
Álvaro Henríquez es un sobreviviente y muchos de los aplausos que se lleva esta noche de viernes cuando aparece en el escenario del teatro Coliseo para rendir Fome íntegramente, álbum que fanaticada y la mayoría de la crítica considera su mejor momento, obedecen a esa categoría. La gente ovaciona no solo el lindo escenario ataviado de rojo con el título del álbum en la memorable tipografía al fondo, sino porque sabemos que el músico de Concepción perfectamente podría ser un recuerdo. Sin embargo está aquí plantado, recuperado y hasta rejuvenecido junto al bajista y compinche Roberto “Titae” Lindl, alineación que completan Sebastián Cabib en guitarra y Boris Ramírez en batería, más otro histórico como Cuti Aste, refuerzo tradicional en directo.
El sonido no es de los mejores cuando el set enfila hacia “Bolsa de mareo” antecedida por el instrumental “Claus”. La batería muy arriba, reseca y azotada, poca guitarra para Cabib y la voz de Henríquez sepultada bajo el coro masivo del teatro. Del bajo, ni hablar. Desde la mesa hicieron lo que se pudo con el micrófono del líder porque prácticamente durante todo el concierto el público cantó con ganas la mayoría de los versos, voces de generaciones mezcladas de una audiencia que ha cambiado con las décadas. Flashback. En los 90 Los Tres gozaban de una gran fanaticada femenina hoy diluida. A la vez asoma renovación entre los seguidores, mucha gente que jamás vio a la alineación original, entonando a todo pulmón un himno de guitarras ensoñadoras como “Olor a gas”. Son los efectos de la buena música en el tiempo, la trascendencia de las canciones memorables por el talento, la inspiración y la belleza de su artesanía.
En “Antes”, lo más cerca que Los Tres ha estado de The Who, la banda se explayó recargada. Cambio de pista emocional ante la intimidad solitaria de Henríquez en “Me arrendé”, con el teatro emocionado ante la dualidad de un artista que construyó fama de espeso y acabronado, expuesto frágil y sincero en una pieza conmovedora.
Cerrado el álbum, Los Tres hicieron un bis de media docena de canciones dejando para el final “Moizefala”, “Déjate caer” y “La espada & la pared”, del álbum del mismo nombre de 1995 que algunos consideramos como su peak creativo, el momento más genuino, un disco donde no sobran canciones como sucede en algunos pasajes del último tercio de Fome. Puede transcurrir medio siglo y “Restorán” seguirá pareciendo relleno. Detalles por cierto. Qué importa que la fecha no calce en un número redondo, los artistas, sus managers y la prensa de facción revisionista dejaron atrás esa regla. Es el hito lo que vale y Fome lo es. Los Tres era lo más grande que había musicalmente en Chile en el remate del siglo XX, en las antípodas de la modernidad de La Ley o Lucybell, y la taquilla de Tiro de Gracia. Era una institución superior que rendía culto a la tradición, orgullosa y respetada.
viernes, mayo 10, 2019
Fome, de Los Tres: el arrojo que hace falta
La Tercera
Por David Ponce
Carácter y ambición. Son señas de un disco enlazado con su época y al mismo tiempo lanzado en más direcciones al presente y al futuro. Cuando presentaron Fome en 1997, Los Tres supieron sacar provecho de las máximas posibilidades disponibles en ese momento para dar a conocer la música de un grupo de rock en Chile, y ahí está su ambición. Pero lo hicieron con una música que es cualquier cosa menos predecible ni efectista, sino por el contrario única y de larga vida, y ahí está su carácter. Con ese disco, como en toda su trayectoria, Los Tres fueron más allá de los patrones y supuestos del momento, de los estándares musicales ajenos e incluso de los propios.
El reportero abajo firmante vio en 1995 al grupo dar un precursor concierto Unplugged chileno en esa capital continental del rock latinoamericano de los ’90 que fue el canal MTV Latino en Miami, tal como vio al mismo grupo tocar en 1997 en el festival Tordesilhas de Porto Alegre, Brasil, con otros nombres globales de ese rock continental como Café Tacvba e Illya Kuryaki and the Valderramas, y en un país donde el título del disco que estrenaban en esos días, Fome, significa “hambre”. Y no está mal como significado. Hambre como convicción de hacer escuchar en el continente una música que nadie más estaba haciendo. Lo firma el productor del disco, el neoyorquino Joe Blaney, en su entrevista para el libro de aniversario del álbum publicado en estos días:
“El grupo estaba realmente unificado en ese tiempo, y eso se escucha en Fome, en el modo en que Los Tres están tocando juntos”.
Como un signo de los tiempos, Fome habla de sí mismo y además de su entorno. Primero por las consideraciones extramusicales. Es sabido que los años 90 son la última época en que el negocio multinacional de vender discos fue una industria poderosa, antes de su declive o su transformación a causa del inminente escenario digital que venía en camino. Los Tres, como muy pocas figuras de la música popular chilena de ese tiempo, ganaron un lugar prioritario en esa industria. Tras un primer disco producido por la única casa grabadora que tuvo la lucidez y la visión de prestar oídos al grupo a comienzos de los 90, es decir el sello independiente Alerce, en 1993 Los Tres se unieron a Sony Music, con el respaldo que implicaba un sello transnacional como ese, desde en la actividad en vivo hasta en la saga de estupendos videoclips filmados por Germán Bobe y la creciente presencia del grupo en las radios, con un reguero de éxitos grabados en los álbumes Se remata el siglo (1993), La espada y la pared (1995) y el citado Los Tres unplugged (1996).
Sobre esa misma marcha en 1997 Los Tres echaron mano a su status prioritario y volvieron a EE.UU. para grabar este siguiente disco, y hubo nuevos singles radiales desde “Bolsa de mareo” hasta “Olor a gas” y “La torre de Babel”. En una época de recursos disponibles a gran escala en la industria disquera del Chile de los 90, el grupo se valió de esas plataformas para cimentar su impacto. No sólo tenían canciones memorables; además eran relevantes para las audiencias, que es la mejor definición de música popular.
Y luego habla la música por sí sola. Más allá de todo lo personales que sean las letras de Fome, en una canción como “De hacerse se va a hacer” se encuentra el reflejo de una contingencia del país y de la época, con una alusión subyacente a esos años de post-dictadura, justamente expresado en esos términos: subyacentes. “Saludo de baratas/ informe en planta baja” se oye entre esos versos, cambiados en alguna época por la línea “informe en Punta Peuco” cantada por Álvaro Henríquez en vivo si había que ser más explícito. Por debajo de la belleza, el terror; detrás de la melancolía, la maldad. Esa maldad que luego se vuelve balada de crimen en la canción “Pancho”, y esa belleza que se multiplica por todo el disco, en melodías y armonías como las de “Olor a gas”, “Toco fondo”, “Jarabe para la tos”, “De hacerse se va a hacer”, “Me arrendé” y más para la antología.
Los Tres venían de fijar un estándar, tal vez el más significativo de su carrera, cuando en 1995 fueron a Miami a grabar ese show para MTV Latino y sobre todo cuando en 1996, gracias a la aparición del correspondiente disco Los Tres unplugged, habían puesto a medio país o más a escuchar cueca chora de Roberto Parra y a cantar y bailar jazz guachaca con “Quién es la que viene allí”. Fome es el disco siguiente a ese paso y es, entre otras cosas, lo opuesto: un disco a menudo eléctrico, que en sus pasajes más electrizantes, como en “Bolsa de mareo”, llega a ser incandescente. No hay nada malo en los músicos que encuentran un estilo y se mantienen fieles a él. Al revés, es una prerrogativa. Pero en esa perspectiva salta a la vista y a la oída con más claridad el arrojo que hace falta para elegir lo contrario. Para no quedarse quieto en un sonido ni en un estilo, y para no sólo buscar, sino encontrar, que es lo mejor, nuevas formas de hacer una canción. Los Tres nunca hicieron un disco similar al anterior, y hace 22 años, en Fome llevaron esa actitud más lejos que nunca hasta entonces, con un disco arrojado también hacia el futuro y que conforme pasa el tiempo no deja de crecer.
Por David Ponce
Carácter y ambición. Son señas de un disco enlazado con su época y al mismo tiempo lanzado en más direcciones al presente y al futuro. Cuando presentaron Fome en 1997, Los Tres supieron sacar provecho de las máximas posibilidades disponibles en ese momento para dar a conocer la música de un grupo de rock en Chile, y ahí está su ambición. Pero lo hicieron con una música que es cualquier cosa menos predecible ni efectista, sino por el contrario única y de larga vida, y ahí está su carácter. Con ese disco, como en toda su trayectoria, Los Tres fueron más allá de los patrones y supuestos del momento, de los estándares musicales ajenos e incluso de los propios.
El reportero abajo firmante vio en 1995 al grupo dar un precursor concierto Unplugged chileno en esa capital continental del rock latinoamericano de los ’90 que fue el canal MTV Latino en Miami, tal como vio al mismo grupo tocar en 1997 en el festival Tordesilhas de Porto Alegre, Brasil, con otros nombres globales de ese rock continental como Café Tacvba e Illya Kuryaki and the Valderramas, y en un país donde el título del disco que estrenaban en esos días, Fome, significa “hambre”. Y no está mal como significado. Hambre como convicción de hacer escuchar en el continente una música que nadie más estaba haciendo. Lo firma el productor del disco, el neoyorquino Joe Blaney, en su entrevista para el libro de aniversario del álbum publicado en estos días:
“El grupo estaba realmente unificado en ese tiempo, y eso se escucha en Fome, en el modo en que Los Tres están tocando juntos”.
Como un signo de los tiempos, Fome habla de sí mismo y además de su entorno. Primero por las consideraciones extramusicales. Es sabido que los años 90 son la última época en que el negocio multinacional de vender discos fue una industria poderosa, antes de su declive o su transformación a causa del inminente escenario digital que venía en camino. Los Tres, como muy pocas figuras de la música popular chilena de ese tiempo, ganaron un lugar prioritario en esa industria. Tras un primer disco producido por la única casa grabadora que tuvo la lucidez y la visión de prestar oídos al grupo a comienzos de los 90, es decir el sello independiente Alerce, en 1993 Los Tres se unieron a Sony Music, con el respaldo que implicaba un sello transnacional como ese, desde en la actividad en vivo hasta en la saga de estupendos videoclips filmados por Germán Bobe y la creciente presencia del grupo en las radios, con un reguero de éxitos grabados en los álbumes Se remata el siglo (1993), La espada y la pared (1995) y el citado Los Tres unplugged (1996).
Sobre esa misma marcha en 1997 Los Tres echaron mano a su status prioritario y volvieron a EE.UU. para grabar este siguiente disco, y hubo nuevos singles radiales desde “Bolsa de mareo” hasta “Olor a gas” y “La torre de Babel”. En una época de recursos disponibles a gran escala en la industria disquera del Chile de los 90, el grupo se valió de esas plataformas para cimentar su impacto. No sólo tenían canciones memorables; además eran relevantes para las audiencias, que es la mejor definición de música popular.
Y luego habla la música por sí sola. Más allá de todo lo personales que sean las letras de Fome, en una canción como “De hacerse se va a hacer” se encuentra el reflejo de una contingencia del país y de la época, con una alusión subyacente a esos años de post-dictadura, justamente expresado en esos términos: subyacentes. “Saludo de baratas/ informe en planta baja” se oye entre esos versos, cambiados en alguna época por la línea “informe en Punta Peuco” cantada por Álvaro Henríquez en vivo si había que ser más explícito. Por debajo de la belleza, el terror; detrás de la melancolía, la maldad. Esa maldad que luego se vuelve balada de crimen en la canción “Pancho”, y esa belleza que se multiplica por todo el disco, en melodías y armonías como las de “Olor a gas”, “Toco fondo”, “Jarabe para la tos”, “De hacerse se va a hacer”, “Me arrendé” y más para la antología.
Los Tres venían de fijar un estándar, tal vez el más significativo de su carrera, cuando en 1995 fueron a Miami a grabar ese show para MTV Latino y sobre todo cuando en 1996, gracias a la aparición del correspondiente disco Los Tres unplugged, habían puesto a medio país o más a escuchar cueca chora de Roberto Parra y a cantar y bailar jazz guachaca con “Quién es la que viene allí”. Fome es el disco siguiente a ese paso y es, entre otras cosas, lo opuesto: un disco a menudo eléctrico, que en sus pasajes más electrizantes, como en “Bolsa de mareo”, llega a ser incandescente. No hay nada malo en los músicos que encuentran un estilo y se mantienen fieles a él. Al revés, es una prerrogativa. Pero en esa perspectiva salta a la vista y a la oída con más claridad el arrojo que hace falta para elegir lo contrario. Para no quedarse quieto en un sonido ni en un estilo, y para no sólo buscar, sino encontrar, que es lo mejor, nuevas formas de hacer una canción. Los Tres nunca hicieron un disco similar al anterior, y hace 22 años, en Fome llevaron esa actitud más lejos que nunca hasta entonces, con un disco arrojado también hacia el futuro y que conforme pasa el tiempo no deja de crecer.
miércoles, abril 03, 2019
Los Jaivas y Los Tres experimentarán con conciertos silenciosos
José Vásquez
Espectáculos
El Mercurio
Ambas bandas realizarán el próximo mes shows, donde los asistentes se conectarán con su música a través de audífonos.
La experiencia es innovadora y marcará un hito en el país. Los próximos 4 y 5 de mayo, Los Jaivas y Los Tres, respectivamente, realizarán conciertos silenciosos para dos mil asistentes en el Parque Araucano.
La iniciativa llevará por título Life Concert y buscará transmitir en vivo el mismo impulso que se logra en estos espectáculos, caracterizados por los altos decibeles, pero esta vez de una forma muchísimo más amigable con el medio ambiente, ya que durante estos shows se reemplazarán los amplificadores habituales de estos montajes por simples audífonos gracias a la tecnología móvil.
El evento será lanzado el próximo lunes y ahí se dará a conocer que cuando los asistentes adquieran su entrada podrán acceder a una aplicación para sus teléfonos móviles que les permitirá conectar con el espectáculo a través de los mismos fonos, pero con una calidad que promete un sonido envolvente y de alta fidelidad, sin contaminar acústicamente.
Álvaro Henríquez se encuentra plenamente recuperado del transplante de hígado que se realizó el año pasado y el reciente fin de semana fue uno de los nombres nacionales mejor recibidos en la última edición de Lollapalooza. Los Jaivas, en tanto, continúan llevando su legado en vivo a las distintas zonas del país, iniciando su temporada número 56 de historia.
En diciembre de 2013 Metallica realizó una experiencia similar en la Antártica, interpretando algunos temas de su repertorio en el continente blanco al interior de un domo, donde los pocos afortunados que estaban dentro disfrutaron el show también a través de sus audífonos.
Espectáculos
El Mercurio
Ambas bandas realizarán el próximo mes shows, donde los asistentes se conectarán con su música a través de audífonos.
La experiencia es innovadora y marcará un hito en el país. Los próximos 4 y 5 de mayo, Los Jaivas y Los Tres, respectivamente, realizarán conciertos silenciosos para dos mil asistentes en el Parque Araucano.
La iniciativa llevará por título Life Concert y buscará transmitir en vivo el mismo impulso que se logra en estos espectáculos, caracterizados por los altos decibeles, pero esta vez de una forma muchísimo más amigable con el medio ambiente, ya que durante estos shows se reemplazarán los amplificadores habituales de estos montajes por simples audífonos gracias a la tecnología móvil.
El evento será lanzado el próximo lunes y ahí se dará a conocer que cuando los asistentes adquieran su entrada podrán acceder a una aplicación para sus teléfonos móviles que les permitirá conectar con el espectáculo a través de los mismos fonos, pero con una calidad que promete un sonido envolvente y de alta fidelidad, sin contaminar acústicamente.
Álvaro Henríquez se encuentra plenamente recuperado del transplante de hígado que se realizó el año pasado y el reciente fin de semana fue uno de los nombres nacionales mejor recibidos en la última edición de Lollapalooza. Los Jaivas, en tanto, continúan llevando su legado en vivo a las distintas zonas del país, iniciando su temporada número 56 de historia.
En diciembre de 2013 Metallica realizó una experiencia similar en la Antártica, interpretando algunos temas de su repertorio en el continente blanco al interior de un domo, donde los pocos afortunados que estaban dentro disfrutaron el show también a través de sus audífonos.
jueves, enero 03, 2019
Carmen Romero, directora ejecutiva Fundación Teatro a Mil: “Los Tres siguen siendo la banda sonora de toda una generación”
La Tercera
Desde este jueves 3 hasta el 20 de enero, el país vivirá una nueva versión del Festival Internacional Teatro a Mil (Fitam), considerada como la mayor fiesta cultural del verano y que congrega artistas locales y extranjeros. Carmen Romero, una de sus creadoras e impulsoras, habló con Culto de la inédita sinergia con el festival de Buenos Aires. Y como parte de la conversación, dialogó —por primera vez con un medio de comunicación— sobre el vínculo profesional que la ligó al grupo musical nacido en Concepción. Además, se refirió a una eventual colaboración futura con el vocalista y líder de la banda, Álvaro Henríquez.
Por Óscar Pérez Tapia
Este domingo 6 de enero, La Bailarina, una figura de madera y hierro de cinco metros de altura, recorrerá las calles de Antofagasta, y luego se trasladará a otras regiones, entre ellas la Metropolitana, donde se presentará en varias comunas. Esta performance, que recuerda a la Pequeña gigante de los años 2007 y 2010, será uno de los espectáculos masivos y gratuitos de una nueva versión del Festival Internacional Teatro a Mil (Fitam).
Y es que desde 1994 Fitam se ha convertido en la mayor fiesta del verano en Chile, con una creciente cantidad de espectadores, que año a año disfrutan de las presentaciones de artistas locales y extranjeros. Tanto así, que se ha extendido a casi todo el país, de norte a sur. Además de Antofagasta, estará en otras comunas, como Arica, Iquique, Valparaíso, Rancagua, Talca, Concepción, Arauco y Frutillar.
Una de sus creadoras e impulsoras, Carmen Romero, directora ejecutiva de la Fundación Teatro a Mil, se da un tiempo para hablar con Culto, en medio de su apretada agenda, en donde se refiere a Fitam 2019 como “el teatro de la gente”, que este año incluye el espectáculo musical De la Pérgola a la Negra, en el Teatro Municipal de Santiago.
El montaje, que revivirá temas como “Yo vengo de San Rosendo”, de La Pérgola de las flores, y “Japonesita”, de La Negra Ester, será también el broche de oro para el cierre de Fitam 2019, que se realizará el 20 de enero. Luego, la fiesta del teatro en el conosur se va a trasladar, por primera vez en fechas coordinadas, desde Santiago a Buenos Aires, según confirmó Carmen Romero “para hacer sinergia en la programación y en los artistas”.
En relación a lo que será De la Pérgola a la Negra, la musicalización estará a cargo del pianista Valentín Trujillo y de La Regia Orquesta Sexteto, que rescata el jazz huachaca, las letras y melodías populares y picarescas del reconocido músico y autor chileno, Roberto Parra en La Negra Ester, mezclados con el folclore, bolero y tango de Cuti Aste y Roberto “Titae” Lindl.
Los Tres y Álvaro Henríquez
Al conversar con Carmen Romero de Cuti Aste y “Titae” Lindl, que también son parte de la historia del grupo Los Tres, liderado por su vocalista Álvaro Henríquez, resultó inevitable preguntarle sobre sus recuerdos con esa banda, a la que representó, y de cuyo trabajo conjunto surgieron producciones como La espada & la pared, MTV Unplugged y Fome, que Carmen no duda en calificar de “discos maravillosos” en una “época gloriosa de la música chilena”.
No obstante, tras unos minutos, se mostró sorprendida, porque jamás se había referido a este tema en un medio de comunicación. “Nunca había hablado de Los Tres. Es una parte importante. Terminamos y bien, pero es como volver para atrás, me vino un flashback heavy. Fue mucha historia. Una bonita historia”, enfatiza Carmen Romero, quien accedió a responder las preguntas de Culto sobre la banda, que tuvo sus inicios a fines de los ochenta, con un gran éxito a partir de la década siguiente.
-¿Qué recuerdos tiene de su relación de trabajo con Los Tres?
-Mi relación con ellos data de La Negra Ester. Conocí a los músicos, después de una de las funciones, en que Álvaro Henríquez mostró a la banda, con Francisco Molina, Roberto Lindl y Ángel Parra, en esos momentos. Ahí, me pidieron ayuda en la producción de sus conciertos. Ellos tenían contrato con Alerce en esa época y mi primera misión fue buscar un sello que les permitiera internacionalizarse. Busqué, obviamente con acuerdo de ellos, a Sony Music y después Warner.
“Generamos discos maravillosos, como el Unplugged, Se remata el siglo, La espada & la pared y Fome. Hicimos varios hitos muy clave de su carrera. Y también los primeros proyectos como solista de Álvaro con su grupo Petinellis y las primeras Jane Fonda. Los Tres fueron una parte importantísima. Incluso ellos estuvieron en una de las primeras ediciones del festival (Teatro a Mil), porque son parte de nuestra historia y nuestra vida profesional”.
-¿Cómo ve el resurgir de Álvaro Henríquez, luego del trasplante de hígado?
-Yo estoy muy feliz de que Álvaro pueda seguir creando, porque es un tremendo compositor, un artista que tiene una poesía y una música, que se juntan de una manera asombrosa, por decirlo de alguna manera. Es súper difícil encontrar esos artistas con tanta simpleza y claridad. Fueron momentos gloriosos de la música chilena. Y Los Tres siguen siendo la banda sonora de toda una generación. Yo creo que hay temas que uno nunca va a olvidar de Los Tres, porque es la banda sonora de mucha gente.
-¿Se podría hablar de alguna futura colaboración con Álvaro?
-Yo he estado preocupada, como todo el mundo, de la salud de él y he mandado mensajitos para que esté bien, pero hace mucho rato que no conversamos. Nos hemos visto un par de veces y ha sido como volver a retomar hilos, porque uno tiene mucho cariño por ese trabajo, por esa época. Hay respeto y cariño. Si nos encontramos de nuevo en la vida, evidentemente que yo no digo no, pero estamos en otra cosa. Yo estoy trabajando en la fundación y él está retomando su carrera. Pero sí puede contar siempre con nosotros.
Desde este jueves 3 hasta el 20 de enero, el país vivirá una nueva versión del Festival Internacional Teatro a Mil (Fitam), considerada como la mayor fiesta cultural del verano y que congrega artistas locales y extranjeros. Carmen Romero, una de sus creadoras e impulsoras, habló con Culto de la inédita sinergia con el festival de Buenos Aires. Y como parte de la conversación, dialogó —por primera vez con un medio de comunicación— sobre el vínculo profesional que la ligó al grupo musical nacido en Concepción. Además, se refirió a una eventual colaboración futura con el vocalista y líder de la banda, Álvaro Henríquez.
Por Óscar Pérez Tapia
Este domingo 6 de enero, La Bailarina, una figura de madera y hierro de cinco metros de altura, recorrerá las calles de Antofagasta, y luego se trasladará a otras regiones, entre ellas la Metropolitana, donde se presentará en varias comunas. Esta performance, que recuerda a la Pequeña gigante de los años 2007 y 2010, será uno de los espectáculos masivos y gratuitos de una nueva versión del Festival Internacional Teatro a Mil (Fitam).
Y es que desde 1994 Fitam se ha convertido en la mayor fiesta del verano en Chile, con una creciente cantidad de espectadores, que año a año disfrutan de las presentaciones de artistas locales y extranjeros. Tanto así, que se ha extendido a casi todo el país, de norte a sur. Además de Antofagasta, estará en otras comunas, como Arica, Iquique, Valparaíso, Rancagua, Talca, Concepción, Arauco y Frutillar.
Una de sus creadoras e impulsoras, Carmen Romero, directora ejecutiva de la Fundación Teatro a Mil, se da un tiempo para hablar con Culto, en medio de su apretada agenda, en donde se refiere a Fitam 2019 como “el teatro de la gente”, que este año incluye el espectáculo musical De la Pérgola a la Negra, en el Teatro Municipal de Santiago.
El montaje, que revivirá temas como “Yo vengo de San Rosendo”, de La Pérgola de las flores, y “Japonesita”, de La Negra Ester, será también el broche de oro para el cierre de Fitam 2019, que se realizará el 20 de enero. Luego, la fiesta del teatro en el conosur se va a trasladar, por primera vez en fechas coordinadas, desde Santiago a Buenos Aires, según confirmó Carmen Romero “para hacer sinergia en la programación y en los artistas”.
En relación a lo que será De la Pérgola a la Negra, la musicalización estará a cargo del pianista Valentín Trujillo y de La Regia Orquesta Sexteto, que rescata el jazz huachaca, las letras y melodías populares y picarescas del reconocido músico y autor chileno, Roberto Parra en La Negra Ester, mezclados con el folclore, bolero y tango de Cuti Aste y Roberto “Titae” Lindl.
Los Tres y Álvaro Henríquez
Al conversar con Carmen Romero de Cuti Aste y “Titae” Lindl, que también son parte de la historia del grupo Los Tres, liderado por su vocalista Álvaro Henríquez, resultó inevitable preguntarle sobre sus recuerdos con esa banda, a la que representó, y de cuyo trabajo conjunto surgieron producciones como La espada & la pared, MTV Unplugged y Fome, que Carmen no duda en calificar de “discos maravillosos” en una “época gloriosa de la música chilena”.
No obstante, tras unos minutos, se mostró sorprendida, porque jamás se había referido a este tema en un medio de comunicación. “Nunca había hablado de Los Tres. Es una parte importante. Terminamos y bien, pero es como volver para atrás, me vino un flashback heavy. Fue mucha historia. Una bonita historia”, enfatiza Carmen Romero, quien accedió a responder las preguntas de Culto sobre la banda, que tuvo sus inicios a fines de los ochenta, con un gran éxito a partir de la década siguiente.
-¿Qué recuerdos tiene de su relación de trabajo con Los Tres?
-Mi relación con ellos data de La Negra Ester. Conocí a los músicos, después de una de las funciones, en que Álvaro Henríquez mostró a la banda, con Francisco Molina, Roberto Lindl y Ángel Parra, en esos momentos. Ahí, me pidieron ayuda en la producción de sus conciertos. Ellos tenían contrato con Alerce en esa época y mi primera misión fue buscar un sello que les permitiera internacionalizarse. Busqué, obviamente con acuerdo de ellos, a Sony Music y después Warner.
“Generamos discos maravillosos, como el Unplugged, Se remata el siglo, La espada & la pared y Fome. Hicimos varios hitos muy clave de su carrera. Y también los primeros proyectos como solista de Álvaro con su grupo Petinellis y las primeras Jane Fonda. Los Tres fueron una parte importantísima. Incluso ellos estuvieron en una de las primeras ediciones del festival (Teatro a Mil), porque son parte de nuestra historia y nuestra vida profesional”.
-¿Cómo ve el resurgir de Álvaro Henríquez, luego del trasplante de hígado?
-Yo estoy muy feliz de que Álvaro pueda seguir creando, porque es un tremendo compositor, un artista que tiene una poesía y una música, que se juntan de una manera asombrosa, por decirlo de alguna manera. Es súper difícil encontrar esos artistas con tanta simpleza y claridad. Fueron momentos gloriosos de la música chilena. Y Los Tres siguen siendo la banda sonora de toda una generación. Yo creo que hay temas que uno nunca va a olvidar de Los Tres, porque es la banda sonora de mucha gente.
-¿Se podría hablar de alguna futura colaboración con Álvaro?
-Yo he estado preocupada, como todo el mundo, de la salud de él y he mandado mensajitos para que esté bien, pero hace mucho rato que no conversamos. Nos hemos visto un par de veces y ha sido como volver a retomar hilos, porque uno tiene mucho cariño por ese trabajo, por esa época. Hay respeto y cariño. Si nos encontramos de nuevo en la vida, evidentemente que yo no digo no, pero estamos en otra cosa. Yo estoy trabajando en la fundación y él está retomando su carrera. Pero sí puede contar siempre con nosotros.
sábado, diciembre 22, 2018
Show de Los Tres en la cárcel: El emotivo cierre de un año intenso
El Mercurio
El grupo penquista se presentó ayer en el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, ante la alegría y el entusiasmo de las cerca de 150 internas que los recibieron.
Raimundo Flores S.
No fue la audiencia más grande ni el recinto más glamoroso; sin embargo, ayer Los Tres llevaron a cabo una emotiva e histórica actuación que sin duda quedará grabada en la memoria del público ante el cual se presentaron: las reclusas del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín.
El calor del primer día de verano no impidió que Álvaro Henríquez subiera al escenario cerca de las 16:00 horas con una de sus características chaquetas largas y que junto a sus compañeros de grupo dieran inicio al concierto con una particular elección. "El rock de la cárcel" -la versión en español de "Jailhouse rock" de Elvis Presley- dio rienda suelta al entusiasmo de las cerca de 150 reclusas que se encontraban en el gimnasio del penal y que se enteraron con sorpresa de la presentación del grupo penquista.
"Pensamos que era muy buena idea venir a darles un alegrón a las internas de acá, y estamos muy contentos de haber participado. Estuvo muy entretenido, las chiquillas, muy prendidas además", señaló Henríquez al término del show, y agregó: "Es un gesto social a lo que está pasando en Chile. Creo que hay mucha gente olvidada acá y algunas de esas personas son la gente que está en las cárceles y que está sufriendo condena".
Furor, risas y bailes se hacían presentes en el público a medida que se sucedían temas del repertorio clásico de la banda, como "Hojas de té", "La torre de Babel" y "Déjate caer".
"Miles de veces me quedé fuera del estadio sin poder verlos. Encuentro espectacular que hayan podido venir. Esto es como andar en bici, basta escuchar un rato y uno se recuerda", dijo Sandra Beas, una de las reclusas más entusiastas a la hora de cantar los temas de la banda.
No fue hasta "Amor violento" que el enérgico baile generalizado fue reemplazado por un coro masivo, mientras un Henríquez sonriente dejaba que fueran las reclusas las que se encargaran de la letra de la canción, en uno de los momentos más emotivos de la jornada.
La banda recordó a la Yein Fonda con una serie de cuecas que hicieron que más de una pareja de reclusas improvisara pañuelos y bailara un pie ante las palmas de sus compañeras. Luego del medley folclórico vino "Quién es la que viene allí", que activó de nuevo las voces del público, mismo efecto que provocó un par de canciones después de la interpretación de "He barrido un sol". Un termómetro perfecto para medir las canciones del grupo penquista que han logrado instalarse en el inconsciente colectivo.
"Me gustan Los Tres desde los 13 años, y tengo 35. Llevo nueve años en cana y nunca había visto un espectáculo así. Me las he disfrutado todas. Una banda tan buena como Los Tres, que venga a una cárcel, eso no se ve", señaló Ximena Benavides, otra de las internas que disfrutaron del concierto.
Para el final de la presentación, que duró poco menos de una hora, dejaron una rockera versión de "Tu cariño se me va", de Buddy Richard, que llegó cuando un grupo de reclusas ya hacía la fila correspondiente para abandonar el gimnasio, pero que también provocó la reacción más eufórica de la jornada de quienes estaban más cerca del escenario, que bailaron como presintiendo que estaba llegando a su fin una de esas experiencias que se dan una vez en la vida.
Un buen 2018
La presentación de ayer cerró un año movido para Los Tres, en especial por el trasplante de hígado al que debió someterse Álvaro Henríquez, quien ayer bromeó que ya estaba recuperado en "99,8%".
"El balance ha sido bueno, hemos tenido varias tocatas y han pasado varias cosas también, la operación y todo eso. Pero ha sido un buen año de todas formas y esperamos que el próximo sea mejor aún", señaló el cantante que tiene sustento para sus expectativas: El próximo mes estarán en el Festival La Cumbre y en marzo serán parte de Lollapalooza Chile y del Vive Latino en México.
El grupo penquista se presentó ayer en el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, ante la alegría y el entusiasmo de las cerca de 150 internas que los recibieron.
Raimundo Flores S.
No fue la audiencia más grande ni el recinto más glamoroso; sin embargo, ayer Los Tres llevaron a cabo una emotiva e histórica actuación que sin duda quedará grabada en la memoria del público ante el cual se presentaron: las reclusas del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín.
El calor del primer día de verano no impidió que Álvaro Henríquez subiera al escenario cerca de las 16:00 horas con una de sus características chaquetas largas y que junto a sus compañeros de grupo dieran inicio al concierto con una particular elección. "El rock de la cárcel" -la versión en español de "Jailhouse rock" de Elvis Presley- dio rienda suelta al entusiasmo de las cerca de 150 reclusas que se encontraban en el gimnasio del penal y que se enteraron con sorpresa de la presentación del grupo penquista.
"Pensamos que era muy buena idea venir a darles un alegrón a las internas de acá, y estamos muy contentos de haber participado. Estuvo muy entretenido, las chiquillas, muy prendidas además", señaló Henríquez al término del show, y agregó: "Es un gesto social a lo que está pasando en Chile. Creo que hay mucha gente olvidada acá y algunas de esas personas son la gente que está en las cárceles y que está sufriendo condena".
Furor, risas y bailes se hacían presentes en el público a medida que se sucedían temas del repertorio clásico de la banda, como "Hojas de té", "La torre de Babel" y "Déjate caer".
"Miles de veces me quedé fuera del estadio sin poder verlos. Encuentro espectacular que hayan podido venir. Esto es como andar en bici, basta escuchar un rato y uno se recuerda", dijo Sandra Beas, una de las reclusas más entusiastas a la hora de cantar los temas de la banda.
No fue hasta "Amor violento" que el enérgico baile generalizado fue reemplazado por un coro masivo, mientras un Henríquez sonriente dejaba que fueran las reclusas las que se encargaran de la letra de la canción, en uno de los momentos más emotivos de la jornada.
La banda recordó a la Yein Fonda con una serie de cuecas que hicieron que más de una pareja de reclusas improvisara pañuelos y bailara un pie ante las palmas de sus compañeras. Luego del medley folclórico vino "Quién es la que viene allí", que activó de nuevo las voces del público, mismo efecto que provocó un par de canciones después de la interpretación de "He barrido un sol". Un termómetro perfecto para medir las canciones del grupo penquista que han logrado instalarse en el inconsciente colectivo.
"Me gustan Los Tres desde los 13 años, y tengo 35. Llevo nueve años en cana y nunca había visto un espectáculo así. Me las he disfrutado todas. Una banda tan buena como Los Tres, que venga a una cárcel, eso no se ve", señaló Ximena Benavides, otra de las internas que disfrutaron del concierto.
Para el final de la presentación, que duró poco menos de una hora, dejaron una rockera versión de "Tu cariño se me va", de Buddy Richard, que llegó cuando un grupo de reclusas ya hacía la fila correspondiente para abandonar el gimnasio, pero que también provocó la reacción más eufórica de la jornada de quienes estaban más cerca del escenario, que bailaron como presintiendo que estaba llegando a su fin una de esas experiencias que se dan una vez en la vida.
Un buen 2018
La presentación de ayer cerró un año movido para Los Tres, en especial por el trasplante de hígado al que debió someterse Álvaro Henríquez, quien ayer bromeó que ya estaba recuperado en "99,8%".
"El balance ha sido bueno, hemos tenido varias tocatas y han pasado varias cosas también, la operación y todo eso. Pero ha sido un buen año de todas formas y esperamos que el próximo sea mejor aún", señaló el cantante que tiene sustento para sus expectativas: El próximo mes estarán en el Festival La Cumbre y en marzo serán parte de Lollapalooza Chile y del Vive Latino en México.
jueves, diciembre 20, 2018
Los Tres darán concierto en la cárcel de mujeres
El Mercurio
La banda nacional tocará mañana en un show privado para las reclusas de la Cárcel de San Joaquín, previo a lo que será su gran retorno a los grandes escenarios, el próximo 12 de enero en La Cumbre, en el Club Hípico de Santiago. Este concierto exclusivo se realizará entre las 15:00 y las 16:00 horas.
La banda nacional tocará mañana en un show privado para las reclusas de la Cárcel de San Joaquín, previo a lo que será su gran retorno a los grandes escenarios, el próximo 12 de enero en La Cumbre, en el Club Hípico de Santiago. Este concierto exclusivo se realizará entre las 15:00 y las 16:00 horas.
jueves, agosto 23, 2018
Francisco Molina: “Cuando supe que Álvaro volvió a cantar fue una alegría increíble”
La Tercera
El baterista y fundador de Los Tres hoy está dedicado enteramente al hip hop, con una nueva agrupación que se abre paso en el circuito de su natal Concepción. Si bien cuenta que no ha hablado con sus excompañeros desde su salida del grupo penquista, hace casi dos décadas, asegura “estar en paz” con ese capítulo de su historia.
Por Andrés del Real
Desde hace tres años, la vida de Francisco Molina transcurre nuevamente en su natal Concepción. Tras más de una década radicado en Estados Unidos, donde desarrolló una destacada y prolífica carrera en el circuito del jazz de la Costa Este, en 2015 el baterista y fundador de Los Tres regresó al Biobío para reiniciar su vida en Chile junto a su familia, montar un estudio casero y adentrarse en ritmos que hasta ahora no había explorado, como el hip hop. De hecho, en su más reciente proyecto, Jodelase, vuelca muchas de las influencias que recibió de la música afroamericana durante su estadía en Norteamérica, en este caso de raperos como The Roots, Talib Kweli y Kendrick Lamar. “Un visionario”, dice sobre este último.
Pero hay momentos en que Molina inevitablemente se ve transportado a su pasado más visible, ese que lo tuvo como miembro estable y pieza fundamental del sonido de Los Tres desde sus orígenes, hace 30 años, hasta el memorable La sangre en el cuerpo (2000), el último disco en el que participó antes de dejar el grupo. “Hace un rato venía en un taxi y en la radio pusieron “He barrido el sol”. Y la chica que la presentó hablaba de una manera bien emotiva. Ahí me puse a pensar que no la escuchaba hace mucho tiempo, y que no está tan mal. Éramos re pendejos y ya veníamos tocando eso en Concepción… es bonito, lo veo de una manera casi poética”, relata.
A 18 de su salida del grupo penquista, hoy Molina asegura estar en paz con esa prehistoria musical, al tiempo que inicia una suerte de tercer tiempo en su carrera, como parte de un cuarteto que acaba de editar su primer EP y con actividad en vivo en bares y pubs de Concepción. Y aunque dice no haber sostenido una conversación formal con ninguno de sus excompañeros de banda desde su partida, sí ha seguido con atención la recuperación de Álvaro Henríquez, y no le ha cerrado la puerta a un eventual reencuentro de Los Tres.
– ¿Cómo surge este nuevo grupo y su incursión en el hip hop?
– Estuve viviendo muchos años en Brooklyn e inevitablemente me empapé del rap de muchas bandas, de un vibrato que estaba ahí, en lo que escuchaban hasta mis vecinos. Fueron muchos años de esa música y me di cuenta que, donde me terminara instalando, quería tocar hip hop. Así que fue como natural llegar a Conce a eso. Empecé a preguntar si había un rapper con buenas letras y tres personas distintas me dijeron el mismo nombre. Y un día se me acerca Jodelase [el rapero José Díaz, cuyo apodo da nombre al conjunto], conversamos un rato, le pedí que me mandara sus letras y me llamaron mucho la atención. Me impresionó mucho esa claridad que tiene para ver la vida, sin filtro pero elegante, además de su ritmo para cantar. En ese sentido, he tenido la suerte de trabajar y estar en contacto con los mejores liricistas de Chile: el Álvaro, la Colombina Parra, compartí también con Jorge González y ahora reconocí eso en Jodelase.
– ¿Ha contactado a Álvaro Henríquez desde que empezaron sus problemas de salud?
– Ese un tema bien importante para mí. No sólo el Álvaro: Los Tres también, la familia. Si bien no lo he llamado desde que se enfermó, mandé mensajes, estuve en contacto con su mamá en este proceso. Para mí es importante, en cuanto a la obra que creamos desde Concepción. Y todo mi respeto, considero que Álvaro Henríquez está a la altura de compositores como Víctor Jara y Jorge González. Cuando supe que estaba enfermo, fue como… todo el mejor vibrato para que se recupere, porque sería una lástima que se perdiera eso. Y cuando supe que volvió a cantar con Café Tacvba, fue una alegría increíble, porque así hay chance de que podamos tener más canciones, y seguramente de todo este proceso va a salir algo. Cuando pienso en Álvaro y en Los Tres, a estas alturas de la vida, yo soy parte del público. Me gusta, me emociona. Estoy súper en paz con eso. Entonces todo el respeto del mundo. No he tenido conversaciones con Álvaro hace casi 20 años, y creo que ha sido para mejor, en el sentido de tener esa relación intacta.
– ¿Tampoco ha hablado con Titae Lindl o Ángel Parra?
– No tengo ningún contacto con la banda desde el 2000. Algún saludo con Titae por ahí quizás. Pero tiene que ver con quién está trabajando cada uno musicalmente, no es una cuestión personal. Yo ahora estoy trabajando con músicos mucho más jóvenes, en Concepción, tengo un mundo que todavía no está muy asentado en Chile.
– El año pasado, cuando Henríquez intentó juntar a Los Tres originales por los 20 años de Fome, se dijo que había aceptado sumarse. ¿Por qué no resultó esa reunión?
– Sí, para tocar yo no tengo ningún problema. Me encantaría tocar con muchas personas, y entre ellos Los Tres, obviamente. El tema es que perdí completamente la noción de cuál es la estructura al interior de Los Tres. Cuando yo me fui al menos ya estaba bien claro que Álvaro iba a ser el jefe de jefes, pero ya no sé cómo es esa estructura adentro. Entonces depende de muchas cosas, pero creo que ahora no es el momento. El Álvaro se tiene que recuperar y yo estoy aquí fascinado con el hip hop. Y bueno, efectivamente hubo unas conversaciones pero no directamente con Álvaro, sino con una mánager. Mi condición siempre fue que tenía que estar el Ángel, y entiendo que él no se montó. A veces lo simple se transforma en un lío y no soy yo el que lo tenga que resolver, yo estoy bien lejano a eso. Todo lo que me ha pasado desde el 2000 ha sido intenso y soy feliz con eso. Es mi estilo de vida: tengo que hacer música y la estoy haciendo con otra gente hace mucho rato.
El baterista y fundador de Los Tres hoy está dedicado enteramente al hip hop, con una nueva agrupación que se abre paso en el circuito de su natal Concepción. Si bien cuenta que no ha hablado con sus excompañeros desde su salida del grupo penquista, hace casi dos décadas, asegura “estar en paz” con ese capítulo de su historia.
Por Andrés del Real
Desde hace tres años, la vida de Francisco Molina transcurre nuevamente en su natal Concepción. Tras más de una década radicado en Estados Unidos, donde desarrolló una destacada y prolífica carrera en el circuito del jazz de la Costa Este, en 2015 el baterista y fundador de Los Tres regresó al Biobío para reiniciar su vida en Chile junto a su familia, montar un estudio casero y adentrarse en ritmos que hasta ahora no había explorado, como el hip hop. De hecho, en su más reciente proyecto, Jodelase, vuelca muchas de las influencias que recibió de la música afroamericana durante su estadía en Norteamérica, en este caso de raperos como The Roots, Talib Kweli y Kendrick Lamar. “Un visionario”, dice sobre este último.
Pero hay momentos en que Molina inevitablemente se ve transportado a su pasado más visible, ese que lo tuvo como miembro estable y pieza fundamental del sonido de Los Tres desde sus orígenes, hace 30 años, hasta el memorable La sangre en el cuerpo (2000), el último disco en el que participó antes de dejar el grupo. “Hace un rato venía en un taxi y en la radio pusieron “He barrido el sol”. Y la chica que la presentó hablaba de una manera bien emotiva. Ahí me puse a pensar que no la escuchaba hace mucho tiempo, y que no está tan mal. Éramos re pendejos y ya veníamos tocando eso en Concepción… es bonito, lo veo de una manera casi poética”, relata.
A 18 de su salida del grupo penquista, hoy Molina asegura estar en paz con esa prehistoria musical, al tiempo que inicia una suerte de tercer tiempo en su carrera, como parte de un cuarteto que acaba de editar su primer EP y con actividad en vivo en bares y pubs de Concepción. Y aunque dice no haber sostenido una conversación formal con ninguno de sus excompañeros de banda desde su partida, sí ha seguido con atención la recuperación de Álvaro Henríquez, y no le ha cerrado la puerta a un eventual reencuentro de Los Tres.
– ¿Cómo surge este nuevo grupo y su incursión en el hip hop?
– Estuve viviendo muchos años en Brooklyn e inevitablemente me empapé del rap de muchas bandas, de un vibrato que estaba ahí, en lo que escuchaban hasta mis vecinos. Fueron muchos años de esa música y me di cuenta que, donde me terminara instalando, quería tocar hip hop. Así que fue como natural llegar a Conce a eso. Empecé a preguntar si había un rapper con buenas letras y tres personas distintas me dijeron el mismo nombre. Y un día se me acerca Jodelase [el rapero José Díaz, cuyo apodo da nombre al conjunto], conversamos un rato, le pedí que me mandara sus letras y me llamaron mucho la atención. Me impresionó mucho esa claridad que tiene para ver la vida, sin filtro pero elegante, además de su ritmo para cantar. En ese sentido, he tenido la suerte de trabajar y estar en contacto con los mejores liricistas de Chile: el Álvaro, la Colombina Parra, compartí también con Jorge González y ahora reconocí eso en Jodelase.
– ¿Ha contactado a Álvaro Henríquez desde que empezaron sus problemas de salud?
– Ese un tema bien importante para mí. No sólo el Álvaro: Los Tres también, la familia. Si bien no lo he llamado desde que se enfermó, mandé mensajes, estuve en contacto con su mamá en este proceso. Para mí es importante, en cuanto a la obra que creamos desde Concepción. Y todo mi respeto, considero que Álvaro Henríquez está a la altura de compositores como Víctor Jara y Jorge González. Cuando supe que estaba enfermo, fue como… todo el mejor vibrato para que se recupere, porque sería una lástima que se perdiera eso. Y cuando supe que volvió a cantar con Café Tacvba, fue una alegría increíble, porque así hay chance de que podamos tener más canciones, y seguramente de todo este proceso va a salir algo. Cuando pienso en Álvaro y en Los Tres, a estas alturas de la vida, yo soy parte del público. Me gusta, me emociona. Estoy súper en paz con eso. Entonces todo el respeto del mundo. No he tenido conversaciones con Álvaro hace casi 20 años, y creo que ha sido para mejor, en el sentido de tener esa relación intacta.
– ¿Tampoco ha hablado con Titae Lindl o Ángel Parra?
– No tengo ningún contacto con la banda desde el 2000. Algún saludo con Titae por ahí quizás. Pero tiene que ver con quién está trabajando cada uno musicalmente, no es una cuestión personal. Yo ahora estoy trabajando con músicos mucho más jóvenes, en Concepción, tengo un mundo que todavía no está muy asentado en Chile.
– El año pasado, cuando Henríquez intentó juntar a Los Tres originales por los 20 años de Fome, se dijo que había aceptado sumarse. ¿Por qué no resultó esa reunión?
– Sí, para tocar yo no tengo ningún problema. Me encantaría tocar con muchas personas, y entre ellos Los Tres, obviamente. El tema es que perdí completamente la noción de cuál es la estructura al interior de Los Tres. Cuando yo me fui al menos ya estaba bien claro que Álvaro iba a ser el jefe de jefes, pero ya no sé cómo es esa estructura adentro. Entonces depende de muchas cosas, pero creo que ahora no es el momento. El Álvaro se tiene que recuperar y yo estoy aquí fascinado con el hip hop. Y bueno, efectivamente hubo unas conversaciones pero no directamente con Álvaro, sino con una mánager. Mi condición siempre fue que tenía que estar el Ángel, y entiendo que él no se montó. A veces lo simple se transforma en un lío y no soy yo el que lo tenga que resolver, yo estoy bien lejano a eso. Todo lo que me ha pasado desde el 2000 ha sido intenso y soy feliz con eso. Es mi estilo de vida: tengo que hacer música y la estoy haciendo con otra gente hace mucho rato.
sábado, mayo 12, 2018
Las horas más críticas de Álvaro Henríquez
El Mercurio
Desde octubre estuvo seis veces internado -la última, durante un mes- por una insuficiencia hepática crónica que derivó en un trasplante que le realizaron la semana pasada. El cirujano que lo operó asegura a "Sábado" que el músico estuvo al borde de la muerte, su hermano Gonzalo y la pareja del líder de Los Tres recuerdan los duros meses previos a la intervención, la angustia por la espera de un donante y hablan sobre el posible regreso al escenario del cantante.
Por RODRIGO MUNIZAGA Y SEBASTIÁN CERDA
Gonzalo Henríquez cuenta que recibieron el primer llamado del 1 de mayo pasado muy temprano. Eran las siete de la mañana cuando sonó el teléfono y le comunicaban, desde la clínica Las Condes, que existía la posibilidad de que sucediera el trasplante para Álvaro, de 48 años, pero que debían verificar que fuera compatible. Su hermano mayor, el líder del grupo Los Tres, la figura más influyente de la música chilena en los últimos 25 años, estaba desde el 23 de febrero en lista de espera nacional por un donante de hígado. Su estado era crítico: en medicina se utiliza la escala MELD para medir la severidad de una enfermedad hepática crónica y Henríquez llegó a puntuar 32, lo que implicaba más de un 50% de posibilidades de morir tres meses después.
El segundo llamado llegó a las 10:30 horas y Gonzalo Henríquez, 46 años, también músico y de un notable parecido físico a su hermano, lo recuerda una semana más tarde, en una pequeña sala de la clínica, hablando "en nombre de la familia" con "Sábado":
-Nos dijeron que viniéramos a la clínica (Las Condes). Nos demoramos un poco en llegar, porque vinimos en un auto nuestro. Álvaro se perdía un poco, pero estaba más bien lúcido, quería que sucediera, estaba consciente de lo que tenía que hacer y lo que se venía. Siempre estuvo disponible para hacer caso en lo que había que hacer para el trasplante. Llegó con movilidad reducida, porque subirse a un auto y venir a la clínica era lo máximo que hacía en este período en que tenía que controlarse.
La movilidad reducida a la que se refiere el menor de los Henríquez Pettinelli fue literal: el autor de "Déjate caer" pasó las semanas previas al trasplante encerrado en su casa en Ñuñoa, bajo los cuidados de su pareja de hace tres años, Carolina Hernández -36 años, dueña de una empresa de servicios integrales dedicada al aseo industrial-, con quien vive. La advertencia era de estricto reposo y de no recibir visitas, porque un simple virus externo podía agravar el deteriorado estado de salud del músico.
-El nivel de higiene fue muy estricto en la casa, con visitas restringidas y si alguien se enfermaba, tenía que irse. Estuvo casi aislado, transformamos la pieza para que tuviera todo a su alcance. No pasaba todo el día acostado, pero sus energías se agotaban rápidamente y volvía a reposar -cuenta Carolina Hernández, hablando por primera vez sobre la salud de su pareja.
El tercer llamado que recibieron el 1 de mayo fue a la una de la tarde, cuando Álvaro Henríquez entró a pabellón: un procedimiento que tardó ocho horas y del que no se enteraron los medios de comunicación -la noticia se difundió al día siguiente- ni tampoco los amigos del cantante, sino solo su familia más cercana.
Su pareja recuerda el ingreso del músico al pabellón:
-Entró tirando la talla. "No sé si te vuelvo a ver", me dijo. A un doctor le dijo: "Después te firmo el autógrafo". Se lo ha tomado de buen humor, sin amargura.
El cantante permanece en la UCI y el martes pasado fue sometido a un procedimiento quirúrgico para revisar que su nuevo hígado funcionara bien. Carolina Hernández comenta que saben que los próximos tres meses serán muy importantes.
Erwin Buckel, jefe de trasplantes de la clínica y quien lideró la cirugía, explica la situación que enfrentaba el cantante:
-En los días previos al trasplante, podría haber tenido un cuadro infeccioso, una hemorragia digestiva, una descompensación grave de su insuficiencia hepática y haber fallecido en el muy breve plazo, sin duda. Doy fe de que este hombre ha seguido un vía crucis terrible. 19 de enero de 2018. Festival del Verano de Talagante. Ana Tijoux termina su presentación y es el turno de Los Tres. Pasan 20 minutos y la banda no aparece sobre el escenario. Cuando lo hacen, Álvaro Henríquez se mueve con lentitud, interpreta parte de la letra de las canciones y el público comienza a pifiar. "¡Ya pos, hombre, canta!", le gritan. Al quinto tema, se retiran del escenario y camino de salida, un periodista de la municipalidad lo aborda para entrevistarlo.
-Álvaro, ¿no te parece impresentable venir así, en estas condiciones, a trabajar? -le dice, increpándolo, en un video grabado por el funcionario que aún está disponible en YouTube.
-Súper impresentable. Pero estái peor vos, sí -responde el músico, quien esa noche sufría una encefalopatía hepática, dice su doctor tratante, patología que incluye desorientación y dificultad para hablar, entre otros síntomas.
-Pero te están pagando por venir a hacer un espectáculo, es un trabajo -insiste el periodista.
-Ya, ¿y? -le responde Henríquez.
-Me refiero a las condiciones, presentarse borracho -lanza el funcionario municipal.
-¿Por qué no te vái a la conch...? -responde el cantante.
-¿Es la forma de tratar a quienes te contratan? -lanza el periodista, mientras la pareja del cantante le pide un poco de respeto al funcionario.
Ya en al auto, testigos relatan que el alcalde de Talagante, Carlos Álvarez, se acercó al músico y le dijo: "Te digo altiro a ti en la cara..., que te pague el Viejito Pascuero, porque no te daré ni un peso". Al día siguiente, el video de la presentación se difundió en todos los noticiarios y el edil anunció acciones legales contra la banda. Pero no se concretaron, cuentan hoy en el municipio. Eso sí, la factura con el cobro por el show fue rechazada y en Talagante no pagaron por el espectáculo.
21 de enero de 2018. Fiesta Costumbrista Trilla a Yegua Suelta, en la localidad de Calle Larga, en Los Andes. Se presenta el grupo Garras de Amor y luego es el turno de Los Tres. Han llegado algunos periodistas a cubrir el evento, luego de la polémica de hace dos días. La presentación avanza sin grandes contratiempos, aunque Henríquez se limita a un "bien, gracias" cuando la prensa le pregunta por su salud.
-Tras lo de Talagante nos pusimos nerviosos, pero la mánager me dijo que pasara lo que pasara llegarían al evento -recuerda el alcalde de Calle Larga, Nelson Venegas-. Él estaba retraído, pero hizo un show bastante bonito. Se mantuvo de pie todo el tiempo y subí a entregarle un premio que recibió de buena forma. Pero se veía cansado -agrega el edil sobre la que, hasta hoy, es la última presentación de Álvaro Henríquez, que finalizó con un cover del corrido mexicano "Jefe de jefes".
En ese contexto, los shows de Los Tres fueron cancelados -como Vive Latino-, y el de Álvaro Henríquez en La Cumbre del Rock Chileno. El organizador del evento, Juan Andrés Ossandón, dice que ya a comienzos de 2017 algunos amigos le habían comentado de la delicada salud del cantante.
-Gente en común me decía que estaba muy solo, que se quedaba hasta demasiado tarde en la sala de ensayo. Y cuando ocurrió lo de Talagante, me hizo sentido que él estaba mal de salud. Entonces le escribo a Claudia (Schlegel, mánager del músico) para saber si Álvaro estaba como para tocar. Durante tres días tuvimos muchas llamadas y él quería estar en la Cumbre y los médicos se oponían absolutamente -comenta Ossandón, quien finalmente acordó con la mánager que lo preferible era bajarlo del show.
Por esos días, Henríquez tuvo que lidiar con otro golpe duro, tanto en lo personal como profesional: el quiebre definitivo con su representante de los últimos 12 años, Claudia Schlegel, quien en noviembre ya le había anunciado que dejaría de trabajar con él por la muerte de su madre y por estrés laboral, cuentan testigos de esas conversaciones. Desde entonces, Schlegel y Henríquez no volvieron a verse y la comunicación fue solo telefónica, con la condición de seguir juntos hasta marzo. Pero el incidente de Talagante precipitó el quiebre: en el entorno de Schlegel dicen que ella no estaba de acuerdo en que se presentara, dada su salud. Pero la trama terminó siendo más compleja.
En la página del Instituto Nacional de Propiedad Industrial, Inapi, figura que el 30 de enero de 2018 Ricardo Morales Chandía, pareja de Schlegel, inscribió la marca "Los Tres". El nombre estaba sin dueño, luego de que el 18 de agosto de 2016 venciera la inscripción que Álvaro Henríquez hizo el 17 de noviembre de 2005 y no la renovara. La misma página web de Inapi informa que el 14 de febrero de este año, Henríquez inscribió a su nombre las marcas "Los Tres" y "Los Tr3s" y su publicación en el Diario Oficial fue a comienzos de marzo. El registro, además, indica que la presentación de Morales Chandía para ser propietario de la marca quedó sin efecto, luego de que Gonzalo y Álvaro Henríquez lo confrontaran y Morales les explicara que no continuaría con el proceso.
-Lo que puedo confirmar es que Álvaro ya no trabaja con su mánager histórica, Claudia Schlegel. Pero preferiría no explayarme en la cosa laboral, porque creo que forma parte de otro tema -responde Gonzalo Henríquez sobre el conflicto que hubo por la marca "Los Tres".
En el entorno del músico, eso sí, confirman que ese incidente gatilló el punto de quiebre con la representante. Cercanos a Schlegel dicen que "se trató de una tontera, un arrebato que hizo Ricardo para que Álvaro reaccionara por la falta de valoración que tenía por él". Y afirman que "nunca hubo intención de quedarse con la marca".
El caso médico de Álvaro Henríquez fue presentado a la Comisión de Trasplante en noviembre, pero su doctor ya le había advertido que debía cumplir con varios requisitos: evaluaciones completas, exámenes que tienen que ser repetidos con cierta regularidad y un período de abstinencia de alcohol mínimo de seis meses, que debía supervisar un psiquiatra especialista en adicciones para que certificara la adhesión al régimen.
"Tenía un daño hepático crónico producto de una adicción al alcohol de muy larga data", explica el cirujano tratante Erwin Buckel. Al menos dos veces fue internado -reconocen integrantes del staff de Los Tres- y en los últimos shows de la banda se habilitaba un camarín especial para él, precisamente, para que no hubiera alcohol. La dinámica de trabajo también incluía que tras una presentación, Henríquez se retiraba a su casa, para evitar una recaída.
-Los seis meses en abstinencia son antes de entrar en lista de espera. Luego, hasta el trasplante, el paciente debe estar en una abstinencia demostrable y comprobable. Si él no hubiera hecho lo que hizo y sin las asistencias que tuvo, desde el punto de vista de la integralidad de su tratamiento, Álvaro en este momento estaría fallecido -asegura Erwin Buckel.
El hermano menor de Henríquez dice que el cantante ha pasado "por distintos procesos" de abstinencia a lo largo de su vida, pero que fue una visita médica, en noviembre del año pasado, el que lo remeció a él y a su familia.
-Ya no podía seguir con hábitos, en general, de alimentación y consumo. Él estaba en un proceso de limpieza. Creo que llegó a un punto en que había que tomar decisiones más radicales -reconoce Gonzalo Henríquez.
Noviembre fue el mes clave para el artista, el momento en que partió con una curva descendente de su salud, los chequeos médicos y los ingresos a clínicas, como el de septiembre del año pasado, cuando Claudia Schlegel lo llevó hasta la clínica Indisa porque al compositor le sangraba la nariz más allá de lo razonable, y el médico le dijo que era un problema hepático. Carolina Hernández recuerda que ella intentó cambiar el régimen alimenticio de su pareja:
-Traté de que comiera vegetariano, él empezó a hacer pesas, muy motivado, pero nos llamaba la atención que no bajara de peso. Pensamos en ir a un nutricionista, pero luego supimos que se trataba de algo de su hígado. Nos cambió la vida de un minuto a otro. Al comienzo lo vivimos nosotros dos, fue un pacto de silencio. Luego fue decirle a su hermano (Gonzalo) que estaba partiendo un tratamiento. Pero la enfermedad fue progresando. La postura de ambos fue "esto no nos va a ganar". Álvaro es fuerte.
Como el cantante tenía un puntaje 32 en la escala MELD, el doctor Buckel explica que hubo que someterlo a tratamientos para bajar esa puntuación, porque no podía ser intervenido con una salud tan precaria. En el caso del músico, además, debía esperar por un donante del grupo B positivo. Se estima que solo una de 12 personas pertenecen a ese grupo de sangre, lo que hacía más difícil el pronóstico para él. Pero terminó siendo todo lo contrario, cuenta la pareja del artista: al ser tan específico el donante que se buscaba, asegura ella, la lista tenía a cinco personas y el líder de Los Tres era el caso más grave.
-Siempre he estado positiva, con esperanza y nunca pensando que no va a resultar. Cuando supe que había un donante fue una mezcla de emociones: estaba feliz, con miedo, pero también con pena por una familia que al mismo tiempo que nosotros estaba enfrentando una pérdida -recuerda Carolina Hernández, a una semana de la intervención y al teléfono desde la clínica-. Para mí era la posibilidad de seguir con la persona que amo. Sea quien sea esa familia, quiero que sepan que agradezco la generosidad, porque al esperar un trasplante aprendes a valorar la importancia de ser donante.
Álvaro Henríquez cumplió 48 años el 18 de octubre pasado, grabando una canción. Desde las seis de la mañana de ese día comenzó a llamar a su equipo para registrar percusiones de un tema que ya estaba casi armado. El productor Gonzalo González, el fotógrafo Carlos Muller y un roadie fueron parte de los citados. Que llamara tan temprano, recuerdan testigos, era extraño, pero el cantante no le dio importancia ni se disculpó. En su círculo sabían que estaba con problemas de salud, pero no les contó la gravedad del daño hepático que ya estaba debilitándolo, al punto de quedarse dormido de improviso. Así, esa mañana pidió que lo fueran a buscar a su casa y lo encontraron durmiendo en un sillón. Al llegar a CHT Estudios, en Ñuñoa, y tras algunos registros del baterista Boris Ramírez, volvió a dormirse y prefirieron no despertarlo. Su abdomen lucía abultado, pero su cara no, recuerdan.
Cerca de las cinco de la tarde su mánager, Claudia Schlegel, llegó con una torta y luego apareció Gonzalo Henríquez y su madre. Unas bebidas, nada de alcohol y muy pocas personas. La tónica de estos meses: su círculo se fue reduciendo cada vez más y solo sus familiares directos sabían que se estaba evaluando un trasplante de hígado. Un círculo compuesto por sus hermanos Ximena y Gonzalo, su madre -Juana-, su hija Olivia -de 14 años, de su relación con la actriz Mariana Loyola- y su pareja con los dos hijos de ella.
Un cercano a Roberto "Titae" Lind cuenta que el bajista de Los Tres se enteró del trasplante el mismo 1 de mayo, pese a ser el único integrante original del grupo que se ha mantenido junto a Henríquez. El exbaterista, Francisco Molina, es conciso y dice a "Sábado" que le desea "que se recupere pronto" y que, como Lind, se ha enterado de la operación y de sus avances "por la prensa". Ángel Parra, quien a fines de 2013 renunció a Los Tres y luego se enfrascó en discusiones con Henríquez -"Salir de Los Tres fue una bendición", dijo el guitarrista, mientras Álvaro replicó con un "nos tenía cansadísimos"- optó por no hablar para este reportaje.
En noviembre del año pasado la grabación del nuevo disco de Los Tres, Por allanga, entró en receso. El ingeniero y productor del álbum, Gonzalo González -que colabora con Henríquez desde el disco homónimo de la banda Pettinellis, otro de los proyectos musicales del cantante-, cuenta que para el sucesor de Por acanga (2015) esperaban una colaboración de Meme del Real, integrante de Café Tacvba, que tardó en llegar y que se sumó al declive de salud del músico.
-Lo veía súper cansado y un poco menos asertivo que de costumbre, aunque con la genialidad de siempre. No es secreto que él siempre ha tenido la mayor parte de la responsabilidad creativa y estética de Los Tres, al menos en los últimos diez años; entonces, él lleva una mayor carga emocional y de tiempo -explica González.
La idea de que Henríquez vuelva a la música es algo que el cirujano que hizo el trasplante, Erwin Buckel, afirma que dependerá de su evolución, pero que es factible que ocurra durante el segundo semestre. El cantante, hasta el día antes de la operación, se mantuvo leyendo sobre música y pensando en canciones, cuenta su pareja.
-Tiene ganas de seguir creando, ha leído mucho, la guitarra siempre estuvo cerca de él, aunque su fuerza no era la suficiente para desplazarse, pero no dejó de estudiar -cuenta Carolina Hernández, quien dice que el músico ha estado durante estos días regresando del coma inducido y, aunque puede hablar, "está entre este planeta y otro" y aún no puede mantener una conversación fluida.
-Álvaro está contento, siempre vio esto como una oportunidad de "hacer la vida tal como la quiere vivir", disfrutar de las cosas simples, hacer un viaje tras esto -comenta Hernández. Eso sí, antes de entrar al quirófano, el músico le repitió más de una vez la misma idea, un sueño que esperaba concretar al despertar de la intervención médica:
-Dijo que quiere volver a subirse a un escenario y va decirles a todos: "¿Pensaban que me iba a morir, los hue...? Aquí estoy".
miércoles, mayo 02, 2018
Álvaro Henríquez fue sometido a un trasplante de hígado.
Emol
El cantante se encuentra internado en la Clínica Las Condes, en donde se realizó la intervención que duró cerca de ocho horas.
Por Carla Fernández
El vocalista de la agrupación Los Tres, Álvaro Henríquez, se sometió la jornada de ayer a un trasplante de hígado de urgencia, procedimiento que se llevó a cabo en la Clínica Las Condes.
La información fue dada a conocer este miércoles por el diario La Cuarta, que además consignó que los problemas hepáticos del músico, de 48 años, se agravaron en los últimos tres meses, por lo que pasó a estar en lista de espera para un órgano.
Según confirmaron fuentes de la Clínica Las Condes a Emol, la operación comenzó cerca de las 13:00 horas y se extendió por casi ocho horas. El doctor a cargo del procedimiento fue el cirujano Erwin Buckel.
Por el momento, no se han dado mayores detalles sobre actual estado de salud de Henríquez, pero se espera que mañana -cerca del mediodía- su familia y el doctor a cargo de la operación realicen un punto de prensa para entregar más antecedentes al respecto.
A comienzos de 2018, el líder de Los Tres se vio envuelto en una polémica tras su presentación en el Festival de Verano de Talagante, en donde se le acusó de realizar un espectáculo "impresentable" e incluso se especuló que estaba bajo los efectos del alcohol.
Después, en la Fiesta Costumbrista Trilla a Yegua Suelta de la localidad de Calle Larga, se le pudo ver más animado. Sin embargo, debió terminar su actuación sentado en una silla, lo que evidenció su complejo estado de salud.
Posteriormente, Henríquez debió cancelar sus presentaciones -que incluían la Cumbre del Rock Chileno y un viaje a México- para enfocarse en su recuperación.
viernes, enero 26, 2018
Álvaro Henríquez suspende shows "por motivos de salud"
El Mercurio
El líder de Los Tres, además, canceló su presentación de mañana en La Cumbre del Rock Chileno.
Por José Vásquez
Aunque el estado de salud de Álvaro Henríquez es de cuidado, solo ayer el músico, junto a su entorno, aceptó la recomendación médica de que era preferible que no se volviera a exponer arriba de un escenario hasta que se encontrara en las condiciones óptimas de dar un show. El autor de "Déjate caer" se está tratando con medicamentos los problemas al hígado que padece.
Lo ocurrido el 19 de enero pasado en Talagante, donde su irregular desempeño en el escenario -pasó gran parte de su presentación alejado del micrófono- terminó en polémica, con acusaciones de que se encontraba ebrio y con el alcalde de la comuna amenazando con no pagar por sus servicios, terminó por evidenciar el delicado estado en que se encuentra el líder de Los Tres.
Cercanos a Henríquez niegan que esa noche haya bebido alcohol y señalan que si en estos momentos lo hiciera, su salud se vería seriamente comprometida. En diciembre pasado el músico penquista estuvo internado en una clínica capitalina tratando su enfermedad e iniciando un proceso de limpieza de su organismo.
En lo inmediato, Los Tres suspendieron el show que debían dar anoche en el Casino Enjoy de Viña del Mar, reagendándolo para el 25 de febrero. Además, Henríquez canceló su participación de mañana en La Cumbre del Rock Chileno, donde se iba a presentar junto a La Regia Orquesta, con quienes musicalizó la popular obra de teatro "La Negra Ester". En su reemplazo, el festival ayer anunció que Gondwana ocuparía su lugar.
El líder de Los Tres, además, canceló su presentación de mañana en La Cumbre del Rock Chileno.
Por José Vásquez
Aunque el estado de salud de Álvaro Henríquez es de cuidado, solo ayer el músico, junto a su entorno, aceptó la recomendación médica de que era preferible que no se volviera a exponer arriba de un escenario hasta que se encontrara en las condiciones óptimas de dar un show. El autor de "Déjate caer" se está tratando con medicamentos los problemas al hígado que padece.
Lo ocurrido el 19 de enero pasado en Talagante, donde su irregular desempeño en el escenario -pasó gran parte de su presentación alejado del micrófono- terminó en polémica, con acusaciones de que se encontraba ebrio y con el alcalde de la comuna amenazando con no pagar por sus servicios, terminó por evidenciar el delicado estado en que se encuentra el líder de Los Tres.
Cercanos a Henríquez niegan que esa noche haya bebido alcohol y señalan que si en estos momentos lo hiciera, su salud se vería seriamente comprometida. En diciembre pasado el músico penquista estuvo internado en una clínica capitalina tratando su enfermedad e iniciando un proceso de limpieza de su organismo.
En lo inmediato, Los Tres suspendieron el show que debían dar anoche en el Casino Enjoy de Viña del Mar, reagendándolo para el 25 de febrero. Además, Henríquez canceló su participación de mañana en La Cumbre del Rock Chileno, donde se iba a presentar junto a La Regia Orquesta, con quienes musicalizó la popular obra de teatro "La Negra Ester". En su reemplazo, el festival ayer anunció que Gondwana ocuparía su lugar.
domingo, enero 21, 2018
Talagante no pagará show de Los Tres
El Mercurio
La banda dejó el escenario entre pifias del público luego de interpretar tres temas.
Por María Paz Contreras
La noche del viernes último la banda chilena Los Tres debía cerrar la primera jornada del Festival de Verano de Talagante, pero, luego de tres canciones, se retiraron del escenario. "El líder, Álvaro Henríquez, no cantó ningún tema íntegramente", dice Carlos Álvarez, alcalde de la comuna.
Tras la fallida presentación de la agrupación penquista, el edil advirtió que no pagarían por el show, debido a que no cumplieron con lo pactado. "No les voy a pagar, porque nos vino a faltar el respeto a los talagantinos", dice Álvarez, refiriéndose a Henríquez. Además, agrega que al bajarse del escenario no dieron ninguna explicación ni ofrecieron disculpas.
La máxima autoridad de la comuna relata que cuando llegó la banda, Henríquez tuvo una actitud despectiva todo el tiempo y no habló con ningún integrante del equipo de producción. "No me gustó la actitud. Fue poco respetuosa y despectiva", dice.
Álvarez señala que el contrato firmado en octubre con Los Tres establecía que la duración de la presentación debía ser de una hora más bis, lo que la agrupación no cumplió. Además, era por un monto de $9 millones y que no les entregarán.
Roberto Lindl, el bajista de la banda, dijo a "El Mercurio" que no realizarían ninguna declaración. Su representante, que no dio explicaciones, informó que su agenda, que contempla una presentación hoy, en la Fiesta Costumbrista Trilla a Yegua Suelta de Calle Larga, se mantendrá intacta.
La banda dejó el escenario entre pifias del público luego de interpretar tres temas.
Por María Paz Contreras
La noche del viernes último la banda chilena Los Tres debía cerrar la primera jornada del Festival de Verano de Talagante, pero, luego de tres canciones, se retiraron del escenario. "El líder, Álvaro Henríquez, no cantó ningún tema íntegramente", dice Carlos Álvarez, alcalde de la comuna.
Tras la fallida presentación de la agrupación penquista, el edil advirtió que no pagarían por el show, debido a que no cumplieron con lo pactado. "No les voy a pagar, porque nos vino a faltar el respeto a los talagantinos", dice Álvarez, refiriéndose a Henríquez. Además, agrega que al bajarse del escenario no dieron ninguna explicación ni ofrecieron disculpas.
La máxima autoridad de la comuna relata que cuando llegó la banda, Henríquez tuvo una actitud despectiva todo el tiempo y no habló con ningún integrante del equipo de producción. "No me gustó la actitud. Fue poco respetuosa y despectiva", dice.
Álvarez señala que el contrato firmado en octubre con Los Tres establecía que la duración de la presentación debía ser de una hora más bis, lo que la agrupación no cumplió. Además, era por un monto de $9 millones y que no les entregarán.
Roberto Lindl, el bajista de la banda, dijo a "El Mercurio" que no realizarían ninguna declaración. Su representante, que no dio explicaciones, informó que su agenda, que contempla una presentación hoy, en la Fiesta Costumbrista Trilla a Yegua Suelta de Calle Larga, se mantendrá intacta.
viernes, enero 20, 2017
Artistas de diversos países se unen en un disco tributo a Los Tres
La Tercera
El grupo penquista es homenajeado en un LP que será lanzado próximamente en México, con versiones de sus temas a cargo de músicos mexicanos, colombianos y chilenos como Mon Laferte y Pedropiedra.
por Andrés del Real
La prolongada historia de Los Tres en México, con los años, ha ido dando pie a una relación recíproca. Desde sus primeras visitas, a fines de los años 90, el grupo que lidera Alvaro Henríquez no sólo se ha consolidado como uno de los invitados más recurrentes de los escenarios y festivales mexicanos, sino que también en referente para una generación completa de grupos y solistas de ese país, como parte de una dinámica de intercambio que se ha hecho evidente, por ejemplo, en el EP Vale callampa que Café Tacuba publicó en 2002 -con cuatro covers del conjunto chileno-, o en el último trabajo de estudio de los penquistas, Por acanga (2015), que incluye una versión de un tema del joven cantautor mexicano Juan Cirerol.
Es ese legado el que busca recoger un nuevo disco en homenaje a los autores de Déjate caer, que se trabaja desde comienzos del año pasado en México y que vería la luz en las próximas semanas. Titulado -hasta ahora- simplemente Un tributo a Los Tres, el álbum nació por iniciativa de Discos Valiente, sello independiente con base en la capital azteca que desde 2014 trabaja con diversos artistas emergentes radicados en ese país, entre ellos la chilena Mon Laferte.
La solista, de hecho, es una de las que participa en el disco, con una versión de Tírate que desde hace algunos días se puede escuchar en las plataformas de streaming. No es el único nombre local del proyecto: Pedropiedra, cuyos álbumes también son distribuidos por Discos Valiente, también es parte del tributo con un cover de No me falles que grabó junto al ex Primavera de Praga Leo Saavedra.
El listado lo completan grupos mexicanos de diversas corrientes. Por ejemplo, el quinteto rockero Los Fascinantes, que versiona Sudapara, uno de los clásicos del debut homónimo de los chilenos de 1991, mientras que Pastilla, trío de indie rock radicado en Los Angeles, entrega su versión de Hojas de té. También están presentes cantautores del pop joven de ese país, como Caloncho (con Amor violento), David Aguilar (Gato por liebre) y el mencionado Juan Cirerol, además de artistas de otros países como los venezolanos Okills (La torre de Babel) y el colombiano Esteman.
Se espera que en los próximos días el sello oficialice los detalles del LP, en el que también se espera la participación de grupos consolidados de la escena mexicana -como Café Tacuba y Zoé-, y que eventualmente sería distribuido por la filial mexicana de Universal Music.
El grupo penquista es homenajeado en un LP que será lanzado próximamente en México, con versiones de sus temas a cargo de músicos mexicanos, colombianos y chilenos como Mon Laferte y Pedropiedra.
por Andrés del Real
La prolongada historia de Los Tres en México, con los años, ha ido dando pie a una relación recíproca. Desde sus primeras visitas, a fines de los años 90, el grupo que lidera Alvaro Henríquez no sólo se ha consolidado como uno de los invitados más recurrentes de los escenarios y festivales mexicanos, sino que también en referente para una generación completa de grupos y solistas de ese país, como parte de una dinámica de intercambio que se ha hecho evidente, por ejemplo, en el EP Vale callampa que Café Tacuba publicó en 2002 -con cuatro covers del conjunto chileno-, o en el último trabajo de estudio de los penquistas, Por acanga (2015), que incluye una versión de un tema del joven cantautor mexicano Juan Cirerol.
Es ese legado el que busca recoger un nuevo disco en homenaje a los autores de Déjate caer, que se trabaja desde comienzos del año pasado en México y que vería la luz en las próximas semanas. Titulado -hasta ahora- simplemente Un tributo a Los Tres, el álbum nació por iniciativa de Discos Valiente, sello independiente con base en la capital azteca que desde 2014 trabaja con diversos artistas emergentes radicados en ese país, entre ellos la chilena Mon Laferte.
La solista, de hecho, es una de las que participa en el disco, con una versión de Tírate que desde hace algunos días se puede escuchar en las plataformas de streaming. No es el único nombre local del proyecto: Pedropiedra, cuyos álbumes también son distribuidos por Discos Valiente, también es parte del tributo con un cover de No me falles que grabó junto al ex Primavera de Praga Leo Saavedra.
El listado lo completan grupos mexicanos de diversas corrientes. Por ejemplo, el quinteto rockero Los Fascinantes, que versiona Sudapara, uno de los clásicos del debut homónimo de los chilenos de 1991, mientras que Pastilla, trío de indie rock radicado en Los Angeles, entrega su versión de Hojas de té. También están presentes cantautores del pop joven de ese país, como Caloncho (con Amor violento), David Aguilar (Gato por liebre) y el mencionado Juan Cirerol, además de artistas de otros países como los venezolanos Okills (La torre de Babel) y el colombiano Esteman.
Se espera que en los próximos días el sello oficialice los detalles del LP, en el que también se espera la participación de grupos consolidados de la escena mexicana -como Café Tacuba y Zoé-, y que eventualmente sería distribuido por la filial mexicana de Universal Music.
miércoles, enero 01, 2014
Los Tres lanza su primer sencillo con su nueva formación
Emol
"Hey Hey Hey", que marca el inicio de una nueva etapa del grupo nacional, es el primer single de los penquistas tras la partida de Ángel Parra.
SANTIAGO.- Nuevo año, nueva formación, nuevo single. Así comenzó el 2014 Los Tres, que a las 00:00 horas de este 1 de enero lanzó "Hey Hey Hey", el primer sencillo de su nueva producción discográfica, tras la salida del histórico guitarrista Ángel Parra del grupo.
El tema, producido por Álvaro Henríquez junto al ingeniero chileno Gonzalo González, fue masterizado en los legendarios estudios Abbey Road de Londres.
"Hey Hey Hey" es el adelanto del nuevo disco que Los Tres planea sacar este año, su primer trabajo desde 2010, cuando editaron "Coliumo".
Junto con el lanzamiento del tema, se lanzó simultáneamente el videoclip de éste (ver aquí), el cual cuenta con la dirección de Boris Quercia y es protagonizado por el actor español, ganador de varios Goyas, Luis Tosar, y las actrices chilenas María Luisa Mayol y Javiera Díaz de Valdés.
De esta forma, "Hey Hey Hey" no sólo marca el inicio de una nueva etapa del Los Tres, sino que el comienzo de los nuevos desafíos que le deparan este 2014, el que incluye una Gira por Chile y su presentación en el Festival de Viña del Mar (23 de febrero). Además de su participación en el festival mexicano Vive Latino 2014.
"Hey Hey Hey", que marca el inicio de una nueva etapa del grupo nacional, es el primer single de los penquistas tras la partida de Ángel Parra.
SANTIAGO.- Nuevo año, nueva formación, nuevo single. Así comenzó el 2014 Los Tres, que a las 00:00 horas de este 1 de enero lanzó "Hey Hey Hey", el primer sencillo de su nueva producción discográfica, tras la salida del histórico guitarrista Ángel Parra del grupo.
El tema, producido por Álvaro Henríquez junto al ingeniero chileno Gonzalo González, fue masterizado en los legendarios estudios Abbey Road de Londres.
"Hey Hey Hey" es el adelanto del nuevo disco que Los Tres planea sacar este año, su primer trabajo desde 2010, cuando editaron "Coliumo".
Junto con el lanzamiento del tema, se lanzó simultáneamente el videoclip de éste (ver aquí), el cual cuenta con la dirección de Boris Quercia y es protagonizado por el actor español, ganador de varios Goyas, Luis Tosar, y las actrices chilenas María Luisa Mayol y Javiera Díaz de Valdés.
De esta forma, "Hey Hey Hey" no sólo marca el inicio de una nueva etapa del Los Tres, sino que el comienzo de los nuevos desafíos que le deparan este 2014, el que incluye una Gira por Chile y su presentación en el Festival de Viña del Mar (23 de febrero). Además de su participación en el festival mexicano Vive Latino 2014.
sábado, diciembre 14, 2013
Semana Musical: Guitarrista Angel Parra renuncia a Los Tres y grupo seguirá con un reemplazante
La Tercera
Luego de 23 años, el músico decidió abandonar la banda, para priorizar sus proyectos paralelos. El conjunto alista con otro miembro su paso por Viña 2014 y la grabación de un nuevo tema.
por Claudio Vergara
Para sus seguidores, la primera alerta vino desde el extranjero. En sus recientes visitas a México y Perú, Los Tres ofrecieron entrevistas promocionales y shows sin el guitarrista Angel Parra en sus filas, dejando el primer plano para el cantante Alvaro Henríquez y el bajista Roberto “Titae” Lindl. Un paso al costado que ya tiene timbre de permanente: uno de los históricos miembros del conjunto renunció a la banda a fines de noviembre, en lo que marca la segunda baja en su historia, tras la salida del baterista Francisco Molina, en 2005.
Dos fuentes del círculo laboral de los hombres de Déjate caer confirman a La Tercera la determinación, agregando que la agrupación aceptó la renuncia, que todo se dio en buenos términos y que continuarán con su agenda sin mayores modificaciones. El comunicado que oficializará la información se emitirá en estos días.
Por su parte, el músico comunicó el adiós a sus compañeros a través de un correo electrónico y, entre las razones, apuntó principalmente a sus escasos deseos de emprender giras fuera de Chile. El asunto no es menor: el conjunto alista un 2014 dominado por su agenda foránea, con la intención de grabar su nuevo álbum en Norteamérica e iniciar un tour por Argentina, EE.UU. y México, incluyendo el festival Vive Latino.
Como una suerte de contrapunto, el plan de Parra es concentrarse en una serie de proyectos en solitario que ha impulsado durante el último tiempo, entre los que destacan sus clases de guitarra, sus bandas paralelas (Angel Parra Trío y Organ Martini Trío) y su trabajo junto a Manuel García, con quien graba un álbum que saldrá en marzo. Consultado sobre esta resolución, el guitarrista se excusa y dice que, por ahora, no quiere entregar mayores detalles.
BUSCANDO INDEPENDENCIA
Más allá de sus diferencias con la vida internacional de Los Tres, diversas fuentes agregan que el instrumentista fue demostrando sus progresivas ganas por adoptar decisiones más autónomas. De hecho, hubo un ejemplo evidente: en septiembre, en el lanzamiento de la última “Yein Fonda” en el bar Las Tejas, Parra dijo que no participaría en la inauguración del evento frente al Presidente Piñera. A cambio, el cantante recalcó que él tocaría de todas maneras, como una suerte de respeto a la tradición republicana, agregando que, en caso de no estar Parra, buscaba simplemente a un reemplazante. Finalmente, el guitarrista no tocó en la obertura del espectáculo en el Parque O’Higgins.
Casi dos meses antes, el también fundador de Angel Parra Trío ofreció lo que para muchos fue la primera señal de su partida. Invitado por Manuel García a las dos funciones que ofreció en el Caupolicán, soltó en medio de su participación un discurso con claros propósitos de emancipación: “Gracias por darme la oportunidad de romper con todo lo que viene atrás y empezar algo nuevo, que es lo único que les quiero transmitir a ustedes como idea de vida: el perder el miedo, el atreverse, a la edad que sea. El atreverse a protestar. Yo estuve callado muchos años y ahora saqué el habla, gracias a gente como Manuel”.
Su abandono se produce justo con la banda a las puertas de proyectos de alto calibre. Al registro de un nuevo título, el hoy dúo también suma una participación para este 24 de enero, en la cita “Si es chileno es bueno”, en el Arena Monticello, junto a Jorge González, y una nueva presentación en el próximo Festival de Viña. Ante el escenario, los autores de La espada y la pared ya preparan renovadas fotos promocionales, sólo con Henríquez y Lindl.
Además, como reemplazante en la guitarra sumaron a Sebastián Cabib, histórico aliado del cantante -ha formado parte de la segunda vida de Los Pettinellis- y que ha tomado el papel de guitarrista en sus viajes a México y Perú. Con él, la agrupación entrará los próximos días a los Estudios del Sur para grabar un nuevo tema, bajo la intención de estrenarlo lo antes posible.
Luego de 23 años, el músico decidió abandonar la banda, para priorizar sus proyectos paralelos. El conjunto alista con otro miembro su paso por Viña 2014 y la grabación de un nuevo tema.
por Claudio Vergara
Para sus seguidores, la primera alerta vino desde el extranjero. En sus recientes visitas a México y Perú, Los Tres ofrecieron entrevistas promocionales y shows sin el guitarrista Angel Parra en sus filas, dejando el primer plano para el cantante Alvaro Henríquez y el bajista Roberto “Titae” Lindl. Un paso al costado que ya tiene timbre de permanente: uno de los históricos miembros del conjunto renunció a la banda a fines de noviembre, en lo que marca la segunda baja en su historia, tras la salida del baterista Francisco Molina, en 2005.
Dos fuentes del círculo laboral de los hombres de Déjate caer confirman a La Tercera la determinación, agregando que la agrupación aceptó la renuncia, que todo se dio en buenos términos y que continuarán con su agenda sin mayores modificaciones. El comunicado que oficializará la información se emitirá en estos días.
Por su parte, el músico comunicó el adiós a sus compañeros a través de un correo electrónico y, entre las razones, apuntó principalmente a sus escasos deseos de emprender giras fuera de Chile. El asunto no es menor: el conjunto alista un 2014 dominado por su agenda foránea, con la intención de grabar su nuevo álbum en Norteamérica e iniciar un tour por Argentina, EE.UU. y México, incluyendo el festival Vive Latino.
Como una suerte de contrapunto, el plan de Parra es concentrarse en una serie de proyectos en solitario que ha impulsado durante el último tiempo, entre los que destacan sus clases de guitarra, sus bandas paralelas (Angel Parra Trío y Organ Martini Trío) y su trabajo junto a Manuel García, con quien graba un álbum que saldrá en marzo. Consultado sobre esta resolución, el guitarrista se excusa y dice que, por ahora, no quiere entregar mayores detalles.
BUSCANDO INDEPENDENCIA
Más allá de sus diferencias con la vida internacional de Los Tres, diversas fuentes agregan que el instrumentista fue demostrando sus progresivas ganas por adoptar decisiones más autónomas. De hecho, hubo un ejemplo evidente: en septiembre, en el lanzamiento de la última “Yein Fonda” en el bar Las Tejas, Parra dijo que no participaría en la inauguración del evento frente al Presidente Piñera. A cambio, el cantante recalcó que él tocaría de todas maneras, como una suerte de respeto a la tradición republicana, agregando que, en caso de no estar Parra, buscaba simplemente a un reemplazante. Finalmente, el guitarrista no tocó en la obertura del espectáculo en el Parque O’Higgins.
Casi dos meses antes, el también fundador de Angel Parra Trío ofreció lo que para muchos fue la primera señal de su partida. Invitado por Manuel García a las dos funciones que ofreció en el Caupolicán, soltó en medio de su participación un discurso con claros propósitos de emancipación: “Gracias por darme la oportunidad de romper con todo lo que viene atrás y empezar algo nuevo, que es lo único que les quiero transmitir a ustedes como idea de vida: el perder el miedo, el atreverse, a la edad que sea. El atreverse a protestar. Yo estuve callado muchos años y ahora saqué el habla, gracias a gente como Manuel”.
Su abandono se produce justo con la banda a las puertas de proyectos de alto calibre. Al registro de un nuevo título, el hoy dúo también suma una participación para este 24 de enero, en la cita “Si es chileno es bueno”, en el Arena Monticello, junto a Jorge González, y una nueva presentación en el próximo Festival de Viña. Ante el escenario, los autores de La espada y la pared ya preparan renovadas fotos promocionales, sólo con Henríquez y Lindl.
Además, como reemplazante en la guitarra sumaron a Sebastián Cabib, histórico aliado del cantante -ha formado parte de la segunda vida de Los Pettinellis- y que ha tomado el papel de guitarrista en sus viajes a México y Perú. Con él, la agrupación entrará los próximos días a los Estudios del Sur para grabar un nuevo tema, bajo la intención de estrenarlo lo antes posible.
domingo, enero 27, 2013
Los Tres despiden a su baterista de los últimos siete años y planean nuevo disco
La Tercera
Manuel Basualto, que los acompañó desde 2006, habla de su salida en diciembre pasado
por Claudio Vergara
Ocho meses. Entre abril y diciembre del año pasado. En ese lapso, Manuel Basualto trabajó como parte de Los Tres, sabiendo que su destino como baterista del conjunto tendría un solo desenlace posible: abandonar sus filas y dejar el puesto a otro músico.
"En abril tuve una conversación muy franca con la mánager, donde me dijo que había intenciones de cambiar de baterista para buscar otro sonido. Y para mí fue también cerrar un ciclo que empecé en 2006, era concluir una etapa y hacerlo por la puerta ancha, sin despedidas con bombos y platillos ni esas cosas decadentes. El último show me fui, me despedí, llegué a mi casa y chao. El punto es que esa última fecha fue en diciembre, por lo que toqué muchos meses ya consciente de que me tenía que ir. Igual fue raro. Reconozco que hubo un quiebre con ellos, aunque no en mala. Yo me distancié de ellos, porque nunca tuve claro cuándo me iba. Es como que te digan: 'Te quedan seis meses de vida', se cumple ese período y la muerte no llega, cuando lo único que quieres es morirte. Es penca", reflexiona en torno al último giro de los hombres de Déjate Caer: el trío decidió cambiar al percusionista que, bajo la etiqueta de "músico invitado", los acompañó desde su retorno en el nuevo siglo y ocupó el rol del histórico Francisco Molina. En reemplazo ficharon a Boris Ramírez, actual miembro de Primavera de Praga y conocido de Alvaro Henríquez desde las presentaciones compartidas por ambas bandas.
El movimiento busca una variación estilística en el sonido de la agrupación e intenta marcar distancia con el pulso más duro y enérgico establecido por Basualto. Todo con miras a un nuevo álbum que recién cuenta con ideas preliminares, pero que estima salida para la última parte de este año.
"Queríamos variar el 'touch' de las canciones y refrescar un poco al grupo. Era algo que necesitábamos. Probablemente, se va a ir notando en las nuevas composiciones", comenta el bajista de la banda, Roberto "Titae" Lindl. A cambio, Ramírez, que debutó el 16 de diciembre en un show en el Parque André Jarlan, comenta: "Yo tengo mi estilo propio y no me gusta compararme con la gente que estuvo antes. Para mí es un honor tocar aquí y sólo espero cumplir con mi trabajo, porque no me gusta figurar ni sobresalir".
Bajo perfil
Aunque el nuevo baterista de Los Tres no se atreve a detectar las diferencias con su antecesor, sí hay una similitud que late implícita: a ambos les acomoda el bajo perfil y la etiqueta de miembro no oficial que el grupo ha asignado a los responsables de las baquetas y los tambores. Desde su regreso, Henríquez, Lindl y Angel Parra decidieron que los bateristas serían considerados sólo como invitados y que no aparecerían ni en afiches, ni en fotos y no estaban autorizados a dar entrevistas.
"A mí no me gustan mucho las entrevistas, así que está ok. Soy muy piola", define Ramírez. Basualto agrega: "Nunca tuve drama con que hicieran eso. Me daba lo mismo. Igual, tampoco me sentía en las sombras y ni siquiera como el reemplazo de Molina, porque lo respeto mucho. A mí me gusta tocar y con eso me basta, la pasión no se vende. Se dio así y también fue parte de mi opción no aparecer, porque nunca me lo obligaron por contrato. De hecho, nunca firmé ningún contrato, de ningún tipo, con Los Tres".
En contraparte, el hermano menor de Mauricio Basualto, baterista de Los Bunkers, cuenta que siempre le acomodó el rol de hombre fuerte asumido por Henríquez en la banda. "Las decisiones finales siempre las toma él. Es un tipo fuerte, con carácter y autoritario, pero en buena, no en mala. Es como Paul McCartney, porque así deben funcionar las cosas. Alguien siempre tiene que preocuparse de todos los detalles. Más que cabrón, es un tipo súper seguro de lo que quiere, muy riguroso y trabajador. Me enseñó mucho. No concibo esas bandas que ensayan y después se toman un 'copetito'. Con Los Bunkers también es así, medio tiránico, pero se obtienen resultados, no hay nada de malo, sobre todo en un país de flojos como éste".
Alejado de toda flojera, Basualto ya integra dos proyectos: Chiporro, una banda de pop rock con la que alista su debut y varias fechas en vivo ("siento que podemos ser la renovación del pop local", apuesta), y la agrupación tropical Cumbia a lo Pobre. Ambos ya tienen contrato con el sello Plaza Independencia. "Claramente, hay vida después de Los Tres", remata.
Manuel Basualto, que los acompañó desde 2006, habla de su salida en diciembre pasado
por Claudio Vergara
Ocho meses. Entre abril y diciembre del año pasado. En ese lapso, Manuel Basualto trabajó como parte de Los Tres, sabiendo que su destino como baterista del conjunto tendría un solo desenlace posible: abandonar sus filas y dejar el puesto a otro músico.
"En abril tuve una conversación muy franca con la mánager, donde me dijo que había intenciones de cambiar de baterista para buscar otro sonido. Y para mí fue también cerrar un ciclo que empecé en 2006, era concluir una etapa y hacerlo por la puerta ancha, sin despedidas con bombos y platillos ni esas cosas decadentes. El último show me fui, me despedí, llegué a mi casa y chao. El punto es que esa última fecha fue en diciembre, por lo que toqué muchos meses ya consciente de que me tenía que ir. Igual fue raro. Reconozco que hubo un quiebre con ellos, aunque no en mala. Yo me distancié de ellos, porque nunca tuve claro cuándo me iba. Es como que te digan: 'Te quedan seis meses de vida', se cumple ese período y la muerte no llega, cuando lo único que quieres es morirte. Es penca", reflexiona en torno al último giro de los hombres de Déjate Caer: el trío decidió cambiar al percusionista que, bajo la etiqueta de "músico invitado", los acompañó desde su retorno en el nuevo siglo y ocupó el rol del histórico Francisco Molina. En reemplazo ficharon a Boris Ramírez, actual miembro de Primavera de Praga y conocido de Alvaro Henríquez desde las presentaciones compartidas por ambas bandas.
El movimiento busca una variación estilística en el sonido de la agrupación e intenta marcar distancia con el pulso más duro y enérgico establecido por Basualto. Todo con miras a un nuevo álbum que recién cuenta con ideas preliminares, pero que estima salida para la última parte de este año.
"Queríamos variar el 'touch' de las canciones y refrescar un poco al grupo. Era algo que necesitábamos. Probablemente, se va a ir notando en las nuevas composiciones", comenta el bajista de la banda, Roberto "Titae" Lindl. A cambio, Ramírez, que debutó el 16 de diciembre en un show en el Parque André Jarlan, comenta: "Yo tengo mi estilo propio y no me gusta compararme con la gente que estuvo antes. Para mí es un honor tocar aquí y sólo espero cumplir con mi trabajo, porque no me gusta figurar ni sobresalir".
Bajo perfil
Aunque el nuevo baterista de Los Tres no se atreve a detectar las diferencias con su antecesor, sí hay una similitud que late implícita: a ambos les acomoda el bajo perfil y la etiqueta de miembro no oficial que el grupo ha asignado a los responsables de las baquetas y los tambores. Desde su regreso, Henríquez, Lindl y Angel Parra decidieron que los bateristas serían considerados sólo como invitados y que no aparecerían ni en afiches, ni en fotos y no estaban autorizados a dar entrevistas.
"A mí no me gustan mucho las entrevistas, así que está ok. Soy muy piola", define Ramírez. Basualto agrega: "Nunca tuve drama con que hicieran eso. Me daba lo mismo. Igual, tampoco me sentía en las sombras y ni siquiera como el reemplazo de Molina, porque lo respeto mucho. A mí me gusta tocar y con eso me basta, la pasión no se vende. Se dio así y también fue parte de mi opción no aparecer, porque nunca me lo obligaron por contrato. De hecho, nunca firmé ningún contrato, de ningún tipo, con Los Tres".
En contraparte, el hermano menor de Mauricio Basualto, baterista de Los Bunkers, cuenta que siempre le acomodó el rol de hombre fuerte asumido por Henríquez en la banda. "Las decisiones finales siempre las toma él. Es un tipo fuerte, con carácter y autoritario, pero en buena, no en mala. Es como Paul McCartney, porque así deben funcionar las cosas. Alguien siempre tiene que preocuparse de todos los detalles. Más que cabrón, es un tipo súper seguro de lo que quiere, muy riguroso y trabajador. Me enseñó mucho. No concibo esas bandas que ensayan y después se toman un 'copetito'. Con Los Bunkers también es así, medio tiránico, pero se obtienen resultados, no hay nada de malo, sobre todo en un país de flojos como éste".
Alejado de toda flojera, Basualto ya integra dos proyectos: Chiporro, una banda de pop rock con la que alista su debut y varias fechas en vivo ("siento que podemos ser la renovación del pop local", apuesta), y la agrupación tropical Cumbia a lo Pobre. Ambos ya tienen contrato con el sello Plaza Independencia. "Claramente, hay vida después de Los Tres", remata.
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