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sábado, abril 05, 2025

Las notas de vida de Gastón Lafourcade

 

Gastón fundó en los años 70 la Asociación de organistas y clavecinistas de Chile. Hoy, a sus 89 años, ya no fabrica clavecines. Gentileza Andrea Lafourcade

El Mercurio

Desconocido para muchos chilenos, el destacado músico, hermano de Enrique y padre de Natalia Lafourcade —con la que fueron nominados a un Grammy Latino— tiene su propia historia: una larga que incluye haber fabricado el primer clavecín en nuestro país y haber partido al exilio en México, que se convirtió en su lugar de residencia.

Por Josemaría Ruy-Pérez

“El primer teclado que hice no sirvió para nada. Nada más de leña”, recuerda el músico, profesor y ebanista Gastón Lafourcade, al contar cómo llegó a construir su primer clavecín. Fue, además, el primero de estos instrumentos construido a partir de cero en nuestro país. Dos años de aciertos y errores le tomaron terminar su intento, en agosto de 1973. “Lafourcade [...] proyecta formar un grupo de cámara y dar comienzo, con el clavecín a cuestas, a una serie de conciertos de difusión cultural”, reza una entrevista que le hicieron en “El Mercurio”, el 12 de ese mismo mes. Y el 13 de septiembre, con “un cepillo de dientes, una flauta y una pipa”, se iba a la Embajada de México, al igual que su entonces esposa, Rosa Bracho, desde donde gestionarían la salida hacia el país azteca, por el golpe de Estado, en el mismo avión que la familia de Salvador Allende.

Con dificultad, ya que anda “medio peleado con la tecnología”, el hombre de ahora 89 años, radicado en Querétaro, atiende una videollamada junto a su señora de hace más de 30 años, Susana Avendaño, y aprovecha de mostrar su casa: los barcos a escala que construye, los cuadros que su hijo menor pinta, el piano en la sala de estar. Y cuando empieza a entrar en detalles de la entrevista, él mismo se interrumpe. “Bueno, aquí está mi nieto, que va a tocar. Tiene nueve y lo estamos poniendo en contacto con la gran música, con música clásica. ¿Qué vas a tocar, Damián?”. A lo que el talentoso joven contesta: “Polonesa, en sol menor, de Anna Magdalena Bach”. La historia se posterga: que pase la música.

“Nací en Angol, pero llegué a Santiago a los uno o dos años”, dice el músico padre de cuatro hijos: Catherine, Andrea (chilenas), Natalia —la cantante— y Gastón (mexicanos); y hermano de cuatro: Raquel, Enrique —el escritor—, Eliana y Ximena. Gastón era el menor de todos, por lo que asegura “le tocaban menos atenciones, y tenía que procurarme mis diversiones con gente del barrio, de todos los pelajes”, comenta. Ximena fue la primera en morir, cuando en 1949 una tuberculosis afectó a las tres hermanas y ella no logró recuperarse. Gastón no sabe si es el único que queda de los hermanos, ya que quizás Eliana esté viva en Perú. “Ella vivió una vida un poco aparte de nosotros”.

La familia vivía en el barrio Santa Isabel, cerca de donde pasaba el ferrocarril a Puente Alto. Su padre, inspector en Impuestos Internos, solía complementar su renta con otras actividades, como cuando fabricaban frazadas o cuando pusieron una lavandería. Ahí en casa, a Gastón le llamaba la atención un piano antiguo. “Mi hermana mayor, Raquel —‘Quety'—, tomaba clases y me gustaba mucho escuchar”, dice Gastón y recuerda: “El programa ‘La música por sus hombres', de Radio Chilena, tenía de cortina una obra de Johann Sebastian Bach, la ‘Tocata y Fuga en re menor', que a mí me fascinaba mucho y trataba de sacarla en el piano, así más o menos. Tendría unos cinco o seis años”.

En los años 50, la familia se cambiaría a Paula Jaraquemada 115, en La Reina, casona que perteneció al antipoeta Nicanor Parra y que fue epicentro de grandes veladas artísticas, que contaron con la presencia de Neruda, Violeta, entre otros. También fue lugar de reunión de los Lafourcade, como en una celebración en 2013, en que Gastón compartió por última vez con su hermano Enrique. Sentados ambos al piano, estando el autor de Palomita Blanca ya con un alzhéimer avanzado, cantaron juntos “Volver” de Carlos Gardel, con toda la familia coreando.

Gastón refiere escuetamente que no le gustó nada una novela de Enrique, Salvador Allende, terminada en diciembre de 1973. “La hizo tratando de quedar bien con la junta, ¿no? Creo que el gran error de Enrique fue haber escrito ese libro. Habla mal de Allende, en un momento en que el golpe militar era una noticia mundial y un golpe a la democracia”.

El músico, que según personas de su familia tiene un carácter muy diferente al de su hermano escritor, fue muy cercano a los hijos de Enrique: Dominique, con quien aún mantiene contacto; y Octavio, que falleció en 2019. Ambos tenían una relación complicada con su padre. Según cuenta Dominique a Sábado, se refugiaron a menudo donde Gastón.

“Era uno de los nuestros. (…) Cuando nos acompañaba, su mirada se suavizaba, se le relajaba el cuerpo y su risa adquiría un sonido agradable y genuino que no se parecía en nada al que emitía de forma convencional. Nosotros nunca lo consideramos un adulto”, escribe Dominique Lafourcade sobre su tío en el libro Una infancia para toda la vida, en el que reconstruye la historia familiar —con una segunda parte: Florecer—.

“Dominique ha resultado ser una chica excelente. Yo creo que mejor que su papá”, dice Gastón con una amplia sonrisa.

“En Chile alcancé a dar un concierto de inauguración el 24 de agosto del 73, en el Liceo Manuel de Salas. Y después tuve que salir y se quedó allá el clavecín”, dice Gastón. Había conocido a gente que había llegado de México por la persecución política del 68. Se hicieron amigos y vivían prácticamente en su casa. “Y ellos me dijeron ‘tienes que irte porque tú ya nos recibiste en tu casa. La dictadura está enterada y te van a venir a buscar'. Y así fue. Llegó la policía de Pinochet a mi casa y yo ya no estaba”.

Ya separado de la madre de sus dos hijas chilenas, la modelo alemana Madeleine Arnold, no tuvo oportunidad de despedirse. Recordando esa época, reflexiona: “En realidad, la gente lo que quería era vivir mejor. Tenemos testimonios de todos los regímenes dictatoriales que ha habido en Cuba, en Haití, en Venezuela, en fin, y el problema es la corrupción que ha existido en los gobiernos. Yo no era de ningún partido, pero sí mis tendencias eran hacia otro tipo de vida. Y eso bastó para marcarme”. Gastón no volvería a Chile hasta el retorno de la democracia, y fueron pocas las veces que lo hizo. Además, recuerda con mal sabor cuando se interesó en las Semanas Musicales de Frutillar, en los 2000, instancia a la que donó un clavecín —el único de los suyos que está en nuestro país— y desde la que, según dice, le negaron una invitación para presentarse.

En la videollamada, Gastón ojea documentos del pasado, que dan cuenta de las múltiples veces que se ha tenido que recomponer ante la adversidad. Entre medio, su pasaporte de asilado político, la entrevista con “El Mercurio” en el 73, un certificado del Conservatorio Tchaikovsky de Rusia, un afiche sobre un concierto en homenaje a su maestro, Julio Perceval, en 1963, y otro del 13 de octubre del 56: “Este es el primer concierto que di, en la Casa de la Cultura de Ñuñoa”. Volvamos atrás.

Después de mostrar interés en el coro de su colegio y en insistir en que lo suyo era la música instrumental, comenzó con clases de piano en el año 1951, cuando ya era adolescente. “Hubiera querido ingresar al conservatorio o algo. Pero superaba el límite de edad para ingresar”. Tomó clases en una escuela en la calle Pedro de Valdivia, con el maestro Armando Moraga.

Terminada la educación escolar, Gastón estudió Psicología en el Instituto Pedagógico. Pero solo un año, pues pronto se dio cuenta de que quería dedicar todo su tiempo a la música. “Mi padre no estaba muy de acuerdo con eso, me dijo ‘vas a tener que arreglártelas solo'. Y así lo hice. Empecé a dar clases a muy temprana edad con lo poco que yo sabía, a otros alumnos que sabían menos que yo”, comenta con humor.

Con el tiempo se fue acentuando su gusto por la docencia, que lo llevaría a ser profesor en la prestigiosa Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) mucho más adelante. Con Susana, su esposa, además, abrieron en Querétaro, frente a su casa, la Academia de Música Santa Cecilia, en donde han formado músicos destacados nacional e internacionalmente —como Juan Salvador Zurutuza—.

El maestro que lo marcó, a inicios de los 60, fue Julio Perceval. Él era belga y venía de Argentina, donde había formado la Escuela de Órgano en Buenos Aires. El 59 llegó a Chile, contratado por la Universidad de Chile, para crear la cátedra de Órgano.

Gastón audicionó y quedó en esa cátedra. Coincidió en que conoció al cantante de la Basílica de la Merced, Boris Subiabre, quien lo invitó a tomar el cargo de organista de la iglesia debido a la muerte del músico titular. “Entonces, hablé con el maestro Perceval, quien me dijo: ‘Acepte inmediatamente. Porque ahí va a tener usted un instrumento donde estudiar'”. El de La Merced era un órgano de tres teclados y 42 registros, uno de los más completos que había en Santiago. “Nos juntábamos en la iglesia con Perceval a la hora en que no había misas, y estábamos hasta que comenzaban las señoras a ronronear el rosario”. De ahí surgió no solo una relación profesor-alumno, sino una amistad con don Julio. Amistad con un abrupto desenlace.

“Me llamaron para organizar una misa de difuntos del cuerpo presente. Entonces fui y hablé con Boris, que iba a estar también”, recuerda el músico. Era el 7 de septiembre de 1963 y alguien había sido atropellado. “Y yo no sabía quién era el difunto. Era mi maestro”. Julio Perceval falleció, dejando tras de sí un legado de músicos en nuestro país.

—¿Cómo empezó la fabricación de instrumentos?

—En Chile, cerca del 65, asistí a un curso donde se explicaba la pedagogía del método Orff, creado por Carl Orff (Carmina Burana) y Gunild Keetman. Me gustó muchísimo, para la formación sobre todo en niños, y se trabajaba con xilófonos que no existían en Santiago. No tenía yo la menor idea de cómo hacer para que un trozo de madera pudiera dar una nota determinada al hacerlo vibrar, pero empecé a ver si podía construirlo

Con esta metodología y el estudio de la luthería, Gastón consiguió un trabajo en el colegio The Grange School, donde trabajaba un carpintero que le ayudó a optimizar el trabajo. Pero después de un par de años, dejó ese trabajo y los xilófonos. “Ya no tenían ningún misterio para mí. Y ya en esa época yo tenía inquietud por el clavecín. Entonces creamos la Asociación de organistas y clavecinistas de Chile. Si bien no teníamos clavecín, había algunas personas que sí lo tenían y que lo facilitaban. Ahí fue naciendo la idea de fabricar. Lo peor que podía pasar es que no resultara y ya”.

Buscando contar con un clavecín y, a partir de una espineta que le llevaron para reparar a principios de los 70, empezó a armar un plano para el que sería el primer clavecín construido enteramente en nuestro país. “Pude conseguir algunas herramientas elementales e instalarme en un gallinero abandonado en la casa de mi mamá. Y empecé a trabajar, con muy poca información. El desafío principal en la construcción de un buen instrumento es combinar fortaleza con ligereza. Después de unos dos años de trabajo, surgió un clavecín. No sonaba tan bien como me hubiera querido. Pero poco a poco lo fui mejorando”.

Gastón recuerda vivamente el discurso de Salvador Allende del 11 de septiembre. Pasado un primer momento paralizante, pensaron en que la bailarina Rosa Bracho, esposa de Gastón, fuera a la embajada de su país, México. “Rosa se fue con mucho riesgo y se pudo refugiar en la embajada. El día 13 conseguí que un amigo con auto me llevara también”.

De su partida improvisada, Gastón extraña dos objetos: un piano de cola entera, que hubiera querido dejarles a sus hijas, pero que desapareció. Y un cuadro: “un retrato que me hizo Claudio Bravo, pintor extraordinario. Yo apreciaba mucho ese cuadro”.

Becado para ir al Conservatorio de Moscú a estudiar un posgrado en órgano y dirección orquestal en el 73, gestionó en la embajada soviética para que se pospusiera dos años. Mientras, tanto él como Rosa entraron a trabajar en una escuela de danza en México, en que él daba clases de música y ella de danza.

Fueron a Moscú en 1975 y regresaron a México dos años después, donde Gastón no podía trabajar por su situación migratoria. “No había entradas de dinero, salvo lo que tenía Rosa, que era muy poco. En Ciudad de México buscamos dónde vivir, pero no había nada que se ajustara a nuestro presupuesto. Entonces tuvimos que irnos a vivir a un pueblito de las afueras, a 30 kilómetros de la ciudad, llamado Atlapulco”.

Viajando para allá, a su nuevo hogar en la sierra, tuvieron un accidente en la carretera. “Una camioneta se salió de su carril y nos chocó. Estuve dos días inconsciente, sin saber qué había pasado. Cuando desperté supe que Rosa había fallecido”. Estuvo 40 días en el hospital recuperándose. “Un tiempo sí tuve que andar con muletas, porque tuve una fractura expuesta de fémur y muchas fracturas en la cara”. En Ciudad de México, la familia de José Ibarra, un asilado chileno amigo suyo, lo acogió y lo cuidó.

Se fueron arreglando poco a poco las cosas. Pudo ingresar a la UNAM a trabajar. “No alcanzaba para mucho, pero pude rentar un departamento muy chiquito donde vivir. Me fui reponiendo de las heridas, de las secuelas”. ¿Y de qué forma un músico puede empezar a rearmar su vida? Pues tocando. “Me gusta, como dicen en inglés, to play. Yo juego”, dice Gastón Lafourcade.

En ese 1977, necesitaba como el agua volver a ser un músico activo. Y recibió una invitación para dar un par de conciertos de clavecín. “Fue muy bueno eso, me reconfortó haber podido cumplir. Este concierto lo hice con el clavecín que había hecho en Chile”, recuerda. Se lo había llevado un amigo que trabajaba en la Cepal, que tuvo la oportunidad de traerlo con su menaje de casa.

Con ese clavecín alcanzó a dar muchos conciertos en distintas partes de México, su hogar definitivo. Luego conocería a la madre de Natalia, María del Carmen Silva, y, por último, a Susana, su esposa y madre de su hijo menor, Gastón —padre de Damián, el nuevo pianista—.

Hoy ya ha dejado la construcción de clavecines: una producción de aproximadamente una docena, siendo los últimos de 186 cuerdas. Puede jactarse de haber sido condecorado con una medalla de honor por la Legislatura de Querétaro, de una nominación a Grammy Latino por un video musical extendido, Quien me tañe escucha mis voces, que grabó junto a su hija Natalia, la famosa cantante mexicana ganadora de 4 Grammys y 18 Grammys Latinos —de quien no le gusta mucho hablar, aunque se llevan muy bien—, que muestra el proceso de grabación de su único disco, Qui me tangit avdit vocem meam, en el que Gastón interpreta principalmente a Bach y Brahms.

Gastón descansa algo ofuscado. No hay más entrevista.

—¿Y qué pasó con ese clavecín?

—Se lo regalé a Natalia. No lo usa, pero bueno, lo tiene.



Gastón en brazos de su madre , junto a sus cuatro hermanos. De izquierda a derecha: Enrique, Eliana, Raquel y Ximena. GENTILEZA DOMINIQUE LAFOURCADE

En la foto, la última vez que Gastón y Enrique compartieron en 2013. Junto a ellos, su hermana mayor, Raquel. GENTILEZA DOMINIQUE LAFOURCADE

Natalia Lafourcade


martes, mayo 15, 2018

Natalia Lafourcade pone en pausa su carrera


El Mercurio

Tras cantar en los premios Oscar la canción principal de la película Coco, Natalia Lafourcade reconoce estar en un buen momento de su carrera. Recuerda el período en el que decidió dejar la música, y lo que la hizo volver. Habla, además, de su opción por la música mexicana y del reencuentro con sus raíces chilenas. También anuncia que al terminar su gira se tomará un tiempo lejos de los escenarios: "No sé, la verdad, cuándo vuelva a sacar un disco".

Por Antonia Domeyko

Dos semanas antes de la ceremonia de premiación de los Oscar, la cantante mexicana Natalia Lafourcade estaba en París. Había logrado reunirse allá con unas amigas para celebrar su cumpleaños número 34. Y hasta ese momento la posibilidad de cantar en vivo en el escenario del Dolby Theater, en Hollywood, era solo un rumor. La posibilidad se concretó cuando recibió la llamada de su manager confirmándole que cantaría junto al actor mexicano Gael García, y al cantante estadounidense Miguel la canción "Recuérdame", de la película de Disney y Pixar, Coco, que ella ya había grabado para el filme, y que más tarde ganaría en la categoría Mejor canción original.

-Yo más bien estaba así como 'no quiero hacerme falsas ilusiones'. De hecho, yo tenía un show en esas fechas, que tuvimos que mover para poder ir -dice Natalia Lafourcade al teléfono.

De París se tomó un avión a Los Angeles. Estaba nerviosa, y llegó directo a ensayar, con Gael García, con los músicos, con los bailarines, ahí mismo en el escenario de los Oscar.

El domingo 4 de marzo, Natalia Lafourcade, con un vestido rojo y un cintillo de flores rosadas, al estilo de Frida Kahlo, cantó frente al mundo "Recuérdame", entonando las únicas palabras en español que sonaron en la ceremonia.

Unas horas antes, Natalia había posteado en su Instagram una foto durante un ensayo para la presentación. Entre sus frases escribió:

"Todos estamos ilusionados y felices. Todos estamos representando a México en esta celebración del cine tan importante. Siento que todo esto es un tributo y un homenaje total para nosotros los mexicanos y los latinos".

Para ella, la música mexicana ha sido la base sobre la que se ha planteado como artista en los últimos años.

-Me ha ayudado mucho a ir caminando más fuerte, entera, más orgullosa de quien soy y de estar donde estoy -dice Natalia Lafourcade, quien en 2015 con su álbum "Hasta la raíz" ganó un Grammy y cinco Grammy Latinos, en 2017, con Musas Vol. 1 (Un homenaje al folclore latinoamericano en manos de Los Macorinos), obtuvo dos Grammy Latino, y en febrero de este año, con su nuevo álbum Musas Vol. 2, se lanzó a su primera gira por Europa.

Un recorrido que Natalia al mirar hacia atrás dice:

-Siento que estoy en un buen momento, definitivamente, sí. Siento que es un momento de disfrutar todos los frutos que se están dando, después de tantos años de venir trabajando.

Al teléfono, Natalia Lafourcade habla lento y pausado. Está en Costa Rica, dará un concierto con la Orquesta Filarmónica de este país, que tocarán con violines y chelos su música, sus canciones. Lleva meses en gira por Latinoamérica, de hecho una de sus paradas fue en Chile el pasado 29 de abril en el Teatro Coliseo. De aquí partió a Canadá y luego a Estados Unidos donde dará más de 20 shows. Recién a fines de junio terminará con tres conciertos en el Teatro Metropolitan en México, para los que tiene las entradas casi agotadas.

-Cada día estoy más cercana al momento en el que me retiro para descansar, para estar conmigo, en mi casa, con mi familia. Para hacer cosas que hace mucho tiempo que no he podido hacer.

Para Natalia, este no es solo el cierre de una gira, es el cierre de varios años de trabajo.

-No sé la verdad cuándo vuelva a sacar un disco -dice Natalia al teléfono, quien además anunció a través de video en su cuenta de Instagram que se tomará algunos años sabáticos.

-¿Cuáles son su planes cuando termine esta gira?

-Me voy a mi casa y después no sé a dónde. Tengo ganas de hacer muchas cosas, de volver a mi casa, de estar cerca de mis mascotas, de mi familia, de mi hogar, de mis discos, de mis libros, de mis pinturas. Estar con mis padres, quiero pasar mucho con mi papá, mi papá es un señor grande ya, tiene 82 años y lo quiero disfrutar mucho, y a mi mamá también.

Natalia Lafourcade es hija del músico chileno Gastón Lafourcade Valdenegro -hermano del escritor Enrique Lafourcade- y de la mexicana María del Carmen Silva Contreras. Gastón es músico clavecinista y organista, fue profesor en la Universidad Autónoma de México y fundador de la Asociación de Organistas y Clavecinistas de Chile. María del Carmen Silva es pianista, está especializada en pedagogía musical, y creó el Método Macarsi para la formación musical de los niños.

Natalia nació en México, como hija única de este matrimonio, y se crió en la ciudad de Coatepec, en este ambiente musical que la marcó desde que ella tiene memoria.

-Yo me di cuenta de que la música me gustaba desde que era pequeñita. La inquietud que yo tenía de hacer música venía desde que yo tenía como ocho años, a los 14 estaba componiendo canciones.

En 1998, Natalia entró formalmente a la industria de la música. Se unió al grupo pop llamado Twist. Eran tres adolescentes que lanzaron un disco, y que fueron invitadas a programas de televisión mexicana a cantar y bailar con un look completamente noventero: camisetas ajustadas, pantalones anchos y zapatillas grandes. A pesar del éxito, el grupo era criticado por hacer playback. El año pasado, dos integrantes de Twist se reencontraron y lanzaron un video que se transformó en un viral. Natalia no participó.

A los 18, Natalia Lafourcade ya se había alejado del grupo juvenil y lanzó su primer disco homónimo, con temas pop y pegajosos como "En el 2000", "Busca un problema" y "Te quiero dar". Con este álbum consiguió sus primeras nominaciones a los Latin Grammy.

Pero no fue todo fácil. Tras lanzar su disco se unió a una banda que llamaron Natalia y la Forquetina, y al presentarse en el Festival Vive Latino, uno de los más importantes de música alternativa latinoamericana, varios medios publicaron que el público la abucheó, hasta que ella se bajó del escenario.

Con la banda lanzaron otro disco, Casas, pero un año después se separaron. Natalia llevaba casi nueve años en la música, tenía 22, y no se sentía cómoda.

-Convivir con la industria musical, convivir con todo lo que conlleva estar en el lugar en el que estoy ahora, hay una parte, una cara de la moneda que se muestra a la gente, pero hay otra que la gente ni si quiera se imagina de lo que pasa atrás. Eso en un principio fue muy difícil. Fue tan difícil, que en un momento boté la toalla y me fui a Canadá. Me dije: "no quiero hacer esto, no me quiero dedicar a esto".

-¿Por qué partir a Canadá? 

-Porque necesitaba tomar aire y encontrarme conmigo misma para saber por dónde seguir. Aprendí cosas nuevas, estudié inglés, compartí con artistas y compuse mucha música. Fue un tiempo muy valioso.

Estuvo alrededor de un año en Canadá, donde aprendió inglés, compuso canciones, y también hizo colaboraciones con el grupo canadiense People Project.

- ¿Qué fue lo que la motivó a volver a México y retomar su carrera? 

-Pensé que ya era tiempo, eso se siente. Y cuando volví tenía nueva música y muchas ganas de compartirla.

Al regresar comenzó a trabajar en su primer disco instrumental Las 4 estaciones del Amor, junto con la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de Veracruz (OSJEV), y en 2009 retomó su carrera como solista al sacar el álbum Hu hu hu. Un par de años después, Natalia Lafourcade cuenta que vivió un proceso personal que cambió el rumbo de su carrera hacia el lugar en el que se encuentra hoy.

-Como que el lugar desde donde hago la música que hago cambió, hace como unos 6 años empezó a transformarse. Este interés por conectar con el folclore, por conocer otros compositores, por seguir aprendiendo, y buscar mi forma de trascender como artista, de evolucionar.

- ¿Por qué se dio este cambio?

-Me di cuenta de que esto es lo que amo. Yo tengo muchas pasiones, me gusta mucho pintar, bailar, me gusta mucho el cine, la fotografía, pero hubo un momento donde dije voy a enfocarme en cantar, en componer. Decidí hacerlo con todo, ponerle toda mi atención, mi energía, mi amor, todo a eso, porque hace unos años me di cuenta de que al yo querer hacer tantas cosas, como que la energía se me estaba desparramando para muchos lugares sin llegar a ninguno. Entonces tomé mi decisión, y dije bueno, voy para acá. Lo que está pasando ahora es el resultado de haberme enfocado. Intercambié muchas cosas por mi música, dije: voy a dejar de ver a mis amigos, a mi familia, voy a dejar de bailar, voy a dejar de hacer muchas cosas que amo hacer, porque yo quiero dedicarme a la música.

De la noche del Oscar, Natalia Lafourcade recuerda especialmente este diálogo:

-Natalia, me estoy muriendo de los nervios, estoy que no puedo -le dijo Gael García a ella antes de subirse al escenario del Dolby Theater a cantar "Recuérdame".

-¿A quién le vas a cantar esta canción? -le respondió Natalia.

-Se la voy a cantar a mi hija -dijo García.

Entonces Natalia pensó para sí misma:

-Ah, pues, ahí está. Es eso. Es realmente conectarnos con nosotros mismos. Para mí va más allá de estar cantando frente a mucha gente famosísima, en un contexto de celebridad -dice y agrega:

-Tiene que ver con valores que hoy en día son importantes rescatar, traerlos a la superficie. Son valores que, de alguna u otra manera, si no ponemos atención, se pueden quedar olvidados, porque el mundo hoy en día está avanzando con una velocidad máxima, y la tecnología, las redes sociales, nos hacen creer que algo es importante y que en realidad no lo es.

Lo dice refiriéndose a los mensajes que hay detrás de la canción "Recuérdame" y la película Coco, que hablan de los muertos, de no olvidarlos, del árbol genealógico, de recordar de dónde viene cada uno y sus raíces. Un mensaje que, dice Natalia, se conecta directamente con su trabajo.

Revivir y traer al presente a antiguos compositores de la música mexicana dice que ha sido una tecla clave en su carrera. Primero con el disco Mujer divina, Homenaje a Agustín Lara, que lanzó en 2013. Y también en sus últimos dos álbumes: Musas Vol. 1 y Vol. 2, que compuso junto a Los Macorinos, Miguel Peña y Juan Carlos Allende, dos músicos mayores que tocaron junto a Chavela Vargas, ícono de la música mexicana.

-Ha sido mucho mi búsqueda, a través de compositores que admiro, su música, y coquetear un poquitito con el folclore. Así he podido llevar esta música a nuevas generaciones, como un poco generar que otras personas, que a lo mejor nunca se hubieran acercado a esta música, se interesen por estos compositores también, que a mí tanto me gustan.

- ¿Qué motivó la decisión de asociar su música a la música mexicana? 

-Fue, pues, por la necesidad de fortalecer mis raíces como mexicana, como mujer, decir 'esta es mi tierra, de aquí vengo, y de aquí me voy a donde sea'. Eso ayuda mucho a sentar la identidad propia.

- Sobre sus raíces chilenas, ¿qué la ha marcado? ¿Ha influido en su música o en su identidad?

-Mis hermanas viven allá, tengo mi familia. Mis sobrinos y parte de mis raíces viven ahí también, porque soy mitad chilena. El haber visitado lugares de Chile, haber estado en Osorno con mi hermana en su casa, haber ido a Neltume, Pirihueico, Huilo Huilo, a las casas de Pablo Neruda, ha sido de mis memorias más bonitas, porque mi papá de niña todo el tiempo me recitaba Pablo Neruda y mi mamá también. Es súper mágico ir al Museo de Violeta Parra, visitar Valparaíso -dice, y agrega:

-El encuentro que tuve a nivel familiar con mis hermanas hace ocho años cambió mi vida, porque yo crecí como hija única, sintiendo que era hija única y ahora dije 'he recuperado mi vínculo familiar del lado paterno, con mis hermanas', y esto me ha permitido construirme desde otro lugar como mujer. Son aspectos personales que están ligados con Chile, más allá de la parte de ser una artista, es una cosa más personal.

lunes, abril 30, 2018

Natalia Lafourcade cantó a sus musas en el Teatro Coliseo

El Mercurio

La artista, que se tomará un período sabático, interpretó un tema de Violeta Parra. 

Por José Vásquez

Natalia Lafourcade aparece pequeña y frágil en el escenario, saludando cariñosa antes de cantar "La llorona" acompañada solo de un trompetista. Su voz delicada conmueve a una asistencia que anoche repletó el Teatro Coliseo para ver a la artista mexicana repasar un repertorio cubierto de raíz folclórica, que en sus últimas entregas se abrió latinoamericana.

En esta escala santiaguina de su último tour antes de su recién anunciado período sabático, que comenzará tras las presentaciones que hará en su país en junio, la cantante realizó una intensa versión de "Qué he sacado con quererte" de Violeta Parra, un tema que incluyó en el primero de los dos volúmenes de "Musas", el trabajo con el que reverenció a los principales autores del continente, como Agustín Lara y Atahualpa Yupanqui, y que ayer la tuvo interpretando boleros como "Mexicana hermosa" y "Tú me acostumbraste".

Los aplausos se multiplicaron por la emocional entrega de la artista, que decidió detener todo justo en uno de los momentos más taquilleros de su carrera, con hitos como aparecer en la ceremonia de entrega de los Oscar para interpretar "Recuérdame", de la galardonada "Coco", y haber lanzado, en febrero pasado, la segunda parte de "Musas".

Lafourcade, interpretando "Hasta la raíz", uno de sus mayores éxitos, resuelto con una plenitud natural, entregó anoche un temprano resumen de su presente, el de vacaciones a la vista y sin pasaje de vuelta timbrado y despidiéndose con la tranquilidad haber cerrado el trabajo de forma superior.

sábado, abril 07, 2018

Natalia Lafourcade: "La canción de 'Coco' es de esas que se vuelven himnos de la humanidad"

El Mercurio

La cantautora habla de su regreso a Chile el próximo 29 de abril, con un nuevo disco bajo el brazo y tras un brillante paso por la ceremonia de los Oscar. 

Por Patricio Zenklussen franco

Aunque haya pasado poco tiempo desde su última visita al país, en septiembre del año pasado, muchas cosas importantes ocurrieron en la carrera de Natalia Lafourcade: el lanzamiento de un nuevo disco, cuatro nominaciones a los Grammy Latino -de los cuales consiguió dos- y hasta una presentación en la entrega de los Oscar.

Afortunadamente, no habrá que esperar demasiado para volver a verla en un escenario nacional, pues el próximo 29 de abril se presentará en el Teatro Coliseo. Y lo hará, según ha prometido, recogiendo todas las alegrías que le ha tocado vivir en este corto tiempo que estuvo lejos de Chile.

Anticipando su visita, "El Mercurio" pudo conversar con ella al teléfono desde México. Amable y cercana, Lafourcade contó de su paso por el Dolby Theatre en Los Angeles, el éxito de la canción de "Coco", "Recuérdame", la inspiración detrás de su más reciente álbum y su cercanía con la música chilena.

-Hace poco estuviste en los Oscar cantando "Recuérdame" frente a miles de personas y televidentes alrededor de todo el mundo. ¿Cómo fue esa experiencia?

"¡Uf, súper mágica! ¡La disfruté muchísimo! Tardé como una semana en bajarme de la nube de adrenalina que me significó estar ahí con la gente de la Academia, atrás del escenario, sintiendo esa energía. Me dio mucho gusto y orgullo poder estar ahí y aportar un poquito con mi voz y mi interpretación. Me sentí muy sorprendida y emocionada. Fue una cosa maravillosa. Algo que jamás en mi vida me habría imaginado".

-Además, la canción ha sido muy bien recibida...

"Es que es una composición con la que todos nos sentimos identificados. Es bellísima, increíble. Hace unos días, un amigo mío me envió un video de su hijita cantando la canción y se me cayeron las lágrimas. La música tiene un espíritu tan fuerte que arrasa con todo. 'Coco', su historia y su música, se han convertido en un símbolo para la humanidad, porque todos nos hemos sentido alcanzados por lo que sucede en ella".

-¿Has pensado incluirla en futuras presentaciones tuyas, o va a quedar instalada como un lindo recuerdo?

"¡No, ya la estoy incluyendo en mis conciertos! -comenta entre risas-. Cuando la canto se da un momento muy bonito que la gente valora mucho. Ya es como uno de estos temas que se vuelven himnos de la humanidad".

Pero no solo entre alfombras rojas y música de películas se ha estado moviendo Lafourcade en el último tiempo. Contrastando drásticamente con toda la imaginería hollywoodense, la cantautora ha dedicado los últimos meses a la promoción de su más reciente proyecto, "Musas".

Acompañada por el dúo de guitarristas Los Macorinos, conformado por el argentino Juan Carlos Allende y el mexicano Miguel Peña, Lafourcade se lanzó en la búsqueda de sus orígenes musicales, para poder traerlos a la luz e imprimirles su propio sello.

El resultado: un delicado coloso de dos piezas en el que reúne veinticinco canciones, intercalando composiciones propias con algunas piezas clásicas del vasto repertorio folclórico y bolerístico de Latinoamérica. En esta ocasión, es el segundo volumen el que viene a presentar.

-Con "Musas" te lanzaste a remover tu suelo musical en busca de tus raíces más hondas. ¿Cómo y de dónde surgió la idea?

"Tenía una inquietud muy grande por registrar esa música. Una necesidad muy fuerte de meterme al estudio con Los Macorinos y acercarme a estos géneros. Como algo personal y artístico. Mi equipo y todo la gente que estaba involucrada comenzó a sentir que el proyecto era muy fuerte y que teníamos que hacerlo".

-Fue una jugada arriesgada, porque podrías haberte mantenido en la línea pop de "Hasta la raíz" que tantos éxitos te ha traído...

"Ocurre que hay un momento en que las cosas pareciera que toman vida propia y dicen 'esta es nuestra dirección, este es nuestro camino y hacia acá vamos'. Eso es lo que pasó con 'Musas'. En algún punto, la música marcó que tenía que ser mi siguiente disco oficial. No un proyecto alterno, a escondidas de todo el mundo. Esto tenía que salir y la gente lo tenía que escuchar. Había que ponerlo ahí, a la vista y al oído".

-¿Siempre fueron dos volúmenes los que tenías considerados, o grabaste el primero y luego dijiste 'tengo que hacer más de esto'?

"¡Fue así desde el principio! Cuando comenzamos con este proyecto seleccionamos unas 30 canciones. No logramos grabar tantas, pero llegamos a 25. Me quedé con ganas de grabar más, pero ya teníamos el lanzamiento del primer volumen a la vuelta de la esquina y no teníamos más tiempo. ¡Pero yo quería estar en el estudio grabando!".

-Entonces esto es algo que te gustaría seguir desarrollando en el futuro, ¿quizás con un tercer volumen?

"¡Sí. Totalmente! Te lo juro, hace unos días estaba con un grupo yucateco de boleros y me preguntaba si esto seguiría. Y por supuesto que el proyecto da para más. Teníamos más de 100 canciones en una lista para escoger. Entonces es algo prácticamente infinito. Es algo que podría hacer y amoldar y reinventar de muchas formas. Pero ahora mi inquietud, después de terminar una gira como esta, es irme a mi casa a descansar un rato".

-Eso sí, Natalia, antes de volver a casa tienes una visita programada...

"¡Sí, claro! Me tiene muy feliz poder volver a Chile".

-A propósito de Chile, una de las pistas que aparecen en el compendio "Musas" es "Qué he sacado con quererte", de Violeta Parra. ¿Cómo fue que esa canción llegó a formar parte del disco?

"Violeta tenía que formar parte de este conjunto de canciones y compositores. Para mí, ella es una maestra total, una mujer que admiro y un ejemplo de integridad artística. Es una de las figuras más fuertes de Latinoamérica y una enorme referencia".

-Y aparte de ella, ¿hay otros músicos chilenos que te gusten?

"Tengo muchos amigos de por allá. Mon Laferte es ahorita la figura más fuerte de la música de Chile. Yo la considero una artista completa, muy integral. También están Pedropiedra, Javiera Mena, Los Tres, Astro, Camila Moreno. Hay una muy buena relación con el país, especialmente por la gran escena que se está viviendo allá".

-Ya pensando en tu próximo show, ¿hay algo que puedas adelantar?

"Va a ser en su mayoría 'Musas' y 'Hasta la raíz', porque es lo que queremos mostrarle al público ahora, aunque también va a haber un poco de todo. De los discos pasados, de mis éxitos del 2000, esas cosas que a la gente le encantan -dice entre risas-".

sábado, marzo 31, 2018

Natalia Lafourcade: El regreso de la ganadora del Oscar

El Mercurio

Ella es la intérprete de la canción "Recuérdame", triunfadora en el Oscar 2018 por la Mejor Canción Original en "Coco", la película más vista en Chile durante este año.

Natalia Lafourcade ya ha estado en el país y ahora regresa para presentar su trabajo "Musas", en el que homenajea a "héroes musicales", como Agustín Lara, María Grever, Margarita Lecuona y Atahualpa Yupanqui.

Ese es el repertorio que trae a Santiago el domingo 29 de abril, a las 20:00 horas, en el Teatro Coliseo. Actuará junto a Los Macorinos, dúo de guitarras famoso por acompañar en vivo a la célebre Chavela Vargas.

La artista mexicana, uno de los nombres más destacados de su país, se refiere así a sus influencias: "Julieta Venegas, sin duda. Ella se convirtió en un referente para mí. Pero también Nina, Toña la Negra, Violeta Parra y La Lupe. Ese tipo de mujeres se ha convertido en una fuente de inspiración".

Las entradas para su concierto en Chile van desde los 22 mil a los 30 mil pesos, y se encuentran a la venta a través del sistema Puntoticket.

miércoles, marzo 14, 2018

Lafourcade viene tras su estelar paso por los Oscar



La Tercera

Tras su aparición en los premios, la mexicana regresa al Teatro Coliseo con el segundo volumen de Musas.

Por Andrés del Real

Reconocida hace años como una de las cantautoras más influyentes de México, con un trabajo que con el tiempo ha ido ganando notoriedad en otros rincones del continente, parecía cosa de tiempo para que Natalia Lafourcade llegara al público estadounidense. El hito se materializó a comienzos de este mes y de la mano de Coco, el gran fenómeno del cine animado de la última temporada, que le permitió a la solista mexicana interpretar su canción principal (Remember me) junto a su compatriota Gael García Bernal y el estadounidense Miguel en la última ceremonia de entrega de los premios Oscar.

Tras esa experiencia, que le permitió darse a conocer ante millones de telespectadores de todo el mundo, la compositora y productora de 34 años prepara una nueva gira por Sudamérica, que incluye un retorno a los escenarios santiaguinos para abril próximo. Así, el domingo 29 de ese mes (a las 20.000 horas), Lafourcade volverá al Teatro Coliseo de Santiago, el mismo recinto donde actuó por última vez en la capital, para actualizar su repertorio frente a su creciente fanaticada criolla.

Si en septiembre pasado la mexicana llegó a mostrar los temas de su disco Musas (2017), donde combina temas de su autoría con clásicos del repertorio latinoamericano (Agustín Lara, Simón Díaz, Mercedes Sosa y Violeta Parra, entre otros), esta vez retorna para presentar en vivo Musas volumen dos, la segunda parte de este proyecto de rescate y reinterpretación de la música de raíz latinoamericana, publicado en febrero.

En este segundo disco, la cantante vuelve a combinar temas de su propia composición -como Danza de Gardenias, Hoy mi día uno y el relanzamiento de la canción de protesta Un derecho de nacimiento- con piezas de grandes compositores latinoamericanos, como Alvaro Carrillo y María Grever. Y tal como en el primer volumen, acompañada por Los Macorinos, guitarristas de la leyenda de la música americana Chavela Vargas.

“Estos géneros me han ayudado a conectar con mi música, mis letras y con mi pueblo también. El folclor logra capturar una sensación y una emoción que son universales y eso es lo que quiero hacer con mi música”, declaraba la cantautora a Culto en su última visita.

Las entradas para su regreso se pueden comprar a través del sistema Puntoticket.

viernes, agosto 25, 2017

El nuevo camino musical de Natalia Lafourcade

El Mercurio

La cantante mexicana, ganadora de ocho Grammy latinos y uno anglo, y uno de los grandes referentes de la música latinoamericana actual, llega a Chile este 1 de septiembre con su último disco bajo el brazo, "Musas", que reafirma el nuevo camino que ha decidido seguir: dejar por un rato el pop que la hizo conocida para adentrarse en el folclor. Aquí, habla de su elección y del vínculo que tiene con Chile, donde viven sus hermanas y su tío Enrique Lafourcade.

Natalia Lafourcade está resfriada. Al otro lado del teléfono, desde Argentina, donde hoy está de gira junto a su banda, la cantante, compositora y productora mexicana de 33 años -que se presentará este próximo 1 de septiembre en Santiago, en el Teatro Coliseo- carraspea, tose, estornuda. Le han pedido que no hable más de 20 minutos, pero se entusiasma: una de las lecciones más valiosas que ha aprendido en los últimos meses, dice, ha sido hacer las cosas al ritmo que estas necesitan, aunque todo el mundo alrededor -incluso ella misma- pueda desesperarse un poco.

Para entender ese aprendizaje hay que retroceder un poco en el tiempo. Hay que ir a comienzos del año pasado, cuando Natalia Lafourcade, ganadora de ocho Grammy latinos y un anglo, y una de las cantantes más reconocidas de su generación, les propuso un proyecto a los guitarristas Miguel Peña y Juan Carlos Allende, del dúo mexicano-argentino Los Macorinos, quienes, entre otros artistas, han acompañado a Armando Manzanero y a la cantante Chavela Vargas hasta su muerte, en 2012.

En ese momento, Natalia Lafourcade, hija del músico chileno radicado en México Gastón Lafourcade y sobrina del escritor Enrique Lafourcade, estaba en la cresta de la ola profesional. Acababa de ganar cinco Grammy Latinos y uno anglo con su disco "Hasta la raíz", una placa en la que comenzó a dejar de lado los sonidos pop que la hicieron conocida en todo el continente a partir de 2002, como "Te quiero dar" o "Amarte duele". En 2012 ya había iniciado el camino con "Mujer divina: homenaje a Agustín Lara", en el que invitó a cantantes como Miguel Bosé, Devendra Banhart y Jorge Drexler a hacer dúos para homenajear al intérprete mexicano, con una selección de canciones que tuvieron gran aceptación entre sus fans.

-Lo que quise hacer fue tomar algunos tintes del folclor para enriquecer mi música. El folclor tiene mucha historia, mucha raíz, un ADN muy fuerte, y cuando conectas con eso, la música florece. Entonces empecé a querer hacer algo similar y poco a poco comenzaron a cambiar mis gustos musicales: dejé de escuchar tanta música en inglés, cambió mi inquietud por cantar en ese idioma -que la tuve en algún momento de mi carrera- y empecé a aprender de mi propia lengua y de la gente que hizo música antes que yo -recuerda la artista, quien no había salido aún del éxito de "Hasta la raíz" y cuando se le ocurrió una idea: juntarse con Los Macorinos para hacer un homenaje a la música latinoamericana.

Esta sería una selección de canciones de conocidos autores del continente -como Simón Díaz, Agustín Lara o Violeta Parra- que grabaría en un ambiente íntimo. Por eso, ha contado en otras entrevistas, no mostró a su sello el trabajo sino hasta que lo tuvo terminado y con título: "Musas", un disco que publicó el 5 de mayo pasado.

En esos largos días de trabajo entre Natalia Lafourcade y Los Macorinos, la cantante no solo aprendió de ellos de música y folclor. También, sobre trabajar con una generación completamente distinta a la de ella.

-Ellos son como dos abuelos muy tiernos y muy juguetones. A Miguel Peña le gusta mucho contar chistes cochinos, de esos que no vas a escuchar nunca más en la boca de nadie más. Y a Juan Carlos le gusta mucho jugar ajedrez. Jugaba mucho conmigo, pero yo soy mala, me disperso -cuenta entre risas, y agrega:

-Lo que aprendí de ellos lo resumo en una palabra: humanidad. Con ellos he aprendido a ser paciente, a respirar, a esperar que las cosas tomen su propia fuerza conforme uno las va trabajando. La paciencia es algo que definitivamente tuve que aprender. (Mi equipo y yo) hemos tenido que aprender a tener la calma y esperar para que los señores estén listos para a tocar, porque ellos se toman su tiempo para todo, hasta para sacar el lápiz, y, ay, no, es una cosa tremenda. Antes me desesperaba mucho en los ensayos, decía: por qué se tardan tanto. Pero ser paciente me permitió conectarme mucho con la música. Al principio los productores me decían: canta más quedito (en voz baja), estás cantando con mucha fuerza y los señores tocan quedito. Por eso, este disco suena todo tan quedito, y yo canto todo suavecito.

VOLVER AL POP. Canta suave, es cierto, pero las doce canciones de "Musas" -algunos covers y otras creaciones propias- tienen una fuerza que estremece. Especialmente "Qué he sacado con quererte", una de las reversiones más conmovedoras que hay de la canción de Violeta Parra.

-Es una canción súper fuerte. A Violeta la escuché desde pequeña, entonces le guardo mucho cariño y respeto a su música, y a la hora de seleccionar las canciones para el disco, sentí que esta era particularmente potente, que para mí tenía un vínculo al amor, al desamor y a esta sensación desgarradora, pero también un vínculo con muchos otros significados. En lo personal, me hace sentir un vínculo con México, con mi tierra, con las cosas que veo cuando algo se empieza a desvanecer, a desintegrar, y sientes esa frustración de decir: esto se va a desmoronar -dice la cantante sobre por qué eligió para "Musas" esta, una de las canciones más dolientes de la artista chilena dentro de un repertorio que Natalia Lafourcade conoció en su niñez gracias a su padre chileno, quien le enseñó música al son de los acordes de "Gracias a la vida" y "Volver a los 17".

La historia de su vínculo con Chile es conocida: Natalia, hija del matrimonio de Gastón Lafourcade -hoy de 82 años- con la artista musical María del Carmen Silva, tiene desde hace cuatro años contacto permanente con sus dos hermanas chilenas, Catherine y Andrea, a quienes conoció en 2003 y con las que se reencontró en 2013, año en que conoció también a su tío Enrique.

-Él ya está muy viejito, ni siquiera me reconoce -dice sobre el escritor de 89 años, hoy con Alzheimer-. Pero también están mis hermanas, mis sobrinos. Para mí, ir a Chile significa mucho, es como poder ir a tocar no solo a un lugar al que voy a visitar, sino que forma parte de mi historia. Soy mitad chilena y le tengo mucho cariño al país, es el lugar donde en algún momento de mi vida me gustaría vivir un tiempo, porque forma parte de mis raíces y de lo que me toca hacer en la vida para construirme como mujer.

Por eso, en este viaje que la tendrá en Chile el próximo 1 de septiembre, pidió reducir sus actividades de trabajo al mínimo, cuenta, para tener tiempo para ver a su familia.

-Me hice el tiempo. Hablé con mi equipo y les dije: "Aquí no me pueden meter nada", porque había otros conciertos, pero preferí que nos los hiciéramos para quedarme con mis hermanas unos días en Chile.

De Chile, además, sabe mucho de música. Primero, por Mon Laferte y su éxito en México.

-A la Mon la queremos mucho en México, es una mujer preciosa, poderosísima, la admiro y nos tenemos mucho cariño. Me da gusto que le esté yendo bien, porque ha sido tan guerrera, luchadora por lo que siempre ha querido. Esa mujer se merece todo -dice, y también aplaude la música de otros exponentes como Javiera Mena, Gepe, Pedro Piedra, Alex Andwanter.

De ellos, con quien más se identifica es con Gepe, quien ha hecho un camino parecido al de ella: partir su carrera con una música ligada al pop para luego bucear en las múltiples y distintas aristas del folclor.

Un camino que ha hecho a Natalia Lafourcade construir su sello propio, tan propio como el de otras de su famosas compañeras de generación, como Carla Morrison (31) o Ximena Sariñana (31).

-Para cantar folclor uno tiene que visitar la humildad, hay que ser muy sencillo y hacerlo de una manera muy honesta, no pensando si vas a dar el ancho, porque eso te aleja del espíritu de las canciones -cree la artista.

-¿Vas a volver algún día a cantar pop?

-La verdad no lo sé, como ningún camino en la vida. Uno nunca sabe, pero, al menos, el folclor es algo que ahora me hace sentir bien, y me hace sentir real -contesta Natalia Lafourcade.

-Creo que estoy en ese momento en que estoy viviendo el sueño de mi vida. Hace ocho años estaba haciendo lo que me gustaba, pero no sabía muy bien cómo organizarme, estaba todo hecho un desmadre, no sabía muy bien qué caminos tomar, dónde ir. Mi máximo sueño era poder hacerlo de la manera en que lo estoy haciendo ahora, y me acuerdo que decía ¿cómo lo voy a lograr? Bueno, con mucho trabajo, pero ahora estoy haciéndolo como lo quiero hacer, y me hace muy feliz. Estoy acomodada en mi camino.

martes, junio 20, 2017

Natalia Lafourcade viene a Chile a mostrar su "álbum secreto"

El Mercurio

La cantante mexicana presentará el 1 de septiembre, en el Teatro Coliseo, su último disco, "Musas", trabajo que en un principio había grabado solo para su círculo más cercano.  

Por CRISTOPHER AHUMADA 

No se trataba de egoísmo, pero Natalia Lafourcade no había pensado mostrarle al público "Musas", el álbum que acaba de estrenar. "Quise grabar este disco y dejármelo solo para mí y para mis amigos", contó a "El Mercurio" la cantante mexicana, planteando sus intenciones de mantener una obra en el más bajo perfil posible y olvidando, con algo de inocencia, su nuevo estatus en la industria que la coronó en 2015 como la gran ganadora del Grammy Latino.

"Eso lo entendí ahora, comprendí que ya no puedo pensar mis proyectos de esa manera", dijo riendo sobre un trabajo, que entonces avisó que vendría a presentar a Santiago, "muy pronto". La voz de "Tú si sabes quererme" volverá a la capital el 1 de septiembre, como una de las artistas centrales de la cartelera del renovado Teatro Coliseo, en pleno centro de Santiago.

"Musas", el último trabajo de Lafourcade, es un material íntimo en el que apela a la raíz latinoamericana y a los sonidos de otra época, con versiones de Agustín Lara, Mercedes Sosa y Simón Díaz. El disco también trae una emotiva interpretación de "Qué he sacado con quererte", de Violeta Parra, que la mexicana definió como "una canción de amor y desamor muy oscura".

El álbum, que incluye cinco temas originales y siete reversiones, cuenta con la colaboración de Los Macorinos, dúo de guitarras, formado por el mexicano Miguel Peña y el argentino Juan Carlos Allende, que acompañaban en sus giras a Chavela Vargas.

Natalia Lafourcade, que publicó su primer disco hace 15 años y que ha colaborado con figuras como Miguel Bosé y el fallecido Juan Gabriel, tuvo un exitoso recorrido entre 2015 y 2016, con su anterior placa, "Hasta la raíz". Un elogiado material en el que luce su voz, la nostalgia y las letras que hablan de melancolía y desamor -como "Lo que construimos" y "Nunca es suficiente"-. Con esa gira cautivó al público chileno, en noviembre de 2015, ante un Teatro Cariola al máximo de su capacidad.

Entradas
Los tickets para el concierto saldrán a la venta en los próximos días, a través de Puntoticket.

martes, mayo 09, 2017

Natalia Lafourcade: "Quise grabar este disco y dejármelo solo para mí"

El Mercurio

La cantante habla de "Musas", su nuevo álbum, donde tributa con una canción a Violeta Parra. La voz de "Nunca es suficiente" planea presentarlo en Chile "muy pronto".  

Por José Vásquez 

En noviembre de 2015, Natalia Lafourcade arrasó en los Grammy Latino con su álbum "Hasta la raíz", un éxito indiscutible que subía las expectativas de cara a su nueva producción, aunque ella no estaba pensando en compartirla. "Yo quise grabar este disco y dejármelo solo para mí y para mis amigos", cuenta desde Ciudad de México sobre "Musas", su recién estrenado trabajo, donde tributa a las grandes voces latinoamericanas junto a Los Macorinos, el dúo de guitarras que acompañó a Chavela Vargas.

La voz de "Tú sí sabes quererme" puso su foco en temas de Violeta Parra, Mercedes Sosa, Agustín Lara y Simón Díaz para un título con el que se conectó completamente con el folclore.

-¿Cómo pensaba mantener un disco en secreto siendo ya tan conocida?
"Eso lo entendí ahora -ríe-. Ya comprendí que no puedo pensar en mis proyectos de esa forma, no lo había dimensionado de esa manera".

-Es como una cita del Hombre Araña: "Un gran poder involucra una gran responsabilidad". ¿Siente esa responsabilidad con su música?
"Responsabilidad sí, pero no en el sentido de un peso o una carga en mi espalda, ¿sabes? Pero como que, de repente, empezó a aparecer en mí la conciencia de que hay gente que escucha mi música, que me sigue y que siento son mis cómplices, que van a estar ahí esperando que saque algo. Con este disco, buscaba acercarme a la música, al momento de la bohemia en la casa de mis padres con Los Macorinos, con la música que disfruto escuchar en mis tiempos libres. Si hubiera hecho un disco pensando en el público, luego de 'Hasta la raíz', creo que habría sufrido bastante, la vara estaba ya muy alta, entonces me habría estresado muchísimo: '¿y ahora de qué voy a componer?' Luego me vi súper entusiasmada en meter temas míos en este proyecto".

-En el disco se traspasa que se siente muy cómoda cantándolo.
"Ay qué padre, pero fue un reto la verdad cuando arrancamos: siempre escribo manifiestos, como reglas del juego, y en este quise desde el principio que fuera acústico total, que grabáramos todo en directo y con canciones que resaltaran la belleza y los ritmos latinoamericanos. Trabajar con Los Macorinos fue hermoso; de pronto era como estar con mis abuelos ensayando, llegar a casa y tener chocolate caliente o mezcal... Este fue un disco que tuvo mucho la presencia del mezcal".

-¿Por qué cree que hoy tenemos tantos exponentes pop haciendo música de raíz?
"Siento que, por fin, nos estamos reenamorando de nuestro folclore, de nuestras raíces. Siento que, como latinoamericanos, estamos regresando a sentirnos orgullosos de lo que somos y respetar la versatilidad y la identidad de cada quien, pero abrazando y asumiendo también la nuestra. Siento, además, que ha cambiado mi manera de cantar y no se lo puedo adjudicar a un concepto ni mecánico ni técnico. Me pasó cantando a la Violeta Parra, por ejemplo; es como una fuerza que viene de otro lugar".

-¿Por qué eligió "Qué he sacado con quererte" de Violeta Parra para grabar en su disco?
"Porque buscaba una canción que tuviera mucha fuerza. Es una canción de amor y desamor muy oscura y la letra me conectaba con un aspecto social de México, no sé por qué, pero había partes de la letra en que yo decía: esto me conecta con la frustración y el dolor que yo siento cuando dice 'qué saco con quererte si te está pasando esto, si este amor que siento por ti se está descomponiendo y nos está llevando a esa destrucción'. Entonces quería un tema que me conectara al nivel más social también".

-Este año se celebra el centenario de la cantautora, ¿participará de alguna actividad?
"Tuve una invitación para el Cuarteto Latinoamericano, que grabaron un disco de Violeta Parra, pero por tiempos no lo pude hacer. Ahora sé que mi equipo está cerrando fechas en Santiago para ir a presentar mi disco muy pronto, creo que a fines de agosto. Amo ir a Chile, tengo familia (es sobrina del escritor Enrique Lafourcade) y esta vez voy a hacer todo lo posible por quedarme un tiempito, unos diítas para visitarlos".