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jueves, mayo 02, 2019
sábado, enero 26, 2019
viernes, mayo 11, 2018
Músicos chilenos de concierto en el mundo - Reporte Abril 2018
Por Felipe Elgueta para SIMUC
Abril estuvo marcado por los viajes y giras internacionales de artistas residentes en Chile. Tal es el caso del ensamble Tricahue y Eugenia Rodríguez, que llevaron la música latinoamericana a Asia, y de Cristián Alvear, que emprendió una larga gira europea. Por su parte, José Luis Urquieta y dos ensambles de música barroca marcaron presencia nacional en nuestro “vecindario” sudamericano. Esta internacionalización de la labor de los músicos residentes en Chile es una tendencia creciente que aún no cuenta con todo el apoyo necesario.
José Luis Urquieta en las Jornadas de Música Contemporánea de Colombia
El oboísta serenense tuvo una importante participación en las jornadas del Círculo Colombiano de Música Contemporánea (CCMC). El 22 de abril dio un recital para oboe solo que incluyó el estreno de una obra de su propia autoría y una pieza de la colombiana Melissa Vargas. Luego participó en un conversatorio y estuvo a cargo de un taller para oboístas, el cual culminó en un recital con obras de compositoras y compositores actuales de Latinoamérica. Además, ofreció una conferencia acerca de las técnicas de oboe usadas en la creación contemporánea, abarcando desde la segunda mitad del siglo XX hasta algunos recursos desarrollados por el propio Urquieta junto a los compositores con quienes ha colaborado.
Tras estas jornadas, el oboísta continuará su incansable labor de promoción de la música contemporánea con el lanzamiento en Santiago (24 de mayo) del segundo disco de su serie Nuevos aires chilenos para oboe, el cual está dedicado a obras para oboe y ensamble. A continuación, emprenderá una gira europea junto al pianista y compositor Luis Saglie, luego se trasladará a Ecuador para el segundo festival Música Ocupa (“Música Clásica en Espacios Inusuales”) y posteriormente partirá con el también oboísta Leonardo Cuevas a China y Japón.
Es inspirador ver cómo José Luis Urquieta ha logrado desarrollar una carrera internacional sin dejar de residir en Chile y asumiendo el compromiso de promover a las y los creadores nacionales y latinoamericanos. Para ello, cuenta con apoyos de la Asociación Cultural Mismar, de la cual es director artístico, y de la fábrica de oboes francesa Rigoutat, a la cual representa como artista. Sin embargo, para presentarse en el extranjero, muchos estudiantes y trabajadores del arte musical se ven obligados a recurrir a instancias estatales que, muchas veces, requieren de engorrosos papeleos, rechazan propuestas sin ofrecer la necesaria retroalimentación o, simplemente, dejan a sus beneficiarios en suspenso por razones absurdas, tal como le sucedió recientemente al especialista en jazz Miguel Vera Cifras, quien logró salvar la situación gracias a la presión mediática.
Los artistas en nuestro mundo globalizado necesitan acceso expedito a fondos que les permitan realizar viajes y giras internacionales. Este año se han hecho repetitivas las situaciones que demuestran cuán creciente y urgente es esta necesidad. De los tres ensambles chilenos anunciados en el programa original del Festival de Chiquitos, solamente dos obtuvieron el financiamiento para viajar; el conjunto Femme Vocal viralizó un video en que le cantaba a Farkas pidiendo dinero para viajar a un concurso en Francia; en otro video, estudiantes avanzados que fueron aceptados en un festival de verano en EE. UU. también pedían ayuda, y ahora una orquesta entera (Universitaria de La Serena) está haciendo campaña para poder asistir a un festival en Colombia. Como país, no podemos darnos el lujo de dejar a merced de criterios burocráticos o de la caridad privada estas iniciativas de aprendizaje e intercambio cultural que, además, ofrecen tanto potencial para insertar a nuestro país de manera relevante en el mundo.
Ensambles chilenos en el Festival de Chiquitos
El gigantesco programa del XII Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos” (13-22 abr.) convocó a más de 50 mil espectadores en 152 conciertos ofrecidos por un millar de músicos de 60 grupos provenientes de 17 países. De Chile, estuvieron el Ensamble Valle del Paraíso y el Ensamble Villanueva de La Serena. Además, participó el destacado violinista barroco Raúl Orellana, quien desde hace años es concertino e instructor de la Orquesta Arakaendar de Santa Cruz, Bolivia.
Christian Senn deslumbra en Verona y lanza disco de Bach
El barítono inició abril con una aclamada actuación en Le nozze di Figaro en el Teatro Filarmónico de Verona. L’ape musicale sentenció que Senn es «EL Conde», agregando que «el aria Vedrò mentr'io sospiro, cantada a pocos metros del público suscita en la sala algo semejante a un delirio». Pocos días después, el prestigioso sello Glossa lanzó el disco compacto con el cual el cantante chileno radicado en Milán cumplió su sueño largamente acariciado de grabar Bach.
Importante representación chilena en conferencia británica
Tras una estadía en Chile, donde grabaron programas en Radio Beethoven, Carmen Troncoso y Carlos Zamora se trasladaron a la conferencia de compositores "Sound Agendas" (Universidad de Sheffield, 27-29 abr.). Carmen Troncoso presentó Recordeur I-II, pieza colaborativa creada con la ingeniera de sonido Lynette Quek, mientras que Carlos Zamora hizo una presentación acerca del uso de música precolombina en su proceso compositivo. Como moderador, estuvo Alejandro Albornoz, quien además presentó su obra La lumière artificielle, inspirada en Vicente Huidobro.
Tricahue lleva música latinoamericana a Lejano Oriente
El ensamble de percusión y saxofones ofrece conciertos en China y Japón (26 abril-10 mayo).
Eugenia Rodríguez y Violeta Parra en Cercano Oriente
La intérprete presentó las obras para guitarra de Violeta Parra en Egipto, Jordania y Palestina.
Cristián Alvear emprendió extensa gira europea
A lo largo de 7 semanas, el guitarrista dedicado a la música experimental ofrecerá casi 20 conciertos en 14 ciudades.
Gonzalo Arias gana concurso en Japón
El guitarrista obtuvo el Primer Premio en la Competencia Internacional J. S. Bach de Tokio.
Luciana Mancini en el Wigmore Hall de Londres
La mezzosoprano cantó con el ensamble O/Modərnt en tres programas alusivos a Purcell.
Rubén Olivares en la Philharmonie de Berlín
El tenor es Belfiore en “La finta gardiniera” en una producción de Baden-Baden en colaboración con la Academia Karajan.
Christine Hucke dirige “El barbero” en Kazajistán
La régisseur hizo su debut internacional en la Ópera Estatal Abay. La escenografía, vestuario e iluminación fueron de Patricio Pérez.
Paolo Bortolameolli y Teatro Cinema con LAPhil
El director acompaña a la Filarmónica de Los Ángeles a Europa tras colaborar en el montaje mahleriano de Teatro Cinema.
miércoles, abril 11, 2018
Músicos chilenos de concierto en el mundo - Reporte Marzo 2018
Por Felipe Elgueta para SIMUC
Este año, la Semana Santa se ha situado en marzo, marcando este mes con abundantes conciertos de música sacra. El lugar central en el repertorio abordado por nuestros compatriotas en el exterior lo ocuparon las representaciones musicales del relato de la Pasión de Jesús realizadas por Bach y otros compositores. Las noticias elegidas este mes también están marcadas por otra historia: la de los guitarristas clásicos chilenos, triunfantes en el extranjero, insuficientemente reconocidos en su propio país.
USA. Nicolás Emilfork, triunfador en el Concurso de Guitarra de Texas
El músico santiaguino obtuvo el Primer Premio y el Premio del Público en el XVII Festival y Concurso Internacional de Guitarra de Texas. De este modo, Nicolás Emilfork acumula una docena de premios en competencias realizadas en Estados Unidos, país donde se encuentra terminando su doctorado bajo la guía de Adam Holzman. Su tesis, que presentará a fines de abril en la Universidad de Texas en Austin, explora tres sonatas escritas por compositores latinoamericanos durante los siglos XX y XXI: Carlos Guastavino, Guido Santórsola y Roberto Sierra.
La carrera académica de Nicolás Emilfork ha sido deslumbrante. Egresado con distinción máxima de la Universidad de Chile bajo la guía de Ernesto Quezada, se trasladó luego a la Universidad de Texas, donde obtuvo el máster con calificación máxima, por lo cual recibió una invitación de la sociedad honorífica Phi Kappa Phi, la más antigua de su tipo.
Tras completar su doctorado, el músico visitará Chile con el propósito de compartir su experiencia con jóvenes guitarristas. Más adelante, espera grabar su segundo disco, difundir música de compositores chilenos e intensificar su actividad como columnista en el sitio web cultural El Guillatún.
Italia. Andrés Madariaga gana el concurso de guitarra de Follonica
En el III Concurso Internacional "Alvaro Mantovani", realizado en Follonica, Italia, dos de los cinco finalistas fueron chilenos. Finalmente, el jurado integrado por Marco Tamayo, Anabel Montesinos y Lorenzo Olivieri otorgó el Primer Premio a Andrés Madariaga, guitarrista formado en la Universidad Austral y en el Mozarteum de Salzburgo y premiado recientemente en el Certamen Llobet (Barcelona) y el Concurso Internacional de Asia (Bangkok). El otro finalista fue Marco Vega, ganador del Concurso Nacional Liliana Pérez Corey 2017.
Alemania. El ajetreado mes bachiano de Catalina Bertucci
El 10 de marzo, la soprano fue solista en el Credo de la Misa en si menor en la histórica Thomaskirche de Leipzig junto a la Orquesta de la Gewandhaus, que estaba celebrando sus 275 años. Al día siguiente ya estaba en la Sala de Cámara de la Philharmonie de Berlín cantando la “Johannes-Passion” con la Berliner Bach Akademie. Finalmente, el 30 de marzo, en la Philharmonie am Gasteig, cantó la “Matthäus-Passion” junto al Coro y Orquesta Bach de Múnich.
Austria. Leonardo Navarro y su primer año en la Staatsoper de Viena.
El tenor penquista encarnó a Roderigo en el “Otello” de Verdi, junto a Roberto Alagna y Aleksandra Kurzak. En el mismo teatro, en cuyo elenco debutó hace apenas un año, ya ha asumido roles en “Katja Kabanova”, “Le nozze di Figaro”, “El jugador”, “I puritani” y un “Anillo de los Nibelungos” para niños, además de cantar en un recital y un concierto coral navideño. En abril estará nuevamente junto a Alagna y Kurzak en “Turandot” y además cantará en “Aida”.
Emmanuel Sowicz estrena concierto en Londres
En la Royal Academy of Music, el intérprete viñamarino estrenó el Concierto para Guitarra del británico Timothy Bowers.
Luciana Mancini como solista en Bach
La mezzosoprano cantó en la Misa en si menor en Viena y en la “Matthäus-Passion” en tres conciertos en Holanda.
Francisco Mañalich en la Capilla Real de Versalles
El tenor fue Cristo en la “Pasión” de Gaetano Veneziano en Bruselas y Versalles, junto a Valer Sabadus como Evangelista.
Catalina Vicens enseña en la Lunenburg Academy - Canadá
La organista y clavecinista integró el equipo de ilustres maestros de un curso centrado en el arte de la improvisación.
Emiliano González Toro con Les Talents Lyriques
El tenor suizochileno fue solista en la clausura del Kirkemusikkfestival (Oslo) y en "La morte d'Orfeo" (Opera Forward Festival, Amsterdam).
Paolo Bortolameolli con la Filarmónica de Los Ángeles
El director lideró un concierto que fue grabado por la NPR e incluyó a jóvenes solistas y una novel compositora.
María Paz Santibáñez graba el Quinteto de Soro
La pianista y el Quatuor Simon tocaron el quinteto en París y lo grabaron para el sello Le Chant de Linos.
Este año, la Semana Santa se ha situado en marzo, marcando este mes con abundantes conciertos de música sacra. El lugar central en el repertorio abordado por nuestros compatriotas en el exterior lo ocuparon las representaciones musicales del relato de la Pasión de Jesús realizadas por Bach y otros compositores. Las noticias elegidas este mes también están marcadas por otra historia: la de los guitarristas clásicos chilenos, triunfantes en el extranjero, insuficientemente reconocidos en su propio país.
USA. Nicolás Emilfork, triunfador en el Concurso de Guitarra de Texas
El músico santiaguino obtuvo el Primer Premio y el Premio del Público en el XVII Festival y Concurso Internacional de Guitarra de Texas. De este modo, Nicolás Emilfork acumula una docena de premios en competencias realizadas en Estados Unidos, país donde se encuentra terminando su doctorado bajo la guía de Adam Holzman. Su tesis, que presentará a fines de abril en la Universidad de Texas en Austin, explora tres sonatas escritas por compositores latinoamericanos durante los siglos XX y XXI: Carlos Guastavino, Guido Santórsola y Roberto Sierra.
La carrera académica de Nicolás Emilfork ha sido deslumbrante. Egresado con distinción máxima de la Universidad de Chile bajo la guía de Ernesto Quezada, se trasladó luego a la Universidad de Texas, donde obtuvo el máster con calificación máxima, por lo cual recibió una invitación de la sociedad honorífica Phi Kappa Phi, la más antigua de su tipo.
Tras completar su doctorado, el músico visitará Chile con el propósito de compartir su experiencia con jóvenes guitarristas. Más adelante, espera grabar su segundo disco, difundir música de compositores chilenos e intensificar su actividad como columnista en el sitio web cultural El Guillatún.
Italia. Andrés Madariaga gana el concurso de guitarra de Follonica
En el III Concurso Internacional "Alvaro Mantovani", realizado en Follonica, Italia, dos de los cinco finalistas fueron chilenos. Finalmente, el jurado integrado por Marco Tamayo, Anabel Montesinos y Lorenzo Olivieri otorgó el Primer Premio a Andrés Madariaga, guitarrista formado en la Universidad Austral y en el Mozarteum de Salzburgo y premiado recientemente en el Certamen Llobet (Barcelona) y el Concurso Internacional de Asia (Bangkok). El otro finalista fue Marco Vega, ganador del Concurso Nacional Liliana Pérez Corey 2017.
Alemania. El ajetreado mes bachiano de Catalina Bertucci
El 10 de marzo, la soprano fue solista en el Credo de la Misa en si menor en la histórica Thomaskirche de Leipzig junto a la Orquesta de la Gewandhaus, que estaba celebrando sus 275 años. Al día siguiente ya estaba en la Sala de Cámara de la Philharmonie de Berlín cantando la “Johannes-Passion” con la Berliner Bach Akademie. Finalmente, el 30 de marzo, en la Philharmonie am Gasteig, cantó la “Matthäus-Passion” junto al Coro y Orquesta Bach de Múnich.
Austria. Leonardo Navarro y su primer año en la Staatsoper de Viena.
El tenor penquista encarnó a Roderigo en el “Otello” de Verdi, junto a Roberto Alagna y Aleksandra Kurzak. En el mismo teatro, en cuyo elenco debutó hace apenas un año, ya ha asumido roles en “Katja Kabanova”, “Le nozze di Figaro”, “El jugador”, “I puritani” y un “Anillo de los Nibelungos” para niños, además de cantar en un recital y un concierto coral navideño. En abril estará nuevamente junto a Alagna y Kurzak en “Turandot” y además cantará en “Aida”.
Emmanuel Sowicz estrena concierto en Londres
En la Royal Academy of Music, el intérprete viñamarino estrenó el Concierto para Guitarra del británico Timothy Bowers.
Luciana Mancini como solista en Bach
La mezzosoprano cantó en la Misa en si menor en Viena y en la “Matthäus-Passion” en tres conciertos en Holanda.
Francisco Mañalich en la Capilla Real de Versalles
El tenor fue Cristo en la “Pasión” de Gaetano Veneziano en Bruselas y Versalles, junto a Valer Sabadus como Evangelista.
Catalina Vicens enseña en la Lunenburg Academy - Canadá
La organista y clavecinista integró el equipo de ilustres maestros de un curso centrado en el arte de la improvisación.
Emiliano González Toro con Les Talents Lyriques
El tenor suizochileno fue solista en la clausura del Kirkemusikkfestival (Oslo) y en "La morte d'Orfeo" (Opera Forward Festival, Amsterdam).
Paolo Bortolameolli con la Filarmónica de Los Ángeles
El director lideró un concierto que fue grabado por la NPR e incluyó a jóvenes solistas y una novel compositora.
María Paz Santibáñez graba el Quinteto de Soro
La pianista y el Quatuor Simon tocaron el quinteto en París y lo grabaron para el sello Le Chant de Linos.
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sábado, marzo 10, 2018
Barbara Hannigan: "Los personajes que canto son invasiones"
El Mercurio
Cantante-actriz y directora de orquesta, ganadora del Grammy, su voz y su cuerpo son la inspiración de los compositores más vanguardistas del siglo XXI. Una artista directa, inteligente y libre que se transformó en figura mundial en un espacio nada convencional: el de la creación contemporánea para el teatro lírico.
Por Juan Antonio Muñoz
Es la musa de los músicos contemporáneos: ha aparecido en más de 80 estrenos mundiales de compositores como Boulez, Berio, Pascal Dupasin, Brett Dean y George Benjamin. Voz y personalidad escénica que en el siglo pasado habrían entusiasmado de igual manera a Berg, a Schönberg y a Zimmermann. Una cantante que, además, es directora de orquesta y cuya forma de pensar, libre, es el punto desde el cual resguarda la integridad de su arte.
Por eso es que no tiene problemas en declarar que hace más de 15 años que no ve una producción de "La Traviata", que no es un paquete de ningún teatro y que está "al servicio de la música y no del público". Declaraciones políticamente incorrectas, pero correctísimas en términos de solidez. Integérrima, la canadiense Barbara Hannigan (1971) no se permite hacer concesiones. Y los resultados están a la vista: ya como dominatriz, como mujer ultrajada o como una joven demente, ella provoca un efecto deslumbrante en la audiencia que los críticos describen con fascinación.
Es una artista del todo inusual, que goza hurgando en partituras y personajes complejísimos y que así como se pone al servicio de un compositor, también toma la batuta y se planta con determinación ante una orquesta sinfónica. Alguna vez incluso ha dirigido y cantado a la vez. Una cantante-actriz notable, a la que le encanta morir en escena, como ha tenido que hacer tantas veces en su celebrada "Lulú" (Berg) o como Mélisande (Debussy), Ofelia en el "Hamlet" de Dean, estrenado el año 2017 en Glyndebourne, y Agnès en "Written on skin" ("Escrito sobre piel"), la gran ópera del compositor británico George Benjamin.
Es precisamente Agnès el personaje que Hannigan asumió en su estreno mundial en Aix-en-Provence en 2012, el que da la pauta de lo que a ella le gusta hacer. El libreto de Martin Crimp está basado en una leyenda del trovador Guillem de Cabestany y su acción tiene lugar en el siglo XI, en Provenza. Allí, el rico Protector paga al Chico para crear e ilustrar un manuscrito en pergamino sobre su familia. El Chico y la mujer del Protector, Agnès, se sienten atraídos uno al otro, e inician una relación secreta. Cuando ambos deciden revelárselo, el Protector asesina al Chico y fuerza a Agnès a comerse su corazón. Agnès se suicida.
La catarsis del personaje
-¿Al inicio de su carrera tuvo algún indicio de cómo esta se iba a desarrollar?
"¡Por supuesto que no! Yo estaba simplemente cantando y trabajando en mi voz, y en el repertorio en el que creo. Eso sí, la música contemporánea me interesó desde mi infancia; siempre me han gustado las partituras complejas y desafiantes".
-¿No echa en falta la melodía en las obras del siglo XX o el siglo XXI?
"No. Encuentro la línea y la melodía en todo".
-Cuando acepta un rol en una ópera que nunca se ha hecho, ¿qué la impulsa a aceptarlo?
"La música y el rol. La catarsis del personaje. El director de escena, el director de orquesta, mis compañeros vocales, qué orquesta es, cuánto es el tiempo de ensayo. Y, por supuesto, la obra anterior del compositor".
-¿Ha sentido algunas veces que la intensidad del drama afecta su voz?
"¡Ah, sí! Tengo que encontrar constantemente equilibrio en la emoción que surge en mi voz y que a veces afecta de manera negativa mi sonido. Trabajo para equilibrar esto durante cada ensayo y en cada representación también".
Escoger cuándo morir
-Sus roles suelen morir en escena. ¿Cómo es ese viaje desde la plena vitalidad de un personaje hasta el momento de la muerte?
"Sí, ellas a menudo mueren. Busco ir reflejando el decaimiento y la desintegración de un personaje. Lo mismo el desarrollo hacia la muerte, que a veces puede ser un triunfo, a diferencia de la sola expiración...".
-Algunas de las mujeres que usted interpreta parecen resolver ellas mismas cuándo y cómo morir. ¿Lo ha sentido así? Pienso en Lulú, Mélisande, Agnès, la misma Ofelia.
"¿Resolución? Más bien pienso en triunfo, escape, desaparición, ahogo, desvanecimiento, agotamiento. Efectivamente, las mujeres que interpreto escogen su momento para partir; sobreviven hasta que ellas deciden no hacerlo más".
-Después de haber cantado sus obras y conocerlas prácticamente mejor que nadie, en su opinión, ¿dónde está la gran fortaleza de la obra de George Benjamin?
"En lo íntimo y en la concentración de las palabras y el sonido en el drama".
-En mayo, usted intervendrá en el estreno mundial, en Londres, de "Lessons in love and violence", de Benjamin, con libreto de Martin Crimp, basado en una obra del período isabelino. ¿Otro rol de esos?
"Es la Reina Isabel de Francia. Esta vez no tengo que morir, pero seguramente tendré algo que ver en otras muertes. Es un rol intrincado y muy bello".
-Casi todos sus personajes la ponen en una situación de alta exposición interna y física. ¿Se ha sentido alguna vez física o espiritualmente afectada por algún rol?
"¿Alguna vez? ¡Siempre! ¡Por supuesto! Los personajes que canto son invasiones. Dan fuerza y también me la quitan".
-¿Cuál es el rol de su vida?
"¡Lulú! ¡Ella es la persona más increíble en la ópera! Lulú es muy fuerte y muy activa en su destino. Aun cuando muere a manos de Jack el Destripador, yo creo que es suicidio. Él la está matando, pero lo está haciendo bajo la autoridad de ella".
-¿Algún papel que quisiera interpretar?
"Marie, de 'Wozzeck', pero creo que es demasiado pesado para mí. ¡Qué lástima!".
"Al público no hay que darle todo en bandeja"
-¿Hay algo que ayude especialmente cuando se trata de imaginar un nuevo rol?
"¡Trabajo duro! ¡Disciplina! Esto es lo más importante: llegar a estar del todo libre de las dificultades de la partitura, de modo que uno pueda incorporarla debidamente. Soy un bicho raro y trabajo de manera incansable; también exijo lo mismo de los demás. Pero me gusta entretenerme con seriedad, utilizar el humor y el ingenio. Y atender al silencio, que es lo más importante, por ejemplo, en 'Pelléas et Mélisande'. El espacio entre las notas es ahí la mitad de la pieza".
-¿Necesita soledad para crear un nuevo rol? ¿Qué representa para usted la soledad?
"Sí. Tienes que estar solo y concentrado cuando estudias música. Me siento muy bien cuando estoy lejos de la ciudad y puedo estar en medio de la naturaleza. Nova Scotia, de donde provengo, es un lugar al que a menudo voy tanto para descansar como para estudiar. Es muy bonito y pacífico ahí".
-¿Qué lugar ocupa la audiencia, el público, en su forma de enfrentar la música? ¿Pone atención a lo que el público está pidiendo?
"No pienso en lo que el público está pidiendo. Creo que el público espera que los artistas presenten su trabajo. Tengo una alta estimación y respeto por el público y, por supuesto, pienso en ellos. Pero no pienso en lo que están pidiendo. Ese no es mi rol ni mi responsabilidad. Mi responsabilidad es presentarles una historia, un mensaje, un sonido. El rol de ellos es actuar como testigos del espectáculo y dar su atención y energía a los momentos increíbles de una actuación en vivo. Al público no hay que darle todo en bandeja".
-¿Hay límites para lo que se llama "verdad escénica"?
"Sí, hay límites. Creo que en la ópera uno tiene que contar lo que es el centro de la historia. La dramaturgia y las decisiones consiguientes son muy importantes para respetar la pieza que un compositor ha creado con un libretista. No importa cambiar el tiempo y el lugar de la acción, pero la narración debe ser respetuosa".
-¿Son las puestas en escena, tan discutidas de hoy para óperas como "Tosca", "La Traviata" o "La Bohème", una reacción al mundo actual?
"Tengo que decir que no he visto una producción de 'Tosca', 'La Traviata' o 'La Bohème' en más de 15 años... Lo siento".
-Usted es tanto cantante como directora de orquesta. ¿También interpreta un rol el director de orquesta? ¿Se siente "actuando" también como directora?
"Creo que, en cierta forma, un director actúa como un dramaturgo para el público y también para la orquesta. No como un actor, sino como un guía a través de la música. Entre otras responsabilidades, por supuesto".
Cantante-actriz y directora de orquesta, ganadora del Grammy, su voz y su cuerpo son la inspiración de los compositores más vanguardistas del siglo XXI. Una artista directa, inteligente y libre que se transformó en figura mundial en un espacio nada convencional: el de la creación contemporánea para el teatro lírico.
Por Juan Antonio Muñoz
Es la musa de los músicos contemporáneos: ha aparecido en más de 80 estrenos mundiales de compositores como Boulez, Berio, Pascal Dupasin, Brett Dean y George Benjamin. Voz y personalidad escénica que en el siglo pasado habrían entusiasmado de igual manera a Berg, a Schönberg y a Zimmermann. Una cantante que, además, es directora de orquesta y cuya forma de pensar, libre, es el punto desde el cual resguarda la integridad de su arte.
Por eso es que no tiene problemas en declarar que hace más de 15 años que no ve una producción de "La Traviata", que no es un paquete de ningún teatro y que está "al servicio de la música y no del público". Declaraciones políticamente incorrectas, pero correctísimas en términos de solidez. Integérrima, la canadiense Barbara Hannigan (1971) no se permite hacer concesiones. Y los resultados están a la vista: ya como dominatriz, como mujer ultrajada o como una joven demente, ella provoca un efecto deslumbrante en la audiencia que los críticos describen con fascinación.
Es una artista del todo inusual, que goza hurgando en partituras y personajes complejísimos y que así como se pone al servicio de un compositor, también toma la batuta y se planta con determinación ante una orquesta sinfónica. Alguna vez incluso ha dirigido y cantado a la vez. Una cantante-actriz notable, a la que le encanta morir en escena, como ha tenido que hacer tantas veces en su celebrada "Lulú" (Berg) o como Mélisande (Debussy), Ofelia en el "Hamlet" de Dean, estrenado el año 2017 en Glyndebourne, y Agnès en "Written on skin" ("Escrito sobre piel"), la gran ópera del compositor británico George Benjamin.
Es precisamente Agnès el personaje que Hannigan asumió en su estreno mundial en Aix-en-Provence en 2012, el que da la pauta de lo que a ella le gusta hacer. El libreto de Martin Crimp está basado en una leyenda del trovador Guillem de Cabestany y su acción tiene lugar en el siglo XI, en Provenza. Allí, el rico Protector paga al Chico para crear e ilustrar un manuscrito en pergamino sobre su familia. El Chico y la mujer del Protector, Agnès, se sienten atraídos uno al otro, e inician una relación secreta. Cuando ambos deciden revelárselo, el Protector asesina al Chico y fuerza a Agnès a comerse su corazón. Agnès se suicida.
La catarsis del personaje
-¿Al inicio de su carrera tuvo algún indicio de cómo esta se iba a desarrollar?
"¡Por supuesto que no! Yo estaba simplemente cantando y trabajando en mi voz, y en el repertorio en el que creo. Eso sí, la música contemporánea me interesó desde mi infancia; siempre me han gustado las partituras complejas y desafiantes".
-¿No echa en falta la melodía en las obras del siglo XX o el siglo XXI?
"No. Encuentro la línea y la melodía en todo".
-Cuando acepta un rol en una ópera que nunca se ha hecho, ¿qué la impulsa a aceptarlo?
"La música y el rol. La catarsis del personaje. El director de escena, el director de orquesta, mis compañeros vocales, qué orquesta es, cuánto es el tiempo de ensayo. Y, por supuesto, la obra anterior del compositor".
-¿Ha sentido algunas veces que la intensidad del drama afecta su voz?
"¡Ah, sí! Tengo que encontrar constantemente equilibrio en la emoción que surge en mi voz y que a veces afecta de manera negativa mi sonido. Trabajo para equilibrar esto durante cada ensayo y en cada representación también".
Escoger cuándo morir
-Sus roles suelen morir en escena. ¿Cómo es ese viaje desde la plena vitalidad de un personaje hasta el momento de la muerte?
"Sí, ellas a menudo mueren. Busco ir reflejando el decaimiento y la desintegración de un personaje. Lo mismo el desarrollo hacia la muerte, que a veces puede ser un triunfo, a diferencia de la sola expiración...".
-Algunas de las mujeres que usted interpreta parecen resolver ellas mismas cuándo y cómo morir. ¿Lo ha sentido así? Pienso en Lulú, Mélisande, Agnès, la misma Ofelia.
"¿Resolución? Más bien pienso en triunfo, escape, desaparición, ahogo, desvanecimiento, agotamiento. Efectivamente, las mujeres que interpreto escogen su momento para partir; sobreviven hasta que ellas deciden no hacerlo más".
-Después de haber cantado sus obras y conocerlas prácticamente mejor que nadie, en su opinión, ¿dónde está la gran fortaleza de la obra de George Benjamin?
"En lo íntimo y en la concentración de las palabras y el sonido en el drama".
-En mayo, usted intervendrá en el estreno mundial, en Londres, de "Lessons in love and violence", de Benjamin, con libreto de Martin Crimp, basado en una obra del período isabelino. ¿Otro rol de esos?
"Es la Reina Isabel de Francia. Esta vez no tengo que morir, pero seguramente tendré algo que ver en otras muertes. Es un rol intrincado y muy bello".
-Casi todos sus personajes la ponen en una situación de alta exposición interna y física. ¿Se ha sentido alguna vez física o espiritualmente afectada por algún rol?
"¿Alguna vez? ¡Siempre! ¡Por supuesto! Los personajes que canto son invasiones. Dan fuerza y también me la quitan".
-¿Cuál es el rol de su vida?
"¡Lulú! ¡Ella es la persona más increíble en la ópera! Lulú es muy fuerte y muy activa en su destino. Aun cuando muere a manos de Jack el Destripador, yo creo que es suicidio. Él la está matando, pero lo está haciendo bajo la autoridad de ella".
-¿Algún papel que quisiera interpretar?
"Marie, de 'Wozzeck', pero creo que es demasiado pesado para mí. ¡Qué lástima!".
"Al público no hay que darle todo en bandeja"
-¿Hay algo que ayude especialmente cuando se trata de imaginar un nuevo rol?
"¡Trabajo duro! ¡Disciplina! Esto es lo más importante: llegar a estar del todo libre de las dificultades de la partitura, de modo que uno pueda incorporarla debidamente. Soy un bicho raro y trabajo de manera incansable; también exijo lo mismo de los demás. Pero me gusta entretenerme con seriedad, utilizar el humor y el ingenio. Y atender al silencio, que es lo más importante, por ejemplo, en 'Pelléas et Mélisande'. El espacio entre las notas es ahí la mitad de la pieza".
-¿Necesita soledad para crear un nuevo rol? ¿Qué representa para usted la soledad?
"Sí. Tienes que estar solo y concentrado cuando estudias música. Me siento muy bien cuando estoy lejos de la ciudad y puedo estar en medio de la naturaleza. Nova Scotia, de donde provengo, es un lugar al que a menudo voy tanto para descansar como para estudiar. Es muy bonito y pacífico ahí".
-¿Qué lugar ocupa la audiencia, el público, en su forma de enfrentar la música? ¿Pone atención a lo que el público está pidiendo?
"No pienso en lo que el público está pidiendo. Creo que el público espera que los artistas presenten su trabajo. Tengo una alta estimación y respeto por el público y, por supuesto, pienso en ellos. Pero no pienso en lo que están pidiendo. Ese no es mi rol ni mi responsabilidad. Mi responsabilidad es presentarles una historia, un mensaje, un sonido. El rol de ellos es actuar como testigos del espectáculo y dar su atención y energía a los momentos increíbles de una actuación en vivo. Al público no hay que darle todo en bandeja".
-¿Hay límites para lo que se llama "verdad escénica"?
"Sí, hay límites. Creo que en la ópera uno tiene que contar lo que es el centro de la historia. La dramaturgia y las decisiones consiguientes son muy importantes para respetar la pieza que un compositor ha creado con un libretista. No importa cambiar el tiempo y el lugar de la acción, pero la narración debe ser respetuosa".
-¿Son las puestas en escena, tan discutidas de hoy para óperas como "Tosca", "La Traviata" o "La Bohème", una reacción al mundo actual?
"Tengo que decir que no he visto una producción de 'Tosca', 'La Traviata' o 'La Bohème' en más de 15 años... Lo siento".
-Usted es tanto cantante como directora de orquesta. ¿También interpreta un rol el director de orquesta? ¿Se siente "actuando" también como directora?
"Creo que, en cierta forma, un director actúa como un dramaturgo para el público y también para la orquesta. No como un actor, sino como un guía a través de la música. Entre otras responsabilidades, por supuesto".
domingo, febrero 25, 2018
Todos los misterios de la orquesta, en un solo libro
El Mercurio
"Orquesta de Cámara de Chile. Experiencias musicales para la escuela", el séptimo Cuaderno Pedagógico del Consejo de la Cultura, aclara la mayoría de los equívocos más comunes respecto de la música clásica.
Por Romina de la Sotta Donoso
Con los 66 conciertos gratuitos que dio durante 2017 a lo largo del país y con las más de 40 mil personas que asistieron a ellos, es innegable el rol que cumple la Orquesta de Cámara de Chile en el acceso a la música de tradición escrita.
Una vocación que le dio su fundador y primer director titular, el infatigable Fernando Rosas, mientras Juan Pablo Izquierdo, su sucesor, le otorgó un nuevo nivel de calidad artística, además de expandir su repertorio. Y ahora, Alejandra Urrutia, la actual titular, acaba de dar un nuevo paso para potenciar esa vocación al colaborar activamente en la elaboración del Cuaderno Pedagógico "Orquesta de Cámara de Chile. Experiencias musicales para la escuela" (134 páginas), del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA).
En este volumen se identifican las cuatro familias instrumentales -cuerdas, maderas, metales y percusión-, con infografías e ilustraciones, y se aborda cómo ha evolucionado la orquesta desde el siglo XVII y cómo se han organizado espacialmente los instrumentos en cada época, dando ejemplos concretos.
Se aclaran equívocos muy comunes, por ejemplo, que lo único que diferencia a una orquesta de cámara y una sinfónica es la cantidad de instrumentos y no su orgánico (conformación instrumental), y que los nombres de los estilos musicales, como Barroco, Clasicismo y Romanticismo responden a concepciones musicales vigentes durante un período, mucho más que coincidir con corrientes homónimas que se dieron en otras artes.
También se definen las distintas formas sinfónicas -sinfonía, concierto, poema sinfónico y obertura- y se explica cada elemento del lenguaje musical: forma, ritmo, altura, dinámica y textura, timbre y notación musical.
Aun cuando se le dedica un capítulo entero a la Orquesta de Cámara de Chile, el verdadero protagonismo del conjunto está en el DVD que acompaña al libro. Se incluyen 25 videoclips de 30 segundos, que fueron producidos grabando los ensayos del conjunto.
El DVD contiene conciertos íntegros y una docena de audios de interpretaciones de distintos estilos, con algunas creaciones chilenas, como el Concierto para corno, de Carlos Zamora; "Voz de piedra", de Miguel Farías, y "Tres aires chilenos", de Enrique Soro. "Uno de los principales aportes de este cuaderno es poner a disposición de las escuelas parte del repertorio de la Orquesta de Cámara, dentro del que se incluyen obras de compositores nacionales", apunta Daniela Márquez, coordinadora de elencos artísticos estables del CNCA y encargada de la publicación.
En un par de semanas se distribuirán los primeros 3 mil ejemplares del cuaderno y en 2019 se imprimirán otras 10 mil copias para llevarlas a las bibliotecas CRA -escolares- del país. Asimismo, se puede descargar gratis en Cultura.gob.cl.
Tarea para estudiantes
En la sección de propuestas didácticas del libro (para 4° y 7° básico, y 1° y 3° medio) se enseña, por ejemplo, la sinestesia, aconsejando un ejercicio: que los estudiantes observen pinturas impresionistas de 1888, mientras escuchan "Arabesque I", de Debussy, y "Gymnopédie N° 1", de Satie.
"Además de generar un aprendizaje más significativo al crear puentes entre varias asignaturas, se pone en valor el trabajo colaborativo que caracteriza a la orquesta, buscando establecer espacios que sitúen a los niños, niñas y jóvenes como protagonistas de los procesos de aprendizaje", cierra Márquez.
"Orquesta de Cámara de Chile. Experiencias musicales para la escuela", el séptimo Cuaderno Pedagógico del Consejo de la Cultura, aclara la mayoría de los equívocos más comunes respecto de la música clásica.
Por Romina de la Sotta Donoso
Con los 66 conciertos gratuitos que dio durante 2017 a lo largo del país y con las más de 40 mil personas que asistieron a ellos, es innegable el rol que cumple la Orquesta de Cámara de Chile en el acceso a la música de tradición escrita.
Una vocación que le dio su fundador y primer director titular, el infatigable Fernando Rosas, mientras Juan Pablo Izquierdo, su sucesor, le otorgó un nuevo nivel de calidad artística, además de expandir su repertorio. Y ahora, Alejandra Urrutia, la actual titular, acaba de dar un nuevo paso para potenciar esa vocación al colaborar activamente en la elaboración del Cuaderno Pedagógico "Orquesta de Cámara de Chile. Experiencias musicales para la escuela" (134 páginas), del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA).
En este volumen se identifican las cuatro familias instrumentales -cuerdas, maderas, metales y percusión-, con infografías e ilustraciones, y se aborda cómo ha evolucionado la orquesta desde el siglo XVII y cómo se han organizado espacialmente los instrumentos en cada época, dando ejemplos concretos.
Se aclaran equívocos muy comunes, por ejemplo, que lo único que diferencia a una orquesta de cámara y una sinfónica es la cantidad de instrumentos y no su orgánico (conformación instrumental), y que los nombres de los estilos musicales, como Barroco, Clasicismo y Romanticismo responden a concepciones musicales vigentes durante un período, mucho más que coincidir con corrientes homónimas que se dieron en otras artes.
También se definen las distintas formas sinfónicas -sinfonía, concierto, poema sinfónico y obertura- y se explica cada elemento del lenguaje musical: forma, ritmo, altura, dinámica y textura, timbre y notación musical.
Aun cuando se le dedica un capítulo entero a la Orquesta de Cámara de Chile, el verdadero protagonismo del conjunto está en el DVD que acompaña al libro. Se incluyen 25 videoclips de 30 segundos, que fueron producidos grabando los ensayos del conjunto.
El DVD contiene conciertos íntegros y una docena de audios de interpretaciones de distintos estilos, con algunas creaciones chilenas, como el Concierto para corno, de Carlos Zamora; "Voz de piedra", de Miguel Farías, y "Tres aires chilenos", de Enrique Soro. "Uno de los principales aportes de este cuaderno es poner a disposición de las escuelas parte del repertorio de la Orquesta de Cámara, dentro del que se incluyen obras de compositores nacionales", apunta Daniela Márquez, coordinadora de elencos artísticos estables del CNCA y encargada de la publicación.
En un par de semanas se distribuirán los primeros 3 mil ejemplares del cuaderno y en 2019 se imprimirán otras 10 mil copias para llevarlas a las bibliotecas CRA -escolares- del país. Asimismo, se puede descargar gratis en Cultura.gob.cl.
Tarea para estudiantes
En la sección de propuestas didácticas del libro (para 4° y 7° básico, y 1° y 3° medio) se enseña, por ejemplo, la sinestesia, aconsejando un ejercicio: que los estudiantes observen pinturas impresionistas de 1888, mientras escuchan "Arabesque I", de Debussy, y "Gymnopédie N° 1", de Satie.
"Además de generar un aprendizaje más significativo al crear puentes entre varias asignaturas, se pone en valor el trabajo colaborativo que caracteriza a la orquesta, buscando establecer espacios que sitúen a los niños, niñas y jóvenes como protagonistas de los procesos de aprendizaje", cierra Márquez.
viernes, noviembre 17, 2017
La música clásica en el siglo XXI y sus desafíos mirado desde Chile
El Mercurio
Seis destacados directores chilenos evalúan el estado actual de la música de conciertos. ¿Hay renovación de las audiencias? ¿La industria discográfica sigue a la baja tras la irrupción de lo digital? ¿Qué pasa con las salas especializadas en nuestro país y en el mundo? ¿Hay incentivos a la programación de músicos locales? Estas son algunas de las inquietudes que intentan responder.
Por Maureen Lennon Zaninovic
"La Philharmonie de París, que es un milagro absoluto para los músicos. El Disney Hall de Los Angeles, las nuevas salas de Florida y Katowice. En todo tipo de lugares se han levantado salas de conciertos con una maravillosa acústica, en las que uno puede escuchar la música simplemente como es. Y a veces se convierten en íconos para la comunidad", señaló en una entrevista reciente el célebre director británico Simon Rattle, cabeza musical de la London Symphony.
En la última década, las grandes capitales han invertido en el levantamiento de escenarios especializados para la difusión de sus orquestas. En Buenos Aires (Argentina), sin ir más lejos, se inauguró en 2015 La Ballena Azul: una impresionante sala sinfónica con capacidad para 1.950 espectadores. Juan Pablo Izquierdo, recientemente designado director emérito de la Orquesta Filarmónica de Santiago, celebra este tipo de construcciones y que Rattle apoye la concreción de una nueva sala para la London Symphony. "Sin duda que será un escenario estupendo y que también podrá acoger a otras agrupaciones europeas de gran prestigio", explica.
Al referirse a la realidad local endurece el tono. Al premio nacional de Música 2012 le duele la ausencia de salas de conciertos especializadas en nuestro país. "Es ignorancia de los gestores y punto", señala, y agrega que en su momento intentó influir en el destino de la próxima gran sala del Centro Gabriela Mistral (GAM) y no fue escuchado. "Originalmente iba a ser la casa principal de la Sinfónica Nacional de Chile, pero se descartó esa opción. La respuesta que me dieron es que tenían que crear un gran teatro con acústica artificial, porque debía ser multiuso, debía servir tanto para la música como para el teatro, lo que no me parece. Si quieres ver una obra de teatro en una sala de 1.800 butacas tendrías que usar binoculares. Las salas de teatro son más pequeñas, porque buscan el contacto directo con el espectador". El director chileno remata: "Me temo que esa sala se va a convertir en un segundo Municipal de Las Condes, con una acústica muy poco apropiada para la música sinfónica".
Maximiano Valdés, director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y del Festival Casals, advierte que si bien el caso de San Juan, desde el punto de vista del número de habitantes, no es en absoluto comparable con una ciudad como Santiago, "aún así, en la isla tenemos tres salas de conciertos relativamente nuevas. La última, donde yo trabajo, se terminó hace cinco años. Es una sala para 1.200 espectadores, construida para nuestra orquesta y con los mejores recursos tecnológicos. De modo que cuando los países quieren y los gobiernos toman conciencia, los teatros se construyen, y eso ayuda a que la gente escuche música en las mejores condiciones posibles y a sumar nuevas audiencias", dice Valdés.
El músico chileno añade a Artes y Letras que le tocó presenciar la expansión de los auditorios de concierto en España, fenómeno que coincidió con un período de descentralización administrativa y política de ese país. "Las comunidades autónomas se independizaron muchísimo respecto de la capital y cada alcalde se tomó como un reto personal construir una sala de conciertos. El auge de la música clásica en España se debió fundamentalmente a eso, a que una nueva sala generó un entusiasmo y una curiosidad en la ciudad. Para los intérpretes, además, fue fundamental contar con una acústica especializada y que impulsara el sonido de cada una de estas agrupaciones. En Chile eso no ha sido posible, empezando por la Sinfónica, que toca en una sala negativa para su trabajo: un cine reconvertido en sala de conciertos, y el Municipal, que es conocido como un teatro de ópera. Hoy no contamos con un espacio que pueda ayudar a que una orquesta sinfónica eleve su nivel artístico y se transforme en un emblema, como lo son las agrupaciones de Berlín o de Londres".
Rodolfo Fischer, director chileno radicado en Suiza y quien desde hace siete años enseña dirección en la Musikakademie de Basilea, comparte este análisis. A su juicio, si las autoridades políticas han determinado que la construcción de una sala no puede ser para uso exclusivo sinfónico, "es una manera de pensar lineal, en que lo importante es inaugurar un edificio abierto a la mayor cantidad de público posible. Estamos ante el famoso multiuso, que termina por destruir cualquier perfil interesante". Fischer agrega que una verdadera sala de conciertos genera beneficios tangenciales, "transformándose en un ícono arquitectónico de dicha ciudad. Es un polo que atrae a las personas a sentir esa acústica tan especial y a vivir una experiencia sensorial única. Es cosa de ver a las grandes urbes, como París, Hamburgo, Los Angeles, y tantos otros ejemplos de extraordinarios escenarios construidos recientemente a nivel mundial".
Lejos de Venezuela
Nicolas Rauss, director titular de la Orquesta Clásica de la Universidad de Santiago, sentencia que "no puede ser posible que una persona, para escuchar con un muy buen sonido a una agrupación sinfónica en Chile, tenga que viajar hasta el Teatro del Lago de Frutillar. Nosotros tenemos la suerte de contar, según los expertos, con una de las mejores acústicas de Santiago, pero muchas veces el público -por lejanía- no llega hasta nuestra aula magna. Por eso estamos trabajando en cautivar a los vecinos del sector poniente, que son muy entusiastas".
Paolo Bortolameolli, director asistente de la Filarmónica de Los Angeles (agrupación cuya batuta titular es Gustavo Dudamel), no cree que el problema de fondo sea la carencia de salas. "Hablar de impulso de la música clásica supone un tema más bien cultural: cambiar la forma en que vemos el arte", dice y enumera otras razones: "Dejar de considerarlo un complemento en el área de recreación y esparcimiento, y acogerlo definitivamente como columna vertebral del desarrollo de una sociedad. De ver en las mallas curriculares de los colegios al arte no solo como esas horas de ramos para subir el promedio o 'sacar la vuelta'. Llegar a ese grado de conciencia de que cuando alguien lee estas líneas el primer pensamiento no es 'qué utópico, qué romántico. Sino, claro que sí'". Bortolameolli sentencia: "Años se ha dedicado la neurociencia a investigar los efectos de la música en el desarrollo del cerebro humano. Lo digo a modo de ejemplo, para los escépticos que necesitan argumentos más duros".
Maximiano Valdés complementa que hay que mirar el fenómeno desde el punto de vista de quién está estudiando música en Chile. "Hay que ver el nivel de los conservatorios, quién está saliendo de ellos. Yo me pregunto si hoy contamos con un nivel de pianistas jóvenes que estén triunfando en el exterior, como lo fue Alfredo Perl. ¿Chile está generando músicos internacionales como los que produce Venezuela? No. Es una realidad que en las grandes orquestas del mundo abundan músicos venezolanos". Valdés agrega que una sociedad como la venezolana no tiene problemas de público. "Las salas de conciertos están llenas y uno se pregunta por qué, pues porque hay un movimiento de base musical. La música sinfónica en Chile está en crisis, porque no hay una cultura musical de base".
Rauss comparte este diagnóstico y añade que parte del problema es que la música en nuestro país "ha dejado de ser parte de las familias. No se escucha música clásica al interior de ellas. No es una vivencia doméstica. En el campo de la educación hay mucho que hacer. Cuando dirigía en Santa Fe (Argentina) y también ahora en la Universidad de Santiago, propuse que en los momentos de ocio de los estudiantes, estos escuchen -antes de comenzar una clase- un minuto de música clásica. Si eso también se pudiera implementar en los colegios, ya sería un avance".
Pocos compositores locales
Simon Rattle, en la entrevista concedida al Times de Londres, señaló que una de sus decisiones fue incluir en los conciertos una nueva obra de una joven compositora británica Helen Grime. "Gran Bretaña tiene, probablemente, el conjunto de compositores más talentosos menores de 60 años que se encuentra en cualquier parte del mundo, y será entretenido para mí explorar este tesoro oculto, más de lo que lo pude hacer en Berlín", sentenció.
Valdés considera que, sin duda, en nuestro país, salvo excepciones, estamos al debe en esa materia: "En España, donde me tocó dirigir por muchos años, mi primera preocupación fue comprobar la relación entre la orquesta y el país. La orquesta tiene que ser la institución que represente la música local". El titular de la Sinfónica de Puerto Rico manifiesta que "hay que tener un equilibrio en las programaciones, de manera de dar las obras que todos queremos escuchar, pero al mismo tiempo, ser capaces de guiar al público en la comprensión de nuevos repertorios".
Bortolameolli dice que "un teatro no es un museo. Insisto en esto. Proteger y dar cabida a los artistas locales es parte de una sana y correcta filosofía cultural. Tanto para intérpretes como para creadores, la colaboración permanente con sus escenarios es indispensable para entender la trascendencia e impacto que debe tener un teatro. Encargar obras a compositores, pero además, fomentar su audición con entusiastas charlas o ensayos abiertos, tener concursos para solistas jóvenes, crear un vínculo directo entre el mundo de las orquestas juveniles y su paso a la vida profesional, fomentar la presencia de intérpretes locales, crear programas de residencia para grupos de cámara, etc., son algunas formas, entre muchas otras, de encarar los desafíos que representa el cómo relacionarnos desde el arte con el siglo XXI".
El director titular de la Orquesta Clásica de la Universidad de Santiago comenta a Artes y Letras que es cierto que "algunas veces en nuestro país, a diferencia de otras ciudades extranjeras, cuesta llenar las salas de conciertos. Pero para mí, no es una alarma. En las democracias, muchas veces el número de votos es más relevante que la calidad. Hay piezas que yo he programado y que sé que no son de gusto masivo. En mis programas no hay obras de Tchaikovsky o de Verdi, no porque no me gusten, sino porque quiero una diversidad. Por eso escojo piezas de compositores chilenos y otras más desconocidas de músicos universales. A veces tengo menos de la mitad de la sala llena, pero para mí es reconfortante saber que la gente que llegó es tremendamente valiosa, que no sigue a un artista como Plácido Domingo solo por su nombre, que fue famoso, pero ya no tiene la calidad de antaño".
Valdés añade que el márketing y el desconocimiento de algunos melómanos sigue jugando en contra, a la hora de programar. "Pasa en Puerto Rico y en las grandes capitales europeas también. Cuesta introducir figuras nuevas. En el Festival Casals he traído a músicos importantes que quizás no son tan conocidos por los portorriqueños y ha habido público que me reclama que cómo es posible que acá no venga tal músico. ¡Pero si prácticamente ya no está en carrera!".
"Un teatro no es un museo. Insisto en esto. Proteger y dar cabida a los artistas locales es parte de una sana y correcta filosofía cultural".
Los tiempos de YouTube y Spotify
Otro tema clave ha sido la industria discográfica. A nivel mundial, desde hace un buen tiempo, los grandes sellos han desaparecido o restringen el número de sus grabaciones en vivo o en estudio. "Yo he tenido la suerte de grabar con mis orquestas bajo Naxos", advierte Maximiano Valdés y añade que "cada vez es más difícil que se registren los ciclos completos de las sinfonías de Brahms, por un lado, por una razón económica, pero también porque hoy no se compran discos materiales, se descargan".
Pedro-Pablo Prudencio, director residente de la Orquesta Filarmónica de Santiago, añade que estamos haciendo música en un mundo donde lo que reina es YouTube, Spotify o iTunes. "Claro que afecta la asistencia a las salas, pero siempre digo que ir a un concierto en vivo es algo muy distinto a escucharlo en una grabación perfecta, en un equipo de audio de primera línea. Es como ver una puesta de sol retocada con photoshop ". Prudencio también entrega un diagnóstico de la realidad de las orquestas actuales. "Los ensayos son cada vez más acotados y eso hace que las exigencias sean más altas. Hoy, el ritmo es matador. Muchas veces no hay tiempo para preparar, para madurar una pieza. Cada músico debe llegar con su obra preparada, hay un par de ensayos más para asentar el repertorio y listo".
Rodolfo Fischer comenta que hoy, para una orquesta internacional, el desafío radica en mantenerse "siempre vigente a través de las giras y (en menor medida, en la actualidad) las grabaciones. Para las instituciones sinfónicas de tipo regional, además de tocar bien, se requiere afirmar su identidad en un contexto local, mucha creatividad para poder seguir desarrollándose y tener una estampa importante dentro de la comunidad".
Bortolameolli lanza algunas inquietudes en torno al público del siglo XXI: "El arte necesita tiempo, necesita reflexión y esa reflexión surge de la contemplación. Pero la definición de contemplación pareciera ser una paradoja del ritmo con el que vivimos, que más bien nos empuja a ser una audiencia ansiosa, impaciente e incluso, dispersa".
El director asistente de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles remata a Artes y Letras que, "desde esa perspectiva, ir a un concierto resulta más bien una experiencia decimonónica. Anacrónica. Que no representa al ciudadano ya acostumbrado a ni siquiera esperar una semana para el capítulo de su serie favorita cuando tiene a Netflix que le entrega ya desde el estreno, la temporada terminada. ¿Como podría esa misma persona aceptar un formato estático donde el patrón siempre es el mismo (obertura, solista, sinfonía), donde no hay opción a elegir o cuando la duración a veces de una obra sobrepasa el promedio actual de concentración?".
El desafío está abierto.
martes, febrero 21, 2017
Chilenos que se hacen espacio en la escena musical
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| Sebastián Camaño |
Vivir de la música clásica. Historias de becados.
Cada vez hay más músicos nacionales que viajan al extranjero, a perfeccionarse como artistas. La fundación Ibáñez Atkinson es una de las instituciones que apoya a jóvenes para salir de Chile y adquirir nuevas herramientas y posibilidades profesionales.
Valentina Proust Iligaray
Chile registra un incremento en el interés por la música clásica. Se han construido modernos teatros en regiones, los centros culturales se multiplican en el territorio y más de 500 orquestas juveniles a lo largo de todo el país sirven como semilleros de nuevos músicos. Para muchos de estos jóvenes talentos, salir del país para continuar su desarrollo artístico es un imperativo. Afuera están los grandes escenarios y reputados maestros y conservatorios de música clásica. Además de escuelas profesionales, con especializaciones que no existen en Chile, como es el caso de la lutería. Pero el alto costo que implica estudiar en el extranjero y lo escasa que se hace la ayuda estatal, lleva a muchos músicos a buscar apoyo en instituciones privadas, como la Fundación Ibáñez Atkinson y la Corporación Amigos del Teatro Municipal.
Desde el año 2013, la Fundación Ibáñez Atkinson entrega becas para incentivar la especialización en las diferentes disciplinas de las artes musicales. A lo largo de estos cuatro años, son 50 las personas que han sido becadas con apoyo financiero para estudiar en el extranjero. La iniciativa surge de la inquietud de Heather Atkinson -una de los fundadores de la institución- por promover el desarrollo de la música y evitar que muchos talentos jóvenes se pierdan. "En Chile hay muchas limitaciones y no existe la infraestructura y maestros necesarios que puedan sacar a todos estos jóvenes adelante", señala su gerente de Música, Andrés Rodríguez Spoerer.
A la fecha, la Fundación ha invertido cerca de 250 millones de pesos en becas, las cuales van destinadas a financiar los estudios, manutención y costos del viaje -dependiendo de las necesidades que los postulantes-. Algunas de las connotadas figuras que han recibido esta beca son el director de orquesta Paolo Bortolameolli y la soprano Paulina González.
Cuatro historias de becados
Sebastián Camaño (25) siempre vivió rodeado de música. Su papá fue baterista de una banda de jazz y su mamá cantaba en un coro, por lo que no fue extraño que desde niño quisiera ser músico. Aprendió violín a los 7 años, piano a los 9 y a los 15 asistió a un curso para dirigir orquestas, encontrando en la figura del director su pasión. Entró a estudiar dirección orquestal en la Universidad de Chile, pero cerraron la carrera cuando estaba pasando a segundo año. "Ahí quedé en el aire, así es que de a poco tuve que ir buscando cómo formarme solo, para dirigir", indica Sebastián. Se fue abriendo camino participando en talleres y orquestas y el año pasado logró ser el director de orquesta en el concierto de Navidad de la Usach.
El sueño de estudiar para ser director continuaba pendiente, pero esta semana partió a Basilea, Suiza, a estudiar junto a Rodolfo Fischer en la Musik-Akademie Basel. Además del sustento monetario que se pueda conseguir con una beca, Camaño recalca lo fundamental que es el respaldo emocional en la carrera de músico. "Es muy importante tener el apoyo de tu familia, incluso más que lo económico. Es vital el sentirse acompañado", señala Sebastián.
El barítono Javier Arrey (35) descubrió su amor por el canto en la iglesia evangélica a la que acudía con su familia durante su infancia, cuando participaba en el coro. Su sueño era estudiar canto o dirección coral, pero vivía en Valdivia y la única opción era trasladarse a Santiago. "Para ambas opciones no había becas ni apoyo del Estado, debía pagar todo y costear una pensión para vivir", comenta Arrey. Pero el talento de su voz era tal, que Javier logró ser escuchado por importantes figuras que lo ayudaron en el camino. El maestro Hans Stein lo llevó a estudiar canto en la Universidad de Chile y en 2007 fue escuchado por Plácido Domingo, quien lo convidó a unirse al Washington National Opera. En 2013, el director y compositor estadounidense Lorin Maazel lo invitó a unirse a sus producciones.
Ha participado en concursos de canto, se ha presentado en los teatros más importantes del mundo e interpretado a personajes clásicos de la ópera -el año pasado debutó en la Ópera de Viena, en el papel de Marcello en "La Boheme"-. "La proyección ahora es seguir consolidando mi carrera, de una forma más sólida y estable", comenta.
Desde niña, Pilar Campos (28) tuvo interés por tocar un instrumento. En su familia nadie era músico, por lo que sola fue armando su camino, participando en coros y orquestas. Cuenta que cuando tenía siete años vio en televisión un reportaje sobre un lutier, detonando su fascinación por ese mundo. Pero nadie en su entorno sabía qué era la lutería -el arte de construir y reparar instrumentos- o dónde estudiarla, por lo que fue dejando el sueño de lado.
Cuando entró a estudiar contrabajo a la Universidad de Chile tuvo acceso a los lutieres de la facultad, reencontrándose con su pasión y comenzando a aprender el oficio junto a ellos. Pero como en Chile no existe una escuela de lutería, tenía que buscar opciones en el extranjero. Decidida, abandonó la carrera y postuló a estudiar en Hamburgo, Alemania, donde se encuentra aprendiendo lutería de instrumentos de cuerda frotada desde el año 2013. Logró viajar gracias a un Fondart, pero como solo la becaron un año, recurrió a la Fundación Ibáñez Atkinson para poder terminar la carrera. Cuando toma conciencia de que es la única chilena en estudiar lutería, señala que "le duele la guata": "Es harta responsabilidad, pero también un desafío. Todo mi trabajo lo hago con la mayor entrega y seguiré así".
La régisseur Christine Hucke (36) viene de una familia de músicos y diseñadores, por lo que el arte siempre fue una parte esencial de su vida. Estudió danza de niña y actuación en la universidad, disciplinas que la fueron ligando al mundo de la ópera. Conexión que tuvo su punto cúlmine durante una representación de "Carmen" en Valparaíso, el año 2003, momento en que supo que quería dedicarse a la dirección de escena en la ópera. "Encontré en este tipo de disciplina todas las formas de arte que me interesaban", señala.
Comenzó a trabajar para formarse como régisseur -director de escena en la ópera-, siendo su escuela el Teatro Municipal de Santiago. Buscando especializarse en la dirección de escena, el 2015 postuló a una beca y viajó a estudiar el oficio de régisseur en Verona, Italia. Indica que por el momento, su plan es permanecer en Europa -donde vive con su marido, el tenor Juan Pablo Dupré-, pero que le gustaría retribuir en Chile todo el conocimiento que ha adquirido en el extranjero.
Volver a Chile
La falta de maestros y recursos es uno de los puntos en que los becados coinciden hace que sea necesario viajar al extranjero para estudiar música. Pero luego de vivir en Europa y Estados Unidos, sienten la responsabilidad de regresar a Chile, a mejorar las condiciones de la educación musical en nuestro país.
"Me gustaría trabajar especialmente en Concepción, mi ciudad. La forma más directa en que uno puede incidir es enseñando, sobre todo en regiones, donde no hay tanto acceso y tienes que irte a Santiago", comenta Camaño. "Se requiere crear aún mayor conectividad con instituciones y personas claves en el ámbito cultural, que los artistas tengan acceso a esto de forma real y no burocrática", agrega Arrey. "Tengo planes en mi cabeza de poder ayudar a escuelas rurales con sus instrumentos, enseñarles cosas básicas para que los puedan mantener en lugares que son tan aislados", reflexiona Pilar Campos.
El gerente de Música de la Fundación Ibáñez Atkinson señala que las becas que dan a estos jóvenes son importantes por la rentabilidad social que implican: "Si algún día vuelven a Chile, Javier puede ser un excelente profesor de canto, Sebastián dar lecciones de dirección orquestal, Pilar reparar los instrumentos que hay en Chile y Christine enseñar dirección de escena. Se están formando no solo excelentes músicos, sino personas que pueden aportar mucho al país".
FUNDACIÓN IBÁÑEZ ATKINSON
A las becas 2017 postularon cerca de 50 músicos y se seleccionaron 28. El proceso 2018 comienza el 1 de abril y finaliza el 31 de agosto.
miércoles, junio 22, 2016
El desconocido mapa de las orquestas en regiones
El Mercurio
Gestores de algunos conjuntos profesionales dedicados a la música clásica se refieren a los desafíos de dirigir a estas agrupaciones, el énfasis que han puesto en un repertorio propio, el apoyo a los talentos locales y las dificultades de la escasez de financiamiento.
Gestores de algunos conjuntos profesionales dedicados a la música clásica se refieren a los desafíos de dirigir a estas agrupaciones, el énfasis que han puesto en un repertorio propio, el apoyo a los talentos locales y las dificultades de la escasez de financiamiento.
Maureen Lennon Zaninovic
"No se olvidará el estreno en Chile de 'Las Indias Galantes', ópera-ballet de Jean-Philippe Rameau y libreto de Louis Fuzelier. Y no se olvidará por la altísima calidad de su Orquesta NuevoMundo", escribió efusivamente en este diario el crítico Juan Antonio Muñoz, a propósito de las recientes presentaciones, en el Teatro Regional de Rancagua, de este título.
La mezzosoprano Evelyn Ramírez ha seguido de cerca el desarrollo de esta agrupación barroca, desde su fundación en 2013. "Tiene músicos notables como el concertino Raúl Orellana, quien trabaja con artistas de la talla de Christina Pluhar y Philippe Jaroussky. Resulta increíble que todos sus integrantes -que son un lujo- se reúnan y toquen en la zona".
Marcelo Vidal, uno de los fundadores de este conjunto con sede en la VI Región, agrega con satisfacción que "la crítica ha sido unánime en torno a la calidad de la Orquesta Barroca NuevoMundo. Lo que más nos emociona ha sido comprobar que hay un público entusiasta que fue capaz de salir de Santiago y llegar hasta el Teatro Regional de Rancagua, porque sabe que aquí va a escuchar buena música. Lo digo con orgullo, yo creo que prácticamente todos los directores de nuestro país han estado en esta ciudad y nos han escuchado".
Vidal, quien además es director del Teatro Regional de Rancagua, confiesa que no ha sido fácil mantener en pie a este "milagro musical rancagüino", entre otras razones por la falta de presupuesto. "No tenemos ningún tipo de financiamiento y lo que conseguimos va directamente al pago de los músicos. Lo poco que recolectamos nos llega del aporte voluntario de nuestros seguidores y por venta de entradas. Junto con ello cada músico, de lo que recibe, destina recursos para comprar sus cuerdas de tripa o materiales para las cañas, así como también los arcos. Todos estos insumos son muy específicos, de difícil acceso, porque son fabricados por artesanos que cultivan oficios centenarios perdidos en la bruma de los siglos", señala Marcelo Vidal, y añade que "finalmente lo que hacemos, entre todos, es repartirnos las tareas y asumir las responsabilidades".
Otro elemento que sin duda ha contribuido a la reputación de esta orquesta es la luthería que se ha desarrollado con gran prestigio -en la última década- en la Región de O'Higgins. De hecho esta agrupación cuenta con instrumentos de reproducción histórica fabricados por reconocidos especialistas que viven en esta ciudad. "El oficio de la luthería es una tremenda motivación. Cada vez que nace un instrumento fabricado por Rafael Mardones, Mauricio Puentes o Christian González es un nuevo integrante de nuestra familia. Nos sentimos reviviendo las antiguas misiones jesuíticas, porque en un mismo lugar se confeccionan y se tocan los instrumentos", dice Vidal.
El músico considera que esta es la única orquesta profesional que existe en la región; además, "siguiendo una labor educativa, hemos recorrido todas las comunas, incluso pueblos recónditos donde nunca se había escuchado música clásica, menos barroca, solo pidiendo a cambio la comida y el transporte. Queremos postular a los fondos del Consejo Nacional de la Cultura de las Artes. Se abrió la convocatoria para recibir una asignación directa -vía glosa presupuestaria- que sería muy buena para la consolidación de nuestros músicos".
¿Otros anhelos? Marcelo Vidal puntualiza: "Depende de los recursos y aunar fuerzas, pero mi sueño sería estrenar una ópera de Vivaldi o un ciclo que comprenda 'El Mesías' de Haendel, el 'Gloria' de Vivaldi y 'La Pasión según San Mateo' de Bach, todo por supuesto en sus versiones originales: o sea, tal cual lo pensó su autor. Algo que en Chile, aún, no se ha hecho".
Valdivia busca sueldos competitivos
Fundada en 2007, la Orquesta de Cámara de Valdivia actualmente convoca a 15 instrumentistas (un quinteto de vientos y un noneto de cuerdas). "Tenemos una conformación reducida que nos permite, por un lado, actuar como dos ensambles separados, pero también -si sumamos algunos músicos invitados- abordar repertorio del siglo XX", advierte Cristóbal Urrutia, director ejecutivo de este conjunto.
Urrutia estuvo hace unos días en Rancagua, en una función de la ópera "Las Indias Galantes". Comenta que había leído en la prensa sobre el trabajo de Marcelo Vidal y la Orquesta Barroca NuevoMundo, y decidió viajar para conocer en terreno este aporte musical. "Conversamos sobre la posibilidad de generar alianzas. Este año, por ejemplo, nuestra orquesta se presentará en el GAM junto a la compañía Tryo Teatro Banda que decidió ofrecer una nueva versión de su obra 'Jemmy Button' con un mayor contingente de músicos. Hablé con Vidal sobre la posibilidad de llevar este trabajo a su teatro, porque Rancagua nos parece una plaza muy interesante".
Cristóbal Urrutia añade que la temporada oficial comprende 10 programas. Generalmente actúan en el aula magna de la Universidad Austral de Valdivia, pero también realizan una fuerte extensión en zonas rurales. Sobre el financiamiento, complementa que reciben una asignación directa, vía Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) de 238 millones de pesos. Desde este año el CNCA, a través de su Unidad de Convenios, administra el Programa de Orquestas Regionales Profesionales, que beneficia a seis conjuntos de todo el país (ver nota relacionada).
"Además, levantamos $350 millones más que provienen de la Universidad Austral, el gobierno regional y el sector privado, a través de empresas. Los ingresos que recibimos del Estado, vía asignación directa, son buenos, pero constituyen una cifra bastante baja considerando que tenemos que pagar los sueldos de los músicos y de nuestro equipo de gestión. Nuestros sueldos no son competitivos y mientras nuestros honorarios sean inferiores a los de Santiago, no podemos retener a nuestros integrantes", dice.
El director ejecutivo de la Orquesta de Cámara de Valdivia puntualiza que en regiones es difícil el aporte de los privados. "Las empresas parece que no tienen mayor interés en invertir fuera de Santiago. Por otra parte, hay que decirlo, existe un sesgo muy grande del Consejo Nacional de la Cultura. La mayoría de las transferencias directas, cerca de trece mil millones de pesos, van a la Foji, al GAM, al Teatro Municipal y a otras instituciones que conocemos y que tienen su sede en Santiago. Nosotros, como orquestas regionales, entramos el 2016 con una asignación de más o menos $1.500 millones. Parece que no hay confianza en las instituciones de regiones. Santiago, que tiene un tercio de toda la población del país, recibe cuatro quintos del presupuesto total. Hay un nivel de disparidad muy grande. Las orquestas santiaguinas también operan con presupuestos muy arriba de los mil millones de pesos cada una. Por alguna razón, se espera que las orquestas en regiones funcionen con 300 millones de pesos, y esa cifra no resiste mayor análisis".
La dificultad del norte
Emplazada en una ciudad con una fuerte carga musical y el influjo del fallecido director Jorge Peña Hen, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de La Serena tiene 33 integrantes. "Desde que empezamos a recibir fondos estatales, cambiamos nuestra manera de trabajar. Hasta el 2008, nuestra orquesta era de carácter docente. Después del 2009, comenzamos a tener una temporada de conciertos, con 12 fechas al año, más las presentaciones educacionales. Hoy tenemos cerca de 55 actividades al año", comenta con orgullo Rodrigo Díaz Cuevas, director administrativo artístico de esta agrupación. Agrega que el fuerte del financiamiento proviene del convenio con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. "La universidad nos da un aporte pecuniario y nos coloca los servicios básicos, y sus funcionarios. Obviamente, deberíamos tener más recursos. El sueldo líquido de nuestros músicos varía entre 400 mil y 600 mil pesos. Hemos insistido al gobierno regional para que nos pase fondos, vía transferencia directa, para que podamos llegar a toda la región. Por el momento accedemos a fondos de cultura, que son un poco inservibles para recorrerla".
La Orquesta Marga Marga, dirigida por Luis José Recart Echenique, fue fundada en marzo de 2010. Cuenta con 16 integrantes y aunque prioriza los conciertos en la Región de Valparaíso, sus presentaciones incluyen giras y conciertos en el norte y sur de Chile, y también el extranjero. Desde enero del 2016 forma parte del nuevo Programa de Orquestas Profesionales Regionales. "Recibimos aportes del Estado, pero nuestra principal institución sostenedora es la Corporación Municipal para el desarrollo social de Villa Alemana", señala Recart. Y puntualiza:
"La Orquesta Marga Marga interpreta un repertorio que incluye compositores de la música universal desde el siglo XVII en adelante, con énfasis en los de finales del siglo XX y siglo XXI, pero da prioridad a la difusión de la música chilena de compositores emergentes y consolidados del ámbito nacional".
Dos realidades: Maule y Concepción
Francisco Rettig dirige a la Orquesta Clásica del Teatro Regional del Maule y la define como un "conjunto estable, pero permanentemente hay que estar contratando músicos extras para poder abordar el repertorio clásico. Para una agrupación que ha alcanzado un muy buen nivel musical, es indispensable contar con el orgánico orquestal completo y con una estabilidad laboral".
Rettig añade que cuentan, además de fondos del Estado, con los aportes del gobierno regional. "Pero debemos buscar financiamiento especial para realizar nuestras producciones de ópera que tanto éxito han tenido en la zona", puntualiza el músico.
En el sur también ha tenido una presencia destacada la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción. Data de 1952, actualmente cuenta con 56 músicos de planta contratados y, a partir del 2017, su director titular será el maestro sueco Mika Eichenholz.
"El 85 por ciento de nuestro financiamiento proviene de la Universidad de Concepción. Desde el 2007 también comenzamos a contar con el aporte del Fondo de la Música y que este año pasó a glosa presupuestaria. Esos fondos estatales son para desarrollo artístico de la orquesta: para traer directores invitados, programar óperas, ballets. Es una cifra que, claramente, no cubre todo", comenta a "Artes y Letras" Lilian Quezada, gerenta de la Corporación Cultural de la Universidad de Concepción. Y añade que "necesitamos bastante más. En julio, por ejemplo, presentaremos la ópera 'Elixir de amor', de Donizetti, y son palabras mayores".
Quezada explica que el 30 por ciento de la programación de este conjunto corresponde a conciertos sinfónicos y el resto a programas de formación de públicos. También cuentan con una importante actividad de extensión.
"La orquesta ha generado un polo de desarrollo enorme en la zona. Por ejemplo, si programamos una ópera se suma mucha gente local trabajando en producción y en escenografía. Si eso ocurriera en todas las regiones sería fantástico. Ya hemos logrado que seis conjuntos sean profesionales en todo Chile y hay que seguir apuntando hacia allá. Sería muy bueno que Antofagasta, Iquique y Copiapó se sumaran. Pero, para eso que eso ocurra, los fondos tienen que crecer considerablemente. En ninguna otra región existe una Universidad de Concepción que decide hacerse cargo de una orquesta y apoyar con más de mil millones de pesos al año".
Ministro Ottone: "Sumaremos tres orquestas profesionales más"
Son seis las orquestas a lo largo de todo Chile que este año resultaron beneficiadas con el CNCA, a través de su Unidad de Convenios. Se trata de las Orquestas de Valdivia, U. de Concepción, Temuco, Maule, Marga Marga y La Serena.
"En años anteriores, estas orquestas eran apoyadas desde el Consejo de la Música, mediante concurso. Desde el 2016 están en la Ley de Presupuestos, con nombre y apellido, lo que asegura la continuidad del aporte, permitiéndoles trabajar con cierta tranquilidad presupuestaria", comenta Ernesto Ottone, ministro de Cultura.
-¿Hay posibilidad de incluir, en un futuro, a nuevas orquestas?
"Es una de las novedades que anunciaremos prontamente. Se permitirá la integración de tres nuevas orquestas profesionales a través de un fondo. La idea es evaluar cómo logramos que otras orquestas regionales profesionales puedan ser incluidas a futuro en esta nueva glosa presupuestaria".
-¿Qué requisitos se privilegiaron a la hora de escoger las orquestas beneficiadas?
"La gran mayoría de estas orquestas ya ha consolidado sus funciones de extensión y formación de nuevos compositores chilenos. Además de eso, se consideró la incidencia e importancia que tienen a nivel territorial y su vinculación con el sistema educativo, por lo tanto los requisitos tenían que ver por una parte con una solvencia financiera, administrativa o contable, que es un elemento fundamental en cualquier ámbito de la cultura, y también con el ámbito programático".
lunes, marzo 09, 2015
La nueva visibilidad de las compositoras chilenas
El Mercurio
La Universidad Católica de Valparaíso se ha convertido en el epicentro de un puñado de jóvenes que están dejando en el olvido la clásica invisibilidad de las mujeres en la música.
Romina de la Sotta Donoso
Un grupo de jóvenes compositoras están conquistando una insólita visibilidad e insertándose en las temporadas doctas. El epicentro del fenómeno ha sido la Universidad Católica de Valparaíso (PUCV). Allí, hace cinco años, cuatro mujeres coincidieron en un postítulo que dictó Boris Alvarado: Valeria Valle (1979), Fernanda Carrasco (1984), Natalie Santibáñez (1971) y Katherine Bachmann (1983). "Queríamos grabar un disco, el profesor nos apoyó para que conformáramos un grupo de investigación, y terminamos convirtiéndonos en un colectivo de mujeres que componen", comenta Valeria Valle, profesora de Polifonía, Análisis y Lenguaje en la PUCV.
Las obras de estas cuatro autoras están siendo programadas con cierta regularidad. Por ejemplo, "Michelada", de Valle -un encargo de la SCD-, se estrenó en el Festival de Música Contemporánea UC y se ha repetido varias veces. Carrasco ya logró estrenar una partitura para orquesta: la Sinfónica de La Serena interpretó "Luciérnagas", en 2014. Y mientras "Caleuche" es una de las obras más presentes de Santibáñez, "Caos", de Bachmann, fue estrenada en el Festival "Darwin Vargas", de Valparaíso.
"Trabajar como un colectivo nos abrió más posibilidades y nos dio mayor visibilidad", confiesa Valle. En este despegue, dice, fue fundamental el apoyo del Ensamble Ex Corde, el Coro Femenino PUCV, el Coro Euterpe, la Orquesta Marga Marga y el oboísta José Luis Urquieta.
En 2013 grabaron el disco "La resonancia femenina. Música de compositoras chilenas del siglo XXI" -descarga gratuita en Portaldisc-, y en 2014 armaron un Cuarteto de Cuerdas que difunde su repertorio. "Ansío el momento en que podamos llamarnos 'Resonancia', sin recalcar que somos mujeres, que ya no sea necesario decir 'dame una oportunidad, porque toda mi vida me la han negado'", cierra Valle.
Boom femenino
"Hay un movimiento femenino muy fuerte en la Católica de Valparaíso", confirma Eduardo Cáceres, profesor de Composición y Orquestación de la Universidad de Chile. "El compositor hombre está más amarrado a prejuicios y le rinde más tributo a la música europea. La mujer, en cambio, está saliendo más liberada", agrega.
Luis José Recart, director de la Orquesta Marga Marga, agrega: "Actualmente hay un boom de compositoras mujeres, y este incremento es mucho más visible en la Región de Valparaíso. Hemos trabajado con varias compositoras". A Valle le encargaron una obra nueva para este año, y en 2014 estrenaron dos obras de estudiantes de la PUCV: "Anuarí", de Sofía Vaisman (1993), y "Duelo... Lunar Vuelo", de Lucía Jiménez (1994).
El fenómeno, eso sí, no se ha extendido a Santiago: Cáceres aclara que en la U. de Chile hay tres alumnas en un curso de 65.
"En los últimos años ha habido un pequeño aumento del 20%, o 30% en las estudiantes", revela Aliocha Solovera, profesor de Composición, Orquestación y Análisis del Instituto de Música UC. "Aunque tengo serias dudas respecto de que el género tenga relevancia en la composición, podría decir que las mujeres manifiestan menos interés en la experimentación. Prefieren explorar el lenguaje propio antes que nuevas posibilidades sonoras. Su búsqueda es más desde lo sensorial", comenta. Y da un ejemplo: Nicole Marín (1993). Solovera dirigió el estreno, en el último Festival de Música Contemporánea UC, de su obra "Él me dijo". "Ella hace su búsqueda desde la sensibilidad, elemento que frecuentemente puede llevar a cierto simplismo, pero no es así en su caso: logra desarrollar un oficio más elaborado. Su búsqueda es muy honesta y está bien encaminada. Ahora escuché que le interesa estudiar Pedagogía, lo que me preocupa. Espero que siga componiendo, tiene talento", alerta.
El disco puede descargarse gratuitamente desde Portaldisc
La Universidad Católica de Valparaíso se ha convertido en el epicentro de un puñado de jóvenes que están dejando en el olvido la clásica invisibilidad de las mujeres en la música.
Romina de la Sotta Donoso
Un grupo de jóvenes compositoras están conquistando una insólita visibilidad e insertándose en las temporadas doctas. El epicentro del fenómeno ha sido la Universidad Católica de Valparaíso (PUCV). Allí, hace cinco años, cuatro mujeres coincidieron en un postítulo que dictó Boris Alvarado: Valeria Valle (1979), Fernanda Carrasco (1984), Natalie Santibáñez (1971) y Katherine Bachmann (1983). "Queríamos grabar un disco, el profesor nos apoyó para que conformáramos un grupo de investigación, y terminamos convirtiéndonos en un colectivo de mujeres que componen", comenta Valeria Valle, profesora de Polifonía, Análisis y Lenguaje en la PUCV.
Las obras de estas cuatro autoras están siendo programadas con cierta regularidad. Por ejemplo, "Michelada", de Valle -un encargo de la SCD-, se estrenó en el Festival de Música Contemporánea UC y se ha repetido varias veces. Carrasco ya logró estrenar una partitura para orquesta: la Sinfónica de La Serena interpretó "Luciérnagas", en 2014. Y mientras "Caleuche" es una de las obras más presentes de Santibáñez, "Caos", de Bachmann, fue estrenada en el Festival "Darwin Vargas", de Valparaíso.
"Trabajar como un colectivo nos abrió más posibilidades y nos dio mayor visibilidad", confiesa Valle. En este despegue, dice, fue fundamental el apoyo del Ensamble Ex Corde, el Coro Femenino PUCV, el Coro Euterpe, la Orquesta Marga Marga y el oboísta José Luis Urquieta.
En 2013 grabaron el disco "La resonancia femenina. Música de compositoras chilenas del siglo XXI" -descarga gratuita en Portaldisc-, y en 2014 armaron un Cuarteto de Cuerdas que difunde su repertorio. "Ansío el momento en que podamos llamarnos 'Resonancia', sin recalcar que somos mujeres, que ya no sea necesario decir 'dame una oportunidad, porque toda mi vida me la han negado'", cierra Valle.
Boom femenino
"Hay un movimiento femenino muy fuerte en la Católica de Valparaíso", confirma Eduardo Cáceres, profesor de Composición y Orquestación de la Universidad de Chile. "El compositor hombre está más amarrado a prejuicios y le rinde más tributo a la música europea. La mujer, en cambio, está saliendo más liberada", agrega.
Luis José Recart, director de la Orquesta Marga Marga, agrega: "Actualmente hay un boom de compositoras mujeres, y este incremento es mucho más visible en la Región de Valparaíso. Hemos trabajado con varias compositoras". A Valle le encargaron una obra nueva para este año, y en 2014 estrenaron dos obras de estudiantes de la PUCV: "Anuarí", de Sofía Vaisman (1993), y "Duelo... Lunar Vuelo", de Lucía Jiménez (1994).
El fenómeno, eso sí, no se ha extendido a Santiago: Cáceres aclara que en la U. de Chile hay tres alumnas en un curso de 65.
"En los últimos años ha habido un pequeño aumento del 20%, o 30% en las estudiantes", revela Aliocha Solovera, profesor de Composición, Orquestación y Análisis del Instituto de Música UC. "Aunque tengo serias dudas respecto de que el género tenga relevancia en la composición, podría decir que las mujeres manifiestan menos interés en la experimentación. Prefieren explorar el lenguaje propio antes que nuevas posibilidades sonoras. Su búsqueda es más desde lo sensorial", comenta. Y da un ejemplo: Nicole Marín (1993). Solovera dirigió el estreno, en el último Festival de Música Contemporánea UC, de su obra "Él me dijo". "Ella hace su búsqueda desde la sensibilidad, elemento que frecuentemente puede llevar a cierto simplismo, pero no es así en su caso: logra desarrollar un oficio más elaborado. Su búsqueda es muy honesta y está bien encaminada. Ahora escuché que le interesa estudiar Pedagogía, lo que me preocupa. Espero que siga componiendo, tiene talento", alerta.
El disco puede descargarse gratuitamente desde Portaldisc
domingo, julio 27, 2014
Los anales de la lírica en Chile bajo la mirada del melómano Orlando Álvarez
El Mercurio
Gracias al sello El Mercurio-Aguilar, y con el apoyo de la UDP, llega a librerías "Ópera en Chile. Ciento ochenta y seis años de historia (1827-2013)", una investigación pormenorizada, pero también llena de anécdotas, del inicio y desarrollo del género en nuestro país, con especial énfasis en el Teatro Municipal de Santiago.
Maureen Lennon Zaninovic
"Abogado, profesor universitario, políglota y lleno de un encanto polifacético. Se llamaba Orlando Álvarez Hernández (1935-2013)".
Esa fue parte del discurso fúnebre, pronunciado en diciembre del año pasado por el también abogado Carlos Cruz-Coke, recientemente fallecido, amigo entrañable de este ex ministro de la Corte Suprema y junto a él uno de los importantes promotores del género lírico en nuestro país.
De manera paralela a su rol judicial y su trabajo docente, Orlando Álvarez desarrolló -durante casi medio siglo- una apasionada y contagiosa afición por la ópera. El propio Andrés Rodríguez, director del Teatro Municipal de Santiago, destacaba en este diario, a propósito de su partida, que fue una persona tremendamente determinante e influyente en la difusión de este género en Chile. "Fue miembro de la Sociedad de Amigos de la Ópera, del directorio de la Corporación Cultural de Santiago y crítico corresponsal de la revista más prestigiosa que hay en el mundo en la materia. Tenía una mirada muy amplia, muy equilibrada en cuanto a sus gustos. Nunca se cerró a la innovación: era un defensor de ir estrenando obras nuevas en Chile".
Una pasión que, además, este operático fue plasmando -primero en manuscritos y posteriormente en computador- en numerosos textos. Junto con ello, fue sumando recortes, fotografías históricas y anécdotas que él mismo le tocó presenciar en calidad de protagonista privilegiado. Todo un acervo que tuvo un inesperado corte en diciembre, tras su fallecimiento.
"Él estaba trabajando en un libro sobre la ópera en Chile. Afortunadamente, cuando murió, ya estaba casi listo", comenta a "Artes y Letras" su hija, la periodista Isabel Álvarez. Agrega que "simplemente faltaba la revisión final que hizo la hermana de mi padre, María Teresa, con mucho cariño y se creó un comité editorial que integramos yo; mi mamá, Marta Bulacio de Álvarez; mi tía; el asesor de 'El Mercurio' Francisco José Folch; la editora Consuelo Montoya, y el musicólogo José Manuel Izquierdo" .
El resultado es "Ópera en Chile. Ciento ochenta y seis años de historia (1827-2013)", publicado por el sello El Mercurio-Aguilar con el apoyo de la Universidad Diego Portales y su rector, Carlos Peña, y que será lanzado próximamente en el Coliseo de Agustinas. Se trata de un completo estudio de la historia del género, desde Isidora Zegers hasta los montajes más recientes. Incluye cientos de historias y crónicas, todas ellas cruzadas por desconocidas y sabrosas anécdotas contadas de muy buena fuente por su autor (ver nota relacionada).
Francisco José Folch escribe en el prólogo que estamos ante la investigación más completa editada, hasta la fecha, en el país y que se suma -entre otros libros publicados- a la primera obra de Orlando Álvarez sobre este tema: "Una década de ópera en el Teatro Municipal de Santiago. 1983-1992". También valora su rico anecdotario, partiendo por los admirables intentos de Isidora Zegers y la Sociedad Filarmónica por introducir en el siglo XIX el género y que dio como fruto la primera representación de una ópera completa: "El engaño feliz" de Rossini (26 de abril de 1830), en Valparaíso. De esta manera comenzaría el despegue de una atracción que prevalecería sin contrapesos en el interés cultural de la elite de esa época: "Tanto -afirma el autor, en uno de los muchos sabrosos datos anecdóticos que recoge-, que 'los diarios exigían al Gobierno que se decretara como idioma oficial el italiano, para que así los niños pudieran comprender las óperas desde su más tierna infancia'".
La hija de Orlando Álvarez comenta que "este libro habla de lo que para él fue una de las pasiones más importantes de su vida. Para nosotros como familia es realmente muy emocionante que se publique: tanto mi mamá como sus cuatro hijos vimos junto a él montajes maravillosos y compartimos momentos increíbles. Desde muy chicos nos familiarizó con este mundo, nos explicó con paciencia argumentos, contextos históricos y arias. Mi papá nos transmitió su saber de manera muy entretenida, nunca como una imposición. Me encantaba acompañarlo al Teatro Municipal de Santiago porque en el intermedio siempre alguien lo interceptaba y le preguntaba, 'bueno Orlando, ¿qué te ha parecido'? Su voz era muy respetada. Pero siempre su crítica fue medida. Él era juez y supo administrar la justicia hasta en su gran amor, la música".
"Era un perfeccionista"
La periodista añade que como en 2013 su padre ya estaba muy enfermo y no pudo asistir a todas las funciones, se decidió incluir en el texto -y para darle mayor actualidad- las óperas que se dieron ese año en el Coliseo de Agustinas, cada una de ellas acompañadas por las críticas publicadas en este diario. "Y sumamos un anexo con los montajes fuera del Municipal que se presentaron en 2013, como el 'Così fan tutte' de Mozart, una producción de Miryam Singer y Eduardo Browne que alcanzó a ver y le gustó muchísimo".
El volumen también incluye un recuento muy detallado de las temporadas líricas, índice onomástico y las voces de los siglos XX y XXI. "Por eso sentimos que será un material invaluable de investigación, con muchos datos inéditos, para las nuevas generaciones", comenta el musicólogo José Manuel Izquierdo.
Isabel Álvarez considera que su padre llevó un registro muy minucioso, "partiendo por sus investigaciones en la Biblioteca Nacional, desde sus tiempos universitarios. Fue riguroso y exhaustivo al hacer este libro, tanto así que el tiempo le ganó en los plazos propuestos. Seguramente más de alguien encontrará nuevos datos o precisiones que aportar, pero pensamos que era mejor publicarlo aun a riesgo de no haber sido revisado, como él sólo pudo haberlo hecho. No queríamos que esta valiosa información siguiera guardada, porque él fue siempre generoso con sus conocimientos".
José Manuel Izquierdo añade que muchas veces, cuando le tocó trabajar en el Centro de Documentación del Teatro Municipal (DAE), el autor lo llamaba para "precisar un dato muy específico, como la presentación de una cantante que solo actuó una noche en el Coliseo de Agustinas. Y nos tenía a todos buscando el nombre de esa artista. Era un perfeccionista".
Su pasión y erudición por la materia para muchos fue una de las aristas más sorprendentes de su personalidad. Francisco José Folch desempolva que le "es inolvidable una anécdota suya con ocasión de mi matrimonio, en 1980. Yo me había preocupado especialmente de la música para la ceremonia religiosa, encomendándole al talentoso maestro Luis González Catalán varios pasajes de ópera en transcripción para órgano. El gran instrumento de la Recoleta Dominica aún funcionaba entonces, y la acústica del templo era grandiosa. Para la salida, había programado los apoteósicos compases finales del Prólogo de 'Mefistofele', de Boito. Resultó musicalmente muy bien, aunque más largo que la caminata de salida, y me pareció que los invitados no lo estaban apreciando particularmente. Y, para mi decepción, en la fiesta posterior nadie me comentó nada al respecto. Excepto Orlando. Apenas nos encontramos, estalló en agitadas exclamaciones: '¡Qué magnífica música! ¡Qué maravilla! ¡Sublime! ¡Yo me quedé en la iglesia solo con Marta (su esposa), escuchando hasta la última nota, no me podía perder eso, tenía el pelo erizado y me corrían las lágrimas!'. Orlando me hizo sentir que todo el despliegue musical había sido debidamente valorado".
Historia de una pasión
En los años 60, bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva, y un grupo de apasionados operáticos formaron la Corporación de Arte Lírico (CAL) con el fin de reposicionar la ópera en nuestro país y levantar al Teatro Municipal como un coliseo de primera línea. Con bastantes pocos recursos, pero mucha agudeza e ingenio, Luis Ángel Ovalle, Jorge Dahm, Pablo Garrido, Carlos Cruz-Coke y Orlando Álvarez, entre otros, se lanzaron a cumplir esta tarea titánica y difícil, no solo por el acotado presupuesto con el que contaban, sino, fundamentalmente, por la lejanía geográfica y porque había que crear una inexistente red de contactos internacionales.
"Y lo hicieron ad honorem , solo por su pasión por el género. Trajeron, casi con cero pesos, a artistas fantásticos como Plácido Domingo, Ramón Vinay y Regina Resnik", rememora su hija. Y añade que su padre integró un grupo, que como bien se lee en el libro, estuvo conformado por verdaderos "Locos Adams". "No tenían formación, pero sí mucho optimismo y ganas. Cuando traía a los cantantes al Teatro Municipal, se preocupaba de atenderlos muy bien, de agasajarlos, de irlos a buscar al aeropuerto. Todo era muy personalizado".
Isabel Álvarez puntualiza: "Su ópera favorita era 'Falstaff' de Verdi y Maria Callas su adoración de toda la vida. También fue muy admirador de las cantantes chilenas y promotor de sus carreras: Verónica Villarroel, Ángela Marambio, Claudia Parada, Marta Rose y Victoria Vergara, entre tantas otras. Era muy caballero, de mandar flores, siempre una notita, comentándole que estuvo fantástica".
La negativa de Enrico Caruso para venir al país
"En esa época (primera mitad del siglo XX), compañías líricas hacían giras por Sudamérica. Normalmente, después de actuar en Brasil y Argentina pasaban a Santiago. No sin ciertas dificultades porque entonces el tren se interrumpía en Puente del Inca, debiendo los pasajeros seguir el viaje hasta Las Cuevas, cabalgando en mula durante seis horas y tomar otro tren hasta Los Andes. Grandes cantantes como Riccardo Stracciari, Amelita Galli-Curci y Miguel Fleta debieron atravesar la cordillera de ese modo. Sin embargo, hubo uno que se resistió a hacerlo y que canceló su contrato: Enrico Caruso. El hábil empresario chileno Renato Salvati había logrado contratarlo en 1917, pero su negativa a 'atravesar las montañas en burro' -como lo sostuvo públicamente- obligó al empresario a negociar su contrato con los teatros de Rosario, Córdova y Tucumán, los que tuvieron, en consecuencia, el privilegio de escuchar a Caruso en las mismas fechas en que debía haber actuado en Santiago".
Fragmento escogido
Grandezas y miserias de nuestras temporadas líricas
"La historia de la ópera en Chile es un poco la trayectoria misma de este país: ha habido momentos de auge y de decadencia, grandezas y privaciones, resplandores y oscuridades", escribe Orlando Álvarez en las notas preliminares de su libro.
El volumen, que recorre desde la labor pionera de Isidora Zegers hasta montajes más recientes de 2013, da cuenta fielmente de ello y de cómo el género lírico logró sobreponerse -no siempre con buenos resultados- a diversas coyunturas políticas y económicas e inclemencias varias, incendios, terremotos y huelgas.
Álvarez consigna, entre otros hitos, la inauguración del Teatro Municipal de Santiago en 1857 y que en 1910, con motivo de la conmemoración del centenario de la Independencia de Chile, el Presidente Pedro Montt estableció en forma permanente la función de gala con una ópera completa el día 18 de septiembre, tradición que continúa hasta nuestros días y que sólo se vio interrumpida en 1973. Dentro de los puntos más relevantes de los inicios, el autor cita que en 1889 por primera vez se estrenó en Chile una ópera de Wagner: "Lohengrin", eso sí, en italiano. "Si a lo anterior se agrega el estreno, en 1886, de Falstaff de Verdi, a sólo tres años de su estreno en Milán, se puede concluir que a fines del siglo XIX Santiago de Chile podía considerarse una de las grandes metrópolis del mundo, operáticamente hablando".
La crisis económica de 1930 pegó fuerte en nuestro país y significó que la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, hasta mediados del siglo XX y bajo la dirección de Domingo Santa Cruz, se convirtiera en el principal centro cultural, desplazando al Teatro Municipal de Santiago. Pero la pasión por la ópera no decayó. En su libro Álvarez testimonia que, en un esfuerzo por popularizar el género, en 1941 "se organizaron presentaciones de Aida y Carmen en el Estadio Nacional, en el que se trató de crear un ambiente similar al de la Arena de Verona". En 1957, con motivo del centenario del Coliseo de Agustinas, se produjo un repunte de este escenario con la participación de importantes cantantes internacionales, entre ellas las chilenas Claudia Parada y Marta Rose, pero, como advierte Álvarez, fue "un mero saludo a la bandera".
Capítulo aparte son las creaciones de la Corporación de Arte Lírico (CAL), entre 1966 y 1970, y la Sociedad Chilena de Amigos de la Ópera (SAO), esta última entre 1973 y 1982. Los antecedentes de la primera no fueron fáciles. Durante el austero gobierno de Jorge Alessandri, y en especial entre 1964 y 1965, "no hubo actividad lírica en el Teatro Municipal y sólo algunas escasas óperas se dieron en el Teatro Cariola. El país estaba más preocupado de la llegada del nuevo Presidente Eduardo Frei Montalva". Pero, como rememora Álvarez, el milagro se produjo y parte importante de este impulso fue la asunción del alcalde de Santiago Manuel Fernández Díaz, quien dio todo su apoyo a la formación de la CAL y con ello se repusieron las temporadas y la visita de grandes artistas internacionales.
Las cancelaciones en la UP
Años después, con el arribo de la Unidad Popular, se tornó particularmente difícil para este grupo. En noviembre de 1970, por ejemplo, se pusieron a la venta los abonos para solo cuatro títulos, entre ellos "Aida", con Gilda-Cruz Romo. "Sin embargo, el Sindicato de Trabajadores y Técnicos del Teatro Municipal, que era partidario del nuevo gobierno de la Unidad Popular, logró que el alcalde (el radical Ignacio Lagno) cancelara toda la temporada, aduciendo que solo espectáculos con contenido social y cantantes chilenos debían presentarse en dicho escenario, lo que obligó a la CAL a devolver el dinero a las personas que ya se habían abonado".
Más adelante, durante la administración de la SAO, se produjeron varios puntos altos, entre otros la contratación del director argentino Michelangelo Veltri, quien había debutado con gran éxito en el Metropolitan Opera House de Nueva York. La era de Andrés Rodríguez (1986 hasta nuestros días) ocupa varias páginas. Álvarez destaca la consolidación del elenco nacional (hoy conocido como ópera estelar), la visita de prestigiosas figuras como la mezzo griega Agnes Baltsa, en 1993, con "Carmen" y el barítono italiano Leo Nucci; y el año 1994, que "marcó el esfuerzo más ambicioso de la era Rodríguez hasta entonces: Der Ring des Nibelungen , la tetralogía wagneriana jamás presentada en su totalidad en Chile". El autor considera que la temporada 1998 fue la mejor y más prolongada de la actual administración (contempló 9 títulos) gracias a la actuación de la Ópera Kirov de San Petesburgo, que revivió "Boris Godunov" y estrenó en Chile "Khovanschina", de Mussorgsky. Otro acierto de ese año fue "Jenufa", de Janácek, y "La Traviata" con la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs.
Gracias al sello El Mercurio-Aguilar, y con el apoyo de la UDP, llega a librerías "Ópera en Chile. Ciento ochenta y seis años de historia (1827-2013)", una investigación pormenorizada, pero también llena de anécdotas, del inicio y desarrollo del género en nuestro país, con especial énfasis en el Teatro Municipal de Santiago.
Maureen Lennon Zaninovic
"Abogado, profesor universitario, políglota y lleno de un encanto polifacético. Se llamaba Orlando Álvarez Hernández (1935-2013)".
Esa fue parte del discurso fúnebre, pronunciado en diciembre del año pasado por el también abogado Carlos Cruz-Coke, recientemente fallecido, amigo entrañable de este ex ministro de la Corte Suprema y junto a él uno de los importantes promotores del género lírico en nuestro país.
De manera paralela a su rol judicial y su trabajo docente, Orlando Álvarez desarrolló -durante casi medio siglo- una apasionada y contagiosa afición por la ópera. El propio Andrés Rodríguez, director del Teatro Municipal de Santiago, destacaba en este diario, a propósito de su partida, que fue una persona tremendamente determinante e influyente en la difusión de este género en Chile. "Fue miembro de la Sociedad de Amigos de la Ópera, del directorio de la Corporación Cultural de Santiago y crítico corresponsal de la revista más prestigiosa que hay en el mundo en la materia. Tenía una mirada muy amplia, muy equilibrada en cuanto a sus gustos. Nunca se cerró a la innovación: era un defensor de ir estrenando obras nuevas en Chile".
Una pasión que, además, este operático fue plasmando -primero en manuscritos y posteriormente en computador- en numerosos textos. Junto con ello, fue sumando recortes, fotografías históricas y anécdotas que él mismo le tocó presenciar en calidad de protagonista privilegiado. Todo un acervo que tuvo un inesperado corte en diciembre, tras su fallecimiento.
"Él estaba trabajando en un libro sobre la ópera en Chile. Afortunadamente, cuando murió, ya estaba casi listo", comenta a "Artes y Letras" su hija, la periodista Isabel Álvarez. Agrega que "simplemente faltaba la revisión final que hizo la hermana de mi padre, María Teresa, con mucho cariño y se creó un comité editorial que integramos yo; mi mamá, Marta Bulacio de Álvarez; mi tía; el asesor de 'El Mercurio' Francisco José Folch; la editora Consuelo Montoya, y el musicólogo José Manuel Izquierdo" .
El resultado es "Ópera en Chile. Ciento ochenta y seis años de historia (1827-2013)", publicado por el sello El Mercurio-Aguilar con el apoyo de la Universidad Diego Portales y su rector, Carlos Peña, y que será lanzado próximamente en el Coliseo de Agustinas. Se trata de un completo estudio de la historia del género, desde Isidora Zegers hasta los montajes más recientes. Incluye cientos de historias y crónicas, todas ellas cruzadas por desconocidas y sabrosas anécdotas contadas de muy buena fuente por su autor (ver nota relacionada).
Francisco José Folch escribe en el prólogo que estamos ante la investigación más completa editada, hasta la fecha, en el país y que se suma -entre otros libros publicados- a la primera obra de Orlando Álvarez sobre este tema: "Una década de ópera en el Teatro Municipal de Santiago. 1983-1992". También valora su rico anecdotario, partiendo por los admirables intentos de Isidora Zegers y la Sociedad Filarmónica por introducir en el siglo XIX el género y que dio como fruto la primera representación de una ópera completa: "El engaño feliz" de Rossini (26 de abril de 1830), en Valparaíso. De esta manera comenzaría el despegue de una atracción que prevalecería sin contrapesos en el interés cultural de la elite de esa época: "Tanto -afirma el autor, en uno de los muchos sabrosos datos anecdóticos que recoge-, que 'los diarios exigían al Gobierno que se decretara como idioma oficial el italiano, para que así los niños pudieran comprender las óperas desde su más tierna infancia'".
La hija de Orlando Álvarez comenta que "este libro habla de lo que para él fue una de las pasiones más importantes de su vida. Para nosotros como familia es realmente muy emocionante que se publique: tanto mi mamá como sus cuatro hijos vimos junto a él montajes maravillosos y compartimos momentos increíbles. Desde muy chicos nos familiarizó con este mundo, nos explicó con paciencia argumentos, contextos históricos y arias. Mi papá nos transmitió su saber de manera muy entretenida, nunca como una imposición. Me encantaba acompañarlo al Teatro Municipal de Santiago porque en el intermedio siempre alguien lo interceptaba y le preguntaba, 'bueno Orlando, ¿qué te ha parecido'? Su voz era muy respetada. Pero siempre su crítica fue medida. Él era juez y supo administrar la justicia hasta en su gran amor, la música".
"Era un perfeccionista"
La periodista añade que como en 2013 su padre ya estaba muy enfermo y no pudo asistir a todas las funciones, se decidió incluir en el texto -y para darle mayor actualidad- las óperas que se dieron ese año en el Coliseo de Agustinas, cada una de ellas acompañadas por las críticas publicadas en este diario. "Y sumamos un anexo con los montajes fuera del Municipal que se presentaron en 2013, como el 'Così fan tutte' de Mozart, una producción de Miryam Singer y Eduardo Browne que alcanzó a ver y le gustó muchísimo".
El volumen también incluye un recuento muy detallado de las temporadas líricas, índice onomástico y las voces de los siglos XX y XXI. "Por eso sentimos que será un material invaluable de investigación, con muchos datos inéditos, para las nuevas generaciones", comenta el musicólogo José Manuel Izquierdo.
Isabel Álvarez considera que su padre llevó un registro muy minucioso, "partiendo por sus investigaciones en la Biblioteca Nacional, desde sus tiempos universitarios. Fue riguroso y exhaustivo al hacer este libro, tanto así que el tiempo le ganó en los plazos propuestos. Seguramente más de alguien encontrará nuevos datos o precisiones que aportar, pero pensamos que era mejor publicarlo aun a riesgo de no haber sido revisado, como él sólo pudo haberlo hecho. No queríamos que esta valiosa información siguiera guardada, porque él fue siempre generoso con sus conocimientos".
José Manuel Izquierdo añade que muchas veces, cuando le tocó trabajar en el Centro de Documentación del Teatro Municipal (DAE), el autor lo llamaba para "precisar un dato muy específico, como la presentación de una cantante que solo actuó una noche en el Coliseo de Agustinas. Y nos tenía a todos buscando el nombre de esa artista. Era un perfeccionista".
Su pasión y erudición por la materia para muchos fue una de las aristas más sorprendentes de su personalidad. Francisco José Folch desempolva que le "es inolvidable una anécdota suya con ocasión de mi matrimonio, en 1980. Yo me había preocupado especialmente de la música para la ceremonia religiosa, encomendándole al talentoso maestro Luis González Catalán varios pasajes de ópera en transcripción para órgano. El gran instrumento de la Recoleta Dominica aún funcionaba entonces, y la acústica del templo era grandiosa. Para la salida, había programado los apoteósicos compases finales del Prólogo de 'Mefistofele', de Boito. Resultó musicalmente muy bien, aunque más largo que la caminata de salida, y me pareció que los invitados no lo estaban apreciando particularmente. Y, para mi decepción, en la fiesta posterior nadie me comentó nada al respecto. Excepto Orlando. Apenas nos encontramos, estalló en agitadas exclamaciones: '¡Qué magnífica música! ¡Qué maravilla! ¡Sublime! ¡Yo me quedé en la iglesia solo con Marta (su esposa), escuchando hasta la última nota, no me podía perder eso, tenía el pelo erizado y me corrían las lágrimas!'. Orlando me hizo sentir que todo el despliegue musical había sido debidamente valorado".
Historia de una pasión
En los años 60, bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva, y un grupo de apasionados operáticos formaron la Corporación de Arte Lírico (CAL) con el fin de reposicionar la ópera en nuestro país y levantar al Teatro Municipal como un coliseo de primera línea. Con bastantes pocos recursos, pero mucha agudeza e ingenio, Luis Ángel Ovalle, Jorge Dahm, Pablo Garrido, Carlos Cruz-Coke y Orlando Álvarez, entre otros, se lanzaron a cumplir esta tarea titánica y difícil, no solo por el acotado presupuesto con el que contaban, sino, fundamentalmente, por la lejanía geográfica y porque había que crear una inexistente red de contactos internacionales.
"Y lo hicieron ad honorem , solo por su pasión por el género. Trajeron, casi con cero pesos, a artistas fantásticos como Plácido Domingo, Ramón Vinay y Regina Resnik", rememora su hija. Y añade que su padre integró un grupo, que como bien se lee en el libro, estuvo conformado por verdaderos "Locos Adams". "No tenían formación, pero sí mucho optimismo y ganas. Cuando traía a los cantantes al Teatro Municipal, se preocupaba de atenderlos muy bien, de agasajarlos, de irlos a buscar al aeropuerto. Todo era muy personalizado".
Isabel Álvarez puntualiza: "Su ópera favorita era 'Falstaff' de Verdi y Maria Callas su adoración de toda la vida. También fue muy admirador de las cantantes chilenas y promotor de sus carreras: Verónica Villarroel, Ángela Marambio, Claudia Parada, Marta Rose y Victoria Vergara, entre tantas otras. Era muy caballero, de mandar flores, siempre una notita, comentándole que estuvo fantástica".
La negativa de Enrico Caruso para venir al país
"En esa época (primera mitad del siglo XX), compañías líricas hacían giras por Sudamérica. Normalmente, después de actuar en Brasil y Argentina pasaban a Santiago. No sin ciertas dificultades porque entonces el tren se interrumpía en Puente del Inca, debiendo los pasajeros seguir el viaje hasta Las Cuevas, cabalgando en mula durante seis horas y tomar otro tren hasta Los Andes. Grandes cantantes como Riccardo Stracciari, Amelita Galli-Curci y Miguel Fleta debieron atravesar la cordillera de ese modo. Sin embargo, hubo uno que se resistió a hacerlo y que canceló su contrato: Enrico Caruso. El hábil empresario chileno Renato Salvati había logrado contratarlo en 1917, pero su negativa a 'atravesar las montañas en burro' -como lo sostuvo públicamente- obligó al empresario a negociar su contrato con los teatros de Rosario, Córdova y Tucumán, los que tuvieron, en consecuencia, el privilegio de escuchar a Caruso en las mismas fechas en que debía haber actuado en Santiago".
Fragmento escogido
Grandezas y miserias de nuestras temporadas líricas
"La historia de la ópera en Chile es un poco la trayectoria misma de este país: ha habido momentos de auge y de decadencia, grandezas y privaciones, resplandores y oscuridades", escribe Orlando Álvarez en las notas preliminares de su libro.
El volumen, que recorre desde la labor pionera de Isidora Zegers hasta montajes más recientes de 2013, da cuenta fielmente de ello y de cómo el género lírico logró sobreponerse -no siempre con buenos resultados- a diversas coyunturas políticas y económicas e inclemencias varias, incendios, terremotos y huelgas.
Álvarez consigna, entre otros hitos, la inauguración del Teatro Municipal de Santiago en 1857 y que en 1910, con motivo de la conmemoración del centenario de la Independencia de Chile, el Presidente Pedro Montt estableció en forma permanente la función de gala con una ópera completa el día 18 de septiembre, tradición que continúa hasta nuestros días y que sólo se vio interrumpida en 1973. Dentro de los puntos más relevantes de los inicios, el autor cita que en 1889 por primera vez se estrenó en Chile una ópera de Wagner: "Lohengrin", eso sí, en italiano. "Si a lo anterior se agrega el estreno, en 1886, de Falstaff de Verdi, a sólo tres años de su estreno en Milán, se puede concluir que a fines del siglo XIX Santiago de Chile podía considerarse una de las grandes metrópolis del mundo, operáticamente hablando".
La crisis económica de 1930 pegó fuerte en nuestro país y significó que la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, hasta mediados del siglo XX y bajo la dirección de Domingo Santa Cruz, se convirtiera en el principal centro cultural, desplazando al Teatro Municipal de Santiago. Pero la pasión por la ópera no decayó. En su libro Álvarez testimonia que, en un esfuerzo por popularizar el género, en 1941 "se organizaron presentaciones de Aida y Carmen en el Estadio Nacional, en el que se trató de crear un ambiente similar al de la Arena de Verona". En 1957, con motivo del centenario del Coliseo de Agustinas, se produjo un repunte de este escenario con la participación de importantes cantantes internacionales, entre ellas las chilenas Claudia Parada y Marta Rose, pero, como advierte Álvarez, fue "un mero saludo a la bandera".
Capítulo aparte son las creaciones de la Corporación de Arte Lírico (CAL), entre 1966 y 1970, y la Sociedad Chilena de Amigos de la Ópera (SAO), esta última entre 1973 y 1982. Los antecedentes de la primera no fueron fáciles. Durante el austero gobierno de Jorge Alessandri, y en especial entre 1964 y 1965, "no hubo actividad lírica en el Teatro Municipal y sólo algunas escasas óperas se dieron en el Teatro Cariola. El país estaba más preocupado de la llegada del nuevo Presidente Eduardo Frei Montalva". Pero, como rememora Álvarez, el milagro se produjo y parte importante de este impulso fue la asunción del alcalde de Santiago Manuel Fernández Díaz, quien dio todo su apoyo a la formación de la CAL y con ello se repusieron las temporadas y la visita de grandes artistas internacionales.
Las cancelaciones en la UP
Años después, con el arribo de la Unidad Popular, se tornó particularmente difícil para este grupo. En noviembre de 1970, por ejemplo, se pusieron a la venta los abonos para solo cuatro títulos, entre ellos "Aida", con Gilda-Cruz Romo. "Sin embargo, el Sindicato de Trabajadores y Técnicos del Teatro Municipal, que era partidario del nuevo gobierno de la Unidad Popular, logró que el alcalde (el radical Ignacio Lagno) cancelara toda la temporada, aduciendo que solo espectáculos con contenido social y cantantes chilenos debían presentarse en dicho escenario, lo que obligó a la CAL a devolver el dinero a las personas que ya se habían abonado".
Más adelante, durante la administración de la SAO, se produjeron varios puntos altos, entre otros la contratación del director argentino Michelangelo Veltri, quien había debutado con gran éxito en el Metropolitan Opera House de Nueva York. La era de Andrés Rodríguez (1986 hasta nuestros días) ocupa varias páginas. Álvarez destaca la consolidación del elenco nacional (hoy conocido como ópera estelar), la visita de prestigiosas figuras como la mezzo griega Agnes Baltsa, en 1993, con "Carmen" y el barítono italiano Leo Nucci; y el año 1994, que "marcó el esfuerzo más ambicioso de la era Rodríguez hasta entonces: Der Ring des Nibelungen , la tetralogía wagneriana jamás presentada en su totalidad en Chile". El autor considera que la temporada 1998 fue la mejor y más prolongada de la actual administración (contempló 9 títulos) gracias a la actuación de la Ópera Kirov de San Petesburgo, que revivió "Boris Godunov" y estrenó en Chile "Khovanschina", de Mussorgsky. Otro acierto de ese año fue "Jenufa", de Janácek, y "La Traviata" con la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs.
martes, enero 21, 2014
Las nuevas caras de los compositores nacionales
El Mercurio
Tienen entre 30 y 40 años, se formaron al alero de los más destacados compositores locales de este tiempo. Sus gustos van desde el rock hasta la música electrónica, y sus estilos son diferentes e individuales. Muchos de ellos están fuera del país, mostrando al mundo su música; otros se quedaron a estrenar sus creaciones. Estos son algunos de los nuevos rostros sub 40 que nos deleitarán en los escenarios nacionales.
Paula Fredes Cortés
Miguel Farías y el desafío de musicalizar los Andes
La nutrida carrera de Miguel Farías (30) pareciera ser meteórica a su corta edad. A su formación en la U de Chile, le sucedió una especialización en los importantes conservatorios de Francia y Suiza, el recibimiento de galardones entregados por parte de las instituciones musicales del mundo y la participación en festivales como el Reina Sofía.
Su repertorio está compuesto por piezas como "Mambo Lines" o "Palettes". En la lista destaca "Renca París y Liendres", su exitosa ópera estrenada el 2012, que recibió el premio del Círculo de Críticos de Arte.
Al hablar de su música, Farías -quien actualmente reside y compone en París- dice que se encuentra en un momento en el que puede "seguir probando y experimentando nuevos caminos de expresión", razón por la cual dice no encariñarse con "ningún discurso".
Durante mayo lo tendremos de vuelta en Santiago, pues estrenará con la Camerata de la Universidad de los Andes una obra inspirada en el concepto de "Los Andes".
Francisco Silva estrenará en Valparaíso
"La mayoría de mis proyectos me gusta hacerlos acá", dice Francisco Silva (35) al hablar sobre el trabajo musical que este año desarrollará en la ciudad de Los Andes. Volver a su tierra, ser "andino destacado" y comenzar un trabajo cultural desde allí pudo hacerlo luego de transitar por un camino de formación que comenzó a los 17 años con guitarra clásica.
El inicio, sin embargo, tendría un revés cuando descubrió que la música escrita era lo que le interesaba: "Descubrí que me sentía más cómodo en la creación musical que en la interpretación". Desde aquel momento comenzó a tomar clases en el IMUC de la Universidad Católica con Pablo Aranda y Alejandro Guarello.
Además de las presentaciones de sus obras en escenarios internacionales, fue finalista el 2008 del Concurso Luis Advis, con su obra "Andrómida". También el 2009 fue escogido uno de los seis ganadores del Concurso Latinoamericano de Composición, organizado por el Goethe Institut de Chile.
Actualmente se encuentra trabajando en un proyecto que el año pasado ganó el Fondo para Creación y Producción del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, que se trata de tres obras realizadas entre los compositores Andrés Núñez, Juan Pablo Orrego y él para el grupo de percusión llamado "Valparaíso", que se estrenará en agosto en el IMUC de la Universidad Católica de Valparaíso.
Juan Pablo Abalo y la recomposición del repertorio clásico
El acercamiento a la música por parte de Juan Pablo Abalo (35) fue con estudios de batería y percusión. Su formación forjaría un camino casi natural, que le permitió ingresar tiempo después al Conservatorio de la Universidad de Chile, donde aprendió de destacados compositores como Cirilo Vila o Aliocha Solovera. Allí continuó perfeccionándose en el Magíster en Composición, para continuar con un Doctorado en Filosofía con mención en Estética.
Más allá de su currículum, creaciones como la opereta "El Participante" y las piezas "Paisaje Soleado" y "5 obstructions" le han dado a Abalo un lugar en los principales festivales de música contemporánea del país y también le han permitido presentarse y especializarse en Suiza, Alemania, España, Francia y Argentina.
Su apuesta excede al estilo más clásico, y el resultado es una trayectoria que varía desde las composiciones de cámara hasta la elaboración de arreglos para proyectos de música pop como la del grupo Dënver. Esto, además de su trabajo discográfico con "Siete Canciones" (2011) y "Canciones de misa" (2012). Así lo explica, señalando que "hace muchos años renuncié a la figura tradicional del compositor, hago música desde diferentes frentes".
La recomposición de obras clásicas tradicionales es lo que, entre otros proyectos, lo tiene ocupado por estos días. La iniciativa llamada "Apropiación Ilícita" se enmarca dentro de un proyecto que consiste en "en tomar obras clásicas arbitrariamente y recomponerlas". El primer trabajo lo comenzó, junto con Julio Retamal, con "Preludio a la Siesta de un Fauno" (2012) de Debussy. "Este año pienso trabajar en una recomposición del 'Preludio y muerte de Tristán e Isolda', de Wagner, que se llamará 'Cristián y Soila' y que estará también en formato videoclip", puntualiza.
Valeria Valle, sensibilidad femenina en la música clásica
Ser compositor y mujer es la cualidad que posee Valeria Valle (34). La autora y académica de la carrera de composición de la P. Universidad Católica reconoce a esta actividad como un área "poco explotada por el género femenino", pero que es importante conquistar, en vista de que, para ella, "las mujeres tienen una sensibilidad para mirar el mundo".
Esta pasión fue la que un día la motivó a dejar sus estudios de Educación Física por una Licenciatura en Composición, en la misma institución en la que cursó su postítulo y que hoy educa a futuros compositores, como algún día ella fue guiada por sus maestros Andrés Alcalde y Boris Alvarado. Valle, quien recientemente participó en el Festival de Música Contemporánea de la U. de Chile con su obra "Clockwork", se destaca por trabajos como "Michelada" o "Ameyalli", estrenada en México.
Durante este año seguirá con el proyecto "Resonancia Femenina", conjunto-taller dirigido por Alvarado e integrado por ella, Fernanda Carrasco y Natalie Santibáñez. Asimismo, durante el segundo semestre estará sonando en Valparaíso con la Orquesta Marga-Marga "Leeloo", obra de su autoría.
Sebastián Errázuriz trabaja en un homenaje a Nicanor Parra
Para Sebastián Errázuriz (39), el camino hacia la composición fue siempre desde "la disidencia". Formado bajo el alero de Juan Orrego Salas y Luis José Recart en la Escuela Moderna de Música y en posgrado de composición en la Universidad de Chile, Errázuriz se considera "independiente" y con un estilo ecléctico. Se define a sí mismo como un "omnívoro", que incorpora en sus creaciones una singular "mezcla entre la música docta y la popular".
Su trayectoria ya cuenta con la ópera "Viento Blanco" y sus obras sinfónicas "La Caravana" e "Historia del Tempo". Asimismo, su trabajo también ha explorado áreas como el jazz, música para cine y teatro, ensambles, y últimamente la producción y dirección orquestal.
Durante mayo de este año, participará en la Temporada 2014 del Teatro Municipal con "Geografía del Desastre", una pieza estrenada el 2010 a raíz del terremoto de ese año, y que se presenta por primera vez con la Orquesta Filarmónica. "Me tiene súper entusiasmado la idea, porque la cuerda de esta obra va a funcionar muy bien con una orquesta más grande", cuenta.
Además de su reestreno en el Municipal, actualmente está a cargo de la Extensión Cultural de la Universidad San Sebastián, con la que estrenará una temporada en la que participarán compositores chilenos en arreglos a obras de Luis Alberto Spinetta y Ana Tijoux. Conjuntamente, se encuentra en proceso de creación de una obra dedicada a Nicanor Parra en su centenario, que vería la luz en diciembre.
Juan Manuel Quinteros estrena "Alto en el Desierto" en el Teatro Municipal
El acercamiento a la creación musical fue algo que Juan Manuel Quinteros (30) adquirió desde que era niño. Con sus estudios secundarios en el Liceo de Música de Copiapó -donde aprendió, entre otras cosas, percusión-, llegó a Santiago a cursar la carrera de composición. Desde allí continuó estudiando libremente en Italia y recorriendo ciudades con su música, para volver el 2012 y comenzar un magíster por el cual fue becado.
Entre sus educadores destaca a Cirilo Vila, Rolando Cori, Andrés Ferrari y Jorge Pepi, pero confiesa que siguió un estilo más personal, que se acerca a "elementos rítmicos, experimentales, que destacan lo sutil del gesto instrumental". Sus influencias se alojan en la música alternativa y los ritmos latinoamericanos experimentales. "Eso me posibilitó un montón de herramientas que ahora uno tiene intrínsecas", dice.
Si bien ha compuesto para televisión, documentales, coros o cuartetos, lo que más ha llamado su atención es la creación de piezas para orquesta. Entre ellas se destacan "Magnetósfera", "Atacama" -que fue premiada en el Concurso Luis Advis-, "Io" y últimamente "La Red de Indra", que interpretó la Orquesta Sinfónica Nacional durante la Temporada 2013.
Hoy el joven compositor se prepara para la Temporada 2014 del Teatro Municipal con el estreno de "Alto en el Desierto", que define como "la versión animada de los colores, las texturas que hay en el aparente 'estaticismo' del desierto". Además, adelanta a quienes lo vayan a escuchar durante el 18 y 19 de marzo que "si alguien espera que sea una obra plana, no va a pasar".
Tienen entre 30 y 40 años, se formaron al alero de los más destacados compositores locales de este tiempo. Sus gustos van desde el rock hasta la música electrónica, y sus estilos son diferentes e individuales. Muchos de ellos están fuera del país, mostrando al mundo su música; otros se quedaron a estrenar sus creaciones. Estos son algunos de los nuevos rostros sub 40 que nos deleitarán en los escenarios nacionales.
Paula Fredes Cortés
Miguel Farías y el desafío de musicalizar los Andes
La nutrida carrera de Miguel Farías (30) pareciera ser meteórica a su corta edad. A su formación en la U de Chile, le sucedió una especialización en los importantes conservatorios de Francia y Suiza, el recibimiento de galardones entregados por parte de las instituciones musicales del mundo y la participación en festivales como el Reina Sofía.
Su repertorio está compuesto por piezas como "Mambo Lines" o "Palettes". En la lista destaca "Renca París y Liendres", su exitosa ópera estrenada el 2012, que recibió el premio del Círculo de Críticos de Arte.
Al hablar de su música, Farías -quien actualmente reside y compone en París- dice que se encuentra en un momento en el que puede "seguir probando y experimentando nuevos caminos de expresión", razón por la cual dice no encariñarse con "ningún discurso".
Durante mayo lo tendremos de vuelta en Santiago, pues estrenará con la Camerata de la Universidad de los Andes una obra inspirada en el concepto de "Los Andes".
Francisco Silva estrenará en Valparaíso
"La mayoría de mis proyectos me gusta hacerlos acá", dice Francisco Silva (35) al hablar sobre el trabajo musical que este año desarrollará en la ciudad de Los Andes. Volver a su tierra, ser "andino destacado" y comenzar un trabajo cultural desde allí pudo hacerlo luego de transitar por un camino de formación que comenzó a los 17 años con guitarra clásica.
El inicio, sin embargo, tendría un revés cuando descubrió que la música escrita era lo que le interesaba: "Descubrí que me sentía más cómodo en la creación musical que en la interpretación". Desde aquel momento comenzó a tomar clases en el IMUC de la Universidad Católica con Pablo Aranda y Alejandro Guarello.
Además de las presentaciones de sus obras en escenarios internacionales, fue finalista el 2008 del Concurso Luis Advis, con su obra "Andrómida". También el 2009 fue escogido uno de los seis ganadores del Concurso Latinoamericano de Composición, organizado por el Goethe Institut de Chile.
Actualmente se encuentra trabajando en un proyecto que el año pasado ganó el Fondo para Creación y Producción del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, que se trata de tres obras realizadas entre los compositores Andrés Núñez, Juan Pablo Orrego y él para el grupo de percusión llamado "Valparaíso", que se estrenará en agosto en el IMUC de la Universidad Católica de Valparaíso.
Juan Pablo Abalo y la recomposición del repertorio clásico
El acercamiento a la música por parte de Juan Pablo Abalo (35) fue con estudios de batería y percusión. Su formación forjaría un camino casi natural, que le permitió ingresar tiempo después al Conservatorio de la Universidad de Chile, donde aprendió de destacados compositores como Cirilo Vila o Aliocha Solovera. Allí continuó perfeccionándose en el Magíster en Composición, para continuar con un Doctorado en Filosofía con mención en Estética.
Más allá de su currículum, creaciones como la opereta "El Participante" y las piezas "Paisaje Soleado" y "5 obstructions" le han dado a Abalo un lugar en los principales festivales de música contemporánea del país y también le han permitido presentarse y especializarse en Suiza, Alemania, España, Francia y Argentina.
Su apuesta excede al estilo más clásico, y el resultado es una trayectoria que varía desde las composiciones de cámara hasta la elaboración de arreglos para proyectos de música pop como la del grupo Dënver. Esto, además de su trabajo discográfico con "Siete Canciones" (2011) y "Canciones de misa" (2012). Así lo explica, señalando que "hace muchos años renuncié a la figura tradicional del compositor, hago música desde diferentes frentes".
La recomposición de obras clásicas tradicionales es lo que, entre otros proyectos, lo tiene ocupado por estos días. La iniciativa llamada "Apropiación Ilícita" se enmarca dentro de un proyecto que consiste en "en tomar obras clásicas arbitrariamente y recomponerlas". El primer trabajo lo comenzó, junto con Julio Retamal, con "Preludio a la Siesta de un Fauno" (2012) de Debussy. "Este año pienso trabajar en una recomposición del 'Preludio y muerte de Tristán e Isolda', de Wagner, que se llamará 'Cristián y Soila' y que estará también en formato videoclip", puntualiza.
Valeria Valle, sensibilidad femenina en la música clásica
Ser compositor y mujer es la cualidad que posee Valeria Valle (34). La autora y académica de la carrera de composición de la P. Universidad Católica reconoce a esta actividad como un área "poco explotada por el género femenino", pero que es importante conquistar, en vista de que, para ella, "las mujeres tienen una sensibilidad para mirar el mundo".
Esta pasión fue la que un día la motivó a dejar sus estudios de Educación Física por una Licenciatura en Composición, en la misma institución en la que cursó su postítulo y que hoy educa a futuros compositores, como algún día ella fue guiada por sus maestros Andrés Alcalde y Boris Alvarado. Valle, quien recientemente participó en el Festival de Música Contemporánea de la U. de Chile con su obra "Clockwork", se destaca por trabajos como "Michelada" o "Ameyalli", estrenada en México.
Durante este año seguirá con el proyecto "Resonancia Femenina", conjunto-taller dirigido por Alvarado e integrado por ella, Fernanda Carrasco y Natalie Santibáñez. Asimismo, durante el segundo semestre estará sonando en Valparaíso con la Orquesta Marga-Marga "Leeloo", obra de su autoría.
Sebastián Errázuriz trabaja en un homenaje a Nicanor Parra
Para Sebastián Errázuriz (39), el camino hacia la composición fue siempre desde "la disidencia". Formado bajo el alero de Juan Orrego Salas y Luis José Recart en la Escuela Moderna de Música y en posgrado de composición en la Universidad de Chile, Errázuriz se considera "independiente" y con un estilo ecléctico. Se define a sí mismo como un "omnívoro", que incorpora en sus creaciones una singular "mezcla entre la música docta y la popular".
Su trayectoria ya cuenta con la ópera "Viento Blanco" y sus obras sinfónicas "La Caravana" e "Historia del Tempo". Asimismo, su trabajo también ha explorado áreas como el jazz, música para cine y teatro, ensambles, y últimamente la producción y dirección orquestal.
Durante mayo de este año, participará en la Temporada 2014 del Teatro Municipal con "Geografía del Desastre", una pieza estrenada el 2010 a raíz del terremoto de ese año, y que se presenta por primera vez con la Orquesta Filarmónica. "Me tiene súper entusiasmado la idea, porque la cuerda de esta obra va a funcionar muy bien con una orquesta más grande", cuenta.
Además de su reestreno en el Municipal, actualmente está a cargo de la Extensión Cultural de la Universidad San Sebastián, con la que estrenará una temporada en la que participarán compositores chilenos en arreglos a obras de Luis Alberto Spinetta y Ana Tijoux. Conjuntamente, se encuentra en proceso de creación de una obra dedicada a Nicanor Parra en su centenario, que vería la luz en diciembre.
Juan Manuel Quinteros estrena "Alto en el Desierto" en el Teatro Municipal
El acercamiento a la creación musical fue algo que Juan Manuel Quinteros (30) adquirió desde que era niño. Con sus estudios secundarios en el Liceo de Música de Copiapó -donde aprendió, entre otras cosas, percusión-, llegó a Santiago a cursar la carrera de composición. Desde allí continuó estudiando libremente en Italia y recorriendo ciudades con su música, para volver el 2012 y comenzar un magíster por el cual fue becado.
Entre sus educadores destaca a Cirilo Vila, Rolando Cori, Andrés Ferrari y Jorge Pepi, pero confiesa que siguió un estilo más personal, que se acerca a "elementos rítmicos, experimentales, que destacan lo sutil del gesto instrumental". Sus influencias se alojan en la música alternativa y los ritmos latinoamericanos experimentales. "Eso me posibilitó un montón de herramientas que ahora uno tiene intrínsecas", dice.
Si bien ha compuesto para televisión, documentales, coros o cuartetos, lo que más ha llamado su atención es la creación de piezas para orquesta. Entre ellas se destacan "Magnetósfera", "Atacama" -que fue premiada en el Concurso Luis Advis-, "Io" y últimamente "La Red de Indra", que interpretó la Orquesta Sinfónica Nacional durante la Temporada 2013.
Hoy el joven compositor se prepara para la Temporada 2014 del Teatro Municipal con el estreno de "Alto en el Desierto", que define como "la versión animada de los colores, las texturas que hay en el aparente 'estaticismo' del desierto". Además, adelanta a quienes lo vayan a escuchar durante el 18 y 19 de marzo que "si alguien espera que sea una obra plana, no va a pasar".
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