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sábado, septiembre 12, 2020

Maximiano Valdés: “Hay que retomar la música en vivo”

 El Mercurio


El destacado director chileno se encuentra en Oviedo (España) conduciendo un programa de ópera en el Teatro Campoamor.

Maureen Lennon Zaninovic


El 1 de julio, el Teatro Real de Madrid fue el primero —a nivel mundial— que se arriesgó y abrió sus puertas para presentar una ópera en vivo (“La traviata”), en plena pandemia. Con aforo reducido y estrictas medidas de seguridad, poco a poco otros coliseos hispanos han comenzado a retomar sus temporadas presenciales; entre ellos, el prestigioso Campoamor, de Oviedo, que hasta hoy, como parte de su temporada 2020-21, ofrece un programa doble con “L'heure espagnole”, de Maurice Ravel, y “Les mamelles de Tirésias”, de Francis Poulenc. La régie lleva la firma de Emilio Sagi, conocido por varias de las elogiadas producciones que han pasado por el Municipal de Santiago, y en el elenco hay varias voces queridas por los melómanos chilenos; entre otras, la mezzosoprano Maite Beaumont.


El director chileno Maximiano Valdés conduce la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias y señala, a través de un contacto telefónico desde España, que ha sido muy gratificante regresar a tomar el podio de un conjunto del que fue su batuta titular durante quince años y “a este teatro en el que he dirigido alrededor de unas veinte producciones”. Valdés añade que se han tomado todas las medidas necesarias para este retorno, con aforo reducido y uso obligatorio de mascarillas para el coro y los integrantes de la orquesta, “salvo los vientos, que por razones obvias no pueden usarlas, pero fueron separados con cortinas de plástico para evitar contagios. El número de músicos de esta agrupación también se vio reducido para cumplir con las medidas sanitarias. Todo esto no es lo ideal, pero el público ha reaccionado muy bien”, dice. El también director titular de las orquestas Nacional Juvenil de Chile y de la Sinfónica de Puerto Rico comenta que ojalá “este ejemplo de Oviedo sirva de modelo a seguir, para así evitar el colapso financiero de muchos escenarios y orquestas. Los teatros tienen que hacer un esfuerzo por retomar la música en vivo. Hay que defenderla y no contentarse con las transmisiones vía streaming que desvirtúan el significado de la ejecución musical”. Maximiano Valdés adelanta que durante estos días ha recibido llamados de directores de distintos coliseos de Latinoamérica y del Colón de Buenos Aires preguntándole cómo resultó la experiencia. “Yo no quiero pontificar, porque mañana puedo tener covid-19, pero hay que buscar los medios para volver. Para muchos espacios, esta pandemia ha sido fatal desde un punto de vista económico. ¡Tenemos que salvarnos!”.


¿Podemos reabrir con cuidado?


El músico chileno también se manifiesta inquieto por la realidad de nuestro país. “Ojalá que esto genere una discusión entre los colegas y en el medio, pero me preocupa que las orquestas lleven casi un año paradas. Hay que pensar que los músicos tocamos para un público, no para nosotros mismos. Una pena, pero ya nos avisaron que la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil no va a ir a las Semanas Musicales de Frutillar, porque este festival se está reformulando y está en suspenso la realización de los conciertos de verano en la Quinta Vergara. ¡Muy trágico! Pero la pregunta de fondo debe ser: ¿realmente las condiciones están para cancelar todo o podemos reabrir con cuidado?”.


Con respecto a Puerto Rico, el director explica que partieron hace unas semanas con presentaciones de música de cámara, y en octubre están contemplados conciertos con la orquesta y aforo reducido. “Milán también comenzó a retomar su actividad. Son pasos que deben animar a Chile, porque no me parece que las orquestas chilenas sigan sin actividades hasta inicios de 2021”, cierra el músico.

lunes, agosto 05, 2019

Maximiano Valdés: "Las orquestas chilenas debieran dedicarse a formar público"


domingo, enero 20, 2019

Tres legendarias batutas latinoamericanas coinciden en Frutillar

Maureen Lennon Zaninovic
Música
El Mercurio

El chileno Maximiano Valdés, el peruano David del Pino Klinge y el venezolano Rodolfo Saglimbeni estarán en la 51a versión de las Semanas Musicales. Adelantan el repertorio, sus proyectos y los alcances de este festival que abre con su programación oficial a partir del 27 de enero.

Valdés debuta oficialmente como director titular de la Sinfónica Nacional Juvenil

Maximiano Valdés contesta el teléfono desde Nueva York, en medio de una pausa de un ensayo de Roberto Alagna, en el Metropolitan Opera House. "Estoy aquí porque en los próximos días, en San Juan, el tenor va a protagonizar una versión semiescenificada de 'Pagliacci', de Leoncavallo", comenta el director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y sin duda una de las batutas chilenas con mayor proyección internacional.

El profesional confirma que a fines de enero llegará a Chile para hacer frente a otro reto artístico. "En las Semanas Musicales asumiré formalmente como director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil", dice a "Artes y Letras", refiriéndose a este compromiso que se extenderá -en principio- por tres años.

Es sabido que la agrupación estrella de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI) se encontraba desde hace más de dos años con su cargo principal vacante, desde que en enero del 2016 José Luis Domínguez se despidió oficialmente del conjunto.

"Llevar nuevamente la orquesta a las Semanas Musicales es muy significativo para nuestros jóvenes (el año pasado le tocó debutar en este encuentro como director invitado). Estamos hablando de tocar en un teatro que tiene una acústica fabulosa, pero también es un impulso para seguir creciendo. Para mí, es muy importante que estos talentos vayan conociendo más del repertorio, explicarles el contexto de las obras, el significado y la visión", explica el conductor.

El 31 de enero, a las 20:15 horas , la Sinfónica Nacional Juvenil ejecutará "El huaso y el indio", de Juan Casanova Vicuña, el Concierto para violín, de Max Bruch; y la Primera Sinfonía de Brahms. "Para el 2019 me interesa abordar este tipo de programas, es decir, que tanto yo como los directores invitados podamos dirigir una obra chilena y una pieza más tradicional, propia de un clasicismo más temprano. La Primera Sinfonía de Brahms va en esa línea porque me permite trabajar con los jóvenes la sonoridad, la limpieza y la articulación del sonido", advierte.

El director titular de la Sinfónica Nacional Juvenil remata que "siempre me ha llamado la atención de estos músicos su personalidad, madurez y disciplina. Hay en ellos un ambiente constructivo y serio, pero no están dispuestos a hacer cualquier cosa que se les pida. Tienen una actitud constructiva pero vigilante, lo que nos obliga a los directores a ser más creativos".


Sobre el venezolano Rodolfo Saglimbeni -quien en Frutillar conducirá a la Sinfónica Nacional de Chile- solo tiene halagos. "Lo conozco desde sus inicios, trabajando junto al fundador del Sistema de Orquestas de Venezuela, José Antonio Abreu. Ese país tiene una agrupación estrella: la Simón Bolívar que para nosotros es un modelo. Ese camino de excelencia y rigor artístico hay que seguirlo".

Rodolfo Saglimbeni: "La música ha sido un eje fundamental en la educación en nuestro país"

En Barquisimeto, en la llamada capital musical de Venezuela, Rodolfo Saglimbeni (1962) fue uno de los fundadores del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles impulsado por el recientemente fallecido José Antonio Abreu: un exitoso programa que ha propiciado el despegue de millares de músicos venezolanos que hoy brillan internacionalmente. Entre otros, uno de los más exitosos es el director Gustavo Dudamel.

"Desde que conocí a Abreu, mi vida cambió. Comencé a amar la música. Gracias al sistema, la música ha sido un eje fundamental de la educación en nuestro país. Más de un millón de venezolanos que han pasado por esta experiencia no se dedican exclusivamente a tocar un instrumento, sino que también son mejores ciudadanos", confiesa el profesional venezolano a "Artes y Letras" en el foyer del ex Teatro Baquedano, después de un ensayo con la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile: la agrupación con la que -a partir del 1 de febrero y como director invitado- debutará oficialmente en las Semanas Musicales de Frutillar.

Los recuerdos continúan. En 1980, en Barquisimeto, Maximiano Valdés llegó a dirigir la Orquesta Juvenil del Estado de Lara. "En esa época era muy común que los grandes conductores pasaran por Caracas, no por el interior. ¡Ese fue uno de los aciertos del maestro Abreu! Él consiguió que estos artistas viajaran a las provincias y Valdés nos dirigió en la Séptima de Beethoven", rememora Rodolfo Saglimbeni, y añade que el artista chileno debía regresar en pocos días a la capital venezolana, pero su vuelo se canceló. "No sé por qué mi papá se enteró y se ofreció a llevarlo en auto y recorrimos cerca de 400 kilómetros hacia Caracas. Una de las cosas que más recuerdo es que me regaló la partitura de la Séptima de Beethoven. Ese primer encuentro me marcó. De alguna manera, Maximiano Valdés fue un modelo para que, finalmente, me dedicara a la dirección", dice sobre este profesional que también estará presente en la 51 {+a} edición de las Semanas Musicales de Frutillar.

Los vínculos con nuestro país tienen otro hito relevante: el año 1999 obtuvo el segundo lugar en el Tercer Concurso para Directores de las Américas que se desarrolló con el impulso de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile. "En el jurado estaba David del Pino Kingle (en ese entonces, principal director invitado de este conjunto universitario), a quien ya había conocido previamente, en Italia, en otro certamen de dirección. Desde el 2001, con algunas intermitencias, he venido prácticamente casi todos los años a dirigir la Sinfónica Nacional de Chile y he mantenido una estrecha amistad con David del Pino. Nada de rivalidades, sino un respeto y admiración profunda hacia su trabajo", comenta el también director de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas.

Sin duda, la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile es uno de los conjuntos más esperados de la programación de las Semanas Musicales. La agrupación abrirá su presencia en este festival el 1 de febrero a las 20:15 horas (Gala Nestlé) . El programa incluye "Obertura Festiva" de Juan Orrego Salas, "Capricho Español" de Rimski-Kórsakov y la Décima Sinfonía de Shostakovich. El conjunto regresará el 3 de febrero con la Quinta Sinfonía de Beethoven y el Concierto para piano y orquesta de Schostakovich (solista Luis Alberto Latorre), y el cierre tendrá lugar el 5 de febrero con "La Creación" de Haydn.

"La Décima Sinfonía y el Concierto para piano parece que hubieran sido escritos por dos compositores diferentes. Se sabe que el Concierto para piano lo creó el músico para su hijo Maxim. Su segundo movimiento es muy fresco, virtuoso, de carácter muy positivo: una hermosa comunicación filial. La Décima, en tanto, para mí es una de las sinfonías más logradas y oscuras de este creador. Es un testamento de la integridad humana y, sobre todo, de la interioridad humana de Shostakovich", remata Saglimbeni

David del Pino: "Mucha gente me preguntaba cuándo iba a volver a las Semanas Musicales"

El músico nacido en Lima camina apoyado en un bastón. El actual director de la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario (Argentina) confiesa que -a raíz de una infección como consecuencia de una operación en la columna- estuvo hace algunos meses literalmente "entre la vida y la muerte" y canceló todos sus compromisos más inmediatos. "Estoy impactado por el cariño de todos los músicos y de las orquestas que he dirigido. ¡Hicieron tantas cadenas de oración! Tremendamente agradecido", señala David del Pino Kingle en el Teatro Novedades, en el barrio Yungay, a pocos minutos de que inicie una presentación de la Orquesta Usach de la que fue su batuta titular, entre 2009 y 2011.

La trayectoria de este artista ha estado íntimamente ligada a la historia de las Semanas Musicales de Frutillar. Su vínculo se remonta a 1997, cuando le tocó liderar -como principal director invitado- a la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile. Luego, como titular del conjunto, siguió presentándose en esta ciudad. "Fueron ocho años inolvidables. Salvo una vez que protesté porque encontré que los baños de los músicos eran inmundos y no al nivel que se merece este festival, mi relación con Frutillar ha sido muy dulce. Después de ese reclamo me junté con quien fuera su presidenta, Flora Inostroza, hicimos las paces y terminamos siendo muy amigos. Lloré mucho cuando me enteré de su muerte. ¡Ojalá hubiera gente más loca y soñadora como ella!".

Del Pino Kingle añade que, en 2007, estaba todo confirmado para que dirigiera a la Sinfónica Nacional de Chile, pero no se pudo. "Mucha gente me preguntaba cuándo iba a volver a las Semanas Musicales y cuando confirmé mi regreso, varios me avisaron que ahora sí querían comprar entradas. Es muy bonito comprobar el cariño que generé en la gente".

Esta vez su retorno será al mando de la Orquesta de Cámara de Chile con dos programas diversos. El martes 29 de enero, a las 20:15 horas, la protagonista será la última ganadora del Concurso Luis Sigall: la soprano chilena Alyson Rosales, con una selección de populares arias de ópera. Al día siguiente, este conjunto abordará, entre otras piezas, la Séptima Sinfonía de Beethoven y "Nguillatuwe" del compositor chileno Rafael Díaz.

"En 2004 tuve el honor de dirigir en Frutillar a Patricia Cifuentes: la primera cantante chilena que ganó el Concurso Dr. Luis Sigall. 15 años después me toca Alyson Rosales, a quien conozco muy bien porque integró el Coro de la Usach. Siento que, de alguna manera, estoy haciendo historia en este festival al conducir a dos premiadas sopranos nacionales", dice, y añade que la obra de Díaz sorprende por "una emotividad, por una austeridad propia de la cultura mapuche. Por otro lado, Beethoven es Beethoven. Es el gran revolucionario" .

martes, agosto 28, 2018

Batuta titular de la Sinfónica de Puerto Rico: Maximiano Valdés es el nuevo director de la Sinfónica Nacional Juvenil

El Mercurio

En La Moneda se oficializó su nombramiento al mando del conjunto estrella de la Fundación de Orquestas Juveniles. "La excelencia musical es indispensable, pero no es lo único", señala el conductor chileno. 

Maureen Lennon Zaninovic
"Es un privilegio tener a un director de su nivel. Para nuestros instrumentistas su designación será un ascenso muy significativo, porque, además de sus capacidades profesionales, Maximiano Valdés tiene amor y vocación por el mundo de las orquestas juveniles".

Son palabras de la Primera Dama, Cecilia Morel, quien -ayer en La Moneda- oficializó el nombramiento del músico chileno a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil. La agrupación estrella de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI) se encontraba desde hace más de dos años con su cargo titular vacante, desde que en enero del 2016 José Luis Domínguez se despidió oficialmente del conjunto.

El también director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y del Festival Casals -sin duda, una de las batutas chilenas con mayor proyección internacional- comenta que "a estas alturas de mi vida las cosas pasan por algo y sucedió que en los últimos meses comencé a acercarme más a la Nacional Juvenil. Estaba buscando un desafío de este tipo, porque estoy convencido de que la excelencia musical es indispensable, pero no es lo único. Desgraciadamente, la gente joven tiene cada vez menos conocimiento del real contenido de la música. Se limitan a tocar bien un instrumento, pero no logran asociar la música a la historia y a lo que ella representa para nuestra civilización". Y añade que "la primera e irrenunciable condición es que estos chicos toquen a un muy alto nivel, y la segunda, formarlos de manera integral".

Maximiano Valdés adelanta otros énfasis de su gestión que se extenderá por tres años. Advierte que su anhelo es "que sea verdaderamente una orquesta nacional, que pueda acoger a compositores, cantantes, directores, instrumentistas y repertorio chileno. También es clave incorporar al sector privado en este proyecto de excelencia. Una de mis tareas con Alejandra Kantor, directora ejecutiva de la FOJI, es tener una ronda de reuniones para que las empresas se comprometan, por ejemplo, con la visita de un músico internacional o apoyar una gira que, según se me ha dicho, tiene altas probabilidades de concretarse en 2019".

Cuidar el repertorio

Su diagnóstico de la Nacional Juvenil es claro: "Es una orquesta de jóvenes y hay integrantes que recién se han incorporado a sus filas y eso se notó en el último concierto donde los dirigí y donde también actuó Roberto Díaz (viola). Nos dimos cuenta de que el repertorio, en especial la obra de Berlioz, era muy complicado para ellos. Hay que saber manejar los programas, porque si no lo haces, generas muchas frustraciones. Voy a ser muy cuidadoso, con el apoyo de los instructores, en el diseño del repertorio para el 2019, pensando en el nivel de cada uno de los integrantes. Hay que fijarse metas, pero con lógica y considerando el recambio de los instrumentistas".

El conductor concluye que, para lo que queda de este año, su agenda está bastante copada. "A partir del verano del 2019, voy a tener más tiempo para desarrollar este cargo con mayor propiedad. Cada vez veo con más claridad tener una mayor estadía en mi país".

 En Municipal de Santiago
El 4 y 5 de octubre dirigirá a la Filarmónica de Santiago en un programa que incluirá "Preludio sinfónico", de René Amengual; la Cuarta Sinfonía, de Brahms, y "Resurrección", de Krzysztof Penderecki. "Esta última es tremendamente exigente. En el Municipal tendremos al pianista Luis Alberto Latorre, quien está plenamente capacitado para asumir esta pieza", señala Maximiano Valdés.

sábado, junio 23, 2018

La Sinfónica Nacional Juvenil sube un peldaño con Maximiano Valdés

El Mercurio

El reconocido director trae al mayor virtuoso chileno de la viola, Roberto Díaz, para que aborde, con los jóvenes músicos, una obra que ya ganó dos Grammy y que fue escrita hace tres años por Jennifer Higdon para él. También tocarán la exigente "Haroldo en Italia", de Berlioz. 

Por Romina de la Sotta Donoso

Cada vez se vuelve más estrecho el vínculo entre Maximiano Valdés y la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil (OSNJ).

"Trabajar con ellos es una de las actividades más estimulantes que tengo. Estos jóvenes son tan receptivos y fértiles ante las razones de la música, que con ellos uno siente que está haciendo algo por su país", comenta el reconocido director chileno residente en Puerto Rico. Y por eso está de vuelta, a seis meses de haber debutado con la OSNJ en el Teatro del Lago, el verano pasado.

Y ahora mismo están preparando el repertorio más exigente que han hecho juntos, para dar dos conciertos: el 30 de junio en la U. Santa María, en Valparaíso (19:30 horas, desde $ 8 mil), y el 1 de julio en el teatro de CorpArtes, (12:30 horas, previo retiro de invitaciones gratuitas).

Este programa, Valdés lo diseñó en torno a su invitado estelar: Roberto Díaz, el mayor virtuoso de la viola de nuestro país, quien reside hace 45 años en Estados Unidos y combina su carrera internacional con la presidencia del Curtis Institute of Music.

Díaz será solista en el estreno en nuestro país del Concierto para viola de Jennifer Higdon (EE.UU., Pulitzer 2010), quien se lo escribió justamente al chileno. Una obra que recibió dos Grammy; uno para Higdon como compositora, y uno para Díaz, por su grabación.

Este Concierto, Díaz lo estrenó en 2015 y ya lo ha tocado en toda Europa y EE.UU. "Para mí es un placer tocar en Chile esta obra que ha resultado tan buena y apreciada en todos lados. La propia Jennifer Higdon me ha dicho que busca escribir música que el público entienda la primera vez que la escuche. En esta pieza puedes notar la influencia de la tradición; tiene un poco de Bernstein, de 'West Side Story', de jazz y del Concierto para violín de Barber", cuenta Díaz.

Lejos del estereotipo de la viola como instrumento de carácter oscuro, la pieza es alegre. "Jennifer Higdon representa el futuro de la música de Estados Unidos", dice Díaz. "Como artistas tenemos una responsabilidad no solo con la música del pasado, sino también con la del futuro, y para eso hay que empezar con la música de hoy. Por eso yo toco, como mínimo, uno o dos Conciertos nuevos al año", agrega.

Valdés coincide en que "es un Concierto 'americano', pues posee los elementos clásicos de la cultura musical norteamericana, sobre todo el jazz. Es una música agradable, con un lenguaje nuevo pero comprensible".

El programa se completa con "Preludio Sinfónico", de René Amengual, y con una obra donde la viola tiene un rol protagónico, de un autor que es una indiscutida especialidad de Valdés: "Haroldo en Italia", de Berlioz. "Fue escrita para Paginini, pero él nunca la quiso tocar, porque se esperaba un clásico Concierto virtuosístico, y esto es una sinfonía que tiene una parte de viola agregada. Es una pieza impregnada de la italianidad del siglo XVIII, llena de fuego y vigor, y con elementos como serenatas de los abruzzeses y figuras rítmicas que recuerdan las danzas sicilianas", detalla el director.

Los ensayos con Valdés partieron el miércoles 20 y la próxima semana la mayoría de los músicos de la OSNJ trabajarán además en forma paralela con Gustavo Dudamel, para el concierto de homenaje a José Antonio Abreu que conducirá la estrella venezolana el 28 y 29 de junio.

"Gustavo Dudamel es un director tan importante; no hay más que agradecerle que dedique parte de sus vacaciones a trabajar con jóvenes chilenos. Es muy bonito que haga en Chile este homenaje al maestro Abreu, de quien aprendí tanto de moral, humanidad y de lo que significa la fe inquebrantable en lo que se hace", confiesa Valdés.

 Jóvenes maduros
Maximiano Valdés destaca la calidad interpretativa y la madurez de los músicos de la OSNJ : "Saben que el único objetivo de tocar en una orquesta es hacerlo lo mejor posible, porque la calidad es la condición indispensable para que la música revele su contenido. Pero mi preocupación es que tengan metas, para que no se frustren. La rutina es el peor enemigo de una orquesta y hay que enfrentarla con una programación que no sea repetitiva, alternar la música de cámara y la sinfónica y hacer giras. Además, existen muchos grandes instrumentistas dispuestos a venir a trabajar con ellos, tal como Roberto Díaz, y en esto el sector privado puede hacer un aporte significativo".

lunes, junio 19, 2017

Maximiano Valdés en su mes más intenso: estrena obra de Penderecki y dirige "Rigoletto"

El Mercurio

El conductor llega esta semana a nuestro país y con ello dará inicio a una de sus estancias más fructíferas como director invitado de la Filarmónica. En el Municipal de Santiago dirigirá, el 27 y 28 de junio, el Concierto para guitarra y orquesta del legendario compositor polaco, con el que mantiene -desde hace décadas- una estrecha amistad. Y, desde el 14 de julio, abordará la popular creación verdiana.  

Maureen Lennon Zaninovic 

Maximiano Valdés pregunta si hace mucho frío en Chile. Quiere prepararse física y anímicamente, sobre todo porque, desde hace nueve años, se ha ido acostumbrando a temperaturas mucho más cálidas. El director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y del Festival Casals, y sin duda una de las batutas chilenas con mayor proyección internacional, llegará esta semana a nuestro país para instalarse por casi dos meses en Santiago.

La razón de esta visita es doble. La primera -que promete convertirse en uno de los imperdibles de la temporada de conciertos 2017- contempla los días 27 y 28 de junio (19:00 horas). En ambas fechas dirigirá, en el Municipal de Santiago, el estreno latinoamericano del Concierto para guitarra y orquesta del compositor polaco Krzysztof Penderecki (1933). Y desde el 14 de julio se sumará a la temporada de ópera del teatro de Agustinas con "Rigoletto", de Verdi .

Desde una geografía paradisíaca donde el sol brilla constantemente sobre las atractivas casas multicolores del Viejo San Juan, Maximiano Valdés no esquiva la difícil situación económica por la que atraviesa Puerto Rico. Como es de público conocimiento, la isla contrajo deudas que ascienden a US$ 123 mil millones.

"Esta es un orquesta financiada enteramente por el Estado y lo mismo ocurre con el Festival Casals. Por ahora, gracias a Dios, no nos ha pasado nada. Nuestro presupuesto, pese a la crisis, sigue siendo el mismo. Seguimos adelante porque yo creo que aquí existe una conciencia bastante grande de que la orquesta es una institución fundamental para la cultura de la isla y para su prestigio. Acabamos de terminar nuestra temporada de conciertos con una presentación magnífica del gran violista chileno Roberto Díaz, con una obra que la compositora estadounidense Jennifer Higdon escribió especialmente para él", comenta Valdés.

"Uno de nuestros grandes viejos"

Los conciertos en el Municipal significan la concreción de un sueño muy anhelado por el director chileno, quien mantiene -desde hace más de una década- una estrecha relación con el legendario compositor polaco.

A mediados de los 90, en Madrid, en una presentación con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) -de la que fue director titular durante 16 años- recibió la visita de Penderecki. "Se acercó muy cariñoso y me dijo: '¿Usted es de Chile? Ese es el único país de Latinoamérica donde aún no he estado'. Hasta el día de hoy no había sido posible estrenar una gran obra de él en nuestro país o invitarlo a dirigir. ¡Qué pena! Él es uno de nuestros grandes viejos. Es uno de los pocos que van quedando vivos, y bien pudimos haber hecho el esfuerzo para traerlo a Santiago", dice. Maximiano Valdés añade que, a raíz de ese encuentro madrileño, le extendió al músico polaco una invitación para dirigir su agrupación asturiana. "Comenzó una relación anual, con varias visitas y colaboraciones con nuestra orquesta. Él venía constantemente a dirigir sus obras y las de otros creadores contemporáneos, e incluso su Octava Sinfonía la terminó en mi casa. También me ha invitado a sus celebraciones más importantes: sus cumpleaños 75 y 80. Ahora me estoy preparando para sus 85 años. En cada uno de estos homenajes musicales invita a directores de todo el mundo, como el ruso Valery Gergiev. Para mí es un honor contar con su aprecio".

Krzysztof Penderecki ha sido uno de los grandes creadores del siglo XX. Con un corpus amplio y variado, ha transitado por el oratorio, la ópera y la sinfonía. Muchos expertos lo sitúan en la vanguardia más agresiva, gracias a obras como "Treno por las víctimas de Hiroshima", que comienza con grandes estridencias, en alusión al horror que se generó tras la explosión de la bomba.

"Tiene casi 85 años y no para. ¡Es impresionante su ritmo! Continúa componiendo y dirigiendo sus obras más grandes como 'Las siete puertas de Jerusalén' y su 'Credo' para cinco solistas, coro y orquesta. Está trabajando en una serie de cantos chinos y la Ópera de Viena le comisionó una obra para un importante aniversario de este teatro austríaco", comenta Valdés.

En abril de 2016, el director chileno fue invitado al Festival Beethoven de Varsovia para conducir la Sinfonía N° 4 de Penderecki y el estreno mundial del Concierto para guitarra del creador polaco con el solista Lukasz Kuropaczewski. "El concierto original fue estrenado en 1983 para viola. El músico lo escribió para una agrupación del Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela. Tuvo tanto éxito que -años después- se hizo una versión para cello y clarinete. El joven guitarrista polaco Lukasz Kuropaczewski, alumno del gran músico cubano Miguel Barrueco, le propuso a Penderecki realizar otra versión para guitarra, pero el compositor estaba un poco dudoso porque la guitarra solista supone una sonoridad mucho más contenida. Finalmente se hizo un retoque a la partitura original, adaptándola para pocos instrumentos de cuerdas, celesta y percusión. El estreno fue toda una curiosidad y una revelación. Lukasz nos dejó a todos deslumbrados. En una visita a Chile le conté de este estreno al director del Municipal de Santiago, Frédéric Chambert, y de inmediato me propuso contactar al solista y mostrar esta obra en el escenario capitalino".

El director chileno se explaya: "Después de haber escrito 'Treno por las víctimas de Hiroshima', una obra tremendamente actual y de vanguardia, Penderecki dio un vuelco y compuso su Segunda Sinfonía para la Filarmónica de Nueva York. De modo que este Concierto para guitarra es la continuación de un nuevo estilo compositivo. Guarda el gesto tonal, pero quita la armonía, la priva del contenido armónico. Es una obra muy interesante. Dura 18 minutos y tiene otra novedad que será muy usada después por el propio Penderecki, es decir, estamos ante una obra de un solo movimiento".

Un hombre muy taciturno

Valdés revela aspectos de la personalidad de este músico. "Es un hombre muy taciturno, muy callado, muy gentil, suave y fino. Cuando uno le habla te mira como si él estuviera bajando de la luna, porque siempre está pensando en una composición. De repente saca papel y lápiz y escribe algo. Tiene a su lado a una mujer absolutamente extraordinaria: Elzbieta. Llevan casados toda una vida. Ella es una fuerza de la naturaleza. Sin ella, este hombre no sería lo que hoy es. Su esposa le organizó la vida moderna, lo sacó de Cracovia y lo convirtió en una figura internacional".

El programa en el Municipal de Santiago también incluye la Sinfonía N° 25 en Sol menor, K. 183 de Mozart y la Segunda Sinfonía de Schumann. "El teatro me pidió una obra del compositor de Salzburgo y escogí esta pieza porque no ha sido tan abordada en Chile. En esta Sinfonía las trompetas tienen un rol muy protagónico y unificador. Representa un momento muy importante porque su autor estaba saliendo de una depresión muy grande. Schumann tuvo una vida con altos y bajos, pero esta es una Sinfonía muy positiva, contrariamente a la Cuarta, que es la más terrible", dice el director chileno.

Sobre sus compromisos más inmediatos, añade que el 24 de agosto volverá al Teatro Colón a dirigir a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y al célebre violinista Pinchas Zukerman. También tiene compromisos en México y con la Filarmónica de Bogotá. "El 2018 lo tengo bastante lleno. Voy a dirigir la ópera 'Werther' con Piotr Beczala, y lo que me tiene muy ilusionado, en enero, debutaré con la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil en la Quinta Vergara y en las Semanas Musicales de Frutillar, como parte de los 50 años de este encuentro. Será, además, mi estreno en el Teatro del Lago".

 Programarse:

Municipal de Santiago
Maximiano Valdés dirige a la Orquesta Filarmónica de Santiago
27 y 28 de junio, a las 19:00 horas
Entradas desde $3.000

"Rigoletto", de Verdi
Desde el 14 de julio
19:00 horas
Entradas desde $7.000

lunes, agosto 08, 2016

Maximiano Valdés: "Las orquestas juveniles son una lección de democracia"

El Mercurio

A diez días de dar dos conciertos gratuitos con la Sinfónica Nacional Juvenil, el respetado director conversa sobre formación musical y excelencia artística.  

Romina de la Sotta Donoso 

Maximiano Valdés demostró muy joven, batuta en mano, su talento musical. Antes de los 30 fue director asistente en La Fenice, de Venecia, y trabajó con figuras como Bernstein y Ozawa en el Festival de Tanglewood.

Desde 2008 es titular de la Sinfónica de Puerto Rico y desde 2010 director musical del Festival Casals.

El último disco que grabó para Naxos -un monográfico del puertorriqueño Roberto Sierra- está nominado para el Grammy. Y su agenda como director invitado no se detiene: acaba de dar un ciclo de conciertos con la Sinfónica de Israel en Tel Aviv. Asimismo, en abril fue invitado al Festival Beethoven de Varsovia para conducir la Sinfonía N° 4 de Penderecki y estrenar el Concierto para guitarra del polaco: "Fue una tremenda experiencia. Es un compositor extraordinario, y un honor poder dirigir sus obras. El Concierto para guitarra lo presentaremos con la Filarmónica durante la próxima temporada".

En el último tiempo, Valdés viene todos los años a dirigir a la Filarmónica, y también lo invitan frecuentemente a la Sinfónica de Chile y a la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI), entidad que lo eligió para su comité consultivo, que se constituyó hace cuatro meses.

-¿Le satisfacen los vínculos que tiene con la escena chilena, o tiene algo pendiente?
"Poder dirigir en mi país cada año es algo muy importante para mí, y me da mucha alegría poder formar parte del comité consultivo de la FOJI; contribuir a la formación de estos músicos me hace feliz. También me siento muy afortunado de poder dirigir a las orquestas mayores regularmente. Por ahora nada pendiente, Dios dirá".

Ya la primera vez que condujo a la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil (OSNJ), en 2011, destacó la importancia de que la FOJI persiga la excelencia artística y forme músicos profesionales. Para eso -aclara- "es indispensable contar con instructores profesionales, instrumentos de calidad y salas adecuadas para ensayos y conciertos".

-Ya en los años 80 usted trabajó en el "Sistema" de Venezuela. ¿Cómo cambia un joven que entra a tocar en una orquesta?
"Al integrar una orquesta, un joven se enfrenta a importantes experiencias. Aprende a escuchar antes de hablar, a coordinar su ejecución y a identificar las ideas prioritarias en la música y adaptarse a ellas; en otras palabras, a vivir la experiencia musical en todas sus facetas junto a sus compañeros, sin perder su individualidad. Las orquestas juveniles son una lección de democracia, y los jóvenes la aprenden".

-¿Es posible tocar música clásica (y aprender a tocarla) sin exigencia y disciplina?
"No, no es posible. El estudio de la música implica esfuerzo, constancia y rigor".

Talento juvenil

Maximiano Valdés llega a Chile este jueves para empezar de inmediato a ensayar con la OSNJ el programa que presentarán en dos conciertos gratuitos. Ambos serán a las 19:30 horas; el miércoles 17 en el Aula Magna de la Usach (Ecuador 3659), y el jueves 18 en CA 660 (Rosario Norte 660. Retiro de invitaciones en boletería y en la FOJI). Juntos abordarán el Danzón N° 2 de Márquez, la Suite N° 2 de "El Pájaro de Fuego", de Stravinsky, y la Sinfonía N°5 de Tchaikovsky.

"Son composiciones muy queridas y que todo músico quiere afrontar. Cada una refleja un mundo propio, a través de medios expresivos de gran belleza. ¡Todos queremos revivir las ensoñadoras melodías de la Quinta de Tchaikovsky una y otra vez, la magia oriental de 'El Pájaro de Fuego', y el baile embriagante del Danzón de Márquez! Es un programa difícil, pero sé que la Juvenil hará un gran concierto y que para el público será alucinante".

-Tras la memorable versión que entregó el año pasado de la "Sinfonía Fantástica" con la Sinfónica, ahora dirigirá la ópera de Berlioz "La condenación de Fausto" en el Municipal, en noviembre. ¿Está expectante?
"Es la primera vez que la dirijo con escena. No veo la hora de empezar. A mi juicio, 'La Condenación de Fausto' es la partitura más original de Berlioz y la que mejor describe las vicisitudes de Fausto. La música de Berlioz nos lleva a los límites de la expresión musical romántica y su fantasía es prodigiosa".

-Los directores suelen manejar muchos contextos culturales y referencias históricas y musicológicas. ¿Cuán importante es esa información para la interpretación musical?
"Toda obra musical es producto de su tiempo. Para revelar su contenido del modo más completo hay que acercarse a ella desde diferentes ángulos. En la creación musical intervienen todo tipo de factores. Los jóvenes deben tener la oportunidad de conocer todas las ideas que convergen en la composición que están tocando, y el director debe proveer esta información".

 Zubin Mehta

De la FOJI dependen 17 orquestas y, además, las casi 500 orquestas juveniles e infantiles que hay en el país son beneficiarias de sus programas. Y ahora que la FOJI cumple 15 años, su directora ejecutiva, Haydée Domic, cuenta que Zubin Mehta tendrá una sesión de trabajo con la Sinfónica Nacional Juvenil y la Sinfónica Estudiantil Metropolitana, en la que prepararán la Quinta Sinfonía de Beethoven. "Isaac Frenkel, miembro del directorio de la FOJI, hizo el contacto para que nuestros jóvenes músicos tengan la experiencia de trabajar con uno de los directores más importantes del mundo", dice.

sábado, julio 28, 2012

Max Valdés y su férrea defensa de la música chilena

El Mercurio


Su labor será reconocida por la Academia de Bellas Artes, que lo nombrará miembro correspondiente el lunes. Y el próximo viernes y sábado dirige a la Orquesta Sinfónica de Chile en obras de Letelier, Soro y Cotapos.  

Romina de la Sotta Donoso

En diciembre, la Academia Chilena de Bellas Artes destacó la trayectoria y la difusión mundial que ha realizado Maximiano Valdés del repertorio chileno y latinoamericano, otorgándole el Premio Domingo Santa Cruz. Y este lunes, lo nombrará miembro académico correspondiente de Chile en Puerto Rico, donde reside.

"Esto permitirá el establecimiento de una relación más fluida entre lo que yo puedo ofrecer en mis programas en Chile y en el extranjero, y lo que la Academia puede someter a mi consideración en términos de partituras", adelanta.

Durante toda su carrera, Valdés ha tenido un real compromiso con darle más presencia a la música chilena. Esto se ha expresado en la colaboración permanente con intérpretes nacionales y también, por ejemplo, en la inclusión de obras de autores como Juan Orrego-Salas, Alejandro Guarello y Enrique Soro, en el Festival Interamericano de Puerto Rico, que dirige.

Y por lo mismo es que el viernes 3 y sábado 4 de agosto dirigirá a la Orquesta Sinfónica de Chile en un programa exclusivamente dedicado a la música chilena (19:30 horas, Providencia 043).

Con la Camerata Vocal de la U. de Chile y la soprano Carolina Muñoz como solista, se conmemorará el centenario de Alfonso Letelier con "Vitrales de la Anunciación". Obra en la cual, según Valdés, "conviven la tradición europea de la música polifónica, en el tratamiento contrapuntístico de las voces instrumentales, y un coro que tiene una característica más bien popular".

Se sumará "Balmaceda" de Acario Cotapos, con Hugo Medina como narrador. "Cuando recibí la partitura me puse turnio (ríe). Es de una dificultad enorme. Se acerca a lo que fue el primer Mussorgsky o a esos pintores que no tienen relación escolástica con el color. Su frescura es su mayor valor, y la fuerza de sus ideas es enorme", asegura, y aclara que la "Sinfonía Romántica" de Enrique Soro, "por mucho tiempo fue considerada la sinfonía más importante escrita en Chile. Recuerda un poco a Dvorak y a Tchaikovsky, pero en la melodía hay elementos que seguramente vienen del canto popular".

A su juicio, estos tres compositores remiten a "un momento fértil de la música chilena, con gran interés del público y de las instituciones. Dentro del rigor de la escritura musical europea en el que ellos estaban formados se fueron abriendo paso ciertos elementos nacionales, generando identidad".
Debut en el Carnegie Hall

En 2015, con su orquesta, la Sinfónica de Puerto Rico, Max Valdés tendrá una gira latinoamericana, y además debutará en el Carnegie Hall. Y están trabajando en una serie de registros que incrementarán su legado discográfico en Naxos: "En cinco meses debería estar listo nuestro 'Popol Vuh' de Ginastera".

En su agenda, que prácticamente no tiene respiro, destaca su próxima visita a Polonia: fue uno de los cuatro directores invitados -con Lorin Maazel, Lawrence Foster y Antoni Wit- para participar en las conmemoraciones de los 80 años de Penderecki. Le encargaron que dirigiera su Largo para violoncello y orquesta, con el solista Arto Noras. "Acabo de estar con Penderecki, en su casa cerca de Cracovia. Tiene 14 mil árboles que él mismo ha plantado y dice que son su obra más importante (ríe). Está mejor que nunca, lleno de actividades".

domingo, diciembre 11, 2011

Maximiano Valdés a un ritmo imparable

 

El Mercurio

El sábado 26 de noviembre, junto a la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, actuó ante el Papa Benedicto XVI, en uno de los momentos más emotivos de su carrera. El 2012 también se viene muy estelar. En mayo, en Puerto Rico, dirigirá al tenor alemán del momento: Jonas Kaufmann, y regresará a nuestro país con conciertos en los teatros Municipal y de la Universidad de Chile.

Maureen Lennon Zaninovic

Han sido días de fuertes emociones para Maximiano Valdés. Junto a la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) -de la que fue director titular durante 16 años-, se presentó el pasado 26 de noviembre en la sala Paulo VI del Vaticano y ante el Papa Benedicto XVI.

Éste es un sueño que el propio músico chileno comenzó a fraguar hace cinco años atrás y que finalmente se concretó gracias al apoyo económico de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, dedicada a la difusión del patrimonio artístico y musical de España.

"Cuando era estudiante en Roma fui a conciertos maravillosos en la sala Paulo VI. Escuché a un pianista legendario como Benedetti Michelangeli, a los directores Herbert von Karajan y a Ricardo Muti. Siempre recuerdo a esos artistas en un escenario fantástico, con el Papa al medio y toda la jerarquía eclesiástica. Poder revivir, de manera protagónica esa experiencia, me llenaba de ilusión", dice Maximiano Valdés en un contacto telefónico desde Puerto Rico, donde hace cuatro años asumió la dirección titular de la Orquesta Sinfónica de la isla.

Amor egoísta


Cuenta que fue el propio Santo Padre quien escogió el repertorio que ofreció la OSPA y desde un principio él les mostró un gusto muy definido y de ideas claras. Como buen melómano (de hecho tiene un piano en el Vaticano) pidió que no se tocara a Mozart o algún réquiem. Quería algo distinto, por eso sugirió un programa con música española o con compositores vinculados a ese país.

"En la hora que duró nuestra presentación, interpretamos piezas de Manuel de Falla, la transcripción de algunas selecciones de 'Iberia', de Albeniz realizada por Jesús Rueda, un compositor contemporáneo español; el 'Capricho español', de Rimsky-Korsakov, que termina con una danza que se llama 'La asturiana' y que se vincula con la Virgen de la Covadonga. Y me llamó la atención que el Papa nos pidiera el 'Don Juan', de Strauss, una pieza híper romántica y sensual", comenta Valdés.

La OSPA se presentó ante más de siete mil personas y con un marco de público que le dio más realce a este concierto: obispos, cardenales, religiosos y cuerpo diplomático. Uno de los momentos que más sobrecogieron al director chileno fue el discurso de Benedicto XVI: "Muy emocionante. Con sus palabras reflejó su extraordinario conocimiento del mundo artístico. Nos habló de cómo la música es capaz de representar la idiosincrasia, los anhelos y el espíritu de los pueblos. Se refirió con muchísima profundidad a la historia de la Iglesia en España y utilizó como metáfora al 'Don Juan', de Strauss, para explicar el vacío que produce un amor egoísta".

A la hora del recuento, Valdés atesora de manera muy vívida la figura del Sumo Pontífice. Le sorprendió su andar más calmo, que refleja el paso de los años, "pero en esa fragilidad resurge una amabilidad, un carisma y una paz que nos sorprendieron a todos".

 

Su padre muy presente


Siguiendo con los hitos del 2011, destaca su debut, en septiembre, en el Teatro Colón, al mando de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y con un repertorio bien significativo. Entre otras piezas dirigió la Sinfonía Fausto, de Franz Liszt. Como él mismo adelanta, nunca antes había sido abordada por estos músicos trasandinos: "Era algo nuevo para ellos, así que los ensayos fueron sumamente trabajosos, pero el resultado final me llenó de satisfacción y, lo más estimulante, el teatro estaba lleno".

En el cuerpo de Reportajes de "El Mercurio" se publicó el pasado 26 de junio que a su padre, el recientemente fallecido ex canciller Gabriel Valdés Subercaseaux, le hacía mucha ilusión asistir a su estreno en el Colón: "Lamentablemente no pudo, pero sí alcanzó a estar en debuts muy importantes para mi carrera: en la Ópera de París, en Tanglewood..., en tantos otros. Él ha estado y sigue estando muy presente en mi vida. Afortunadamente mi madre (la compositora Sylvia Soublette) está con muchas actividades. La música la ha ayudado a superar este dolor".

-¿Cómo definiría su 2011?
"Ha sido un año muy intenso, porque en Puerto Rico hay mucho por hacer. Además, existe una competencia musical enorme que obliga a mantenerte en primera plana. Todos los días hay espectáculos: una noche actúa Ricky Martin y en otra Plácido Domingo. Esto no para, desde las seis de la mañana hasta las 11 de la noche. Y en el ámbito de la ópera, el Caribe siempre ha producido grandes voces. Por razones climáticas, uno levanta una piedra y sale un tenor. El hecho de que sea una isla también ha sido clave en afianzar un nacionalismo en materia cultural. Los puertorriqueños apoyan mucho a sus artistas y traen a figuras de gran envergadura como Plácido Domingo, que viene prácticamente todos los años y ofrece sus conciertos que mezclan lo popular con la ópera. En 2012, él regresará a dirigir mi orquesta y en dos años más, protagonizará 'Simón Boccanegra', de Verdi".

Y como prueba de esta cartelera bien estelar, Valdés confirma que el 4 de mayo ofrecerá un recital el tenor alemán del momento: Jonas Kaufmann.

"Tendré el privilegio de dirigirlo. La gestión fue de Guillermo Martínez, un empresario cubano que vive en Puerto Rico, amigo íntimo de Plácido Domingo, y quien ha traído hasta esta isla a los más grandes cantantes: Mirella Freni, Pavarotti y Alfredo Kraus, por nombrar a algunos. Para el concierto de Kaufmann no sé si quedan entradas disponibles. Será un acontecimiento mundial".

Como director titular de la Sinfónica de Puerto Rico y del Festival Casals, Maximiano Valdés sólo saca cuentas alegres:
"Vivir en el Caribe es una maravilla. Levantarse todos los días y con este sol radiante que le alegra el alma a cualquiera. Además, conduzco una muy buena orquesta de 90 músicos, todos formados en las mejores agrupaciones norteamericanas. Tengo un equipo sólido y completamente financiado por el Estado, porque se trata de una institución que aquí todos respetan y admiran".

Sus conciertos en Chile
En 2012, Maximiano Valdés tendrá una importante presencia en las temporadas musicales chilenas. El 5 y 6 de diciembre regresará al Teatro Municipal de Santiago con un programa que sumará al centenario del nacimiento de Alfonso Letelier (ver nota relacionada). Antes, el 3 y 4 de agosto dirigirá a la Orquesta Sinfónica en un repertorio de compositores chilenos, y el 7 y 8 de septiembre retornará al Teatro de la Universidad de Chile con una selección de compositores franceses.

-¿Sabía que la Orquesta Sinfónica está en búsqueda de un director? ¿Le gustaría volver a asumir una titularidad en nuestro país?
"Por ahora estoy tremendamente ocupado, con una intensa agenda de actividades tanto en Puerto Rico, como en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. En 2012, iré a Sao Paulo, Belo Horizonte, Venezuela, y estoy invitado a Varsovia, a la celebración de los 80 años del compositor polaco Krzysztof Penderecki, a quien le tengo mucho aprecio".

-Usted ha sido uno de los grandes defensores de que la Sinfónica tenga un teatro propio con una acústica adecuada. ¿Siente que es una causa perdida?
"En mi última visita conversé con Ernesto Ottone (director del Centro de Extensión de la Universidad de Chile) y me dio la impresión de que ése era un tema prioritario para él y así lo espero. No me gustan las comparaciones, pero acá en Puerto Rico se realizó una campaña tan fuerte que finalmente se consiguió una muy buena sala para nuestra orquesta. Está claro que el Baquedano no es un escenario óptimo para la Sinfónica".

-¿Cómo ve hoy a los directores jóvenes?
"Tengo la impresión de que últimamente han surgido en Chile muchísimos y con proyección. Está Víctor Hugo Toro, quien está iniciando una interesante carrera internacional. Y dentro de los no tan jóvenes, están José Luis Domínguez y Eduardo Browne que ya tienen un reconocimiento y trayectoria bastante clara.".
La experiencia de las orquestas juveniles

-Usted ha dirigido en varias oportunidades a la Orquesta Simón Bolívar, que actuó este año en el Teatro Municipal bajo la batuta de Gustavo Dudamel. ¿Qué nos falta en Chile para llegar al nivel de los venezolanos?
"Un José Antonio Abreu, el padre del movimiento orquestal juvenil venezolano. Él es el alma de este proyecto. De hecho, nosotros nos preguntamos qué va a pasar con todo esto cuando él se muera. No hay que olvidar que el proceso de consolidación de la Simón Bolívar se produjo tras un descarte importante. No digo que se quemaran generaciones, pero sin duda pasó algo parecido. Hubo un proceso de selección al interior de todas las orquestas, hasta ir decantando en esta agrupación estelar. Abreu fue guiando todo y ha sido un personaje insustituible. Lo conocí en los primeros años de gobierno del Presidente Rafael Caldera y, hasta hoy, siempre ha estado en primera plana y nadie ha cuestionado su proyecto, porque tiene una dimensión social y cultural muy grande. Además, hay una competencia muy sana entre los músicos venezolanos por ser los mejores y los que vienen para atrás son unos virtuosos. Tuve la oportunidad de escuchar la orquesta de niños. ¡Son asombrosos! Tocan a Sibelius y a Tchaikovsky como si para ellos no fuese nada".

-También ha sido crítico de que los teatros internacionales se están encandilando con los jóvenes y no valoran la experiencia...
"Primero la crisis económica ha pegado muy fuerte y, sobre todo, las orquestas americanas tienen que subsistir, vender y atraer público a sus salas. Los gerentes de orquesta, sobre todo en Estados Unidos, terminan por no buscar la ecuación entre talento y experiencia y persiguen al artista precoz, para que el público se sienta excitado mirándolo. Está el caso de la Orquesta de Indianápolis que tiene un director polaco quien asumió con poco más de 20 años y con mucho repertorio por aprender. No quiero decir que hoy exista una falla en la calidad musical, pero sin duda hay un cambio significativo, donde los directores no son los maestros de antaño, con una experiencia reconocida. Los nuevos músicos venezolanos son fantásticos, pero todos fueron captados por agentes ingleses que, como sabemos, para ellos el tema comercial es lo más importante. Ganan mucho dinero con estos directores y los exponen a un ritmo de conciertos y de viajes impresionante. Algunos resisten, como es el caso de Dudamel, y otros no. Así estamos, pero esta realidad no es nueva".

-¿Nuestra Sinfónica Nacional Juvenil puede aspirar al nivel venezolano?
"Este año tuve una experiencia muy grata con ellos. Encontré en estos músicos una personalidad fuerte y decidida, muy acorde al movimiento estudiantil que reclamaba por la educación. Como hace muchos años que no los dirigía, palpé este cambio y sobre todo sus ganas de hacer las cosas bien. Pero recién había tocado en Chile la Simón Bolívar, de modo que la comparación era inevitable e incluso ellos me dijeron: 'Nosotros nunca vamos a poder a llegar a esto'. Lo conversamos bastante. Les dije que sí podían lograrlo con mucha disciplina y trabajo. Esta orquesta necesita metas, poder salir, escenarios que para ellos signifiquen un desafío, directores que tengan experiencia y que puedan aportar una visión nueva, aparte del gran trabajo que ha venido realizando José Luis Domínguez".

Valdés en Chile


En 2012 se cumplirán cien años del nacimiento de Alfonso Letelier Llona (1912-1994), Premio Nacional de Música 1968, compositor, decano de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile e incansable difusor de la creación nacional. En agosto, Maximiano Valdés conducirá a la Sinfónica en la obra de Letelier "Vitrales de la Anunciación", y en diciembre abordará a la Filarmónica con su Concierto para piano "La vida del campo", en el Teatro Municipal de Santiago.

"Todos saben que me unen con él lazos familiares. Pero más allá de que fuera mi tío, Alfonso Letelier es un compositor de primerísimo nivel, uno de los más grandes que Chile ha producido y considero un deber difundir su música. Los 'Vitrales de la Anunciación' ya los dirigí cuando era muchísimo más joven y es una pieza muy inspirada, bonita y transparente. Letelier tenía un idioma muy propio y una conjunción entre los elementos chilenos y un sinfonismo que fueron muy exitosos en su creación. Él admiró mucho a Paul Hindemith, y efectivamente, se puede escuchar a este compositor alemán a través de su música", señala Maximiano Valdés.

 
Alfonso Letelier