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domingo, mayo 05, 2019
jueves, abril 25, 2019
El legado de Víctor Alarcón
Jaime Donoso Arellano
Cultura
El Mercurio
Es sabido que el vasto mundo de las cantatas sacras de Bach es fuente inagotable para el conocimiento de su estilo. Por ello, el visionario proyecto del malogrado y querido director Víctor Alarcón de interpretar las más de 200 cantatas que se han conservado es una empresa gigantesca y necesaria. A Dios gracias puede comprobarse que la labor del colectivo Bach Santiago, legatarios naturales de Alarcón, permite avizorar la continuidad del proyecto con un alto nivel de calidad. Eso quedó demostrado el martes, en el Templo Mayor del Campus Oriente de la UC, en el marco del XVI Encuentro de Música Sacra del Instituto de Música de la universidad.
Se interpretaron 3 cantatas. Las dos primeras, Der Himmellacht! (¡Rían los cielos!), BWV 31, y Erfreuteuch, ihrHerzen (Alegraos, corazones), BWV 66, comparten la alegría de la Resurrección y resultó oportuno ejecutarlas justo en estas fechas. Ambas expresan el brillo uniendo los colores de trompetas, oboes, fagot, timbales y cuerdas a las voces de solistas y coro, en portentosos frescos contrapuntísticos de gran dificultad para todos los intérpretes.
Es loable que estas obras se ejecuten en los lugares adecuados de acuerdo a la intención litúrgica original; en el caso de la música sacra es preferible un templo antes que un teatro, pero un recinto con excesiva reverberación -como es el Templo Mayor- no contribuye a apreciar las delicadas filigranas de la textura. Eso fue evidente al inicio del concierto: la Cantata 31 comienza con una Sonata instrumental concebida casi como una fanfarria, y solo el pulso certero del director Felipe Ramos consiguió evitar un guirigay. La aparición de los recitativos y arias, al adelgazarse las texturas, despejó el aire enrarecido y permitió el lucimiento de los intérpretes.
Llama poderosamente la atención cómo en los últimos años se ha ido conformando una generación de cantantes jóvenes cuyo profesionalismo para la interpretación estilística de Bach era impensable en un pasado reciente. La soprano Vanessa Rojas, la contralto Cecilia Barrientos, el tenor Felipe Gutiérrez y los barítonos Nicolás Suazo y Cristián Moya fueron muestra palpable de esto y sortearon las dificultades (a veces, ingratas) con bellos timbres y expresiva elocuencia. El Coro, preparado por Javiera Lara; la orquesta, con David Núñez como concertino, y la sobria dirección de Felipe Ramos contribuyeron decisivamente a la excelencia del concierto.
Se concluyó brillantemente con la breve cantata Nunist das Heilund die Kraft (Han llegado la salvación y la fuerza), BWV 50, y el espíritu de Víctor Alarcón pareció sobrevolar y presidir esta celebración. Sin dudas estará tranquilo y orgulloso de escuchar a sus herederos.
Cultura
El Mercurio
Es sabido que el vasto mundo de las cantatas sacras de Bach es fuente inagotable para el conocimiento de su estilo. Por ello, el visionario proyecto del malogrado y querido director Víctor Alarcón de interpretar las más de 200 cantatas que se han conservado es una empresa gigantesca y necesaria. A Dios gracias puede comprobarse que la labor del colectivo Bach Santiago, legatarios naturales de Alarcón, permite avizorar la continuidad del proyecto con un alto nivel de calidad. Eso quedó demostrado el martes, en el Templo Mayor del Campus Oriente de la UC, en el marco del XVI Encuentro de Música Sacra del Instituto de Música de la universidad.
Se interpretaron 3 cantatas. Las dos primeras, Der Himmellacht! (¡Rían los cielos!), BWV 31, y Erfreuteuch, ihrHerzen (Alegraos, corazones), BWV 66, comparten la alegría de la Resurrección y resultó oportuno ejecutarlas justo en estas fechas. Ambas expresan el brillo uniendo los colores de trompetas, oboes, fagot, timbales y cuerdas a las voces de solistas y coro, en portentosos frescos contrapuntísticos de gran dificultad para todos los intérpretes.
Es loable que estas obras se ejecuten en los lugares adecuados de acuerdo a la intención litúrgica original; en el caso de la música sacra es preferible un templo antes que un teatro, pero un recinto con excesiva reverberación -como es el Templo Mayor- no contribuye a apreciar las delicadas filigranas de la textura. Eso fue evidente al inicio del concierto: la Cantata 31 comienza con una Sonata instrumental concebida casi como una fanfarria, y solo el pulso certero del director Felipe Ramos consiguió evitar un guirigay. La aparición de los recitativos y arias, al adelgazarse las texturas, despejó el aire enrarecido y permitió el lucimiento de los intérpretes.
Llama poderosamente la atención cómo en los últimos años se ha ido conformando una generación de cantantes jóvenes cuyo profesionalismo para la interpretación estilística de Bach era impensable en un pasado reciente. La soprano Vanessa Rojas, la contralto Cecilia Barrientos, el tenor Felipe Gutiérrez y los barítonos Nicolás Suazo y Cristián Moya fueron muestra palpable de esto y sortearon las dificultades (a veces, ingratas) con bellos timbres y expresiva elocuencia. El Coro, preparado por Javiera Lara; la orquesta, con David Núñez como concertino, y la sobria dirección de Felipe Ramos contribuyeron decisivamente a la excelencia del concierto.
Se concluyó brillantemente con la breve cantata Nunist das Heilund die Kraft (Han llegado la salvación y la fuerza), BWV 50, y el espíritu de Víctor Alarcón pareció sobrevolar y presidir esta celebración. Sin dudas estará tranquilo y orgulloso de escuchar a sus herederos.
martes, abril 23, 2019
Regresan los conciertos de las 209 cantatas que compuso Bach
Cultura
El Mercurio
Hoy se repetirá el primer concierto del ciclo 2019 del proyecto Bach Santiago, que busca interpretar las 209 cantatas que compuso Johann Sebastian Bach (1685-1750). La presentación será a las 19:30 horas en el Templo Mayor del Campus Oriente de la U. Católica (Av. Jaime Guzmán 3300, Providencia), con entrada liberada. Creado por el fallecido director de coros Víctor Alarcón, el proyecto debería finalizar en 2025. El año pasado se interpretaron 15 cantatas, en cinco conciertos, y para este año están programadas 30, en 10 conciertos, hasta octubre. El encuentro de hoy incluye la música para el Domingo de Resurrección que escribió Bach, con cerca de 30 músicos en escena, del coro y orquesta Bach Santiago.
El Mercurio
Hoy se repetirá el primer concierto del ciclo 2019 del proyecto Bach Santiago, que busca interpretar las 209 cantatas que compuso Johann Sebastian Bach (1685-1750). La presentación será a las 19:30 horas en el Templo Mayor del Campus Oriente de la U. Católica (Av. Jaime Guzmán 3300, Providencia), con entrada liberada. Creado por el fallecido director de coros Víctor Alarcón, el proyecto debería finalizar en 2025. El año pasado se interpretaron 15 cantatas, en cinco conciertos, y para este año están programadas 30, en 10 conciertos, hasta octubre. El encuentro de hoy incluye la música para el Domingo de Resurrección que escribió Bach, con cerca de 30 músicos en escena, del coro y orquesta Bach Santiago.
sábado, noviembre 17, 2018
Homenaje a Víctor Alarcón organizado por la FOJI: La música vuelve a la Catedral con Juan Pablo Izquierdo
El Mercurio
Con la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil y tres coros, interpretarán el Réquiem de Mozart el próximo sábado. La ciudadanía está invitada.
Romina de la Sotta Donoso
Es la batuta chilena que mayor resonancia ha tenido en el mundo, Premio Nacional de Música 2012, un renovador de nuestras orquestas y un innovador del repertorio. Y también es un favorito del público, como atestiguan las taquillas en cada sitio al que lo invitan.
Pero ahora la invitación la hace él. Juan Pablo Izquierdo (1935) convoca a la ciudadanía a la Catedral de Santiago el próximo sábado. La música la pondrá él, cuando dirija a cuatro solistas vocales, una orquesta y tres coros, en una de las composiciones más conmovedoras de todos los tiempos, el Réquiem de Mozart, para rendir homenaje a Víctor Alarcón, el fructífero director coral que murió tempranamente en un accidente automovilístico hace siete semanas.
Con la soprano Maureen Marambio, la mezzo Evelyn Ramírez, el tenor Leonardo Pohl y el barítono Francisco Salgado como solistas, actuarán la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil (OSNJ) y los coros de Cámara UC; de Estudiantes UC y Crecer Cantando del Municipal de Santiago, fundados los dos últimos por el propio Alarcón.
"Hemos trabajado duro, tocar Mozart es lo más maravilloso y lo más difícil del repertorio, porque es de una enorme sutileza y transparencia", comenta Izquierdo. "Estoy muy contento con el resultado de los ensayos, es algo admirable", agrega.
"Es la última obra de Mozart y en ella se manifiesta toda la maravilla de la tradición contrapuntística que viene desde Bach, es decir, del Barroco, en conjunción con el estilo Clásico de la época de Mozart", aclara Izquierdo.
Para él, la Catedral como escenario tiene un significado muy especial. "Tengo recuerdos muy significativos, de haber hecho la Misa en Si Menor de Bach, la Tercera de Mahler, el Réquiem... Cómo olvidar que con los coros de Mario Baeza tocamos la 'Pasión según San Juan', de Bach, el día antes del golpe militar, y que estaba todo oscuro afuera, con un intenso olor de bombas lacrimógenas. En lo humano fue tan importante como en lo musical", asevera.
El concierto en la Catedral es a las 20 horas del sábado 24, con entrada liberada, y habrá también una función con retiro de invitaciones el viernes 23 en CorpArtes, y otra pagada el domingo 25, en la U. Santa María en Valparaíso.
El programa incluye la Obertura de "Ifigenia en Áulide" de Gluck, en el arreglo de Wagner.
Fanático confeso del bolero -"es la representación más grande de la música popular de Latinoamérica", dice-, Izquierdo lamenta el deceso de Lucho Gatica. "Es una de las glorias musicales de Chile. Para mí, su versión de 'Bésame mucho' es la definitiva", detalla.
Y respecto de sus próximos compromisos, volverá a innovar en el repertorio, como lo ha hecho toda su carrera, en los varios conciertos que tiene en 2019 con la Filarmónica y la Sinfónica. Entre otras, dirigirá la "Suite Escita" de Prokofiev, Tres piezas de "Wozzeck" de Berg, "Amériques" de Varèse y "El Mandarín Maravilloso" de Bartók, además de obras de Cirilo Vila y Roberto Falabella. Igualmente, ha propuesto un programa dedicado al Grupo Tonus, con composiciones de Fré Focke, León Schidlovsky y Juan Allende-Blin. "Ojalá que se confirme", cierra.
Con la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil y tres coros, interpretarán el Réquiem de Mozart el próximo sábado. La ciudadanía está invitada.
Romina de la Sotta Donoso
Es la batuta chilena que mayor resonancia ha tenido en el mundo, Premio Nacional de Música 2012, un renovador de nuestras orquestas y un innovador del repertorio. Y también es un favorito del público, como atestiguan las taquillas en cada sitio al que lo invitan.
Pero ahora la invitación la hace él. Juan Pablo Izquierdo (1935) convoca a la ciudadanía a la Catedral de Santiago el próximo sábado. La música la pondrá él, cuando dirija a cuatro solistas vocales, una orquesta y tres coros, en una de las composiciones más conmovedoras de todos los tiempos, el Réquiem de Mozart, para rendir homenaje a Víctor Alarcón, el fructífero director coral que murió tempranamente en un accidente automovilístico hace siete semanas.
Con la soprano Maureen Marambio, la mezzo Evelyn Ramírez, el tenor Leonardo Pohl y el barítono Francisco Salgado como solistas, actuarán la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil (OSNJ) y los coros de Cámara UC; de Estudiantes UC y Crecer Cantando del Municipal de Santiago, fundados los dos últimos por el propio Alarcón.
"Hemos trabajado duro, tocar Mozart es lo más maravilloso y lo más difícil del repertorio, porque es de una enorme sutileza y transparencia", comenta Izquierdo. "Estoy muy contento con el resultado de los ensayos, es algo admirable", agrega.
"Es la última obra de Mozart y en ella se manifiesta toda la maravilla de la tradición contrapuntística que viene desde Bach, es decir, del Barroco, en conjunción con el estilo Clásico de la época de Mozart", aclara Izquierdo.
Para él, la Catedral como escenario tiene un significado muy especial. "Tengo recuerdos muy significativos, de haber hecho la Misa en Si Menor de Bach, la Tercera de Mahler, el Réquiem... Cómo olvidar que con los coros de Mario Baeza tocamos la 'Pasión según San Juan', de Bach, el día antes del golpe militar, y que estaba todo oscuro afuera, con un intenso olor de bombas lacrimógenas. En lo humano fue tan importante como en lo musical", asevera.
El concierto en la Catedral es a las 20 horas del sábado 24, con entrada liberada, y habrá también una función con retiro de invitaciones el viernes 23 en CorpArtes, y otra pagada el domingo 25, en la U. Santa María en Valparaíso.
El programa incluye la Obertura de "Ifigenia en Áulide" de Gluck, en el arreglo de Wagner.
Fanático confeso del bolero -"es la representación más grande de la música popular de Latinoamérica", dice-, Izquierdo lamenta el deceso de Lucho Gatica. "Es una de las glorias musicales de Chile. Para mí, su versión de 'Bésame mucho' es la definitiva", detalla.
Y respecto de sus próximos compromisos, volverá a innovar en el repertorio, como lo ha hecho toda su carrera, en los varios conciertos que tiene en 2019 con la Filarmónica y la Sinfónica. Entre otras, dirigirá la "Suite Escita" de Prokofiev, Tres piezas de "Wozzeck" de Berg, "Amériques" de Varèse y "El Mandarín Maravilloso" de Bartók, además de obras de Cirilo Vila y Roberto Falabella. Igualmente, ha propuesto un programa dedicado al Grupo Tonus, con composiciones de Fré Focke, León Schidlovsky y Juan Allende-Blin. "Ojalá que se confirme", cierra.
domingo, octubre 07, 2018
Víctor Alarcón: Adiós a un jubiloso y apasionado del canto coral
El Mercurio
Destacados coralistas, docentes, amigos y compañeros de trabajo valoran el aporte de este músico nacido en Punta Arenas. "Siempre nos decía que el coro es un canto a lo divino, a la alegría de vivir. Ese positivismo es su gran legado", señala Andrés Rodríguez, exdirector del Municipal de Santiago.
Maureen Lennon Zaninovic
Si hubiera una palabra que pudiera resumir la semana que acaba de concluir, sería masividad. Cientos de personas llegaron hasta la Casa Central de la Universidad Católica para participar en el velatorio y el funeral de Víctor Alarcón (1958-2018). El músico magallánico -fallecido trágicamente en un accidente automovilístico-fue recordado de manera emotiva por sus cercanos, por su esposa (la soprano Andrea Aguilar), por su hija Victoria y por un impresionante número de coristas.
"Su velatorio fue una experiencia conmovedora. Éramos tantos que casi no entramos. ¡No cabíamos en la capilla de la Casa Central de la UC! Estábamos muy afectados, pero también alegres, porque Víctor nos compartió de manera gozosa su amor y su placer por la música", rememora a "Artes y Letras" Frédéric Chambert, director del Municipal de Santiago.
Justamente, como director musical del Programa Crecer Cantando, Víctor Alarcón dejó una huella imborrable en el teatro de Agustinas y en los miles de estudiantes que -gracias a esta instancia impulsada por el escenario- han descubierto la pasión y los beneficios del mundo coral. Es sabido que en 1984 la Corporación Cultural de Santiago dio inicio a este innovador proyecto que buscaba entregar una formación integral a los escolares a través del contacto, el conocimiento y la afición por la buena música.
"Partimos con el profesor y director de coros Eduardo Vila, en la línea de generar un servicio social a la comunidad estudiantil. Víctor Alarcón se integró en un primer momento como monitor y a lo largo de los años pudimos concretar varias iniciativas valiosas, como un diplomado de dirección coral, con el apoyo de la antigua Fundación Andes. Trajimos a Santiago a 70 directores de todas las regiones para capacitarse", rememora Wendy Raby, exdirectora de Crecer Cantando. Añade que "en su funeral, se me acercó un director de Arica que había participado en una de esas capacitaciones y que viajó especialmente a despedirlo. Eso demuestra su mística, el entusiasmo que imprimió en cada una de las personas que compartieron con él, su espiritualidad y generosidad inmensas".
Andrés Rodríguez, exdirector del Municipal de Santiago, complementa que el programa Crecer Cantando "es un hito inédito en Latinoamérica y desde prácticamente sus inicios, Víctor Alarcón fue un pilar irremplazable. Al igual que Mario Baeza, una de las más grandes figuras del canto coral del siglo XX, fue un convencido de los beneficios de un canto compartido que ofrece una paz y una riqueza espiritual únicas". El profesional agrega que más allá de su labor en Crecer Cantando y en la UC, "me quedo con su personalidad llena de riqueza: positivo y alegre. Nunca una mala cara. Siempre nos decía que el coro es un canto a lo divino, a la alegría de vivir. Ese positivismo es su gran legado", remata Rodríguez.
Felipe Ramos, actual coordinador ejecutivo de Crecer Cantando, complementa que "tenía una convicción profunda de que niños y jóvenes podían acceder a un mundo mejor, a través del canto coral. El objetivo de este programa no es ser una máquina productora de cantantes de óperas, sino de formar a personas integrales".
De la Patagonia al norte
A sus tempranos quince años, Víctor Alarcón ingresó, en su Punta Arenas natal, a Patagonia 4: uno de los grupos que consolidaron el movimiento de la música folclórica en el sur de nuestro país. "Participamos en varios festivales, viajamos a Argentina varias veces, grabamos tres long plays y nos presentamos en el Festival Cosquín. ¡Eso con apenas 18 o 19 años!", rememora uno de los fundadores de Patagonia 4, Jorge Sharp, quien viajó especialmente de Magallanes a despedirlo y, además, es director del Coro del Club Croata de Punta Arenas. "Acá nos reencontramos con los otros integrantes: Héctor Sepúlveda, Miguel Soto y Francisco Cresp, y le cantamos, porque fuimos grandes amigos. Ahora hay que mantener vivo su legado, su gran 'alforja' de proyectos, como él solía definirla".
En 1975 entró a estudiar canto al Conservatorio de la Universidad de Chile y comenzó a desempeñarse como solista de oratorios. En 1985, ya como académico de la Universidad Católica, formó el Coro de Estudiantes del Instituto de Música de ese plantel. "'Vicho, como le decíamos afectuosamente, fue uno de esos maestros que te cambian la vida", comenta Patricia Chandía, quien integró el elenco de "Violeta, huésped eterna del abril florido", en homenaje al natalicio de Violeta Parra.
Hanns Stein, reconocido académico de la Facultad de Artes de la U. de Chile, revela que "en tiempos de dictadura le di clases particulares al 'Vicho' y aunque pudo desarrollar una carrera solista, optó por dirigir coros y fue muy querido. Me impactó su sabiduría, buscando no dañar la voz de los jóvenes".
El martes, en la misa que se celebró en el Salón Fresno del Centro de Extensión, el rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, señaló a los numerosos asistentes que "estamos despidiendo a un grande, a un imprescindible. Cuando asumí mi segundo período como rector, Víctor me propuso la música de la ceremonia y me acuerdo de un concepto musical imborrable: la puerta se abre por dentro. Fui, además, médico de este patagón, grande, gordo, bonachón, ojos brillantes, ojos de niño, creativo, profundo y espiritual, enamorado de la música. Como rector, estoy aquí para despedirte y también para manifestar mi más completo apoyo a tu proyecto, para que cumplamos tu sueño de las 209 cantatas de Bach".
Afortunadamente, el reconocido director coral y profesor del Instituto de Música UC (IMUC) alcanzó a ver los inicios de uno de sus proyectos más ambiciosos: convertir a Santiago en la primera capital latinoamericana donde se interprete la integral de las cantatas de Johann Sebastian Bach (1685-1750). "Para mí, este es un sueño de toda la vida. La gente que me conoce sabe que vengo hablando de esto hace 30 años", señaló el propio Alarcón en una entrevista concedida a este diario. Esta maratónica tarea se convertiría en un broche de oro a sus más de tres décadas de enseñanza y proyección de la música coral que venía realizando a través de los diversos elencos que encabezó, entre otros, el Coro Bellas Artes, Crecer Cantando y el ensamble Concerto Vocale.
Karina Fischer, directora del IMUC, añade "que habíamos conversado hace apenas algunos días cómo la Universidad Católica se podía involucrar en esta integral. Estamos muy golpeados con la noticia de su muerte, pero también fue una alegría enorme escuchar el apoyo del rector y haremos todo lo posible para terminar su gran sueño con Bach".
Andrés Rodríguez Spoerer, gerente de música de la Fundación Ibáñez Atkinson y uno de los impulsores del portal Red Coral (que busca difundir y aglutinar esta práctica a lo largo de todo el país), concluye que Víctor Alarcón fue uno de los últimos exponentes de la tradición que tuvo su época dorada a partir de fines de los 50, "donde la música sucedía principalmente en las universidades, en la UC, en la U. Chile y en la de Concepción. Para mí, Víctor fue a los coros lo que Fernando Rosas fue para las orquestas. Se nos fue un líder generoso y un articulador fundamental". Rodríguez Spoerer considera que es muy revelador el gesto técnico de su batuta. "Invitaba a cantar. Uno como coralista, al tenerlo al frente, sentía una libertad única que no te entregaba otro director. Una libertad, sin improvisaciones, y con una sonrisa de oreja a oreja".
La soprano Miryam Singer, directora de Arte y Cultura de la UC, comparte esa mirada y añade que "hizo cantar hasta las piedras. Él se consideraba un posibilitador, siempre con un actitud contenedora y acogedora, sacaba lo mejor de cada uno".
Maestro de la concordia
"Cantar en coro, es una manifestación de concordia. Concordia es acuerdo, armonía, y en su raíz está la palabra "corazón" ( cor , cordis ). Un director de coro busca la concordia para expresar la forma contenida en una partitura y si es un contrapunto complejo, se ha dicho, acertadamente, que es similar a los hilos entretejidos de una alfombra: cada hilo es válido en sí mismo, pero, misteriosamente se engarzan en un todo armónico. Para un director de coro, los hilos son los que están escritos en la hoja, pero también son las personas y sus voces. Mover todo ello, armoniosamente, es un acto de la más profunda humanidad. Así movía los hilos Víctor Alarcón, con rigor técnico, pero plenamente consciente de que su trabajo último era aunar a personas de muy diferentes idiosincrasias, pero con una meta común. Y ahí quedaba en evidencia, además de su rigor interpretativo, su profunda bonhomía, su bondad, su corazón.
De Buxtehude a Wolfgang Rimm, de Monteverdi a Arvo Pärt, de Bach a Schoenberg y Penderecki, no menguaba en sus empresas y contagiaba a todo el mundo de sus propuestas, audaces, arrojadas. Nada le parecía imposible y con irresistible optimismo arrastraba a sus colaboradores en sus visiones que parecían utópicas y que después se convertían en flagrantes realidades. No contento con eso, se sentía con la misión de entregar, donde fuera acogido, su experiencia y sabiduría, en permanente itinerancia. Por ello, son tantos los huérfanos que hoy, estupefactos, lloran su partida.
Algunos dicen que la muerte es una graduación. Víctor se graduó y, con su diploma bajo el brazo, partió en un nuevo inicio, hacia una dimensión transfigurada, a encontrarse con los grandes de la música a quienes dedicó cada minuto de su vida".
Destacados coralistas, docentes, amigos y compañeros de trabajo valoran el aporte de este músico nacido en Punta Arenas. "Siempre nos decía que el coro es un canto a lo divino, a la alegría de vivir. Ese positivismo es su gran legado", señala Andrés Rodríguez, exdirector del Municipal de Santiago.
Maureen Lennon Zaninovic
Si hubiera una palabra que pudiera resumir la semana que acaba de concluir, sería masividad. Cientos de personas llegaron hasta la Casa Central de la Universidad Católica para participar en el velatorio y el funeral de Víctor Alarcón (1958-2018). El músico magallánico -fallecido trágicamente en un accidente automovilístico-fue recordado de manera emotiva por sus cercanos, por su esposa (la soprano Andrea Aguilar), por su hija Victoria y por un impresionante número de coristas.
"Su velatorio fue una experiencia conmovedora. Éramos tantos que casi no entramos. ¡No cabíamos en la capilla de la Casa Central de la UC! Estábamos muy afectados, pero también alegres, porque Víctor nos compartió de manera gozosa su amor y su placer por la música", rememora a "Artes y Letras" Frédéric Chambert, director del Municipal de Santiago.
Justamente, como director musical del Programa Crecer Cantando, Víctor Alarcón dejó una huella imborrable en el teatro de Agustinas y en los miles de estudiantes que -gracias a esta instancia impulsada por el escenario- han descubierto la pasión y los beneficios del mundo coral. Es sabido que en 1984 la Corporación Cultural de Santiago dio inicio a este innovador proyecto que buscaba entregar una formación integral a los escolares a través del contacto, el conocimiento y la afición por la buena música.
"Partimos con el profesor y director de coros Eduardo Vila, en la línea de generar un servicio social a la comunidad estudiantil. Víctor Alarcón se integró en un primer momento como monitor y a lo largo de los años pudimos concretar varias iniciativas valiosas, como un diplomado de dirección coral, con el apoyo de la antigua Fundación Andes. Trajimos a Santiago a 70 directores de todas las regiones para capacitarse", rememora Wendy Raby, exdirectora de Crecer Cantando. Añade que "en su funeral, se me acercó un director de Arica que había participado en una de esas capacitaciones y que viajó especialmente a despedirlo. Eso demuestra su mística, el entusiasmo que imprimió en cada una de las personas que compartieron con él, su espiritualidad y generosidad inmensas".
Andrés Rodríguez, exdirector del Municipal de Santiago, complementa que el programa Crecer Cantando "es un hito inédito en Latinoamérica y desde prácticamente sus inicios, Víctor Alarcón fue un pilar irremplazable. Al igual que Mario Baeza, una de las más grandes figuras del canto coral del siglo XX, fue un convencido de los beneficios de un canto compartido que ofrece una paz y una riqueza espiritual únicas". El profesional agrega que más allá de su labor en Crecer Cantando y en la UC, "me quedo con su personalidad llena de riqueza: positivo y alegre. Nunca una mala cara. Siempre nos decía que el coro es un canto a lo divino, a la alegría de vivir. Ese positivismo es su gran legado", remata Rodríguez.
Felipe Ramos, actual coordinador ejecutivo de Crecer Cantando, complementa que "tenía una convicción profunda de que niños y jóvenes podían acceder a un mundo mejor, a través del canto coral. El objetivo de este programa no es ser una máquina productora de cantantes de óperas, sino de formar a personas integrales".
De la Patagonia al norte
A sus tempranos quince años, Víctor Alarcón ingresó, en su Punta Arenas natal, a Patagonia 4: uno de los grupos que consolidaron el movimiento de la música folclórica en el sur de nuestro país. "Participamos en varios festivales, viajamos a Argentina varias veces, grabamos tres long plays y nos presentamos en el Festival Cosquín. ¡Eso con apenas 18 o 19 años!", rememora uno de los fundadores de Patagonia 4, Jorge Sharp, quien viajó especialmente de Magallanes a despedirlo y, además, es director del Coro del Club Croata de Punta Arenas. "Acá nos reencontramos con los otros integrantes: Héctor Sepúlveda, Miguel Soto y Francisco Cresp, y le cantamos, porque fuimos grandes amigos. Ahora hay que mantener vivo su legado, su gran 'alforja' de proyectos, como él solía definirla".
En 1975 entró a estudiar canto al Conservatorio de la Universidad de Chile y comenzó a desempeñarse como solista de oratorios. En 1985, ya como académico de la Universidad Católica, formó el Coro de Estudiantes del Instituto de Música de ese plantel. "'Vicho, como le decíamos afectuosamente, fue uno de esos maestros que te cambian la vida", comenta Patricia Chandía, quien integró el elenco de "Violeta, huésped eterna del abril florido", en homenaje al natalicio de Violeta Parra.
Hanns Stein, reconocido académico de la Facultad de Artes de la U. de Chile, revela que "en tiempos de dictadura le di clases particulares al 'Vicho' y aunque pudo desarrollar una carrera solista, optó por dirigir coros y fue muy querido. Me impactó su sabiduría, buscando no dañar la voz de los jóvenes".
El martes, en la misa que se celebró en el Salón Fresno del Centro de Extensión, el rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, señaló a los numerosos asistentes que "estamos despidiendo a un grande, a un imprescindible. Cuando asumí mi segundo período como rector, Víctor me propuso la música de la ceremonia y me acuerdo de un concepto musical imborrable: la puerta se abre por dentro. Fui, además, médico de este patagón, grande, gordo, bonachón, ojos brillantes, ojos de niño, creativo, profundo y espiritual, enamorado de la música. Como rector, estoy aquí para despedirte y también para manifestar mi más completo apoyo a tu proyecto, para que cumplamos tu sueño de las 209 cantatas de Bach".
Afortunadamente, el reconocido director coral y profesor del Instituto de Música UC (IMUC) alcanzó a ver los inicios de uno de sus proyectos más ambiciosos: convertir a Santiago en la primera capital latinoamericana donde se interprete la integral de las cantatas de Johann Sebastian Bach (1685-1750). "Para mí, este es un sueño de toda la vida. La gente que me conoce sabe que vengo hablando de esto hace 30 años", señaló el propio Alarcón en una entrevista concedida a este diario. Esta maratónica tarea se convertiría en un broche de oro a sus más de tres décadas de enseñanza y proyección de la música coral que venía realizando a través de los diversos elencos que encabezó, entre otros, el Coro Bellas Artes, Crecer Cantando y el ensamble Concerto Vocale.
Karina Fischer, directora del IMUC, añade "que habíamos conversado hace apenas algunos días cómo la Universidad Católica se podía involucrar en esta integral. Estamos muy golpeados con la noticia de su muerte, pero también fue una alegría enorme escuchar el apoyo del rector y haremos todo lo posible para terminar su gran sueño con Bach".
Andrés Rodríguez Spoerer, gerente de música de la Fundación Ibáñez Atkinson y uno de los impulsores del portal Red Coral (que busca difundir y aglutinar esta práctica a lo largo de todo el país), concluye que Víctor Alarcón fue uno de los últimos exponentes de la tradición que tuvo su época dorada a partir de fines de los 50, "donde la música sucedía principalmente en las universidades, en la UC, en la U. Chile y en la de Concepción. Para mí, Víctor fue a los coros lo que Fernando Rosas fue para las orquestas. Se nos fue un líder generoso y un articulador fundamental". Rodríguez Spoerer considera que es muy revelador el gesto técnico de su batuta. "Invitaba a cantar. Uno como coralista, al tenerlo al frente, sentía una libertad única que no te entregaba otro director. Una libertad, sin improvisaciones, y con una sonrisa de oreja a oreja".
La soprano Miryam Singer, directora de Arte y Cultura de la UC, comparte esa mirada y añade que "hizo cantar hasta las piedras. Él se consideraba un posibilitador, siempre con un actitud contenedora y acogedora, sacaba lo mejor de cada uno".
Maestro de la concordia
"Cantar en coro, es una manifestación de concordia. Concordia es acuerdo, armonía, y en su raíz está la palabra "corazón" ( cor , cordis ). Un director de coro busca la concordia para expresar la forma contenida en una partitura y si es un contrapunto complejo, se ha dicho, acertadamente, que es similar a los hilos entretejidos de una alfombra: cada hilo es válido en sí mismo, pero, misteriosamente se engarzan en un todo armónico. Para un director de coro, los hilos son los que están escritos en la hoja, pero también son las personas y sus voces. Mover todo ello, armoniosamente, es un acto de la más profunda humanidad. Así movía los hilos Víctor Alarcón, con rigor técnico, pero plenamente consciente de que su trabajo último era aunar a personas de muy diferentes idiosincrasias, pero con una meta común. Y ahí quedaba en evidencia, además de su rigor interpretativo, su profunda bonhomía, su bondad, su corazón.
De Buxtehude a Wolfgang Rimm, de Monteverdi a Arvo Pärt, de Bach a Schoenberg y Penderecki, no menguaba en sus empresas y contagiaba a todo el mundo de sus propuestas, audaces, arrojadas. Nada le parecía imposible y con irresistible optimismo arrastraba a sus colaboradores en sus visiones que parecían utópicas y que después se convertían en flagrantes realidades. No contento con eso, se sentía con la misión de entregar, donde fuera acogido, su experiencia y sabiduría, en permanente itinerancia. Por ello, son tantos los huérfanos que hoy, estupefactos, lloran su partida.
Algunos dicen que la muerte es una graduación. Víctor se graduó y, con su diploma bajo el brazo, partió en un nuevo inicio, hacia una dimensión transfigurada, a encontrarse con los grandes de la música a quienes dedicó cada minuto de su vida".
lunes, octubre 01, 2018
Conmoción por sorpresiva muerte del director de coros Víctor Alarcón
El Mercurio
Este año había iniciado la epopeya de interpretar las 209 cantatas de Bach. A poco de cumplir 61 años, el último gran nombre de la música coral en Chile falleció en un accidente, la noche del sábado, lo que supone una de las mayores pérdidas para la música hoy.
Iñigo Díaz
"Lo bonito del canto coral es su interdependencia: tus logros dependen del otro. El director es el conductor entre quien canta y la obra, tiene que ser fiel a la partitura pero también decir algo nuevo, propio. En ese sentido, la interpretación es la creación", diría una vez Víctor Alarcón. Es el hombre que dedicó una vida a explorar los rumbos de la voz, el canto y la música coral, con la que estaba, filosófica, política y hasta biológicamente comprometido, dicen quienes lo conocieron desde que llegó desde Punta Arenas como un veinteañero en los años 70.
La noche del sábado, Víctor Alarcón murió como consecuencia de un accidente automovilístico ocurrido en la comuna de Ñuñoa, después de dejar a su hija Victoria en la casa de una amiga. Fue llevado de urgencia al Hospital de la Universidad Católica, donde no fue posible reanimarlo. Sus restos están siendo velados desde ayer por la tarde en la capilla de la Casa Central de la UC, en cuyo Instituto de Música (IMUC) Alarcón era académico desde 1993. Mañana se realizará una misa en el Salón Fresno del Centro de Extensión y sus funerales se efectuarán en el cementerio Parque del Recuerdo, en una ceremonia privada.
Víctor Alarcón iba a cumplir 61 años en noviembre y sus múltiples proyectos seguían a plena marcha. Hacía apenas tres días había manifestado al crítico de ópera Mario Córdova el entusiasmo que le provocaba haber logrado financiamiento para continuar en 2019 con el proyecto que él mismo definió como "el sueño de toda mi vida": llevar al escenario las 209 cantatas de Bach que sobreviven.
"Alcanzó a presentar unas doce cantatas en esos conciertos los domingos en las iglesias Luterana y Presbiteriana. Estaba muy contento de que su mujer, la soprano Andrea Aguilar, hubiera interpretado la Cantata 51, una de las más complejas de Bach", dice Mario Córdova, quien sitúa a Alarcón como el último gran eslabón en la cadena de la música coral en Chile, después de Mario Baeza, Waldo Aránguiz, Guido Minoletti, Marco Dusi y Hugo Villarroel padre e hijo. "Alarcón representa un hito en la historia. Aún más: él agregó la dirección orquestal, lo que a diferencia de esos predecesores le permitió ampliar el espectro, incursionando en repertorios mucho más amplios y arriesgados, música antigua, barroca y contemporánea. Mostró mucha música que nunca se había escuchado", dice el crítico.
Réquiem en memoria
La integral de las cantatas era un plan mayor en la órbita de Víctor Alarcón, ideado a seis años: una auténtica rúbrica a las tres décadas de enseñanza y proyección de la música coral que venía realizando a través de los diversos elencos que encabezó, como el Coro de Estudiantes de la U. Católica, formado en 1985 o el Coro Bellas Artes, en los 90.
"Vicho", como se le conoció en los círculos musicales, impulsó también ensambles como el Concerto Vocale, su propio conjunto vocal e instrumental, y desde luego fue clave en la labor formativa como la que asumió en 1991 en el programa Crecer Cantando, del Teatro Municipal de Santiago. Hoy tiene unos 230 coros en el país y un elenco titular que él dirigía.
"A mí me gusta transitar en la cornisa del fraseo libre, propio del momento. La explosión sonora, llena de color, contrastes y, en ocasiones, voluptuosa", diría el músico, que este mes iba a iniciar los ensayos del Réquiem de Mozart con el Coro Crecer Cantando junto a la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil bajo la dirección de Juan Pablo Izquierdo, con tres presentaciones, incluida una en la Catedral de Santiago.
Alejandra Kantor, directora de la FOJI, señaló que "el proyecto seguirá adelante como una manera de recordar la memoria de este motor del movimiento coral en Chile".
En el adiós
Fréderic Chambert Director del Municipal
"Su fallecimiento es una pérdida inmensa para el país, para los jóvenes y para la red que construyó con Crecer Cantando. Ahora, con toda solemnidad, lo que le debemos todos a Alarcón es mantener en alto el amor que supo compartir en el canto coral. Nos dejó esta obligación moral, una meta y un horizonte".
Karina Fischer Directora del IMUC
"Es un irreemplazable, por su manera de ver la música, sus proyectos y por cómo hizo disfrutar a los que trabajamos con él, alumnos y compañeros. Hizo cantar a toda la universidad".
Miryam Singer Cantante y régisseur
"Inundó de canto coral este país. A todo se entregaba con un entusiasmo desbordante. ¡Hacía cantar hasta las piedras! Su pérdida enluta al país entero".
Jaime Donoso Crítico de música
"Víctor Alarcón es equiparable a Mario Baeza y Fernando Rosas, en cuanto a convocar a multitudes unidas por la música y el canto coral. Creo que nunca ha habido un director coral chileno que se atreviera a tanto".
miércoles, septiembre 13, 2017
La apuesta espiritual de Víctor Alarcón
El Mercurio
Hoy, en el Centro de Extensión UC.
Obras conmovedoras como "Paz en la Tierra", de Schoenberg, y "Tenebrae Factae Sunt", de Carlos Zamora, abordará Concerto Vocale.
Por Romina de la Sotta Donoso
El Ensamble Vocal e Instrumental Concerto Vocale, que dirige Víctor Alarcón, se exhibirá en gran formato esta tarde, en el Centro de Extensión UC (Alameda 390). A las 19:00 horas, 32 cantantes y similar número de instrumentistas ofrecerán el concierto "Paz en la Tierra".
La obra homónima de Arnold Schoenberg será la pieza central del programa. Aunque la primera versión, a cappella , fue de 1907, el propio compositor la orquestó en 1911, y esa versión es la que presentarán Víctor Alarcón, profesor del Instituto de Música UC, y su coro y ensamble.
"Es una de las grandes obras corales del siglo XX, y fue exitosa desde el inicio, a pesar de su complejidad. Es el mismo Schoenberg de los 'Gurre Lieder', posromántico, de una paleta de colores muy amplia y un poquito a la Mahler, justo antes de romper con la tonalidad", explica. La pieza se basa en un poema del romántico suizo Conrad Ferdinand Meyer. "Él anticipó la catástrofe de la Primera Guerra", aclara.
Y revela que estrenarán una obra que le comisionó al músico venezolano residente en Chile David Núñez: "Tristes Guerras", y que se inspira en el poema homónimo del español Miguel Hernández.
Además de esas dos piezas que, según el director, reflejan "el espíritu del hombre oponiéndose a la violencia", interpretarán también tres composiciones sacras. Dos de ellas fueron escritas hace 30 años y son muy famosas: el "Agnus Dei", de Krzysztof Penderecki, y el "Te Deum" de Arvo Pärt.
La tercera es una de las obras más bellas de Carlos Zamora: "Tenebrae Factae Sunt" (1999).
En esta pieza a cappella el compositor chileno incluye una cita textual del motete homónimo de Tomás Luis de Victoria -compuesto hace 430 años- y que describe el momento en que Cristo le pregunta a Dios por qué lo ha abandonado. Asimismo, le superpone textos en parlato . Un poema de Gabriela Mistral, específicamente. "Mistral es notable, pues cambia el tema del 'Tenebrae Factae Sunt', y le pregunta a Dios, con la voz de toda la humanidad ¿Por qué lo has abandonado?", detalla Alarcón. "Esta es una de las obras mejor logradas que se han escrito para coro en nuestro país; un clásico de la música coral chilena", cierra el director.
martes, julio 18, 2017
Víctor Alarcón se atreve con un gran reto de Monteverdi
El Mercurio
El especialista dirigirá mañana a un grupo de jóvenes cantantes, en la primera presentación en Chile de los 20 madrigales amorosos del Libro IV del compositor del temprano barroco.
Romina de la Sotta Donoso
Al cumplirse 450 años de uno de los compositores más influyentes de todos los tiempos, este miércoles se presenta por primera vez en Chile el Libro IV de Madrigales (1603), de Claudio Monteverdi.
El concierto es parte del Ciclo Coral a Capella del Instituto de Música UC, que se realiza en el Templo Mayor del Campus Oriente UC (Jaime Guzmán 3300, 19:30 horas, gratis).
Se trata de 20 madrigales amorosos. "Requieren mucho, pero mucho trabajo. Los estamos preparando desde febrero, pues está el reto del ensamble, y también está el reto de la individualidad de la voz, pero al servicio del texto que está diciendo el otro. Tiene que haber mucha complicidad para afinar estos acordes tan curiosos, recordemos que esta música no es armónica todavía, sino que es modal armónica", explica Víctor Alarcón, quien hace 15 años estrenó en Chile las "Vísperas de la Santísima Virgen", de Monteverdi.
Alarcón está a cargo de la dirección de un grupo de jóvenes cantantes, que integran Vanessa Rojas, soprano; Javiera Lara, mezzo; Diego Arellano, tenor, y Pablo Santa Cruz, barítono, todos estudiantes de Canto de Rodrigo del Pozo, en el Instituto de Música UC. Hay, además, tres invitados: Javiera Saavedra, soprano; Bryan Ávila, tenor, y Catalina Menares, narradora.
"Monteverdi fue uno de los genios vanguardistas más importantes de todos los tiempos", dice Alarcón. Y asegura que el cambio que este compositor cremonés protagonizó en la música es igual de relevante al que lideró Cervantes, también a inicios del siglo XVII, con "El Quijote": "Cervantes marcó el paso de la vieja literatura medieval a la moderna. Y Monteverdi también instala la modernidad a través de sus ocho Libros de madrigales, que fueron verdaderas investigaciones artísticas". De hecho, fundó el stile moderno , dando un gran paso más allá de la polifonía renacentista que entonces tenía una tradición de 1.500 años.
"Monteverdi hace una búsqueda del afecto de las palabras, por medio del cromatismo y del uso de las disonancias, que es muy vanguardista. Esta búsqueda lo conduce a escribir la primera ópera conocida, 'Orfeo', en 1607", detalla. Un desarrollo del lenguaje musical que realizó bajo su premisa fundamental: "Prima la parola dopo la musica" ("Primero la palabra, luego la música").
Los textos del Libro IV de Monteverdi son de Boccaccio, Rinuccini y Guarini. "El amor y el desamor es tratado en toda su complejidad, desde la alegría del compartir hasta el dolor de la despedida y el abismo de la soledad, llegando hasta la idealización del sentimiento ante la muerte. En la tradición del amor inalcanzable, de Dante por Beatrice y Petrarca por Laura, las voces están siempre cargadas del dramatismo y de la fatalidad que el amante siente al perder la libertad e independencia al donar su libre albedrío al ser amado", comenta Alarcón.
Y recalca que otro gran aporte de Monteverdi fue darles espesor psicológico a los afectos: "El Libro IV está emparentado con los grandes ciclos de lieder , de Schubert y Schumann".
MÁS MÚSICA
Además, hoy, en el Ciclo Coral a Capella de la UC, Marcela Canales y el Coro Magnificat contrastarán una Misa de Palestrina y otra de Rheinberger: El jueves, el Coro de Estudiantes UC abordará a Monteverdi, Poulenc y Pärt.
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