Mostrando las entradas con la etiqueta Música Popular. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Música Popular. Mostrar todas las entradas

viernes, enero 01, 2021

El streaming fue latino y los conciertos, virtuales en un 2020 fracturado por la pandemia

 



El Mercurio

Bad Bunny hizo historia al alcanzar la cima de los rankings globales. Con él, la música en español lideró el planeta en un año que también fue de una gran crisis para la industria del espectáculo.

JOSÉ VÁSQUEZ


El año del conejo

Los número uno del 2020 tuvieron un denominador común: Bad Bunny. El puertorriqueño consiguió varios hitos durante una temporada en la que lanzó tres discos para multiplicar su dominio en las plataformas de streaming. “YHLQMDLG” en febrero, “Las que no iban a salir” en mayo y “El último tour del mundo” en noviembre pasado, solo llegaron a abultar sus registros que lo coronaron como el artista más escuchado en Spotify ––incluido Chile–– con más de 8.300 millones de reproducciones en estos 12 meses, un éxito arrollador que también llegó al tradicional ranking Billboard, donde con su último lanzamiento, por primera vez un álbum completamente cantado en español, se ubicó en el número uno.


Este 2021, Bad Bunny planea alejarse momentáneamente de la música para probar suerte en la actuación, donde ya tiene roles en la serie “Narcos” y en su debut en Hollywood junto a Brad Pitt en la película “Bullet Train”.


Taylor Swift, la gran diva pop del siglo XXI, nombrada la mujer de la década por Billboard en 2019, también sacudió sus propias marcas este año lanzando dos exitosos álbumes con menos de seis meses de diferencia, “Folklore” y el reciente “Evermore”, ambos llegando al número uno del tradicional listado estadounidense.


Los chilenos de la temporada


Los músicos locales contrarrestaron el turbulento 2020 de crisis, al no poder trabajar durante la pandemia, con éxitos internacionales y grandes lanzamientos. Mon Laferte volvió a ganar un Latin Grammy, convirtiéndose en la artista chilena más triunfadora en esta cita, con tres gramófonos ––superando a los dos que tenía La Ley––. La cantautora se impuso en la categoría de Mejor Canción de Rock con su sencillo “Biutiful”. Cami, en tanto, recibió una nominación al Grammy estadounidense en Mejor Álbum Latino de Rock o Alternativo por “Monstruo” y es la chilena más joven en llegar a esta premiación que se realizará el próximo 31 de enero.


Los mejores títulos nacionales fueron “Aló!” de Pedropiedra, una colección de canciones con varios temas sobresalientes como “Amar en silencio” y la homónima que le da el nombre al disco, su trabajo más equilibrado hasta la fecha; “MMXX” de Como Asesinar a Felipes, ganadores del Álbum del Año en los Premios Pulsar por su anterior entrega “Naturaleza muerta”; Ases Falsos con su entrega doble “Tacto”, y “Chocadito”; la atractiva propuesta de pop experimental de Rubio con su “Mango negro”, que completa su trilogía de lanzamientos de este 2020; la potente propuesta lírica a ritmo de folclore alternativo que presentó Paz Court con su disco “La fuerza” y el prometedor debut de Cancamusa con su “Cisne: Lado negro”.


Los shows online y la crisis


Este debía ser el año de Dua Lipa luego de su formidable “Future Nostalgia”, una gema pop y el primer gran lanzamiento en época de pandemia, que frustró la que también se proyectaba iba a ser una de las giras más atractivas de la temporada. Pero prácticamente no hubo conciertos en el mundo desde marzo, generando una gran crisis en la industria del espectáculo global, que aún mantiene la incertidumbre de su regreso. Desde entonces, todo se trasladó al streaming, iniciándose con hogareñas transmisiones a través de las redes sociales, hasta evolucionar a otros shows más elaborados con ventas de entradas. En general, las grandes estrellas globales se alejaron de este formato virtual con venta de boletos, para mantener el interés cuando puedan volver a salir de gira, pero la voz de “Physical” quiso igual mostrar algo de lo que tenía preparado, con un espectáculo especial, uno de los mejor logrados en estas características y que sirvió de anticipo, con muchas coreografías, a lo que podría montar cuando vuelva a los escenarios. La puesta marcó un récord de más de 5 millones de personas conectadas.


Hubo diversos resultados en el mundo, con llamativas presentaciones de Billie Eilish y Sam Smith, entre otros, que ofrecieron conciertos globales en línea.


En Chile destacaron por su factura el show virtual de 31 Minutos y la nueva versión de la “Cantata Santa María de Iquique”, realizada por Quilapayún, junto a una selección femenina integrada por Javiera Parra, Camila Moreno y María José Quintanilla, entre otras.


Viejas glorias, nuevos éxitos


Los nombres más clásicos de la música popular presentaron nuevo material con elogiosos resultados. Desde la entrega de un nuevo sencillo de los Rolling Stones en pandemia, “Living in a Ghost Town”, a los macizos álbumes de Bob Dylan, “Rough and Rowdy Ways”; Bruce Springsteen, “Letter to You”, y Paul McCartney, “McCartney III”, todos trabajos con una evaluación sobresaliente de la crítica, que los ubicó incluso como sus mejores discos del último tiempo y que sirvieron para continuar extendiendo su leyenda. Otra vieja institución del rock que regresó con la formación más original que le permite este momento ––con Brian Johnson incluido en el micrófono–– fue AC/DC con su “Power Up”.


En Memoria


Neil Peart,7 de enero.

Kenny Rogers,20 de marzo.

Luis Eduardo Aute,4 de abril.

Little Richard,9 de mayo.

Sergio Denis,15 de mayo.

Pau Donés,9 de junio.

Vera Lynn,18 de junio.

Ennio Morricone,6 de julio.

Rosario Bléfari,6 de julio.

Peter Green,25 de julio.

Trini Lopez,11 de agosto.

Toots Hibbert,12 de septiembre.

Juliette Gréco,23 de septiembre.

Helen Reddy,29 de septiembre.

Eddie Van Halen,6 de octubre.

Pepe Fuentes,5 de diciembre.

Armando Manzanero,28 de diciembre.


viernes, junio 15, 2018

Mujeres que meten ruido: 10 nuevas cantantes chilenas que hay que oír

La Tercera

Nuevas compositoras y cantantes chilenas refrescan la escena nacional. Desde el indie hasta el reggaeton, aquí 10 voces que están dando que hablar.

Por Darío Zambra

Hay un puñado de compositoras y cantantes chilenas siguiendo los pasos de Ana Tijoux, Francisca Valenzuela y Javiera Mena.

Es una generación nueva de talentosas mujeres que hoy refresca la escena nacional con sonidos y voces únicas.

Desde el indie hasta el reggaeton, aquí hay 10 chilenas que están dando que hablar.

Cami

En los últimos años, la voz de Cami (21) se ha escuchado en todos lados: en las radios, en YouTube, en Spotify y hasta en comerciales de TV.

Es todo un fenómeno desde 2015, cuando participó en el programa The Voice (Canal 13). Pese a que obtuvo el segundo lugar, esta viñamarina impactó con su voz intensa y segura, interpretando temas de Alanis Morissette y Sia.

Hoy, es todo un éxito con sus propias canciones, las que están en Rosa, el disco que publicó el viernes pasado y que suma millones de reproducciones en Spotify.

Póngale oído, que se encontrará con 10 hits de pop bien hecho y radiable, en el que Cami desnuda sus emociones junto a colaboradores como Francisca Valenzuela, con quien compuso la balada Ven.

En la placa también colaboran Luis Fonsi, quien fue su coach en The Voice, y el español Antonio José.

Revise sus redes sociales, porque tiene agendados varios shows a lo largo de Chile. Ojo, que los tres que dará en Santiago, en el Teatro Municipal de Las Condes, ya agotaron las entradas.

Chini Ayarza

“Pop pasado pa’ la punta” es la etiqueta que usa Chini Ayarza (27) para describir el sonido de su banda, Chini & The Technicians.

Lo dice porque en la música de este quinteto de Santiago todo está permitido: si quieren hacer una canción de estilo post punk con ukelele y bombo legüero, la hacen y ya.

Formó el grupo junto a Roberto González hace cinco años, durante los recreos en el Campus Oriente de la UC, donde ambos estudiaban Artes Visuales.

Fue un par de años después que su nombre empezó a sonar en la escena indie chilena, cuando publicaron su primer EP, En el fondo todo va bien.

En sus tocatas por bares y pequeños festivales, Chini, su vocalista, se hizo notar de inmediato, por la manera lúdica de interpretar las canciones.

No por nada, la banda Niños del Cerro —que acaba de tocar en el festival Primera Sound, en Barcelona— la invitó a cantar en su próximo disco.

Junto a su grupo -integrado en su mayoría por artistas visuales y en el que está también la cantautora Niña Tormenta- también está alistando su esperado álbum debut, llamado Arriba es abajo, coproducido por el músico y dibujante Diego Lorenzini y Martín Pérez Roa, y que saldrá en julio.

Este viernes 15 de junio puede ir a comprobar lo buenos que son en vivo, en el concierto gratuito que darán, a las 6.30 PM, en el Centro Cultural de España.

Natalia Norte

En el último festival Ruidosa, que se hizo en abril en Matucana 100, una iquiqueña se robó la atención, con la fuerza que desplegó sobre el escenario.

Fue Natalia Norte, una bailarina y cantante autodidacta, que partió con la banda Rey Sargo y que en 2016 se lanzó como solista, con un EP producido por Foex, colaborador de Ana Tijoux.

Esas canciones las escuchó Francisca Valenzuela, la creadora de Ruidosa, quien se enganchó con la electrónica latina de Natalia, en la que los beats conviven con ritmos africanos y nortinos, como la diablada.

Busque en YouTube el video de Corro con los lobos, un himno feminista donde anima a las mujeres a empoderarse. “Ahí viene las niñas, arranca”, canta en la que es su mejor canción.

Sígale la pista, que la iquiqueña se instaló en Santiago para preparar el que será su primer álbum.

Rubio

Aunque Fran Straube (31) lleva varios años en la música —tocó en bandas como Miss Garrison y Fármacos— recién hace un par decidió darle vida a Rubio, su proyecto solista.

“Es una especie de desahogo. En Rubio llego y lanzo ideas y eso lo hace muy catártico”, dice esta cantante y compositora, que acaba de presentarse en el prestigioso festival Primavera Sound, en Barcelona.

Hasta allá llevó su “música intercontinental”, como ella llama al pop inquieto y experimental que practica, el que se oye en los cinco EPs que tiene publicados y que juntará pronto en un sólo disco.

Si los escucha, disfrutará de canciones redondas como Hacia el fondo y Luz, donde colabora Carlos Cabezas.

Tan bien le va, que ahora se va de gira por Nueva York, Chicago y Los Ángeles. En Chile se dejará ver recién en noviembre, en el festival Fauna Primavera, en Espacio Broadway.

No se la pierda, que al escenario Rubio lleva un concepto atractivo en lo sonoro, pero también en los visual, apoyada por Andrés Terrisse, de Trimex Crew. “No es sólo la banda tocando. En vivo, hay un concepto lumínico y visual detrás que va interpretando la música. Eso hace que el público entre en nuestro mundo”, resume Straube.

Tomasa del Real

Hasta el año pasado, Tomasa del Real (32) solía presentarse en fiestas under del santiaguino barrio Bellavista.

Ahora, en cambio, se mueve entre Ciudad de México, Los Ángeles y Nueva York, donde tiene programado un concierto en el icónico Central Park y también en el MoMA PS1.

Es el gran salto que ha dado esta tatuadora de Iquique, la cara más visible del “neoperreo”, que es como ella bautizó a la escena del reggaeton alternativo, muy popular en México y España, y que cautiva tanto a fans de ese ritmo caribeño como a los de la electrónica.

“Es uno de los álbumes del verano”, dijo la web española Jenesaispop sobre Bellaca del año, el álbum que acaba de editar con Nacional Records, el sello estadounidense en el que han publicado desde Tom Tom Club hasta Manu Chao.

“Somos fans de Tomasa desde escuchamos Tu señora, una de sus primeras canciones. Luego, nos dimos cuenta de que estaba lista para su próximo paso”, dice desde EE.UU. Tomas Cookman, el director del sello.

¿Cuándo podrá verla en Chile? “Por el momento no hay nada programado, pero me encantaría reencontrarme con el público que me vio nacer. Eso sí, estaré de gira por Europa y tengo una gran sorpresa para mis seguidores españoles”, cuenta la reina del neoperreo.

Niña Tormenta

Tiare Galaz (33) nunca imaginó que su proyecto musical, Niña Tormenta, tendría tan buena recepción.

Hace un par de años estaba dedicada a la gestión cultural y ahora, acaba de llegar de una gira por Alemania, donde teloneó —junto a los cantautores Rosario A, Diego Lorenzini y Javier Bobbert— los conciertos de Erlend Øye, el reconocido cantante noruego.

“Fue una experiencia increíble. Tocamos en lugares como el Funkhaus, en Berlín, que es alucinante y, además, tuvimos la oportunidad de compartir y trabajar con un equipo de personas muy lindo”, resume Tiare recién llegando del viaje.

Esa gira fue uno de los inesperados efectos de Loza, el álbum que fue escogido por varios medios chilenos como uno de los mejores del 2017 y que le valió una nominación a los Premios Pulsar a Artista Revelación.

Son reconocimientos justificados para su música austera, que cala hondo con poco: un ukelele, una voz profunda y letras que evocan recuerdos familiares.

Póngale play este invierno, la estación más adecuada para dejarse cautivar por canciones melancólicas como Que entre el frío y Va a llover este domingo.

Camila Vaccaro

Anote el nombre de Camila Vaccaro (34), que este año lo oirá más de alguna vez, porque es una de las apuestas del folclor nacional.

Aunque lleva más de 12 años tocando con bandas como Merkén y Juana Fe, recién ahora decidió lanzarse como solista y publicar sus primeras composiciones, las que puede oír en la plataforma Soundcloud.

En ellas, esta santiaguina que estudió piano clásico, da rienda suelta a su amor por la música de raíz latina, la misma que conoció primero en las fiestas donde compartía con Margot Loyola, amiga de su mamá, y luego en sus viajes por países como Perú, Argentina y Colombia.

Lo que hay en canciones como Diablo viejo y La primavera, es una propuesta potente y moderna, que Vaccaro llama “folk noise”, en la que géneros tradicionales como la tonada y el huayno se fusionan con texturas electrónicas y rockeras.

Es un adelanto de lo que sonará en La bruja, su disco debut, que se publicará durante el segundo semestre.

Antes de eso, puede ir a disfrutar en vivo de su voz diáfana y conmovedora, en el concierto gratis que dará el viernes 26 de junio en la Sala SCD de Bellavista.

Fanny Leona

En la lista de los mejores discos latinos de 2017 escogidos por la revista estadounidense Rolling Stone, estaban los de Café Tacuba, Bomba Estéreo y el de una banda chilena casi desconocida, Playa Gótica.

Fue todo un espaldarazo para este cuarteto de “pop violento” y bailable, que apareció hace un par de años apadrinados por el dúo Dënver, quienes publicaron en su sello su primer trabajo, Amigurumi.

Al frente del grupo, está la magnética Fanny Leona (26), una vocalista sobrada de carisma y un torbellino sobre el escenario.

Es, en parte, la responsable de que sus shows sean famosos, incluso fuera de Chile: por eso los llamaron de Ruidofest, el festival que se hará la próxima semana en un parque de Chicago.

Ojo, que Fanny también prepara un disco sola, más popero y electrónico que Playa Gótica. “Tendrá mucho de la música que me gusta: lo ochentero, el pop japonés y el grupo Crystal Castles”, adelanta.

Yaney

Los seguidores del pop chileno de seguro conocen el nombre de Yaney Salgado (25), porque ha estado en varias bandas, algunas nuevas, como Patio Solar, El cómodo silencio de los que hablan poco y Emisario Greda, y otras más consagradas, como Prehistöricos, con quienes, incluso, se presentó en Lollapalooza 2017.

Entre medio, esta cantante y multiinstrumentista (toca bajo, guitarra y sintetizadores), tiene también un proyecto solista con su nombre a secas, Yaney, al que hay que poner oído.

Lo estrenó la semana pasada con un single, llamado Última canción, de pop ensoñador y sensibilidad femenina, que puede escuchar en YouTube junto a un cover de Taller Dejao, la primera banda de Gepe.

Es el primer apronte de 1992, el disco que publicará este año y que según Yaney “será una especie de compilado de mi vida, porque hablo de mis experiencias, desde que era chica”.

Para verla en vivo (y gratis), hay que ir este sábado 16 hasta el Centro Cultural Rojas Magallanes, en La Florida, donde además tocará la banda Rena y Caballero.

Dulce y Agraz

Pese a su corta edad (19), Daniela González ya ha tocado en festivales como Ruidosa y Rock en Conce, donde compartió con nombres consagrados, como Primal Scream y Fito Páez.

Lo hizo como Dulce y Agraz, el nombre del proyecto solista que creó a los 16 años (tuvo también una banda a los 12), cuando aún estaba en el colegio, en Concepción.

A esa edad publicó su primer EP homónimo, el que cautivó a los seguidores del pop melancólico, con composiciones sensibles como Me reparto en ti.

Ahora, está alistando su primer disco, programado para este año, pero que ya está dando que hablar con sus primeros singles, Más y Ruido, más electropop que en sus inicios.

Es el sonido que escogió para sacar fuera sus vivencias, que incluyen un juicio por violencia en contra de su ex pareja.

domingo, junio 10, 2018

Los himnos mundialeros que estarán presentes en Rusia 2018

El Mercurio

A días del comienzo del Mundial de Fútbol, son varias las canciones que se disputan el protagonismo. El himno oficial es encabezado por Nicky Jam y Will Smith, pero artistas como Carlos Vives, Maluma, J Balvin y Natalia Oreiro también tienen sus versiones. 

Por Raimundo Flores S.

El Mundial de Fútbol es uno de los eventos más importantes del mundo y, por eso mismo, el espectáculo que produce supera con creces lo estrictamente deportivo. Una de las tradiciones que más han tomado fuerza en las últimas ediciones son las canciones e himnos que lanzan artistas, marcas y la propia organización para promocionar el evento.

En esta ocasión, el himno oficial es "Live it up", en el que colaboran el reggaetonero Nicky Jam, el actor Will Smith y la cantante de Kosovo, Era Istrefi. El tema además cuenta con la producción musical de Diplo, uno de los DJ más populares, y sirve como señal del posible regreso de Smith a su faceta musical, la cual ha estado prácticamente inactiva desde que publicara su último disco en 2005. El videoclip de la canción fue lanzado el viernes último e incluye la participación del ex seleccionado brasileño Ronaldinho.

El buen momento de la música latina se refleja también en los himnos publicados por distintas marcas a propósito del Mundial. Coca-Cola reclutó a Maluma para "Colors", en el que también participa Jason Derulo, y Pepsi eligió a Carlos Vives para "Allá se juega, acá lo vives". Ambos músicos colombianos son conocidos por su fanatismo y talento para el fútbol, habiendo estado ambos cerca de convertirse en jugadores profesionales.

El cantante de bachata Prince Royce, miembro del jurado en el último Festival de Viña, también colaboró con una marca de telefonía móvil con su propio himno mundialero. La canción se llama "90 minutos" y cuenta con la colaboración del grupo ChocQuibTown. Mientras, J Balvin escribió la canción oficial de la cadena Telemundo para la cobertura del mundial, titulada "Positivo".

La actriz y cantante uruguaya Natalia Oreiro también se sumó con "United by love", canción que incluye una letra en español, inglés y ruso. Oreiro se encuentra actualmente promocionando la canción en Rusia, país donde tiene una alta popularidad gracias a sus telenovelas y donde en 2014 fue elegida la tercera latina más influyente.

Precisamente, el país sede de este Mundial también tiene su propia canción. Es "Komanda", interpretada completamente en ruso y que cuenta con la participación de la cantante Polina Gagarina, quien representó a Rusia en Eurovisión 2015.

 Otros himnos recordados

Chile 1962, "Rock del Mundial":

Grabado por Los Ramblers, fue el primer himno de la historia del campeonato y marcó todo un hito para la música chilena, siendo el sencillo nacional con mayor número de ventas hasta la fecha.

Francia 1998, "La copa de la vida":

Ricky Martin llevó la música latina hasta el país galo con uno de los éxitos más grandes de su carrera. Solo en Francia, la canción vendió más de medio millón de copias.

Sudáfrica 2010, "Waka waka (Esto es África)":

Shakira estuvo al frente de esta canción que incluía en su coro la letra de un canto tradicional camerunés. A pesar de no ser el himno oficial, "Wavin' flag", de K'naan y David Bisbal, también gozó de mucha popularidad en el Mundial.

sábado, mayo 05, 2018

Música Pop: ¿Existe la receta para fabricar un hit mundial?

El Mercurio

En su libro "La fábrica de canciones", el escritor norteamericano John Seabrook recuerda a los grandes creadores en serie que ha tenido la música popular y se adentra en sus técnicas, tesis que los especialistas comparten, pero a la vez rebaten. 

Por Sebastián Cerda

Cuenta John Seabrook, cronista del New Yorker, que el momento clave lo vivió en esa instancia privilegiada de exposición radial que representa un trayecto en automóvil, sobre todo cuando quien viaja en el asiento del copiloto es un hijo adolescente.

Entregado sin remedio al zapping de un menor en pleno período de vulnerabilidad ante los rankings , el norteamericano no pudo más que entregar sus oídos a la oferta disponible, y entonces reparó por primera vez en que todo aquello que escuchaba convergía en una característica común. "Las canciones del coche no eran conmovedoras baladas de cantautor, sino productos industriales destinados a centros comerciales, estadios, aeropuertos, casinos, gimnasios y el espectáculo de intermedio del Super Bowl", notó.

Imbuido en el ejercicio, el escritor comenzó a reconocer que ciertos principios, e incluso ciertas estructuras, se repetían de un tema a otro, en ciclos que más temprano que tarde terminaban por llevar de vuelta a sus oídos el mismo hit de hacía un rato. "Me armo de paciencia para escucharlo otra vez, pero cuando empieza, me siento extrañamente entusiasmado", dice.

No es casual: "La melodía y el ritmo están deliciosamente entrelazados, las bases producen vibraciones placenteras en el esternón, y los hooks aportan el equivalente espiritual de lo que los fabricantes de snacks llaman el punto de placer".

Todo ese proceso, su historia y sus protagonistas son los que Seabrook decidió estampar en el libro "La fábrica de canciones", que desde hace unos meses se encuentra disponible en librerías chilenas (Reservoir Books, $16.000), y que tal como sugiere su título se adentra en las factorías de éxitos en la música pop.

Porque, según el autor, hoy en día "los éxitos de radio vuelven a ser manufacturados por compositores profesionales", y él se encarga de identificarlos y de revelar parte de sus modus operandi . Como el mítico Denniz PoP, quien estuvo tras obras de Ace of Base, Dr. Alban, Backstreet Boys y Britney Spears, entre muchos otros, o su discípulo Max Martin, quien ha trabajado en casi todas las escenas juveniles desde los 90 hasta hoy.

Según Carlos Figueroa, director musical reconocido por su rol en el Festival de Viña del Mar y otros proyectos, ese tipo de producción en serie es absolutamente posible. "Esto hay que enmarcarlo dentro de un contexto sociocultural", dice, dando cuenta de la importancia que cada momento tiene en la estandarización de los gustos.

Incluso cuenta que a él mismo le tocó vivir a escala local esta manera de operar, durante su trabajo como sesionista a inicios de los 90: "En esa época se marcó un quiebre, y el pop empezó a tener patrones. Se veía lo que funcionaba y se decidía seguir haciéndolo, suponiendo que volvería a funcionar. Muchos productores nos entregaban una maqueta hecha, nos decían 'basémonos en este disco', y nos encargaban tocar de esa manera. Y funcionaba. La idea siempre es evocar sensaciones que te permitan acercarte a esa música".

La predestinación de un hit

Pero una cosa son las intenciones y otra son los resultados. Juan Andrés Ossandón cree que estos últimos tienen una cuota impredecible, y que son fruto de cierta sintonía entre compositor y audiencia, antes que de meter una lista de ingredientes a una licuadora.

"Creo que es profundamente barsa plantearse de antemano la posibilidad de hacer un hit. Efectivamente, hay personas que están más conectadas con lo que la gente quiere, más sintonizados con una especie de sentido común. Pero yo quiero creer que lo que hacen es algo genuino", dice.

En Chile, Ossandón sabe de números uno. Su firma está detrás de éxitos tan difundidos como "Hay un límite" (Aleste), "Mañana" (Myriam Hernández) y "Mi loco amor de verano" (Andrés de León), entre otros. Sin embargo, asegura que al momento de trabajar en esas canciones no estaba en su cabeza la posición que ocuparían en los rankings .

"Más bien me gusta conectarme con historias que terminen provocando cosas, y que algo de verdad puedan tener. Para mí la música pasa por ahí: Qué es lo que alguien que canta tiene que decir, y cómo una persona con cierta sensibilidad lo ayuda a canalizar eso, a conectarse más fácilmente con el público".

Gustavo "Guz" Pinochet también sabe de éxitos. Su nombre figura tras numerosos proyectos del siglo XXI, aunque sin dudas el más relevante de ellos fue Kudai, para quienes firmó singles como "Sin despertar", "Escapar", "Ya nada queda" y "Déjame gritar".

Desde su perspectiva, es posible componer con el objetivo claro de sonar en las radios o formar parte de una escena bullente, aunque de ahí a que la apuesta resulte exista un largo trecho. "Cada compositor es diferente en sus propósitos, y dependiendo del momento, las circunstancias o los requisitos de la producción, puede componer para fluir o buscando un efecto determinado. Y a veces se puede dar", afirma.

El factor magia

Si alguien decide enfrascarse en la tarea de componer un hit, hay ciertas cosas que debería tener en cuenta, aunque para John Seabrook existe una estructura primordial que se antepone a cualquier otra: el hook , término cuya traducción literal es gancho o anzuelo.

Este segmento, de acuerdo con "La fábrica de canciones", correspondería a "una frase corta cantada, que atrapa el ritmo con garras melódicas y se eleva hacia las alturas. Las canciones están plagadas de hooks , elaborados con meticulosidad para activar en el cerebro el placer de la melodía, el ritmo y la repetición".

"Los hits siempre tienen un hook corto, un golpe fuerte de estribillo con una frase que se te queda pegada", concuerda Pinochet, mientras que Ossandón matiza especificando que estos ganchos, antes que una técnica aplicable sin más, son "un gran intangible que la canción tiene o no tiene. No son como una corchea o un compás, sino algo intuitivo".

Para este compositor, en cambio, un lugar más preponderante vendrían a ocuparlo "las letras, que lo que digas pegue en un lugar sensible a la mayoría de la gente", junto con "el groove , el ritmo", arena que en este momento está monopolizada por la música dance y urbana.

Pero más allá de todo eso, asegura Guz, está algo que él llama simplemente "magia". Ahí radica "lo bonito de la música: que a pesar de que puedas seguir ciertos tips, hay una cosa misteriosa, que no sabemos cuál es, que hace que una canción pueda ser un hit. A veces lo buscas y no resulta, y otras veces te resulta sin haberlo buscado. Hay cosas comunes que las canciones pueden tener, puede haber un hook muy pegadizo, pero también es cierto que no por tenerlo será un hit. Tiene que estar esa magia, de lo contrario esto sería simplemente una fórmula y cualquiera podría hacer éxitos".

Y quienes lo logran, sabemos, son solo unos pocos.

 El paradigma "Despacito"

Si de hits se trata, la temporada 2017 dejó para la historia un caso paradigmático: "Despacito", la omnipresente canción que igualó el récord histórico del Billboard (16 semanas en el número uno), pulverizó los registros de YouTube (suma más de cinco mil millones de reproducciones) y fue reinterpretada en infinidad de idiomas y estilos. Según Juan Andrés Ossandón, se trata "una muy buena canción, bien armada, bien construida, sólida, con códigos románticos enchapados en reggaetón", algo con lo que concuerda Carlos Figueroa, quien la define como "un reggaetón más melódico, con una letra coqueta, pero que no alcanza a ser subida de tono". Gustavo Pinochet, en tanto, especifica que "tiene varias cosas llamativas"; entre ellas, una estructura rupturista y poco tradicional, con dos coros y un arreglo que cambia constantemente, lo que permite "que uno se vaya manteniendo entretenido". Pero lo más importante de todo, asegura, "es que tiene magia".

Un ejemplo local

En 2015, Chile se alistaba para recibir en sus canchas la disputa por la Copa América, torneo que contó con un himno firmado por Noche de Brujas. Según decía el grupo entonces, la canción "Al sur del mundo" fue hecha tras un acabado estudio de hits mundialeros como los de Ricky Martin y Shakira, lo que dio como resultado una pieza carnavalesca, que arrancaba con un sonoro "la la la", y que incluía desde fraseos de inspiración reggaetonera hasta sonidos propios de la EDM. "Es una mezcla de lo que está sonando, el pop latino de Pitbull, una percusión muy latina" y un coro "bien pegote", explicaba Héctor "Kanela" Muñoz. "En una sola pasada, la canción ya te enganchó", prometía. El tema contó con la amplificación natural dada por el torneo, pero lo cierto es que una vez terminada la ceremonia final, su impacto se extinguió.

domingo, marzo 12, 2017

Las claves que esconden los hits de la cultura pop actual

El Mercurio

Un libro indaga en los secretos de las películas o canciones que impactan a un nivel masivo. Crear contenidos familiares para el público, seguir el modelo de las súper estrellas y recurrir a las nuevas estrategias de márketing en redes sociales surgen como los requisitos principales.  

Por Guillermo Tupper. 

A mediados del siglo XIX, la Mona Lisa estaba lejos de ocupar el sitial de pintura más famosa del mundo y su tasación era casi siete veces menor que la de otras obras del Louvre. Tras su primer lanzamiento, la canción "Rock Around The Clock" de Bill Haley & His Comets apenas duró una semana en el ranking Billboard. Y "Cincuenta Sombras de Grey" nació en FanFiction.net, un sitio de relatos de ficción donde escritores amateur intercambian adaptaciones de historias populares, y, tras ser publicado por una pequeña editorial australiana, no tuvo mayor repercusión global.

¿Qué ocurrió después para que cada uno de ellos alcanzara una cpopularidad sin precedentes?
Respaldado por mucha evidencia, tanto psicológica como histórica, "Hit makers: The science of popularity in an age of distraction" (Penguin Press, 2017), el primer libro del periodista estadounidense Derek Thompson, aborda el fenómeno de los hits , aquellos productos e ideas que logran una gran popularidad y éxito comercial en la cultura y los medios de comunicación. La tesis del libro es que, a pesar de que las canciones número uno, libros más vendidos, películas blockbuster y aplicaciones ubicuas parecieran salir de la nada, este caos cultural es gobernado por ciertas reglas: la psicología de por qué a la gente le gusta lo que le gusta, las redes sociales por las que las ideas se difunden y las economías de los mercados culturales.

Además de la calidad necesaria de una obra, este editor del sitio The Atlantic postula que el camino al éxito también necesita una dosis de suerte: un equipo de márketing de excelencia, amigos influyentes y una difusión amigable. "El contenido es solo la mitad de la historia. La otra mitad es la distribución, el márketing y las ventas; la historia de cómo un producto viaja desde el artista o empresario al público", dice a "El Mercurio". "Muy a menudo, la diferencia entre los éxitos y los fracasos no es la calidad del producto, sino la escala y calidad de la distribución".

El viejo sabor de lo nuevo

Si bien insiste en que no hay ninguna "fórmula" infalible, Thompson recopila, a través de distintos ejemplos y entrevistas, una serie de tips que pueden facilitar el camino a ser un fenómeno de masas. Y el primero de ellos es simple: los seres humanos gustan de cosas que les son gratamente familiares, con un suave toque de sorpresa.

¿Ejemplos? Nos gustan filmes como "La Guerra de las Galaxias", que toma prestadas un montón de referencias a géneros, películas y tramas que ya conocíamos -el western , Flash Gordon, la epopeya del héroe que viaja a un mundo desconocido y logra la victoria final- de una manera nueva y emocionante (¡en el espacio!). Nos gustan las canciones pop que repiten los mismos cuatro acordes, pero con un nuevo gancho. Nos gusta leer libros y ensayos que confirmen de manera elegante ideas que, más o menos, ya sabíamos que eran verdad, pero que presenten evidencia nueva.

La clave es un término que los psicólogos metacognitivos llaman "fluidez". Estas ideas son mucho más fáciles de procesar y hacen que las personas se sientan bien con ellas mismas. Pero el efecto es más fuerte cuando emerge su contrapunto, la "disfluencia", o dificultad de pensamiento. "Habiendo visto cosas antes, incluso si no les hemos prestado atención, asegura un procesamiento más fácil. Y esta fluidez se siente bien, como cuando resolvemos un puzzle muy rápido", señala James Cutting, profesor de la Universidad Cornell, en Ithaca, Nueva York.

El argumento fue concebido en el siglo XX por Raymond Loewy, considerado el padre del diseño industrial estadounidense. Decepcionado del aspecto gris de Nueva York, este inmigrante francés ideó nuevas y atractivas formas para autos deportivos y trenes modernos, además de la icónica cajetilla de cigarrillos "Lucky Strike" y el diseño de "Skylab", la primera estación espacial de la NASA. En cada uno de sus trabajos, Loewy patentó el principio MAYA (siglas en inglés de "lo más avanzado y, aún, aceptable"). En otras palabras, crear un producto lo suficientemente familiar para el confort y lo suficientemente nuevo como para sorprender.

Thompson establece que, en los últimos veinte años, las franquicias de múltiples secuelas se convirtieron en el principal modelo de negocio de Hollywood . En 2016, por ejemplo, las películas más taquilleras fueron secuelas. La serie más exitosa fue "Stranger things" y "La La Land" se llevó seis premios Oscar gracias a su adaptación de los musicales de los 50. "La relación entre familiaridad y sorpresa es endémica", dice el autor. "Nos gustan las nuevas canciones que nos recuerdan a nuestras viejas canciones favoritas. Nos encantan las nuevas películas con arquetipos y estructuras narrativas familiares".

El modelo de las súper estrellas

La tecnología ha provocado una gran desigualdad entre los productos culturales. Hoy existen muchos más fracasos que éxitos, pero los éxitos son mucho más grandes. Thompson entrega más datos: en el año 2000, más del 90% de los nuevos programas de televisión llegaban a los dos años. Hoy, apenas el 50% llega al segundo aniversario. Lo mismo pasa con el cine: los estadounidenses compraron 200 millones de entradas menos en 2016 que en 2002. Y, aun así, 27 de los 30 mayores taquillazos de la historia han llegado desde 2005.

¿Por qué la cultura popular llegó a segmentarse de esta forma? La gran responsable, según el autor, es la fuerza conjunta de la influencia social y las redes sociales.

Thompson plantea que los mercados actuales tienen gustos transparentes. Antes de que compremos un producto en Amazon, sabemos cómo lo ha calificado la gente y cuántas estrellas tiene; antes de que escuchemos una canción en Spotify, sabemos su contador de reproducciones. Antes de que veamos una película, podemos leer una reseña de nuestro crítico de cine favorito y chequear el promedio global de reseñas en Metacritic. "De esta forma, los consumidores pueden orientar sus compras hacia los productos más populares", señala.

En la música ocurre algo parecido: el 1% de todas las bandas y solistas concentran, en la actualidad, cerca del 80% de todos los ingresos por música grabada. Y las 10 canciones que más tiempo han pasado en la lista de Billboard se lanzaron después de 1991. La clave detrás de estos éxitos es la repetición. "Las canciones suelen ser particularmente pegajosas cuando tienen alguna mezcla óptima entre lo predecible y lo sorprendente", apunta Elizabeth Margulis, musicóloga de la Universidad de Arkansas y autora del libro "On repeat". "Este tipo de predicción nos permite engranar con lo que está a punto de suceder a continuación, y se siente como si estuviésemos participando de manera imaginativa".

Para facilitar la búsqueda del próximo hit , diversos sitios identifican las canciones que la gente prefiere antes de que estas lleguen a la radio. Uno de ellos es SoundOut, una compañía online británica que les pide a miles de personas que evalúen nuevas canciones antes de que el público general se forme una opinión de ellas. Si las canciones marcan arriba de 80 puntos, se les considera lo suficientemente atractivas para ser un hit (el disco mejor evaluado en la historia de SoundOut fue "21" de Adele).

Al combinar estos puntajes con la información recolectada de las redes sociales, SoundOut puede utilizar técnicas de aprendizaje automático para proporcionar métricas de predicción sólidas en muchos formatos de radio. "Aunque la radio sigue siendo un gran vehículo para difundir una canción, es cada vez más un reflejo de lo que ya está ocurriendo en los servicios de streaming y redes sociales", dice David Courtier-Dutton, fundador y CEO de SoundOut. "La popularidad de un artista o de una canción puede depender de cuántas personas saben buscar a ese artista o canción, y eso depende de su capacidad para comercializar y distribuir de forma inteligente y amplia sobre estas nuevas fuentes de medios".

Márketing en las redes

Una de las contribuciones más originales del libro es un capítulo que desmonta la idea de que los productos culturales se vuelven "virales". Este modelo, según Thompson, simplemente no explica los éxitos masivos. El boca a boca no es tan poderoso, ni siquiera en las redes sociales. Detrás de una aparente ola de popularidad "viral", el autor demuestra que siempre hay una emisión de una o más personas influyentes u organizaciones con millones de seguidores (un tuiteo de Justin Bieber o un artículo de The New York Times); o un "emisor oscuro" que posee una gran audiencia que los vendedores no conocen (por ejemplo, la comunidad de FanFiction.net).

Un ejemplo de esto último es "Cincuenta Sombras de Grey". Según el libro, este fenómeno fue impulsado por la combinación de medios de comunicación tradicionales (como el propio The New York Times), otros más oscuros (FanFiction.net y los grupos de Facebook) y el boca a boca de los lectores. Lo que distinguió a "Cincuenta Sombras..." de otros libros fue su propia notoriedad. "Las personas que ni siquiera disfrutaban leer no querían ser los últimos en leerlo", señala. "Ese tipo de consumidores no solo están comprando un producto. Lo que de verdad están comprando es la entrada a una conversación masiva. El producto es la popularidad".

Con la masificación de Internet, muchos pensaron que la red debería ser un arma democratizadora que acabara con el oligopolio cultural. Sin embargo, el viejo imperio de los medios tradicionales supo absorber a las nuevas estrellas de la web. ¿Por ejemplo? En Estados Unidos, varios programas como "Workaholics", en Comedy Central y "Adam ruins everything", en TruTV, han girado alrededor de youtubers . Y en la música hay ejemplos aún más famosos, como Daisy Clark y el propio Bieber, quienes hicieron sus primeros pasos en YouTube.

El último ejemplo de las nuevas estrategias de márketing fue "Black Beatles", el éxito del dúo de hip hop Rae Sremmurd. Este musicalizó el Mannequin Challenge, un fenómeno social donde un grupo de personas se "congela" en un lugar mientras una cámara serpentea entre ellos. Los publicistas de Interscope, su sello discográfico, trabajaron para asociar la canción con el meme y semanas después "Black Beatles" alcanzó el número uno en Estados Unidos. "La revolución de las redes sociales no derribó los viejos imperios mediáticos. En vez de eso, los imperios aprendieron a cooptar a los nuevos medios", concluye Thompson.

lunes, agosto 15, 2016

Las princesas del pop preparan sus regresos discográficos

El Mercurio

Britney Spears será la primera en abrir los fuegos con "Glory", su nuevo disco, que lanzará la próxima semana. Le seguirán Katy Perry, Lady Gaga y Christina Aguilera, quienes también trabajan en nuevas producciones.  

Javier Contreras 

"Se busca una nueva reina del pop", ha sido la consigna de la prensa musical desde que Madonna fue ungida como la monarca del género en los años 80. Una tras otra, se han sucedido estrellas femeninas que han amenazado con arrebatarle el título, pero la cantante, quien mañana cumplirá 58 años, no tiene intención alguna de abdicar.

Lo cierto es que ninguna princesa aspirante al trono ha logrado la omnipresencia que alguna vez tuvo la voz de "Vogue", pero no por eso han dejado de brillar con luz propia. La última en hacerlo fue Taylor Swift, quien entre 2014 y 2015 dominó todos los rankings y premios con la conversión del country al pop de su disco "1989".

Y hoy, justo cuando Swift se toma una pausa para preparar su próximo álbum, tres princesas del pasado anuncian su regreso para reclamar su sitial. La primera de ellas fue Britney Spears (34), quien hace un mes lanzó sorpresivamente "Make me...", sencillo de adelanto de "Glory", el noveno disco de su carrera, que saldrá al mercado el próximo 26 de agosto y con el que pretende dejar atrás el fracaso comercial y artístico de "Britney Jean" (2013).

"Es el inicio de una nueva era", ha dicho la cantante sobre "Glory", del que ya ha presentado otros dos cortes ("Private show" y "Clumsy"), además del video oficial para "Make me...". Si bien la crítica ha alabado el sonido más maduro de la intérprete, "Make me..." no ha logrado escalar en los rankings y solo figura en el puesto 67 de la lista de singles de Billboard.

Igual suerte está corriendo Katy Perry. A minutos de que Spears liberara "Make me..." el 15 de julio pasado, la cantante de 31 años estrenó "Rise", himno oficial de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y su primer material inédito desde su disco "Prism" (2013). Si su intención fue arruinarle el momento a su colega, no lo consiguió exactamente: la canción apenas se ubica en la posición 43 de la misma lista. Pero sí ofrece una pincelada de lo que podría ser la próxima producción de Perry, que debería ver la luz de aquí a fin de año y en la que, según cercanos, dedicaría varias canciones a Taylor Swift -esta se inspiró en Perry para su hit "Bad blood"-, con quien ha mantenido una pública disputa desde que se enemistaran en 2013. "Quiere borrar a la competencia", dicen fuentes de la industria sobre su futuro álbum.

Un perfil más bajo ha cultivado la otrora extravagante Lady Gaga (30), quien también debería publicar un nuevo sencillo de aquí a septiembre, el que sería la carta de presentación de su quinto álbum de estudio. Para él está trabajando con el afamado productor Mark Ronson ("Uptown funk"), quien la semana pasada reveló que ha grabado junto a ella "su música favorita" y que todos los días se despierta queriendo volver al estudio. Otra colaboración confirmada es el regreso de RedOne, coautor de sus mayores hits ("Just dance", "Poker face" y "Bad romance"). "Seguiremos trabajando hasta tener el mejor álbum de la década", ha dicho el compositor.

Menos ambiciosa es la apuesta de Christina Aguilera (35), quien ha señalado que su próximo disco, el primero desde "Lotus" (2012) y que espera lanzar antes de fin de año, tendrá un tono íntimo y con un mensaje de amor y esperanza dirigido a sus fans, tal como se puede escuchar en "Change", una balada que estrenó en junio y que dedicó a las víctimas del tiroteo en el club Pulse de Orlando. Hace unos días, Aguilera estrenó "Telepathy", un sencillo de alma funk, que escribió la cantante y compositora Sia, y en la que se hace acompañar por el guitarrista Nile Rodgers (Chicago). La canción da cuenta de una versatilidad que podría expresarse en su nueva producción.

sábado, julio 02, 2016

¿A cuál estrella del rock recordarán los historiadores del futuro?



El Mercurio

Si en 300 años se estudiase lo que fue el rock and roll, quizás pocos podrían nombrar dos canciones y se debatiría sobre quiénes representaban mejor al género.  

Por Chuck Klosterman, The New York Times 

Llamar a alguien "el mejor" en su área tiende a reflejar más sobre quien lo dice que sobre la persona que es mencionada. Pero aplicar eso a la música rock es más difícil. Casi cualquier cosa puede etiquetarse como "rock": Metallica, Mannheim Steamroller, un corte de pelo o un silenciador para autos.

La música que definió la primera mitad del siglo XX fue el jazz; la que definió la segunda mitad del siglo XX fue el rock, pero con una ideología y saturación mucho más penetrante. Solo la televisión supera su influencia.

El valor simbólico del rock se basa en el conflicto: surgió de la invención del adolescente en la época posterior a la Segunda Guerra Mundial; el género funcionó como banda sonora de un período de 25 años, cuando el espacio entre generaciones fue totalmente real y extraordinariamente vasto.

Esa disonancia le dio a la música rock una importancia distintiva, y no musical, durante mucho tiempo, pero ese período se acabó. El rock se ha vuelto más accesible socialmente, pero menos esencial en esa misma sociedad, aprisionado por sus propias limitaciones formales.

Su recesión cultural se entrelaza con su absorción social. Como resultado, lo que nos queda es un género musical orientado a los jóvenes que, primero, no tiene importancia simbólica y además carece de potencial creativo y no tiene relación específica con los jóvenes. Ha completado su trayectoria histórica. Eso significa que terminará por existir sobre todo como una actividad académica. Será necesario enseñarle a la gente a sentirlo y entenderlo.

Me imagino un salón de clases en 300 años, en el que un profesor dirige un aula llena de estudiantes. Estos alumnos se relacionan con la música rock de manera tan fluida como lo harían con la música de Mesopotamia: es un estilo que han aprendido a reconocer, pero apenas y solo porque han tomado esa clase.

Nadie en el salón puede nombrar más de dos canciones de rock, excepto el profesor. Él explica la estructura sónica del rock, sus orígenes, la manera en que funcionó como moneda cultural y cómo moldeó y definió a tres generaciones de una superpotencia mundial. Para estos estudiantes del futuro, esa sola imagen define lo que era el rock.

¿Cuál es esa imagen?

 En efecto, hay una respuesta a esta hipótesis que resulta inmediata y sensata: los Beatles. La lógica apunta a su dominio. Fueron la banda más popular en el mundo durante el período en el que estuvo activa, y ahora, cinco décadas después, solo son un poco menos populares. Los Beatles definieron el concepto de lo que debía ser un "grupo de rock", y sus sucesores se modelaron (consciente o inconscientemente) según el patrón que ellos encarnaron.

Su presentación de 1964 en "The Ed Sullivan Show" se cita con tanta regularidad como la génesis de otras bandas que podría argumentarse que ellos inventaron la cultura de los setenta, una década en la que ya no estaban juntos. Se puede decir que los Beatles lo inventaron todo, incluyendo la misma noción del rompimiento de una banda.

En la cultura occidental, casi todo se entiende mediante el proceso narrativo, a menudo en detrimento de la realidad. Cuando relatamos la historia, tendemos a usar la experiencia de vida de una persona -el "viaje de un héroe" particular, según la jerga del mitólogo Joseph Campbell- como un prisma para entender todo lo demás.

Esa inclinación afecta a los Beatles como banda, pero hace que surjan dos personajes más: Elvis Presley y Bob Dylan. Los Beatles son el grupo más significativo, pero Elvis y Dylan son los individuos sobresalientes, tan eminentes que no es necesario mencionar el apellido de Elvis ni el primer nombre de Dylan.

Aun así, ninguno de los dos es una manifestación ideal del rock como concepto.

Se ha dicho que Presley inventó el rock and roll, pero en realidad armó una forma de "pre rock" primordial. También salió de la cultura del rock relativamente temprano; para 1973 ya estaba fuera del juego en términos prácticos. Por el contrario, la carrera de Dylan se extiende por toda la historia del rock. Sin embargo, jamás hizo un álbum que "rockeara" de una manera convencional (el disco en vivo "Hard Rain" es tal vez el más cercano a eso). Aun así, son personalidades del rock. Ambos son integrales para el corazón del género e influyeron en todo lo que hemos podido entender sobre él (incluyendo a los Beatles, un grupo que no habría existido sin Elvis y no habría buscado la introspección sin Dylan).

En 300 años, la idea de representar la "música rock" mediante una combinación de Elvis y Dylan sería equitativa y extrañamente precisa. Pero el paso del tiempo hace que esto sea cada vez más difícil. Siempre es más fácil que una cultura retenga una historia en vez de dos, y las historias de Presley y Dylan apenas se tocan.

La estructura social de Elvis y Dylan se siente similar, quizás idéntica. Pero es completamente posible que uno de ellos se olvide conforme el tiempo avance. Y si eso pasa, la consecuencia será enorme. Si concedemos que el "viaje del héroe" es la historia de facto con la que entenderemos la historia, las diferencias entre estos dos héroes alterarían de manera profunda la descripción de qué se supone que era la música rock.

Si Elvis (sin Dylan) es la definición del rock, entonces el rock se recuerda como el mundo del espectáculo. Como Frank Sinatra, Elvis no escribía canciones; interpretaba las que otras personas escribían (y, al igual que Sinatra, lo hacía de manera estupenda). Pero quitarle a la ecuación del rock el protagonismo de la composición de canciones la altera radicalmente.

Pero si Dylan (sin Elvis) se convierte en la definición del rock, todo se revierte. La autenticidad lírica se vuelve todo; el rock se califica como un arte intelectual, entrelazado a la tradición folclórica. Se recordaría como algo mucho más político de lo que en realidad fue, y significativamente más político que el mismo Dylan. El hecho de que Dylan no tenga una voz convencionalmente "buena" para cantar constituye una prueba retrospectiva de que las audiencias del rock daban prioridad a la sustancia por encima del estilo.

Estas son las dos mejores versiones de este proceso potencial. Y ambas tienen sus defectos.

Una situación más plausible es que las personas del futuro decidirán caprichosamente cómo quieren recordar el rock. Si la memoria construida es una caricatura de un concierto de rock plagado de melenudos, la respuesta probablemente sea Elvis; si se trata de una aparición poco realista y alegre de la hagiografía punk, la respuesta probablemente es Dylan. Pero ambas conclusiones nos dirigen a la misma pregunta recalcitrante: ¿Qué nos hace recordar las cosas que recordamos?

"Hay una parte de mi cerebro que tiende a buscar la justicia; esa zona cree -o necesita creer- que la espuma sube a la superficie, y la mejor obra perdura mediante la virtud de su calidad", argumenta la periodista de música Amanda Petrusich, autora de "Do Not Sell at Any Price", un vistazo al mundo obsesivo de los coleccionistas de discos de 78 r.p.m. "Esa música se vuelve emblemática porque es la más efectiva. Cuando pienso en el rock y quién podría sobrevivir, de inmediato pienso en los Rolling Stones. Son una banda que suena como todos hemos decidido que debe sonar el rock: desatado y salvaje. Además, son buenos".

Eso es verdad. Los Rolling Stones son buenos, incluso cuando lanzan discos como "Bridges to Babylon". Han sobrevivido a cada banda que alguna vez compitió contra ellos, con ventas de sus álbumes que superan a la actual población brasileña. Desde un punto de vista de credibilidad, los Rolling Stones están más allá de la crítica, sin importar cómo eligen promocionarse.

Pero no son la respuesta final.

El viejo Chuck

En la misión Voyager I, la NASA envió una nave al espacio profundo en 1977. Aún está allá afuera, escapó para siempre de la gravedad de la Tierra. Ningún objeto hecho por el hombre ha viajado más lejos; cruzó la órbita de Plutón en 1989 y actualmente flota por el vacío interestelar. La esperanza era que la nave fuese descubierta por extraterrestres inteligentes, así que la NASA incluyó un álbum recopilatorio hecho de oro, junto con un bosquejo rudimentario de cómo tocarlo con una aguja. Un equipo dirigido por Carl Sagan seleccionó el contenido del álbum.

En caso de que los alienígenas reproduzcan la grabación, se supone que esta reflejará la diversidad y la genialidad de la vida terrícola. Esto, como es obvio, presupone muchas esperanzas descabelladas: que la nave sea encontrada, que los alienígenas que la encuentren sean vagamente humanos, que estos alienígenas vagamente humanos sean capaces de percibir estímulos tanto visuales como sónicos y que estos alienígenas no estén escuchando aún cartuchos de 8 pistas.

Pero sí garantizó que una canción de rock existirá aunque el sol de pronto se trague la Tierra: "Johnny B. Goode", de Chuck Berry, la única canción de rock en el disco del Voyager.

Que esto pasara en 1977 también fue relevante para la selección de la canción. "Johnny B. Goode" tenía 19 años en ese entonces, lo cual la hizo parecer distinguida, casi prehistórica. Sospecho que la principal razón para elegirla es que pareció sensato hacerlo. Pero fue más que sensato. Fue, ya sea accidental o intencionadamente, el mejor artista que la NASA pudo elegir. Chuck Berry bien podría convertirse en el músico que la sociedad elija cuando los nietos de nuestros nietos estudien la música rock en retrospectiva.

Supongamos que todos los componentes del rock se disuelven y dejan atrás un residuo difuso que lo categoriza como una colección de tropos memorables. Si eso ocurre, los historiadores reconstituirán el género como un rompecabezas. Mirarán estos tropos como una categoría e intentarán decidir quién se ajusta mejor a ella. Esa categoría hipotética está hecha para Chuck Berry.

La música rock es simple, directa y se basa en el ritmo. Berry creó música simple, directa y basada en el ritmo.

El rock es música negra que los blancos hicieron comercial, en especial músicos blancos de Inglaterra. Berry es un hombre negro que influyó directamente en Keith Richards y Jimmy Page.

A la música rock le preocupa el sexo. Berry fue un adicto al sexo cuya única canción en escalar los rankings estadounidenses hasta el número 1 se trataba de jugar con su pene.

La música rock es anárquica. Berry fue encarcelado dos veces antes de cumplir 40 años.

El rock está relacionado con el mito y la leyenda (tanto así que el declive de la prominencia del rock coincide con el ascenso de internet y la destrucción de la narrativa anecdótica). Berry es el tema de muchas leyendas urbanas, varias de las cuales podrían ser verdad y que a menudo incluyen vulgaridad y violencia.

"Si intentaras darle al rock and roll otro nombre", dice la frase célebre de John Lennon, "podría ser Chuck Berry".

El personaje de Berry es la síntesis más pura de cómo entendemos qué es la música rock. Las canciones que hizo son esenciales, pero secundarias a quién era él y por qué las hizo. Él es la idea misma.


sábado, abril 05, 2014

SHINee, el grupo pop coreano que colmará el Movistar Arena el domingo

El Mercurio

Quedan menos de mil entradas para el debut en Chile del popular quinteto asiático, cuya presentación incluye un enorme escenario.

Diego Rammsy

Ya no es sorpresa para nadie que un grupo musical pop coreano cause el furor suficiente para llenar recintos o para hacer que sus fanáticos, con tal de conseguir un boleto antes que nadie, pasen la noche en la puerta de la boletería. La locura por el K-Pop es un fenómeno reciente y constante instalado en Chile desde la visita del grupo JYJ, a comienzos de 2012.

Tras las exitosas visitas pasadas de los grupos TVXQ y Super Junior, en 2013, además de la realización del festival Music Bank dedicado entero al género del K-Pop y que reunió a 14 mil personas en la Quinta Vergara en 2012, ahora llega SHINee, una de las bandas más populares del estilo, cuyo arrastre quedó demostrado cuando reunieron a un millar de seguidores en las afueras del Mall Chino de San Diego la noche anterior a que comenzara la venta de entradas. La fila daba la vuelta a la manzana, y en sólo el primer día, SHINee despachó el 60 por ciento de sus boletos para el show que ofrecerán este domingo en Movistar Arena.

Pero en el resto de los países, el asunto no ha distado mucho del fenómeno local. "En México están tocando en el Arena México, un recinto para 20 mil personas, y en Argentina en el Luna Park, y todos los conciertos están al borde de agotarse", cuenta Gonzalo García, director de la productora Noix, los responsables de la visita de SHINee, y también de JYJ y TVXQ.

Incluso tras la rápida venta de boletos en Santiago, la productora decidió ampliar la capacidad del recinto, que espera albergar a más de ocho mil asistentes el domingo. Aunque el Arena permite una capacidad mayor, la gran envergadura de este espectáculo no permitiría un mayor aforo.

"En este caso ocurre que el escenario principal mide 16 por 30 metros de largo, ocupando casi todo el Arena, pero además tiene una pasarela de 25 metros de largo que se extiende entre el público, lo que acota la capacidad del recinto", explica García. Bajo esa lógica, el lugar sólo podría albergar a nueve mil asistentes, en vez de los 14 mil que tiene como tope en un concierto normal. El montaje, además, contempla dos pantallas gigantes de 22 metros de ancho cada una y una parrilla de luces enorme que cubre todo el techo del Arena. "El show incluye mucha iluminación, pirotecnia y otros efectos especiales, como fuego, CO2 y confetti, pero en proporciones monumentales", asegura García.

La productora, además, suele trabajar en estos casos con un equipo de 12 personas de origen coreano que residen en Chile y que hacen de puente de comunicación entre el staff coreano y el chileno. También tuvieron que conseguir un chef de comida coreana para el día del show, que cocinará para SHINee y su equipo.

martes, diciembre 03, 2013

Ver y escuchar: In-Edit se toma la agenda en Santiago y Concepción

El Mercurio

Este jueves comienzan los documentales de música. Son 70 películas de quince países, con competencias internacional y nacional, y una sección especial con lo más destacado de su primera década de acción. Todo el programa Inedit-Nescafe.cl.

IÑIGO DÍAZ

 En busca de los chilenos perdidos

Pasó décadas en un alejamiento tal, que se llegó a dudar de que estuviera vivo. El compositor e ingeniero José Vicente Asuar (en la foto), pionero en la música electrónica latinoamericana, es el protagonista de "Variaciones espectrales" (de Carlos Lértora), documental que se exhibirá el 11 (Sala CineUC, 21:00) y 14 de diciembre (GAM, 16:30). "Diseñó el primer computador para crear música, el Comdasuar. Llegamos hasta su casa en Calera de Tango, donde Asuar se reencontró con su memoria al ver por primera vez, en más de 20 años, este aparato. De ahí se reconstruye la historia", comenta el productor ejecutivo Patricio Muñoz.

"En busca del piano perdido" (Carlos Pérez Villalobos) es también una búsqueda, la del compositor académico Enrique Soro. Su nombre está vinculado al frente de autores que construyeron el primer cuerpo de partituras chilenas del siglo XX y que hoy parece olvidado. "Este es el rescate de una persona a través del símbolo que representa el piano, que él tenía en su casa de Vicuña Mackenna hasta 1954, y que en 1979 desaparece del mapa", dice su nieto y productor ejecutivo Roberto Doniez Soro. Tiene funciones el 9 (Teatro Nescafé, 20:00) y 13 (Sala CineUC, 17:00).

Aventurado por los cerros de Valparaíso, el italiano Duccio Castelli encuentra a un abandonado Alfredo Espinoza, otrora figura del jazz chileno, con una leyenda escrita en Buenos Aires y París. Es una escena clave de "Escape al silencio" (Diego Pequeño), estrenada en In-Edit de 2009, y que se volverá a exhibir el viernes 13 (Sala CineUC, 21:00). Se rodó entre Santiago, Valparaíso, París, Toulouse y Barcelona: "Había una historia perdida, y por eso viajamos a Europa, para ver los lugares donde Espinoza estuvo. Pero el mito luego se configura en Chile, cuando él regresa como un músico superior, una persona muy extraña, que habla poco y toca de maravillas", decía Pequeño.

Dupla póstuma: Burroughs y Bausch

Una banda sonora encargada a Patti Smith y Sonic Youth, entrevistados como Iggy Pop y Laurie Anderson, y apariciones junto a David Bowie y Mick Jagger colorean el documental "William Burroughs: A Man Within" (del estadounidense Yony Leyse), un espléndido retrato de acento hiperrealista sobre el escritor de la generación beat , estrenado en 2010. Se aborda su figura desde lo público pero sobre todo desde lo privado -drogas, homosexualidad, asesinato- en un relato para la posteridad de "Bill". Se dará el sábado 7 (Teatro Nescafé, 18:00).

En 2009, el cineasta alemán Wim Wenders inició el rodaje de un documental en homenaje a la coreógrafa Pina Bausch. Poco después el guión cambió con la muerte de la influyente creadora, y la película "Pina" (en la foto) se convirtió en una pieza póstuma, presentada mundialmente en 2011, como un encuentro entre la danza y la música, gracias a las contribuciones del cantautor brasileño Caetano Veloso, el trompetista japonés Jun Miyake o el cantante pop alemán Thom Hanreich. Tiene funciones el 6 y 11 (Cineplanet Costanera Center, 21:00).

La voz de las sin voz

A Merry Clayton, que está al volante de un automóvil, le piden que apague la radio. "¿Cómo puedes pedirle a una diva que apague la música?", responde la mujer que en 1969 cantó y puso sus gritos gospel en "Gimme shelter", canción con la que los Rolling Stones descubrieron el poder de una voz femenina de apoyo. En el mismo documental, Mick Jagger comenta "lo buena que estaba Claudia Lennear. Era la más atractiva de las cantantes de Ike y Tina Turner". Darlene Love, voz estrella del productor Phil Spector, dice que "gente como Bruce Springsteen, Elton John y Stevie Wonder querían saber quién era esa chica que cantaba en los discos".

Junto a Cindy Mizelle, Mabel John, Gloria Jones y Lisa Fischer, ellas son protagonistas de "A veinte pasos de la fama" (Morgan Neville), una de las cintas de la competencia internacional, que recorre la historia y el presente de las grandes coristas de la industria del rock y el pop, las vicisitudes del oficio, la promesa de éxito y la decepción ante el fracaso. Lo dice el propio Springsteen: "El trabajo de las coristas sigue siendo poco reconocido. Hay un buen trecho: ese camino hacia adelante es complicado". Tendrá funciones el 8 (Teatro Nescafé, 20:00), 11 (Sala CineUC, 19:00) y 12 (Centro Arte Alameda, 22:00).

Tres ángulos de Víctor Jara

A cuarenta años de su asesinato, el festival presenta tres películas sobre la figura del cantautor chileno Víctor Jara, seleccionadas por el sitio MusicaPopular.cl. Una de ellas es lo que se llama una pieza de culto. Se titula "El cantor" y fue realizada en 1978 por Dean Reed, conocido en su juventud como el "Elvis rojo" y quien tras probar el éxito de la industria pop, abrazó la causa comunista. Reed estaba obsesionado con la muerte de su amigo, de manera que tomó la misión de personificarlo en esta biopic rodada en la RDA junto a un grupo de chilenos exiliados. Se dará el viernes 13 (GAM, 21:00).

En tanto, "El derecho de vivir en paz" (de la chilena Carmen Luz Parot), documental biográfico de carácter cronológico, logró poner en 1999 por primera vez el tema del asesinato de Jara en televisión; y "Compañero Víctor Jara de Chile" (de los británicos Martin Smith y Stanley Forman), realizado en 1974 y nunca exhibido en Chile, muestra material inédito y entrevistas de época a la viuda del músico, la inglesa Joan Turner. La primera se exhibirá el 11 (Centro Cultural España, 18:00); la segunda, el 10 (Sala CineUC, 19:00) y 11 (Centro Arte Alameda, 19:00).

domingo, noviembre 24, 2013

El disparejo presente de los grandes divos de la canción popular en español

El Mercurio

Mientras Raphael regresa a Chile con una gira en febrero, Juan Gabriel espera lanzar un disco de duetos para sus 40 años de trayectoria. Camilo Sesto está retirado desde 2011.

Diego Rammsy

Como si estuviese escrito en un oráculo, el lugar de los grandes artistas de la canción popular quedó reservado solo para una generación que tarde o temprano se extinguirá. De las grandes voces hispanoparlantes -con ademanes ampulosos, excelsas habilidades teatrales y de sensibilidad musical pocas veces vista-, no han vuelto a nacer artistas a la altura de la calidad interpretativa de Raphael, ni de la musicalidad pasional de Camilo Sesto, menos de la eficacia compositiva de Juan Gabriel.

Con la garantía de que no se repetirán cantantes, ni canciones, de la envergadura de la propia, estas figuras maduras de la música siguen a paso firme sus planes, ya sea de retiro, retorno o vigencia en el escenario.
En cuanto a popularidad y presencia, es el español Raphael quien lidera el excéntrico trío de cantantes. El teatral intérprete de gestos portentosos se encuentra promocionando un disco triple en el que rescató 50 éxitos de sus 50 años de carrera titulado "Mi gran noche" y que será editado en formato físico el próximo 3 de diciembre en Latinoamérica. A sus 70 años, el intérprete ha demostrado energías de sobra para salir de gira por América y España, sin detenerse. Es así como llega a Chile con un tour de nueve conciertos durante febrero, frenética seguidilla digna de un mozuelo.

El caso de su compatriota Camilo Sesto parece, en cambio, transitar por la vereda del frente. A sus 67 años, el cantante prometió retirarse en 2008, dando inicio a una gira de despedida que pasó, inauditamente, en dos ocasiones por Chile (2008 y 2011). Sin embargo, tras su último tramo de conciertos en 2011, Sesto se ha excluido de la vida pública, aunque sin mucha suerte. Las dos noticias que se han dado a conocer en relación con él son malas. En primer lugar, el 12 de enero de este año sufrió un robo en su casa de Torrelodones en Madrid de manos de tres asaltantes que lo amordazaron y lo tuvieron por cuatro horas amarrado. Le robaron joyas y unos 2.500 euros en efectivo. Luego, la investigación daría con un ex representante del músico llamado Miguel Ángel de Ruz como responsable.Pero hace poco vino otra mala nueva para el intérprete de "Quieres ser mi amante", relativa a las regalías impagas que en Perú le deben por sus presentaciones, y que sumarían cerca de 350 mil dólares a la fecha.

Juan Gabriel, el divo de Juárez, ha seguido presentándose en vivo profusamente en México, donde en 2012, y con motivo de sus 40 años de carrera, realizó 12 conciertos consecutivos en el Auditorio Nacional de México. Hoy, a sus 63 años, se encuentra afinando los últimos detalles del trabajo discográfico con el que celebrará su trayectoria, que consiste de un trabajo de duetos en el que participó también la chilena María José Quintanilla. Tras dos años de preparación, el disco que también incluye las colaboraciones de David Bisbal y Enrique Guzmán, la prensa mexicana ha revelado que el trabajo sería lanzado, al fin, en diciembre próximo.

Además, Juan Gabriel ha dedicado su tiempo reciente a producir el disco de un cantante español llamado Jas Devael, y también ha figurado en las noticias locales por no pagar las cuentas de agua de su residencia en Ciudad Juárez, donde adeuda 11 mil pesos mexicanos (equivalente a 440 mil pesos chilenos).
Raphael por Chile


martes, septiembre 03, 2013

Desde el "Pollo" Fuentes a One Direction: la evolución del fanatismo en Chile

El Mercurio

Partieron en los 60 en plena moda de la Nueva Ola, y hoy viven su momento de máxima exposición gracias a las redes sociales y fenómenos como la boy band británica. Incomprendidos por algunos, los fans son una parte fundamental del funcionamiento de la industria discográfica.

Javier Contreras

Son capaces de acampar toda una noche en la víspera de un concierto. Hacen vigilia para ser las primeras en comprar una entrada. Crean cuentas en Facebook y Twitter que actualizan con cada detalle de la vida de sus ídolos. Organizan encuentros en plazas y parques donde intercambian fotografías, merchandising y discos. Y este año han sido noticia, porque en cuestión de días, incluso horas, agotaron los shows que One Direction, Justin Bieber y Violetta realizarán en los próximos meses en el país.

Los fan clubs son la manifestación más concreta de la explosión del culto a la celebridad que vino de la mano con el auge de la música pop desde la aparición de Elvis Presley y que llegó a su clímax con la Beatlemanía. Desde entonces, la cultura del fan ha seguido un patrón, que pese al paso de las décadas y recambio de los ídolos, permanece intacta: adolescencia y fanatismo tienen una estrecha relación.

Desde las calcetineras que seguían cada paso de un joven José Alfredo Fuentes a fines de los 60 y que tenían una declarada rivalidad con las admiradoras del también muy de moda Raphael de España y con las de Charles Aznavour, hasta las fanáticas de Justin Bieber que hoy les declaran la guerra a las de la boy band británica One Direction, todas tienen en común la edad promedio: entre 14 y 18 años.

"Los adolescentes buscan adscribirse a ciertos gustos o intereses que les aporten identidad", explica el psiquiatra Alfonso Correa sobre el fenómeno. "Todavía no están firmes en su personalidad, por lo que es comprensible que haya ciertos niveles de exageración en la valoración de un otro", añade el especialista.
Roberto Carreño (32), actual encargado de prensa de Myriam Hernández, tiene algo que decir al respecto. En 1994 fundó el primer fan club de la cantante nacional Nicole y, desde su propia experiencia, entrega una reflexión: "Éramos principalmente adolescentes buscando formar parte de algo. A partir del fanatismo -a veces obsesivo- por una figura, terminas descubriendo más personas, experiencias, música y hasta trabajo". De hecho, gracias a su labor como fanático, Carreño conoció por dentro cómo funcionaba la industria musical, algo que lo llevó con el paso de los años a saltar de la admiración a la promoción de artistas: de ser fan N° 1 pasó a ser jefe de prensa de Nicole, con quien trabajó hasta 2009.

En ese sentido, los sellos suelen establecer alianzas con los seguidores de sus representados. "Como siguen cada paso de sus ídolos, manejan mucha información de ellos", explica Rodrigo Ostalaza, de Sony Music. Debido a eso se convierten en un excelente complemento para la promoción oficial, porque los clubes de fans, a través de la redes sociales, "viralizan muy bien el trabajo de difusión".

Valentina Loo (18) vive en Talca, pero desde ahí dirige uno de los fan clubs más masivos de One Direction en el país. Y reafirma lo dicho por Ostalaza: "Nos preocupamos de mantener a nuestras socias lo más actualizadas posibles con todo lo que pase con los chicos", cuenta.

En el fan club oficial del cantante puertorriqueño Chayanne, incluso, van más allá: cada vez que hay un lanzamiento de un disco del artista, ellas mismas se dirigen a las radios a apoyar las labores de promoción. "Siempre lo hemos hecho", cuenta María Isabel Rojas (33), su presidenta. Fundado en la década de los 80, el del boricua trae consigo la tradición original de fanatismo que sin internet ni redes sociales, no tenía otra que apelar a la acción. "Mandábamos miles de cartas para que Chayanne sonara en las radios", recuerda Rojas.

Dos décadas antes, la revista Ritmo, fundada en 1965, era el punto de encuentro para las primeras fans de artistas populares en el país.

"No me acuerdo el año, pero todas las semanas compraba la revista Ritmo y esa era mi entrada para ir a ver el 'ritmobaby' y hacer barra al equipo del 'Pollo', 'Los por la chupalla'; ahí lo vi por primera vez. Le regalé una naranja y me miró muy tiernamente, dándome las gracias", rememora Emma Cruz, entonces una calcetinera, quien sigue aún a José Alfredo Fuentes con igual intensidad. Porque como todo amor de la adolescencia, como dice María Isabel Rojas, "marca para toda la vida".

 Los ídolos de hoy
One Direction
Quiénes son: Boy band británica fundada en 2010.
Éxitos: "What makes you beautiful", "Best song ever".
Seguidores en Twitter: 14.700.000.
Apodo de sus fans: Directioners.
Fanclub oficial en el mundo: onedirectionfanclub.com.
Fanclubs oficiales en Chile: One Direction Chile, One Direction Infection, One Direction Revolution.
Suma de suscritos: 200.000.
Futura visita a Chile: 1 de mayo de 2014.

Justin Bieber
Quién es: Cantante pop canadiense que debutó en 2009.
Éxitos: "Baby", "Never say never".
Seguidores en Twitter: 48.900.000.
Apodo de sus fans: Beliebers.
Fanclub oficial en el mundo: bieberfever.com.
Fanclubs oficiales en Chile: Justin Bieber Chile, Bieber Fever Chile.
Suma de suscritos: 350.000.
Futura visita a Chile: 12 de noviembre de 2013.

Lady Gaga
Quién es: Intérprete pop estadounidense con cinco años de trayectoria.
Éxitos: "Poker face", "Bad romance".
Seguidores en Twitter: 40.000.000.
Apodo de sus fans: Little monsters.
Fanclub oficial en el mundo: littlemonsters.com.
Fanclub oficial en Chile: Lady Gaga Chile.
Suma de suscritos: 90.000.
Última visita a Chile: 20 de noviembre de 2012.´

Violetta
Quién es: Protagonista de la exitosa serie musical de Disney.
Éxitos: "Te creo", "Juntos somos más".
Seguidores en Twitter: Sin cuenta oficial.
Apodo de sus fans: No existe.
Fanclub oficial en el mundo: Violetta Oficial.
Fanclub oficial en Chile: Violeta Fan Club Chile.
Suma de suscritos: 1.000.
Próxima visita a Chile: 11, 12 y 13 de octubre de 2012.

miércoles, julio 31, 2013

La agenda de los chilenos en Lollapalooza

El Mercurio

RVSB firmará autógrafos y Astro abrirá el escenario de The Cure.

J.V.

"Será la guinda de la torta", dice Zeta Moustache, músico de Astro sobre su próximo show en el Lollapalooza de Chicago. La banda ya lleva tres semanas de gira en Estados Unidos, con presentaciones en ambas costas del país, y esperan coronar en la fiesta de Perry Farrell su exitoso presente.

"Estamos en el mayor tour que hemos emprendido en Norteamérica", dice el chileno. Los responsables de "Colombo" abrirán uno de los escenarios principales del festival, donde el número de cierre será The Cure.
El otro crédito chileno que estará en Lollapalooza será el nuevo proyecto de Dj Raff y Bitman, llamado RVSB. El dúo que lanzó un álbum homónimo ideado para la pista de baile también intervendrá en la jornada final del evento, cerrando el escenario Petrillo por donde pasarán Jake Bugg -el nuevo Dylan, según algunos medios- y The Vaccines. Además, luego de su actuación estarán firmando discos en el lugar dispuesto para ello dentro del Grant Park.

martes, julio 09, 2013

De Víctor Jara a Los Prisioneros: 30 años de canción de protesta

La Tercera

Marisol García publica la extensa investigación Canción valiente.
por Roberto Careaga C.

Al calor del hervidero político que era Chile en 1969, al compositor Sergio Ortega le pareció pertinente incluir en el himno de la candidatura presidencial de Salvador Allende la frase “¡aplastemos al perro burgués!”. Para Inti Illimani, que grabaría la canción, era demasiado: podía jugar en contra del candidato. Víctor Jara también se dio cuenta. Hizo un par de llamados y logró sacar la agresiva frase de la letra de Venceremos. Era una intuición política lo que movía al grupo y a Jara, pero algo más: la convicción estética de mantener la dignidad de la canción popular.

Creadora de los panfletos musicales más célebres de la Unidad Popular, la Nueva Canción Chilena fue capaz de conjugar pasión política con integridad artística. “Es lejos el movimiento de música popular más trascendente que ha tenido Chile, no ha habido nada mejor y más brillante que eso”, dice Marisol García.

Periodista musical desde hace 15 años, García habla desde su libro Canción valiente, seguramente la investigación más amplia sobre la música popular chilena reciente. La próxima semana llega a librerías. García sigue la huella de la protesta: desde Rolando Alarcón y Violeta Parra, en los 60, hasta el Canto Nuevo y Los Prisioneros, en los 80, pasando por Patricio Manns, Los Blops, Los Jaivas, Fernando Ubiergo, Fiskales Ad Hoc, etc., García reconstruye el agitado pulso musical político de Chile entre los 60 y 80.

Retrato de las emociones que movieron a buena parte del país, Canción valiente también surge desde la admiración: “Es impresionante tener al mismo tiempo a Violeta Parra, Patricio Manns, Víctor Jara y a Jorge González. Tanto como país de poetas, quizás también somos uno de cantores de protesta”, dice García.

El mismo enojo

Fruto de cinco años de investigación, el libro sigue una línea cronológica. Tras rastrear los orígenes de la canción de protesta en las mineras del norte en la década de 1920, echa a andar su relato en la revolución folclórica que impulsó Violeta Parra, quien asumió como un deber “cantar en representación de otros más débiles o abusados que ella”. Antes de su muerte, en 1967, ya había bendecido a la Nueva Canción Chilena.

“La historia de la música chilena está llena de prejuicios y mentalidades estrechas”, dice el baterista de Los Prisioneros, Miguel Tapia. Y aunque habla de los 80, define la experiencia de todos los músicos retratados en Canción valiente. García cuenta que la Nueva Canción Chilena surgió a contrapelo del folclore tradicional y del imperio de la Nueva Ola. “No fue tan vendedor ni hegemónico como uno pensaría hoy”, dice García.

Hoy indiscutidos, en el Festival de Viña de 1973 a Quilapayún el público casi lo sacó del escenario a pifias y proyectiles. A la vez, la izquierda tenía sus propios prejuicios: sospechaban del rock de inspiración folclórica, de grupos como Los Blops y Los Jaivas. “Acá los dejo con uno de estos grupos extranjerizantes, que sólo vienen a distraernos de nuestra causa”, dijo Pablo Neruda al presentar a Los Blops, en 1968, en un acto del PC, según narra Canción valiente.

Tras la cancelación cultural y social que supuso el golpe de 1973, a fines de la década la canción de protesta volvió al alero del sello Alerce y la influencia de Silvio Rodríguez, en el Canto Nuevo. Integrado por Schwenke y Nilo y Santiago del Nuevo Extremo, entre otros, disputó su lugar frente a la dictadura ante un nuevo pop y cantautores tan populares como Fernando Ubiergo.

Según García, fue un movimiento “anclado a la tristeza”, pero con una identidad digna de ser revisada: “Me sorprende que no sea parte del revivalismo de los 80”, dice. La investigación, sin embargo, registra la simbólica derrota que sufrieron cuando el gobierno militar cayó: en la celebración del arribo de Patricio Aylwin a La Moneda, los músicos no fueron ellos, sino Ana Belén, Víctor Manuel y Piero.

Cuando aparece Aylwin, Canción valiente ha recorrido un largo camino, deteniéndose también en los primeros rockeros de los 60, la canción del exilio, el pop y el punk ochentero, etc. Todo cruzado por la protesta. El último nombre significativo de esta historia es Jorge González. Al frente de Los Prisioneros, anota García, “encauzó la queja de una generación pisoteada por los militares”.

“Hay un mismo hilo entre Rolando Alarcón y Jorge González. Quizás ellos no están conscientes, pero los enojan las mismas cosas”, dice Marisol García. “Son los mismos abusos que hacen que los cantores de protesta armen su repertorio: desigualdades de clase y abusos de los poderosos. Lo cruzan todo, hasta el punk y el hip hop”, concluye.

lunes, julio 08, 2013

Bonnaroo 2013 El Woodstock de nuestra generación

El Mercurio

Es el último bastión popular del hippismo, donde la música, las drogas y el amor libre reinaron durante cuatro noches bajo las voces de Paul McCartney, Tom Petty y ZZ Top. Esta fue "la granja" del país de las maravillas.

José Vásquez, desde Manchester, Tennessee, Estados Unidos.

Se paseaba completamente desnuda y a nadie parecía llamarle demasiado la atención. Iba bailando solo adornada de unos tubos fluorescentes en el cuello y la cintura. El lema, que a esa altura ya formaba parte del subconsciente colectivo, era: "Afteroo". Ella, una joven de unos 20 años, se encargaba de sumar a la gente que encontraba en el camino del gigantesco camping que funciona como casa pareada de Bonnaroo. La fiesta estaba lejos de acabar, aunque ya se comenzaran a desarmar los escenarios luego de cuatro inolvidables días de festival.

Habían pasado cerca de dos horas desde que Tom Petty and the Heartbreakers -con uno de esos emocionantes shows que dejan recuerdos para siempre- daban por finalizado el evento al que asistieron más de 80 mil personas por jornada. Pero bastaba dar una vuelta por el enorme predio casi 3 kilómetros cuadrados destinado a las carpas para constatar que aún había gente con ánimo de continuar. Que aún quedaban cervezas por destapar y nuevas amistades que hacer.

Por un lado, una banda de rock seguía metiendo ruido; en otro, una rave atraía bailarines a la fiesta interminable organizada por los campistas. Los beats machacaron hasta el amanecer mientras de fondo enormes grúas, camiones y containers se sucedían incesantemente como recordatorio de que todo lo bueno también tenía un final.

¡Dame esos cinco!

Bonnaroo es un festival distinto, pese a que su infraestructura de megaevento siga el patrón universal de estos espectáculos. Hay festivales que se realizan dentro de la ciudad, como Lollapalooza, Austin City Limits o Vive Latino. Y otros que se instalan fuera de ella, como Glastonbury -el padre de todos los festivales- y este oasis del hippismo que se levanta en el estado de Tennessee.

Pasar bajo el arco de ingreso al festival es ser partícipe de un carnaval de la alegría. Espontáneamente, la gente saluda con un entusiasta "¡happy Bonnaroo!", una especie de "¡Feliz Año Nuevo!", y va chocando -típico saludo estadounidense- sus palmas en el aire con quien se tope al frente. Y no es un exceso de entusiasmo aislado. ¿Será culpa de Molly, la droga de moda en estas tierras?

Manchester es el típico pueblo de Estados Unidos que a primera vista luce despoblado, pese a que cada cierta cantidad de kilómetros aparecen vestigios de civilización como supermercados y tiendas de departamentos. Ahí viven 10 mil personas que ven multiplicada ocho veces su población con cada festival, que este año celebró su edición número 12.

El lugar queda a una hora de Nashville -la capital de la música country- la ciudad más próxima a la que se puede acceder por avión. Los aventureros que llegan a pie desde ahí son los menos, todo el mundo se moviliza en auto, pese a que hay un sistema de buses de acercamiento.

En este punto, la visión sui géneris no existe. Enormes camionetas ( go big or go home , es una definición de principios en esta zona) ingresan al predio con campistas equipados con todo lo necesario para sobrevivir a Bonnaroo -camas, mesas, parrillas eléctricas, entre otros- que de todos modos ofrecen soluciones a la emergencia.

Porque si se quiere -por momentos, incluso, podría no ser una utopía- este podría transformarse en el escape perfecto al paraíso. Una invitación a vivir en un mundo mejor. Por cuatro días, Bonnaroo funciona como la ciudad ideal para pasearse sin preocupaciones. Un predio que en grandes porciones de terreno ofrece un pasto perfecto para andar descalzo -muchos lo disfrutaban así- y que está organizado en un plano de cuadrícula con 8 avenidas principales donde escoger el mejor lugar donde instalar un techo.

Las calles numeradas como Manhattan ayudan a no desorientarse, aunque de noche y con menos luz, no es difícil olvidar donde quedó la carpa. Hay avenidas en las que se pueden encontrar servicios indispensables como baños y duchas, hasta una gran cantidad de puestos de comida y alcohol y tiendas con merchandising -donde proliferan las poleras decoloradas de Grateful Dead- muy parecidas a las de cualquier feria artesanal playera.

También, en medio del campo, hay cajeros automáticos para sacar dinero y un supermercado para abastecerse de productos que van desde las cervezas y los alimentos no perecibles a las linternas.
Como si eso fuera poco, todos los días circula de forma gratuita un diario de Bonnaroo con notas de lo que pasó el día anterior y lo que se espera suceda en la jornada que viene. Entrevistas a los artistas que actuaron y notas para poner al tanto de lo que seguro no se alcanzó a ver. O de lo que derechamente no se tenía idea.
Porque aparte de los 9 escenarios de música por donde desfilaron nombres como Paul McCartney y Björk, también hay actuaciones sin aviso previo. Como la pactada con Jack Johnson que daría un show sorpresa en un pequeño tablado, pero que ante la baja a último momento de Mumford & Sons, debió aparecer en el escenario principal. O las programadas sesiones de jam , sin anunciar quién aparecerá.

Ahí, para asombro de los que llegaron a esas citas, realizaron irrepetibles actuaciones Brittany Howard, la voz eriza pelos de Alabama Shakes con Jim James de My Morning Jacket y John Oates. O miembros de Wu Tang Clan junto a Solange, la hermana alternativa de Beyoncé.

Eso podía estar sucediendo mientras en otro sitio tocaba ZZ Top o Billy Idol en días distintos. También pasaron por Bonnaroo Kendrick Lamar, el rapero del momento en Estados Unidos, Beach House y Wilco.
Paralelamente, en otro lado podía estar Bob Saget (el papá de la serie "Tres por tres" que transmitió Canal 13) realizando una rutina de stand up comedy , mientras en una sala de cine -sí, una sala de cine para 600 personas sentadas en medio del campo- se proyectaban documentales y películas como el estreno de "Crystal fairy", el último filme de Sebastián Silva, el cual está protagonizado por Michael Cera.
Otros podrían estar bailando en una discoteca silenciosa, donde la música sale solo por audífonos o si se prefería hacerlo de forma tradicional, en otra disco instalada dentro de un establo, un lugar donde la electrónica gobernaba.

El olfato de Tom Petty

Parece una república independiente donde no hay rivalidades y todos son amigos de todos. Puede que la felicidad esté estimulada químicamente por Molly, la droga sensación que todos buscaban, ya sea con mensajes en sus gorros o en sus poleras. Un distorsionador de la realidad que no provoca paranoia y que proyecta una sensación de estar dentro del "país de las maravillas", cuentan quienes la han probado.
O simplemente el relajo y la buena convivencia que se da entre la gente por la calidad de vida más tranquila que entrega esta parte del sur de Estados Unidos, perdida en la inmensidad del campo.

La paz y el amor reinan en esta burbuja paradisíaca del rock, que juega con la máquina del tiempo y actualiza el fenómeno de Woodstock a nuestra era. Los nuevos hippies tienen iPhone, pero aún repiten los códigos de los sesenta.

La marihuana, el acompañante clásico de este tipo de eventos, mantiene su liderazgo, algo que llegó hasta las mismas narices de Tom Petty, que durante su show ironizó con el buen olor que sentía desde el público.
El sol y el calor golpean fuerte al final de la primavera en el hemisferio norte. En el look, manda la comodidad y los trajes de baño son el vestuario que más se repite entre el público. Las mujeres se pasean en bikini, aunque no hay ni playas ni piscinas en kilómetros. Algunas hacen topless . Nadie se escandaliza. Nadie incomoda a nadie. Por eso no es difícil entender por qué en este lugar la gente se niega a que la fiesta llegue a su fin.

121
bandas estuvieron en el cartel oficial del festival.

Decenas de shows se realizaron fuera del programa oficial.

Ed Helms, uno de los protagonistas de "¿Qué pasó ayer? Parte III", también tocó en Bonnaroo.
El oficial de "Loca academia de policías", famoso por efectos de sonido con su voz, Michael Winslow, también realizó una performance en vivo.

" Go big or go home " es una definición de principios en esta zona. Los city car no existen en el sur profundo de Estados Unidos.

Una de las jam sessions más alabadas fue la realizada por Brittany Howard (Alabama Shakes), Jim James (My Morning Jacket) y John Oates (Hall & Oates).