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jueves, junio 30, 2022

Conciertos conmemorativos: Cuarenta años de canto y música con Napalé

 

Ernesto Pérez, al centro de la imagen, es el único integrante original del ensamble surgido en el contexto del Canto Nuevo. CÉSAR GONZÁLEZ / DESENFOQUE


Nacidos en 1982 en una parroquia de Ñuñoa, anuncian celebraciones en el Kahuín de Peñalolén y el Teatro Novedades de Yungay.

IÑIGO DÍAZ


Se sabe que un colihue es muy delgado y muy fácil de quebrar, pero también se sabe que si se juntan varios, entonces son difíciles de doblar. La canción que nos enseña que la unión hace la fuerza pertenece a Julio Numhauser, uno de los fundadores de Quilapayún, y sus muchas versiones arregladas por Napalé la hicieron uno de sus más poderosos arietes en los primeros tiempos.


“Cantamos ‘Los colihues', de Amerindios, innumerables veces y de distintas maneras, pero nunca había tenido la opción de grabarla. Lo hicimos por primera vez hace muy poco y la presentaremos en el Teatro Municipal de La Pintana en agosto”, anticipa Ernesto Pérez, uno de los seis muchachos que en 1982 fundaron el conjunto Napalé. Hoy es el único integrante original activo en un septeto que ha ampliado su horizonte de influencias musicales, sonoridades y creación.


Napalé es un proyecto surgido en dictadura como parte de la resistencia joven desde las universidades. Pero una vez llegada la democracia la hoja de ruta siguió adelante. “Nosotros no solo hacíamos canción urgente, sino que desde siempre tuvimos propósitos artísticos prioritarios que nos encaminaron en los nuevos tiempos”, señala Pérez. El primer gesto estético de esos tiempos fue su manifiesto musical: el encuentro de los mundos de la música clásica, representada por el chelo, el oboe, la guitarra clásica y las partituras de Rodrigo Pérez, el gran compositor de su historia, y el mundo de la música folclórica, con las zampoñas, las quenas y el trabajo de taller del que surgió un repertorio histórico.


Hoy exhibe influencias no solo del Altiplano, sino de todo el cordón andino americano, incluida la música caribeña, y a 40 años de ese primer ensayo efectuado por muchachos barbudos en la Parroquia Santa Bernardita de El Aguilucho, y luego de su primera peña en la Parroquia Universitaria, el actual Napalé está celebrando su edad durante todo 2022 con una serie de conciertos. Ya han actuado en lugares como el Teatro El Cachafaz, la plaza Libertad de Prensa del barrio Concha y Toro y la Casa de la Cultura Anahuac, en el cerro San Cristóbal. Para agosto preparan un nuevo concierto en el Kahuín de Peñalolén y otros espacios urbanos hasta rematar en el Teatro Novedades de Yungay, donde el ensamble culminará las celebraciones del cuarentenario.

sábado, agosto 04, 2018

Concierto conmemorativo y DVD Napalé ayer y hoy: los recorridos de la música

El Mercurio

En Isla Negra presenta "Migraciones", donde observa todas las épocas del ensamble que en 35 años ha transitado por las músicas docta y de raíz. 

IÑIGO DÍAZ
Una fotografía de Napalé sitúa al septeto actual en las escalinatas de la Parroquia Universitaria, en calle Benvenuto Cellini, un epicentro de la resistencia política en los años 70 y 80. Otra fotografía muestra al conjunto de barbudos con chalecos de lana y guitarras en el altillo de la misma parroquia, pero en 1983.

"Fue un espacio importante en una época muy difícil. También fue especial para nosotros, porque allí ensayábamos en los inicios de Napalé", recuerda Ernesto Pérez, el único integrante original.

Ambas imágenes están en el DVD "Migraciones", reciente publicación de Napalé que viene a ser su primer registro audiovisual y a la vez un retrospectivo ejercicio de recuperación de músicas propias o cercanas. Fue grabado en la Casa de la Cultura Anahuac, en el cerro San Cristóbal, y considera obras, canciones, arreglos y adaptaciones que datan de entre 1983 y 2016.

Parte activa del movimiento musical del Canto Nuevo, con conjuntos como Barroco Andino, Cantonuevo, Santiago del Nuevo Extremo, Huara, Ortiga, Abril, Aquelarre, Callejón o Transporte Urbano, Napalé destacó entonces por la claridad y sintonía fina con que unificó las tradiciones de la música docta de cámara y la raíz folclórica y popular, un eco más de lo que venían haciendo algunos compositores y músicos de la Nueva Canción Chilena en los 70. Utilizaban entonces zampoñas, guitarras y violonchelo como instrumentos centrales, escribían innovadores arreglos, leían partituras, cantaban en armonías, pero al mismo tiempo actuaban en peñas universitarias y poblaciones periféricas, marchaban en las calles, caían detenidos con instrumentos y todo.

Para presentar "Migraciones" y celebrar los 35 años de vigencia, Napalé dará un concierto en la Casa Museo Isla Negra este 11 de agosto (19:00 horas, gratis). "Toda nuestra trayectoria musical es un recorrido por diversos territorios, una migración. Antes estábamos enfocados en la tradición europea de la música escrita y de la oralidad de lo popular, pero no habíamos incorporado las influencias afroamericanas que trajeron muchos músicos inmigrantes. Ahora nos abrimos a la música cubana, colombiana, venezolana, dominicana y afroperuana, incorporando instrumentos y ritmos. Eso es nuevo para nosotros", dice Pérez.

En el concierto presentarán piezas de las primeras épocas, como "Va a amanecer" (1983), "Canción" (1987) o el clásico "Los coligües" (1983), de Julio Numhauser; adaptaciones de poesía como "Un son para niños antillanos", de Guillén, o "Puente en el sur", de Teillier, y arreglos para la obra de Piazzolla "Escualo" y para la bella canción de Víctor Jara, "El encuentro".