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miércoles, enero 23, 2013

Quilapayún, historia y política

Mirada al Sur


Acaba de aparecer el nuevo disco del grupo chileno dirigido por Rodolfo Parada y Patricio Wang. Su director artístico repasa la trayectoria y actualidad de la banda.

Con cinco décadas de trayectoria, ¿qué significa un nuevo disco?
–Teníamos mucho material nuevo acumulado que no habíamos podido grabar con todo este asunto de la crisis del disco. Habríamos podido regrabar canciones emblemáticas o reciclar las muy conocidas de otros autores para asegurar la aceptación de este CD después de varios años sin una nueva producción de estudio. Sin embargo, junto a Patricio Wang, Patricio Castillo, Álvaro Pinto, Mario Contreras y Rodrigo González, mantuvimos el objetivo de hacer algo original, con respeto artístico por lo que debía seguir siendo Quilapayún. Y ese es el mayor logro: asumir el riesgo de que un grupo longevo como el nuestro y asociado a ciertas canciones que están en la memoria popular, proponga innovaciones que buscan abrirse paso entre un público conquistado y otro por conquistar. Es una manera de poner en primer plano el esfuerzo creativo interno al grupo, un poco oculto por algunas canciones sobresalientes, algunas incluso de otros autores. Es la primera vez que un disco nuestro sale editado simultáneamente en varios países, Chile, Argentina y España, y esperamos el resultado de otras ediciones en el mundo, México, Brasil e Inglaterra. Ojalá que esto sea el signo de un interés renovado por el grupo, porque nosotros tenemos el deseo de continuar expresándonos a través de este importante medio artístico que es Quilapayún. Porque lo que motiva hoy a los miembros de nuestro grupo –de distintas generaciones– no es tanto lo que fue, sino lo que es y lo que será, poner a prueba nuestra capacidad para inventar y crear, con pasión y alegría.

–¿Cómo evaluaría estas cinco décadas en lo musical dentro del grupo y dentro del panorama folklórico chileno?
–Fuimos el grupo de protesta, el que se jugó por el gobierno de Allende, el del exilio y el que cantó el retorno de la democracia, el del desexilio, y hoy, el que sigue haciendo arte chileno desde Europa. Está en nuestro temperamento sentirnos en desarrollo constante, tratando de no quedar adheridos a un estilo musical concreto o a una época determinada. Al mismo tiempo, cada una de las etapas que vivimos nos obligó a ponernos en cuestión todo el tiempo, redoblando la curiosidad contenida en nuestro temperamento. Es esta ambición de renovación permanente la que nos hizo extender nuestras raíces a todo el continente, nutrir nuestras canciones con elementos de la música popular, incursionar en obras de largo aliento como las cantatas, enriquecer nuestra temática con los aires del tiempo, integrar todo el bagaje de Patricio Wang en relación con la música contemporánea, desplegar la excelencia interpretativa y la sensibilidad renovada de los integrantes más jóvenes del grupo. Por eso es que consideramos que después de todos estos años, Quilapayún se asimila más bien a un proyecto. Ahora bien, nuestro camino no corresponde exactamente a lo que se concibe como “música folklórica” aunque nos ha ocurrido recrear temas provenientes del folklore. Para nosotros el desafío artístico no está en la preservación del folklore estricto, sino en crear apego a la tradición, dentro de un espíritu de búsqueda y de innovación.

–¿Cambió el tipo de público desde el primer recital de Quilapayún en Europa?
–Por supuesto. El público va cambiando tal como las sociedades y el mundo en general. Dejando de lado una pequeña gira que hizo el grupo como parte de un colectivo de artistas el año 1967, la primera gira en solitario la emprendimos en 1970, nombrados embajadores culturales por el recientemente elegido presidente Salvador Allende. Con este título estrictamente honorífico emprendimos una gira de seis meses, entre octubre de 1970 y abril de 1971. Se trataba de que la cultura chilena contribuyera también a divulgar la buena nueva: había triunfado el primer presidente socialista elegido a través de un voto democrático, Chile sería un país distinto en el tercer mundo, nosotros sabríamos efectivamente hacer rimar libertad con igualdad. La acogida fue espectacular. Porque lo que se conocía en Europa era una música latinoamericana de corte más bien pintoresco. El estilo combatiente del grupo más una serie de canciones frescas interpretadas por jóvenes triunfantes era una combinación imparable. El 11 de septiembre de 1973, día del golpe de Estado de Pinochet, nosotros nos encontrábamos de gira en Francia. A partir de ese momento comenzamos a vivir la experiencia de artistas forzados al exilio. Si la frescura de las canciones combatientes y triunfantes nos habían merecido hasta el año ’73 una importante audiencia en ciertos países, el carácter simbólico otorgado al grupo a partir del exilio contribuyó a una gloria inesperada. Porque el extenso movimiento de solidaridad fortaleció nuestra imagen frente a públicos de todas la edades y de todas las pertenencias políticas, deseosos de expresar, entre puños en alto, gritos y llantos, su empatía con nuestra tragedia. Así, de la noche a la mañana nos vimos convertidos en vedettes mundiales. "El pueblo unido", "La batea", "La muralla" y otras canciones, nos ganaron la simpatía y la admiración de miles y miles de personas en los más diversos países La diferencia es que ahora estas canciones capitalizaban la condenación al régimen dictatorial y la contribución internacional a la lucha democrática chilena. Cuando decayó el movimiento solidario y sobre todo cuando se terminó Pinochet, el público disminuyó consecuentemente y cambió también de carácter. Obviamente, los que pudieron ir más allá de su manifestación solidaria y se compenetraron, a través de nuestras canciones, de Chile, Latinoamérica, su cultura y sus evoluciones sociales y políticas, siguen hoy siendo fieles seguidores del grupo y de lo que representamos en tanto expresión artística original.

–¿Cómo repercutieron esos cambios dentro del grupo en la relación música-política, música-ideología y música-sociedad? 
–Bueno, en la pregunta hay una constante: música. Nosotros concebimos nuestros discos no sólo como un hecho musical, sino como un hecho cultural, como un diálogo con la época y la sociedad a través de nuevas proposiciones temáticas y sonoras. La relación música-sociedad sigue inalterable: los cambios de época acrecentaron nuestra preocupación “profesional” por lo artístico.

–Sin embargo, en los ’70 se alejaron del Partido Comunista. ¿Cuáles fueron las razones?
–En aquellos años éramos militantes de la Juventud Comunista (la J), algunos formalmente y bien convencidos, otros por mimetismo, más bien siguiendo la corriente. A pesar de todo, constituíamos una "célula" y actuábamos de manera "orgánica". Nuestra partida de la J ocurrió en 1979 y tuvimos tres tipos de razones. Una primera, no estar de acuerdo con una línea política del PC chileno que se debatía entre lucha armada y alianzas democráticas para combatir a la dictadura de Pinochet. La segunda, lo que reveló la crisis en Polonia, es decir, comprender que el leninismo no era la panacea del movimiento obrero y de la construcción de un Estado democrático. La tercera, la pérdida de confianza en la democracia interna del partido, en su capacidad de escucha respecto de anomalías en su aparato cultural. Cuando planteamos todo esto en una reunión importante que tuvo lugar en París, nos dimos cuenta de que el PC chileno era un monolito y que el resguardo del "aparato" era prioritario. Nos fuimos. Después de esta experiencia de "grupo militante" decidimos que de ahí en adelante Quilapayún, en tanto grupo, se reuniría en torno de los principios generales de la izquierda, sin por ello militar en ningún partido. Quilapayún sigue siendo un grupo "político" en el sentido que ejercita una mirada crítica respecto de la vida en sociedad y toma partido. Pero lo que lo distingue del período anterior es que ahora lo hace sin imperativos ideológicos, sin intención proselitista ni espíritu mesiánico.

–¿Sigue el socialismo siendo la meta?
–Los barbudos marxistas de los años ’70 vimos desfilar bajo nuestros ojos hecatombes espeluznantes. No sólo la chilena. Más esencial aún, el derrumbe irrecuperable de la utopía que alimentaba a más de la mitad de los humanos. Como esta misma mitad de humanos, nosotros también hemos tenido que sacar lecciones de todo esto. Las nuestras, más allá de doctrinas y manuales, nos llevan a reforzar los principios que sustentaban nuestras utopías. Tenemos convicciones de izquierda, lo que en términos simples significa que contrariamente a lo que se imagina la gente de derecha, uno no se hace solo, a fuerza de voluntad y de sacrificios. Lo esencial de lo que uno es se lo debe a la escuela, al medio social, al contexto republicano, a las posibilidades de evolucionar en el trabajo, a la existencia de un buen servicio de salud, a la cultura que nos rodea. Todas cosas que son puestas al servicio del individuo por una fuerza colectiva, como el Estado, las colectividades públicas, las organizaciones sociales, en fin. Seguimos pensando que hay muchas injusticias que reparar. Y que hay que luchar para que nuestras sociedades sean más fuertes y sanas. Una de las grandes derivas de nuestra época es el ultraliberalismo, es decir, una economía librada a su propia suerte, cuya lógica no es el bienestar para la mayoría, sino el enriquecimiento desenfrenado. Y como la economía dirigida por el Estado ya no pertenece al terreno de la utopía, el problema que se le plantea a la política de izquierda sigue siendo el cómo desarrollar una sociedad que conjugue, con justicia, la vida en comunidad con la autonomía individual. Algunos asimilan estos planteamientos a las respuestas que debe aportar el "socialismo".

–¿Cuál es su visión de los distintos procesos latinoamericanos desde una Europa que se debate en la crisis?
–Cuarenta años después de haber llegado a Francia la mirada nos parece muy distinta. Principios de los ’70 era la época de las dictaduras militares con la consecuente ola migratoria de carácter político, en donde nos confundíamos chilenos, argentinos, brasileños, uruguayos, bolivianos, peruanos… Emigrados particulares, éramos acogidos de manera solidaria y generosa, al punto de que muchos pudimos continuar nuestra lucha cultural, política, intelectual. Digamos que Europa tenía una postura "humanitaria", a pesar de que la realpolitik nunca posibilitó rompimientos diplomáticos o económicos con nuestros países. Hoy, algunos de los actuales regímenes democráticos latinoamericanos llaman bastante la atención en Europa. En medio de una crisis que ya sumergió en la recesión a Grecia, España y Portugal, las tasas de crecimiento de Brasil, Argentina y otros causan admiración. La última Cumbre Iberoamericana, reunida en Cádiz en noviembre de 2012, dio cuenta del reflujo del "paternalismo" de los países Europeos, sobre todo cuando España y Portugal valorizaron el dinamismo de sus excolonias al mismo tiempo que las incitaron a… ¡invertir en sus respectivos países! No obstante, pienso que los países europeos nos llevan la delantera en cuanto a la consolidación de una utopía común para responder a las exigencias de esta nueva época planetaria. Las poblaciones de la tierra tienden a constituir grandes conglomerados para "pesar" en los destinos del género humano. Y viviendo en Europa, vemos muy claro los grandes esfuerzos que tiene que hacer cada nación para evitar que la dispersión perdure. Es por eso que me parece decisivo para las nuevas generaciones que la Unión Latinoamericana sea LA gran ambición de nuestros dirigentes para el siglo XXI. Tenemos el gran capital del acervo cultural común. La nueva situación política de Latinoamérica nos hace ilusionar con una alternativa comunitaria de clara connotación social para nuestro continente. Y tengo muy en mente los discursos de Fidel y Allende ante las Naciones Unidas, propósitos que en aquella época encontraban eco sólo en las fuerzas de izquierda del continente, mayoritariamente en la oposición.

–En septiembre de 2013 se cumplirán 40 años del golpe de Estado y del asesinato de Allende. ¿Cuál es el balance que pueden hacer de la sociedad chilena desde la distancia?
–La coalición de partidos de centroizquierda que tomó el poder después de la dictadura y que gobernó el país por 20 años tuvo la gran virtud de asegurar el retorno a una cierta paz social, consolidando poco a poco algunos de los valores propios de una democracia moderna. Pero lo hizo prolongando políticas heredadas del gobierno militar, lo que limitó enormemente el impacto esperado. Por ejemplo, en la economía, con la aplicación de un modelo económico neoliberal que ha rematado nuestras riquezas forestales, marítimas y medioambientales; en la institucionalidad, con la persistencia de un sistema de elecciones binominal que limita la expresión democrática; en la cultura, con el irrespeto por las minorías étnicas que ha conducido al actual drama mapuche; en la educación, con una privatización discriminante que endeuda y sectoriza a los estudiantes y sus familias. En fin, políticas que han provocado enormes desilusiones y un gran descontento. El resultado ha sido el alejamiento de la gente de la política y el resurgimiento de la esperanza populista. La elección de Piñera no ha arreglado las cosas. Porque ha sido una secuela de conflictos de intereses, con ministros y altos funcionarios que han tenido que renunciar, con una mayoría gubernamental que va de embrollos en desconciertos. Después de este interregno Piñera, es probable que el próximo gobierno sea nuevamente de centroizquierda. Se comenta que Michelle Bachelet podría ser reelegida. Sería una buena noticia, con impacto latinoamericano, por cierto, a condición de que esta vez logre realizar una política post Concertación, abierta a las demandas de fuerzas de izquierda, ahora más vigorosas.

–En un terreno más interno, ¿qué sucesos motivaron los desprendimientos dentro del grupo?
–Sin entrar en los detalles, hay un hecho de fondo, que arranca a mediados de los años ’80: el grupo deja de vivir de sus conciertos, único ingreso para cada uno de sus miembros. La lucha por la democracia en Chile pierde relevancia internacional y con ello el trabajo de Quilapayún pierde poco a poco un circuito de trabajo fundamental. A fines de 1986, nos quedamos sin casa de discos, con un catálogo en vinilo inexplotable por el cambio al CD, sin una agencia potable en Francia, sin conciertos. Como nuestra política financiera había sido la de no capitalizar nada, ni colectiva ni individualmente, sino la de entregar todos los excedentes financieros anuales a los movimientos de resistencia chilenos, solamente ahí nos dimos cuenta de que no teníamos nada y que nuestra situación devenía más que precaria. Estas circunstancias provocaban tensiones internas, diferencias sobre cómo enfrentar artísticamente una realidad nueva para nosotros: había que pasar de una política de respuesta a la demanda a una política de oferta renovada. En los dimes y diretes y los palos de ciego se nos pasaron los años, sin verdaderas perspectivas. La pérdida de confianza en el proyecto fue total. En este movimiento de fondo se inscriben las circunstancias personales. No todos estábamos en las mismas condiciones para reconvertirnos o para continuar en la música sin ingresos más o menos estables. Cada cual empezó a buscar, por aquí, por allá, la manera de subvenir a sus necesidades. En 1987, Willy Oddó se fue a trabajar a Mar del Plata en la animación cultural. En 1988, cuando cae Pinochet, Eduardo Carrasco, director en ejercicio, deja el grupo para tentar suerte en Chile en dominios alejados de la música. Patricio Wang y yo tomamos la dirección efectiva del conjunto y decidimos continuar contra viento y marea. En 1992, después de haber grabado el CD Latitudes, que no tuvo la acogida esperada, se van dos integrantes más: uno encuentra trabajo en Francia y otro en Chile. En 2001, otro se hastía de la vida colectiva y decide emprender una carrera solista. En 2002, después de haber editado el CD Quilapayún… al horizonte, otros dos integrantes, incómodos con las exigencias de la nueva etapa, dejan el grupo invocando razones administrativas. De los hechos que acabo de relatar se deduce que nunca hubo escisión en el grupo, sino salidas individuales y progresivas, voluntarias, y prácticamente todas por razones económicas. Claro, después de cada salida, humana y artísticamente, hubo que sustituir a los que se iban. Lo que hicimos poniendo el acento tanto en lo artístico como en lo político. Y es así que, desde hace ya varios años, llegamos al grupo estable, comprometido y eficaz, que acaba de grabar este Absolutamente Quilapayún.

–¿Qué sienten, más allá de odios y amores, discusiones y amistades rotas, al escuchar a los distintos Quilapayún? 
–Escuchar a los distintos grupos a lo largo de la historia nos muestra que, a pesar de los cambios de integrantes, siempre preservamos los signos fundamentales de identidad del conjunto: apego a los referentes de la tradición, expresión de nuestra sensibilidad frente los problemas sociopolíticos y societales en general, vivencia de nuestro arte como un permanente desafío de innovación. Claro, hay cambios de personalidades, de pericias, de colores en algunas voces. No es exactamente el mismo sonido escuchar al grupo del primer disco o al de la Cantata Santa María o al del actual Absolutamente Quilapayún. Pero se puede observar que, junto con resguardar el aliento interpretativo fundamental (fuerza, pasión, despliegue coral e instrumental), a cada etapa hay una mayor exigencia en las creaciones y en el desempeño, porque las distintas épocas te lo van exigiendo. Todo esto entonces es motivo de gran satisfacción y placer porque lo vamos logrando con algunos cambios de personas. Dicho esto, y como mucha gente sabe, desde el año 2003 tuvimos que aceptar la existencia de un Quilapayún Nº 2, fecha en la que varios exmiembros decidieron reagruparse. Como, a pesar de todo lo que digan y de sus intentos por reescribir la historia, sus motivaciones de fondo son eminentemente comerciales, ahí no hay una preocupación por la innovación ni por la excelencia artística. Al punto de aparecer como un grupo reseco que vive del repertorio y de las glorias pasadas, sin proyecto artístico. Si le agregamos que viven desparramados entre Europa y Chile, aunque se publicitan como un “Quilapayún de Chile", sin posibilidades reales de funcionar con exigencia y método, comprenderás que observemos su existencia y sus producciones como un chichón del Quilapayún.

–¿Por qué siguen viviendo en Francia y no regresan a la región?
–Como somos todos bien chilenos todavía, el regreso a la región no podría ser otro que el regreso a Chile. Y dado el apego que le tenemos al grupo, por el momento queremos definirlo colectivamente. Pero, ya es difícil para una familia, imaginemos para siete familias. Además, todos tenemos familias francesas. ¿Hacer emigrar a esposas e hijos, con sus trabajos, sus escuelas? Difícil. Vivir solamente del arte en Chile es incluso más complicado que en otros lugares del mundo. Creo entonces que en las circunstancias actuales sería necesario al menos un apoyo institucional en torno a un proyecto. Pero esto, además de ser inédito, está muy lejos de las preocupaciones de los actuales gobernantes. Veremos si en el futuro podemos inventar algo aunque sea de manera individual, pero tratando de preservar nuestro colectivo. Porque, sobre todo después de este disco y tomando en cuenta que hay savia joven que regenera nuestra substancia, tenemos la posibilidad de continuar con un Quilapayún renovador por bastante rato todavía.


sábado, enero 05, 2013

Patricio Wang de Quilapayún y caso Víctor Jara: "La verdad conduce a una paz interior"

La Nación.

De paso por Chile, el músico residente en París conversó con Nación.cl sobre el nuevo disco “Absolutamente Quilapayún”, que ha sido recientemente lanzado con éxito de críticas. Bajándose del avión, el director de la agrupación se encontró con la noticia de la verdad judicial sobre el asesinato de Víctor Jara, quien ocupara su mismo cargo en el “Quila” en su momento fundacional.

Felipe Castro


Hace pocos días Patricio Wang, quien comparte la dirección de Quilapayún con Rodolfo Parada, caminaba por las calles de París con las manos en los bolsillos, cobijándolas del invierno boreal que tiñe de blanco los techos de la ciudad de las luces. Desde allá se escapó para encontrarse con un Santiago donde el asfalto está para freír huevos.

La primera razón para el brusco cambio es visitar a familiares y amigos por las fiestas de fin de año. La segunda es realizar las gestiones para el aterrizaje en Chile de “Absolutamente Quilapayún”, última placa de esta agrupación fundamental para el cancionero nacional.

Wang se cobija del calor y el ruido santiaguinos en una callecita del centro, donde encuentra la calma y la sombra que le permite conversar con Nación.cl sobre el nuevo disco, que ha sido lanzado en España, Chile y Argentina con éxito de críticas, que alaban un trabajo a la altura del nombre Quilapayún. Inevitable hablar también de un acontecimiento que marca esta visita ya que, recién bajándose del avión, el músico se encontró con la noticia de la verdad judicial sobre el asesinato de Víctor Jara, quien fuera director artístico del “Quila” en su momento fundacional.



-¿Cómo fue regresar al estudio después de 13 años?
-Estamos súper contentos de haber terminado este cedé, que nos llena de orgullo, porque representa muy bien el periodo que estamos viviendo. Grabar un disco es bastante más complicado hoy en día, porque no hay apoyo institucional, ha sido un proceso largo, pero de una cierta calma también, porque decidimos hacer el disco como lo queremos hacer, sin ponernos un plazo desesperado, porque no es nuestra intención producir discos como sea, a cualquier precio.

-La crítica especializada evalúa muy positivamente el disco. Se habla de que le hacen el honor al nombre de Quilapayún, que cumplen las expectativas.
-La gente ha sabido valorar que hemos tomado riesgos, que si bien revisamos temas clásicos de nuestro repertorio como “La Batea” y el “Canto a la Pampa”, hemos incorporado nuevos elementos con resultados positivos. El colectivo Quilapayún siempre fue de mucha fuerza vocal y muy colectiva. En este disco, sin perder identidad, hemos presentado canciones en primera persona, incorporando colores a través de nuevos instrumentos, como el acordeón o el canto en primera persona. También ha tenido muy buena acogida una especie de huaino llamado “Chilandó”, que es un tema muy alegre, donde transformamos la experiencia dramática del exilio, mirándola como un largo viaje.

-¿Cómo crees que los percibe el público europeo? ¿Como una música exótica, very  typical? ¿O como música que funciona por si sola?
-El público cambia, al igual que lo hacen los grupos y las sociedades. Nosotros, de alguna manera, hemos vivido muchos  roles: fuimos el grupo de protesta, el grupo que apoyó el gobierno de Allende, el grupo que estuvo en el exilio y el grupo que cantó por el regreso de la democracia. Todo eso ha hecho que nos tengamos que cuestionar todo el tiempo nuestro rol. A 45 años desde nuestro nacimiento tenemos una visión más relajada y la gente nos ve como un grupo de una larga trayectoria. (En Europa) Se nos escucha con un cierto interés, pero no por ser exóticos, sino  porque en el mundo, como son las cosas hoy, ya nada es tan exótico. Lo que se valora es la calidad artística. Una buena canción hoy recibe influencias de muchos lados, pero una buena canción se defiende porque es una buena canción.

-En los últimos años Quilapayún fue apareciendo en los medios como una batalla legal, antes que por su música. ¿Cómo se reconquista al público para volver a hablar, justamente, de música?
-Ese es un tema que ha durado muchos años y está hasta pasado de moda. Eso ya no interesa mucho. Lo que interesa en un artista es su propuesta. Esta ha sido una batalla ganada, pero no es una batalla contra nadie. Ha sido una satisfacción ir viendo que nuestro regreso a Chile siempre es bien acogido. Y lo que hubo ahí no fue una disputa: hubo un conflicto con gente que salió al paso, que se había retirado. Somos una agrupación de 45 años de trabajo ininterrumpido, que nunca se ha separado como grupo. Y pasó que el 2003 aparecieron otros integrantes del grupo, que hicieron otro Quilapayún…pero esas son cosas tan lejos de lo artístico, que aparte de la cosa legal, que ha sido tan desagradable, no nos interesa mucho.

-Lo digo a título personal: Recuerdo que siendo niño, los 20 grandes éxitos de Quilapayún, en un cassette blanco, en plena dictadura, representaban algo importante. Y pasó que de pronto, como público, fue un poco desilusionante encontrarse con esta disputa legal…
-Eso ha sido una cosa muy dolorosa para nosotros. Las disputas son algo muy normal en los grupos humanos. Y lo doloroso para nosotros es que el público ha pagado eso. Por eso nosotros valoramos el cariño que persiste hacia Quilapayún por su historia y no por esas declaraciones a diestra y siniestra que se hicieron, que dañaron el nombre del grupo. Pero los artistas tienen que ser valorado por lo que producen…el resto es farándula.

-Tu visita coincide con el caso de Víctor Jara, donde ha ido apareciendo una verdad judicial importante después de mucho tiempo.
-Llegando acá me enteré de lo que estaba pasando y recibí con gran satisfacción que haya una respuesta judicial. Es importante en la sociedad que los crímenes sean analizados, no tanto por la cosa del castigo, si no que se busque un camino a la verdad y hayan nombres y culpables. Esto conduce a una paz interior, porque no hay ninguna sociedad ni ninguna persona que pueda alcanzar la paz interior sin analizar su historia y dejando cabos sueltos. La dolorosa historia de Víctor Jara, que fue el primer director artístico del grupo nos afecta de forma muy directa, pero en realidad va mucho más allá de nosotros. Es un conflicto nacional que encuentra un paso importante en esta salida importante de que podamos saber lo que pasó.

-Imagino que ustedes lo viven como un proceso casi familiar…
-Pasa que en Víctor se sintetizó todo el drama que vivimos en el Golpe de Estado en Chile. En realidad, Víctor fue uno más, porque no hay que olvidar a todos nuestros compañeros que fueron detenidos, que fueron perseguidos, que fueron asesinados exactamente como él. Sólo que con Víctor alcanza una dimensión épica al tratarse de un muy querido artista, un gran creador que seguimos admirando.  No es por una cosa de marketing que nosotros tocamos la “Plegaria a un Labrador” en los conciertos, sino porque es una canción de gran fuerza creativa y artística.

-Una de las más importantes del cancionero chileno, probablemente…
-Es fantástica. Es de una gran visión, que sigue siendo tan válida hoy como lo fue cuando ganó la Primera Festival de la Nueva Canción Chilena. Los artistas tienen ese privilegio a veces, que  en ellos se resume el cariño de la gente. Pero la muerte de Víctor está acompañada de la muerte de miles de chilenos. Esto seguirá siendo por siempre un gran dolor, pero que se encuentre un camino a la verdad, que se hayan nombres y no tumbas, perdidas, anónimas, es un primer paso para que los chilenos podamos estar un poquito en paz.




domingo, diciembre 02, 2012

Quilapayún Parada - Wang edita nuevo disco en estudio.

Quilapayún Parada - Wang 2012: Arriba: Patricio Castillo, Rodolfo Parada, Rodrigo Gonzalez. Abajo: Mario Contreras, Patricio Wang y Álvaro Pinto.


Nota del editor Purochilemusical: La vida de los últimos 10 años del Quilapayún ha estado unida a la situación real que existen dos grupos que coexisten utilizando la misma nominación: Una dirigida por Eduardo Carrasco y otra por la agrupación dirigida por Rodolfo Parada (dirección artística) y por Patricio Wang (dirección musical) ( si quiere saber mas detalle de la historia del conjunto Quilapayún desde los orígenes hasta los últimos años puede hacer click aquí). Antes del quiebre, ocurrida a fines de 2002, el conjunto Quilapayún, que desde fines de la década de los 80 estaba dirigido por Rodolfo Parada y Patricio Wang, había sacado un último disco en estudio el año 1999 llamado "Al Horizonte". Desde ese año a la fecha que no salía un disco en estudio bajo la dirección de Parada- Wang, por lo tanto esta sería la oportunidad de escuchar la propuesta musical de la agrupación después de 10 años del quiebre y a 13 años del último disco en estudio. Un disco que sería distribuido próximamente en Chile por Sony Music.

Los dejamos con la nota de Cancioneros.com publicada esta semana en donde Maria Salicrú-Maltas conversa en profundidad con Patricio Wang y Rodolfo Parada sobre esta producción 2012 llamada "Absolutamente Quilapayún".
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El Quilapayún dirigido por Rodolfo Parada y Patricio Wang acaba de lanzar en España y Argentina y próximamente en Chile Absolutamente Quilapayún, su primer disco de estudio en trece años y después de diez años de su extraordinario álbum en vivo A Palau. Buena excusa para conversar con ellos.

Seguidores de Quilapayún: Esta entrevista será diferente. Vamos a hablar de música. De este arte al cual el grupo ha dedicado toda su vida. Dejemos atrás la nostalgia y las diferencias que se asocian con el nombre de la banda pues lo importante es el hecho que ellos siguen luchando a través de la música.

Vamos a repasar el nuevo disco de la agrupación dirigida por Rodolfo Parada y Patricio Wang, Absolutamente (Picap/Alfiz, 2012), canción por canción desde el enfoque musical. Esta es la última de sus creaciones, en la que —de nuevo—, el Quilapayún demuestra que sigue en evolución.

La canción Según el favor del viento es un tema de su querida folklorista Violeta Parra. Ustedes le añaden una introducción, Preludio, en la que se presentan los instrumentos que aparecerán a lo largo del disco: bombo, guitarra, piano, bajo, batería, charango, quena… Luego cantan monodia y polifonía masculina sobre ritmos tradicionales chilenos. En menos de 2 minutos definen musicalmente a Quilapayún. ¿Creen que estos rasgos son los que esperan sus seguidores en sus canciones?

(Patricio Wang).- Siempre es difícil escoger el tema de inicio del CD. En este caso la elección fue un poco menos complicada porque efectivamente nuestra interpretación aúna muchos elementos que nos representan. La fuerza musical y expresiva de este monumento de Violeta Parra es un desafío para estar a la altura en nuestra versión, que trata con cariño y respeto la canción, pero, al mismo tiempo, agrega una gran cantidad de elementos musicales, lo que siempre representa un riesgo, de defraudar a los puristas, de no alcanzar la expresividad que el tema requiere, etc. Otro riesgo lo representa la ejecución porque es un arreglo técnicamente bastante difícil y que, sin embargo, debe ser de una escucha fácil. No sabemos nunca exactamente qué esperan nuestros seguidores pero sí sabemos qué nosotros esperamos de ellos que, justamente y en el mejor de los casos, nos sigan en nuestras búsquedas. Nunca hay garantía, pero nuestra labor es proponer y no ir a la segura. En el caso del tema de Violeta nos ha dado mucho gusto la calurosa y entusiasta recepción que ha tenido en los conciertos.

El tema instrumental Transiente, que ya habían grabado anteriormente, tiene un inicio trepidante. ¿Cómo podría definirse su instrumentación?

(PW).- Queríamos retomar este tema porque nos hacía falta apropiarnos de nuevo de él en un marco sonoro que corresponda mejor a lo buscamos hoy en el tratamiento instrumental, incluyendo la guitarra eléctrica y la flauta que no son novedad porque ya las hemos usado en varias oportunidades pero que no hemos explotado sistemáticamente. Es también un gesto hacia una generación de músicos chilenos, admiradores del grupo, para los que aparentemente este tema instrumental que grabamos en los años 80 representó una novedad inspiradora. Son muchas las versiones de Transiente que hemos escuchado de jóvenes músicos chilenos, incluyendo una versión electrónica (Hidalgo), otra de guitarristas clásicos (Consort Guitarrístico de Chile) o de la Orquesta Andina de Valparaíso. Incluso dio el nombre a un excelente ensamble de música contemporánea del Instituto de Música de la PUCV.

Por ellos canto es una canción del cantautor uruguayo Daniel Viglietti. ¿Por qué han escogido esta canción y no otra del interesante corpus musical de Viglietti?

(Rodolfo Parada).- Estructurar un disco es una tarea delicada porque siempre es el resultado de varios factores: novedades propuestas, ritmo general del CD, deseo de subrayar algunas referencias, canciones creadas en el seno del grupo, diversidad instrumental, etc. En el fondo se trata de llegar a una realización coherente que transmita ideas, conceptos, músicas, energía, sentimientos que identifiquen al grupo en tanto tal (historia, estilo, curiosidades, sensibilidad de los tiempos) y que al mismo tiempo represente a los distintos miembros del grupo. Es una condición para mantener la cohesión y la pasión colectivas.

En el caso de Viglietti, del que habíamos grabado sólo una canción en los años 70, quisimos rendirle un homenaje. Y nos pareció que los motivos para tomar la guitarra y cantar que describe en su canción, nos representaban muy bien y queríamos expresarlo.

La siguiente canción Manuel Ascencio Padilla (con texto y música de Sergio Ortega, el autor de El pueblo unido jamás será vencido) ya formaba parte de su repertorio, pero esta vez la han grabado a ritmo de candombe uruguayo ¿Por qué les gusta reivindicar la figura de este guerrillero? ¿O bien es un pequeño homenaje al Sr. Ortega?

(RP).- Como Violeta, Neruda y Viglietti, que están en este disco (aunque hay muchos otros que esta vez no lo están), Sergio Ortega forma parte también de nuestras referencias más seguras. Hace mucho tiempo que queríamos pasearnos de nuevo en su compañía, la de un enorme compositor y amigo, con una canción de corte vivaz que pudiéramos integrar a nuestro concierto, mostrando a Sergio más allá de solamente su emblemático Pueblo Unido. Y a pesar de que siempre es de actualidad reivindicar la memoria de nuestros héroes de la Independencia, también nos motivó la posibilidad de subrayar su parte rítmica, una milonga rápida al borde del candombe. El resultado nos entusiasma bastante, pensando sobre todo en los conciertos.

Las canciones Siete por ocho y La indiferencia (escritas por Parada y musicadas por Wang), y la pieza Con la primavera (escrita por el poeta Pablo Neruda y compuesta también por Wang) son 3 dulces baladas, la última de ellas dedicada a Sergio Ortega y a Luis Advis, compositor de la Cantata Popular Santa María de Iquique, la obra que popularizó a Quilapayún. En estos casos, los arreglos son muy distintos a los de las 2 primeras canciones del disco. ¿Cómo es el proceso de trabajo entre Rodolfo Parada y Patricio Wang? ¿El Sr. Wang compone la música partiendo de la letra del Sr. Parada? ¿Es al revés o trabajan paralelamente? ¿Qué diferencia hay con el proceso de composición de otros miembros del grupo?

(RP).- Cualesquiera sean los autores o compositores, no hay una regla general para hacer nuestras canciones, aunque el detonador es siempre de origen personal. Simplemente nos vamos mostrando nuestras creaciones y/o conversando nuestras ideas para confirmar que pueden interesar y/o ser útiles al grupo. Si es el caso, pasamos al acto, escribiendo un texto, componiendo una música, realizando un arreglo o montando una canción. Así, de manera muy intuitiva o pragmática, vamos construyendo el repertorio a grabar o cantar, cuidando siempre los distintos factores de los que te hablaba anteriormente.

(PW).- Realmente, los arreglos de esos 3 temas mencionados son muy diferentes entre sí. El arreglo determina el ambiente musical (el sonido) y su carácter final. Por eso hay un cuidado especial en la escritura de los nuestros, en el sentido de que cada canción tenga un tratamiento absolutamente particular y totalmente extranjero a una rutina. Esto lleva a una experimentación constante sobre la manera de armonizar las voces y la utilización o integración de instrumentos. En la creación es un ir venir lo que aporta el material que cantamos, a veces es el texto que inspira la música (como en Siete por ocho o Con la primavera) o a la inversa como en La indiferencia. Así, a veces puede ser incluso una idea de arreglo la que motiva una creación, como cuando nos proponemos crear un tema con una cierta sonoridad, un ritmo particular, o determinado estilo.

Otra canción con principio trepidante es Chilandó. ¿Esta canción ha estado inspirada en algún canto y/o ritmo popular de los Andes?

(RP).- Básicamente Chilandó es una réplica de un ritmo andino llamado huayno, aunque con un estribillo que responde a las estrofas en un estilo que proviene más bien de las coplas de origen hispánico. En cuanto al texto, lúdico, es voluntario que se usen inversiones gramaticales y acentuaciones agudas, tal como se practica en algunos sectores rurales del continente.

El Gavilán ha sido una de las canciones más versionadas de Violeta Parra. Una de las versiones más espectaculares ha sido la que ha grabado Pascuala Ilabaca y Fauna. ¿Pero de dónde han sacado esta preciosa voz de Josefina Echenique?

(PW).- Desde siempre nos interesa tener una relación cercana con las nuevas generaciones de músicos. Es un asunto de transmisión. Queremos compartir nuestras experiencias y al mismo tiempo conocerlos y descubrir lo que hacen y aportan. En cada viaje a Chile siempre proponemos encuentros informales y también en el escenario con solistas y grupos chilenos. Ya desde los primeros años, por ese deseo de transmisión, el conjunto inició un trabajo con jóvenes, muchos de los cuales se integraron más tarde al grupo. Nuestro arreglo de El Gavilán, que data del año 79, es el primer que se escribió sobre este tema; nadie había hecho todavía una versión de esta extraña y maravillosa creación de Violeta. Luego hemos tenido la ocasión de interpretarla con muchas grandes figuras de la canción, pero esta vez queríamos presentar a una intérprete que esté recién abriéndose camino, y Josefina Echeñique es un gran talento que tuvimos ocasión de conocer en París y que para nuestra satisfacción supo imprimir su sello personal en una interpretación expresiva y con mucho temperamento.

Para este disco, ustedes han compuesto la canción Ramona Parra ¿Quién fue esta mujer a quién el cantautor Víctor Jara —el primer director artístico de Quilapayún— y Sergio Ortega ya le dedicaron canciones?

(RP).- Ramona Parra, era una niña de familia católica que ingresó a las Juventudes Comunistas a los 17 años. Allí trabajó de manera muy activa en la Comisión de Propaganda. A principios de 1946, cuando sólo tenía 19 años, fue acribillada por los carabineros (policía de Chile) junto a otras 25 personas en la Alameda de Santiago. Ella era una de las 20.000 personas que se manifestaban en solidaridad con los trabajadores del salitre. A fines de los 60, las Juventudes Comunistas crearon las Brigadas Ramona Parra (BRP) en su homenaje. Inicialmente instrumento de propaganda mural, las Brigadas jugaron un gran rol en la campaña de Salvador Allende de 1970. Muy pronto se transformaron en un hecho cultural y hasta el pintor Roberto Matta concibió algunos murales especialmente para ellas. A nosotros nos pareció interesante rescatar la parte más ensoñada de esta joven, hoy símbolo de la lucha de los jóvenes por una sociedad más justa y libre.

La canción Rosa de los vientos ha sido escrita por Patricio Castillo y musicada por Álvaro Pinto. ¿Qué han aportado a nivel musical los jóvenes de otras generaciones a Quilapayún?

(RP).- Me parece importante subrayar que se trata de una canción que nació en el transcurso de unos conciertos que hicimos en Jerusalén-Este, Palestina. Y que un tema tan sensible como este sea el resultado de una colaboración entre dos generaciones presentes en el grupo, habla muy bien de una continuidad de espíritu que arranca en los 60. Porque el Quilapayún es un proyecto que se nutre tanto de talentos artísticos diversos como de posturas éticas frente a lo que pasa en el mundo de hoy.

(PW).- Cada integrante es un mundo musical en sí aunque no aparezca en los créditos de los autores. Una manera de cantar, de tocar, de dar una opinión aporta un elemento de gran influencia en la personalidad del grupo y creo que en esta producción aparece ese aspecto en forma destacada. Los jóvenes integrantes del grupo son todos músicos probados y de larga trayectoria y es estimulante verlos aparecer también en creaciones recientes. Rosa de los vientos, es un tema Absolutamente Quilapayún y además, como todos los otros temas, pasa por todo un proceso de creación, de arreglo, de montaje, de ajustes, de correcciones a veces, que es la manera como cada canción se va integrando como parte de la experiencia de todos. Es la diferencia con el trabajo de un solista. Es siempre el desafío: de que a pesar de los diferentes impulsos creativos o las diferencias individuales de talentos diversos, seamos capaces de seguir manteniendo un sello inconfundible reconocible como Quilapayún. Esto sigue siendo nuestro desafío permanente, al que siempre queremos responder con nuevas proposiciones.

Aquí estamos es la canción más pop del disco, con una base electrónica y una melodía que invita a acompañar el ritmo con las palmas. El hecho que se turnen a cantar algunos miembros del grupo, la hace dinámica. ¿El texto describe la realidad actual de los Quilapayún?

(RP).- No muestra solamente nuestra realidad actual. Por los comentarios que hemos recibido, tenemos tendencia a pensar que, por una parte, representa la experiencia del grupo y al mismo tiempo la de una generación, aquella que vivió la época de los sueños quebrados. Pero por otra, quizás porque hacemos referencia a “los de ayer, los de hoy y los de mañana” que siguen creyendo y luchando, hay gente muy joven que la siente cercana a su propia realidad.

Las 3 últimas canciones: Allende (que por razones de identidad no puede faltar), Canto a la pampa (de Fernando Pezoa/Tomás Gabino Ortiz) y La batea, son algunos de sus temas más clásicos. ¿Qué novedades musicales les han añadido en esta ocasión?

(PW).- Es una tradición en el grupo respetar el impacto sonoro de los arreglos originales de las canciones emblemáticas y así las presentamos en concierto. Nuestras nuevas ideas sonoras las invertimos en general en nuevas creaciones salvo en algunos temas, por ejemplo, cuando sentimos que hay un potencial todavía no explotado en algunas versiones grabadas como en Manuel Asencio Padilla o si queremos llevar más allá el carácter extremo de algún tema como en Transiente. En los 3 temas mencionados en la pregunta, que pertenecen a la 2ª parte del CD, que hemos llamado Homenaje a Allende es válido lo dicho respecto de los temas emblemáticos, y lo que estos temas tienen de novedad musical es sobre todo la interpretación de los solistas (Allende, Canto a la Pampa), la emoción en concierto (Allende) y la actualidad de un texto como en La Batea.

Una vez hemos repasado el disco, hablemos de él a nivel global ¿Qué creen que representa en la trayectoria de Quilapayún?

(RP).- El lugar de un disco en la trayectoria de un artista se mide con el tiempo, tomando incluso en cuenta la acogida del público. Como es un disco que recién sale a la venta, no podemos sino que caracterizar lo que terminamos de hacer. Aparte las innovaciones musicales de las que ya te ha hablado Patricio, a mí me parece que, en su estructuración, este es un disco que equilibra, quizás con mayor eficacia que otros, temas muy fuertes y de gran despliegue coral y/o instrumental, con otros más calmos y reflexivos, o bien con otros rítmicos y de tonalidad chispeante. De esta totalidad se desprende una gran energía comunicativa, sin duda proveniente de las ganas de tocar... y de grabar! Es lo que hace que algunos digan que es un disco homogéneo en su diversidad, entretenido y vital, sin muchos altos y bajos para la escucha.

A notar también una gran cantidad de temas en primera persona, que le dan al disco una cierta intimidad (prácticamente inédita) en la manera de abordar temas más generales. Es esta dinámica la que posibilita recurrir a la subjetividad expresiva de los diferentes solistas del grupo. Es probable que con esto hayamos conquistado un grado de libertad de estilo suplementario. Las creaciones por venir lo dirán.

¿Cuándo empezarán la gira de este disco? ¿Cuál es el futuro inmediato del grupo?

(RP).- Por el momento, la edición de nuestro disco está asegurada en Chile, Argentina y España. Estamos viendo también ediciones para otros países. Naturalmente, las casas editoras, los productores y nosotros mismos, estamos muy interesados en los conciertos de presentación de este nuevo disco. Estamos trabajando para ello, los mantendremos informados!

No me gustaría terminar sin preguntarles acerca de su anterior disco A Palau (2003). Nunca podré olvidar la impactante interpretación de la canción Què volen aquesta gent? en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, junto a su autora, la mallorquina Maria del Mar Bonet. Sin duda, se trata de una de las mejores versiones de las decenas que se han grabado de esta triste canción. Los arreglos de quena, charango y bombo impactaron al público asistente. ¿Cómo fue su proceso de composición? ¿Cómo se organizaron con Maria del Mar Bonet?

(PW).- María del Mar es una artista que conocemos y admiramos desde hace mucho tiempo. Cuando ella nos propuso esa canción sentimos una gran responsabilidad porque es muy emblemática, nuestros amigos catalanes nos dicen siempre que para ellos es como El Pueblo Unido. Ella nos dio toda la libertad para proponer una nueva versión y quisimos destacar la universalidad del tema haciendo viajar esa canción tan catalana por nuestras tierras. Decidimos entonces darle un color instrumental muy latinoamericano y subrayar los coros casi al borde del grito para estar a la altura de la fuerza con la que canta esta maravillosa artista. Y como el tiempo nunca abunda en estos proyectos tan exigentes como el concierto en el Palau, recuerdo los días previos a la presentación ensayando a voz en cuello hasta altas horas de la madrugada en una habitación de hotel en Barcelona.

Si quiere escuchar una muestra del disco haga click Aquí



martes, octubre 18, 2011

Quilapayún-Parada/Wang, Inti-Illimani e Illapu en una gran Noche




Cancioneros.com

Quilapayún-Parada/Wang, Inti-Illimani e Illapu repletaron el Teatro Caupolican en la capital chilena con un recital de 4 horas sin intermedios, integrado por diversas expresiones musicales.
17/10/2011

En eventos como el que ocurrió el viernes 14 en la noche, uno siente en carne que las palabras son limitadas para poder contar lo sucedido. No hay nada mas que hacer, y las líneas de esta crónica podrían llegar hasta acá. Pero por lo menos trataré de esbozar algunas líneas o razones bajo las cuales se fundamentan lo expresado mas arriba.

Un show en donde quedan plasmados un gran porcentaje de las más diversas expresiones por las cuales se ha paseado la música chilena en los últimos 50 años, no es algo que se vea frecuentemente en nuestros escenarios. Estamos hablando de escuchar desde música con fuerte influencia mapuche, música popular con raíces urbanas, cumbia, con raíces andinas, venezolana, con influencia mexicana hasta obras que deslindan con la música contemporánea, todo esto enmarcado en un show de 4 horas de música continua, en un recinto repleto y en donde el público disfrutó, se emocionó, cantó, lloró, con las canciones que llevan en su memoria, y aceptó con respeto el desafío de escuchar aquellas obras que más se arriesgaban por salirse del marco de la música popular.



Un concierto que se fue estructurado en tres bloques, en donde cada grupo: Quilapayún-Parada/Wang, Inti-Illimani e Illapu. tocaron aproximadamente 14 canciones de sus repertorios, de las cuales una de ella se compartía con integrantes del otro grupo a la mitad de su repertorio y casi al final de su set list se compartían dos canciones con el grupo que lo seguía. Finalizaron con tres canciones interpretados por los tres grupos.

Fue así que el concierto comenzó a las 21:10 hrs. con la presentación de Quilapayún-Parada/Wang, un grupo que tiene un gran calidad interpretativa, que lamentablemente partió con serios problemas de sonido que solucionaron parcialmente a lo largo de las canciones. Lo que se destaca de la presentación de este conjunto es la constante actitud de desafiar al público. Y dentro de este discurso podemos nombrar tres hitos, el primero fue la inclusión del arreglo de El Gavilán, interpretado esta vez por Francesca Ancarola. Lo segundo fue la interpretación, y estreno en Chile, de la obra El Hombre Natural incluido en el CD Al Horizonte y que es una obra para medios electromagnéticos, percusión y coro mixto. Y la otra fue la inclusión de la obra Transiente junto al Inti-Illimani, esta pieza instrumental debería ser estreno en Chile en interpretación por alguna de las agrupaciones llamada “Quilapayún”. Estas tres piezas de avanzada fueron lo más desafiante que se entregó al público, tal vez con la esperanza de ampliar el oído de los auditores, tal como lo hicimos algunos de nosotros con estas mismas obras hace tantos años atrás.



Después vino la entrega de Inti-Illimani, una agrupación que durante este año hemos visto con todas sus capacidades al máximo, entregando su repertorio de manera apropiada, en las dosis justas y buscando en cada canción la conexión con la energía del público. A estas alturas ya llevaban cerca de dos horas de concierto por lo cual la invitación del grupo para que el público se pusiera de pie para bailar fue muy bien aceptada y así cada uno de los presentes podía descansar un poco de la incomodidad que cualquiera sentiría al llevar tanto tiempo sentado. A partir de ahí el público comenzó a llenar naturalmente cada espacio del recinto, para bailar, y expresar de mejor forma las emociones vividas.

Por supuesto no faltaron las menciones a la situación actual de Chile en donde después de más de 20 años de democracia se siente que los ciudadanos salen libremente a expresar los descontentos e injusticias que hemos vivido por años. Y las canciones interpretadas por el Inti-Illimani fueron el marco perfecto para que las gargantas del público se llenaran de voz.



Tal vez la sección mas emocionante se vivió en el bloque de Illapu, este conjunto que suena en forma compacta y poderosa, nos llevó desde la alegría de los sonidos andinos, hasta las lágrimas al hacer un paralelo entre las recientes víctimas del accidente aéreo del archipiélago Juan Fernández, y en donde quedaron varias victimas sin encontrar sus cuerpos, a los cientos de detenidos desaparecidos, de los cuales aún se desconoce su destino, y por los que aún se mantiene el luto dentro de lo profundo del pueblo chileno.

Cayeron muchas lágrimas cuando después de las palabras de Roberto Márquez se interpretó el tema Soy parte de esta historia y subieron al escenario familiares de detenidos desaparecidos con carteles mostrando el rostro y el nombre de sus familiares.

Otro punto a destacar dentro del bloque de Illapu fue la invitación de la agrupación Mapuche We Liwen que hizo presente la reivindicación de este pueblo a través de un mensaje directo, y que fue seguido atentamente por el público como por los integrantes de Illapu que estaban en el escenario, y por alguno de Quilapayún que subieron para verlos cantar.

En suma un concierto redondo musicalmente, tanto en las emociones vividas, como en las propuestas, en donde el público pasadas las 1:10 AM se fue satisfecho al vivir una experiencia completa, tan completa como es la vida, y en donde las palabras siempre se quedan cortas al describir en profundidad cada segundo de lo vivido anoche.



Listado de Temas

Quilapayún-Parada/Wang

1 Variaciones Pueblo Unido
2 Plegaria a un Labrador
3 Soy del Pueblo
4 Según el favor del viento
5 Temporía
6 El Gavilán Con Francesca Ancarola
7 Vamos Mujer
8 El Hombre Natural Acompañados por un trío vocal femenino
9 Que dirá el Santo Padre Con Illapu
10 La Muralla
11 Fuerzas Naturales
12 Allende
13 La Batea
14 Transiente Con Inti Illimani

Inti Illimani

15 Arriba quemando el sol Con Quilapayún-Parada/Wang
16 Tarantella - Canna Austina
17 A la caza del ñandú
18 Malagueña
19 La Exiliada del Sur
20 Tinkú
21 Vino del mar
22 Negra Presuntuosa Con Soledad del Río
23 Samba Landó
24 Sobre tu playa
25 Randombé Con Rodrigo Gónzalez y Sidney Silva
26 Arrurú la faena Con Illapu
27 Señora Chichera Con Illapu

Illapu

28 Tu propia Primavera
29 Escribo por ejemplo
30 Primer sueño de amor
31 Lejos del amor
32 Soy parte de esta Historia
33 Palabras de Nuestro Tiempo Con Quilapayún-Parada/Wang
34 La Partida / Charagua
35-36 Interpretados por We Liwen
37 Morena Esperanza
38 Baila Caporal
39 Vuelvo para Vivir

Quilapayún-Parada/Wang- Inti-Illimani – Illapu

40 Fiesta de San Benito
41 Un poco de mi vida
42 El Pueblo Unido

jueves, septiembre 22, 2011

Inti-Illimani (Hermanos Coulón), Illapu y Quilapayún (Parada/ Wang) llevan su cumbre hasta Buenos Aires



Emol
La gira "Juntos, aquí estamos" suma a sus cuatro estaciones en Chile una presentación en el mítico teatro Gran Rex.

SANTIAGO.- Si las trayectorias de todos estos grupos pudieran sumarse, sobrepasarían con claridad el siglo. Así de trascendentes son los nombres que se juntarán en una sola jornada en Santiago, los próximos viernes 14 y sábado 15 de octubre, para ofrecer un solo concierto en el Teatro Caupolicán.

Se trata de Inti-Illimani, Illapu y Quilapayún, los colectivos más relevantes del canto popular chileno, y que además de sumar a esa presentación otras cuantas por varias ciudades del país, agregaron una estación internacional.

Las tres agrupaciones llegarán el 17 de octubre al mítico Teatro Gran Rex de Buenos Aires, donde también resonó su canto de raíz folclórico en favor de diversas reivindicaciones, y que en los 70 se transformó en un símbolo de la lucha contra las dictaduras sudamericanas.

La gira bautizada como "Juntos, aquí estamos", incluye además fechas en La Serena el 8 de octubre, el 9 en Talcahuano y el 10 en Maullín, en la que será su primera reunión en un mismo escenario desde 2003, cuando participaron en el concierto "Allende en la memoria", celebrado en Ciudad de México con motivo del 30° aniversario de la muerte del presidente chileno.

Los últimos años, en tanto, han traído conflictos internos a los tres grupos. Así, Illapu hoy cuenta con una formación muy distinta a la clásica, aunque siempre liderada por el inconfundible Roberto Márquez. Inti-Illimani y Quilapayún, en tanto, llevaron esas diferencias a la separación en dos grupos distintos que reclaman el lugar histórico.

De este modo, quienes se presentarán en la gira "Juntos, aquí estamos" serán los Inti-Illimani liderados por los hermanos Coulon, y los Quilapayún que encabeza Rodolfo Parada.

lunes, mayo 30, 2011

Illapu- Inti Illimani (Coulón) - Quilapayún (Parada-Wang) Se reunen en Octubre



Esta es una noticia de la cual tuvimos confirmación el viernes de la semana pasada: 3 de las mas emblemáticas agrupaciones de la Nueva Canción Chilena se reunirán en un show inédito en Chile. Si bien estas agrupaciones habían tenido oportunidad de presentarse en un mismo escenario en el extranjero, en nuestro país esto nunca había ocurrido, por lo cual esta cita resulta fundamental.

En lo que estarán de acuerdo es que Illapu hay uno solo, en el caso de los Inti y Quilapayún las agrupaciones que se presentarán son Inti Illimani dirigido por los hermanos Coulón y con Manuel Meriño en la dirección musical, y Quilapayún dirigido por Rodolfo Parada y Patricio Wang.

Las entradas ya están disponibles en Ticketmaster

Precios:
Tribuna general: $ 8.000
Golden numerado: $ 11.000
Platinum numerado: $ 13.000
Diamante numerado: $ 15.000
Palco numerado: $ 25.000
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domingo, febrero 06, 2011

La yapa de Quilapayún Parada- Wang

Cancioneros.com

Después de 6 meses de su celebración la agrupación sigue celebrando los 45 años.


En un concierto redondo, con un teatro repleto y con Pascuala Ilabaca como telonera, este grupo sigue marcando su vigencia en el medio chileno.


En pleno verano, cuando los festivales inundan las ciudades de Chile, decidió Quilapayún Parada Wang de darle una segunda vuelta a su celebración de los 45 años. Aunque ninguno de los integrantes de la agrupación lleve esa cantidad de años en el conjunto, y es posible que alguno de ellos ni siquiera tengan esos años vividos; esto no es un impedimento para que el grupo se suba sobre el escenario y el público disfrute de su presentación.

No quiero alejarme del tema, pero dentro de la autobiografía de Eduardo Carrasco llamada “Conversaciones conmigo mismo”, se plantea como un principio fundamental en la legitimidad y exclusividad de la existencia de su agrupación el desarrollo de la imagen que ha tenido cada uno de sus integrantes sobre la historia del conjunto. Frente a esto hay estrategias disímiles y contradictoria en cada uno de los grupos, en las últimas presentaciones de Quilapayún Carrasco la promoción en medios radiales fue casi inexistente, las notas de prensa reducidas, no hubo publicidad en las calles, y en términos generales pocas veces ocupan fotografías de ellos mostrando sus canas, su experiencia, sus años. La agrupación dirigida por Rodolfo Parada y Patricio Wang hacen totalmente lo contrario, en la publicidad muestran su imagen, quienes son, con quienes el público se encontrarán en el escenario, aunque no puedan usar el logo oficial, aunque nadie vista canas en sus sienes. Así quienes se supone tienen menos derecho a utilizar la imagen, mayormente la explotan, sin generar conflictos entre los asistentes a los conciertos.

Así pude verlos en la madrugada del 29 de enero de 2011 en el Festival folclórico de San Bernardo (salida sur de Santiago de Chile), el bastión chileno de los amantes del folclor, en donde el escenario lo llenan agrupaciones legendarias que han entregado su vida a la recopilación folclórica, o muestran recreaciones sobre la tradición popular de nuestro país. La presentación de una hora incluyó un listado de temas que mostró un cierto cambio a la estructura mostrada en Julio, ahora se alternaba temas conocidos con temas menos reconocidos por los asistentes, evitando proponer al público largos segmentos de las “nuevas propuestas”, por lo cual la atención del público y su participación siempre estuvo arriba: gritando, gozando con las interpretaciones del grupo.

El segundo concierto en Santiago se realizó el viernes 4 de febrero en el teatro Oriente, para los seguidores, ese recinto fue escenario de un concierto frustrado de la agrupación, allá por el 2002, que se canceló y que dio por resultado la generación de dos agrupaciones el año 2003.
El cartel mostraba como telonera a Pascuala Ilabaca la que con un acordeón y después con un teclado, llenó el escenario con su voz clara, fina, aguda, profunda que cautivó a los presentes. En su música se alternan el cancionero chileno y latinoamericano con ciertos giros melódicos y armónicos del lejano oriente, una congregación de influencias que puede sonar a música gitana, a música del mundo. Una gran revelación para los asistentes.

Posteriormente vino Quilapayún, quien volvió a proponer un listado de temas equilibrando meticulosamente entre lo que la gente quería con lo que ellos proponían, por lo cual el concierto se mantuvo siempre arriba durante toda su extensión, lo cual el público agradecía con fuertes aplausos y expresiones de cariño. El grupo mostró como siempre una gran calidad en su interpretación y desarrollaron algo no muy común en ellos: Una excelente comunicación con el público, siempre existió un dialogo lo que agregó un plus a la presentación.

Todo excelente?. No. Hubo ciertos problemas con el sonido que perduraron durante todo el concierto, y en el contenido falta en esta agrupación una propuesta en el cual uno pueda ver una consistencia en su desarrollo futuro. No puede ser que esta agrupación no tenga nuevas grabaciones desde al año 1999 y que su propuesta mas moderna se base principalmente en el disco del año 1992. No se puede basar el desarrollo artístico de una agrupación sin tener una propuesta de futuro: Ese es el paso primordial que debe dar este grupo. O marca territorio en Chile para demostrar que todavía existen, o equilibran esto con un desarrollo artístico en donde el público los pueda seguir independiente de los resultados jurídicos que vengan sobre la utilización de la marca Quilapayún.

Un concierto redondo, intenso, en donde Pascuala se mezcló con los Quila para mostrar una de las versiones más hermosas escuchadas sobre el Gavilán de Violeta Parra, y con un público enfervorizado que terminó pidiendo insistentemente el regreso del grupo.

Listado de temas (Los marcados con asteriscos también fueron interpretados en la presentación del 40º Festival de San Bernardo)

- Instrumental sobre el Pueblo Unido ( en dos teclados)*
- Plegaria a un Labrador*
- Chacarilla*
- Según el favor del viento*
- Soy del Pueblo*
- Temporía*
- Tururururú ( Versión x Viet Nam)
- Canto a la pampa
- Por ellos Canto
- Creer es ver*
- La Muralla*
- Vamos Mujer*
- El Gavilán ( Con Pascuala Ilabaca)
- Allende
- Fuerzas Naturales*
- La Batea*
- Malembe
- El Pueblo Unido*