El Mercurio
Maitén Montenegro asume, por primera vez, la dirección de una obra del género: "1995, el año que nos volvimos todos un poco locos", que tiene como protagonistas a Nathalie Nicloux y Santiago Tupper.
Eduardo Miranda
Su sentido del humor se deja ver cuando responde: "Me encanta, a estas alturas de mi vida, poder debutar en algo. A esta edad ya no hay nada en qué debutar". Y con una sonrisa, la realizadora Maitén Montenegro se refiere a su primer trabajo como directora de una obra de teatro musical: "1995, el año que nos volvimos todos un poco locos" es la apuesta que desde el martes 6 subirá a escena en el Nescafé de las Artes.
Pese a su contundente trayectoria como comediante, bailarina, actriz, profesora y productora, nunca había asumido una dirección profesional en el género. "Es difícil, pero hay que esperar que alguien apueste por ti. No me habían llamado a dirigir nada pese a haber tenido por 12 años una academia dedicada a esto en Estados Unidos", reconoce Montenegro, quien tomó el texto de Marco Antonio de la Parra y durante los últimos meses lo ha convertido en una pieza teatral con 20 actores en escena y composiciones y dirección musical de Rodrigo Aray.
Pero no ha sido un proceso fácil: "Es un trabajo donde constantemente sientes que das dos pasos y retrocedes uno, entonces hay que reconocer que eso es angustiante", dice Montenegro. Y sigue: "Mi deseo es que los jóvenes de hoy vean la obra. Que sea un público nuevo el que se conecte con una historia también nueva".
La obra se adentra, tal como su título, en el cuarto medio de un colegio santiaguino a mediados de los 90. "Estar en esta obra significa hincarle el diente a algo nacional, con una identidad. Eso resulta muy interesante", dice la actriz Nathalie Nicloux, quien también debuta en los musicales. Y su compañero de elenco, Santiago Tupper, complementa: "Me sentía un poco ajeno a algunos musicales. Sin embargo me acomodó este proyecto y encuentro que tiene mucho sentido".
¿Y qué los llevó a tomar este desafío? Los actores se miran y responden. "El proyecto está muy bueno, ¡pero si te llama Maitén no se puede decir que no!".
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
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viernes, noviembre 02, 2018
sábado, octubre 13, 2018
Los 90 están de moda: porque todos estamos un poco locos
El Mercurio
Así lo creen Marco Antonio de la Parra y Maitén Montenegro, autor y directora del teatro musical "1995, el año que nos volvimos todos un poco locos", que se estrena en noviembre en el Teatro Nescafé de las Artes. Basado en la novela del dramaturgo, aborda temas que afectan a jóvenes de los 90 y en la actualidad, aunque tratada de distinta manera, comentan sus creadores.
Catalina Larraguibel L.
Las coincidencias existen. Y la conjunción de astros también. De eso está segura Maitén Montenegro, quien desde hace años tenía la intención de hacer teatro musical en Chile. A comienzos de 2017 comenzó a esbozar un proyecto junto a Marco Antonio de la Parra, para adaptar su novela "El año que nos volvimos todos un poco locos". Pero no tenían dónde presentarla.
A fines de 2017, el Teatro Nescafé de las Artes le ofreció a Maitén formar una compañía de teatro musical y ser su directora residente. Ya con un lugar donde presentarse, comenzó el trabajo de escribir el libreto, componer la música, coreografías, diseño de vestuario, iluminación, escenografía y todo lo que implica una nueva obra. Y el próximo martes 6 de noviembre se estrena en el Teatro Nescafé "1995, el año que nos volvimos todos un poco locos".
La novela de Marco Antonio de la Parra, escrita en 2012 y que actualmente está incluida en el programa de lectura en educación media, narra en forma de monólogos las historias de los alumnos adolescentes de un colegio, con sus alegrías, tristezas, temores y contradicciones propias de la edad.
"Queremos que nuestras historias tengan la oportunidad de ser interpretadas y mostradas. Hay muchos espectáculos con música en el escenario como remontajes de Broadway, pero aquí lo que buscamos es que prevalezca lo nuestro. Con esto abrimos posibilidades a creadores chilenos como dramaturgos, actores, diseñadores y músicos", acota Maitén Montenegro. El teatro musical, un género que ella conoció bien en Estados Unidos, se ha hecho poco en Chile y buenos ejemplos son "La pérgola de las flores" en los años sesenta y "La negra Ester", en los ochenta, exitosas hasta el día de hoy.
Para "1995, el año que nos volvimos todos un poco locos", las canciones fueron compuestas por Rodrigo Aray, quien dice que con esto cumple su sueño de escribir una obra musical. Para ello viajó desde España, donde residía, a trabajar codo a codo con el equipo "y mostrar algo novedoso desde el punto de vista de la creación. Ha sido un proceso en el que he tenido que ir adaptando la música, por cambios que se hacen a medida que avanzan los ensayos". Cuenta que musicalizar los textos de De la Parra "ha sido fascinante", y que como la composición y la tecnología son lo suyo, todas las canciones estarán disponibles en Spotify.
La difícil adolescencia
En cuanto a la puesta en escena, sus creadores afirman que "los 90 están de moda" y para el vestuario han contado con la colaboración del Museo de la Moda, donde han podido sacar ideas, aunque dándole también una óptica actual.
De la Parra señala que "las temáticas son las mismas hoy y en los 90. Las inseguridades, los conflictos de los estudiantes y el bullying , que ya estaba instalado. La diferencia es que en este siglo los jóvenes salieron a la calle y se atreven a conversar estos temas con sus padres, como también el de la identidad sexual, por ejemplo. Los estudiantes de esos años vivieron la transición a la democracia y los de este milenio salieron a las calles. Por eso queremos que esta obra la vean en familia, para que después aborden los asuntos que aquí mostramos".
Los actores fueron seleccionados luego de un largo casting y asistieron a un taller en el que se les instruyó la forma en que se aborda este género. Ellos darán vida a Jaime (Santiago Tupper) y Frida (Nathalie Nicloux), quienes rememoran el año 1995, cuando cursaban cuarto medio y gracias a un grupo musical que crearon en el colegio -aquí el Chilean Mountain School- pudieron superar las contradicciones e inseguridades propias de la adolescencia.
Un tiempo de grandes transformaciones
Maitén Montenegro y Marco Antonio de la Parra coinciden en que los 90 fueron años de cambio en que se incubaron muchas cosas, no sólo en Chile, sino también en Estados Unidos, principalmente en la comunidad latina de ese país.
El dramaturgo dice que fue un tiempo de transición en todos los sentidos, tanto económico como político, y en ese momento el clima social que le tocó experimentar a los jóvenes los llevó a vivir su propia transformación dentro de su entorno. "No son los tiempos de los pingüinos que salen a la calle, sino una época de consensos, en que están empezando a aflorar temas como el bullying , la tolerancia, la diversidad sexual, que, si bien existen desde que hay colegios, es en los '90 cuando se comienza a hablar de ellos".
Cree que los años de transición son un poco locos, el cambio de adolescentes a jóvenes que empiezan a ir a la universidad, a decidir su futuro, "definitivamente son una locura".
La directora de la Compañía de Teatro Musical del Nescafé de las Artes señala que el cambio en los 90 se vivió en todas partes. "Yo lo viví en Estados Unidos, que al igual que en Chile, mostró cómo se estaban incubando un montón de cosas, que se reflejan en la tecnología, por ejemplo. Fue un puente entre una época y otra".
Montenegro afirma que la obra fue ambientada en 1995 "porque ese año hubo varias cosas interesantes, especiales, distintas". Por ejemplo, recuerda que en esa oportunidad la Teletón no llegó a la meta y se vivían cambios políticos, que si bien la obra no aborda, marca muchas cosas que se vivieron en la sociedad chilena y también en la latina en Estados Unidos.
"Y ojalá todos tengamos una dosis de locura; cuando estoy con mis alumnos quiero traspasarles a las nuevas generaciones un poco de eso y que no teman. Y me encontré con Marco Antonio que también tiene ese grado necesario de locura", concluye.
El montaje,que mezcla música, danza y teatro, se estrenará el martes 6 de noviembre. Las entradas, entre $10.000 y $18.000, se pueden adquirir en boleterías del teatro y en Ticketek.
Así lo creen Marco Antonio de la Parra y Maitén Montenegro, autor y directora del teatro musical "1995, el año que nos volvimos todos un poco locos", que se estrena en noviembre en el Teatro Nescafé de las Artes. Basado en la novela del dramaturgo, aborda temas que afectan a jóvenes de los 90 y en la actualidad, aunque tratada de distinta manera, comentan sus creadores.
Catalina Larraguibel L.
Las coincidencias existen. Y la conjunción de astros también. De eso está segura Maitén Montenegro, quien desde hace años tenía la intención de hacer teatro musical en Chile. A comienzos de 2017 comenzó a esbozar un proyecto junto a Marco Antonio de la Parra, para adaptar su novela "El año que nos volvimos todos un poco locos". Pero no tenían dónde presentarla.
A fines de 2017, el Teatro Nescafé de las Artes le ofreció a Maitén formar una compañía de teatro musical y ser su directora residente. Ya con un lugar donde presentarse, comenzó el trabajo de escribir el libreto, componer la música, coreografías, diseño de vestuario, iluminación, escenografía y todo lo que implica una nueva obra. Y el próximo martes 6 de noviembre se estrena en el Teatro Nescafé "1995, el año que nos volvimos todos un poco locos".
La novela de Marco Antonio de la Parra, escrita en 2012 y que actualmente está incluida en el programa de lectura en educación media, narra en forma de monólogos las historias de los alumnos adolescentes de un colegio, con sus alegrías, tristezas, temores y contradicciones propias de la edad.
"Queremos que nuestras historias tengan la oportunidad de ser interpretadas y mostradas. Hay muchos espectáculos con música en el escenario como remontajes de Broadway, pero aquí lo que buscamos es que prevalezca lo nuestro. Con esto abrimos posibilidades a creadores chilenos como dramaturgos, actores, diseñadores y músicos", acota Maitén Montenegro. El teatro musical, un género que ella conoció bien en Estados Unidos, se ha hecho poco en Chile y buenos ejemplos son "La pérgola de las flores" en los años sesenta y "La negra Ester", en los ochenta, exitosas hasta el día de hoy.
Para "1995, el año que nos volvimos todos un poco locos", las canciones fueron compuestas por Rodrigo Aray, quien dice que con esto cumple su sueño de escribir una obra musical. Para ello viajó desde España, donde residía, a trabajar codo a codo con el equipo "y mostrar algo novedoso desde el punto de vista de la creación. Ha sido un proceso en el que he tenido que ir adaptando la música, por cambios que se hacen a medida que avanzan los ensayos". Cuenta que musicalizar los textos de De la Parra "ha sido fascinante", y que como la composición y la tecnología son lo suyo, todas las canciones estarán disponibles en Spotify.
La difícil adolescencia
En cuanto a la puesta en escena, sus creadores afirman que "los 90 están de moda" y para el vestuario han contado con la colaboración del Museo de la Moda, donde han podido sacar ideas, aunque dándole también una óptica actual.
De la Parra señala que "las temáticas son las mismas hoy y en los 90. Las inseguridades, los conflictos de los estudiantes y el bullying , que ya estaba instalado. La diferencia es que en este siglo los jóvenes salieron a la calle y se atreven a conversar estos temas con sus padres, como también el de la identidad sexual, por ejemplo. Los estudiantes de esos años vivieron la transición a la democracia y los de este milenio salieron a las calles. Por eso queremos que esta obra la vean en familia, para que después aborden los asuntos que aquí mostramos".
Los actores fueron seleccionados luego de un largo casting y asistieron a un taller en el que se les instruyó la forma en que se aborda este género. Ellos darán vida a Jaime (Santiago Tupper) y Frida (Nathalie Nicloux), quienes rememoran el año 1995, cuando cursaban cuarto medio y gracias a un grupo musical que crearon en el colegio -aquí el Chilean Mountain School- pudieron superar las contradicciones e inseguridades propias de la adolescencia.
Un tiempo de grandes transformaciones
Maitén Montenegro y Marco Antonio de la Parra coinciden en que los 90 fueron años de cambio en que se incubaron muchas cosas, no sólo en Chile, sino también en Estados Unidos, principalmente en la comunidad latina de ese país.
El dramaturgo dice que fue un tiempo de transición en todos los sentidos, tanto económico como político, y en ese momento el clima social que le tocó experimentar a los jóvenes los llevó a vivir su propia transformación dentro de su entorno. "No son los tiempos de los pingüinos que salen a la calle, sino una época de consensos, en que están empezando a aflorar temas como el bullying , la tolerancia, la diversidad sexual, que, si bien existen desde que hay colegios, es en los '90 cuando se comienza a hablar de ellos".
Cree que los años de transición son un poco locos, el cambio de adolescentes a jóvenes que empiezan a ir a la universidad, a decidir su futuro, "definitivamente son una locura".
La directora de la Compañía de Teatro Musical del Nescafé de las Artes señala que el cambio en los 90 se vivió en todas partes. "Yo lo viví en Estados Unidos, que al igual que en Chile, mostró cómo se estaban incubando un montón de cosas, que se reflejan en la tecnología, por ejemplo. Fue un puente entre una época y otra".
Montenegro afirma que la obra fue ambientada en 1995 "porque ese año hubo varias cosas interesantes, especiales, distintas". Por ejemplo, recuerda que en esa oportunidad la Teletón no llegó a la meta y se vivían cambios políticos, que si bien la obra no aborda, marca muchas cosas que se vivieron en la sociedad chilena y también en la latina en Estados Unidos.
"Y ojalá todos tengamos una dosis de locura; cuando estoy con mis alumnos quiero traspasarles a las nuevas generaciones un poco de eso y que no teman. Y me encontré con Marco Antonio que también tiene ese grado necesario de locura", concluye.
El montaje,que mezcla música, danza y teatro, se estrenará el martes 6 de noviembre. Las entradas, entre $10.000 y $18.000, se pueden adquirir en boleterías del teatro y en Ticketek.
jueves, marzo 08, 2018
Maitén Montenegro llevará su teatro musical al Nescafé de las Artes
El Mercurio
La artista será la directora residente del espacio y coproducirá obras de manera permanente. El primer montaje verá la luz a fines de junio y en los próximos días convocarán a audiciones.
Por Eduardo Miranda
Desde el año pasado que la comediante y productora Maitén Montenegro buscaba un escenario para montar su próximo proyecto teatral. Sin embargo, se encontró con algo mayor: desde esta temporada será directora residente del Teatro Nescafé de las Artes, y no solamente montará sus obras en ese escenario, sino también realizarán montajes de teatro musical en conjunto y de manera permanente.
"Es una innovación de nuestro teatro y ya lo hicimos anteriormente con el ballet que dirige Sara Nieto. No existía una compañía asociada a un teatro privado y para nosotros es un verdadero hito que nos permite generar contenidos propios", explica Irene González, directora del recinto ubicado en calle Manuel Montt.
Esta residencia consiste, en pocas palabras, en la producción conjunta de obras de teatro musical. La meta es lograr un título anual. "La gente peca de considerar al teatro musical como un arte liviano, sin embargo, permite expresar lo que piensa un país, lo que se siente en un momento", plantea Maitén Montenegro.
Según puntualiza, "ser residente es un honor, es como si fuéramos compañeros de casa; compartimos los gastos, apechugamos juntos y nos atrevemos".
Esta alianza tiene una fecha de partida: a fines de junio verá la luz un primer título, que aún prefieren mantener en reserva: "Solo puedo decir que nos interesa que nos interprete, tratar temas que le sean cercanos al público", dice la considerada "primera showoman de la escena local". Sin embargo, en una entrevista publicada en estas mismas páginas, Montenegro ya había entregado algunas luces: en sus planes está dirigir la obra musical "El año en que nos volvimos todos un poco locos", de Marco Antonio de la Parra. Esa pieza se ambienta en Chile desde 1995 hasta el presente y plantea un cruce generacional entre sus personajes.
Irene González agrega: "Vamos a llamar a audiciones, que se realizarán en el mismo teatro. Esta primera producción es una obra con una temática joven y universal, porque también queremos seguir incentivando a un público que cada vez más se acerca al teatro musical".
Y Montenegro dice: "Para mí es importante sentir que tengo casa donde desarrollar mi trabajo. El teatro musical está de moda, por eso nos importa que las obras que produzcamos de ahora en adelante tengan temáticas chilenas. Con eso también apostamos por la formación".
También actriz
Pero este no será su único proyecto escénico para este año. En junio, Maitén Montenegro también llegará por primera vez a un montaje teatral: "Historia de amor con hombre bailando", que se inspira en la obra de Hernán Rivera Letelier y se estrenará en CorpArtes.
En la obra estará en escena junto a los actores Felipe Ríos y Emilio Edwards, entre otros, y bajo la dirección de Bastián Bodenhöfer.
Producciones
El propósito de esta alianza es realizar obras musicales anuales. Se ensayarán en el estudio de Maitén Montenegro, para así no interrumpir la programación
habitual del teatro.
La artista será la directora residente del espacio y coproducirá obras de manera permanente. El primer montaje verá la luz a fines de junio y en los próximos días convocarán a audiciones.
Por Eduardo Miranda
Desde el año pasado que la comediante y productora Maitén Montenegro buscaba un escenario para montar su próximo proyecto teatral. Sin embargo, se encontró con algo mayor: desde esta temporada será directora residente del Teatro Nescafé de las Artes, y no solamente montará sus obras en ese escenario, sino también realizarán montajes de teatro musical en conjunto y de manera permanente.
"Es una innovación de nuestro teatro y ya lo hicimos anteriormente con el ballet que dirige Sara Nieto. No existía una compañía asociada a un teatro privado y para nosotros es un verdadero hito que nos permite generar contenidos propios", explica Irene González, directora del recinto ubicado en calle Manuel Montt.
Esta residencia consiste, en pocas palabras, en la producción conjunta de obras de teatro musical. La meta es lograr un título anual. "La gente peca de considerar al teatro musical como un arte liviano, sin embargo, permite expresar lo que piensa un país, lo que se siente en un momento", plantea Maitén Montenegro.
Según puntualiza, "ser residente es un honor, es como si fuéramos compañeros de casa; compartimos los gastos, apechugamos juntos y nos atrevemos".
Esta alianza tiene una fecha de partida: a fines de junio verá la luz un primer título, que aún prefieren mantener en reserva: "Solo puedo decir que nos interesa que nos interprete, tratar temas que le sean cercanos al público", dice la considerada "primera showoman de la escena local". Sin embargo, en una entrevista publicada en estas mismas páginas, Montenegro ya había entregado algunas luces: en sus planes está dirigir la obra musical "El año en que nos volvimos todos un poco locos", de Marco Antonio de la Parra. Esa pieza se ambienta en Chile desde 1995 hasta el presente y plantea un cruce generacional entre sus personajes.
Irene González agrega: "Vamos a llamar a audiciones, que se realizarán en el mismo teatro. Esta primera producción es una obra con una temática joven y universal, porque también queremos seguir incentivando a un público que cada vez más se acerca al teatro musical".
Y Montenegro dice: "Para mí es importante sentir que tengo casa donde desarrollar mi trabajo. El teatro musical está de moda, por eso nos importa que las obras que produzcamos de ahora en adelante tengan temáticas chilenas. Con eso también apostamos por la formación".
También actriz
Pero este no será su único proyecto escénico para este año. En junio, Maitén Montenegro también llegará por primera vez a un montaje teatral: "Historia de amor con hombre bailando", que se inspira en la obra de Hernán Rivera Letelier y se estrenará en CorpArtes.
En la obra estará en escena junto a los actores Felipe Ríos y Emilio Edwards, entre otros, y bajo la dirección de Bastián Bodenhöfer.
Producciones
El propósito de esta alianza es realizar obras musicales anuales. Se ensayarán en el estudio de Maitén Montenegro, para así no interrumpir la programación
habitual del teatro.
viernes, noviembre 17, 2017
El nuevo cambio de piel de Maitén Montenegro
El Mercurio
Aunque tiene 54 años de trayectoria, la próxima temporada recién actuará por primera vez en una obra: "Historia de amor con hombre bailando". Además, dirigirá un musical escrito por Marco Antonio de la Parra.
Por Eduardo Miranda
La televisión fue su primera meta. Grabó un disco, hizo café concert, también espectáculos revisteriles, filmó una corta escena en el cine y bailó en shows de variedades. Pero la tele estaba en la mira: "Me dediqué a la TV porque no tiene secretos. Es más impactante y la responsabilidad que tienes con el espectador es mayor, porque estás en su entorno. Entras en su casa". La reflexión es de Maitén Montenegro, quien lleva 54 años dedicada al mundo del espectáculo y se prepara para nuevos proyectos en los escenarios.
"He cambiado de piel unas cinco veces de manera total. Cuando me fui a Estados Unidos y me dediqué a la producción televisiva; cuando volví e hice docencia. Siempre pasan cosas y esta vez estoy en un nuevo cambio", reconoce la artista, quien llegará a un montaje teatral por primera vez: "Historia de amor con hombre bailando", que en junio próximo se estrenará en CorpArtes.
Aunque es hija del recordado actor Raúl Montenegro, hasta ahora el teatro había sido un pendiente: "Le tengo distancia porque creo que son palabras mayores. Veía a mi papá y sentía que era muy sacrificado todo. Debe haber sido muy frustrante ver a la familia comprometida en algo que no siempre tenía buenos resultados".
El nuevo proyecto la tendrá en escena junto a Felipe Ríos, Emilio Edwards y bajo la dirección de Bastián Bodenhöfer, quien encabeza el proyecto que se inspira en la obra de Hernán Rivera Letelier. "No hay fecha de expiración cuando uno está en el espectáculo, así que decidí ser parte de este montaje", agrega la comediante.
Claro que no es su único proyecto para la próxima temporada: Maitén Montenegro dirigirá la obra musical "El año en que nos volvimos todos un poco locos", de Marco Antonio de la Parra. "Habla de un Chile desde el año 1995 hasta hoy. Hace un cruce generacional muy interesante", dice Montenegro y luego agrega: "Es la primera vez que dirijo un proyecto musical de largo aliento, porque me había dedicado solo a pequeñas producciones".
Llamada "la primera showoman" de la escena local, Maitén Montenegro continúa con su escuela de talentos, MDA Studio, que tras el cierre de su sede en la calle Bilbao hoy está ubicada en Arzobispo Larraín Gandarillas 108. Tiene unos 60 alumnos interesados en el mundo del espectáculo. Sin embargo, ella hace algunas críticas a la escena local: "Chile se atreve muy poco, somos demasiado formales y no hay locuritas. La poca osadía no permite que entendamos el arte de esta época. La televisión tampoco le ha dado la oportunidad a la gente nueva. Es esquiva en dar espacios".
Grandes coreógrafos
Maitén Montenegro presentó el martes y miércoles el espectáculo "Encuentro de grandes coreógrafos", en el Teatro Oriente, en que participaron 18 compañías. Fueron más de 300 bailarines de distintas disciplinas de danza, desde el ballet al hip hop. La entrada fue gratuita. "
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