Mostrando las entradas con la etiqueta Claudia Acuña. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Claudia Acuña. Mostrar todas las entradas

miércoles, agosto 26, 2020

Claudia Acuña frente al nuevo orden de la pandemia: “Los músicos estamos en una absoluta reinvención”

El Mercurio

La chilena vivió días muy duros en Nueva York. Acaba de dar sus primeros conciertos a teatro vacío, con audiencia a través de pantallas, y ahora estrena el videoclip de la canción “Agüita de corazón”, de su disco nominado al Grammy Latino.
IÑIGO DÍAZ
Parece que todo ocurrió hace muy poco, pero fue hace largos seis meses. El aterrizaje fue duro para Claudia Acuña en su regreso a Nueva York, después de haber estado en Chile durante el verano para visitar a su familia y dar un concierto en el Teatro Regional del Biobío. El 4 de marzo se encontraba en una ciudad presa de la angustia por la llegada del coronavirus. En menos de diez días se iniciaba allí una larguísima cuarentena.

“El ambiente era de una tremenda confusión. Tuve muchos conocidos que muy pronto dieron positivo a covid-19. También personas cercanas que no sobrevivieron. Esta es una realidad frente a la que todavía nadie tiene certeza de cómo navegar, salvo usar tu mascarilla, mantener distancia física y no hacer estupideces, como las personas que se juntan entre diez porque están aburridos de no ver a sus amigos”, dice la cantante chilena desde Brooklyn.

Su vida personal se vio alterada. También su vida laboral, como trabajadora del arte y la cultura. Acuña recibió el golpe del cierre de los escenarios en la ciudad y la cancelación de todos sus conciertos que tenía programados durante el verano en Manila, Shanghái, Singapur, Tokio y Osaka.

“No solo los músicos quedamos desprotegidos, sino también los técnicos que trabajan con nosotros. La música es una industria que genera muchos empleos. Y se han perdido”, dice. “Los músicos somos como los bomberos. Nos llaman para ayudar en beneficios, porque la música conecta a las personas y transmite sentimientos. ¿Quién apoya a los músicos cuando necesitamos que nos den una mano?”, agrega.

La reactivación musical en Nueva York vino junto con el desconfinamiento. “Los músicos estamos en un tiempo de absoluta reinvención”, define Acuña. Hace unos días ofreció dos conciertos en North Hampton, Massachusetts. Primero una presentación al aire libre en un prado, con el cuarteto luciendo mascarillas y situado en una caballeriza abierta al público. La gente, a distancias mayores de tres metros, presenció el concierto con quitasoles y canastas para pícnic, en un intento por volver a una vida como la conocíamos.

La noche siguiente actuó a teatro vacío en la Academy of Music Theatre, la opera house más antigua de Estados Unidos, junto a los chilenos Pablo Vergara (piano) y Rodrigo Recabarren (batería), y el estadounidense Carlos Henderson (contrabajo).

Agüitas para todo

“Ese día asistieron unas 250 personas vía pantallas. Nosotros mismos teníamos a esas personas frente a nosotros a través de otras pantallas. Es un formato nuevo que estamos explorando: el público paga un ticket o dona dinero a las organizaciones (en este caso, Violence Intervention Program). Con esto estamos generando una nueva práctica, porque la gente estaba acostumbrada a tener acceso gratuito a la música”, dice Acuña, quien a fines de año volverá al mismo teatro para dar otra serie de conciertos con la misma modalidad.

Mientras, la música de “Turning Pages”, un disco de 2019 que fue nominado al Grammy Latino, sigue teniendo eco. Esta semana se estrenó un videoclip de una de las canciones de ese repertorio. En “Agüita de corazón”, una pieza de inspiración en la tonada, Claudia Acuña recorre parajes de Colina, canta en una pradera o en el remanso de un río: “En Chile tenemos agüitas para todo. Ha sido así siempre en nuestras vidas. Necesitamos más agüita del corazón para seguir adelante este año”.

viernes, octubre 04, 2019

Claudia Acuña desde Nueva York: "En Chile todavía no reconocen lo que hacemos los músicos afuera"


lunes, enero 28, 2019

Luna nueva para Claudia Acuña: tras una década, vuelve al disco

Iñigo Díaz
Cultura
El Mercurio

La cantante de jazz inicia otro ciclo con "Turning pages" . Es el primer álbum del sello discográfico Delfín Records, que fundó en Nueva York y que trae a Chile sus canciones.



"Carita de luna" fue una de las primeras canciones escritas por Claudia Acuña para uno de sus discos. Una cantautoría dedicada a un disco que terminó titulándose "Luna" (2004), el tercero del catálogo solista de la cantante chilena de jazz, tras su debut como artista del sello Verve.

"La luna, la luna. Algo hay ahí. Algo tengo yo con esa señora que siempre vuelve a aparecer, me habla, me hace soñar. Creo que a todos nos afecta la luna llena en algún momento. Y una, muy pilla, le echa la culpa a la Luna por todos los errores que ha cometido", dice desde Nueva York. "¿Si soy lunática? Si quieren llamarme así, no hay problema: soy lunática", agrega.

"Hey", "Futuro" y "Silencio" son tres canciones de autoría de Claudia Acuña donde sus textos hacen mención a la luna. También son canciones que acaban de salir de horno y aparecen en el flamante disco "Turning pages", que lanzará oficialmente en Estados Unidos este 1 de febrero. La chilena lo celebrará, además, frente a un público en los ocho conciertos que tiene programados entre el 6 y el 9 de febrero con su actual quinteto, nada menos que en el club Birland, a unas seis cuadras de Times Square, "el centro del universo", como señalan los neoyorquinos.

Se trata de su quinto trabajo disco solista, el primero que publica con el sello discográfico que acaba de fundar, Delfín Records. "Necesitaba tener el control de los contenidos de la música y por eso armé este sello. La industria del disco está en crisis, la audición se da mayormente en formatos digitales, y sellos como Blue Note o Verve ya no tienen todo un edificio corporativo en Manhattan. Pero el disco físico sigue representando un contacto directo con el público. Por eso seguimos fabricando discos y los llevamos a los conciertos", dice.

Vuelta de página

Claudia Acuña se acompaña en "Turning pages" por jazzistas de la ciudad como Juancho Herrera (guitarra), quien fue el productor, Carlos Henderson (contrabajo) y los chilenos Pablo Vergara (piano) y Yayo Serka (batería). En nuestro país se distribuye por el sello Plaza Independencia y se consigue en La Tienda Nacional.

A una década de su anterior álbum, titulado "En este momento" y publicado por el sello Marsalis Music, de Branford Marsalis, Claudia Acuña se reinstala no solo como artista del jazz independiente en Nueva York. Ella misma se visualiza en una etapa de nítida madurez, y canciones como "Tu sonrisa" vienen a retratarlo: "Es el aprendizaje de vivir sin alguien al lado que pensaste que iba a ser, pero que no fue. Un día pones todas tus cartas sobre la mesa y luego no queda nada ahí. Así aprendes a vivir sin esa sonrisa", admite.

Los textos propios, hoy convertidos en canciones, hablan de rupturas y esperas, como ocurre además en "Futuro", que escribió mientras estaba embarazada de su hijo Daniel, hoy de siete años. En tanto, "Hey" la presenta como un personal himno femenino. Y desde luego, Claudia Acuña incluyó standards en el repertorio.

Uno es "Bird alone", de Abbey Lincoln, histórica cantante fallecida en 2010, quien fuera madrina de Claudia Acuña. Y otro es "But beautiful". "El amor puede ser duro y difícil, incluso te puede hacer odiar, pero los que tienen la fortuna de vivirlo saben que al final el amor es bello", dice como resumen de los capítulos de una vida, a 25 años de su arribo a Nueva York como otra inmigrante en la capital mundial de la música moderna.

jueves, enero 24, 2019

"Turning Page": El disco que trae de vuelta a Claudia Acuña



Comunicado de prensa

La intérprete y compositora de jazz chilena con mayor presencia internacional regresa luego de 10 años con un esperado álbum, en el cual da cuenta de su proceso de reinvención y donde incluye sus propias canciones.

La cantante Claudia Acuña se ha transformado en la más destacada exponente nacional del jazz a nivel mundial. Con una trayectoria desarrollada en Estados Unidos, la intérprete está de vuelta en la escena, luego de 10 años de ausencia, para presentar un nuevo proyecto discográfico con el que se reincorpora a la cúspide del jazz. “Turning Page” es el título de este esperado disco, que ya se encuentra disponible en formato físico en las principales tiendas del país.

En esta placa, Claudia Acuña muestra las nuevas profundidades emocionales que ha adquirido a través de sus años de trayectoria, en un regreso en el que se siente como el Ave Fénix, más segura, más madura y mostrando un lado de compositora que muchas personas no conocen. “En el pasado, incluía una o dos canciones originales en un disco, sin embargo en “Turning Page”, decidí enfocarme en mis temas, lo que me hace sentir como si estuviera abriendo mi diario y contando mi historia”, manifiesta la cantante.

En esta línea, “Turning Page” presenta un set de canciones sorprendentemente melódicas, que la cantante grabó en compañía de un reparto estelar de músicos que colaboraron en este disco. Además de los temas inéditos, en este álbum es posible apreciar una feroz e intensamente sentida interpretación de “But Beautiful”, original de Jimmy Van Heusen y Johnny Burke, y una personal versión de “Bird Alone” de Abbey Lincoln.

La cantante nacida en Santiago, pero que pasó su infancia en Concepción, se estableció en el mundo del jazz chileno con sólo 20 años. Al poco tiempo después llegó a Nueva York donde rápidamente fue reconocida como una voz principal de una escena que estaba comenzando a protagonizar una ola de brillantes músicos latinoamericanos. Antes de “Turning Page”, Claudia Acuña lanzó cinco álbumes que la consagraron como una cantante de gran fuerza creativa. Los últimos seis años, aunque estuvo dedicada a la crianza y a su familia, se mantuvo en el ambiente musical colaborando con distintos artistas. 

Escucha “Turning Page”, de Claudia Acuña, la cantante del jazz chileno de mayor alcance en la historia.

domingo, marzo 12, 2017

Claudia Acuña: "Voy a volver al mundo musical de mi país"

El Mercurio

Una crisis personal, el paso a la autogestión después de estar en grandes sellos, una polémica en Viña del Mar y el disco "Chapters" marcan la temporada de la cantante chilena de jazz radicada en Nueva York.  

IÑIGO DÍAZ 

"Soy una desconocida en la Quinta Vergara. Nunca estuve allí, ni siquiera como público. Canté por primera vez en ese escenario y probablemente también sea la última", elucubra Claudia Acuña, ya con los ecos del Festival de Viña del Mar extinguidos. La chilena, que se instaló en Nueva York en 1994 para iniciar su carrera jazzística, integró el elenco de voces de la obertura, dedicada al centenario de Violeta Parra.

"Me hubiera encantado tener más tiempo para esa obertura, pero los requerimientos de la televisión son distintos y súper rígidos. Me pareció que fue respetuosa y fina para los parámetros de la TV, a pesar de las críticas. Yo vine porque se trataba de Violeta Parra y fue súper emocionante estar ahí con Isabel y Tita Parra", señala. "¿Sobre el playback ? El ensayo general se grabó, supongo que como un respaldo, pero yo canté todo el tiempo", agrega.

Claudia Acuña regresó a Chile después de tres años, cuando estuvo con Inti-Illimani Histórico en un tributo a figuras de la Nueva Canción Chilena que incluyó, desde luego, a Violeta Parra. "Soy y seré del jazz. Pero soy chilena y latinoamericana que primero aprendió del folclor y de Violeta", advierte.
En sus grabaciones siempre ha incorporado una relectura personal de Violeta Parra. Cantó "Gracias a la vida" en "Wind from the south" (2000), "Volver a los diecisiete" en "Rhythm of life" (2002) y "Run Run se fue pa'l norte" en "En este momento" (2009).

Y mientras alterna colaboraciones con músicos de Nueva York como el pianista Billy Childs -en el recién estrenado álbum "Rebirth"-, el dúo que proyecta con el pianista español Chano Domínguez y los trabajos con la impresionante baterista avant-garde Sussie Ibarra, en el arranque del año la chilena se concentra en la producción de su quinto disco solista.

Los nuevos capítulos

"En los últimos años mi vida ha tenido una transición fuerte y han pasado cosas que me han llevado a reinventarme", dice, y recuerda la fallida campaña que emprendió en 2013 para reunir fondos en la plataforma PledgeMusic.com. Después de haber grabado para Verve, Maxjazz y Marsalis Music, Claudia Acuña pasaba a la vereda de la autoproducción.

"No pudimos completar la campaña, hubo que rebajar las cifras de la meta original, y el disco quedó a medio camino. Creo que cometí el error de desarrollar un proyecto cuando todavía estaba lidiando con la maternidad (su hijo de cinco años, Daniel). Reuní dinero de muchos norteamericanos y solo cuatro chilenos. En Estados Unidos el crowdfunding es mucho más común", dice.

-El disco se llamaba "Futuro".
"Ahora se llama 'Chapters', porque ha sido por capítulos. Es el que más me he demorado y parece que fuera un libro: lo abres, lo lees y lo cierras muchas veces. Por primera vez voy a mostrar mi lado de cantautora".

-En sus discos siempre hubo alguna canción propia entre standards de jazz.
"Y también canciones latinoamericanas y boleros, una o dos. Ahora será casi estrictamente mi lado autoral, porque también estoy revisitando y adaptando clásicos. La gente me conoce así. Ya tengo listas cinco canciones: 'Agüita de corazón', 'Hey', 'Tu sonrisa', 'Silencio' y 'Home'. Las quiero mostrar en Chile".

-¿Podrá ser en el Festival de Jazz de Providencia?
"Ahí canté en 2003 y fue mi primer regreso a Chile. Pero he tenido muchas trabas para volver allí, de gente que no me considera una artista de jazz. Yo tengo un prestigio fuera de Chile. Ojalá se abran esas y otras puertas porque voy a volver al mundo musical de mi país".

sábado, diciembre 07, 2013

Claudia Acuña: "Me gustaría ser más profeta en mi tierra"

El Mercurio

Aprovechando su paso por Chile para cantar a fines de diciembre junto a Inti Illimani histórico, viajamos con la exitosa cantante de jazz Claudia Acuña a Concepción, la ciudad que la vio nacer como artista y que fue testigo de sus difíciles comienzos en la música. Allí, habló del largo camino que debió recorrer para consolidarse en Nueva York, de su nueva vida repartida entre sus giras por el mundo y la crianza de su primer hijo, y de las ganas que tiene de que su trabajo sea más conocido en Chile.  

Magdalena Andrade N.

La historia parte en Santiago, un sábado a mediodía: Claudia Acuña, 42 años, cantante de jazz -la chilena más reconocida en la escena internacional- está en el Teatro Municipal de Las Condes para participar de una sesión de fotos. Tiene los ojos cansados: el día anterior cantó en el Festival de Jazz de San Bernardo; luego de su actuación se quedó a ver el show de su amigo Ravi Coltrane, y cuando llegó a su casa -ya de madrugada- conversó un rato por Skype con su marido, el bajista estadounidense Mark Kelley.

Claudia Acuña está aquí, en Santiago, pero su mente está en otro lado, 500 kilómetros al sur de la capital. En dos horas más partirá a Concepción, donde la esperan su mamá, su papá, sus hermanos y su hijo Daniel, de dos años y medio, quien hace unos días viajó a la casa de sus abuelos mientras su madre se quedaba preparando su presentación.

En dos horas más, Claudia Acuña se reunirá con su familia y repetirá el ritual que hace cada vez que viaja a esa ciudad, después de casi veinte años viviendo en Estados Unidos: ir al supermercado a comprar marraquetas; ir a comer churros con manjar a la Vega Monumental.

En dos horas más, Claudia Acuña -quien en 1995 se fue a Nueva York para comenzar su carrera musical- volverá a un lugar donde no alcanzó a vivir una década, pero al que ella reconoce como su "origen".
-Nací en Santiago y de chica viví en Maipú y después en Rancagua. Pero yo siempre digo que soy de Concepción, porque musicalmente soy de esa ciudad. Fue en Concepción donde di la pelea por convertirme en cantante.

***

La historia sigue en Concepción, un lunes por la mañana. Claudia Acuña camina por los jardines de la Universidad de Concepción, en la calle Edmundo Larenas. A lo lejos se escucha un coro: un conjunto de voces que ensaya una armonía que apenas se distingue del ruido de los autos, de los estudiantes que conversan tirados en el pasto, de los que juegan fútbol en la cancha cercana.

Aparecen entonces sus propios recuerdos: la Claudia Acuña de 15 años y sus ganas -a esas alturas ya imperativas- de ser cantante; la oposición sostenida de sus padres, que querían que Claudia -la mayor de sus tres hijos y la única mujer- se interesara por una carrera "tradicional", como las leyes o la pedagogía; la invitación de uno de sus profesores a probarse en el coro de la U. de Concepción, donde fue aceptada y donde empezó su camino más formal en la música.

-Cuando los profesores salían de la sala, mis compañeras me decían: "Ya, Acuña, súbete a la mesa a cantar". Y yo hacía show. Pasaba castigada en inspectoría. Quería ocupar la sala de clases como primer público, para matar el pánico escénico. Un día me invitaron a audicionar en el coro de la Universidad de Concepción, y quedé. Todos me acogieron como mascota, porque era la más chica, y con ellos tuve mi primera gira: fuimos a Valparaíso. Como era coro y había señoras mayores, mis papás se relajaron. Pero entremedio también me metí a un grupo de rock y a otro de jazz fusión. Hacía todo lo que pudiera para poder cantar -cuenta Claudia, mientras va fotografiando con su celular cada uno de los murales que hay en el campus, el mismo que ella recorría cada vez que venía a sus ensayos en el coro.

La lucha de Claudia Acuña con sus padres para que la dejaran seguir la carrera musical había partido años antes, pero se manifestó con fuerza cuando llegó a la adolescencia.

-"Mijita, estudie Derecho, o por último Pedagogía", decía mi mamá. En esa época yo tenía muchas actuaciones en eventos que se hacían en la isla Quiriquina (11 kilómetros al norte de Talcahuano), y mi papá quería ser mi mánager: él quería que yo fuera cantante popular, como Myriam Hernández -a quien respeto y admiro mucho-, pero yo estaba en otra. Él me decía: el jazz es de élite.

Lo que viene después es conocido: por congraciarse con su familia, Claudia se vino a los 17 años a Santiago a estudiar Canto Lírico a la Universidad de Chile ("a mi mamá le dijimos con mi papá que era Pedagogía en Música", recuerda). Fue durante tres meses a clases todos los días, pero después ya solo lo hizo esporádicamente. Entremedio, empezó a trabajar haciendo jingles publicitarios, a cantar en distintos clubes de jazz y a tener sus primeras apariciones artísticas en la entonces Radio Classica, con César Antonio Santis.

Todo esto era parte de lo que ella llamó su "plan maestro": juntar dinero, ir a clases de inglés y comprar los pasajes para irse a probar suerte a Nueva York.

-Estuve un año en la carrera y me salí. Y ahora lamento mucho haber sido tan niña y no haberme tomado en serio algunas clases. Yo no quería aprender música clásica, porque pensaba que eso me iba a alejar de lo mío, y con los años he aprendido que no, que el estudio me hubiera dado mejores herramientas que las que tengo ahora. Pero era muy chica, tenía 17 años, estaba sola. La universidad fue la única instancia donde hubo un poco de paz en mi casa, cuando mis padres dijeron: "Ya, está en la universidad y va a sacar un título". Ahí como que se calmaron las aguas.

Luego vino el terremoto en la familia Acuña: el viaje a Nueva York.

-Mis papás se reían nerviosos, como diciendo: "Y usted, ¿a quién le ha pedido permiso?". Estaban asustados, porque nunca han salido del país. Irse a Estados Unidos era como irse a meter a las patas de los caballos. Pero yo compré los pasajes y me fui.

-Ahora, con la historia ya escrita, ¿has vuelto a tocar con tus padres este tema?
-¿Sabes? Lo hemos tocado muy poco, porque sé que les duele. He tratado de bajarle el perfil a lo terrible que fue esa época. Estuve muy enojada con ellos, muy sentida, pero después con el tiempo aprendí que ellos hicieron lo mejor que pudieron, porque no lo hicieron con maldad, ni para que yo no fuera feliz, sino porque querían lo mejor para mí.

Claudia se emociona. Lo que para otros hijos no pasa de ser una anécdota, para ella forma parte de una historia que la acompaña hasta hoy, a pesar del éxito que encontró afuera, y de haber desarrollado una carrera que hoy está consolidada.

-Lo he hablado con varios psicólogos y con mi terapeuta: hasta hoy hay una gran timidez y una inseguridad que tiene que ver con un hijo que no fue motivado. Uno cuando niño es un océano, pero es distinto cuando te ponen reglas y te dicen que no. Es un tema doloroso ver que triunfé y no poder decir: 'se lo debo a mis papás'. Pero ellos están súper contentos, súper orgullosos. (...) Ellos hicieron lo mejor que pudieron hacer, y con eso me quedo hoy día.

***

Una caminata por la Diagonal Pedro Aguirre Cerda, cerca de la Universidad de Concepción, con sus cuadras llenas de restaurantes con menús universitarios, lleva a Claudia Acuña a recordar sus tiempos de colegio, cuando la idea de viajar fuera de Chile recién nacía en su cabeza y caminaba por estas calles "soñando despierta", como le gusta decir.

Claudia se detiene en uno de los locales a tomar un café cortado y conectarse a internet. Quiere hablar con su marido, quien no pudo acompañarla a Chile ya que está promocionando su trabajo junto a The Roots, un popular grupo estadounidense.

A Mark Kelley lo conoció hace siete años, cuando ella ya llevaba once en Estados Unidos, tres discos grabados -"Winds of the Routh" (2000), "Rythm of life" (2002) y "Luna" (2004)- y una carrera que la tenía posicionada como una de las nuevas voces del jazz mundial, después de haber pasado varios años intentando hacerse un espacio en la escena musical estadounidense. Porque antes de llegar a ser reclutada por Verve -entonces uno de los sellos de jazz más importantes del mundo, donde grabó su primer disco-, Claudia Acuña sobrevivió en Nueva York por cinco años lavando platos en restaurantes, cuidando niños y perros, y como la chica del guardarropía de un club de jazz de la ciudad.

-Es una historia súper bonita y tiene que ver con un cuento medio de Cenicienta. Si quisiera escribir un libro sería una gran historia. Me gustaría ofrecerle a un diario chileno la posibilidad de escribir una columna que se llame "Diario de una cantante". Yo llevo un diario de vida desde que tengo 10 años. Me gusta escribir, y por mucho tiempo, cuando las cosas estuvieron turbias, escribir fue mi escape y mi forma de desahogo.

Y lo sigue siendo, dice. Hoy, el depositario de sus cartas es su hijo Daniel. A él le escribe cada vez que sale a alguna gira musical, "por si me pasa algo", dice Claudia.

-Cuando cumplí 40 no se me movió el piso, pero sí con la maternidad. Yo siempre dije que cuando fuera mamá, la opción y la decisión vendría de la mano de la idea de darle toda la dedicación a mi hijo. Yo no lo iba a poner en un daycare a los tres meses porque necesitaba retomar mi vida. Quise dedicarme a él de lleno hasta los dos años. Por otras mamás músicos he aprendido que esto fue lo que a él le tocó, y que yo debo aprender a manejar mi vida, mi carrera y la maternidad, porque ya no va a ser lo mismo.

-¿Cuánto ha costado retomar la carrera musical?
-Cuesta. Hay días que han sido frustrantes y días en los que he estado agotada, en los que les he pedido a mis músicos que empiecen primero que yo los ensayos. Me ha costado, porque cuando era más chico, a Daniel uno lo podía dejar en su cunita, con tapones para los oídos, pero a medida que se ha ido acostumbrando, va a los ensayos y se quiere subir al escenario. He terminado shows con él arriba.

Claudia cuenta que en estos momentos está siendo muy selectiva en su carrera. Está aceptando solo hacer giras que tengan ritmos pausados y que le permitan ir con su hijo de forma tranquila. Fuera de su programa están los tours de antaño, donde en diez días podía hacer nueve o más conciertos en distintas ciudades.
-Si realmente tengo el nombre que tengo y lo que tengo, podré retomar (el ritmo). Si no, tendré que empezar de nuevo, pero ahora la prioridad es mi hijo.

Además de las giras, Claudia está preparando su quinto disco, llamado "El Futuro". Dice que quiso dar un salto y financiarlo mediante la modalidad de crowdfunding, que consiste en conseguir financiamiento a través de la web, con distintas "recompensas" (desde discos autografiados a cenas con la cantante en su casa) para quienes colaboraran. Pero el proyecto finalmente no resultó.

-Pensé que en Chile habría más movimiento, pero no. Los únicos que me ayudaron fueron mis amigos. El negocio de la discografía ha cambiado mucho en los últimos años, y esta idea de ser mi propio dueño me pareció atractiva. Pero, de nuevo: soy una persona que no tiene miedo a dar ciertos saltos.

-¿Alguna vez imaginaste que ibas a llegar donde estás?
-Sí y no. Me lo imaginé en la medida inocente, del sueño, de llegar a cantar lo que quiero, ser quien quiero, hacer lo que quiero y tener las cosas que tengo. Tenía visión, creía en este proyecto, tenía ganas, y en la medida en que me fui metiendo, vi posibilidades. Tenía ganas de mostrar que Sudamérica es más que Brasil, y que los ritmos latinos son más que la bossa nova y la salsa. Adoro esa música, pero somos mucho más que eso.

***

La calle O'Higgins y sus tiendas llevan a Claudia Acuña al número 650, donde está el Teatro de la Universidad de Concepción. En la calle pasa desapercibida, pero aquí la conocen y saludan; la encargada de la boletería incluso le pregunta por su hijo Daniel. La última vez que Claudia pisó este lugar, el niño tenía solo siete meses.

-Aquí vi la primera película de jazz, sobre la vida de Charlie Parker. Aquí, también, canté la primera vez que volví a Concepción -recuerda ahora, mientras recorre el hall de entrada.

-Cada vez que he tocado en Chile me pongo más nerviosa, porque uno siempre guarda este sentimiento romántico de la aprobación de la casa, de los papás. De volver al origen. ¿Les irá a gustar lo que hago? ¿Y si me pifian? ¿Y si a lo mejor no hay cariño para mí? Es terrorífico. Es un desafío -dice.

En la cartelera, el anuncio de una próxima presentación de Congreso llama su atención. Dice que le encantaría tocar algún día con ellos, como lo hará a fines de diciembre con Inti Illimani histórico. De hecho, uno de sus próximos desafíos es hacer más cross over entre jazz y música latinoamericana, un sello que ha caracterizado toda su carrera, y lo que la ha hecho conocida en el mundo.

-El jazz me ha permitido hacer lo que he hecho y estoy haciendo ahora: fusionar estilos de música, desde folclor hasta rock, desde rock hasta lo clásico. Es el único estilo de música que me permite hacer eso -dice.
A pesar de su éxito, y a pesar de ser una precursora en la mezcla de jazz y música latinoamericana, Claudia Acuña no se ha salvado de las críticas por escoger este camino.

-El otro día, una cantante chilena de jazz fue al Festival de San Bernardo. Uno de los músicos le preguntó: "¿Vienes a escuchar a la Claudia?" Y ella dijo: "No, vengo a escuchar a Ravi Coltrane. Yo no vengo a escuchar folclor". Si hace diez años me hubiera enterado de ese comentario, me hubiera puesto a llorar. Hoy no tengo ningún problema en que la gente diga: "A mí lo que hace la Claudia Acuña no me gusta". Pero me merezco el respeto, porque nadie me ayudó. Cuando yo pedí ayuda en Chile se me cerraron todas las puertas. Antes esas cosas me afectaban. Ahora digo: qué pena por ellos.

-¿Alguna vez piensas volver a Chile definitivamente?
-He venido esporádicamente. No tengo presencia en Chile como otros músicos. Estoy en la búsqueda de poner un pie acá, por una cosa afectiva y también para que se conozca más mi carrera. Me gustaría ser más profeta en mi tierra.

-¿Y siempre dedicada al jazz?
-No necesariamente. No me atrevería a cantar una cueca, porque no es lo que hago, pero conozco el folclor. Siempre he querido hacer un cross over, y salir de cantar el standar tradicional en el jazz. Quiero desencasillar la música. En Estados Unidos ya pasa: tú ves a Herbie Hancock, que hizo un disco con puros cantantes pop, y eso es lo que yo vengo haciendo y quiero seguir haciendo, en mis pololeos con Inti Illimani y otros cantantes. Quiero seguir haciendo proyectos y botando murallas.

"No tengo presencia en Chile como otros músicos. Estoy en la búsqueda de poner un pie acá, por una cosa afectiva, pero también para que se conozca más mi carrera".

 Inti Illimani y Claudia Acuña: una historia de colaboración

La primera vez que Inti Illimani histórico y Claudia Acuña se encontraron fue en 2010, en el concierto "Hecho en Chile" que se realizó en las ruinas de Pompeya y que convocó a varios artistas nacionales en torno a la obra de compositores como Luis Advis, Violeta Parra y Víctor Jara. "Yo los amo, musicalmente son unos maestros. Y que estén abiertos a hacer colaboraciones con otros artistas es muy bonito", dice Claudia sobre los Inti, con quienes cantará el próximo 26 y 27 de diciembre en el Teatro Municipal de Las Condes, el 28 y 29 en el Teatro Nescafé de las Artes y el 30 de diciembre en Teatro Regional de Rancagua.
Más información en www.tmlascondes.cl y www.macondo.cl

jueves, agosto 15, 2013

Claudia Acuña ingresa al financiamiento colectivo: "Estoy dando un gran salto"


El Mercurio

Fue artista de un sello como Verve y hoy está explorando las nuevas herramientas de producción. "El negocio discográfico cambió completamente en doce años", dice.

I. D.

"Tengo un cookie monster en la casa. Y encima me salió baterista", dice la cantante chilena Claudia Acuña al teléfono desde Nueva York, la ciudad en la que está próxima a completar veinte años de residencia. Su nombre es Daniel Kelley, el hijo de dos años que tiene junto a Mark Kelley, bajista que hoy toca con el grupo The Roots. Claudia Acuña bromea: "Para asuntos legales y formales, ahora me llamo Claudia Kelley".

La última vez que actuó en Chile fue en una gira en octubre de 2010, entre réplicas sísmicas y con un notorio embarazo, pero el período de crianza no le ha impedido volver a los estudios. Ya suma colaboraciones en cuatro discos, además de una serie de conciertos para tomar nota.

El más reciente ocurrió hace diez días, en el Newport Jazz Festival, famoso desde 1954, donde apareció como invitada del guitarrista David Gilmore. Pero a fines de julio, Acuña hizo dos noches en el Dizzy's Club del afamado Lincoln Center.

"Es mi escenario favorito. Voy allí todos los años y en esta oportunidad toqué con mi nueva banda. Estuvimos presentando repertorio nuevo, pero lo más importante fue el lanzamiento de mi campaña en PledgeMusic.com", explica la cantante. Se trata de una de las tantas plataformas estadounidenses dedicadas al crowdfounding , es decir, al financiamiento colectivo, modelo que involucra al público en la producción de proyectos artísticos.

Vereda independiente

Acuña tiene planes de gestionar de esta manera su quinto disco, titulado "El futuro" y producido por el pianista Ray Angry, que suma trabajos en el campo del R&B con gente como Joss Stone, Queen Latifah y D'Angelo. Será una combinación de canciones en español e inglés, y por primera vez con un repertorio escrito por la propia chilena.

"El negocio discográfico cambió completamente en los últimos doce años, con el auge del artista que se autoproduce y autogestiona, pero también con la fusión de algunos sellos y la desaparición progresiva de muchos otros. Mis primeros discos fueron editados por Verve, compañía que ya no produce más títulos. Hasta ahora no había querido meterme en el crowdfounding, pero lo hice. Y creo que di un gran salto", dice Acuña.

Su campaña va en busca de US$ 25.000, y tiene hasta el 24 de septiembre para completar la meta. Al día de hoy, recién va en el 7 por ciento del total. Y como en todo proyecto de financiamiento colectivo, quien aporte dinero tiene una retribución según los montos. Claudia Acuña ha pensado en todo: desde la entrega de una copia del disco y los agradecimientos en el folleto, hasta un paseo por el Puente de Brooklyn con una invitación a su café favorito, una cena a la chilena preparada a domicilio por ella misma, y un concierto privado con toda su banda.

Acuña completa: "Hay que tomarlo con humor. El gran contrabajista Christian McBride, uno de mis amigos, me ayudó con un video promocional, donde él dice: 'Hagan sus aportes a Claudia, porque si no lo hacen, tengo unos amigos en Chicago y Las Vegas que les harán una visita'".

Acceda al crowdfounding