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lunes, noviembre 09, 2020

Teatro Municipal de Las Condes homenajea a Sylvia Soublette

 El Mercurio


La contralto Carmen Luisa Letelier, premio nacional de Música 2010, está detrás de esta presentación, que incluye a músicos y cantantes formados bajo el alero de esta legendaria compositora y gestora cultural.

Maureen Lennon Zaninovic

Cantante lírica, directora, compositora, régisseur e impulsora de notables agrupaciones, sin duda que Sylvia Soublette (1922-2020) fue un gran referente femenino de la música chilena. Entre otros hitos, participó en la creación del Conjunto de Música Antigua de la UC (1960-1975) y del Instituto de Música de Santiago (1991-2005), donde formó a numerosas generaciones de jóvenes intérpretes.


Como una manera de reconocer su legado, el Teatro Municipal de Las Condes programó para mañana, a las 19:30 horas, un recital en línea y gratuito, con un programa que abarcará a importantes compositores europeos del siglo XIX, con populares intermezzos y arias, entre otras, “O mio babbino caro” (“Gianni Schicchi”, de Puccini) y “Una furtiva lágrima” (“Elixir de amor”, de Donizetti). La presentación fue grabada este jueves en el teatro de avenida Apoquindo e incluye las actuaciones de la soprano Jeannette Pérez, el tenor Felipe Gutiérrez, el flautista Sergio León, el violinista Hernán Muñoz, el cellista Juan Ángel Muñoz y Juan Edwards al piano. Este último comenta que “nos quedamos sin maestra de canto, de francés y estilo. Mi señora, la cantante Virginia Barrios, llevaba casi tres años estudiando con ella y estábamos preparando un libro con 15 chansons de Gabriel Fauré para piano y canto. Le habíamos pedido ayuda a Sylvia, pero se fue antes. Una gran pérdida”.


Bien ingratos


Este homenaje será presentado por Carmen Luisa Letelier, contralto, profesora durante cuatro décadas en la Facultad de Artes de la U. de Chile, premio nacional de Música 2010, y quien heredó la presidencia de la Fundación Cameramusic, dedicada a incentivar a artistas chilenos a interesarse y ejecutar la música de cámara.


“Sylvia Soublette fue tremendamente activa, tanto en el ámbito de la enseñanza como en la interpretación. Tan original en todo lo que hizo y una pionera en la fundación de conjuntos que aportaron a la difusión de la música barroca y colonial en nuestro país”, señala Carmen Luisa Letelier, y añade que hace tres años fue convocada por ella para unirse a su último proyecto Cameramusic. “Pero en enero partió y de inmediato me solicitaron ser la presidenta del directorio de esta entidad y acepté encantada. La pandemia nos tuvo un poco parados y este es el primer concierto que realizamos en medio del coronavirus. Ha sido un gran esfuerzo y estamos muy contentos de poder mantener viva su figura. Los chilenos han sido muy ingratos a la hora de reconocer su aporte”, dice. Letelier explica que todos los intérpretes que protagonizarán el recital gratuito “fueron discípulos de Sylvia Soublette o participaron en algunos de los conjuntos que creó. Optamos por un programa bastante liviano, con arias y canciones conocidas y con una introducción a cargo del flautista Sergio León, para que sea más atractivo y didáctico, pensando en un público amplio”.


Más datos en Tmlascondes.cl

jueves, junio 20, 2019

Se presenta Sylvia Soublette y su conjunto


martes, septiembre 25, 2018

Invita Cameramusic, que lidera Sylvia Soublette: Música francesa en Providencia

El Mercurio

Dos conciertos gratuitos , siempre a las 19:30 horas, presenta Sylvia Soublette con su agrupación Cameramusic. Mañana, en el Auditorio Fernando Rosas de la UCV (Antonio Bellet 314), abordarán canciones de Fauré y de Ravel, más piezas de Debussy. El lunes, en cambio, presentarán la Sonata "Arpeggione" de Schubert, y obras de Sor y Rodrigo, en la Fundación Cultural de Providencia (Nueva Providencia 1995).



martes, septiembre 04, 2018

Sylvia y Gastón Soublette donan sus partituras a la Biblioteca Nacional


El Mercurio

Son hermanos y compositores. Ella tiene 96 años , 75 de los cuales se ha dedicado a la música. Él tiene 91 y es autor de "Chile en Cuatro Cuerdas". Sus más valiosos manuscritos ahora tendrán acceso público.

Por Romina de la Sotta Donoso

No se interrumpen, pero se corrigen, y se avergüenzan con los halagos mutuos. Se comportan como cualquier par de hermanos.

Sylvia Soublette (96) y Gastón Soublette (91) son figuras fundamentales de la cultura musical chilena del siglo XX. "¡Qué dirían mi papá y mi mamá si nos vieran a los dos a esta edad y haciendo una entrevista!", ríe Sylvia. "Yo creo que no lo hubieran creído", se responde. Porque Gastón guarda silencio frente a la hermana mayor.

-Sus gustos musicales, ¿son similares o distintos?

"Son bien distintos. Luis Gastón es mucho más de gustos densos, de Mahler, de Wagner. En cambio yo soy de cosas más simples, como la música antigua, especialmente el siglo XIV, que el propio Stravinksy me dijo que era lo que más le interesaba del pasado. Hay compositores extraordinarios de entonces, como Machaut", dice Sylvia.

"De hecho, la Misa de Machaut y la Misa de Stravinsky se editaron juntas en un disco", apunta Gastón. "Mi hermana es más proclive a la música francesa y yo, a la alemana. Soy muy tirado para Wagner, Richard Strauss, Schoenberg y Mahler", agrega.

En sus 75 años de actividad musical, Sylvia Soublette ha sido compositora, cantante y directora. Cofundó el Conjunto de Música Antigua de la UC, el segundo del continente, y fundó el Instituto de Música de Santiago, donde por 20 años formó a cantantes y rescató óperas olvidadas, desde "Dafne" (Caldara) y "Dido y Eneas" (Purcell) hasta "L'incoronazione di Poppea" (Monteverdi) y "El triunfo del honor" (Scarlatti). "Al final de mi vida he podido descubrir cuál es mi verdadera vocación: la educación", revela Sylvia.

Aunque ha dedicado más años a la filosofía, Gastón escribió dos piezas clave del repertorio nacional a partir de melodías folclóricas recopiladas por Violeta Parra, Margot Loyola, Gabriela Pizarro y Héctor Pavez: "Chile en Cuatro Cuerdas" y "Autosacramental por Navidad".

Consciente del peso específico de la obra musical de estos hermanos, el compositor Gabriel Matthey los invitó a donar sus legados al Archivo de Música de la Biblioteca Nacional. La ceremonia será el miércoles al mediodía.

"Entregaré partituras manuscritas y copias bien hechas de las obras que me gustan más", adelanta Sylvia. "Varias obras corales, que he escrito muchas, sobre todo a partir de melodías tradicionales chilenas, canciones para piano y canto y también la 'Petite Suite', que es para violín y piano. Y después hay música religiosa, por ejemplo, un Stabat Mater que escribí hace cuatro años, y la 'Misa Romana'. Además hay una obra nueva que hice, 'El Maleficio', que será estrenada en la ceremonia y que tiene metida adentro una tonada. Siempre me sale lo chileno", ríe la compositora, de quien también se interpretarán dos madrigales y una tonada con texto de Neruda.

De Gastón Soublette, en tanto, se ejecutará un cuarteto de cuerdas romántico que compuso a los 25 años. "Me sorprendió que el señor Matthey se acordara de que yo fui compositor, porque dejé de serlo hace mucho tiempo para escribir libros. Entregaré la última partitura que hice; el 'Autosacramental por Navidad', con textos de Fidel Sepúlveda y motivos de la música popular chilena. Eso fue hace 20 años y Víctor Alarcón lo ha hecho cantar en todas las provincias. Aportaré eso y el 'Chile en Cuatro Cuerdas', además de unas variaciones para piano sobre un tema de Mahler que fue seleccionado para el Festival de Música Chilena de 1958, y una sonata que le dediqué a Tomás Lefever", enumera Gastón.

"A estas alturas, lo que me queda de músico es que yo hago transcripciones para piano de las sinfonías de Mahler, y también hago improvisación", dice.

Su hermana lo corrige: "Es que no debe decir eso, porque él es tan músico como podría ser filósofo u otra cosa. Gastón empezó más chico que yo; tenía apenas dos años cuando ya se notaba que era músico".

Su hermano menor libera una carcajada y cubre su rostro con una sola mano: "No, no es para tanto".

"Sí es cierto; yo lo vi. En la casa cuando estábamos cantando, él hacía otra voz. Armonizaba", cierra Sylvia.

 Acervo en la web

"Sylvia y Gastón Soublette son protagonistas de la música chilena como autores, investigadores y transmisores de ese conocimiento. El Archivo de Música actuará como una caja de resonancia de su legado", dice Emilio de la Cerda, subsecretario del Patrimonio Cultural. "En 2019 las partituras serán publicadas en la Biblioteca Nacional Digital, algunas de ellas asociadas a audios", agrega.

martes, julio 17, 2018

Sylvia Soublette, compositora y directora: “La música es el arte más democrático”

La Tercera

La creadora y educadora del Instituto de Música de Santiago, de 95 años, es candidata al Premio Nacional de Música. Hoy se presenta con su nuevo grupo Cameramusic en la Fundación Cultural de Providencia

Por Rodrigo González

Sylvia Soublette sabe que sus palabras no tienen filtros de corrección ni eufemismos. Lo tiene claro. (“No me vaya a dejar mal”, recalca cada cierto tiempo), pero también es evidente su honestidad.

Nacida en Viña del Mar, el 5 de febrero de 1923, Soublette se mueve bajo las coordenadas de un país diferente al de hoy, quizás más sincero y no tan relamido, menos hipócrita probablemente. También sabe que proviene de una alcurnia privilegiada, con profesores especiales y con relaciones sociales cuidadas. El país donde los Soublette se casaban con los Valdés, como en el caso de ella, viuda del ex senador Gabriel Valdés (1919-1911), “el Conde” de la política chilena.

En perfectas condiciones físicas, salvo una leve sordera, Soublette acaba de crear un nuevo grupo musical llamado Cameramusic junto a Marisa Morel, con el que se presenta hoy en la Fundación Cultural de Providencia (entrada liberada, más información en culturaprovidencia.cl).

Es una de las muchas instituciones que esta nonagenaria gestora ha realizado a través de una vida que luce como grandes logros la creación del Conjunto de Música Antigua (1960-1975) y el Instituto de Música de Santiago (1991-2005).

Con Cameramusic dirigirá hoy un programa mixto que unirá obras de su admirado compositor Claudio Monteverdi (1567-1643), el padre de la ópera, y lieder (canciones) de los románticos Robert Schumann y Félix Mendelssohn.

El concierto es uno más de los muchos que dará quien es postulada al Premio Nacional de Música 2018 y que además incluye entre sus postulantes a otros diez músicos de los más variados orígenes, desde la cantautora Isabel Parra (1939) al compositor y director Alejandro Guarello (1951), que al igual que Soublette es apoyado por la Universidad Católica. Ella también tiene el respaldo de la Fundación Beethoven y una larga carta de apoyos, que van desde el ex presidente Ricardo Lagos hasta el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel.

¿Por qué decide formar este nuevo grupo?

He vivido períodos muy importantes en la historia de Chile y cuando era joven había muchos conjuntos de cámara. Y sucede que los músicos solistas se forman en los grupos de este tipo. No en las orquestas. En Cameramusic, que es el último conjunto que voy a crear en mi vida, le daremos la oportunidad de tocar a los instrumentistas e intérpretes chilenos. Eso es lo más importante: tocar y presentarse.

Usted tiene formación de cantante y siempre ha dirigido música vocal. ¿Cree que los coros y los cantantes, en comparación a las orquestas, han estado algo devaluados o relegados en Chile?

Sí. Es cosa de ver lo que pasó con el nuevo proyecto de Ley de Artes Escénicas, que los excluye.

¿Qué opina de eso?

Triste. Y resulta que es lo más educativo y al mismo tiempo difícil que hay. Cuando usted toca un instrumento sabe donde está la nota, o tiene claro en que parte se debe provocar ese sonido. En el canto no. En el canto hay que hacer un esfuerzo adicional para encontrar la notación musical en el instrumento, que no es otro que la voz.

¿Usted se considera compositora, intérprete o educadora?

Yo soy compositora, pero de otro tiempo. No del siglo XXI, sino que del siglo XX. Sin embargo, a estas alturas lo que más me siento es una educadora. En Chile creé el Conjunto de Música Antigua y en el exilio, en Venezuela, fundé la Camerata de Caracas, que duró hasta el gobierno de Nicolás Maduro. Me duele mucho lo que ha pasado en Venezuela. Ellos, a diferencia de los chilenos, son instintivamente musicales. Desde el más humilde.

¿Quizás por lo mismo cuesta más hacer música en Chile?

Sí, es muy difícil. Y es lamentable, pues la música es capaz de lograr algo que otras artes no pueden: reunir a un grupo de personas en torno a un objetivo. Es un arte democrático y se produce una suerte de fraternidad. Se acaban las diferencias de clase y todos nos tratamos de tú, incluso a mí, con mi edad. Lo triste es que en Chile no entienden esto y pueden pensar que una es muy majadera por hablar siempre lo mismo.

¿Cree que tiene posibilidades de ganar el Premio Nacional de Música?

No lo sé. Pero quiero decir que últimamente el Premio Nacional de Música está mezclando lo popular con lo clásico y me parece que eso no debe ser. Y no es porque no me guste la música popular. Por el contrario. Lo que pasa es que ellos tienen todas las puertas abiertas en Chile, tienen la industria a su servicio y hay más reconocimientos en comparación a nosotros en la música clásica, docta o como se le quiera llamar.

¿Entonces no le pareció bien que le dieran el premio a Vicente Bianchi en el 2016?

Es que eso es otra cosa. Vicente Bianchi es un hombre que también formó y además creó muchas obras. No es sólo un cantautor. Es como Margot Loyola, quien hizo un gran trabajo de investigación folclórica. Su premio fue muy merecido. Pero quiero recalcar que este premio debería ser para la música clásica. La música popular ya tiene sus espacios y galardones.

¿Qué opina del estado de la música clásica en el país?

Lo que no me gusta es la afición por lo extranjero en Chile y esa tendencia a no valorarnos nosotros. Los chilenos tienen que sentir que su país les ayuda. Por ejemplo, el director del Teatro Municipal es un francés, aunque creo que lo está haciendo bien. Pero además los directores de las dos orquestas chilenas más importantes, la Filarmónica y la Sinfónica, son rusos.

lunes, julio 16, 2018

A sus 96 años: Sylvia Soublette y su infatigable defensa de la música de cámara

El Mercurio

La compositora y formadora acaba de iniciar un nuevo proyecto: la Sociedad Cameramusic, que debuta mañana en la Fundación Cultural de Providencia con un concierto de duetos de Monteverdi, Mendelssohn y Schumann. 

Romina de la Sotta Donoso
"Tú sabes que yo soy como locomotora, ¿no? Empecé a hacer clases de nuevo, el año antepasado. De repente vi que había muchachas que tenían tantas condiciones", dice Sylvia Soublette Asmussen (1923). "Entonces empecé a pensar en lo que había sido mi pasado, en el tiempo en que había una riqueza musical muy grande en Santiago y mucha preocupación por dar a conocer la música de cámara, que hoy se ha perdido totalmente. Y pensando que los solistas se forman haciendo música de cámara y que hay un repertorio tan interesante que no se toca nunca, se me ocurrió hacer una sociedad. Claro que al principio era una sociedad unipersonal, yo nomás", ríe Soublette.

Pronto se le sumó la gestora cultural Marisa Morel, y así nació la Sociedad Cameramusic, con el objetivo de difundir la música de cámara, pero con intérpretes nacionales. "Me interesa que los chilenos tengan todas las posibilidades de desarrollarse en el arte. Y ahora estoy agrandando la sociedad, porque creo que no sacas nada con educar a la gente para hacer bien las cosas en materia de música si al mismo tiempo no tienes una audiencia que sea capaz de apreciarla", agrega. Ella asumió la presidencia de Cameramusic, y Morel, la vicepresidencia, y los consejeros son Maximiano Valdés, el violinista Hernán Muñoz, la clavecinista Alma Campbell y la soprano Jeannette Pérez.

Cameramusic ya diseñó varios programas para este año y el próximo, y su debut será mañana, con un concierto de duetos en la Fundación Cultural de Providencia (Nueva Providencia 1995, 19:30 horas, gratis).

En la primera parte rendirán homenaje a Claudio Monteverdi, autor clave de la transición del Renacimiento al Barroco."Monteverdi empezó con sus primeros libros solamente en madrigales, que eran como madrigales renacentistas, y poco a poco, como era un genio, empezó con esta idea de que la palabra era más importante que la música", detalla.

El programa incluirá duetos contrastantes de Mendelssohn y Schumann, y una Sonata de Corelli. Jeannette Pérez y Felipe Gutiérrez cantarán los duetos para soprano y tenor de Monteverdi y de Schumann; y Virginia Barrios y Daniela Matamala, los duetos para dos sopranos de Monteverdi y Mendelssohn. Las piezas de Monteverdi serán acompañadas por clave y chelo, y las románticas, por piano.

Memorias listas

"Ahora tengo que empezar a pensar en alguien que me reemplace, porque esto es lo último que voy a inventar, y me interesa que se prolongue en el tiempo. Y para eso necesito a una persona que haga lo que yo hago, que tenga un repertorio grande, para poder diseñar los programas, y una formación artística suficiente para enseñarles estilos e idiomas a los cantantes", asegura.

Y confirma que ya terminó sus memorias, pero que no está segura de que sean publicables, ya que abordó su carrera y su vida familiar. "Además, como yo soy bastante suelta para hablar, he tenido experiencias con personas, que las cuento, y de repente me da miedo quedar mal con alguien", ríe.

Asegura que la tomó por sorpresa su candidatura al Premio Nacional de Música que levantó la Universidad Católica, donde ella cofundó el segundo conjunto de música antigua de América Latina, en los años 60. Y revela que acaba de componer una obra para voz, con cuerdas y maderas: "Se llama 'El maleficio', porque es de una leyenda del sur, de una pareja de pescadores, y de un brujo que está enamorado de la mujer y lleno de envidia. Al medio tiene una tonada bien triste".

martes, diciembre 05, 2017

SCD distingue a artistas por sus 50 años de trayectoria

El Mercurio

En una ceremonia realizada anoche, en el Hotel Manquehue, la Sociedad Chilena del Derecho de Autor distinguió a 25 artistas que cumplieron 50 años de carrera. Entre los homenajeados estuvieron Gloria Simonetti , José Luis Arce, Antonio Skármeta, Giovanni Cultrera, Dióscoro Rojas, Patricia Maldonado, Sergio "Tilo" González, Sylvia Soublette, Ricardo de la Fuente y Hernán Gómez, de Quilapayún.

martes, mayo 14, 2013

Sylvia Soublette regresa con oratorio "El hijo pródigo"


El Mercurio

La obra de Charpentier se presentará mañana en el Campus Oriente UC, y luego en la Sala Arrau del Teatro Municipal y en el Colegio San Ignacio.

Maureen Lennon Zaninovic

Con justicia se ha escrito que Sylvia Soublette (1922) es un pilar fundamental de la escena musical chilena. Ha dejado huella no solo como profesora, cantante y compositora; sino que también como una destacada gestora cultural. Gracias a su empuje, se han estrenado en nuestro país importantes óperas de los siglos XVII y XVIII.

Bajo ese espíritu y con el apoyo de la Corporación Cultural Arte+, por estos días está trabajando en la presentación del oratorio "Filius Prodigus" ("El hijo pródigo") de Marc-Antoine Charpentier (1643-1704).
"Es la primera vez que esta obra se hará con escenografía, vestuario y un concepto de régie ", cuenta Sylvia Soublette a "El Mercurio".

Agrega que en este momento de su carrera ha decidido dedicarse de manera exclusiva al rescate del repertorio barroco, porque a su juicio "es perfecto para renovar público y formar a nuevos instrumentistas. Con los años que tengo, mi cruzada actual es poder encantar a los jóvenes con esta música que considero tremendamente maravillosa y de calidad".

Sylvia Soublette explica que "El hijo pródigo" está basado en el conocido relato bíblico y su puesta en escena contempla cinco cantantes solistas, un coro de 14 voces, un conjunto instrumental barroco y cuatro bailarines.

"La música es de una gran belleza, pero lo más destacable, a mi juicio, es el texto que habla del perdón", dice la artista, quien además dirigirá al conjunto de músicos barrocos.

Son tres funciones gratuitas confirmadas, todas a las 19:30 horas. La primera es mañana, en el Templo Mayor del Campus Oriente de la Universidad Católica. La segunda será el jueves, en la Sala Claudio Arrau del Teatro Municipal de Santiago; y la tercera tendrá lugar este viernes, en el Salón de Actos del colegio San Ignacio de Alonso Ovalle.

domingo, abril 22, 2012

Sylvia Soublette escribe sus memorias y lanza su primer CD monográfico


El Mercurio

Se ha dedicado a todos los aspectos de la música: la composición, la interpretación, la dirección y la gestión. A sus 90 años de edad, sigue plenamente vigente, y hace un balance de su carrera: "No he ganado un peso con la música, pero no me importa. Tengo una verdadera vocación de enseñarle a la gente joven".

Romina de la Sotta Donoso

Sylvia Soublette (1922) ha sido una actriz fundamental de la escena musical chilena. Como soprano, está entre las mejores intérpretes de lied de nuestra historia. Como directora, su trabajo con el pionero Conjunto de Música Antigua de la UC, en los años 60 y 70, le dio fama internacional. Como profesora, formó a decenas de intérpretes en el Instituto de Música de Santiago, que ella misma fundó. Como gestora, estrenó en Chile varias óperas de los siglos XVII y XVIII. Pero no sólo se dedicó al rescate del repertorio, sino que también a la creación: sus arreglos han sido interpretados durante décadas por coros nacionales y extranjeros.

En estos días, Soublette está abandonando el departamento que compartía con su marido, Gabriel Valdés, quien falleció hace siete meses. Le da demasiada pena estar ahí. Con él se casó en 1946. "Gabriel tenía una linda voz de barítono y cantaba en un cuarteto con sus dos hermanas y Alfonso Letelier, que era casado con una de ellas. Formamos el Octeto Vocal, e hicimos Poulenc, Debussy y Ravel, puras cosas contemporáneas... (ríe). Hace hartos años que yo no soy nada de contemporánea ya (ríe)".

-Además de ser compositora, se ha dedicado a la interpretación, a la enseñanza y a la gestión. ¿Cree que está al debe en la composición?
"Sí. Le quedé debiendo a la composición. Podía haber compuesto más si hubiera tenido esa vida de mucha paz y tranquilidad que necesita un compositor. Pero he hecho una vida muy activa, e incursioné en muchos aspectos de la música. Mi marido era un político y yo tenía que acompañarlo a sus muchos compromisos".
Además de haber sido ministro de Estado, Gabriel Valdés fue también senador y embajador. Su última destinación fue Roma, entre 2006 y 2008.

"En Roma empecé a escribir de nuevo. En ese período comenzó a componer "Misa Romana", obra para orquesta, coro y solistas que será estrenada este jueves en el IX Encuentro de Música Sacra de la UC, que se realiza en el Campus Oriente UC. En ese concierto también se estrenará su Stabat Mater Dolorosa , y se lanzará el primer disco monográfico de la compositora (ver recuadro).

-¿Cuáles son sus planes futuros?
"Voy a seguir componiendo, si Dios quiere, y estoy escribiendo mis memorias. Parece que va a ser muy largo (ríe). He escrito desde que nací hasta el período en que empiezo a trabajar con Domingo Santa Cruz, después de volver de Francia, donde estudié con Milhaud y Messiaen. Es muy entretenido recordar todo el pasado".

Recuerdos de vida
Su madre era cantante, y su abuela, compositora. Pero lo que más impresionó a Sylvia Soublette en su temprana infancia, fue escuchar obras corales de Bach cuando su padre la llevó a la Iglesia Luterana de Valparaíso. "Eso me impactó", reconoce. "A los 12 años, juntaba a mis primos y hacía pequeños arreglos, les enseñaba las voces y cantábamos. Y este entusiasmo fue creciendo hasta que formé el primer coro que hubo en la Universidad Católica de Valparaíso". Pero a esta viñamarina, que entonces tenía 22 años, no le bastó con un coro femenino: "Le dije al rector que quería formar un coro masculino, y él se rio de mí. '¿Usted cree que la van a respetar?', me dijo. 'Ya lo verá', le respondí. Y se portaron estupendo los chiquillos".

Después se integró al Departamento -hoy Instituto- de Música de la UC, e hizo historia al cofundar con Juana Subercaseaux el Conjunto de Música Antigua de la UC, el segundo de todo el continente. "Los primeros cuatro años estudiamos mucho la interpretación de la época y eso me marcó: las voces que se necesitan para hacer la música, yo diría hasta Mozart, no deben tener un gran vibrato, deben ser frescas y cristalinas".

Por quince años dirigió el conjunto, y gran parte del repertorio eran arreglos que ella misma hacía. Por ejemplo, sus famosos Sonetos sobre textos de Pablo Neruda. "La verdad es que me quedaban bastante bien", asume, y reconoce que "pasaba gato por libre". "Una canción que tuvo un éxito increíble en la gira que hicimos en Estados Unidos, fue 'Anoche estando durmiendo', de la Violeta Parra, con una melodía que ella encontró en Chiloé". Recuerda también cuando actuaron a los pies del Partenón: "Un crítico inglés dijo que había oído la cosa más rara, un grupo chileno en Grecia que cantaba tan bien como los ingleses los madrigales isabelinos (ríe)".

Tras el Golpe, se exilió en Nueva York y luego en Venezuela, donde creó una camerata que existe hasta hoy. Ya de vuelta, fundó la Cantoría San Francisco. "Raúl Salhi, presidente del Banco Español, me dio el dinero para arreglar lo que había sido una sala de actos de los franciscanos en el año de la pera. Pero después cambiaron al superior del Convento San Francisco, que era el padre González, y pusieron otro típico padre, bien estricto, que me dice que me tengo que ir. Y no dejo de encontrarle razón, pues teníamos 50 alumnos que a veces se paseaban frente a las celdas de los padres (ríe)".

-Ahora que está escribiendo sus memorias, ¿hay algo que le hubiera gustado hacer de otra manera?
"Fíjese que me siento muy satisfecha de lo que he hecho en mi vida. Si uno piensa en la parábola de los talentos, siento que he cumplido con lo que Dios me ha dado. He hecho lo posible por trabajar, y he estado en varios aspectos de la música. Fuera de la composición y del canto mío, tengo una verdadera vocación de enseñarle a la gente joven. Eso ha sido, para mí, la mayor satisfacción. No he ganado un peso con la música, pero no me importa nada".

-¿Cuál es su mayor orgullo profesional?
"Desde luego, el trabajo con el Conjunto de Música Antigua, y lo que se hizo en el Instituto de Música de Santiago. También tengo muy buenos recuerdos de conciertos que yo di con lieder y canciones francesas, con mi profesor, Federico Heinlein, al piano".

-Háblenos de su carrera de cantante.
"Mi registro es de soprano, pero nunca tuve una gran voz como para ópera. Sí podía cantar Mozart y lieder . El lied es una música intimista, que le sugiere a uno un estado de ánimo exacto. Yo viví una época muy feliz de la música, en mis tiempos se hacía mucho recital de cantantes, en los que primaba la música romántica de Schubert, Schumann, Brahms y Wolf, y también de los franceses, de Debussy, Ravel y Fauré. Y cuando a uno le gusta mucho eso, cuesta ser operática".

-Son dos formas de entender la voz, ¿no?
"La ópera italiana tiene como fin más importante lo teatral, y la voz también debe ser teatral. No hay nada íntimo, es todo exterior. Antiguamente, la voz era un elemento para dar a conocer la música, pero del siglo XIX al XX comenzó este movimiento posromántico italiano en que la voz pasó a ser el elemento más importante y, por lo tanto, se le empezó a exigir una técnica que impresione. Personalmente, rechazo todo eso".

-¿Cómo ve la evolución de su pluma?
"Es muy divertido, porque toda la primera etapa de mi música es mucho más moderna que hoy. Antes yo estaba en la posición joven de ser vanguardista, y muchas veces escribí cosas que no eran de toda mi persona. Este último tiempo me he dedicado mucho a la composición, pero he tratado de ser lo más franca posible, y no pensar si estoy o no a tono. Al llegar a la madurez me doy cuenta de que soy una persona de mucha vida interior y espíritu, y además soy creyente. En este momento la música religiosa me sale muy fácil".

-¿Qué rol ha jugado su familia en su carrera?
"Mi familia es tremendamente unida, mis hijos son estupendos, y toda la vida han celebrado lo que yo hago. Mi marido fue excelente, porque me dejó toda la libertad para que yo pudiera hacer lo que quería, y mi hijo Max (Maximiano Valdés) también ha sido un motivo de gran satisfacción y orgullo".

Becerro de oro
"He sido una persona muy luchadora, he pasado por todas las dificultades y he salido adelante. Trabajé 20 años en el Instituto de Música de Santiago, no tenía plata, pero me ayudaba mucha gente, por ejemplo Ricardo Claro, y la Fundación Andes. Muchas veces yo no sabía con qué iba a pagar los sueldos de los profesores al mes siguiente. Todo fue con mucho sacrificio y con mucho susto", dice Soublette, quien recuperó y estrenó en Chile varias óperas olvidadas: "Dafne" de Antonio Caldara (1999), "Dido y Eneas" de Purcell (2000), "El hijo pródigo" de Debussy (2002), "L'incoronazione di Poppea" de Monteverdi (2004), "El triunfo del honor" de Scarlatti (2009), "Il filosofo di campagna" de Galupi (2010).

-¿Qué la motivó a montar estas óperas?
"Como en Chile tenemos el Municipal solamente que hace ópera, donde vienen siempre cantantes internacionales de mucho calibre, son muy raras las ocasiones en que los roles principales están hechos por un chileno, y eso impide la formación de nuestros cantantes. Por eso, cuando volví de Roma quise crear un elenco de ópera con gente joven, y formarlos para que después accedieran al Municipal. No tuve ningún éxito, los empresarios no me respondieron. Los únicos que me han respondido siempre son Gonzalo García, de la Papelera, y Mauricio Larraín, del Banco Santander. Hasta el año pasado me ayudaban. Este año, ya desistí. No porque no tenga energía, a pesar de mis años. Sencillamente encuentro que no vale la pena, porque en este momento todo lo que se hace en materia de música es para deseducar. Lo que le gusta a la gran mayoría de la gente ni siquiera es música verdadera".

-Parece que usted ha tenido que pedir muchos favores para hacer música.
"Claro. Muchos. He tenido que pedir ayuda económica, porque a pesar de que hay gente que cree que uno es millonaria, eso es mentira (ríe). Mucha gente me ayudó, al principio. Pero este país va por un camino que a mí no me gusta nada, el camino de la adoración del becerro de oro. Y cuando uno hace todo por dinero, y todo lo compra, empieza a desvirtuarse el arte. Ahora hay gente que no canta, sino que habla, es decir, canta en un solo tono. Hoy día no se oye una mínima forma en las canciones, estas no tienen pies ni cabeza, ni melodía aceptable, ni siquiera audible. Yo sé que soy bien crítica, pero así es la cosa".

 El CD se lanzará con un concierto gratuito en el Campus Oriente UC
Aunque sí hay registros de su trabajo como directora y de sus arreglos, no existía ningún CD monográfico. Tras ganar un Fondo de la Música, Sylvia Soublette trabajó todo un año con el director Víctor Alarcón, el Coro de Estudiantes UC y los solistas Jeanette Pérez, María Teresa Domínguez e Isaac Verdugo, más la Orquesta Marga Marga, para grabar este disco.

En "Sylvia Soublette: Compositora chilena" se incluyen su pequeña Suite para violín y piano, los Sonetos "En los bosques", "Sabrás que te amo" y "Dos amantes dichosos", tres madrigales, y su Misa Romana. El CD se lanzará este jueves, a las 19:30 horas en el Templo Mayor del Campus Oriente UC. En el concierto, gratuito, los mismos intérpretes ofrecerán dos estrenos mundiales de Soublette: su Stabat Mater Dolorosa y su "Misa Romana", y estará disponible el CD.

Respecto de la "Misa Romana", obra para cuerdas, vientos y percusión, más coro y solistas, Alarcón comenta que "es muy dramática. Mezcla la tradición modal de la música antigua con una armonía más moderna basada en disonancias diatónicas y cromáticas. La pluma de melodías de Sylvia, como siempre, es de mucho vuelo".

Conjunto de Música Antigua de la UC: Florencia Pierret, Renate Mattic, Walter Olivares, Mirka Stratigopoulou, René Covarrubias y Óscar Ohlsen. De pie: Juan José Letelier, EmilioRojas, Carmen Luisa Letelier, Bernadette de Saint Luc y Sylvia Soublette. No está presente en la fotografía Juana Subercaseaux, cofundadora del grupo.