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viernes, septiembre 25, 2020

John Lennon tendrá un homenaje virtual

 El Mercurio


El próximo 9 de octubre, cuando el fallecido músico hubiera cumplido 80 años, se reunirán por streaming varios artistas, entre ellos Peter Gabriel, KT Tunstall y John Illsley de DireStraits, para recordar al exBeatle. El evento se transmitirá por YouTube a las 16:00 horas de Chile. Además, su hijo Sean Lennon entrevistó a Paul McCartney para un programa radial sobre la relación con su padre, que se transmitirá el 3 y 4 de octubre por la BBC.

viernes, septiembre 11, 2020

Niegan libertad condicional al asesino de John Lennon

 El Mercurio


A pocos meses de conmemorarse el cuadragésimo aniversario del homicidio del músico inglés, Mark David Chapman (65), quien lo asesinó el 8 de diciembre de 1980 a balazos a la entrada de su edificio en Nueva York, no tuvo acogida de las autoridades judiciales sobre su pedido de libertad condicional. Para Chapman, quien fue condenado a cadena perpetua, esta es la undécima solicitud que ha presentado y ha sido negada.

martes, abril 23, 2019

Planean musical sobre John Lennon

Espectáculos
El Mercurio


El montaje se está preparando en Inglaterra y se inspirará en la película biográfica "Nowhere boy" (2009), que se centra en la adolescencia y los primeros pasos en la música del ex-Beatles. La película incluye canciones de Lennon y de The Quarrymen, su primera banda.

lunes, febrero 18, 2013

La Yoko Ono musical: entre Lennon y Cage

El Mercurio


Para conmemorar sus 80 años , que cumple hoy, la viuda del Beatle inauguró una retrospectiva de su obra en la Sala de Arte Schirn de Francfort. Aquí revisamos sus trabajos en la música pop y la experimentación sónica.

IÑIGO DÍAZ

Una jam session que reunió a aristócratas del rock británico -John Lennon, Eric Clapton, Keith Richards- titulada "Whole lotta Yoko" no solo fue, en efecto, "un montón de Yoko". También se la considera la primera vez que la nueva novia del Beatle hacía una intervención en el campo de la música pop. Reconocida hasta entonces como artista visual de vanguardia, Yoko Ono, de 35 años, estrenó allí sus demenciales chillidos en una canción.

Eso ocurrió en 1968, cuando los Rolling Stones rodaron su película "Rock and roll circus". Como siempre, Yoko Ono apareció vestida de negro y escondida en su melena, y si bien se ubicaba en una posición física secundaria, en cuanto a timbre y volumen esa posición pasó a ser protagónica. Para muchos, no se trataba más que de un suplicio japonés. Hasta el día de hoy: su último disco, gritos incluidos, es "YokoKimThurston" (2012), que publicó junto a los músicos de Sonic Youth, Kim Gordon y Thurston Moore.

De este modo, Yoko Ono se incorporó al rock. Y sus chillidos fueron número habitual en las presentaciones del John Lennon solista. Ese cuadro de ultrasonido humano audible aparece también en el disco "Sometime in New York City" (1972), a lo largo de muchos pasajes del concierto en el teatro Fillmore East, que tuvo la participación de Frank Zappa. Un episodio que reconecta a la Yoko Ono experimental con su maestro, el compositor John Cage.

En los años 50, se contactó con él en Nueva York a través de su primer marido, el estudiante de composición Toshi Ichiyanagi, y en 1962, en el Art Center Sougetsu de Tokio, Ono participó de la performance titulada "Music walk". Una pieza para piano, cintas magnéticas y radio de John Cage que entonces incluyó a Yoko Ono acostada sobre el instrumento. Recibió todo tipo de críticas negativas en el mismo año en que los Beatles lanzaban su inofensiva "Love me do".

La influencia de Cage como experimentador se instaló en ella para siempre. Junto a John Lennon comenzó así una escalada de creación libre en paralelo a los Beatles, a través de la serie "Unfinished music" (1968-69). Allí aparecen extravagancias como "John & Yoko", una sesión de 23 minutos en que se llaman uno al otro; "Baby's heartbeat", los latidos del embrión que fallece en el útero de Yoko, y "Two virgins", las cintas que ambos grabaron la noche en que Cynthia Powell, la primera esposa de Lennon, los descubrió en adulterio.

"Es cierto que sus performances visuales y musicales producen un shock . Algunos no conciben que los trabajos de Yoko Ono sean considerados obras de arte. Pero es claro que ella está explorando otras cosas: su obra es más compleja de lo que parece", dice el artista sonoro Félix Lazo. "Ella tiene una conciencia muy fuerte acerca de la música, el compositor, el método de creación y la obra. Y nunca dejó de estar vinculada a la escena japonesa, donde hay tipos súper rupturistas que trabajan con masas de ruido. Yoko Ono siempre tiene un as bajo la manga", agrega Lazo.

En la música, la japonesa avanzó entre sesiones experimentales como las de sus discos "Fly" (1971) y "Approximately infinite universe" (1973), y la autoría de canciones, como "Sisters, O sisters", la políticamente incorrectísima "Woman is the nigger of the world", en coautoría con Lennon, y la espeluznante "Don't worry Kyoko", inspirada en su juicio por la tuición de la hija de su segundo matrimonio.

"Tráeme la verdad", le dijo una vez John Lennon, "porque los artistas tenemos la dignidad de decir la verdad al mundo, contrariamente a los políticos". "Pero solo conocemos la mitad de la verdad. La otra parte es invisible. Ustedes deben completarla, imaginar, participar", diría ella días antes del concierto que esta noche dará junto a su hijo Sean Ono Lennon y la reactivada Plastic Ono Band en la sala Volksbühne de Berlín.

 Retrospectiva octogenaria

Nació en Tokio el 18 de febrero de 1933 al interior de una familia de élite, y se formó artísticamente en Nueva York con otra élite de creadores. Pero ahora es Francfort el centro de operaciones de Yoko Ono, quien está presentando allí una retrospectiva que conmemora sus 80 años.

La Sala de Arte Schirn reunió unos 200 objetos, películas, fotos, dibujos, textos, instalaciones y piezas musicales que dimensionan el tamaño de la obra de quien fue, en palabras de Lennon, "la más célebre de las artistas desconocidas". La retrospectiva titulada "Half-a-wind show" estará abierta hasta el 12 de mayo.

domingo, julio 03, 2011

Cómo sumarse a la resurrección del formato vinilo

El Mercurio

Página 1

Página 2

Las cifras oficiales no mienten. Tras casi desaparecer del mapa en 1993, el vinilo ha dado el golpe del año en la industria musical, al incrementar ventas un 25% en USA durante 2011.

JULIO OSSES M.

Cada fin de semana un contingente discreto pero ceremonioso de buscadores de tesoros se pasea por el Persa Víctor Manuel, en el barrio Franklin de Santiago.

Suelen llevar bolsas cuadradas bajo el brazo, e instalarse durante largos minutos a escarbar en la mercancía de locales célebres, como el de Johnny Records, o El Francés, en el Galpón 4.
No hay un promedio de edad claro, pero podría decirse que los fanáticos del vinilo son especialmente melómanos de edad media, de 30 a 50 años, adictos a las carátulas de gran tamaño y los sobres interiores con fotos, letras de canciones y notas de producción.

Eso, sin considerar el premio mayor: aquel sonido cálido, orgánico y verosímil, bajos profundos, voces pastosas y guitarras in-yer-face , de la aguja revelando mecánicamente los surcos impresos.

"El año 93 marcó el punto más bajo en la producción de vinilos, y prácticamente dejaron de fabricarse, porque el CD había copado el mercado y arrasado con los Long Play". El que habla es Hugo Chávez (60), un autodeclarado melómano chileno, respetado como referente en los círculos de coleccionistas de música, que se dio el lujo de tener una tienda de discos en la Inglaterra de mediados de los 80, y llegó a editar en Europa discos de bandas underground sumamente cotizadas hoy, incluyendo a los chilenos de Aguaturbia. Años más tarde, se instaló en Chile con la desaparecida disquería Background, epicentro cultural obligado de los años 90 para melómanos, periodistas especializados y, muy especialmente, músicos en ascenso.

Según Chávez, fueron precisamente los coleccionistas de música antigua quienes no se dejaron encandilar por la promesa de alta fidelidad digital y mantuvieron vivo el mercado del vinilo. Hoy, el fenómeno del retorno del formato ya es conocido, pero ¿cuáles son las claves para adentrarse en el mundo de los coleccionistas?

Chávez comparte, a continuación, algo de información reservada sólo para conocedores:
Pliegues y nada de código de barras "En rock, lo que más se valora son las primeras ediciones. Dentro de eso, siempre The Beatles y Bob Dylan estarán entre lo más cotizado, pero hay bastantes discos de krautrock y rock progresivo que son rarísimos. Los álbumes de los 60, especialmente los ingleses, se reconocen por su carátula plastificada y los dobleces en la parte de atrás. Hay reediciones que son idénticas a los originales, pero se reconocen fácil: tienen código de barras. Los antiguos, obviamente, no".

Mejor en mono "Los países que mejor calidad de prensado tienen son Alemania e Inglaterra. La mejor fabricación resulta en un disco de buen peso, por eso ahora se hacen ediciones en 180 gramos. Consideremos que en América Latina se llegó a prensar sólo hasta 133 gramos, en Brasil. En general, las ediciones en sonido mono son más buscadas que el stereo , pero si uno llegara a encontrar, por ejemplo, la primera edición stereo de "Please, Please Me" de Los Beatles, podría llegar a costar tres millones de pesos".

Beatlemanía para arqueólogos "Considerando que siguen liderando listas de ventas de vinilo, encontrarse una primera edición original de The Beatles es el sueño del melómano. Son tantas, miles, las reediciones que es fácil confundirse, pero hay una señal única: Mirar el disco y fijarse que diga Parlophone en letras amarillas. Esa es una primera edición genuina. Las segundas y terceras tienen letras negras y azules. Después de la mitad de los 60 empezaron a salir con la manzana de Apple Records".

Joyas chilenas según el experto Hugo Chávez
Aguaturbia -
"Volumen 1" (1970) y "Volumen 2" (1970)

Los Mac's - "Kaleidoscope man" (1967)

Embrujo - "Embrujo" (1971)

Congregación - "Viene" (1972)

Congreso - "Terra incógnita" (1975)

Los Jockers -"Nueva sociedad" (1967)

Los Jaivas -"El volantín" (1971)

Kissing Spell -"Los pájaros" (1970)

TOP 5 Picadas melómanas


Johnny Records Persa Víctor Manuel (Bío Bío), Galpón 4, locales 100-101-102
Sonar Paseo Las Palmas, local 017, fono 946 3508.
Billboard Galería Drugstore, Providencia 2124.
Lugar sin límites Providencia 1370, Metro Manuel Montt
Funtracks Boulevard Parque Arauco, Av. Kennedy 5413, local 464.

Los más preciados
Expertos en vinilo analizaron datos de la revista Record Collector, Popsike.com, el sitio de subastas eBay y Goldmine Record Album Price Guide para definir los discos más caros.
John Lennon and Yoko Ono - "Double fantasy"
La copia del disco que fue autografiada cinco horas antes de su muerte por el ex Beatle en 1980 está avaluada en US$ 575 mil.

The Quarrymen - "That'll Be the Day"/"In Spite of All the Danger"
Según la publicación especializada Record Collector, este disco de 1958 de la banda de John Lennon que se convirtió en The Beatles podría costar unos US$ 180 mil, en caso de estar en venta: la única copia existente es de propiedad de Paul McCartney.

The Beatles - "Yesterday... and Today"
La portada "del carnicero" muestra a los Fab Four acompañados de muñecos y pedazos de carne ensangrentados. Las múltiples quejas del público obligaron a Capitol Records a cambiarla por una del grupo vestidos de traje. Cada uno puede costar alrededor de US$ 40 mil.

Bob Dylan -"The Freewheelin
"En su versión original, tiene cuatro temas que fueron borrados en las siguientes ediciones. Su valor se estima en US$ 35 mil.

Long Cleve Reed and Little Harvey Hull - "Original Stack O'Lee Blues"
Por este disco de 1927 se ha llegado a ofrecer US$ 30 mil. El coleccionista Joe Bussard rechazó la oferta.
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Reuniones de este fin de semana
Las próximas dos citas de los entusiastas de los vinilos para comprar o intercambiar son:
Hoy: Hugo Chávez (www.onlinerecords.cl); Bar Loreto (Loreto 435, Recoleta). De 18:00 a 21:00 horas.
Mañana: Domingo de Vinilos, con Johnny Records; Restobar Santo Remedio (Román Díaz 152, Providencia). Desde las 20:30 horas.

domingo, octubre 24, 2010

Tócala de nuevo

Tócala de nuevoEdiciones de seis discos, tomas perdidas, libros de 500 páginas, entrevistas y DVD, fotografías inéditas: todo lo que la piratería no puede comprar. Corren días en que coinciden en el mercado restauraciones para los catálogos completos de John Lennon, Paul McCartney, Bob Dylan y Violeta Parra. ¿Se salvó el disco? Por ahora, los parlantes de la industria apuntan hacia el pasado.

Marcos Moraga L. La Nación Domingo


Cerca de novecientas horas, cinco meses, ocho horas diarias. A ese ritmo trabajó el ingeniero de sonido Miguel Bahamondes (43) en la restauración y puesta a punto de las grabaciones de Violeta Parra que hoy conforman su lanzamiento de catálogo. Un día completo para algunas canciones, cuenta, aplicando lupa sobre los armónicos, escudriñando silencios reales, avanzando a las entrañas mismas del sonido. “Había vinilos muy antiguos. La pasta sudamericana siempre ha sido muy ruidosa. Y tiene un costo personal alto”, comenta el hombre encargado de devolver esas canciones a la vida digital: “Te metes en un tema cargado. Violeta Parra es la artista más potente, y éste, yo considero, es el trabajo musical más importante que se ha hecho en Chile”.

La labor de Bahamondes es la primera hebra del trabajo de joyería que implica una reedición de catálogo. En paralelo corren la producción, la investigación y los recovecos comerciales, hasta dar con el primer box-set hecho y derecho, made in Chile: el catálogo casi completo de la cantautora de “Gracias a la vida”, lanzado por Oveja Negra y la Fundación Violeta Parra. “Es mi trabajo más importante”, dice, y coincide con la relevancia que ha adquirido para la industria de la música, durante los últimos años, la reedición de material. Aunque -a diferencia de lo que pasó con Violeta Parra- el rescate de discos viejos está menos dirigido a la obra: acá, quien intenta la maniobra de salvataje es la industria del disco. “¡Reedita, reempaca, reempaca! / Revalúa las canciones / empaca doble con una foto / pistas extras y una tapa chabacana”, cantaba Morrisey, con el sarcasmo brotándole a chorros, en “Paint a vulgar picture”. Y alguien, décadas después, se lo está tomando muy en serio.

La vía de la restauración

Jimi Hendrix reactivó su llama en marzo de este año, con la reedición de sus tres discos de estudio y la recuperación del (casi) inédito “Valleys of Neptune”. A finales de septiembre apareció un remasterizado “Faith” (original de 1987) de George Michael. “Exile on Main Street” de The Rolling Stone volvió a las calles el 17 de mayo, con ediciones que sumaron documental y libro de 500 páginas. El 2 de noviembre, Paul McCartney sacó una edición remasterizada de “Band of the run”, su primer disco con Wings de 1973, y con ello inauguró su serie “The Archives Collection”, mediante la cual publicará todos sus discos tras el cisma Beatles, con tratamiento sonoro cortesía de Abbey Road. Bandas tan distintas como The Kinks, Pearl Jam, Pixies y Pantera también avanzan por la vía de la restauración.

“El formato físico ha sufrido bastante los últimos años. Relanzar catálogos de artistas emblemáticos tiene que ver con rescatar la obra de esos músicos y darle al público la posibilidad de adquirirla remasterizada, en empaques diferentes, en box-sets, o con un libro. Queremos reencantar al público, con los artistas que han marcado la historia de la música”, comenta el jefe de ventas de EMI Music, Gonzalo Ramírez.

En estas canchas, siempre ayuda un aniversario. Este 2010 se cumplen 40 años desde la muerte de John Lennon, yuxtapuesto a su natalicio número 70. El vecino ilustre de Nueva York coronó su año con la reedición de sus cinco discos como solista, una nueva antología de singles (“Power to the people”) y la venta del paquete completo en la “Signature Box”, que suma además tres discos grabados a dúo con Yoko Ono (“Some time in New York City”, “Double fantasy” y “Milk and honey”).

El año de Lennon sucede al año de The Beatles. El 9 del 9 del 2009, los fab four volvieron a las tiendas y reseñas de revistas por la reedición completa de su catálogo, con versiones en audio monoaural y estéreo. Sumando las ventas de cada disco, los de Liverpool boletearon, aproximadamente, 30 mil ejemplares sólo en Chile. Les queda otro zarpazo: el 20 de octubre aparecieron a la venta en Chile las antologías conocidas como “el rojo y el azul”, que reúnen el canon beatle agrupado en dos períodos, el primero entre 1962 y 1966 y el segundo con la producción entre 1967 y 1970.

En el mundo, todo el proyecto de reedición para The Beatles sumó 13 millones de discos vendidos en un año. El golpe confirma el interés de la industria por amarrar un espacio inmune a la piratería. Pero también, siempre listo a los precios altos -son ediciones de lujo- y que tiende a quitar jerarquía entre las labores de los sellos por la promoción de nuevos artistas.

“Es complejo. Y por las particularidades del mercado chileno, tiende a centrarse en nombres grandes. Incluso, para una edición de lujo, por ejemplo, de The Travelling Willburys, sólo se trajeron 50 unidades. Y hay otros sencillamente que, por costos, no vamos a traer, como por ejemplo el box-set de ‘Papito’ de Miguel Bosé -que viene hasta con un bolso de mano diseñado por David Delfín- o una caja que editó hace poco Mago de Oz”, comenta el gerente de marketing de Warner Music, Juan Domingo Muñoz.

No mires atrás

Otro es el caso de Bob Dylan: el trovador de Minnesota ha construido una carrera paralela con la publicación de sus descartes y discos en vivo, grabaciones no oficiales que en adelante fueron bautizadas como bootlegs. El término se hizo extensivo para todos los artistas y el autor de “A hard rain’s gonna come” acaba de publicar “The bootleg series 9: The withmark demos”, donde reunió 47 tomas crudas extraídas de sus primeras grabaciones, todas registradas antes de soplar 24 velas.

En esta pasada, Dylan juega también la misma carta de sus contemporáneos del submarino amarillo: “The original mono recordings” (Sony Music, 2010) reúne sus ocho primeros discos con la salida de audio mono para la que originalmente fueron pensados. El empaque de gala es la muestra del tratamiento que reciben las reediciones: fotos inéditas, ensayos del crítico cultural Greil Marcus, edición en vinilos, extras y un envoltorio que replica sobres de los viejos LP.

Warner Music, por su lado, ya probó el camino de la reedición de catálogo nacional. A fines de 2009 sacaron al mercado mil 400 cajas de cuatro discos con las canciones de Víctor Jara. El mismo trabajo ya había circulado con La Nación, anotándose con 26 mil unidades vendidas. Un número muy por sobre las ventas locales que hoy maneja la industria, que ya suelta un disco de oro por cinco mil copias.

¿No era que la gente ya no gastaba en discos? El box-set en mono de The Beatles se vende en Feriamix a más de 200 mil pesos. Pero acá sucede que hay un público dispuesto a hacer sonar la billetera y hacerle el quite al pirateo desde internet: “Es el mismo nicho que ha hecho crecer la importación del vinilo, o el coleccionista que le gusta el formato físico, incluso también para el que sólo está interesado por el objeto”, comenta Juan Domingo Muñoz.

“Esto funciona con artistas emblemáticos. Íconos como Lennon o McCartney tienen discos que la gente siempre busca. No son moda, no van a desaparecer. Es importante para la industria, que nunca ha podido mantenerse del hit del momento”, comenta Ramírez de EMI. Existen iniciativas, a propósito, como The Wolfgang Vault (www.thewolfgangvault.com) que ofrecen un archivo de proporciones ridículas, rico en el audio completo de conciertos nunca editados, de acceso gratuito para mucho material. En coherencia con los mandamientos de la reedición, su mayor ingreso viene de la memorabilia del rock.

Y está, claro, el problema de la integridad. Bandas como Radiohead siempre huyeron de las reediciones, hasta que salieron de EMI y vieron cómo su antigua compañía hacía la Navidad con “empaques de lujo” de su catálogo nunca aprobados. En el caso de un artista asesinado, como pasa con Jara, son pocas las posibilidades de consultar cómo les gustaría reaparecer. Bahamondes, el ingeniero a cargo del rescate de Violeta Parra, aporta: “Me meto tanto en la música, que la música sola me lo pide. Me compré vitaminas, comí ensaladas. Adivinaba que el esfuerzo físico iba a ser tremendo. Pero estaba seguro que trabajaba en el documento histórico más importante de la música chilena”. Aunque no todos los esfuerzos tengan objetivos patrimoniales de esa altura, una porción importante de la industria está capeando la crisis con armas del pasado. La salida de emergencia, en este concierto, está por atrás. LCD