El Mercurio
La banda estrena hoy “Culpable”, tema inédito que será parte de “Mil caminos”, su álbum de reversiones desenchufadas que trae colaboraciones de Beto Cuevas y Manuel García.
José Vásquez
En un momento, el primer proyecto acústico de Lucybell estuvo demasiado cerca de postergar su grabación, realizada finalmente en noviembre pasado en Estudio del Sur. La crisis social iniciada en octubre de 2019 en el país, cuenta ahora Claudio Valenzuela desde Boise, la capital de Idaho, en Estados Unidos, donde reside, puso sobre la mesa la posibilidad de trasladar todo hasta marzo, cuando entonces no había indicios de una pandemia.
“Mirándolo ahora, tomamos una decisión divina y muy intuitiva”, dice el cantante, porque de haber hecho efectivo el cambio de planes hubiera significado, muy probablemente, no tener hoy “Mil caminos”, su primera incursión discográfica acústica, que saldrá a comienzos de octubre.
El disco, que será visual ––con Felo Foncea en la dirección de video––, tendrá 18 reversiones de sus éxitos más “Culpable”, un tema inédito, el primero en tres años, que estrenan hoy. “Cuando empezamos el proceso, siempre tuvimos la idea clara de incluir canciones nuevas. Desde ‘Sesión futura' (2001), que fue un disco en vivo, siempre nos ha gustado, además de explorar nuestro catálogo, sorprender con algo nuevo”, cuenta el músico.
La canción es la más íntima del proyecto, solo con el trío en su ejecución, con Valenzuela en voces y guitarra, Eduardo Caces en el piano y Cote Foncea en el bajo. “Buscamos una sonoridad diferente, yendo más allá de la intimidad misma del disco”, señala la voz de “Luces no bélicas”.
Para el proceso comenzaron con una selección de 50 temas de su repertorio, antes del proceso de descarte, que dejó fuera prácticamente dos tercios de ese dibujo inicial. “El disco acústico era una espina que teníamos clavada hace mucho tiempo, fue un trabajo que se había ido postergando hasta que en noviembre nos encerramos una semana en el Estudio del Sur, donde montamos todo para grabar estas canciones que remasticamos en este formato diferente con la colaboración de varios músicos importantes”, cuenta Valenzuela, sobre la participación de Cuti Aste, arreglos de vientos de Andrés Pérez y de cuerdas de Sebastián Vergara.
El disco fue producido por Barry Sage, quien ha colaborado con los Rolling Stones y New Order, y mezclado en Los Angeles por Dave Collins, con créditos en trabajos de Bruce Springsteen, Sting y Soundgarden, entre otros. Como invitados aparecen Beto Cuevas, quien grabó el primer sencillo estrenado en marzo pasado, “Milagro”; Consuelo Schuster, en “Carnaval”, y Manuel García, cuyo canción será revelada próximamente.
“Con Beto siempre habíamos tenido ganas de trabajar juntos y esta vez se dieron los tiempos de todos. Él se adaptó muy bien y fue muy fácil unir nuestras voces desde el primer ensayo”, señala Claudio Valenzuela y adelanta que la voz de “Acuario” aparecerá en otro tema clásico de la banda. “Para nosotros es un honor que ellos hayan participado, tenemos un respeto gigante por lo que hace cada uno, en su distinto lenguaje artístico”, plantea el cantante de Lucybell.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
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viernes, agosto 21, 2020
miércoles, septiembre 19, 2018
Lucybell Anuncia shows de celebración por 20 años del "Disco Rojo"
Comunicado de prensa
El grupo Lucybell celebrará las dos décadas de su aclamado “Disco Rojo” y lo tocará íntegro en varios shows de la extensa gira que realizará a contar del mes de octubre. El trío retomará actividades este viernes 14 con un concierto íntimo en La Batuta y prepara para fin de mes el estreno del video de ‘Magnética Luz’, parte de su más reciente trabajo, ‘Magnético’.
Editado en noviembre de 1998, el álbum se tituló simplemente “Lucybell” pero siempre fue reconocido como el “Disco Rojo” por el color de su carátula, que venía acompañada por dos aviones. Esa fue la última placa que grabó la formación original de Lucybell y con el correr de los años ha sido revalorizada como una de sus mejores producciones, además de dejar clásicos como ‘Caballos de histeria’ y ‘Sembrando en el mar’.
El vocalista de la agrupación, Claudio Valenzuela, comparte su mirada sobre el “Disco Rojo”: “después de dos álbumes muy exitosos como ‘Peces’ y ‘Viajar’, teníamos ganas de experimentar. Fue un disco muy difícil de hacer, muy estresante. Siempre me sorprende la admiración que la gente me plantea sobre él ahora, ya que cuando lo lanzamos fue muy juzgado, muy mal tratado por la prensa de la época. Creo que marcó un hito en el alma de muchos de nuestros seguidores y también entre muchos de los músicos que vinieron después”.
En las semanas que vienen, Lucybell cumplirá con un exigente calendario de shows. Primero aprovecharán el periodo de Fiestas Patrias para presentarse el viernes 14 en La Batuta, el lunes 17 en “Trotamundos” de Quilpué y al día siguiente, en la fonda de Colina. En tanto, en octubre el grupo se trasladará a México y arrancarán el viernes 12 en Ciudad de México y luego en Puebla (sábado 13), Ensenada (jueves 18) y Tijuana (viernes 19).
A fines de octubre, Lucybell será el acto estelar en la Open Blondie de Club Hípico (miércoles 31) y en noviembre retomarán las fechas del “Disco Rojo” con shows en Rancagua (sábado 3), Chillán (jueves 8), Puerto Montt (sábado 10) y Arica (viernes 16). El domingo 25 el trío estará en la Feria Pulsar y después se trasladarán a Perú, donde ofrecerán shows en Lima (viernes 30) y Arequipa (sábado 1). La fecha de celebración del “Disco Rojo” en Santiago se anunciará en las próximas semanas.
La reactivación de la agenda en vivo de Lucybell coincidirá con el lanzamiento del video para ‘Magnética Luz’, cuarto single de su disco ‘Magnético’, placa que el grupo lanzó el año pasado coincidiendo con el festejo por sus 25 años de trayectoria. De él se extrajeron singles como ‘Salté a tus ojos’ y ‘Por Amor’.
domingo, abril 22, 2018
Cómo se hizo Peces, el primer disco de Lucybell
La Tercera
El director Carlos Moena estrenó en In-Edit un documental que bucea en la intimidad y los inicios del grupo, en medio de una época completamente análoga.
Por Alejandro Jofré
Lucybell llevaba tres años como banda cuando se enfrentó a la grabación de Peces (1995), un disco que marcaría el debut del grupo que se conoció estudiando Licenciatura en Sonido en la U. de Chile y que coqueteaba con el noise y el shoegaze británico.
Impacientes por despertar el interés de alguna compañía disquera, para 1993 comenzaron las sesiones de manera independiente junto al guitarrista fundador de La Ley, Andrés Bobe, pero su accidentada muerte modificó los planes de la banda formada entonces por el bajista Marcelo Muñoz, el tecladista Gabriel Vigliensoni, el baterista Francisco González y el cantante y guitarrista Claudio Valenzuela.
Para agosto del año siguiente, ahora de la mano de EMI y su “Proyecto de Rock Nacional”, Lucybell se hizo del productor argentino Mario Breuer para retomar el impulso y grabar diez canciones en el desaparecido estudio Sonus de Bellavista (más adelante agregarían los temas “De sudor y ternura” y “Grito otoñal”).
Allí se instalaron en ocho intensas jornadas junto al productor de buena parte del rock argentino de la década anterior, “cuando la onda era —según dice el propio Breuer— faltarle el respeto a los instrumentos”.
El director Carlos Moena —colaborador habitual de la banda— explora esos lejanos días en Cuando respiro en tu boca: la creación de Peces (2018), el documental estrenado en In-Edit y que llegará a salas durante el segundo semestre, que recrea un mundo completamente analógico, sacado de cintas hi-8 y sintetizadores vintage (como el sampler Ensoniq ASR-10 de Vigliensoni), entre gente contestando teléfonos fijos y fumando en espacios cerrados.
A contrapelo de la media en documentales musicales —más vinculados a la alta definición y las formas breves y ágiles—, Cuando respiro en tu boca: la creación de Peces observa con paciencia la intimidad de una banda cargada de talento y ansiedad juvenil.
El registro se extiende generosamente en lo instrumental —desde exigentes sesiones de ensayo, grabación y jams— y recrea el humor y la contención de Breuer, pieza clave en la dinámica del disco, además del entusiasmo y las negociaciones de una banda que sobrevivió a la alta rotación de sus integrantes.
Moena pone a la vista las primeras influencias de Lucybell, algunos trucos de la grabación y esa artesanía de escribir y producir canciones claves en la discografia del grupo, como “De sudor y ternura”, “Vete” y “Que no me vengan con paraísos”.
Acá Lucybell todavía no es Lucybell, sino una banda agazapada, preparándose para el éxito que vendría gracias a la rotación de sencillos como “Lunas” y “Cuando respiro en tu boca”.
“Es el primer disco”, dice en algún momento del registro Claudio Valenzuela, acaso el único integrante de esa formación que sigue dando vida a la banda. Allí mismo sentencia: “Para nosotros no es la conclusión, es el comienzo”.
El director Carlos Moena estrenó en In-Edit un documental que bucea en la intimidad y los inicios del grupo, en medio de una época completamente análoga.
Por Alejandro Jofré
Lucybell llevaba tres años como banda cuando se enfrentó a la grabación de Peces (1995), un disco que marcaría el debut del grupo que se conoció estudiando Licenciatura en Sonido en la U. de Chile y que coqueteaba con el noise y el shoegaze británico.
Impacientes por despertar el interés de alguna compañía disquera, para 1993 comenzaron las sesiones de manera independiente junto al guitarrista fundador de La Ley, Andrés Bobe, pero su accidentada muerte modificó los planes de la banda formada entonces por el bajista Marcelo Muñoz, el tecladista Gabriel Vigliensoni, el baterista Francisco González y el cantante y guitarrista Claudio Valenzuela.
Para agosto del año siguiente, ahora de la mano de EMI y su “Proyecto de Rock Nacional”, Lucybell se hizo del productor argentino Mario Breuer para retomar el impulso y grabar diez canciones en el desaparecido estudio Sonus de Bellavista (más adelante agregarían los temas “De sudor y ternura” y “Grito otoñal”).
Allí se instalaron en ocho intensas jornadas junto al productor de buena parte del rock argentino de la década anterior, “cuando la onda era —según dice el propio Breuer— faltarle el respeto a los instrumentos”.
El director Carlos Moena —colaborador habitual de la banda— explora esos lejanos días en Cuando respiro en tu boca: la creación de Peces (2018), el documental estrenado en In-Edit y que llegará a salas durante el segundo semestre, que recrea un mundo completamente analógico, sacado de cintas hi-8 y sintetizadores vintage (como el sampler Ensoniq ASR-10 de Vigliensoni), entre gente contestando teléfonos fijos y fumando en espacios cerrados.
A contrapelo de la media en documentales musicales —más vinculados a la alta definición y las formas breves y ágiles—, Cuando respiro en tu boca: la creación de Peces observa con paciencia la intimidad de una banda cargada de talento y ansiedad juvenil.
El registro se extiende generosamente en lo instrumental —desde exigentes sesiones de ensayo, grabación y jams— y recrea el humor y la contención de Breuer, pieza clave en la dinámica del disco, además del entusiasmo y las negociaciones de una banda que sobrevivió a la alta rotación de sus integrantes.
Moena pone a la vista las primeras influencias de Lucybell, algunos trucos de la grabación y esa artesanía de escribir y producir canciones claves en la discografia del grupo, como “De sudor y ternura”, “Vete” y “Que no me vengan con paraísos”.
Acá Lucybell todavía no es Lucybell, sino una banda agazapada, preparándose para el éxito que vendría gracias a la rotación de sencillos como “Lunas” y “Cuando respiro en tu boca”.
“Es el primer disco”, dice en algún momento del registro Claudio Valenzuela, acaso el único integrante de esa formación que sigue dando vida a la banda. Allí mismo sentencia: “Para nosotros no es la conclusión, es el comienzo”.
domingo, abril 08, 2018
Lucybell desclasifica su registro más revelador
La Tercera
El director Carlos Moena y el vocalista Claudio Valenzuela reviven la intimidad y los inicios del grupo con el documental Cuando respiro en tu boca, que se estrena en In-Edit.
Por Andrés del Real
Todo comenzó con una mudanza. En medio del trajín habitual de todo cambio de casa y sobre un baúl donde almacena material de archivo de una década de Lucybell, Carlos Moena encontró tres cintas fechadas en 1994, cada una con dos horas de material. Luego de revisarlas supo de inmediato que en esos 360 minutos de registro había una película.
“En vez de aspirar a un mega documental del grupo, me pareció un súper buen ejercicio atacar un momento determinado”, comenta el director y aliado histórico de la videografía de Lucybell, que el viernes 20 de este mes estrenará en el festival In-Edit Cuando respiro en tu boca: la creación de Peces, documental de título elocuente que revive con lujo de detalle el proceso de grabación del primer LP del conjunto y uno de los álbumes imprescindibles del rock chileno de los 90.
Con la producción ejecutiva de Rodolfo Gárate (Unfinished Plan: el camino de Alain Johannes), el filme muestra como pocas veces la intimidad de un grupo en el estudio, en este caso el extinto Sonus de Bellavista, donde Claudio Valenzuela, Gabriel Vigliensoni, Marcelo Muñoz y Francisco González se instalaron durante ocho días para dar forma a su primer disco. Todo esto bajo las órdenes del reputado productor argentino Mario Breuer, tal vez el gran protagonista del metraje, encargado de ordenar y a ratos contener la ansiedad juvenil de un cuarteto por ese entonces inclinado al noise y al shoegaze británico.
Intercalados con entrevistas a los músicos y al productor, los fragmentos de aquellas intensas y a veces tensas sesiones de agosto van dando cuenta de un momento de la escena chilena, aún bajo el influjo del Doble opuesto de La Ley y ad portas de expandirse con el inminente Proyecto del Nuevo Rock Nacional. “Es la historia de cómo se grababa un disco el año 94, cuando no se hacían en la casa”, dice Moena. “Allí convive el último mundo análogo, con la cinta de verdad corriendo en la máquina, y el primer Macintosh”.
“Fue un momento importante de mi vida. Un año y medio después estábamos yendo a Miami a grabar un programa en vivo para MTV”, recuerda Valenzuela, el único sobreviviente de la formación original de la banda, quien a fines del año pasado recibió la primera versión del documental al igual que el resto de sus ex y actuales compañeros de grupo. “Fue medio chocante viajar en el tiempo y vernos en esa época, con esa actitud”, dice el vocalista, tras revisar esos registros en formato Hi-8 que documentan los meses previos al éxito masivo de singles como “Vete”, “De sudor y ternura” y “Cuando respiro en tu boca”.
“Yo era simplemente el amigo con cámara de ellos. Y aunque había mucha expectativa no tenían idea del éxito que se les venía y eso es muy bonito, también para el espectador, que ya sabe cómo termina la historia”, comenta Moena, que estará acompañado por algunos de los miembros de la banda para la premiere de la cinta, antes de un estreno comercial en salas programado para el segundo semestre. “Tenemos ganas de hacer eventos en que la película y Lucybell, los históricos y los actuales, se junten”, cierra.
El director Carlos Moena y el vocalista Claudio Valenzuela reviven la intimidad y los inicios del grupo con el documental Cuando respiro en tu boca, que se estrena en In-Edit.
Por Andrés del Real
Todo comenzó con una mudanza. En medio del trajín habitual de todo cambio de casa y sobre un baúl donde almacena material de archivo de una década de Lucybell, Carlos Moena encontró tres cintas fechadas en 1994, cada una con dos horas de material. Luego de revisarlas supo de inmediato que en esos 360 minutos de registro había una película.
“En vez de aspirar a un mega documental del grupo, me pareció un súper buen ejercicio atacar un momento determinado”, comenta el director y aliado histórico de la videografía de Lucybell, que el viernes 20 de este mes estrenará en el festival In-Edit Cuando respiro en tu boca: la creación de Peces, documental de título elocuente que revive con lujo de detalle el proceso de grabación del primer LP del conjunto y uno de los álbumes imprescindibles del rock chileno de los 90.
Con la producción ejecutiva de Rodolfo Gárate (Unfinished Plan: el camino de Alain Johannes), el filme muestra como pocas veces la intimidad de un grupo en el estudio, en este caso el extinto Sonus de Bellavista, donde Claudio Valenzuela, Gabriel Vigliensoni, Marcelo Muñoz y Francisco González se instalaron durante ocho días para dar forma a su primer disco. Todo esto bajo las órdenes del reputado productor argentino Mario Breuer, tal vez el gran protagonista del metraje, encargado de ordenar y a ratos contener la ansiedad juvenil de un cuarteto por ese entonces inclinado al noise y al shoegaze británico.
Intercalados con entrevistas a los músicos y al productor, los fragmentos de aquellas intensas y a veces tensas sesiones de agosto van dando cuenta de un momento de la escena chilena, aún bajo el influjo del Doble opuesto de La Ley y ad portas de expandirse con el inminente Proyecto del Nuevo Rock Nacional. “Es la historia de cómo se grababa un disco el año 94, cuando no se hacían en la casa”, dice Moena. “Allí convive el último mundo análogo, con la cinta de verdad corriendo en la máquina, y el primer Macintosh”.
“Fue un momento importante de mi vida. Un año y medio después estábamos yendo a Miami a grabar un programa en vivo para MTV”, recuerda Valenzuela, el único sobreviviente de la formación original de la banda, quien a fines del año pasado recibió la primera versión del documental al igual que el resto de sus ex y actuales compañeros de grupo. “Fue medio chocante viajar en el tiempo y vernos en esa época, con esa actitud”, dice el vocalista, tras revisar esos registros en formato Hi-8 que documentan los meses previos al éxito masivo de singles como “Vete”, “De sudor y ternura” y “Cuando respiro en tu boca”.
“Yo era simplemente el amigo con cámara de ellos. Y aunque había mucha expectativa no tenían idea del éxito que se les venía y eso es muy bonito, también para el espectador, que ya sabe cómo termina la historia”, comenta Moena, que estará acompañado por algunos de los miembros de la banda para la premiere de la cinta, antes de un estreno comercial en salas programado para el segundo semestre. “Tenemos ganas de hacer eventos en que la película y Lucybell, los históricos y los actuales, se junten”, cierra.
domingo, enero 14, 2018
La Cumbre del Rock Chileno realiza su apuesta más ambiciosa instalándose como un evento anual
El Mercurio
"Se transformará en una tradición republicana", dice Juan Andrés Ossandón, productor del festival, quien señala que pese a que el mercado local es pequeño, es posible lograr carteles atractivos sin tener que repetir tanto los nombres en cada edición. Además, anuncia la creación de una fundación de apoyo a la música nacional.
Por José Vásquez
El tema era evidentemente artístico, pero también se tuvo que manejar como una ecuación matemática. La Cumbre del Rock Chileno -el evento local más grande y masivo de la música nacional, que promedia 35 mil personas y cerca de 40 bandas y solistas por edición- debió realizar un ejercicio práctico antes de iniciar la capitalización de su apuesta más ambiciosa desde su creación, en 2007: el transformarse en un evento anual.
Para eso, Juan Andrés Ossandón, director de Osyos, la productora a cargo del festival, plantea que el año pasado, papel y lápiz en mano, comenzaron a delinear carteles de artistas para eventuales ediciones en 2018, 2019 y 2020. Así, tratando de repetir la menor cantidad de nombres posible, se dieron cuenta de que "La Cumbre" se podía sostener con esta periodicidad en el tiempo.
"Estuvimos todo el 2017 viendo cómo resolver dos grandes desafíos: la sustentabilidad económica y artística del proyecto, para poder sorprender cada año. Y aunque todo parecía muy adverso, nos dimos cuenta de que esto era viable", dice Ossandón, que no se cierra a la idea de que en el futuro se puedan sumar, incluso, artistas extranjeros para refrescar el festival.
El productor señala que para esta próxima edición, que se realizará el 27 de enero en el Club Hípico, solo se repetirán siete nombres que estuvieron el año pasado y que proyecta que en el futuro el porcentaje no debería superar el 20% de artistas. "Tenemos un mercado pequeño versus una gran cantidad de inquietud musical. Creo que tenemos más oferta que capacidad de demanda, y eso de a poco hace que los artistas vayan encontrando sus comunidades aquí y afuera de Chile".
La fundación
Completar un cartel permanentemente atractivo es una dificultad que enfrentan todos los grandes festivales del mundo, ya que el número de artistas convocantes que lideran cada evento son limitados, lo que ha determinado una excesiva rotación de estos en períodos muy cortos. Un problema que es aún mayor en un espectáculo como La Cumbre del Rock Chileno, delimitado solo a músicos nacionales.
Ossandón dice estar muy consciente de esta situación, y pensando en el evento y en fortalecer la consolidación de nuevas bandas, anuncia la creación de la Fundación Encumbra, que comenzará a operar finalizando el próximo festival.
"Su misión será apoyar la sustentabilidad de los proyectos, acercando a las bandas a los fondos concursables, los aportes del Estado y facilitar la participación de la empresa privada a través de la ley de donaciones. Queremos buscar maneras de que también el festival no dependa un 100% de una recaudación de venta de entradas para su realización. A pesar de que 'La Cumbre' ha demostrado tener una estabilidad en torno a las 30 mil personas como piso, uno responsablemente no puede pensar que siempre será así", señala el director de Osyos.
La Fundación Encumbra -adelanta Ossandón- llega con tres misiones: "Establecer La Cumbre del Rock Chileno como una tradición republicana anual, descentralizar el evento a través de giras por regiones y fomentar y promover la internacionalización de la música chilena, un escenario que comenzaremos seguramente en 2019", señala el productor sobre una idea que trae consigo la intención de generar alianzas con los principales eventos de características similares en el continente, como Rock al Parque en Colombia, Cosquín Rock en Argentina -que en 2017 también se realizó en Bolivia y Colombia- y el Vive Latino en México, para generar instancias de intercambio: si vienen artistas extranjeros a Chile, deben funcionar como moneda de cambio para que músicos nacionales vayan al extranjero.
La iniciativa ya genera sus primeros movimientos, y hasta "La Cumbre" ya llegó una propuesta de un promotor mexicano para llevar el evento a Ciudad de México. "Lo estamos evaluando; no suena tan loco hacer algo tipo arena para 10 mil personas o un equivalente a un Caupolicán. El mundo se está moviendo de una manera impresionante. Hace 10 años no hubiéramos imaginado que podríamos llegar a exportar un festival con el nombre de Chile. Está abierta esa posibilidad, y en la medida en que tome una forma sólida, lo vamos a hacer", se entusiasma Ossandón.
Sin Camila Moreno
El viernes, el evento dio a conocer que por "desacuerdo en el horario", la cantante no participaría del festival. En su lugar estará Lucybell. Moreno luego acusó que "el respeto" y "las garantías mínimas" no se cumplieron.
"Se transformará en una tradición republicana", dice Juan Andrés Ossandón, productor del festival, quien señala que pese a que el mercado local es pequeño, es posible lograr carteles atractivos sin tener que repetir tanto los nombres en cada edición. Además, anuncia la creación de una fundación de apoyo a la música nacional.
Por José Vásquez
El tema era evidentemente artístico, pero también se tuvo que manejar como una ecuación matemática. La Cumbre del Rock Chileno -el evento local más grande y masivo de la música nacional, que promedia 35 mil personas y cerca de 40 bandas y solistas por edición- debió realizar un ejercicio práctico antes de iniciar la capitalización de su apuesta más ambiciosa desde su creación, en 2007: el transformarse en un evento anual.
Para eso, Juan Andrés Ossandón, director de Osyos, la productora a cargo del festival, plantea que el año pasado, papel y lápiz en mano, comenzaron a delinear carteles de artistas para eventuales ediciones en 2018, 2019 y 2020. Así, tratando de repetir la menor cantidad de nombres posible, se dieron cuenta de que "La Cumbre" se podía sostener con esta periodicidad en el tiempo.
"Estuvimos todo el 2017 viendo cómo resolver dos grandes desafíos: la sustentabilidad económica y artística del proyecto, para poder sorprender cada año. Y aunque todo parecía muy adverso, nos dimos cuenta de que esto era viable", dice Ossandón, que no se cierra a la idea de que en el futuro se puedan sumar, incluso, artistas extranjeros para refrescar el festival.
El productor señala que para esta próxima edición, que se realizará el 27 de enero en el Club Hípico, solo se repetirán siete nombres que estuvieron el año pasado y que proyecta que en el futuro el porcentaje no debería superar el 20% de artistas. "Tenemos un mercado pequeño versus una gran cantidad de inquietud musical. Creo que tenemos más oferta que capacidad de demanda, y eso de a poco hace que los artistas vayan encontrando sus comunidades aquí y afuera de Chile".
La fundación
Completar un cartel permanentemente atractivo es una dificultad que enfrentan todos los grandes festivales del mundo, ya que el número de artistas convocantes que lideran cada evento son limitados, lo que ha determinado una excesiva rotación de estos en períodos muy cortos. Un problema que es aún mayor en un espectáculo como La Cumbre del Rock Chileno, delimitado solo a músicos nacionales.
Ossandón dice estar muy consciente de esta situación, y pensando en el evento y en fortalecer la consolidación de nuevas bandas, anuncia la creación de la Fundación Encumbra, que comenzará a operar finalizando el próximo festival.
"Su misión será apoyar la sustentabilidad de los proyectos, acercando a las bandas a los fondos concursables, los aportes del Estado y facilitar la participación de la empresa privada a través de la ley de donaciones. Queremos buscar maneras de que también el festival no dependa un 100% de una recaudación de venta de entradas para su realización. A pesar de que 'La Cumbre' ha demostrado tener una estabilidad en torno a las 30 mil personas como piso, uno responsablemente no puede pensar que siempre será así", señala el director de Osyos.
La Fundación Encumbra -adelanta Ossandón- llega con tres misiones: "Establecer La Cumbre del Rock Chileno como una tradición republicana anual, descentralizar el evento a través de giras por regiones y fomentar y promover la internacionalización de la música chilena, un escenario que comenzaremos seguramente en 2019", señala el productor sobre una idea que trae consigo la intención de generar alianzas con los principales eventos de características similares en el continente, como Rock al Parque en Colombia, Cosquín Rock en Argentina -que en 2017 también se realizó en Bolivia y Colombia- y el Vive Latino en México, para generar instancias de intercambio: si vienen artistas extranjeros a Chile, deben funcionar como moneda de cambio para que músicos nacionales vayan al extranjero.
La iniciativa ya genera sus primeros movimientos, y hasta "La Cumbre" ya llegó una propuesta de un promotor mexicano para llevar el evento a Ciudad de México. "Lo estamos evaluando; no suena tan loco hacer algo tipo arena para 10 mil personas o un equivalente a un Caupolicán. El mundo se está moviendo de una manera impresionante. Hace 10 años no hubiéramos imaginado que podríamos llegar a exportar un festival con el nombre de Chile. Está abierta esa posibilidad, y en la medida en que tome una forma sólida, lo vamos a hacer", se entusiasma Ossandón.
Sin Camila Moreno
El viernes, el evento dio a conocer que por "desacuerdo en el horario", la cantante no participaría del festival. En su lugar estará Lucybell. Moreno luego acusó que "el respeto" y "las garantías mínimas" no se cumplieron.
martes, agosto 01, 2017
Lucybell vuelve con su disco más reposado
El Mercurio
Claudio Valenzuela habla del proceso de "Magnético", su primer álbum de estudio en siete años y la gira que lo trae de regreso a Chile.
José Vásquez
Claudio Valenzuela se oye feliz al teléfono desde Boise, la capital de Idaho en Estados Unidos, que limita con Canadá. El vocalista de Lucybell lleva casi dos años instalado en la ciudad que cambió por Los Angeles, buscando una mejor calidad de vida para su hijo, que está pronto a cumplir tres años. "Acá es bien extremo, ahora que es verano no bajamos de los 35 grados, pero en invierno estamos por más de un mes bajo cero", cuenta el cantante que está próximo a viajar a Chile, para iniciar una nueva gira con la banda.
Aunque nunca han dejado de tocar, este es el primer tour de Lucybell en siete años con un disco largaduración. Hace dos semanas lanzaron "Magnético" y ahora el plan es, por lo menos en el concierto en la capital, del 13 de agosto, en CasaPiedra, interpretar el álbum completo. "Hay que ir viéndolo en cada show, pero la gente se ha identificado con los temas de forma transversal", dice Valenzuela.
"Magnético" ha despachado singles como "Por amor" y "Cuando me acerco a ti", mezclados por Alain Johannes -hijo de Danny Chilean, sobrino de Peter Rock y músico venerado por todo el rock alternativo estadounidense-. "Existía la idea de poder sumar su visión. Él mezcló esos temas y quedaron muy potentes, suenan increíble", dice el músico, disfrutando el resultado de un trabajo que decidieron dejar madurar, tomándose todo el tiempo que sintieran necesario.
"Siempre habíamos hecho nuestros discos apurados y ahora decidimos hacer todo lo contrario. Quisimos tomarlo con calma. Después de la gira con el sexteto -donde invitaron a todos los miembros que han pasado por la banda-, de celebrar los 20 años de 'Peces' y 'Viajar' y de lanzar un EP como 'Poderoso', quisimos tomarnos el tiempo para remasticar los temas, darles vuelta y también intercambiar instrumentos. Todo esto fue muy importante para el desarrollo del disco", cuenta Valenzuela, sobre un trabajo que grabaron en distintos períodos, a distancia y también juntos, con Cote Foncea y Eduardo Caces, que viven en Chile. El vocalista cuenta que aprovecharon hasta instancias como las pruebas de sonido de sus conciertos para ensayar los nuevos temas que iban a quedar en el disco.
La gira de Lucybell comienza este jueves, en Antofagasta, y pasará por Iquique, Copiapó, Coquimbo y Puerto Montt, entre otras ciudades. Además de próximas fechas en Perú y México.
lunes, enero 07, 2013
Lucybell se convierte en sexteto y graba nueva producción
La Tercera
La banda sumará de manera definitiva a sus tres miembros más antiguos, con quienes empezará a registrar nuevos temas. Además, fijó varios shows para el verano.
por Osvaldo Lizama
2011 marcó un hito en la vida de Lucybell: en agosto, la banda anunció que, para celebrar las dos décadas que precisamente cumplía ese año, reuniría en escena a los seis músicos que pasaron por sus filas a lo largo de su historia. El reencuentro se materializó con dos shows en el teatro Oriente y una gira en 2012.
Pero el cruce de integrantes de ayer y hoy no terminó ahí. A partir de este año, el conjunto se convertirá en un sexteto e integrará de manera indefinida a todos sus músicos, a lo que se suma la grabación de un nuevo disco bajo ese inédito formato: a la formación de los últimos años con el vocalista Claudio Valenzuela, el bajista Eduardo Caces y el baterista José Miguel "Cote" Foncea, se suman Francisco González, Gabriel Vigliensoni y Marcelo Muñoz, créditos que dieron vida a la agrupación en los 90. Además, realizarán una serie de conciertos por el país durante este verano (ver ficha).
"Las cosas se fueron desarrollando en el camino, al igual que la historia de Lucybell", asegura Valenzuela desde EE.UU., y en torno a la decisión de aumentar el número de integrantes. "Nunca existió un plan maestro", remata.
La idea de grabar un disco nació durante la gira del año pasado -que reunió 20 mil personas en Chile y 4 mil en el extranjero-, en la casa de Vigliensoni en Canadá. Muñoz recuerda: "El motivo por el que estamos juntos es la creatividad y la música, así que conversamos la posibilidad de hacer un disco todos juntos. Cuando evaluamos el resultado y la onda que se había generado, nos preguntamos '¿qué más sigue?'. Entonces ahí nos planteamos que lo mejor era seguir ese camino. Este reencuentro ha sido muy entretenido".
Por eso, el ahora sexteto maneja cerca de 15 ideas para nuevas canciones. Sin embargo, la sonoridad aún no está definida, sobre todo al observar las dos eras que hoy conviven en Lucybell: la más sofisticada y sintética de sus integrantes noventeros, y la más rockera y eléctrica de sus nombres más recientes. Igual, ya se zanjó que el material se lanzará este año y que se empezará a grabar en los próximos meses.
Aunque las intenciones están, aún los músicos coordinan cómo será el proceso de elaboración del trabajo, ya que Valenzuela y Vigliensoni viven en Los Angeles y Montreal, respectivamente. Ese puzzle geográfico hará que la nueva placa se desarrolle en un proceso de composición a distancia. Desde Canadá, Vigliensoni aclara: “Después, en la sala de ensayo vamos a ver como cuadra todo. Las versiones antiguas ya funcionan, por lo que ahora apuntamos a cosas nuevas”.
En lo inmediato, los hombres de Vete intentarán cuadrar las fechas de su recorrido local con los ensayos y la grabación del nuevo álbum. A diferencia del tour anterior, el de este verano tendrá shows más acotados, pero con los seis músicos en escena siempre, incluso con la opción de que, por ejemplo, uno de los dos bateristas que hoy presenta el elenco se encargue de otro instrumento.
lunes, mayo 21, 2012
El rock chileno se reedita en vinilo con trabajos fundamentales de los 90
El Mercurio
El sello EMI acaba de lanzar el debut de Los Tetas, Tiro de Gracia, Lucybell y Jorge González en este formato. Pronto llegará un álbum triple de Los Prisioneros: Ni por la Razón, Ni por La Fuerza, en vinilo.
José Vásquez
No es el único, pero el ejemplo supera lo anecdótico. Pasó cuando Los Tetas anunciaron su regreso a los escenarios. Entonces, la fiebre por ver a una de las bandas estandartes de la movida del nuevo rock chileno de mediados de los noventa colmó de público el Teatro Caupolicán, en diciembre pasado.
La banda capitaneada por C-Funk y Tea Time llevaba siete años distanciada, y la vuelta con todos sus integrantes titulares movilizó a una gran cantidad de nostálgicos, que cuando preguntaron por trabajos como "Mama funk" (1995) o "La medicina" (1998) en las disquerías no los encontraron por ninguna parte.
La misma historia se repite con casi todo el catálogo que comenzó la carrera de bandas como Lucybell, Tiro de Gracia con su álbum "Ser humano" -el disco de hip hop chileno más vendido de la historia- y el debut en solitario de Jorge González, luego de dar por finalizada por primera vez la historia de Los Prisioneros.
Títulos todos que ahora están disponibles en un formato inédito, porque nunca antes habían saltado al vinilo.
"Esta es una deuda histórica que tiene EMI Chile con el catálogo nacional. Hay muchos títulos que han sido descatalogados y que la gente todavía quiere comprar. El vinilo ha tenido un renacimiento, y tras el éxito de las ediciones en este formato de la discografía de Los Prisioneros se decidió sacar estos trabajos", dice Marilú Andrade de EMI.
El impacto ha sido positivo y fue el impulso para seguir expandiendo el negocio a nuevos artistas. La edición en vinilo de la discografía de Los Prisioneros ha logrado ventas cercanas a las cinco mil unidades y ya anota un nuevo hito para las próximas semanas con la edición de un vinilo triple: "Ni por la razón, ni por la fuerza".
El gusto del consumidor ha cambiado, y el vinilo y las ediciones de lujo ganan terreno no sólo entre los melómanos que pronto podrán volver a acceder a nuevas reediciones, esta vez en formato slidepack .
Porque las recientes ediciones en vinilo de Los Tetas, Tiro de Gracia, Lucybell y Jorge González también tendrán su versión en disco compacto, sumando títulos como "La medicina" (Los Tetas), "Decisión" (Tiro de Gracia) y nuevos álbumes que se agregan al listado como "Fe" de Mamma Soul, "Made in Jamaica" de Gondwana y "Vivo" de Joe Vasconcellos.
"El criterio de la selección fue las ventas que tuvo cada uno y el ser un disco emblemático, que marcó un antes un después en la carrera de cada artista", dice Andrade, para hablar de los próximos trabajos que saldrán a la calle durante la segunda semana de agosto.
Los cuatros títulos de avanzadas
"Mama funk" de Los Tetas se lanzó en 1995 y contiene dos de las canciones más reconocidas de la banda: "Corazón de sandía" y "Hormigas planas". En sólo cinco meses consiguió un Disco de Oro por sus ventas, cuando esa distinción se entregaba por 15 mil copias vendidas.
"Ser humano!!", de Tiro de Gracia se estrenó en 1997 y de inmediato captó la atención del público que lo catapultó como el disco de hip hop nacional más vendido en el país con más de 80 mil copias. En él venían los hits "El juego verdadero" y "Melaza".
"Jorge González", de el ex líder de Los Prisioneros, fue grabado en Estados Unidos en 1992 y lanzado regionalmente al año siguiente. Luego que dejara de lado al grupo, el cantautor lanzó su carrera solista, sembrando grandes expectativas. En este trabajo venían canciones como "Fe", "Mi casa en el árbol" y "Esta es para hacerte feliz".
"Peces", de Lucybell, fue lanzado en 1995 y en menos de un año consiguió Disco de Oro y de Platino por su ventas. Es el debut de la banda de Claudio Valenzuela y contiene varios de los éxitos que aún suenan insistentemente en las radios como "Cuando respiro en tu boca", "Vete" y "De sudor y ternura".
El sello EMI acaba de lanzar el debut de Los Tetas, Tiro de Gracia, Lucybell y Jorge González en este formato. Pronto llegará un álbum triple de Los Prisioneros: Ni por la Razón, Ni por La Fuerza, en vinilo.
José Vásquez
No es el único, pero el ejemplo supera lo anecdótico. Pasó cuando Los Tetas anunciaron su regreso a los escenarios. Entonces, la fiebre por ver a una de las bandas estandartes de la movida del nuevo rock chileno de mediados de los noventa colmó de público el Teatro Caupolicán, en diciembre pasado.
La banda capitaneada por C-Funk y Tea Time llevaba siete años distanciada, y la vuelta con todos sus integrantes titulares movilizó a una gran cantidad de nostálgicos, que cuando preguntaron por trabajos como "Mama funk" (1995) o "La medicina" (1998) en las disquerías no los encontraron por ninguna parte.
La misma historia se repite con casi todo el catálogo que comenzó la carrera de bandas como Lucybell, Tiro de Gracia con su álbum "Ser humano" -el disco de hip hop chileno más vendido de la historia- y el debut en solitario de Jorge González, luego de dar por finalizada por primera vez la historia de Los Prisioneros.
Títulos todos que ahora están disponibles en un formato inédito, porque nunca antes habían saltado al vinilo.
"Esta es una deuda histórica que tiene EMI Chile con el catálogo nacional. Hay muchos títulos que han sido descatalogados y que la gente todavía quiere comprar. El vinilo ha tenido un renacimiento, y tras el éxito de las ediciones en este formato de la discografía de Los Prisioneros se decidió sacar estos trabajos", dice Marilú Andrade de EMI.
El impacto ha sido positivo y fue el impulso para seguir expandiendo el negocio a nuevos artistas. La edición en vinilo de la discografía de Los Prisioneros ha logrado ventas cercanas a las cinco mil unidades y ya anota un nuevo hito para las próximas semanas con la edición de un vinilo triple: "Ni por la razón, ni por la fuerza".
El gusto del consumidor ha cambiado, y el vinilo y las ediciones de lujo ganan terreno no sólo entre los melómanos que pronto podrán volver a acceder a nuevas reediciones, esta vez en formato slidepack .
Porque las recientes ediciones en vinilo de Los Tetas, Tiro de Gracia, Lucybell y Jorge González también tendrán su versión en disco compacto, sumando títulos como "La medicina" (Los Tetas), "Decisión" (Tiro de Gracia) y nuevos álbumes que se agregan al listado como "Fe" de Mamma Soul, "Made in Jamaica" de Gondwana y "Vivo" de Joe Vasconcellos.
"El criterio de la selección fue las ventas que tuvo cada uno y el ser un disco emblemático, que marcó un antes un después en la carrera de cada artista", dice Andrade, para hablar de los próximos trabajos que saldrán a la calle durante la segunda semana de agosto.
Los cuatros títulos de avanzadas
"Mama funk" de Los Tetas se lanzó en 1995 y contiene dos de las canciones más reconocidas de la banda: "Corazón de sandía" y "Hormigas planas". En sólo cinco meses consiguió un Disco de Oro por sus ventas, cuando esa distinción se entregaba por 15 mil copias vendidas.
"Ser humano!!", de Tiro de Gracia se estrenó en 1997 y de inmediato captó la atención del público que lo catapultó como el disco de hip hop nacional más vendido en el país con más de 80 mil copias. En él venían los hits "El juego verdadero" y "Melaza".
"Jorge González", de el ex líder de Los Prisioneros, fue grabado en Estados Unidos en 1992 y lanzado regionalmente al año siguiente. Luego que dejara de lado al grupo, el cantautor lanzó su carrera solista, sembrando grandes expectativas. En este trabajo venían canciones como "Fe", "Mi casa en el árbol" y "Esta es para hacerte feliz".
"Peces", de Lucybell, fue lanzado en 1995 y en menos de un año consiguió Disco de Oro y de Platino por su ventas. Es el debut de la banda de Claudio Valenzuela y contiene varios de los éxitos que aún suenan insistentemente en las radios como "Cuando respiro en tu boca", "Vete" y "De sudor y ternura".
miércoles, mayo 02, 2012
Lucybell adelanta regreso en sexteto y anuncia la salida de una caja con todos sus discos
El Mercurio
Tocarán en Amanda el próximo 15 de mayo y reeditarán sus nueve discos como parte de las celebraciones por sus 21 años.
José Vásquez
Todavía están tirando líneas de cómo lo harán cuando por primera vez se junten sobre un escenario los seis músicos que han pasado en los 21 años de carrera de Lucybell. Claudio Valenzuela, la voz de la banda, vive en Los Angeles y Gabriel Vigliensoni, (tecladista hasta 1999) en Canadá. La ecuación se terminará por resolver la próxima semana, cuando todos los miembros se reúnan por primera vez en la sala de ensayos.
Por eso Cote Foncea, el baterista del grupo, asume la ansiedad. Tenían pactado iniciar la gira nacional el 23 de junio en el Teatro Caupolicán, pero todo se adelantó para comenzar con un showcase especial el próximo martes 15 de mayo en Amanda (entradas a la venta desde hoy en el sitio del centro cultural). "Esa fecha me tiene nervioso porque vamos a tener muy poco ensayo", confiesa.
Han trabajado en 37 canciones, que creen cerrarán en 30 para su show, del que no quieren adelantar demasiado "Es que estamos cuidando el repertorio para que sea un batatazo", dice Foncea.
"Será finalmente una decisión artística la que predominará. Gabriel tocará algunas canciones con el trío actual (Valenzuela, Caces y Foncea), Marcelo Muñoz quiere participar en varias canciones que compusimos cuando él dejó la banda. Pancho hará bajo, voces y batería, que no toca hace varios años", cierra el hombre de las baquetas.
"Esta sería la cuarta formación de Lucybell y es increíble como se le toma el peso a esta historia. ¿Qué pasará a futuro? No lo sé, pero Gabriel tomó la palabra y le encuentro toda la razón. Él dijo que una vez que terminemos y estemos tranquilos y felices sacando cuentas de todo, conversar y ver adónde va el buque. No tiene sentido especular antes. Ahora estamos todos juntos por una sencilla razón: es súper rico, es lo que teníamos ganas de hacer. Ya aclaramos todos los malos entendidos. Por mí que hagamos un disco y sigamos tocando, pero hay que esperar", cierra Foncea.
_______
Viene un box set
Celebran los 21 años de carrera y lo harán reeditando todo su material, que recopilarán en una caja con 9 discos de la banda. "La idea es que aparezca antes de la fecha en el Caupolicán", dice Cote Foncea.
sábado, abril 21, 2012
Músicos históricos de Lucybell fijan gira y show en el Caupolicán
La Tercera
Los seis miembros que han pasado por el grupo tocarán el 23 de junio y no descartan un retorno permanente.
por Claudio Vergara
Simbolismos. Para Pablo Rodríguez, mánager histórico de Lucybell, no es casualidad que el último logo de la banda sea un hexágono. “Tiene seis lados y los integrantes que han pasado por este grupo son seis, por lo que retrata algo así como que todos en esta etapa más adulta van a estar juntos”, establece el representante ante el proyecto más ambicioso e inmediato de sus crías artísticas: celebrar durante esta temporada sus 21 años de carrera con un concierto estelar y una gira con todos los miembros que han rotado por su historia.
Un abrazo definitivo que empezó a tomar forma en 2011, cuando dos de sus fundadores, el baterista Francisco González y el bajista Marcelo Muñoz -ambos retirados en distintas etapas del conjunto-, se sumaron a los dos shows que ofreció el actual elenco en el Teatro Oriente, liderado por Claudio Valenzuela, Eduardo Caces y “Cote” Foncea.
En el puzzle sólo faltó el tecladista Gabriel Vigliensoni, también mentor original de Lucybell y responsable del sonido más sintético de sus primeros años, quien no pudo viajar debido a que hoy cursa un doctorado en Canadá. Ahora, el músico dio el sí y completará el elenco de seis nombres, que tiene dos instancias fijas para su reencuentro: el próximo sábado 23 junio, en el Teatro Caupolicán, y una extensa gira nacional que empezará a fines de ese mes y que, por estos días, cierra fechas en ambas mitades del territorio.
“En lo personal, siento que con el paso de los años se han alivianado muchas cosas”, asegura el cantante Claudio Valenzuela. Luego profundiza: “Te vas distanciando de mucha gente, pero también me parece muy mágico retomar amistades tan gigantes y con las que hiciste muy buenas canciones. Acá son las tres vidas del grupo en un solo show”.
Y, desde hace al menos dos meses, los preparativos de la presentación se han ajustado en reuniones virtuales sincronizadas, a través del teléfono y Skype. “Hoy hay un espíritu nuevo. Estamos más grandes y pragmáticos, y eso me ha dado la confianza para convertirme nuevamente en un Lucybell. Se han retomado muchos nexos que estuvieron cortados. A partir de eso, hemos llegado a una elección de 28 temas representativos de toda nuestra existencia, a los que también les intentaremos dar un barniz moderno”, relata Francisco González, en una tarea encomendada a Vigliensoni: como experto en soportes, se ha sumergido en investigaciones para descifrar cuáles son los temas de la banda más descargados o escuchados.
Eso sí, los integrantes aún no definen cómo será la dinámica de sus conciertos. Valenzuela adelanta: “Lo lógico sería algo cronológico, pero quizás apostaremos por algo distinto. Ir mezclando integrantes y etapas. Obviamente habrá un momento con todos arriba”.
Ante el desafío, hay una pregunta que salta lógica: ¿Se trata de una reunión permanente o sólo la celebración de algo puntual? Ahí, las opiniones lucen matices. Francisco González asegura: “Para mí está bien que tenga un punto de partida y otro de término. Todos estamos involucrados en otros proyectos, aunque nunca se sabe”. A cambio, Valenzuela remata: “Todas las puertas están abiertas y veremos qué pasa. A lo mejor se dan temas nuevos y nos lanzamos a una nueva etapa. Iremos de a poco”.
domingo, diciembre 12, 2010
El Abrazo reúne a 70 mil personas en emotiva cumbre de músicos chilenos y argentinos
Hay varias notas publicadas el día de hoy por el concierto el Abrazo realizado el día de ayer en Santiago de Chile, les dejo con una nota publicada por la Tercera y por El Mercurio
La Tercera
Con una organización impecable, la cita se realizó sin grandes fallas en la elipse del Parque O´Higgins. Chancho en Piedra estuvieron entre los más aplaudidos.
por C.Vergara y A.Del Real
No solo fue un abrazo fraterno e inédito entre dos vecinos que comparten historia y frontera. También fue un saludo impecable y casi sin tropiezos. El festival El Abrazo, que se realizó ayer en la elipse del Parque O'Higgins, y que pretendía reunir hasta la madrugada a los 20 nombres capitales del rock de Chile y Argentina, estuvo cruzado por la alta convocatoria, la hermandad entre los países, cierto espíritu emotivo y fiestero para despedir el Bicentenario y, sobre todo, una organización casi sin fisuras.
Cifras: según estimaciones de sus organizadores, cerca de 70 mil personas se totalizarían al final de la jornada, lo que lo convierte en el concierto más multitudinario de 2010 en el país (aventajando a Metallica y Bon Jovi, ambos con 55 mil fans).
Imágenes: poleras de Andrés Calamaro mezclados con los ya tradicionales Juanitos, la mascota porcina de Chancho en Piedra, o camisetas de la selección chilena en competencia con algunas de los insignes del fútbol argentino, como Rosario Central o Independiente, denotando que también hubo público que llegó desde el otro lado de la cordillera.
Una masa de edad transversal y que, casi sin excepción, aplaudió con reverencia cada uno de los números Además, muchos llegaron con lienzos de homenaje a Gustavo Cerati, el gran ausente de la cita. Una suerte de fantasma que merodeó toda la tarde y que se hizo carne e imagen pasada las 21 horas, entre Fito Páez y el de Los Tres: un video que el ex Soda Stereo grabó un par de días después del terremoto del 27 de febrero, y que tuvo escasa difusión en los medios, se emitió por las pantallas.
"De aquí de Buenos Aires les digo: cuenten conmigo para lo que sea", cerraba el registro, en un auténtico desafío al corazón y en un pase directo al nudo en la garganta. Luego, un collage de imágenes de distinta gente mostrando el cartel Fuerza Cerati, con el tema Zoom de fondo, coronó uno de los capítulos más emotivos de la velada. Antes, Chancho en Piedra se aventuró con un trozo de Cuando pase el temblor, mientras que Luis Alberto Spinetta hizo lo propio con Té para tres e introdujo: "Esto es para alguien que estaría acá si no fuera por el momento que está pasando. Un saludo para Gustavito Cerati".
Pero si la jornada fue generosa en emociones, también lo fue en instantes para la historia: hace mucho que una cita realizada en Santiago no reunía un tonelaje tan sorprendente de historia musical. Y desde un principio: Los Bunkers subieron al escenario a Adrián Dargelos, voz de Babasónicos, para interpretar Llueve sobre la ciudad, en una verdadera alianza de nombres que han renovado y le han dado categoría internacional al pop del cono sur durante el nuevo siglo. Gustavo Cordera mostró su mezcla de pachanga incendiaria y cumbia con discurso social mientras el espectáculo apenas comenzaba; Lucybell se largó con un show solo regular; y el set femenino juntó a Fabiana Cantilo, Nicole, Denisse Malebrán y Javiera Parra, por separadas y también para despachar Buscando un símbolo de paz, de Charly García.
Babasónicos ofreció un recital impecable, demostrando que siguen siendo uno de los números más intensos del vecindario, mientras que con Chancho en Piedra vino el primer estallido de la tarde, sobre todo en el sector cancha, donde los saltos y el bullicio arrojaron una postal única. Punto para la cancha: fue un sector que quedó demasiado apartado del escenario, por lo que la visión era casi un desafío para los más hábiles.
Con hits como Edén y Almacén, el cuarteto arrasó y hasta se guardó una de las sorpresas del día: invitó a escena a la facción chilena de Quilapayún para interpretar el tramo final de la Cantata de Santa María de Iquique, con una adecuada presentación del cantante Lalo Ibeas, que remitió a errores históricos y presentes: "Hablamos de chilean way, pero si hiciéramos bien las cosas, no pasaría lo que nos pasa".
Tras ellos, León Gieco continuó el tono social con la emblemática Solo le pido a Dios, para luego subir al multipremiado productor argentino Gustavo Santaolalla. Fue el mismo Gieco quien presentó a Joe Vasconcellos, que encendió la tarde con Mágico y cantó junto a Bahiano, ex voz de Los Pericos. Un carnaval que sirvió para prender al público cuando el clima se portaba como niña engreída y convertía una tarde de diciembre en casi una fría jornada otoñal. El reverso lo marcó Beto Cuevas, músico que, aunque correcto y con un profesionalismo a toda prueba, no logró encender a la gente y timbra una vez más esa suerte de fricción con la popularidad que marcó la relación entre Chile y La Ley.
Pero el momento estelar estaba reservado para los más legendarios. Mientras, Spinetta fue contemplado con solemnidad en un set que incluyó temas como Durazno sangrando, Fito Páez estiró su energía habitual con hits hechos para el agite de manos y poleras (Circo Beat, A rodar la vida).
Justo ahí la lluvia llegó como el más incómodo de los invitados. Una leve llovizna recibida con el ceño fruncido, pero que marcó casi un contraste con la aparición de Los Tres: hace años que no se apreciaba un show tan sólido de los penquistas, acostumbrados en el último tiempo a despachar canciones con piloto automático.
Charly García, uno de los nombres más esperados de la jornada, batalló contra el otro costado: su show tuvo los problemas más graves de sonido en el día y, a momentos, su voz casi no se escuchó. "Sonidista te voy a matar", dijo en Nos siguen pegando abajo, mientras alegaba para todos lados y la lluvia caía inclemente en la elipse. La tónica se mantuvo en El rap de las hormigas, Rezo por vos y Yendo de la cama al living. El trío chileno que lo secunda mantiene una fiereza eléctrica a toda prueba, pero no logra maquillar ni los tropiezos en el sonido ni la voz desgastada del hombre del bigote bicolor. Al bajar del escenario
Como si se tratara de un evento en pleno corazón de los 80, el padre del rock argentino dio pasó a uno de los mentores del rock local. Y así lo tomó Jorge González, que saltó a escena para mostrar la totalidad del debut de Los Prisioneros, La voz de los 80. "Cuando grabé este disco las posibilidades de mostrarlo eran otras. Pero ahora me telonea Charly, ¿qué tal?", dijo el cantante mientras interpretaba Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos o Paramar. Más duro fue cuando lanzó dardos contra Sebastián Piñera, mientras cantaba No necesitamos banderas. Básicamemte lo trató de "ladrón", al igual que a Edwards y Luksic.
Fue el punto polémico de un evento que tuvo una organización impecable, con horarios correctos y la ordenada aparición de los músicos -el gran temor de los mentores del evento-. Con dos escenarios que permitían la rotación sin interrupciones, los números iniciales adelantaron un par de minutos su salida para evitar que el festival rematara en la madrugada. "Todo ha salido según lo programado y algunos shows se adelantaron solo para que nada se atrasara", comentaba el mentor de la cita, Juan Andrés Ossandón, en una jornada donde la historia fue invitada y protagonista.
El Mercurio
70 mil personas repletaron una histórica jornada de rock chileno y argentino
El festival El Abrazo se realizó con éxito a pesar de la lluvia que empezó a caer poco antes de las 22:00 horas. Chancho en Piedra logró la primera gran explosión del público que luego coreó cada canción de Fito Páez, Los Tres y Charly García.
DANIELA LAGOS
Habían coordinado a 20 bandas y solistas, armado dos escenarios monumentales, contratado a 600 guardias para preocuparse de la seguridad y vendido 70 mil entradas, pero había un factor que los productores del festival El Abrazo no tenían cómo controlar: el clima y el sol que suele pegar fuerte a mediados de diciembre y que podía ocasionar insolaciones y deshidrataciones. Pero como si también quisiera hacerse parte de una jornada inédita de rock del fin del mundo, el cielo ayer colaboró, mostró nubes y mandó también un viento helado que recorrió durante toda la tarde la elipse del Parque O'Higgins. Más tarde eso sí, las decenas de miles de personas que llenaban el lugar tuvieron un desafío distinto: soportar una lluvia que empezó a caer poco antes de las 22:00 horas y duró más de una hora.
Todavía faltaban unos minutos para las 15:30 -la hora anunciada para el inicio del espectáculo- y Los Bunkers tocaron los primeros acordes en una jornada que se extendió hasta la madrugada de hoy y que por sus más de 10 horas de duración y cartel se puede calificar como histórica: reunió en dos escenarios que se iban alternando a los nombres más importantes del rock chileno y argentino. Los Bunkers también hicieron la primera cumbre musical al invitar a Adrián "Dárgelos" Rodríguez, vocalista de Babasónicos, a acompañarlos en la canción "Llueve sobre la ciudad".
Tal como harían las bandas que vendrían después, los oriundos de Concepción optaron por un show de éxitos que empezó a prender al público que a esa hora empezaba a repletar el sector de cancha general, mientras el gran espacio reservado para cancha VIP sólo se llenó a medias. Luego de Los Bunkers llegó el turno del ex Bersuit Vergarabat, Gustavo Cordera.
La coordinación entre los dos escenarios funcionó sin problemas, por lo que las bandas se fueron sucediendo casi sin pausas, con sólo unos segundos para presentar el siguiente show. Esas presentaciones fueron en videos pregrabados y también en vivo, y las hicieron artistas y también fanáticos, como un rancagüino que le dio la bienvenida a Lucybell, banda que fue vista desde el palco VIP por Héctor Noguera que llegó con una polera de Amnistía Internacional. "Es una excelente idea, qué mejor que un espectáculo así", comentó escuetamente el actor. Ariel Levy, Daniel Muñoz y Juan Pablo Sáez también llegaron a disfrutar del show.
Después de Lucybell vino el momento de las chicas, las únicas mujeres de la jornada, que compartieron el escenario. Primero apareció Fabiana Cantilo y luego Javiera Parra, Nicole y Denisse Malebrán, que cantaron juntas una canción de cada una. Luego las cuatro juntas despacharon "Buscando un símbolo de paz", de Charly García.
La primera gran explosión del público llegó con Chancho en Piedra, que haciendo versiones más cortas, repasó casi todos sus grandes éxitos e invitaron a Quilapayún para cerrar el show. Antes de eso, hicieron también la primera mención a Gustavo Cerati, tocando la famosa introducción de "Cuando pase el temblor" y luego dedicándole "Da la claridad". "Para Gustavo Cerati, que se levante", dijeron. De vuelta vino una emocionada ovación.
Más tarde vinieron los shows más esperados por la audiencia: Luis Alberto Spinetta fue el primero, seguido por Beto Cuevas -tratado con indiferencia por la multitud- y luego uno de los más aplaudidos de la jornada: Fito Páez, quien despachó éxitos como "Circo beat", "A rodar" y "Mariposa technicolor". Él mismo presentó a la que calificó como su banda "favorita de Sudamérica": Los Tres, que como ya es costumbre, hicieron un set list en el que combinaron hits y cuecas. Mientras tocaban "He barrido el sol" empezó a caer la lluvia.
Luego vino el turno de Charly García. "Buenas noches, distinguidos", saludó el rockero que invitó al escenario a Fabiana Cantilo para "Rap de las hormigas". No perdió el sentido del humor cuando, al parecer por culpa de la lluvia, perdió el retorno del sonido. Así, tocó de todas formas "Canción para mi muerte", de su ex grupo Sui Generis.
Ya casi no llovía cuando Jorge González llevó al público de vuelta a 1984, interpretando sólo canciones del disco que lanzó ese año con Los Prisioneros: "La voz de los 80", que recordó casi completo. Más tarde lanzó un discurso contra los grandes empresarios y el Presidente Piñera.
Pasada la medianoche, entró Andrés Calamaro, que invitó al escenario a Vicentico y lanzó temas de su carrera solista y algunos que escribió para otras de sus bandas. Tocó "Todavía una canción de amor", de Los Rodríguez, y "Mil horas", que compuso cuando era parte de Los Abuelos de la Nada. También se dio espacio para versiones: cantó parte de "Gracias a la vida", de Violeta Parra, e hizo una dolida versión del tango "Volver". Durante su show, el público de la cancha general protestó porque el volumen estaba demasiado bajo.
Los Jaivas tuvieron un invitado de la casa: el tecladista Eduardo Parra, que hace más de un año no tocaba con el grupo debido a una poliomielitis. Vicentico fue el último en salir a escena, después de la 1:30 de la madrugada, cuando ya quedaba menos público.
La Tercera
Con una organización impecable, la cita se realizó sin grandes fallas en la elipse del Parque O´Higgins. Chancho en Piedra estuvieron entre los más aplaudidos.
por C.Vergara y A.Del Real
No solo fue un abrazo fraterno e inédito entre dos vecinos que comparten historia y frontera. También fue un saludo impecable y casi sin tropiezos. El festival El Abrazo, que se realizó ayer en la elipse del Parque O'Higgins, y que pretendía reunir hasta la madrugada a los 20 nombres capitales del rock de Chile y Argentina, estuvo cruzado por la alta convocatoria, la hermandad entre los países, cierto espíritu emotivo y fiestero para despedir el Bicentenario y, sobre todo, una organización casi sin fisuras.
Cifras: según estimaciones de sus organizadores, cerca de 70 mil personas se totalizarían al final de la jornada, lo que lo convierte en el concierto más multitudinario de 2010 en el país (aventajando a Metallica y Bon Jovi, ambos con 55 mil fans).
Imágenes: poleras de Andrés Calamaro mezclados con los ya tradicionales Juanitos, la mascota porcina de Chancho en Piedra, o camisetas de la selección chilena en competencia con algunas de los insignes del fútbol argentino, como Rosario Central o Independiente, denotando que también hubo público que llegó desde el otro lado de la cordillera.
Una masa de edad transversal y que, casi sin excepción, aplaudió con reverencia cada uno de los números Además, muchos llegaron con lienzos de homenaje a Gustavo Cerati, el gran ausente de la cita. Una suerte de fantasma que merodeó toda la tarde y que se hizo carne e imagen pasada las 21 horas, entre Fito Páez y el de Los Tres: un video que el ex Soda Stereo grabó un par de días después del terremoto del 27 de febrero, y que tuvo escasa difusión en los medios, se emitió por las pantallas.
"De aquí de Buenos Aires les digo: cuenten conmigo para lo que sea", cerraba el registro, en un auténtico desafío al corazón y en un pase directo al nudo en la garganta. Luego, un collage de imágenes de distinta gente mostrando el cartel Fuerza Cerati, con el tema Zoom de fondo, coronó uno de los capítulos más emotivos de la velada. Antes, Chancho en Piedra se aventuró con un trozo de Cuando pase el temblor, mientras que Luis Alberto Spinetta hizo lo propio con Té para tres e introdujo: "Esto es para alguien que estaría acá si no fuera por el momento que está pasando. Un saludo para Gustavito Cerati".
Pero si la jornada fue generosa en emociones, también lo fue en instantes para la historia: hace mucho que una cita realizada en Santiago no reunía un tonelaje tan sorprendente de historia musical. Y desde un principio: Los Bunkers subieron al escenario a Adrián Dargelos, voz de Babasónicos, para interpretar Llueve sobre la ciudad, en una verdadera alianza de nombres que han renovado y le han dado categoría internacional al pop del cono sur durante el nuevo siglo. Gustavo Cordera mostró su mezcla de pachanga incendiaria y cumbia con discurso social mientras el espectáculo apenas comenzaba; Lucybell se largó con un show solo regular; y el set femenino juntó a Fabiana Cantilo, Nicole, Denisse Malebrán y Javiera Parra, por separadas y también para despachar Buscando un símbolo de paz, de Charly García.
Babasónicos ofreció un recital impecable, demostrando que siguen siendo uno de los números más intensos del vecindario, mientras que con Chancho en Piedra vino el primer estallido de la tarde, sobre todo en el sector cancha, donde los saltos y el bullicio arrojaron una postal única. Punto para la cancha: fue un sector que quedó demasiado apartado del escenario, por lo que la visión era casi un desafío para los más hábiles.
Con hits como Edén y Almacén, el cuarteto arrasó y hasta se guardó una de las sorpresas del día: invitó a escena a la facción chilena de Quilapayún para interpretar el tramo final de la Cantata de Santa María de Iquique, con una adecuada presentación del cantante Lalo Ibeas, que remitió a errores históricos y presentes: "Hablamos de chilean way, pero si hiciéramos bien las cosas, no pasaría lo que nos pasa".
Tras ellos, León Gieco continuó el tono social con la emblemática Solo le pido a Dios, para luego subir al multipremiado productor argentino Gustavo Santaolalla. Fue el mismo Gieco quien presentó a Joe Vasconcellos, que encendió la tarde con Mágico y cantó junto a Bahiano, ex voz de Los Pericos. Un carnaval que sirvió para prender al público cuando el clima se portaba como niña engreída y convertía una tarde de diciembre en casi una fría jornada otoñal. El reverso lo marcó Beto Cuevas, músico que, aunque correcto y con un profesionalismo a toda prueba, no logró encender a la gente y timbra una vez más esa suerte de fricción con la popularidad que marcó la relación entre Chile y La Ley.
Pero el momento estelar estaba reservado para los más legendarios. Mientras, Spinetta fue contemplado con solemnidad en un set que incluyó temas como Durazno sangrando, Fito Páez estiró su energía habitual con hits hechos para el agite de manos y poleras (Circo Beat, A rodar la vida).
Justo ahí la lluvia llegó como el más incómodo de los invitados. Una leve llovizna recibida con el ceño fruncido, pero que marcó casi un contraste con la aparición de Los Tres: hace años que no se apreciaba un show tan sólido de los penquistas, acostumbrados en el último tiempo a despachar canciones con piloto automático.
Charly García, uno de los nombres más esperados de la jornada, batalló contra el otro costado: su show tuvo los problemas más graves de sonido en el día y, a momentos, su voz casi no se escuchó. "Sonidista te voy a matar", dijo en Nos siguen pegando abajo, mientras alegaba para todos lados y la lluvia caía inclemente en la elipse. La tónica se mantuvo en El rap de las hormigas, Rezo por vos y Yendo de la cama al living. El trío chileno que lo secunda mantiene una fiereza eléctrica a toda prueba, pero no logra maquillar ni los tropiezos en el sonido ni la voz desgastada del hombre del bigote bicolor. Al bajar del escenario
Como si se tratara de un evento en pleno corazón de los 80, el padre del rock argentino dio pasó a uno de los mentores del rock local. Y así lo tomó Jorge González, que saltó a escena para mostrar la totalidad del debut de Los Prisioneros, La voz de los 80. "Cuando grabé este disco las posibilidades de mostrarlo eran otras. Pero ahora me telonea Charly, ¿qué tal?", dijo el cantante mientras interpretaba Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos o Paramar. Más duro fue cuando lanzó dardos contra Sebastián Piñera, mientras cantaba No necesitamos banderas. Básicamemte lo trató de "ladrón", al igual que a Edwards y Luksic.
Fue el punto polémico de un evento que tuvo una organización impecable, con horarios correctos y la ordenada aparición de los músicos -el gran temor de los mentores del evento-. Con dos escenarios que permitían la rotación sin interrupciones, los números iniciales adelantaron un par de minutos su salida para evitar que el festival rematara en la madrugada. "Todo ha salido según lo programado y algunos shows se adelantaron solo para que nada se atrasara", comentaba el mentor de la cita, Juan Andrés Ossandón, en una jornada donde la historia fue invitada y protagonista.
El Mercurio
70 mil personas repletaron una histórica jornada de rock chileno y argentino
El festival El Abrazo se realizó con éxito a pesar de la lluvia que empezó a caer poco antes de las 22:00 horas. Chancho en Piedra logró la primera gran explosión del público que luego coreó cada canción de Fito Páez, Los Tres y Charly García.
DANIELA LAGOS
Habían coordinado a 20 bandas y solistas, armado dos escenarios monumentales, contratado a 600 guardias para preocuparse de la seguridad y vendido 70 mil entradas, pero había un factor que los productores del festival El Abrazo no tenían cómo controlar: el clima y el sol que suele pegar fuerte a mediados de diciembre y que podía ocasionar insolaciones y deshidrataciones. Pero como si también quisiera hacerse parte de una jornada inédita de rock del fin del mundo, el cielo ayer colaboró, mostró nubes y mandó también un viento helado que recorrió durante toda la tarde la elipse del Parque O'Higgins. Más tarde eso sí, las decenas de miles de personas que llenaban el lugar tuvieron un desafío distinto: soportar una lluvia que empezó a caer poco antes de las 22:00 horas y duró más de una hora.
Todavía faltaban unos minutos para las 15:30 -la hora anunciada para el inicio del espectáculo- y Los Bunkers tocaron los primeros acordes en una jornada que se extendió hasta la madrugada de hoy y que por sus más de 10 horas de duración y cartel se puede calificar como histórica: reunió en dos escenarios que se iban alternando a los nombres más importantes del rock chileno y argentino. Los Bunkers también hicieron la primera cumbre musical al invitar a Adrián "Dárgelos" Rodríguez, vocalista de Babasónicos, a acompañarlos en la canción "Llueve sobre la ciudad".
Tal como harían las bandas que vendrían después, los oriundos de Concepción optaron por un show de éxitos que empezó a prender al público que a esa hora empezaba a repletar el sector de cancha general, mientras el gran espacio reservado para cancha VIP sólo se llenó a medias. Luego de Los Bunkers llegó el turno del ex Bersuit Vergarabat, Gustavo Cordera.
La coordinación entre los dos escenarios funcionó sin problemas, por lo que las bandas se fueron sucediendo casi sin pausas, con sólo unos segundos para presentar el siguiente show. Esas presentaciones fueron en videos pregrabados y también en vivo, y las hicieron artistas y también fanáticos, como un rancagüino que le dio la bienvenida a Lucybell, banda que fue vista desde el palco VIP por Héctor Noguera que llegó con una polera de Amnistía Internacional. "Es una excelente idea, qué mejor que un espectáculo así", comentó escuetamente el actor. Ariel Levy, Daniel Muñoz y Juan Pablo Sáez también llegaron a disfrutar del show.
Después de Lucybell vino el momento de las chicas, las únicas mujeres de la jornada, que compartieron el escenario. Primero apareció Fabiana Cantilo y luego Javiera Parra, Nicole y Denisse Malebrán, que cantaron juntas una canción de cada una. Luego las cuatro juntas despacharon "Buscando un símbolo de paz", de Charly García.
La primera gran explosión del público llegó con Chancho en Piedra, que haciendo versiones más cortas, repasó casi todos sus grandes éxitos e invitaron a Quilapayún para cerrar el show. Antes de eso, hicieron también la primera mención a Gustavo Cerati, tocando la famosa introducción de "Cuando pase el temblor" y luego dedicándole "Da la claridad". "Para Gustavo Cerati, que se levante", dijeron. De vuelta vino una emocionada ovación.
Más tarde vinieron los shows más esperados por la audiencia: Luis Alberto Spinetta fue el primero, seguido por Beto Cuevas -tratado con indiferencia por la multitud- y luego uno de los más aplaudidos de la jornada: Fito Páez, quien despachó éxitos como "Circo beat", "A rodar" y "Mariposa technicolor". Él mismo presentó a la que calificó como su banda "favorita de Sudamérica": Los Tres, que como ya es costumbre, hicieron un set list en el que combinaron hits y cuecas. Mientras tocaban "He barrido el sol" empezó a caer la lluvia.
Luego vino el turno de Charly García. "Buenas noches, distinguidos", saludó el rockero que invitó al escenario a Fabiana Cantilo para "Rap de las hormigas". No perdió el sentido del humor cuando, al parecer por culpa de la lluvia, perdió el retorno del sonido. Así, tocó de todas formas "Canción para mi muerte", de su ex grupo Sui Generis.
Ya casi no llovía cuando Jorge González llevó al público de vuelta a 1984, interpretando sólo canciones del disco que lanzó ese año con Los Prisioneros: "La voz de los 80", que recordó casi completo. Más tarde lanzó un discurso contra los grandes empresarios y el Presidente Piñera.
Pasada la medianoche, entró Andrés Calamaro, que invitó al escenario a Vicentico y lanzó temas de su carrera solista y algunos que escribió para otras de sus bandas. Tocó "Todavía una canción de amor", de Los Rodríguez, y "Mil horas", que compuso cuando era parte de Los Abuelos de la Nada. También se dio espacio para versiones: cantó parte de "Gracias a la vida", de Violeta Parra, e hizo una dolida versión del tango "Volver". Durante su show, el público de la cancha general protestó porque el volumen estaba demasiado bajo.
Los Jaivas tuvieron un invitado de la casa: el tecladista Eduardo Parra, que hace más de un año no tocaba con el grupo debido a una poliomielitis. Vicentico fue el último en salir a escena, después de la 1:30 de la madrugada, cuando ya quedaba menos público.
sábado, diciembre 11, 2010
Músicos chilenos versionan a Cerati en disco homenaje
El Mercurio
Nicole, Javiera Parra, Lucybell y Gepe son algunos de los participantes del tributo que se editaría durante el primer semestre de 2011.
DANIELA LAGOS
Es un álbum que se ha ido configurando de a poco y de manera espontánea, pero que cada día toma más forma. Desde que Gustavo Cerati sufrió, el 15 de mayo, un accidente cerebrovascular, que distintos artistas de toda América Latina han versionado sus canciones, lo han recordado y le han mandado fuerza en sus conciertos en vivo.
Ahora en Chile se irá un paso más allá: un grupo de artistas está haciendo un disco homenaje, que se lanzaría durante el primer trimestre del 2011, y al que aún se le sumarán más nombres. "Es un homenaje y al mismo tiempo es un saludo, un mensaje de fuerza", comenta Javier Silvera, director artístico de Feriamusic, el sello que está reuniendo las canciones que los distintos artistas han grabado a su tiempo, en los estudios que dispone cada uno. "Ha sido todo espontáneo y muy personal. No ha habido ninguna incidencia de productores o alguien guiando. Cada uno se ha expresado como ha querido y ha mostrado cómo siente la influencia de Cerati", agrega Silvera, quien también explica que como aún se está en una etapa preliminar del álbum, todavía no se han contactado con los cercanos al ex líder de Soda Stereo para comentarles lo que se está haciendo.
"Después vendrá todo el protocolo de contarles, mostrarles las canciones, pero esto se ha hecho muy tranquilamente, entonces vamos paso por paso", explica Silvera.
De los siete grupos que ya están confirmados, Lucybell es el único que aún no ha definido la canción que interpretará. Los demás han tomado temas de la carrera solista del músico de 51 años o de las que escribió con Charly Alberti y Zeta Bosio, como "Hombre al agua", que fue reinterpretada por De Saloon.
Los demás son Primavera de Praga con "Cuando pase el temblor"; Nicole con "Té para tres"; Los Miserables con "No existes", Gepe con "Danza rota" y Javiera y los Imposibles, que hicieron su propia versión de "Crimen".
"Es una canción que nos encanta y también era algo complicado porque es muy reciente (2008). Hicimos una versión muy dulce, pensando en él y con el sonido de los Imposibles", adelanta Javiera Parra, quien además tiene un lazo especial con Cerati porque lo conoce desde que era una adolescente. "Tenemos una relación de mucho cariño y él tiene un vínculo súper grande con Chile, entonces esto es una muestra de cómo nos pegó a todos nosotros desde muy chicos, como compositores y también en nuestras vidas personales", agrega.
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