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jueves, julio 21, 2022

Lira popular a la vista: Cuatro mil versos ya están en la red

 El Mercurio






Siguiendo el trabajo preliminar de Carolina Tapia en la Biblioteca Nacional, Humberto Olea inició la fase de datación de las liras. Ha identificado la fecha de unas 600. LIRAPOPULAR.CL


Con inteligencia artificial, el investigador Humberto Olea completó el registro de 1.200 obras en este formato de poesía desde el siglo XIX y hasta los años 50. El material se encuentra en LiraPopular.cl, pero también por encargo en ocho tomos físicos.

IÑIGO DÍAZ

“El poeta Juan Bautista Peralta (1875-1933) era bastante malo como poeta”, dice, sin anestesia, Humberto Olea, uno de los investigadores que más se ha dedicado al estudio de la lira popular en todas sus épocas. El pueta Peralta es reconocido como un ícono en la historia de la poesía de vía pública impresa en pliegos, y es quien bautizó la lira a secas, que venía de 30 años antes, como “lira popular”, parodiando a la revista La Lira Chilena, que difundía la poesía de altas esferas.


“Peralta tiene muchos errores de rima e incluso en sus versos muchas veces no llega al octosílabo de la décima. Pero sobre todo, muestra poca profundidad. No hay grandes pensamientos en su poesía”, señala Olea, calígrafo, doctor en literatura y profesor de la U. Bernardo O'Higgins, quien acaba de finalizar una investigación de cinco años: la transcripción de la totalidad de las liras que se conocen y están reunidas en archivos como los de la Biblioteca Nacional y la Universidad de Chile.


El resultado de tamaña empresa está disponible hoy en la plataforma LiraPopular.cl, que acopia unas 1.200 liras, pertenecientes a un período de gran actividad, iniciado en la década de 1860, cuando los pliegos comenzaron a distribuirse en los centros urbanos, tendidos en cordeles o voceadas por canillitas y los propios poetas con sus impresos bajo el brazo.


Eso ocurrió hasta la década de 1930, marcando la era de la lira callejera. Luego, en los años 50, fue repuesta como formato en periódicos como Las Noticias Gráficas, La Nueva Democracia y El Siglo, el más importante de todos en este caso, que publicaba textos enviados por los lectores bajo el acápite de página “Lira popular”.


“La lira era poesía, pero se basaba en noticias de la actualidad. Los poetas también eran periodistas de su época. Tomaban los acontecimientos noticiosos, los relataban y comentaban en verso octosílabo y los vendían por unas monedas. Con el tiempo fueron primando los hechos más truculentos; asesinatos, violaciones, fusilamientos. La noticia de impacto ganó su espacio. En ese sentido, la prensa no ha cambiado tanto”, reflexiona Olea.


El factor robot


Olea tuvo acceso a los principales archivos donde se custodian las liras. Comenzó las transcripciones del material publicado en periódicos en los años 50 con la ayuda de voluntarios, pero cuando debió pasar a la manipulación de las liras predecesoras, que salían diariamente desde imprentas baratas, el trabajo se hizo cuesta arriba.


“Ser calígrafo me ayudó a identificar errores y corregirlos, y entender la tipografía de estas imprentas, que además hacían un trabajo rápido y sin revisión, puesto que los poetas necesitaban contar con el material pronto para venderlo en la calle. Muchas veces, los tipos estaban mal puestos: una N minúscula puesta al revés es una U minúscula. Una P es una D”, explica.


Entonces fue que tomó contacto con la Universidad de Innsbruck, en Austria, que le entregó acceso a un servidor de inteligencia artificial. Con este logró sistematizar el registro de unos 4 mil versos dispuestos en aquellas 1.200 liras. “El funcionamiento es similar al de aplicaciones actuales, que pueden saber qué persona está en una fotografía reconociendo una cara. Aquí, la herramienta era capaz de transcribir un texto en 10 segundos”, dimensiona Olea.


LiraPopular.cl presenta un menú con los poetas y su correspondiente volumen de publicaciones. En la página de cada autor se encuentra la totalidad de sus textos. El más prolífico es Daniel Meneses, con 1.185, a los que deben sumarse los 428 de Rosa Araneda, que era su mujer a la vez que su pseudónimo.


“Daniel Meneses es uno de los más conocidos, junto con José Hipólito Cordero y Juan Bautista Peralta. Ninguno de ellos alcanzaba la profundidad y la belleza poética de Nicasio García o de Bernardino Guajardo, que murió en 1896. Vendía con su guitarra en la Vega. Lamentablemente han sido muy poco difundidos”, cierra Olea.


La serie se puede encargar por Amazon en ocho volúmenes autoeditados con la totalidad de los textos (49 dólares cada uno).

viernes, diciembre 14, 2018

Virgen Peregrina que recorre toda Petorca tiene su propio libro

El Mercurio

"Alta Esfera" reúne canto a lo Divino, fe y sabiduría campesina.
Más de 80 fotografías que Manuel Morales tomó en caseríos y pueblos de la precordillera de esa comuna incluye la investigación etnográfica de Daniel González y Danilo Petrovich. 

Romina de la Sotta Donoso
Es un libro atípico. En él, las palabras y las imágenes tienen la misma relevancia, y entre ambas reconstruyen una de las más profundas e identitarias expresiones culturales de nuestro territorio.

"Alta Esfera" (128 páginas) es una investigación etnográfica que recorre los caminos y visita las casas donde se aloja la Virgen Peregrina de la Merced de Chincolco, desde el 15 de agosto, en la Fiesta de la Asunción de María, hasta bien avanzado diciembre.

"Las vírgenes peregrinas son una tradición propia del territorio del Norte Chico donde se practica el Canto a lo Divino, que es entre el Choapa y el Aconcagua. Son imágenes de culto que salen a recorrer los campos y las quebradas en una fecha relevante", cuenta el antropólogo Danilo Petrovich, coautor con su colega Daniel González de esta investigación que se completa con las fotografías de Manuel Morales.

La Virgen de la Merced de Chincolco recorre toda la precordillera de la comuna de Petorca; hacia el norte llega hasta el límite con la Región de Coquimbo, y hacia el sur, hasta El Sobrante. "Geográficamente, es un área de unos 50 kilómetros a la redonda, pero llena de caseríos y pueblitos", explica Petrovich.

Cuenta que la imagen se va trasladando a pie, de casa en casa, y que cada familia la aloja uno o dos días. Llega cerca de las cinco de la tarde, y hay que recibirla en un altar que la familia ha hermoseado con sábanas blancas y flores frescas, luces y velas. Se sirve once a los invitados, entre familia, vecinos y cantores, ojalá con pajaritos dulces, y luego se canta a lo Divino. La vigilia puede llegar hasta el amanecer y también se bailan lanchas.

"Las alojadas son un espacio súper bonito, cargado de sentido porque es un rito. Es un espacio frágil y al mismo tiempo elegante, porque todos saben cómo se hace y nadie habla de cómo se tiene que hacer. Eso es lo que es una tradición, lo que se hereda, y no un conjunto de reglas protocolarizadas. En este caso, es llegar, recibir bien a la virgen, cantar, atender, comer y conversar bajito", enfatiza Petrovich.

El libro "Alta Esfera" fue financiado por un Fondart de la Región de Valparaíso. Contiene una breve y nutritiva introducción -pocas veces nueve páginas dicen tanto- y 86 fotografías de Morales. El contraste es sublime: las casas son materialmente humildes, y la fe, exuberante. La trágica belleza de un paisaje donde los ríos están secos adquiere otra dimensión espiritual con las pequeñas procesiones familiares que cargan la imagen.

El título del libro alude a los llamados "poetas de alta esfera", que son los que conocen gran variedad de fundamentos (temas), versos y entonaciones. "Tienen una gran sabiduría en torno al canto y a la poesía campesina", detalla Petrovich.

Sabiduría que se incorpora en el libro a través de 15 versos a lo Divino de Pedro Tapia (75), uno de los mayores devotos de esta fiesta religiosa y heredero de la rica tradición de Petorca.

Este poeta de alta esfera es uno de los pocos que "arreglan" los versos cuando están "desarmados" (cuando su métrica o rima no es perfecta). Tapia, además, tiene un completo dominio de la guitarra y canta con gran belleza, afinado.

"Él fue el obligado de su familia, lo entregaron al patrón como fuerza de trabajo a los 5 años. Y vivió como inquilino en el fundo del Pedernal. Ha tenido una vida muy sacrificada en términos de precariedad material; vivió a pata pelada hasta los 15 años y hoy sigue viviendo en una mediagua a los 75. Ser cantor y poeta es una forma de resistencia a esta vida tan dura que le ha tocado llevar. Él es un gran exponente del Canto a lo Divino, en términos de cantidad y calidad de versos que sabe. Es un cantor excéntrico para el día de hoy, porque canta fundamentos que ya se cantan muy poco", destaca Petrovich.

En el libro incluyeron, entre otros, versos por Literatura (es decir, sobre la naturaleza) y versos por la Mujer Samaritana, por Lázaro y por Genoveva.

Petrovich y González han visitado a Tapia varias veces al año, desde 2011, e incluso lo grabaron cantando en el CD doble "El Iris de la bonanza", que puede escucharse en Mucam.cl.

"Todas nuestras investigaciones se basan en nuestra experiencia directa en las fiestas religiosas. El Canto a lo Divino no es solo una tradición adscrita a la fe y la devoción popular; también es la expresión de un mundo, un tiempo y un espacio. Es la experiencia estética de un mundo campesino que hace 40 años era el de la hacienda, y que hoy es de valles sin agua", dice Petrovich.

"Alta Esfera" es publicado por Mucam y Mundana Ediciones y se lanza mañana, en la Furia del Libro (17 horas, en el GAM). Lo presentan Petrovich y Morales, más el poeta Bruno Cuneo, con el cantor Gabriel Huentemil. Después se venderá en Metales Pesados.

domingo, septiembre 23, 2018

El patrimonio poético nacional está ahora disponible para estudios: Exitoso rescate de la Lira Popular entra en nueva fase

El Mercurio

Más de 18 mil visitas ha tenido el sitio web donde 45 voluntarios transcribieron cientos de versos octosilábicos olvidados por décadas. Los lideró el investigador Humberto Olea. 

Romina de la Sotta Donoso

El año pasado, el investigador y caligrafista Humberto Olea convocó a través de redes sociales a interesados en transcribir los versos del suplemento Lira Popular, que circuló entre 1952 y 1957, para poderlos subir a la web.

La convocatoria fue un verdadero éxito. Un total de 45 voluntarios trabajaron en forma gratuita y transcribieron el 95% de los cientos de versos octosilábicos que estaban en grave riesgo de desaparecer por la sencilla razón de que los impresos originales están en muy mal estado. "Si tú los tomas, se empiezan a quebrar en pedacitos inmediatamente", aclara Olea.

"Soy tan lento para tipear que era la única manera de colocar todos estos versos en internet, de modo que estén de libre acceso para todo el mundo, con fotografías de gran formato de todas las liras y con un sistema de búsqueda que te permite identificar todos los versos donde aparece una palabra o que son de un mismo autor", agrega.

Los voluntarios, cuenta, "era gente con todo tipo de intereses; con estudios universitarios y sin ningún estudio, pero todos con muy buena voluntad. ¡Algunos apenas sabían manejar un computador! Hay dos personas que son monstruos para tipear, que se demoraban un día en transcribir una lira, y otras que necesitaban tres o cuatro meses".

"Hemos transcrito 740 décimas encuartetadas, 573 décimas y 185 cuartetas. Hemos recuperado los versos de más de 200 cultores", destaca Olea. "Es impresionante lo que logramos con la buena voluntad de toda esta gente, pero ahora debemos partir una segunda etapa, que es encontrar los pocos ejemplares que nos faltan y transcribirlos, para después ya empezar con las investigaciones", dice Olea.

"Hay una cantidad impresionante de miradas que se pueden dar. Por ejemplo, cómo se crean las tradiciones. Hay un momento en que se inventa que esto es poesía popular. Después de una serie de problemas políticos que hubo en Chile, especialmente la guerra contra España, se volvió desagradable todo lo que era español y viene el dominio de la cultura francesa. Entonces el Canto a lo poeta queda relegado al campo y ahí lo practica la gente pobre. Pero tú puedes leer décimas encuartetadas de Diego Portales; antes todos hacían versos, era una manera normal de expresarse", detalla.

A su juicio, hay una continuidad en la tradición de la Lira Popular, práctica poética que tuvo su mayor auge hace poco más de un siglo, con los "diarios de cordel", pero que ha seguido viva hasta hoy, con momentos de mayor actividad, como los años 50 y 60.

"También sería atractivo examinar cómo cambia el tono de los versos cuando los payadores son de izquierda o cuando los apoya la Iglesia Católica, o ahora que los financia el Estado", agrega el investigador.

Igualmente, Olea espera poder poner en valor la obra de grandes poetas que hoy han sido olvidados, como Maclodio Fuentes. "¡Él hablaba en verso!", señala. Y lo dice en serio. Se cuenta que se le trabó el habla dando un discurso frente a una multitud -Fuentes era regidor por el PC- y que solo pudo continuar cuando empezó a hablar en verso. Y así lo hizo hasta el final, cuando fue vitoreado.

Otro éxito del proyecto es que ya superaron las 18 mil visitas al sitio web Lirapopular.cl. Además, cuenta Olea, "la editorial Liberalia está interesada en empezar a publicar estos textos como libros. Partirán por los versos de la exdirectora del suplemento Inés Valenzuela y su marido, Diego Muñoz".

 Décimas encuartetadas y sueltas
Humberto Olea explica que la décima encuartetada, o glosada, parte con una cuarteta de la tradición y después vienen cuatro décimas, que empiezan con cada verso de la cuarteta inicial, y cierra con una despedida o un cogollo. Las décimas sueltas, naturalmente, no son encuartetadas, y las cuartetas son cuatro versos. Todos, por supuesto, son octosilábicos.

"En el período de la Lira Popular, el fuerte es la décima encuartetada, tal como hoy es la décima suelta", apunta.

jueves, mayo 17, 2018

VI Concurso Nacional de Verso a lo Poeta 2018


Tenemos el agrado de compartir la convocatoria al VI Concurso Nacional de Verso a lo Poeta 2018, con el tema: “Interculturalidad.  Migración y tolerancia”.  La recepción de trabajos es hasta el viernes 25 de mayo de 2018 en el correo agenpoch@payadoreschilenos.cl y la presentación de los versos será el domingo 3 de junio a las 16 horas en el Pueblo de Artesanos de Pirque.

Bases

VI Concurso Nacional de Verso a Lo Poeta 2018

El Concurso Nacional de Verso a lo Poeta busca crear un espacio de participación que fomente la creación literaria de los poetas populares de Chile, en el marco del Canto a lo Poeta, y en particular, el Canto a lo Humano.

En su sexta versión, el tema o fundamento que el poeta deberá abordar es tema de “INTERCULTURALIDAD. Migración y Tolerancia”, bajo las siguientes bases:

1. La presente convocatoria es abierta a toda persona que quiera participar, sin restricciones de edad, y no es requisito ser miembro de AGENPOCH para concursar.

2. El tema deberá ser expresado en una glosa de verso encuartetado de décimas espinelas, con clara indicación de un título propio. La cuarteta a glosar puede ser de la tradición o de creación del autor.

3. Cada participante podrá enviar hasta 3 versos encuartetados: Glosado a partir de una cuarteta, con su respectiva “despedida” o “cogollo”. Aunque envíe tres versos a concurso, el autor sólo podrá defender un verso en la final, que será escogido por puntuación.

4. Cada participante deberá enviar su verso escrito, en formato word o pdf a la dirección de e-mail agenpoch@payadoreschilenos.cl , incluyendo: nombre completo, edad y lugar de origen, fono, así como el título del verso.

5. El plazo de envío de cada participación vence impostergablemente el viernes 25 de mayo de 2018 a las 23.59 horas.

6. En la final del domingo 3 de junio, el jurado estará constituido por el ganador del certamen pasado, Rodrigo Torres y dos especialistas en el tema, a confirmar.

7. Según puntuación, se elegirá diez finalistas, que se darán a conocer el día lunes 28 de mayo.

8. A los miembros del jurado sólo se les hará llegar a través de correo electrónico los versos finalistas, sin la indicación del autor.

9. Los finalistas defenderán sus respectivas obras el día domingo 03 junio, en el Pueblito de Artesanos de Pirque, a las 16.00 hrs, donde cantarán su verso “a lo poeta”, tocando cada uno su instrumento o cantando de apunte. También se permitirá enviar un representante para que cante el verso. De entre ellos saldrán los tres ganadores que defina el jurado.

10. Los finalistas deben cantar de memoria su verso, aunque está permitido leer el verso, el concursante debe considerar que aquello irá en mella de su puntuación.

11. Cada finalista recibirá su respectivo Diploma de reconocimiento. Y los tres lugares galardonados del Certamen además de su diploma, recibirán un incentivo en dinero (a confirmar).

12. El certamen no podrá ser declarado desierto.

13. El jurado preclasificatorio evaluará los versos recibidos de acuerdo a los siguientes indicadores:

a) Rima consonante y vocablos octosílabos: Las rimas serán consonantes; cada vocablo es de ocho sílabas “fonéticas”. El no cumplimiento de este requisito es razón para la descalificación.

b) Plurales con singulares: El jurado descontará puntaje cada vez que en una décima se alternen singulares y plurales en sus rimas consonantes.

c) Rima contrastada: Se exigirá que cada décima del verso tenga los sonidos de sus cuatro rimas bien contrastados y diferenciados, es decir, que no se produzca rima asonante entre versos que no riman.

d) Calidad sonora de la décima: Referido a la fonética de los vocablos. Se debe evitar cacofonías, y se debe buscar sonidos que aporten al sentido y significación, como juegos de palabras, y todo aquello que el poeta maneje en su creatividad.

e) Unidad del verso: Desarrollo claro de la idea de principio a fin en cada décima y en el verso en su conjunto, sin desvíos temáticos.

f) Ingenio Creativo: Hallazgo de posibilidades distintas de las evidentes en torno al tema, evitar obviedades.

g) Calidad Poética: Manejo de imágenes, comparaciones y metáforas que enriquezcan la estética del verso.

14. Indicadores a evaluar para los finalistas que cantarán su verso el día domingo 3 de junio:

a) Fluidez del lenguaje y pronunciación: Que se entienda claramente el texto del verso, sea cantado o referido.

b) Buen ritmo del canto: Que el canto sea lo más fluido y expresivo posible, donde quede claro el manejo mnemotécnico del verso, sin indecisiones en el canto, y con pausas entre una décima y otra. Opcionalmente se permite intercalar una décima cantada y una hablada o referida.

c) Presencia y actitud escénica: Corresponde a lo que el cantor logra comunicar y la respuesta del público frente a su verso y actuación entregada en el escenario.

15. Los finalistas, el día domingo 3 de junio:

a) Actuarán sobre el escenario cantando su verso.

b) Posteriormente el jurado se retirará a dirimir los ganadores.

c) Sobre el escenario y ante el público, se darán a conocer los ganadores. El ganador repetirá su verso.

16. Por el solo hecho de participar en este concurso, los concursantes aceptan estas bases

sábado, febrero 24, 2018

Crean diplomado para aprender payas

El Mercurio

Será gratuito
En abril se inicia  la "Escuela Canto a lo Pueta", un proyecto que pretende enseñar la cultura de la paya y la poesía popular chilena. La iniciativa es impulsada por la organización Creadores Infantiles de Chile (CRIN) y tendrá profesores como la payadora Cecilia Astorga. Son 20 cupos y la inscripción es en contacto@percusionchile.cl, hasta el 10 de marzo.

viernes, julio 14, 2017

Entusiastas voluntarios rescatan la Lira Popular

El Mercurio

Mañana se juntan en la Biblioteca Nacional.
Los "diarios de cordel" tuvieron un renacer en los años 50, cuando circuló una valiosa colección que hoy está siendo transcrita, palabra por palabra, para subirla a la web.

Romina de la Sotta Donoso

No se conocen entre ellos, pero todos llegan temprano en la mañana a la Biblioteca Nacional. Todos dispuestos a trabajar gratuitamente durante cuatro horas transcribiendo, palabra por palabra, las décimas que fueron publicadas, en los años 50, en el suplemento "Lira Popular".

Esta "Liratón" se está realizando todos los sábados de julio con apoyo del Centro Nacional de Patrimonio Inmaterial. "El primer día esperábamos unas diez personas y llegaron 20. Trabajaron bien y se entretuvieron muchísimo, porque ¡pucha que son entretenidos estos versos!", dice el investigador Humberto Olea, líder del rescate.

Y cuando dice "verso", se refiere a la unidad creativa de esta tradición, conformada por una serie de décimas o cuartetas, o una combinación de ambas. "Se interesó hasta un ingeniero comercial. Y el que me encantó fue un conserje, que tiene ganas de transcribir en sus turnos de noche", agrega Olea.
En los meses que el investigador lleva trabajando en este proyecto, ya se han sumado unos 30 voluntarios: "La mayoría son universitarios que tienen conocimiento de esto, lo que sirve para comprenderlos y respetar el lenguaje de las liras, y no tentarse con hacer correcciones".

Incluso, tienen un "salón de la fama": Felipe Valdés y Pablo Méndez están empatados con 80 versos transcritos cada uno.

La Lira Popular recuperó, entre 1952 y 1957, la tradición de los "diarios de cordel", de fines del siglo XIX e inicios del XX, que la Unesco declaró "Memoria del mundo". Diego Muñoz, Inés Valenzuela y Águeda Zamorano, sus directores, fueron los encargados de recopilar y encargar versos para que cada sábado circulara esta publicación de una hoja tamaño Mercurio, que incluía a seis autores por página, es decir, unas 30 décimas completas.

Valenzuela, además, le facilitó la colección a Olea para este rescate. "Es urgente digitalizar estos documentos. No se puede trabajar con los impresos originales; están en muy mal estado. Se rompen al tomarlos, pues el papel de diario de esos años era de muy mala calidad", asegura Olea.

"Transcribir cada página toma entre dos y tres horas. Llevamos transcritas 60 liras, es decir, unos 500 versos. La mayoría son décimas glosadas, una forma mucho más larga y compleja que la que se practica hoy en día", explica Olea. "Ya terminamos con el año 1952, e identificamos a 111 autores solo en ese período", cuenta. Los versos ya están disponibles en Lirapopular.cl, sitio que cuenta con un motor de búsqueda que permite consultas por autor, palabra y estilo.

En la colección de los años 50 está presente todo tipo de temáticas. "Mientras en las liras antiguas normalmente hay quejas por los abusos de los patrones, acá se dice vamos a solucionar esto organizándonos y creando un mundo mejor. Además de versos políticos, hay también versos religiosos, cómicos, de amor y nostálgicos. Había gran libertad editorial. ¡En los años que circuló con El Siglo, aparecen incluso varios versos a lo divino!", cierra Olea.

lunes, junio 26, 2017

Archivo de Literatura Oral busca más difusión en sus 25 años

El Mercurio

El departamento, que depende de la Biblioteca Nacional, atesora registros de manifestaciones de la cultura campesina y urbana.  

Daniela Silva Astorga 

Si un documentalista quisiera escudriñar el Archivo de Literatura Oral y Tradiciones Populares, en la Biblioteca Nacional, no la tendría fácil. Aunque hubiese ido en busca de su tesoro más divulgado -la Lira Popular-, se vería obligado a filmar bastante más. Porque este depósito, que la historiadora Micaela Navarrete fundó en 1992, conserva una multiplicidad de registros de nuestra cultura tradicional campesina y, también, de acciones populares urbanas. Es un muestrario amplio de nuestro patrimonio inmaterial: poesías, payas, cuecas, tonadas, leyendas, procesiones religiosas y tradiciones tan arraigadas, como el canto a lo divino y a lo humano. Todo eso está registrado en cientos de videos, audios, fotografías, cuadernos y textos.

El archivo cumplió 25 años, pero recibe pocas visitas: cada mes los revisan apenas unas 25 personas. Y los que lo ubican prácticamente solo lo vinculan a sus documentos más difundidos: la Literatura de Cordel del siglo XIX, que el bar Liguria usa como emblema. Así es que la historiadora del Arte Carolina Tapia, actual directora, busca ampliar su difusión: "Lo que conservamos genera un vínculo emocional entre la gente y nuestra identidad, y, en estos tiempos, es clave no perder eso".

Además, Tapia recuerda la extensión del archivo. Si bien comenzó con cuatro colecciones de audio, se sumaron otras fotográficas, audiovisuales, sonoras y de escritos -como cuadernos de campo-, que donaron los mismos cultores de las tradiciones o investigadores. Son documentos de primera fuente, que permiten ver fragmentos del Chile del siglo XIX hasta el de hoy, vía 19 grandes colecciones.

"En nuestra historia -ejemplifica Tapia- ha sido fundamental el aporte de Patricia Chavarría, con su trabajo en el Biobío y El Maule, en el que, además de registrar la manifestación -tonada, cueca, poesía oral-, obtuvo testimonios de sus artífices. También es importante el trabajo de Carlos Martínez, de Cauquenes, y tenemos, además, el Encuentro de Campesinas de Portezuelo, del padre Ricardo Sammon, que aún se hace. Luego viene el legado de Rodolfo Lenz, vinculado a la Lira Popular, con 327 pliegos microfilmados y sus cosas de trabajo. Pero la colección que vino de la U. de Chile reúne 800 pliegos, y tenemos también la Alamiro de Ávila, comprada en Argentina".

-¿Habrá que ampliar más el radio e incrementar la atención a lo actual? Por ejemplo, el hip-hop urbano algunos lo consideran una nueva forma de payar.
"Eso es algo que pensar", responde Tapia. "Hay que ver cómo hacernos cargo de las nuevas manifestaciones, porque lo urbano ha estado, pero en menor cantidad. Quiero retomar ese trabajo con la comunidad".

-¿A qué le pondría más ojo?
"A expandirnos. Me gustaría tener más sobre festividades religiosas en la ciudad, y cómo estas dialogan con las costumbres de los migrantes. Tenemos bastante registro de la Fiesta del Nazareno de Caguach, en Chiloé. Sería interesante hacer un contrapunto con cómo se celebra hoy en las urbes".

Este archivo no tiene como única misión preservar y catalogar sus objetos. También debe investigarlos y difundirlos, vía textos y actividades. De hecho, han editado 20 publicaciones y han realizado encuentros, como por ejemplo, algunos duelos entre poetas en décimas y hiphoperos urbanos, en la Biblioteca Nacional.

jueves, marzo 23, 2017

Nuevo libro del poeta Eustaquio Pérez: Los cuentos tradicionales ahora se narran en décima

El Mercurio

Diez clásicos, desde "La caperucita roja" hasta "El flautista de Hamelin", se reobservan y recontextualizan a través de una poética chilena.  

IÑIGO DÍAZ 

Se llama "El patito feo", pero en este cuento no aparece ningún ave migradora. Solo un niño llamado Patricio, que llegó desde Perú con su abuela, como inmigrante, lo que lo lleva a vivir distintas discriminaciones. "Ocurre tal como en el cuento original (1843, Hans Christian Andersen), en que un 'pato' es separado de su grupo por ser distinto. Aquí también hay un final que da una lección", señala el poeta Eustaquio Pérez, pseudónimo del periodista Lautaro Muñoz.

No es la única relectura de un clásico, porque en su libro Pérez observa diez de estas historia. "Cuentos del mundo en décimas chilenas" (Lom, $12.000), con ilustraciones de Marcelo Escobar, viene a narrar otra vez las historias de "La caperucita roja", "La cenicienta", El gato con botas", La bella durmiente" o "Los tres chanchitos".

La décima espinela es la herramienta del relato, con sus cualidades métricas que incluyen una glosa (estrofa de presentación en cuatro versos), cuatro estrofas de diez versos a ritmo octosílabo, y una décima libre de despedida. "Es interesante ver cómo van rimando los versos: el primero con el cuarto y el quinto, el segundo con el tercero, el sexto con el séptimo y el décimo, y el octavo con el noveno", explica Eustaquio Pérez a los niños lectores.

Esa es la forma. El fondo recurre a otros aspectos, puesto que resitúa también las historias originales en contextos chilenos. Si "El patito feo" transcurre en un colegio de Santiago, entonces "La cenicienta" tiene lugar en La Araucanía, a los pies de un volcán en erupción cuyas cenizas le dieron a una niña su sabiduría.

También "Rapunzel" , retitulada aquí como "La rapera Rap-unsel", la historia de una niña cultora y defensora del ritmo y la poesía urbana, o "El traje nuevo del alcalde", una variación de "El traje nuevo del emperador", donde se ve el contraste entre el político ambicioso de nuestros tiempos y el valor de la democracia.

"La enseñanza a los niños es: tenemos voz y voto. No podemos quedarnos solo en un reclamo válido, sino practicar la participación ciudadana", dice el autor en referencia a las historias colectivas, sin olvidar aspectos de una vida a menor escala, como en "La bella durmiente": no existe ninguna princesa de cristal ni príncipe, sino una mujer que cae en coma después de un golpe en la cabeza producto de un ataque en Corral. "Aquí exponemos el valor del cariño, el amor, la preocupación y el cuidado entre las personas", cierra.


martes, enero 24, 2017

Vecinos de Pumanque relatan el drama por la pérdida de casas, animales y trabajos

El Mercurio.

En las localidades de La Gloria, Peñablanca y Rincón La Mina se concentran las mayores pérdidas por el fuego, que cumplió su sexta jornada. Los afectados reconocen que les costará mucho levantarse.  

JULIO JERÉZ Y CORRESPONSALES 

"Las parras prendieron como grasa. Había seis compañías de Bomberos y no se pudo apagar... Esto era el trabajo de toda la vida, y ahora quedamos sin nada". Entre sollozos, Olga Reyes recorre las cinco hectáreas de viñedos que tenía en el sector de Peñablanca, Región de O'Higgins, arrasadas por el devastador incendio forestal que ya completó seis jornadas.

Olga es el rostro de los miles de afectados en la comuna de Pumanque, epicentro de la tragedia, que ya suma 44.685 hectáreas quemadas. Con el paso de los días, el incendio se ha convertido en uno de los más destructivos en la historia del país.

En La Gloria, Peñablanca y Rincón La Mina se concentran los vecinos afectados, quienes perdieron casas, animales y trabajos. Ahora solo piensan en recuperarse, pero para ellos es una situación a largo plazo.

Olga tuvo suerte, porque el fuego rodeó su casa y la dejó en pie, pero las llamas se llevaron las plantaciones de uva listas para la cosecha. "Estas viñas las heredamos de nuestros padres, y ellos de sus padres, y ahora no tenemos nada, nada", se lamenta, mientras recoge racimos calcinados. "Es difícil recuperarse cuando está todo quemado".

Saúl Enrique Valenzuela es otro caso que simboliza a quienes el fuego golpeó con rudeza. Perdió su "casucha", como él dice, que le había regalado Rogelio, su hermano, en Rincón La Mina. Perdió además sus herramientas y su parte de la cosecha de avena. Resignado muestra los restos de la casa que lo albergó por cinco años, y como pensando en voz alta dice: "Perdí todo, todo, me quedó el catre y alguna ropa, que alcancé a sacar".

Denota amargura, hace una pausa y comenta: "Cuando llegamos el fuego estaba allí -a metros de su casa- y no había nada que hacer, solo salvar algunos animales". Asegura que el futuro se ve muy incierto. "Está todo quemado, pero en algún momento tenemos que volver a empezar", se lamenta, de brazos cruzados.

Luis Becerra Vásquez es poeta y cantor a lo divino. Vive en La Gloria, en donde hasta la semana pasada tenía un próspero terreno. El fuego destruyó la casa y todo lo que estaba en el predio. "Perdí todo, esta propiedad tiene 20 hectáreas y solo he salvado unas cinco. Los pocos animales que se salvaron andan sueltos. Espero que las autoridades o los carabineros no vayan a sacarme un parte porque se salen a la calle...", comenta, con cierta sorna, la situación que enfrenta.
Como una manera rápida de revertir esta situación, le pide a la "Conaf que nos den permiso para cortar árboles libres y sacar leña, porque si hay que sacar un plan de manejo, es caro y se demora. Que nos den un permiso libre para llegar y cortar, porque aquí ya no va a haber árboles en 10 años más", explicó.

En tanto, la ayuda solidaria comenzó a llegar a la zona. El municipio y la escuela de Pumanque se convirtieron en centros de acopio de alimentos y ropa, la que será entregada directamente a los miles de afectados por personal del Ejército.

martes, junio 25, 2013

La Lira Popular Chilena invita a ser explorada.



Unesco.org

Recientemente reconocida como parte del registro “Memoria del Mundo” de la UNESCO, La Lira Popular Chilena es la más fiel representante de la denominada “literatura de cordel”. Publicada en Chile entre 1850 y 1930 aproximadamente, fue impresa en pliegos sueltos, que luego formaron cuadernillos de diversas extensiones y eran vendidos a muy bajo precio.

La “literatura de cordel” recibe su nombre de la forma en cómo eran publicitadas: colgadas de cordeles entre dos árboles, postes o muros. Su gran formato se debía a la escasez de un material diferente y a la visibilidad a distancia que provocaba, logrando que la mayor cantidad de personas pudieran ver sus grabados. Generalmente estaban escritas en cinco o seis composiciones en décimas, glosadas por una cuarteta y cada pliego contaba con entre cinco y ocho poesías de un mismo poeta.

Para conocer más sobre estos tesoros documentales, conversamos con dos de las personas claves en la presentación de los expedientes al Programa Memoria del Mundo de la UNESCO (MOW): Alejandra Araya (AA), jefa del Archivo Central Andrés Bello de la Universidad de Chile y Soledad Abarca (SA), Jefa del Archivo de Literatura Oral y Tradiciones Populares de la Biblioteca Nacional de Chile.

¿Qué valor tiene que la Colección de la Lira Popular Chilena haya sido inscrita en el Registro Memoria del Mundo de la UNESCO?

AA: Tiene mucho valor en niveles de distinto espesor y obviamente imbricados. Por una parte, la Lira es el tercer registro de Chile en el programa Memoria del Mundo y da cuenta de la forma en que nuestro país puede leerse desde la memoria de la humanidad. Esto es, la memoria de las dictaduras del Cono Sur con el registro de los Archivos de Derechos Humanos, en la llamada primera modernidad y el proceso de globalización con el registro de los Archivos Jesuitas.

El registro de la Lira como tercera inscripción en los registros de la Memoria del Mundo es una muestra de la experiencia de la creación humana en un tiempo específico, una manifestación de un “hacer” que es posible sólo en el espesor de una larga tradición y de una apropiación de saberes de diversa naturaleza en un formato único y particular. La Lira Popular Chilena está inserta dentro del género de la literatura de cordel con un sello particular que podríamos calificar de "chileno", pero sólo si es reconocido como parte de una cultura latinoamericana y como nuestra experiencia del mundo para la Memoria del Mundo.

Este reconocimiento supone un paso más en nuestra toma de conciencia sobre el valor del patrimonio documental en la construcción de la memoria y de la cultura, pero además amplía las nociones que tenemos sobre los documentos como artefactos culturales más complejos e insertos dentro de sistemas culturales mayores como la cultura popular, los medios de comunicación de masas y los imaginarios visuales.

SA: Además, este reconocimiento es muy significativo para la historia. La Lira Popular es un objeto frágil y de carácter efímero, y los pioneros en recolectarla y resguardarla fueron estudiosos contemporáneos a ella. Ellos fueron visionarios y luego nuestras instituciones, tomaron el relevo y cumpliendo con su mandato han conseguido proyectarla hacia el futuro. Con ello nos aseguramos que las futuras generaciones puedan compartir, analizar y comprender los valores históricos, literarios y estéticos que sirvieron de contexto para la creación de la Lira Popular.

¿Qué desafíos u oportunidades implica para Chile este reconocimiento?

AA: El principal desafío es hacer de esta inscripción un buen motivo para continuar abordando las políticas públicas respecto del patrimonio cultural, desde la pregunta sobre cómo nuestra legislación asume las definiciones internacionales sobre protección del patrimonio y, más aún, el concepto de patrimonio. Nosotros no tenemos ley de patrimonio, si no que de monumentos nacionales y esto claramente no permite valorar el patrimonio documental de manera compleja en su inseparable relación con las instituciones que los producen, los espacios que los acogen y la vida social que les da sentido. La Lira Popular tiene la fuerza, como decía Neruda, de esos oscuros poetas populares que nos dan su luz.

SA: Necesitamos aprovechar esta tremenda oportunidad para hablar de los temas patrimoniales, del área de los documentos y promover su rescate, valoración, preservación y acceso, como también su apropiación para comprender las historias y memorias de las comunidades. Estamos seguros que todos los cultores de la poesía popular se sienten muy orgullosos y conectados con la Lira Popular, un patrimonio muy vivo que genera cada vez más interés por los jóvenes.

¿Qué es lo especial que tiene La Lira Popular?

AA: Las temáticas de la Lira Popular son excepcionales, ya que es uno de los pocos documentos existentes que muestran los sentimientos y pensamientos del segmento popular de la población chilena de mediados del siglo XIX y de las primeras décadas del siglo XX. Los temas principales son de interés internacional y nacional como fiestas, tópicos religiosos, crímenes, asaltos, ejecuciones, fenómenos naturales, contrapuntos (especie típica de la composición) y eventos fantásticos, entre otros. También acompaña a los textos un fenómeno artístico relevante de las artes gráficas por medio de los grabados que se hacían en relación al escrito y el diseño en la diagramación de los grabados y poesías en el pliego.

La Colección Lira Popular de la Universidad de Chile fue conformada por el bibliófilo Raúl Amunátegui. Está compuesta por 890 pliegos publicados entre 1860 y 1920, los que están divididos en tres tomos. Entre los poetas que publicaron se puede encontrar a Daniel Meneses (ca.1855), con más de 100 pliegos; Rosa Araneda (ca.1861), de quien se guardan más de 73 pliegos; Adolfo Reyes (ca.1870) con más de 87 impresos; Juan Bautista Peralta (ca.1876) con cerca de 30 pliegos reconocidos; Hipólito Cordero (ca.1851) con alrededor de 33; y Nicasio García (ca.1829) de quien se cuentan más 42 pliegos.

SA: Las dos colecciones de la Lira Popular de la Biblioteca Nacional conforman en total 679 pliegos. La primera colección que llegó a la Biblioteca fue donada por el profesor alemán Rodolfo Lenz y luego a fines de los años noventa se adquirió la colección de Alamiro de Ávila que fue repatriada desde Argentina.

La Colección Rodolfo Lenz se destaca por su amplitud temporal: abarca desde 1880 a 1920, es decir, prácticamente todo el período de existencia de la Lira Popular. Esta particularidad posibilita el estudio de este fenómeno en su aspecto evolutivo, desde la conformación de sus características propias, reflejadas en la “época de oro” de la Lira (1890-1910), hasta su disgregación producto tanto de la desaparición de los más importantes poetas, como también por la irrupción de otras formas de comunicación que atrajeron a las masas populares.

Respecto a los poetas que se pueden encontrar en esta colección, además de los anónimos, contiene pliegos de 55 autores, entre los cuales se cuentan los más destacados de esta manifestación: Bernardino Guajardo, Daniel Meneses, Rosa Araneda, Adolfo Reyes, Juan Bautista Peralta, José Hipólito Casas Cordero. Una característica que confiere aún más valor a la colección son las anotaciones, timbres y números de folio que presentan algunos pliegos. Muchos escritos se pueden atribuir a Lenz, en tanto que los números y códigos reflejan su pertenencia tanto al investigador como a la Biblioteca Nacional de Chile.

En la Colección Alamiro de Ávila predominan los pliegos publicados desde 1890 hasta 1910. Se encuentran pliegos de anónimos de unos 42 poetas, entre los que se cuentan: Bernardino Guajardo, Daniel Meneses, Adolfo Reyes, Juan Bautista Peralta, José Hipólito Casas Cordero. Destaca en esta colección la producción del poeta Juan Bautista Peralta, quien diera el nombre de “Lira Popular” a sus publicaciones. Además las numeró, existiendo desde el número 1 hasta el 95, con muy pocos faltantes, por lo que se pueden hacer estudios concernientes a la periodicidad con la que los poetas realizaban sus pliegos.

¿Cómo fue el proceso de postulación a este registro?

AA: Fue una experiencia muy interesante porque unir a dos instituciones tan emblemáticas e importantes como la Biblioteca Nacional y la Universidad de Chile es, en sí mismo, un gran logro y con miras a un trabajo necesario e indispensable de apoyo mutuo, pues nuestros objetivos, funciones y misiones son compartidos, nuestro horizonte es la sociedad de la que somos responsables.

La postulación en sí misma fue aprendizaje, un desafío, pues supuso sistematizar nuestros registros, poner en común la información, intercambiar materiales, concordar visiones, etc. Fue un trabajo largo, iniciado por Soledad Abarca y al cual nos sumamos con la total convicción de que ello significaría un aporte para la valoración de nuestro patrimonio, su democratización y su instalación en el ahora con renovados bríos.

SA: Concuerdo con que fue una experiencia riquísima, donde en cada una de las instituciones se realizaron procesos previos de conservación, restauración, digitalización y exhaustiva documentación e investigación de cada pliego. Además, quisimos darle un carácter multidisciplinario y transversal a la construcción del expediente, lo que generó una postulación muy sólida. Esto nos habla de una madurez en el tratamiento del patrimonio documental en algunas instituciones privilegiadas como lo son la Biblioteca Nacional y el Archivo Central Andrés Bello de la Universidad de Chile.

Hoy nuestra labor prioritaria es difundir este patrimonio y el trabajo que se ha realizado con él. En este punto es destacable que en el marco de la estrategia de puesta en valor, contamos con el apoyo de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores, para realizar una acción de difusión del legado de Rodolfo Lenz y la Lira Popular en el marco de la Feria Internacional del Libro de Leipzig en marzo del 2012. Allí se mostraron Liras facsimilares que contaban con información en inglés y alemán, lo que concitó mucho interés en el mundo académico alemán presente en el evento.

También contamos con el apoyo del Comité Nacional Memoria del Mundo con quienes sostuvimos intensas conversaciones que nos ayudaron a afinar el contenido del expediente.

¿Cuáles son los pasos a seguir luego de esa denominación?

AA: Lo más urgente, que el Estado reconozca el valor de la Lira Popular protegiéndola, por ejemplo, declarándola Monumento Histórico Nacional pues la responsabilidad de su resguardo, protección, conservación y difusión no puede quedar sólo en las instituciones propietarias, que si bien son públicas, estatales y nacionales, cumplen funciones que exceden con todo los asuntos estrictamente patrimoniales. Esta misión debe ser nacional o un principio constitucional, tal como sucede en países como México, Ecuador y Colombia.

A ambas instituciones nos corresponde seguir trabajando juntas para que la Lira Popular siga siendo una creación de todos, pero que también se reconozca a sus autores, sus marcas en el imaginario visual y que se identifiquen sus aportes (su gráfica, por ejemplo) como pertenecientes a una creación cultural específica, pues lo popular no significa ausencia de nombres, o no respetar las correctas referencias de sus imágenes, cuyo uso debe ser respetuoso, ya que las Liras Populares producidas desde fines del siglo XIX y hasta las primeras décadas del siglo XX y no son un "dibujo" cualquiera. Esto supone tener criterios y políticas de acceso comunes, y una agenda de trabajo que potencie el trabajo de cada cual en su especificidad, pero generando programas que tengan un sentido nacional.

SA: A lo planteado por Alejandra, con lo que concuerdo plenamente, sólo me restaría agregar que tenemos proyectos concretos como la organización de una actividad académica donde invitaremos a todos los investigadores a nivel nacional e internacional dedicados al estudio de la literatura de cordel, que es el género al que pertenece la Lira, para ampliar aun más los diálogos en torno a estas colecciones y otras relacionadas. Además haremos una intervención urbana que sorprenderá en las calles de Santiago, al igual que lo hacía la Lira en sus tiempos.

lunes, julio 02, 2012

Un canto a Los Andes: el espíritu en el payador que narra la tragedia de los rugbistas

Radio Bio Bio


Publicado por Javier Cisterna

¿Qué podría tener en común el ‘Milagro de los Andes’, el accidente del vuelo 571 de los rugbistas uruguayos en 1972, con la poesía popular, la paya chilena y la composición folklórica? ¿Alguien osaría esbozar algún claro ante esta interrogante? Es de dudar. Mas, ante la indecisión y el desconcierto, esta vez no cabe abstenerse. Porque sí, hay un lazo entre ambos hechos y se llama José Pablo Catalán.

Profesor de música, profesional de las rimas, trae consigo además de un arsenal de frases para el ‘aro’, una historia genética que sorprende: José Pablo Catalán es nieto de Sergio Catalán, el arriero chileno que se encontró con Fernando Parrado y Roberto Canessa, los sobrevivientes del siniestrado avión charrúa que caminaron por la cordillera hace casi 40 años en busca de la anhelada salvación.

“Trato de pasar desapercibido, pero si alguien me pregunta por el parentesco, respondo ‘Sí señor, yo soy su nieto’, pero no quiero colgarme de ese título que heredé accidentalmente”, asegura en un arrebato de autonomía, pero sin desconocer su raíz. José sabe que carga con un peso histórico, sin embargo lucha porque no se transforme en karma.

¿Cuán importante es la figura de tu abuelo en tu carrera como payador?
“La tradición campesina que heredé de mi padre y de mi abuelo ha sido fundamental a la hora de forjar mi estilo y mi tendencia para escribir o cantar. Yo sostengo que para cantar hay que hacerlo con propiedad o conocimiento de causa (…) De mi abuelo, siempre vestido de huaso, aprendí que cada vez que estoy en un escenario, por humilde que sea, es importante para mí.”

¿Tú condición de ‘nieto de’, te ha ayudado en tu carrera?
“Sin duda que cuando se supo que había un payador que era nieto del arriero, las gestiones se apresuraron. Definitivamente eso ayudó, de otra forma tal vez nunca hubiese llegado a salir de Chile como payador”, esgrime dando cuenta de sus viajes a Uruguay, que ya suman 2: uno como cantor y otro en reencarnación del heroico Catalán.


José Pablo vibra con el folklor y la costumbre campesina, y aunque está al tanto de las dificultades imperantes para difundir las composiciones de esa índole, se rehúsa a abandonarlas. La clave de la subsistencia es la seriedad y la infaltable cuota de suerte, sin ellas no podría haberse abierto camino entre los históricos de la materia.

“Los cantores saben a quién dejan entrar y a quién no. Siempre he tratado de ser muy respetuoso con todos, ellos ven la admiración que le tengo a esta tradición. Eso se ve reflejado en las invitaciones que me hacen a los encuentros de payadores a nivel nacional”, subraya.

¿Qué detonó tu afición a este arte?
“Una carta que leí, en la que los payadores reclamaban a los profesores por el desconocimiento de éstos respecto a la poesía popular. Intenté responder dicha misiva en décimas (estrofa formada por 10 versos octosílabos), aunque vale decir que más que décimas eran ‘pésimas’. Con el tiempo conocí al payador Leonel Sánchez Moya de Rancagua, quien amablemente me corrigió el escrito. Mantuvimos un férreo contacto vía mail y gracias a eso se me fueron abriendo las puertas del selecto grupo de los payadores chilenos”.

Un relato para la memoria

El sanfernandino compositor cuenta que tiene hace años guardada una historia completa en décimas, que narra al dedillo los hechos de la tragedia que hace casi 40 años terminó en proeza. “A lo mejor este es el año de publicarla”, señala al culminar.

En octubre se cumple un nuevo aniversario del accidente aéreo de los rugbistas uruguayos, y en la medida que los años siguen sumando, la gesta adquiere mayor tinte de leyenda.

En la pluma de José Pablo Catalán, poeta popular, descansa el anhelo de que los detalles no decaigan en los vicios de la ficción y conserven su brutal humanidad y sentido social.