Iñigo Díaz
Cultura
El Mercurio
Su nieto, el pianista, compositor y académico Fran Suárez, realizó una investigación que finaliza con un libro de partituras y un sitio web donde se distribuye este catálogo.
Lo que hoy se conoce como disco duro externo, moderno y portátil dispositivo tecnológico de alta capacidad, un siglo atrás era la función que cumplía el baúl para viajes transatlánticos. En uno de esos muebles enormes, Fran Suárez Casanova descubrió un día el legado de Juan Casanova Vicuña, su abuelo músico, muerto en 1976 a los 81 años.
Gran parte de la obra del compositor y director de orquesta, que se creía extraviada, y de la que mayormente se conoce "El huaso y el indio" (1941), se encontraba allí. Suárez había iniciado las búsquedas de las partituras por cielo, mar y tierra, como suele ocurrir en estos proyectos de arqueología musical, rastreando en archivos de universidades, catálogos y programas de conciertos. Diez años después, esa investigación está reunida en un libro que viene a consolidar el trabajo de este compositor chileno de comienzos del siglo XX.
Publicado por la editorial Imaginario, "Juan Casanova Vicuña. Obras sinfónicas" contó con apoyo del Ministerio de las Culturas. El nieto estima que se trata de una edición completa de sus trabajos en este campo. "Hasta que no se produzca un hallazgo, estamos hablando de la totalidad de su obra sinfónica", señala Suárez, quien además es pianista de jazz, compositor y académico (ver recuadro).
En el desglose del material, que incluye una biografía de Casanova Vicuña, se exponen partituras de 16 obras, agrupadas en siete estampas chilenas para orquesta sinfónica, además de otras seis que forman una suite, extraídas de su ópera de los años 40 "Érase un rey", y tres poemas sinfónicos de mayor envergadura.
"Entre los hallazgos destaco el último poema sinfónico, de 1948, 'Tengo alegre la tristeza y triste el vino', que cuenta con una introducción muy sombría y agria, para luego pasar a temas de tonada y cueca elaborados también con unas disonancias muy destacables. Tengo entendido que se tocó solo una vez", dice Suárez. Sobresalen también tres de las estampas chilenas que estaban perdidas, nunca publicadas, y que fueron escritas en los años 30: "Don Segua", "Y comenzó la fiesta" y "Arando".
Ese interés por la música chilena -dice Suárez- fue factor importante en la sugestiva desaparición de su figura y la relativa invisibilización de su obra, más allá de "El huaso y el indio". "Junto con compositores como Soro y Allende, mi abuelo también sufrió la reforma del conservatorio y el nuevo orden, donde ellos no encajaban con esas ideas. Tenían otra formación y otro enfoque, distinto al que se iría a imponer del compositor ciento por ciento académico. Mi abuelo era también pintor, viajero, un hombre de mundo, le interesaba la música popular. Si bien estaba viviendo las vanguardias del siglo XX, recogía el espíritu del siglo XIX. Y eso no estaba en sintonía con las ideas de Domingo Santa Cruz (compositor que impulsó las reformas)", dice Suárez.
Desde ahora las partituras tienen libre uso, y su gestión se realiza en el sitio web JuanCasanovaVicuña.com.
El giro del trío: un disco de jazz
Radicado desde 1998 en Barcelona, Fran Suárez es además uno de los músicos chilenos de jazz a plena marcha. Allí lidera dos proyectos, como organista y pianista. Con el primero grabará un nuevo disco en abril y con el segundo ya está presentando en escenarios de Cataluña su segundo trabajo, "Cielos americanos", editado por el sello Quadrant Records.
"Este es un trío absolutamente catalán. Imagínate que los dos músicos con los que toco se llaman Jordi", dice Suárez sobre Mestres (contrabajo) y Herrera (batería), quien también grabó el disco "Imaginario" (2014). "No quería seguir la misma línea jazzística anterior, sino hacer modificaciones a nivel compositivo y avanzar en nuevas ideas sobre canon y contrapunto", señala. Una mirada que se puede advertir en su "Canon cancrizan", donde una melodía extensa se toca en una dirección y luego en dirección contraria creando así una armonía para sostener la improvisación.
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martes, febrero 26, 2019
sábado, agosto 06, 2011
Disco abre nueva colección de música sinfónica chilena
El Mercurio
Mínimo un volumen al año: esa es la meta que tiene desde ahora la Orquesta Sinfónica de Chile.
ROMINA DE LA SOTTA DONOSO
En 2006, el CEAC de la Universidad de Chile, entidad de la que depende la Orquesta Sinfónica de Chile, decidió cancelar las grabaciones que realizaba para la colección "Bicentenario de la Música Chilena", de la Academia Chilena de Bellas Artes.
"Yo ya había perdido la ilusión, pero Juan Goic, quien estaba de director subrogante del CEAC el año pasado, retomó el proyecto", comenta Santiago Vera Rivera, presidente de la Academia.
Como resultado, un equipo técnico grabó a la Sinfónica de Chile en septiembre pasado, con la dirección de Michal Nesterowicz. Así nació el primer volumen de la nueva colección "Música sinfónica de compositores chilenos".
El CD abre con "El Huaso y el Indio" (1941), de Juan Casanova Vicuña, y continúa con "Sinfonietta", de Federico Heinlein. Vera comenta que Heinlein "utiliza el serialismo dodecafónico pero a su manera, por lo que no hay que extrañarse al escuchar por ahí un Do mayor. Tiene un curioso sentido del humor".
El CD cierra con "Suite Latinoamericana", de Luis Advis, famosa pieza que vincula la música docta y la latinoamericana de raíz popular.
Se produjeron 500 ejemplares y están disponibles en Feriamix y en www.svrproducciones.cl
Vera adelantó que ya están trabajando en el segundo volumen, con las obras sinfónicas de Miguel Letelier, que fueron grabadas por la Orquesta Usach y David del Pino.
El próximo año se sumará la Sinfónica de manera permanente. "Este disco reafirma lo que queremos para la Orquesta Sinfónica de Chile. Es importante darle nueva vida a un concierto a través de un registro discográfico porque la memoria de nuestro país es su única riqueza. Desde 2012, y mínimo una vez al año, un director chileno grabará un programa exclusivamente de compositores nacionales con la Sinfónica", revela Ernesto Ottone, director del CEAC.
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