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sábado, octubre 03, 2020

Margot Loyola y Violeta Parra: Las “comaires”, en dos discos de folclor en movimiento

 El Mercurio


El quinto álbum “Premio a la música de raíz” sorprende con sus propuestas, mientras que Javiera Parra reobserva las canciones de su abuela con cuarteto de cuerdas.

IÑIGO DÍAZ


Margot Loyola, que no tuvo hijos, decía que sus hijos estaban desperdigados por todo el país y eran los cientos de alumnos a quienes formó. Ella fue, además, madrina de Rosita Clara Arce, la hija de Violeta Parra que murió en 1954. Un libro de Julio Fernando San Martín explora la relación de comadrazgo de estas dos damas que se conocieron en una ramada en 1952 y llegaron a ser pilares del folclor chileno.


Tras sus centenarios, el eco de sus legados no se agota ni mucho menos. “La creación es un pájaro sin plan de vuelo”, decía Violeta Parra, y una de sus nietas, Javiera Parra, supo de esta máxima durante las intensas sesiones de grabación realizadas en México para el disco “Gracias a Violeta”. Editado por Evolución, plantea una aproximación nueva a canciones que suelen estar en un canon, ahora en el contexto de la música contemporánea y el cuarteto de cuerdas.


“Como intérprete, lo más complejo fue instalarme en ese plano. Había que sentir el pulso interno de las canciones sin que existiera una guitarra y sin que nadie marcara la tierra. Lo único que se puede hacer es conectarse con las respiraciones de todos, porque ahí están las pausas”, dice Javiera Parra respecto del itinerario musical que debió cumplir con el Cuarteto Latinoamericano, conjunto formado en 1982, ganador de dos Grammy Latino y nominado este año a un tercero.


Está integrado por los hermanos chilenos Álvaro (chelo), Arón y Saúl Bitrán (violines), además del mexicano Javier Montiel (viola), quien trabajó en los arreglos para el repertorio junto al compositor Guillermo Rifo.


El disco reobserva momentos clave de su creación, con “Volver a los 17”, el “Rin del angelito” o la despedida de “Gracias a la vida”, pero también canciones no tan a la mano: “La lavandera” o “21 son los dolores”. Y sobre todo las anticuecas N° 2 y N° 5, vistas desde la dinámica del cuarteto. “Ahí es donde se aprecia la obra más contemporánea de Violeta que no alcanzó a sobresalir en su tiempo, pero que hoy se está estudiando”, dice Parra.


Margot Loyola reflexionó también sobre el “folclor en movimiento”, como decía. Es esa misma lógica de la transformación que se opone a lo estático. Por eso, el concurso de composición en su memoria que año a año convoca la SCD pone de manifiesto hasta dónde pueden moverse los límites de lo que se entiende como folclor. El resultado está en los cinco álbumes que se han publicado. El último de ellos se lanzó esta semana.


“Tuvimos una diversidad muy grande alrededor de la música de raíz. Solamente se publicó una tonada y una cueca, y en general hubo creaciones que muestran un atrevimiento en los compositores. La décima ha tomado mucho protagonismo también”, dice la historiadora de la UAH Karen Donoso, integrante del jurado en sus cinco ediciones.


Este año postularon 250 canciones. Andrea Andreu, que está por tercera vez entre los seleccionados; Paola Lucero o el Dúo De la Fuente representan un lado más tradicional en la composición. En cambio, experimentos como los de Bruno Simonetti y Felipe Sepúlveda, con una cueca de matices trap; Alfonso Ureta, con el encuentro entre el guitarrón chileno y la fusión, o las canciones de De Patienquincha y De Caramba ubican a ese folclor en otros niveles de apreciación.

sábado, septiembre 21, 2019

Margot Loyola y Violeta Parra: la amistad que unió a dos artistas gigantes


jueves, abril 25, 2019

Margot Loyola está presente en tres documentales de IN-EDIT

Raimundo Flores S.
Espectáculos
El Mercurio

La decimoquinta versión del festival de cine y documental musical comienza hoy, incluyendo en su cartelera tres registros que ahondan en la obra de la folclorista nacional y que muestran testimonios y presentaciones suyas.



"Folclor imaginario" de Gepe, fue uno de los álbumes más celebrados de la música chilena durante el año pasado y ahora seguirá dando que hablar gracias a un documental que profundiza en su registro y en la figura central sobre la que gira el trabajo: Margot Loyola.

Si el álbum tuvo al cantante sanmiguelino reversionando canciones recopiladas por Loyola, el documental "Gepe y Margot Loyola. Folclor imaginario", presenta las reflexiones de quienes trabajaron en el disco sobre su legado, además del registro de la interpretación del álbum.

"El documental realmente refleja lo que Margot Loyola hizo y que, a mi juicio, es su gran impronta, que es que ella es mucha gente. La música que ella recopiló representa a un montón de gente en un montón de tiempos distintos y lo sigue haciendo", dice Gepe.

El registro, dirigido por Nino Aguilera, incluye además entrevistas a la misma Loyola y a su viudo, Osvaldo Cádiz. "La motivación era visualizar o hacer presente nuevamente la imagen de esta señora tan importante y tan maravillosa. Y diría que a su propio ritmo el disco, y ahora el documental, lo están logrando", agrega el cantante.

El documental se podrá ver mañana a las 22:30 horas en el Teatro Nescafé de las Artes

La presencia de Margot Loyola -fallecida en agosto de 2015- en IN-EDIT no se queda ahí. El festival también tendrá el reestreno de "A lo humano", un registro hecho por el artista interdisciplinario Alberto Kurapel en 1997 sobre un montaje en el Instituto Chile que encabezó Loyola y que tiene un repertorio que incluye mazurcas, cuplés y cuecas.

En aquel año el documental se estrenó sin generar demasiada repercusión. "No hubo interés porque era una forma totalmente diferente de mostrar el folclor. Se mostró un poco y pasó inadvertido", recuerda Kurapel, autor también del libro "La escena infinita del folklore", sobre la recopiladora.

"Lo que va a subsistir siempre a través del folclor es la expresión, la teatralidad que hace de distintas personas que cantaban en diferentes regiones del país y la disciplina que ella tenía para hacer la interpretación más auténtica", reflexiona Kurapel sobre el legado de Loyola.

Para este reestreno se realizó una digitalización del archivo original además de una nueva postproducción de sonido. El documental se exhibirá el próximo lunes, a las 19:00 horas, en la Fundación Cultural Providencia con acceso liberado.

Finalmente, el festival también tendrá en cartelera "La cueca antes de Dios", documental realizado por el prestigioso realizador francés Vincent Moon, quien ha trabajado con artistas de la talla de R.E.M., Tom Jones, Bon Iver y Arcade Fire.

Moon visitó Chile por primera vez para participar en el Festival IN-EDIT de 2009 y fue ahí donde surgió su interés por la cueca que desencadenó en este registro que incluye el testimonio que capturó de Margot Loyola, además de la aparición de otras figuras como María Esther Zamora y Manuel Sánchez.

"La cueca antes de Dios" se exhibirá en la sala Cine UC este domingo y el lunes a las 17:30 y 21:30 horas, respectivamente.

Programación hasta el martes
IN-EDIT comienza hoy y se extenderá hasta el martes 30, con un catálogo que incluye 28 registros que se presentarán en el Teatro Nesacafé de las Artes, la sala CineUC, el Centro Arte Alameda, Sala K y la Fundación Cultural de Providencia.

jueves, marzo 28, 2019

“La musicología chilena lo ha puesto en un lugar muy pequeño porque no lo conocen”: dimensionando la figura de Carlos Isamitt

La Tercera

Descubrió a la folclorista Margot Loyola, fue un activo participante del quehacer artístico del siglo pasado y artífice, entre otros asuntos, de la investigación de la música de los pueblos originarios. Hoy, el trabajo recopilatorio de un musicólogo chileno podría ubicarlo como el primer dodecafonista latinoamericano. Acá repasamos la historia del Premio Nacional de Artes Musicales de 1965.

Por Felipe Rojas

“El ser humano, sensible e introspectivo; la naturaleza fragante, sonora, plena de poesía; la juventud y la niñez, a quienes dedica sus mejores páginas; la música aborigen de Chile y, por último, la música del folklore nacional”. Así Historia de la música en Chile relataba sobre las cinco fuentes de inspiración de Carlos Isamitt, figura clave de la música chilena en la primera mitad del siglo XX.

Nacido el 13 de marzo de 1887 en Rengo y de madre arpista, Isamitt comenzó desde temprana edad a adentrarse en el mundo de la música. A ello, se le sumó su pasión por pintar y su incursión en el mundo de la pedagogía. Todos ellos convergerían más adelante para dar grandes frutos al arte chileno.

“El caso de Isamitt en Chile es único. Es de mucha complejidad poder comprender la dimensión de su figura”, cuenta de entrada Freddy Chávez Cancino, profesor del Departamento de Música de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), quien se ha dedicado a investigar al músico, además de ser el curador de su archivo (en palabras más simples, es el encargado de preservar y restaurar su obra). Como tal, una de sus conclusiones ha sido que “la musicología chilena, a mi entender, lo recortado a ponerlo en un lugar muy específico y muy pequeño porque no lo conocen”.

Entonces, ¿cómo podemos dimensionar la trascendencia de quien logró el Premio Nacional de Arte mención música en 1965? Acá una aproximación a ello.

Los inicios de Carlos

Ya a los cinco años, Isamitt comenzó su aprendizaje como intérprete de violín. Años después, en 1899, el violinista italiano Saint Lo Priore fue su tutor y en 1903 empezó sus estudios de armonía, composición y contrapunto en el Conservatorio Nacional de Música. En ese mismo año y por otra parte, recibió el título de profesor.

Ya llegando 1910, el joven músico tuvo vínculos con dos personas claves en su vida: Pedro Humberto Allende y Alfonso Leng, dos futuros Premios Nacional de Arte mención Música. En 1966, en una entrevista realizada por la Revista Musical Chilena, Isamitt recordó un episodio junto a Leng, quien tocó las “Doloras” para él. “La dignidad y fuerza expresiva de esas joyas pianísticas creó en mí el deseo de superarme”, relató.

Luis Merino, musicólogo y docente de profesor titular de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile -quien por sus aportes al ámbito cultural recibió el Premio Bicentenario en 2004-, aprovecha de repasar la influencia de Pedro Humberto. “Cabe señalar que Allende fue un pionero de los estudios acerca de la cultura del pueblo mapuche, para lo cual realizó viajes de terreno en las entonces regiones de Nueva Imperial, Boroa y Lepe. Gracias a Allende además es que se conservan grabaciones fonográficas de música mapuche realizadas a mediados de la segunda década del siglo XX, conservadas en museos etnográficos de Europa y América”, afirma Merino.

En paralelo a su aprendizaje musical, a inicios del nuevo siglo comenzó sus estudios plásticos en la Escuela de Bellas Artes, los que concluyó en 1917. Durante ese tiempo, se dedicó a recorrer el sur de Chile (en donde conoció y compartió con Gabriela Mistral), realizando sus primeras aproximaciones al mundo investigativo, el cual sería punto clave de su carrera como artista. Freddy Chávez asegura al respecto que los viajes de aquella época tenían como finalidad “la enseñanza de la plástica en Chile desde los elementos populares, criollos e indígenas”.

Cabe destacar que además de estudiar, en la década del ’20 fue profesor y director de la Escuela de Bellas Artes, dirigiendo también el Museo de Bellas Artes en 1927 y 1928. A su vez, fue parte de la Superintendencia de Educación en aquella época.

“Es el primero en entender que la cultura mapuche es una cultura propia”

Uno de los puntos más relevantes de la carrera de Isamitt está vinculado a la investigación y preservación de la música indígena, la cual, de acuerdo a la mayoría de la documentación disponible, tuvo su punto de partida en el vínculo que formó con el compositor y musicólogo chileno Carlos Lavín, a quien conoció a mediados de la década de 1920 en Francia.

En el pasado, Lavín guardó registro de la poca bibliografía dedicada a la cultura araucana en la Biblioteca Nacional y el Archivo Histórico Nacional, para luego buscar contrarrestar este panorama estudiando la música indígena y dejar legado en el área, según asegura otra edición de la misma revista, publicada en 1967.

Sin embargo, Chávez atenúa cómo se ha interpretado este nexo entre ambos, afirmando que Isamitt, en múltiples cartas y misivas, contaba sobre la impresión que le generaba la dedicación de Lavín de seguir estudiando a los mapuches, incluso desde el extranjero, pero que su interés en el área investigativa venía de mucho antes.

¿Qué fue lo que vino después? Consigo su retorno a Chile, tuvo un trabajo arduo de años, el que abarcó gran parte de la década del ’30 y que el mismo Carlos Isamitt relató a la Revista Musical Chilena:

Siete años consecutivos viví entre los araucanos. Durante siete meses del año realizaba trabajos de campo, estudiaba el idioma y ligaba amistad con los araucanos. No obstante, antes de cuatro meses de permanencia entre ellos, no pude recoger absolutamente nada. Obligadamente tenía que limitarme a observar su manera de vivir, estudiar su psicología y los distintos aspectos de su cultura. Después de largo tiempo logré iniciar la recolección musical. El araucano no da sus canciones con facilidad porque tiene la superstición de que al hacerlo pierde sus poderes espirituales. No obstante, un día logré convencer a una mujer que un Machi me había autorizado para pedirle a ella una canción de cuna. La estaba engañando, pero gané la partida. Desde ese momento nunca más volví a enfrentarme a dificultades. Todos querían cantarme sus canciones.

“Es el primero capaz de reconocer e instalar, en el caso del ‘Friso araucano’ del año 1931, la música de ‘las bestias’ en el lugar del salón de la música”, comenta Freddy Chávez para dimensionar la trascendencia de la tarea de Isamitt en el sur de Chile. Eso sí, es de las pocas obras suyas que ha circulado continuamente. “Otras importantes obras también vinculadas al pueblo mapuche, han circulado con una frecuencia menor, que no guarda relación con su valor”, añade Luis Merino, aprovechando de destacar “Cinco cantos huilliches”, “Cantos araucanos” y “Lautaro”.

Los primeros adelantos de su investigación en terreno los publicó en la revista Aulos, en octubre de 1932. Ahí aseguraba que “medio año de rebuscas entre los araucanos me permite el atrevimiento de expresar, en contra de la opinión negativa vulgarizada, que en ese pueblo hay un material folklórico de gran riqueza y de condiciones artísticas diferenciales, dignas de toda atención, tanto por su valor intrínseco, como por las proyecciones que de él podrían derivarse”.

En aquella misma publicación, que lleva por nombre apuntes sobre nuestro folklore musical, Isamitt detallaba sobre las manifestaciones del mapuche en su cotidianidad. “Para cada circunstancia de la vida individual o colectiva, el araucano tiene canciones o trozos musicales de originalidad sorprendente. Esta riqueza artística musical, que evidencia facultades creadoras desarrolladas, es superior a la que puede ofrecernos el resto de nuestro pueblo”, escribió. Así, sumó cantos para hacer dormir a los niños (ulmaq ül Pichichen), para espantar a los espíritus (amul Püllün) y el de las mujeres al realizar tareas cotidianas (llamecan), por mencionar algunos.

“Isamitt es el primer etnomusicólogo chileno, con los principios musicológicos, cuando ni siquiera existía la palabra etnomusicología. El concepto como tal aparece en los años ’50 y esto lo está haciendo el año ’30. Es, bajo toda orden de estudio, un pionero”, asegura Chávez, añadiendo que Isamitt incluso tiene en sus escritos anotaciones sobre todas las combinaciones de frutos con hojas para obtener los colores con que teñían la lana los mapuches, demostrando de paso que su recolección de información trascendía el arte.

En la misma línea, Jorge Martínez, magíster en Musicología y profesor titular de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, añade que en el campo de la etnomusicología chilena Isamitt con Lavín son los primeros, pero que la “mirada eurocéntrica” sigue presente. “Por ejemplo, lo que hace Isamitt es anotar o transcribir los cantos mapuches y la música mapuche en el lenguaje pentatónico occidental y eso es un error. Yo diría que la música escrita, llamémosle ‘académica’, no opera según los mismos parámetros que la música mapuche”, cuenta.

Eso sí, Martínez rescata que los aportes de Isamitt le fijan “un cable a tierra a la música chilena académica, la que tendía un poco a ser una copia del modelo europeo”, añadiendo que “es un compositor de bastante calidad y es el primero en entender que la cultura mapuche es una cultura propia, de gran complejidad, que hay que respetar y considerarla como tal”.

Pionero del dodecafonismo en Latinoamérica

Antes de comenzar a hablar del término, es necesario aclarar qué significa. El dodecafonismo es un sistema tonal creado por el teórico musical y compositor austriaco Arnold Schönberg (1874-1951), el cual usa las doce notas (naturales y sostenidas, también conocida como escala cromática), pero omitiendo una jerarquización de estas, como sucede con las escalas del sistema de mayores-menores.

Volviendo a Isamitt, Chávez asegura que ha dado con algunos hallazgos al respecto, los cuales reformularían la historia musical latinoamericana. “Yo encontré ahora partituras del año ’30 que ya usan el sistema dodecafónico y que se estarían adelantando al primer dodecafonista latinoamericano que ya estaba constituido, que es Juan Carlos Paz (de Argentina)”, afirma el profesor, quien añade que debe ceñirse a normas protocolares al momento de enunciar ello, ya que “si yo digo que es el primero, lo cierro. Pero yo digo ‘hasta ahora podríamos considerar, a la luz de las obras encontradas en su archivo, como la obra Suite -del año 1932, ejecutada en 1936- como la primera dodecafónica en Chile y posiblemente en Latinoamérica'”.

Una de las obras del compositor en que recurre al dodecafonismo es “Tres Pastorales”, subida este mes en el canal Fundación Carlos Isamitt en YouTube y obtenida del álbum Dúos para violín y piano (2017), trabajado por Dionis Isamitt (hijo de Carlos) y el mismo Freddy Chávez.

Margot Loyola

Todo parte en Curacaví, al iniciar la década del ’40. Ahí, las hermanas Estela y Margot Loyola formaron un dúo, presentándose en el teatro de la ciudad y, dada la calidad musical de ambas, llegaron hasta un programa de la Radio del Pacífico en Santiago, teniendo shows también en rodeos de Rancagua y Osorno. Luego de algunas incursiones con las hermanas Cabrera (con quienes formaron el cuarteto Las criollitas) y presentaciones en regiones, vino el punto de inflexión en la carrera de ambas, especialmente de Margot.

“Mi madre había comprado la farmacia Venus, en la Calle Santos Dumont. Un día llegó hasta ahí un señor precioso con un sombrero muy alón: Don Carlos Isamitt, acompañado de otro señor, Carlos Lavín ¡a escucharnos, nada menos! No tenía la menor idea de quiénes eran ni lo que iba a pasar. Nos oyeron cantar y dijeron: ‘sí, estas niñas nos sirven’. Nos llevaron al Instituto de Investigaciones del Folklore Musical de la Universidad de Chile —mire usted la suerte—, y empezaron a orientarnos. Ahí conocí a Pablo Garrido, a Eugenio Pereira Salas, y tanta gente importante”, contaba la folclorista en entrevista realizada por Agustín Ruiz Zamora, publicada por la Revista Musical Chilena en 1995.

El nexo derivó además en un desarrollo artístico para Loyola, quien incorporó canciones mapuches y pascuenses a su repertorio, además de viajar a países como Argentina y Uruguay en donde presentó su trabajo.

Eso sí, hubo diferencias, según cuenta Freddy Chávez: la folclorista “le solicitó cantos mapuches a Carlos Isamit, que accedió a enseñarle algunos, no todos, pero en algún momento no quiso seguir pasando más material de lo que él había recopilado, porque él sentía que no era algo de él”. Aquello derivó en un distanciamiento de Loyola. Sin embargo, ella no dejó de reconocer a Isamitt como un pilar en su carrera.

Cosas del destino siguieron deparándoles destinos similares: en 1965 Isamitt recibió el Premio Nacional de Arte -mención música-, condecoración que también obtuvo Margot Loyola en 1994 (dos años antes cambió de nombre a Premio Nacional de Artes Musicales), siendo de paso la primera mujer y la primera representante de la música popular en lograr el reconocimiento.

Hallazgos

Una de las grandes diferencias de la obra de Carlos Isamitt en relación a otros artistas es que su archivo nunca fue donado ni transcrito. Su familia lo preserva hasta el día de hoy. En él hay cartas, partituras, pinturas y anotaciones a las que Freddy Chávez accedió.

“Me llamó mucho la atención que la Musicología chilena nunca haya ido a buscarlo”, cuenta el docente, quien asegura que lanzará un libro sobre el compositor -el cual pasa por últimas revisiones- dentro de los próximos meses.

Además de ello, cuenta que gracias al contacto que generó con los hijos de Isamitt pudo aumentar la cantidad de obras catalogadas del compositor, publicando algunas en lanzamientos discográficos y otras en presentaciones junto a orquestas chilenas. De ellas, afirma que espera -a medida de que sean grabadas- subirlas progresivamente a YouTube.

Casi al terminar la conversación con Freddy Chávez, aprovecha de deslizar algo que ha descubierto en sus investigaciones. “Poco se conocen también las visitas que hacía Violeta Parra a la casa de Carlos Isamitt. Eso no se sabe nada, pero fue varias veces”, dice. “¿Eso va a salir igual en algún trabajo tuyo?”, le preguntamos de vuelta. “En algún momento”, cierra con una sonrisa.

Mi vida no tiene más que una finalidad y un imperativo: el afán de perfeccionamiento, porque esa es la única ruta digna del hombre. La experiencia me ha enseñado que no podemos ni dar ni recibir felicidad, pero podemos crearla. Creo firmemente en la felicidad de crear nuestra propia vida. Como conozco el dolor del hombre y me duele, me acerqué a él; eso fue lo que me impulsó primordialmente hacia el araucano y hacia cada ser humano. Defender a los semejantes también es creación – Carlos Isamitt para Revista Musical Chilena, 1966.

domingo, enero 13, 2019

Gepe: Un Canto Nuevo


Página 12
ENTREVISTA | Siempre se ha pensado su música en parte desde el pop, pero también desde lo experimental y lo folklórico. A los 37 años, el chileno Gepe insiste en reinventarse disco a disco, y después del que tal vez haya sido su disco más descaradamente mainstream, Estilo libre (2015), su contrapeso es el exquisito Folclor imaginario, dedicado al trabajo de Margot Loyola Palacios, para muchos la investigadora, música y recopiladora más importante del folklore chileno después de Violeta Parra. En esta entrevista, Gepe explica el porqué de estas canciones, comparte su visión de la música de raíz de su país y celebra la condena por los responsables del asesinato de Víctor Jara.

Por Juan Ignacio Babino

En La Picá de la Yasna. O en El Caballo de Palo. De un tiempo a esta parte es común que por allí ande Gepe, en alguna de estas emblemáticas fondas “cuequeras” de Santiago de Chile: rayando la noche, percutiendo a pura cuchara de palo, embelesado y como perdido por esa música a la que se prendió hace no tanto.

Daniel Riveros Sandoval es su nombre completo: nació en Santiago de Chile hace treinta y siete años. Fue baterista antes que guitarrista, se le dio por el hockey antes que por el fútbol y es uno de los músicos más arriesgados e importantes de su país. Y nada –nada– hacía pensar que por estos días él anduviera por ahí: en el nudo de la madera de la canción folclórica chilena. Porque a su música siempre se la ha pensado en parte desde el pop, en parte desde lo experimental, desde la canción. Siempre hubo, también, ritmos, aromas, maneras folclóricas y andinas en sus canciones. A veces más huidizas, otras más a la vista. Pero ahora está a pleno allí con el recientemente editado Folclor Imaginario, título que tiene traducción originaria: “Folkló imajiné, ayekawün rakiduamal”. Y también un largo subtítulo: “Canciones recopiladas por Margot Loyola Palacios y algunas otras que parten desde ahí”.

“Una idea, un concepto, una sensación, unas ganas que comenzaron por el 2013 cuando tuve la suerte de conocerla en persona”, cuenta. Y agrega: “Conocí, vi una artista de verdad. Una artista chilena. Una artista que no tiene nada que ver con el chauvinismo, que no tiene nada que ver con una cosa nacionalista: ¡para nada! Puro amor a la tierra, al pueblo chileno y latinoamericano. Ese fue un primer acercamiento”.

HASTA HOY
Gran parte del derrotero musical de Gepe se descubre, como se dijo, en las encrucijadas, en los bordes: del pop, de lo experimental, de la canción, de lo telúrico. Y así –después de los celebrados Gepinto (2005) y Hungría (2007)– algo de su esencia creativa puede encontrarse en dos trabajos tan disímiles como preciosos, casi un manifiesto sonoro: Audiovisión (2010) y GP (2012). “Cada disco, para mí, es como si hiciera el mismo en diferentes momentos. Para eso hago un disco: para enmendar los errores del anterior. Y tengo la sensación de que siempre hago el mismo y que siempre trato de reparar lo que no me resultó antes. Y digo: ¡ya, ahora sí! Pero eso es medio inconsciente. Un disco no se refiere al otro, no son una continuación”. A ello le siguió, en 2015, Estilo libre: “Creo que es el que ha sonado mejor y que tiene el lanzamiento absoluto de hacer lo que nos plazca. Es un disco muy extremo en ese sentido. Va de lleno a muchos estilos. Se logra eso”.

Vale pensar que, si Estilo libre fue como llevar su canción al terreno más descaradamente pop y mainstream posible (ritmos de bachata, reguetón, hip hop, una canción junto a Wendy Sulca), Folclor imaginario es como una vuelta a su terruño, a alguna casa. A músicas y folclores que no los había mamado de chico ni de adolescente pero que siempre estuvieron. Entre uno y otro editó Ciencia exacta: un trabajo puramente cancionero, breve, casi un EP de mediana duración. “Es como esos discos cortos del sesenta. Me recuerda a Transa de Caetano. No sé si me inspiré en eso pero tiene ese aire de cosa rápida, simple y sencilla”.

Queda la sensación de que disco a disco mutás, cambiás mucho. Como si encararas cada uno con cierto libertinaje…

–Es la total libertad. Y no pienso tanto las cosas. Bueno, obvio que las pienso pero el motor creativo es bastante inconsciente: no tengo tan en cuenta las fechas o lo que hay o no que hacer. Lo hago porque hasta el día de hoy tengo una total libertad de hacer lo que quiera y eso me encanta y es parte de mi trabajo. Libertad y desprejuicio que a veces resultan y a veces no.

Por ello a su música se la puede pensar en relación con músicos como Nano Stern, Pascuala Ilabaca y Camila Moreno, y tambiérn, entre otros, Javiera Mena, Fernando Milagros y especialmente Alex Anwandter, con el que editaron juntos Alex & Daniel (2013).

MÁS GRANDE QUE LA CORDILLERA
Nadie lo esperaba pero ahí está: un nuevo disco suyo. Uno que es una gema, una exquisitez. Delicado. Hondo e imperfecto. A Folclor imaginario el músico lo fue aprontando de a poco, a través de canciones que iba subiendo a las distintas plataformas. No un disco homenaje, que en parte lo es. Más sí un trabajo celebratorio y fundante que recupera algunas tonadas recuperadas por Margot Loyola Palacios. Para muchos, la investigadora –junto a Gabriela Pizarro–, música y recopiladora más importante de Chile después de Violeta Parra. “Resulta que las tres folcloristas más importantes de Chile son mujeres. Margot tuvo la suerte de vivir un poco más, hasta sus noventa y cinco. Hizo un trabajo tanto de musicología y antropología como de intérprete. Las tres congenian eso: lo sonoro, lo interpretativo, lo antropológico. Y esa es la importancia que tienen”.

¿El disco tiene un espíritu reivindicativo?

–Hay una reivindicación pero creo que eso es posterior. Yo quería hablar de alguien importante. Me da lo mismo que la conozcan o no. Quiero hablar de alguien quien yo creo que deberían escuchar que se llama Margot Loyola Palacios, y ya. El corazón de la cosa es un acercamiento intuitivo. Más bien, más que con intuición, con cariño y amor.

Es sorprendente, y hermoso pensar que, en seis años, un músico puede editar cinco discos tan disímiles, tan ricos y diversos, tan plantados en el mundo sonoro y estético que crean y proponen. Gepe se mueve comodísimo en cada uno de esos registros. Se mueve libre. Goza y juega también allí. Entre otras, algunas de las canciones de Folclor imaginario: “Que sacarán con quererme”, “El Volcán”, “Hasta cuándo vida mía”, “Las hojas de los naranjos” y esa tríada bellísima que lleva la fuerza y la frescura del agua de deshielo bajando por la Cordillera: “Cacharpaya”, “Canción de Amanecida/Cuculí” y “La Vertiente.”

Cueca, tonadas, aires y trotes andinos. Todo huele y suena a madera: guitarras criollas, cuerdas, charangos, arpa, tiples, percusiones, panderos, contrabajos, aerófonos, caja. Esa es la búsqueda, ese es el logro: la naturaleza de lo que suena. Sí, claro: en línea recta con los dos volúmenes de Musas de Natalia Lafourcade. Pura canción que se sabe chilena hasta el tuétano. Y latinoamericana. Y folclórica. Y así y todo Gepe le imprimió, le cuajó su forma. Folclor imaginario y algunas otras composiciones que parten desde allí: vaya nombre. Esas otras canciones se refiere a dos improvisaciones –una junto a Javiera Mena; otra con Gianluca, uno de los traperos más importantes del país– y una composición propia, “Joane”, en homenaje a una inmigrante haitiana que falleció en una confusa situación y despertó en Chile una picante discusión pública: “Las incluí porque sentía que dialogaban con el resto, con la obra, con el soplo del disco. La de Joane tiene que ver con un racismo bastante fuerte. Nosotros los chilenos siempre hemos estado un poco extraviados en cuanto a identidad y después de la dictadura, siquiera hubo una gran búsqueda. Seguimos en la misma”.

¿Cierto conservadurismo chileno?

–Totalmente. En España, cuando se fue Franco, hubo una explosión. La movida madrileña y qué se yo. Acá en Chile quedó igual. Igual o peor incluso. Una cosa bien dormida. Debería haber explotado y no. Ha habido otro censor más allá de la dictadura que ejerce tanta o más fuerza que la misma dictadura. Probablemente la Iglesia, probablemente algo relativo a la moral. No termino de entenderlo.

Hacia mediados de 2018, tras cuarenta y cinco años de espera, se condenó a ocho militares retirados por el asesinato de Víctor Jara durante la dictadura de Pinochet. Gepe comenta: “Que se encuentren los responsables, tanto para él como para todo la gente que fue torturada y asesinada, por supuesto que es un alivio, entre comillas: por lo menos uno puede seguir confiando, aunque sea en alguna medida. Pero Víctor Jara es eterno, cosas como su muerte, trágica sin duda, lo hacen eterno, lo hacen más potente. El hablar de su asesinato siempre hace que se haga más fuerte toda esa idea de lo eterno. No creo que haya tenido alguna incidencia directa en el disco pero sí siento que este tipo de artistas se van sumando entre ellos y hacen a una misma fuerza”.

EL FOLKLORE TE ESPERA
Llegó a conocer a Margot aunque no alcanzó a mostrarle en lo que estaba trabajando. “Fue muy importante haber conocido a su viudo, a las personas que tocaron y grabaron con ella. Y el efecto que esas personas tuvieron sobre mí. Sobre la idea que yo tenía del folclore: una cosa más superficial, caminaba por la orilla de todo eso, sin tener mucha capacidad de entrar realmente y ahora, de alguna manera, di un paso hacia este centro. Y por eso estamos aquí. Por eso sucedió esto”.

En todo el disco pero puntualmente en “La Vertiente” queda expuesto un nuevo canto, una nueva manera de Gepe. Cierta tersura y aplomo que se sugería en casi todos sus trabajos aquí crece y gana el aire. “Me encanta este sonido. Me obligó a pensar la música, a interpretarla de otra manera. Hace mucho que no ocupaba el silencio como ahora. El dejar espacios vacíos donde todo se sostenga en algo muy mínimo. Eso es muy bello. Porque hay un silencio, un espacio que es muy distinto a lo que había hecho antes. ¡Hay otro todo! Otro todo armónico y rítmico, otro vacío, otro momento, otra manera de grabar. Eso te exige un canto nuevo”.

¿Y cómo te sentís  en el lugar de puro intérprete?

–¡Me encanta! Me gusta ponerme al servicio de otra cosa. Ponerse en función de otra cosa: de otra estética y corazón, otra cabeza, otro mundo.

Entonces, ¿de qué está hecho tu folclor imaginario?

–El folclor imaginario es esa manera intuitiva de acercarse a ese tipo de música que para mí es la primaria, la que viene antes de cualquier estilo musical. Es así. El folclore te rescata o te ve a ti. Es una estupidez cuando dicen eso de ‘tu rescataste esa música, eso tan antiguo’. Pues no loco, al revés. El folclore te ve a ti y te espera.

Así, una vez más, Gepe le canta a la tierra. A esa que, a su manera, es siempre suya

domingo, diciembre 23, 2018

Pasajera en trance: las islas Rapa Nui de Margot Loyola

El Mercurio

El libro "Marcoyora" (Editorial U. de Talca), de Sonia Montecino y Rolf Foerster, examina la relación de la investigadora del folclor con esta tierra única, exótica y amenazada, un capítulo aparte en la larga historia de las recopilaciones que efectuó por Chile. 

Iñigo Díaz
Cuando Margot Loyola llegó a Rapa Nui en 1961 y desembarcó del transporte "Presidente Pinto", fue recibida por los isleños con un pipi , collar de caracoles marinos que se entregaba a los visitantes. El collar de flores sería un elemento muy posterior allí, pero ese primer auténtico símbolo quedó marcado en la historia de recorridos de la centenaria maestra.

"Permaneció por quince días en la isla como parte de una delegación en la que también viajaban el fotógrafo Sergio Larraín y los realizadores Jorge di Lauro y Nieves Yankovic. Por eso hay tantas buenas fotos de ese viaje y un documental histórico de Rapa Nui", dice Osvaldo Cádiz, folclorista y viudo de la maestra.

Pero Margot Loyola ya había visto un pipi unos diez años antes del primero de sus viajes, cuando lo recibió de manos de un grupo de isleños en Santiago. "Conoció Rapa Nui por las narraciones de los pascuenses que entonces estaban en Santiago como resultado de un fenómeno político, una diáspora que se produjo en los años 40 y 50: ellos no eran ciudadanos chilenos aún, vivían bajo un régimen político de la Armada. Entonces, la primera isla de Margot Loyola fue una isla recreada", apunta la antropóloga Sonia Montecino.

Junto con el también antropólogo Rolf Foerster, la premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales de 2013 es coautora de "Marcoyora" (Editorial Universidad de Talca), un trabajo recién presentado en el cual se expone su relación con Rapa Nui, a través de distintos momentos y distintas figuras de esa isla situada en medio de la nada oceánica y de su cultura en vertiginosa transformación, a veces vista también como una catastrófica transformación. De ahí el subtítulo del libro: "Rapa Nui o el paraíso interior de Margot Loyola".

"Marcoyora es el nombre que los rapanuís le dieron a ella. Normalmente hacen estos juegos fonéticos con los nombres, una manera de apropiarse del otro cuando han establecido un vínculo de amistad", dice Sonia Montecino, a quien los isleños llamaron en su momento So. "A Margot Loyola le encantaba ser Marcoyora", agrega.

De canto y baile

La propuesta etnográfica del libro se surte de largas horas de conversación con Loyola que la antropóloga inició ya en los años 90, donde a menudo ella reflotaba -dice Montecino- su conexión íntima, aunque entonces lejana con la isla.

A partir de esa isla recreada a través de relatos y grabaciones de cantos que le entregaron pascuenses en el conti , como Roberto Montandón, Loyola estableció una postura política desde la cultura. "No había escuchado nunca nada igual", dice la autora.

Es un período que finaliza con el LP de 1959 de RCA Victor "Isla de Pascua", donde grabó por primera vez el "Sau sau", y el famoso concierto que dio junto a músicos isleños en el Teatro Municipal en 1960. "Fue la primera escenificación que se hizo de la música, cantos y danzas de Rapa Nui aquí", rememora Osvaldo Cádiz.

La segunda isla, según Montecino, es la isla intocada. Aquella que conoció durante esas dos semanas en 1961, sobre todo gracias a la oralidad de los viejos maestros que la recibieron. Encontró historias, cantos polinésicos y bailes. Puso en vitrina canciones como el "Opa opa" o el "Tamuré", que se popularizaron desde luego a través de su recopilación.

"Pero ella ya estaba visualizando los violentos cambios que se venían. Todavía existía allí el trueque. No había dinero ni tecnologías como la televisión. Si no se llevaban con cuidado esos cambios, Margot decía que se iba a destruir la cultura", señala Cádiz. "Fue testigo de los cambios, y no le gustaron", agrega Montecino.

Por eso la tercera Rapa Nui en "Marcoyora" es una isla contaminada. "Ese paraíso interior ya se había transformado completamente. Llegaban los aviones, había aparecido el turismo y los propios rapanuís se vincularon con esa economía. Ya se había logrado la ciudadanía". Durante el segundo y último viaje, en 1975, Margot Loyola estuvo junto a Cádiz. "La borrachera del 'Sau sau' del 61 ya se había terminado. Ahora ella conoció los riu , una serie de cantos ancestrales que recibió de los maestros", dice Cádiz.

El libro finaliza con lo que Montecino y Foerster denominan la isla introyectada en su memoria, vale decir, la Margot Loyola que los propios isleños recuerdan y testimonian también como oralidad: "¿Y quién no iba a estar feliz de cantar con ella?", dice el sabio Felipe Pakarati Tuki.

miércoles, septiembre 05, 2018

Festival Orígenes reúne a participantes de seis países: Valparaíso marca el inicio del centenario de Margot Loyola con cuatro jornadas

El Mercurio

Desde hoy y hasta este sábado, cultores del folclor, compositores de diversas músicas, académicos e investigadores se dan cita en Duoc UC. La ruta del siglo de la maestra comienza a correr. 

IÑIGO DÍAZ
"Aquí me hicieron maestra", decía la Margot Loyola profesora en sus años en la Universidad Católica de Valparaíso, donde no solo impartió la cátedra de folclor y etnomúsica: fue académica desde 1972, profesora emérita (1998) y honoris causa (2006). También creó el Fondo de Investigación y Documentación de Música Tradicional Chilena Margot Loyola Palacios, su gran archivo, e impulsó proyectos de divulgación de esas investigaciones a lo largo de todo Chile a través de las pantallas del canal UCV.

"Ella lo decía porque sus alumnos de la universidad eran muy inquietos. Siempre estaban haciéndole preguntas a Margot y ella tenía que volver a reflexionar y a plantear sus ideas. Su paso por Valparaíso fue muy importante", señaló el folclorista Osvaldo Cádiz, viudo de Loyola, quien este sábado en la Casa de la Cultura de San Bernardo presentará la última de las investigaciones que realizó junto a la maestra: "Juegos tradicionales y populares en Chile".

Desde hoy y hasta este sábado, en el puerto se volverá a proyectar la figura de Margot Loyola, con el Festival Orígenes, que da inicio al centenario. Organizado por la academia que lleva el nombre de la folclorista, además de Charangos del Mundo y Entrama Cultural, cuenta con fondos del Ministerio de las Culturas. Concentrará sus actividades, conciertos, conversatorios, charlas pedagógicas y talleres en el Centro de Extensión Duoc UC.

"Estamos en el camino del rescate de las tradiciones, pero también de una nueva reflexión: consideramos que es necesario proyectar acciones que contribuyan a resignificar lo genuino en nuestros tiempos. De ahí el nombre de este festival, que fue diseñado para el centenario de Margot: Orígenes", dice la gestora cultural Ana Saladino, en referencia al amplio espectro de músicos de Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay, Colombia y Venezuela.

De borde a borde

En su programa destaca el cantar pampino del argentino Atilio Reynoso, un cultor de renombre en su país, además de cantor, investigador y proyector de la guitarra de diversos finares, hasta el fagotista docto Nelson Vinot, pasando el músico de fusión Quique Cruz, las alumnas de la propia Loyola, Andrea Andreu y Paola Lucero, la colombiana Cindy Gómez, y elencos diversos como Quitrú, Históricos del Barón, Adaymú y Aquarela.

Por cuatro días, la fallecida profesora será punto de encuentro y celebración en Valparaíso, pero en el puerto también se han producido disonancias respecto del centenario en marcha. La parlamentaria Claudia Mix oficializó un reclamo en la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados "por la falta de interés que ha demostrado el gobierno frente a esta conmemoración del centenario", señaló Juan Pablo López, director de la academia, quien ayer volvió a reunirse con personeros del Ministerio de las Culturas.

lunes, agosto 13, 2018

UCV3 celebra el natalicio de Margot Loyola con programas especiales y documental

El Mercurio

El 15 de septiembre se conmemora la fecha, pero el canal cultural de UCV-TV celebrará a la folclorista durante todo ese mes. 

Patricia Cerda F.
Fue una figura fundamental para UCV-TV y, por lo mismo, la señal cultural de esa estación, UCV3, planea homenajearla en grande. El próximo 15 de septiembre se celebra el centenario del natalicio de Margot Loyola y la apuesta de la señal cultural del canal porteño es vestir durante todo el mes de septiembre su pantalla con la música, entrevistas y programas en los que ella participó.

El director de televisión, Carlos Godoy Vera, explica que el proyecto surge también como un deseo del canal de retribuir el cariño y las colaboraciones que durante dos décadas realizó la folclorista. "Margot hizo entre 1982 y 2002 programas donde ella era la anfitriona. Algunos los hizo sola, pero en otros tuvo a su pareja, Osvaldo Cádiz, como coanimador", recuerda el director y menciona entre los espacios "Recorriendo Chile", "Nuestro canto" y "Bailes de nuestra tierra".

Gran parte del material grabado por Loyola se perdió porque estaba en videos, pero otro fue digitalizado y es la base de esta serie de 18 capítulos que está trabajando UCV3. "Se juntaron algunos antiguos espacios y se le dio una estructura de televisión. Cada uno tiene una duración de una hora y tienen que ver con la danza y la música, los temas que a ella la apasionaban".

Godoy conoció a folclorista a principios de los 80 y dirigió todos los programas que ella realizó para el canal. Por lo mismo, era el más indicado para llevar adelante la iniciativa. "Ella merece que la recordemos como a una maestra. Todos le decían maestra porque era un lujo escucharla. Todo lo que decía tenía un sentido, tenía que ver con sus libros, sus investigaciones y sus propias historias", dice Godoy.

Según el director, a Loyola le gustó mucho trabajar en televisión, sobre todo porque la veía como una forma directa de acercar el folclor al público. "Tanto le gustaba que ella jamás cobró un peso por hacer estos programas. Más aún, muchos de estos fueron financiados por ella en su totalidad o en parte, porque incluso si faltaba una cinta para grabar, Margot la iba a comprar".

Finalmente, el homenaje a la folclorista de UCV3 contará también con la emisión, en una fecha y hora a definir, del documental "Margot, siempre Margot" que UCV-TV ya emitió en 2015 cuando falleció la folclorista y Premio Nacional de Artes Musicales. "Es un documental donde repasamos su vida y obra, y el impacto que su figura tuvo y sigue teniendo en la música nacional", señala Godoy.

A esto se suma la emisión de 14 microespacios en distintos horarios del día en UCV3 donde Loyola y Cádiz presentan las historias de buena parte del cancionero nacional.

Cómo y dónde ver el canal El canal UCV3 está disponible en la frecuencia 5.3 en Santiago y 4.3 en Valparaíso. También puede verlo en ucv3.cl.

Margot Loyola rumbo a los 100: la celebración recién comienza

El Mercurio

Todo lo que hasta aquí se ha realizado en memoria de la maestra es apenas un "aperitivo". El año centenario comienza este 15 de septiembre y finalizará en 2019. 

Iñigo Díaz
Alejandra Fritis rodó las primeras imágenes de "El sonido del tiempo" hace más de 10 años. La documentalista acompañó a Margot Loyola en su regreso a lugares donde, en otros tiempos, recogió saberes del folclor chileno, ahora en un reencuentro con esos maestros. Los que quedan, o los descendientes de ellos. "Estuvimos en Pica, Matilla, La Tirana. También en Rari, Roma, San Vicente de Tagua Tagua. Suponíamos que iban a ser sus últimos viajes por Chile", dice Fritis.

Un documental, una serie de nuevos discos, la publicación de una biografía, históricos programas de televisión con ella en pantalla y de nuevos programas de radio con su música y sus lecciones, además de exposiciones fotográficas, festivales y un premio estatal que lleva su nombre. Tan múltiple como los conocimientos que obtuvo en los viajes de recopilación que se iniciaron en 1936, las actividades en torno a Margot Loyola toman un nuevo aire ahora, en vísperas del aniversario número 100 de su nacimiento, el 15 de septiembre.

Pero a diferencia de las celebraciones del centenario de Violeta Parra, que concluyeron el día de su cumpleaños, las de Margot Loyola comienzan con el siglo y finalizarán el 15 de septiembre de 2019. La administración del gobierno pasado iniciaron los festejos e incluso comprometieron financiamiento para una serie de actividades. El cambio de gobierno ha repercutido en los planes originales.

"Esas coyunturas naturales del cambio de autoridades han retrasado algunas cosas. Esta semana tuvimos una reunión con la [aún] ministra de Cultura (Alejandra Pérez). Hubo una buena acogida y ahora se está trabajando para acelerar los procesos", comenta Juan Pablo López, director de la Academia Nacional de Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios, poco antes del cambio de gabinete.

"Los recursos estatales eran del orden de los $150 millones para actividades en todo Chile. Hubiéramos esperado que el aporte fuera mayor", agrega. Una fracción de esos recursos directos, unos $5 millones, iban a destinarse a la posproducción del documental de Alejandra Fritis, que podrá estrenarse, según estima, a comienzos de 2019.

Cancha, tiro y lado

La academia también solicitó a la ahora ex ministra que la imagen país para todas las ferias internacionales en las que tuviera presencia Chile durante el año del centenario fuera la figura de Margot Loyola. "La idea fue acogida", confirma Juan Pablo López, quien trabaja codo a codo en la proyección del legado con Osvaldo Cádiz, viudo de la maestra de folclor, fallecida en 2015.

Desde su posición de albacea y gestor, Cádiz ha asesorado y apoyado proyectos alrededor de Margot Loyola. Uno de los principales es el premio estatal Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios, que distingue trabajos de creación, investigación y formación en ámbitos del folclor. Este cuenta con 36 postulaciones.

Otros proyectos son el tercer volumen del disco "Margot Loyola. Premio a la música de raíz", editado por la SCD con 10 creaciones en torno a su figura, donde aparecen conjuntos como Los Dos Maulinos, Las Comaires y Los del Maipo, cantores como Manuel Sánchez, cantautoras como Patricia Díaz e incluso la pianista clásica Karina Glasinovic con la obra "Cuatro violetas para piano solo".

En esta misma colección discográfica, la única figura que tuvo presencia en los primeros dos volúmenes con sus canciones fue Carola López, quien ahora lanza "Una mujer como usté", disco en su memoria. Y por cierto que también Cádiz aprobó el trabajo que desde la música pop realizó Gepe con su nuevo álbum. Se titula "Folclor imaginario". Se subtitula "Canciones de Margot Loyola y algunas otras que parten desde ahí".

Y mientras los periodistas e investigadores Jorge Leiva y David Ponce, junto a la actriz y cantante Elvira López, presentan cada domingo en Radio Universidad de Chile la serie temática de diez programas "Los caminos de Margot", un equipo de autores, entre quienes figura el historiador Claudio Rolle, ultima los detalles de la biografía "La tonada de Margot Loyola" (fundación Fucoa). Será presentada a fines de septiembre en Linares, tierra natal de la maestra, donde la ciudadanía aún espera que las autoridades decidan la colocación del monumento a Loyola, realizado por el escultor Marcos Moreno.

La U. de Talca inauguró esta semana una exposición fotográfica con 50 imágenes de Margot Loyola, que iniciará una itinerancia por el Maule, mientras la U. Católica de Valparaíso, donde la maestra trabajó largamente, volverá a emitir en su señal televisiva algunos de los históricos programas de difusión que realizó junto a Cádiz. "Margot decía que, con sus muchísimas preguntas, los alumnos de la universidad la habían convertido a ella en maestra", dice Cádiz. Y por eso un espectáculo que tendrá lugar en el teatro de Quilpué el 8 de septiembre como artistas locales y ex alumnos suyos se llamará "Aquí me hicieron maestra".

viernes, agosto 03, 2018

Margot Loyola: buenas noches a todos

La Tercera

"Sabe de folclor, del cachimbo y del malambo, de la cueca desde luego, de los secretos de la guitarra, del campesino de tierra adentro; y sabe de amor, angustia, política y cenizas". Así presentó a Margoy Loyola el periodista Antonio Martínez, desde una entrevista publicada por Revista Hoy en 1997, en donde la folclorista —fallecida en 2015 a los 96 años— revela asuntos claves de su carrera, los que reproducimos a continuación.

Por Antonio Martínez

A Margot Loyola le sobra trayectoria —actuaciones, libros, discos, videos— porque ha vivido muchas Fiestas Patrias entre el folklore chileno y el latinoamericano. No se cansa de estudiar ni de enseñar, ni tampoco de viajar hacia la Universidad Católica de Valparaíso todas las semanas.

—Me voy en micro. No sé manejar, me voy en micro, desde el año 1970 que estoy viajando todas las semanas. Viajo en… ¿se le puede hacer propaganda?

—Hágale no más.

—Claro, porque Tur Bus es una empresa realmente muy seria, nunca me ha pasado nada y voy siempre muy segura.

—¿Le rebajan el pasaje?

—No, no, hasta ahora no he hecho nada, pero sé que podría tener una rebaja, lo voy a hacer ahora. Estoy jubilando, pero la Universidad Católica de Valparaíso no va a dejar que me quede en mi casa: me va a nombrar algo, profesora emérita, no sé, porque creo que estoy empezando el trabajo más importante de mi vida y lo quiero hacer bajo el alero de la Universidad Católica de Valparaíso.

—Se han portado bien.

—Muy bien. Y la Universidad de Chile también. He trabajado en muchas universidades, pero me inicié en la Universidad de Chile, con doña Amanda Labarca y Juvenal Hernández, radicales. Ahí estoy yo primero, si hablamos de color político: radical. Con ellos empecé y estuve 14 años trabajando con ellos. Y ya estoy por cumplir 60 años dedicada al folclore.

—Ya la conoce la gente.

—A veces no me conoce bien la gente, fíjese señor, así es que todo lo que se puede aclarar está bien. Algunas personas, sin conocerme, escuchan y dicen cosas y se hacen una idea diferente: creen que soy inaccesible, inalcanzable, eso dicen. No, pues, si soy una persona más, igual que cualquiera. Mire: fuimos a Colombia con el Grupo del Palomar y estuvimos en regiones campesinas, con muchos campesinos, y de repente me dice uno: «Señora, usted no parece artista». «¿Por qué?», le pregunto. «Porque usted es igual a nosotros, como una campesina».

—Sencilla, llana, simple.

—Eso es lo que soy yo, eso.

—Actualmente los artistas no son así.

—Eso es, así es. Lo que más me ha dado la vida es que no he perdido mi autenticidad de mujer campesina y me presento así.

—¿Eran diablas Las Hermanas Loyola?

—Mi hermana Estela pareciera que era muy diabla, muy juguetona; yo no. Fíjese que yo tuve siempre una especie de seriedad frente a la vida. Imagínese que a los 6 años edad ya me desvelaba pensando en la muerte. ¿Usted cree que una persona a los 6 años puede estar pensando en la muerte?

—No, porque falta mucho.

—Y mis muñecas se me morían y yo las enterraba. Esa ha sido la tónica de mi vida: una profundidad y madurez.

—Usted no vive con mucha plata.

—Mire, quiero decirle: esta casita chiquita, que está muy arreglada, pero que de todos modos se nos llovió muchísimo, la compré con el Premio Nacional de Artes Musicales en 1994. Antes no tenía casa propia, pero vivía acá mismo. La dueña de la casa se llamó Cristina Miranda. Es la persona que está sobre el piano: ella fue mi madre, mi hermana, mi hija, mi amiga y mi maestra y me acogió en su casa en 1950, cuando nos separamos con mi hermana Estela.

—Cuando se acabaron Las Hermanas Loyola.

—Trabajamos diez años juntas y nos dieron el premio al mejor conjunto folclórico, que ahora me da mucha vergüenza, porque en ese momento aún estaban vigentes Los Cuatro Huasos, Las Huasas Andinas, Las Hermanas Orellana, Las Hermanas Acuña, que eran infinitamente mejores que nosotras.

—Por algo se los dieron.

—Seguramente porque éramos muy jovencitas, porque nos iniciamos a los 13 y 14 años y algo traíamos del campo. Llegamos con trenzas y eso gustaba, era diferente a lo otro, tal vez por eso.

—Y con el Premio Nacional se compró la casa.

—Me compré la casa y me casé un poquito antes de la compra, hace siete años.

—Harto tiempo soltera.

—No quería casarme, porque siempre pensé que el amor era lo absoluto y tenía que ser lo absoluto, lo único. Busqué siempre eso y no encontraba lo absoluto, no lo encontraba.

—Tiene que haber desechado harto.

—Deseché mucho, pero mucho. Muchos galanes se quisieron casar conmigo, incluso gente del extranjero que llegó a pedirme la mano, pero había algo en mí que lo rechazaba y lo rechazaba, porque decía: «Para qué me voy a angustiar». Yo siempre pensé que el matrimonio era cárcel.

—No le falta razón.

—Pero qué cosa más rara, porque con el matrimonio llegué a la libertad. Mire que cosa extraña: me siento libre desde el momento que me casé. Antes pensaba que era cárcel, porque una desilusión tras otra, porque primero, cómo le dijera, la magia y la luz, y de repente el abismo.

—¿Experiencias personales?

—Bueno, mis padres. Perdí mi hogar a los 10 años y eso me marcó terriblemente y me costó zafarme de esa decepción, de ese no creer.

—Hasta que llegó el pihuelo.

—Me llegó el pihuelo. Me llegó porque a esta joven, mi marido, lo conocí de 19 años como alumnos y siempre se comportó igual. El también siempre pensó en lo único, que el hombre y la mujer deben vivir para un solo amor en la vida, porque la vida es muy corta. Yo decía: pero este niño habla así porque tiene 19 años, después con el tiempo va a cambiar. Y entonces lo fui observando, lo fui observando, y hasta ahora no cambia. Y ya no cambió.

—¿Qué edad tiene ahora su marido?

—Cincuenta y tantos.

—Usted es mayor.

—Yo soy bastante mayor, bastante mayor, bastante.

—Picarona.

—Sí, pero para qué me iba a casar con un viejo que no me servía de nada.

—¿Le echan muchas tallas?

—Hasta hoy me echan tallas y me encantan las tallas, porque descubro la identidad de mi pueblo con las tallas. Y le voy a contar que a mí me parece muy bien, porque todo lo que me dice el pueblo lo recibo con mucho agrado. Estábamos con Osvaldo en Chiloé, en un paradero esperando micro, y una señora pasaba y nos miraba, volvía a pasar y de nuevo nos miraba. De repente me pregunta: «¿Su hijo?». «No», le digo yo, «mi marido». Entonces nos mira a los dos y nos dice: «Sí, a veces pasa». Lo encuentro precioso: a veces pasa. Otra vez había dos hombres que estaban en un grupo preguntando por nosotros. «¿Es el hijo?». «No, es el marido». «No estís hueveando». Eso dice la gente, y me parece muy bien. No me enojo, porque me hablan de años y de edad yo parto de la eternidad y les digo: «Supongan que tengo 100 años: ¿qué sería eso en la eternidad? Un rayo, un suspiro». Y me quedo tranquila.

—En una época de la historia de la música chilena están Violeta Parra, Víctor Jara, Rolando Alarcón, Patricio Manns, todos muy comprometidos políticamente. ¿Cuál era su posición entonces?

—Yo me siento siempre unida a toda la gente, no hago distingos políticos, porque para mí es el hombre el que vale. Todos los partidos tienen gente sobresaliente y gente que no es tan sobresaliente. Por eso yo voy por el hombre, por el camino del hombre.

—¿O sea que estaba en una posición política distinta?

—Bueno, no sé si algunas eran muy políticos o trabajaban políticamente, pero era gente de izquierda, y yo tendría que estar en la izquierda, supongo, porque esos son los partidos del pueblo, a veces muy buenos y a veces muy malos. De todos modos, tengo amigos en todos los partidos políticos.

—¿Le pasó algo después del Once?

—No me diga. Horrible, horrible, señor, estuve dos años sin voz. Estaba mal y no podía estar bien, porque había mucha gente sufriendo. Yo no vivo mi vida solamente, vivo la vida de todo mi pueblo y de todos los pueblos del mundo, y recibo como esponja todos los sufrimientos. Estaba muy mal, mirando por la ventanita para afuera; no podía cantar y no tenía nada dentro de mí, estaba como seca. Mal, mal: sufría por los que estaban sufriendo y como el hombre siempre sufre de alguna forma, porque uno no puede encasillarse dentro de uno. La gente vive para sí y no le importa que el del lado se esté muriendo.

—Dos años sin voz.

—Pasé dos años sin voz. Me vino una neurosis de angustia espantosa por tantos amigos y tantos familiares. Sufría por todos ellos, por mi pueblo, sobre todo por la clase campesina, que esperaba y que ha esperado siempre tanto y que sigue esperando, señor, porque esa es la verdad. Los pueblos del mundo siguen esperando, esa es la cosa. Yo quisiera ver algún pueblo feliz; parece que no lo he encontrado todavía.

—¿Pensó en exiliarse?

—No, porque no tenía necesidad. A mí nunca me pasó nada, tengo que decirlo claramente. Tuve muchos temores, pero seguí siendo auténtica, nunca torcí mi camino y pude pedir por muchos amigos.

—¿Le hicieron caso?

—Me hicieron caso, señor, gente que estaba presa, gente que la iban a matar incluso. Y hubo gente de derecha que me ayudó y esto también hay que decirlo: ahí está el hombre, ¿no le digo yo?, no está el partido político, está el hombre. Entonces eso es bueno y por ahí voy yo, por ese caminito.

—Caminito estrecho.

—Puede ser. Creo que todos los caminitos de la Tierra son estrechos. El camino grande no lo vamos a encontrar en este mundo. Soy una mujer que busca siempre el camino de la justicia, de la paz y de la solidaridad, siempre, y creo que lo encontré en la doctrina de Cristo, creo que ahí encontré mi camino y que ahí voy a morir.

—¿Se hizo católica tarde?

—No, nací en un ambiente eminentemente católico. Por ahí encontré un libro escrito por mi madre que yo no conocía, nunca supe de eso, y está dedicado a San Pablo. Por el libro me di cuenta de que ella era católica creyente, pero como era inteligente buscó y buscó, como yo también busqué y busqué, todo mirando al hombre y en el hacer del hombre, no en el decir. Poco antes de morir, le digo: «Mamita, se va a ir por un caminito primero que yo, pero yo voy a ir detrasito de usted y usted me va a esperar en un recodo del camino y ahí nos encontramos». Me dijo: «No, m’ijita, esto termina aquí y no nos vamos a encontrar nunca».

—Entonces ya no creía en nada.

—No creía en nada. Ella después fue positivista como el señor Lagarrigue, estuvo en la religión baha’i, o sea, buscó en todas las religiones una creencia que la llevara a creer en otra vida. Y no creyó. Pero igual tuvo un sacerdote al lado de ella antes de morir, y se admiraban de la fuerza que tenía.

—¿Y qué piensa de este mundo tan interconectado, Internet, la computación?

—Horrible, horrible. Mire, no puedo estar contra la modernidad, porque siempre hubo modernidad en algún lugar. Hemos cambiado y eso es la vida, la dinámica. Pero en todo caso hay cosas muy buenas y cosas muy malas.

—¿Por ejemplo?

—La bomba atómica.

—Pero hay cosas peores que la bomba atómica.

—Mucho peores. Todo esto que está pasando con el hombre es muy vanidoso y quiere el predominio del Universo y ya no le basta con la Tierra. Me aterra el predominio: no se dan cuenta que están frente a la naturaleza y que no se la pueden con la naturaleza, que se está defendiendo y nos va a matar.

—¿Hijos?

—No, no pensé nunca porque tengo miedo del futuro. Un libro para mí es un hijo, un disco, cualquier niño siento que es mi hijo y parece que todos los niños de Chile fueran mis hijos.

—¿El futuro lo ve grisáceo?

—Lo veo bastante gris, casi negro diría yo. Malo, no veo bien las cosas, no. En el campo mío sobre todo, porque los otros campos uno los vislumbra; pero en el mío no lo veo bien. Este es un país muy pequeño para tanta gente que se dedica a estas cosas. Entonces hay pocos espacios y nunca la gente tendrá los espacios que necesita, porque somos muchos.

—Cuando era una niña de 6 años se angustiaba por la muerte, ¿Siente lo mismo ahora?

—Mucho más. Es mi tragedia, estoy angustiada, muy angustiada.

—Pasan los días, los meses, los años.

—Sí, sí. ¿Quiere que le diga? Estoy pensando en cuánto va a sufrir la gente, en todas las lágrimas, porque hay mucha gente que me quiere, mucha. Y digo yo: tanto que van a llorar. ¿Qué pudiera hacer yo para que no lloraran?

—No puede hacer nada.

—No puedo hacer nada, así es la cosa. Pero estamos mal, hay tanto individualismo, cada cual trata de salvarse y de escapar, aunque sea pasando por encima de los otros. Eso está pasando en este país. Yo no sé si es así en los otros países del mundo, pero estamos mal, estamos mal.

—Pero siempre hemos estado mal.

—Sí, sí, no sé, no sé, nosotros los viejos siempre miramos al pasado como algo mucho mejor, pero no escarbamos bien, parece que no escarbamos bien. Yo soy una mujer que todo lo idealiza: idealizo a mis maestros, a mis alumnos y a lo único que nunca idealicé fue al hombre en el terreno del amor. Nunca lo idealicé, nunca. Ni siquiera a mi marido lo idealizo. Lo conozco, lo amo, lo quiero, pero sé exactamente lo que él es, lo que vale y lo que le falta, lo sé perfectamente.

—Idealiza porque quiere, pero no se engaña.

—No, tal vez porque lo necesito. Creo que necesito idealizar para poder vivir, para poder vivir un poco más hacia la alegría, ahí está. El hombre tiene un destino muy triste, mire el destino: nacer, avejentarse, morir y morir, sobre todo morir, morir. No puedo entenderlo. En ese sentido éramos muy amigas con la Violeta Parra y sentíamos muy igual las dos, cuando hablábamos del devenir y del hombre: por qué aquí, por qué después. Nos venían unas angustias…

—¿Eran comadres?

—Fuimos comadres. Yo fui madrina de la guagüita que se murió cuando ella se fue a Europa. Ella tuvo una guagüita y la dejó en manos de una persona, y se murió. Yo no podía tenerla, porque, como le digo, no tenía ni casa propia. Comadre, me decía, y me ponía un poco de agua fría en los brazos, porque con eso se pasa la angustia. Las dos nos angustiábamos muchos. Creo que la angustia de ella era existencial, era existencial.

—Por eso se habrá suicidado.

—Qué valentía.

—¿Usted nunca lo pensó?

—No, porque de todos modos yo amo la vida y voy por esos caminos. Nunca pensé, nunca. Mi amor más grande es por la tierra y, me dirá usted, ¿qué es la tierra? La tierra es todo, la montaña, el paisaje, el hogar, el árbol, la universidad, el amigo, el marido, la familia. Todo eso que uno la atrae a este mundo.

—¿Le gustaría algo especial para dejar la Tierra?

—Sí, lo tengo previsto y le he estado dando muchas vueltas al asunto, porque como quiero tanto a mi país… De repente escojo el Valle de la Luna, de repente una región de Chiloé, de repente el Maule.

—No se ponga tan complicada.

—Pero es que es todo tan lindo. Pero tiene que ser en un árbol, en el fondo de un árbol. Me tienen que incinerar, por supuesto, porque no voy a permitir que a mi cuerpo se lo coman los gusanos, eso no. Y mi marido igual.

—Los dos incinerados.

—Yo le digo a mi marido: quedamos los dos en un cacharrito en una casa de campo y sobre un piano de cola para seguir la jarana. De repente nos ponemos a conversar y decimos estas cosas para ayudarnos, porque él tiene una tendencia a la angustia espantosa y nos ayudamos los dos diciéndonos leseras. Pero tiene que ser en el fondo de un árbol de hojas perennes, para que nazca en cada primavera a través de las florcitas. Me gustan mucho los árbole, me dan sensación de permanencia.

—¿Le diría a todo el mundo que está en ese árbol?

—Quiero que sepan que estoy ahí y que vayan a verme, que se rían y que me canten y que bailen del árbol.

—Está bien pensado.

—Está bien pensado, ¿no es cierto? Y que me pongan un letrerito que diga «Canta ahora, pus…».

lunes, julio 02, 2018

Llaman a concurso literario por el centenario de Margot Loyola

El Mercurio

Con poesías, canciones, cuentos y relatos breves sigue en marcha el "Concurso literario 100 años de Margot Loyola", convocado por la Biblioteca Nacional, el Museo Violeta Parra, la U. Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez y el Ministerio de las Culturas, para celebrar a la mayor maestra del folclor en Chile. La recepción de obras, vinculadas a su vida y obra, finaliza el 10 de agosto.

martes, abril 03, 2018

Homenaje en el centenario de Margot Loyola

El Mercurio

Hoy, en la Sala Zegers.
La temporada 2018  del Departamento de Música de la U. de Chile parte esta tarde con un homenaje a Margot Loyola en el centenario de su natalicio. El colectivo La Rabona presenta su montaje escénico "Con mi poquita de gracia", en el cual se recorre el quehacer musical de las hermanas Loyola entre 1940 y 1950, por medio de tonadas, cuecas, habaneras, resfalosa y vals, y con bailarines. La dirección es del profesor Rodrigo Delgado. A las 19:30 horas, en la Sala Zegers (Compañía 1264, gratis).

viernes, marzo 02, 2018

Anuncian celebraciones del centenario de Margot Loyola

El Mercurio

Su cumpleaños es el 15 de septiembre.
Con conciertos, exposiciones y charlas internacionales, se recordará el legado de la maestra del folclor chileno, que falleció en 2015. 

Por Mariana Poblete

Con una ceremonia encabezada ayer por la Presidenta Michelle Bachelet y el ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Ernesto Ottone, se dieron a conocer las actividades que serán parte de la conmemoración por los 100 años del nacimiento de Margot Loyola, considerada como la mayor investigadora del folclor en Chile, y que murió en 2015.

Esta iniciativa surgió hace aproximadamente seis meses, cuando el Ministerio de las Culturas creó una comisión, que fue integrada por instituciones y personas relacionadas con el legado de Loyola, para cumplir el objetivo de recordar el legado de "La Maestra" y su invaluable aporte al conocimiento de la música y el folclor nacional. "Todo el año va a estar en torno a esto. Que desde hoy exista el ministerio y que este inicio esté asociado al centenario de Margot Loyola, le da más fuerza a lo que se intentó hacer", señaló el ministro Ottone.

El calendario de actividades se distribuye a través del año y en distintas partes del país. En abril abrirá una muestra itinerante de fotografías del archivo personal de Osvaldo Cádiz, viudo de Loyola y director de la Academia Nacional de la Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios, que está a cargo de la Universidad de Talca. En esta misma institución se realizará en agosto un simposio internacional que abordará los horizontes formativos de la investigación de la folclorista.

Desde el mundo de la danza, habrá un aporte: el Ballet Folclórico Nacional (Bafona) estrenará el 15 de septiembre, en Valparaíso, una coreografía que contará la vida de Loyola.

A mediados de año se estrenará el documental "El sonido del tiempo", dirigido por Alejandra Fritis y que muestra el trabajo investigativo de la folclorista junto a su esposo.

"Alejandra Fritis apareció en nuestra vida y empezó a andar con nosotros. Logramos ir con ella a la Región del Maule, a Curacaví, Putú, Linares, Pica y Tarapacá, y en todas partes iba grabando", recuerda Cádiz.

Ayer también se lanzó la convocatoria al Premio a la Trayectoria en Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios, creado en 2015 en honor a la folclorista, que recibirá postulaciones hasta el 2 de mayo.

Para Juan Pablo López, director ejecutivo de la Academia Nacional de la Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios, la celebración del nacimiento de Loyola tiene muchas aristas, ya que se la puede celebrar desde "el trabajo académico, investigativo y artístico".

Por su parte, Cádiz asegura que el legado principal de su esposa es la conexión de la tradición con el futuro. "Todo este bagaje que Margot estudió ella quería devolverlo para que hubiera un referente para aquellos que quieran continuar estudiando estas manifestaciones dinámicas", concluye el viudo de Margot Loyola.

sábado, enero 13, 2018

Actividades veraniegas celebran el centenario de Margot Loyola

El Mercurio

Desde el lanzamiento de una colección de libros hasta conciertos dedicados a la folclorista chilena se realizarán durante estos meses. 

Por Vanessa Leal Soto

Se siguen sumando actividades en conmemoración de los 100 años del nacimiento de la destacada folclorista chilena Margot Loyola (1918-2015). Enfocadas en su labor como divulgadora de la tradición folclórica de nuestro país, las celebraciones incluyen el estreno de un documental, lanzamientos de libros, conciertos, espectáculos de danza y hasta el levantamiento de un monumento en Linares, su ciudad natal.

En verano, serán varias las ferias y festivales que se dediquen a homenajearla. Mañana, en la Feria del Libro de Viña del Mar , Ediciones Universitarias de Valparaíso presentará la Colección Margot Loyola -seleccionada por el Fondo del Libro 2017-, que consiste en una reedición de lujo de los libros "Bailes de tierra en Chile", "La tonada", "El cachimbo" y "La cueca", que escribió junto a su pareja, el investigador Osvaldo Cádiz.

"Margot siempre dijo que había que devolverle al pueblo lo que el pueblo nos había enseñado. Con estos libros, estamos devolviendo, en parte, todo lo que los maestros nos enseñaron. Este es el comienzo, porque también estamos revisando archivos y digitalizando trabajos de campo, de tal manera que ese material quede a disposición de los profesores y de los interesados, tanto en el Fondo Margot Loyola como a través de la Academia Nacional de Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios", dice Cádiz, quien conversará sobre los libros con Juan Pablo López, director ejecutivo de la academia, al tiempo que los ex alumnos María Eugenia Cisternas y Camilo Leiva los ejemplifican con temas musicales.

En tanto, para el Festival Nacional del Folklore de San Bernardo se está preparando un homenaje en el que las ex alumnas Patty Díaz, con su agrupación De Patienquincha, y Andrea Andreu abordarán con música tanto el trabajo solista de Loyola como su labor como maestra, en el Anfiteatro de San Bernardo.

La Fiesta Costumbrista Trilla a Yegua Suelta de Calle Larga , en Valparaíso, por su parte, celebrará el 21 de enero a la maestra con una representación dramática y musical de la época de oro -los años 40 y 50- de Las Hermanas Loyola.

Mientras que en San Carlos, nueva Región de Ñuble, se realizarán actividades conmemorativas durante todo el verano en 50 sectores distintos: campeonatos deportivos, competiciones folclóricas, rodeos, presentaciones en vivo, bailes, juegos autóctonos y carreras de caballos.

Finalmente, en Angol, Región de La Araucanía, habrá un homenaje a la maestra en el marco del Festival Brotes de Chile , el 19 de enero. Allí, el autor y compositor Pedro Messone interpretará sus temas más conocidos.

jueves, enero 04, 2018

Las conmemoraciones que trae 2018

El Mercurio

En Chile celebraremos el bicentenario de la Batalla de Maipú y los centenarios de Nemesio Antúnez y Margot Loyola, mientras que el mundo conmemora los 100 años del fin de la Primera Guerra Mundial. También se cumplen la centuria del deceso del pintor Gustav Klimt y los 200 años del nacimiento de Emily Brontë. Aquí, algunos eventos que serán recordados a lo largo del nuevo año. 

Por Vanessa Leal Soto

Este año no nos dejará indiferentes frente a los eventos que sacudieron otras épocas. En distintas ciudades del mundo se realizarán celebraciones y conmemoraciones para recordar lanzamientos de libros, nacimientos, muertes y sucesos históricos de los últimos 400 años.

En Chile partimos el 12 de febrero conmemorando el bicentenario de la redacción del Acta de Independencia . Sin embargo, el mayor evento del calendario nacional será el bicentenario de la Batalla de Maipú , enfrentamiento que, el 5 de abril de 1818, terminó en la derrota del Ejército realista y el emblemático abrazo entre los libertadores Bernardo O'Higgins y José de San Martín. Desde el año pasado que la Municipalidad de Maipú y el Santuario Nacional de Maipú, en conjunto con el Ejército de Chile, se encuentran preparando los actos de celebración.

También se cumplen 100 años del nacimiento del pintor, grabador y director del Museo Nacional de Bellas Artes Nemesio Antúnez (4 de mayo) y de la folclorista Margot Loyola (15 de septiembre), cuya vida será el centro de la nueva producción del Ballet Folclórico Nacional (Bafona). De igual manera, se realizará una muestra itinerante de fotos y un simposio internacional, se editará un cuaderno pedagógico y habrá un concierto de la Orquesta Sinfónica Juvenil dedicado a Loyola.

Y no hay que olvidar "Los detectives salvajes" , la obra de Roberto Bolaño, que cumplirá 20 años desde su publicación.

El legado de Klimt

Desde las artes visuales, si bien el 31 de diciembre se cumplió su cuatricentenario, el pintor Bartolomé Esteban Murillo , o más simplemente Murillo, será celebrado por el Ayuntamiento de Sevilla todo el 2018. De las muestras que se han gestado en el marco del llamado "Año Murillo" destaca "IV Centenario" en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, compuesta por un conjunto de 50 obras del pintor barroco.

Otro pintor celebrado será Gustav Klimt , a quien se recuerda a 100 años de su fallecimiento, el 6 de febrero. La Galería Belvedere, el Kunsthistorisches Museum Wien y Secession, el espacio del movimiento de arte que fundó con un grupo de amigos, son algunas de las pinacotecas en Austria que le dedicarán exposiciones.

Las letras y la música

En el frente literario, el festejo por el bicentenario de Emily Brontë (30 de julio) quedará en manos de un programa de la Brontë Society, que ya celebró los 200 años de sus hermanos Charlotte y Branwell en 2016 y 2017, respectivamente, y celebrará a la menor, Anne, en 2020. Entre las actividades hay una exposición del Brontë Parsonage Museum en Haworth, Inglaterra, en la que se mostrarán objetos, escritos y trabajos artísticos de Emily, además del único retrato que sobrevive de la autora de "Cumbres borrascosas" con sus hermanas, pintado por su hermano Branwell en 1834.

Otra figura de las letras que será homenajeada es Guillaume Apollinaire , cuyos 100 años desde su muerte (9 de noviembre) serán conmemorados a través de la renovación del Musée Apollinaire de Stavelot y una serie de coloquios, conferencias, seminarios y exposiciones en todo el mundo. Asimismo, se cumplen cien años de los famosos "Cuentos de la selva" de Horacio Quiroga, y 200 del "Frankenstein" de Mary Shelley.

El mundo del cine, en cambio, será impactado en 2018 por el centenario de Ingmar Bergman , director sueco que nació un 14 de julio y al que se le consagrarán múltiples eventos a nivel mundial, y particularmente en su país natal. Entre ellos se cuentan retrospectivas, exposiciones, conferencias, obras de teatro y festivales.

Por su parte, la música celebrará al menos a tres personajes el año que viene. Se conmemorarán 100 años de la muerte de Claude Debussy (25 de marzo) con una variedad de conciertos, destacándose el que dará la Filarmónica de París, que además ofrecerá una conferencia.

También se cumplen 150 años de la muerte de Gioachino Rossini (13 de noviembre) con conciertos en todo el mundo. En Chile, la Orquesta Sinfónica interpretará su versión de "Stabat Mater". Además, la agrupación chilena celebrará los cien años de Leonard Bernstein (nacido el 25 de agosto), quien fue el director musical más joven al frente de la Filarmónica de Nueva York. Esta última orquesta le dedicará un concierto, que se sumará a las numerosas actividades que se desarrollarán en distintos puntos del globo, como festivales musicales, óperas, ballets y exhibiciones.

El fin de la guerra

Un hito histórico que será particularmente recordado es el fin de la Primera Guerra Mundial , ya que se cumplen cien años de la firma del armisticio, el 11 de noviembre de 1918. En Inglaterra sonarán las campanas de más de mil iglesias ese mismo día, repitiéndose así un acto que tuvo lugar momentos después de la firma. A este se suman conferencias y exposiciones en distintas partes del mundo.

Tras un 2017 marcado por los 100 años de la Revolución Rusa, el país más extenso del mundo se prepara para conmemorar diferentes hitos. El 17 de julio se cumplen cien años del asesinato de los Romanov . Como ya es tradición, Ekaterimburgo, el último lugar que vio con vida al Zar Nicolás II y su familia, será la sede de múltiples eventos, en los que esta vez se espera que se reúnan los descendientes de la dinastía rusa, repartidos por el mundo.

También se celebrará el centenario del escritor disidente y Nobel 1970, Aleksandr Solzhenitsyn (11 de diciembre), a quien se dedicarán, además de exposiciones, festivales y una nueva edición de "Archipiélago Gulag", un monumento en la avenida Tverskaya, donde vivió en Moscú, y un museo dedicado a él. El Kremlin también se encuentra preparando festejos en torno a la vida y obra de Ivan Turguenev , quien cumplirá 200 años de nacido el 9 de noviembre.

De todos los personajes que se celebrarán en 2018, quizás el que ha tenido más influencia sea Karl Marx , cuyo bicentenario se cumplirá el 5 de mayo. Con ocasión de esto, se dictarán talleres, conferencias y seminarios sobre su figura y pensamiento en diferentes lugares del mundo.

miércoles, diciembre 20, 2017

Discos, obras y libros festejarán los 100 años de Margot Loyola

El Mercurio

Su viudo, Osvaldo Cádiz, en conjunto con la escritora Sonia Montecino, prepara un libro biográfico sobre la llamada "Andariega de Chile". 

Por Eduardo Miranda

Osvaldo Cádiz, sentado al comedor en su casa de La Reina, toma un álbum de fotos y comienza a pasar las amarillentas páginas. Aparecen imágenes en blanco y negro de Margot Loyola en su juventud: en una luce una trapelacucha, en otra está junto a académicos en Estados Unidos; o recorriendo el campo chileno, mientras toca guitarra. En la última baila con un pañuelo al viento. "Es que el pañuelo en alto significa muchas cosas. Es parte de nuestra cultura, y para Margot siempre fue un símbolo", dice Cádiz sobre su mujer, quien falleció el 3 de agosto de 2015, a los 96 años.

El próximo 15 de septiembre se cumplirá el centenario del nacimiento de la compositora, recopiladora e investigadora del folclore local; por eso, su viudo, a la cabeza de la Academia Nacional de Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios, pretende realizar una serie de homenajes que incluyen libros, discos, seminarios, un monumento y hasta un documental. "Esperamos hacer algo central en la Plaza de la Constitución, con música y con baile. Pero también hay actividades académicas", explica.

Junto a Juan Pablo López, quien oficia como director ejecutivo de la academia, está agendando un listado de actividades. Entre ellas, el Ballet Folclórico Nacional, Bafona, va a realizar una propuesta que verá la luz e itinerará durante 2018 y se inspira en las creaciones y la labor de Loyola.

La academia también está a la espera de la Ley 20.926, que autoriza a levantar un monumento dedicado a la llamada "Andariega de Chile", en Linares, su ciudad natal. "Tenemos una pequeña copia en fibra de vidrio, realizada por un artesano de la zona. Allí, también, un colegio ha cambiado su nombre en homenaje al de la fallecida maestra", comenta López.

Además, hay dos creaciones dedicadas a la biografía de Loyola: un libro escrito por su viudo y la Premio Nacional de Humanidades Sonia Montecino, y un documental a cargo de la realizadora Alejandra Fritis, quien siguió a la investigadora en sus clases y en recorridos por Valparaíso. "Además, hemos colaborado con algunos proyectos teatrales que se presentaron a Fondart y que pretenden realizar obras dedicadas a Margot", agrega Cádiz.

Algunas de las actividades ya se coordinan en conjunto con el Ministerio de las Culturas. "El gran objetivo de esta conmemoración es poner en valor la figura de Margot Loyola y recuperar su patrimonio en torno a su labor como investigadora y difundirlo a la ciudadanía, además de potenciar el trabajo de formación con las nuevas generaciones. También esperamos fortalecer el concurso de Cultura Tradicional que lleva su nombre", dice el ministro Ernesto Ottone.

Hay una cosa más, detalla López: "Estamos haciendo las gestiones para entregarle al Papa, en su visita, el libro 'La cueca: danza de la vida y de la muerte', como un testimonio de nuestra cultura y del legado de Margot".

jueves, septiembre 14, 2017

Margot Loyola centenaria: comienza otro año para festejar

El Mercurio

Mañana se inicia la cuenta regresiva para el siglo de la maestra de folclor, que coincide con el fin de las celebraciones de su "comaire" Violeta Parra. Todo arranca en La Moneda con la entrega del premio que lleva su nombre, y el lanzamiento de dos discos.  

Por IÑIGO DÍAZ 

"Para la familia, la estrella era la Estelita, no la Margot. Ella quería volar más alto, ser solista, dedicarse al bel canto porque tenía una voz de soprano extraordinaria y un oído fantástico. Por eso el dúo de Las Hermanas Loyola se disolvió", dice Osvaldo Cádiz, profesor, folclorista y viudo de Margot Loyola. "Estela era la figura. No necesitaba estudiar, sino que improvisaba. Margot era la que se aprendía los ritmos, las letras, los tipos de rasgueos, afinaba las guitarras. Pero la historia al final cambió", agrega, en vísperas de un acontecimiento nacional.

A medida que finalizan las abundantes celebraciones del siglo de Violeta Parra -que remata este 4 de octubre, día de su natalicio-, otro centenario comienza a erigirse. Mañana se cumplen los 99 años del nacimiento de Margot Loyola Palacios, la más importante investigadora y proyectora folclórica de la historia. Toda la estatura que Violeta Parra luce como creadora puede analogarse, según los estudiosos, a la de Margot Loyola como educadora de los folclores, los cantos, las danzas y el estudio de las fiestas populares.

"Al lugar donde vaya se refieren a ella como 'la maestra'. Ella no tuvo hijos, pero decía que sus hijos eran sus cientos de alumnos", recuerda Cádiz. Por eso el slogan del centenario será "La maestra de Chile". Las actividades oficiales se inician mañana en el Palacio de la Moneda, cuando la Presidenta Bachelet entregue el Premio en Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios, que distingue trabajos de creación, investigación y formación en diversos ámbitos del folclor.

El musicólogo José Pérez de Arce aparece por partida doble, en las dos primeras categorías, con su grupo La Chimuchina y como nombre propio, mientras la familia de cantores a lo poeta de don Arnoldo Madariaga Encina, de tres generaciones, fue elegido en el tercer apartado.

El año de Margot Loyola se celebrará a lo largo de todo 2018 y se anuncia intenso, aunque de ninguna manera en las dimensiones de lo que fue el de Violeta Parra, su "comaire Viole" (fue madrina de su hija fallecida Rosita Clara Arce). "Estará más enfocado a lo académico, a la escuela que legó Margot Loyola a todo Chile. Las líneas de acción serán Margot profesora, Margot cantora y Margot investigadora", anticipa Juan Pablo López, director de la Academia Nacional de Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios.

Cantos y cantores

El programa anuncia cursos y escuelas de cultura tradicional, con clases realizadas por especialistas de la propia academia que lleva el nombre de la maestra, apoyadas por el Consejo de la Cultura y universidades como la UC de Valparaíso, la de Concepción y la Arturo Prat de Iquique, donde tuvo vínculos.

No es casualidad que Osvaldo Cádiz rememore ahora los tempranos movimientos de Margot Loyola en el canto junto a su hermana Estela, un año menor. Hasta aquí la única opción de escuchar en un disco al dúo formado a fines de los años 30 era a través del histórico LP de RCA Victor de 1944 "Aires tradicionales y folklóricos de Chile", donde las hermanas compartían créditos con Derlinda Araya, Los Provincianos y Las Caracolito.

"De esa grabación obtuvimos canciones, pero también de una serie de discos de 78 que hemos ido encontrando en el persa Biobío. Todavía nos falta encontrar dos: 'El dolor del indio' y 'Triste minero'", dice Cádiz respecto del reciente disco "Hermanas Loyola", editado con motivo del centenario. Cuenta con 28 canciones, las más antiguas son del 41. Hay abundantes cuecas, que eran el ariete de los sellos grabadores: enyeguadas, tradicionales y recopiladas, además de tonadas y villancicos.

En paralelo, la SCD está presentando el segundo volumen del disco "Margot Loyola. Premio a la música de raíz", con las canciones de los diez compositores seleccionados por un jurado. "Se está produciendo una vuelta al trabajo con el folclor en los autores. Después del golpe militar ese folclor había quedado en manos de los conjuntos. Muchos solistas están recuperando esa práctica, con la simpleza de la canción: una voz solista, una guitarra o máximo dos", dice la historiadora Karen Donoso, integrante del jurado, frente a trabajos de gente como Marisol Valenzuela ("Cuidando tradiciones"), Miguel Molina y Mauricio Vega, es decir Los Dos Maulinos ("Cantando mi pena") o Carola López ("Una mujer como usté"), quien también fue destacada en el primer concurso con "La revoltosa".

lunes, junio 26, 2017

Guitarra en mano: alumnas de Margot Loyola sacan la voz

El Mercurio

Andrea Andreu, Natalia Contesse y Claudia Mena lanzan sus nuevos discos. Las tres recogieron enseñanzas de la maestra del folclor en su casa de La Reina.  

IÑIGO DÍAZ 

Fue el libro "La tonada: testimonios para el futuro" (2006) el que vino a remecer la vida musical de Claudia Mena (1991), entonces estudiante de Pedagogía, a la vez que cultora de la cueca en el grupo El Parcito. "Yo estaba muy metida en el ambiente cuequero, las ruedas. Cuando encontré el libro de Margot Loyola, en la biblioteca del Pedagógico, me di cuenta de que había mucho más que aprender. El ritmo era parecido al de la cueca, pero la tonada tenía otra cosa, unos matices muy bonitos", recuerda Mena.

Cronológicamente, ella es la última de las últimas discípulas de la maestra de folclor fallecida hace dos años, a la que hoy se la recuerda con el Premio a la Trayectoria en Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios, del Consejo de la Cultura, y el Concurso Margot Loyola a la Música de Raíz, que organiza la SCD. Claudia Mena llegó en 2011 a su casa de calle Alcalde Rutilio Rivas, en La Reina, para recoger lecciones.

"Nos enseñó desde el primer día: nos daba repertorios, nos decía cómo teníamos que cantar y rasguear. Ella nos mostró la refalosa, el vals, la polka, el cuplé", recuerda Mena de esas visitas. "Tenía mucha fuerza, aunque el oído no la acompañaba mucho entonces. Era muy pícara. De cada tonada sacaba una historia", agrega la cantora, quien hoy está presentando su primer disco.

"Quisiera ser palomita" fue grabado en Bogotá, como parte del proyecto de registros del Diario Sonoro Latinoamericano. Expone recopilaciones y canciones propias, pero también tonadas recogidas por la maestra. Se le escucha sola con guitarra y un canto al auténtico modo campesino, sin ornamentos. En ese sentido, se asemeja al que fuera el último disco de Loyola, "Otras voces en mi voz" (2010), registrado con una guitarra, una silla y un micrófono.

La tía y la profesora

En cambio, Natalia Contesse (1978) está multiplicando su música desde esa raíz hacia otros universos en su tercer disco, "Diluvio", que estrenará en agosto, en el Teatro Nescafé de las Artes, con una banda mayor, con cuerdas, piano, trompeta, bajo y batería.

"Margot Loyola está muy presente ahí. La visité semana a semana por cuatro años para aprender, porque en un momento sentí que era completamente ignorante en cuanto a la música chilena. Componía cuecas por intuición no más", recuerda Contesse. "Ella fue la primera que me habló de la presencia afro en Chile. Me mandó a ver la Fiesta de los Negros de Roma. De ahí salieron canciones del disco como 'Cueca afro'. Margot era súper libre, me alimentaba la creatividad. Muchos folcloristas son muy rígidos, pero ella no era así", dice.

"La clave se daba siempre en torno a la conversación. Margot sacaba el rollo de mis inquietudes y según eso me enseñaba algo. Buscaba repertorio según mi registro de voz y mis intereses. Me mostró la guitarra traspuesta y ahí me entraron las ganas de componer", apunta Andrea Andreu (1980).

Desde pequeña conoció a Loyola. "Para mí era la tía Margot, no sabía que era importante. Iba a su casa en Macul con mis papás o ella venía a nuestra casa", recuerda Andreu. Sus padres se habían conocido bailando en el grupo de proyección folclórica Rauquén y luego formaron el conjunto Raíces, ambos consecuencias de las históricas Escuelas de Temporada, con que Loyola inició a muchos jóvenes en los años 50 y 60.

"Me ayudaba con la estudiantina que formé en la Universidad de Chile. Me decía, 'mijita, le tengo unas canciones. Venga a verme a mi casa'". Andreu grabó su disco "Legado" (2012), con muchas canciones recopiladas por Loyola. En octubre lanzará "Raíz", donde presenta diversas afinaciones que se usan en América. "Un legado importante es que me mostró que las herramientas académicas que uno tiene se deben usar fuera de la academia. Todo eso lo pongo al servicio del folclor. Margot está presente en todo lo que hago", cierra.

domingo, septiembre 04, 2016

El eco de Margot Loyola a un año de su muerte

El Mercurio

Fue impulsora de la proyección folclórica, cantora, diestra bailarina, maestra de folclor y premio nacional de Música 1994. Hoy están en marcha reediciones de libros, memorias, premios y concursos musicales con su nombre.

IÑIGO DÍAZ
Cada tarde un destacamento de jóvenes entraba y salía de la casa de la comuna de La Reina donde los últimos once años vivió Margot Loyola. Trabajaban entonces en uno de los múltiples proyectos que la folclorista tenía en marcha y que quedó suspendido tras el deterioro de su salud y posterior muerte, ocurrida el 3 de agosto del año pasado.

"Ella estaba escribiendo sus memorias. El resumen de toda la vida, sus viajes y sus estudios es una tarea enorme de completar", dice Osvaldo Cádiz, viudo y compañero de investigaciones de Margot Loyola. "El rector de la U. Católica de Valparaíso (UCV) me ha encomendado la misión de ordenar todo. Por esto estamos con un equipo de alumnos revisando cartas, cuadernos de terreno, fotografías, archivos de prensa", agrega Cádiz, quien anuncia que el libro autobiográfico se publicará en 2017.

Será una de las futuras y más esperadas entregas de Margot Loyola, parte culminante de su extensa bibliografía de investigaciones sobre folclor, los cantos y las danzas de Chile. Un legado que a un año de su muerte sigue teniendo repercusión.

Este viernes se dieron a conocer los primeros ganadores del nuevo Premio de Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios. La distinción premia trabajos de investigación, creación y formación en diversos ámbitos del folclor: música, danza, artesanía, literatura, circo tradicional y cocina chilena. En el apartado de Creación ganó el Conjunto Folclórico Cuncumén, de la Región Metropolitana; el pedagogo en Artes Plásticas, Fernando Alfaro, de Antofagasta, recibió la distinción en Formación; y en Investigación fue premiada la investigadora Ruth Patricia Chavarría, de la Región del Biobío. Cada premiado recibirá $8 millones.

Hace dos semanas, la propia Mandataria lanzó la reedición de "50 danzas tradicionales y populares en Chile" (Ediciones Universitarias de Valparaíso), estudio original de 2014 realizado por Loyola y Cádiz, pero al que se le ha añadido material audiovisual y de música para ampliar su función educativa. "En un DVD registramos a bailarines para 38 danzas. Allí se pueden observar vestuario, diseño de piso e interpretación. Además, una serie de canciones interpretadas por Margot, Silvia Andreu y el grupo Palomar están en un CD. Esto permite que los maestros de aula tengan la música para enseñar estas danzas a sus alumnos", señala Cádiz, gestor de esta edición aumentada.

Fondo de documentación

No es lo único que está en marcha. Cádiz fue también parte del jurado de un reciente concurso de la música de raíz impulsado por la SCD que también lleva el nombre de la maestra (ver recuadro).

Mientras, en Valparaíso, se afinan los detalles para la reactivación del Fondo Margot Loyola Palacios, que conserva y gestiona la U. Católica de Valparaíso desde 1998. Consistente en amplia documentación sobre investigaciones de música tradicional, incluye partituras, cintas magnetofónicas con muchos de sus registros de campo, discos de vinilo y bibliografía temática.

"La universidad acaba de suscribir un convenio con la Academia Nacional de Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios, lo que nos compromete a reactivar este gran fondo. Lo primero es que físicamente estaremos en una mejor ubicación en la Casa Central para facilitar el acceso. Y desde este 12 de septiembre tendremos en Valparaíso la exposición fotográfica itinerante 'Margot Loyola: Un poco campesina, un poco maestra, un poco cantora'", dice el historiador de la UCV Fernando Vergara.
A poco más de un año de su fallecimiento, los homenajes a la folclorista continúan. Esta semana Osvaldo Cádiz estuvo en Calama y San Pedro de Atacama para recibir nuevos reconocimientos en su nombre. "Con Margot comenzamos a viajar por Chile hace 54 años. Nunca nos separamos. Aquí en Calama asistieron 300 niños y lo que más me impresionó fueron sus preguntas: ¿por qué no tuvieron hijos?, ¿echas de menos a Margot? Les respondí que nuestros hijos eran los alumnos que habíamos formado todo este tiempo. Y que la he echado mucho de menos este año, pero que estoy contento de que Chile la recuerde siempre".

 Una colección de discos

Más de un centenar de participantes tuvo el concurso creado por la SCD. Los once escogidos estarán en el disco titulado "Premio Margot Loyola". Como se trata de un concurso anual, la colección irá sumando nuevos volúmenes.

"Toda la música aquí tiene una raíz folclórica profunda, pero su rango es muy amplio. Hay cuecas tocadas con guitarra y voz, cantoras de rodeo, grupos de huasos, bandas de bronces de carnaval, e incluso música contemporánea instrumental", detalla el periodista, investigador e integrante del jurado David Ponce, en referencia a la obra de largo aliento "El tañado de Cupertino", escrita por el fagotista clásico Nelson Vinot para instrumentos doctos y folclóricos.

En el repertorio del disco que saldrá en octubre destacan, además, dedicatorias personales de autores como Natalia Contesse, una de las últimas discípulas de Loyola ("Esquinazo para Margot"), Héctor Pavez Pizarro ("Cantaba Margot Loyola") o José Antonio Rivas ("Siempre Margot").