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miércoles, octubre 16, 2019

Toda una filarmónica junto a Christian Gálvez



jueves, mayo 16, 2019

Christian Gálvez: “Grabé mi álbum más importante en el mejor momento de mi carrera”

La Tercera

El bajista nacional, que se presenta este viernes en Club Amanda, repasa con Culto su último trabajo de estudio, el que contó con la participación del histórico Ron Carter; habla de la obtención del Premio a la Música Nacional Presidente de la República; y tilda de "estrategia barata" la decisión de que el concurso de composición Luis Advis esté enfocado en el trap.

Por Felipe Rojas

Viajar por el mundo tocando y grabando, destacar en un instrumento algo omitido como el bajo y más aún, desarrollar de gran manera una técnica poco frecuente para este (llamada chordmelody). No muchos músicos pueden contar eso, aunque hay un chileno que sí: Christian Gálvez. Eso sí, al conversar con él queda la sensación de que su prioridad es seguir haciendo música más que los rótulos o las pretensiones.

El bajista tiene mucho que contar: acaba de publicar The art of chordmelody, su último trabajo de estudio, el cual grabó en Estados Unidos y contó con la participación del histórico Ron Carter, además de John Patitucci, Eddie Gómez, Dave Young y el chileno Pablo Menares, por mencionar algunos. “Es un gusto que me di. Poder hacer coincidir a estos siete contrabajistas tan capos, tan pesados, tan históricos en un mismo álbum es algo que, creo, no se va a repetir en otro disco chileno”, asegura Gálvez.

Sumado a lo anterior, a inicios de mes recibió el Premio a la Música Nacional Presidente de la República 2018 en la categoría música popular; y ya tiene agendadas algunas presentaciones, siendo la más cercana la de este viernes con el ensamble de cámara contemporáneo en el Club Amanda (más información al final de la nota). Además, tiene programado un show especial por el aniversario del “Concierto sinfónico n° 1 para bajo y orquesta” (2012) el 12 de julio en el Nescafé de las Artes, el cual también estará acompañado de una edición especial en vinilo del lanzamiento.

De todo ello y más habla el músico nacional con Culto a continuación.

The art of chordmelody

“Gálvez llegó a un nivel en que dejas de pensar que está tocando un bajo, el instrumento pasa a un segundo plano y lo único que importa es la música. Un clase mundial”, dice uno de los comentarios mejor valorados en el video de “Cinético” en YouTube.

Y esa precisamente es la estampa que tiene Christián internacionalmente. Por ello, antes de cualquier cosa, procede a detallar qué es el chordmelody. “Es una técnica que está hecha para el piano y para la guitarra, que es la técnica de autoacompañamiento en el jazz”, asegura, añadiendo que si bien no es para el bajo, él la emplea en su instrumento, el que tiene 6 cuerdas y, por tanto, maneja un rango de notas mayor al de un bajo tradicional. “Podríamos decir que mi bajo es barítono por el rango de extensión: llega muy agudo, cubriendo algunos lugares de la tesitura de la guitarra, y obviamente todos los del bajo y más, porque tiene una cuerda más grave que el bajo tradicional, entonces es mucho más grave que un bajo normal también”, detalla.

Con el término clarificado, ya podemos hablar de su nuevo disco, The art of chordmelody, en el cual toca junto a lo más selecto del mundo del contrabajo.

Christián junto a su mánager, Alejandro Orellana, estuvieron trabajando cerca de un año para poder coordinar el plan que tenía en mente el bajista, todo para además hacer coincidir a sus músicos predilectos para el caso en una semana. Y se dio. “Incluso, un día grabamos con John Patitucci en la mañana y estábamos en la tarde con Ron Carter”, cuenta el bajista.

“Mi proyecto de disco era ese y ese es el que llevamos a cabo. Eso me dejó totalmente feliz y contento también de haber hecho un equipo de trabajo muy grueso en el estudio”, complementa Gálvez.

Así llegó el momento de poner manos a la obra. El plantel de músicos para The art of chordmelody estuvo compuesto por los ya mencionados Ron Carter y John Patitucci, a quienes se sumaron Eddie Gómez, Dave Young, Pat O’Leary, Pablo Menares y Jorge Roeder.

Las grabaciones se llevaron a cabo en Studio Mozart, ubicado en Nueva York y propiedad de Kostadin Kamcev. “Necesitábamos tener sede en Nueva York para hacer este disco, porque con todos los músicos que grabamos viven ahí”, asegura Gálvez. En el apartado técnico, en tanto, Gálvez detalla que en Studio Mozart tienen “una consola Rupert Neve increíble, todos los preamplificadores a tubo y máquinas análogas que te puedas imaginar. La microfonía que usamos para el disco fue todo Neumann u87, puro filete, micrófonos alemanes de primera categoría”.

La mezcla del disco fue realizada por Fernando Bosch y Daniel Ruiz en Estudios del Sur; mientras la masterización corrió por cuenta de su hermano Rodrigo Gálvez. “Yo la verdad trabajo con Fernando Bosch porque él es especialista en jazz y él ha grabado y mezclado si no el 100%, el 90% de los discos de jazz que han salido estos últimos 20 años; y mi hermano me ha masterizado todos mis discos, del primer disco hasta ahora. Entonces está todo en manos de gente en que confío”, cuenta el bajista.

The art of chordmelody fue lanzado a fines de abril y, de acuerdo a Gálvez, estará en un mes más disponible en los distintos servicios de streaming.

El balance de Christian Gálvez

-¿Cómo fue para ti grabar con Ron Carter?

-Él es uno de los fundamentales del jazz mundial porque grabó y tocó con todo el mundo. La experiencia artística es maravillosa, no pensando en lo histórico que es o en el peso del currículum que tiene. Es maravilloso poder tocar con un tipo que toca increíble el contrabajo. Escuchar toda esa maravilla que sale de sus dedos, ufff, además que lo pasamos muy bien en la sesión de grabación.

-¿Qué puedes decir de los otros músicos que te acompañaron en The art of chordmelody?

-John Patitucci se va a convertir en un histórico muy pronto. Eddie Gómez fue músico de Bill Evans y también tocó con Chet Baker; grabamos con Dave Young, que es un contrabajista canadiense que fue bajista de la Ella Fitzgerald, imagínate, la súper cantante de jazz histórica; Pat O’Leary tocó con Lionel Hampton en su orquesta en los años 70. Todos tienen un currículum muy potente, muy grande. Entonces imagínate, pudimos conseguir puros históricos. A ellos súmales Pablo Menares y Jorge Roeder. Ellos dos son los contrabajistas jóvenes promesas de la escena mundial del jazz.

-¿Qué te decían en las sesiones de grabación?

-Estaban todos muy sorprendidos porque me parece que es un trabajo inédito. Primero grabar en dúo y luego grabar en dúo con otro bajista, era raro, y que además sonara tan completo con los acordes, con la melodía, con la armonía. Estaban todos súper cómodos y lo pasamos súper bien.

-¿Con qué sensación personal quedaste y qué análisis te dejó el disco?

Llegué a un punto de madurez donde pude expresar y plasmar todo lo que he trabajado durante estos años. Grabé mi álbum más importante en el mejor momento de mi carrera. Así como los deportistas, los músicos también tenemos una curva que va descendiendo en algún momento, y yo sé que durante esta década, de aquí hasta que cumpla los 50, voy a estar en un tope técnico muy bueno. Estoy pleno, me siento feliz, en el mejor momento de mi carrera y estoy disfrutándolo.

De premios y trap

El pasado 3 de mayo, Christian Gálvez recibió, de mano del Presidente Sebastián Piñera y la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés, el Premio a la Música Nacional Presidente de la República, en su categoría de música popular. Junto a él, Pedro Messone (música de raíz folclórica) y Hanns Stein (música clásica) fueron condecorados.

Particularmente en la línea que ganó Gálvez, anteriormente fueron condecorados, salvo Valentín Trujillo y Vicente Bianchi, músicos más radiales, si es por situarlos dentro de un espectro. Manuel García, Jorge González y la Sonora Palacios son algunos de los que ganaron, siendo Christián el primero del jazz chileno en adjudicárselo.

-¿Cómo recibes simbólicamente el premio?

-Es raro, porque un reconocimiento generalmente se le entrega a la gente o cuando está muerta o cuando está por morirse (ríe). Primero, estoy muy contento porque además es un premio en plata también y no es menor, es una buena cantidad de dinero que a mí me sirve para poder seguir invirtiendo y haciendo más producciones. Y que por primera vez se le entregara a un jazzista me parece que es importante también, porque hasta ahora solo lo habían recibido músicos populares, ya que se abre el camino para allá.

-Hablando de concursos y el gobierno, el Ministerio de la Cultura anunció la versión 2019 del concurso Luis Advis, el cual estará enfocado en el trap. ¿Qué te parece esta decisión?

-Bueno, hay muchos desaciertos en la gestión cultural. Poniéndome en los zapatos del difunto Luis Advis, yo creo que él está revolcándose en su tumba en este momento. Creo que él nunca se imaginó que se haya abierto una categoría de un estilo que seguramente él nunca compartió. Es todo una estrategia. Y es una estrategia barata igual. Cuando tú haces las cuestiones por estrategia comercial, deja de ser arte.

-¿Eres de los que tiene reticencias al trap?

-Sabes qué, el problema no lo tiene el trap, ni el reggaeton, ni en sí los géneros musicales. El problema que yo podría tener es con el contenido de los géneros, en este caso la letra, y el contenido artístico. Pero ojo, no nos engañemos, porque las cuecas y el blues tienen el mismo ciclo armónico. Aunque, ¿sabes dónde está la diferencia entre la cueca, el blues y el reggaeton? Es que la cueca y el blues es folclor, música que nace desde la base del pueblo; el reggaeton con el trap son música que nace desde arriba, desde alguien que dijo “esta cuestión va a vender” y lo toman, lo comercializan y hacen videoclips con culos grandes. Por lo que yo veo en la tele, el trap y el reggaeton solamente representa a narcotraficantes y a tipos hampones que se sacan fotos con pistolas.

Christian Gálvez y ensamble de cámara contemporáneo.
Viernes 17 de mayo, 21:30 horas.

viernes, mayo 03, 2019

Acorde, melodía y manifiesto: los diálogos de Christian Gálvez

IÑIGO DÍAZ
Cultura
El Mercurio

Rodeado de históricos del contrabajo como Ron Carter, Eddie Gomez y John Patitucci, el chileno expande un lenguaje jazzístico que ha investigado por años, ahora con el disco "The art of chordmelody".



"Esta música podrían tocarla muchos buenos guitarristas de jazz que conozco. No podría tocarla cualquier bajista. Al menos no hasta ahora", dice sobre su nuevo disco Christian Gálvez, virtuoso del bajo, creador del sello Pez Records, prolífico compositor y uno de los protagonistas del jazz chileno en este siglo. "Sigo siendo el bajista de siempre y sigo tocando el contrabajo como siempre, pero para llegar a esto tuve que someterme a una exigencia técnica muy fuerte", agrega.

Los resultados que ve ahora responden a 15 años de investigación, ensayo y error, que ha recorrido como solista alrededor del chordmelody , lenguaje de técnicas de ejecución que involucra -como su nombre lo indica-, acordes y líneas melódicas simultáneamente. Ello proyecta al bajo y sus funciones de soporte y enlazamiento a un rol solístico. "Por eso al oído nos parece una guitarra", explica el músico. Junto al maestro de canto Hans Stein y al popular cantante Pedro Messone, hoy en La Moneda recibirá el Premio a la Música Nacional Presidente de la República, de manos del mandatario.

Jinetas de capitán

Su nuevo disco está presentado como una celebración. Y contrariamente a lo que ha venido realizando con quintetos, sextetos y ensambles, una música siempre exuberante, en "The art of chordmelody" Gálvez saca el pie del pedal y toca cara a cara con sus invitados. "Es un conversatorio privado, muy íntimo y a bajo volumen, acústico total. Fue una experiencia donde hubo más tiempo, espacio y silencio que nunca", dice.

Grabado en los Mozart Studios de Nueva Jersey durante una semana, el álbum considera standards de larga data, y cada uno está tocado a dúo junto a un contrabajista de jazz que luce sus jinetas bien a la vista. Comenzando por Eddie Gomez, músico de Paul Bley, Gerry Mulligan y, cómo no, Bill Evans, en cuyos tríos consolidó su categoría. Alrededor del chileno desfilan también Ron Carter (contrabajista de Miles Davis), John Patitucci (de Chick Corea) y Dave Young (de Lenny Breau).

"La inspiración está en la escucha de discos que tuve cuando estaba en la media, repertorios de los años 30 y 40 con los que me formé. Es un homenaje a los guitarristas que me abrieron la cabeza con su música y un intento de tocar el bajo lo más próximo a tipos que fueron mis ídolos", dice Gálvez.

Con Eddie Gomez, el chileno grabó "Very early", que este solía tocar junto a Bill Evans; mientras que con Dave Young grabó "Music to watch girls by". "Él la tocaba también en los grupos de Lenny Breau, así que resultó perfecto. Y para 'Giant steps', que grabamos con John Patitucci me basé en la versión a guitarra 'pelá' de Joe Pass. Cuando la escuché no podía creer que se pudiera tocar algo así. Es como un momento cúlmine del chordmelody : si ya es difícil tocar nada más que las notas de este tema de John Coltrane, imagínate cómo es si se agrega la armonía", dimensiona.

En "The art of chordmelody", editado por el sello Pez Records y distribuido en Europa por Nicolosi, también grabaron el estadounidense Patrick O'Leary, el peruano Jorge Roeder y el chileno Pablo Menares. Y si de autogestión se trata, el proyecto fue financiado con los recursos que entregó el Premio Presidente de la República.

"Esto no termina aquí. Grabamos siete standards con estos contrabajistas, pero me traje las cintas con otras grabaciones junto a ellos. Son composiciones mías que estarán en el segundo volumen del arte de la armonía y la melodía", cierra Gálvez.

jueves, diciembre 13, 2018

De Ñuñoa a Moscú: el nuevo disco de Christian Gálvez

El Mercurio

Triple lanzamiento en la Universidad Central.
Con su trío eléctrico, el bajista de jazz lidera hoy un concierto que además tendrá a los ensambles de fusión Musso y Mr. Rabbit con sus álbumes. 

IÑIGO DÍAZ
Hace no más de dos semanas recibió la noticia desde Santiago de Chile. Christian Gálvez, que pasa la mitad del año tocando en escenarios del mundo, se encontraba en Rusia cuando le anunciaron que había sido distinguido con el Premio a la Música Nacional Presidente de la República en la categoría de Música Popular. Es el segundo jazzista, después del guitarrista Panchito Cabrera, que recibe este reconocimiento estatal.

En ese mismo país figuraba hace un año el bajista eléctrico, uno de los músicos más representativos de una generación que se abrió paso en los años 90 al interior del Club de Jazz. En esa ocasión, Gálvez presentó a su actual trío eléctrico, junto a Óscar Pizarro (piano y órgano) y Ronald Báez (batería), en el mayor club de jazz de Moscú. Y de esa sesión en directo salió el disco doble que hoy presentará en un concierto en el Aula Magna de la Universidad Central (Lord Cochrane 418, 19:00 horas, gratis).

"Trio live at Kozlov Club, Moscow" es su decimocuarto trabajo como líder desde su estreno el año 2000. "Me parece una continuación del disco que grabamos en el Club de Jazz de Ñuñoa, en 2004, con Lautaro Quevedo y Rodrigo Gálvez en mi primer trío. Y es muy similar en cuanto a sonido de órgano y bajo. Creo que es la segunda parte, solo que ahora tocamos en Rusia", comenta.

Editada por el sello Pez, que Gálvez fundó en 2003, la grabación del disco en Moscú es solo un aperitivo del nuevo material que estrenará en 2019 con composiciones como "The swinger" y "The nomad lab", dedicadas al mecanismo sónico que forma con Pizarro y Báez.

En el concierto en la U. Central se estrenarán también dos álbumes de jóvenes proyectos del sello discográfico. Son el ensamble femenino de fusión Mousso que presenta "Afrojazz", una propuesta mestiza de sonidos, con saxofón, flauta traversa, teclados y percusiones africanas y latinas, además del quinteto Mr. Rabbit, que pone en línea a una oleada de nuevos músicos en el disco "Santiago", donde se mezclan elementos del jazz contemporáneo, el soul y el hip hop.

jueves, mayo 17, 2018

Christian Gálvez da inicio a Noches de Jazz en La Reina

Comunicado de prensa

Noches de Jazz en La Reina

Christian Gálvez Trío
Sábado 26 de mayo, 20:30 hrs.

Comenzamos una nueva temporada de presentaciones dedicadas al jazz nacional.

Este año estarán grandes exponentes como Cristián Cuturrufo, La Golosa Orquesta, Alejandro Espinosa y Andrea Tessa. En mayo nos acompañará el destacado bajista Christian Gálvez, quien nos ofrecerá un recorrido musical por su extensa discografía presentando un repertorio con lo mejor del jazz, fusión y música popular, donde recogerá una selección de sus 14 discos editados hasta el momento.

Con una extensa discografía, en sus facetas de músico, compositor, docente y productor, Christian Gálvez ha sido responsable de integrar el jazz rock, fusión y música docta, convirtiéndose en uno de los más grandes bajistas de su generación, cuyo talento lo ha llevado a integrar la banda de Stanley Clark y ser miembro permanente del grupo de Billy Cobham.

La cita es en la sala del Centro Cultural De La Reina “Vicente Bianchi”, el sábado 26 de mayo a las 20:30 hrs., ubicada en calle Santa Rita N° 1153 esquina Echenique. Entrada General: $6.000.- Estudiantes y tercera edad: $5.000.

Desde que en 1996 apareciera en el primer quinteto de Cristián Cuturrufo, el jazz de esa década iba a tener la mirada muy encima del virtuoso nuevo bajista eléctrico llamado Christian Gálvez. Un talento de generación espontánea, puesto que nunca contó con estudios formales en su aproximación a las cuerdas amplificadas. Gálvez tomó el lugar de Felipe Chacón en la banda del trompeta coquimbano y luego despegó como solista hasta alturas que lo llevaron a ser uno de los más populares, respetados y polivalentes jazzistas chilenos, además de compositor, productor discográfico y fundador del sello Pez.

En 2014 presentó el disco Organ kuartet, con el sonido del órgano Hammond en primera línea, y ese mismo verano tocó en una gran festival en el Parque Bicentenario de Vitacura, al que asistió el director de programación de los clubes Blue Note de Nueva York, Milán, Tokio y Nagoya, en misión especial para observar a jazzistas chilenos. Así Gálvez actuó en septiembre de 2014 en ese famoso club neoyorquino, como el primer chileno llegado desde su país, con un elenco de sidemen nacionales radicados en esa ciudad: Pablo Vergara (piano), Pablo Menares (contrabajo) y Félix Lecaros (batería).

La sesión se convirtió en el disco Live at the Blue Note (2015), pero Gálvez extendió su presencia en escenarios Blue Note, actuando en Italia y Japón. Y en agosto de 2015 un nuevo elenco chileno encabezado por el bajista eléctrico llegó al club Blue Note de Nueva York, en el inicio de una serie de presentaciones allí promovidas por la plataforma del dello Pez: Cristián Cuturrufo (trompeta), Nelson Arriagada (contrabajo) y Alejandro Espinosa (batería). El cuarteto de figuras editó en 2016 el disco The Chilean Project live at the Blue Note.    http://www.musicapopular.cl   Fuente: Iñigo Díaz -

Programación Noches de Jazz en La Reina 2018:

Sábado 26 de Mayo de 2018: Christian Gálvez Trío
Sábado 28 de julio de 2018: Cristián Cuturrufo Cuarteto
Sábado 25 de Agosto de 2018: La Golosa Orquesta
Sábado 27 de Octubre de 2018: Alejandro Espinosa Cuarteto
Sábado 24 de Noviembre de 2018: Andrea Tessa Cuarteto

Lugar: Teatro Centro Cultural de La Reina “Vicente Bianchi”
Dirección: Santa Rita Nº 1153 esquina Echeñique
Fecha: Sábado 26 de mayo de 2018
Horario: 20:30 hrs.
Informaciones: 222776214
info@culturalareina.cl
www.culturalareina.cl
@culturalareina
Entrada General: $6.000.-
Estudiantes y tercera edad: $5.000

jueves, diciembre 07, 2017

Aritmética del sonido: el nuevo disco de Christian Gálvez

El Mercurio

El bajista ha trabajado con tríos, cuartetos, quintetos e incluso orquesta sinfónica. En "Origen del misterio" escribe música para septeto de fusión.  

Por IÑIGO DÍAZ 

Reconocido virtuoso del bajo eléctrico, músico de jazz desde antes de alcanzar la mayoría de edad, sideman de figuras internacionales como Stanley Clarke y Billy Cobham y creador del sello discográfico Pez Records. Si algo le estaba faltando a Christian Gálvez (40) era una incursión en el campo de la música docta.

Su "Concierto sinfónico N° 1 para bajo y orquesta", en cuatro movimientos, fue creado desde la intuición y sin seguir las doctrinas de la composición académica. Se estrenó en el norte, en 2012, con la Orquesta de Cámara de Copiapó. "Se trataba de una música para casi cien músicos y logramos dar diez conciertos sinfónicos. Pero mover ese volumen era muy difícil, por eso hice una reducción de la música", señala Gálvez, a horas de estrenar otra incursión como líder.

Hoy, en el auditorio de la Universidad Central (Lord Cochrane 417, 19:30, gratis), presentará su decimocuarto disco, "Origen del misterio", con su septeto. "Las tres partes de la obra 'El jardín secreto' son la adaptación de uno de los movimientos del concierto para bajo y orquesta. Pero después me gustó el sonido que habíamos conseguido, así que compuse más material para el septeto, incorporando elementos de la raíz latinoamericana y de la música india y árabe. Hay una propuesta de fusión fuerte ahí", dice.

De este modo, su Ensamble de Cámara Contemporáneo combina sonidos camerísticos, percusiones de la música popular y bajos eléctricos de seis y de doce cuerdas. Ya desde su primer disco, publicado el año 2000, Gálvez ha estado incursionando en todo tipo de formatos: tríos, cuartetos, quintetos, ensambles y orquesta sinfónica. Incluso en 2004 grabó sin compañía alguna el álbum "Dinámica solista". Esa aritmética lo lleva ahora a equilibrar el sonido en este conjunto, que se completa con Nelson Arriagada (chelo), Óscar Pizarro (piano), Mauricio Gallardo (vibráfono) y los percusionistas Claudio Ortúzar, Humberto Durán y Lautaro Álvarez, quienes tocan innovadores instrumentos mestizos creados por el luthier Henry Macias. "La experimentación está abierta aquí, desde el desarrollo instrumental hasta lo timbrístico y lo tecnológico", cierra Gálvez.

viernes, junio 09, 2017

Christian Gálvez inaugura festival de jazz en Valparaíso

El Mercurio

Hoy, a las 19:30 horas , el bajista eléctrico abre el festival de jazz que se realiza en el Aula Magna de la U. Federico Santa María, en Valparaíso, y que tendrá nuevas fechas durante junio. El músico presenta su banda de jazz fusión junto a un cuarteto de cuerdas. El festival continúa con el legendario quinteto Quilín (sábado 17), el Ensamble Newentun (24) y The Chilean Jazz Project (30), que incluye al trompetista Cristián Cuturrufo. De $3.000 a $10.000.

miércoles, julio 04, 2012

Christian Gálvez y su nueva máquina aceitada

El Mercurio


Mientras termina las mezclas del disco sinfónico que estrenará en noviembre, el bajista actúa en Villarrica, Chillán y Talca con su actual cuarteto electroacústico.  

IÑIGO DÍAZ

Por ahora, la nueva música de Christian Gálvez es sólo material sonoro. Las siete composiciones para el cuarteto electroacústico que lidera desde diciembre no tienen título, pero aparecen siempre programadas en la primera parte de sus conciertos, como los que tiene previsto dar en la gira sureña que emprende esta semana.

"Estoy repitiendo una dinámica que me ha dado buenos resultados. Con mis grupos salimos a tocar mucho. Lo hacemos hasta que la máquina queda aceitada. Sólo después de eso entramos al estudio a grabar los discos, y así resulta perfecto. Vamos a hacer esta grabación en apenas dos días", dice.

Gálvez organizó un nuevo conjunto para registrar el que será su noveno disco personal, editado por el sello Pez Records, que él mismo dirige. El cuarteto está formado por Ronald Báez (batería), Eduardo Peña (contrabajo y bajo eléctrico) y Óscar Pizarro (piano y teclados). "Él es un músico nuevo que estamos promoviendo. Un día se acercó a pedir clases. Le dije que tocara algo para conocerlo y se lo tocó todo. Yo no tenía pensado incluir un pianista en el grupo pero con Pizarro cambié de idea", cuenta.

Gálvez se presentará mañana en Pub 43 de Villarrica. El jueves actuará en el Auditorio Herminda Martín de Chillán, y el viernes lo hará en el club Etnika de Talca. La segunda parte de la gira está programada para el segundo semestre, con fechas en Valdivia, Temuco y Concepción, intercaladas con las presentaciones que el cuarteto ya tiene confirmadas en festivales de jazz de La Paz (septiembre) y Buenos Aires (octubre).

"Si bien la música es nueva, el formato de la banda es una mezcla de mis dos últimos proyectos: el cuarteto acústico con que hicimos los discos 'Imaginario' (2007) y 'Crisálido' (2009), y el quinteto eléctrico de 'Cinético' (2010). No es lo único que está en planes", adelanta.

Gálvez se refiere al disco que está en etapa de mezcla y que pretende estrenar en un concierto en noviembre junto a la Filarmónica Regional de Atacama. Para este proyecto compuso su Concierto N° 1 para bajo eléctrico y orquesta, pieza en once movimientos. "He dirigido orquestas en proyectos de música popular, pero ésta será la primera vez que toque como solista con una orquesta docta de 40 músicos".



martes, diciembre 14, 2010

Christian Gálvez: de vuelta a la profunda raíz eléctrica

El Mercurio
Cinco quintos: Rubio, Báez, Gálvez, Catrilef y Zúñiga cierran<br/>un año telúrico.<br/>
Cinco quintos: Rubio, Báez, Gálvez, Catrilef y Zúñiga cierran<br/>un año telúrico.<br/>

En "Cinético", el bajista no sólo retoma una fusión jazzística de la vieja escuela. El nuevo quinteto bajo su mando promueve además a tres solistas jóvenes que darán que hablar.

Iñigo Díaz
"¿No te mandamos a Estados Unidos a estudiar? ¿Y qué pasó con la técnica de la respiración circular?", bromea Christian Gálvez (1977) al teléfono con Claudio Rubio mientras coordinan algunos aspectos musicales. El saxofonista está aparentemente entrampado con ciertos pasajes de la música que Gálvez está probando ahora.

Ni siquiera se trata de las composiciones de "Cinético", el disco con que el bajista cierra la temporada jazzística 2010 y que tiene programado estrenar en una gira que lo llevará a escenarios sureños de Concepción, Temuco y Los Ángeles a inicios de enero. Es el proyecto de otro álbum, uno que publicará en 2011.

"Todavía no lanzamos éste y ya estamos empezando a producir el que viene. Trabajar, trabajar, trabajar, que el mundo se va a acabar", dice Gálvez instalado en el estudio de su sello discográfico Pez Records.

Con "Cinético", Gálvez está retomando la línea de acción con la que se hizo conocido en el circuito desde los 20 años, y sobre todo a través de su primer disco como líder, "Christian Gálvez" (2000). Es el jazz fusión en su más puro estado, provisto de electricidad y expuesto a través de las capacidades solísticas de sus virtuosos cultores.

Dos trabajos para cuarteto de jazz contemporáneo preceden a este nuevo quinteto eléctrico: "Imaginario" (2007) y "Crisálido" (2009). "Pero ya sentía las ganas de armar un grupo nuevo y hacer una escuela. Es como una vuelta a la raíz, pero con todo el aprendizaje que conseguí en diez años. Estamos sonando muy vintage . Grabamos con piano Rhodes y Moog, y por eso el sonido es súper opaco, antiguo, como Weather Report".

Además del saxofonista Claudio Rubio, los nuevos nombres del quinteto son músicos sub 23 que vienen del sesionismo, pop, rock y R&B: Esteban Zúñiga (teclados), Felipe Catrilef (bajo) y Ronald Báez (batería). "Como hay otro bajista en la base, yo puedo volver a tocar como solista melódico. Pero estos cabros son unos monstruos. Nos pasaron por encima. Van a dar que hablar".