viernes, septiembre 17, 2021

Cine chileno, ballet y cueca chora en el “18” de la TV

 El Mercurio


Por Patricia Cerda F.


No todos los canales se sumaron de igual manera a los festejos por Fiestas Patrias, pero la programación dieciochera de la pantalla abierta y sus plataformas este año destaca por su variedad. Las restricciones por la pandemia han disminuido respecto de 2020, así que la apuesta se da principalmente en el bloque estelar, considerando que el público destinará el día para salir de casa y realizar otras actividades.

TVN cuenta con un amplio abanico de programas. Hoy, a las 12:30 horas, por ejemplo, la programación especial se inicia con Copa Davis y el encuentro entre Chile y Eslovaquia. A las 19:00 horas el cine chileno parte con “El ciudadano Kramer” y, a las 22:30 horas, sigue con “El chacotero sentimental”. Mañana, a las 22:30 horas, es el turno de la cinta de Andrés Wood “Violeta se fue a los cielos”, con Francisca Gavilán.

El canal público, además, transmitirá vía streaming en tvn.cl el “1er Festival de Cuecas Choras Roberto Parra”. El evento, que busca relevar el legado de Parra en el centenario de su nacimiento, se realiza en San Antonio con cinco grupos participantes, y la presencia de Catalina Rojas, viuda de Roberto Parra, y Los 30 Pesos, grupo folclórico liderado por el actor Daniel Muñoz.

CHV rompe su programación habitual de hoy para transmitir a las 12:45 horas Fútbol femenino, con el partido entre Chile y Uruguay, y a partir de las 15:25 horas y hasta las 20:25 se emitirá un capítulo especial de “Sabingo”, el programa a cargo de Millaray Viera y Juan Pablo Queraltó que recorre el país para mostrar lugares típicos, su gente y su gastronomía. A las 22:30 horas, además, se emitirá la última parte de la miniserie “Inés del alma mía”.

La Red también hizo una apuesta dieciochera. Hoy, a las 20:30 horas, es el estreno del programa “Estado Musical”, con el periodista Julio Osses. A las 22:00 horas, “Políticamente incorrecto” tendrá un capítulo especial, lo mismo que ocurrirá mañana con “Las gansas” (22:00 horas), que mostrarán la cueca bailada por parejas hétero y homosexuales. El domingo 19, a las 17:30 horas, junto al Teatro Municipal y el Ballet de Santiago se exhibirá la obra “Marcia Haydée, una vida de danza” y a las 20:00 horas debuta el programa conducido por la periodista Yasna Lewin llamado “La memoria”, que busca recordar distintos pasajes sociales y políticos de la historia nacional.

TV+ estrena los días 18 y 19, a las 23:00 horas, el programa “No se confonda, cultura dieciochera”, con Pancho del Sur, y que en cada capítulo tendrá invitados a conversar y cantar, entre ellos, Lalo Vilches, René Inostroza, además del humor de comediantes como El Clavel y el Huaso Filomeno. “Es un programa diseñado especialmente para el Mes de la Patria que busca relevar las tradiciones culturales y rurales”, dice el director de Programación, Gonzalo Cordero.

La señal cultural UCV-TV, en tanto, emitirá mañana desde las 17:00 horas el espacio “El ritmo de Chile”, sobre la música folclórica y ranchera, y el domingo, a las 15:30 horas, estrenará en televisión abierta el documental “Desatando los caminos de Margot Loyola”.

Mega y Canal 13 no tienen grandes cambios en su programación y mantienen sus espacios culturales “Selección Nacional” y “Lugares que hablan”, respectivamente, durante el fin de semana. Ambas estaciones, al igual que TVN y CHV, emitirán el día domingo, a partir de las 11:00 horas, la Parada Militar.


jueves, septiembre 16, 2021

Gastón Soublette: “Hay un elemento mágico siempre presente en mi vida”















El Mercurio


El destacado escritor y docente publica por Ediciones UC “Marginales y marginados. Ensayo autobiográfico”. Se trata de un texto que recoge sus lúcidas conversaciones con distintas personas, desde famosos como Violeta Parra y Charles Chaplin, hasta gente sencilla.

Por Maureen Lennon Zaninovic


Al iniciarse esta llamada telefónica, Gastón Soublette (1927) —reconocido académico del Instituto de Estética de la UC, pensador y escritor de elogiados volúmenes, entre otros, “Sabiduría chilena de tradición oral”— pide, desde su casa en Limache, que le hablen fuerte y lento “para escuchar la articulación de las palabras”, dice. En conversación con “Artes y Letras” se muestra distendido, pese a que no resultó ganador en la última edición del Premio Nacional de Humanidades 2021 (finalmente se impuso el abogado José Rodríguez Elizondo) y reconoce que la pandemia ha sido un período muy estimulante en esta etapa de su vida profesional. Bajo Ediciones UC, en mayo, publicó “Tao Te King”: su versión castellana del texto del pensador chino Lao Tse, y con este mismo sello, a partir del 20 de septiembre, reaparecerá con “Marginales y marginados. Ensayo autobiográfico”.

En este último trabajo —con un sello más personal e íntimo— rememora una serie de diálogos con distintos personajes, algunos de ellos de fama mundial como Violeta Parra y Charles Chaplin, pero también hay numerosos encuentros con gente sencilla, alejada de la primera línea, como una pobladora de Valparaíso y un peregrino de la Ruta 5 Norte. “Son historias muy distantes en el tiempo. Hay un elemento mágico siempre presente en mi vida. No sé por qué”, expresa. Soublette prefiere hablar de la palabra sincronicidad y para ello cita a uno de sus maestros: Carl Gustav Jung. “Él inventó ese vocablo o neologismo que alude a fenómenos que nadie puede explicar. Por ejemplo, el hecho que cuando se muere una persona muy querida de la familia aparecen pájaros que picotean las ventanas o que entran en las casas. Eso les ocurrió a los familiares de mi cuñado: Gabriel Valdés. Cuento en el libro que cuando falleció, sus tres hijos vieron pájaros. La explicación que da Jung es que estamos ante una antigua creencia, que han tenido prácticamente todos los pueblos, donde el alma abandona el cuerpo del difunto en forma de pájaro”, explica.

La grandeza del ser humano

El autor de “Marginales y marginados…” advierte que no se siente cómodo con la definición de memorias. “Cuando yo vi que mi hermana Sylvia Soublette escribía las suyas y le salió un ‘mamotreto' como de 700 páginas, me dije ‘no estoy en condiciones de hacer esto'. Lo que sí puedo hacer es una exposición de ciertos episodios de mi vida donde se muestre mi relación con la gente marginal que he conocido, ya sea marginales por vocación o marginados por las circunstancias; junto con citar algunos fenómenos de sincronicidad que me han interesado enormemente. Escogí a mendigos, a delincuentes, a nobles como Lanza del Vasto, que desciende de los más nobles de Alemania, sin embargo, ese hombre fue un vagabundo que viajó a pie desde París a la India y renunció a tener cosas materiales. Ahí hay un marginal por vocación”, afirma. También hay referencias a Jesucristo, “un humilde carpintero de la ciudad de Nazaret, quien se transformó en un predicador popular que —a poco andar— empezó a ser seguido por grandes multitudes”. El profesor de la Universidad Católica concluye que “quisiera que quedara en claro que mi atracción por los seres marginados que han llegado al extremo de la miseria tiene que ver con que descubrí en ellos la grandeza del ser humano. Todos ellos tuvieron una luz y una sabiduría para decirme las cosas que me dijeron”.

Su más reciente publicación está plagada de emocionantes anécdotas, como cuando conoció a su ídolo de infancia y que lo ha acompañado en otra de las facetas de su elogiada carrera profesional, como experto en cine: Charles Chaplin. El autor rememora su encuentro en París con el protagonista de “El Pibe”. Quería verlo en el Hotel Ritz, donde daría una conferencia de prensa, y después de mucho cavilar “se me ocurrió pedirle ayuda a una señora chilena de sonoros apellidos, muy conocida en París porque fue condecorada por el gobierno de Francia como héroe de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de doña María Edwards de Errázuriz, quien trabajó intensamente en la clandestinidad salvando a los hijos de mujeres judías a quienes los nazis mataban al momento mismo de nacer”, escribe Soublette, y agrega que la llamó por teléfono, se vistió con un terno azul y se compró una corbata elegante hasta adquirir la estampa de un caballero. El autor volvió a insistir en su pedido y, gracias a las gestiones de María Edwards, pudo cumplir uno de los más grandes sueños de su vida: conocer y hacerle preguntas a Chaplin.

—¿Cuándo comenzó este libro?
“Partí en plena cuarentena. Fue la pandemia la que me permitió poner por escrito estos recuerdos. Los tenía muy frescos porque desde hace tiempo estaba con el interés de escribirlos y ofrecerlos a algún editor y fui muy bien acogido por Ediciones UC. No tengo pretensiones literarias. Solo me interesa que la gente sepa lo que realmente ocurrió, con algunas reflexiones mías, por eso tiene el carácter de un ensayo. Por ejemplo, cuando hablo del mendigo que se pasea por la Ruta 5 Norte analizo su mensaje desde un punto de vista filosófico. Fue él quien me dijo que no hay nada de eso que llaman inteligencia. ‘Su inteligencia, señor profesor, no es superior a la de un mosquito. ¿Sabe usted qué es lo único que hay? Lo único que hay es un padre y una madre'. Con ese comentario impresionante, él nos remonta a un conocimiento original del mundo”.

—Usted fue diplomático (agregado cultural de Chile en Francia), usó chaqueta y corbata, pero también ha desarrollado una notable carrera como docente y difusor de la cultura popular. ¿Hay dos almas en Gastón Soublette?
“Fui una persona muy mal orientada en su juventud. Creí que podía ser abogado o arquitecto y eso fue un gran error. Estudié entera la carrera de Derecho, aunque no la ejercí. Fui becado y pude estudiar música en París y ahí comenzó mi realización y, luego, la Universidad Católica me contrató como profesor en Filosofía y en el Instituto de Estética. Eso ha sido realmente mi oficio: soy un educador, un intelectual apto para la academia. Eso se me definió con retardo y antes fui diplomático, fui director artístico de Canal 13: cargos muy bien pagados, pero no me sentía muy bien vestido de cuello y corbata todos los días (risas), con palabras de buena crianza o tener que asistir a grandes recepciones. Eso quizás fue lo que le hizo decir a Violeta Parra que yo era ‘un pituco de mierda' y que nunca iba a entender a su pueblo. Mi atracción por la cultura popular se la debo a ella. Su arte, lo que ella cantaba, me interesó tremendamente y no hice el menor esfuerzo para que fuéramos amigos. Violeta Parra se me presentó, cuando yo dirigía la programación de la Radio Chilena CB 66. Ella apareció en mi oficina a pedirme que pusiera por escrito las melodías y las entonaciones de todo lo que ella había recopilado a lo largo de Chile y ahí empezó nuestra amistad. Violeta es un ícono de la cultura popular chilena que vino a mi encuentro”.

—Siendo tan amigos, ella va a verlo en Francia y le recrimina por el gobierno de Eduardo Frei Montalva…
“Hay un pasaje en mi libro de un encontrón bastante violento, porque ella vino a verme a mi oficina en la embajada de Chile en París. Lo primero que hizo, ni siquiera me abrazó o me dio la mano, me habló muy mal del gobierno de Eduardo Frei, que estaba engañando al pueblo, sin progreso, y que su administración era un teatro. Yo le hice sentir, de una manera diplomática, que esa no era una manera de saludarme después de tanto tiempo sin vernos. Habíamos sido muy amigos y colaboradores y me recibió, como se dice popularmente, con ‘una patada en el hocico'. Eran sus momentos de furia, después se calmaba y se transformaba en una mujer muy abierta, muy simpática y talentosa. Pero tenía esos reventones. Tenía una vena de dureza en su carácter que por un lado es malo, pero también es positivo, porque Violeta fue una persona que se atrevía a decir la verdad frente a los poderosos. Eso es una virtud. Les decía en su cara lo que ella pensaba ¡Muy valiente! Pero, a veces, los amigos teníamos que afrontar las consecuencias de su mal humor”.

—¿Porqué, como señala en el libro, usted y Nicanor Parra fueron las personas más fieles de Violeta Parra?
“Isabel Parra me mostró un escrito de su mamá donde decía ella que yo era el único que le seguía siendo fiel. Siempre he estimado su arte de la mejor manera posible. Nunca le fallé y todo lo que escribí de ella o dije en Canal 13 lo hice con una profunda convicción de su valor. Cuento en el libro que me tomó un examen en un aeropuerto para saber si sabía bien todo lo que había aprendido de ella. Eso fue una manera de comprobar que lo que me había enseñado permanecía intacto en mi memoria. Nicanor, por otro lado, fue el referente de protección: el antipoeta fue su referente paterno. Violeta se quejó de que todos le fallaron y puso fin a su vida no por penas de amor, sino por la imbecilidad de los hombres. Por eso la pongo como un personaje marginal, por su incompatibilidad con el mundo que le tocó vivir. Ella me habló no solo de poesía o de música, también me habló de este modelo de civilización frente al que ella no estaba de acuerdo, al igual que yo. Por otro lado, la figura de Cristo nunca dejó de ser importante para ella. Llegó a decirme ‘a Cristo no me lo sacan del corazón ni el comité central del Partido Comunista'. Esa es una frase para el bronce”.




sábado, septiembre 11, 2021

Patricio Manns: “Finalmente, me van a tener que aceptar como escritor”

 Radio Universidad de Chile

Durante las últimas semanas, el compositor vivió una descomposición que lo llevó a estar en riesgo vital y, pese a que en los últimos días su estado de salud se ha estabilizado, su situación continúa siendo crítica. En ese contexto, Radio Universidad de Chile rescata una entrevista inédita del músico a nuestro medio. En este relato destacan recuerdos de infancia, reflexiones sobre la Unidad Popular y el exilio, entre otros temas.


En septiembre de 2020, el músico y escritor Patricio Manns (84) vivió un momento complejo. Producto de las complicaciones de su diabetes fue internado en la Clínica Reñaca. Pero, de forma paralela, su esposa, Alejandra Lastra, comenzó a enfrentar su propia lucha, siendo hospitalizada por cáncer de colon en etapa 4. 


Para el músico ese fue un momento difícil. A la vez que él era sometido a una cirugía, era confirmada la muerte de su compañera y amiga, quien estuvo a su lado por más de 20 años. 


Hoy, a un año de ese hecho, Patricio Manns vuelve a experimentar un momento complicado. Hace unas semanas el músico vivió una descompensación que lo llevó a estar en riesgo vital y, según lo comunicado por su hija, Lisselotte Manns, pese a mostrar cierta mejoría, su estado continúa siendo crítico. 


En ese contexto, Radio Universidad de Chile rescata una entrevista inédita al compositor, una conversación que se realizó durante el primer semestre de este año de manera telemática y que fue guiada por Patricio López, director de nuestra emisora. Recuerdos de infancia, reflexiones sobre la Unidad Popular y el exilio, fueron algunos de los temas abordados en ese diálogo. 


Sabíamos que estás escribiendo tus memorias, ¿cuál es la metodología para escribir las memorias de Patricio Manns? ¿Cómo seleccionar, definir? ¿En qué va la escritura del libro? 


He tratado de seguir mi intuición, porque tuve que hacer una selección de cosas para contar. Entonces, dejé los hitos, las cosas más importantes a mi modo de ver, las que fueron cambiando mi mentalidad, las que fueron desarrollando mis cosas, mi literatura, mi música, los viajes que más me llenaron e instruyeron. Voy en 400 páginas y me queda un tiempo todavía. Estoy recién en la época de las campañas de Salvador Allende. 


Van a ser muchos tomos …


Ahí vamos a tener que discutir con los editores.


Evidentemente, el origen siempre es muy importante, ¿cómo se fue construyendo tu sujeto poético, literario? 


Mi infancia y mi adolescencia fueron realmente formadoras. Crecí en un hogar donde había una biblioteca importante. Esa biblioteca me formó. Vivíamos en la codillera de Nahuelbuta, arriba, en los cerros cerca de Tirúa. Mis padres, aparte de ser músicos, eran profesores y cada uno tenía un piano. Mi padre era pianista de jazz y mi madre, pianista clásica y leía y tocaba a Chopin (…). En mi casa no había luz eléctrica, no había agua potable. Entonces, lo nuestro era una cosa al revés: teníamos que ir a lavarnos los dientes, a bañarnos, a un estero en caballo. Era maravilloso. Vivíamos hablando y leyendo libros y mi madre, con mucha sabiduría, puso una línea roja en medio de la biblioteca y dijo que todo lo que estaba a la izquierda se podía leer; no lo que estaba a la derecha. Sabiamente, había puesto lo que quería que leyéramos en los libros prohibidos. Entonces, los sacábamos escondidos y nos íbamos a leer abajo de las carretas. Ahí empecé a escribir inmediatamente. 


¿Qué libros eran esos? 


Leíamos la literatura española del siglo XIII, mucho latinoamericano, Neruda, Mistral que estaba en todas partes en la casa. Había novelistas también. Esa biblioteca fue fantástica. 


En tu infancia, ¿leer y jugar era como lo mismo? 


En cierto modo, sí, aunque empecé a tomar conciencia de la importancia de leer. La lectura me gustaba mucho, entonces, me la pasaba leyendo. Ahora también. Sigo leyendo como condenado para recordar algunas cosas de mi biografía. Para acercarme más a ese pasado, estoy haciendo una lectura para rescatar la cercanía de las voces. 


¿Qué estás leyendo ahora?


Estoy leyendo la parte donde hice las campañas con Allende. Hice tres campañas presidenciales con él como periodista y ahora estoy revisando los textos de Allende, los discursos, para acordarme cómo hablaba y de qué hablaba. Para estar más cercano a la realidad de esa época. Estoy usando el lenguaje real de Allende para hacerlo hablar en mis memorias. Ahí voy. Estoy muy entusiasmado.


¿De qué esta hecha esta particularidad de Allende? 


Lo conocí mucho por la relación que teníamos en las campañas. Era una relación del día entero con él. Yo tenia que grabarlo así que tenia que estar a su lado con el micrófono para grabar lo que decía y enviarlo a un comando que había en Santiago y que distribuía a las radios de todo Chile. Era fantástico estar con él y escuchar lo que hablaba (…). En la noche, hacíamos una fogata y Allende iba con nosotros. Le gustaba conversar ahí, porque él no podía leer los diarios, ya que hacía como 10 ó 12 discursos por día. Entonces, nos pedía que le leyéramos y le informáramos para incorporar en su discurso alguna cosa importante que había pasado en el mundo. Por ejemplo, en un momento dado, ocurrió lo de Yakarta. Así que le informamos esa noche y le dijimos que estaban matando a los comunistas en Yakarta y, cómo en esa campaña era aliado con el Partido Comunista chileno, le informamos para que le diera el pésame al Partido Comunista y para que hiciera un saludo especial a los comunistas en Yakarta. Entonces, él hizo un gran discurso dirigido al Partido Comunista (…). Allende era un gran orador, era muy culto, inteligente. Sabía muy bien trabajar con las ideas, tenía una gran noción de eso y para nosotros era muy importante trabajar con él y hablar con él. Era muy bueno para hacer conversaciones alrededor del fogón, entonces, nos permitía hacerle preguntas, sobre todo políticas. Y contestaba de una manera que era como un profesor con dos alumnos (…). Recuerdo a Allende como un gran estadista. Si hubiese tenido tiempo y la posibilidad de hacer un gobierno libremente, sin la presión inmensa que ejercía Estados Unidos a través del Pentágono y la CIA y la derecha chilena haciendo huelga, parando el país. Allende hubiera podido hacer un gobierno fenomenal, pese a que su gobierno fue bueno desde todo punto de vista. Hizo cosas que todavía funcionan y se recuerdan, pero pudo haber sido mucho mejor. Pero no era culpa de él, sino que se le vino encima una oposición feroz que trató de parar el país a cada rato. Eso lo voy a contar en las memorias (…). Allende fue algo muy grande que pasó en la historia de Chile y yo fui privilegiado de estar al lado suyo, observarlo actuar, observarlo hablar, observarlo convencer, pedir militantes para la causa que él tenía. Eso me tocó muy profundamente. Esa pasión que tenia por la política. La pasión por vivir, por crear cosas nuevas, por dar lo que había prometido (…). En las memorias, voy a darle mucha importancia al período de Salvador Allende.


Si pudieras mirar retrospectivamente en tu alma, en tu mirada, en tu condición de creador, ¿qué supuso el exilio?


Recuerdo que ya habían salido todos y llegó Volodia a París y le pedimos una reunión para que hablara sobre cómo lograr que el exilio fuera lo más productivo posible, cuál era su opinión y sus consejos. Volodia se sentó, nos miró a todos y nos dijo: “Tomen el exilio como una beca universitaria de Pinochet, porque aquí lo tienen todo. Veo los quioscos en la calle repletos de revistas, de información. Tómenlo para desarrollarse, vayan a los museos, vayan a La Sorbona. Ahí está la posibilidad de asistir a clases sin estar inscrito ni matriculado y tampoco la universidad le va a dar alguna corroboración de eso, pero ustedes pueden formarse ahí. Asistir a cursos de historia, literatura, lo que quieran. Se sientan atrás no más” (…). Eso hicimos nosotros. Conseguimos la beca Pinochet tal como lo decía Volodia y empezamos a trabajar. Yo fui a reuniones con cantautores franceses, ingleses, alemanes y participé en festivales como un chileno exiliado en Francia. Me recibían y me hacían cantar junto a ellos. Así conocí a mucha gente notable. Yo cambié mucho. Cuando volví del exilio yo era otro tipo: hablaba francés, un poco de italiano. Mi cultura se acentuó muchísimo. Podía leer a los autores en sus idiomas originales, sobre todo a los franceses. No necesitaba traducción, los leía directamente. Fue un gran impulso para lo que quería ser, sobre todo en la literatura francesa, la música francesa que es muy poderosa.


¿Cómo te sientes después luego de que no te dieran el Premio Nacional?


Lo del premio se dio cuando estaba en mal estado de salud y me estaban haciendo operaciones. Por supuesto no me consideraron para nada. En ese momento, vi que podían dármelo, porque la gente hizo una colecta para mantenerme, para la parte de las enfermedades, que fueron un gasto enorme, que estaban muy fuera de mi alcance. Se juntó la gente y juntó dinero y me lo envió y lo depositó en mi cuenta. Eso lo agradezco muchísimo. No saben cómo ayudó ese dinero. Cómo sirvió, porque estuve muy mal. Yo tengo diabetes, entonces, tuve una infección diabética y me afectó una pierna que casi se me va. Menos mal que la salvaron, pero agrandé el costo también. Por eso es que la gente me ayudó muchísimo. Ahora, mi hija se vino a vivir conmigo y tengo a mis nietos, nietas, bisnietas. Así que mi familia no me dejó solo y se vino a vivir conmigo, porque quedé solo. Murió Alejandra y quedó un gran vacío. Imagínate lo que significa su ausencia. 


Y el cariño de la gente, ¿cómo ha estado la cosecha? 


Muy bien. Después de esto, de la oferta para hacer la Biblioteca Patricio Manns, se están viendo los frutos. Estoy emocionadísimo por que aparezcan los libros, a pesar de que ya conozco sus portadas. El trabajo que están haciendo es maravilloso. Finalmente, me van a tener que aceptar como escritor, porque eso es muy difícil para mucha gente, sobre todo para los editores (…). Catalonia abre sin reservas la posibilidad de que deje toda mi obra ahí, sin censurarla. Le doy mucha importancia a mi obra literaria. Eso va a ser un encuentro que va a provocar explosiones por todos lados.  

jueves, septiembre 09, 2021

Joan Turner, Premio Nacional de Artes de la Representación











El Mercurio


La viuda de Víctor Jara fue reconocida por su labor como bailarina, coreógrafa y maestra de danza. Los miembros del jurado destacaron, además, su aporte a la cultura chilena.

RAIMUNDO FLORES S.


“Por unanimidad este jurado ha decidido otorgar el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2021 a Joan Turner”, anunció ayer, minutos antes de las 14:00 horas, la ministra de las Culturas, Consuelo Valdés.

En el jurado también estaban el dramaturgo Ramón Griffero, último Premio Nacional de esta categoría; Ennio Vivaldi, rector de la Universidad de Chile; Aliro Bórquez, representante del Consejo de Rectores; Ana Reeves, de la Academia Chilena de Bellas Artes, y María Elena Wood y José Soza, como representantes del Consejo Nacional de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Ellos se habían reunido horas antes presencialmente en el Palacio Pereira para dirimir entre los ocho candidatos que postulaban. La elección de Turner, en palabras de la ministra, se debió a la “sobresaliente trayectoria de esta mujer de la danza, que durante siete décadas ha aportado con su talento y saber al desarrollo de la disciplina en nuestro país”.

“Es un premio a una disciplina que cuesta toda una vida cultivarla. Estoy muy agradecida del reconocimiento y de la oportunidad que me ha dado Chile para desarrollar este arte en el país y de vivir en él”, dijo Turner en un contacto por Zoom con el jurado, cuando fue notificada. Luego prefirió no hacer declaraciones a la prensa y algunos de los miembros del jurado pidieron la palabra para felicitarla.

“Es un bello día, Joan. Estamos felices por ti, por tu aporte, por tus 70 años de dedicación a la danza y a nuestro país transmitiendo tu saber, transmitiendo toda tu enseñanza, resistiendo en los tiempos duros y manteniendo el arte en presente, creando escuela. Es un día de fiesta para Chile, para la danza, para ti. Estamos muy felices que en esta disciplina tan postergada y tan ardua para ejecutar en nuestro país, seas premiada tú y toda esa disciplina a través de ti”, señaló Griffero.

Turner, nacida en Londres hace 94 años, llegó a Chile en los años 50, tras haber girado por Europa como bailarina. En sus primeros años en el país fue parte del Ballet Nacional Chileno y comenzó a trabajar como profesora en la Escuela de Danza de la Universidad de Chile. Luego creó y dirigió la carrera de Pedagogía en Danza Infantil en ese plantel.

Meses antes de su llegada a Chile, Turner se casó con el bailarín Patricio Bunster, con quien vivió sus primeros años en el país. Su segundo matrimonio fue con Víctor Jara. El asesinato del músico en 1973 fue un punto de inflexión no solo en su vida personal, sino que en su carrera. Partió al exilio en Londres, donde se dedicó al activismo por los derechos humanos. “Me di cuenta de la tarea que se me venía por delante. Y creo que lo conseguí. Gracias a la historia de Víctor, muchos supieron lo que pasaba en este país. Y yo, sin darme cuenta, conseguí que Víctor volviera a Chile vivo”, recordó en una entrevista con “El Mercurio” en 2009.

A Chile regresaría en la década de los 80, creando el Grupo de Danza Calaucán, en Concepción, y el Centro de Danza Espiral. En 2009 recibió la nacionalidad por gracia y en 2019 fue distinguida con la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda y con el Premio a la Trayectoria de la Academia Chilena de Bellas Artes.

Este premio le llega tras su tercera postulación, este año impulsada por el Sindicato Nacional de Trabajadores Artistas de la Danza, la Fundación Víctor Jara y Prodanza. El reconocimiento implica un premio cercano a los $22 millones y una pensión vitalicia mensual de 20 UTM.

La actriz Ana Reeves saludó a Turner virtualmente y destacó su aporte a la cultura chilena. “Joan querida, nosotros nos hemos sentido premiados por ti, por haber elegido y haber estado en este país, por la enseñanza que le has dado a tanta gente, por el valor en que has puesto la danza en este país”, señaló.

Y el rector Vivaldi añadió: “En la elección de premios nacionales es muy importante el mensaje que uno les da a los jóvenes y al pueblo de qué es un ejemplo, de que hay personas que son extraordinariamente relevantes y dignas de ser imitadas y que están dando un ejemplo constantemente. Te agradezco el cariño que has mostrado siempre por Chile y creo que representas lo más importante que uno quisiera decir y es que el amor trasciende a la muerte, que Eros vence a Tánatos y eso nos emociona mucho”.

A través de Zoom, el jurado notificó ayer a la bailarina y coreógrafa de que había sido la elegida para recibir esta distinción y le brindó un aplauso. Andrés Pérez C.


lunes, septiembre 06, 2021

Roberto Márquez: “Illapu está inscrito en la historia de nuestro país”

 



El Mercurio


El conjunto prepara la celebración de sus 50 años con dos presentaciones en el Movistar Arena, su primer álbum de estudio en 15 años, un libro que repasa su historia y un concierto popular para el próximo año.

Raimundo Flores S.

A menos de una semana de anunciar que la celebración de sus cinco décadas de historia comenzará con un concierto en el Movistar Arena el 25 de septiembre, Illapu confirmó una nueva fecha en el mismo escenario, para un día después, debido al éxito de ventas. Más allá de que los aforos reducidos faciliten este tipo de hitos, desde el conjunto celebran el entusiasmo de su público luego de tantos meses de distancia física.


“Ha sido una muy buena y grata noticia. Hemos venido sintiendo en nuestras redes ese apoyo y cariño. Además de la falta que nos hace el público, parece que también les hacemos falta a ellos. Esto nos ha comprobado el cariño que nuestra gente tiene por nosotros. Si estamos cumpliendo 50 años es, precisamente, por eso; por el tremendo apoyo que siempre hemos tenido”, señala Roberto Márquez, líder y fundador de Illapu.


Los dos conciertos en el Movistar han obligado a una rápida rearticulación de la banda, tras meses de dejar por la pandemia la rutina de ensayos y presentaciones que han llevado en las últimas cinco décadas. Márquez calcula que nunca antes el conjunto había pasado tanto tiempo sin verse ni tocar y aunque acepta que ha costado retomar el ritmo, dice que la pausa le ha permitido acercarse de manera renovada a su repertorio. “Esto te da la posibilidad de sentir de nuevo esas inseguridades. Antes cosas que teníamos tan archiaprendidas y que hoy día has tenido que volver a ejercitarlas y te da esa sensación que tuviste cuando hacías tus primeros conciertos, tus primeros grandes desafíos, tu primer Caupolicán. Vuelve esa adrenalina a flor de piel”, señala.


El reencuentro con el público solo es el primero de varios episodios y proyectos que verán la luz durante el año en que los autores de “Vuelvo para vivir” estarán celebrando sus bodas de oro. En abril ya habían dado una pista de uno de ellos con el estreno de la canción “La vida volverá”, que será parte de un nuevo álbum de estudio de la banda, el primero con temas propios desde “Vivir es mucho más” (2006).


Esa canción abordaba de alguna manera lo que han vivido los chilenos tras el estallido social y la pandemia, aunque Márquez adelanta que será un disco variado. “Siempre hemos tenido una opinión sobre la contingencia, pero eso no nos desvía de ser un grupo que hace música y expresa distintas situaciones que vive el hombre. Está la contingencia, está el amor, todo lo que implica la vida misma y este disco tiene todo eso, todos esos ingredientes, tanto en lo musical como en las temáticas”.


Junto con este álbum se publicará en los próximos meses un libro que cuenta la historia del grupo desde la mirada de Márquez. Además, esperan cerrar la celebración de los 50 años con un concierto popular, volviendo a la idea original de celebración que estaban imaginando hace años. “El concierto de los 50 años era un concierto popular, que iba a ser en un gran estadio, donde íbamos a buscar la forma de que fuera con precios muy populares, que te lo puedes permitir al usar un gran espacio y cuando no te están restringiendo la cantidad de público y todas las cosas que pasan hoy. Ese proyecto estaba planteado hace más de dos años y finalmente lo haremos”, dice.


El músico también aprovecha este nuevo aniversario para mirar atrás y hacer un balance de la trayectoria del conjunto. “Siento que el Illapu está inscrito en la historia del país. Nosotros en 50 años hemos sido cronistas de la historia que nos ha tocado vivir como pueblo. Nacimos en los años 70, cuando hay un florecimiento de una realidad nueva y el mundo estaba mirándonos. Luego vienen lo que sabemos, el golpe y el exilio. Todo lo que vivió nuestro pueblo el Illapu también lo ha vivido, está pegado en nuestra piel y nuestras canciones así lo reflejan”, expresa.


Illapu realizará dos conciertos los días 25 y 26 de septiembre en el Movistar Arena, donde interpretará varios de sus éxitos y algunos de sus nuevos temas.


sábado, septiembre 04, 2021

A 200 años del fusilamiento de José Miguel Carrera: El Monte se consagra a su héroe máximo

 

Los 200 años de su muerte ocurrida en Mendoza serán conmemorados con una recreación, además de una visita a la histórica casa de la familia, un concierto y, sobre todo, la inauguración de un espacio donde descansan restos del prócer de la Independencia.

IÑIGO DÍAZ

Misterios irresolutos

“Tras el fusilamiento, Carrera fue decapitado. Su cabeza fue exhibida en la plaza de Mendoza como muestra de escarnio, y su cuerpo fue depositado en una fosa común, donde también estaban los restos de sus hermanos”, relata la chozna de Carrera (nieta en cuarta generación), Ana María Ried.

La historia continúa con la repatriación de esos restos, que hoy descansan en la Catedral, pero en algún momento se pierde el hilo, dice ella: “El cráneo fue custodiado por María Huidobro, quien se lo habría entregado a un arriero de apellido Rojas, que cruzó la cordillera. De pronto el cráneo apareció en El Paico (localidad próxima a El Monte). Hace unos años se realizó en Europa un examen de ADN, que no fue concluyente. El cráneo podría no ser de él, pero la tradición y el culto popular dicen que lo es”.

“Llevo a Dios en el corazón, no en los labios”, le dijo —o le habría dicho— José Miguel Carrera a su confesor en la ciudad de Mendoza, en vísperas de su fusilamiento, el 4 de septiembre de 1821. Fray Benito Lamas lo instó a un arrepentimiento, pero el prócer chileno de la Independencia se mantuvo firme.

Así rememora el episodio final de la vida de su trastatarabuelo Ana María Ried Undurraga. En su rol de presidenta del Instituto de Investigaciones Históricas José Miguel Carrera, también ha sido depositaria de un legado y de una historia que hoy está cumpliendo justos 200 años.

La muerte de Carrera en circunstancias que siguen siendo centro de debates históricos, se conmemora el día de hoy, sobre todo en El Monte, el lugar donde creció y se formó. Desde esa localidad campesina de unos 40 mil habitantes que aún mantiene vestigios de esa época, se celebra su figura en el proceso de emancipación con una serie de actividades.

Por ejemplo, el bicentenario del fusilamiento será recreado al mediodía en la Plaza Independencia de El Monte por un centenar de actores, siguiendo un guion escénico escrito a partir de los testimonios del propio Benito Lamas. “El Monte tiene una identidad muy propia, a partir de la figura de José Miguel Carrera y sus hermanos, Luis, Juan José y Javiera. Se le conoce como el lugar ‘donde nació la patria', porque ahí se gesta el primer ímpetu independentista”, dice Francisco Yávar, director de la Fundación Javiera Carrera.

La fundación busca proyectar ese patrimonio histórico a través de acciones de arte contemporáneo. Es parte de los organizadores de la conmemoración, junto con el municipio de El Monte y el propio instituto que lleva el nombre del prócer. Su sede se encuentra, además, en las dependencias de la Hacienda San Miguel, el monumento histórico Casas de los Carrera, un conjunto del siglo XVIII que hoy también se abrirá al público con aforos controlados.

Los visitantes podrán recorrer sus espacios, jardines y corredores coloniales. Entre ellos destaca el bodegón subterráneo de 250 años de antigüedad y la pileta donde Javiera Carrera confeccionó la primera bandera de la Patria Vieja, según el mito.

En la casa, Los Chinganeros —elenco de cueca estrechamente vinculado a la memoria carrerista— darán un concierto con música de las chinganas. Ese es el lugar donde se cantaba la cueca chilena y donde, han dicho los mismos Chinganeros, “comenzó la conspiración patriota. Las chinganas fueron cuna de la resistencia, hogar para el guerrillero Manuel Rodríguez y lugar de contacto clandestino de los Carrera”.

Un digno descanso

Pero el principal acontecimiento de la conmemoración de este bicentenario tendrá lugar a las 11:00 de la mañana, en la parroquia San Francisco de El Monte, otro monumento histórico. Se trata de la inauguración y bendición del nuevo osario donde descansará el cráneo de Carrera, una vitrina instalada junto al altar de la iglesia, creada por la artista Josefina Guilisasti junto a la arquitecta Josefina González.

“Este proyecto invita a relacionar la dimensión histórica de la figura de Carrera desde un sentido de contemporaneidad, donde los cruces entre patrimonio, arte, saberes y oficios, permiten acceder a nuestra historia desde la vigencia y desde las múltiples lecturas que requiere”, dice Guilisasti.

De 190 x 134 cm, el osario está diseñado en acero y mármol, con bordados, terciopelo y un sistema de iluminación led creado por Pascal Chautard. “Esta obra encargada por la Fundación Javiera Carrera permitirá darles un lugar más digno a los restos del prócer”, cierra Yávar.



La casa patronal, la casa de los inquilinos y el bodegón forman el conjunto monumental del siglo XVIII. Allí opera la Fundación Javiera Carrera. La hacienda estará abierta hoy al público para conocer la historia viva. MAX DONOSO