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viernes, octubre 07, 2016

Un singular cuarteto aborda obra clave de John Cage

El Mercurio

Los compositores Sebastián Jatz y Cristián Parker, y los cantautores Colombina Parra y Tomás Preuss presentarán "Four {+6} ", de uno de los músicos más influyentes del siglo XX.  

Romina de la Sotta Donoso 

Vasta es la influencia de John Cage en la música, las artes visuales y la literatura de la segunda mitad del siglo XX, y las resonancias de su obra exceden el ámbito de la música de concierto.

Los originales preceptos musicales del compositor estadounidense podrán explorarse a las 22 horas de hoy, en el Centro Arte Alameda (Alameda 139, $4 mil y $5 mil), en un concierto que contará con la participación de cuatro músicos de muy distintos backgrounds .

Participará Sebastián Jatz, responsable del estreno en Latinoamérica de "Musicircus", también de Cage, ante cinco mil personas, entre otros hitos. El proyecto fue gestionado por Cristián Parker, compositor que se ha sumergido en el mundo de la cumbia y es coautor de un documental sobre Mauricio Redolés. Los otros dos integrantes del singular cuarteto son los cantautores Colombina Parra y Tomás Preuss, quienes provienen del rock pop. "Ellos no conocían esta música, pero les encantó desde que les presentamos la partitura y les explicamos cómo se trabajaba. Se les abrió una posibilidad de acercarse a algo que veían como de especialistas. Todo esto servirá justamente para que el público que los sigue a ellos también pueda conocer a Cage", comenta Jatz.

Este singular cuarteto presentará "Four {+6} " (1990), una obra característica de la última etapa creativa de Cage.

Jatz ya la ha tocado antes, en tres ocasiones. "Pero siempre es distinto. Depende de con quién uno la haga, pues hay que tomar varias decisiones; la obra ofrece un grado de flexibilidad que permite distintas maneras de hacerla", dice Jatz. Y profundiza: " 'Four {+6} ' es de las últimas obras de Cage, donde trabaja principalmente con muchos silencios y con sonidos suaves. Es muy distinto del Cage de los años 60 que usa radios y mete ruido. Es una música mucho más tranquila y linda. Él trabaja dándote un paréntesis de tiempo para comenzar a hacer un sonido y otro paréntesis de tiempo para terminar de hacer el sonido, y tú eliges las duraciones mismas de los sonidos".

La partitura indica que cada intérprete debe elegir doce sonidos: "Puedes utilizar un instrumento, objetos o la voz, lo que uno quiera".

Asimismo, programaron otra obra de Cage, "One {+7} ". "Es en video y va a suceder al mismo tiempo", adelanta.

lunes, agosto 15, 2016

Muere el pianista David Tudor, motor de la música contemporánea

La Jornada

El pianista y compositor estadounidense David Tudor falleció este sábado a los 70 años en Nueva York, donde desarrolló una trayectoria que lo ubica como motor del avance del arte de la música, en particular por su estrecha colaboración con John Cage, de quien estrenó la legendaria partitura 4´33”: una exploración profunda acerca del valor del silencio.

Alumno de Irma Wolpe, compositora rumana nacida de Irma Schoenberg y casada con el también compositor alemán Stefan Wolpe, David Tudor aplazó su vocación como compositor para dedicarse a una carrera pianística singular: dar a conocer las obras que ningún otro intérprete estaba dispuesto a arriesgar.

Fue así como dio a conocer al gran público a Pierre Boulez, Karlheniz Stockhausen (quien escribió para él su Sexto Klaviertstück), LaMonte Young (después muy popular como pionero del minimalismo) y Morton Feldman, hoy todos ellos monstruos sagrados.

Las obras para teclado más importantes de John Cage fueron escritas en colaboración con David Tudor. Cage decía que el secreto consistía en “proponerle un proyecto en el que se sintiera cómodo y lleno de curiosidad”.

Dio a conocer, por ejemplo, la fundamental Music of Changes, de Cage, el Concierto para piano y orquesta y un momento definitivo en la historia de la música ocurrió el 29 de agosto de 1952 en Woodstock, cuando se estrenó 4´33”, una obra en tres movimientos cuya partitura ostenta una sola palabra: “tacet”, vocablo latino que en la técnica musical indica al intérprete como “el que calla”, “el que queda en silencio”.

La obra consiste en tres movimientos, durante los cuales el pianista no emite nota alguna. Un metrónomo sobre el piano indica el tiempo de duración de cada movimiento y el solista se limita a pasar las páginas de la partitura, que están en blanco. Al terminar, cierra la tapa del piano y agradece los aplausos del público.

Esa exploración del silencio ha sido tomada por igual como broma, ofensa y asombro. En el estreno en Woodstock, contó a La Jornada la pianista Margaret Leng Tang, alumna de John Cage y quien estuvo en el estreno en Woodstock, se escuchó el murmullo de los grillos en el bosque, el viento al pasar por las ramas de los árboles, vieron relámpagos y escucharon truenos “en una noche muy hermosa en el bosque”.

Por su trabajo en estrecha colaboración con John Cage, se le atribuye a éste último una partitura que en realidad escribió David Tudor: Reunion (1968), que incluye una partida de ajedrez donde cada gambito, cada cambio de escaque, cada movimiento de piezas correspondía a sonidos, luces y efectos térmicos.

El estreno lo realizaron el propio Tudor y como jugadores de ajedrez participaron John Cage y Marcel Duchamp.

Las composiciones de David Tudor, en lo sucesivo, se circunscribieron al universo de la música electrónica.

Ha muerto, este sábado, un motor de la cultura musical contemporánea.

sábado, noviembre 09, 2013

El lúdico John Cage, en palabras

El Mercurio

Llega a librerías el tercer volumen de la última entrevista que dio uno de los artistas más influyentes del siglo XX.

Romina de la Sotta Donoso

El compositor chileno Sebastián Jatz (1980) sigue explorando la senda abierta por John Cage (1912-1992), uno de los artistas más influyentes del siglo XX, un pionero que introdujo el azar en la música y que cambió los paradigmas en otras disciplinas.

"La obra literaria, musical y visual de Cage son distintas facetas del mismo intelecto", aclara Jatz, responsable de la primera y única traducción al español de la última entrevista que dio el estadounidense. Ahora lanza el tercer volumen, referido a la literatura: "Words. John Cage en conversación con Joan Rettalack" (Ediciones Metales Pesados, 152 páginas, $ 14.600).

El volumen incluye uno de los diez libros de Cage, "Art is Either a Complaint or do Something Else". En él, hace un juego con declaraciones de Jaspers Johns: construye mesósticos. Lo explica Jatz: "Escribe una palabra en sentido vertical y luego, líneas horizontales que pueden coincidir con cualquier letra de esa palabra vertical. Es un juego que se lo enseñó su alumno Jackson Maclow, quien se convertiría en el mayor poeta experimental de Estados Unidos".

"Es una manera de convivir con la obra o pensamiento de otro autor: someterlo a procedimientos azarosos y observar un resultado inaudito, transformando algo en otra cosa", agrega.

Retallack se lo pregunta directamente a Cage en la entrevista: ¿hay alguna pieza que cambió su forma de ver el mundo? Cage no lo duda. "La primera que recuerdo fue muy fuerte. Estaba en una galería mirando las pinturas blancas tempranas de los años 40 de Mark Tobey", dice. Al salir, observó el pavimento: "Y no pude ver la diferencia entre éste y el trabajo de Tobey".

Aunque entonces era muy pobre, quería comprar una de esas pinturas, y lo hizo: "Le pagué cinco dólares por semana por casi dos años. Y sin embargo aprendí de Tobey mismo, y luego de su pintura, que cada lugar al que miras es la misma cosa. No necesitas realmente el Tobey (risas)".

Ahí, apunta Jatz, hay un principio fundamental del pensamiento de Cage: la obra es parte de la realidad. Y por eso Cage habla también sobre cómo este mismo fenómeno se da en el sonido y en el movimiento. Cómo, tras conocer una creación impresionante, nuestra percepción cambia, y vemos las cosas como nunca antes: "La obra de arte, como dijo Duchamp, termina en el observador. Yo creo que es verdad".

lunes, febrero 18, 2013

La Yoko Ono musical: entre Lennon y Cage

El Mercurio


Para conmemorar sus 80 años , que cumple hoy, la viuda del Beatle inauguró una retrospectiva de su obra en la Sala de Arte Schirn de Francfort. Aquí revisamos sus trabajos en la música pop y la experimentación sónica.

IÑIGO DÍAZ

Una jam session que reunió a aristócratas del rock británico -John Lennon, Eric Clapton, Keith Richards- titulada "Whole lotta Yoko" no solo fue, en efecto, "un montón de Yoko". También se la considera la primera vez que la nueva novia del Beatle hacía una intervención en el campo de la música pop. Reconocida hasta entonces como artista visual de vanguardia, Yoko Ono, de 35 años, estrenó allí sus demenciales chillidos en una canción.

Eso ocurrió en 1968, cuando los Rolling Stones rodaron su película "Rock and roll circus". Como siempre, Yoko Ono apareció vestida de negro y escondida en su melena, y si bien se ubicaba en una posición física secundaria, en cuanto a timbre y volumen esa posición pasó a ser protagónica. Para muchos, no se trataba más que de un suplicio japonés. Hasta el día de hoy: su último disco, gritos incluidos, es "YokoKimThurston" (2012), que publicó junto a los músicos de Sonic Youth, Kim Gordon y Thurston Moore.

De este modo, Yoko Ono se incorporó al rock. Y sus chillidos fueron número habitual en las presentaciones del John Lennon solista. Ese cuadro de ultrasonido humano audible aparece también en el disco "Sometime in New York City" (1972), a lo largo de muchos pasajes del concierto en el teatro Fillmore East, que tuvo la participación de Frank Zappa. Un episodio que reconecta a la Yoko Ono experimental con su maestro, el compositor John Cage.

En los años 50, se contactó con él en Nueva York a través de su primer marido, el estudiante de composición Toshi Ichiyanagi, y en 1962, en el Art Center Sougetsu de Tokio, Ono participó de la performance titulada "Music walk". Una pieza para piano, cintas magnéticas y radio de John Cage que entonces incluyó a Yoko Ono acostada sobre el instrumento. Recibió todo tipo de críticas negativas en el mismo año en que los Beatles lanzaban su inofensiva "Love me do".

La influencia de Cage como experimentador se instaló en ella para siempre. Junto a John Lennon comenzó así una escalada de creación libre en paralelo a los Beatles, a través de la serie "Unfinished music" (1968-69). Allí aparecen extravagancias como "John & Yoko", una sesión de 23 minutos en que se llaman uno al otro; "Baby's heartbeat", los latidos del embrión que fallece en el útero de Yoko, y "Two virgins", las cintas que ambos grabaron la noche en que Cynthia Powell, la primera esposa de Lennon, los descubrió en adulterio.

"Es cierto que sus performances visuales y musicales producen un shock . Algunos no conciben que los trabajos de Yoko Ono sean considerados obras de arte. Pero es claro que ella está explorando otras cosas: su obra es más compleja de lo que parece", dice el artista sonoro Félix Lazo. "Ella tiene una conciencia muy fuerte acerca de la música, el compositor, el método de creación y la obra. Y nunca dejó de estar vinculada a la escena japonesa, donde hay tipos súper rupturistas que trabajan con masas de ruido. Yoko Ono siempre tiene un as bajo la manga", agrega Lazo.

En la música, la japonesa avanzó entre sesiones experimentales como las de sus discos "Fly" (1971) y "Approximately infinite universe" (1973), y la autoría de canciones, como "Sisters, O sisters", la políticamente incorrectísima "Woman is the nigger of the world", en coautoría con Lennon, y la espeluznante "Don't worry Kyoko", inspirada en su juicio por la tuición de la hija de su segundo matrimonio.

"Tráeme la verdad", le dijo una vez John Lennon, "porque los artistas tenemos la dignidad de decir la verdad al mundo, contrariamente a los políticos". "Pero solo conocemos la mitad de la verdad. La otra parte es invisible. Ustedes deben completarla, imaginar, participar", diría ella días antes del concierto que esta noche dará junto a su hijo Sean Ono Lennon y la reactivada Plastic Ono Band en la sala Volksbühne de Berlín.

 Retrospectiva octogenaria

Nació en Tokio el 18 de febrero de 1933 al interior de una familia de élite, y se formó artísticamente en Nueva York con otra élite de creadores. Pero ahora es Francfort el centro de operaciones de Yoko Ono, quien está presentando allí una retrospectiva que conmemora sus 80 años.

La Sala de Arte Schirn reunió unos 200 objetos, películas, fotos, dibujos, textos, instalaciones y piezas musicales que dimensionan el tamaño de la obra de quien fue, en palabras de Lennon, "la más célebre de las artistas desconocidas". La retrospectiva titulada "Half-a-wind show" estará abierta hasta el 12 de mayo.

lunes, enero 21, 2013

Músico chileno estrena obra para teclado que durará 90 días

El Mercurio


Este miércoles , el espíritu de John Cage revive en el GAM, con "Cien Acordes Geométricos Extendidos".

Romina de la Sotta Donoso

El compositor Sebastián Jatz Rawicz (1980) ha sido responsable de dos estrenos en Latinoamérica de uno de los músicos más influyentes del siglo XX: John Cage. En 2008 convocó a 191 intérpretes de 61 estilos para que tocaran juntos, en "Musicircus". Hubo cinco mil asistentes. Y tres mil personas fueron testigos, hace dos meses, de "Reunion", torneo musical de ajedrez de diez horas.

Además, ya ha publicado dos volúmenes de su traducción -la primera al español- de la entrevista que Joan Retallack le hizo a Cage en 1992. El segundo semestre lanzará, vía Metales Pesados, el capítulo sobre literatura. "Sus textos no sólo hablan sobre música; son una extensión de su manera de componer", adelanta.
Y como el año pasado fue el centenario del compositor estadounidense, Jatz decidió hacerle un regalo-homenaje: una obra para teclado que dura 90 días. Compuso "Cien Acordes Geométricos Extendidos" -acrónimo de Cage- y postuló al Concurso Puma Canvas. Ganó el premio del público, y a las 11:00 horas de este miércoles se iniciará la interpretación en la tienda Puma Lab del GAM (www.arsomnis.com).

"Tomo cien acordes de cinco obras suyas para teclado, de distintos periodos y los despliego en una nueva línea de tiempo con nuevas extensiones", explica Jatz. Su partitura también indica 76 silencios.
76 personas se relevarán en el teclado, a las 11:00 y a las 17:00 horas. Cada una tendrá a cargo un acorde -superposición de sonidos que suceden en el mismo tiempo- de entre una y seis horas de duración. Los acordes de más de seis horas -y de hasta 24- se harán con pesas.

"Cage decía que su música imitaba a la naturaleza en su manera de operar. Es un fenómeno de punto de vista: por un lado uno cree que sólo sucede una cosa, pero eso es sólo un nivel de la experiencia. En el órgano hay un solo acorde, pero lo que se oye es múltiple", aclara Jatz.

"El órgano te permite un sonido continuo desde el momento que presionas la tecla hasta que la sueltas", explica. "Para tocar un solo acorde no necesitas haberlo hecho antes, sólo debes saber dónde colocar tus dedos en el teclado". Por eso, sólo convocó a dos pianistas como intérpretes: "La idea es que cualquiera puede participar en la realización de una obra musical".

Porque entre los aportes radicales de Cage estuvo el romper con el dualismo compositor-intérprete y la certeza de que todo lo que hacemos es música.

Jatz asegura que esta pieza es su propia versión de "As Slow as Possible", de Cage. Obra que se está interpretando en un órgano de fuelle en Halberstadt desde 2001, y que se completará en 2640. Hasta ahora, sólo han contado seis acordes. Jatz aclara que "Cage no indicó duraciones; sólo relaciones espaciales. Cuando él estaba vivo, la obra duraba menos de una hora cuando se tocaba. Ahora le dieron un nuevo significado". En realidad, oyeron a Cage cuando dijo: "Mucho más que poner normas y forzar a la gente a seguirlas, me gusta hacer sugerencias y ver qué sucede". Para él, era fundamental la libertad del intérprete.

sábado, octubre 27, 2012

El insólito ajedrez sónico en memoria de John Cage

El Mercurio


El compositor Sebastián Jatz está a la cabeza del proyecto "Reunion", una intervención del compositor estadounidense realizada en 1968 con la que generó música espontánea a partir de un juego frente a Marcel Duchamp.

IÑIGO DÍAZ

John Cage fue barrido por Marcel Duchamp en una de las partidas de ajedrez más extrañas jugadas hasta 1968. El compositor se movía como aprendiz frente al artista visual, quien llegó a ser uno de los diez mejores ajedrecistas de Estados Unidos.

Ese encuentro en el Ryerson Theatre de Toronto quedó registrado en la historia de la música contemporánea bajo el nombre de "Reunion", una junta de amigos frente a un tablero preparado electrónica y fotosensiblemente por el ingeniero Lowell Cross para producir uno de los tantos experimentos de Cage: música espontánea a partir de los movimientos de las piezas del ajedrez.

El 4 de noviembre habrá una "reposición" de "Reunion" en Santiago. "Después de la versión original, se volvió a montar en 2010, en el mismo teatro y con el mismo tablero de Cross. Queríamos traerlo para una exhibición, pero como este año es el centenario de Cage, fue imposible. Está de gira por el mundo", cuenta el compositor Sebastián Jatz, organizador de esta actividad cuyo escenario será el hall del Museo de Bellas Artes.

La versión chilena tendrá, en todo caso, dimensiones muchísimo mayores que la original. Sobre un complejo tablero digital intervenido por el ingeniero informático Gonzalo Ramírez, participarán dieciséis ajedrecistas, algunos de ellos maestros internacionales y campeones de diversas categorías, como Jorge Egger, Eduardo Arancibia, Valentina Jorquera y el periodista de ajedrez Mauricio Carvallo.

Cada partida estará asociada a un portafolio de sonidos propuestos por dieciséis músicos: Edén Carrasco (saxofón alto), Lukax Santana (vidrios), Alejandro Palacios (trompeta), Fernando Godoy (paisajes sonoros), Juga di Prima (voz), Raúl Díaz (cotidiófonos) y el propio Jatz (acordeón), entre otros. A su vez, cada pieza tiene un material sonoro relacionado: por ejemplo, para el peón corresponden dieciséis segundos de sonido separados por dos de silencio; para la torre, sonidos regulares; para la reina, pulsos rápidos descendentes, y para el rey, pulsos rápidos ascendentes.

"Súmale que por cada movimiento frontal de una pieza habrá alteraciones de ese sonido, mientras que por cada movimiento lateral que realicen se modificará el sonido espacialmente, en los ocho parlantes instalados en el hall . No sabemos cómo va a terminar esta 'Reunion'", advierte Jatz.

Una cámara cenital proyectará las partidas en un muro, "porque mucha gente vendrá a ver a los maestros en acción. Esto no es un concierto, pero tampoco un torneo de ajedrez, aunque en el fondo sí lo son. Los compositores serán espectadores y los ajedrecistas intérpretes involuntarios de la música. Es un enredo", completa Jatz.

DÍA DE AJEDREZ
Museo de Bellas Artes, 4 de noviembre (10:00 a 19:30). Gratis. El martes 30 (19:00 horas) habrá una charla introductoria.

sábado, septiembre 08, 2012

Chile también celebra el centenario de John Cage

El Mercurio


Múltiples actividades recuerdan al genial e influyente artista estadounidense.

Romina de la Sotta Donoso

Fue uno de los artistas más relevantes del siglo XX, y su influencia se extiende hasta hoy. Y como el miércoles se cumplieron cien años del nacimiento de John Cage, se han programado obras suyas en todo el mundo.

La próxima semana, en Buenos Aires, la Fundación Proa revisará las consecuencias estéticas que tuvo su uso del azar, y sus aportes al happening , la danza y la performance , con especialistas de la talla de James Pritchett y Henning Lohner. Además, se interpretará la emblemática "4'33''". Una pieza en la que el pianista se sienta al piano, y lee la partitura, pero no toca nada, durante cuatro minutos y 33 segundos.

El miércoles, Cage fue recordado en Valparaíso. Fernando Godoy lideró a ocho músicos que colonizaron la Plaza Yungay con sus radios sintonizadas en la banda AM. Todos siguiendo la partitura de "Radio Music" (1956). El mismo día, en la Universidad de Valparaíso hubo conferencias y conciertos, y se presentó "Musicircus" (1967), obra en la que todos los intérpretes que se quiera, de todos los estilos que sea posible, actúan al mismo tiempo.

Las celebraciones continúan. Mientras en el Festival de Música Contemporánea UC se le dedicará un concierto a Cage, el 28 de octubre se estrenará en Chile "Reunion" (1968): en el Museo de Bellas Artes, 24 jugadores emularán el legendario partido de ajedrez de Cage y Marcel Duchamp, con un tablero intervenido electrónicamente que produce sonidos de acuerdo al movimiento de las piezas. Durará 15 horas, y el evento está a cargo de Sebastián Jatz, quien revela que su obra de homenaje a Cage "Cien Acordes Geométricos Extendidos", para órgano y con una duración de 90 días, quedó finalista en un concurso de Puma. Si gana, ocupará durante tres meses la vitrina de esa tienda en el GAM. "Son cien acordes que duran entre una y 24 horas. Los que duran menos de seis horas son tocados por personas, y los que duran más, mediante pesos sobre las teclas", aclara.

Además, en un par de semanas estará en librería "Music. John Cage en conversación con Joan Retallack" (Ediciones Metales Pesados, 274 páginas), la traducción de Jatz de todo lo que el estadounidense dijo sobre música en esa entrevista de 1992.

Cage confiesa que no era capaz de recordar una melodía: "La única cosa que creía que podía hacer era hacer ruidos (risas). Entonces me consideraba un percusionista. Pero tampoco podía hacer redobles".
Porque Cage nunca escuchó música en su cabeza, y cuando Schoenberg le enseñó composición, no tardó en advertirle que no tenía aptitudes para la armonía.

Aparentes debilidades que fueron su mayor fortaleza: todo lo que hizo fue completamente nuevo, y con ello conquistó insospechadas libertades en la disciplina.

En el nombre del I-Ching

Cage confiesa en la entrevista que prefiere la música que no tiene elementos periódicos, pues no le interesa el ritmo. Tanto le disgustaban las reglas que fundó la música aleatoria, introduciendo el azar en la composición, a través del I-Ching. El eco fue enorme: incluso sus más férreos críticos -Boulez, Stockhausen y Xenakis- adoptaron el azar, aunque restringido.

Lo de Cage, en cambio, era radical. Él mismo explica cómo compuso "Europeras 1&2" (1987): "El acompañamiento orquestal es un mosaico de fragmentos para cada instrumento, alcanzado mediante procedimientos azarosos". Las arias de los cantantes, sin embargo, permanecen completas. Y este año, las entradas para su reposición -la segunda en la historia- se agotaron seis meses antes.

"Cage es el Duchamp de la música. Reformuló de manera radical los alcances de la composición y de la percepción de una obra musical", dice Jatz.

La clave de este legado está en las verdades susurradas del budismo zen. Por ellas trabaja "sin músculo", sin finalidades, "de manera que no se alimente un sentido de logro".

Porque, dice, consiguió liberarse de la enseñanza occidental "de que los artistas deberían tener algo que decir (...). Ahora no tengo la sensación de la necesidad de decir algo, en vista de estas verdades susurradas".


miércoles, mayo 02, 2012

Alemania celebra a John Cage con una semana de conciertos, y el musikFabrik fundará un ensamble juvenil en Chile


El Mercurio

Instalaciones sonoras, conciertos sinfónicos y collages al aire libre ofrece hasta el domingo el festival "Acht Brücken. Musik für Köln". Y Ensemble musikFabrik, uno de los insignes participantes, anuncia que fundará una agrupación juvenil en Chile.

Romina de la Sotta Donoso Desde Colonia

Aunque John Cage nació en Estados Unidos, las mayores celebraciones por los cien años de su natalicio se están realizando en Alemania y no en su patria. Mientras en la Akademie der Künste de Berlín se explora hasta junio su legado como artista visual, su música revive en Colonia.

La razón es simple: cuando Cage estuvo a fines de los 50 en esa ciudad, trabajó en el Estudio de Música Electrónica de la radio WDR, tuvo contacto con Karlheinz Stockhausen y Nam June Paik y dejó profundas huellas.

"Ningún otro compositor fue tan revolucionario como Cage. Él fue capaz de escribir composiciones sin ninguna nota. Logró que la gente redescubriera la música... y también el silencio", dice a "El Mercurio" Louwrens Langevoort, director del festival "Acht Brücken. Musik für Köln" e intendente de la Köln Philharmonie, teatro que es una de las 21 sedes del evento que comenzó el 29 de abril y se extiende hasta el domingo (conciertos en www.wdr3.de).

"Creemos que no es suficiente que haya una obra contemporánea por programa. Sólo en un festival de una semana la gente puede experimentar realmente la nueva música", agrega Langevoort.

Porque el evento se centra en Cage, pero además se ofrecen 30 estrenos mundiales, algunos de autores que han sido programados en Chile, como el argentino Jorge Horst y la alemana Carola Bauckholt.

Además, algunos de los programas ofrecen un diálogo entre Cage y sus compatriotas. La Filarmónica de Colonia y el percusionista estrella del momento, Martin Grubinger, ofrecieron el domingo obras de Steve Reich y Leonard Bernstein, mientras ayer el barítono Thomas Hampson interpretó canciones de Samuel Barber, Charles Ives y Aaron Copland.

Entre los más esperados están Ensemble Modern y Ensemble musikFabrik, quienes serán parte de la maratón de diez conciertos que la Köln Philharmonie acogerá este domingo desde las 13:00 horas y hasta las 23:00 horas.

Todos los variados formatos utilizados por Cage se hacen presentes en esta fiesta: desde performances escénicas con cintas o luces, hasta happenings . Por ejemplo, el lunes Projektensemble 12 presentó "A Collection of Rocks" en el Museo Kolumba. Allí, en medio del público, decenas de cantantes e instrumentistas construyeron la "escultura de sonido" propuesta por Cage en los laberínticos pasillos del edificio construido por Peter Zumthor, ganador del premio Pritzker.

Pero en "Acht Brücken" no sólo se está recuperando parte del catálogo del estadounidense, sino también su innovadora filosofía.

"Cage rompió, deliberadamente, el dualismo compositor-intérprete. Él te provee de un material básico, para que tú desarrolles la música. Tú construyes la partitura. Y también revolucionó la relación entre el público y los intérpretes, al superar el concierto tradicional", dice Michael Ostrzyga, quien dirigió el singular collage sonoro que abrió el festival el domingo, a un costado de la Catedral de Colonia. Tres coros, dos orquestas y una big band de la Universidad de Colonia interpretaron fragmentos líricos en forma simultánea, en el espíritu de las famosas "Europeras" de Cage.

"Él dijo: todo lo que hacemos es música. Y por eso creo que todo lo que escuchamos aquí para Cage tiene el mismo valor que una sinfonía de Beethoven. Él nos enseñó que las obras maestras no eran intocables y que había otras formas de escucharlas", concluye.


El musikFabrik fundará un ensamble juvenil en Chile

Han estrenado más de 400 obras en 21 años. El Ensemble musikFabrik ofrece cien conciertos al año y sus 16 miembros son solistas. Pero además tienen revolucionarios programas educativos.

Uno de los más llamativos es el Studio musikFabrik: un ensamble de jóvenes de entre 14 y 21 años integrado por los ganadores de un concurso que se realiza cada año en toda Alemania. Su impecable nivel lo demostraron en su concierto del lunes, con exigentes obras de Rebecca Saunders y James Tenney. Fueron dirigidos por Peter Veale, quien comenta: "Esta es la mejor edad para introducir a la gente en la música contemporánea, pues los jóvenes son muy abiertos y entusiastas. Cuando tienes 15 años, sientes que puedes hacer cualquier cosa, y lo demuestras".

Experiencia pionera, que se replicará en Chile, gracias al lazo que el Ensemble musikFabrik ha construido con nuestro país desde que actuaron en 2006 en el Festival de Música Contemporánea UC. Lo revela Thomas Oesterdiekhoff, mánager y percusionista fundador del conjunto: "En enero de 2014 volveremos a Chile, pues tenemos un proyecto para estrenar una ópera de Pablo Aranda (Chile) y Caspar Johannes Walter (Alemania), con el Goethe Institut de Santiago, y además se está formando allá un ensamble al que podremos empezar a entrenar en nuestra visita. Queremos replicar nuestro Studio en el mundo".


lunes, marzo 19, 2012

Buscando Financiamiento Colectivo para montar obra de John Cage


Casa Central

El proyecto Arsomnis, con el compositor Sebastián Jatz a la cabeza, ha iniciado una campaña pública para recolectar fondos colectivos que hagan posible la presentación de una obra de John Cage.

Arsomnis ya ha montado a la fecha Musicircus de John Cage el año 2008 y Vexations de Erik Satie el 2011, entre otras, obras que llevan mas allá de los límites comunes a la música de concierto.En esta oportunidad se está buscando montar la obra Reunión de John Cage de 1968, donde Cage y Marcel Duchamp jugaron ajedrez con un tablero intervenido electrónicamente para producir sonidos con el movimiento de las piezas.

Según lo que indica Sebastián "La idea es llevar a cabo esta obra en abril de 2012, con 24 jugadores de ajedrez participando en un "torneo sin campeón" de 15 horas - para lograrlo me he puesto en contacto con la directora de la Fundación Chilena de Ajedrez, quien está muy emocionada y dispuesta a ayudar en todo lo necesario. Estos 24 jugadores se asociarán con 24 músicos quienes aportarán una serie de grabaciones de determinadas ideas musicales que se incorporarán al tablero de ajedrez a través de un sistema computacional diseñado por Gonzalo Ramírez, un amigo experto en electrónica e informática que vive en Valencia, España, y quien ya está trabajando en el prototipo. En cuanto a la puesta en escena, ésta será muy simple y efectiva: una mesa con dos sillas y un tablero de ajedrez en el centro de la sala principal del museo, con 10 altavoces independientes rodeando la sala - Marco Colasso, un amigo uruguayo ingeniero de sonido trabajará en el sistema de sonido general y la grabación de audio. Una cámara cenital filmará el tablero de ajedrez que será proyectado en una pantalla para que la gente pueda seguir las partidas, todo organizado por Juan Ignacio Bello, quien también producirá un documento filmado del evento."

La idea de esta campaña de recolección de fondos es que cada uno de los participantes de la obra puedan recibir un honorario, y que no solo se alcance a cubrir los gastos operacionales.

Esta campaña esta abierta tanto para aquellos que desean aportar monetariamente a la realización de la obra, como a compositores que quieran aportar con algunas pequeñas piezas.

Pueden encontrar mas detalles en este link

sábado, agosto 13, 2011

Chileno traduce libro esencial sobre John Cage



El Mercurio

En el volumen, el creador estadounidense habla de su obra musical, gráfica y literaria.
Por primera vez está disponible en español una larga entrevista que dio el artista el mismo año de su muerte.

Romina de la Sotta Donoso
El compositor chileno Sebastián Jatz (1980) tradujo al español el libro "Musicage", donde la académica Joan Retallack entrevista a John Cage (1912-1992) sobre su obra musical, gráfica y literaria. "Le presenté a Metales Pesados la idea y aceptaron. Decidimos publicarlo en tres partes, una al año", comenta Jatz. Este primer volumen, titulado "Visual Art", llegará a librerías el martes.

"Cada acuarela o grabado suyo puede entenderse como una pieza musical, y viceversa. Los procedimientos formales de su música, Cage los aplica en su obra visual y en sus textos, generando una serie de eventos en espera de su percepción cognitiva", dice Jatz. "Cage es una especie de Duchamp de la música. Reformuló de manera radical los alcances de la composición y de la percepción de una obra musical, generando hasta hoy una división entre quienes lo consideran un genio o un payaso. Le debemos la no voluntad, el azar, el budismo zen, la percusión, el uso de la tecnología, la transformación de la partitura, e incluso el redescubrimiento de Satie".
Agrega que "uno esperaría que en estas conversaciones Cage diera la impresión de ser un gran intelectual, pero, al contrario, se le oye como una persona sencilla, atenta, cariñosa y llena de fascinantes ideas. Hay cierta afable radicalidad en su pensamiento que es muy simple y a la vez muy compleja".

Todos los diálogos están cruzados por el particular sentido del humor de Cage. Se trasluce, por ejemplo, que todo lo hizo a su manera. Como guía turístico, elegía lugares que no conocía, y les daba charlas sobre arte moderno a las dueñas de casa. Cuando le encargan diseñar la papelería de una compañía textil, lo despiden al año. El dueño, dice, "quería que encontrase una manera de hacer las cosas y luego repetirla, mientras que yo, de ser posible, quería tener cada vez una forma nueva e interesante de hacer publicidad".

"Sabía que no era un artista, que no podía dibujar realmente nada". Por eso probó hacerlo con los ojos cerrados.

Pero justo cuando había encontrado una forma de pintar pese a ser un pésimo dibujante -usando en vez de pincel lana de acero para restregar la pintura sobre la tela-, Schoenberg le dice que debe elegir sólo la música si quiere ser compositor. Más tarde volvió a las artes visuales, pero desde sus propios procedimientos musicales, como su manera de utilizar el azar.

Cage revela cuánto admiró a Duchamp y por qué le pidió que le enseñara ajedrez. "Parece que no quieres ganar nunca", le gritaba. "Pero yo no quería ganar, quería estar con él", explica.
"El efecto para mí de la obra de Duchamp fue cambiar de tal modo mi manera de ver para que yo me convirtiese a mi manera", dice.

"Tengo más idea sobre cómo algo se va a ver que sobre cómo algo va a sonar (...) No escucho música en mi cabeza", confiesa, y reconoce que aprendió de Satie que la experiencia paraliza. Por eso dijo, en enero de 1992: "Cuando escribo música estoy en la posición de no saber qué es lo que estoy haciendo. Eso sí sé cómo hacerlo". El 30 de junio de ese año se realizaría la última entrevista. Justo doce días antes del infarto que lo mató.