La destacada soprano rusa y su marido adelantan su debut en nuestro país. Hoy se presentarán en el Movistar Arena con un repertorio de famosas arias.
Maureen Lennon Zaninovic
La conocen como "la diva" y la elogian porque canta prácticamente todo lo que se le ocurre. Anna Yúrievna Netrebko (1971, Krasnodar, Rusia), de voz y bellezas imponentes, es una estrella del mundo de la ópera, con presentaciones en los más importantes escenarios líricos. Recientemente inauguró, en Rusia, el Mundial de Fútbol y desde hoy, a las 20:00 horas -en el Movistar Arena- , dará el vamos a su primera gira latinoamericana junto a su esposo, el tenor Yusif Eyvazov.
"Estamos muy contentos con este viaje. Ya llevamos dos días y queremos explorar más la ciudad. La cordillera de los Andes es impactante", señalan Netrebko e Eyvazov instalados en uno de los salones de un hotel capitalino. Añaden de manera distendida que "venimos del verano europeo al invierno chileno, así que esperamos sentir el calor del público de Santiago. Nos alegra ver algunos rayos de sol. Después del concierto nos vamos a quedar algunos días en este país y visitaremos lugares turísticos importantes" (de hecho en su cuenta de Instagram aparecen recorriendo el Pueblito Los Dominicos).
Ya se anunció que Netrebko y su marido incluirán en su concierto de esta noche el famoso brindis de la ópera "La Traviata", de Verdi, compositor del que también se contempla una selección de fragmentos de la ópera "La fuerza del destino". Junto con ello habrá un destacado espacio dedicado a Puccini, con arias y dúos de inolvidables títulos como "Madama Butterfly", "La Bohème", "Gianni Schicchi" y "Tosca", además de populares canciones como "Granada" y "O Sole Mio".
"El programa es muy amplio y lo escogimos pensando en cada país de la gira. En el caso de Chile, el énfasis es más popular, sobre todo para encantar a un público que no está familiarizado con la ópera", explica Anna Netrebko. Con humor confirma que abordará "O mio babbino caro", un aria -a su juicio- "que ya me tiene un poquito cansada. ¡Haría lo imposible por no volver a cantarla!, pero me la piden siempre". Yusif Eyvazov añade que "intentamos que cada presentación sea diferente. Detrás de cada concierto hay un dedicado trabajo de selección de las obras".
La soprano rusa también valora la creación pucciniana: "Para las voces, tanto femeninas como masculinas, permite gran lucimiento. La música de este compositor llega directo al corazón". Su esposo complementa que para él las óperas de Puccini "son música llena de sangre, en el buen sentido de la palabra. Sus óperas están llenas de pasión y energía".
En el Movistar Arena, la Orquesta Filarmónica de Chile será dirigida por el músico italiano Jader Bignamini, director residente de la Orquesta Filarmónica de Milán. "A Yusif Eyvazov lo conocí hace siete años y rápidamente se convirtió en un gran partenaire musical. Lo dirigí en 'Aida' (Roma) y en 'Cavalleria Rusticana' (Verona) y través de él llegué a Anna Netrebko. Los tres hemos mantenido un fructífero trabajo", dice Bignamini. Sobre la Filarmónica de Chile remata que "poco a poco estamos conociéndonos, y estoy seguro de que llegaremos a un muy buen resultado". Más información de las entradas en Puntoticket.com
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
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martes, julio 31, 2018
sábado, junio 23, 2018
Yusif Eyvazov: "Si Anna (Netrebko) y yo estuviéramos siempre actuando juntos, sería poco interesante para nuestra audiencia"
El Mercurio
El tenor azerbaiyano, que cantará en Chile junto a la soprano rusa, dice que la carrera no se hace con la voz, sino con la cabeza: "Los jóvenes deben huir de quien les diga que en cuatro años estarán cantando en todas partes; eso es una mentira y nadie puede garantizar una cosa así".
Por Juan Antonio Muñoz H., desde Londres, Reino Unido.
Es el marido de la gran Anna Netrebko, pero también un tenor con una sólida carrera, que ha probado lo que vale ante públicos que no perdonan, como el de la Scala de Milán o el de Nueva York, y que trabaja día a día para perfeccionar su arte. Es, además, un tipo simpático, llano, que conquista con su generosidad expresiva.
Aunque hay sol en Hatch End, un área al noreste de Londres, el aire está frío, y Yusif Eyvazov (Bakú, Azerbaiyán, 1977) protege su garganta con doble foulard e indaga cómo es el clima en Chile a fines de julio. "¿Hace frío?", pregunta. "Bueno, no como en Siberia, pero es pleno invierno en esa fecha. Promedio unos cinco grados de mínima".
"¡Anna, hay como cinco grados en Chile en julio! ¡Tenemos que ir preparados!", le dice a su esposa, que come un plátano y mira su teléfono móvil en la mesa vecina.
-Usted partió en la música popular. ¿Qué motivó el cambio?
"Yo no sabía nada de música clásica. Nada en absoluto. Pero para dedicarme a la música pop igual tenía que entrar al conservatorio y tener clases formales de canto. Ahí tuve que empezar con trozos clásicos fáciles, como 'Caro mio ben' y cosas así, y empecé a descubrir este mundo que me fascinó. Podía estar cantando tres horas seguidas. De pronto pensé que yo podría cantar pop solo durante unos pocos años y después ¿qué haría? Así cambié de idea y me metí de lleno en la ópera".
-¿Cuándo comenzó verdaderamente su carrera?
"Canté primero por ahí y por allá. Pero mi debut internacional fue en 2010, con 'Tosca' en el Bolshoi. Entonces yo ya tenía 32 años, una edad seria para un cantante. Debido al timbre de mi voz, tardé en llegar al escenario de un teatro importante como el Bolshoi".
-Ha dicho que Montserrat Caballé fue para usted una referencia. ¿Por qué?
"No podía imaginar que un ser humano pudiera realizar esos sonidos, cómo de una boca podía salir esa maravilla. Mi segunda referencia fue (Luciano) Pavarotti. Ambas voces fueron para mí un golpe de impacto enorme".
-La ópera es pasión, amor, política. ¿Cómo es cantar esos dúos de amor y esas escenas tan intensas con la mujer amada?
"En momentos en que estamos con Anna (Netrebko) en el escenario tengo que decir que llega un cierto punto en que ya no somos más marido y mujer sino partners . Esto es muy importante decirlo y que la gente lo entienda. Obviamente, me gusta mucho cantar con mi mujer porque es una fantástica artista y porque yo aprendo mucho estando con ella. Bueno, la pasión sí, el amor sí... pero la política... Tantas veces los artistas se han mezclado en cosas políticas, pero a mí no me gusta. Creo que el artista debe llevar a la gente la música y las emociones. Tenemos mucho de política fuera del teatro, pero en el teatro quiero escuchar la voz y ver el espectáculo".
-Para el público puede ser aburrido que siempre Anna cante con usted.
"Efectivamente, si Anna y yo estuviéramos siempre actuando juntos, sería poco interesante para nuestra audiencia. Por eso a menudo canto con otras colegas increíbles, como Sondra Radvanovsky, Hibla Gerzmava, Kristine Opolais, Angela Gheorghiu, María Guleghina... Este año voy a cantar 'Tosca' con Sonya Yoncheva. Trabajo constantemente también con Anna Nechaeva; este año cantamos juntos 'La dama de picas' y 'Manon Lescaut'".
-¿Le ha sucedido que el público no entienda lo que usted ha querido decir o transmitir?
"Sí. Esto me ocurría mucho al inicio de mi carrera, por falta de experiencia. Cuando partes, no sabes cómo estar en el escenario ni qué hay que hacer para conquistar al público. Lo digo por experiencia propia. Hoy es otra cosa; cada día aprendo más sobre qué quiere el público y qué debo hacer yo".
-Usted es abierto y franco en la conversación, y también muy jovial. ¿Es importante el humor en esto de la ópera?
"Ciertamente. Muy importante. Porque la vida de los cantantes es difícil, cansadora. Si nos tomamos todo muy en serio, se hace pesado. Hay que tener siempre una sonrisa. Piense en los viajes, los ensayos, los conciertos... y al día siguiente partir a otra ciudad, a otro hotel, a otros ensayos, a otros conciertos. Y siempre debes estar en forma. Para sobrevivir a este estrés debes andar más ligero; si vives estresado por todo, no resistes".
-¿Cómo es Anna cuando se enoja?
"¡Terrible!", dice riendo. "Pero yo soy peor y ella lo sabe. Ella se enoja a menudo y luego se le pasa. Yo me enojo una vez cada seis meses, pero cuando me enojo dura dos horas y es un verdadero apocalipsis. Por eso no peleamos casi nunca".
-Después de una función, ¿cuál es su refugio?
"El niño (se refiere al hijo de Anna, Tiago). Me encanta llegar a casa y encontrarlo a él. Está muy grande, tiene 10 años, y ahora casi nunca está dormido. Él es la cosa más bella de la vida. Me encanta verlo crecer y socializar. Es muy inteligente y tiene un gran sentido del humor. Es un niño adorable".
-El desgaste físico de una actuación es grande. ¿Le gusta comer?
"¡A quién no le gusta comer! A mí me encanta, aunque a veces hay que frenar...".
-Yo lo veo ahora algo más delgado...
"¡Gracias! Sí, ahora estoy un poco más delgado porque me estoy controlando un poquito".
-¿Cuál es su primer consejo para los cantantes jóvenes?
"Cre er en sí mismos. Incluso si alguien te dice que no harás nunca nada. Lo segundo, que la voz no es lo más importante. La voz la tienen tantos, pero la cabeza, solo unos pocos. Es la cabeza lo que hace una carrera, no la voz. Hay muchos cantantes que no tienen una gran voz ni una voz bellísima y, sin embargo, hacen una gran carrera. Por ejemplo, Magda Olivero. Y la tercera cosa, no equivocarse con el repertorio, escoger con mucha atención, no meterse en cosas de alto compromiso siendo muy joven y siempre estudiar y estudiar. No parar".
-La elección del maestro adecuado es otro punto.
"El maestro debe ser la persona que te comprenda. Puede que ese maestro no sirva para otros: lo importante es que sirva para ti. Debes saber que el maestro también puede equivocarse. De quien tienes que huir de inmediato es del que te dice que en cuatro años estarás cantando en todas partes; eso es una mentira y nadie puede garantizar una cosa así. Puedes estudiar 10 años y no hacer nada, y puedes estudiar cinco y hacer una gran carrera. Depende sobre todo de la cabeza. Por eso es importante no detenerse en el estudio y siempre buscar. Uno siempre va cambiando y el público lo sabe. Los que te siguen saben perfectamente qué te pasa y qué cosas haces".
-También sucede que el público de ópera sabe a veces mucho más que algunos cantantes...
"Es así. Es un público que ha escuchado todo de todo, lo cual hace las cosas bastante complicadas y desafiantes. También es gente que tiene sus pasiones y que no pocas veces juzga a partir de clichés".
-¿Y qué se puede pedir a los padres de un cantante? ¿A su entorno familiar más cercano?
"Que te crean. Para un artista es muy importante que su entorno le crea. Si tu mamá o tu papá te creen, eso te da la fuerza. Pero también a veces sucede que el padre o la madre, por el amor infinito que sienten por su hijo o hija, le dicen 'eres fantástico, el mejor'. Y el niño crece con esa idea; si no lo es, es la tragedia de una vida, y un destino destruido".
El tenor azerbaiyano, que cantará en Chile junto a la soprano rusa, dice que la carrera no se hace con la voz, sino con la cabeza: "Los jóvenes deben huir de quien les diga que en cuatro años estarán cantando en todas partes; eso es una mentira y nadie puede garantizar una cosa así".
Por Juan Antonio Muñoz H., desde Londres, Reino Unido.
Es el marido de la gran Anna Netrebko, pero también un tenor con una sólida carrera, que ha probado lo que vale ante públicos que no perdonan, como el de la Scala de Milán o el de Nueva York, y que trabaja día a día para perfeccionar su arte. Es, además, un tipo simpático, llano, que conquista con su generosidad expresiva.
Aunque hay sol en Hatch End, un área al noreste de Londres, el aire está frío, y Yusif Eyvazov (Bakú, Azerbaiyán, 1977) protege su garganta con doble foulard e indaga cómo es el clima en Chile a fines de julio. "¿Hace frío?", pregunta. "Bueno, no como en Siberia, pero es pleno invierno en esa fecha. Promedio unos cinco grados de mínima".
"¡Anna, hay como cinco grados en Chile en julio! ¡Tenemos que ir preparados!", le dice a su esposa, que come un plátano y mira su teléfono móvil en la mesa vecina.
-Usted partió en la música popular. ¿Qué motivó el cambio?
"Yo no sabía nada de música clásica. Nada en absoluto. Pero para dedicarme a la música pop igual tenía que entrar al conservatorio y tener clases formales de canto. Ahí tuve que empezar con trozos clásicos fáciles, como 'Caro mio ben' y cosas así, y empecé a descubrir este mundo que me fascinó. Podía estar cantando tres horas seguidas. De pronto pensé que yo podría cantar pop solo durante unos pocos años y después ¿qué haría? Así cambié de idea y me metí de lleno en la ópera".
-¿Cuándo comenzó verdaderamente su carrera?
"Canté primero por ahí y por allá. Pero mi debut internacional fue en 2010, con 'Tosca' en el Bolshoi. Entonces yo ya tenía 32 años, una edad seria para un cantante. Debido al timbre de mi voz, tardé en llegar al escenario de un teatro importante como el Bolshoi".
-Ha dicho que Montserrat Caballé fue para usted una referencia. ¿Por qué?
"No podía imaginar que un ser humano pudiera realizar esos sonidos, cómo de una boca podía salir esa maravilla. Mi segunda referencia fue (Luciano) Pavarotti. Ambas voces fueron para mí un golpe de impacto enorme".
-La ópera es pasión, amor, política. ¿Cómo es cantar esos dúos de amor y esas escenas tan intensas con la mujer amada?
"En momentos en que estamos con Anna (Netrebko) en el escenario tengo que decir que llega un cierto punto en que ya no somos más marido y mujer sino partners . Esto es muy importante decirlo y que la gente lo entienda. Obviamente, me gusta mucho cantar con mi mujer porque es una fantástica artista y porque yo aprendo mucho estando con ella. Bueno, la pasión sí, el amor sí... pero la política... Tantas veces los artistas se han mezclado en cosas políticas, pero a mí no me gusta. Creo que el artista debe llevar a la gente la música y las emociones. Tenemos mucho de política fuera del teatro, pero en el teatro quiero escuchar la voz y ver el espectáculo".
-Para el público puede ser aburrido que siempre Anna cante con usted.
"Efectivamente, si Anna y yo estuviéramos siempre actuando juntos, sería poco interesante para nuestra audiencia. Por eso a menudo canto con otras colegas increíbles, como Sondra Radvanovsky, Hibla Gerzmava, Kristine Opolais, Angela Gheorghiu, María Guleghina... Este año voy a cantar 'Tosca' con Sonya Yoncheva. Trabajo constantemente también con Anna Nechaeva; este año cantamos juntos 'La dama de picas' y 'Manon Lescaut'".
-¿Le ha sucedido que el público no entienda lo que usted ha querido decir o transmitir?
"Sí. Esto me ocurría mucho al inicio de mi carrera, por falta de experiencia. Cuando partes, no sabes cómo estar en el escenario ni qué hay que hacer para conquistar al público. Lo digo por experiencia propia. Hoy es otra cosa; cada día aprendo más sobre qué quiere el público y qué debo hacer yo".
-Usted es abierto y franco en la conversación, y también muy jovial. ¿Es importante el humor en esto de la ópera?
"Ciertamente. Muy importante. Porque la vida de los cantantes es difícil, cansadora. Si nos tomamos todo muy en serio, se hace pesado. Hay que tener siempre una sonrisa. Piense en los viajes, los ensayos, los conciertos... y al día siguiente partir a otra ciudad, a otro hotel, a otros ensayos, a otros conciertos. Y siempre debes estar en forma. Para sobrevivir a este estrés debes andar más ligero; si vives estresado por todo, no resistes".
-¿Cómo es Anna cuando se enoja?
"¡Terrible!", dice riendo. "Pero yo soy peor y ella lo sabe. Ella se enoja a menudo y luego se le pasa. Yo me enojo una vez cada seis meses, pero cuando me enojo dura dos horas y es un verdadero apocalipsis. Por eso no peleamos casi nunca".
-Después de una función, ¿cuál es su refugio?
"El niño (se refiere al hijo de Anna, Tiago). Me encanta llegar a casa y encontrarlo a él. Está muy grande, tiene 10 años, y ahora casi nunca está dormido. Él es la cosa más bella de la vida. Me encanta verlo crecer y socializar. Es muy inteligente y tiene un gran sentido del humor. Es un niño adorable".
-El desgaste físico de una actuación es grande. ¿Le gusta comer?
"¡A quién no le gusta comer! A mí me encanta, aunque a veces hay que frenar...".
-Yo lo veo ahora algo más delgado...
"¡Gracias! Sí, ahora estoy un poco más delgado porque me estoy controlando un poquito".
-¿Cuál es su primer consejo para los cantantes jóvenes?
"Cre er en sí mismos. Incluso si alguien te dice que no harás nunca nada. Lo segundo, que la voz no es lo más importante. La voz la tienen tantos, pero la cabeza, solo unos pocos. Es la cabeza lo que hace una carrera, no la voz. Hay muchos cantantes que no tienen una gran voz ni una voz bellísima y, sin embargo, hacen una gran carrera. Por ejemplo, Magda Olivero. Y la tercera cosa, no equivocarse con el repertorio, escoger con mucha atención, no meterse en cosas de alto compromiso siendo muy joven y siempre estudiar y estudiar. No parar".
-La elección del maestro adecuado es otro punto.
"El maestro debe ser la persona que te comprenda. Puede que ese maestro no sirva para otros: lo importante es que sirva para ti. Debes saber que el maestro también puede equivocarse. De quien tienes que huir de inmediato es del que te dice que en cuatro años estarás cantando en todas partes; eso es una mentira y nadie puede garantizar una cosa así. Puedes estudiar 10 años y no hacer nada, y puedes estudiar cinco y hacer una gran carrera. Depende sobre todo de la cabeza. Por eso es importante no detenerse en el estudio y siempre buscar. Uno siempre va cambiando y el público lo sabe. Los que te siguen saben perfectamente qué te pasa y qué cosas haces".
-También sucede que el público de ópera sabe a veces mucho más que algunos cantantes...
"Es así. Es un público que ha escuchado todo de todo, lo cual hace las cosas bastante complicadas y desafiantes. También es gente que tiene sus pasiones y que no pocas veces juzga a partir de clichés".
-¿Y qué se puede pedir a los padres de un cantante? ¿A su entorno familiar más cercano?
"Que te crean. Para un artista es muy importante que su entorno le crea. Si tu mamá o tu papá te creen, eso te da la fuerza. Pero también a veces sucede que el padre o la madre, por el amor infinito que sienten por su hijo o hija, le dicen 'eres fantástico, el mejor'. Y el niño crece con esa idea; si no lo es, es la tragedia de una vida, y un destino destruido".
sábado, junio 09, 2018
El gran espectáculo del canto de Anna Netrebko y Yusif Eyvazov
El Mercurio
No hay tregua ni para los cantantes ni para la orquesta ni para el público en los recitales que la soprano rusa y el tenor azerbaiyano realizan por el mundo. Aquí lo que sucedió en el Royal Albert Hall de Londres, el 23 de mayo.
Por Juan Antonio Muñoz H.
Anna y Yusif cantarán el 31 de julio en el Movistar Arena. Santiago será escenario del debut en América Latina de la gran soprano rusa, y por eso la expectación es enorme. Desde aquí seguirán a Sao Paulo (6 de agosto), Lima (9) y Buenos Aires (12 y 15). Si bien el repertorio es diferente en las distintas ciudades, la dinámica de sus conciertos es común, de modo que saber cómo fue el espectáculo que ofrecieron el Royal Albert Hall de Londres, donde actuaron ante más de 5 mil personas, opera como incentivo para ir.
Ellos entran en materia de inmediato y así como en el Reino Unido su concierto inició con el dúo del primer acto de "Otello" (Verdi), en Chile el repertorio abrirá con algo harto más popular: el Brindis de "La Traviata", lo que garantiza fiesta y ovaciones desde el minuto uno.
No más comenzar y ya queda claro que la estrella es ella, pero no hay que confundirse, porque el tenor Eyvazov tiene mucho que ofrecer en términos de carisma y solidez vocal. Su material no es el adecuado para Otello, pero Anna despliega un lirismo conmovedor y usa su voz con generosidad, prolongando pianísimos y llenando el enorme recinto londinense con la belleza de su voz, pero sobre todo con su personalidad.
Esa cualidad de Anna Netrebko -vestida de azul cobalto con el pelo tomado en look diva (ver foto pequeña)- es un elemento fundamental en el éxito que consigue. Domina de tal modo la escena y se conecta de manera tan particular con el público, que es muy difícil sustraerse al magnetismo de su figura; por eso es que la adoran las marcas.
Esto se amplifica cuando arremete sobre la difícil aria "Ritorna Vincitor" ("Aida"), una suerte de gran recitativo donde debe transitar desde la exaltación guerrera a la furia, el arrepentimiento y la intimidad de una plegaria. Tal papel lo cumplirá aquí su "Pace, pace mio Dio", de "La Fuerza del Destino" donde, tras la evocación del amado, el personaje de Leonora termina maldiciendo su vida y deseando su propia muerte.
Es gran actriz Anna Netrebko, conoce todos los trucos para ganarse a la galería y subraya con plumón cada intención dramática. Y él, en tanto, se revela como una suerte de ciclón. Tiene una voz férrea, que expone con gran energía. Canta forte y matiza poco, pero conquista con la franqueza de su canto, con sus agudos prolongados y con su gesto rotundo, como ocurre con "La vita è inferno" ("La Fuerza del Destino") y sobre todo con un contundente "No puede ser" (Sorozábal).
Anna luce su exquisito fraseo y sentido del ritmo en las evoluciones de la imparable "Cecilia", de Richard Strauss, que lamentablemente no está en el programa chileno, y el maestro Jader Bignamini hace brillar a la Royal Philharmonic Concert Orchestra en la "Marcha Húngara" de "La Condenación de Fausto" (Berlioz); él mismo estará aquí al frente de la Filarmónica de Chile. La primera parte concluye con el dúo del primer acto de "Tosca" (Puccini), con la soprano cantando desde afuera del escenario su "Mario, Mario, Mario!". Ella dice que el personaje de Floria Tosca no la convence, pero lo cierto es que pone un pie en el escenario y se convierte de golpe en esta intensa y celosa heroína romana que es una seductora irresistible. Yusif también hace lo suyo, con su convincente Cavaradossi.
Rusia no podía no estar en este concierto, de manera que Anna -ahora con el pelo suelto y un gran vestido blanco-marfil, con brillos y larga cola- canta la entrañable escena de María de "La novia del zar", de Rimsky-Korsakov, y Eyvazov va sobre la inclemente aria de Balash de la ópera "Sevil" (1953) de Fikret Amirov, un destacado compositor de Azerbaiyán. Fue muy celebrado, en especial por la colonia azerbaiyana presente, que a este punto ya levantaba banderas.
Luego Anna triunfa con una versión antológica de "Ebben, ne andrò lontana", de "La Wally" (Catalani), y Yusif hace lo propio con "Nessun dorma" ("Turandot"), con un estentóreo "Vincerò" final que desata la locura de los asistentes. Tras el "Intermezzo" de "Manon Lescaut" (Puccini), todo termina con un estremecedor "Vicino a te", de "Andrea Chénier" (Giordano), que muestra por qué la incombustible Anna fue aclamada con su Maddalena di Coigny en la Scala y por qué el difícil público milanés aplaudió también a Yusif Eyvazov en el rol titular.
No hay tregua ni para los cantantes ni para la orquesta ni para el público en los recitales que la soprano rusa y el tenor azerbaiyano realizan por el mundo. Aquí lo que sucedió en el Royal Albert Hall de Londres, el 23 de mayo.
Por Juan Antonio Muñoz H.
Anna y Yusif cantarán el 31 de julio en el Movistar Arena. Santiago será escenario del debut en América Latina de la gran soprano rusa, y por eso la expectación es enorme. Desde aquí seguirán a Sao Paulo (6 de agosto), Lima (9) y Buenos Aires (12 y 15). Si bien el repertorio es diferente en las distintas ciudades, la dinámica de sus conciertos es común, de modo que saber cómo fue el espectáculo que ofrecieron el Royal Albert Hall de Londres, donde actuaron ante más de 5 mil personas, opera como incentivo para ir.
Ellos entran en materia de inmediato y así como en el Reino Unido su concierto inició con el dúo del primer acto de "Otello" (Verdi), en Chile el repertorio abrirá con algo harto más popular: el Brindis de "La Traviata", lo que garantiza fiesta y ovaciones desde el minuto uno.
No más comenzar y ya queda claro que la estrella es ella, pero no hay que confundirse, porque el tenor Eyvazov tiene mucho que ofrecer en términos de carisma y solidez vocal. Su material no es el adecuado para Otello, pero Anna despliega un lirismo conmovedor y usa su voz con generosidad, prolongando pianísimos y llenando el enorme recinto londinense con la belleza de su voz, pero sobre todo con su personalidad.
Esa cualidad de Anna Netrebko -vestida de azul cobalto con el pelo tomado en look diva (ver foto pequeña)- es un elemento fundamental en el éxito que consigue. Domina de tal modo la escena y se conecta de manera tan particular con el público, que es muy difícil sustraerse al magnetismo de su figura; por eso es que la adoran las marcas.
Esto se amplifica cuando arremete sobre la difícil aria "Ritorna Vincitor" ("Aida"), una suerte de gran recitativo donde debe transitar desde la exaltación guerrera a la furia, el arrepentimiento y la intimidad de una plegaria. Tal papel lo cumplirá aquí su "Pace, pace mio Dio", de "La Fuerza del Destino" donde, tras la evocación del amado, el personaje de Leonora termina maldiciendo su vida y deseando su propia muerte.
Es gran actriz Anna Netrebko, conoce todos los trucos para ganarse a la galería y subraya con plumón cada intención dramática. Y él, en tanto, se revela como una suerte de ciclón. Tiene una voz férrea, que expone con gran energía. Canta forte y matiza poco, pero conquista con la franqueza de su canto, con sus agudos prolongados y con su gesto rotundo, como ocurre con "La vita è inferno" ("La Fuerza del Destino") y sobre todo con un contundente "No puede ser" (Sorozábal).
Anna luce su exquisito fraseo y sentido del ritmo en las evoluciones de la imparable "Cecilia", de Richard Strauss, que lamentablemente no está en el programa chileno, y el maestro Jader Bignamini hace brillar a la Royal Philharmonic Concert Orchestra en la "Marcha Húngara" de "La Condenación de Fausto" (Berlioz); él mismo estará aquí al frente de la Filarmónica de Chile. La primera parte concluye con el dúo del primer acto de "Tosca" (Puccini), con la soprano cantando desde afuera del escenario su "Mario, Mario, Mario!". Ella dice que el personaje de Floria Tosca no la convence, pero lo cierto es que pone un pie en el escenario y se convierte de golpe en esta intensa y celosa heroína romana que es una seductora irresistible. Yusif también hace lo suyo, con su convincente Cavaradossi.
Rusia no podía no estar en este concierto, de manera que Anna -ahora con el pelo suelto y un gran vestido blanco-marfil, con brillos y larga cola- canta la entrañable escena de María de "La novia del zar", de Rimsky-Korsakov, y Eyvazov va sobre la inclemente aria de Balash de la ópera "Sevil" (1953) de Fikret Amirov, un destacado compositor de Azerbaiyán. Fue muy celebrado, en especial por la colonia azerbaiyana presente, que a este punto ya levantaba banderas.
Luego Anna triunfa con una versión antológica de "Ebben, ne andrò lontana", de "La Wally" (Catalani), y Yusif hace lo propio con "Nessun dorma" ("Turandot"), con un estentóreo "Vincerò" final que desata la locura de los asistentes. Tras el "Intermezzo" de "Manon Lescaut" (Puccini), todo termina con un estremecedor "Vicino a te", de "Andrea Chénier" (Giordano), que muestra por qué la incombustible Anna fue aclamada con su Maddalena di Coigny en la Scala y por qué el difícil público milanés aplaudió también a Yusif Eyvazov en el rol titular.
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