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martes, octubre 01, 2019
miércoles, noviembre 07, 2018
Estrenan antiguo documental sobre Aretha Franklin
El Mercurio
La cinta grabada en 1972 durante un concierto de góspel de la cantante estadounidense, fallecida en agosto pasado, verá la luz el próximo lunes. Tras una larga disputa legal y varios problemas técnicos, "Amazing Grace" se estrenará en Nueva York, en el marco del Festival DOC NYC. El documental fue filmado, en su mayor parte, por el cineasta Sydney Pollack.
La cinta grabada en 1972 durante un concierto de góspel de la cantante estadounidense, fallecida en agosto pasado, verá la luz el próximo lunes. Tras una larga disputa legal y varios problemas técnicos, "Amazing Grace" se estrenará en Nueva York, en el marco del Festival DOC NYC. El documental fue filmado, en su mayor parte, por el cineasta Sydney Pollack.
domingo, septiembre 02, 2018
Aretha Franklin recibe su último adiós
El Mercurio
El viernes se realizó en Detroit el entierro de la Reina del Soul, luego de ser velada dos días en el Museo de Historia Afroamericana de esa ciudad. Figuras como el ex Presidente Bill Clinton se hicieron presentes en la ceremonia, que contó con presentaciones de Ariana Grande, Stevie Wonder y Jennifer Hudson.
El viernes se realizó en Detroit el entierro de la Reina del Soul, luego de ser velada dos días en el Museo de Historia Afroamericana de esa ciudad. Figuras como el ex Presidente Bill Clinton se hicieron presentes en la ceremonia, que contó con presentaciones de Ariana Grande, Stevie Wonder y Jennifer Hudson.
sábado, agosto 18, 2018
Los proyectos pendientes que deja la muerte de Aretha Franklin
El Mercurio
La reina del soul seguirá presente en varias iniciativas que girarán en torno a su figura, como discos, películas y conciertos.
Raimundo Flores y Fernando Zavala
Las muestras de dolor por la muerte de Aretha Franklin dieron paso a la expectación por algunos de sus proyectos no concretados, como la idea de un álbum con canciones inéditas producido por Stevie Wonder que la misma cantante había anunciado.
La primera vez que se supo de este disco fue cuando la reina del soul anunció su retiro de los escenarios en 2017, ocasión en la que señaló que esperaba grabar un último trabajo en compañía de Wonder. Ayer, declaraciones del músico aumentaron el suspenso por ese esperado proyecto, luego de que señalara: "Habíamos estado hablando de eso. Hay una canción que escribí que se llama 'The future' y la íbamos a cantar juntos", dijo, sin especificar si hubo avances al respecto.
Otra iniciativa en torno a la figura de la intérprete de "Respect" es una película sobre su vida basada en su autobiografía. En enero pasado se anunció que la misma Franklin había aprobado a Jennifer Hudson para que la interpretara. Aunque hasta ahora no hay mayor información, el productor de la cinta, Harvey Mason Jr,. reveló que hasta la semana pasada la cantante había pasado mucho tiempo con él hablando sobre la cinta, que mostrará los comienzos de su carrera.
Hay también un documental que se filmó durante el registro en vivo del álbum "Amazing grace" en 1972. Fue terminado recién en 2010, y desde entonces problemas legales han impedido su exhibición.
Además, se alistan shows en su homenaje, entre ellos el que se hará en noviembre en Nueva York con destacados artistas que cantarán su repertorio.
Su relación con Whitney Houston
Dicen que en el funeral de Whitney Houston -fallecida el 11 de febrero de 2012 a los 48 años-, cuando Dionne Warwick anunció la supuesta llegada de Aretha Franklin, presentándola como la madrina de la occisa, la intérprete de "Respect" estalló en cólera. Primero, porque no había ido, pero, principalmente, porque Warwick (prima de Houston) perpetuó un mito sobre la relación que las unía. La propia Cissy Houston, madre de Whitney y amiga y colaboradora de Aretha, ha desmentido el vínculo madrina-ahijada. Houston madre fue corista de varios hits de Franklin, incluido "Respect", y ese lazo habría significado una conexión entre la Reina del Soul y quien fuera considerada una de las reinas del pop. Lo cierto es que la relación entre las dos cantantes siempre fue más bien distante. Grabaron el tema "It isn't, it wasn't, it ain't never gonna be" (1989), que recibió malas críticas y que fue recibido con tibieza por parte del público. En los Grammy de 1997, ambas compartieron escenario y se ubicaron en extremos opuestos sin interactuar.
La reina del soul seguirá presente en varias iniciativas que girarán en torno a su figura, como discos, películas y conciertos.
Raimundo Flores y Fernando Zavala
Las muestras de dolor por la muerte de Aretha Franklin dieron paso a la expectación por algunos de sus proyectos no concretados, como la idea de un álbum con canciones inéditas producido por Stevie Wonder que la misma cantante había anunciado.
La primera vez que se supo de este disco fue cuando la reina del soul anunció su retiro de los escenarios en 2017, ocasión en la que señaló que esperaba grabar un último trabajo en compañía de Wonder. Ayer, declaraciones del músico aumentaron el suspenso por ese esperado proyecto, luego de que señalara: "Habíamos estado hablando de eso. Hay una canción que escribí que se llama 'The future' y la íbamos a cantar juntos", dijo, sin especificar si hubo avances al respecto.
Otra iniciativa en torno a la figura de la intérprete de "Respect" es una película sobre su vida basada en su autobiografía. En enero pasado se anunció que la misma Franklin había aprobado a Jennifer Hudson para que la interpretara. Aunque hasta ahora no hay mayor información, el productor de la cinta, Harvey Mason Jr,. reveló que hasta la semana pasada la cantante había pasado mucho tiempo con él hablando sobre la cinta, que mostrará los comienzos de su carrera.
Hay también un documental que se filmó durante el registro en vivo del álbum "Amazing grace" en 1972. Fue terminado recién en 2010, y desde entonces problemas legales han impedido su exhibición.
Además, se alistan shows en su homenaje, entre ellos el que se hará en noviembre en Nueva York con destacados artistas que cantarán su repertorio.
Su relación con Whitney Houston
Dicen que en el funeral de Whitney Houston -fallecida el 11 de febrero de 2012 a los 48 años-, cuando Dionne Warwick anunció la supuesta llegada de Aretha Franklin, presentándola como la madrina de la occisa, la intérprete de "Respect" estalló en cólera. Primero, porque no había ido, pero, principalmente, porque Warwick (prima de Houston) perpetuó un mito sobre la relación que las unía. La propia Cissy Houston, madre de Whitney y amiga y colaboradora de Aretha, ha desmentido el vínculo madrina-ahijada. Houston madre fue corista de varios hits de Franklin, incluido "Respect", y ese lazo habría significado una conexión entre la Reina del Soul y quien fuera considerada una de las reinas del pop. Lo cierto es que la relación entre las dos cantantes siempre fue más bien distante. Grabaron el tema "It isn't, it wasn't, it ain't never gonna be" (1989), que recibió malas críticas y que fue recibido con tibieza por parte del público. En los Grammy de 1997, ambas compartieron escenario y se ubicaron en extremos opuestos sin interactuar.
viernes, agosto 17, 2018
Del pop anglo al rock local: el legado universal de la Reina
La Tercera
Franklin fue influencia directa en diversas generaciones de artistas, incluso en Chile, país que nunca visitó.
Por Gonzalo Valdivia
En 1984, su fobia a los aviones pudo más y Aretha Franklin dijo adiós a las giras. Y aunque nunca más salió de Estados Unidos, el impacto de su cancionero fue tal que se las arregló para atravesar todo tipo de fronteras. Incluso colores políticos, como quedó demostrado ayer, con los homenajes que le rindieron el presidente de EE.UU., Donald Trump y su antecesor, Barack Obama. Lo mismo en la música, donde la Reina del soul dejó decenas de herederas en los más diversos frentes.
Pero fue en el pop de raíz soul y R&B -finalmente, la música que domina los ránkings hace dos décadas-, donde la fallecida artista dejó su huella más marcada. De hecho, carreras como las de Christina Aguilera, Mariah Carey, Ariana Grande y Beyoncé -por nombrar sólo a algunas- no existirían como tal sin la impronta que deja la obra de Franklin, su forma de encarar un mundo patriarcal y aquellas piruetas vocales cargadas de emoción que hicieron escuela. “Aretha fue una inspiración eterna para mí y tantas otras, la reina definitiva”, reconoció ayer Christina Aguilera, mientras que Carey añadió: “Tu legado te lo ganaste no sólo por tu incomparable voz, sino por tu personalidad, sabiduría y humor”.
Algo similar ha ocurrido en otras latitudes que Franklin nunca visitó, como Chile. De hecho, nunca pisó los escenarios de Latinoamérica. Pero tampoco hizo falta, como aseguran diversos artistas locales que la tienen entre sus principales inspiradoras.
“Aretha es única, no creo que hoy haya absolutamente nadie que pueda igualarla en un 10%”, dice Denise de Aguaturbia, quien destaca su estilo y pasión. “Fue James Brown y ella”, asegura.
Moyenei Valdés dice que “toda su música es una oda a la belleza y a la fuerza de una mujer que viene de un momento de segregación y que logra sobreponerse hasta ser una de las voces fundamentales de la música universal”. La ex Mamma Soul añade: “Vocalmente, es una de las tesituras más extraordinarias. No sólo tiene la potencia de la voz afro, como un sello fundamental, sino también ese sentimiento que quizás viene desde la parte más ancestral del legado afroamericano.
Otro que reconoce una influencia “fundamental” es Rulo, de Los Tetas, que explica que “siempre se escuchó en mi casa, viene de antes que me gustara el funk o soul, es una figura omnipresente”. También se refiere a cómo trascendió en su trabajo como músico: “de un modo más inconsciente, está siempre ahí, aunque hace bastante tiempo que no escucho un disco de ella. De todas maneras fue parte de mi escuela básica musical”.
“Fue una de las que llevó el gospel, la manera religiosa de cantar, al pop”, agrega el cantautor, para quien su “su influencia es tan transversal que no me extrañaría que haya influenciado a músicos de estilos muy diferentes”.
Franklin fue influencia directa en diversas generaciones de artistas, incluso en Chile, país que nunca visitó.
Por Gonzalo Valdivia
En 1984, su fobia a los aviones pudo más y Aretha Franklin dijo adiós a las giras. Y aunque nunca más salió de Estados Unidos, el impacto de su cancionero fue tal que se las arregló para atravesar todo tipo de fronteras. Incluso colores políticos, como quedó demostrado ayer, con los homenajes que le rindieron el presidente de EE.UU., Donald Trump y su antecesor, Barack Obama. Lo mismo en la música, donde la Reina del soul dejó decenas de herederas en los más diversos frentes.
Pero fue en el pop de raíz soul y R&B -finalmente, la música que domina los ránkings hace dos décadas-, donde la fallecida artista dejó su huella más marcada. De hecho, carreras como las de Christina Aguilera, Mariah Carey, Ariana Grande y Beyoncé -por nombrar sólo a algunas- no existirían como tal sin la impronta que deja la obra de Franklin, su forma de encarar un mundo patriarcal y aquellas piruetas vocales cargadas de emoción que hicieron escuela. “Aretha fue una inspiración eterna para mí y tantas otras, la reina definitiva”, reconoció ayer Christina Aguilera, mientras que Carey añadió: “Tu legado te lo ganaste no sólo por tu incomparable voz, sino por tu personalidad, sabiduría y humor”.
Algo similar ha ocurrido en otras latitudes que Franklin nunca visitó, como Chile. De hecho, nunca pisó los escenarios de Latinoamérica. Pero tampoco hizo falta, como aseguran diversos artistas locales que la tienen entre sus principales inspiradoras.
“Aretha es única, no creo que hoy haya absolutamente nadie que pueda igualarla en un 10%”, dice Denise de Aguaturbia, quien destaca su estilo y pasión. “Fue James Brown y ella”, asegura.
Moyenei Valdés dice que “toda su música es una oda a la belleza y a la fuerza de una mujer que viene de un momento de segregación y que logra sobreponerse hasta ser una de las voces fundamentales de la música universal”. La ex Mamma Soul añade: “Vocalmente, es una de las tesituras más extraordinarias. No sólo tiene la potencia de la voz afro, como un sello fundamental, sino también ese sentimiento que quizás viene desde la parte más ancestral del legado afroamericano.
Otro que reconoce una influencia “fundamental” es Rulo, de Los Tetas, que explica que “siempre se escuchó en mi casa, viene de antes que me gustara el funk o soul, es una figura omnipresente”. También se refiere a cómo trascendió en su trabajo como músico: “de un modo más inconsciente, está siempre ahí, aunque hace bastante tiempo que no escucho un disco de ella. De todas maneras fue parte de mi escuela básica musical”.
“Fue una de las que llevó el gospel, la manera religiosa de cantar, al pop”, agrega el cantautor, para quien su “su influencia es tan transversal que no me extrañaría que haya influenciado a músicos de estilos muy diferentes”.
Aretha Franklin: la guapa
Por Marcelo Contreras
UNO. Observaba a sus entrevistadores con una expresión de divertida desconfianza, sugiriendo con la mirada qué es lo que de verdad quieres saber. Aretha Franklin sabía que los hombres siempre intentan ganar la partida. A los nueve años su padre, un famosísimo y mujeriego pastor íntimo de Martin Luther King, la obligó a cantar frente a la congregación, así como a los 14 ya era madre de dos niños con tipos distintos. Aretha respondía a las imposiciones con señales de ligera rebeldía. Si la obligaban a cantar y tomar lecciones de piano, se las arregló para dominar por sí misma y virtuosamente el teclado. Si el plan de su sello era convertirla en una diva juvenil del jazz, aguantó hasta liberarse con la sinceridad del soul en medio del volátil EE.UU. de los 60. Si el marido la engañaba, lo cantaba y hacía de sus interpretaciones un clamor universal de quien se siente enrabiado y triste al descubrir una infidelidad.
DOS. Cuando los periodistas le preguntaban por la carga sexual de sus letras, esta heroína de la música pop con canciones que desnudaban carne y corazón, se cohibía. En otras ocasiones, su sinceridad era implacable. Entrevistada por The Wall Street Journal en 2014 por el último título de su discografía, Aretha Franklin Sings the great diva classics, le preguntaron qué opinaba del socorrido autotune, prácticamente indispensable en el pop actual. Aunque parece improbable, Aretha dijo no saber de qué se trataba. Cuando le explicaron los alcances de este sistema electrónico que corrige la voz cantada, sin pestañear lo calificó de “ridículo”. Ante un listado de grandes estrellas femeninas del pop actual, arqueó las cejas y dijo paso al turno de Nicki Minaj. De Taylor Swift destacó el vestuario.
TRES. Aretha Franklin cantaba con una naturalidad espectacular que tronaba sin esfuerzo aparente cargada de pasión, una de las voces que irrumpió como banda sonora cuando Estados Unidos se desgarraba entre Vietnam y el racismo versionando “Respect” de Otis Redding, en una época en que los covers eran un arma habitual del pop. Vertiginosamente ya gozaba condición de clásica hacia fines de los 60 entre aquel formato y las composiciones propias. En la cultura estadounidense ocupa el sitio de un tesoro nacional orgullosamente negro que no requirió ser formateado para el público blanco, como sucedería más tarde con Whitney Houston dando origen a ese R&B actual que sabe de cabriolas, pero no del sentimiento que la Reina del soul imprimía.
CUATRO. Aretha creció con el sonido del góspel en una familia donde la música era vital y si bien obligaciones, modas y circunstancias la alejaron a ratos de aquel pivote del cancionero estadounidense del siglo XX (también uno de los pilares estilísticos de Elvis Presley, con quien ahora comparte calendario fúnebre), siempre volvía a esa música donde se busca consuelo, compañía y fe. Su productor histórico Jerry Wexler, una leyenda por cuenta propia y quien la empujó a tocar piano en sus grabaciones, decía que en Aretha la tristeza era una condición subyacente.
CINCO. Bebía más de la cuenta, tuvo problemas de peso, circulan impresas historias de maltratos a sus parejas, como le gustaba inventar romances. Se hundió en un sopor de música disco que duró más de la cuenta y creativamente su carrera fue de más a menos. Si la tristeza subyace como decía Jerry Wexler, a la vez Aretha Franklin manifestaba el deseo de vivir la vida con los ribetes de una teleserie sin pudores. Ella ponía unas canciones cantadas con el alma donde apuntaba a esos hombres que la enamoraban y también la hacían sufrir, esos altos y bajos que son la vida misma y que ella interpretó como ninguna.
UNO. Observaba a sus entrevistadores con una expresión de divertida desconfianza, sugiriendo con la mirada qué es lo que de verdad quieres saber. Aretha Franklin sabía que los hombres siempre intentan ganar la partida. A los nueve años su padre, un famosísimo y mujeriego pastor íntimo de Martin Luther King, la obligó a cantar frente a la congregación, así como a los 14 ya era madre de dos niños con tipos distintos. Aretha respondía a las imposiciones con señales de ligera rebeldía. Si la obligaban a cantar y tomar lecciones de piano, se las arregló para dominar por sí misma y virtuosamente el teclado. Si el plan de su sello era convertirla en una diva juvenil del jazz, aguantó hasta liberarse con la sinceridad del soul en medio del volátil EE.UU. de los 60. Si el marido la engañaba, lo cantaba y hacía de sus interpretaciones un clamor universal de quien se siente enrabiado y triste al descubrir una infidelidad.
DOS. Cuando los periodistas le preguntaban por la carga sexual de sus letras, esta heroína de la música pop con canciones que desnudaban carne y corazón, se cohibía. En otras ocasiones, su sinceridad era implacable. Entrevistada por The Wall Street Journal en 2014 por el último título de su discografía, Aretha Franklin Sings the great diva classics, le preguntaron qué opinaba del socorrido autotune, prácticamente indispensable en el pop actual. Aunque parece improbable, Aretha dijo no saber de qué se trataba. Cuando le explicaron los alcances de este sistema electrónico que corrige la voz cantada, sin pestañear lo calificó de “ridículo”. Ante un listado de grandes estrellas femeninas del pop actual, arqueó las cejas y dijo paso al turno de Nicki Minaj. De Taylor Swift destacó el vestuario.
TRES. Aretha Franklin cantaba con una naturalidad espectacular que tronaba sin esfuerzo aparente cargada de pasión, una de las voces que irrumpió como banda sonora cuando Estados Unidos se desgarraba entre Vietnam y el racismo versionando “Respect” de Otis Redding, en una época en que los covers eran un arma habitual del pop. Vertiginosamente ya gozaba condición de clásica hacia fines de los 60 entre aquel formato y las composiciones propias. En la cultura estadounidense ocupa el sitio de un tesoro nacional orgullosamente negro que no requirió ser formateado para el público blanco, como sucedería más tarde con Whitney Houston dando origen a ese R&B actual que sabe de cabriolas, pero no del sentimiento que la Reina del soul imprimía.
CUATRO. Aretha creció con el sonido del góspel en una familia donde la música era vital y si bien obligaciones, modas y circunstancias la alejaron a ratos de aquel pivote del cancionero estadounidense del siglo XX (también uno de los pilares estilísticos de Elvis Presley, con quien ahora comparte calendario fúnebre), siempre volvía a esa música donde se busca consuelo, compañía y fe. Su productor histórico Jerry Wexler, una leyenda por cuenta propia y quien la empujó a tocar piano en sus grabaciones, decía que en Aretha la tristeza era una condición subyacente.
CINCO. Bebía más de la cuenta, tuvo problemas de peso, circulan impresas historias de maltratos a sus parejas, como le gustaba inventar romances. Se hundió en un sopor de música disco que duró más de la cuenta y creativamente su carrera fue de más a menos. Si la tristeza subyace como decía Jerry Wexler, a la vez Aretha Franklin manifestaba el deseo de vivir la vida con los ribetes de una teleserie sin pudores. Ella ponía unas canciones cantadas con el alma donde apuntaba a esos hombres que la enamoraban y también la hacían sufrir, esos altos y bajos que son la vida misma y que ella interpretó como ninguna.
Respect: Aretha Franklin como ícono racial y feminista
La Tercera
El éxito que la lanzó a la fama en 1967 se transformó en himno de la lucha por los derechos civiles en EE.UU., y hasta hoy se canta en marchas del #MeToo.
Por Matías de la Maza
El mito de la primera vez se repite a lo largo de la música popular. Ese que indica que la aparición de una simple canción, a veces, genera un impacto tal que es capaz de detener el tiempo por algunos minutos. Así al menos es el recuerdo que guarda la historiadora Elsa Dixler de la primera vez que escuchó “Respect” en voz de Aretha Franklin, según su crónica para The New York Times en 2014: “Íbamos saliendo de un restaurante en Brooklyn, cuando una tienda de discos puso una tornamesa en la calle 125 y comenzó a sonar “Respect” una y otra vez. Se armó una pequeña multitud alrededor. Todos conocíamos la versión de Otis Redding, pero nunca habíamos escuchado algo como eso”.
Ese hito de 1967 fue el nacimiento de la leyenda de Aretha Franklin, y llegó justo en el momento en que tenía que suceder. Tras casi una década intentando hacerse un espacio en la industria, su decisión de reinterpretar el tema de Redding la terminó transformando inmediatamente en un ícono, con un cover no sólo mucho más pegajoso y potente que el de su creador -quien reconocería resignado “esa canción ya no es mía”-, sino también más urgente. Porque si la canción original se centraba en un hombre que le pedía a su mujer que lo respetara cuando llegara a la casa, a pesar de serle infiel en otros momentos, la relectura de Franklin ponía a la mujer de protagonista, una que sabe que se merece el respeto de su pareja y se lo exige.
Si bien la cantante no grabó la canción como un himno político, sino como un mensaje transversal (coincidiendo además con su tormentoso primer matrimonio), “Respect” se transformó en un himno de los movimientos de los derechos afroamericanos y de las mujeres, que a fines de los 60 vivían etapas clave en Estados Unidos. Una mujer orgullosamente negra le decía al mundo que quería respeto, un mensaje que llegó al número uno de ventas en Norteamérica. “Me sorprendió que llegara a ese lugar, y que se mantuviera allí por semanas. Pero era la canción correcta en el momento adecuado”, dijo la solista a la revista Elle en 2016.
Si bien la “Reina del soul” celebró siempre el mensaje de empoderamiento femenino de la canción, fue también cauta al momento de analizar su influjo en el movimiento feminista. “Creo que eso [el feminismo] fue gracias a [la activista y periodista] Gloria Steinem. No creo que yo haya sido un catalizador para el movimiento de las mujeres. Pero si lo fui, ¡mucho mejor!”, comentaba a Rolling Stone en 2014.
Incluso no siendo su intención, el legado feminista de “Respect” ha sobrevivido generaciones: el año pasado se volvió a escuchar en marchas y actividades en torno al movimiento #MeToo, en contra del acoso sexual hacia las mujeres.
En contraparte, su estatus de ícono afroamericano tuvo una respuesta más activa de parte de la cantante. Debido al rol de su padre en el movimiento por los derechos civiles, Franklin conoció desde joven a figuras como los reverendos Jesse Jackson y Martin Luther King. De hecho, cantó en el funeral de este último en 1968. Por esa misma época, estableció una cláusula en su contrato de no tocar en lugares que hicieran separación de público según raza, mientras que en 1970 se ofreció a pagar la fianza de la activista Angela Davis cuando fue tomada detenida. Dos años más tarde, despejaría cualquier duda publicando el álbum Young, gifted and black (“Joven, talentosa y negra”).
Llorando su partida, ayer el ex presidente Barack Obama sintetizó así su legado: “Aretha ayudó a definir la experiencia americana. En su voz podíamos sentir nuestra historia, completa y con todas sus sombras, nuestro poder y dolor, nuestra oscuridad y luz, nuestra búsqueda por redención y nuestro bien ganado respeto. Que la reina del soul descanse en una paz eterna”.
El éxito que la lanzó a la fama en 1967 se transformó en himno de la lucha por los derechos civiles en EE.UU., y hasta hoy se canta en marchas del #MeToo.
Por Matías de la Maza
El mito de la primera vez se repite a lo largo de la música popular. Ese que indica que la aparición de una simple canción, a veces, genera un impacto tal que es capaz de detener el tiempo por algunos minutos. Así al menos es el recuerdo que guarda la historiadora Elsa Dixler de la primera vez que escuchó “Respect” en voz de Aretha Franklin, según su crónica para The New York Times en 2014: “Íbamos saliendo de un restaurante en Brooklyn, cuando una tienda de discos puso una tornamesa en la calle 125 y comenzó a sonar “Respect” una y otra vez. Se armó una pequeña multitud alrededor. Todos conocíamos la versión de Otis Redding, pero nunca habíamos escuchado algo como eso”.
Ese hito de 1967 fue el nacimiento de la leyenda de Aretha Franklin, y llegó justo en el momento en que tenía que suceder. Tras casi una década intentando hacerse un espacio en la industria, su decisión de reinterpretar el tema de Redding la terminó transformando inmediatamente en un ícono, con un cover no sólo mucho más pegajoso y potente que el de su creador -quien reconocería resignado “esa canción ya no es mía”-, sino también más urgente. Porque si la canción original se centraba en un hombre que le pedía a su mujer que lo respetara cuando llegara a la casa, a pesar de serle infiel en otros momentos, la relectura de Franklin ponía a la mujer de protagonista, una que sabe que se merece el respeto de su pareja y se lo exige.
Si bien la cantante no grabó la canción como un himno político, sino como un mensaje transversal (coincidiendo además con su tormentoso primer matrimonio), “Respect” se transformó en un himno de los movimientos de los derechos afroamericanos y de las mujeres, que a fines de los 60 vivían etapas clave en Estados Unidos. Una mujer orgullosamente negra le decía al mundo que quería respeto, un mensaje que llegó al número uno de ventas en Norteamérica. “Me sorprendió que llegara a ese lugar, y que se mantuviera allí por semanas. Pero era la canción correcta en el momento adecuado”, dijo la solista a la revista Elle en 2016.
Si bien la “Reina del soul” celebró siempre el mensaje de empoderamiento femenino de la canción, fue también cauta al momento de analizar su influjo en el movimiento feminista. “Creo que eso [el feminismo] fue gracias a [la activista y periodista] Gloria Steinem. No creo que yo haya sido un catalizador para el movimiento de las mujeres. Pero si lo fui, ¡mucho mejor!”, comentaba a Rolling Stone en 2014.
Incluso no siendo su intención, el legado feminista de “Respect” ha sobrevivido generaciones: el año pasado se volvió a escuchar en marchas y actividades en torno al movimiento #MeToo, en contra del acoso sexual hacia las mujeres.
En contraparte, su estatus de ícono afroamericano tuvo una respuesta más activa de parte de la cantante. Debido al rol de su padre en el movimiento por los derechos civiles, Franklin conoció desde joven a figuras como los reverendos Jesse Jackson y Martin Luther King. De hecho, cantó en el funeral de este último en 1968. Por esa misma época, estableció una cláusula en su contrato de no tocar en lugares que hicieran separación de público según raza, mientras que en 1970 se ofreció a pagar la fianza de la activista Angela Davis cuando fue tomada detenida. Dos años más tarde, despejaría cualquier duda publicando el álbum Young, gifted and black (“Joven, talentosa y negra”).
Llorando su partida, ayer el ex presidente Barack Obama sintetizó así su legado: “Aretha ayudó a definir la experiencia americana. En su voz podíamos sentir nuestra historia, completa y con todas sus sombras, nuestro poder y dolor, nuestra oscuridad y luz, nuestra búsqueda por redención y nuestro bien ganado respeto. Que la reina del soul descanse en una paz eterna”.
El soul se queda sin alma
La Tercera
La cantante estadounidense Aretha Franklin, una de las voces más prodigiosas e influyentes de la música popular, falleció ayer a los 76 años. Tras saltar de la iglesia a la radio, se transformó en la reina absoluta de su género musical, dejando decenas de himnos y discípulas.
Por Matías de la Maza
“No conocen nada de mí. Vengo de una familia que reza”. Eso aseguraba Aretha Franklin -en una entrevista con la revista Rolling Stone– haberle dicho a los doctores en 2010, cuando le encontraron un tumor que, según se confirmó finalmente ayer, era cáncer de páncreas, aunque la artista siempre lo negó. Si bien los pronósticos de los especialistas no era favorables, Franklin los desestimó. Y dos años después, ya sin mostrar síntomas de la enfermedad, volvía a los escenarios con su prodigiosa voz de siempre -que nunca pareció verse afectada por la edad- y aquella personalidad tan poderosa y magnética como su garganta.
Pero ese fuego interior se fue extinguiendo en el último año. En 2017, la soberana del soul anunció su retiro parcial de los conciertos, sólo dejando espacio para actuaciones especiales, lo que derivó en un retiro total y la cancelación de una serie de shows este año por sus problemas de salud. En su última aparición pública, en noviembre pasado, su pérdida de peso era notoria.
La noche del domingo pasado llegó la alarma definitiva, con la noticia de que la artista de 76 años se encontraba “gravemente enferma”, rodeada de sus familiares y esperando un desenlace que se preveía próximo. Franklin finalmente falleció ayer en la mañana, según diversos medios norteamericanos a causa de ese cáncer que ella nunca quiso reconocer públicamente. Hasta el último momento sus cercanos llamaron a rezar por ella; una petición que, más allá de las buenas intenciones, era también una forma de celebrar el legado de una artista que transformó la oración en música de masas.
Con la corona puesta
La carrera de Aretha Franklin se explica, en parte, como la síntesis perfecta de sus progenitores: su madre, con quien no tuvo mayor relación y que murió cuando tenía diez años, era pianista y cantante. Franklin aprendería sola a tocar el instrumento. Su padre fue un famoso predicador bautista en Detroit, con conexiones tanto en el mundo de la música como en el movimiento por los derechos civiles afroamericanos.
Así, antes del estrellato, la solista dio sus primeros pasos en la industria grabando los himnos góspel que cantaba en la iglesia que fundó su padre (institución a la que seguiría relacionada hasta el día de su muerte). Pero a pesar de su voz privilegiada, el salto a la masividad sería lento. La artista pasó la primera mitad de los años 60 sin conseguir un éxito radial, tras nueve álbumes editados bajo el sello Columbia.
Fue entonces que llegó 1967, su fichaje por el histórico sello Atlantic y, por sobre todo, “Respect”: grabada originalmente por Otis Redding en 1965, dos años después en la voz de Franklin se transformó en el sencillo más popular a la fecha de la cantante. Fue ella quien le otorgó a la canción sus detalles más icónicos, ausentes en la versión de Redding, como el deletreo del título (“R-E-S-P-E-C-T”), las voces secundarias y unos tonos agudos inalcanzables para el resto de los mortales. La pegajosa pieza se transformó en un himno tanto del movimiento por los derechos civiles como del feminismo. Décadas después, la solista seguiría afirmando que el éxito era la favorita de todo su repertorio: “Todo el mundo quiere respeto. Hasta un niño de tres años lo necesita”.
“Respect” marcó el final de una década en la que Franklin sería coronada por la prensa musical como “Reina del soul”, en una época en que la música afroamericana comenzaba a conquistar las radios masivas en Norteamérica, con artistas como The Supremes, Stevie Wonder y James Brown. Pero la cantante no soltó el cetro, y la racha de éxitos siguió con clásicos como “I never loved a man” (The way I love you), “Think”, “I say a little prayer” y “(You make me feel like) A natural woman”, entre otras piezas que confirman su buen olfato en la elección de repertorio.
Tras un impecable inicio de los 70, su carrera sufrió sus primeras turbulencias a mediados de esa década, con ciertas disputas con su sello. Y aunque tomó nuevos aires en los 80 con sencillos como “Freeway of love”, la diva nunca pudo adaptarse del todo a modas como el disco y el dance ochentero, lo que sumado a su creciente fobia a volar la fueron alejando de las giras y los ránkings. Con todo, logró siempre ir extendiendo su éxito comercial, totalizando una veintena de Grammys y más de 75 millones de discos vendidos a la fecha. En 2008, Rolling Stone la seleccionó como la mejor vocalista de todos los tiempos.
Su último álbum con nuevo material nuevo fue Aretha Franklin sings the great diva classics, en 2014 -el año pasado publicó un disco sinfónico, pero su voz fue sacada de grabaciones de archivo-, donde versionó temas de sus influencias, sus contemporáneas y también sus herederas, con covers de Etta James, Gloria Gaynor, Barbra Streisand, Sinéad O’Connor, Alicia Keys y Adele. Si bien era competitiva con sus contemporáneas -como revelaría la biografía Respect, de David Ritz- y crítica con el pop del siglo XXI, Franklin nunca dejó de reconocer a sus descendientes vocales: fue mentora y principal influencia de Whitney Houston y en sus últimos años manifestó su admiración por figuras como Ariana Grande y Beyoncé.
Para su última presentación, en una gala benéfica organizada por Elton John el año pasado, el hombre de Rocket man la presentó como “la mejor cantante del mundo”. Cuando Franklin tomó el escenario, en una catedral de Nueva York, se veía considerablemente más delgada y desgastada. Una postal algo triste que la diva dio vuelta apenas comenzó a cantar. Falleció casi un año después, pero ese momento, cantando “I say a little prayer”, funcionó a la perfección como cierre de un ciclo, con la Reina del soul terminando su carrera tal como la empezó: en una iglesia y compartiendo con el resto del mundo esa voz divina e irrepetible que la acompañó hasta el final.
La cantante estadounidense Aretha Franklin, una de las voces más prodigiosas e influyentes de la música popular, falleció ayer a los 76 años. Tras saltar de la iglesia a la radio, se transformó en la reina absoluta de su género musical, dejando decenas de himnos y discípulas.
Por Matías de la Maza
“No conocen nada de mí. Vengo de una familia que reza”. Eso aseguraba Aretha Franklin -en una entrevista con la revista Rolling Stone– haberle dicho a los doctores en 2010, cuando le encontraron un tumor que, según se confirmó finalmente ayer, era cáncer de páncreas, aunque la artista siempre lo negó. Si bien los pronósticos de los especialistas no era favorables, Franklin los desestimó. Y dos años después, ya sin mostrar síntomas de la enfermedad, volvía a los escenarios con su prodigiosa voz de siempre -que nunca pareció verse afectada por la edad- y aquella personalidad tan poderosa y magnética como su garganta.
Pero ese fuego interior se fue extinguiendo en el último año. En 2017, la soberana del soul anunció su retiro parcial de los conciertos, sólo dejando espacio para actuaciones especiales, lo que derivó en un retiro total y la cancelación de una serie de shows este año por sus problemas de salud. En su última aparición pública, en noviembre pasado, su pérdida de peso era notoria.
La noche del domingo pasado llegó la alarma definitiva, con la noticia de que la artista de 76 años se encontraba “gravemente enferma”, rodeada de sus familiares y esperando un desenlace que se preveía próximo. Franklin finalmente falleció ayer en la mañana, según diversos medios norteamericanos a causa de ese cáncer que ella nunca quiso reconocer públicamente. Hasta el último momento sus cercanos llamaron a rezar por ella; una petición que, más allá de las buenas intenciones, era también una forma de celebrar el legado de una artista que transformó la oración en música de masas.
Con la corona puesta
La carrera de Aretha Franklin se explica, en parte, como la síntesis perfecta de sus progenitores: su madre, con quien no tuvo mayor relación y que murió cuando tenía diez años, era pianista y cantante. Franklin aprendería sola a tocar el instrumento. Su padre fue un famoso predicador bautista en Detroit, con conexiones tanto en el mundo de la música como en el movimiento por los derechos civiles afroamericanos.
Así, antes del estrellato, la solista dio sus primeros pasos en la industria grabando los himnos góspel que cantaba en la iglesia que fundó su padre (institución a la que seguiría relacionada hasta el día de su muerte). Pero a pesar de su voz privilegiada, el salto a la masividad sería lento. La artista pasó la primera mitad de los años 60 sin conseguir un éxito radial, tras nueve álbumes editados bajo el sello Columbia.
Fue entonces que llegó 1967, su fichaje por el histórico sello Atlantic y, por sobre todo, “Respect”: grabada originalmente por Otis Redding en 1965, dos años después en la voz de Franklin se transformó en el sencillo más popular a la fecha de la cantante. Fue ella quien le otorgó a la canción sus detalles más icónicos, ausentes en la versión de Redding, como el deletreo del título (“R-E-S-P-E-C-T”), las voces secundarias y unos tonos agudos inalcanzables para el resto de los mortales. La pegajosa pieza se transformó en un himno tanto del movimiento por los derechos civiles como del feminismo. Décadas después, la solista seguiría afirmando que el éxito era la favorita de todo su repertorio: “Todo el mundo quiere respeto. Hasta un niño de tres años lo necesita”.
“Respect” marcó el final de una década en la que Franklin sería coronada por la prensa musical como “Reina del soul”, en una época en que la música afroamericana comenzaba a conquistar las radios masivas en Norteamérica, con artistas como The Supremes, Stevie Wonder y James Brown. Pero la cantante no soltó el cetro, y la racha de éxitos siguió con clásicos como “I never loved a man” (The way I love you), “Think”, “I say a little prayer” y “(You make me feel like) A natural woman”, entre otras piezas que confirman su buen olfato en la elección de repertorio.
Tras un impecable inicio de los 70, su carrera sufrió sus primeras turbulencias a mediados de esa década, con ciertas disputas con su sello. Y aunque tomó nuevos aires en los 80 con sencillos como “Freeway of love”, la diva nunca pudo adaptarse del todo a modas como el disco y el dance ochentero, lo que sumado a su creciente fobia a volar la fueron alejando de las giras y los ránkings. Con todo, logró siempre ir extendiendo su éxito comercial, totalizando una veintena de Grammys y más de 75 millones de discos vendidos a la fecha. En 2008, Rolling Stone la seleccionó como la mejor vocalista de todos los tiempos.
Su último álbum con nuevo material nuevo fue Aretha Franklin sings the great diva classics, en 2014 -el año pasado publicó un disco sinfónico, pero su voz fue sacada de grabaciones de archivo-, donde versionó temas de sus influencias, sus contemporáneas y también sus herederas, con covers de Etta James, Gloria Gaynor, Barbra Streisand, Sinéad O’Connor, Alicia Keys y Adele. Si bien era competitiva con sus contemporáneas -como revelaría la biografía Respect, de David Ritz- y crítica con el pop del siglo XXI, Franklin nunca dejó de reconocer a sus descendientes vocales: fue mentora y principal influencia de Whitney Houston y en sus últimos años manifestó su admiración por figuras como Ariana Grande y Beyoncé.
Para su última presentación, en una gala benéfica organizada por Elton John el año pasado, el hombre de Rocket man la presentó como “la mejor cantante del mundo”. Cuando Franklin tomó el escenario, en una catedral de Nueva York, se veía considerablemente más delgada y desgastada. Una postal algo triste que la diva dio vuelta apenas comenzó a cantar. Falleció casi un año después, pero ese momento, cantando “I say a little prayer”, funcionó a la perfección como cierre de un ciclo, con la Reina del soul terminando su carrera tal como la empezó: en una iglesia y compartiendo con el resto del mundo esa voz divina e irrepetible que la acompañó hasta el final.
Aretha Franklin: El legado de un ícono musical y de los derechos sociales
El Mercurio
La destacada intérprete falleció ayer a los 76 años, poniendo fin a una de las carreras más influyentes de la música popular. Su figura trascendió lo artístico, para posicionarse como un emblema de las luchas por lo derechos de las mujeres y de los afroamericanos.
RAIMUNDO FLORES S. y JAVIERA GARAY a.
A comienzos de semana, su delicado estado de salud remeció al mundo. Ayer, en una noticia que parecía inminente, Aretha Franklin falleció en su casa en Detroit a los 76 años, acompañada de sus familiares y seres queridos.
"En uno de los momentos más oscuros de nuestras vidas. No nos sentimos capaces de encontrar las palabras apropiadas para expresar el dolor en nuestros corazones. Hemos perdido a la matriarca y roca de nuestra familia", escribieron sus parientes en un comunicado.
Su deceso habría sido producto del cáncer al páncreas que sufría desde 2010 y que en su momento la hizo cancelar una serie de presentaciones, lo que dio inicio a su etapa más alejada de los escenarios. De hecho, en 2017 anunció su retiro definitivo de estos, mismo año en la que realizaría lo que fue su última presentación, el 2 de noviembre de en Nueva York, en un evento para la fundación contra el sida que encabeza Elton John.
Reina del soul
Aretha alcanzó una voz celestial que se forjó, como la de muchos cantantes, bajo el techo de una iglesia. La artista nació en Memphis, una de las ciudades pertenecientes al denominado "cinturón bíblico" de Estados Unidos. Hija del pastor Clarence LeVaughn Franklin y una cantante de góspel, Barbara Franklin, su entorno fue una influencia infranqueable para que tempranamente comenzara a delinear un camino que más tarde la convertiría en una de las voces más icónicas de la historia de la música popular.
Su carrera se inició en el góspel, antes de que a finales de los 60 comenzara la verdadera revolución con sus primeros discos de soul, con los que logró incluso darle nuevos aires y mayor popularidad a canciones que ya habían sido grabadas, como "Respect" de Otis Redding o "(You make me feel like) A natural woman" de Carole King.
Franklin grabó más de 40 álbumes de estudio, además de participaciones en bandas sonoras, discos recopilatorios y registros en vivo. A pesar de siempre mantener la esencia soul, la intérprete también hizo esfuerzos por actualizar su estilo en diferentes etapas, ya fuera versionando a otros artistas más jóvenes que ella o trabajando con productores comúnmente asociados a otros sonidos.
En más de 60 años de trayectoria, la intérprete también tuvo la oportunidad de colaborar con importantes nombres de la música popular. Sus discos contaron con la producción de nombres de la talla de Quincy Jones, Curtis Mayfiel y Clive Davies, además de haber grabado duetos con figuras como Whitney Houston, George Michael y Frank Sinatra.
Un emblema social
El éxito de Franklin hizo que su legado trascendiera más allá de lo estrictamente musical, precisamente porque sus canciones acompañaron importantes momentos de la historia de Estados Unidos.
En 1968, la cantante interpretó "Precious Lord" en el funeral de Martin Luther King Jr., con quien había compartido varias veces en la casa de su padre. También fueron varios los presidentes a los que alguna vez Aretha Franklin les cantó, como Bill Clinton, Jimmy Carter y Barack Obama. Este último se conmovió hasta las lágrimas cuando Franklin cantó en la ceremonia en que asumió como Jefe de Estado.
En 2015, cuando el Papa Francisco visitó Filadelfia, la cantante fue parte de una de las ceremonias en las que participó el Pontífice, en donde interpretó "Amazing Grace".
Un día particular
Aretha Franklin falleció ayer en un día que ya estaba marcado por otros dos íconos de la música popular: el nacimiento de Madonna en 1958 y la muerte de Elvis Presley en 1977.
18 Grammy
obtuvo en su carrera, además de tres premios honoríficos que recibió en 1991, 1994 y 2008.
En 1987
es la primera mujer en entrar al Salón de la Fama del Rock&Roll. Además, la revista Rolling Stone la eligió como la mejor cantante de todos los tiempos.
75 millones
de álbumes ha vendido, dentro de un catálogo que incluye 42 discos de estudio.
Discografía destacada
I never loved a man the way I love you (1967)
En este trabajo, Aretha Franklin incluyó su versión de "Respect", que se convertiría en una de sus canciones icónicas y le daría su primer Grammy.
Lady Soul (1968)
Un año después, la Reina del Soul publicó uno de sus títulos más emblemáticos, que incluía, entre otras, "Chain of fools" y su versión de "(You make me feel like) A Natural Woman".
Who's zoomin who (1985)
Luego de algunos trabajos lejos del éxito masivo, publicó este álbum en el que se acercó a una audiencia más joven. Con el tiempo se convirtió en su primer disco de platino.
A rose is still a rose (1998)
Ganador de un Grammy como Mejor Disco de R&B, la cantante actualizó su sonido reclutando a nombres del hip hop americano como Diddy y Lauryn Hill.
Aretha Franklin sings the great diva classics (2014)
En su último disco de estudio, reversionó temas de intérpretes como Adele, Etta James, Gloria Gaynor y Barbra Streisand.
La historia de "Respect"
La versión original la había escrito Otis Redding en 1965 y estaba cantada desde la perspectiva de un hombre que le ofrecía todo a su mujer a cambio de obtener "respeto" cuando volviera a casa. Franklin tomó la canción en 1968 y ajustó ligeramente la letra para que esta vez fuera la mujer la que exigiera ser respetada. La canción caló hondo en los oyentes, no solo por su maestría interpretativa e irresistible imán musical, sino que hizo historia también por la entonación y potente mensaje social que se le asignó a su relectura de una obra escrita por un hombre: Aretha rompía todos los cánones de la época con una doble interpretación de su exigencia de "respeto", que se imponía quizás como la primera gran demanda feminista, realizada, además, por una mujer de color.
La tristeza que genera su muerte
Barack y Michelle Obama:
"Cada vez que ella cantaba, todos éramos bendecidos por un vistazo a lo divino. A través de sus composiciones e inigualable talento, Aretha ayudó a definir la experiencia americana. En su voz pudimos sentir nuestra historia, nuestro poder y nuestro dolor, nuestra oscuridad y nuestra luz, nuestra búsqueda de redención y respeto".
Donald Trump:
"Ella fue una gran mujer, con un maravilloso regalo de Dios, su voz. Ella será extrañada".
Paul McCartney:
"Tomémonos un momento para dar gracias a la hermosa vida de Aretha Franklin, la reina de nuestras almas, que nos inspiró por tantos años. La extrañaremos, pero el recuerdo de su grandeza como músico y como ser humano vivirá con nosotros por siempre".
Barbra Streisand:
"Es difícil concebir un mundo sin ella. No solo fue una cantante única y brillante. Su compromiso con los derechos civiles dejaron un impacto indeleble en el mundo".
Clive Davis, productor:
"Estoy devastado por la muerte de Aretha. Era realmente única. Ella era más que la Reina del Soul, era un tesoro nacional adorado por generaciones alrededor del mundo".
Lionel Richie:
"Su voz, su presencia, su estilo. Nadie lo hizo mejor. Realmente, la reina del soul. ¡Te extrañaré!".
Elton John:
"Su pérdida es un golpe para todos los que aman la música real, la música del corazón, el alma y la iglesia. Su voz era única...ella era una de mis pianistas favoritas".
Reacciones locales
Andrea Tessa:
"Ella era la Reina del Soul y deja una huella imborrable, una manera de cantar totalmente libre y muy rica. Personas como ella no se repiten. Aretha Franklin fue una clase magistral de cómo administrar talento".
Luz Eliana:
"Era mi ídola y una de mis musas inspiradoras. Un ícono del soul, de rythm y blues, que comenzó en el góspel. Aretha Franklin es la cantante más importante que ha dado la música negra. Fue una de las grandes y trascendentes".
Sergio 'Pirincho' Cárcamo:
"Sin el carácter, sin la fuerza interpretativa de Aretha Franklin, hay un montón de cantantes sobre todo femeninas que no habrían existido, partiendo por mi favorita, Janis Joplin".
Denise, Aguaturbia:
"Su elemento distintivo fue esa pasión para sacar la voz al nivel más increíble y lograrlo. Ella tenía una fuerza interior de pasión, de orgullo, que le hacía llegar a niveles increíbles".
Pedro Foncea, De Kiruza:
"Para nosotros, Aretha Franklin es una referencia permanente. Crecí escuchándola con mis papás. Hemos querido estudiarla, tocarla, entender el sonido, el blues, la mezcla que ella hace en las diferencias de texturas".
La destacada intérprete falleció ayer a los 76 años, poniendo fin a una de las carreras más influyentes de la música popular. Su figura trascendió lo artístico, para posicionarse como un emblema de las luchas por lo derechos de las mujeres y de los afroamericanos.
RAIMUNDO FLORES S. y JAVIERA GARAY a.
A comienzos de semana, su delicado estado de salud remeció al mundo. Ayer, en una noticia que parecía inminente, Aretha Franklin falleció en su casa en Detroit a los 76 años, acompañada de sus familiares y seres queridos.
"En uno de los momentos más oscuros de nuestras vidas. No nos sentimos capaces de encontrar las palabras apropiadas para expresar el dolor en nuestros corazones. Hemos perdido a la matriarca y roca de nuestra familia", escribieron sus parientes en un comunicado.
Su deceso habría sido producto del cáncer al páncreas que sufría desde 2010 y que en su momento la hizo cancelar una serie de presentaciones, lo que dio inicio a su etapa más alejada de los escenarios. De hecho, en 2017 anunció su retiro definitivo de estos, mismo año en la que realizaría lo que fue su última presentación, el 2 de noviembre de en Nueva York, en un evento para la fundación contra el sida que encabeza Elton John.
Reina del soul
Aretha alcanzó una voz celestial que se forjó, como la de muchos cantantes, bajo el techo de una iglesia. La artista nació en Memphis, una de las ciudades pertenecientes al denominado "cinturón bíblico" de Estados Unidos. Hija del pastor Clarence LeVaughn Franklin y una cantante de góspel, Barbara Franklin, su entorno fue una influencia infranqueable para que tempranamente comenzara a delinear un camino que más tarde la convertiría en una de las voces más icónicas de la historia de la música popular.
Su carrera se inició en el góspel, antes de que a finales de los 60 comenzara la verdadera revolución con sus primeros discos de soul, con los que logró incluso darle nuevos aires y mayor popularidad a canciones que ya habían sido grabadas, como "Respect" de Otis Redding o "(You make me feel like) A natural woman" de Carole King.
Franklin grabó más de 40 álbumes de estudio, además de participaciones en bandas sonoras, discos recopilatorios y registros en vivo. A pesar de siempre mantener la esencia soul, la intérprete también hizo esfuerzos por actualizar su estilo en diferentes etapas, ya fuera versionando a otros artistas más jóvenes que ella o trabajando con productores comúnmente asociados a otros sonidos.
En más de 60 años de trayectoria, la intérprete también tuvo la oportunidad de colaborar con importantes nombres de la música popular. Sus discos contaron con la producción de nombres de la talla de Quincy Jones, Curtis Mayfiel y Clive Davies, además de haber grabado duetos con figuras como Whitney Houston, George Michael y Frank Sinatra.
Un emblema social
El éxito de Franklin hizo que su legado trascendiera más allá de lo estrictamente musical, precisamente porque sus canciones acompañaron importantes momentos de la historia de Estados Unidos.
En 1968, la cantante interpretó "Precious Lord" en el funeral de Martin Luther King Jr., con quien había compartido varias veces en la casa de su padre. También fueron varios los presidentes a los que alguna vez Aretha Franklin les cantó, como Bill Clinton, Jimmy Carter y Barack Obama. Este último se conmovió hasta las lágrimas cuando Franklin cantó en la ceremonia en que asumió como Jefe de Estado.
En 2015, cuando el Papa Francisco visitó Filadelfia, la cantante fue parte de una de las ceremonias en las que participó el Pontífice, en donde interpretó "Amazing Grace".
Un día particular
Aretha Franklin falleció ayer en un día que ya estaba marcado por otros dos íconos de la música popular: el nacimiento de Madonna en 1958 y la muerte de Elvis Presley en 1977.
18 Grammy
obtuvo en su carrera, además de tres premios honoríficos que recibió en 1991, 1994 y 2008.
En 1987
es la primera mujer en entrar al Salón de la Fama del Rock&Roll. Además, la revista Rolling Stone la eligió como la mejor cantante de todos los tiempos.
75 millones
de álbumes ha vendido, dentro de un catálogo que incluye 42 discos de estudio.
Discografía destacada
I never loved a man the way I love you (1967)
En este trabajo, Aretha Franklin incluyó su versión de "Respect", que se convertiría en una de sus canciones icónicas y le daría su primer Grammy.
Lady Soul (1968)
Un año después, la Reina del Soul publicó uno de sus títulos más emblemáticos, que incluía, entre otras, "Chain of fools" y su versión de "(You make me feel like) A Natural Woman".
Who's zoomin who (1985)
Luego de algunos trabajos lejos del éxito masivo, publicó este álbum en el que se acercó a una audiencia más joven. Con el tiempo se convirtió en su primer disco de platino.
A rose is still a rose (1998)
Ganador de un Grammy como Mejor Disco de R&B, la cantante actualizó su sonido reclutando a nombres del hip hop americano como Diddy y Lauryn Hill.
Aretha Franklin sings the great diva classics (2014)
En su último disco de estudio, reversionó temas de intérpretes como Adele, Etta James, Gloria Gaynor y Barbra Streisand.
La historia de "Respect"
La versión original la había escrito Otis Redding en 1965 y estaba cantada desde la perspectiva de un hombre que le ofrecía todo a su mujer a cambio de obtener "respeto" cuando volviera a casa. Franklin tomó la canción en 1968 y ajustó ligeramente la letra para que esta vez fuera la mujer la que exigiera ser respetada. La canción caló hondo en los oyentes, no solo por su maestría interpretativa e irresistible imán musical, sino que hizo historia también por la entonación y potente mensaje social que se le asignó a su relectura de una obra escrita por un hombre: Aretha rompía todos los cánones de la época con una doble interpretación de su exigencia de "respeto", que se imponía quizás como la primera gran demanda feminista, realizada, además, por una mujer de color.
La tristeza que genera su muerte
Barack y Michelle Obama:
"Cada vez que ella cantaba, todos éramos bendecidos por un vistazo a lo divino. A través de sus composiciones e inigualable talento, Aretha ayudó a definir la experiencia americana. En su voz pudimos sentir nuestra historia, nuestro poder y nuestro dolor, nuestra oscuridad y nuestra luz, nuestra búsqueda de redención y respeto".
Donald Trump:
"Ella fue una gran mujer, con un maravilloso regalo de Dios, su voz. Ella será extrañada".
Paul McCartney:
"Tomémonos un momento para dar gracias a la hermosa vida de Aretha Franklin, la reina de nuestras almas, que nos inspiró por tantos años. La extrañaremos, pero el recuerdo de su grandeza como músico y como ser humano vivirá con nosotros por siempre".
Barbra Streisand:
"Es difícil concebir un mundo sin ella. No solo fue una cantante única y brillante. Su compromiso con los derechos civiles dejaron un impacto indeleble en el mundo".
Clive Davis, productor:
"Estoy devastado por la muerte de Aretha. Era realmente única. Ella era más que la Reina del Soul, era un tesoro nacional adorado por generaciones alrededor del mundo".
Lionel Richie:
"Su voz, su presencia, su estilo. Nadie lo hizo mejor. Realmente, la reina del soul. ¡Te extrañaré!".
Elton John:
"Su pérdida es un golpe para todos los que aman la música real, la música del corazón, el alma y la iglesia. Su voz era única...ella era una de mis pianistas favoritas".
Reacciones locales
Andrea Tessa:
"Ella era la Reina del Soul y deja una huella imborrable, una manera de cantar totalmente libre y muy rica. Personas como ella no se repiten. Aretha Franklin fue una clase magistral de cómo administrar talento".
Luz Eliana:
"Era mi ídola y una de mis musas inspiradoras. Un ícono del soul, de rythm y blues, que comenzó en el góspel. Aretha Franklin es la cantante más importante que ha dado la música negra. Fue una de las grandes y trascendentes".
Sergio 'Pirincho' Cárcamo:
"Sin el carácter, sin la fuerza interpretativa de Aretha Franklin, hay un montón de cantantes sobre todo femeninas que no habrían existido, partiendo por mi favorita, Janis Joplin".
Denise, Aguaturbia:
"Su elemento distintivo fue esa pasión para sacar la voz al nivel más increíble y lograrlo. Ella tenía una fuerza interior de pasión, de orgullo, que le hacía llegar a niveles increíbles".
Pedro Foncea, De Kiruza:
"Para nosotros, Aretha Franklin es una referencia permanente. Crecí escuchándola con mis papás. Hemos querido estudiarla, tocarla, entender el sonido, el blues, la mezcla que ella hace en las diferencias de texturas".
martes, agosto 14, 2018
Salud de Aretha Franklin amenaza a la voz más importante del soul
El Mercurio
La llamada Reina del Soul se encuentra grave a raíz de un cáncer que sufre desde hace años y, según trascendió, su equipo médico habría pronosticado solo unas horas más de vida para una de las cantantes más influyentes del siglo XX.
Raimundo Flores S.
En la madrugada de ayer, el mundo de la música se remeció por la noticia que medios estadounidenses informaban: Aretha Franklin (76) se encuentra en un grave estado de salud debido a un cáncer y que estaría rodeada de sus familiares esperando su muerte.
Este episodio marca el punto más crítico de la cantante, que desde 2010 vio cómo sus problemas de salud comenzaron a interferir con su carrera. Fue ese año cuando se le diagnosticó un cáncer al páncreas y tuvo que suspender varios shows, situación que se repetiría en los años siguientes debido a distintos problemas y que la hicieron anunciar durante el año pasado su retiro de los escenarios, el que interrumpiría solo para presentaciones esporádicas. Esta intención de no ausentarse del todo ni siquiera pudo cumplirla a cabalidad, cancelando durante este año dos presentaciones que tenía fijadas para marzo y abril.
Por estas dificultades, su último concierto hasta la fecha lo realizó el 2 de noviembre de 2017 en Nueva York, para la fundación contra el sida que encabeza Elton John.
Según trascendió, el estado actual de la intérprete varía mucho de cómo se le vio en sus últimas apariciones. Actualmente, su peso no superaría los 40 kilos. Además, según informó el portal TMZ, el equipo médico habría anunciado a la familia que a la cantante le quedaban solo unas horas de vida.
A pesar de sus problemas de salud, la llamada "Reina del Soul" o "Lady Soul" ha mantenido una carrera relativamente activa en la última década, con lanzamientos de varios discos recopilatorios, además de "Aretha Franklin sings the great diva classics" (2014), su última grabación de estudio, donde demostró su vigencia reversionando canciones de artistas como Gloria Gaynor, Adele, Alicia Keys, Barbra Streisand y Sinéad O'Connor.
Además, son varios los proyectos en homenaje a Franklin que se preparan. Ayer, el empeoramiento de su salud hizo que trascendiera un concierto que se preparaba para noviembre en el Madison Square Garden de Nueva York, con el que se celebrarían sus 60 años de carrera y donde distintas figuras de la música repasarían su repertorio clásico. Una de las personas que estarían presentes en ese homenaje sería la cantante y actriz Jennifer Hudson, a quien la misma Franklin eligió para que la representara en la película biográfica que se prepara sobre ella.
Un ícono
La Reina del Soul no solo se ha ganado su apodo por su vasta y exitosa trayectoria musical, que la hizo ser elegida como la cantante más grande de todos los tiempos por la revista Rolling Stone y merecedora de 18 Premios Grammy. Aretha Franklin también ha sabido llevar su obra a lugares específicos en los que sus canciones han tomado otro rumbo, llegando a ser reconocida como un ícono de las luchas por los derechos de los afroamericanos y la causa feminista, gracias a su versión de "Respect" de Otis Redding. En sus casi seis décadas de carrera, Franklin ha cantado en eventos tan importantes como el funeral de Martin Luther King Jr., en 1968, y la asunción al poder de Barack Obama en 2009.
La llamada Reina del Soul se encuentra grave a raíz de un cáncer que sufre desde hace años y, según trascendió, su equipo médico habría pronosticado solo unas horas más de vida para una de las cantantes más influyentes del siglo XX.
Raimundo Flores S.
En la madrugada de ayer, el mundo de la música se remeció por la noticia que medios estadounidenses informaban: Aretha Franklin (76) se encuentra en un grave estado de salud debido a un cáncer y que estaría rodeada de sus familiares esperando su muerte.
Este episodio marca el punto más crítico de la cantante, que desde 2010 vio cómo sus problemas de salud comenzaron a interferir con su carrera. Fue ese año cuando se le diagnosticó un cáncer al páncreas y tuvo que suspender varios shows, situación que se repetiría en los años siguientes debido a distintos problemas y que la hicieron anunciar durante el año pasado su retiro de los escenarios, el que interrumpiría solo para presentaciones esporádicas. Esta intención de no ausentarse del todo ni siquiera pudo cumplirla a cabalidad, cancelando durante este año dos presentaciones que tenía fijadas para marzo y abril.
Por estas dificultades, su último concierto hasta la fecha lo realizó el 2 de noviembre de 2017 en Nueva York, para la fundación contra el sida que encabeza Elton John.
Según trascendió, el estado actual de la intérprete varía mucho de cómo se le vio en sus últimas apariciones. Actualmente, su peso no superaría los 40 kilos. Además, según informó el portal TMZ, el equipo médico habría anunciado a la familia que a la cantante le quedaban solo unas horas de vida.
A pesar de sus problemas de salud, la llamada "Reina del Soul" o "Lady Soul" ha mantenido una carrera relativamente activa en la última década, con lanzamientos de varios discos recopilatorios, además de "Aretha Franklin sings the great diva classics" (2014), su última grabación de estudio, donde demostró su vigencia reversionando canciones de artistas como Gloria Gaynor, Adele, Alicia Keys, Barbra Streisand y Sinéad O'Connor.
Además, son varios los proyectos en homenaje a Franklin que se preparan. Ayer, el empeoramiento de su salud hizo que trascendiera un concierto que se preparaba para noviembre en el Madison Square Garden de Nueva York, con el que se celebrarían sus 60 años de carrera y donde distintas figuras de la música repasarían su repertorio clásico. Una de las personas que estarían presentes en ese homenaje sería la cantante y actriz Jennifer Hudson, a quien la misma Franklin eligió para que la representara en la película biográfica que se prepara sobre ella.
Un ícono
La Reina del Soul no solo se ha ganado su apodo por su vasta y exitosa trayectoria musical, que la hizo ser elegida como la cantante más grande de todos los tiempos por la revista Rolling Stone y merecedora de 18 Premios Grammy. Aretha Franklin también ha sabido llevar su obra a lugares específicos en los que sus canciones han tomado otro rumbo, llegando a ser reconocida como un ícono de las luchas por los derechos de los afroamericanos y la causa feminista, gracias a su versión de "Respect" de Otis Redding. En sus casi seis décadas de carrera, Franklin ha cantado en eventos tan importantes como el funeral de Martin Luther King Jr., en 1968, y la asunción al poder de Barack Obama en 2009.
lunes, enero 29, 2018
Aretha Franklin llega al cine en la piel de Jennifer Hudson
La actriz ganadora del Oscar fue elegida personalmente por la leyenda del soul para interpretarla en una película biográfica producida por MGM. El anuncio se realizó durante la fiesta previa a los Grammy organizada por el productor Clive Davis, luego de que Hudson se presentara en el escenario.
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