El Mercurio
El cantautor cubano realizó anoche el primero de sus tres conciertos en el Movistar Arena, parte de una serie de presentaciones en la capital donde agotó todas sus entradas. La gira nacional de la voz de "Ojalá" ya pasó por Concepción y finalizará el domingo en la Quinta Vergara, en Viña del Mar.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
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martes, octubre 09, 2018
martes, mayo 29, 2018
Silvio Rodríguez extiende su reinado local a Concepción
La Tercera
El artista cubano estará el viernes 5 de octubre, a las 21.00 horas, en el Estadio Ester Roa de Concepción.
Silvio Rodríguez no para. Al menos en Chile, una suerte de segundo hogar al minuto de replicar su éxito y su vigencia: a los shows que ya lucen totalmente agotados en el Movistar Arena de Santiago (8, 9 y 11 de octubre), y su posterior paso el 14 del mismo mes en la Quinta Vergara, el cubano sumó otra fecha.
Y será antes que todas esas: está pactada para el viernes 5 de octubre, a las 21.00 horas, en el Estadio Ester Roa de Concepción.
Esta vez, el sur chileno tendrá la exclusiva con un espectáculo que repasa el nutrido catálogo del artista, pero con un sonido renovado, que ambiciona modernidad, clase y virtuosismo, a cargo de un grupo que entre otros integran Rachid López en guitarra, Maikel Elizarde en tres, y Niurka González en flauta y clarinete.
La venta de entradas para el nuevo concierto parte mañana, desde las 11.00 horas, a través del sistema y los locales Puntoticket. Por lo demás, como para reforzar el hito, será el primer show de Rodríguez en Concepción después de 26 años.
El artista cubano estará el viernes 5 de octubre, a las 21.00 horas, en el Estadio Ester Roa de Concepción.
Silvio Rodríguez no para. Al menos en Chile, una suerte de segundo hogar al minuto de replicar su éxito y su vigencia: a los shows que ya lucen totalmente agotados en el Movistar Arena de Santiago (8, 9 y 11 de octubre), y su posterior paso el 14 del mismo mes en la Quinta Vergara, el cubano sumó otra fecha.
Y será antes que todas esas: está pactada para el viernes 5 de octubre, a las 21.00 horas, en el Estadio Ester Roa de Concepción.
Esta vez, el sur chileno tendrá la exclusiva con un espectáculo que repasa el nutrido catálogo del artista, pero con un sonido renovado, que ambiciona modernidad, clase y virtuosismo, a cargo de un grupo que entre otros integran Rachid López en guitarra, Maikel Elizarde en tres, y Niurka González en flauta y clarinete.
La venta de entradas para el nuevo concierto parte mañana, desde las 11.00 horas, a través del sistema y los locales Puntoticket. Por lo demás, como para reforzar el hito, será el primer show de Rodríguez en Concepción después de 26 años.
viernes, abril 20, 2018
Silvio Rodríguez: “En algunos sentidos, Fidel Castro sigue vivo”
La Tercera
El artista cubano comparte su visión acerca de los históricos cambios en su país. Por ejemplo, alaba a Raúl Castro y se muestra moderado con Díaz-Canel: “En la medida que se ha ido haciendo presidenciable, se ha ido poniendo rígido, más ortodoxo”. También habla del encarcelamiento de Lula y de la petición de salida al mar de Bolivia.
Por Claudio Vergara
El último tramo de la vida de Silvio Rodríguez se levanta como un pequeño oasis en una biografía siempre activa y diversa. Hace ya tres años, en 2015, editó su última travesía discográfica (Amoríos), y esa misma temporada reporta su última vez en Chile, con tres presentaciones repletas en el Movistar Arena de Santiago.
Pero si lo profesional asoma como un remanso sin mayores alteraciones, lo personal y lo político se acercan a una sensibilidad casi antagónica, como si el mundo que siempre conoció se hubiera borrado de un plumazo. O de una luz cegadora, un disparo de nieve.
En 2016 enfrentó ese momento histórico que significó la muerte de Fidel Castro, el líder con el que vinculó de modo perpetuo su cancionero y sus ideas; y ayer observó cómo su hermano Raúl designaba como su sucesor a Miguel Díaz-Canel, el político que ni siquiera había nacido cuando en 1959 se impulsó la Revolución que cambiaría para siempre el destino del cantautor y de miles de latinoamericanos.
Pese a ello, hay algo que parece invulnerable a la marcha del tiempo: la reverencia incondicional que aún genera en Chile, país como pocos rendido a su imagen y su obra. Sus tres shows del 8, 9 y 11 de octubre en el Movistar Arena se agotaron en alrededor de 30 días, a lo que se sumó una nueva presentación para el 14 de ese mes en la Quinta Vergara.
“Claro que me sorprenden cosas así, y me llenan de gratitud. Y, cuando trato de explicármelas, en el caso de Chile, recuerdo la fuerza de la Nueva Canción en el gobierno de la Unidad Popular; y precisamente en 1972 fue mi primera visita, una visita de solidaridad y compromiso, junto con otros compañeros de generación. Puede que también influya la memoria de aquel concierto de 1990, en tiempos que sin duda significaron un antes y un después para los chilenos. Todo eso, o parte, pudiera subyacer en la respuesta a los conciertos nuestros”, explica el autor vía mail a Culto desde Cuba.
–¿Y cómo vivió la muerte de Fidel Castro?
-Fue cuatro días antes de mi 70 cumpleaños, el más triste de mi existencia.
–¿Qué cree que perdió el mundo, y Cuba en particular, con su partida?
-Fidel vivió 90 años y tuvo una vida plena, podría decirse que hasta privilegiada, porque pocos hombres han sido capaces de influir en la historia como él. En algunos sentidos, sigue vivo.
–¿Cuál cree que fue la huella de Raúl Castro durante su mandato?
-Creo que Raúl nos deja su ejemplo de compromiso con Cuba, su deseo de hacer sostenible el socialismo y también su capacidad autocrítica. Es un hombre con principios y es un hombre que aprende, combinación fundamental.
–¿Cuáles son sus expectativas ante este nuevo período que iniciará Cuba con la partida del poder de los Castro?
-Deseos, como cualquier cubano, tengo muchos. No voy aquí a profundizar, pero pudiera resumir diciendo que deseo lo que sea mejor para mi pueblo, contando con su opinión.
–¿Qué expectativas tiene con respecto a Miguel Díaz-Canel?
-Conozco muy poco a Díaz-Canel. Tengo la sensación de que, en la medida en que se ha ido haciendo presidenciable, se ha ido poniendo rígido, como más ortodoxo conceptualmente. Es una opinión subjetiva, porque hace años que no lo veo.
–¿Qué le parece que por primera vez el mandato de su país esté en manos de una figura que no lleva el apellido Castro y que nació después de la Revolución? ¿Le sugiere algo?
-Más que sugerir, es el testimonio de que el tiempo pasa. Aunque a los que se frotan las manos con eso les recuerdo que el pueblo cubano, con toda su experiencia, sigue ahí.
–En una reciente entrevista con La Tercera, Pablo Milanés contó que, entre 1965 y 1967, debió interrumpir su carrera artística para ingresar a las UMAP, un campo de concentración en Cuba donde fue sometido a trabajos forzados. Logró escaparse y huir, pero fue encarcelado. Él recalcó que hablar en Cuba de esto es como “hablar del diablo” y que es el lado más oscuro de la Revolución. ¿Qué opina de aquello?
-Yo conocí a Pablo a fines de 1967, cuando las UMAP estaban siendo desarticuladas y él prestaba servicio, ya como soldado normal, en una estación de gasolina. Fue la solución que dieron a su caso, que había sido objeto de protestas de un grupo de artistas como Elena Burque, Omara Portuondo y otros. En uno de los pases que le daban, nos presentó Omara, en la puerta de los estudios de la televisión. Él siempre fue muy discreto al respecto, nunca habló mucho de ese asunto. Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción se crearon, inicialmente, como campos de trabajo para los soldados que cometían indisciplinas (cada vez que yo me fugaba de mi unidad y me pillaban, me amenazaban con enviarme). Hasta los jefes de esas unidades eran sancionados, así era el estado de ánimo imperante. Tiempo después también mandaron a religiosos que no juraban la bandera, o a personas que se consideraba que llevaban una vida desordenada. A mediados de los 60 hubo un momento de mucho extremismo respecto a la nocturnidad de los artistas de cabarets, a la gente de “vida fácil” y cosas así. Por entonces llegaron a cerrar todos los centros nocturnos y las bebidas alcohólicas eran casi ilícitas. La gente le llamaba “la ley seca”. Fueron aspectos pésimos que todavía la Revolución está pagando. No creo que esto deba ser tabú, es justo que la historia se cuente como fue. Mucho más si han sido cosas que pasaron hace ya más de medio siglo
–Usted siendo un hombre tan vinculado a Chile, ¿tiene alguna opinión sobre el reciente cambio de gobierno?
-Tengo por norma no meterme en los asuntos internos de otros países. Mucho menos tan explícitamente. Me parece que no me corresponde, y además que no ayuda.
–¿Le merece también alguna opinión el encarcelamiento de Lula en Brasil, precipitado por problemas de corrupción?
-Lula es culpable de haber sacado de la pobreza a millones de brasileños, pero es inocente de los cargos que se le imputan. El interrogatorio del juez es de un absurdo más que elocuente. Es muy grave lo que está sucediendo en Brasil: que una pantomima de justicia interfiera tan descaradamente en el sistema democrático.
–Otro tema candente en Latinoamérica es la petición de salida al mar que impulsó Bolivia en La Haya, llevando a Chile a un juicio. ¿Cree que un país como Bolivia debe recibir por parte de Chile acceso al mar? Como sabrá, el principal impulsor de esta instancia es Evo Morales.
-Cuando la Sra. Bachelet hizo su primer mandato, tuvo la gentileza de recibirme en La Moneda. Recuerdo que hablamos de este y de otros temas latinoamericanos, incluso de los mapuches. Salí de allí con una impresión favorable, respecto al derecho de Bolivia de reclamar una salida al mar que le fue arrebatada en una guerra con implicaciones coloniales. Por otra parte, también pienso que este asunto es muy difícil de resolver sin un consenso chileno. Por lo tanto, considero que es responsabilidad de los gobernantes preparar la conciencia nacional para el gesto de ofrecerle a Bolivia su salida al mar. En ese sentido, es preocupante no sólo no ver avances, sino todo lo contrario.
De Dylan al reggaetón
Aunque Silvio Rodríguez tiene por norma no entrometerse en los asuntos de otros países, la prudencia hacia lo ajeno se diluye cuando debe profundizar en sus colegas o en los coetáneos con los que creció desde los 60. Ahí, se explaya para hablar de, por ejemplo, Milanés, o también para contextualizar desde su mirada las razones que llevaron a la Academia Sueca a otorgarle el premio Nobel de Literatura a Bob Dylan en 2016.
“Yo empecé a hacer canciones por aburrimiento, estaba pasando mi servicio militar. Al principio pensaba que, si tenía suerte, alguno de mis inventos podría ser interpretado por algún cantante. Más tarde, cuando vi que los trovadores eran los músicos más mal pagados de mi país, me identifiqué con ellos y empecé a decir que yo era un trovador. Los trovadores eran como elegidos de esa expresión tradicional, y tenían un pequeño público devoto que los seguía. Se reunían en peñas, casi siempre en patios de casas particulares. Esa mística me introdujo el deseo de ser digno de ese oficio y de dignificarlo. Mi trabajo no es concebible dentro una concepción de la canción como arte menor. Quizá por eso no me sorprendió que le otorgaran el Nobel a Dylan”, cuenta.
-La BBC por esos mismos días publicó un listado de los artistas hispanohablantes que merecerían el Nobel de Literatura. En ese listado, usted era el número uno. ¿Ha sentido alguna vez que también merece este galardón?
-Darle el Nobel de Literatura a un autor de canciones significa que su poética es digna de eso. Es un salto a una nueva forma de ver que saca, de paso, lo que era la costumbre. Lo único que yo lamento es que no exista un Nobel para la canción, que es un arte que no se compone sólo de poesía, sino también de música. Habría que dar algunos Nobeles retroactivos como Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui, Sindo Garay, Miguel Matamoros, Tom Jobim, y por supuesto Víctor Jara y Daniel Viglietti. También a varios vivos como Chico Buarque, Joan Manuel Serrat, Luis Eduardo Aute, Rubén Blades, Caetano Veloso y posiblemente algunos más.
-Desde Centroamérica, la música que hoy más llega es el reggaetón, también de gran popularidad en Cuba.
-Es probable que estemos regresando a lo tribal. El tan criticado reggaetón es el resultado de una “democratización” que ha facilitado el acceso masivo a las tecnologías. Estamos en un mundo en que prácticamente cualquiera, con un teléfono y un poquito más, puede hacer no sólo canciones, sino fotos, periodismo, cine: lo que sea. Después, los comerciantes publican lo que vende. ¿De qué nos quejamos?
-Considerando que es la música latina que hoy domina parte del continente, ¿cree que asistimos a una era en que el aporte literario de la música en español ha bajado ostensiblemente en comparación a otros períodos, como los 60, 70 y 80?
-¿Y si estas dádivas tecnológicas para que todo se vulgarice resultara ser una venganza de ciertos poderosos de gusto exquisito, rabiosos de ver a la plebe en sus teatros, escuchando a Händel?… Tremendo argumento para una novela.
miércoles, abril 18, 2018
Silvio Rodríguez agota tres shows en Santiago y suma a la Quinta Vergara
La Tercera
El cantante ya vendió toda las entradas para los conciertos que dará en el Movistar Arena.
Por Claudio Vergara
El planeta no está congelado en los 80. No son los días del canto nuevo ni de las peñas forjadas a pura guitarra y poesía, cuando la nueva trova cubana semejaba una suerte de mantra entre las distintas expresiones urbanas de esa época.
Pero algo parece no haber cambiado desde aquellos años: la reverencia incondicional al faro mayor del movimiento, Silvio Rodríguez, el cantante que, a más de tres décadas de su dominio masivo en la audiencia chilena, sigue siendo sinónimo de pasión y lealtad.
¿Pruebas? Fácil: el cubano ya agotó la totalidad de las entradas que se pusieron a la venta para sus tres shows en el Movistar Arena, pactados para los días 8, 9 y 11 de octubre, según informan los encargados del espectáculo, la productora Red Eyes.
Todo un logro, ya que los tickets se empezaron a comercializar a mediados de marzo, por lo que en el plazo de un mes se vendió todo lo disponible para el triplete de presentaciones.
Ante el éxito, la misma productora ha decidido sumar una fecha en regiones: será el domingo 14 de octubre en la Quinta Vergara de Viña del Mar. Un escenario en el que el hombre de “Sueño con serpientes” ya ha estado un par de veces -como cuando fue invitado en 1996 a los 30 años de Inti-Illimani-, aunque nunca bajo la fiesta mayor. Pese a que durante años diversos ejecutivos televisivos y autoridades municipales han querido ficharlo para el Festival de Viña del Mar, siempre las gestiones han encontrado una piedra de tope. Por lo general, el propio Rodríguez ha desistido de los ofrecimientos o simplemente no hay sincronía entre las fechas del certamen y su agenda.
Como fuere, el músico dirá presente en la Ciudad Jardín, con un espectáculo que, al igual en la capital, recorrerá su reconocido catálogo de grandes éxitos junto a piezas de sus últimas entregas. Los boletos para su visita a Viña salen a la venta este lunes 23 en el sistema Puntoticket y con precios que van desde los $10.000.
El cantante ya vendió toda las entradas para los conciertos que dará en el Movistar Arena.
Por Claudio Vergara
El planeta no está congelado en los 80. No son los días del canto nuevo ni de las peñas forjadas a pura guitarra y poesía, cuando la nueva trova cubana semejaba una suerte de mantra entre las distintas expresiones urbanas de esa época.
Pero algo parece no haber cambiado desde aquellos años: la reverencia incondicional al faro mayor del movimiento, Silvio Rodríguez, el cantante que, a más de tres décadas de su dominio masivo en la audiencia chilena, sigue siendo sinónimo de pasión y lealtad.
¿Pruebas? Fácil: el cubano ya agotó la totalidad de las entradas que se pusieron a la venta para sus tres shows en el Movistar Arena, pactados para los días 8, 9 y 11 de octubre, según informan los encargados del espectáculo, la productora Red Eyes.
Todo un logro, ya que los tickets se empezaron a comercializar a mediados de marzo, por lo que en el plazo de un mes se vendió todo lo disponible para el triplete de presentaciones.
Ante el éxito, la misma productora ha decidido sumar una fecha en regiones: será el domingo 14 de octubre en la Quinta Vergara de Viña del Mar. Un escenario en el que el hombre de “Sueño con serpientes” ya ha estado un par de veces -como cuando fue invitado en 1996 a los 30 años de Inti-Illimani-, aunque nunca bajo la fiesta mayor. Pese a que durante años diversos ejecutivos televisivos y autoridades municipales han querido ficharlo para el Festival de Viña del Mar, siempre las gestiones han encontrado una piedra de tope. Por lo general, el propio Rodríguez ha desistido de los ofrecimientos o simplemente no hay sincronía entre las fechas del certamen y su agenda.
Como fuere, el músico dirá presente en la Ciudad Jardín, con un espectáculo que, al igual en la capital, recorrerá su reconocido catálogo de grandes éxitos junto a piezas de sus últimas entregas. Los boletos para su visita a Viña salen a la venta este lunes 23 en el sistema Puntoticket y con precios que van desde los $10.000.
jueves, marzo 22, 2018
Silvio Rodríguez suma tercer show en Chile
Humonegro
Excelentes noticias para quienes se quedaron sin su entrada para los dos shows que Silvio Rodríguez agendó en nuestro país para los próximos 8 y 9 de octubre en el Movistar Arena (entre ambas fechas sólo quedan 500 tickets disponibles).
Lo anterior porque desde la productora a cargo confirmaron que el compositor cubano sumó una tercera presentación en suelos nacionales para el día subsiguiente a su segundo concierto, es decir, para el próximo 11 de octubre en el mismo recinto del Parque O’Higgins. Las condiciones del evento serán ídénticas a las de los dos espectáculos previos. Revisa el detalle de entradas más abajo.
Recordemos que el último paso del autor de “Pequeña Serenata Diurna” por Chile fue durante 2015, cuando aquel ofreció tres conciertos repletos en el propio Movistar Arena. Anteriormente, el trovador había llegado al país en ocasiones como la de 2012 en el Estadio Monumental, 2007 en Santiago y Viña Del Mar y, cómo no, en 1990, en el multitudinario encuentro del Estadio Nacional para celebrar el fin de la dictadura.
En esta oportunidad, el músico estará acompañado por Rachid López en guitarra, Maikel Elizarde en el tres, Niurka González en flauta y clarinete, Oliver Valdés en batería y percusión, Jorge Reyes en contrabajo, Jorge Aragón en piano y Emilio Vega en vibráfono. Se espera que Silvio interprete todos sus grandes clásicos durante estos tres shows, pero también que muestre nuevo material de su próximo disco de estudio.
Las entradas para la fecha del 11 de octubre estarán disponibles a partir de hoy (13:00 Hrs.) vía sistema Puntoticket con los siguientes valores:
Diamante: $90.000
Platinum: $80.000
Golden: $55.000
Silver: $40.000
Platea Baja Golden: $60.000
Platea Baja Silver: $50.000
Platea Alta Golden: $32.000
Platea Alta Silver: $25.000
Tribuna: $20.000
*Precios no incluyen cargo por servicio
Excelentes noticias para quienes se quedaron sin su entrada para los dos shows que Silvio Rodríguez agendó en nuestro país para los próximos 8 y 9 de octubre en el Movistar Arena (entre ambas fechas sólo quedan 500 tickets disponibles).
Lo anterior porque desde la productora a cargo confirmaron que el compositor cubano sumó una tercera presentación en suelos nacionales para el día subsiguiente a su segundo concierto, es decir, para el próximo 11 de octubre en el mismo recinto del Parque O’Higgins. Las condiciones del evento serán ídénticas a las de los dos espectáculos previos. Revisa el detalle de entradas más abajo.
Recordemos que el último paso del autor de “Pequeña Serenata Diurna” por Chile fue durante 2015, cuando aquel ofreció tres conciertos repletos en el propio Movistar Arena. Anteriormente, el trovador había llegado al país en ocasiones como la de 2012 en el Estadio Monumental, 2007 en Santiago y Viña Del Mar y, cómo no, en 1990, en el multitudinario encuentro del Estadio Nacional para celebrar el fin de la dictadura.
En esta oportunidad, el músico estará acompañado por Rachid López en guitarra, Maikel Elizarde en el tres, Niurka González en flauta y clarinete, Oliver Valdés en batería y percusión, Jorge Reyes en contrabajo, Jorge Aragón en piano y Emilio Vega en vibráfono. Se espera que Silvio interprete todos sus grandes clásicos durante estos tres shows, pero también que muestre nuevo material de su próximo disco de estudio.
Las entradas para la fecha del 11 de octubre estarán disponibles a partir de hoy (13:00 Hrs.) vía sistema Puntoticket con los siguientes valores:
Diamante: $90.000
Platinum: $80.000
Golden: $55.000
Silver: $40.000
Platea Baja Golden: $60.000
Platea Baja Silver: $50.000
Platea Alta Golden: $32.000
Platea Alta Silver: $25.000
Tribuna: $20.000
*Precios no incluyen cargo por servicio
miércoles, marzo 14, 2018
Silvio Rodríguez vuelve en octubre con dos shows en Movistar Arena
La Tercera
A tres años de su última visita, el cubano regresa el 8 y 9 de ese mes, con lo que superará los 25 recitales en el país. Además, negocia un show en Viña del Mar.
Por Andrés del Real
Cuando se trata de Silvio Rodríguez y los escenarios chilenos, la especulación y la cautela nunca son parte de la ecuación. Protagonista de una larga tradición de espectáculos multitudinarios en el país, donde goza de un culto transversal y aparentemente inmune al paso del tiempo, el trovador cubano prepara su regreso a este lado del mundo y las coordenadas son, como siempre, de grandes proporciones.
A tres años de su último paso por Chile, con tres recitales agotados en el Movistar Arena, el autor de “Ojalá” alista su retorno para la primera quincena de octubre con dos nuevos conciertos en el mismo recinto del Parque O’Higgins. Así lo confirma la productora local Red Eyes, encargada de los últimos espectáculos locales del artista, quien ha convertido a la arena capitalina en uno de sus destinos predilectos del último tiempo y donde registra un total de seis espectáculos a la fecha.
La nueva visita del cantautor será parte de una gira completa por el Cono Sur, que incluye un paso previo por Montevideo, fijado para el 5 de octubre. Luego, el lunes 8 y el martes 9 de ese mes, pasará por Santiago, para luego cruzar la cordillera con otras cuatro fechas en Córdoba, Rosario y Buenos Aires. El tour podría sumar una presentación en Viña del Mar, ya que por estos días se gestiona un recinto de alta capacidad en la V Región para recibir al solista, con la Quinta Vergara como primera opción.
Según ha adelantado el mismo Rodríguez sobre sus próximas actuaciones en la capital, éstas combinarán su nutrida historia discográfica con material que aún no ha estrenado en vivo en Chile, y que formará parte de su próximo álbum de estudio, aún sin fecha de lanzamiento y sucesor de Amoríos (2015), el disco que vino a presentar en su último encuentro con sus fanáticos locales.
En estos nuevos conciertos, el trovador estará acompañado por el conjunto de experimentados músicos que lo han acompañado en sus últimas giras, como Rachid López (guitarra), Maykel Elizarde (tres), Niurka González (flauta y clarinete), Oliver Valdés (batería y percusión), Jorge Reyes (contrabajo), Jorge Aragón (piano) y Emilio Vega (vibráfono). Las entradas para los recitales en Santiago saldrán a la venta este lunes a través de Puntoticket .
Silviomanía histórica
Con sus próximos dos conciertos en el país -tres, de sumarse la fecha en Viña del Mar-, el solista anota un nuevo hito en su larga historia con el público chileno, superando la barrera de las 25 presentaciones en vivo que acumula hasta hoy. Una marca que incluye recitales en Santiago y en regiones, así como shows en solitario y también en festivales junto a otros artistas, y cuyo primer registro se remonta a inicios de la década del 70, durante el gobierno de Salvador Allende, cuando un joven Rodríguez visitó Santiago junto a su colega y coterráneo Pablo Milanés.
Tras esto, al autor de “Playa girón” se le prohibió la entrada al país y tendrían que pasar 17 años hasta su regreso a los escenarios nacionales. Una ausencia obligada que no hizo más que agigantar la leyenda del trovador, que volvió en 1990 convertido en el gran ícono de la clandestinidad y en fenómeno de masas, reflejado en las casi 90 mil personas que el 31 de marzo de aquel año repletaron el Nacional para su espectáculo.
Dos recitales en el estadio Santa Laura en 1992 -con un tour que pasó por Iquique y Viña del Mar y el sur-; un regreso aquel año a la Pista Atlética; otros dos shows en el Teatro Caupolicán en 1995 y su aparición en el homenaje al Che Guevara en el mismo coliseo ñuñoíno, en 1997, dieron paso a otro prolongado paréntesis, que terminó en 2003 con su participación en un homenaje a Allende, nuevamente en el Nacional. Desde entonces anota tres conciertos en el Estadio Víctor Jara (2005); otros en el Teatro Municipal de Viña, Talca y un show gratuito en el Parque O’Higgins (todos en 2007); un debut en el Estadio Monumental y un regreso al Nacional en 2012 (éste último para el centenario del Partido Comunista), además de seis recitales en el Movistar Arena -tres en 2007 y otros tres en 2015-, el recinto donde ahora vuelve para seguir prolongando la “Silviomanía” criolla.
jueves, marzo 16, 2017
Silvio Rodríguez recuerda a Ángel Parra
Blog Segunda Cita
ÁNGEL PARRA
Lo había escuchado mencionar, pero efectivamente supe de él cundo vino a Cuba en 1967, al Festival de la Canción Protesta, auspiciado por Casa de las Américas. Hacía apenas un mes que me había desmovilizado y, aunque había escrito un par de canciones de las identificadas como “políticas” o “de conciencia”, mi mundo creador aún iba fundido a la conmoción de la adolescencia. Recuerdo que “Los Parra”, que era como se les decía a su hermana Isabel y a Ángel, fueron de las figuras más visibles de aquel Festival, que reunió a cantores del sur y del norte de América, además de a europeos y asiáticos. Recuerdo haber visto por primera vez los rostros de aquellos hermanos en el Noticiero ICAIC Latinoamericano, que dirigía Santiago Álvarez.
Años después, cuando estuve con Ángel primero en la peña de Santiago y luego en su cálida casita de Los Leones, me sentí muy bien acogido por su familia, su guitarra y su vino. Tanto, que estando allí se me olvidaban las distancias y disfrutaba a fondo de su master de juglaría americana, matizado a veces por ocurrentes intermedios de Angelito y Javiera, “los cabros chicos”. Tampoco se me va de la memoria la encantada hospitalidad de Marta Orrego y de sus hijas Claudia y Paula, a quienes les dejé mi corazón.
Un año después vino el golpe, asesinaron a Víctor y se plantó la angustia por el Ángel, hasta que supimos que estaba preso en el desierto, en un campo de trabajo que llamaban Pisagua. Así le puso a su primer disco, cuando por fin salió.
Nos volvimos a ver a mediados de los 70s, en México DF, para más señas en una casita de Coyoacán a donde milagrosamente había trasladado algunos espíritus de Las Condes. Desde entonces ir a México y no pasar por Coyoacán era como perder sortilegios de auxilio en una babel que amenazaba con tragárselo todo. Era la guitarra del Ángel la que nombraba el mundo reconocible; el cordel umbilical a tierra firme para que algunos papalotes no se nos fueran a bolina.
Ángel terminó yéndose a París, allá se enamoró y plantó vivienda cerca de unos de sus grandes referentes: Atahualpa Yupanqui. En los últimos años de la vida de Don Ata, cuando la artrosis ya no le permitía tocar la guitarra, Ángel lo hacía por él, y el Maestro declamaba las canciones.
Con Chabela he cantado muchas veces, con Ángel menos, Pero recuerdo que en los últimos años compartimos aquel concierto de conmemoración de las jornadas históricas de 1967, organizado por Casa de las Américas. También en el Estadio Nacional de Chile unimos voces en Hasta Siempre Comandante, hace 20 años, cuando el 30 aniversario de la caída de Che.
No se me ocurre mejor forma de concluir este breve pase de lista, que no es sólo por tristeza sino mucho también por identidad, por admiración a la consecuencia humana y artística de un hombre, con algo que le escribí a Violeta, su mamá:
Beso a Carmen Luisa,
novia de un arcángel.
Quiero a la Chabela
y saludo al Ángel.
domingo, julio 17, 2016
Silvio Rodríguez, cantautor cubano: "Que hayan visitas de famosos es una forma gentil de mostrar que Cuba no es tan rara"
La Tercera
El artista habla con La Tercera de los nuevos días que vive su país tras las visitas de Barack Obama y The Rolling Stones.
Claudio Vergara
El artista habla con La Tercera de los nuevos días que vive su país tras las visitas de Barack Obama y The Rolling Stones.
Claudio Vergara
Ese 1967 del Sargent Pepper, el verano del amor, la muerte del “Che” y la escalada de la píldora anticonceptiva, despierta en Silvio Rodríguez (69) una nostalgia menos colectiva: “En 1967 terminé mi servicio militar. Después de tres años de encierro empecé a descubrir el mundo. Al día siguiente de desmovilizarme comencé a mostrar mis canciones en TV”.
En rigor, para el cubano esa temporada fue el inicio del resto de su vida: comenzó a cimentar su popularidad gracias a su primera vez en televisión y escribió Qué distracción, tema que casi cinco décadas después integra su más reciente álbum, Amoríos (2015), precisamente un trabajo que rescata antiguas piezas creadas entre ese año y 1980, y que nunca se incluyeron en sus discos. “Ese es el tema más antiguo de Amoríos, un bolero que le gustaba a Julio Cortázar y Félix Grande. Lo incluí pensando en ellos”, reafirma.
Pero demasiado ha cambiado desde esos días del siglo XX. Rodríguez no sólo se eternizó como el cantautor más idolatrado e influyente de la isla, sino que hoy vive en un país que restableció relaciones con su adversario de toda la vida y que renació como una latitud apetecida por todos, como The Rolling Stones con su show gratuito de marzo, la llegada del elenco de Rápido y furioso para filmar la octava réplica de la saga, o el desfile de las modelos de Chanel entre los murales rendidos a la Revolución.
“Antes que nada, aún no se ha levantado totalmente la prohibición de visitar a Cuba que pesa sobre el pueblo norteamericano”, subraya.
Luego despliega su reflexión: “Sin embargo, sobre todo desde EE.UU., hay un incremento de visitas por el acápite de los intercambios culturales y científicos, además de acuerdos con navieras turísticas y líneas aéreas que han multiplicado sus arribos. Cuba ha estado prohibida durante décadas; incluso borraron la isla de los mapas turísticos. Puede que Cuba esté de moda entre quienes no han podido visitarla y también entre algunos que no se atrevieron: me refiero a personas que atraen a la prensa o que tienen que ver con los negocios. Todo eso es posible y no creo que haya que asustarse, excepto que tenemos que trabajar por un país apto cada vez para más visitantes. Eso es bueno para Cuba y no sólo económicamente, porque ayuda a desbaratar la mitología negativa que se tejió por décadas”.
El periodista cubano Iroel Sánchez escribió hace unos días en su blog: “El cambio en la política hacia Cuba ha convertido lo que era herejía en moda y la visita a la isla ha pasado de estar prohibida a ser un buen negocio”. ¿Concuerda?
El texto de Iroel está fundamentado en evidencias. Aunque creo que no se trata solamente de mostrar a Cuba como negocio para la industria cultural. También hay un sector que lleva años tratando de convencer a los políticos de Washington del acercamiento. Me refiero a grupos poderosos que esperan beneficiarse económicamente. Que haya conciertos de famosos y visitas de firmas exclusivas es una forma gentil de mostrar que Cuba no es tan rara como la han pintado. Acaso sea un punto de coincidencia de los antagonistas, por supuesto que por razones diferentes: a ciertos hombres de negocios les interesa Cuba como posibilidad económica, y a Cuba le interesa romper las ataduras del bloqueo.
En marzo, Obama realizó su histórica visita. ¿Le pareció relevante?
¿Qué si me pareció importante que un presidente de EE.UU. haya venido a La Habana?... Hacía casi un siglo que no pasaba, y mucho menos que un presidente norteamericano admitiera que la política contra Cuba era un fracaso.
¿Qué cree que aportará esta visita?
Es de esperar que las relaciones de EE.UU. y Cuba se fortalezcan, aunque todo el mundo coincide en que para llegar a una verdadera normalización es imprescindible que se acabe el bloqueo. Ojalá eso suceda más temprano que tarde.
¿Qué piensa al ver que este proceso pase justo cuando un personaje como Donald Trump consolida su candidatura a la presidencia?
Me pregunto si Trump presidente eliminaría la “ley de ajuste cubano” (norma que permite a un cubano establecerse en EE.UU. apenas pise el país).
¿Tiene alguna opinión de Trump?
Es un show en el país de los shows.
¿Cree que el concierto de los Stones marcará la apertura de su país hacia la cultura anglo?
Hay una fuerte relación entre la cultura cubana y la norteamericana. Después del triunfo de la Revolución ha habido varios conciertos de intercambio, empezando por el Havana Jam de 1979. El concierto de los Stones fue también muy gustado, muy bien promocionado y además al aire libre. Nuestras culturas nunca han tenido problemas de relación. Históricamente no se puede decir lo mismo de la política, aunque ha habido mejoras. Fui con mi familia al show y nos gustó mucho.
¿Escuchó a los Stones en los 60?
Los escuché en mi juventud. No tanto como a The Beatles, pero siempre les he tenido aprecio. Creo que son buenos músicos.
Si tuviera que escoger a otra figura anglo que diera un show gratis en Cuba, ¿a quién elegiría?
Inmediatamente pienso en Stevie Wonder. Y, si fueran dos, agregaría a Bob Dylan. Acaso sería mejor ambos, y también muchos otros.
En abril, falleció Patricio Aylwin, que gobernaba Chile cuando usted dio ese legendario show de 1990. ¿Tuvo alguna clase de vínculo con él?
Hubo un momento en que pareció que Aylwin me iba a recibir, pero después lo hizo el Ministro de la Presidencia. Recuerdo que a aquel gobierno no le gustó mucho que visitara una cárcel de Santiago, donde había algunos revolucionarios presos; pero la verdad es que no nos lo negaron y que fui bien recibido por las autoridades de aquel centro, donde incluso canté unas canciones.
¿Imagina hoy la idea del retiro?
Desde hace años estoy bastante retirado de los escenarios. Hago sólo una gira al año y no muy larga. Si llega el día en que tampoco haga esto, me entretendré silbando melodías.
martes, octubre 16, 2012
Nano Stern: "A Silvio lo descubrí tarde, no tengo ninguno de sus discos"
La Hora
No es fan del autor de Ojalá, pero lo respeta. Además, cree que es un honor estar su show del próximo 2 de diciembre.
Por María Paz Mateluna
Un trovador de primera necesita un telonero ídem. Cuando Silvio Rodríguez se presente el próximo 2 de diciembre en el Estadio Monumental, el chileno Nano Stern será el encargado de abrir su show.
La convocatoria se suma a las buenas noticias que Stern ha tenido este 2012: en mayo celebró con lleno total sus cinco años de carrera; luego formó parte del cartel del Festival Womad (World of Music, Arts & Dance), creado por Peter Gabriel, que conmemoró treinta años de existencia. Tra eso vendría el FIFBA (Festival Internacional del Folklore de Buenos Aires) y la Feria Internacional de la Música de Guadalajara, México. Cerrará el año con dos presentaciones en el Teatro Nescafé, el próximo 10 y 11 de noviembre.
“Me siento feliz y honrado, a pesar de que mi influencia musical no se nutre del lenguaje de Silvio. Sé que es una de las grandes figuras de la música latinoamericana, por eso me tomo la invitación con mucha calma y humildad”, dice Stern.
Honesto, reconoce que su acercamiento a Rodríguez empezó hace poco. “Lo descubrí tardíamente, de hecho, no tengo ninguno de sus discos, igualmente el nivel de profundidad de sus composiciones es increíble”, dice.
Media hora tendrá el intérprete de Opticas ilusiones para presentar sus canciones frente a un público que superará los cincuenta mil espectadores. “Haré mi show como siempre, con honestidad, sólo con mi guitarra, pues la tónica del concierto es esa, Silvio también estará sólo con tres músicos en el escenario. Y qué bello será enfrentarme a cincuenta mil personas únicamente con mi guitarra, no siento nervio, creo que es el momento”.
No es fan del autor de Ojalá, pero lo respeta. Además, cree que es un honor estar su show del próximo 2 de diciembre.
Por María Paz Mateluna
Un trovador de primera necesita un telonero ídem. Cuando Silvio Rodríguez se presente el próximo 2 de diciembre en el Estadio Monumental, el chileno Nano Stern será el encargado de abrir su show.
La convocatoria se suma a las buenas noticias que Stern ha tenido este 2012: en mayo celebró con lleno total sus cinco años de carrera; luego formó parte del cartel del Festival Womad (World of Music, Arts & Dance), creado por Peter Gabriel, que conmemoró treinta años de existencia. Tra eso vendría el FIFBA (Festival Internacional del Folklore de Buenos Aires) y la Feria Internacional de la Música de Guadalajara, México. Cerrará el año con dos presentaciones en el Teatro Nescafé, el próximo 10 y 11 de noviembre.
“Me siento feliz y honrado, a pesar de que mi influencia musical no se nutre del lenguaje de Silvio. Sé que es una de las grandes figuras de la música latinoamericana, por eso me tomo la invitación con mucha calma y humildad”, dice Stern.
Honesto, reconoce que su acercamiento a Rodríguez empezó hace poco. “Lo descubrí tardíamente, de hecho, no tengo ninguno de sus discos, igualmente el nivel de profundidad de sus composiciones es increíble”, dice.
Media hora tendrá el intérprete de Opticas ilusiones para presentar sus canciones frente a un público que superará los cincuenta mil espectadores. “Haré mi show como siempre, con honestidad, sólo con mi guitarra, pues la tónica del concierto es esa, Silvio también estará sólo con tres músicos en el escenario. Y qué bello será enfrentarme a cincuenta mil personas únicamente con mi guitarra, no siento nervio, creo que es el momento”.
domingo, agosto 26, 2012
Silvio Rodríguez fija show para diciembre en el Monumental
La Tercera
A 22 años de su cita en el Estadio Nacional, el cubano vuelve con un espectáculo masivo. Los tickets se venderán desde el jueves y descartan que pueda estar en Viña 2013.
por Claudio Vergara
A la hora de retroceder hasta el despertar de los megaeventos locales, los recuerdos tienen un espacio de privilegio para la noche en que Rod Stewart pateó balones de fútbol en el Nacional o el día en que New Kids on the Block ganó terreno en un evento dedicado a los derechos humanos. Pero el alba de la cartelera musical chilena tiene en un crédito latino a uno de sus hitos fundamentales: el 31 de marzo de 1990, Silvio Rodríguez (65) reunió a 80 mil personas en el Estadio Nacional, en una suerte de exorcismo multitudinario que se convirtió en su espectáculo más trascendente y emotivo en el país. Con el tiempo, el cubano remitió sus escalas a reductos de menor convocatoria (Estadio Víctor Jara, Movistar Arena) o a actos de inspiración más política en el mismo coliseo de Ñuñoa (homenajes al “Che” Guevara o Salvador Allende), pero con presentaciones más acotadas.
Hasta ahora. El hombre de Sueño con serpientes acaba de cerrar su primer concierto masivo en 22 años en un estadio de fútbol de Santiago: será el próximo domingo 2 de diciembre en el Monumental, cita que pretende reunir a poco más de 30 mil personas y que establece su regreso tras un lustro, luego de que en 2007 encabezara un tributo a Violeta Parra en el Parque O’Higgins y diera un concierto gratis en Talca, tras cancelar otro ante el alto precio de las entradas.
Además, el cantautor participará seis días después en el espectáculo que festejará los 100 años del Partido Comunista en el Estadio Nacional, donde también se presentarán créditos locales como Manuel García e Inti-Illimani. Aunque la entrada sólo será una colaboración, Rodríguez tiene contemplado un show que no superará los 20 minutos.
En contraparte, su debut en el reducto de Macul se extenderá por casi tres horas, en un concierto que repasará los mayores himnos de su trayectoria junto a temas de sus últimas producciones, como Segunda cita (2010). Todo acompañado por una banda que encabeza su esposa, la flautista Niurka González.
Pese a la diferencia entre ambas instancias, se trata de eventos con un origen hermanado: su espectáculo del día 2 fue amarrado a partir de la invitación del Partido Comunista para la celebración del fin de semana siguiente. Martín Alfiz, representante del trovador en Argentina y productor del nuevo aterrizaje en Chile, cuenta: “A partir de este recital más político surgió la idea de hacer un espectáculo más completo, donde se pudiera apreciar de manera más extensa en qué está Silvio”. Además, el plan de llevarlo a un recinto de amplia convocatoria se fundamentó en dos ejes claros: las más de dos décadas en que el artista no ofrecía un concierto en solitario en un reducto masivo y el redescubrimiento por parte de una generación que no creció en los días de mitines clandestinos ni puños en alto, pero que lo ha conocido a través de coyunturas musicalizadas por la canción de protesta -como el movimiento estudiantil- o de ejercicios revisionistas como Música libre (2010), la colección de covers de Los Bunkers.
Alfiz profundiza: “Silvio hoy agrupa a la familia. A sus shows van desde los nostálgicos que escuchaban escondidos su casetes en los 80 hasta adolescentes que hoy admiran el valor social de su obra o que lo han conocido mediante otras bandas más modernas. Incluso se han sumado muchos amantes sólo de su poesía y que no les interesa lo político”.
Para recibir a esa masa transversal, los promotores habilitarán la cancha del recinto sólo con sillas y ubicarán el escenario hacia la cordillera, en la misma posición en que se levantó para el espectáculo de Jonas Brothers, hace dos años. Por ahora, el músico no tiene contempladas otras actividades, aunque Alfiz reconoce que existe la opción de concretar un cara a cara con los dirigentes estudiantiles.
En la otra vereda, el representante enfatiza que está casi descartado su posible debut en el próximo Festival de Viña. Aunque se trata de un viejo anhelo del evento y sus organizadores han sondeado nuevamente esa posibilidad, Alfiz aclara que hoy los problemas de agenda lo hacen inviable. “Sé que anda dando vueltas esa opción, pero aprovecho de decir que hoy no es posible. Quizás la gente de Viña le envió propuestas, pero no está en la cabeza de Silvio participar. Es un mes en que él habitualmente no trabaja, además que no se mueve por necesidades económicas. Aunque aparezca una gran oferta, son otros los móviles que tiene para decir sí”, cuenta el argentino.
A 22 años de su cita en el Estadio Nacional, el cubano vuelve con un espectáculo masivo. Los tickets se venderán desde el jueves y descartan que pueda estar en Viña 2013.
por Claudio Vergara
A la hora de retroceder hasta el despertar de los megaeventos locales, los recuerdos tienen un espacio de privilegio para la noche en que Rod Stewart pateó balones de fútbol en el Nacional o el día en que New Kids on the Block ganó terreno en un evento dedicado a los derechos humanos. Pero el alba de la cartelera musical chilena tiene en un crédito latino a uno de sus hitos fundamentales: el 31 de marzo de 1990, Silvio Rodríguez (65) reunió a 80 mil personas en el Estadio Nacional, en una suerte de exorcismo multitudinario que se convirtió en su espectáculo más trascendente y emotivo en el país. Con el tiempo, el cubano remitió sus escalas a reductos de menor convocatoria (Estadio Víctor Jara, Movistar Arena) o a actos de inspiración más política en el mismo coliseo de Ñuñoa (homenajes al “Che” Guevara o Salvador Allende), pero con presentaciones más acotadas.
Hasta ahora. El hombre de Sueño con serpientes acaba de cerrar su primer concierto masivo en 22 años en un estadio de fútbol de Santiago: será el próximo domingo 2 de diciembre en el Monumental, cita que pretende reunir a poco más de 30 mil personas y que establece su regreso tras un lustro, luego de que en 2007 encabezara un tributo a Violeta Parra en el Parque O’Higgins y diera un concierto gratis en Talca, tras cancelar otro ante el alto precio de las entradas.
Además, el cantautor participará seis días después en el espectáculo que festejará los 100 años del Partido Comunista en el Estadio Nacional, donde también se presentarán créditos locales como Manuel García e Inti-Illimani. Aunque la entrada sólo será una colaboración, Rodríguez tiene contemplado un show que no superará los 20 minutos.
En contraparte, su debut en el reducto de Macul se extenderá por casi tres horas, en un concierto que repasará los mayores himnos de su trayectoria junto a temas de sus últimas producciones, como Segunda cita (2010). Todo acompañado por una banda que encabeza su esposa, la flautista Niurka González.
Pese a la diferencia entre ambas instancias, se trata de eventos con un origen hermanado: su espectáculo del día 2 fue amarrado a partir de la invitación del Partido Comunista para la celebración del fin de semana siguiente. Martín Alfiz, representante del trovador en Argentina y productor del nuevo aterrizaje en Chile, cuenta: “A partir de este recital más político surgió la idea de hacer un espectáculo más completo, donde se pudiera apreciar de manera más extensa en qué está Silvio”. Además, el plan de llevarlo a un recinto de amplia convocatoria se fundamentó en dos ejes claros: las más de dos décadas en que el artista no ofrecía un concierto en solitario en un reducto masivo y el redescubrimiento por parte de una generación que no creció en los días de mitines clandestinos ni puños en alto, pero que lo ha conocido a través de coyunturas musicalizadas por la canción de protesta -como el movimiento estudiantil- o de ejercicios revisionistas como Música libre (2010), la colección de covers de Los Bunkers.
Alfiz profundiza: “Silvio hoy agrupa a la familia. A sus shows van desde los nostálgicos que escuchaban escondidos su casetes en los 80 hasta adolescentes que hoy admiran el valor social de su obra o que lo han conocido mediante otras bandas más modernas. Incluso se han sumado muchos amantes sólo de su poesía y que no les interesa lo político”.
Para recibir a esa masa transversal, los promotores habilitarán la cancha del recinto sólo con sillas y ubicarán el escenario hacia la cordillera, en la misma posición en que se levantó para el espectáculo de Jonas Brothers, hace dos años. Por ahora, el músico no tiene contempladas otras actividades, aunque Alfiz reconoce que existe la opción de concretar un cara a cara con los dirigentes estudiantiles.
En la otra vereda, el representante enfatiza que está casi descartado su posible debut en el próximo Festival de Viña. Aunque se trata de un viejo anhelo del evento y sus organizadores han sondeado nuevamente esa posibilidad, Alfiz aclara que hoy los problemas de agenda lo hacen inviable. “Sé que anda dando vueltas esa opción, pero aprovecho de decir que hoy no es posible. Quizás la gente de Viña le envió propuestas, pero no está en la cabeza de Silvio participar. Es un mes en que él habitualmente no trabaja, además que no se mueve por necesidades económicas. Aunque aparezca una gran oferta, son otros los móviles que tiene para decir sí”, cuenta el argentino.
viernes, enero 20, 2012
Inauguran en Chile nueva web sobre Silvio Rodríguez
Cubainformación.-
El pasado viernes 6 de enero fue inaugurado el sitio web www.silviorodriguez.cl, dedicado al trovador cubano Silvio Rodríguez Domínguez, donde se lo señala como: "uno de los más célebres autores de canciones de todos los tiempos".
El sitio cuenta con siete secciones, entre las que destaca la Hemeroteca, con artículos y entrevistas que datan desde 1970 y que aparecen publicadas en su formato original.
martes, enero 17, 2012
Los Bunkers: Nadie nos ha propuesto tocar "Angel para un final" en homenaje a Camiroaga
Cooperativa
Y si nos lo piden, "lo tendríamos que evaluar", dijeron los músicos.
Recordaron también en Cooperativa su anterior paso por la Quinta Vergara.
El tema "Angel para un final" de Silvio Rodríguez forma parte del último disco de Los Bunkers "Música libre" y además, se ha convertido en un símbolo del accidente aéreo de Juan Fernández que finalizó con 21 fallecidos, entre ellos del ex animador del Festival de Viña, Felipe Camiroaga.
Mauricio Durán y Mauricio Basualto, que actuarán con la banda penquista en la próxima versión del evento, explicaron en Una Nueva Mañana que "nunca nadie nos ha propuesto tocar 'Angel para un final' en homenaje a Camiroaga, (y si nos lo piden) lo tendríamos que evaluar".
El baterista explicó que "el tema de la canción lo hemos repasado harto estos días, hemos sido bien cautos con el tema y a nosotros nos protege que la canción venía en nuestro disco, la habíamos sacado de sencillo varios meses antes y lo que pasó fue circunstancias de la vida y la música no tiene inmiscuirse con esas cosas".
"Lo nuestro no fue oportunismo, nosotros compartimos el sentimiento con la gente y si resultó que para mucha gente esa canción se transformó en algo muy especial producto del cariño que le tenían a toda esta gente y especialmente a Felipe Camiroaga, nosotros (creemos) que las canciones tienen vida propia y siempre lo hemos visto así", dijo Basualto.
El músico añadió que "no nos sentimos, ni responsables, ni mal, ni bien, sino que esta es nuestra canción, nuestra versión de la canción de Silvio y la vamos a interpretar cuando nosotros la queramos tocar".
Los Bunkers actuarán el sábado 25 de febrero en el Festival de Viña del Mar, como fecha cúlmine de su gira por el país, la que recorrerá diversas localidades en una modalidad que, según recordó Durán, "empezamos a hacer este tipo de giras porque el pianista de Los Jaivas, Claudio Parra, siempre nos decía 'tienen que no solo ir a tocar a las ciudades importantes de cada región, sino que tienen que meterse adentro, ir a ciudades que son más chicas y ahí la gente es increíble' y el año 2003 empezamos a hacer este tipo de giras y la verdad es que nos encanta".
Sobre su anterior visita a Viña en 2007, Basualto recordó que "lo pasamos muy bien ese día, andábamos de gira igual que ahora, llegamos a la fecha, hicimos todas actividades que el festival requiere"
Aunque indicó que "siempre nos quedó una sensación amarga de tocar a esa hora, como que sería bueno que la gente pudiera sentir la sensación extraña que se siente cuando son las 2:30 y uno todavía no puede salir a tocar, pero tenemos súper buenos recuerdos".
Y si nos lo piden, "lo tendríamos que evaluar", dijeron los músicos.
Recordaron también en Cooperativa su anterior paso por la Quinta Vergara.
El tema "Angel para un final" de Silvio Rodríguez forma parte del último disco de Los Bunkers "Música libre" y además, se ha convertido en un símbolo del accidente aéreo de Juan Fernández que finalizó con 21 fallecidos, entre ellos del ex animador del Festival de Viña, Felipe Camiroaga.
Mauricio Durán y Mauricio Basualto, que actuarán con la banda penquista en la próxima versión del evento, explicaron en Una Nueva Mañana que "nunca nadie nos ha propuesto tocar 'Angel para un final' en homenaje a Camiroaga, (y si nos lo piden) lo tendríamos que evaluar".
El baterista explicó que "el tema de la canción lo hemos repasado harto estos días, hemos sido bien cautos con el tema y a nosotros nos protege que la canción venía en nuestro disco, la habíamos sacado de sencillo varios meses antes y lo que pasó fue circunstancias de la vida y la música no tiene inmiscuirse con esas cosas".
"Lo nuestro no fue oportunismo, nosotros compartimos el sentimiento con la gente y si resultó que para mucha gente esa canción se transformó en algo muy especial producto del cariño que le tenían a toda esta gente y especialmente a Felipe Camiroaga, nosotros (creemos) que las canciones tienen vida propia y siempre lo hemos visto así", dijo Basualto.
El músico añadió que "no nos sentimos, ni responsables, ni mal, ni bien, sino que esta es nuestra canción, nuestra versión de la canción de Silvio y la vamos a interpretar cuando nosotros la queramos tocar".
Los Bunkers actuarán el sábado 25 de febrero en el Festival de Viña del Mar, como fecha cúlmine de su gira por el país, la que recorrerá diversas localidades en una modalidad que, según recordó Durán, "empezamos a hacer este tipo de giras porque el pianista de Los Jaivas, Claudio Parra, siempre nos decía 'tienen que no solo ir a tocar a las ciudades importantes de cada región, sino que tienen que meterse adentro, ir a ciudades que son más chicas y ahí la gente es increíble' y el año 2003 empezamos a hacer este tipo de giras y la verdad es que nos encanta".
Sobre su anterior visita a Viña en 2007, Basualto recordó que "lo pasamos muy bien ese día, andábamos de gira igual que ahora, llegamos a la fecha, hicimos todas actividades que el festival requiere"
Aunque indicó que "siempre nos quedó una sensación amarga de tocar a esa hora, como que sería bueno que la gente pudiera sentir la sensación extraña que se siente cuando son las 2:30 y uno todavía no puede salir a tocar, pero tenemos súper buenos recuerdos".
sábado, enero 29, 2011
"Música Libre":El disco que les devolvió la pasión a Los Bunkers
Wiken
La banda penquista está de gira por Chile presentando su nuevo disco, donde reversionan canciones de Silvio Rodríguez. En el álbum, uno de los éxitos del verano, están plasmadas su experiencia de dos años en la capital mexicana y la ayuda de dos buenos amigos, el chileno Manuel García y el mexicano Emmanuel "Meme" del Real. Aquí, la historia íntima de cómo se ideó este trabajo con el que irán a Coachella.
POR CATALINA INFANTE Y JIMENA VILLEGAS Abril de 2010. Manuel García, ariqueño y guitarrista, un tipo reconocido entre sus pares locales como alguien influyente en su generación, rueda por una carretera. Es ahí, en el enjambre de salidas de México DF, que se topa con una imagen que lo deja de una pieza y que confirma su olfato de artista: a un costado, en una valla donde siempre se promocionan productos de consumo mayor, están Los Bunkers. El quinteto pop penquista, nacido en tocatas de universidad allá por los 2000, unos muchachos que por entonces cargaban ellos mismos sus aparatos de sonido y ofrecían lo que a él, Manuel García, le sonaba como una música de impronta tan chilena, se ha ganado una gigantografía de autopista que publicita un próximo concierto.
Manuel García se baja del automóvil y saca una foto.
Es una imagen feliz del grupo que forman Álvaro López (voz y guitarra), Mauricio Durán (guitarra, teclados y voz), Francisco Durán (guitarra y voz), Gonzalo López (bajo) y Mauricio Basualto (batería y percusión) y al que Manuel García dice admirar y seguir de cerca. Pero no siempre fue así. A comienzos de 2010 Los Bunkers, la banda chilena más popular por estos días, dueña del hit del verano, un álbum llamado "Música Libre" y que versiona 12 temas de Silvio Rodríguez, tenía que hacer un disco nuevo y las canciones no salían. De hecho, no salieron.
Ese material original debía dar forma a su segundo álbum desde que en 2008, siguiendo un camino iniciado por otros y transitado con éxito sólo por algunos, entre ellos La Ley, habían decidido irse a México. El mega mercado musical latinoamericano, que sólo en cantidad de habitantes supera 6,5 veces al chileno, tenía a Los Bunkers desconcentrados: "Veníamos de una etapa más preocupados de trasladarnos para allá, de trabajar, estábamos pensando mucho las cosas, veníamos saliendo de un disco, habíamos tenido algunos problemas", dice Mauricio Basualto. Y añade: "Lo del disco nuevo lo estábamos viendo como algo que teníamos que hacer". Un deber.
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Formados en Concepción en 1999, Los Bunkers tienen hasta la fecha seis discos grabados; tres nominaciones a los premios MTV; dos presentaciones en el festival Vive Latino, que en principio reúne al mejor pop en lengua castellana, y dos años viviendo en la intensidad de Ciudad de México.
Se añaden al currículum la firma con una multinacional, Universal Music Group, por cinco álbumes y su participación ya confirmada para abril de este año en el Festival de Coachella, una cita artística y anual de tres días, que junta diversos géneros musicales, que se realiza en Indio (en el desierto de Colorado, EE.UU.) y que este año unirá en un mismo cartel a nuestros locales Los Bunkers con Kanye West, Arcade Fire y Duran Duran, entre otros créditos del pop mundial.
Ninguno de estos datos da fe de lo que fue el proceso de dar a luz a "Música Libre". Como antecedente vale decir que su partida a México coincidió con el lanzamiento en ese país de "Barrio Estación", un disco que allá vendió 30.000 unidades y que aquí los sumió en una sorda disputa con el sello local Feria-Mix, ligado a la Feria del Disco y dueño del 80% del mercado de distribución: para exportarse firmaron con una transnacional, la firma local los acusó de incumplimiento de contrato. Eso provocó que "Barrio Estación" casi no estuviera en disquerías nacionales: fue vendido mayormente por Híper Líder, donde despacharon alrededor de 4.000 unidades. De hecho, recién esta semana el problema se solucionó (ver recuadro).
Una vez en la capital mexicana, Los Bunkers tuvieron que empezar a construir una nueva vida, que en 2011 ellos definen como "tranquila", "más libre", "menos grave" y "menos encerrada". Una experiencia que les ha significado viajar de vez en cuando a Chile para no perder del todo el contacto, trabajar para vivir, hacer tocatas para hacerse conocidos, construirse un espacio entre los artistas locales, atesorar nuevos sonidos y conocimientos, aprender otras maneras de entender la música, dejar los hoteles baratos donde aterrizaron al llegar, buscar un hogar para su familia. Transformar el DF en una ciudad propia y no en un lugar de paso, y así empezar a pensar en el material que les permitiera cumplir con Universal Music Group, el gigante de origen estadounidense que los fichó como artistas prioritarios y en cuya lista de músicos también están Juanes, Lady Gaga y Eminem.
Entonces tomaron una decisión inédita en su carrera: tener un productor externo que les ayudara a sacar su nuevo disco. El elegido fue Emmanuel "Meme" del Real, líder de Cafe Tacvba y un hombre con vasta experiencia en la producción musical y que ya tenía a una banda chilena en sus créditos, Los Tres, a quienes asesoró en el álbum "Hágalo usted mismo".
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Llevaban cerca de un mes trabajando con Del Real, cuando Silvio Rodríguez se les subió a la mesa de trabajo: "Él siempre ha estado presente en nuestra historia, pero nunca lo habíamos pasado a la sala de ensayo ni al lenguaje de batería, bajo y guitarra. Empezamos a cantar una canción de él por casualidad y nos gustó mucho el resultado", dice Francisco Durán.
Aun así no lo tenían del todo claro. Para una banda que no vive de hacer covers, recurrir a la creación de otros siempre es un riesgo. "Discutíamos y conversábamos y discutíamos y conversábamos sobre hacerlo o no", cuenta Mauricio Durán.
En eso estaban cuando se encontraron con Manuel García, el hombre de la fotografía en la carretera mexicana, el músico que los vio por primera vez en Concepción y supo que Los Bunkers tenían magia. Coincidieron con él en el Festival de Olmué, en enero de 2010. "Yo me olía que podían estar haciendo algo con Silvio, alguna versión", dice García. Ahí guitarrearon, conversaron sobre música, apreciaciones artísticas y sobre Silvio Rodríguez.
De regreso en México, en febrero de 2010, Los Bunkers comenzaron la pre producción del disco tributo.
La primera canción de "Música Libre" fue "La era está pariendo un corazón", la que cierra el álbum. "Al otro día empezamos con 'Que ya viví, que te vas', y quedé súper sorprendido porque la versión que le hicimos es muy disco", cuenta Mauricio Durán. Y su hermano Francisco complementa: "A nadie se le había ocurrido hacer un trabajo de Silvio así, de rock. Cuando nos decidimos, nos preguntábamos mucho por qué no se había hecho antes".
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No se había hecho. Y, para bien del grupo y del público que lo sigue, el resultado es una grata sorpresa, y en varios sentidos. El primero afecta al corazón de la propia banda, porque haciendo este trabajo Los Bunkers recuperaron la pasión (que ellos mismos gradúan a la altura de "mucha"). Gracias a él, además, recogerán este verano una cosecha en el país que los vio partir a buscar mejores horizontes y que hoy los descubre más crecidos, renovados, con ganas: están en medio de una gira que comenzó en Constitución y que tendrá una última parada el 26 de febrero en la discoteca capitalina Blondie. Seguirán después tocando en México.
Luego hay un asombro artístico por la frescura que exudan las canciones de Rodríguez. Todas suenan actuales y vivas, son perfectas para esta época de desconcierto y se acomodan sin problemas a la propuesta pop (que en el caso de una canción como "El necio" es abiertamente rockera) de Los Bunkers.
Parte de este material, hecho con poesía directa e incluso militante, fue elaborado por Silvio hace décadas. Es el caso de "Al final de este viaje en la vida", que data de 1970 y tras cuya nueva realidad 2011 hay una bonita historia que habla de la generosidad musical de Los Bunkers y en la que también está involucrado Manuel García.
De viaje en México, en abril del año pasado y con motivo del Vive Latino, el cantautor ariqueño pasó por el estudio de Café Tacvba, centro de operaciones de Emmanuel del Real y donde Los Bunkers trabajaban en su nuevo disco: "Habíamos pasado varias semanas buscándole un arreglo y una solución más acústica a 'Al final...'. Manuel escuchó todo, cantó e hicimos una toma de voz completa de esa canción. Al principio la íbamos a intervenir con la voz de Álvaro, pero encontramos que quedó tan buena que decidimos dejarla así. Su interpretación es súper emotiva, no necesitaba una segunda voz", cuenta Mauricio Durán.
El disco abre con "Sueño con serpientes". Es una versión que choca y Los Bunkers lo tienen claro: "Sabíamos que iba a ser un 'pain in the ass' (molestia) para muchos seguidores de Silvio". Aseguran que fue una decisión consciente: necesitaban marcar territorio, dejar claro que, a pesar de su falta de originalidad, "Música Libre" tenía sello propio.
******
Un mes se demoró el grupo en registrar este material que les ha dado el favor de la crítica y los ha instalado en las parrillas de las radios chilenas. Una vez pasada la ola, por ahora la mayor de todas para Los Bunkers, vendrá la resaca. Y tendrán que salir a buscar canciones nuevas, hacer -en el fondo- el trabajo que dejaron aparcado cuando se sumergieron en Silvio Rodríguez: "Hay que hacer un disco súper bueno. Nos hemos pasado rollos al respecto, porque sabemos que vamos a tocar mucho, que iremos a festivales donde nunca hemos ido. Pero va a llegar el momento en que vamos a tener que entrar a la sala de ensayo y eso sí que va a ser entretenido", dice Mauricio Basualto.
A ese momento llegarán con esta experiencia musical superior: "A lo mejor si hubiéramos estado en Chile no habríamos podido hacer este disco del modo que lo hicimos, quizás no nos hubiéramos atrevido", dice Mauricio Basualto. La osadía les enseñó un nuevo método de trabajo en el estudio de grabación, los impulsó a correr el riesgo de incorporar sonidos nuevos que jamás imaginaron e incluso les ha permitido soñar. Por ejemplo con presentar su "Música Libre" en Cuba y con Silvio Rodríguez entre el público:
- ¿Lo han pensado?
"Por ahora es un anhelo. Pero nos gustaría verle la cara a la gente cuando estemos tocando".
-¿Saben si a Silvio le gustó?
(Francisco Durán) "Sí. Le mandamos una mezcla parcial y después el trabajo terminado. Lo encontró muy bonito. Nos dio a entender que había escuchado detenidamente las versiones y que le gustó mucho. ¿Cuál fue la palabra que usó?".
Gonzalo López responde: "Magnífico".
COORDENADAS DE LA GIRA
* 29 de enero: La Serena
* 4 de febrero: Pichidegua
* 5 de febrero: Llanquihue
* 9 de febrero: Los Muermos
* 11 de febrero: Andacollo
* 12 de febrero: Huasco
* 25 de febrero: Blondie Valparaíso
* 26 de febrero: Blondie Santiago
POR CATALINA INFANTE Y JIMENA VILLEGAS.
sábado, enero 01, 2011
Los Bunkers: Finas terminaciones
Les dejamos con el comentario de Marcelo Contreras al concierto de Los Bunkers presentando el disco Música Libre, publicado el día de ayer en El Mercurio.
MARCELO CONTRERAS
Es una banda de detalles, con escaso margen al azar. A Los Bunkers les preocupan las marcas de las guitarras, la uniformidad estética, la cita elaborada, bien hecha. Tratan a sus héroes con muchísimo respeto, los estudian y los reinterpretan. Su último álbum "Música libre", una partida de covers de Silvio Rodríguez estrenada anoche en función doble y agotada en el Teatro Nescafé de las Artes, es mucho más que un simple tributo, o una salida fácil en un supuesto momento de baja creatividad como se ha insinuado. Es un disco con personalidad, con momentos sublimes. Y en directo, en el primer show de la noche, esa intensidad se traspasó a un público entusiasta, que rara vez ocupó sus butacas, seducido por un nombre definitivo del rock chileno de este siglo.
Los Bunkers suelen tener problemas, al menos en la capital, cuando estrenan disco en vivo. Ayer no fue la excepción. Simplemente no pudieron con "Santiago de Chile", canción de la leyenda cubana a propósito del golpe de 1973. Pero esta vez no traslució nerviosismo y torpeza para comunicarse con la audiencia como ocurría antes, sino chistes para zafar y seguir. Una anécdota en un número bien montado, visualmente atractivo, moderno, una característica que no es precisamente parte de sus cualidades, dada la histórica afición del quinteto de Concepción por nutrirse de los sonidos de los 60. Sin embargo, tal como cuando homenajearon a Violeta Parra hace unos años, algunas canciones de "Música libre" contienen el mismo lenguaje sónico -una sensación espectral y sobrecogedora- con el que trabaja Radiohead. "El necio", "Angel para un final", "Pequeña serenata diurna" y "Sueño con serpientes" destilan un trabajo de guitarras urdido con electricidad a tope, sobre una base rítmica consistente, todo coronado por la distintiva voz y figura de Álvaro López.
Quizás les faltó confianza para convocar cita en el Teatro Caupolicán. Es una deuda a estas alturas para una banda que se ha ganado un cartel en México y con un respetable listado de álbumes. Los Bunkers siguen avanzando con el combustible que les da la devoción con que practican su arte.
MARCELO CONTRERAS
Es una banda de detalles, con escaso margen al azar. A Los Bunkers les preocupan las marcas de las guitarras, la uniformidad estética, la cita elaborada, bien hecha. Tratan a sus héroes con muchísimo respeto, los estudian y los reinterpretan. Su último álbum "Música libre", una partida de covers de Silvio Rodríguez estrenada anoche en función doble y agotada en el Teatro Nescafé de las Artes, es mucho más que un simple tributo, o una salida fácil en un supuesto momento de baja creatividad como se ha insinuado. Es un disco con personalidad, con momentos sublimes. Y en directo, en el primer show de la noche, esa intensidad se traspasó a un público entusiasta, que rara vez ocupó sus butacas, seducido por un nombre definitivo del rock chileno de este siglo.
Los Bunkers suelen tener problemas, al menos en la capital, cuando estrenan disco en vivo. Ayer no fue la excepción. Simplemente no pudieron con "Santiago de Chile", canción de la leyenda cubana a propósito del golpe de 1973. Pero esta vez no traslució nerviosismo y torpeza para comunicarse con la audiencia como ocurría antes, sino chistes para zafar y seguir. Una anécdota en un número bien montado, visualmente atractivo, moderno, una característica que no es precisamente parte de sus cualidades, dada la histórica afición del quinteto de Concepción por nutrirse de los sonidos de los 60. Sin embargo, tal como cuando homenajearon a Violeta Parra hace unos años, algunas canciones de "Música libre" contienen el mismo lenguaje sónico -una sensación espectral y sobrecogedora- con el que trabaja Radiohead. "El necio", "Angel para un final", "Pequeña serenata diurna" y "Sueño con serpientes" destilan un trabajo de guitarras urdido con electricidad a tope, sobre una base rítmica consistente, todo coronado por la distintiva voz y figura de Álvaro López.
Quizás les faltó confianza para convocar cita en el Teatro Caupolicán. Es una deuda a estas alturas para una banda que se ha ganado un cartel en México y con un respetable listado de álbumes. Los Bunkers siguen avanzando con el combustible que les da la devoción con que practican su arte.
sábado, diciembre 18, 2010
Los Bunkers y Musica Libre: "Las canciones de Silvio superan varias tradiciones..."
Surruido
Rodrigo Burgos
Música Libre ha sido una noticia feliz para varios, un bienvenido cierre de año. El disco de versiones de Silvio Rodríguez que Los Bunkers han editado recientemente, revitaliza la obra del cantautor cubano desde la mirada del rock. Mauricio Durán, guitarrista y compositor del grupo, conversa con Surruido acerca del álbum, Silvio Rodríguez, su música y poética, y otras yerbas.
¿Cuál es la relación que tienen con la obra de Silvio Rodríguez?
Todos tenemos acercamientos diferentes. En el caso mío y de mi hermano, empezamos a escucharlo hacia el año ochenta, bueno yo, porque Francisco aún no nacía. Por intermedio de un cassette, que se llamaba Días y flores, de unas ex compañeras de mi mamá de la universidad; además, mi papá trabajaba en la planta de Huachipato y la siderúrgica tiene un centro cultural donde podía estudiar guitarra, piano, allí él hizo un año de guitarra popular y nueve de guitarra clásica. El profesor de guitarra popular le enseñó Silvio Rodríguez. Entonces, desde que éramos chicos, él ponía los discos en la casa, y escuchábamos su música. Es más, yo aprendí a tocar guitarra con Silvio antes que con los Beatles, por ejemplo.
O sea tu aprendizaje musical de base fue absolutamente latinoamericano
Sí, tocaba a la Violeta, nos conseguíamos canciones por aquí, por allá, en cancioneros. Después, a eso de los doce años me empecé a interesar por el rock. Silvio fue el pilar fundamental, después el sello Alerce comenzó a editar su música de manera más formal en Chile, y aunque los cinco nos hemos acercado a su obra desde distintos puntos de vista, jamás habíamos tocado una canción suya en la sala de ensayo. Claro, habíamos intentado tocar I Can’t explain, pero nada de Silvio, hasta de Violeta Parra, pero jamás de Silvio. Sí recuerdo que junto a Francisco, mientras trabajábamos en Canción de Lejos o La Culpa utilizábamos a Silvio como referencia musical; en Canción de Lejos, en una canción buscábamos un sonido de teclado y decíamos ah, sí, podríamos hacerlo como Silvio, ¿me entiendes?
Una referencia puntual…
Claro. En la casa seguíamos tocando Silvio pero nunca como grupo. Y en noviembre del año pasado, mientras ensayábamos, Francisco comenzó a tocar un tema de Silvio y de repente se metió toda la banda… y guau a mí me sonó como Blur; al día siguiente dijimos oye podríamos probar ésta y así se empezó a gestar la idea de hacer un disco con sus canciones. Discutimos bastante acerca del porqué hacerlo, de cómo hacerlo, qué es lo que buscábamos; era un disco que no estaba hecho, lo que es extraño, teniendo en cuenta su importancia a nivel latinoamericano ninguna banda de la región lo cita como influencia. Entonces, nosotros teníamos que hacerlo y allí involucramos al Meme –Emmanuel Del Real, miembro de Café Tacuba-, que ya había estado con nosotros escuchando alguno de nuestros temas, maquetas, en fin.
¿Cuál era la razón?
Sí, por una parte vivimos procesos extraños, como grupo, como familia. Nos dijimos que sería muy bueno para la banda distenderse con un proyecto de este tipo; démonos un festín, hay hartas canciones; como decir, aquí tienen la carne lista, cocínenla, sin preocuparse de producirla, trozarla. Llevamos diez años, nos hemos sacado la cresta haciendo discos propios y esto podría implicar entonces un desafío en otros términos. Hablamos con el Meme, quien se entusiasmó harto con la idea.
¿Cuál era el acercamiento de Emmanuel con la música de Silvio Rodríguez?
Muy general , conocía unas canciones y otras no, nunca fue muy seguidor de su trabajo, pero como es músico conoce un poco más que la media.
Esta vez intentamos hacer versiones que no tuvieran mucho que ver con el original; anteriormente, cuando hacíamos un cover, nos apegábamos mucho más al original pero esta vez hicimos las cosas de otro modo; además, Meme no nos hubiera permitido ser más conservadores por su modo de entender la música. Además, en este caso hacer una versión muy cercana a una canción de Silvio Rodríguez y que te quedé mejor que la suya es francamente imposible, hubiera sido un suicidio. Decidimos, entonces, traducirlo a nuestro lenguaje y que alguien al escucharlo diga ah, un nuevo disco de Los Bunkers. Así trabajamos, con total desprejuicio: escuchamos a Silvio y cara e’ palo lo mezclamos con otras cosas, ponte tú, Blondie y así le dimos; ¿Black Sabbath? Black Sabbath… Claro, uno puede decir que Silvio es muy rockero, por su actitud, por sus letras, por su forma de cantarlas, pero otra cosa muy diferente es que sus canciones puedan ser tan pop como las de Blondie. Y nosotros nos dedicamos a comprobar esto.
En la medida que grababan el disco e incorporaban nuevos arreglos, ¿les fue haciendo cada vez más sentido el proceso que estaban desarrollando? Me refiero, por ejemplo, a meter bases, sintetizadores, cosas más propias de la new wave.
Tomas la canción, por ejemplo, Que ya viví, que ya te vas, y le pones un ritmo disco. Quizá si intentaras explicárselo a alguien con palabras te diría que no tiene ni un sentido, pero es este sinsentido aparente el que nos interesaba explotar.
Hace tiempo que no se publican grandes discos de música latinoamericana, considerando inclusive la acepción más tradicional del término. Un disco de Silvio Rodríguez, filtrado por nosotros y producido por Meme, puede ser un súper buen disco de música latinoamericana. Todo fue muy rápido, nuestra decisión, la participación del Meme. Cada vez estoy más convencido de que las canciones se Silvio superan varias tradiciones que lo han amarrado: primero, su contexto histórico, social y político donde fueron compuestas, la calificación estética que puedes darles como trova. Una canción de Silvio Rodríguez es mucho más que eso, sus temas son bastante más universales. Toma una canción como El Día Feliz que está Llegando, su lectura se nos iba dando muy naturalmente; nos decíamos, mira, si es como Roger McGuinn, un tema de folk rock neto que podría ser de Tom Petty. En otras como El Necio, escuchas los arreglos originales de guitarra que son muy rockeros, por lo que en varios casos él, Silvio, nos fue sugiriendo qué hacer, qué dirección seguir. Fue un deleite. Hubo otros temas que dejamos afuera precisamente porque nos adelantábamos a la canción y el proceso no fue tan natural. En esto fue fundamental el Meme, por ejemplo hay una canción que nos gustaba muchísimo De la ausencia y de ti, y al mostrársela a Meme no le pareció gran cosa, nos decía veamos otro. Junto con él hicimos el proceso de selección; Meme tiene una relación muy física con la música, se mueve constantemente, salta, se le sale la música por los brazos, así que sabíamos de inmediato si una canción le gustaba porque reaccionaba moviéndose.
En su álbum anterior, Barrio Estación, ustedes se encargaron de la producción, ¿por qué decidieron ahora volver a trabajar con un productor externo?
Estábamos cansados de discutir todo entre los cinco, independiente de que quien compone siempre tiene más peso sobre la decisión final. Y lo otro es que necesitábamos alguien de afuera que conociera a la banda, que supiera cómo tocamos pero que nos pudiera orientar hacia otra parte. Meme nos ayudó a comprender mucho mejor nuestro sonido, no cambiándolo sino ampliándolo hacia varios lados. Teníamos una confianza plena en él, de lo contrario nada hubiera funcionado. Tiene un oído y un sentido rítmico muy desarrollado, quizá por ser mexicano y la música que hace con su banda: nosotros somos más pegados en el cuatro cuartos. Para él, el ritmo tiene que ser clavado, en su lugar, no un poco a destiempo o apurado; nada, ta, ta, ta…
¿Cómo fue grabar en México?
Queríamos volver a grabar en vivo, el 80% del disco está grabado así y esto te exige llegar con muchos ensayos en el cuerpo. Tuvimos que escoger estudio entre uno muy grande, donde grababan orquestas de boleros y eso, y un segundo un poco más pequeño pero con equipos del año de la pera, y nos inclinamos por éste. Dejamos la batería en la sala junto con nosotros y sacamos los amplificadores, uno en el baño, otro en el living y grabamos todos muy juntos. Todos los micrófonos y máquinas eran de la década del treinta, del cuarenta, del cincuenta, a tubos, debías esperar diez minutos para que se calentaran; eran añejos, hermosos. Esto se nota en la pastosidad de la grabación. Por formación uno busca cierto sonido y los micrófonos eran capaces de captar ciertos sonidos y nos decíamos, cresta, siempre he querido sonar así.
¿La gran cantidad de bases y sonidos insertados, los arreglos en suma, pasaban por decisiones de ustedes o por la participación de Del Real?
Pasó por ambos. Lo invitamos precisamente porque podía aportar en ese sentido: en los ritmos, en los sonidos. Y estábamos claro en que no queríamos sonar vintage sino más modernos, para qué querríamos sonar como Vida de Perros si ya lo hicimos. Siempre vamos a escuchar los mismos discos, siempre preferiremos uno de The Jam a uno de Interpol, pero esto es lo que hacemos en nuestra casa.
El sello de la banda aún permanecería
Exactamente.
Cuéntame acerca de la reacción de Silvio Rodríguez al momento de escuchar el disco o las maquetas que ustedes le enviaron…
Queríamos avisarle que estábamos haciendo un trabajo sobre su obra. Y sus asesores nos contaron sí, adelante, no hay problema, algo así como hagan la huea que quieran, ja, ja. Dos semanas después nos llego un correo de la hermana de Silvio que es su representante diciéndonos que querían escuchar el disco. Les enviamos una premezcla del álbum, pasaron un par de meses y ahí le tomamos un poco el peso al asunto: ¿y si no le gusta? Bueno, ya estaba hecho, pero lo hacía todo menos agradable. Y poco después nos respondió dándonos las gracias por lo que hicimos, agradeciendo que hubiéramos respetado lo esencial de las canciones, que le había encantado el repertorio elegido y que, algo súper raro, en su momento pensó que muchas canciones de aquéllas merecían arreglos más rockeros.
¿Cómo se gestó la incorporación de Manuel García en el álbum?
Cuando vinimos a Chile en febrero de este año, nos juntamos en casa de un amigo en común con Manuel y nos pusimos a tocar algunas canciones de Silvio. En abril, Manuel fue a México a tocar al Vive Latino y nosotros teníamos un par de temas que no habíamos terminado aún, uno de éstos era Al Final de este viaje. Hablamos con Manuel, lo invitamos y le dijimos oye, estamos haciendo esto, te interesa hacer algo, nos dio su opinión; empezamos a tocar la canción en vivo, con Manuel en la voz, hicimos tres tomas y quedó listo. Era demasiado evidente que su interpretación había sido muy emotiva.
Presumo que la invitación a Manuel pasa también por su relación con la música de Silvio Rodríguez
Claro, él es uno de los pocos músicos con quien podemos hablar de Silvio y que además siente tanta pasión como nosotros por su música. Él fue muy generoso, ya que uno observa en sus discos que intenta alejarse de esa filiación con Silvio, sin embargo, por nosotros volvió a algo que podría significar un estigma para él.
¿Cuál es la estimación que se tiene en México sobre la obra de Silvio Rodríguez?
Es mucho más segmentada. El público rockero no se mete mucho ahí ya que lo consideran un artista de trova; aquí en Chile es más transversal, lo puede escuchar tu papá, tus amigos. Y en México hay fans ortodoxos tanto de trova como de rock, de hecho éstos son mucho peores. Los seguidores de la trova ven a Silvio como un ícono, una animita de carácter político, todo muy solemne y por eso nos dijimos, ya está, tenemos que lograr que este proyecto le caiga mal a éstos y que los otros lo encuentren peor.
Corrían un gran riesgo con esta apuesta: hacer un disco de versiones de un cantautor controversial y con un giro estético importante…
Un tipo del sello, cuando le contamos del proyecto y la invitación a Manuel García, nos preguntó que quién era; le dijimos que era un cantautor chileno. Ah, entonces por qué no invitan a éste, a este otro, nos comentó, pero le dijimos que no porque esos tipos no los conocíamos y su música no nos gustaba en absoluto. Y ahí quedó todo.
¿Fue muy difícil vender el proyecto al sello?
No, para nada. Tuvimos suerte en que el representante del sello era fan de Silvio, así que le encantó la idea de hacer un disco con sus canciones.
¿Cómo percibes que ha sido la reacción de la gente menos proclive a la idea original del disco?
Hubo muchos que arrugaron la nariz en un primer momento, pero creo que al escuchar el álbum se percataron de que estábamos haciendo algo diferente a lo que pudieron pensar.
Al menos en Chile, por los discos de versiones que se han hecho, muchos pensamos que los álbumes de covers son un dique seco, un retroceso en la carrera de un músico, una expresión de falta de ideas.
Claro, y yo probablemente pensé algo similar en algún momento. Tenemos claro que esto no es un disco de versiones, es algo diferente que nos deja la vara muy alta para nuestro próximo disco con canciones propias.
Imagino que eso es por las ideas y arreglos que incorporaron en la gestación del álbum.
Sí, y porque las canciones en su base ya eran muy buenas y esto nos pone presión; necesitamos que lo que llevemos como material a la sala de ensayo tenga esa calidad mínima o que esté cerca al menos.
¿Y la reacción del seguidor acérrimo de Silvio Rodríguez? ¿Te preocupa?
La verdad lo que más me interesa es que este disco pueda ser una entrada al mundo de Silvio para un cabro de quince años que no ha podido conocer su obra por una serie de razones. Son canciones que ya no se hacen, no digo que tengan que hacerse ahora, pero por una extraña razón ya no se hacen composiciones de este tipo.
¿Son canciones que tal vez parezcan un tanto anacrónicas? ¿Qué ya no responden a nuestra contemporaneidad?
No sé, nosotros somos súper anacrónicos, hablamos de Los Beatles todo el día, vivimos en un mundo que no es el real. En nuestro universo Substitute de The Who es una gran canción, y puede haber mucha gente que no la conoce; siempre hemos estado desfasados, viviendo en otra época. El disco demuestra eso: que las canciones están vivitas y coleando y que son muy contingentes. De hecho, cuando salió Piñera tuvimos la confirmación de que éste era el disco que teníamos que hacer. En el disco se puede hallar de todo, lo que uno piensa de su país, de la vida, del amor a cierta edad. Y ésa era la idea que subyacía al disco; que pareciera un álbum propio.
¿Sientes el golpe de llegar a Chile y ver que el país ha cambiado?
Sí. El país está un poco más duro, menos amable. El otro día iba en un taxi y nos pasó por el lado un auto blanco; el chofer del taxi se detuvo y empezó a garabatear al otro conductor. Terminaron de discutir, el chofer de dio vuelta y nos dijo éste es peruano, éste no es dueño del auto. Debe trabajar en un taller mecánico o en una automotora y saca el auto a la hora de almuerzo. Y nosotros nos mirábamos, pensando y este hueón además es racista, qué te pasa.
Rodrigo Burgos
¿Cuál es la relación que tienen con la obra de Silvio Rodríguez?
Todos tenemos acercamientos diferentes. En el caso mío y de mi hermano, empezamos a escucharlo hacia el año ochenta, bueno yo, porque Francisco aún no nacía. Por intermedio de un cassette, que se llamaba Días y flores, de unas ex compañeras de mi mamá de la universidad; además, mi papá trabajaba en la planta de Huachipato y la siderúrgica tiene un centro cultural donde podía estudiar guitarra, piano, allí él hizo un año de guitarra popular y nueve de guitarra clásica. El profesor de guitarra popular le enseñó Silvio Rodríguez. Entonces, desde que éramos chicos, él ponía los discos en la casa, y escuchábamos su música. Es más, yo aprendí a tocar guitarra con Silvio antes que con los Beatles, por ejemplo.
O sea tu aprendizaje musical de base fue absolutamente latinoamericano
Sí, tocaba a la Violeta, nos conseguíamos canciones por aquí, por allá, en cancioneros. Después, a eso de los doce años me empecé a interesar por el rock. Silvio fue el pilar fundamental, después el sello Alerce comenzó a editar su música de manera más formal en Chile, y aunque los cinco nos hemos acercado a su obra desde distintos puntos de vista, jamás habíamos tocado una canción suya en la sala de ensayo. Claro, habíamos intentado tocar I Can’t explain, pero nada de Silvio, hasta de Violeta Parra, pero jamás de Silvio. Sí recuerdo que junto a Francisco, mientras trabajábamos en Canción de Lejos o La Culpa utilizábamos a Silvio como referencia musical; en Canción de Lejos, en una canción buscábamos un sonido de teclado y decíamos ah, sí, podríamos hacerlo como Silvio, ¿me entiendes?
Una referencia puntual…
Claro. En la casa seguíamos tocando Silvio pero nunca como grupo. Y en noviembre del año pasado, mientras ensayábamos, Francisco comenzó a tocar un tema de Silvio y de repente se metió toda la banda… y guau a mí me sonó como Blur; al día siguiente dijimos oye podríamos probar ésta y así se empezó a gestar la idea de hacer un disco con sus canciones. Discutimos bastante acerca del porqué hacerlo, de cómo hacerlo, qué es lo que buscábamos; era un disco que no estaba hecho, lo que es extraño, teniendo en cuenta su importancia a nivel latinoamericano ninguna banda de la región lo cita como influencia. Entonces, nosotros teníamos que hacerlo y allí involucramos al Meme –Emmanuel Del Real, miembro de Café Tacuba-, que ya había estado con nosotros escuchando alguno de nuestros temas, maquetas, en fin.
¿Cuál era la razón?
Sí, por una parte vivimos procesos extraños, como grupo, como familia. Nos dijimos que sería muy bueno para la banda distenderse con un proyecto de este tipo; démonos un festín, hay hartas canciones; como decir, aquí tienen la carne lista, cocínenla, sin preocuparse de producirla, trozarla. Llevamos diez años, nos hemos sacado la cresta haciendo discos propios y esto podría implicar entonces un desafío en otros términos. Hablamos con el Meme, quien se entusiasmó harto con la idea.
¿Cuál era el acercamiento de Emmanuel con la música de Silvio Rodríguez?
Muy general , conocía unas canciones y otras no, nunca fue muy seguidor de su trabajo, pero como es músico conoce un poco más que la media.
Esta vez intentamos hacer versiones que no tuvieran mucho que ver con el original; anteriormente, cuando hacíamos un cover, nos apegábamos mucho más al original pero esta vez hicimos las cosas de otro modo; además, Meme no nos hubiera permitido ser más conservadores por su modo de entender la música. Además, en este caso hacer una versión muy cercana a una canción de Silvio Rodríguez y que te quedé mejor que la suya es francamente imposible, hubiera sido un suicidio. Decidimos, entonces, traducirlo a nuestro lenguaje y que alguien al escucharlo diga ah, un nuevo disco de Los Bunkers. Así trabajamos, con total desprejuicio: escuchamos a Silvio y cara e’ palo lo mezclamos con otras cosas, ponte tú, Blondie y así le dimos; ¿Black Sabbath? Black Sabbath… Claro, uno puede decir que Silvio es muy rockero, por su actitud, por sus letras, por su forma de cantarlas, pero otra cosa muy diferente es que sus canciones puedan ser tan pop como las de Blondie. Y nosotros nos dedicamos a comprobar esto.
En la medida que grababan el disco e incorporaban nuevos arreglos, ¿les fue haciendo cada vez más sentido el proceso que estaban desarrollando? Me refiero, por ejemplo, a meter bases, sintetizadores, cosas más propias de la new wave.
Tomas la canción, por ejemplo, Que ya viví, que ya te vas, y le pones un ritmo disco. Quizá si intentaras explicárselo a alguien con palabras te diría que no tiene ni un sentido, pero es este sinsentido aparente el que nos interesaba explotar.
Hace tiempo que no se publican grandes discos de música latinoamericana, considerando inclusive la acepción más tradicional del término. Un disco de Silvio Rodríguez, filtrado por nosotros y producido por Meme, puede ser un súper buen disco de música latinoamericana. Todo fue muy rápido, nuestra decisión, la participación del Meme. Cada vez estoy más convencido de que las canciones se Silvio superan varias tradiciones que lo han amarrado: primero, su contexto histórico, social y político donde fueron compuestas, la calificación estética que puedes darles como trova. Una canción de Silvio Rodríguez es mucho más que eso, sus temas son bastante más universales. Toma una canción como El Día Feliz que está Llegando, su lectura se nos iba dando muy naturalmente; nos decíamos, mira, si es como Roger McGuinn, un tema de folk rock neto que podría ser de Tom Petty. En otras como El Necio, escuchas los arreglos originales de guitarra que son muy rockeros, por lo que en varios casos él, Silvio, nos fue sugiriendo qué hacer, qué dirección seguir. Fue un deleite. Hubo otros temas que dejamos afuera precisamente porque nos adelantábamos a la canción y el proceso no fue tan natural. En esto fue fundamental el Meme, por ejemplo hay una canción que nos gustaba muchísimo De la ausencia y de ti, y al mostrársela a Meme no le pareció gran cosa, nos decía veamos otro. Junto con él hicimos el proceso de selección; Meme tiene una relación muy física con la música, se mueve constantemente, salta, se le sale la música por los brazos, así que sabíamos de inmediato si una canción le gustaba porque reaccionaba moviéndose.
En su álbum anterior, Barrio Estación, ustedes se encargaron de la producción, ¿por qué decidieron ahora volver a trabajar con un productor externo?
Estábamos cansados de discutir todo entre los cinco, independiente de que quien compone siempre tiene más peso sobre la decisión final. Y lo otro es que necesitábamos alguien de afuera que conociera a la banda, que supiera cómo tocamos pero que nos pudiera orientar hacia otra parte. Meme nos ayudó a comprender mucho mejor nuestro sonido, no cambiándolo sino ampliándolo hacia varios lados. Teníamos una confianza plena en él, de lo contrario nada hubiera funcionado. Tiene un oído y un sentido rítmico muy desarrollado, quizá por ser mexicano y la música que hace con su banda: nosotros somos más pegados en el cuatro cuartos. Para él, el ritmo tiene que ser clavado, en su lugar, no un poco a destiempo o apurado; nada, ta, ta, ta…
¿Cómo fue grabar en México?
Queríamos volver a grabar en vivo, el 80% del disco está grabado así y esto te exige llegar con muchos ensayos en el cuerpo. Tuvimos que escoger estudio entre uno muy grande, donde grababan orquestas de boleros y eso, y un segundo un poco más pequeño pero con equipos del año de la pera, y nos inclinamos por éste. Dejamos la batería en la sala junto con nosotros y sacamos los amplificadores, uno en el baño, otro en el living y grabamos todos muy juntos. Todos los micrófonos y máquinas eran de la década del treinta, del cuarenta, del cincuenta, a tubos, debías esperar diez minutos para que se calentaran; eran añejos, hermosos. Esto se nota en la pastosidad de la grabación. Por formación uno busca cierto sonido y los micrófonos eran capaces de captar ciertos sonidos y nos decíamos, cresta, siempre he querido sonar así.
¿La gran cantidad de bases y sonidos insertados, los arreglos en suma, pasaban por decisiones de ustedes o por la participación de Del Real?
Pasó por ambos. Lo invitamos precisamente porque podía aportar en ese sentido: en los ritmos, en los sonidos. Y estábamos claro en que no queríamos sonar vintage sino más modernos, para qué querríamos sonar como Vida de Perros si ya lo hicimos. Siempre vamos a escuchar los mismos discos, siempre preferiremos uno de The Jam a uno de Interpol, pero esto es lo que hacemos en nuestra casa.
El sello de la banda aún permanecería
Exactamente.
Cuéntame acerca de la reacción de Silvio Rodríguez al momento de escuchar el disco o las maquetas que ustedes le enviaron…
Queríamos avisarle que estábamos haciendo un trabajo sobre su obra. Y sus asesores nos contaron sí, adelante, no hay problema, algo así como hagan la huea que quieran, ja, ja. Dos semanas después nos llego un correo de la hermana de Silvio que es su representante diciéndonos que querían escuchar el disco. Les enviamos una premezcla del álbum, pasaron un par de meses y ahí le tomamos un poco el peso al asunto: ¿y si no le gusta? Bueno, ya estaba hecho, pero lo hacía todo menos agradable. Y poco después nos respondió dándonos las gracias por lo que hicimos, agradeciendo que hubiéramos respetado lo esencial de las canciones, que le había encantado el repertorio elegido y que, algo súper raro, en su momento pensó que muchas canciones de aquéllas merecían arreglos más rockeros.
¿Cómo se gestó la incorporación de Manuel García en el álbum?
Cuando vinimos a Chile en febrero de este año, nos juntamos en casa de un amigo en común con Manuel y nos pusimos a tocar algunas canciones de Silvio. En abril, Manuel fue a México a tocar al Vive Latino y nosotros teníamos un par de temas que no habíamos terminado aún, uno de éstos era Al Final de este viaje. Hablamos con Manuel, lo invitamos y le dijimos oye, estamos haciendo esto, te interesa hacer algo, nos dio su opinión; empezamos a tocar la canción en vivo, con Manuel en la voz, hicimos tres tomas y quedó listo. Era demasiado evidente que su interpretación había sido muy emotiva.
Presumo que la invitación a Manuel pasa también por su relación con la música de Silvio Rodríguez
Claro, él es uno de los pocos músicos con quien podemos hablar de Silvio y que además siente tanta pasión como nosotros por su música. Él fue muy generoso, ya que uno observa en sus discos que intenta alejarse de esa filiación con Silvio, sin embargo, por nosotros volvió a algo que podría significar un estigma para él.
¿Cuál es la estimación que se tiene en México sobre la obra de Silvio Rodríguez?
Es mucho más segmentada. El público rockero no se mete mucho ahí ya que lo consideran un artista de trova; aquí en Chile es más transversal, lo puede escuchar tu papá, tus amigos. Y en México hay fans ortodoxos tanto de trova como de rock, de hecho éstos son mucho peores. Los seguidores de la trova ven a Silvio como un ícono, una animita de carácter político, todo muy solemne y por eso nos dijimos, ya está, tenemos que lograr que este proyecto le caiga mal a éstos y que los otros lo encuentren peor.
Corrían un gran riesgo con esta apuesta: hacer un disco de versiones de un cantautor controversial y con un giro estético importante…
Un tipo del sello, cuando le contamos del proyecto y la invitación a Manuel García, nos preguntó que quién era; le dijimos que era un cantautor chileno. Ah, entonces por qué no invitan a éste, a este otro, nos comentó, pero le dijimos que no porque esos tipos no los conocíamos y su música no nos gustaba en absoluto. Y ahí quedó todo.
¿Fue muy difícil vender el proyecto al sello?
No, para nada. Tuvimos suerte en que el representante del sello era fan de Silvio, así que le encantó la idea de hacer un disco con sus canciones.
¿Cómo percibes que ha sido la reacción de la gente menos proclive a la idea original del disco?
Hubo muchos que arrugaron la nariz en un primer momento, pero creo que al escuchar el álbum se percataron de que estábamos haciendo algo diferente a lo que pudieron pensar.
Al menos en Chile, por los discos de versiones que se han hecho, muchos pensamos que los álbumes de covers son un dique seco, un retroceso en la carrera de un músico, una expresión de falta de ideas.
Claro, y yo probablemente pensé algo similar en algún momento. Tenemos claro que esto no es un disco de versiones, es algo diferente que nos deja la vara muy alta para nuestro próximo disco con canciones propias.
Imagino que eso es por las ideas y arreglos que incorporaron en la gestación del álbum.
Sí, y porque las canciones en su base ya eran muy buenas y esto nos pone presión; necesitamos que lo que llevemos como material a la sala de ensayo tenga esa calidad mínima o que esté cerca al menos.
¿Y la reacción del seguidor acérrimo de Silvio Rodríguez? ¿Te preocupa?
La verdad lo que más me interesa es que este disco pueda ser una entrada al mundo de Silvio para un cabro de quince años que no ha podido conocer su obra por una serie de razones. Son canciones que ya no se hacen, no digo que tengan que hacerse ahora, pero por una extraña razón ya no se hacen composiciones de este tipo.
¿Son canciones que tal vez parezcan un tanto anacrónicas? ¿Qué ya no responden a nuestra contemporaneidad?
No sé, nosotros somos súper anacrónicos, hablamos de Los Beatles todo el día, vivimos en un mundo que no es el real. En nuestro universo Substitute de The Who es una gran canción, y puede haber mucha gente que no la conoce; siempre hemos estado desfasados, viviendo en otra época. El disco demuestra eso: que las canciones están vivitas y coleando y que son muy contingentes. De hecho, cuando salió Piñera tuvimos la confirmación de que éste era el disco que teníamos que hacer. En el disco se puede hallar de todo, lo que uno piensa de su país, de la vida, del amor a cierta edad. Y ésa era la idea que subyacía al disco; que pareciera un álbum propio.
¿Sientes el golpe de llegar a Chile y ver que el país ha cambiado?
Sí. El país está un poco más duro, menos amable. El otro día iba en un taxi y nos pasó por el lado un auto blanco; el chofer del taxi se detuvo y empezó a garabatear al otro conductor. Terminaron de discutir, el chofer de dio vuelta y nos dijo éste es peruano, éste no es dueño del auto. Debe trabajar en un taller mecánico o en una automotora y saca el auto a la hora de almuerzo. Y nosotros nos mirábamos, pensando y este hueón además es racista, qué te pasa.
jueves, diciembre 02, 2010
Silvio Rodríguez agradece homenaje del rock chileno
Granma
El trovador cubano Silvio Rodríguez calificó como un trabajo muy interesante y bien hecho el disco con versiones de temas suyos, de la popular banda chilena de rock Los Bunkers, bajo el título Música Libre, reporta Prensa Latina.
En un concierto de más de dos horas a teatro lleno, Los Bunkers presentaron la víspera el álbum en la capital chilena, donde, según uno de los asistentes consultados por Prensa Latina, se escucharon a ritmo de rock and roll y sonoridades sicodélicas temas emblemáticos del repertorio del artista, como Sueño con serpientes, El necio, y Quien fuera.
Entre las canciones del fonograma, producido por Emmanuel "Meme" del Real, guitarrista, tecladista y vocalista de la famosa banda mexicana de rock Café Tacvba, aparecen también otros títulos imprescindibles de la prolífica discografía del músico cubano.
Son los casos, por ejemplo, de textos de largo alcance como Y nada más, Santiago de Chile y Pequeña serenata diurna.
Contactado sobre este acontecimiento tras su regreso desde España -donde asistió a la ceremonia de entrega del premio Tomas Luis de Victoria al notable guitarrista y compositor cubano Leo Brouwer-, Rodríguez declaró que Los Bunkers le mandaron las grabaciones cuando todavía las estaban trabajando y le parecieron muy hermosas e interesantes.
"Aunque no los conozco personalmente, les agradecí mucho este trabajo porque son músicos muy jóvenes, de mucho empuje, y es muy lindo para un compositor como yo que los jóvenes retomen sus obras y las toquen", apuntó.
El autor de Ángel para un final, que celebró el 29 de noviembre su 64 cumpleaños, dijo que "es muy interesante" el hecho de que los roqueros chilenos hayan versionado varios de sus temas, "porque siempre he sido medio roquero y hay muchas canciones mías con influencias de ese estilo".
Fundador en la década del 60 del Movimiento de la Nueva Trova, junto a Pablo Milanés y Noel Nicola, recordó que comenzó a "componer en una época en que el rock era un corriente muy importante de música en el mundo. Cuando era niño lo vi nacer prácticamente con Elvis Presley. Y después, en los años 60, lo vi desarrollarse con Los Beatles".
"Cuando empezamos a tocar con el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC cierta vertiente de nuestra obra se volvió hacia el rock", enfatizó.
Creador de títulos que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones de latinoamericanos, el destacado trovador obtuvo recientemente el Premio de las Artes 2010, que entrega el Fondo Cultural de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
Este lauro, junto al de las Letras, otorgado al narrador y ensayista venezolano Luis Britto García, fue dado a conocer recientemente en la Casa del Alba de la Habana.
A una pregunta sobre la significación del galardón, conferido por la obra de toda la vida, Rodríguez declaró: "es muy importante para mí porque lo otorgan países que tienen mucho compromiso con sus pueblos y con los que me siento muy identificado".
Reveló que el monto del premio, ascendente a 75 mil dólares, lo donará a la creación de un Fondo para la promoción de acciones culturales en el municipio habanero de San Antonio de los Baños, su ciudad natal.
"Tenemos un grupo de amigos que nos hacemos llamar los Amigos del Río, y desde hace algunos años trabajamos por la salud del río, de los bosques y en temas culturales del pueblo. Por eso, con el premio, vamos a crear un Fondo para ayudar a la recuperación cultural de San Antonio", concluyó.
El trovador cubano Silvio Rodríguez calificó como un trabajo muy interesante y bien hecho el disco con versiones de temas suyos, de la popular banda chilena de rock Los Bunkers, bajo el título Música Libre, reporta Prensa Latina.
En un concierto de más de dos horas a teatro lleno, Los Bunkers presentaron la víspera el álbum en la capital chilena, donde, según uno de los asistentes consultados por Prensa Latina, se escucharon a ritmo de rock and roll y sonoridades sicodélicas temas emblemáticos del repertorio del artista, como Sueño con serpientes, El necio, y Quien fuera.
Entre las canciones del fonograma, producido por Emmanuel "Meme" del Real, guitarrista, tecladista y vocalista de la famosa banda mexicana de rock Café Tacvba, aparecen también otros títulos imprescindibles de la prolífica discografía del músico cubano.
Son los casos, por ejemplo, de textos de largo alcance como Y nada más, Santiago de Chile y Pequeña serenata diurna.
Contactado sobre este acontecimiento tras su regreso desde España -donde asistió a la ceremonia de entrega del premio Tomas Luis de Victoria al notable guitarrista y compositor cubano Leo Brouwer-, Rodríguez declaró que Los Bunkers le mandaron las grabaciones cuando todavía las estaban trabajando y le parecieron muy hermosas e interesantes.
"Aunque no los conozco personalmente, les agradecí mucho este trabajo porque son músicos muy jóvenes, de mucho empuje, y es muy lindo para un compositor como yo que los jóvenes retomen sus obras y las toquen", apuntó.
El autor de Ángel para un final, que celebró el 29 de noviembre su 64 cumpleaños, dijo que "es muy interesante" el hecho de que los roqueros chilenos hayan versionado varios de sus temas, "porque siempre he sido medio roquero y hay muchas canciones mías con influencias de ese estilo".
Fundador en la década del 60 del Movimiento de la Nueva Trova, junto a Pablo Milanés y Noel Nicola, recordó que comenzó a "componer en una época en que el rock era un corriente muy importante de música en el mundo. Cuando era niño lo vi nacer prácticamente con Elvis Presley. Y después, en los años 60, lo vi desarrollarse con Los Beatles".
"Cuando empezamos a tocar con el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC cierta vertiente de nuestra obra se volvió hacia el rock", enfatizó.
Creador de títulos que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones de latinoamericanos, el destacado trovador obtuvo recientemente el Premio de las Artes 2010, que entrega el Fondo Cultural de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
Este lauro, junto al de las Letras, otorgado al narrador y ensayista venezolano Luis Britto García, fue dado a conocer recientemente en la Casa del Alba de la Habana.
A una pregunta sobre la significación del galardón, conferido por la obra de toda la vida, Rodríguez declaró: "es muy importante para mí porque lo otorgan países que tienen mucho compromiso con sus pueblos y con los que me siento muy identificado".
Reveló que el monto del premio, ascendente a 75 mil dólares, lo donará a la creación de un Fondo para la promoción de acciones culturales en el municipio habanero de San Antonio de los Baños, su ciudad natal.
"Tenemos un grupo de amigos que nos hacemos llamar los Amigos del Río, y desde hace algunos años trabajamos por la salud del río, de los bosques y en temas culturales del pueblo. Por eso, con el premio, vamos a crear un Fondo para ayudar a la recuperación cultural de San Antonio", concluyó.
sábado, octubre 23, 2010
sábado, septiembre 11, 2010
En Imágenes: Silvio le canta a Chile
11 SEPTIEMBRE 2010 HAGA UN COMENTARIO
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
El cantautor Silvio Rodríguez ofreció en la noche de este viernes un concierto único en el Teatro Lázaro Peña, para celebrar el bicentenario de la independencia de Chile.
Rolando Drago Rodríguez, embajador de Chile en Cuba, expresó su satisfacción por el concierto y recordó a los 33 mineros de su país, que desde las profundidades de la tierra, dan un ejemplo de fortaleza.
Tras los primeros acordes del trío Trovarroco, el músico cubano cantó Santiago de Chile, compuesta hace 37 años, cuando los fascistas bombardearon el Palacio de La Moneda.
El segundo tema de la noche, América te hablo de Ernesto, el cantautor la escribió en 1972, año en que estuvo por primera vez en la nación sureña.
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Acompañado, además, por el percusionista Oliver Valdés y la flautista Niurka González, Silvio Rodríguez interpretó otros números de su repertorio como El Papalote, La Maza, Sueño con serpientes y Cita con ángeles.
Su música ha estado presente en diversos momentos de la historia reciente de Chile, como en el concierto realizado en 1990 en el Estadio Nacional.
Rodríguez, nominado a los premios Grammys Latinos 2010 por su último disco Segunda Cita, creó la música para documentales como Testimonio y El hombre de Maisinicú durante la década de 60, cuando formaba parte del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC.
El autor de temas como “La era está pariendo un corazón” participará a partir del 17 de septiembre en el Festival Internacional Chihuahua 2010, entre las grandes Voces de América para Ciudad Juárez.
(Con información de la AIN)
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
NIurka González en concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Amara Portuondo en el concierto de Silvio Rodríguez en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
El Embajador de Chile en La Habana lee un mensaje. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca
Silvio Rodríguez, concierto en el Teatro Lázaro Peña dedicado a Chile. Foto: Iván Soca




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