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jueves, mayo 17, 2018

Living Colour en La Cúpula: Ponle color

La Tercera

Por Marcelo Contreras

Hay muchas singularidades en esta banda neoyorquina y preguntas también. En Chile cuesta que prendan y quizás merecen más reconocimiento no solo por la destreza y la escuela que marcaron en sus respectivos instrumentos -en particular Reid y Calhoun-, sino por la capacidad de combinación y síntesis.

Antes que Faith No More, Red Hot Chili Peppers, Rage Against the Machine, Primus y todo el grunge, Living Colour representó el símbolo de recambio generacional y estilístico del rock duro estadounidense, en medio de la escarmenada marea del hair metal. La puerta de entrada fue su extraordinario álbum debut de hace 30 años, Vivid, en cuya producción figuraba Mick Jagger. Estilísticamente desprejuiciados -cabe metal, funk, jazz, hip hop y electrónica, a veces todo en una misma pieza-, impusieron además un cariz político y social reivindicativo que desde los inicios abarcó también las temáticas de género hoy en boga. El broche de la propuesta consiste en un virtuosismo superlativo. Es tal el nivel de habilidad técnica que la noche del martes, en su cuarta visita a Chile en el Teatro La Cúpula, desde el arranque versionando Preachin’ blues del legendario Robert Johnson, dibujaron sonrisas y expresiones de asombro entre el público por el extraordinario despliegue técnico que después de tres décadas solo parece expandirse.

La guitarra de Vernon Reid atronaba en un constante paseo a velocidad suicida por el mástil, secundado por el monumental trabajo en batería de Will Calhoun, más el bajo pastoso y multifuncional de Doug Wimbish. Corey Glover, siempre histriónico, mantiene un impresionante caudal y lo domina a placer. Aún puede chillar, sostener agudos imposibles y a la siguiente línea convertirse en un cantante de gospel, soul, jazz, un crooner metalizado, lo que sea en beneficio de la composición, el mismo estilo que tanto impresiona en Mike Patton.

La banda juega a deconstruir las canciones. A ratos se extrañan los pulsos originales y tienden a acelerar. “Time’s up” por ejemplo, que en el disco alterna thrash y rock clásico, es prácticamente una ráfaga de batería. Calhoun maneja una parte de su métrica con enfoque jazzero improvisando quiebres constantes con fuerza brutal, aún cuando su touch denota fluidez de academia. Glover funciona algo parecido. Rara vez se atiene a lo grabado en el estudio, siendo una de las escasas excepciones la cachonda “Love rears its ugly head”. Wimbish ocupa el bajo para crear atmósferas sicodélicas, murallas de sonido y loops notables como hizo en “Wall y Swirl”, una creación solista donde montó una serie de líneas para luego puntear en las cuatro cuerdas como si se tratara de una guitarra. Siendo músicos en la cincuentena (excepto Wimbish de 61, quien paradojalmente luce más joven), mantienen una energía prodigiosa, incluso desbordada. Glover jugueteó hasta el hartazgo en “Open letter (to a Landlord)” y terminó fatigando la voz entre tanta cabriola.

Otra de la excepciones de Living Colour es que nunca tuvieron temor de expresar respeto por artistas blancos. Vernon Reid ha alabado instituciones anglosajonas hasta la médula como Rush, “Runnin’ with the devil” de Van Halen fue el prólogo antes de iniciar el show, la brillante “Memories can’t wait” de Talking Heads, incluida en Vivid, integró el set de la noche, como “Rock and roll” de Led Zeppelin fue citada al final.

Hay muchas singularidades en esta banda neoyorquina y preguntas también. En Chile cuesta que prendan (el teatro Teletón estaba casi vacío en la penúltima visita, anoche costó llenar La Cúpula), y quizás merecen más reconocimiento no solo por la destreza y la escuela que marcaron en sus respectivos instrumentos -en particular Reid y Calhoun-, sino por la capacidad de combinación y síntesis. Su música tornó atemporal, suspendida entre su excelencia técnica en pos de canciones potentes y memorables interesadas en el mundo real.

jueves, mayo 10, 2018

Living Colour regresa a Chile



Comunicado de prensa

Con más de 30 años de trayectoria la banda neoyorkina liderada por Vernon Reid (guitarra), Will Calhoun (batería), Corey Glover (voz) y Doug Wimbish (bajo), llegarán a Chile el martes 15 de mayo para presentar su más reciente disco Shade, a partir de las 21:00 horas en el Teatro La Cúpula del Parque O`Higgins.

Después de nueve años, Living Colour regresa a Chile y ya se ha vendido más del 75% de la capacidad del recinto.

Esta será la cuarta visita del grupo neoyorkino, que ya estuvo en 1993 en el Estadio Chile, donde fueron teloneados por Parkinson; luego en 2001 en la Estación Mapocho junto a los Chancho en Piedra y en 2009 junto a Los Morton en el Teatro Teletón.

"Estamos muy felices de volver a Chile. Ya han pasado casi 10 años y es demasiado. Espero ver a todos nuestros fans en Santiago", señaló Corey Glover, vocalista de la agrupación.

Sobre el repertorio que mostrarán en Chile, el bajista Doug Wimbish señaló "mostraremos toda nuestra historia como grupo, esperen algo muy variado porque se viene un setlist delicioso. Ustedes saben como disfrutar a Living Colour".

Living Colour se caracteriza por un particular sonido ligado a diversos estilos como el funk, rock, metal, blues y hiphop. Junto a artistas como Faith No More, Suicidal Tendencies, Red Hot Chili Peppers, Pearl Jam, Soundgarden, Nirvana, Primus y Alice in Chains, renovaron la escena de fines de los 80s.

Fueron descubiertos por Mick Jagger, vocalista de los Rolling Stones, quien los ayudó a producir un demo y firmar un contrato discográfico. Rápidamente se transformaron en la banda revelación, ganando portadas de revistas, giras por todo el mundo e importantes premios. A mediados de 1988 graban su primer disco Vivia, con la producción de Ed Stasium y Mick Jagger, ganando el primer Grammy en la categoría "Best Hard Rock Performance", gracias a su canción "Cult of Personality" que logró un inesperado éxito.

Otro impulso importante para la banda fue telonear la primera gira de los Rolling Stones en Estados Unidos después de ocho años de ausencia, lo que fue el inicio de una serie de presentaciones en varios festivales.

Ahora vuelven a Chile con su celebrado disco Shade, el primero en ocho años y que ha sido destacado como uno de los mejores trabajos discográficos de 2017.

Valores:
Primera preventa: $ 24.000 (AGOTADAS)
Segunda preventa: $ 28.000
Día del show: $ 32.000

sábado, abril 21, 2018

Corey Glover, cantante de Living Colour: “Ninguna otra banda habla con esta voz”

La Tercera

El líder de la aplaudida banda, que en mayo vuelve a Chile, habla con Culto de blues, hip hop y rock afroamericano en la era Trump.

Por Andrés del Real

Los primeros minutos de Shade (2017), el sexto álbum de Living Colour, tienen el efecto de un déjà vu. El riff repetitivo de Vernon Reid, la inconfundible voz de Corey Glover y el extracto de un discurso de Malcolm X hacen imposible no pensar en “Cult of personality”, aquel sencillo de 1988 con que el cuarteto afroamericano saltó a la fama, ganó su primer Grammy y llamó la atención del rock mundial. Pero más que un autohomenaje, el regreso de los neoyorquinos es más bien una señal de alerta, un recordatorio incómodo de que en Estados Unidos, al menos para algunos, hay cosas que no han cambiado.

“El rock nunca ha sido respetuoso y me gusta que así sea. La música que me gusta es la que trata los temas que nadie quiere tocar”, dice Glover a Culto, intentando sintetizar las ideas que han mantenido activo a su conjunto desde los 80, y que tres décadas después siguen presentes en Shade, el disco que presentarán el 15 de mayo en el Teatro La Cúpula. Un manifiesto social -y racial- para la era Trump, donde el grupo repasa un siglo de música negra: desde el blues de Robert Johnson y ese funk metal que patentaron años atrás, hasta un cover de Who shot ya?, uno de los más controversiales himnos del fallecido rapero Notorious B.I.G.

“Somos grandes fans de ‘Biggie’ y siempre nos interesó mucho lo que tenía que decir”, explica Glover. “Sus letras fueron crónicas de lo que vivió, pero al mismo tiempo siguen muy vivas. Esa canción tiene 20 años y pareciera que nada ha cambiado”.

– ¿Y el rock ha cambiado en estos 30 años? ¿Hay cabida en el género para músicos afroamericanos?

– Creo que eso sí ha cambiado desde que aparecimos. Hace 30 años sin duda era una rareza ver a afroamericanos haciendo rock, pero al menos aquí veo que cada vez hay más, aunque todavía a mucha gente les parezca extraño que no estén haciendo hip hop, jazz o R&B. Nosotros, al menos, nos hemos mantenido juntos compartiendo la misma visión: después de todo este tiempo sentimos que tenemos algo que decir. He estado en otras bandas pero ninguna habla con esta voz.

– Shade, en ese sentido, ¿es un homenaje al blues o más bien una crónica de estos tiempos?

– Lo que intentamos hacer fue hablar desde el lugar en el que estamos en este preciso momento, y pensamos que el blues es el vehículo perfecto para tratar ciertos temas. Para muchos el blues es la imagen de un viejo con su guitarra, pero casi toda la música que hoy escuchamos viene de allí y nosotros la usamos para salir de la zona de silencio.

– Esta será su cuarta vez en Chile, aunque sus fans no olvidan el primer show en el Estadio Chile en 1993. ¿Ustedes lo recuerdan?

– Sí, fue bastante loco, salvaje incluso. Los fans en Chile son algo especial, saltan y cantan hasta la última canción y fue un honor ser de los primeros grupos de rock en ir a tocar allá después de todo lo que pasó. Por lo mismo estamos muy entusiasmados por volver.