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viernes, septiembre 04, 2020

CNTV entregó el fondo más alto de sus 28 años de historia

El Mercurio

El organismo otorgó ayer $4.585 millones. Entre los proyectos ganadores está la serie “Roberto Parra”, que interpretará el actor Daniel Muñoz.
Patricia Cerda F.

No había certeza de que este año pudiera realizarse la entrega del fondo del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), incluso en un momento, por la contingencia sanitaria y económica que enfrentaba el país, se dudó de su realización. Finalmente, ayer a las 19:00 horas y por primera vez vía streaming, a través de EmolTV, el organismo entregó el premio más alto de sus 28 años de historia: $4.585 millones, que fueron repartidos entre 19 proyectos en las categorías históricas, de ficción, no ficción, infantil preescolar, infantil mayores de seis años, nuevas temporadas y programas comunitarios.

Catalina Parot, presidenta del CNTV, reforzó en el discurso que dio la partida al evento la alta penetración que ha tenido la televisión abierta en época de pandemia. “Muchas voces anticiparon el fin de la televisión abierta; sin embargo, en estos tiempos difíciles, su importancia como formador de identidad y transmisor de valores se ha fortalecido, así lo demuestran las más de siete horas que los chilenos pasan hoy frente al televisor”, señaló.

Parot agregó que este año, a pesar de la contingencia, también fueron muchos los proyectos que postularon al fondo en las diferentes categorías, lo que también calificó como una cifra histórica al tiempo que alabó la calidad de los contenidos que recibieron y fueron elegidos.

El monto mayor entregado fue en la categoría series históricas para el director Juan Ignacio Sabatini y el productor Juan Pablo Sallato, con su miniserie “Poemas malditos”. $523.731.020 millones fueron entregados al relato que Villano Producciones realiza de cuatro mujeres y que se inspira en el Chile rural y en los versos de la Lira Popular de fines del siglo XIX.

Otro proyecto premiado con un monto destacado ($507.008.509) fue “Robinsones”, una tragicomedia compuesta de diez capítulos dirigida por Juan Diego Garretón sobre un grupo de entusiastas pescadores artesanales que se lanzan a la aventura de buscar tesoros.

Entre las iniciativas distinguidas que llamaron la atención también está “Roberto Parra”, que vuelve a reunir al equipo de “Los 80”. Con Alberto Gesswein en la producción, Boris Quercia en la dirección y el actor Daniel Muñoz interpretando al folclorista, la miniserie recibió $297.725.144. Invercinewood apostó esta vez por “Lago Nordenskjöld”, un thriller policial sobre una periodista francesa que intenta resolver junto a un detective la desaparición de su padre en la Patagonia chilena ($ 436.034.574).

Este año también se volvió a premiar a la categoría infantil con proyectos como “Wow Lisa”, de Punkrobot Estudios —los creadores del cortometraje ganador del Oscar “Historia de un oso”—, una animación sobre una ratoncita curiosa ($226.736.944), y “Perrito galáctico”, de Geckoanimación, que busca promover el interés por el mundo científico ($254.641.453), entre otros.

Entre la nuevas temporadas que contarán con financiamiento y que anunció el ministro vocero de Gobierno, Jaime Bellolio, están el segundo ciclo de la animación preescolar “Guitarra y tambor” ($191.203.693) y “La cacería 2”, serie sobre jóvenes asesinadas en Alto Hospicio y cuya primera parte emitió Mega ($365.842.769).

En la categoría programas regionales, fue premiada la serie “Hermanas Alegría” ($208.150.925), que llama la atención al ser pocos los espacios de TV sobre la realidad de los adultos mayores. Se trata de una tragicomedia sobre un hogar de ancianos que se encuentra a punto de quebrar. Entre sus protagonistas figuran las actrices Carmen Barros y Gabriela Medina.

lunes, julio 25, 2016

Cinta chilena inspirada en relatos de Lalo Parra alista estreno y es adquirida por Canal 13

El Mercurio

"Un caballo llamado Elefante", filme familiar dirigido por el realizador Andrés Waissbluth, debuta el 4 de agosto en la cartelera local.  

Cristopher Ahumada L. 

Cuando el realizador chileno Andrés Waissbluth ("Los debutantes", "199 recetas para ser feliz") se reunía con el fallecido folclorista Eduardo "Lalo" Parra, él siempre le contaba las anécdotas que marcaron su infancia junto a su hermano Roberto en la primera mitad del siglo XX. Que se habían arrancado con un circo mexicano, que existía un poderoso señor llamado Pavón, que inventaban unos inocentes juegos en medio del campo chileno. Un día, el cineasta le comentó que esas historias podían ser la inspiración para una atractiva película. Él quedó obsesionado con la idea y lo mandó a llamar nuevamente para que concretara ese proyecto.

Trabajaron juntos por más de dos años, pero cada vez que se reunían, Lalo le contaba una versión distinta y contradictoria de la historia. "Él era bien cuentero y además estaba muy viejito, entonces me di cuenta de que no podía hacer una película sobre la infancia de los Parra, porque iba a quedar como una verdad histórica. Decidí quedarme con la anécdota como una inspiración para hacer una cinta basada en sus relatos, pero que finalmente es una fantasía", cuenta el director.

"Un caballo llamado Elefante", que se estrena el próximo 4 de agosto, muestra la historia de Lalo y Roberto -mantuvo los nombres de los Parra-, dos hermanos que tienen la misión de rescatar a un caballo negro que es capturado por un circo ambulante. Lo persiguen hasta la carpa del espectáculo donde se encuentran con un villano tatuado, una princesa de acento colombiano, un hombre lanzafuego y una niña trapecista que se une a sus aventuras.

¿Cuál fue la motivación para construir ese mundo y presentar esta historia familiar? Waissbluth responde: "Sentía que hacía falta una película con la que los padres llevemos felices a nuestros hijos al cine; que no presente un modelo de violencia ni superhéroes fantasiosos fuera de la realidad. El circuito no nos deja opciones y lo único que podemos hacer es llevarlos a ver Marvel y Pixar, que son películas buenas, pero yo quería que hubiera una alternativa. Esta es la primera y pretendo hacer otras para romper ese dique que nos frena".

La cinta se registró en varias locaciones de Santiago y apela a una época predigital -años 60 o 70, según el director-. El proyecto, que incluye recursos de animación en su relato, está protagonizado por Joaquín Saldaña (Lalo), Tomás Arriagada (Roberto) y Ana Sofía Durand (Manuela). También cuenta con un reparto internacional en el que participan el italiano Salvo Basile, el mexicano Miguel Rodarte y la colombiana Patricia Ercole. El equipo trabajó, además, con un caballo amaestrado que compartió escenas con gran parte del elenco.

Previo a su debut en cartelera, la producción también cerró un acuerdo con Canal 13 para emitir la cinta en su pantalla. La señal aún evalúa la fecha de estreno, que probablemente sería durante 2017.
Función especial

El Consejo de la Cultura prepara una función para el Día del Niño con el ministro Ernesto Ottone, que se realizaría el viernes 5 de agosto.

jueves, noviembre 22, 2012

La faceta más íntima de Roberto Parra

El Mercurio


En la Biblioteca Nacional se exhiben desde hoy una serie de objetos personales del padre de "La Negra Ester" y las cuecas choras.

Romina de la Sotta Donoso

La Galería de Cristal de la Biblioteca Nacional ha estado cambiando la piel estos días: allí se ha instalado una línea férrea que, flanqueada por gigantografías, contará la vida y la obra de Roberto Parra (1921-1995). A lo largo de esos "durmientes", se despliega un collage de ilustraciones de Ignacio del Real y fotografías históricas, todo, articulado por textos inéditos del músico y escritor.

Con museografía de Alejandra Lührs, la investigación estuvo a cargo de Carolina Tapia. "Roberto Parra siempre fue muy patiperro, por eso utilizamos la idea del tren, para que él mismo cuente los eventos más importantes de su vida", aclara Tapia. "Apostamos por rescatar las entrevistas que él dio en su vida, porque en ellas uno descubre a una persona muy filosófica. Todo el mundo lo asocia con la cueca chora y el jazz guachaca, o con su obra literaria, pero su pensamiento más profundo ha quedado oculto, y él es mucho más que 'La Negra Ester", agrega.

En paralelo, sendas vitrinas reúnen objetos personales de Parra. La mayoría proviene de la colección de Catalina Rojas, y los manuscritos, del Archivo de Literatura Oral.

Junto a su guitarra está, por ejemplo la primera edición de "El Golpe" (que se publicó en forma póstuma), y los cuadernos y las hojas sueltas donde escribió esas décimas.

"No está su sombrero de cotelé, porque lo enterraron con él, pero sí el de marinero. También sus zapatos, corbatas y pañuelos, que usaba cuando se encachaba ", detalla Tapia. Igualmente, hay una colcha que le hizo su adorada madre, Clarisa Sandoval. Y al lado de sus boletas de honorarios como escritor están las de su taller de bicicletas.

No faltan los premios. Los que recibió en vida: medallas del Festival Cervantino y de la SCD, y que son los menos. Tampoco los que son más, los póstumos, como la medalla "Pablo Neruda".

Habla Tapia: "También hay uno que no recibió, pero que igual lo tuvo, el Apes, que se lo dieron al elenco de 'La Negra Ester', no a él. Así que el Boris Quercia se lo regaló".

miércoles, septiembre 19, 2012

Roberto Parra más allá de "La Negra Ester"

El Mercurio

"Yo creía que el genio de la familia era Nicanor , hasta que conocí a la Violeta. Claro que ahora me quedo con el tío Roberto". Las palabras que el archihomenajeado Nicanor Parra le atribuye a Manuel Rojas cobran sentido ahora que dos libros y una exposición demuestran la real valía del padre de las cuecas choras.

En Primera Persona


"La vida que yo he pasado" (Pehuén, 158 páginas) fue editado por María Eugenia Meza. "Somos amigas de toda la vida. El día que murió Roberto, ella llegó con el diario donde decía 'Se murió Roberto Parra'", dice la cuequera Catalina Rojas, viuda del músico y poeta. "Es un libro familiar, estamos todos. Incluso hay un texto mío", apunta. Se suman las dos hijas del matrimonio, Leonora, con un texto testimonial, y Catalina, con pinturas. Recuerdan, por ejemplo, que su padre las tenía convencidas de que debajo de cierto árbol vivían hombres en miniatura, y que les avisaba cuando tenían hambre, para que les mandaran migas.

Dicen que en su barrio -en Barrancas- no había funeral donde no cantara, y que una vez construyó en cartón una detallada maqueta de Chillán. También, que perdió 90 guitarras en su vida, y que adoraba las almejas, las cazuelas y las sustancias.

El libro posee numerosas fotografías desconocidas, e incluye un CD con grabaciones caseras de Roberto y Catalina haciendo cuecas, y una emotiva entrevista que Roberto le hizo a su madre en 1979. "Lo grabamos de una pura vez. Los dos se adoraban; cuando nos casamos, le fuimos a avisar a doña Clara y estuvo semanas llorando, porque era el hijo regalón", dice Catalina.

La grabación fue idea suya, y ella era quien le compraba cuadernos para que no perdiera las hojas sueltas. "Hay gente que me decía '¡Le estás cortando las alas!'. Pero él nunca dijo algo en contra, y escribía por horas", confiesa.

En el libro hay decenas de cuecas, sextetas y décimas del tío Roberto, pero también prosa en primera persona: habla del Golpe, de los burdeles y de su vida atorrante.

Cuenta que iba caminando de Lebu a Curanilahue, a buscar trabajo, cuando lo agarró un temporal. Se protege como puede: "Acurrucado al tronco de un árbol con la chaqueta sobre la cabeza, los pies como zaguán, las chancletas amarradas con alambres, los pantalones rajados por los espinos o donde me tocaba atravesar los alambrados". Lo encuentra un guardabosque: "Yo más o menos conocía esa parte. ¡Levántese y vamos andando!", escribe. Pero el funcionario se enternece porque un hijo le había salido "mala cabeza" como él, y le da ropa y hasta plata para el pasaje.

En el volumen aparecen versos autobiográficos y de amor por su esposa e hijas. Hay selecciones de "La Negra Ester", "Zafra" y "El Desquite", y están sus cuecas más famosas: "El chute Alberto" y "La vida que yo he pasado".

Conmovedores son los versos que dedica a su hermano-padre, Nicanor Parra, y la Décima a la muerte de Violeta: "Naciste predestinada/ Violeta de loh caminoh/ para cantarle al destino/ con el alma desolada/ con tu guitarra tallada/ fuiste creciendo en el campo/ con olorcito a cilantro/ a romero, yerba buena/ entremedio de verbenah/ baila el viento con tu canto".

Porque la relación con sus hermanos fue fuerte, dice Catalina: "Nicanor, Violeta y Roberto siempre fueron un trío. Nicanor los guiaba, incluso ya grandes, en la carpa de La Reina. No he visto a nadie que se quiera como ellos tres".



Sus cuecas zurdas

El Archivo de Literatura Oral de la Biblioteca Nacional adquirió hace un par de años los 23 cuadernos manuscritos de Roberto Parra. Ahí encontraron más de 50 cuecas inéditas, que ahora son reveladas en "Soy zurdo de nacimiento" (Lom, 104 páginas), editado por Micaela Navarrete y Maximiliano Salinas.

"En el Archivo siempre nos interesó Roberto Parra, acá hay muchísimos documentos, desde la primera edición en papel roneo que hizo César Guapaya de 'La Negra Ester'. Todos los meses vienen chicos a revisarlos. Ahora, con el libro, cualquiera les puede poner música a estas cuecas", anuncia Navarrete, quien sostiene que la vocación atorrante del artista nació cuando tenía nueve años y lo mandaron a ser lazarillo de una cantora ciega con la que recorrió el país. Se consagró a los catorce, al iniciar su carrera de guitarrista en boliches y circos.

No todo es gracioso, en todo caso. Un ejemplo: "Silencio para los muertoh/ silencio en los panteoneh / alegría para el pueblo / en todos los corazoneh / Mandan a silenciar / como si juera / que se callen los rifleh / en las trincherah / en las trincherah ay sí / el pueblo canta / porque tiene un canario / en la garganta / Nosotroh cantaremoh / y venceremoh". Dice Navarrete: "Su poesía es bastante social. Él recoge la tradición popular: defiende lo ético, pero con ironía y sin lamentos. Ahí están sus ideales democráticos, claritos".
Para Salinas, ese saber decir es propio del roto, y cita la definición del escritor Juan Godoy: "El roto ríe seguro de su inmensa verdad; conoce el dinero como un medio y no como un fin en sí".

A su juicio, "toda la familia Parra encarna las características vitales del roto chileno, y su inmensa y fecunda cultura". Escribe el tío Roberto: "Qué triste es mi tristeza/ qué amarga mih alegríah/ forastero en mi patria/ estando en la tierra mía/ Soy esparta sin serlo/ y un cero a la izquierda/ pa lo capos mafiosoh/ un roto ´e mierda/ Un roto ´e mierda sí/ soy afuerino/ como no me detienen/ los asesinoh/ Y si me hacen callar/ por no dejar".


En tres dimensiones

En noviembre, la Biblioteca Nacional exhibirá la mayor exposición que se haya hecho de Roberto Parra. "Queremos que se vea su faceta más íntima y profunda, mostrar que es mucho más que 'La Negra Ester'. Será una exposición testimonial: presentaremos entrevistas que él dio, manuscritos (en la foto) y copias facsimilares. Queremos que él sea quien hable, porque él habla muy bonito. Tiene una forma única de decir las cosas, literariamente hablando", adelanta Carolina Tapia, curadora de la muestra. "Se manda unas frases filosóficas tan lindas y simples a la vez. Por ejemplo, dice 'Nicanor y la Violeta son grandes, yo no'. Y es agradecido de haber vivido tanto. 'Esta vida es la que me tocó, la que tengo que vivir y punto', dice".

En la exposición habrá abundantes objetos que pertenecieron al homenajeado, de la colección de su viuda. Todos serán icónicos. "Sería genial conseguirnos su sombrero", acota Tapia.

jueves, septiembre 13, 2012

Roberto Parra: La vida que yo he pasado

Terra.cl

“Roberto Parra. La vida que yo he pasado”, es el último título del libro que presenta Pehuén Editores y que es un compendio de la vida del talentoso músico, cantautor y folclorista, el quinto de la dinastía Parra, después de Nicanor, Hilda, Violeta y “El tío Lalo”.

Éste, considerado por su viuda, Catalina Rojas, como el libro mayor de Roberto Parra, entrega material inédito y detalles poco conocidos de la vida y obra de este cuequero de tomo y lomo. De sus comienzos, cantando en las calles de Chillán junto a Violeta, Eduardo e Hilda; de su oficio de “guitarrero” en cabarets, circos y boliches; de la creación del dúo “Los hermanos Parra” junto a Lalo; de sus múltiples oficios como enfierrador en el dique de Valparaíso, lazarillo, diarero, lustrador, acarreador de viandas para un preso de cárcel, soldador, ayudante de mecánico, carpintero y dueño de una mueblería; y de su trabajo como músico ambulante en la Vega Central en la época de la dictadura.

“La vida que yo he pasado”, es un completo registro de la magistral obra de Roberto Parra. El mismo que una noche de 1958 conoce a la “Negra Ester” en una boite de Valparaíso, para luego enamorarse y después inmortalizarla en su libro “Décimas de la Negra Ester”, las cuales, más tarde, fueron puestas en escena por la compañía Gran Circo Teatro, de la mano de Andrés Pérez. Esta fue su consagración como dramaturgo, músico y compositor, presentándose en Chile y Europa con gran éxito.

Décimas, cuecas, prosa, fotografías, partituras y un Cd con grabaciones inéditas de su madre, doña Clarisa Sandoval, y de Roberto tocando junto Catalina Rojas, también folclorista.

“Roberto Parra. La vida que yo he pasado” ya está en librerías ($20.000) y será presentado, oficialmente, en la próxima edición de la Feria Internacional del Libro a realizarse en noviembre en la Estación Mapocho, en donde se espera, contar con la presencia de “La Regia Orquesta” y Catalina Rojas, viuda de Roberto Parra. Este lanzamiento, se realizará, el 8 de noviembre a las 19hrs.

lunes, septiembre 03, 2012

Roberto y Lalo Parra también tendrán su película

El Mercurio


Las aventuras infantiles de los más pequeños del célebre clan dan vida a "Hermanitos", de Andrés Waissbluth. Álvaro Rudolphy y Néstor Cantillana estarán en el reparto.

DANIEL OLAVE M.

El padre había muerto y el hermano mayor, Nicanor, ya había partido a la capital. Los pequeños Eduardo y Roberto Parra quedaron a cargo de la familia y se pusieron a trabajar en un circo que se fue sin pagarles, entonces, ellos corrieron detrás de él.

Ese es el punto de partida de "Hermanitos", el nuevo filme de Andrés Waissbluth ("Los debutantes") que surgió cuando el Tío Lalo le contó esta anécdota en 2005 mientras era entrevistado para un programa de música que el realizador preparaba para ARTV. "Eso está para una película", le dijo Waissbluth entonces. Y ahora, a tres años de la muerte del folclorista, el proyecto fílmico se concretará producido por la chilena Invercine ("Bombal") y en coproducción con México y Colombia. La película ganó el Fondo Audiovisual y comenzará su rodaje en enero del 2013. "Es la historia que da origen a lo que sería su carrera. Él estaba muy entusiasmado. Fue un largo proceso de 3 o 4 años, donde nos reuníamos cada cierto tiempo", explica el director

Aunque su casting definitivo está en marcha, y ya confirma nombres como Álvaro Rudolphy y Néstor Cantillana, además de los actores colombianos Álvaro Rodríguez y Carmenza Gómez, es claro que los roles clave estarán en los niños que encarnen a los protagonistas. Uno de ellos sería el hijo del director, Noah Waissbluth de 5 años.

"Es una historia muy bonita sobre la infancia, que marca el germen de lo que sería la vida del tío Lalo, y de su imaginario ligado al box, el circo, la música y lo popular", enumera y acota: "Allí los hermanitos maduraron, descubrieron el mundo y los peligros de la vida".

Respecto de los puntos de encuentro con "Violeta se fue a los cielos", de Andrés Wood, Waissbluth es claro: "Será una película muy distinta", dice. El también realizador de "199 formas para ser feliz" explica que la cinta chilena más vista de 2011 es una biografía, mientras que "Hermanitos" será una aventura infantil basada en anécdotas, la historia y las fantasías.



viernes, junio 29, 2012

Biografía de Roberto Parra relata sus años de pellejerías antes del éxito


La Tercera

En "La vida que yo he pasado" escriben su viuda, Catalina, y su hija Leonora. Sale en julio.

por Javier García


Es 1989 y la compañía Gran Circo Teatro está de gira en Europa con La Negra Ester. La obra, dirigida por Andrés Pérez, se presenta en Francia a tablero vuelto. Con la compañía también viaja Roberto Parra, autor de la exitosa obra estrenada en diciembre de 1988 en Puente Alto. Luego de París, el avión aterriza en Londres. Parra lleva meses sin beber. Su alcoholismo quebró su vida familiar. Un día se pierde. Aparece frente al teatro, sentado en la cuneta, empinando una botella de vino.

La Negra Ester “significa la posibilidad de haber salido de la miseria en aquellos tiempos difíciles”, escribe Leonora, hija mayor de Roberto Parra (1921-1995) en La vida que yo he pasado. El título, que a mediados de julio llega a librerías, incluye el relato más íntimo sobre el creador de la cueca chora. “Es un libro familiar”, comenta Catalina Rojas, viuda de Parra, quien también escribe en el volumen publicado por el sello Pehuén. La edición incluye un CD inédito. El contenido: improvisados tangos, cuecas y una conversación de Roberto Parra con Clara Sandoval, la madre de los nueve hermanos. “Habla de todo, es como una biografía de ella”, dice la viuda sobre el diálogo grabado en una casete en los 70.

A La Vega los boletos

“Conocí a Roberto en los balnearios populares organizados por el gobierno de Salvador Allende”, cuenta Catalina Rojas en La vida que yo he pasado. Un año después, en 1971, se casarán. Del matrimonio nacen Leonora y Catalina. Juntos pasan pellejerías. La familia vive en Pudahuel, allegada en la casa de Clara Sandoval. El matrimonio sale a cantar para reunir dinero. “Por las mañanas, tú y mi mamá se van a tocar folclore latinoamericano a La Vega”, anota Leonora en el libro, en un conmovedor texto donde le habla a su padre. Su hermana Catalina, pintora que vive en Alemania, participa en el volumen con una serie de retratos sobre el autor del jazz guachaca.

“He perdido cerca de 90 guitarras en mi vida”, dice Roberto Parra, quien se hace conocido en Pudahuel y es invitado a cantar en velatorios y eventos. Son los 80 y la bohemia se alarga al día. “El tío Nicanor puede llegar a cualquier hora a buscarte y te lleva por una o dos semanas”, anota Leonora. Roberto llama a Nicanor, el primogénito del clan, “hermano-padre”. Ambas familias veranean en la casa del antipoeta en Isla Negra, donde Roberto a veces hace trabajos de carpintería.

Pero a mediados de los 80 el alcoholismo quiebra a la familia Parra Rojas. Sin embargo, nunca dejan de visitar al padre, quien es internado en varias ocasiones.

Leonora recuerda en la biografía que después de la muerte de “la abuelita Clara”, en octubre de 1980, “por las noches vas a golpear a su puerta borracho, sabiendo que ya no está... Es el golpe más duro de tu vida”.

La señora Clara es el puntal de la familia y en la conversación que acompaña al libro también le tira las orejas a Roberto. Además, madre e hijo recuerdan el pasado en el sur. “En 1913 nos casamos con Nicanor. Cantaba muy relindo”, le dice ella sobre el padre, y le cuenta que los Sandoval eran de Perquilauquén (cerca de Chillán). Los Parra venían de Los Angeles.

“Ellos eran Matus de la Parra”, cuenta la señora Clara. Pero en Chillán fue donde la familia creció. “De ahí nos fuimos a San Fabián de Alico. Allá nació Nicanor”, le dice sobre el antipoeta, nacido en 1914. El libro reproduce un artefacto de “Don Nica”: “¡Hay que hacerlo!/ Por las niñitas y por el país/ grabar toda la música de Roberto Parra”.

Hasta que llega la Navidad de 1994. La familia Parra Rojas se reúne en su casa de La Florida. Llevan años separados y el cáncer consume al cantautor. Hay que pagar la segunda operación. Se reestrena La Negra Ester para ayudarlo. El 21 de abril de 1995, a las 22.20, muere Roberto Parra. Esa noche se cortó la luz en el barrio. En La Florida y Pudahuel.

LA FICHA

La Negra Ester fue la obra que lo sacó de la pobreza. Nacido en 1921, era el quinto de los nueve hermanos Parra Sandoval. Murió en 1995. Inspiró las Cumbres Guachacas.

CD: La madre y el hijo. La improvisada conversación entre Clara Sandoval y Roberto, que acompaña el libro, se intercala con música. La señora Clara también canta.

lunes, enero 09, 2012

Isabel Parra revela detalles de su Año Nuevo con Nicanor

La Segunda
Aunque "es un premio de toda justicia", señala la hija de Violeta que compartió con el antipoeta en su casa en Las Cruces. El celebró en familia, y pidió tangos de Gardel. La cantante, que será jurado del Festival de Olmué, afirma que su madre "no necesita ninguna película". Y añade: "La Violeta le da de comer a mucha gente".
por Nayive Ananías G

"No doy muchas entrevistas", anuncia de entrada Isabel Parra (72), hija de la gran Violeta y cantautora de vasta trayectoria. Pero ésta es una excepción: habló con soltura a propósito de su participación como jurado en el próximo Festival del Huaso de Olmué -que se realizará entre el 20 y el 22 de enero- y de su familia, por supuesto.

Isabel acaba de pasar el Año Nuevo con su tío Nicanor, quien celebró con los suyos en Las Cruces, donde declaró que ansiaba escuchar tangos de Gardel y visitar Buenos Aires.

"La Violeta era bastante genial y el tío Nicanor también. Ellos son de otra generación, fuera de serie. Me pasé unas horas del Año Nuevo con el tío Nicanor y juro que fue la mejor manera de empezar el año. Estar con él en Las Cruces fue realmente estimulante. Esos hermanos eran extraordinarios. Él tiene 97 años y parece que tuviera 20. Está muy lúcido y divertido. Estoy agradecida de tener a este tío instalado en ese lugar bello y sencillo", señala. Y recalca: "Sobre el premio, el tío Nicanor no está ni ahí. ¡No lo necesita! Toda la vida ha estado creando y trabajando intensamente, así que creo que es un premio de toda justicia. Pero al tío no le ha cambiado ni una cana de su cabeza por eso. Mucho habló del tío Roberto y de los tangos. Dijo que prefería ir a La Boca que hacer otros viajes".

"No me convence ni esa película ni ninguna otra"

La frase "El año de Violeta Parra" sobreabundó durante el 2011: coincidió el estreno del filme "Violeta se fue a los cielos", de Andrés Wood, y se llevó a cabo un concierto especial con músicos famosos de la escena local. ¿Habrá llegado tarde el reconocimiento a Violeta? "La Violeta se mueve sola y no necesita ninguna película. Ahora, cuando le gente dice 'éste es el año de la Violeta', no lo entiendo. ¿Qué es eso? ¡Todos son los años de la Violeta! Y van a ir in crescendo, pero no porque alguien se iluminó o porque se escribieron algunos artículos. Todo eso, por un lado, me da pica y, por otro, me da risa. Más risa que pica. En buena hora se están preocupando de la Violeta. ¿Sus canciones son más buenas, ahora, que se puso de moda?", advierte irónica, Isabel.

-¿Ud. vio la película?
-Sí, la vi. Dijimos que no íbamos a hablar de ese tema, porque creo que seguir dándole vuelta a la cuestión no tiene sentido. A uno las cosas le gustan o no. Yo adoro el cine; me he pasado toda la vida viendo muchas películas. Es muy difícil entrar en un análisis de una mujer que llevo viva en mi alma. A mí no me convence ni esa película ni ninguna otra.

-¿Cómo ha sido dimensionar el "boom de los Parra"? Además de la película de Violeta, Nicanor ganó el premio Cervantes y se publicarán 70 cuecas inéditas y una biografía del tío Roberto
-Las cosas llegan con el tiempo. El tío Roberto merece ese libro y es bueno que su viuda se haya dedicado a recopilar papeles. No creo para nada en los clanes, porque algunas personas han sido más o menos talentosas y han dejado una huella. Imagínate una familia de puros genios... ¡Dios nos libre de aquello!

"Tradicionalmente, los festivales folclóricos hacen huir a las personas"

El Festival de Olmué recibirá a los trovadores Pablo Milanés y León Gieco, además de Manuel García, Los Jaivas y Yuri, entre otros. Isabel también cantará el primer día.

La competencia de este año será especial: solistas y bandas nacionales, como La Guacha, Jorge Coulon de Inti-Illimani, Natalia Contesse, Los Miserables y Miguel Barriga, de Sexual Democracia, interpretarán reversiones de canciones de Violeta Parra.

"Es un festival que se ha ido agrandando y eso es bueno para la gente. Hay diferentes estilos: medio rockeros, medio folclóricos. Es muy atractivo porque, tradicionalmente, los festivales folclóricos hacen huir a las personas. Eso ocurre porque, quizás, somos poco entretenidos los chilenos. Y vestidos de huasos somos peores, sobre todo para los jóvenes que ven un huaso y salen arrancando (se ríe)", apunta Isabel.

-¿Cómo se puede evaluar cuando se trata de su madre?
-Cuando se trata de mi madre soy bien exigente, porque la tengo como punto de referencia. Tengo una escuela rigurosa en un sentido artístico, no en un sentido disciplinario. La Violeta Parra era una artista de primerísima categoría, entonces no es llegar y decir "voy a cantar a la Violeta". La Violeta es muy manoseada y es muy maltratada también... con mucha frivolidad, ligereza y apuro. Tengo mucha experiencia en saber cómo las personas se acercan a la Violeta Parra y qué es lo que andan buscando: plata, connotación o protagonismo. Todas esas preguntas una se las puede hacer porque los artistas son públicos. La Violeta le da de comer a mucha gente y eso, a veces, no es malo, sobre todo a quienes tienen necesidades. Cuando le da de comer a quienes tienen abundante mesa, es horrible. Así que todas esas cosas se las diré al jurado (se ríe).

-¿Cree que el método adecuado para acercarla a los jóvenes es a través del rock o el pop?
-No, yo creo que ese argumento lo aplica mucho la gente. "Nosotros queremos acercar a la Violeta Parra a los jóvenes". ¡Ésas son puras pamplinas! La Violeta Parra se acerca sola a la gente, ¡sola!, no necesita intermediarios. La Violeta no necesita que la promuevan. Creo, honestamente, que ella se promueve sola. No podemos dejar de aplaudir que un programa televisivo se preocupe de la Violeta, porque nuestra TV... mejor no entremos en ese tema. Son logros que la Violeta consigue con el peso de su obra.

Cuecas para Gustavo Cerati

El año pasado, Isabel reeditó tres discos con el sello Oveja Negra: "Poemas", "Alas inmediatas" y "Ni toda la Tierra entera". "Esos son una tercera parte de los discos que he grabado. El rescate de ese material me tiene contenta. He tratado que mis discos sean diferentes unos con otros, que tengan una gotita de originalidad. También tengo ganas de hacer otro disco", comenta. Y, luego, lanza una noticia inesperada: "Estoy escribiendo cuecas para Gustavo Cerati. Cuecas que nunca serán cantadas ni musicalizadas. Mis cuecas son femeninas, delicadas y son una forma de devolver todo lo que nos dio Cerati. Nosotros hemos seguido su carrera como si fuera parte de nuestra familia. Soy una fan de su música. No estoy haciendo cuecas para hacer un disco homenaje a Cerati, por favor".

-El año pasado se trabajó en un disco tributo a Cerati...
-Los discos tributo son una lata, son lo más superficial que hay y el que menos se beneficia es el tributado. A mí no me entusiasman. Ya la palabra tributo la encuentro muy cargante.

-¿Y qué le pareció que su sobrina, Javiera Parra, hiciera uno en homenaje a Violeta?
-A mí me parece bien porque la Javiera lleva años luchando para ganarse un Fondart, para conseguir ayuda, entonces creo que ella tenía ganas verdaderas de hacer un disco con canciones de su abuela en su estilo, pero no ha sido fácil. Me escribió el jueves y me dijo que el disco ya está masterizado y que me mandará una copia. La apoyé lo más que pude. Hay momentos en la vida de una persona en que les hace bien cantar a la Violeta. Es un paso gigante en la carrera de una mujer. Creo que la Javiera está en el momento perfecto para cantarle a su abuela.

-¿Qué opina de la actual música chilena? ¿Se han olvidado las raíces folclóricas?
-Yo soy bien escuchadora de los otros, y soy crítica. Creo que, en este momento, tenemos la música que nos merecemos. ¿Por qué los cabros recurren a la Violeta? Sus canciones no pasan de moda. No me gusta cuando la gente es muy facilista. En este país de copiones, nos estamos mereciendo la música que tenemos. ¡Y ya no despotrico más porque, si no, me sacarán del jurado! (se ríe).

viernes, enero 06, 2012

Rescatan 70 cuecas inéditas de Roberto Parra y su hija publicará biografía



LaTercera

Soy zurdo de nacimiento sale la próxima semana. Es una suerte de autobiografía en verso.
por Javier García

Era 1970. Roberto Parra tenía 50 años y veía por primera vez a la folclorista y estudiante de teatro Catalina Rojas. Se casarían al año si- guiente y tendrían dos hijas. El quinto de los nueve hermanos Parra Sandoval tenía un solo cuaderno donde escribía. "Esos grandes, que usan los contadores", recuerda hoy Catalina. "Entonces yo empecé a comprarle cuadernos y se los guardaba, porque si llegaba un amigo ¡poco más que los regalaba!", cuenta entre risas la viuda del poeta y músico. Su labor se volvió clave para conservar las cuecas, poemas, obras de teatro y cuentos del autor de La Negra Ester, Entre luche y cochayuyo y El desquite.

Catalina Rojas aún tiene en su casa material inédito del ahora famoso Tío Roberto. No todo ha sido clasificado y parte del trabajo fue adquirido por la Colección de cuadernos manuscritos del Archivo de Literatura Oral de la Biblioteca Nacional.

70 cuecas inéditas se reunieron del archivo. Los encargados de la selección fueron los historiadores Maximiliano Salinas y Micaela Navarrete. El resultado: Soy zurdo de nacimiento, libro que Lom pondrá en librerías la próxima semana, con fotografías inéditas del cantautor, a más de 15 años de su muerte, ocurrida en 1995.

Una especie de autobiografía del hermano de Nicanor, Violeta y Lalo. Además, saca su lado político al ruedo, que parte con el título del libro. "Soy zurdo de nacimiento/ De una pata, de una mano,/ Oigo con la oreja izquierda/ Como todos los cubanoh".

En marzo se podrá leer otro libro de Parra: La vida que yo he pasado. El volumen incluye fotografías, escritos y pinturas inéditas del mentor de la "cueca chora". Saldrá por editorial Pehuén y el epicentro del libro es la biografía escrita por su hija Leonora. "La hizo tomando como referencia los cuadernos de su padre y los recuerdos con él", dice Catalina Rojas, quien también participa con un texto que llevará su firma.

Carpintero y albañil

Fue autodidacta y busquilla. En su infancia, Roberto Parra limpió tumbas con su hermana Violeta en Chillán a cambio de unos pesos. A los nueve años, fue lazarillo de una cantautora ciega y ya más grande trabajó en la construcción.

En Soy zurdo de nacimiento, Parra apunta en una cueca: "Soy puro pueblo señores/ carpintero y albañil/ al chuzo le saco chispa/ y al hombro cargo el fusil...".

Ya en los años 80, el trabajo era casi nulo para el compositor. Se fue a vivir con Catalina a la casa de su madre en Pudahuel. Algunos días iba a La Vega a cantar. "Yo me gano los porotoh/ y siendo Roberto Parra/ para qué tanto alboroto// Voy a cumplir los doce/ de cesantía/ puta que sale cara/ la perra via", se lee en Cantando en La Vega chica. Catalina recuerda que Roberto "era súper tímido y yo también. Cuando llenábamos de monedas un canasto de mimbre, nos íbamos". De sus días de pellejerías Parra anota: "Cómo me voy pa' la casa/ no tengo para el peaje/ están cobrando sesenta/ en la puerta del pasaje".

En el libro se pueden encontrar cuecas inéditas dedicadas a su hermana compositora de Volver a los 17. "Que digan que está durmiendo/ al trinar de cien guitarrah/ cantaste de polo a polo/ gloriosa Violeta Parra". Y agrega sobre el día de su suicidio, en 1967. "Un cinco de febrero/ 'tabas durmiendo/ te despertó en el cielo/ el padre eterno// El padre eterno sí/ sueño profundo/ dejaste sollozando/ a todo el mundo".

En Soy zurdo de nacimiento también se rescata una serie de cuecas escritas por encargo: pedidos por los dirigentes del Club deportivo Osorno o encargos para apoyar la candidatura política de algún amigo

A los 36 años, el Tío Roberto fue contratado por la orquesta del cabaret Luces del Puerto. Allí conocío a la Negra Ester. La cueca Se vistió de gala el puerto se inicia así: "Celebra su centenario/ con chicha blanco del otro/ cantamoh como canario.// Viva la democracia/ gritaba un cojo/ que viva para siempre/ el puerto rojo...".

Lector de los diarios, y en especial de la crónica roja, en Soy zurdo de nacimiento se reúne un puñado de cuecas escritas en coa. En Soy pipiolo el más manyao dice: "Soy pipiolo el más manyao/ quel gotan la cunparsita/ máh piola quel loco Pepe/ que nunca falta en las listah" y continúa "Estoy funando la yuta/ con pinta 'e tabla/ se tercea el malevo/ patancha al mabla...".

De las 70 cuecas, 7 están incompletas. Una dice a modo de cierre: "Estoy por volverme loco/ pero loco de remate/ si digo lo que yo siento/ me cortarán el gasnate".

Roberto Parra Sandoval

Nació en 1921 y se crió en Chillán junto a sus hermanos. En los 60 difundió sus primeras cuecas. En 1980 publicó Décimas de la Negra Ester, llevado al teatro por Andrés Pérez. Murió en 1995. Boris Quercia planea una película sobre su vida, aún sin fecha de rodaje. El guión es de él y de Leonora, hija de Roberto Parra.

jueves, marzo 31, 2011

Familia Parra revive en tres películas



La Tercera
por Rodrigo González

A la cinta de Andrés Wood sobre Violeta Parra se unen los proyectos de Andrés Waissbluth y Boris Quercia.

Las historias de la familia Parra se pueden abordar en varias dimensiones y aún así siempre habrá un nuevo cabo que atar. Durante bastante tiempo el imaginario audiovisual chileno fue siguiendo la odisea de este clan de Ñuble en varios documentales (ver recuadro) y era una cuestión sólo de tiempo que la ficción también se introdujera en las vidas de algunos de los miembros más destacados de la familia.

A "Violeta se fue a los cielos", película de Andrés Wood que está terminada y se estrenará este año, se unen ahora otros dos proyectos: "Hermanitos", trabajo de Andrés Waissbluth sobre la infancia de Lalo y Roberto Parra, y "Vida, fulgor y muerte de don Roberto Parra Sandoval", de Boris Quercia.

La obra de Wood ya está en posproducción y busca estrenarse en el próximo Festival de Cannes, que va del 11 al 22 de mayo. La película es protagonizada por Francisca Gavilán en el rol de Violeta adulta y también participan Cristián Quevedo como su padre Nicanor y Roberto Farías en el rol del tapicero Luis Arce, su segundo esposo.

Basada en el libro homónimo de Angel Parra, Violeta se fue a los cielos será también una serie de televisión. En ambos casos se muestra la vida de la artista, acaso la más influyente de la cultura popular chilena, de forma episódica, con una historia que no es estrictamente cronológica. Sus locaciones incluyeron los pueblos de Nirivilo, Curtiduría y Corinto (zona del Maule, donde se recreó su niñez chillaneja), París (ciudad que la cantautora visitó en 1954 y 1961) y Buenos Aires, donde en el año 1962 grabó alrededor de 14 canciones para una disquera local.

Una de las escenas filmadas en la capital argentina en enero pasado incluye la presentación de Violeta Parra en un programa de televisión local y en tal pasaje se contó con el actor trasandino Luis Machín (Un oso rojo) como animador televisivo.

Lalo y Roberto

Según explica el director Andrés Waissbluth (Los debutantes, 199 recetas para ser feliz), la idea de involucrarse en un proyecto que contara la infancia de los hermanos Lalo y Roberto Parra nació como una promesa hacia el primero antes de morir. "Hace cinco años grababa un video en que participaba Lalo Parra y él me contó la historia de su infancia. Me dijo que debería hacerla película. Y comprenderás que no le podía decir que no a Don Lalo", explica Waissbluth, quien en estos días se encuentra en el Festival de Guadalajara buscando justamente más socios para este proyecto.

El guión del filme, cuyo título provisional es Hermanitos, ya está terminado y, según Waissbluth, lo que intenta contar es una "bellísima historia de amor y lealtad fraternal entre los ocho y 10 años". Y agrega: "Será una película con actores infantiles, un poco al estilo Cuenta conmigo de Rob Reiner, si se quiere. Con bastante aventura también".

El eje central de esta historia es cuando Lalo y su hermano comienzan a interesarse por la cueca a temprana edad, influidos siempre por su padre. "Un dato curioso que me contó Don Lalo es que en el colegio nunca le enseñaron nada de cuecas. Sólo canciones alemanas o españolas", apunta el realizador, que pretende rodar el segundo semestre.

Un poco más a la retaguardia se ubica Vida, fulgor y muerte de Don Roberto Parra Sandoval, de Boris Quercia. "El proyecto ya tiene cerca de tres años, con un guión escrito a través de un fondo de Corfo. Lo hicimos junto a Leonora, hija de Roberto, y también nos ayudó mucho Catalina Rojas, su viuda. La película parte en Chillán, tierra natal de Roberto y termina en los años 70, con la muerte de la Negra Ester, su gran amor. La idea es que la vida de Roberto también coincida con un período que yo llamo del Chile republicano y que se perdió para siempre", dice

Durante el último tiempo, Quercia ha estado involucrado en la serie Los 80 y eso le ha impedido dedicarse al proyecto sobre Roberto Parra, personaje que le es cercano desde que lo encarnara en La negra Ester en los años 80. "El interés del cine en retratar a la familia Parra es que ellos representan algo así como la aristocracia cultural chilena. Por un lado está la parte docta representada por Nicanor Parra. Luego viene Violeta, quien recupera muchas tradiciones y es el corazón. Y finalmente se ubica Roberto, que nos conecta con la cultura popular, los bajos fondos y hasta los prostíbulos del viejo Chile", plantea el actor y director.


El clan en el documental
Del año pasado es Retrato de un antipoeta, cinta de Víctor Jiménez acerca de Nicanor Parra. Recorría 11 años en la vida del escritor, desde 1997 al 2008. En el año 2003, Luis Vera había realizado Viola Chilensis, cuyo gran acierto era la inclusión de una entrevista que Violeta Parra dio a la televisión suiza en 1964. De 1996, por otro lado, es Prontuario de Roberto Parra, de Hermann Mondaca. La cinta emitida en TV un año después de la muerte del cantautor (en 1995) lo muestra recorriendo Santiago, Valparaíso y San Antonio.